No eres una más de mis chicas francesas [Privado] [+16]

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No eres una más de mis chicas francesas [Privado] [+16]

Mensaje por Christopher el Vie Jun 24, 2016 6:52 am

No eres una más de mis chicas francesas
Podía escuchar claramente el tic tac del reloj en la pared, su frecuencia constante me irritaba, penetraba en mi cabeza como si se tratase de un sonido muchísimo más fuerte y tedioso de lo que ya era, pero ese tic tac aún siendo bajo podía resonar en la espaciosa habitación. No me gustaba en lo absoluto, pero aún así lo tenía a una distancia prudente de mi escritorio solo por si algún día fuese necesario ver la hora en él. No recuerdo la última vez que alcé la mirada desde la pantalla de mi ordenador hacia aquel reloj que del cual conocía el aspecto al cambiarle las baterías, puesto que la ausencia de su sonido me indicaba claramente cuanto tiempo había pasado y con ello podía tener una noción más exacta sobre la fecha general o, más bien, sobre en que periodo del año me encontraba. Si bien el computador poseía un calendario, así mismo mi tableta o móvil personal, acceder al calendario no era necesario, era tiempo perdido y sinceramente me interesaba menos que nada. Aunque pensar en la fecha por esos momentos no me interesaba, el motivo fundamental por el cual mi interés se fijó en ese infernal sonido era mi carencia de inspiración.

Llevaba horas sentado frente a mi escritorio, abrazando mis piernas, apoyando el mentón en el pequeño espacio de separación entre las rodillas, fijando mi vista en la luz que el monitor proyectaba y que cada tanto mostraba el protector de pantalla, cambiando solo cuando mi diestra se dignaba a mover el mouse. No sirvió el leer, no sirvió ver alguna película, tampoco funcionó el revisar material antiguo. Nada de lo que hiciera frente a mi computadora ayudó a esclarecer mis pensamientos o a darme alguna idea para poder proseguir con mis escritos. Tenía los dibujos hechos, parte del diálogo también, pero al ser una novela no podía cambiar las cosas y volverlo un cómic, necesitaba el contenido apropiado para poder hacer un cambio en lo que llevaba y así quedar conforme con mi trabajo.

— No servirá... — moví el mouse y con ello el cursor, evitando que la pantalla cambiara nuevamente y decidió moverme un poco más hacia delante, tomando desde el desorden en mi escritorio mi móvil con un suave arrastre por la madera del mueble. Le miré, estaba apagado, presioné con lentitud el botón lateral y accedí a la pantalla — Ako... —  susurré al mirar la fotografía de mi hermana en el fondo del escritorio, salía durmiendo y en una postura por lo demás comprometedora y por lo mismo es que esa fotografía estaba en mi teléfono y no en mi computador. Sonreí suavemente al mirarla tan tranquila y la admiré durante largos minutos, deteniendo mi ensoñación sobre Ako cuando la pantalla se apagó al bloquearse el teléfono. Fruncí el entrecejo y suspiré hondamente, traté de recordar hacía cuanto no salía de la habitación y tal dato no rondaba mis pensamientos. Lo único que sabía es que no había pasado aún una semana, el teléfono no había sonado y es que debo admitir que para poder recordar algo así era menester grabarlo como recordatorio en el pequeño aparato que, si estaba encendido, me lo recordaría.

— Quizás... días  —  murmuré rozando el índice en la pantalla apagada mirando el tenue reflejo de mi faz en el vidrio, luego miré hacia la ventana pero esta seguía oculta tras la cortina gruesa que había comprado para ella, me fascinaba el efecto nocturno que daba aún en pleno día. Me moví en mi asiento sin querer realmente hacerlo, pero era necesario para poder levantarme e ir a ver a Ako a su habitación. Sabía muy bien que ella estaba allí aún sin haberla visto en días, tanto ella como yo salíamos avisando al otro o bien con el otro mismo, de esa manera aprovechábamos de compartir tiempo y obtener lo necesario para la casa, eso cuando no era posible que alguien nos lo viniese a dejar tras comprar vía internet.

