Que nadie vea [Priv. Neill]

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Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Decka Kain el Miér Ago 10, 2016 11:43 pm

¿Por qué ahora? No, tal vez la pregunta era, ¿por qué no ahora?

Revisando sus sesenta minutos anteriores había ido a la zona infectada por pura diversión sádica, para cazar a pobres desesperados como animales y él acaba con un saco de pulgas gimoteante en la parte trasera de su coche, había tapado con la manta del maletero al chico lobo para taparlo de ojos ajenos aunque mierda...costaría sacar la sangre de la tapicería. Agua con sal y limón y muy poco detergente, esa fue la receta de aquella anciana lésbica que iba a la casa de juerga de sus padres, se acordaba de por qué lo había dicho porque la sangre del otro le había salpicado a él en la camisa junto con un par de piezas molares, recordó a su hermano mayor regañarle y el bate de beisbol en su mano con finos hilos de sangre resbalando, como si fueran regalices rojos pero, ey, él solo cumplía la regla fundamental "Nadie se va sin pagar"  porque Holiday by the face is impossible y We Don´t Fuck Free lo mismo, así lo habría dicho de una forma muy chapucera su madre antes de empezar su espectáculo sexual de cadenas, grilletes y lanzamiento de fuego.  

Así que Decka ya se acordaba de como limpiar la tapicería, lo que no sabía era que hacer con lo que iba allí sollozando.

Frenó en el parking bajo el edificio donde estaban los garajes parando en la suya, él había quitado la manta, el chico estaba con la piel casi tan gris como cierto personaje de manga y la camiseta que había usado para hacerle la atadura había sido teñida de aquel carmesí excitante y vivo, suspiró y las rendijas de su nariz se agrandaron ligeramente al sentir ese olor, era algo bueno no ser un vampiro, por lo menos la sed de sangre no era algo de lo que preocuparse, pero, ¿lo tenía fácil siendo un lagarto volador que escupe fuego? Ni mucho menos.

Cargó al cachorro como un saco de patatas en su hombro para luego cerrar todo y dirigirse hacia el ascensor, su piso no quedaba lejos ya que era el 007,  por lo que fue fácil escabullirse hasta su casa, cerró la puerta y lo dejó en el sofá con la pierna levantada porque si manchaba su sofá de cuero iban a tener un problema muy gordo.

-Quieto ahi, no manches nada-le previno a pesar de que era más que seguro que él no iba a comprenderle.

Decka se fue hasta el cuarto de baño, el botiquín era algo que tenía por puro atrezo, casi nunca lo usaba. Mientras iba hacia el chico quejumbroso no pudo evitar preguntarse, ¿qué diría su  hermano mayor? Bien, él  era del tipo vamos a ver no eran parecidos en absoluto solo en el olor porque para empezar Decka era rubio y con los ojos dorados, su hermano tenía el pelo negro y los ojos azules y por supuesto su menor también era distinto de ellos, ah, sí, los tres no se parecían una mierda, su padre por lo menos podría haber sospechado o dudado, joder, por lo menos pedirle una explicación a su madre, sin embargo, no porque al parecer las características físicas de ellos en su familia se heredan y los padres de su padre eran rubios por eso él era rubio,  su hermano menor era clavado a su madre y el mayor de ellos era igualito a los padres de su madre, al menos eso decían los padres, claro que quién sabe quién decía o no la verdad.

Pero retomando el tema...¿qué diría el mayor de ellos? El menor no podía decir nada porque estaba muerto, pero el mayor no se callaba ni debajo del agua porque estaba vivo echando esa peste a cigarro por todos lados.  Ah, su jodido hermanito, él no era un amo, él era una mascota, sí. Era una puta risa porque su hermano era la mascotita de aquella mujer pelirroja, pero se portaba como si fuera él el amo y ella la mascota, por favor, era como ver una maldita pareja comenzar su vida, tal vez por eso él agarró al cachorro como un saco de patatas porque su hermano lo hacía con la mujer también, la llevaba como un saco de patatas tanto si ella quería como si no.

Nota: El cachorro no era su pareja. Él era, ¿heterosexual? Bueno, después de mucho tiempo la sexualidad es algo muy distorsionado, solo podía estar seguro que de momento él había follado con parejas hembra, nada especial, pero vamos que el cachorro no lo era.

Era...bueno, no tenía ni la más remota idea.

Así que imaginaba esa mueca casi como un rictus que hubiera hecho su hermano y como habría alzado una ceja luego de soltar un "Ja" y prenderse su cigarro para luego discutir con la mujer pelirroja porque ella no quería que él fumara.  "Cómo si eso nos fuera a matar...", pensó con cierta diversión. Decka le quitó la camiseta que vendaba su pierna, buaj, había visto una vez un cerdo clavado en una lanza con mejor aspecto que esa pierna. Mierda, ¿y si se le gangrenaba y se le caía? ¿Dónde se pillaba una pierna ortopédica?

Con resignación él comenzó a hacer su trabajo de limpiar la herida porque sabía que los picores y las molestias de la aplicación harían que ese cachorro se quejara.

-¿Ha?-soltó casi con burla cuándo oyó el primer quejido-. ¿No pensarías que sería como echar jugo de fresas y polvos de duende? Pues aguantate a menos que quieras estar por aqui a la pata coja.

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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Neill Byrne el Sáb Ago 27, 2016 1:41 am


Que nadie vea

Residencias || Departamento Nº7 || 1 am || Miercoles
Tema privado con Decka Cain
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Tenia miedo, mucho miedo del lugar en donde se encontraba. No podía ver nada, solo escuchar sonidos no reconocibles por alguien que había estado tan lejos de la civilización por tanto tiempo, aquello solo conseguía abrumarle más, no se oía ni el sonido del agua correr o el olor a tierra mojada. Donde demonios estaba? A donde le llevaban?
Empezó a temblar con terror en el maletero mientras que sus alaridos no cesaban ya no solo provocados por el miedo si no también por el dolor de su pierna casi completamente arrancada, era posible volver a recuperarla? En la oscuridad el joven cachorro se acercó a la herida y a pesar de que dolía la lamió con cuidado como si con ello fuera a solucionar algo, pero al menos le calmaba un poco el dolor.

Al cabo de un rato aquel extraño vehículo paró y los horribles sonidos del motor cesaron haciendo que solo por unos segundos se callara manteniéndose tranquilo a la vez que intentaba adivinar donde se encontraban sin mucho éxito pues jamás había estado en aquella magnifica isla que estaba por encima de la nubes, el paraíso “terrenal”.
El maletero se abrió sin previo aviso de nuevo asustando al pequeño animalillo que retrocedió al verle a sabiendas de que aquel era su “amigo”, el que le había salvado de acabar como todos aquellos que se iban y no volvían, pero acaso no iba a ser él uno exactamente igual? Acaso el volvería? Desde luego que no.
Pero estaba claro que el chico rubio no tenía mucha paciencia y sin decir nada tomó al mas pequeño como un saco de patatas encaminándose hacia el departamento mientras que el joven de nuevo se volvía a quejar, eso si, sin patalear pues desde luego la pierna le dolía demasiado como para estar “jugando” a aquello.
Al final desistió y simplemente se dejó cargar hasta el apartamento. De nuevo se asustó bajando los ojos sin dejar de observar todo con gran escrutinio, no entendía que era todo aquello, pero debía reconocer que se veía realmente bonito y muy resplandeciente, daban ganas de mancharlo todo! Pero como estaba herido no podría hacerlo, así que de nuevo su entusiasmo disminuyó viendo como todos sus “planes” se iban por el desagüe.

