Ángeles de nieve »Lixue

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Ángeles de nieve »Lixue

Mensaje por Nathan el Lun Ago 29, 2016 7:40 am

Muy bien, los quiero a todos con sus compañeros, ¿de acuerdo? Si veo a alguno andar por ahí solo, se quedará sin postre en el almuerzo -Le hablaba a los veinte niños que se ubicaban alrededor de él, todos entre 7 y 10 años de edad y cada uno tomado de la mano con otro, dinámica que usaban con la intención de que estuvieran siempre el uno pendiente del otro. Por lo general seguían sus instrucciones al salir de paseo, pero nunca estaba de más ser claro y conciso al tratarse de la seguridad de los pequeños. Él nunca titubeaba con cosas así siendo el principal responsable de todos ellos.

Resopló por la nariz de forma corta y su aliento formó una fina cortina de vapor debido al frío del ambiente. La noche anterior había nevado y ahora, siendo de día poco después de las 10, los huérfanos estaban realmente entusiasmados de jugar en la nieve. No importaba que en el orfanatorio tuvieran el jardín en el cual jugar, sabía que la sensación de estar afuera en la ciudad era algo que a ellos les agradaba sentir de vez en cuando y cumplía ese capricho de vez en cuando, completamente débil ante lo que ellos querían aunque no siempre lo demostrara ni mucho menos cediera con tanta frencuencia. Aun así, a él también le resultaba agradable el cambio de ambiente de la oficina y los muros del edificio, solo que no podías realmente decirlo por su rostro neutro en ese momento.

Los niños practicamente gritaron "¡Sí!" al unísono al entender las reglas y no tardaron en esparcirse por el área de juegos o sentarse en la capa de nieve que subría el césped. Los más pequeños se quedaron cerca de él, pues varios de ellos era su primera vez en esa clase de paseo al llegar a la edad suficiente que él consideraba apta para poder llevarlos de paseo. Por otro lado, los más grandes no tardaron en retarse a peleas con bolas de nieve que no pasaron a mayores por el momento, aunque Nathan no les quitaba ojo de encima, ni a ellos ni a ningún niño en realidad. Aunque ciertamente él solo no hubiera podido, agradecía enormemente la presencia de una voluntaria que había estado trabajando desde hacía unas semanas con él y los niños pequeños parecieron encariñarse rápidamente con ella- Gracias por poder venir hoy, nadie más estaba disponible y ellos estaban realmente entusiasmados por venir pero no me da confianza vigilarlos a todos por mi cuenta -Le habló a la híbrida que se hallaba a pocos pasos de él, aunque no le dirigió una mirada directa al estar concentrado en sus tutorados.

Metió sus manos a los bolsillos de su chaqueta y volvió a exhalar por la nariz, esta vez dirigiéndole una mirada breve acompañada de una leve pero perceptible sonrisa de lado- Y también por ayudarles a que se abriguen, creo que hubiéramos tardado el doble si hubieran tenido que ponerse los suéteres y botas ellos solos -De haber tenido la costumbre, probablemente hubiera reído de forma suave, pero no lo hizo, únicamente le observó por unos segundos más antes de regresar la vista al frente. La batalla de bolas de nieve se había dispersado tan pronto como había comenzado y ahora jugaban a "las traes". No le preocupaba que no estuvieran con su bina mientras se mantuvieran en grupo, diferente sería si viese a alguno rondar por su cuenta lejos de los demás, así que mantenía ojo atento a aquello.

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Re: Ángeles de nieve »Lixue

Mensaje por Lixue el Lun Sep 05, 2016 9:26 pm

En momentos como ese estaba segura de que había tomado la decisión correcta al optar por realizar prácticas en aquel orfanato, sobre todo cuando inicialmente las dudas se habían aquejado en su pecho, bajando hasta su vientre, revoloteando como pequeñas mariposas, y todo porque, para bien o mal, comprendía que esos niños deberían de tener un pasado bastante triste y la sola idea de ver sus rostros sufrientes le partiría el corazón, pero, contrario a lo que había supuesto inicialmente todo en aquel recinto era precioso, desde las enormes y brillantes sonrisas de los menores, hasta los diversos tratos de los responsables de las criaturitas.

