Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

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Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Saeko Shimizu el Sáb Jul 16, 2016 6:57 am

¿Presentar respetos? ¿Desde cuándo se hacían cosas como esa? La rubia zorrita acomodó sus gafas mientras leía el resto de documentos que reposaba entre sus manos. Días atrás, uno de los zorros pertenecientes a su templo había ofendido a el miembro de otra secta, ubicada en un bosque un tanto lejano de la ciudad en dirección contraria a donde se erguía el propio; ahora, según las costumbres estipuladas entre los representantes de cada congregación, era responsabilidad de la de ojos ámbares presentar sus disculpas en conjunto con un obsequio al jefe del templo afectado. Así pues, Saeko no demoró mas que un par de horas en contactar electrónicamente con la sacerdotisa del templo a visitar, una zorrita de Hee-Young a quien solicitó permiso para el breve estadio y que fijara una fecha para la llegada y la partida en caso de que el asunto fuera a demorar mas de lo esperado.


Luego de algunos días de espera, la rubia salió de su hogar con un par de zorros que insistieron en acompañarla como mera seguridad y el miembro de su congregación que había causado la disputa, en primer lugar. El viaje fue un poco largo -de una hora y media aproximadamente- y se vieron en la necesidad de caminar un buen tramo en medio de la maleza boscosa antes de dar con el templo que buscaban. Se acercó a la puerta principal y tocó un par de veces antes de que la misma se abriera, dejando ver a un zorro de no muy alta estatura y que parecía ser muy joven aún -Buenas tarde... Mi nombre es Saeko Shimizu y soy la sacerdotisa del templo de zorros que se encuentra al oriente, después de la ciudad... tenía agendado un encuentro con Hee-Young-sama ¿Puede atenderme?- saludó al contrario y expuso los motivos de su presencia, recibiendo por respuesta un asentimiento de cabeza seguido por las palabras "sígame por favor". La sacerdotisa se dejo guiar por el menor, meneando sus colas tras ella y con las orejas altivas, dirigiendo rápidas miradas a sus acompañantes para asegurarse de que no se retrasarán en el amplio recorrido que hacían. Algunas miradas curiosas se quedaban clavadas en ella y sus zorritos, pero decidió no hablar con nadie más que con la "deidad" del lugar para evitar otro posible conflicto.


Algunos minutos trascurrieron hasta que, finalmente, estuvieron presentes en una especie de salón, donde les indicaron esperaran mientras la "señora" arribaba en su encuentro. Las manecillas de un reloj que pendía en la pared se movían con lentitud ante los ojos de la rubia visitante, que aprovechó el breve descanso para sacarse las gafas y limpiarlas un poco, empleando para ello la manga de su kimono; sin embargo, toda actividad se detuvo al ver llegar a quien esperaban, poniéndose ella de pie al momento e inclinándose con suavidad, permitiendo que su cabello resbalara por los costados de su rostro -Gracias por recibirnos en su templo, Hee-Young-sama... vengo en nombre de toda mi congregación y en especial de este zorro- señaló al causante de la disputa -Para pedirle disculpas por la actitud que mostró ante uno de sus seguidores. Me he tomado la libertad de traerle un pequeño obsequio; espero sea de su agrado y lo reciba como muestra de nuestro arrepentimiento por lo acontecido- ante una seña de su índice, una zorrita se acercó a la ojiverde y posó ante sus pies un canasto repleto de frutas y golosinas especiales.

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Re: Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Hee-Young el Miér Jul 20, 2016 7:14 am

Hacía apenas un par de días, le había llegado una peculiar noticia, tal parecía que un zorro de un templo un tanto alejado del propio termino ofendiendo a uno de sus seguidores, cosa sumamente particular, no por la ofensa –eso era común en cualquier tipo de ámbitos – sino, el hecho de que se irguiera un templo con el mismo tipo de raza que el de Hee, despertando en ella un curioso interés por conocer a la persona encargada de manejarle, siendo el conflicto bastante provechoso a su parecer, puesto que por viejas costumbres entre templos de cualquier índole, se debían de presentar disculpas al sitio que se vio ofendido con tal de evitar peleas innecesarias, y si aquellos esponjados zorritos realmente estaban al tanto de las reglas no escritas en su sociedad, entonces tendrían la decencia de solicitar una auditoria con el cabecilla del recinto afectado, siendo aquella, nada más ni menos que Hee.

Para suerte de la pequeña rubia, la sacerdotisa de oriente busco la manera de contactarse y de ese modo terminaron señalando un día en el calendario para poder, finalmente, arreglar cuentas pendientes. Los días pasaron y el momento que Hee tanto espero finalmente llego, solo que sus pequeños y adorables zorritos no le habían permitido ir al encuentro con sus típicos trajes, según ellos debido al importante acontecimiento que significaba que dos cabecillas de templos se reunieran, debía de lucir lo más encantadora posible, aunque en su interior la de ojos verdes estaba segura de que la realidad de todo aquello, es que sopesaban la idea sobre hacer crecer el templo mediante la unión de los mismos luego de celebrar una boda, cosa que a la joven le había parecido bastante cómica, tomando en cuenta que quien manejaba el templo de oriente no era un hombre sino una mujer, y de ese modo el linaje quedaría muerto, pero aquello era algo que no revelaría, prefería seguirles el juego para que solos comprendieran que los planes no siempre iban como deseaban, pero para empeorar las cosas sus zorritos eran demasiado evidentes, puesto que hacia añares que no la vestían con ropa tradicional Coreana, siendo esta vez Hanbok, aun cuando sabían que Hee prefería el estilo japonés.

