Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

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Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Charlotte el Sáb Jul 16, 2016 7:46 am

Eran apenas las 15.40 de la tarde y Charlotte paseaba entre las diferentes calles de la concurrida ciudad sin nada más interesante que hacer, después de todo, durante todo ese sábado, el café permanecería cerrado para proceder a remodelaciones, puesto que el sitio llevaba tiempo sin hacer un cambio de apariencia y eso terminaría por perder clientes o solo mantener a los siempre asiduos, o bueno, eso es lo que los gatos le habían comentado a Charlotte porque más allá de la fabricación de dulces, la minina no comprendía en lo más mínimo el manejo del sitio, porque si bien estaba a su nombre, solo lo mantenía abierto para que los gatos sin hogar quienes no deseaban o simplemente se encontraban imposibilitados de servir a la mafia misma que les daba la mayor parte del dinero que poseían, pudieran ser de utilidad y ganarse la vida honestamente ya que, pudiera ser que la pelirrosada fuera del tipo de mujer a quien no le temblaba la mano a la hora de acabar con un enemigo, pero no tenía el corazón para forzar a un inocente gatito el realizar labores de aquella índole, porque a su parecer ya habían sufrido bastante en medio de las frías calles como para ahora deber de realizar favores en su nombre. Sencillamente, les brindaba la vida que no pudo tener en su momento.

Pero sus historias de callejón –sitio en el que solía vivir cuando más joven –eran como un ramo de rosas recién cortadas, dulces en la superficie al tener en cuenta que todos sus más cercanos gatos rescatados y ella misma vivían en una paz medianamente aceptable, mientras que en su interior, en la sección de los tallos que mantenían la bella figura de la rosa, radicaban todas las penurias, peleas, hambre, frio y noches en vela que debieron de tolerar al conocer el peor lado de la sociedad, ese donde la vida de los pudientes no iba más allá de lo que les afectara directamente. Era con recuerdos como aquel cuando la menor suponía que Hans realmente tenía razón al odiar a la gente común y corriente, porque los humanos eran crueles al completo, y ellos a pesar de emularlos físicamente siempre serian un puñado de gatos abandonados quienes hacían todo lo posible para continuar sobreviviendo día a día.


- Me pregunto que estará haciendo Hans-nya justo ahora... -sus palabras fueron llevadas por el frio viento de la estación, seguramente su amigo gatuno estaría entre un montón de mantas para no tener que tolerar aquel clima, pero Charlotte era diferente, sentía la molestia que el frio ocasionaba, pero aun así jugar con los copos de nieve era algo que adoraba, sin embargo la pequeña nevada que le dio el empujón para salir esa tarde se había detenido, logrando que rondara por la zona a la espera de que nuevamente la hermosa y coposa blancura callera con suavidad solo para atraparle en el aire en medio de cientos y cientos de volteretas.


Charlotte era una gata de corazón y aun cuando caminase en dos pies, vistiera como una humana común y corriente o incluso que sus palabras sin el constante nya fueran las de cualquiera otra persona, su verdadera naturaleza siempre saldría a relucir.

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El Tercer Atuendo de Izquierda a Derecha

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Natsuki el Dom Jul 17, 2016 8:29 pm

Haaaaaaaaasssss Era el sonido que hacía el aliento de Natsuki al salir de su boca y chocar contra el frío cristal de la ventana, que se empañaba al chocar el aire cálido contra ella; el rubio aprovechaba el bao formado para trazar pequeñas figuras con el dedo índice, meneándose tras él la rubia cola de lado a lado -Es un muy buen día y la nieve sólo hace que todo se vea más divertido- se dijo a si mismo el felino conforme apoyaba las manos en el cristal. La vista que tenía era hermosa, pues los jardines de la pequeña mansión se habían teñido de blanco por la suave nevada que descendía del cielo y el cuadro completo daba una sensación de tranquilidad y paz. Luego de sopesarlo unos minutos, el ojiverde decidió dar un paseo sobre aquella blanca alfombra que le gustaba tanto ¿Por que habría de detenerse si tenía la oportunidad?; sin perder tiempo, tomó el primer abrigo que encontró en su vestidor, uno negro con detalles en ocre y decidió acompañarlo con una bufanda de tono similar al de los adornos con tal de que su conjunto no pareciera de caja fuerte: con combinaciones raras. Despidiéndose del ama de llaves con alegría, abandonó su residencia adentrándose en el claro paisaje de su alrededor, sacudiendo las orejas cada tanto cuando los suaves copos de nieve se posaban sobre ellas.


No estaba siguiendo un plan específico de a dónde ir o que hacer, sólo le interesaba permanecer el mayor tiempo posible en la blancura que le rodeaba. En un par de ocasiones jugueteó con pequeñas bolas de nieve e incluso tuvo la osadía de lanzar una a algunos niños que jugaban en un parque por el que pasaba; los menores, notando la actitud relajada y amigable del felino, aceptaron gustosos integrarlo en uno de los equipos para que se uniera a la guerra que desempeñarían. Natsuki permaneció en su compañía cerca de media hora, los niños le encantaban porque los veía como seres inocentes, puros y sinceros: las mejores cualidades que una persona podía tener; quizás era por ello que su comportamiento era muy similar al de uno, eso o que simplemente así era desde que tenía memoria y era algo que no se molestaría en cambiar por no tratarse de un aspecto negativo en su personalidad. El juego en el que participaba llegó a su final cuando las madres de los críos llegaron a recogerlos, alegando debían ir a comer, a recoger tal cosa en tal lugar... cosas sin sentido para el rubio, que definitivamente hubiera preferido continuar con aquello por mucho más tiempo. Se encogió de hombros al observarse completamente sólo de nuevo, percatándose entonces de que las delicadas plumas que caían del cielo iban disminuyendo paulatinamente: luego de algunos segundos, había dejado de nevar -ahhh... y yo que me estaba divirtiendo- suspiró al tiempo que acomodaba su bufanda y apretaba un poco más los botones de su abrigo, pues algunas corrientes de aire helado comenzaban a hacer acto de presencia.


