Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

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Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Eriel el Jue Jul 14, 2016 7:59 pm

«Aburrido~» Había sido un día poco productivo, las clases no le entretuvieron en nada y estuvo casi toda la jornada en otro mundo, imaginando situaciones completamente imposibles, que jamás en su vida se podrían cumplir, y lo sabía muy bien, pues él podía tener cola y orejas, no alas de mariposas para volar sobre un prado lleno de flores. Sonrió en medio del pasillo, riéndose de sus propias ocurrencias en silencio, impresionado de lo que puede crear la mente al estar al borde del mundo de los sueños.

Mientras mantenía su caminar sin un destino aparente, decidía qué haría en esa tarde. No quería estudiar y ya había terminado un libro de misterio, por lo que aún estaba en el estado que le gustaba llamar “vacío existencial”. En eso, su mirada esmeralda se cruzó con las puertas de la biblioteca, que le llamaba con su imponente tamaño y diseño antiguo. Dudaba en entrar, ya que aún le quería dedicar algunos días de luto a su última lectura, sin embargo la tentación venció y, con paso tranquilo, ingresó a la gran sala del conocimiento.

Minutos pasaron en que vagaba por los pasillos de libros, simplemente buscando algo que resaltara entre lo demás y le gritara que abriera la portada. Quizás llegó a ser una media hora, cuando finalmente se detuvo en la sección de historia, donde se encontraba una enciclopedia de las razas de Myr, así como la evolución de éstas a través de los años. Parpadeó curioso, tomando el objeto entre sus manos con cuidado, pues parecía un tanto antiguo. Con una sonrisa pequeña llegó a las mesas disponibles, sentándose en frente de un muchacho de orbes sangre y cabellos como la noche, sin prestarle demasiada atención.

Perdido en el tiempo, así quedó una vez inspeccionó las primeras hojas de la enciclopedia, y únicamente se detuvo en su actividad cuando escuchó algo que le llamó la atención. Mantenía sus ojos sobre el papel, no obstante sus oídos y su olfato estaban enfocados en algo más. Alguien comía galletas de chocolate a un ritmo constante, sin detenerse a pesar de ya llevar una gran cantidad ingerida. El ruido que producía era suave, seguramente debido a que el comer en la biblioteca no estaba permitido y era necesario ser disimulado. Internamente quiso reír al notar que era el joven de la mesa contigua, aquel que en su momento le pareció estar algo molesto, ahora le encontraba cierto toque infantil al consumir las adictivas masas con chispas de chocolate.

En el momento que su nuevo acompañante se llevaba el alimento a su boca, le observó sin disimulo alguno. La verdad es que nunca estaba de más conocer a alguien nuevo, y a él jamás lo había visto hasta ese día, por lo que estaba decidido a, al menos, hacerle reír un par de veces. Se aseguró de que sintiera su presencia, sin dejar de mirarle, hasta que sus miradas conectaran. Le daba completamente igual si le consideraba un stalker o un creepy, eso tan solo lo hacía más divertido. Por ello, cuando sus orbes se sumergieron en el mar escarlata, hizo una mueca extraña. Sus propios ojos se encontraron entre ellos, observando el puente de su estrecha nariz, y sacó su lengua tan solo un poquito. Quien le viera, probablemente pensaría que era un retardado, pero ¡qué importaba! Quizás incluso podría admitir, algún día, que era un total e irremediable payaso.

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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Kuko el Vie Jul 15, 2016 12:29 am

El período de clases era lento, tortuosamente lento y sin exageración alguna, sabía que dentro de aquel lapso de tiempo pensó reiterada veces que iba a morir ahí mismo si el tiempo no transcurría más rápido. No era porque estaba cansado ni mucho menos porque no había dormido bien por la noche; pues lo que ocurría era que su estómago necesitaba comer ahora ya, y mientras su mente más se enfocaba en eso, sintió que las tripas de su estómago se esmeraban en retorcerse entre sí, en producir un montón de sonidos que a cualquier oído, probablemente ya sabrían que estaba sufriendo de hambre.

Aunque, eso era imposible sino fuese por el volumen alto de las voces que hablaban entre sí, siendo estos sus compañeros de clases que, sin ninguna pizca de vergüenza, se mencionaban los detalles más jugosos de chismes que poseían en estos instantes. No sabía si compadecer o maldecir a la profesora de reemplazo que intentaba en lo posible que moderaran su vocabulario o que por alguna vez, pensaran dos veces, dos malditas veces antes de gritarse a los cuatro vientos cada cosa que se les cruzara por la cabeza y lo que más destacaba de ello, eran los insultos, por no decir que siempre ocurría estas escenas.

Una vez fuera del salón y con sus pertenencias, quedaba la larga tarde en donde podría realizar otro tipo de actividades. Permitió que un profundo suspiro escapará de su boca y acomodando la mochila en su hombro, sin tener más opciones en las cuales gastar el tiempo libre que tenía entre manos, se encaminó a la biblioteca tras caminar con calma por los pasillos, olvidando momentáneamente el vacío que existía en su estómago que de estar aburriéndose más, estaría todavía reclamando su alimento. Entregó el libro que ya había terminado de leer antes del plazo acordado y sin decir nada más, recorrió los pasillos buscando algo que sea de su interés. La mayoría de los que estaban ahí los conocía por llevárselos y leerlos en un tiempo record, pues simplemente en tiempos en donde no debía de hacer nada, tenía la cara pegada a un libro hasta que sus ojos se sintieran pesados como si quisiese dormirse en cualquier momento, más aquello no pasaría al estar demasiado inmerso en su lectura, justamente lo que pasaba ahora al encontrar uno de su interés.

