¿Quieres que lo llame coincidencia o destino? -Priv. Christinne-

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¿Quieres que lo llame coincidencia o destino? -Priv. Christinne-

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 30, 2016 10:31 pm

-La escuela si que es grande.- Mencionó Tana a alguno de los chicos que lo dirigían al gimnasio para su clase personal de esgrima; cierto era que en la escuela ya tenían un maestro que les enseñaba aquel arte, pero no les era suficiente, y si le preguntaban al licántropo que ya les había dado clases en su casa, tenían el aire de típico niño rico que presume las cosas que puede tener, que puede comprar, y sobre todo, las cosas que puedes aprender y/o aprovechar cuando eres alguien ‘privilegiado’;  Y eso lo sabía porque prácticamente Tana no cobraba nada barato, sus clases eran algo elevadas en sumas y eso se debía no al ajetreo que la gente pudiese hacer para entrar en una clase con él, sino que era muy bueno pero al mismo tiempo muy vago, ofrecerle una suma que le hiciera seguir un horario estricto de llegada y salida le era todo un reto.

Una vez llegaron al gimnasio pudo apreciar que éste no era más grande que el que tenían en su casa, pero quizá si quitaban las gradas estaría al mismo tamaño.
–Este lugar es más pequeño, me dirán por que decidieron que  podíamos entrenar aquí hoy?.- Cuestionó a los jóvenes que estaban frente a sí; uno de ellos medía casi lo mismo que Tana si acaso era más bajo por unos centímetros, de cabello platinado y ojos grises, el mayor de ambos, el otro era más bajo, le llegaba al hombro al licántropo, de cabello castaño y ojos azules, ambos llevaban un traje especial de esgrima color blanco y máscaras especiales, que pues para el lobuno no eran tan necesarios, porque… si llevas una espada normalmente o una katana no deberías usar tales trajes, él llevaba un kimono tradicional.

-Hey… les estoy hablando.- Se cruzó de brazos mientras los jóvenes se preparaban para su clase. –Discúlpanos, Ethan.- Menciono el platinado.Pero es que tampoco nos es agradable entrenar aquí, nuestro padre dijo que habría una remodelación en el gimnasio de nuestra casa y nos ha sugerido que utilicemos este, pero no es como si nos fuera bien venir aquí, donde todos los demás estudian también.- Al escuchar eso Tana pasó una de sus manos a rascar su nuca, preguntándose porque la gente solía ser tan delicada. –Ah… que ridículo suena eso.- Encogió sus hombros riendo a medias cuando el menor lo miraba de mala manera. –Venga, venga déjense de preocupar por donde están, cuando quieran hacerle frente a alguien con una espada si se preocupan por donde están les decapitarán en un parpadeo.- bromeó, pero al parecer su broma no hizo mucha gracia a los dos chicos.

-Bueno ambos pónganse en posición.- Ésta ocasión Ethan no participaría como rival, sino que observaría sus avances el uno contra el otro. –Y… empiecen.- La manera en que peleaban ambos era estilizada por no decir que era recatada diferente a lo que él les había enseñado, aún ahora se preguntaba porque hacían movimientos tan inútiles y se contenían, se supone que en el esgrima para dar un verdadero golpe con fuerza debes mover todo el cuerpo al mismo tiempo que tu espada, para tener no sólo un corte limpio, sino también ‘belleza’ o sea, verse como una estocada excelsa.
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Re: ¿Quieres que lo llame coincidencia o destino? -Priv. Christinne-

Mensaje por Invitado el Mar Ago 02, 2016 1:50 am

Después de aquel día en las montañas, donde se despidió del adorable aunque enorme can, volvió a su rutina una vez que regresara a su 'hogar', con la idea de que ya había descansado lo suficiente para poder volver a esforzarse con ánimos renovados; la vida le había puesto en el camino de un joven que suponía no volvería a ver, y en parte lo deseó así, por lo que la preocupación de una nueva coincidencia no aparecía en su mente de que sucedería aquello en pleno horario de su empleo temporal. No era francamente difícil que la joven de albinos cabellos acabara tomando muchos tipos de trabajos para subsistir, casi de cualquier tipo le valían, y aunque no era tan fuerte como un varón o una criatura más extraordinaria que la suya, se esforzaba por encajar en todo lo que la llamaban siempre y cuando su dignidad no se viera herido; por supuesto, no se le caerían los anillos -una forma de hablar- por trabajar, porque tenía que hacerlo en aquel lugar con tal de poder llevarse algo de comer a la boca, o simplemente tener donde vivir, pero habían ciertos trabajos que se negaba a llevar a cabo por el simple hecho de lo denigrantes que eran.

