¿Mi Adorada Alma Gemela del Caos? [Privado Izaya]

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¿Mi Adorada Alma Gemela del Caos? [Privado Izaya]

Mensaje por Shinoa el Lun Ago 08, 2016 2:10 am

La escuela siempre era molesta, tanto que no comprendía el empeño de Yuu para que asistiera, realmente ¿De qué demonios me serviría codearme con un montón de niñatos ricachones e idiotas como aquellos que tenían la vida hecha? Aunque, no es que yo negara que el dinero de nuestra familia no era bastante como para mantenerme sin necesitar trabajar en mi vida, cosa que tenía planeada hacer, divertirme y hacer sufrir a la humanidad hasta el momento de mi muerte, pero al menos yo no era idiota, sabía qué se necesitaba para sobrevivir con o sin dinero, podía incluso entrar a un bosque y traer de recuerdo la piel del oso más grande que dominara aquel conjunto de flora y fauna, pero ¿Y ellos? Seguramente mojarían sus bragas y si, bragas, porque estaba segura de que hasta los supuestos hombres del instituto llevaban bragas, antes de que el oso tan siquiera rugiera una mísera vez.

Eran un puñado de inútiles que ni siquiera podían funcionar como carne de cañón, porque una orden tan simple como Quédate quieto y muere, sería muy compleja para la pasa que tenían por cerebro. Fuera como fuera, finalmente estaba fuera de la escuela, merodeando las calles antes de volver a mi hogar, siendo ya las 14:00hs, a pesar de saber que Yuu no estaría todavía porque, según él, iría a correr para entrenarse antes de volver pidiéndome entonces que almorzara sola, aunque nunca se sabía, bien podría estar pensando en irse con alguna compañera de clases sin siquiera decirme, aunque eso se notaría apenas llegara, porque medio mundo femenino adoraba bañarse en perfume antes que tomarse una buena ducha, impregnándolas de un aroma que discreparía enormemente con la fragancia natural de mi hermano, y no es que me encelara por él, simplemente detestaba que me engañaran o suplieran por un par de senos coquetos.


-Quiero quemar algo... -no diría que fuera una pirómana, pero cuando el aburrimiento era grande en mí, ver el fuego del cual había nacido era agradable, especialmente en grandes cantidades, o al menos a mí me lo pareciera, sobre todo si podía joderle la vida a un incauto de por medio -Quizás un bar... con tanto alcohol se consumirá rápidamente... pero eso sería muy sencillo -negué con pesar, tenía la intensión, incluso el ánimo pero de momento me faltaba esa chispa de creatividad para desatar estragos por la ciudad, pero entonces fue cuando lo vi, un hombre alto y delgado, cabellos negros y chaqueta afelpada, puede que fuese un gigoló, ya que ese tipo de prendas no eran populares en otro tipo de personas, pero el aroma a sangre que despedía me alentaba a jugar con él, quizás era ese hombrezuelo lo que necesitaba para divertirme en lo que restaba del día. Sonriendo con malicia trace mi objetivo, apresurando los pasos hasta alcanzarlo, lanzándome para abrazarle por la espalda al son de un agudo -¡Onii-chan! Te encontré... -su mirada rojiza me dejaba comprender que era como yo, una falsedad enorme se trazaba tras sus labios y por ello no necesitaba fingir -¿Quieres jugar conmigo? -la reluciente blancura de mis dientes, el bermellón travieso de mis ojos, todo en conjunto eran la más grande y clara invitación al pecado. Quería desatar el caos en Berlín y esperaba que él, fuera la mecha que se encendería con mi fuego para detonar aquella diversión de la que siempre me regodeaba.

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