Sin embargo, el que su estómago permaneciera sin mover las tripas era imposible. Frunció ligeramente el ceño y tras dejar el libro posado sobre la mesa, se cercioró de observar de un lado a otro, aunque el asiento que había escogido, estaba lejos de ser un punto demasiado obvio para la persona encargada que le viese, ya que disimuladamente sacó el paquete de galletas que tenía guardado entre sus cosas y abriéndolo con cuidado, lentamente y con cuidado, se metió una de esas galletas dulces y repletas de chips de chocolate. Eran de sus favoritas. Para otros, seguramente les hostigaría por el sabor muy concentrado de dulce y la concentración de los chips, además de juzgar por el tamaño que poseen y la cantidad que vienen por cada paquete, uno no aguantaría más de comer dos como mucho. 

Pero para él estaba lejos de ser así. Por ello mientras acomodaba el libro y continuaba pasando página por página, no tardaba en nada en llevarse otra galleta a la boca que masticaba y tragaba, siendo bastante cuestionable la velocidad con la cual comía. Si lo hiciera lento, probablemente su paladar lo degustaría mejor y por lo tanto, finalmente encontraría suficiente con lo que comía. A estas alturas, tendría un montón de caries y moriría de diabetes, pero como era él, diría que sería una muerte digna al estar comiendo lo que más amaba del mundo.

Su mano tomó otra más y se detuvo a medio camino al darse cuenta de una mirada insistente sobre su persona. Elevó la cabeza, encontrándose con el origen de dónde provenía. Era un chico de cabellos rubios, mismo que pronto hizo un gesto extraño en su rostro para luego, sacar la lengua. No sabía cómo demonios tomarse eso, por lo cual lo contempló en silencio mientras mordisqueaba el borde de la galleta y al darse cuenta que quedaron algunos restos en su boca, los retiro con el dorso de la mano para volver a conectar miradas con el desconocido.

—… ¿Se puede saber qué es lo que quieres? —preguntó en apenas un susurro, siendo consciente de que en la biblioteca estaba prohibido hablar y que, estaba violando una de esas reglas… El comer. 

Así, cuando sus ojos se encontraron con el libro grueso que tenía el contrario, tomando en cuenta el grosor que poseía, lo más seguro es que se trataba de una enciclopedia y lo comprobó al fijarse mejor en ello. Váyase a saber porque estaba revisando una de esas pero lejos de mostrar algo de curiosidad por la elección del rubio, Kuko volvió a suspirar para continuar saciando al pozo sin fondo que tenía de estómago con la galleta que aún tenía en mano, terminándola en un santiamén.

—Si acaso quieres que te dé una de mis galletas, no pienso darte ninguna de ellas. —Sí, el con ninguna pena podía considerarse un egoísta con lo relacionado a los dulces y la comida, ¿Pero por qué mierda tendría que darle algo que es mío? Que no joda.

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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Eriel el Vie Jul 15, 2016 12:56 am

Durante el tiempo que se mantuvo con esa expresión en su rostro, se preguntó cuál sería la reacción del desconocido frente a él. Dicho joven limpió las migas que quedaban en la comisura de sus labios y, acto seguido, respondió la mirada que había dirigido en un principio Eriel. Escuchó su voz a la perfección a pesar de haber sido un mero murmullo y no pudo evitar esbozar una gran sonrisa en su rostro. Le hacía gracia la molestia que presentaba aquel de cabellos revoltosos, a pesar de que a cualquiera podría resultarle chocante, a él le causaba principalmente curiosidad su continua actitud enfadada.

Parpadeó aún sonriente al escuchar la sentencia del contrario, cuando mencionó que no tenía intenciones de darle de sus galletas, cosa que sacó una carcajada que procuró ocultar para evitar un reto del encargado. Apoyó su rostro en una mano, sin decir absolutamente nada mientras inspeccionaba al ser infernal. —Pareces...—De alguna manera, le hacía pensar en…—...un canario~— Apenas un susurro gracioso, pues él en lugar de ver a un estudiante peligroso, veía a un ser más bien infantil. En su mente, creó una versión animada del de mirada oscura, que inflaba sus mejillas si le intentaban quitar las preciadas galletas que comía en esos instantes. Nuevamente, una risa afloró de su garganta, mas procuró el silenciarla mordiéndose la lengua. —Tranquilo, tus galletas están a salvo~—

En eso, se fijó en un detalle que hasta hace poco, le había pasado desapercibido. Sus ojos brillaron sin ser consciente de lo mismo, pues estaba ensimismado en el libro que leía el contrario, ¡era uno muy bueno! El suspenso que generaba al pasar cada página era indescriptible, y como pocos, el final era bastante inesperado. Sin poder evitarlo, apoyó ambos codos en la mesa, sintiendo la emoción recorrer cada sector de su cuerpo. —¡Waah~!— Por suerte, sus rasgos animales aún se mantenían escondidos, pero no sería muy difícil imaginarlo moviendo una cola cual perro viendo a su amo llegar después de una larga jornada. —Ey, ey~ ¿Cuál es tu nombre?— La alegría con la que hablaba era característica en él, sin embargo estaba aún más presente al ser su nuevo acompañante, alguien que ya había categorizado como una persona agradable.