El indice de su mano izquierda pasó sobre el puente de su nariz al acomodar las gafas sobre este con tal de que no se cayeran, a pesar de contar con algunas manchitas blancas producto de copos que se habían atorado ahí. El felino estuvo a punto de volver a su casa, pero un creciente deseo de permanecer en el exterior impidió que lo hiciera: quizás si esperaba un poco más o avanzaba hasta otra parte de aquel parque pudiera encontrar a más niños jugando... eso o que una nueva nevada iniciara; comenzó a andar por el blanco sendero, siguiendo algunas huellas marcadas en él como mera forma de entretenerse, al menos así fue hasta que un ligero gruñido salió de su estómago anunciando que empezaba a sentir hable. Natsuki se vio en la necesidad de cambiar su rumbo para dirigirse a un café cercano, había oído que era bueno y ese era el mejor momento para demostrarlo; sin embargo, a medio camino sus pasos se detuvieron bruscamente conforme una gran sonrisa se formaba en su rostro, acompañada de un ligero rubor y un particular brillo en las esmeraldas de sus ojos: no muy lejos de ahí, se encontraba de pie una mujer de cabellos rosados. Con una velocidad sorprendente, el gato se acerco corriendo a la fémina -¡¡Madreeeeeeeee!!- exclamó en el camino antes de aferrarse a ella en un por demás afectuoso abrazo, levantándola del suelo y  dando vueltas sobre su eje con ella aún sujeta. -¡Madre! ¡Llevaba un tiempo sin verte!- volvió a hablar el rubio sin detener su movimiento, frotando entonces su mejilla contra la contraria.

Atuendo (el de la derecha)

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Charlotte el Lun Jul 25, 2016 8:32 am

La paz del parque era increíble, descontando las pocas personas que aun en ese momento solían recorrerlo, Charlotte no diría que se divertía, porque no era así, había salido con el ansia de poder atrapar la preciosa blancura del cielo en forma de esferas, pero al contrario lo único que podría hacer seria regresar y buscar alguien con quien jugar en su hogar, ya que seguramente Hans se enfadaría con ella si por cuestiones del destino optaba por enfrascarse en medio de un juego entre humanos, y no es que Char le obedeciera en todo al pie de la letra, simplemente prefería ahorrarle molestias a su... ¿Guardián, amigo, compañero de vida? O lo que Hans fuera, ya que en su relación no tenía una especificación.

Dejando escapar un largo suspiro, estaba a punto de marcharse, pero repentinamente sintió un fuerte abrazo en su anatomía, seguida de varias vueltas en el aire sin detenerse, llevando a causarle un poco de mareo. Por un instante sopeso la idea de que el contrario fuera un rival mafioso llegando a estar dispuesta para matarle, ya fuera con un arma oculta o sus propias garras, pero al oír "madre", seguido de ese agradable frote de mejillas en conjunto con el aroma felino que despedía el joven, se relajó completamente ronroneando conforme se frotaba al mismo tiempo contra su faz.


- Señor gato... su cara es muy suave, pero Charlotte nya no es madre de nadie -sus verdes ojos se clavaron en el par de jades ajenos, tapados por aquellos curiosos lentes que la felina quería tomar para probárselos, pero solo se dedicó a frotar su nariz con la del rubio - Hueles bien nya... ¿Cómo te llamas? -la félida cola rosada no dejaba de moverse de lado a lado, estremeciéndose cuando un pequeño copo de nieve cayo en su punta consiguiendo que la mafiosa mirara al cielo, parpadeando un poco al caer un pequeño copo en su nariz, y luego más en su cabeza - ¡La nieve volvió nya! -por fin su ilusión nevada daba inicio, solo necesitaba soltarse del agarre del rubio, consiguiéndolo tras un grácil movimiento que consistía en deslizarse por sus brazos hacia el suelo, valiéndose de su menudes y flexibilidad propia de cualquier gato, acabando de cuclillas frente a él, utilizando la posición para salir despedida con un salto a un montón acumulado de nieve, buscando atrapar todos y cada uno de aquellos copos tan bellos - ¿Tu eres un gato como Charlotte verdad? -virándose al alto joven, manteniendo su cabeza repleta de nieve debido a tantas inmersiones que había realizado se dignó a preguntar aquello, porque sabía que cosas como esa se disfrutaban mejor juntos - ¿Qué tal si jugamos un poco? La nieve es suave para hacerlo -sus piernas volvieron a fletarse, su cadera subió en altura conforme su pecho acaba en el suelo, aprovechando la fuerza de su cuerpo para poder saltar contra el alto joven, derribarlo en la nieve, esperando que como buen gato siguiera sus juegos, porque cuando un gato te invitaba a jugar, era tu deber continuar la entretención.

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Natsuki el Miér Ago 17, 2016 7:10 pm

La felicidad que invadía al joven rubio era inmersa, tanto que sus orejas y cola se sacudían incesantes de un lado a otro mientras los giros y frotes contra la mejilla continuaban. Natsuki creía no podía estar equivocado con que la felina que sostenía era su madre. los cabellos rosados tenían exactamente el mismo tono, la altura era la misma, el aroma,  incluso el timbre de voz que le decía "no soy madre de nadie"... alto, ¿Que? -¿Are? ¿No lo eres?- dejó de frotarse al momento para observar a la contraria con más atención, intentando descubrir donde estaba el rasgo que no había notado, porque todo lo demás le indicaba la chica era su progenitora aunque... pasó su nariz por el cuello contrario un poco e inhaló profundamente intentando captar la edad ajena; en efecto, la ojiverde era más joven que él mismo y por eso no podía ser su madre -Cierto, no lo eres; lo siento- bajó las orejas pero no la soltó de su abrazo, pues en realidad le recordaba a la mujer. Al sentir los suaves frotes contra su nariz, un ligero rubor llegó a sus mejillas seguido de una sonrisa, la chica era agradable -Ohhh ¿de verdad?[/b]- cuestionó alegre meneando la cola de un lado a otro en movimientos serpenteantes -¡Gracias! Mi nombre es Natsuki, tu debes ser Charlotte, ¿cierto? Claro que sí- se respondió a sí mismo -Eso dijiste hace un momento, así tiene que ser-. El rubio solo pudo parpadear un par de veces cuando nuevamente comenzaron a caer plumas blancas y delicadas del cielo, provocando una repentina alegría en él y la fémina que continuaba e sus brazos, bueno, al menos la que estuvo en sus brazos, pues tan pronto la nevada retomó su curso, Charlotte se deslizo hasta liberarse para inmediatamente después comenzar a jugar en la blancura que les rodeaba.