El joven le dejó sobre el sofá y lo único que escuchó fue un literal 'bla bla bla' parecía divertido aquel vocabulario-bla bla bla-repitió el otro feliz sonriendo ampliamente orgulloso por haber reproducido a la perfecto, según él, el sonido emitido por el contrario, pero al parecer no le hizo mucho caso. Acaso había hecho algo malo de nuevo? Suspiró con fuerza y se quedó mirando su pierna, la verdad es que le parecía que cuanto mas la miraba mas le dolía por lo que de nuevo los quejidos volvieron, parecía un perro mal educado que quería despertar a todo el bloque de vecinos.
Pero el escandolo que se formó no fue a mayores ya que el joven no tardo mucho en venir y de nuevo los llantos del pequeño cesaron rápido, era increíble lo que el otro podía provocar en el cachorro, era igual que un niño pequeño buscando afecto, pero solo que al revés, él cuando no estaba Decka lloraba y cuando llegaba se callaba, parecía que era un muñeco con un interruptor o algo así.

Sin previo aviso el dragón retiro la camiseta que hacia tapón en la pierna del chico develando la autentica carnicería que allí había, pero eso no fue lo peor, pues el cachorro ya con eso se quejó a pesar de que no le había tocado ni un poco, lo peor fue cuando el otro empezó a desinfectar. Eso dolía demasiado, estaba seguro de que pillaría un trauma con el algodón aunque este realmente fuera inofensivo y lo que le hacia “daño” era el agua oxigenada, solo que esta no se veía.
Al cabo de un rato de quejidos empezó a gruñir enfadado sacando los dientes pero al segundo volviendo a gimotear la verdad es que parecía bipolar pero no recordaba una herida tan mala en su vida y el dolor desde luego tan poco, aquellas cosas que nunca había visto, como la esponjita blanca que llevaba el otro en la mano, esa cosa estaba seguro de que la cargaba el diablo. La odiaba.
Pero sabía que todo aquello no quedaría allí, que las curas continuarían y así lo hicieron pues la herida era demasiado grave como para dejarla así y el coche saco una aguja de nuevo haciendo que montara otro bonito espectáculo entre miles de llantos poniendo ojos de cachorrito que no enternecieron a nadie, o mas bien, no conseguían nada pues si el joven rubio no actuaba quedaría cojo y luego haber quien se encargaba de él, incluso eso podía entenderlo aun escuchando aquel 'bla bla bla' del rubio que no hacia mas que causarle gracia sacandole alguna sonrisa de entre sus miles de lagrimas derramadas por el dolor.

No obstante una vez terminó todo el pequeño pudo relajarse un poco se acercó al otro con cuidado lamiendole de nuevo la mejilla con cariño acabando por sonreirle volviendo a ladrar pero esta vez feliz pues increíblemente le dolía menos a pesar de que lo “único” que hubiera hecho fuera coserle la piel y desinfectar así como vendarle la zona para quedar libre de infecciones. Realmente estaba muy contento aunque aun dolía, pero si se quedaba cerca de él estaba seguro de que se pasaría antes.
Sin decir nada, no por no querer, si no por no saber más misterios de aquellos vocablos del 'bla', se acercó al rubio y lo abrazó con fuerza tras el cuello acurrucándose en su pecho cerrando los ojos realmente cansado, pues aunque en un principio hubiera tenido la brillante idea de destrozar todo lo nuevo que había allí y ensuciarlo todo, en el día de hoy estaba muy cansado para llevar aquel malévolo plan adelante, además, ahora por fin, después de años podía descansar en condiciones sin tener que preocuparse de nuevo por gente que les robara o animales salvajes, incluso esas personas malas que les cazaban, básicamente porque ya había sido cazado, pero aquel termino no se amoldaba del todo a él.
Poco a poco sus pensamientos se fueron disolviendo en la oscuridad y sin más que añadir se quedó dormido contra el pecho ajeno escuchando los sonidos de su corazón que tanto ele relajaban, tal vez porque era como un cachorro y Decka era lo más parecido a una madre que tenía, su figura le calmaba y también le animaba a seguir adelante. La naturaleza era fascinante y más al ver aquellos dos que formaban tan singular pareja.

Weird.




Última edición por Neill Byrne el Vie Ene 06, 2017 7:31 pm, editado 2 veces

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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Decka Kain el Jue Sep 15, 2016 12:39 am

Decka no sabía si cagarse en toda su puta familia o si partirle la cara cuándo el cachorro dijo "blablaba" literalmente.

Ya notaba la vena de su cuello palpitando e hinchándose.

Joder, necesitaba parches, muchos parches antinicotina y chicles que mascar para que se le bajara el encabronamiento, porque es que los dragones se estresan muchisimo, al menos en su familia, y todo ese estrés  solo va para dos sitios: Al corazón o al culo. En el primero te da una angina y luego te revienta con un infarto, lo cual ya es fulminante y no tiene solución.  Cuándo el estres se te va al culo como mucho tienes una diarrea que te cagas, nunca mejor dicho, por un lado sales vivo pero en qué condiciones...

Así que Decka respiró hondo como era el mantra ese de su hermano: "La vaca hace mu, la oveja hace bee...y la puta de su madre",pensó mientras repetía mentalmente lo de la vaca de los cojones y la oveja buscando que la vena dejara de inflamarse porque claro, vamos a ver otra forma de bajarse el estrés era follar, así de simple,  pero si se marchaba a buscar la primera guarra con ganas de marcha, al bicho que tenia en el sofá se le quedaría la pierna coja y seguramente tendría gracia los primeros días, pero luego con el ruido que haría con el bastón Decka le acabaría jodiendo la pierna sana y se pondría todo perdido de sangre y luego aún por encima tendría que limpiarlo.

Así que él no podía salir a follar para bajarse el estrés, a menos que se tirase al cachorro...no, descartado. Tenía polla, no vagina. Hablando a las claras, bueno él tal vez era bi-curioso, pero uff, planteárselo así de buenas a primeras y como no lo lubrique con sangre igual lo parte y bastante lío estaba haciendo con la maldita pierna como para que aún por encima le rompa el culo.

A saber qué berridos pegaría.

Por lo que a aguantarse con las vaquitas, las ovejitas y toda la granja de pin y pon si hace falta. Respiraba  haciendo las curas y recordando para sí que tenía que ser delicado  y no romperle el hueso,  ya no podía estar burlándose por lo que estaba alli también procurando que las manchas de sangre parasen solo en la camiseta que usó de tapón porque como fueran a su sofá de cuero, el cachorro haría vuelo sin motor por la ventana.   Después de unos intensos minutos, quién dice minutos dice horas, Decka vendó la pierna después de revisar  que estaba adecuadamente limpia y desinfectada y cosida por lo que tiró todo lo demás al contenedor de basura que tenia bajo el fregadero de la cocina.