Sin importarle la opinión del cuervo, se levantó de su propia mesa para así sentarse en la que se encontraba aquel con quien pensaba empezar una conversación. Dejó suavemente la enciclopedia en la superficie de madera y le estudió con su mirada hoja, poniendo a continuación otra expresión extraña, las que adoraba utilizar para hacer reír a las personas, o en su defecto, hacerles olvidar los malos momentos.

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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Kuko el Vie Jul 15, 2016 1:55 am

¿Se le zafó un tornillo…? Aquello cruzó en su cabeza al ver que el rubio reía, prontamente ahogando aquel sonido para que no tuviera un regaño. Lo único que pudo hacer ahora, fue observarlo como si una clase de retrasado mental tuviera ahí enfrente, provocando que se masajeará las sienes. No porque estuviera enfadado, sino que, su comportamiento le causaba mucho cansancio pese a que no había hecho ninguna clase de esfuerzo físico durante el día.

Naturalmente su ceño se frunció en el instante en que esa afirmación llegó a sus oídos. Aunque, en vez de corregir pronto eso, solamente se quedó quieto en su sitio mientras guardaba el envoltorio vacío de las galletas, pues pese a que no quedaba ninguna y aunque quedase solo una, no pensaba dárselas. Aún si el contrario ya había dado a entender que no pediría alguna… Más valía prevenir por si acaso. Por ello, tras comprobar que había guardado bien el envoltorio en los bolsillos de su pantalón, volvió a clavar sus orbes rojizos en el rubio por esa repentina exclamación que provino de él.

Lo miró como si le hubiera salido otra estúpida cabeza. Pero lo único que veía, era su tremenda estupidez como actuaba. Quizá, era que inconscientemente formaba una mueca de desagrado en su rostro y eso explicaba el por qué muchas personas le decían que lucía tan, tan, tan molesto con el resto del mundo, aún si nunca le habían dirigido la palabra o hecho algo que provocase eso, ya era parte de su naturaleza. Solo le parecía ajena la emoción que demostraba el chico, más allá de la confianza excesiva con la que sus palabras le transmitían a sus propios ojos, era demasiado que recibir. Como si le obligará a ser amable para con él.

Por eso no se esperó a que se levantará del asiento y lo tuviera frente a frente. La cara que ahora exponía, era un bonus de la estupefacción que le causaba si sus muecas se convertían en algo como eso… Y en vez de reír como otras personas lo harían, se llevó una mano a la boca y entrecerró su mirar, llegando hasta incluso a alzar una de sus cejas, preguntándose si aquél tipo no se habría caído debajo de la cama apenas su madre le concibió… O si sufrió otro tipo de golpe que averió su cerebro como para que tuviera ese tipo de ocurrencias.

—Idiota, soy un cuervo. No un canario. —Sentía que era lo primero que debía de aclarar, tan lejos no estaba de acertar… Sí, era un tipo de ave, pero ser comparado con eso… ¡Era realmente desagradable!—… Me llamó Kuko. —Ojalá no le comparara con el monstruo que sale debajo de la cama, sino… No sabría qué demonios hacer al respecto. —Eres extraño… Si no fuera por esas manías que tienes de hacer esas expresiones… Podría hasta jurar que eres un Ouji-sama… Por… El cabello rubio y esos ojos. Podría hasta decir que sería el ‘sueño de toda chica’. Pero no… Eres todo lo contrario. —Suspiró profundamente y se revolvió el cabello dejándolo mucho más desordenado de lo que era antes. —¿Y tu nombre…? ¿Cuál es?

No; compararlo con esos príncipes que salen en los mangas y videojuegos... Era mucho para él. No es que lo mirase en menos pero, ¿Muchos también tendrían que aguantar esto? ¿O es que acaso su mal humor estaba tomando posesión de sus sentidos? Realmente, no consideraba que estaba molesto. Quizá, indignado sí, al ser comparado con un canario en vez de un cuervo... Y Por ello de nueva cuenta sus ojos se empequeñecieron, como si le estuviera analizando profundamente. ¿Sería acaso un humano? Eran pocos los que se veían... Podría, incluso, atreverse a decir con convicción que gran población de Myr se concentraba en los seres infernales tanto como híbridos al verlos transitar por la calle... Rara vez tenía la desgraciada suerte de toparse con seres de luz, mismos que le causaban algún que otro problema.

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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Eriel el Vie Jul 15, 2016 2:58 am

Al contrario de lo que podría una persona cuerda, las expresiones de molestia y cansancio en el rostro del muchacho no le incomodaban, es más, sentía que de alguna manera no eran acciones conscientes de su parte, sino más bien costumbres que el tiempo brinda a cada uno. Por ello, su sonrisa se mantenía al ver la sorpresa y confusión en el pelinegro, divirtiéndose completamente en su interior, sin embargo aún no lograba su misión principal: el lograr una mueca de diversión o, al menos, de agrado.