Acomodó sus anteojos y observó a la felina por algunos momentos: quizás fuera más joven, no le conociera y de forma evidente resultaba ser bastante activa y juguetona (cosa contraria a su madre que más bien era serena), sin embargo, sentía en lo más profundo de sí mismo que el parecido con su progenitora era extraordinario, no se explicaba los motivos. Asintió y meneó las orejas cuando la pelirrosada preguntó si compartían raza -Así es; antes solía maullar mucho, pero en la escuela me reñían por es, así que ahora casi no lo hago- fue la explicación adicional que dio al notar que la joven empleaba el "Nya" común de un gato en casi todas sus oraciones. Se quedó pensando en ello algunos segundos y luego su vista se encontró con la ajena, que ahora insinuaba jugar... oh, a eso no podía negarse en absoluto. Si bien, estaba preparándose para reflejar la postura que antes ella había tomado, Charlotte pareció ser más rápida y le derribó sobre la suave alfombra clara. El rubio ajustó sus gafas antes de realizar un contraataque y comenzar a rodar, quitándose con el dorso de la zurda un pequeño cúmulo de nieve que se había quedado sobre su nariz -wohaaa... no dejaré que ganes- rió un poco y se lanzó contra ella, buscándole las cosquillas y lanzándole un poco de nieve como mero juego antes de correr, esperando le siguiera. Sin  embargo, volvió donde ella dando un par de saltos antes de colocarse en posición de a cuatro, intentando atrapar algunos copos de nieve con las manos... -fuuu... da ganas de comérselos- murmuró distraído volviéndose de nuevo a la fémina para sonreir -¿No crees que esto será aun más divertido si hacemos un túnel en aquel montón de nieve?- señaló el montículo. Aproximadamente un metro de alto y de ancho y cuatro, quizás cinco, de forma circular y luciendo tentador para saltarle encima aunque, tomando en cuenta el tamaño que ambos tenían, de hacerlo probablemente lo dispersarían por completo. Observó de nuevo a su compañera gatuna y sonrió, retomando su postura de juego mientras, de un momento a otro, cambiaba su forma a la del felino completo que era; sus ojos verdes se posaron sobre la fémina y meneó la cola, corriendo un poco hacia el montón de nieve y regresando  a medio camino, como si quisiera asegurarse de que Charlotte lo seguía -Nya- maulló solo una vez como mera invitación a su juego, dando algunos saltos donde se encontraba y en seguida volvió donde la pelirrosada para restregarse contra sus piernas. Más claro no podía decir que quería jugar en su compañía.


extras:
Inspiración sacada de aquí
Natsuki como gatito e-e

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Charlotte el Miér Sep 07, 2016 12:20 am

Los juegos entre ambos continuaban, o mejor dicho, luego de la forma en que Charlotte derribo al rubio no le quedó otra opción que rodar con ella, pero, en poco tiempo las manos del nuevo gato en su vida estaban buscándole las cosquillas, tirándole nieve y anunciando que podría cavar un túnel para jugar ahí dentro, pero claro, para la acelerada felina toda idea era más que fabulosa, quería jugar, rodar, morder, comer nieve, escalar un árbol o hasta seguir una ardilla y coronarla como emperatriz de un castillo de nieve gatuno, aunque por su experiencia estas siempre se negaban, seguro creían que se las comería, cosa que podía ser en parte entendible ya que les perseguía como si fuera un perro y no un gato, pero solo lo hacía por jugar y no como cacería.

Su mente perdida por segundos, regreso al juego tras notar la trasformación de Natsuki, ahora era un pequeño gato con cientos de rayas, cuyo pelaje era naranja, casi como un tigre en miniatura aunque esos tenían líneas negras y no variantes de la tonalidad original, pero a Charlotte le daba igual, solo quería jugar con él y si para hacerlo debía cambiar a la forma gatuna lo haría, pero antes de tan siquiera poder iniciar su cambio de forma, tuvo que seguirle el paso al pequeño felino, viéndolo excavar en la nieve poco antes de regresar donde ella, restregándose en su pierna con suavidad.


- Natsuki nya, eso no es justo, yo también quería cavar un poco –rápidamente cambio de forma, acabando sentada en la fría nieve que erizo su rosado pelaje - La nieve es mala para las patas de Charlotte nya… - era gracioso verla brincar, acabando sobre la espalda de su nuevo amigo, ahí si era cálido, a diferencia de aquella blancura en el suelo que adornaba todo como una esponjada alfombra - Natsuki nya… sabes, deberíamos buscar una ardilla, para que sea la emperatriz del túnel que hiciste –sin haberse movido de la espalda contraria, su cola se mecía de lado a lado, y su lengua lamia la cabeza del anaranjado, poco antes de morderle la oreja derecha a juego, posando sus patas frontales en la cabeza de este. No negaría que estaba más que cómoda en ese sitio, pero tarde o temprano debería de bajar, aunque, era mejor tarde - ¿Qué dices? Cada que intento convencer a una, ella escapa, y tengo que perseguirla nya… pero comienzan a tirar bellotas… son muy malas con Charlotte, pero por eso serian buenas emperatrices nya –sus patitas hicieron soporte en la cabeza del contrario, su faz busco la del chico de un modo tan curioso que su cadera se elevó tanto que acabo por caer de espaldas en la nieve, rodando rápidamente en esta para acostumbrarse al cambio de temperaturas, entre aquel cálido pelaje, hasta la fría nieve, terminando por quedar cubierta del blanco manto, mismo que se quitó tras sacudirse, volviendo a posar sus patitas en la cabeza del varón, esta vez como un pequeño masaje, y todo porque lo sentía tan suave como un almohadón de plumas de ganso. Charlotte estaba esperando su respuesta, completamente ansiosa por que dijera un sí, cuando de repente un trio de ardillas paso corriendo a toda velocidad, al parecer esas no había hibernado y era su oportunidad. - ¡Las emperatrices del mal! –no dijo más, solo empezó a correr a toda velocidad, ansiando poder esta vez, al fin, tener una ardilla emperatriz que se prestara para sus curiosos juegos gatunos, en lugar de otro chichón producido por una bellota que daba en el lugar correcto.

