Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

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Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

Mensaje por Ema el Dom Jun 12, 2016 1:34 am

Como cada viernes, el club de vóley extendía su horario de actividades aprovechando que al día siguiente las clases no se desenvolverían, sin importar el frio o calor del día en cuestión nadie dejaba de entrenar hasta muy entrada la noche, y eso era algo que incluso la felina con cabeza de pudin debía de asimilar, porque si bien Ema amaba sus videojuegos y tecnología con todo su ser, no era inmune al perseguir una pelota con ahínco debido a su raza felina, siendo así como la pasión por el vóley despertó, comiéndose ya varios años al igual que horas de su vida, que pudieron emplearse en subir su nivel dentro del LOL.

Pero, a pesar de que la minina ya hubiera ingresado en algunos torneos, llegando a obtener premios de diversa índole, seguían habiendo personas que no podían creer que “actividad física” y “Ema Kozume”, pudieran existir en una misma oración sin tener por medio “Jamás haría”, siendo ese el caso de cierto gato a quien la rubia tuvo que rechazar una salida debido a sus prácticas, prometiendo enviarle una foto con su uniforme del club, encontrándose aun dentro del gimnasio escolar luego de que todo terminara, para así demostrarle que no mentía, motivo principal de que ahora rondara por todo el sitio, intentando obtener una barra de señal, cosa casi imposible al parecer. Ya había escalado las gradas, caminado por todo gimnasio, e incluso lo intento en las duchas femeninas y masculinas, siendo arrastrada por un par de compañeras fuera de esta última, apenas el grito de los hombres les puso en alerta suponiendo lo evidente, Ema se había vuelto a meter sin siquiera darse cuenta por jugar con su celular.

Pero al final sus pasos la guiaron al depósito del equipamiento, sitio donde las colchonetas, redes, pelotas y mucho más pasaban las noches en mutua compañía. Al comienzo la gatita supuso que no encontraría señal, y no se equivocaba, sin embargo olvido algo importante, podía activar los megas de su teléfono enviando la foto por otro tipo de mensajería, cosa que no demoro en hacer, recostándose sobre las cómodas colchonetas conforme esperaba una respuesta por parte de Kuroo, acabando dormida ante la suavidad y calidez que estas le proporcionaban.

Los minutos pasaron, y la minina seguía durmiendo, soñando con la adquisición de un nuevo juego, sopesando en su mente el triunfo ante un poderoso Boss, o incluso, un premio basado en pescado tras ganar un torneo, sin embargo todo se vio detenido por el ringtone del teléfono, una melodía bastante animada, opening de una serie que hacia no mucho vio por recomendación de Hinata.


-¿Hinata? –a su mente la imagen del cuervo llego como un flash ¿Se suponía que se irían juntos después de las practicas? ¿Qué hora era? ¿Por qué estaba todo tan oscuro? ¿Y porque la puerta no se abría? Esas y muchas preguntas más empezaron a agolparse en la mente de la Kozume, indagando la hora en su celular, viendo que dictaban las 22:30 en punto, a esa hora la escuela se volvía un pueblo fantasma quedando tan solo el celador quien seguramente le regañaría de pies a cabeza debido a su descuido. Pensó en pedir ayuda, pero si llamaba a Kenma ambos terminarían mucho peor, Kuroo no le atendería a esa hora debido al trabajo en el burdel, y Hinata… posiblemente se encontraba molesto porque lo dejo plantado, pese a no ser su intensión, sin embargo, se conocían lo suficiente como para saber que pasara lo que pasara podrían contar el uno con el otro. Decidida remoto su lugar recostada en las colchonetas, sacándose una nueva fotografía que envió al corvato, seguidamente de un texto donde solo ponía “Ven a salvarme por favor”.

Con aquello su plan estaba trazado, Hinata debería darse cuenta de que termino encerrada por un error, y por ello no pudo verle, además la foto le ayudaría a saber dónde estaba. O por lo menos, en la elaborada mente de Ema, las cosas debían de entenderse solo de ese modo y de ningún otro.