Estiré con lentitud las piernas al liberarlas del abrazo en que las retuve, sentí cierto alivio al hacerlo seguido de un ligero cosquilleo en ellas, me mantuve encorvado y poco a poco fui enderezando mi cuerpo a la mejor postura que alguien como yo podría adoptar. Tomé mis lentes para poder limpiarlos mientras caminaba con cuidado por mi habitación, no era prudente ir así, pero si podía hacer las dos cosas y ahorrar algo de tiempo sería bueno para mí. Debía acabar pronto mi trabajo o no me darían el pago, retrasaría la publicación y mi editor se enfadaría a un grado inimaginable. Era molesto, gritaba  demasiado cada vez que me atrasaba, aunque era un buen tipo. Siempre tenía algo bueno que comer cuando me citaba e incluso traía arroz para acá, pero cuando venía miraba demasiado a Ako y por lo mismo prefería encontrarme con él en alguna cafetería, plaza o en el patio. Daba igual el sitio mientras no fuese mi casa.

Tropecé con un bulto de ropa en lo que iba hacia la entrada, bajé la diestra y abrí con algo de dificultad ya que la manga de mi suéter dificultaba la tarea al estar cubriendo gran parte de mi palma, incluso mis dedos. Logré abrir la puerta al cuarto intento, viéndome forzado a subirme la manga para poder hacerlo y no cerré tras de mi para no tener que volver al fallo anterior. Caminé descalzo por el frío piso, miré hacia abajo solo para ver si algo podría entorpecer mi caminata y para mi fortuna nada se encontraba desordenado, no porque fuésemos de aquellas personas que gustaban el orden, sino que pasábamos tanto tiempo encerrados en nuestros cuartos que no teníamos la oportunidad de regar cosas por el pasillo, mismo por el cual me encaminé lentamente en dirección a la última habitación. Acomodé mis lentes en lo que seguía avanzando, conocía el camino y al ser derecho nada lo entorpecería, por lo que una vez estuve frente a la puerta ajena apoyé solo la zurda en la madera pintada de rosa, empujé con un mínimo de fuerza y no se abrió, por lo que bajé esa mano rozándola por la puerta hasta encontrar el pomo y lo giré, teniendo precaución de sostenerle bien para que la tela de mi ropa no volviese a resbalar y no dejarme abrir. Empujé e hice ingreso a la oscura habitación, metiendo primero la cabeza para mirar, tras ello entré sin mayor aviso arrastrando los pies en el proceso.

— Ako... — mi voz apenas se escuchó y dirigí la mirada hacia la única luz decente dentro de aquella habitación — No puedo... no puedo escribir — levanté la zurda y la apoyé en mi cuello, ladeando levemente la cabeza para pasar esa mano hacia mis cabellos — Ako —  le llamé algo más alto ya que parecía entretenida en lo que estaba mirando y por lo mismo no dudé en acercarme más hasta poder estar a una distancia ideal para rodear su cuello con mis brazos, apoyando entonces mi mejilla contra la de ella, rozando y apretando, volviendo a mencionar su nombre en un tierno susurro — Ako  — entrecerré la mirada y volví a sonreír aún si ella no podía verme — ¿Qué estás mirando que no me prestas atención?  — mencioné aún bajo, pero con un tono diferente a los anteriores — Mírame... — separé mi mejilla para que pudiese acceder a mi petición mientras la diestra descendió para poder tocar, con la punta del índice, uno de sus senos — Si no me miras se te pondrán pequeños — murmuré siendo una mera excusa para tocarla, una muy mala, pero aun siendo mala no detuvo a que mi dedo siguiera la curva en descendo toqueteandola y hundiendo ligeramente el dedo en su blando pecho —Ojalá eso no pase... — pensé en voz alta acercándome más a su hombro para tomarle de soporte y moví mi otra mano para hacer lo mismo que la otra, solo que en el seno contrario — Ako, Ako, Akooo — repetí sin cansarme.