-Ala, ya estás. Mañana si eso te la reviso-dijo dejándose caer a un lado del sofá.  

Buajj, odiaba el olor que se quedaba en la piel después de limpiarse la sangre porque se mezclaba con el de jabón y era lo mismo que juntar gelatina con un oso de peluche: parece divertido pero se te quedará escociando por un largo rato. A él le pasaba eso son su sensible nariz de dragón.

Cuándo notó que el cachorro se acercaba y antes de que Decka reaccionara o pudiera decir algo le lamió la mejilla, sonrió y ladró...o eso supuso Decka porque después de la lamida vino un antes y un después donde recordó porque él no tenía perro y como la vena palpitante del cuello empezaba a ser un tic en el ojo derecho que lo estaba empezando a poner nervioso.

Más la cosa no paró ahí  el cachorro se le abrazó al cuello y descanso e su pecho.  

Ovejitas...beee...vaquitas...muuu....

-Mira, cachorro. Como me vuelvas a lamer la cara...te juro que te tragas el cenicero de la mesa-le avisó el rubio mientras soltaba un profundo bufido-. Y ya te digo desde ya que cuándo lo tengas que cagar te vas a agarrar al toallero.  

Entonces pensó que por qué coño le daba advertencia si perro no lo entendía, se empezaba a sentir como una de esas pijas de tacones y sin bragas que llevaba el perrito en los bolsos, esa clase de perros enanos que cagan conguitos, porque también les hablaban a sus perritos como si fueran personas mientras Decka las miraba como si fueran la cosa más absurda que había visto en el universo, y él había visto ornitorrincos.

Por lo que Decka se sentía así como una pija tonta y rubia con su perrito pero sin tanga, él usaba boxers porque el tanga se clava en el culo, se acordaba de una vez que iba tan hasta las patas de beber que se había tirado a una morena en una mesa de billar y con la borrachera  al ponerse la ropa se le fue la olla y en lugar de sus boxers se puso las bragas de la tia, claro, ya decía él para sí que qué mierda de boxers que se le metían por el culo todo el rato como en esos desmotivacionales de "ese momento en que la ropa interior decide violarte". Pero vamos  lo peor fue el cachondeo de su hermano mayor al verlo cambiándose y notar que llevaba bragas. El muy cabrón se iba a reír de él por el próximo siglo pero ya se la guardaría ya, le regalaría a su ama pelirroja un maletín de sado para que jugase con él al ama y al sumiso y ahi Decka sacaría una foto para reírse por el próximo milenio.

El caso es que allí metido en sus divagaciones recientemente se daba cuenta de que el cachorro estaba dormido.

-Si es que da gusto, cuando alguien se me queda escuchando con tanta atención-bufó.

Pero luego dejó caer un largo suspiro para sujetar al cachorro en su hombro como un saco de patatas y llevarlo hasta la cama de invitados a dormir porque Decka aunque no lo parezca es muy escrupuloso con quién mete en su cama, él nunca folla en su casa porque luego tendría que lavar las sábanas y alguna otra cosa. Así que el cachorro se iría al cuarto de invitados a dormir.

Decka lo puso en la cama y lo arropó para ir a la cocina a coger una cerveza de la nevera mientras pensaba si debería comprar una de esas camas para mascotas en el canal de la teletienda.

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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Neill Byrne el Lun Oct 03, 2016 1:22 am


Que nadie vea

Residencias || Departamento Nº7 || 1 am || Miercoles
Tema privado con Decka Cain
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Parecía mentira que en solo aquel y abrir cerrar de ojos ya hubiesen pasado 3 meses, y también era increíble que Neill por mucho que se esforzara no hubiese conseguido decir ni una sola palabra. Era un niño asilvestrado, que se podía esperar? Todo el día comportándose como un cachorro, gruñendo a las ardillas y todo lo que le parecía peligroso defendiendo a los suyos de los cuales a esas alturas ya estaba muy lejos.
Pero ese día algo dentro de él le decía que todo sería diferente, que ese día por fin lograría articular una mínima palabra. Se revolvió un poco en la cama pegándose mas a su amo para después despertar poco a poco decidiendo que lamerle la oreja sería una buena idea para despertar, pero no pareció surgir mucho efecto por lo que gruñó por lo bajo molesto y se puso sobre él volviendo a gruñir aunque lo que intentaba decir en realidad era el nombre de Decka, pero solo lograba producir esos gruñidos-D...-solo logró pronunciar eso pero volvió a intentarlo-grrr….De…-avanzó un poco mas en el nombre ajeno poniendo todo su empeño en ello ahora que veía que avanzaba sintiéndose feliz por eso dibujando una enrome sonrisa en su faz a la vez que de golpe sus rasgos de lobo aparecían y su cola se movía feliz a la vez que ladraba feliz sobre su amo acabando por aullar con fuerza feliz-Decka!-acabó por exclamar con fuerza sintiéndose mas feliz por eso moviendo con mas fuerza su cola de lobo volviendo a ladrar y aullar como un loco.
Ahora todo iría viento en popa…

*      *     *

Era increíble el progreso que había hecho Neill en tan solo 2 meses. Gracias a la ayuda de Decka ya podía decir algunas palabras aunque fuera bastante rudimentario podían comunicarse así como expresar sentimientos aunque el pequeño al hablar pareciera algo así como un hombre de las cavernas, lo de 'yo ser Tarzán, tu Jane' lo hacia a la perfección solo que cambiaba los nombres por 'Neill' y 'Decka'.
Ese día el cachorro también se había levantado con humor, como de costumbre y le saltó encima al mayor-Decka! Buenos días!-exclamó emocionado-vamos arriba!-no dejó de llamar con fuerza moviéndose sobre él pero al ver que no despertaba tomó su almohada y se la estampó en la cara al otro, tenía un sueño muy profundo-a-rri-ba!-volvió a exclamar con fuerza sin dejar de darle con la almohada preparado para salir corriendo cuando el otro despertara pues sabía que aquello desde luego no le gustaría.
En cuanto vio como abría un poco el ojo Neill se asustó y salió corriendo por la casa intentando ponerse a hacer otra actividad fingiendo, probablemente, que el no le había despertado.

Fue hasta la cocina y tomando algunas cosas con las que hacer desayuno fingió que lo estaba preparando tomando un pequeño cuchillo para cortar las naranjas y hacer el zumo pero al ir tan rápido y su inexperiencia con esos utensilios acabó por cortarse-auch!-exclamó y empezó a gimotear llevándose el dedo a la boca. Si bien era cierto que había sido su culpa todo eso no habría pasado si Decka no tuviera tan mal despertar o un sueño tan profundo, o eso es lo que creía el pequeño y con todo eso solo gimoteaba más reclamando la atención del mayor para que le cuidara como siempre solía hacer cada vez que se lastimaba o se metía en algún lio, algo que estaba al orden del día.
Aunque a decir verdad, Neill siempre había sido muy afortunado en ese aspecto pues pese a que el dragón en ocasiones, por no decir siempre, fura bastante iracundo, de no ser por él seguramente ya estaría muerto o al menos sin una pierna, pues él le había cuidado en todos aquellos meses en los que había estado convaleciente. Por suerte ya se había recuperado y lo único que quedaba era una cicatriz redonda toa alrededor de su pierna.