En eso, escuchó la voz profunda del que aclaraba ser un cuervo, no un canario como pensó en un principio el de apellido Collingwood. Sin embargo, más allá de interesarle aquel dato, no pudo evitar sacar su celular y sacar una foto de la aparente molestia plasmada en sus facciones, dejándolo para la posterioridad. «Así que Kuko, ¿eh~?» Dentro de sus gestos ridículos, una sonrisa sincera se dibujó en sus labios, pues aunque pareciera un estúpido, desde ese momento se planteó el ser su amigo, por lo que recordaría aquel nombre con alegría. A continuación, el de orbes carmesíes le calificó de Ouji-sama, cosa que le sorprendió de sobremanera, para así proseguir con un rostro, claramente en son de broma, apuesto. —Oh, ¿has caído ante mi belleza~?— Y, escuchando lo que decía su acompañante en segundo plano, se divirtió haciendo morisquetas, simulando buscar el punto que más le podría “atraer” a Kuko, llegando incluso a mostrar sus delgados músculos de los brazos, presumiendo de ser “fuerte”.

No obstante, aquella fantasía de ser “el sueño de toda chica” se quebró en miles de pedazos. Enseguida quedó congelado en medio del espacio, con un eco resonando en su cabeza.




"Eres todo lo contrario.”




Cual hueso roto, su cabeza cedió ante la fuerza de gravedad, para así vivir al máximo la decepción que le generó saber algo que, en realidad, ya tenía bastante asumido. —Jolín…— Alzando ligeramente su cabeza, observó intensamente a su acompañante, como un perro bajo la lluvia. —Kiku~— Sí, señoras y señores, ya tenía un apodo para el ser infernal frente a él. —Si muero solo… Dile a mis libros… que los adoro con toda mi alma.— Y, para agregar más dramatismo al momento, dejó su cuerpo sobre la superficie de la mesa, como si su alma se hubiese ido al mismísimo infierno en ese instante.

Inmediatamente arrastró su mejilla por la madera, mirando desde abajo al cuervo con curiosidad ya dejando atrás su aparente desolación. —¿Yo…?— Y, tan súbitamente como llegó, la tristeza se fue para dar paso a la alegría. —¡Puedes decirme Eriel~!— Es cierto que no se llamaba de otra forma, pero como era un tanto extraño prefería hacer pensar que era un apodo, en lugar de la manera que su madre le nombró desde su nacimiento. —Oh, y soy un lobo, por si quedan las dudas~— Sonrió alegre a continuación, aún manteniendo su cabeza apoyada en la mesa. —Un gusto conocerte, Kiku~— Su voz se tornó suave, dejando atrás todo rastro de broma, para demostrar que en verdad estaba feliz de haberse encontrado a tan peculiar persona en la biblioteca.

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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Kuko el Vie Jul 15, 2016 4:41 am

Realmente, no sabía si sorprenderse más a estas alturas o reírse de una vez por todas ante las acciones de aquél Ouji-sama fraude que tenía enfrente. De hecho, que hiciera tantos gestos extraños en su rostro, como si imitase al Bello Calamardo, en uno de los episodios de Bob Esponja cuando se volvió guapo, girando sobre sí mismo enseñando esa cara, él supo que internamente aquello parecía divertido, aún si su rostro no demostraba ningún rastro de ser así. Sin embargo, no se esperó que de la nada misma la cabeza de él impactará contra la mesa, como si aquello marcase en definitiva su derrota de haber sido el Ouji-sama de toda chica que tenía en sus sueños, y sabiendo eso, apenas formó una tenue sonrisa, una que apenas duró un par de segundos.

No sabía si estaba compadeciendo su idiotez o el que se esforzaba en hacerle reír; idea que vagamente tenía incrustada en la cabeza por tantos inesperados intentos de ello, que simplemente estuvo reacio a decirle ‘No hagas esa cara de perrito mojado’ Por la manera en que recibía su mirada esmeralda y entonces, como adivinando lo siguiente que haría, haciendo caso omiso a su nuevo apodo, que no era tan nuevo, asintió suavemente con la cabeza de arriba a abajo. —Claro; les haré saber que este idiota los ama. —Rodó los ojos sin poder evitarlo y tal como si fuera una clase de resorte que antes se había encogido, fue como si hubiera dado un estirón y de la nada misma, recobrase su forma original. Es decir, esa característica alegría que había en sus acciones y manera en cómo miraba tanto como hablaba.

Ahora, ya sabiendo su nombre, no tenía excusas como para seguir llamándole idiota. Aunque, por la forma en que le hacía sonar como una clase de apodo y no como si fuera su nombre real, le había intrigado, más decidió no sacar en tema eso. —¿Eres un lobo? —Volvió a alzar una ceja, esta vez cruzándose de brazos. —No pareces uno… Sólo pareces un perro doméstico que busca desesperadamente un amo que le dé cariño y mimos… —¿Acaso sería muy duro con él? No lo creía, su comentario parecía en su totalidad inofensivo y por lo tanto, siquiera se preocupó tanto por ello. Entonces, cayendo de pronto en cuenta en algo, terminó por apoyar el codo sobre la mesa y dejar car el peso de su mejilla sobre su mano, sin retirar mirada en él. Ah, cierto… ¿Por qué me sacaste una foto antes? ¿Eres acaso un stalker o algo? Por qué perdón; yo no he caído ante tu belleza.

Sabía bien que no debería porque seguirle tanto el juego pero… Ya daba igual. Pensaba que Eriel no se iría tan pronto de ahí, no si le daba la atención que estaba reclamando, pues ya estaba conociendo su verdadero motivo de porque tanta insistencia en hacer esos gestos, mismos que deformaban las facciones de su rostro. Y, simplemente para entretenerse, le sonrió, quizá, muy ampliamente, dejando entrever cierto tinte burlesco en ese gesto que ahora se había adueñado de sus labios. —Ya veo… —Mencionó, como si aquella esclareciera cualquier tipo de duda, como si fuera lo correcto. —¿Es que acaso tú ahora has caído ante mi encanto…? —Tuvo esa tentación de morderse el labio para aguantar la risa que afloraría de su garganta, por lo cual, lo disimuló y se esforzó en mantener una expresión seria, mirando a esa persona con detalle, esa persona que probablemente se convertiría en su acompañante momentáneo.