Tema privado con Ako — Viernes a las 11 pm — Atuendo 


Última edición por Christopher el Lun Jul 18, 2016 5:45 pm, editado 1 vez

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Re: No eres una más de mis chicas francesas [Privado] [+16]

Mensaje por Ako el Dom Jun 26, 2016 10:27 am



No eres otra de mi chicas francesas
Con Christopher-onii-sama en nuestro hogar a alguna hora

Adoraba los viernes, no por la idea de salir de paseo, compras o tener los cuadernos repletos de tarea, por el contrario, para mí los viernes eran excepcionales porque finalmente podía sumergirme días completos en la web, buscar juegos, videos, o tan solo matar el tiempo hasta que algo más divertido se me presentara. Dentro del computador nadie podía obligarme a estudiar, mucho menos a dialogar con gente que no deseara, en la carretera cibernética era ama y señora de un propio mundo intocable, un sitio donde controlaba todo lo que pasaba a mi alrededor, no como en el mundo real donde las cosas estaban definidas por mi mente, acciones y las del resto… aquello era tan preocupante, la sola idea me llenaba de temor porque si hacia algo mal podría sufrir, o hacer sufrir a mi hermano. Después de todo en el mundo real no existe un botón de reinicio.

Cansada de pensar cosas sobre las cuales no tenía control, empecé a indagar una recientemente inaugurada tienda online sobre la que todo mundo hablaba en los foros, aquella repleta de mangas, animes e incluso cosplay. Tenía en mente comprar aquello ultimo para sorprender a Christopher cuando finalmente terminara su último libro, sabía que le estaba costando y un incentivo le vendría bien, sin embargo aquellos trajes tenían un pequeño defecto, todos carecían de un talle que no matara mi pecho cosa, que me molestaba, los accesorios eran tan lindos, los acabados y la tela delicados, pero si no tenían talle para mí, la ilusión se vería quebrada.


-Debería confeccionar uno –suspire con fuerza, no tenía ganas de medir, cortar y cocer, pero de no encontrar nada bueno no tendría una mejor opción. El clickeo del ratón era constante, sitio tras sitio empezaba a desechar ideas y lugares, incluso aquellas páginas donde frecuentemente conseguía disfraces no poseían nada que fuera acorde a lo que necesitaba, tenía en mente un estilo de genio embotellado -Quizás… comprando por separado –la idea no era mala, lo que no cubría decentemente el busto eran aquellos conjuntos de una sola pieza, por ello cambie mis criterios de búsqueda, primero encontraría algo para la parte superior y después, cuando finalmente pudiese comprarlo vería que hacer con la inferior, siendo una zona más fácil de cubrir, ya fuera con aquellas faldas extravagantes, largas y repletas de cortes o un pantalón de fina tela.


Me concentre en la tarea, ingresando a una pequeña subasta, siendo consiente del sonido de la puerta abriéndose y la voz de Chris, sin embargo no podía hacerle caso ahora, estaba en vista de que los últimos minutos terminaran para subir mi oferta al final de la subasta y así ganarla al tener el precio más alto ofertado a último momento.

Los números descendían con rapidez, la voz de mi hermano volvía a pedirme atención conforme su mejilla buscaba la mía, quería hacerle caso, en verdad que quería pero… lo que estaba por comprar también era por su bien. El cronometro llego a la brecha de 2 minutos en el instante preciso en que los dedos masculinos buscaban atacar mi pecho, rozando, deslizándose y manoseando sin escrúpulos, no me molestaba al no ser la primera vez que aquello sucedía, es más, lo adoraba, pero llegaba a perder la cabeza fácilmente por su tacto.