-Decka…-le llamó e manera lastimosa por si sus aullidos no hubieran sido suficientes para atraer su atención. Acaso se había dormido de nuevo?-Deeeecka-le llamó de nuevo con lagrimas en sus ojos que acabaron por deslizarse por su mejilla llorando como un niño pequeño que necesita a su madre-Deeecka…buaaaaa buaaaaa-imitó el sonido que se supone haces cuando lloras porque lo había aprendido todo a tan raja tabla que aunque quisiera ser normal, no lo era.
Poco a poco se deslizó hasta el suelo haciéndose una bolita con el dedo que no dejaba de sangrar dentro de su boca lamiendo su sangre que no dejaba de brotar al estar el cuchillo bastante afilado.
Era torpe y lo sabía pero porque no dejaban de pasarle cosas? El solo quería ser feliz con Decka pero él no ponía nada de su parte, era tan injusto o al menos eso era lo que creía él, siempre se comportaba de manera tan brusca que asustaba a pesar de que al final no fuera tan malo como aparentaba ser.

Ya lo decían,
perro ladrador, poco mordedor.




Última edición por Neill Byrne el Vie Ene 06, 2017 7:31 pm, editado 1 vez

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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Decka Kain el Sáb Oct 22, 2016 9:16 pm

Decka debía admitir que dejar de fumar era más fácil que tratar con el cachorro,  primero que todo los primeros días él no lo sacó  hasta que su pierna estuvo mejor, lo malo del asunto es que no podía sacarlo al parque, al menos después de la última vez dónde le ladró a las ardillas y empezó a perseguirlas.

-Deja las ardillitas de los cojones que todavía te vas a joder la otra pierna ahora que tienes esta sana.

Además como la gente los estaba mirando, Decka no tuvo más que cargarlo en su hombro como un saco de patatas mientras se lo llevaba del parque con el cachorro ladrando a las ardillas.

-¡Calla, coño!

Si es que al final aún los iban a detener o algo, pero de esta forma y muy dándose cuenta habían pasado tres meses, noventa días, con su porrón de horas interminables, a veces se sentía como si estuviera enseñando a un perro muy chico porque no veas si fue una guerra enseñarle a lavarse porque desde luego lo de ducharse juntos para Decka no estaba contemplado,  pero vamos aquel día que llegó y vió inundado el baño pensó que la cabeza le explotaría de la incomprensión, pero no, el cachorro seguía vivo y Decka también lo estaba en contra de todo pronóstico.

Mas aún había habido una sorpresa en particular y no era el hecho de que el cachorro asaltara su cama como Pedro por su casa si no que por primera vez fue capaz de decir su nombre, a partir de ahí pasaron varios meses donde Decka le estaba tratando de enseñar nuevas palabras lo que derivó en tener un bote de palabrotas en los que meter dinero para que el cachorro no aprendiera las "malas" palabras que él usaba, él tenía que aprender a dejar de usarlas, así que si se le escapaba alguna debía meter un billete para compensar, si el tarro se llenaba le compraría al cachorro algo que quisiera porque no había castigo si al final el dinero era para él.  Por lo que allí estaba Decka durmiendo ajeno al mal que se le venía encima.  

Estaba durmiendo muy profundo, soñando con esas épocas que él no había conocido en las que visualizaba a sus antepasados dragones arrasando aldeas en una tormenta de fuego, recopilar tesoros  y tirarse a las mujeres aterradas y humanas que para estar aterradas vaya si les iba la marcha.  Sin embargo, como era casi una costumbre, un meteorito estaba a punto de estrellarse en su Oasis de ensueño, cuándo algo empezó a darle golpes en la cara, golpes extrañamente esponjosos, Decka abrió un ojo viendo al cachorro salir corriendo a velocidad de vértigo, así que  tan pronto lo perdió de vista se giró para su lado derecho para continuar durmiendo. No pasaron ni dos minutos cuándo olisqueó la sangre del cachorro que empezó a llamarlo de forma lastimera.

"Ni de coña", pensó para sí el dragón mientras intentaba continuar con su precioso sueño de saqueo, destrucción, muerte y oro pero  se veía que el cachorro no iba a desistir  de eso con tanta facilidad porque seguía llamándolo a viva voz y  ahora con los irritantes lloros como si fuera un recién nacido, fue tanto que cada vez que cerraba los ojos veía a un enorme bebé llorando y salpicándolo, él respiró hondo. "No quemes nada, no quemes nada", volvió a pensar para si, se levantó gruñendo por lo bajo  yendo despacio, casi a regañadientes para  recordarse que no debía hacerle daño, se rascó la nuca perezoso caminando descalzo en busca del cachorro, él solía dormir de esa forma, solo con el pantalón de pijama sin camiseta porque después de todo su temperatura era alta por su condición de dragón.

-¿Qué tripa se te ha roto, cachorro?-cuestionó cuando no vió a Neill asomado en la cocina a pesar de que oía sus gemidos lastimeros-. Pero, ¿Que...?

Decka bordeó la columna de la cocina para ver a Neill acurrucado  en el suelo hecho una bolita  mientras lamia su dedo ensangrentado. El dragón suspiró para sus adentros, se agachó para sujetar al cachorro entre brazos y  sentarlo en la mesa de la cocina.

-Ya, deja de gimotear. Solo es un corte-le dijo mientras tomaba el botiquín, desde que tenía al cachorro Decka dejaba una botiquín en cada cuarto del apartamento-. ¿Cuantas veces te he dicho que ni cuchillos ni enchufes?

Decka miraba el corte en el dedo con aquel líquido rojo resbalando por él, no era un chupóptero vampiro que necesitara la sangre por lo que lo metió en la boca lamiendo la sangre para limpiar el dedo, debía reconocer que aunque no fuera un vampiro la sangre de Neill no estaba mal, era como algo azucarado pero se disfrutaba bastante, recorrió el dedo con la lengua hasta la última gota de sangre y se separó para examinar, abriendo la pequeña caja para entonces ponerle el desinfectante, sujetando firmemente su mano porque sabía que él solía apartarse porque el desinfectante, aunque necesario, le picaba mucho, entonces le ponía la tirita con cuidado, limitándose a cerrar el botiquín.

-¿Lo ves? No ha sido nada-dijo volviendo a guardar el botiquín.

Neill solo se miraba torpe, en cierta manera Decka sabía que no hacía nada dejando que el cachorro no hiciera nada porque de esta forma no iba a aprender nunca.

-Esta bien, ven aquí, vamos a preparar el desayuno juntos-le dijo dejando que se bajara de la mesa.

Decka se situó detrás de él ayudándole a tomar un nuevo cuchillo, teniendo las manos de Decka entre las suyas.

-Te lo tengo dicho, no vayas con prisa, ademas ese cuchillo era demasiado afilado para las naranjas, este es mejor-le explicó cortando las naranjas con él.