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Natsuki el Miér Nov 30, 2016 11:29 pm

Su suave restregar continuaba e incluso un par de ronroneos resonaron en derredor de ellos, elevando el rubio felino la vista a la joven para volver a maullar -Nyaaaa...- frotó parte del rostro en la anatomía contraria  y se apartó momentos después, ladeando la cabeza alegre al ver la trasformación gatuna de Charlotte -Un poco fría quizás... pero divertida- afirmó alegre, permitiendo a la menor subiera a sus espaldas para evitar el contacto fresco. No podía negarlo, andar de esa manera resultaba difícil y aquello era más que obvio por la forma en que caminaba: abriendo las patas a los costados y hundiéndose en la nieve más de lo que debería por el peso contrario sumándose al propio. Por breves momentos observó, girando para ello la cabeza con levedad, a la rosada felina que cargaba. Ella no parecía tener problema alguno en estar hablando bajo su forma animal y parecía completamente cómoda con aquello. Él, por su parte, parecía dudar ante cada una de las palabras que abandonaban su hocico; cuando pequeño, su padre había insistido una y mil veces que los gatos no hablaban y que no era propio que él lo hiciera cuando permanecía bajo la forma de dicho animal; siempre se había preguntado si aquello era una mera exageración del mayor o si realmente era algo incorrecto, sin embargo, con cada nuevo felino que conocía e daba cuenta de que nadie más parecía tener el mismo pensamiento de su progenitor. Había pasado bastante desde que él mismo se había determinado a hacer caso omiso de esas indicaciones pero, con todo y eso, no negaría que aún le costaba romper el silencio.


Sus orejas se pusieron altivas tan solo segundos después de haber bajado, pues el chico estaba completamente atento a cada una de las palabras ajenas y, además, mantenía los intentos por evitar que ambos se desplomaran -Nya Creo que si las señoras ardillas no quieren jugar con nosotros no deberíamos obligarlas- su cola serpenteó a sus espaldas -Aunque.... quizás no comprendieron lo suficientemente bien la invitación y deberíamos probar de nuevo- el instinto por divertirse le ganaba e incluso consideró un par de planes para conseguir llegar a los esponjados roedores; el momento de distracción generó se desestabilizara con el cambio de pose de la felina rosada, cayendo el de costado mientras ella se desplomaba al frente -Areeeee!!!!- se levantó y sacudió la nieve de su cuerpo -¿Te encuentras bien?- aquella pregunta la planteó mientras se acercaba, aunque estaba un 98% seguro de que la otra no se había hecho el menor daño, siempre era cortés preguntar de igual forma. Lo que no esperó fue que la fémina (ahora bajo forma gatuna) comenzara a restregar la suavidad de sus almohadillas en el rubio pelaje de su cabeza -Prrrrr.....- sus ojos se entrecerraron y, sin poder evitarlo, comenzó a ronronear relajado, creyendo que los juegos se pospondrían dándole el lugar al masaje ya iniciado. Sin embargo, y para gusto y disgusto a la vez del de ojos verdes, una tripleta de ardillas impidió aquello siguiera, causando la inmediata persecución de Charlotte y, por consecuente, del chico que de inmediato se unió a la loca carrera -Nyaa.... las señoras emperatrices son escurridizas- suspiró sin cansarse, pero sin ir a su máxima velocidad -Creo que podríamos alcanzarlas si... ¡¡¡Auch!!!- de un momento a otro, el rubio ya estaba llevándose las patas delanteras a la nariz, acariciándose de ese modo el reciente golpe recibido por nada mas y nada menos que una bellota -Charlotte-chan tenía razón nya...- gimoteó un poco -Son ardillas muy malvadas- se levantó de donde se había echado y volvió a la persecución de antes, siendo más cauteloso esta vez y caminando por la ruta trasera a los arboles donde se habían refugiado las presas de su juego. Sigiloso e intentando hacer más ruido del necesario, Natsuki comenzó a subir al árbol en el que había visto esconderse a la ardilla más esponjada, si bien, en un principio había planeado el ataque sorpresa, tuvo que idear otra estrategia cuando, sin mayor aviso, la que se supone sería su victima estaba parada frente a él, intentando arañarle las patas para que se soltara del tronco -¡Uh! ¡Ahh! ¡Ahh! ¡eso es malo!- se quejó inflando los mejillas un poco, alternando entre una pata y otra para esquivar las mordidas y rasguños de la ardilla -¡nya deja eso!- se removió un poco intentando subir por completo a la rama para al menos estar en igualdad de condiciones que su rival.... aunque aquello no lo consiguió, en su lugar  terminó por caer  del árbol, dando un par de giros en el aire antes de, para su mala fortuna, caer de cara en la nieve, hundiéndose algunos centímetros. -Nya.... duele...- suspiró, aunque de inmediato se quedó tendido, quieto y sin hacer ningún ruido bestio que pudiera arruinar lo que acababa de ocurrírsele: la ardilla, curiosa por la caída del felino, había bajado hasta el suelo y ahora se encontraba sobre su cuerpo, frotando un poco las patas en su lomo mientras sus orejitas se alzaban curiosas, buscando las señales que le indicaran debía huir de nuevo. Sin embargo, como éstas parecían no darse en ningún momento, pronto bajó la guardia y comenzó a jugar más confianzuda con lo que ella suponía era el cuerpo inerte de un gato.