Puede que por esto, por la felicidad que le embargaba al estar entre un ambiente que era completamente feliz cuando el mundo suponía debiera ser más negro, oscuro y deprimente, es que deseaba poder, al menos, estar diariamente un par de horas entre los pequeños de perlados dientes, sin embargo cada tanto le correspondía un día libre, después de todo solo iba a prestar ayuda, no era una trabajadora regular, sin embargo, contra todo pronóstico, sobre todo con la nevada de la noche anterior, Nathan, el director del orfanato, le había solicitado un poco de asistencia debido a que planeaban un paseo con los niños, y no contaba con la ayuda necesaria. Lixue no dudo ni un segundo en aceptar, colocándose un confortable abrigo y pequeñas botas, en conjunto con la ropa que ya portaba dentro de su hogar, antes de salir apurada camino al edificio que tanta alegría le daba. Una vez ahí, no queda mucho que decir, porque luego de saludar a las pocas personas que se encontraban dentro de la locación y ayudar a los pequeños a arreglarse para la nieve, emprendieron camino a un parque cercano, siendo guiados por el pelinegro, mientras la fémina se mantenía en la retaguardia, controlando que ninguno de aquellos infantes quedara relegado o se distrajera en la caminata, acabando por perderse.


-No necesita agradecerme –su mente se distrajo un poco de los pequeños al oír la voz masculina hablar, sin embargo, y no por falta de respeto hacia él, sino por cuidado en su labor, no había apartado los ojos de los niños, estando apunto de correr a levantar de la nieve a un pequeño de verde suéter quien tropezó con una roca en su camino, pero, antes de mover el primer pie, otro delos pequeños se percató y lo ayudo, logrando una sonrisa en la joven hibrida -Realmente me gusta estar con ellos, es divertido verlos jugar tanto y poder colaborar un poco en verles felices –no tenía otra manera de expresar el sentimiento por aquel mundo que se le abrió tras aceptar hacer una práctica con el orfanato, todos eran tan dulces a su modo, si bien uno que otro niño tenía sus rabietas y enfado cuando otro pequeño era adoptado y el no, eran cosas normales que rápidamente se erradicaban con algo de cariño para con él -Sabe… –murmuro en voz baja, acercándose un poco al contrario para conversar más cómodamente, sin perder atención de los infantes -Admito que me da algo de curiosidad comprender ¿Por qué decidió crear el orfanato? Es decir, tengo entendido que usted lo fundo ¿Verdad? –por un momento silencio su voz, solo para oír la respuesta contraria, misma que aguardo unos minutos, antes de que una niña se les acercara, pidiendo ayuda con una de sus botas que había tenido los cordones desatados, y gracias a su intento de anudarles termino por hacer un lio con las agujetas -Vaya… tenemos un pequeño incidente aquí, déjame ver –la cargo suavemente hasta sentarla en una banca, haciendo un esfuerzo por terminar de desanudar aquella complicada especie de nido de pájaros que logro hacer con las agujetas, preguntándose ¿Cómo era posible tamaño desastre? Sin embargo no lo dijo, concentrándose a un grado tal que sus orejas de panda habían salido a relucir, siendo sujetas por la menor completamente curiosa, ya que de momento nadie se había enterado de la naturaleza real de la fémina -¿Uh? –sus ojos rojizos subieron al rostro de la pequeña, en cuanto sintió como sus orejas eran presionadas, y la niña termino por preguntar si era una panda, a lo cual Lixue solo asintió, para tener en menos de medio minuto un montón de niños completamente curiosos, ya que no habían conocido a alguien de esa especie, siendo la novedad para ellos -No creo que sea tan raro ver un panda… ¿Verdad Nathan? –rápidamente busco quitar la atención de ella, para dirigirla al varón, quien al igual que ella, termino por ser bombardeado con preguntas sobre los osos, que tan raro era ver un panda, e incluso, la especie que este tenía, lo cual Lixue no negaría, también le daba cierta curiosidad.