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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Neill Byrne el Vie Nov 04, 2016 1:30 am


Que nadie vea

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Tema privado con Decka Cain
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El cachorro no podía dejar de gimotear una y otra vez llamando por el que era su amo. No podía vivir sin él, para Neill, Decka era tan fundamental como respirar, si le perdía un momento de vista era capaz de recrear en un segundo el apocalipsis, y eso como mínimo, si le dabas una hora probablemente todo el universo colapsara y cualquier rastro de vida hasta ese momento desaparecería y no estaba exagerando.
Por su parte el castaño no dejaba de lamer su dedo totalmente preocupado por ese corte, a saber donde quedaba el dolor de aquel cepo que casi le dejaba sin pierna, aunque seguramente su mente había borrado ese suceso tan traumático haciendo que ahora ese corte le pareciera todo un mundo. Pero cuando el pequeño vio a Decka sus ojos se iluminaron y corrió, o más bien se arrastró hasta él pegandosele buscando cariño y cuidados-duele...Decka…-siguió gimoteando aun lloroso lamiendole la mejilla a él para después frotar ambas dejando que le reprendiera a la vez que bajaba su cabeza avergonzado-lo siento…-murmuró pero sin despegarse mucho del cuerpo ajeno-Decka…-murmuró de nuevo acurrucándose contra el pecho ajeno escuchando los latidos de su corazón que tanto le gustaban-es que...yo...desayuno...para ti…-habló lo mejor que pudo mezclandosele todo un poco junto con el nerviosismo que siempre tenia cerca de él.

-Eh?-le miró con sus grandes ojos claros echando su cabeza hacia atrás al estar apoyado en el pecho ajeno para después sonrojarse con fuerza al ver como lamía su dedo-De-Decka…-susurró sin poder evitarlo sintiendo como su corazón latía con fuerza sin poder evitarlo. Debía decírselo a su amo? Que esos latidos dolían? Que cada vez, solo cuando estaba a su lado, se hacían cada vez más insoportables y dolorosos? No podía evitarlo y lo peor era que no lo entendía.
Su dedo fue vendado con una graciosa tirita para niños pequeños haciendo que la mirara una y otra vez acabando por sonreír ampliamente encontrándose mas relajado por eso-si!-exclamó mirándole de nuevo sin borrar su alegre y feliz mueca-es muy…-se quedó pensando un segundo la palabra correcta-bonita! Y…y…-volvió a pensar-graciosa!-exclamó feliz y emocionado solo por aquella tirita y que él le hubiera curado. Parecía mentira como alguien se podía conformar con tan poco.

Pero de nuevo el rubio volvía a sorprenderle, pues una vez se bajó de la mesa se pegó a él por detrás tomando sus manos entre las suyas para guiarle mientras cortaban las naranjas haciendo que de nuevo se volviera a poner nervioso. Sus manos temblaban inseguras y su los latidos de su corazón de nuevo se disparaban. Sentir aquella piel tan caliente contra la suya hacia que todo en él se volviera inestable y aun así no quería que se separara.
No dejó de cortar con él las naranjas y un segundo al encontrarse confiado giró su rostro un poco para verle-a-así?-preguntó sin dejar de cortar ya que gracias al mayor estaba siendo guiado pero rápidamente volvió su vista a lo que estaba haciendo-pe-perdón-se disculpó rápidamente sonrojándose mas-no debería...yo...concentrado…-dijo a duras penas pues le costaba bastante expresarse, aunque fueran cosas simples como aquellas. Así que mucho peor era decirle al otro lo que le pasaba en el pecho y aun así lo iba a intentar.

-Decka…-se atrevió a decir a duras penas dejando de mover sus manos aunque el otro fuera el que llevara todo el ritmo de la acción, pero para que parara soltó tanto la fruta como el cuchillo dándose la vuelta para mirarle y de forma casi automática entrelazó sus dedos con los ajenos mirándolos solo un segundo sintiéndose curioso por lo bien que habían encajado ya que nunca nadie la había tomado de ese modo de la mano-yo…-murmuró algo nervioso-corazón…-de verdad que le costaba mucho expresarse y más cuando el otro le miraba de aquella manera tan fija temiéndose lo peor-el pecho…-se mordió el labio bajando los ojos al suelo-du-duele...dolor…-dijo por si acaso estaba conjugando mal el verbo sin si quiera saberlo, todo eso se le resistía-por-porque?-preguntó mirándole fijamente confuso y es que el pequeño no entendía absolutamente nada de esa condición-duele...cuando Decka cerca-esperó que le entendiera mirándole con sus ojos tintineando y temblando expectantes por ver que le decía.
Sabía que él dragón no era doctor, aunque para Neill, él sabía todo. Su amo realmente era como un dios. Él lo sabía todo, él le enseñaba todo, él nunca le fallaría, él siempre lo sabía hacer todo y encima era bueno con él. El cachorro nunca jamás había tenido tanta suerte y nunca se separaría de Decka porque desde que sus miradas se habían cruzado, desde que sus manos se habían tocado, Neill se había quedado prendado de él aunque no supiera aun lo que significara todo aquello. Decka, fuera como fuera, significara lo que significara, lo era todo para él, su principio y su final. Todo.

You're everything to me.




Última edición por Neill Byrne el Vie Ene 06, 2017 7:32 pm, editado 1 vez

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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Decka Kain el Jue Nov 10, 2016 3:02 pm

El cachorro era alguien fácil de contentar, fue algo que Decka tuvo claro desde el primer día en que lo tuvo donde él, solo el cachorro lloraría y al segundo siguiente se reiría como nada, estaba alli tan feliz con la tirita como si le hubiera dado un regalo.

El dragón suspiró por lo bajo, su hermano pequeño era igual. Tal vez era la razón por la que lo había mantenido allí con él, cuanto más tiempo pasaba con  Neill, más pensaba en lo parecidos que eran y a la vez algunas cosas distintas, bueno, era obvio que serían distintos, después de todo Decka era el que perdía los nervios con facilidad de los tres hermanos, su hermano mayor era más enojón, no de perder los nervios si no que era de cabrearse a la más mínima, ya se lo tenía dicho "tú sigue así que verás la úlcera que te va a salir" pero el pequeño de ellos era todo lo contrario, era un pozo de alegría infinita.

Y Neill igual.

En fin, era mejor    no darle muchas vueltas porque Freud y sus teorías del padre, de la madre y  todos esos rollos del sexo acechaban.

Claro que era normal que se leyera algo Freudiano porque después de todo él llevaba a dos velas desde que había adoptado al cachorro ya que no podía prevenir qué reacción podía tener el cachorro, intuía medianamente que Neill debería saber o por lo menos intuir lo que era el sexo, está en el instinto de todos los seres vivos, ¿no? Comer, follar y morir. Son como las tres normas básicos que hay que seguir, así que debería entender que él llevara a alguna chica al apartamento, lo raro era que el pequeño no le pidiera una compañera o algo.

-Mantén la vista-le indicó más paciente mientras continuaba guiándolo en el cortado de la fruta, él se había girado a mirarlo y  no tenía que despistarse nunca de la tarea, sobretodo si implicaba objetos afilados.