-O…Onii-sama… e…espera solo un poco… ca…casi gano –suplique empezando a respirar de manera errática, sus dos manos incursionando eran exquisitas pero, estaba a nada de ganar la subasta, conté los diez segundos faltantes, enviando mi oferta en el segundo cinco sin poder resistirme a los mimos ajenos, virando ligeramente el rostro para cumplir con su deseo, mirándolo directamente a los ojos, sin importarme realmente que desde ese ángulo tuviese una mejor visión de mi desnudes, algo de lo cual mi hermano no debería sorprenderse sobre todo porque siempre me había gustado estar al natural dentro de la alcoba -Onii-chan… casi pierdo una subasta... –ambas mejillas se inflaron con ofensa, en esos momentos no quería ver la pantalla porque si salía un mensaje indicando mi derrota, seguramente me encapricharía y no le permitiría tocarme de momento, a pesar de saber que buscaba inspiración o eso supuse ya que no podía escribir -Tienes que… escribir… estas en tiempo límite… –me removí en el asiento, frotando ambos muslos, terminaría húmeda en cualquier momento si él seguía con aquello y eso no era malo pero tampoco bueno -Sabes que… puedes inspirarte conmigo… todo lo que quieras… pero primero… –estaba tan acostumbrada a la rutina que no dude en rozar suavemente sus labios antes de besarlo, subiendo las manos hasta posarlas sobre las de Christopher, guiando sus dedos hacia las aureolas de ambos pechos, ayudándole a explorar los sitios que más adoraba atendiera, a pesar de que ya supiera donde y como tocar, sin embargo me lo había ganado por dejarle proseguir momentos antes cuando estaba ocupada, soltando cálidos suspiros en su boca conforme las caricias seguían, buscando introducir mi lengua en su cavidad para tocar su paladar antes de masajear su lengua con la propia, poco antes de separarnos, manteniendo la unión por un delgado hilo de saliva -Eso.. ¿Te dio, alguna idea onii-sama? –no estaba segura de que escribía en aquel momento, por ello tampoco comprendía como encender su inspiración, pero si eso no bastaba tan solo me dejaría hacer hasta que su musa regresara -Si no es así… puedes… seguir cuanto gustes… solo se gentil onii-sama –estaba acostumbrada a su tacto, sus palabras, sus labios y actitudes, pero eso no quitaba que llegara a sonrojarme como ahora, imaginando la secuencia de actos que secundarían a tan suaves caricias, pero él era mi hermano, el único que siempre estuvo a mi lado y a quien dejaba tocarme sin ningún problema, porque si existía una sola persona en el mundo que jamás me dañaría –al menos no a conciencia – siempre seria él, y solo él. Mi tan amado, onii-sama.


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Re: No eres una más de mis chicas francesas [Privado] [+16]

Mensaje por Christopher el Lun Jul 18, 2016 5:44 pm

No eres una más de mis chicas francesas
No fue suficiente para mí el tocar con solo un dedo, bajé la mano con plena confianza sin sorprenderme por la carencia de sostén o pijama, separando mis dedos para apretar con la palma completa su seno primero con la diestra y luego la zurda, masajeé ambos de forma circular, apretándoles contra el cuerpo contrario siendo algo complicado ya que sus pechos no cabían en mis manos debido a su tamaño. Sentirle de esa manera junto a su aroma y calidez, era algo que sin dudas me relajaba, me nutría de aquello que solo Ako podía darme, pero seguía siendo insuficiente ante la grave falta de inspiración que estaba padeciendo.  

Su suave voz llamándome solo alentó a mi cuerpo a que se pegara contra ella aún en esa postura donde permanecí inclinado hacia ella — ¿Qué te entretiene tanto? — pregunté con un tono de voz apagado y con un ligero toque caprichoso, deseaba su atención aun si entendía perfectamente que de estar más pendiente del ordenador que de mí, era por algo importante. Sabiendo eso y comprendiéndolo perfectamente, ansiaba que lo dejara de lado por mí, ella era mi hermana y yo necesitaba de sus caricias y de toda la atención que pudiese ofrecerme. En ese aspecto me comportaba siempre como un infante aun siendo muchísimo mayor que ella y considerarme un adulto. Sonreí al verla molesta conmigo, finalmente me estaba observando y eso me animó bastante, más de lo que me atrevería a confesarle, pero estaba claro que ella lo comprendería con solo mirar mi expresión. Cesé solo unos momentos el roce de sus senos, pero sin quitar mis manos, para poder mirar su anatomía desde mi postura poco antes de que ella retomase el habla.