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Re: Ángeles de nieve »Lixue

Mensaje por Nathan el Jue Oct 13, 2016 6:35 am

No era la primera vez que le preguntaban algo similar, probablemente no sería la última tampoco. Por ello mismo su rostro no se inmutó. Los orígenes del orfanato solían interesar a unos cuantos, sobre todo porque era un sitio con bastantes años de antigüedad y él no había envejecido a la par. No tenía, sin embargo, motivos para esconder u ocultar el porqué de la fundación de ese sitio. —Es una historia un poco larga —admitió al cabo de varios segundos de silencio entre ambos en los cuales solo las risas de los niños eran audibles. Pero antes de que pudiera continuar, o siquiera comenzar, la infanta había acudido a los brazos de Lixue por un poco de ayuda, provocándole a Nathan el asomo de una sonrisa. Era algo que no podía evitar, los más pequeños eran su debilidad, la inocencia en su actuar y en su pensar era gran fuente de su motivación.

Nada más hizo acercarse un poco a ellas y en un parpadear casi la mitad del grupo que habían traído se hallaba alrededor de ellos. Al ángel no le molestaba en lo absoluto, pero se preocupó de que el resto de los niños comenzaran a irse fuera del área si nos los vigilaba. —A ver, tranquilos todos —dijo pero a la vez algunos de ellos se agarraban de su saco y halaban de él para que les prestase atención. Ciertamente no erala primera vez que lidiaba con una situación así, pero eso no lo hacía más fácil de ninguna manera. Tomó un poco de aire y exclamó: —¡Orden! —Ante su mandato, todos los infantes se quedaron quietos, incluso los que estaban un poco apartados. Nathan suspiró pues alzar la voz no era algo a lo que le encontrara gusto. Suspiró al obtener el control que quería pero su gesto no cambió mucho. Aprovechó que los niños se apartaron un poco y les indicó con palabras más suaves y leves ademanes que se sentaran frente a la banca si estaban deseosos de saber. Él mismo tomó su lugar a un costado de la fémina, pero casi al extremo contrario de la banca aunque esta no fuera muy larga. —Ahora... ¿Qué es lo que desean saber? —Una oleada de preguntas provino del lado más numeroso y el pelinegro tuvo que hacer un esfuerzo por discernir sus preguntas, las cuales aún giraban en torno a las razas de él mismo y de Lixue, a quien dedicó una mirada por varios segundos. —He de decir... Que hoy en día no es común ver pandas, yo mismo solo he conocido un par.

Eso no dejó satisfecho a los niños y siguieron haciendo varias preguntas más que, en realidad, carecían de una respuesta llenadora para ellos; siempre sentían una curiosidad increíble por todo lo que veían. Había, incluso, comenzado a esbozar una pequeña sonrisa, pero esta se esfumó al notar que  las preguntas rápidamente se dirigían hacia sí. —Eso... —Si bien la historia del orfanato era una cosa, otra totalmente diferente eran los eventos de su vida, e incluida en esta se hallaba su esencia, lo que él era. Meditó su respuesta, pensando que con tantos niños alrededor no sería capaz de evadirla. Dirigió sus orbes dorados a una de las pequeñas sentadas hasta adelante, se inclinó un poco hacia ella y mostró un gesto amable. —Bueno, ¿qué crees que soy? —Ladeó un poco el rostro para acentuar su interrogativa, el tono en el que le hablaba era tan suave en ese momento que incluso parecía paternal. La pequeña criatura meditó, pero al final dijo con bastante seguridad: —¡Un ángel! —Otro de los niños, un poco más mayor, se volteó hacia ella y refutó: —¿Un ángel? ¿Por qué piensas eso? —Mostraba un pequeño gesto de incredulidad. Ella frunció un poco el entrecejo al ver que no le creían. —Eso es porque... ¡El señor Nathan es bueno con nosotros! Y los ángeles lo son también, por eso debe serlo... —Se cruzó de brazos conforme con su respuesta pero a la vez sonrojada tanto por el frío como por sentirse algo apenada. En "ángel" la tomó en brazos y la sentó a su lado; mientras tanto, el resto de niños murmuraba y entre sus pequeñas voces se llegó al consenso de que tenía razón. Nathan no lo afirmó ni lo negó, y probablemente tampoco lo haría jamás. —¿Satisfechos ahora? Andando, vayan a disfrutar del parque, pueden hacer preguntas cuando regresemos a casa —animó y los huérfanos no tardaron en reparar en que estaban de paseo y que deberían estar jugando, provocando que salieran en todas direcciones a retomar sus juegos.