Sin más remedio y conteniendo sus ansias por reírse tras cada nueva medición que le habían hecho el día anterior, y el actual entre sus ruegos porque dejara crecer ligeramente su cabellera o adoptara una edad más adulta, se vieron sorpresivamente cortados tras el llamado de uno de sus miembros zorrunos que informaba los invitados habían llegado, dejando como broche de oro que Él tal Saeko Shimizu, era en realidad, La tal Saeko Shimizu, apagando casi al momento el buen humor a nivel global, pero no el de Hee, quien sin más demora y manteniendo su forma actual ingreso al recinto, portando su típica mascara sin dirigir palabra, solo gestos con su cabeza en forma de saludo y aceptación, respecto a la ofrenda, misma que un ligeramente fornido zorro quien junto a otros dos más habían hecho de escoltas para ella, intento tomar pero le fue negado tras el movimiento de la diestra de Hee, recibiendo ella misma la canasta, principalmente porque deseaba comerse aquellas golosinas en ese momento y no después, llegando a ser cómica la manera en que elevo tenuemente su máscara para obteniendo acceso a sus labios, posar el caramelo y luego volver a bajarla, con toda la pasividad del mundo.


- Tienes buen gusto para los dulces -concedió, quitándose finalmente la máscara, misma que poso en su cadera como ya era costumbre - Lamento la demora mi aparición Saeko-chan -si los cálculos de Hee no estaban errados, aquella mujer que a leguas parecía mayor que ella misma, era en realidad bastante joven a comparación, al menos unos 600 años menor, dándole el derecho de utilizar aquel mote - Puede que incluso creas que no estoy siendo muy formal, y no te equivocas al respecto, pero hacia bastante tiempo que esperaba tu visita, y en lo particular admito que mis zorritos son bastante traviesos, por ello nunca creí necesaria tomar ninguna represaría en contra de su templo -su suave risa hizo eco en el amplio cuarto, y rápidamente otro caramelo fue a parar a sus labios, degustándolo antes de continuar - Pero si lo decía antes, no hubieras venido a verme ¿No es así? -como siempre una pequeña sonrisa traviesa se formó en los labios de la mayor, tenía ganas de saber todo sobre aquel templo, y aún más sobre la mujer de lentes - Espero no te moleste quedarte a platicar un poco conmigo, Saeko-chan, creo que pasaremos un día bastante divertido entre ambas ¿No lo crees? -rehacía a soltar su ofrenda, o más bien dulces, pidió que prepararan algo de té y que guiaran a los acompañantes de la exuberante mujer al sitio que les fue destinado para descansar - Si te parece bien, preferiría hablar en solitario, tengo muchas preguntas que hacerte y en particular no me molestaría responder las tuyas pero, tus seguidores lucen algo cansados, permíteles un momento de relajación conforme nuestra platica se desarrolla


Era tramposa y no lo negaría, buscaba quedarse a solas con la contraria meramente para dejar de actuar con tanta formalidad basándose en el cansancio de la gente de Saeko con tal de tocar una fibra sensible en ella, porque, si algo es el pilar fundamental en la vida de un jefe de manada, era el mantener en perfecta salud y seguridad a sus seguidores.

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Atuedo

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Re: Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Saeko Shimizu el Lun Ago 15, 2016 6:21 pm

Aguardo paciente a que recibiera la ofrenda y su sorpresa fue grande (sumando a todo cierto aire de comedia) cuando vio la máscara que cubría el rostro contrario ser elevada algunos centímetros, dejando al descubierto los delgados y finos labios que se abrieron cuando uno de los caramelos estuvo lo suficientemente cerca, seguida la acción por un "halago" hacia su manera de seleccionar las golosinas. Saeko observó a la sacerdotisa de occidente con total curiosidad cuando la misma se retiró al completo la máscara; sus ojos le indicaban que la chica no debía pasar de 16 años, 17 cuando mucho... pero su nariz descartaba tal posibilidad al percibirla fácilmente mayor que ella misma, mucho mayor. Si bien, el asunto de las edades de cada uno daba argumentos más que suficientes a que Hee-Young usara el "chan" con ella, eso no dejó de sorprender a la de gafas, que se las acomodó un poco y batió las orejas, creyendo había escuchado mal, pues hacía añares que nadie le llamaba de esa manera, sólo sus hermanos mayores lo hacían de vez en cuando; no era así, la contraria le había llamado Saeko-chan y ahora explicaba el porque se tomaba la libertad de hablar con aquella informalidad, impropia en una ceremonia como aquella -¿Ah?- su sorpresa fue expresada con un suspiro interrogativo ¿Ella no planeaba tomar represalias? ¿Por qué no se lo había dicho antes? Cómo si le hubieran leído la mente, la mayor respondió luego de haberse comido otro dulce -Pero... Hee-Young-sama.. No hacía falta que tomara la situación como mera excusa: yo podría haber venido de visita con solo un pedido suyo- aquello era cierto, a la de ojos ámbares no le hubiera importado pasar un agradable tiempo de charla con la contraria, incluso formaba parte de su lista de pendientes cuando resolvieran el pequeño asunto de la disputa. Un suspiro salió de sus labios seguido de una media sonrisa hacía la sacerdotisa -Acepto su propuesta, me resultaría verdaderamente agradable conversar con usted y...- detuvo toda palabra cuando la contraria dijo que sus seguidores se veían cansados, volviéndose a ellos preocupada a examinarlos... era cierto, se veían ligeramente agotados, pero no a niveles tan extremos como los que llegaron a su cabeza con el comentario -Oh... ¿Sería tan amable de permitirnos quedarnos aquí unas horas? Mientras tanto yo podré hablar con usted.. a solas, como ha pedido. Sólo lo suficiente para que repongan sus energías- en cierto modo, se daba cuenta de la estrategia contraria para hacerle quedar, pero no iba a negar que era irracional de su parte cansar a sus adorados zorritos con una nueva caminata y viaje cuando su estancia en el templo había sido tan corta. Sonrió al ver que guiaban a su escolta a un sitio para descansar e inmediatamente después agradeció a la mayor por sus atenciones.