¿No es obvio lo que sucedió después? el roedor, confiado en que no había peligro alguno, no dudó en acercarse a la cabeza, la cola y las patas del felino, quien en cuanto vio la oportunidad cerró las patas atrapándole con facilidad -Nyaaaa!!! Charlotte mira! tengo  la emperatriz malvada- alzó la voz satisfecho volviendo sin perder tiempo donde la gata de rosados cabellos, llevando a la ardilla entre sus fauces sin apretarla, más bien solo sosteniéndola como si fuera un juguete babeable -¡Al fin la tenemos! tenemos quien gobierne el castillo y... ouh.....- su vista fue a donde antes estaba el castillo y notó con cierta tristeza que un par de niñas jugaba en él, en realidad, ya lo habían desecho por el peso y solo quedaba un bulto de nieve desordenada -uhhh..... tendremos que buscar otro montón para hacer un nuevo castillo- mientras decia aquello, había vuelto a sujetar a la ardilla con las patas y se dedicaba a pasar su lengua por la cabeza de la misma, entretenido con su nuevo juguete -¿Quieres construir tu mientras yo babeo a la señora ardilla?- lamió un par de veces más -¿O prefieres peinarla tu mientras yo busco?- inquirió alegre, apretando un poco las patas al sentir que su presa intentaba escaparse.

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Charlotte el Miér Ene 11, 2017 6:16 am

Las emperatrices del mal ardillil eran algo complicado de conseguir, y Charlotte lo tenía bien en claro, no por nada había pasado tanto tiempo en búsqueda de una, debiendo siempre emprender la retirada en cuanto las pequeñas y peludas malosas se reunían lanzando bombas de bellotas a diestra y siniestra, marcando el escape de cualquier individuo que intentara atraparles. Pero ahora, la de rosados cabellos estaba presenciando algo nuevo, incluso podría decirse que en cierto grado era inhumano, y todo porque su reciente amigo gatuno estaba a punto de atrapar a una de las emperatrices, consiguiendo que Charlotte se quedara quieta en su lugar, apreciando que es lo que estaba sucediendo, grabando a fuego en su memoria, mediante sus verdosos ojos las tácticas ajenas, aquellas que terminaron por ceder en cuanto el felino de pelaje atigrado cayo a la nieve de cara, quedando completamente inmóvil, pero la fémina sabia la verdad, estaba tan acostumbrada a ver gente que fingía estar desmayada que incluso en la distancia podía darse cuenta de la realidad. En poco tiempo, Natsuki ya tenía cautiva a su presa, caminando feliz y campante donde Charlotte mientras le ofrecía la posibilidad de lamer a la ardilla o construir su nuevo imperio.


- La... emperatriz... -los ojos de Charlotte brillaban de pura emoción conforme se acercaba al felpudo ser, empezando a lamer la cola de esta, quitándole su gran esponjosidad, pero era inevitable, hacía mucho que deseaba probar su sabor, poder despeinarla para luego peinarle, esponjarla y des esponjarla, hacer todo y más con ese pequeño y malvado roedor - Prefiero jugar un rato con la emperatriz... ¿Y si en lugar de construirle un castillo, la llevamos de paseo nya? -la pequeña felina termino por desatar el pañuelo que llevaba sobre sus orejas, sujetando a la pequeña emperatriz sobre el gato contrario, como si fuera una especie de cinturón, donde solo podía sacar su cabeza para mirar lo que pasaba alrededor de la ciudad, o al menos, en lo que ellos decidieran visitar - Las emperatrices no conocen bien la ciudad, entonces deberíamos llevarla ahí, a comer donas y pescado -las ideas de Charlotte seguían en aumento, intentando adivinar un buen sitio para el cual ir, pero que por sobre todo tuviera las donas y pescado que prometió - Charlotte tiene un café nya... podríamos ir ahí nya, lo iban a pintar hoy nya pero seguramente ya terminaron de hacerlo -su cola continuaba serpenteando felizmente, conforme esperaba escuchar la respuesta de Natsuki, o una nueva dirección en su recorrido, empezando a emprender camino - Por cierto... Charlotte quisiera saber porque se parece tanto a esa madre que mencionas nya ¿Tienes alguna foto de ella nya? -todo mundo decía que la curiosidad mato al gato, pero en caso de la rosada, bien podría ser a la inversa - Puede que Charlotte le conozca nya, o que la emperatriz del mal sepa quién es -su patita apretó suavemente a la pequeña ardilla que el rubio estaba cargando en su lomo, escuchando el pequeño sonido que emitía y despertaba la curiosidad de la pequeña gatita que no dejaba de sopesar que juegos tendrían ahora que finalmente estaba a su disposición la pequeña malvada.

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Natsuki el Jue Mar 23, 2017 12:03 am

No pudo evitar que una expresión de ternura se apoderara por completo de su rostro ante la visión de la ardilla siendo esponjada y baboseada con amor gatuno una y otra vez por la de cabellos rosados. De verdad, aquella emperatriz debería considerarse con suerte ante tamaños mimos que recibía y los beneficios que le traía ser prisionera de tan singulares gatos -buena idea, muy buena idea- asintió con la cabeza dejandose atar a su rehén en la espalda y mirándola de reojo, como si quisiera asegurarse de que no escaparía y de que, además, se encontrara cómoda en lo que él considero: un lindo capullo de mariposa estilo ardilla. Los minutos siguientes permaneció callado, no porque no se le ocurriera manera alguna de intercambiar un ameno diálogo con su presa y su compañera felina, más bien, era porque permitía que esta última hablara todo lo que deseara y, al ser todas buenas ideas, el asentía feliz a cada idea propuesta y meneaba la cola con lentitud a sus espaldas. Se detuvo en determinado momento, cuando sus patas estaban cada vez más cerca de pisar las aceras exteriores al parque y el espesor de los árboles comenzaba a disminuir; su patita derecha fue repasada un par de veces por su lengua antes de comenzar a peinarse los bigotes y las orejas, frotándose un poco -Si seremos los guías turísticos de nuestra emperatriz, debemos estar presentables. Ella es orgullosa y como tu ya la peinaste como es debido hay que peinarnos también- explicó alegre, sacudiendo la cabeza de un lado a otro por unos segundos para dar el toque extra de esponjosidad a su nuevo peinado.