El ser mensajera no era uno de esos trabajos denigrantes, y puestos a tener en cuenta que antes tenía dinero, ahora con la ausencia de este y de la seguridad que traía, se las apañaba bastante bien yendo de un lado a otro para entregar paquetes incluso en sábado, cuando se trataban de paquetería urgente; se sentía extraña con aquel uniforme para cumplir con dicho trabajo, sobre todo porque sentía que no terminaba de encajar su calzado con las prendas y eso la mataba, pero era con la que más cómoda se sentía, así que hizo un esfuerzo por no prestar atención.Había una clara baja en torno a la cantidad de mensajeros en la compañía, y empezaban a tener problemas para el reparto de cajas y cartas, pero hacía una semana que Christinne se había enterado de sus dificultades y se había ofrecido con la idea de conseguir un poco de dinero por trabajar unos días mientras mejorara la cosa, y así aligerar sus problemas por un módico precio que le viniera bien; no le gustaba parecer superficial y convenida, pero el dinero todo lo podía y de paso así también demostraba que podía ser de utilidad para un futuro que quisieran llamarla de nuevo.

Todo tenía un motivo en su pequeña cabeza, que trabajaba usualmente a gran velocidad para adaptarse a las dificultades en su vida, intentando solucionar lo que tenía a mano, pero sin terminar de borrar o eliminar dichos puntos que le jodían tanto la existencia, como el hecho de que tenía que vivir en un pido andrajoso y casi destrozado por su alquiler tan barato ante el deplorable estado del edificio en general. Y por eso se encontraba delante del gran edificio que componía el instituto del campus académico, observándolo con cierta melancolía tras tanto tiempo -ni tanto en realidad- que había terminado sus estudios; sacudió su cabeza y miró de nuevo la dirección para cerciorarse que no se había equivocado de sitio.

El ruido de los tacones de sus zapatos en cada paso era el único sonido que la acompañaba en su camino por los pasillos del lugar en busca del destinatario de la caja que seguía sujetando pese a su tamaño con total normalidad; una vez entregado el correo, decidió volver por donde había venido, pero a mitad de camino acaba por cambiar de idea y disfrutar de la soledad del lugar para dar un paseo por las instalaciones. Después de todo, no tenía que regresar inmediatamente al trabajo, lo más seguro es que por aquel día hubiera terminado con su parte y pudiera darse un pequeño descanso, cosa que aprovecharía descubriendo las zonas del lugar ya que nadie la miraría de mal modo porque no había clases; pero si era así, si no había clases, ¿por qué escuchaba el ruido inconfundible de un duelo de esgrima en el gimnasio cuando estaba a unos metros de este? Dejándose llevar por la curiosidad, decidió pasar para asomarse un poco y ver, aunque no fuera a tardar mucho en irse, sobre todo cuando viera quien enseñaba.
Invitado

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Re: ¿Quieres que lo llame coincidencia o destino? -Priv. Christinne-

Mensaje por Invitado el Mar Ago 02, 2016 11:39 pm

-Abriré la puerta, chicos, está haciendo mucho calor aquí dentro.- El licántropo hablo a sus pupilos dirigiéndose a la puerta, el calor no le disgustaba, lo prefería al frío, sin embargo por el ejercicio que estaban haciendo y sumando las ventanas cerradas muy arriba fuera de su alcance, a pesar de ser tan grande, le quedaba como única opción la puerta, que siendo bastante grande permitiría un buen paso del aire y también que se despejará el horrible aroma a sudor que desprendían aquellos humanos, como si su sentido del olfato no fuese castigo suficiente.

Su sorpresa fue, que al abrir ésta, se encontraba frente a él la elemental de hielo que conoció hace algún tiempo en la montañas, qué clase de juego era ese? Ya sabía como era en verdad y estando frente a frente no se esperaba una reacción muy linda de su parte; por otro lado, el verla le traía cierto toque de alegría y era una oportunidad que no podía dejar escapar, si bien había sido un pedazo de imbécil en su primer encuentro, no cometería el mismo error siendo que en esta ocasión la chica llegó a él, según sus ojos.
–Vaya, vaya! Pero que coincidencia tenemos aquí, no sabía que estuvieras cerca de este lugar.- Se mordió la lengua para no decir lo primero que se le vino a la mente, comentario que, no sólo la trataba de nueva cuenta como una ‘princesa en peligro’ sino que también la hablaba como cualquier persona.