Cualquier día se encontraría los dedos del cachorro en un bocadillo y sabía Dios que ese día lo mataría por dejarle todo regado de sangre, si la vez de la pierna se pasó horas frotando la sangre de los muebles con un estropajo,  lo peor fue limpiar el sofá, anda que no costaba limpiar el cuero de los cojones  y que no le quedaran marcas. Apenas habían terminado de cortar las naranjas cuándo el cachorro soltó ambos objetos tanto la fruta como el cuchillo, Decka giró la cabeza con algo de curiosidad.

-¿Qué pasa?

Mientras Neill empezaba a  explicarse a la manera rudimentaria que sabía porque  aún estaba aprendiendo el lenguaje, algo de que el corazón dolía, ¿qué tenía que hacer? ¿Llamar a un doctor o a un veterinario? No sabía a cual de los dos tenía que llamar si se trataba de una mascota, además el pequeño parecía no estar explicándose de todo, le tenía con los dedos entrelazados a lo que Decka miraba la mano  con desconcierto preguntándose para qué coño se la tomaba para decirle eso, ¿Qué iba a llorar otra vez?  Luego le decía que el corazón le dolía cuándo Decka estaba cerca, a lo que él solo pensó "Ay, la ostia que ahora me tiene alergia".

Claro que eso no tenía ningún sentido, en la mente superflua del dragón se ponía en marcha el mecanismo de resolución de temas complejos después de estar mucho pero mucho tiempo sin funcionar, había que quitar las telarañas para que no se atascaran los engranajes, sin embargo allí funcionaba la maquinaria de nuevo analizando lo que el cachorro le estaba diciendo, Decka no era de los que supieran acerca de sutilezas ni palabras suaves, él era de directo al grano, no quería nada estable, quería desahogar la cosa instintiva para que no se le jodiera la próstata y luego continuar con su vida, no estaba interesado en la procreación de nuevos dragoncitos  ni nada por el estilo.  

Por lo que aquello que le estaba tratando de decir sonaba como a un enigma,  no entendía absolutamente nada en lo que sus neuronas trabajaban a toda velocidad,  pero no lo bastante debido a que era muy desconcertante hasta que, para aumentar el proceso de resolución de problemas, recrearon la imagen mental del hermano mayor que le arreó una colleja en la nuca mientras fumaba a escondidas de su ama pelirroja diciéndole: "coño, te está diciendo que le gustas, ¿estás tonto o que te pasa?". Y  ahí estaba la respuesta al paradigma del cachorro, claro que Decka se quedó como: "rayos, ¿Qué?". En serio, si aquello tuviera algo que ver con lo de Inside out, el centro mental de Decka se hubiera convertido  en una zona de alerta nuclear nivel rojo, porque eso era un auténtico pánico.  ¿Por qué diablos le había dicho eso el cachorro?

Él no había hecho nada, es decir nada en absoluto, ni siquiera lo montó para que se quedara de esa forma. Aquello era tan desconcertante y aquí venía otro nuevo paradigma: El cachorro vivía con él porque a la vista estaba que solo no podía vivir,  mira nada más  la que le había liado haciéndole el desayuno, si lo dejaba solo el cachorro se moriría de hambre o de desangrarse con cortes, era un milagro que sobreviviera tanto tiempo en la zona contaminada sin acabar muerto.  

Por lo que él estaba pensando en qué  hacer, el cachorro no es que entendiera los aparentes síntomas, así que tal vez no, asexual no era la palabra pero, ¿el cachorro era gay? Honestamente él no era homofóbico, tal vez y solo tal vez bi-curioso  porque después de todo siempre hay un agujero de por medio y eso era lo único realmente importante. Sonaba basto sí, pero real, asi que el cachorro lo fuera o no  no era un problema, lo que le preocupaba era que  pudiera verlo de una forma romántica, quizás era también bi-curioso o tal vez demisexual y tenia establecido su vínculo con él.

Fuera lo que fuera era una faena sin duda.

Así que Decka pensaba cómo explicarlo o acaso tal vez podría orientarlo de otra forma.

-Mira no tienes de qué preocuparte, es solo que te gusta pasar tiempo conmigo.

No era una mentira exacta, era un cabrón si pero al menos le estaba dando la parte sincera de la respuesta.

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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Neill Byrne el Vie Ene 06, 2017 7:28 pm


Que nadie vea

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Apretó con fuerza la mano ajena sin querer separarse un segundo mas de él. Quería estar con él, solo con él, divertirse con él, hablar, aunque fuera malamente, con él, reír con él, crecer con él,  tal vez incluso llegar a ser como papa y mama, pero eso que significaba? No lo sabía muy bien, pero el cachorro creía que eso era lo máximo a lo que alguien podía aspirar.

No apartó su clara mirada de su amo, el cual parecía tener una especie de indigestión o algo, tal vez el desayuno estaba malo? No, ni si quiera se lo había comida asi que eso era impensable.
El cachorro ladeo la cabeza algo nervioso. Acaso podía ser que lo suyo fuera tan grave? Le quedarían pocos meses de vida o algo? Por eso no le decía nada? Pro como podía ser posible, no estaba enfermo o nada, al menos eso creía. Ladro algo nervioso para despertar a su amo de sus ensimismamientos y casi al segundo este contesto que “solo era por las ganas que tenia de pasar con él”.
Eso era cierto? Solo le pasaba eso? Por una parte le parecía raro que solo fuera eso, al fin y al cabo siempre tenía ganas de estar con él, incluso cuando le había rescatado de aquel mal lugar, el era su salvador después de todo, como no querría estar con él? Pero aquel dolor había parecido recientemente, y no había sido de un día para otro, había sido progresivo.
Aun así estaba seguro que su amo no le mentiría o diría cosas que no fueran ciertas por lo que esbozó una pequeña sonrisa-yo…siempre quiero...estar amo…-dijo lo mejor que pudo sin dejar de mirarle-pero...yo no creer...que eso ser así…-siguió hablando por lo bajo a trompicones ya que le costaba bastante hablar con fluidez-esto...pasó hace poco…antes no…-acarició con cuidado la mano de Decka sin ser casi consciente de ello apoyando su cabeza algo cansado en el pecho ajeno suspirando con fuerza-ahora...late rápido…-susurró por lo bajo notando como sus latidos se disparaban y su pecho volvía a doler-pero...si Decka dice….que esta bien...lo esta…-bajó la cabeza acurrucándose mas contra el pecho ajeno sin saber que mas decir, pero la verdad es que las palabras sobraban, solo se quería quedar así para siempre.

Cerró sus ojos y todo su cuerpo se relajó pese a que su corazón no se calmaba, pero así estaba bien, no le importaba. Todo estaba bien si estaba con Decka. Todo bien.
Ronroneó por lo bajo y casi se quedó dormido a pesar de que el otro no estuviera haciendo nada. Era tan cálido, podría morirse si estaba a su lado mucho tiempo, pues todas sus fuerzas se desvanecían y su corazón se aceleraba por lo que podría morir fácilmente de una taquicardia sin si quiera percatarse.