— No puedo dormir hasta acabarlo... él me terminará asesinando, probablemente  — comenté en referencia al editor encargado del trabajo en el cual estaba estancado, lo cual podría ser una realidad al conocer el carácter de tal sujeto — Ako... — le llamé en un tono aniñado, frunciendo leve el entrecejo al creer que ella me mandaría a escribir, mas al escucharle tal aberrante idea fue dejada en el olvido casi al segundo de ser concebida. Su cercanía me invitó a rozarme contra sus labios, cesando toda palabra innecesaria para remojar mis labios con la punta de la lengua antes de corresponder a su beso con total normalidad. Allí en la alcoba ajena nadie podría recriminar tal osadía, tal error como se le podría llamar al incesto del cual ambos éramos culpables, pero ciertamente quien tenía mayor culpa ahí era yo por no tener una clara moralidad y detenerme. Le deseaba aún siendo mi hermana y sin siquiera importarme la gran diferencia en nuestras edades. Le dejé guiar mis manos hacia sus pezones, presionando con el índice y el pulgar en ambas manos, apretando y torciendo suavemente al buscar excitarla. Quería oír su voz, sus jadeos y gemidos, incluso el movimiento involuntario de su cuerpo al necesitar mayor atención, deseaba sentir la calidez que solo en su cuerpo podía gustarme. Apreté nuevamente esos senos sin soltar sus pezones, apretando un poco más fuerte para sentir su dolor o placer, no me contendría con ella así sea solo tocándole. Era una costumbre que llevaba ya algunos años y que conforme ella crecía, cada vez se tornaba más y más íntimo.

Incliné hacia el costado el rostro para acoplarme a ella mientras mi hermana tomó la iniciativa en el beso también, adentrándose con su lengua, topándose con la resistencia de mi propia lengua, antecediendo un obsceno juego con ambas que incluso se llevó fuera de nuestras bocas solo por querer verle en tal situación. Su rostro angelical era perfecto al acompañarse de esa lasciva expresión y mucho más al tener su lengua necesitada, igual a ella, de tacto. — Sigues siendo mi mejor fuente... — susurré apartando mis manos de su cuerpo para enderezarme, pobremente, ante ella — pero, siento que algo... — murmuré cerrando por momentos mi mirada —... falta — acoté a continuación de la anterior frase. Siempre la imaginé en tantas formas, con tantas personalidades y en un sinfín de escenarios que, tenerla en su silla completamente dispuesta me generaba una tentación tremenda. Una que pensé mantener controlada aun entre besos y toques descarados, después de todo aún quedaba una línea sin cruzar entre ambos.

— Ser.... ¿ser gentil? — y es esa oración la que acabó por disipar mi titubeo interior, ya que Ako curiosamente me dio la autorización al deseo que no terminé siquiera de formular en mi mente, siendo algo verdaderamente sorprendente. Sonreí y acomodé mis cabellos que hasta esos momentos permanecieron desordenados, tapando gran parte de mi frente y mirada — Siempre seré gentil contigo, salvo que quieras lo contrario — mi expresión se tornó bastante seria e incluso me enderecé apropiadamente, di un suave paso hacia atrás y apoyé una mano en el posa brazos de la silla para jalar y hacer que girase y me encarase, pudiendo ver perfectamente su cuerpo desnudo y el rosáceo color de su piel, notando mejor el color de sus pezones a los cuales regresé pero no con mis manos. Me incliné dejando ambas manos sobre los muslos de ella sin sostenerme con demasiada fuerza, solo busqué el acariciarle mientras buscaba uno de sus pechos para poder tomar su pezón entre mis labios, tirando de este solo una vez antes de succionarle apropiadamente, utilizando más fuerza la segunda vez. Lamí la zona delineando la aureola con lentitud, manteniendo el contacto visual con ella solo siendo impedido por el cristal de mis gafas, las cuales de momento no causaron gran molestia debido al sector que atendía.