—Por cierto —Volvió a hablar, sin dejar que respondiera inmediatamente. No creo que sea tan necesario mencionarlo, pero por las dudas, no es como si… Estuviera enojado o algo así; es sólo que, es mi cara de siempre. Creo ser bastante claro en eso, ¿No?



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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Eriel el Vie Jul 15, 2016 5:23 am

Se sintió genuinamente divertido, pues a pesar de que su acompañante no lo demostrara abiertamente, parecía seguirle el juego en su propia forma, única y fascinante. Incluso se tomó a bien su nuevo apodo “idiota”, que ya muchos le decían de aquella manera. Con una risa camuflada se mantuvo en silencio, escuchando la tranquila voz del pelinegro, para así asentir de manera enérgica con el fin de afirmar que era un lobo, y no un canino como podría parecer de buenas a primeras. —Aunque me gusta ser libre~— Comentó simplemente, dando a entender que no le gustaría tanto el tener un amo, sin embargo la parte de mimos y cariños no le parecía mala del todo…

Por otro lado, no le parecía para nada dura la actitud del cuervo, de hecho era bastante amena en comparación a otros con los que se había cruzado en su vida. Parpadeó confundido ante la nueva
postura del contrario, quien pidió aclarar la razón de que el rubio hubiese sacado una foto sin previo aviso. Ante esto se limitó a sonreír juguetón, jugando con sus propios mechones dorados mientras dejaba que el de mirada carmesí terminara de hablar.

No obstante, jamás se hubiese esperado aquella reacción. Aquella maldita reacción que le descolocó la quijada en tan solo un instante. Estaba perplejo ante la sonrisa abierta que le dedicó Kuko, quizás incluso sintiendo algo de peligro por mero instinto. Pero claro, no podía quedarse con solo eso, el pelinegro tenía que agregar más peso a su gesto con su contraataque. Sorprendido por el tono burlesco y la continuación del juego que él mismo empezó, Eriel no supo cómo responder por al menos unos cuantos segundos, para así recuperarse lentamente. Miró la superficie de la madera con indecisión, como si quisiera decir algo importante.

Irguiéndose y tragando fuerte, cerró sus ojos con un suave temblor en su cuerpo, sacando su celular para explicarle el porqué de su acción anterior, cuando nuevamente escuchó cierta voz calmada. Sonrió algo avergonzado, pensando que quizás le había hecho sentir incómodo, e incluso algo juzgado desde un inicio. —¿Parecía tan así…?— Revolvió su melena con una ligera sonrisa, aún temblando ligeramente. —Pues, la verdad es que en un principio lo imaginé…— Abrió sus párpados con cierto brillo amable, además de interesado en el otro ser sentado en la mesa. —Pero en este pequeño tiempo, creo que eres bastante agradable~— Suspiró, para así dirigir sus dedos al aparato electrónico. —Te entiendo… gracias a que me pasa lo mismo, tan solo que al revés~— Con eso intentaba decir que, aunque pareciera alegre y despreocupado la gran mayoría del tiempo, no necesariamente significaba que se sentía de esa manera.

Tras terminar lo que estaba haciendo en su celular, miró con seriedad y cierta timidez al muchacho. —Kiku… me has pillado.— Escondiendo sus orbes bajo su flequillo, extendió el objeto en la mesa, siempre con la pantalla hacia abajo para que no pudiese saber qué es lo que quería transmitir antes de tiempo. —Desde que te vi, he… caído con tu encanto…— Ante lo que decía, se hizo bolita en su mismo lugar, preparándose para lo que seguía a aquello. —De… ¡Ca-na-rio~~!— Una sonrisa amplia adornó sus facciones, a pesar de que en el fondo tenía cierta inseguridad sobre si estaría yendo demasiado lejos con su accionar y molestaría a quien ya consideraba un nuevo amigo.

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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Kuko el Vie Jul 15, 2016 7:08 am

El silencio con el cual permaneció el rubio, era digno de decir que el gato le había comido la lengua, aunque en este caso, un cuervo le había arrancado la lengua al lobo. Pese a eso, no imaginaba que estaba fingiendo la manera en como estaba reaccionando ahora mismo, no si fijaba los ojos en la mesa como si ella le diera la respuesta ante su pequeña e improvisada broma para con él. No sintió que hizo lo correcto, quizá le impresionó por la sonrisa enorme que le había dado… ¿O algo así…? No sabía que esperarse; pero en el instante en que éste se acomodó sobre el asiento y tomaba una posición recta, Kuko le observó con interés al presenciar que todavía la timidez en Eriel era bastante latente debido al temblor que se había adueñado en su cuerpo.

Quizá, solo quizá se había sobrepasado mucho con eso. Porque el presenciar la sonrisa que exponía seguramente la vergüenza que estaba sintiendo ahora, provocó que se relajase y no pronunciará palabra alguna, contestando mentalmente que así era, después de todo, el mundo solía equivocarse al ver su cara. No estaba enojado. Solo se sentía mal humorado cuando no encontraba su tranquilidad, misma que, en cualquier momento estaría reclamando para cuando la presencia del otro le resultará demasiado molesta y por lo tanto, desease quitárselo de encima pero… Creía que eso no iba a ocurrir, sino, lo habría hecho desde un inicio, ¿No? Entonces no necesitaba porque hacerlo ahora. Eso podría proponerlo para otras ocasiones… Solo para molestarlo un poco.