-Hee-Young sama, debo admitir que desconocía hasta hace un par de semanas que este templo existiera... me sorprende no haberlo conocido antes y lo hace aún más el que... bueno, ambas congregaciones son de la misma raza, claro, de manera general- agregó eso al ultimo porque se daba cuenta de que en el templo de la rubia frente a ella, había (igual que en el propio) zorros normales, divinos e infernales. Saeko suspiró de nuevo y pasó una de sus manos por su cabello, acomodando un poco el prendedor que usaba y recordando que había traído por su propia cuenta un regalo más para la lider del templo -Espero no le moleste pero, en conjunto con los dulces...- rebuscó en uno de los bolsillos ocultos de su kimono y extrajo de él un broche para el cabello de tamaño mediano -decidí traerle este prendedor como un obsequio más personal, esperando que de este modo podamos entablar una buena  amistad. Acéptelo por favor- extendió ambas manos hacia ella, con el brillante objeto en ellas, esperando que lo tomara. En ese momento, algunos golpecitos sonaron en la puerta, misma que fue abierta pocos segundos después dejando ver un par de zorritos, que portaban un juego de vajilla y una tetera, mismos objetos que posaron en una mesita cercana, predisponiendo todo para que el par de rubias pudieran desarrollar su conversación de forma amena. Una vez estuvieron a solas de nuevo, Saeko fue la primera en tomar la palabra -Dios, que encantadores y serviciales son sus zorritos, Hee-Youg-sama... permítame invitarla a usted y algunos de ellos a beber el té en nuestro templo cuando lo prefiera, como mero agradecimiento por su hospitalidad hacia nosotros: aseguro la pasaran bien, intentaremos que así sea- sonrió con calidez.


Prendedor obsequio

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Re: Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Hee-Young el Jue Ago 25, 2016 11:16 pm

A pesar de que sus tácticas habían sido descubiertas, eso en realidad no importaba, porque, la joven zorrita espiritual había dicho que no era necesario tomarse ese tipo de molestias, o en este caso, valerse de un incidente para poder pasar un poco de tiempo de calidad, aunque si bien no significaba que Hee planeara estrategias descabelladas para poder conocer gente, si se valía de ciertas situaciones de las cuales sacaba provecho, tal como ahora, donde en soledad ambas féminas se encontraban charlando con tranquilidad, momentos después de que el té fuera llevado donde ellas, posado de manera tal que la anfitriona pudiera servirlo, siendo este el caso de Hee quien no demoro en llenar ambas tazas, posando los terrones de azúcar cerca de su visitante conforme soltaba sus, de momento, largos cabellos, para así colocarse el nuevo prendedor, aceptado de aquella manera su petición a conservarlo.


- Es un prendedor realmente hermoso, aunque no debió haberse molestado, sin embargo lo conservare con cariño ya que es una muestra de nuestra, espero larga, amistad -estaba siendo un poco formal, solo porque aun sentía la presencia de sus zorritos fuera del cuarto, como si temieran que Saeko llegara a atacarle de un momento a otro, marchándose a los pocos minutos, otorgándole tranquilidad a la infernal - Aaah... al fin se marchan -un largo suspiro abandono sus labios, regresando su mirar a la contraria mientras negaba con suavidad - En serio... a veces no comprendo el exceso de protección que tienen, soy muchos mayor que varios en este lugar, sin mencionar que soy la sacerdotisa del templo, y por ende es a mí a quien le toca protegerles, pero, aun así insisten en cuidarme como si aún tuviera diez años -bebiendo un poco de té, intento relajarse, acompañándole de un pequeño panecillo dulce que venía en la canasta de obsequios - Saeko-chan dime ¿Cómo son los miembros de tu templo? ¿Son igual de... como decirlo, inquisidores en lo que haces? -esperando su respuesta, se centró en el busto de la menor, era curioso como algunas criaturas de su especie, aunque la contraria fuera espiritual, pudieran verse tan maduras con menos años que ella misma, quizás producto de la longevidad u otro factor un tanto diferente del cual no tenía conocimiento, inclusive podría acatarlo al hecho de que pudiera rotar a placer entre sus diferentes edades - Por cierto... Saeko-chan estas bastante desarrollada para ser menor que yo -deslizándose lentamente, estando apenas de puntas de pie y manos, como si caminara en cuatro patas, termino por rodear la mesa, acabando con su faz en el escote contrario, frotando ligeramente su faz al sentir aquella suavidad tan peculiar - Son reales... sorprendente -debido a la fuerza que ejercía la kitsune mayor, acabo por tirar a la contraria en el suelo, pero no se detuvo ahí, su mano derecha empezó a presionar el busto ajeno, mientras la zurda apretaba el propio aun sobre la ropa - Aunque... las mías son más suaves - y si, efectivamente solo buscaba comparar la diferencia de sus anatomías, ya que pocas veces podía hacer aquello con libertad, o mejor dicho, no siempre se encontraba alguien de aquel tallaje, pero, lo que no espero fue ver un murciélago en la ventana que parecía sorprendido con la escena, pero, como si nada de lo sucedido hubiera sido real, se levantó del cuerpo ajeno con rapidez, aproximándose a la ventana con una notable sonrisa, solo para dejar entrar a la pequeña criatura - ¿Ore-sama? -pregunto curiosa de verle en aquella forma y en ese lugar, tomándolo entre sus manos para volver a ingresar, percatándose de la mirada ajena - Oh no te preocupes Saeko-chan, creo que es mi novio -evidentemente se estaba refiriendo al diminuto animal entre sus brazos - Ore-sama... si eres tú, te presento a Saeko Shimizu, es una sacerdotisa de un templo que podría decirse es... ¿Vecino? Vino de visita y estaba comparando nuestras anatomías, después de todo, me sorprende que este tan desarrollada para su edad -posiblemente el animalito entre sus manos fuera tan solo un murciélago que paseaba en un horario impropio para él, como puede que no, pero el aroma que despedía se le hacía bastante familiar a la infernal, tomando por hecho que se trataba nada más y nada menos de aquel pelirrojo en su forma más elemental, aunque, de no serlo, seguramente la pelilarga la estaría tomando por loca después de su repentino ataque y posterior presentación con aquel ser, sin embargo en ese espacioso cuarto cerrado, todo podía pasar.