— ¿Cómo lo sientes? Cuéntame, hermana — susurré sonriendo frente a su seno, mas no esperé mucho a que respondiese mi pregunta. Elevé la zurda para mostrarle mis dedos y en breve se formó entre el índice y el dedo medio, una pequeña bola de hielo — Quiero saberlo todo — mencioné con un tono cariñoso pero perverso, tras ello volví a sonreírle y acerqué el trocito de hielo hacia su cuerpo, iniciando por el cuello de la menor. Guié el hielo con lentitud en un comienzo, pero ante el calor del cuerpo contrario, poco a poco este fue deslizándose con facilidad desde el cuello hacia la clavícula, dirigiéndose inevitablemente hacia el esternón pasando por la curva de uno de sus senos — Aquí por ejemplo, ¿Te causa placer la sensación? — apoyé la mejilla sobre el blando pecho mientras miraba atento el erecto pezón por donde luego deslicé el hielo, siguiendo la circunferencia más oscura, rozando posteriormente la protuberancia que se exhibía sin vergüenza alguna. Me detuve solo unos segundos para apreciar su expresión.

Bajé esa mano junto al hielo sin separarme de su piel, acompañando cada trazo nuevo de su cuerpo, pasando por la abultada zona bajo su pecho, tocando tras ello su vientre sin demorar excesivamente solo para, en un acto de simple travesura, dejar caer aquella bolita hacia sus piernas, la cual quedó en la unión de ambas extremidades sin llegar a caer del todo por ahora — Que torpe soy...  — levanté la cabeza para apoyar mi frente con la de ella, mirando atento su faz — Déjame recogerla por ti — volví a utilizar algo sencillo como excusa y bajé la diestra en búsqueda de aquella esfera congelada, pero al tocarla con mis dedos la presioné para seguir bajando con esta y rozar así su vagina olvidando ya la pequeña esfera disminuida en tamaño al estarse derritiendo sobre la cálida piel de Ako.

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Re: No eres una más de mis chicas francesas [Privado] [+16]

Mensaje por Ako el Jue Jul 21, 2016 10:19 am



No eres otra de mi chicas francesas
Con Christopher-onii-sama en nuestro hogar a alguna hora

Empezaba a volverse una necesidad el tenerle de aquel modo todas las semanas, especialmente aquellas donde la falta de inspiración atacaban su mente convirtiendo tan peculiar acto en algo bastante habitual para ambos. Muchos dirían que Christopher era un ser sumamente holgazán, alguien que no podría dar más de dos pasos sin caer al suelo agotado, y no es que desmintiera aquello, yo misma solía caracterizarme por mi baja resistencia física debido a todo el tiempo que permanecía dentro de la alcoba, sin embargo, tal como demostraba ahora, cuando Chris deseaba algo el cansancio era relegado a segundos plano ¿De qué otro modo podía estar sintiendo aquellas manos inquietas recorrerme, tocarme con tal lascivia, arrancándome un gemido detrás del otro sin cesar, siendo bastante sonoros a pesar de encontrarse ahogados entre sus labios?

Me encantaba la sensación, adoraba como sus ojos opacos se clavaban solo en mi durante los minutos en que el mundo se reducía a cuatro paredes, quería mas, lo necesitaba como si de respirar se tratara, pero me costaba expresarlo, no era como las demás chicas de mi edad, si mi hermano no lo pedía no podía estar balbuceando palabras sin sentido conforme intentaba hacerle saber que quería o que no, estaba segura de que nos conocíamos tanto y a tantos niveles que con solo verme se percataría de mi necesidad por él.