—¿Agradable? Pero si lo soy todo el tiempo.
 —El sarcasmo era evidente en su voz pero de igual forma sonrió levemente a la par en que su cabeza de ladeaba al prestar más atención a las palabras de Ouji-sama, apenas pronunciando un ‘Oh’ En señal de que, entendía lo que quería decir. Recordaba que hacia un tiempo escuchó que las personas que se mostraban más felices y despreocupadas, eran las más tristes del mundo. Váyase a saber si aquello era de verdad y no una simple mentira, de esos tontos descubrimientos científicos que a veces no era tan así.

Soltó un pequeño suspiro, sin tomar en mucho interés lo que el rubio estaba haciendo en su celular, solo si no fuera por la mirada que éste le estaba dedicando. ¿Enserio le había afectado tanto su broma? Se habría reído de él descaradamente, no es como si hubiera hecho mucho; simplemente, ver que le llamaba así y la manera en como ocultaba parte de su rostro, provocó que naciera una interrogante en su interior. ¿Qué es lo que se traía en manos? Porque, no pudo evitar contemplar el celular sobre la mesa boca abajo, complementando con lo que este soltaba diciendo, mas sus acciones, como haciéndose una pequeña bolita arrinconada en un rincón, más en esta ocasión era sobre el asiento, hizo que le mirará con una cara de poco amigos.

Y, sin abrir la boca respecto a la imagen que estaba sobre la pantalla del celular, Kuko lentamente se levantó de su asiento y en cuestión de segundos, adopto su forma de cuervo, misma que pronto se posó sobre la cabeza de Eriel y haciendo uso de su pico, comenzó a picotear la cabeza de este incontables veces, como si así descargará su rabia ante la indignación y ofensa que significaba ser… Un meme en el celular, ¡Un jodido meme con cara de canario! Y esa misma rabia, se tornó en un caos absoluto dentro del interior de la biblioteca, persiguiendo insistente la figura del rubio que salía corriendo de su ataque Cuervil hacia él, sencillamente no podía permitírselo y los graznidos que salían de su garganta, eran imposibles de apagar a estas alturas.

—¡USTEDES DOS, FUERA DE AQUÍ!

Fue lo que escuchó antes que a ambos los tiraran de la biblioteca, recibiendo así una reprimiendo por parte del encargado y sus cosas, estaban ahora debajo de sus pies, después de volver a su forma humana mientras observaba seriamente al hombre; manteniendo así un inquebrantable silencio debido al problema que hicieron dentro de la biblioteca. Y aun así, no se arrepentía de nada. Recogió sus pertenencias y colgó la mochila en su hombro, soltando así un profundo suspiro para mover la cabeza de un lado a otro y entonces, una sonrisa tenue se posó en sus labios.

—Aceptaré ser tu amigo… Solo por las galletas. —Mencionó lo último en broma para luego reír, exponiendo así lo divertido que ahora estaba con la situación. —Aunque en realidad; debo de decir que es bastante original. Realmente eres un idiota… Y yo también, para mayor remate.

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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Eriel el Vie Jul 15, 2016 7:52 pm

Su sonrisa se mantuvo en sus labios, a pesar de que su corazón estuviera corriendo una maratón en esos momentos. Si bien no creía que se molestaría a tal punto que no quisiera ser su amigo, de igual manera siempre existía una posibilidad, ínfima, pero estaba presente. Por ello, cuando la persona frente a sus ojos se quedó en silencio tras observar la imagen que creó, un escalofrío recorrió su columna vertebral, percibiendo instintivamente el peligro que emanaba el pelinegro. Miró detenidamente al joven, que tras levantarse silenciosamente del asiento, se transformó en un cuervo, negro como la noche.

Lejos de asustarse por eso, simplemente se sorprendió e, inclusive, algo de alivio le invadió al pensar que, si estuviese realmente enojado, podría haberse ido sin más. —¡Ay~!— Con cierto aire afeminado, exclamó entre risas para así guardar el aparato electrónico en el bolsillo de su pantalón. Tras aquello, corrió con su mochila ya en la espalda por todo el salón, haciendo caso omiso a las miradas furtivas de los demás estudiantes presentes. No podía dejar de reír, ¡no era su culpa! Repentinamente sus orejas salieron a la luz, debido a que se encontraba demasiado entretenido y emocionado como para controlarlas, al igual que su cola. —¡Sé que soy encantador, pero no es para tanto~!— Y ahí seguía él, sin dejar las bromas e indirectas de lado, a pesar de que ya su cabeza estaba siendo repetidamente picoteada, quizás incluso tenía algunos hoyitos, pues su acompañante era bastante fuerte, aunque se viera delgadito.

Tras un par de vueltas por los pasillos, decidió que no podría guardar la enciclopedia en su lugar, por lo que tendría que ser una tarea del encargado, quien ya les estaba echando de la biblioteca. Aquello solo provocó que su estómago doliese de tanta irregularidad en su respiración, la cual no pudo controlar sino hasta estar fuera del lugar. Incluso necesitó morderse la lengua para mantener el silencio que se produjo en el pasillo, pues el encargado les regañaba para que no volviesen a hacer la misma tontería en un futuro. Una vez estuvieron solos, volvió a carcajearse sin pudor hasta el punto en que se atoró, y necesitó detenerse.