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Re: Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Saeko Shimizu el Vie Ago 26, 2016 6:12 am

Observó atenta a la mayor de ambas deshacer el peinado en que recogía su cabellera para, posteriormente, verle colocarse el broche que le había obsequiado momentos atrás; se alegró bastante al comprobar que éste le sentaba de maravilla, tal como ella había esperado. Inhaló con profundidad el aroma que despedía su taza de té tan pronto esta fue posada frente a su puesto -Gracias- sonrió dándole un pequeño sorbo después, clavando sus ojos ámbares sobre los verdes de Hee-Young como señal de que escuchaba todas y cada una de sus palabras -Es común que suceda- suspiró alegre recordando a sus propios seguidores y disponiéndose a responder la pregunta de su anfitriona -Pues... son realmente parecidos a los tuyos. Soy mayor que la mitad de ellos, pero no existe mucha diferencia entre el trato que me dan los de edad más avanzada que los miembros más jóvenes; quizás influya en que soy la mas pequeña de mi camada y se acostumbraron a verme como infante o similar- rió recordando los tiempo de su niñez, pues de entre sus hermanos y hermanas, los zorritos que seguían el templo la mimaban a ella más que a nadie -Eso solo es una prueba de que le quieren mucho y se preocupan por usted y su seguridad, además..... Emm... Hee-Young-sama ¿Hacía donde está usted viendo?- la de gafas interrumpió su monólogo al darse cuenta de que la mirada contraria estaba firmemente clavada en sus senos. Saeko bajo la vista hacía si misma, intentando averiguar si el escote que portaba era demasiado pronunciado o si se había manchado con el té o algo así: alguna razón debía haber para que la sacerdotisa ajena le estuviera observando -¿Eh?- un rubor intenso cubrió su cara cuando la mayor afirmó estar notando el tamaño de su busto -Oh... pues... emm... em.. y..yo ...- llevó una de sus manos al kimono para acomodarlo un par de centímetros más arriba, removiendo las colas tras de sí un tanto incómoda -Es de familia... mi madre tuvo el pecho grande desde los 22 años... mis hermanas mayores también son de anatomía exhuberante y.. y... y..yo - Fue cómica la manera en que la menor se inclinó hacia atrás de manera proporcional a la distancia que Hee-Young acortaba entre su rostro y su propio busto -¡¿P..pero que dice?! Obviamente son reales- resopló la chica cuando la mayor pareció sorprenderse de aquel dato.


Resultaba increíble como el día podía trascurrir de manera tan singular para dos personas al mismo tiempo y en torno a un mismo acontecimiento. Lejos del bosque, aunque con intensiones de llegar con prontitud, cierto vampiro pelirrojo permanecía sentado en la alfombra, con la espalda apoyada contra el costado de su cama; observaba su celular periódicamente, intentando decidir si llamar o no llamar a su pareja -Ja... Ore-sama no necesita llamar a nadie- afirmó finalmente luego de algunos minutos de reflexión -Seguro a Chibi-chan le agrada una sorpresa con mi rostro y mi fantástica personalidad- sonrió auto suficiente, preparándose junto a la ventana de su habitación a espera de que los últimos rayos del sol se ocultaran tras las montañas para, inmediatamente después tomar su forma animal y comenzar su vuelo al templo que visitaba con cada vez más frecuencia; su historia se entrecruzó con la que ahí se llevaba a cabo cuando, asomándose por la ventana del salón donde solía encontrar a Hee, se topó con la "Nada desagradable escena" -porque no iba a negar que aquello le resultó mas estimulante de lo que se habría imaginado antes- de su novia en posición de a cuatro sobre otra chica de pronunciadas curvas, acariciando uno de sus senos con una mano y el de la contraria con la otra. Tal fue su impresión, que falló al momento de coordinar sus alas y acabó dándose un pequeño golpe con la ventana, logrando captar la atención de su zorrita favorita, quien no demoró en levantarse de donde estaba, acercarse y abrir la ventana para luego tomarle en brazos. Fue presentado a la extraña, que le observaba mientras se acomodaba las gafas con una cara de total confusión y verguenza; Ayato se apartó un poco de Hee y luego volvió a su usual forma con una sonrisa y una leve reverencia -Un gusto en conocerte, lamento interrumpirlas, aguardaré a otro momento- se volvió a su novia y depositó un corto beso en sus labios para luego susurrarle "Pudiste llamarme si necesitabas de eso.." con una media sonrisa, saliendo por la misma ventana por la que había entrado -Por cierto, inviten a su excelencia como espectador la próxima vez que hagan algo parecido- rió antes de marcharse.


-P..pero.. ¿Que?- la confusión se reflejaba al completo en el rostro de la kitsune menor, que de momento terminaba de acomodar sus ropas. Le valía poco o nada el que la mayor hubiera manoseado su cuerpo -ya podrían ella disculparse luego- pero otra cosa diferente era funcionar como entretenimiento para un tercero que había presenciado todo y podía divulgar lo que había visto en su propio templo... su reputación podría arruinarse ante sus adorados zorritos, que seguramente la verían como alguien enferma, pues la sacerdotisa se había ocupado de mantener ocultas el par de relaciones amorosas que llegó a tener alguna vez con alguien de su mismo sexo -Ese vampiro será mi fin...- susurró para sí misma -Seguro mis zorritos pensaran que no tengo el suficiente carácter para guiar el templo y me echan... o llaman a alguno de mis hermanos a que me supla- definitivamente, lo peor que podía aparecer en su mente era la imagen de sus protegidos relegándola de su puesto o considerándola alguien inmadura y poco culta. -Dios... tendré que hacer oración porque el pelirrojo mantenga la boca cerrada...- incluso parecía olvidarse de que seguía acompañada por su anfitriona.