Había comenzado a caminar de nuevo, conocer el café que tenía Charlotte le resultaba más que tentador y por ello no dejaba de plantearse mentalmente que pediría una vez llegaran ahí. Quizá algo de té y pastel... y luego el pescado que la chica propuso antes: sería delicioso, ojala pudiera pedir algo para llevar y poder cenarlo en casa después, eso sería lo ideal. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la voz de la menor, que en conjunto con un par de preguntas relacionadas a la apariencia e identidad de su madre sonaron también los chillidos de la ardilla al ser presionada cual juguete para baño -¡Nya! Madre es una mujer muy hermosa, tu también eres muy linda y tienes el cabello igual que ella- sonrió mirandola fijo -Y tus ojos! tus ojos también son muy similares- sus orejas bajaron de pronto, aunque aquello fue cosa de segundos -Llevo casi un año sin verla, vivo por mi cuenta y no tengo oportunidad de visitarla mas que en vacaciones. Cuando te encontré hace un rato, creí que tal vez ella había decidido visitarme a mi, aunque no me sorprende que no fuera así: ella siempre está ocupada y por ello casi nunca viene- suspiró, apartándose un poco para luego volver a su apariencia humana y es que de aquella forma le resultaría más fácil buscar en el móvil una imagen de su progenitora para mostrársela a su nueva amiga. Curiosamente, una vez volvió a ser el muy alto muchacho rubio, la emperatriz malvada había cambiado la posición de su cautiverio, quedando ahora atada a su cintura en vez de seguir en su lomo -Mis disculpas, su majestad, espero desde ahí también pueda observar todo de la mejor manera- habló alegre, acariciándole la cabeza un par de veces antes de meter las manos en los bolsillos de su abrigo, buscando su móvil para mostrarle una imagen a su félida compañera -Uhmmm... por aquí debe haber alguna... ehhh... ¡aja! Está es perfecta- enseñó la pantalla del aparato a la pelirrosada, donde se apreciaba el chico en compañía de la mujer madura, hermosa y radiante aunque un poco seria también -Es una foto de mi cumpleaños pasado- explicó, dejándola ver la imagen por todo el tiempo que ella quisiera -¿Comprendes ahora por qué me confundí? en realidad por un segundo al verte creí que la tenía enfrente a ella; aunque, ahora que lo pienso, no es malo que te haya abrazado, ahora tengo una amiga nueva y de no haber sido por ti jamás habríamos encontrado a la emperatriz del mal- una expresión de sorpresa se marcó en su semblante un poco -¡Oh! Señora emperatriz, vea usted también a mi madre y a Charlotte-chan ¿Verdad que se ven similares?- sonrió colocando el celular frente al rostro de la ardilla, que chilló al momento haciendo creer al de lentes que en realidad confirmaba su idea.


No dijo nada más en aquel momento, solo miró a la de ojos verdes y sonrió un poco -Puedo enseñarte algunas fotos más cuando estemos en el café que... esto....- miró a los lados, en realidad el no tenía idea de donde era y si la menor no avanzaba el no podría seguirla y no podría probar el pescado y el café... y más pescado y más café que seguramente compartiría con la emperatriz ¿O a ella tendría que darle nueces? ¿Quizas bellotas en forma de pez o cortar el pez para que pareciera una bellota? -Charlotte-chan ¿Hacia donde está tu café? ¿Ahí tienes peces bellota?- inquirió aquello con normalidad hasta notar el cambio en la expresión de la joven, que por momentos le hizo dudar de si había hecho algo malo o eran solo imaginaciones suyas el que ella se viera... ¿Triste? -Charlotte-chan ¿Te encuentras bien?- su propio semblante reflejó la preocupación que le invadió mientras sus ojos se posaban con fijeza en la pelirrosada.

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Charlotte el Miér Jun 07, 2017 11:06 pm

Los pequeños momentos que estaba compartiendo con su nuevo amigo, le parecían sumamente únicos, como también divertidos, sin embargo, lo que Charlotte no había esperado es que el ambiente se viera cambiado con tan solo enseñar una simple fotografía, y es que, cuando sus curiosos ojos se posaron en el teléfono del joven de dorados cabellos –ahora convertido nuevamente en un radiante humano, con cinturón de ardilla – todo pareció venirse abajo, sintiendo no solo un nudo en su estómago, sino también, la sensación de empezar a caer al vacío, o que todo a su alrededor se estuviera derrumbado, amenazando con absorberla a ella.

El motivo de este cambio tan dramático en la fémina, se debía a que había reconocido a la perfección a la mujer en la pantalla, porque, a pesar de los años, aun cuando el tiempo le había avejentado, tenía la mayor y más plena seguridad de que la dama en la imagen, no era otra que su madre, la mujer que le había abandonado hace tanto tiempo en el callejón junto a sus demás hermanos, la misma a quien le debía su belleza y la peculiar combinación de matiz en mirar y cabello, aquella a quien debería agradecer las noches de frio y los días de hambre. Porque, puede que en parte lo mejor que pudo haberle pasado, ya que, con ello su mafia se había realizado y conoció a quienes conformaban su familia, pero al mismo tiempo, su familia de sangre se perdió, sus hermanos podrían estar muertos o perdidos en el mundo, y todo, por no saber imponerse a quien sería el abuelo de Charlotte, por no ser diligente y decidir quedarse con aquella camada a la que Charlotte pertenecía, intentando dejarla en el olvido, como se puede dejar un pedazo de tela vieja, o un libro que ya no deseas, pero aun cuando se intente tapar el sol con un dedo, la realidad es que con las vidas no se juegan, porque, tal como ahora, pueden regresar y complicar la normalidad que un día se quiso preservar.