-¿Onii-sama... ocurre algo? -no entendía porque se detenía, y mucho menos el que girara mi asiento con tamaña velocidad buscando encararme, mirando cada pequeño recoveco que ya conocía como la palma de su propia mano, o incluso mucho más, pero parecía que redescubría mi anatomía tras cada nuevo encuentro, aunque tarde comprendí sus acciones puesto que sus tibios labios apretaron, estiraron y luego succionaron con fuerza uno de los pezones erector desde la atención de sus dedos -Se... se siente tan... cálido y... húmedo - temblorosamente pose ambas manos en su oscura cabellera, enredando los dedos en ella, jadeando sin siquiera dejar de verlo, era tan fascinante, su lengua la había sentido un sinnúmero de veces pero... pero, la amaba aun cuando todos esos actos fueran una costumbre casi diaria, me derretía ante él, por él, dejando mi mente en blanco -¿Hielo? -la silla sonaba de manera curiosa, seguramente me estaba moviendo más de la cuenta, pero sencillamente era imposible no hacerlo cuando la pequeña esfera rozaba cada centímetro de la cálida piel, el contraste era exquisito, sin embargo en cuanto llego al pezón un sonoro gemido salió a la vez que la espalda terminaba ligeramente arqueada -Es...está muy frio onii-sama... pe...pero... se siente tan... bien -quería que fuera específica, y lastimosamente no podía pensar con coherencia, peor fue cuando el pequeño hielo cayo entre mis piernas y su rostro había quedado unido al mío mediante nuestras frentes -De nuevo... onii-sama -no aguarde su respuesta, tan solo lo bese con necesidad, ahogando un nuevo jadeo al sentir sus dedos unidos al hielo deslizarse hasta mi sexo, estaba siendo un tanto cruel por solo rozarme así, tan lento, manteniéndome expectante de sus actos, obligándome a llevar mi propia diestra sobre la suya, amoldándome a su amplia mano meramente para guiar sus dedos a aquel pequeño bulto que tan bien de sentía, notando como el hielo se deshacía entre los pequeños pliegues de la piel, dando lugar a la yema de los dedos ajenos aun completamente helados -Onii-sama... si sigues tocando ese punto... me... derretiré -decía que era él quien lo tocaba pero más bien lo obligaba a frotarme, notando lo injusto de mis actos, no podía ser tan mala para simplemente disfrutar yo... aunque, ahora que lo pensaba detenidamente, siempre era de este modo, Chris era quien me tocaba, quien me hacía gemir su nombre con fuerza para grabarse en la mente diferentes tipos de escenas conmigo de protagonista, pero yo nunca le había tocado a pesar de que en sus escritos solía incorporar aquel curiosa factor ¿Seria que en su interior buscaba hiciera algo similar?


Con solo pensarlo las diferentes ideas arremolinaban mis pensamientos, quería hacerle sentir bien, tanto como él a mí, incluso temía equivocarme si lo tocaba de manera herrada, pero de preguntarle que se sentiría mejor en su cuerpo, posiblemente arruinaría el momento en que sus fantasías más extrañas surcaban por su mente. Yo no escribía, tampoco dibujaba como él, carecía de aquel don, privándome también de la manera en que su mente funcionaba, por ello solo actuaba sin preguntar, llevando la mano restante al bulto en su pantalón, escondido detrás del largo pero cálido abrigo y camisa, rozando con temor al inicio, para luego apoyar con determinación la palma de mi mano.

Era tibio y confortable, aun sobre todas sus prendas, podía sentir la estructura de su anatomía, aunque, si mal no recordaba, en el pasado cuando me tocaba sobre la ropa no se sentía tan bien, como ahora en que sus dedos frotaban directamente el clítoris, por ello, tragando saliva nerviosamente, baje con cuidado su cierre, sin dejar de mirar sus ojos a través del cristal, para inmiscuirme entre sus prendas, frotando con la punta de los dedos su miembro ligeramente endurecido.

No sabía si era correcto mi actuar, tampoco si realmente le agradaría, pero, desde hacía tiempo deseaba un poco más de él, saber que podría delirar y fantasear mucho más, ayudar de modos nuevos a que su inspiración fluyera, porque yo era su hermana, pero también su más preciada musa.



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