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Re: Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Hee-Young el Dom Sep 11, 2016 3:24 am

Tal y como pensó en un inicio, aquel pequeño murciélago no era otro sino su adorado novio, quien le había dicho algo que Hee no comprendió en ningún sentido ¿Cómo que si necesitaba de aquello lo hubiera llamado? ¿Acaso él le llevaría mujeres para comparar sus cuerpos? Realmente no lo entendía y lo mejor en ese momento era no preguntar, ya lo haría cuando estuvieran a solas.

Un ligero suspiro abandonos los labios de la mayor tras sentir su cálido, pero corto beso, y seguidamente aquellas últimas declaraciones mientras lo veía marcharse del templo, más tarde lo llamaría, porque tras verle durante tan pocos minutos el deseo de estar a su lado era grande, suavemente se giró a su invitada, la pobre mujer balbuceada cosas sin sentido una detrás de la otra, sobre oraciones, y que Ayato le delataría en su templo, a pesar de que el vampiro no tenía la menor idea de donde se encontraba, ni tampoco motivos para ir revelando cosas como aquella, eso sin mencionar que de hacerlo también debería manifestar que su propia novia se dedicaba a manosear otras mujeres teniéndole a él para tocar.


- Saeko-chan –la suave voz de Hee intento alertarle, mas sin embargo la mujer seguía en su mundo, consiguiendo que la mayor fuera donde ella, arrodillándose a escasos centímetros, para volver a acomodar su cabeza en el busto contrario. Era cálido y suave, prácticamente sentía estar en una almohada - Saeko-chan –volvió a llamarle, esta vez con mayor determinación pero cierto timbre cansado, como una niña pidiendo la atención de su madre - Deberías dejar de preocuparte por esas cosas, Ayato no conoce tu templo, tampoco tiene motivos para divulgar lo que vio y aunque los tuviera, Ore-sama jamás diría que su novia se puso a manosear otras personas teniéndolo a él para hacerle lo que guste, Ayato no es el tipo de hombre que cuenta cosas privadas –no negaría que su novio era un tanto petulante, pero a pesar de ello, dudaba realmente que divulgara cualquier cosa que le causara daños o problemas directamente a ella. Si no lo había hecho antes ¿Por qué empezar ahora? - Deberías dejar de preocuparte de cosas como esas –negando suavemente volvió a derribar a la menor, acomodándose de mejor modo, la zorrita era cálida además de suave, por ello Hee la tenía como si fuese una muñeca, aunque tarde o temprano quizás se fastidiaría - Eres como un malvavisco gigante… solo que no eres blanca nieve y tu si tienes cabello –la cola de la mayor se movía de lado a lado, tenía demasiadas preguntas para su visitante, que iban desde el tipo sentimental hasta algo más privado - ¿Tienes pareja Saeko-chan o acaso prefieres las relaciones pasajeras? Si te gusta lo pasajero, puedo presentarme a padre, creo que tienes el tipo de cuerpo que le agrada –pensaba decir algo más cuando la puerta fue ligeramente golpeada, pidiendo permiso para ingresar. Hee no demoro mucho en separarse de la menor, no quería que volviera a tener un ataque de nervios, dando el permiso de ingreso a uno de sus zorritos, quien ahora traía unos cuantos dulces para acompañar el té, así como también ciertos aperitivos salados, todo porque desconocían el gusto de la visitante, deseando dejar una buena impresión de todos modos, tras agradecer lo traído, el zorrito se marchó con una ligera reverencia, cerrando de nueva cuenta la puerta - Seguro que estarán trayendo mucha comida, mentiría si no dijera que estaban entusiasmados con su visita, aunque, por los motivos erróneos –negando suavemente se dedicó a morder una pequeña galleta en forma de zorro, casi parecía que era una caníbal, pero aquellas estaban tan suaves y deliciosas que no se resistía - Al parecer mis zorritos, tenían la loca idea de buscar que tuviéramos una relación para poder fusionar ambos templos, sin embargo no sabían que el líder que nos visitaría era una mujer, debo admitir que se decepcionaron un poco al respecto –su risa no se hizo de esperar, cortándose solo para ver a la contraria, dándose cuenta de que cavia la posibilidad de haberse molestado al escuchar aquello - Aunque eso es culpa de sus suposiciones, no tiene nada que ver contigo Saeko-chan, a mí me agrada tener compañía, te lo aseguro –al instante llevo una de las galletas a los labios ajenos, sonriéndole con calma a su visitante - Puedes venir cuando desees Saeko-chan, tendré dulces para ti


La sacerdotisa estaba feliz, finalmente tenía en mente que había hecho una especie de amiga con ciertas cosas en común, cosa bastante difícil de encontrar, aun en aquella isla con tanta variedad de personas, razas y vidas, por ello, aunque fuera poco el tiempo que estarían juntas, lo aprovecharía al máximo.