En ese instante, mientras golpeaba su propio pecho para poder respirar tranquilamente, pudo divisar con el único ojo que mantenía abierto, a Kuko sonreír con suavidad. Apenas un gesto, pero fue lo suficiente para emocionar al rubio. —Kiku…—Dejó salir aquel nombre en un murmullo, tras escuchar que aceptaba ser su amigo, en respuesta a la posdata que le escribió en el meme, que decía “¿Quieres ser mi amigo, Kiku~~? Habrán muchas galletas~”. —¡Kiku~!— Y así, como el idiota que era, se le tiró encima a abrazarlo con cariño. —Claro, claro. Tendré muchas galletas con chispas de chocolate~— Rió junto a su nuevo amigo, pues aunque pareciera que ya tenía muchos como él, la verdad es que era de las pocas ocasiones en que no sentía ni una pizca de rechazo, probablemente por la personalidad del ser infernal, más tranquila y nada entrometida.

Ante sus últimas palabras, su expresión cambió a una un tanto burlesca, pero agradecida en el fondo. —¿Jo~? Así que te ha gustado mi obra de arte~.— Empezó a caminar con el joven, manteniendo el contacto con un brazo sobre su hombro, al ser el lobo más alto que él. —Nee~, ¿vas a venir aquí mañana?— Le miró con curiosidad, pues desconocía si era común en él ir a la biblioteca. —Si lo haces, te llevarás una gran sorpresa~— No, no era una broma, realmente ya tenía algo planeado para su nuevo amigo, pues él era así, si alguien captaba su atención se entregaba completamente, aunque durara apenas una semana, para no arrepentirse en el futuro por no demostrar su afecto.

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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Kuko el Vie Jul 15, 2016 9:04 pm

Y sin esperárselo, el rubio se le había lanzado encima, como si fuera una clase de perro que desesperadamente buscaba mostrar su afecto a su amo que recientemente llegaba al hogar luego de una prolongada ausencia en el hogar. Los brazos de éste rodearon su cuerpo y el cuervo suspiró con cierta resignación, diciéndose mentalmente que 'era algo que no se podía evitar después de todo'; pues si era abrazado de esa manera por él, no le quedaba de otra más que aceptarlo, no iba a estar pidiendo cambios a su nuevo amigo. Un amigo con el cual formó amistada en extrañas circunstancias y que ni en sus sueños más locos hubiera pensado acabar así, luego de ser arrojados de la biblioteca por el encargado tras hacer un enorme alboroto dentro de un sitio en donde el silencio se consideraba sagrado.

... Mierda. Recién se acordaba que el hombre les había estado dando el sermón del año y para cuando le buscó con la mirada, se percató que este no estaba ahí, parado frente a la puerta de la biblioteca. Seguramente ya había tomado conciencia que ambos no le estaban prestando atención ni en lo más mínimo por lo cual acabo rindiéndose, volviendo a entrar dentro de la biblioteca. Por lo menos, ya ni sentía los brazos de Eriel sobre su cuerpo y lo agradeció, un poco, puesto que el brazo de éste estaba en su hombro mientras caminaban por el pasillo con calma.

Por un instante pensó en decir una mentira en burla, que solo pasaba por ahí en ciertas ocasiones pero la verdad era, que se le veía comúnmente buscando un libro en la biblioteca para agregar otro más en la colección de los cuales no tardaba en terminar. Cuando más oía lo que soltaba, volvió a dejar escapar una risa que no fue capaz de contener y entonces movió la cabeza de un lado a otro a la par en que su mirar se entrecerraba ante la emoción que demostraba Eriel. En realidad, muy interiormente, no le encontraba mucho la gracia como para seguir riendo pero creía que, al escuchar a otra persona reír genuinamente acababa convirtiéndose en algo contagioso, por lo cual también le incitaba a hacerlo sin pensarlo dos veces. Solo se trataba de una conversación si mucho sentido pero una vez que Eriel mantuvo silencio, se decidió a hablar con la misma calma que siempre intentaba mantener.

—Pues sí... Suelo venir por acá bastante seguido. —Alzó por una leve fracción de segundos los hombros, como si le restará importancia al asunto para luego, terminar con su mano posada sobre el rostro del cánido y lo apartó con cuidado.—Mm... Veamos si me sorprendes con lo que me traerás mañana.. —Sí; ya estaba dando por sentado que seguramente, le daría un paquete de galletas... Aquella había sido el posdata que le dio bajo lo escrito en ese ridículo meme. Debía de admitirlo; ese chico era un genio para atraer a las personas. Y sí no le daba galletas, bueno, se conformaría con volver a picotearle la cabeza para ver si acaso ésta lograba funcionar de manera adecuada.—Espero que no me decepciones... —Dio un pequeño golpe con el dedo índice en la frente de Eriel.—... Princesita~ —Rió, apartándose de él y caminar un poco más adelante.—Nunca pensé que ibas a hablar muy afeminado... Pero, ya no tengo ninguna clase de duda.

Sabía que el rubio lo estaba haciendo por broma, simplemente para hacerle reír un poco más. Buscó el celular en el bolsillo del pantalón y comprobó la hora, decidiendo que debía de ir a casa de una vez antes de seguir perdiendo el tiempo... Y no lo había hecho de mala manera en realidad. Por ello, hizo un gesto con la mano en señal de despedida sin siquiera girarse a verlo.—Nos vemos mañana acá.