Le quería tanto y ni si quiera lo sabia.
Pobre infeliz. Cuanto tiempo más podría soportar su corazón ese ritmo tan desenfrenado? No lo sabia y tampoco quería saberlo.

Sus ojos se abrieron lentamente. No sabía cuanto tiempo había pasado, tal vez unos segundos, tal vez unos minutos, o quien sabe, horas. Se apartó con cuidado de Decka, tampoco quería incomodarle. Se quedó con la mirada baja  hacia el suelo-siento…-susurró por lo bajo de nuevo comiéndose el articulo que precedía a la palabra.
Se puso de puntillas y le dio un pequeño beso en la mejilla cerca de la comisura-iré a ver caja…-dicho esto se alejó y se sentó en el sofá. Tomó con cuidado el mando entre sus manos y encendió la televisión mirando el aquel programa estúpido que echaban de dibujos animados. Subió sus pies descalzos al sofá y aferró con fuerza sus piernas contra él escondiendo, de esa forma, tras sus rodillas su boca, que permanecía totalmente triste por tener que estar alejado de su amo. Era demasiado cruel y sentía que su corazón se rompía con cada centímetro que estaban separados. Hasta el hambre había desaparecido de sus pensamientos, al igual que la idea de hacerle el desayuno y es que Decka era así, era torpe y olvidadizo y solo se dejaba llevar por sus instintos, por lo que sentía en el momento, al fin y al cabo era como un perro y en esos momentos estaba triste, lastima que no se le pudieran ver las orejas y el rabo, estarían completamente gachos esperando a por una recompensa de su amo, una caricia, un mimo, una muestra de cariño.

Morir, dormir… ¿dormir?
Tal vez soñar.


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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Decka Kain el Mar Feb 07, 2017 6:31 pm

Decka suspiró por lo bajo.

En parte tal como estaba cuándo se ponía así de triste  le recordaba mucho a su hermano pequeño, eso lo retrotraía  a la niñez, dónde cuándo aún era un niño virgen e imberbe se ponía a  tratar de hacer reír a su pequeño hermano.  Claro que en esa época cuando se ponía como un dragón él solo tener un tamaño medio, como el de un caballo o tal vez un pony y dejaba a su hermano pequeño subirse encima para planear un rato  para hacerle reír, claro que eso era inviable con el cachorro, primero porque ahora el tamaño de Decka era bastante más grande que cuando era pequeño y también porque si el cachorro se subía encima con la suerte que tenía se le caía, además toda la reputación suya se iría a tomar por culo.

Así que Decka estaba preparando esa lista de pros y contras, vamos el cachorro era como un niño pequeño que no sabía expresarse correctamente o que entendía las cosas de otra forma como la sensación térmica de calor/frío. Él tampoco lo hacía mejor siendo brusco pero es que siempre había sido así, es decir, él no tenía otra referencia de comportamiento y sus figuras paternas tampoco fueron lo mejor, además el carácter de un dragón de por sí es bastante áspero, no podían ser como gatos mimosos porque bueno el mito se vendría abajo, nadie pensaba en el dragón Smaug acurrucarse en el oro soltando maullidos cuándo los enanos le van a buscar el oro. Simplemente no está en su naturaleza.

Decka estaba en ese brete de qué hacer y qué no hacer, el cachorro era demasiado ingenuo para su propio bien lo cual no era bueno para el mundo actual, es decir este mundo era más y más  retorcido,  era importante tener una posición como amo porque por mucho que fueras un tigre de bengala o un súcubo  si acababas como esclavo podías decir que tu vida se iba a la mierda, el cachorro tuvo suerte de que fuera él quien la cayera porque aunque falto de tacto el cachorro aún seguía vivo y las heridas y golpes fueron cosa de él y no de  Decka, podía haberle ido mucho peor.  

En fin, tras mucho reflexionar y dentro de sus limitaciones decidió tratar de hacer algo bueno no era mucho, en las tostadas del desayuno dibujó la silueta de la cara de un perro,  bueno él era muy hábil en lo que se refería a comida pero es que por lo mismo nunca antes lo hizo para nadie: su reputación se iba a la mierda. Llevándola para el cachorro  la bandeja   en la mesa de la sala sentándose al lado del cachorro.

-Lo hiciste bien, cachorro. Vamos come un poco-le dijo pasándole la mano por el pelo alborotándoselo un poco como solía hacer con su hermano pequeño.

Supongo que por mucho que fuera un blando en el fondo no podía verlo apenado, después de todo habían pasando por mucho juntos.

-Mira cachorro, tal vez fui un poco brusco-le dijo aún pasándole la mano por el pelo-. Pero es que los dragones no son gatos esponjosos ni en físico ni en  carácter...mira yo soy un hermano mediano es decir que todo el mundo pasa de mi bueno también pasaron de mi hermano mayor y del pequeño más...lo que quiero decir cachorro es que dentro de mis limitaciones...bueno para mi es dificil algunas cosas.

Es que no sabía qué decir o más bien como explicarlo porque entendía que el cachorro era mucho más emocional  que él,  vivir en la zona infectada no debió ser fácil  pero eso no le quitaba que fuera a ser capaz de ser más demostrativo,  eso era algo que a Decka le sacaba de sus casillas porque sabía que el cachorro entre tanto cazadores debió de ver lo peor de este mundo igual que él pero era demasiado confiado, demasiado ingenuo igual que un perro pequeño, sus progresos eran buenos aunque todavía muy inocentes.

De nuevo desafió su propia paciencia para entonces decirle.

-Vamos, cachorro. Podemos ir al parque ese que querías-le dijo mirándolo.

Tal vez con un pequeño obsequio como ese el cachorro estaría más contento aunque esperase que la visita al parque no se desmadrase como cuándo lo había llevado al parque y se había puesto a perseguir ardillas.

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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Neill Byrne el Vie Abr 21, 2017 12:10 am


Que nadie vea

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El pequeño cachorro continuaba algo decaído viendo la tele sin molestar a su amo. Se sentía terriblemente mal, no solo por la respuesta que el otro le había dado, si no por sentirse tan inútil para su amo parecía que solo sabía darle desgracias y eso le frustraba mucho. Neill estaba tan deprimido que incluso el olor a tortitas no le llegó al hocico, solo viendo aquellos estúpidos monigotes moviéndose por la pantalla de un lado para otro haciendo ruidos escandalosos que de vez en cuando atronaban sus orejas haciendo que bajara el volumen para volver a subir a los cinco segundos al no poder escuchar el dialogo con claridad. Aquello parecía una casa de locos a decir verdad.