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Re: Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Saeko Shimizu el Sáb Dic 03, 2016 5:46 pm

La rubia no hacia mas que repasar mentalmente una y otra vez las excusas que podría dar a sus zorritos si estos llegaban a enterarse de lo acontecido durante su visita al templo contrario. Su preocupación por quedar expuesta era tal que ni siquiera prestó atención a que su anfitriona se recostara en su pecho como antes -¿Si?- finalmente respondió, suspirando profundamente mientras intentaba volver a su usual calma. Como una ayuda para aquello, llegaron las palabras de la zorrita mayor, que afirmaba no debía preocuparse por el vampiro -Hee-Young-sama.... debe saber que lo acontecido en realidad no me es relevante.... tampoco el que eso tenga algo que ver con contacto físico: no me interesa en lo más mínimo... sin embargo, en mi templo no se ve demasiado bien que dos personas del mismo sexo tengan relaciones ilícitas (en todos los sentidos)- acomodó sus gafas y, como manera de tranquilizarse un poco más, terminó acariciando un poco los rubios cabellos ajenos -Se que su propósito no era otro que comparar, pero tal parece que su novio lo interpretó de otra manera a juzgar por la forma en que nos observaba.... si algún comentario llegara a salir de su boca yo terminaría en un lío - dijo aquello en un suspiro y luego sus ojos buscaron los de su superior (en edad al menos) momentos antes de verse derribada de nuevo, recibiendo el "halago" de ser como un malvavisco. ¿Quien lo diría? más que como sacerdotisa funcionaba mejor como almohada. Esta vez no opuso resistencia alguna y mucho menos se quejó de lo que la mayor hacía: estaba avergonzada de lo acontecido antes sumado al momento de nerviosismo que había mostrado en presencia de su anfitriona; pensar que otra persona, líder de un templo también- hubiera visto eso la hacía sentir algo torpe.


Sin embargo "Lo hecho, hecho está" y no podía dar marcha atrás al tiempo para intentar cambiar lo acontecido, de manera que lo mejor era simplemente olvidarlo y comportarse mejor a partir del momento para no dar otra vergüenza a su templo -¿Are?- las preguntas de Hee-Youg la sacaron de sus pensamientos ¿En que momento habían empezado a hablar de cosas personales? -Esto... no, no tengo pareja formal y tampoco soy de relaciones pasajeras, simplemente espero encontrar el afecto cuando este llegue a mi- afirmó aquello con algunos parpadeos mientras se acomodaba las gafas, irguiéndose con velocidad apenas escuchó los pasos en el exterior de la habitación. Un tenue rubor cubría sus mejillas cuando el zorito de la secta contraria dejó los bocadillos y se marchó -Gracias- farfulló desviando la vista a un muro y luego volviendo a observar la comida, sujetando entre el indice y el pulgar uno de los dulces que quedaron frente a ella. Sin perder mucho  tiempo, llevó la golosina a sus labios y le dio un suave mordisco, abriendo los ojos sorprendida -Hee-Youg-sama.... permitame felicitarle a usted a y a los zorritos que prepararon esto por su excelente gusto - más relajada que antes, le sonrió con cortesía, divertida por los comentarios de la ojiverde respecto a la comida que les estaría siendo llevada en el trascurso de la tarde. Sin embargo, no pudo evitar que una corta y discreta carcajada se escapara de sus labios nada más con escuchar que los seguidores del templo le habían creído un varón con el cual podrían comprometer a su sacerdotisa -Dios... disculpe, Hee-Young-sama- dijo aquello cubriéndose la boca con la diestra para evitar reir más -Pero eso es lo más adorable y cómico que he escuchado hasta el momento- la observó a ella y sonrió mientras inclinaba la cabeza un poco -Ofrezco mis más sinceras disculpas por no poder pedirle matrimonio, pero creo que su señor vampiro no estaría muy contento al respecto- le dedicó una mirada de complicidad y volvió a enderezar el tronco  mientras probaba otro de los bocadillos dispuestos... o al menos ese era el plan, pues cuando abrió la boca le fue colocada por la mano ajena una galleta que, sin más la zorrita aceptó comer, relamiéndose un poco al haberla pasado por completo -Lo repito... sus zorritos son excelente cocineros- afirmó meneando la cola tranquila tras su cuerpo. Una nueva sonrisa se formó en sus labios al escuchar la contraria ofrecía preparar más dulces si ella volvía a pasearse como una visita -Hee-Young-sama, no es necesario me prometa golosinas para que vuelva aquí. Creo que las relaciones de amistad entre templos de la misma índole... y entre las personas en general, claro... creo que eso siempre es bueno, así que, nada más hace falta usted me llame y yo gustosa vendré a pasar el día en su compañía- afirmó aquello mientras, de uno de los bolsillos de su kimono, extraía su teléfono móvil y lo encendía -Ahora... si no es mucha molestia, me gustaría guardar sus datos de contacto para, en un futuro, poder invitarla yo a mi vivienda.... o, si lo prefiere, salir a pasear a la ciudad- agachó la cabeza y sacudió ambas orejas con levedad -Eso si usted lo desea, claro-


Esperaba que aquel pequeño encuentro en verdad le sirviera para entablar una verdadera amistad; ella no metía con respecto a todo lo que había dicho antes y en verdad quería aprende más de la otra chica... todo eso pensaba cuando, en determinado momento, su vista se desvió a la ventana del salón, topándose con el mismo murciélago que había visto minutos atrás volverse un joven. No dijo nada al respecto, pues el animal pareció notar había sido detectado y, sin más, se esfumó volando, perdiéndose en el firmamento que se oscurecía de a poco con el correr del tiempo -Hee-Young-sama - Saeko llamó a su anfitriona -Disculpe si lo que estoyb por preguntar es algo privado... se que no es de mi incumbencia pero ¿Tiene usted hermanos o hermanas?- se dio cuenta de  que su pregunta era demasiado abierta y en realidad no servía para lo que ella buscaba conocer -Es decir... Si usted es la líder del templo... ¿está bien que su pareja sea un vampiro? ¿Sus seguidores han aprobado eso?... esto.... espero no lo tome a mal, no estoy en contra ni nada similar. Sólo me genera curiosidad-

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Re: Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Hee-Young el Sáb Dic 31, 2016 10:27 am

Los dulces eran algo que Hee siempre adoraría, porque en cualquier momento del día, sin importar el humor que tuviera o tan siquiera la forma en que vinieran empaquetados, eran una delicia que lograba alegrar su corazón zorruno, tanto que podrían hacerle sonreír en cualquier tipo de situación, tal como ahora que demostraban su poder no solo poniéndola más feliz de lo que ya estaba, sino también devolviéndole su sonrisa a la sacerdotisa que le visitaba y que ahora podría tratar como una nueva amiga, con quien ya habían intercambiado números de teléfono, así como también un pequeño manoseo por parte de la infernal.