- No es que Charlotte este triste nya… –musito, regresando a su forma humana, apegando su pequeña cabeza al brazo del varón para seguir contemplando con melancolía aquella imagen, todo porque aún tenía en mente la calidez de su madre y su aroma - Esa es también la madre de Charlotte nya –soltó de la nada, soltando a la emperatriz del mal de la cintura ajena, tomando el brazo del rubio para llevarlo consigo, mientras la pequeña ardilla escapaba con sus compatriotas. Aunque claro, Charlotte no tenía malas intenciones para con Natsuki, pero aquel lugar no era un buen sitio para conversar, en cambio, lo mejor en su mente era terminar de confirmar las cosas, guiándole a un lugar del cual el chico no tenía idea, pero seguramente terminaría por darse cuenta tarde o temprano - Charlotte nya… no siempre fue una gata callejera, Charlotte, solía tener una casa, madre y hermanos nya –empezó a relatar, caminando por los callejones de aquella ciudad, deteniéndose en uno en particular que la felina vio con cierta melancolía - Charlotte nya, solía vivir aquí cuando pequeña nya… aunque eso fue hace mucho tiempo ya nya… pero antes no vivía aquí, Charlotte fue dejada junto a sus hermanos en un caja en este lugar por su madre nya… esa noche, Charlotte siguió a su madre a una mansión no muy alejada de aquí y ella estaba con más personas en ese lugar –nuevamente continuo el camino, aquel sitio que cada tanto solía visitar, mirando desde el exterior sin atreverse a hablar con la mujer que hacia tanto la dejo a su suerte. Paso tras paso, calle tras calle, finalmente ambos felinos estuvieron frente de una mansión que se notaba un tanto antigua, y la chica no tardo en mirar al varón cuando estuvieron frente a ese lugar - Aquí vive la madre de Charlotte nya… ella solía estar con nosotros –refiriéndose a ella y sus hermanos - En un sótano… pero un hombre nos descubrió y le dijo que se deshiciera de todos, por eso, ella nos abandonó y Charlotte nunca volvió a ver a sus hermanos de la caja –su verde mirar estaba ligeramente opaco, carente de ese brillo de diversión y travesura que siempre tenía para enseñar, pero ahora, faltaba una pregunta aún más comprometedora, algo que posiblemente terminaría por llegar a arruinar la vida de su nuevo amigo - Natsuki nya… ¿Tu madre… es quien vive aquí nya? –soltó la pregunta sin ningún tipo de escrúpulo, mirando al varón atentamente a la espera de una respuesta, porque, si aquello era cierto, eso quería decir que ese hombre no era solo su amigo, sino también, su hermano mayor.

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

Mensaje por Natsuki el Jue Ago 17, 2017 6:56 pm

El rubio no podía evitar sentirse cada vez más inseguro respecto a la influencia de sus acciones sobre las femeninas ¿es que había hecho algo mal? estaba preguntándose si sería necesario pedir una disculpa, era lo más oportuno si la había herido de alguna manera ¿O no? Cuando la chica apoyó la cabeza contra su brazo, decidió acariciarla en un intento por devolverle el ánimo que hasta entonces había mostrado, mirando la con aflicción esperando que los vestigios de tristeza se esfumaran del rostro de ella.  Sin embargo, contrario a todo lo que había esperado, la explicación fue breve y clara, confusa también pero más que evidente en cuanto a veracidad por la simple apariencia de la pelirrosada ¿Que esa era su madre también? Las expresiones alegres e infantiles de su cara se esfumaron para dar lugar a un aspecto de quien piensa en lugares lejanos... ¿Cómo podía ser que acabara de conocer a una chica que, de acuerdo a su historia, era su hermana menor? No prestó atención al acto de libertad hacia la ardilla que mantenía en su cinturón y tampoco opuso resistencia al recorrido iniciado por la felina hacía quién sabia donde. Su cabeza estaba atando cabos en un intento desesperado por dar un sentido a todo aquello, por conocer la historia que componía a su familia y los acontecimientos por los cuales Charlotte no era reconocida como miembro legítimo de la misma. Simplemente se dejó llevar, quedándose mudo durante todo el trayecto entre avenidas, calles y callejones, alejándose más y  más del parque en el que había comenzado todo.


Las palabras estaban de sobra y no es como si tuviera ánimo para iniciar una conversación con cualquier tema que los alejara de ese momento incómodo; observaba a su alrededor curioso, pero permanecía callado y de tanto en tanto buscaba hacer un análisis de las expresiones de Charlotte. Ella era su hermana... Quizás debió entonces sorprenderse un poco más por el parecido que compartía con su madre: el cabello rosado pálido, los brillantes y alegres ojos verdes e incluso el aroma similar que ambas compartían. Suspiró, algo le oprimía el pecho al enfrentarse a la realidad; su madre no era la mujer amorosa y perfecta que el siempre había creído que era. La vista del callejón que la menor le indicó solo hizo que un sabor amargo le invadiera... no entendía como alguien podía ser tan cruel al punto de abandonar a una camada en un sitio tan desprotegido y aleatorio. Comenzaba a preguntarse si realmente hablaban de la misma persona y, sin que se diera cuenta, comenzaba a sentirse resentido hacia ella. No quería creer que su amada madre había sido capaz de un acto tan cruel y desalmado. recorrió el callejón con la mirada y luego volvió a centrar su vista en la fémina, atinando a sonreír de lado aún cuando sus ojos estaban empañados en lagrimas que amenazaban con brotar -Yo no... no tenía idea...- susurró, agachando la mirada y dejándose llevar por ella, a donde quiera que fuesen aunque, por los comentarios previos, se estaba haciendo una idea del sitió y, con eso, un nudo se iba atando en su garganta.


Por segunda vez en un breve periodo, sintió que todo se le caía encima hasta asfixiarlo cuando se detuvieron frente a la conocida mansión Yamazaki, aquella que había sido su casa desde niño hasta hacia apenas un par de años. No solía ir ahí mucho porque  tenía que tomar el tren desde su lugar mas alejado de la ciudad hasta el centro, caminar bastante como lo había hecho para llegar al parque y luego andar aún más hasta ahí, como el recorrido realizado con Charlotte. Si usara auto no sería tan difícil pero simplemente no le apetecía tanto ir. no sabía por qué.