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Re: Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

Mensaje por Shouyou el Sáb Jun 25, 2016 4:52 am

¡Por fin era viernes! Para Hinata no había frase que pudiese sonar mejor en ese momento, y es que luego de una atareada semana de clases donde los maestros parecían no dar tregua, el poder relajarse haciendo una de las cosas que más le apasionaba no hacía más que sacar toda la emoción que albergaba su pequeño cuerpo. Claro, porque las largas prácticas del equipo de volleyball podían llegar a ser espartanas para algunos pero no para el cuervo, a quien parecían tener el efecto contrario y acumular energía en lugar de liberarla, para él no importaba cuantas horas fuesen o de cuántos partidos se tratara nunca sería suficiente. A pesar de ello, y por muy raro que sonase, ese día no transcurrió como de costumbre, la hora avanzaba a paso lento según el de alborotados cabellos, sin importar cuantos remates hiciera o cuantas veces tuviera que rotar en la cancha, la ansiedad hacía de las suyas obligándolo a ver el reloj posado en la pared del gimnasio a cada segundo. ¿De dónde salía tal desesperación por terminar rápido las prácticas? Simple, ese día había quedado en regresar con una chica empero no cualquier chica, su amiga de la infancia, la que hacía que su corazón se acelerase sólo de pensar en su nombre. -- ¡Hinata! ¡Idiota, ya concéntrate! -- Le gritaban sus compañeros a medida que veían que su rendimiento parecía no ser el de costumbre, provocando exaltaciones por parte del muchacho quien hacía todo lo posible para poder centrarse en el juego.

Bastaron un par de partidos más para que todo se diera por finalizado y los respectivos equipos ayudasen a ordenar el gimnasio antes de dirigirse a las duchas. -- Hinata, ya deja de sonreír tanto, es desagradable. -- Uno de sus amigos más cercanos al interior del equipo le molestaba, pues el de orbes marrones de verdad se había esmerado en su aseo personal sin quitar la amplia sonrisa de su rostro mientras lo hacía, es que, ¡no podía evitarlo! Estaba feliz, no había forma de ocultarlo, había esperado por ese instante toda la tarde.

Shouyou se apresuró en salir de los vestidores masculinos para dirigirse a la entrada de la escuela, contemplando su teléfono celular, ya habían pasado quince minutos del término del entrenamiento así que suponía que la gata llegaría en cualquier momento, él no desesperaría…No desesperaría aunque se había despedido de todos y cada uno de los integrantes del equipo, ni aun cuando el cuidador del establecimiento se encontrara frente a él; echándolo a la calle para poder cerrar el portón. “Tal vez salió demasiado rápido y lo olvidó.” Pensó rendido el corvato antes de comenzar a caminar por la acera, después de todo conocía  a su amiga de la infancia lo suficiente como para comprender que en ciertas ocasiones se ensimismaba tanto en los video juegos o en su móvil como para caminar por mera inercia ignorando todo a su paso. No obstante eso no le quitaba la enorme sonrisa del rostro, aún era temprano y de seguro no estaría muy lejos, ¡una búsqueda! Sí, eso sí que sonaba divertido por lo que sin chistar comenzó un pequeño recorrido, visitando en primera instancia el local al que solían ir por bocadillos, luego la galería de video juegos, la tienda de electrónica favorita de la muchacha, inclusive la cancha en la que practicaban de vez en cuando pero nada.


¡Hey! (゜Д゜)
Ema eres realmente buena
jugando a las escondidas (/´⊙З⊙)/
¡pero no me rendiré! 乂(>◇< )
TE VOY A ENCONTRAR (≧ω≦)b


Era el mensaje de texto que el de alborotados cabellos enviaba a la felina, con más emoticones de los necesarios, los cuales eran su marca personal. Una vez enviado sintió como sus energías se renovaban, volviendo a revisar cada uno de los lugares una vez más y otra vez. Hasta… ¿cuánto tiempo había pasado? El muchacho sacó su teléfono una vez más de su bolsillo para contemplar la hora, horrorizándose al denotar que ya eran casi las diez de la noche.