Sin embargo, y aunque el jaleo de la situación anterior ya hubiera pasado, la fémina de ojos verdes no podía dejar de estar atenta a las cosas que la menor murmuraba, sabiendo que tarde o temprano acabaría de calmarse para así poder retomar a su charla más íntima. Tal como supuso, la joven mujer retomo a temas más triviales, sacando el hecho de que al vampiro no le agradaría verla desposada con otro zorro, así como también pequeñas preguntas hacia su persona.


- Realmente no me molesta que me hagas esas preguntas, tampoco es como si estuviera en mi derecho el privarte preguntar -se encogió de hombros, dándole un bocado a un pastelillo, conforme pensaba en que responder - Respecto a lo que preguntas... de momento soy la única hija reconocida de mi padre, Dae-Hyun, pero, Saeko-chan, no me sorprendería tener algún hermano o hermana que aún no conozca... padre es... digamos, un hombre bastante alegre -la risa de la mayor era la cereza que adornaba aquel alegado, dando a entender mucho más que su simple oración - Respecto a mi señor vampiro -nuevamente se rio, seguramente le comentaría a Ayato sobre esa especie de apodo, porque para su Oreo, cualquier cosa que tuviera su nombre y honoríficos, seria agradable de oír - Ayato pues... no es como si realmente me interesara la opinión ajena -para la mayor, aquellas palabras se le hacían las más simples que nunca jamás diría, y todo porque a su parecer no necesitaba pedir permiso, tampoco ser aceptada por el resto, bastaba y sobraba con que ella quisiera estar con su amada Oreo, y que la Oreo la amara a ella - Es decir, quiero mucho a mis zorritos, me agrada que sean felices... sin embargo, en lo que respecta a mi pareja, aun cuando ellos le odiaran, es algo que no me importa, si realmente me desean como su sacerdotisa, la persona que tenga a mi lado es independiente de sus gustos, si el no querer a Ayato, les impulsa a abandonar el templo, es porque en verdad nunca fueron mis verdaderos seguidores y solo me deseaban como un estereotipo que emulaba sus deseos el cual al verse roto quebró su fe y esperanzas en mi -un ligero sorbo de te calmo la conversación, que Hee no demoro en continuar - A diferencia tuya Saeko-chan, eh cuidado de mis seguidores por más de mil años... o dos mil... ya perdí la cuenta, pero, a lo que me refiero es que si luego de estar tanto tiempo bajo mi mandato, deciden imponerme reglas a seguir las cuales sin no cumplo terminaran en que se marchen, ellos son completamente libres de irse de aquí, no les detendré ni tampoco buscare, porque, a final de cuentas, mi pareja es algo que debo decidir yo no algo que deben de imponerme ¿No lo crees así? -los verdosos ojos de Hee no perdían de vista el mirar ajeno, porque si bien para ella lo del vampiro podría durar un día, una semana, un año o toda su vida, era a final de cuentas su elección y una donde no permitiría que nadie más intentara interponerse - Supongo que si me lo preguntaste, es porque tienes algún problema respecto a conseguir una pareja... o quizás te inquieta demasiado lo que tus seguidores piensen de ti ¿Verdad? -no se necesitaba ser un genio para asociar las preguntas de la menor con lo que seguramente estaba sintiendo en aquellos momentos, y si era algo en lo que Hee podría aconsejarle, no dudaría en tenderle una mano - Ahora... Saeko-chan, dime en verdad ¿Qué es lo que quieres saber? Aunque no lo parezca tengo bastantes años ya, puedo intentar darte un consejo si es lo que estás buscando -ínsito a que se abriera con ella, que contara sus penurias como si el templo se hubiera convertido en el diván de un psicólogo, todo con tal de que su amiga pudiera desahogarse - Prometo no contarle nada a tus zorritos -con esas últimas palabras, solo restaba esperar que Saeko quisiera abrirse al completo ante ella, pese al poco tiempo que llevaban de conocerse, pero que aun así Hee sabia no era tan importante, en especial cuando la química entre ambas era tan grande.

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Re: Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Saeko Shimizu el Lun Mar 20, 2017 7:56 pm

Cada una de las palabras que la mayor pronunciaba funcionaban como un arma de doble filo para la de gafas y es que, en parte, se sentía fuerte e identificada con respecto a los comentarios de tener derecho a una vida propia sin importar las decisiones de otras personas y, por otro lado, estaba el sentimiento de inseguridad que dejaba la expectativa de si seguiría siendo sacerdotisa aún con comportamientos no apropiados que la mayoría de la gente podía darse el lujo de tener... pero ella no -Temo tener que confirmar sus palabras, Hee-Young-sama- suspiró mientras se quitaba los anteojos y se frotaba las sienes con suavidad, centrando luego sus ojos dorados sobre los verdes ajenos -Mi templo tiene cerca de novecientos años... quizás mil, no estoy segura. Es relativamente nuevo. Fue fundado por mis abuelos y mis padres me lo consignaron a mí hace poco más de un siglo- bajó las orejas -No puedo mentirle diciendo que comprendo lo que es ser una sacerdotisa por completo. Usted dice ser la única hija reconocida, hasta ahora, por su padre... yo tengo seis hermanos mayores: cuatro mujeres y dos varones. El templo no debía pasar a mis manos, sino a alguno de ellos. De verdad, no entiendo como es que fui seleccionada yo - negó con la cabeza entre divertida y abatida, tomando otro pequeño bocadillo de la mesa y comiéndolo antes de continuar -Usted es inteligente, supongo no necesitará le explique que se creó una ruptura en mi familia al suceder algo tan poco común como que la menor de la camada herede todas las responsabilidades ante la muerte de los anteriores líderes. Mis hermanos mayores me desprecian y yo vivo con la constante presión por parte de ellos y nuestros seguidores para hacer lo correcto-