Bueno, sí, Tana era demasiado confianzudo, pero a comparación de la vez anterior, estaba conteniéndose muchísimo para no sonar tan emotivo, lo que en verdad le estaba costando. Lo llamaré destino o coincidencia? El lobuno ya estaba pensando que igual el mismo destino familiar lo había llevado a conocer a la pequeña y al mismo tiempo se las arregló para encontrarlos en otra ocasión, sus ojos brillaban internamente, no divulgaría eso entre la chica de ahora.
Sensor…- El menor de los pupilos se dirigía a él quitándose la máscara que usaba para pelear caminando en dirección a la chica y a él.

-Ella podría acompañarnos en la sesión de hoy.- La observó de arriba abajo con sólo sus orbes moviéndose, el mismo enclenque no quería sonar o verse para la albina como un sin vergüenza.Sino te gusta el esgrima entonces podrías sólo observarnos, y  tu opinión para ver quien es mejor entre mi hermano y yo sería muy bien recibida.- Tana luchó aún más internamente para no reír ante su ‘coqueteo’ si él era malo haciéndolo no sabía que clase de premio darle a ese menor por intentar llamar la atención de la elemental. –Creo que te faltan unos 15 cm para poder llamar su atención.- Habló finalmente el otro de los hermanos, el platinado, diciendo de hecho lo que el espadachín en su mente se guardó. –Bueno, adelante, entra, eres bienvenida. –Se hicieron a un lado para dejarla pasar esperando una respuesta positiva.
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Re: ¿Quieres que lo llame coincidencia o destino? -Priv. Christinne-

Mensaje por Invitado el Vie Ago 05, 2016 7:09 pm

No sabía lo que la esperaba a la hora de asomarse para ver en el gimnasio lo que suponía era un duelo del único deporte que le gustaba en demasía, seguramente por las enseñanzas que había recibido desde bien pequeña de manera estricta; la voz que escuchó le era familiar, pero no conseguía saber de donde le sonaba y el porqué de ello, pero fue demasiado tarde darse cuenta del motivo por el que reconocía la voz del hombro que antes de siquiera darle tiempo a darse cuenta e irse previo a ser vista, ya le tenía frente a ella cuando abriera la puerta completamente. Parpadeó sorprendida, no se esperaba volver a verlo teniendo en cuenta de que la ciudad no era precisamente pequeña, y no olvidaría la cara de su supuesto salvador, o al menos no había pasado el tiempo suficiente para que esto pasara; no podía creer en su mala suerte, y tuvo que contener un chasquido de su lengua al saber que no tenía escapatoria, había sido pillada in fraganti.

-Estaba trabajando... -Ni siquiera entendía porqué decía el motivo de su presencia, pero suponía que quería dejar claro que no estaba por él ni nada por el estilo, aunque no hubiera dicho nada; aunque podía suponer que por su cabeza había pasado semejante idea aunque fuera para molestarla al decirlo en voz alta; estaba realmente tentada de voltear e irse corriendo de allí, terminando ese casual encuentro ahí, pero le parecía algo maleducado de su parte, y ya bastante borde era siempre, algo que en realidad no le habían enseñado a ser.- Yo en realidad ya...

Interrumpida por una voz diferente mientras señalaba tras ella con el pulgar, se quedó en esa posición mientras enarcaba una ceja ligeramente al vislumbrar otra persona asomarse tras el castaño, claramente más bajo que el mayor, y se sintió algo incómoda al ser observada, cosa que intentó no demostrar pese a mirar a otro lado sin siquiera mover el rostro; no hacía falta que fueran obvios en sus acciones, lo notaba ya por costumbre y se tensaba un poco por inercia, sin siquiera quererlo, cuando escuchó la invitación. Pese a estar rodeada de varones -aun si eran solo tres, dos críos y un tipo raro-, el que fuera algo de esgrima le llamaba la atención y dudaba bastante en si aceptar y entrar, o rechazar e irse de allí, como tenía pensado antes de que la interrumpieran; por supuesto, el coqueteo del chaval le hizo algo de gracia, e incluso sonrió con cierta diversión, aunque solo era una pequeña y leve, se la notaba más relajada, sobre todo al emitir un pequeño suspiro al dar un paso hacia delante. No la mataría perder un poco de su tiempo libre con algo que le gustaba, así que palmeó con suavidad el hombro del chico que quiso ligar con ella con acto condescendiente antes de pasar del todo; dejaba tras ella un rastro de frescor en el aire, proveniente completamente de ella que no sufría en absoluto de las temperaturas de afuera, nada comparable al interior.