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Re: Ángeles de nieve »Lixue

Mensaje por Lixue el Vie Dic 09, 2016 6:56 am

La suave nieve cayendo, el dulce frio de aquel clima y la calidez de las sonrisas que adornaban las caras de aquellos pequeños infantes, eran, por sobre todas las cosas, el más dulce y bello sentimiento que nunca antes había experimentado, y por el cual no le molestaba continuar con su ayuda sin ningún tipo de beneficio económico, después de todo, para alguien que amaba los niños, sus sonrisas siempre serian la mejor recompensa, pero, conforme el día continuaba y la curiosidad de los infantes seguía subiendo, el joven de cabellos negros quien era el director del orfanato donde Lixue asistía, termino por verse involucrado en aquella extraña charla que estaban desarrollando, culminando por lo que la fémina al inicio pensó era molestia, pero que en realidad se trataba del modo más efectivo de pedir la calma en los menores, quienes, al parecer, un tanto acostumbrados y sin ningún tipo de temor porque cuidador, tomaron asiento, obedeciendo a sus palabras legra por letra, acabando en la idea principal de que Nathan era un ángel, dando por saldado el tema de su raza poco antes de que los menores volvieran a escapar a la fresca nieve, continuando con su entretenido juego.


-Así que Nathan es un ángel ¿No es verdad? -al tener a los menores alejados, la joven podía dar una charla más adulta al pelinegro, tocando inicialmente el tema que se dejó inconcluso, mientras ella volvía a guardar sus orejas de panda, evitando que el frio le molestara -Creo que no es nada sorprendente ese dato, después de todo Nathan irradia cierta aura en extremo tranquila -no negaría que desde un inicio, al oír las palabras de aquella niña, ella también había estado de acuerdo en que el mayor podía realmente pertenecer a esa raza, pero, había algo que aún no le terminaba de cerrar a la hibrida, el hecho de que el contrario nunca terminara de admitir el tipo de raza a la cual pertenecía, incluso le había dado muchas vueltas al asunto, como si con ello evadiera la realidad sin llegar a mentir, porque nunca afirmo o negó las palabras de la pequeña, todo lo contrario, solo les dejo creer a todos, lo que deseaban creer -Pero... sabe algo, creo que si no quiere hablar de ciertas cosas, es mejor que lo diga directamente -aconsejo tras pensar detenidamente todo lo sucedido, antes de acercarse a los menores quienes le estaban llamando, poco antes de empezar a formar un enorme muñeco de nieve, siendo un tanto costoso al tener tantas manos sobre la redonda fisionomía helada, desbaratándola una y otra vez.
-Señor Nathan -la voz de un niño con sobretodo verde lo empezó a llamar -¡Venga a jugar con nosotros! ¡No se quede ahí solo! -la voz del infante subía de decibeles, incluso había colocado sus manos formando una especie de cono, con la esperanza de ser oído con mayor precisión, pero, uno de los demás niños, esta vez un pequeño de cabello negro había empezado a formar una bola de nieve, misma que lanzo con fuerza al rostro del supuesto ángel antes de comenzar a reír con fuerza, esperanzado de que ello diera inicio a una guerra de bolas de nieve.

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Re: Ángeles de nieve »Lixue

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