La emoción del momento... más bien, el que ella pudiera liberarse con alguien que no la veía como un todo o una autoridad estaba haciendo que la rubia hablara de más, no en un mal sentido, pero si sincerándose con alguien a quien recién conocía ¿No sería aquello agobiante para su anfitriona? -Perdóneme, Hee-Young-sama, no es mi intensión aburrirla con las historias de mi vida- se excusó ante ella haciendo una leve inclinación de cabeza -Sin embargo, debo comentar que todo lo que dije es cierto y quizás por ello me cuesta ver las cosas un poco más relajadas, como usted. Amo mi templo y de verdad quisiera siempre hacer lo mejor por mis zorritos, pero no encuentro las maneras para ello- sacudió la cola a sus espaldas como un mero reflejo -En lo referente al tema de una pareja... uhmmm... no es que me cueste conseguir una, es que mis hermanos están detrás del asunto todo el tiempo y creo que he llegado al punto de volverme quisquillosa con respecto a las personas que me interesan... pero vaya, no hay remedio ¿Verdad? - sonrió como si el tema hubiera quedado en el pasado, aquello se estaba volviendo muy personal y no quería parecer una adolescente en apuros frente a la joven que estaba con ella.


Pasaron algunos segundos de silencio que Sae interpretó como positivos y no negativos: no resultaba incómodo, después de todo. Un nuevo suspiro abandonó sus labios, estaba cansada de aquel formalismo y se denotó en la postura un poco más cómoda que tomo su cuerpo, sus orejas volvieron a estar altivas y su cola siguió meneándose a sus espaldas de lado a lado -Bueno... creo que ha sido suficiente de seguir el protocolo por ahora- se estiró un poco y volvió a ponerse las gafas -Espero no te moleste si a partir de ahora te llamo solo por tu nombre, Hee-Young, pero he de admitir que siento que nos quedaremos estancadas en solo cosas de nuestros templos si no intento ser un poco menos respetuosa... además- infló las mejillas un poco -Mira que es injusto que yo te llamé por el "sama" y tu sigas refiriéndote a mí como "chan"- la observó arqueando una ceja -Supongo deberé ser clara al respecto: no pretendo ser descortés o sentirme demasiado confianzuda, tampoco espero que resuelvas mi vida con todo lo que te conté previamente; es solo que... bueno, creo que no es poco común encontrar a alguien que técnicamente está en mi nivel y no me ve como una especie de trofeo o celebridad- sonríe amistosa, acercándose donde la contraria para acariciar su cabeza una vez más, como antes -Por ello ¿Sería demasiado el pedir un día accedas a salir de compras conmigo o a pasar una tarde juntas como amigas?- se ruborizó un poco -Bueno... si tu quieres claro. Fuera de las cuestiones del templo- propuso aquello y la miró una vez más. No estaba segura por completo de lo que había dicho y no negaría era un poco extraño dejar de lado su apariencia más "elegante", pero si la oportunidad se le daba no iba a desperdiciarla en dudas de lo que podría haber sido y no fue -Quizás incluso podamos ir a alguna cafetería y me cuentes de ese señor vampiro que vino hace poco-

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Re: Sacerdotisas rubias y zorrunas~ [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Hee-Young el Sáb Abr 29, 2017 3:40 am

La charla entre las chicas continuaba sin mayor problema, aunque la mayor de las dos no negaría que su invitada parecía bastante afectada por todo lo que acontecía en su vida, era como un mar de nervios apunto de rebalsarle, lo cual le daba la interrogante de ¿Cuál sería la gota que colmaría el vaso?

Hee no tenía idea, y tampoco es que pensara preguntar, todo con tal de no afectar más de la cuenta a su nueva amiga, pero ahora, la situación empezaba a ameritar otras medidas, quizás despejar su turbulenta mente, o solo dejar que terminara de desahogarse, porque a decir verdad, la zorrita estaba tan acostumbrada a oír las palabras de sus seguidores, por cosas demasiado banales, como para molestarse ante las palabras de la pelilarga, sin embargo, esta, de un momento a otro, decidió cambiar el tema de conversación, sacando a relucir el que finalmente podía encontrar a otro ser que le tratara como una jovencita y nada más, ni una sacerdotisa, deidad, o figura de autoridad a la cual respetar y admirar.


- Por mi está bien, me agradaría salir contigo –afirmo sin mucha dilación, cerrando los ojos ante las caricias femeninas, le agradaba que tocaran de esa manera sus orejas, sencillamente era por demás, cómodo y agradable, aunque no negaría que entre todo el mundo que le hubiera acariciado a lo largo de los años, seguía prefiriendo el tacto de su padre o del vampiro que tanto amaba en la actualidad - Deberíamos acordar un día, e intentare fugarme del templo, porque, en verdad no es agradable que me estén siguiendo si ando con una amiga –le sonrió, acomodando su cabeza en el pecho de la fémina, dejándose invadir por la paz que irradiaba - Saeko-chan, intentare dejar el chan pero no prometo nada, tu nombre suena muy bonito con ese agregado –rio suavemente, mirándole desde aquella posición, poco antes de que uno de los zorros de la dueña del templo ingresara, disculpándose mientras le solicitaba asistiera en una tarea de suma relevancia para la cual le necesitaban - Vaya… creo que discutiremos esto en otro momento, Sae-chan, de momento tengo que atender esto, pero, siéntete libre de explorar el templo cuanto gustes, te veré en la cena –no dijo más antes de retirarse, despidiéndose de su nueva amiga con su diestra, después de todo ambas tenían sus responsabilidades y sabía que, tal como ella hacia ahora, Saeko intentaría priorizar el bienestar de su comuna a una charla que sabía que, tarde o temprano continuaría.

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