Si bien su camino a casa había sido con tranquilidad y sin mucha prisa en ello. Al llegar saludó y de nuevo fue a comer algo, aunque a diferencia de antes en vez de ser dulces, había sido una comida como debería de haber sido desde un inicio, encargándose de saciar en lo más posible su estómago. No era de extrañarse que le dijeran ser un pozo sin fondo; pues era difícil que se saciará de una vez por todas. Sin embargo, el resto de la tarde fue ameno y sin darse cuenta, las horas finalmente habían pasado volando siendo ya el siguiente día.

Como de costumbre, no había sido nada relativamente productivo. Todo resultaba fácil y se aburrió durante el transcurso del día, de vez en cuando comiendo a escondidas en clases… Después de todo, ¿Qué importaba si todos hacían lo que querían? Él sólo quería comer. Entonces, cuando por fin anduvo dando vueltas por el pasillo con aquella intención de entrar otra vez a la biblioteca como días pasados, su acceso fue negado, debido a que había causado mucho alboroto el día anterior. No tuvo intenciones de replicar, puesto que era lo cierto y decidido a andar por los alrededores, justamente se topó con Eriel antes siquiera de largarse de ahí por completo. Por lo cual, le explicó la situación y quedaron de acuerdo con otro punto de encuentro.

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Re: Chispas de chocolate~ Privado. [~Kuko~]

Mensaje por Eriel el Jue Dic 08, 2016 10:30 pm

Escuchó atento la respuesta de su acompañante, que afirmaba frecuentar la biblioteca, lo que sorprendió al rubio por no haberlo visto antes, siendo que él mismo siempre estaba rodeando ese lugar. Tenía bastante claro que, debido a haber escrito su posdata, no sería exactamente una sorpresa, pero no le importaba. La felicidad que sentía era inmensa, por lo que sus labios seguían con una sonrisa en ellos. —¿Qué podría ser~?— Con voz alegre, exclamó a medida que se alejaban de donde habían sido expulsados, bailando ligeramente con su cadera al mismo tiempo que meneaba su cabeza al ritmo que su mente impuso de la nada.

¡Claro que no lo decepcionaría! De hecho, creía que sería una sorpresa dentro de lo esperado, cosa que le hizo reír en sus pensamientos. Sin embargo, al escuchar su nuevo apodo, se congeló en el espacio. Ni siquiera reaccionó cuando el contrario se zafó de su agarre, adelantándose con tranquilidad. Su cuerpo no se movió hasta escuchar la razón de que le dijera de esa manera, esperando que Kiku dirigiera su mirada hacia atrás. En el instante que lo hizo, Eriel meneó su cuerpo, tal como la figura de “El grito”. —¡¿Qué hago~?! ¡Has descubierto mi identidad secreta!— Dicho esto, corrió suavemente alrededor del pelinegro, repitiendo cada ciertos segundos el “¿Qué puedo hacer?”, alternando de vez en cuando un “¿seré devuelta a mi reino?”, como si fuese una princesa que se escapó de su lugar de origen.

Una idea fugaz cruzó por su cabeza, por lo que se paró frente al contrario, suprimiendo una risa que buscaba la salida desde su tórax. —Entonces… ¿La profecía era cierta?— Miró el suelo, mientras llevaba una mano a su barbilla, buscando añadir suspenso al momento.—¿Podría ser…? ¡¿Eres…mi príncipe~~?!— Inmediatamente, levantó su pierna izquierda en una pose afeminada, sin embargo fue ignorado por completo, siendo la respuesta recibida un “Nos vemos mañana acá”. Suspiró al volver a su pose normal, pero acto seguido empezó a reír. —Nos vemos, Kiku~— Dicho esto, dejó sus brazos tras su nuca, bajando las escaleras que se encontraban a su derecha, para volver a su casa.

Mientras caminaba por la calle, se desvió un poco para poder ir a un supermercado cercano a su hogar, donde se aventuró por todas las secciones, buscando las galletas de chispas de chocolate que había prometido. Sin embargo, no iba a ser un solo paquete, ¡no señor! El cajero le miró sorprendido y con cierta extrañeza, pues llevaba al menos dos docenas de las adictivas masas. Por su parte, el muchacho solo sonrió alegre mientras entregaba el dinero necesario, riendo internamente al ver la actitud del señor frente a sus ojos. Agradeció con su voz alegre y se alejó con dos bolsas a punto de explotar.

Al llegar se encontraba solo, pues su madre seguía trabajando en el hospital. Por ello, decidió ir a dormir enseguida sin siquiera tomar bocado de lo que había en el refrigerador. No obstante, y a diferencia de otros días, estaba animado al caer en el mundo de los sueños, seguramente por haber encontrado a alguien que aceptara sus actitudes extrañas y, aún mejor, no le generara rechazo al rubio. Por ello, al día siguiente y después de las actividades cotidianas, se encaminó cantando suavemente a la biblioteca con sus bolsas en mano, encontrándose en medio del pasillo al lindo cuervo del día anterior, quien le explicó que no les dejarían entrar hasta algunos días después, debido al comportamiento que tuvieron la tarde pasada. No pudo evitar soltar una carcajada ante tales palabras, mientras se dirigían a algún arcade para pasar la tarde.

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