¡Ema! ( つ Д `)
¡Esto ya no es divertido! o(╥﹏╥)o
Está bien, está bien  

¡ME RINDO! (◜﹏◝)
¿Feliz? ಠ╭╮ಠ
¡¡TU GANAS!! ╚(•⌂•)╝
Pero ya aparece (´◕ฺω◕ฺ`)


La exasperación que recorría el cuerpo del cuervo era tal que ni siquiera notaba que sus pies se movían por sí solos llegando hasta el punto de inicio, ¿qué demonios hacía fuera de la escuela a esa hora? Ya debía darse por vencido, seguramente la rubiales se había quedado sin batería, sí, seguramente era eso. -- ¿Eh? -- De pronto el sonido de su celular interrumpió sus reflexiones. -- ¡Waah! -- Gritó de emoción al ver el remitente, ¡era Ema! Sus comisuras se elevaron por completo hasta que leyó el contenido de aquel mensaje, contemplando la fotografía que se anexaba.

La piel erizada del joven fue seguida por un frío sudor antes de que marcase el número de la fémina, llevando su teléfono al oído esperando que el tono de marcar acabara rápido. -- ¡Ema! ¡Ema! ¡¿Dónde estás?! ¡¿Quién te secuestró?! ¡Tranquila, yo te salvaré! ¡Dime dónde estás, yo volaré hasta allí! -- Su fuerte voz resonaba en las calles vacías al momento en que con agilidad se subía a un árbol con tal de vislumbrar todo mejor, no le importaba tener que saltar o volar hacia la muchacha, él definitivamente la rescataría, sin importar que se encontrase al otro lado de la ciudad.

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Re: Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

Mensaje por Ema el Miér Jul 06, 2016 1:37 am

No había pasado demasiado tiempo desde que su mensaje fue enviado a Hinata, restándole ahora únicamente el esperar que llegara en busca de su anatomía, pudiendo finalmente marcharse de la escuela. Por un lado Ema estaba inquieta –aunque no se notaba en lo más mínimo – y por otro quería hacerse un pequeño y cálido ovillo, durmiendo un par de horas –o lo que restara – hasta ser encontrada, porque si algo tenía en claro era que Hinata no se rendiría hasta hallarle.


-Sueño… –su voz resonó como un lejano eco en medio de tanta soledad, escuchándose el pronto silencio cortado por el timbre de su celular, aquella canción que identificaba a Hinata como el dueño del llamado, Ema no tardó en responder al llamado, momentos después de sentarse en la colchoneta, solo para estar atenta a lo que diría, pero acabo lamentándolo cuando acabo media sorda ante los gritos del cuervo, al grado que el teléfono fue apartado rápidamente de su anatomía que ahora mostraba rasgos zoomorfos ante la sorpresa, mirado su amado celular con un dejo de enfado -Hinata… –suspiro acercando el pequeño dispositivo nuevamente a su oreja, dejando caer la triangulas oreja restante con temor de que un nuevo grito terminare de desperezarle a la fuerza -Gritas demasiado… – su voz era pastosa, notándose la completa pereza de la cual era dueña desde hacía años, una que nadie podría imitar aunque lo deseara… quizás Kenma lo lograría, pero se debería a que la pereza de ambos era demasiado parecida no porque uno emulara al otro -Estoy en el depósito del gimnasio… ¿Vendrás? –no es que dudara de su capacidad, tampoco es que tuviese temor a pasar la noche ahí dentro, solo que, el frio empezaba a molestarle y la ligera ropa deportiva no ayudaba mucho a que resistiera el molesto clima que el invierno de Myr le obligaba a soportar, para peor de males, poco antes de lograr escuchar la respuesta de Hinata, el celular acabo completamente descargado, apagándose mientras su charla quedaba pospuesta hasta la siguiente recarga de batería, pero eh ahí otro gran dilema, su bolso estaba en los casilleros del sector femenino, dejándola no solo congelada, sino completamente aburrida e incomunicada, despertando el verdadero temor en Ema, nunca antes, ni siquiera en los apagones generales se había quedado sin su celular, o cualquier dispositivo sobre el cual sus dedos pudieran moverse a gran velocidad gozando de la diversión electrónica.