Pero de golpe escuchó a su amo viéndolo a su lado haciendo que su rostro cambiara de depresión a sorpresa bajando su mirada hasta el plato de tortitas con cara de perro. En ese momento todo su ser se contrajo, sobre todo su estomago, pero por el manjar que le daba su amo, si no por lo que significaba. Su pequeño corazón empezó a latir también con fuerza sin poder evitarlo mientras que en su estomago se liberaban miles de mariposas-gra-gracias…-dijo casi al borde del llanto pues incluso sus ojos se habían llenado de lagrimas de lo emocionado que estaba-amo!-exclamó con fuerza y sin poder evitarlo, siendo igual e impulsivo que siempre se tiró contra él abrazándole con fuerza mientras que el otro acariciaba su cabello haciendo que cerrara los ojos y frotara su cabeza contra el pecho ajeno. No podía ser mas feliz. Alguna vez lo había sido mas? No lo recordaba, ni si quiera cuando era libre para surcar toda aquella estepa que yacía bajo Myr con su “familia”.
De poco sirvió toda la explicación que dio Decka, sobre los gatos o los dragones y sus hermanos, pues Neill estaba tan emocionado que solo podía escuchar “bla bla bla” como de costumbre-amo…-volvió a susurrar por lo bajo sin abrir sus ojos aun frotando su rostro de manera cariñosa contra él sin poder evitarlo. No tenía remedio.

No obstante a pesar de toda aquella locura de felicidad Neill consiguió calmarse un poco al notar el tono serio de su amo mirándole con atención y asintiendo suavemente-difícil…-murmuró-Neill…entiende-susurró a la vez que ladeaba un poco su cabeza, igual que un perro cuando no entiendo lo que su amo humano intenta decir. Le era difícil comprender ese sentimiento de Decka, que no quisiera amor o afecto cuando el los amaba tanto y los necesitaba para vivir día a día, para ser feliz. Podría ser que el rubio había sufrido en el pasado y por eso no quería su amor? Por eso le costaba tanto?
De nuevo el pequeño lobo se acercó al dragón olisqueandole para acabar lamiendo con cuidado su mejilla dándole un toquecito con su nariz después como intentando animarle-amo triste?-preguntó con cuidado sin querer herirle-porque amo no gusta esto? Le hicieron daño? Por eso no quiere esto? Neill nunca le hará daño!-exclamó-Neill protegerá a Decka-dijo de manera sumamente adorable y lleno de determinación en sus ojos acabando por abrazar al rubio con fuerza sin querer soltarle queriendo que sintiera la enorme cantidad de amor que sentía por él a pesar de que no estuviera muy claro en que clase de amor se pudiera traducir aquello dado a la poca compresión que tenia Neill del mundo humano.

Pero de nuevo cuando el mayor dijo que irían al parque para animarle se emocionó demasiado poniendo sus manos sobre el pecho ajeno pegando su rostro demasiado al ajeno sin conocer esos limites que tiene la gente de la proximidad, vamos lo que se conoce como espacio vital, pero el pequeño esos limites no existían y menos con su amo-bien!-exclamó empezando a aullar sin poder evitarlo totalmente feliz saliendo corriendo por toda la casa como un loco terminando en el dormitorio donde se aseó y vistió en menos que canta un gallo volviendo con Decka al sofá algo avergonzado por todo aquel numero pareciendo que las orejitas de lobo del gorro que se había puesto bajaran un poco-siento…-susurró de nuevo sintiéndose un poco culpable para después inclinarse un poco hacia delante besando con suavidad la comisura de los labios ajenos-muchas gracias Decka-dijo poniendo todo su empeño en pronunciar y decirlo apropiadamente dibujando una enorme sonrisa en su cara de felicidad.

Nunca un perro había sido más feliz.


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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

Mensaje por Decka Kain el Dom Abr 23, 2017 1:50 pm

Decka pensó que el cachorro seguramente no lo estaba escuchando o por lo menos que desconectó a la mitad y un poco más de cuándo él empezó a hablar, pero bueno, tampoco era nada importante, respiró profundo, por esa vez no le iba a decir nada porque le pringara la mejilla al lamerle por dos cosas: primera porque era una batalla perdida, el cachorro le lamería la cara aunque lo regañara cien veces, aunque estuvieran en la cola del cine y aunque se estuvieran quemando en el infierno iría y le lamería la mejilla, segundo: el cachorro se había comido el desayuno así que no tendría que estar persiguiéndolo con el plato, lo cual era un alivio porque estaba a medio paso humano de comprarle un cuenco con su nombre y echarle pienso de ese enriquecido con calcio y que protege de esas enfermedades caninas de los dientes.

Entonces fue consciente de que dijo que entendía, no estaba seguro de a qué parte se refería Neill pero si decía que lo entendía entonces debería ser por algo de lo que él había dicho, le observó por un momento sintiendo la respiración del cachorro cerca de él, le parecía pensativo por algo y se preguntó exactamente a qué se refería cuando dijo que entendía, ¿qué estaba pensando el cachorro? Decka debía reconocer para sí mismo que al principio, cuándo la convivencia recién empezaba, pensó que el cachorro era de pensamientos simples, más como un animal doméstico por la escasez de contacto con el mundo civilizado que por cualquier otra cosa, pero en realidad un poco de tiempo después, pudo notar como el cachorro en realidad tenía un pensamiento más critico de lo que él había imaginado, un poco ingenuo eso sí pero ahí estaba el cachorro tenía una intuición poco común y ahí estaba la prueba: las preguntas ingenuas pero certeras que acababa de hacer.

Casi quiso reír cuando dijo que lo iba a proteger porque el cachorro era como su propio nombre decía demasiado tierno y adorable, podría haber vivido en una de esas tiendas de mascotas pegando brinquitos al ver pasar a las personas por el escaparate, obviando un poco las preguntas que había hecho el cachorro al ver su cambio de humor a uno mejorable por el hecho de ir al parque lo vió saliendo como un loco así que él se tomó su tiempo en ponerse los zapatos ya que por lo demás ya se había visto hace un nada y aprovechó el rato agitado del cachorro para salir a la terraza y fumar un puro porque no sabía si era una paranoia suya o no pero estaba casi seguro de que el cachorro se los estaba escondiendo por la casa para que no fumase, así que echó una pequeña bola de fuego al puro pasando a aspirar un poco escupiendo un aro de humo, no es que supiera bien, era como desestresante más que otra cosa. Además si era verdad eso de que los humanos se regeneran constantemente, es decir, su piel por ejemplo se renueva cada dos o tres semanas al ser la capa externa protectora se desgasta con frecuencia, los huesos cada diez años y el hígado cada 150 a 500 días, al menos así para poner ejemplos, por lo que si un humano tiene esa capacidad en su cuerpo, ¿qué no podrá hacer el con el suyo que es un dragón? Así que no importaba que fumase, sus pulmones no sufrirían mucho daño y en nada estarían bien pero dejando esos temas biológicos propios del Muy Interesante, terminó el puro manoteando un poco en el aire para dispersar el olor y volvió al salón como si no hubiera pasado nada, y todo eso en unos pocos segundos, pero suficiente para que apenas al dejar el culo en el sofá, el cachorro apareciera completamente vestido, perezosamente miró hacia las orejas de lobo del gorro y de nuevo, casi se rió.

Pero entonces el cachorro le besó la comisura de los labios sorprendiéndolo, lo había pillado con la guardia baja, ¿qué diablos...? Vale que era bicurioso pero... el cachorro era demasiado inocente como para ponerse a hacer experimentos para...

-Ehm...de nada, bueno podemos irnos ya-dijo metiéndose la billetera en la cazadora.

Algo, el instinto le decía que ese día iban a pasar muchas cosas.

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Re: Que nadie vea [Priv. Neill]

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