-Al menos tiene el punto positivo de la esgrima. Se un poco, aunque no se si sirva mi ayuda. -Estaba siendo humilde en torno a sus propios conocimientos, en realidad, puesto que en su momento había enfrentado a personas que se habían confiado de su tamaño para acabar vencidas; ser subestimada era denigrante, pero si no decías cuanto sabías, al menos podrías salvar un poco lo que decían. Caminó hasta donde suponían habían estado practicando, y no se permitió tomar asiento cerca por si las dudas, sabiendo que nunca se sabía cuanto espacio se podía necesitar; se quedó ahí y los miró con una ceja enarcada ante un aire de rectitud pese a todo, esperando que volvieran a su sitio, incluso un ademán de su diestra los invitó a seguir. -Adelante, entonces... Os observaré. Espero no os cohibáis por la presencia de una chica.
Invitado

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Re: ¿Quieres que lo llame coincidencia o destino? -Priv. Christinne-

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 08, 2016 8:43 pm

-Seguro que tu opinión será muy bien recibida, no importa si no sabes mucho.- El platinado abrió la boca sólo para decir la primera estupidez que se le vino en mente, claro, Tana tampoco sabía que a la chica le gustaba el esgrima, pero mínimamente no la juzgó de tal manera, a saber como podría reaccionar, dd alguna forma pese a que se había mantenido tranquila cuando la conoció no era muy difícil adivinar que su carácter era demasiado fuerte; seamos sinceros, tenía una cara de pocos amigos acompañado a su cortesía daba un aire de peculiar miedo, o bien, adrenalina, como si con sus orbes quisiera mirar a través de ti.

-Basta ya de charlas.- El licántropo se acercó a la albina y junto a ella esperaba el comienzo de la batalla. -Ambos tomen posiciones y comiencen.- Así como dijo el licántropo ambos se colocaron sus máscaras y colocando su espada una contra la otra con los dos una mano en la cadera. Al cabo de unos tres choques con sus armas el duelo comenzó, no eran verdaderamente malos, por el contrario Tana había hecho un muy buen trabajo con ellos porque al principio de las clases tropezaban y caían, después de todo la esgrima requiere de fuerza y equilibrio la fuerza por si sola no logra nada.

-Qué ha estado haciendo la damisela en peligro?- alegó intentando sacarle el mal humor, estaba buscando provocarla, debido a que sus reacciones de cierta manera le parecían excesivamente tiernas, no era para menos, ella media tan poco, y se veía tan linda, que el enojo en su rostro no era nada más y nada menos que pucheros a sus ojos. -Aún sigues necesitando la ayuda de otros para salir del peligro? - Él ya había conocido su lado tierno, su debilidad aunque fuese por poco tiempo, incluso si no fuese debilidad, la razón para ocultar esa parte de si quería decir que lo veía como algo poco digno, algo que nadie debía ver o se aprovecharian de ella, comprendía muy poco aquello pues él era muy opuesto a la joven.

Se distrajo un momento mientras la miraba y cuando volvió su vista al frente pudo notar que ambos chicos estaban trabajando mal empujando la espada con ambas manos como si fueran trogloditas. -Hey! Ya basta! Detenganse! - pasó cerca de ellos y sostuvo las espadas de ambos una con cada mano para separarlos y enseguida empujarlos. -Que creen que están haciendo? - en su cara el ceño fruncido se dibujó mientras los hermanos se veían entre sí con rayitos saliendo de sus ojos, que inmaduros.

-Eres un mediocre.- afirmaba el menor de ellos. -No sabes hacer nada, eres un sin talento, tienes que recurrir a palabras malas para sentirte superior!- Tras eso último Ethan soltó un golpe en la cabeza del menor y así absteniendo al mayor de responder a ello. -Suficiente, no quiero verlos pelear por tonterías, es un encuentro entre parientes, no es necesario ir en serio o con intención de lastimar, ambos se sentarán aquí hasta que se disculpen- Los tomo de los hombros y los obligó a sentarse mientras se miraban fijamente, él suspiró.
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