En esos momentos su mente no se ocupaba en analizar las rutas para llegar, sino las palabras dichas por la joven a su lado que parecía estar conteniendo sus emociones de una manera mucho más eficiente que la de Natsuki, que temblaba con descontrol -Si...- atinó a decir finalmente con un hilo de voz, tan tembloroso y débil que apenas había resultado entendible -Aquí vive mi familia desde hace al menos 50 años...- agregó casi con desánimo, mirando al suelo por segundos que a él le parecieron eternos y luego buscando con sus ojos los ajenos. Nuevamente las lágrimas amenazaban con brotar, el felino nunca había sido bueno reteniendo sus sentimientos en situaciones de tamaño calibre. Sin embargo, entonces no podía hacer otra cosa que algo que llevaba planeando desde que divisó la mansión a lo lejos en su camino hacia ahí: abrazar a Charlotte de nuevo, rodeándole los hombros y la espalda con sus amplios brazos y apoyando la cabeza sobre la femenina, finalmente dejando fluir por sus mejillas un par de gruesas lágrimas. No podía creer que aquella persona recién conocida tuviera su sangre y hubiera vivido bajo la condena del abandono solo por culpa de... si, ya se había hecho una idea, su abuelo -Char... lamento que tuvieras que pasar por todo eso- soltó, prolongando el abrazo, intentando de alguna manera disculparse por todo, como si hubiera sido su culpa -Eso no tenía que haber pasado... tu tenías derecho a ser muy feliz desde el principio- afirmó entre un par de sollozos, sin querer soltarla. Seguramente ella necesitaba tanto de aquel abrazo como él mismo. Su cabeza en ese momento no era capaz de procesar una nueva frase con tal de romper la tensión de todo el asunto, era imposible para él.. su madre le había guardado el secreto por casi toda su vida ¿Se suponía que podía confiar en alguien así? Tenía sentimientos encontrados, por una parte, amaba a su progenitora con todo su corazón, había sido siempre buena con él, le había cuidado y criado de una manera ejemplar pero.... al mismo tiempo, esa fémina había tenido el coraje suficiente para dejar a su suerte a sus hermanos no legítimos, todo por un error suyo, únicamente suyo.


Lo que consiguió traerlo a la realidad fue igual de desagradable que la noticia que comenzaba a diferir: el claxon de un automóvil que se aproximaba a la reja frente a la que ambos permanecían de pie, observando la mansión familiar, un vehículo negro que se detuvo a escasos metros para que, segundos después, descendiera de él una dama de compañía y una mujer alta, de edad madura, con el cabello rosado recogido en un moño alto y un elegante vestido casual. desde donde se encontraba la dama, el cuerpo de Natsuki cubría a la otra persona pero ¿Que importaba? Ella, con una cálida sonrisa en su rostro, se encaminó hacia su hijo alegre de verlo ahí -Natsuki, tesoro. Hacía mucho que no venías de visita ¡Que felicidad verte de nuevo! eres tan apuesto como tu padre- ajena a la situación previa entre el rubio y su nueva amiga, la fémina se acercó para hablarle con su usual todo dulce -¡Vaya! veo que has traído a una amiga contigo; eso es bueno, quizás les gustaría quedarse a beber el té conmig....- sus palabras se detuvieron en seco. Natsuki se había apartado lo suficiente de Charlotte para permitir que su madre la observara bien. Ella tartamudeó, aparentemente sin saber que decir, pero con ambos orbes claros fijos en la figura femenina, recorriendola de la cabeza a los pies con cierto temor en la mirada. Las damas de compañía había empezado a cuchichear entre si y la señora Yamazaki sabía bien el motivo: no era para menos el que aquella chica fuera una réplica suya mucho más joven -Nat... natsuki ¿Qué significa...- él rubio no se movió, seguía de pie junto a Charlotte y en lugar de recibir a su madre con sus usuales muestras de afecto la observaba con recelo -Madre... ¿Por qué lo hiciste?- encaró directo con la pregunta, sus ojos volvían a gotear agua salada y aquello no hizo más que aumentar el nerviosismo de su progenitora -¿Me pedirás que te explique yo lo que significa esto cuando tú tienes más que clara la respuesta?- acusó, acercándose y comenzando a elevar la voz, temblando -¿Cómo pudiste hacerles algo tan malo? ¡Eran solo unos bebés, hijos tuyos! ¿Como quieres que te siga amando igual si me doy cuenta de que a mis hermanos no les diste el mismo afecto que a mi?- necesitaba respuestas o se derrumbaría, cualquiera lo haría de conocer tamaña faceta de alguien a quien apreciaban mucho. La mujer había comenzado a temblar también, mirando alternadamente a la chica y al rubio -Natsuki... Natsuki escuchame....- se dirigió a el pero su mirada estaba fija en Charlotte -Fue algo que yo... yo... yo nunca quise que pasara y... por favor, Natsuki, escucha- el varón temblaba cada vez más y su llanto había incrementado tanto que sus gafas estaban mojadas y le nublaban aún mas la vista -Tienes que entender el porque de las cosas.... ¡Natsuki, no!- demasiado tarde. En un intento por poder encarar a su madre, el felino se había quitado las gafas para limpiarlas y con ello todo había terminado. Ya no lloraba ni sollozaba, tampoco la miraba con resentimiento, más bien, en su rostro se veía un desprecio profundo -¿Como te atreviste?- cuestionó enfadado, mirando primero a su recién descubierta hermana y luego a la madre de ambos -¡No eres nadie mas que una vil mentirosa! ¿Tantas ganas tenías de intimar con alguien diferente como para luego simplemente olvidar a tus hijos y fingir que nada paso? ¡Eh! RESPONDE, MALDITA SEA- golpeó el cofre del auto y causó con ello una notoria abolladura -Eres el se más despreciable y egoísta que he conocido en mi vida, capaz de abandonar a MIS hermanos solo para salvar tu reputación de dama ¡¿Por cuanto más pensabas mantener el secreto?! ¡¿Cómo carajo pudiste vivir en tranquilidad por más de quince años cuando sabías que tus hijos habían quedado a su suerte?!- había explotado y su mirada era tan dura y fría como un hielo, aunque también quemaba ante la rabia que contenía -Natsu... Satsuki escuchame.... Yo... yo no quería dejarlos... no tuve opción... m..mi padre me obligó a ello... eran mis niños y... yo... es que no sabía que hacer.... t..tu padre seguramente no me perdonaría y..y yo no tenía a donde ir... tu abuelo dijo que era lo mejor...- miró a la chica, esta vez era ella quien tenía los ojos empapados en lagrimas y temblaba sin control alguno -Linda...- le habló a ella, casi temiendo acercarse más a su otro hijo que parecía cada vez más furioso -Por favor... Perdóname... se que no lo merezco pero... perdoname....-

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Re: Todo Inicio Con Un Miau – Priv. Natsuki

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