Era en ese momento donde por primera vez se planteaba el ser un poco más atenta con las cosas que hacía, pero quien la conociera comprendería que su innovador pensamiento tan solo duraría por aquel momento, porque luego de verse salvada y traída al mundo moderno, cualquier actualización en su mente se vería opacada por la más vieja y mejor versión, tal cual solía pasar con los nuevos sistemas operativos de las computadoras, aquellos de prueba que rápidamente eran sustituidos por su más estable y común predecesor.


-Tengo… frio… –un ligero escalofrió estremeció a la felina, soltando un largo estornudo poco antes de optar por cambiar a su forma completamente gatuna, viéndose como una pequeña gatita tricolor quien se ovillaba en medio de las colchonetas, jalando sus prendas para abrigarse con las mismas y así obtener el calor que precisaba conforme aguardaba su rescatista emplumado, finalmente le encontrara.

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Re: Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

Mensaje por Shouyou el Dom Jul 24, 2016 5:29 am

La desesperación podía ser realmente poderosa, invadiendo cada parte del pequeño cuervo y por lo mismo es que poco le importó que se viera prácticamente gritándole al teléfono entre sus dedos, ¿era muy tarde como para elevar el volumen de su voz? Puede que sí empero habían cosas más complicadas en ese momento como el que su adorada amiga se encontraba presa al interior de la escuela. -- ¡Por supuesto que iré! -- La decisión estaba tomada mucho antes de que la voz femenina resonara del otro lado de la línea, no obstante el timbre de marcado pronto se hizo escuchar obligando a Hinata a parpadear con lentitud antes de apresurarse a digitar el número una vez más. -- Apagado. -- No podía creerlo, sus orbes marrones se fijaron en la pantalla de su móvil el que re-direccionaba la llamada al buzón de mensajes. Como sea, eso no lo detendría, ¡ya sabía que estaba sana y salva! Y bueno, también conocía el sitio exacto donde la encontraría, ahora sólo debía ponerse en marcha. -- ¡Yoosh! --

La energía inundó al de anaranjados cabellos para que guardase su celular al interior de su bolso, dándose todos los ánimos necesarios. ¿Pensar en un plan? Eso era para los más conservadores, la esencia de Shouyou era algo más espontánea, sí, por ello es que tras cruzar el bolso por su hombro diestro escaló aquel árbol hacia las gruesas ramas que le proporcionarían estabilidad y que para su suerte le facilitaban el trabajo de saltar hasta el interior de la propiedad escolar. Tal vez podrían atraparlo y…¿llamar a sus padres? No es como si tuviese a alguien que le entregara una reprimenda, no tenía nada que perder, mucho más que una amonestación por parte del equipo o a lo mucho una suspensión de clases por unos días, todo lo valía por rescatar a su amiga de infancia. Curvando sus labios en una sonrisa ligera, ladeó su cabeza hacia los lados alternadamente corroborando que no hubiese nadie cerca como para pillarle, sólo entonces tomó algo de impulso y dio un brinco hacia el patio, cayendo de pie aunque perdiendo un poco el equilibrio, no era un felino mas se las pudo arreglar de todas formas.

¡Ya estaba adentro! La primera etapa de su estrategia sin programar ya estaba lista, ahora debía ir en búsqueda de la bodega del gimnasio para así ir por su princesa, tal y como en un juego de aventuras, ¿no? De seguro al contárselo a Ema, ésta podría darle uno o dos nombres de videojuegos que se asimilaran a su nocturna aventura, ¡Shouyou, concéntrate! Golpeando sus mejillas con ambas manos, hizo que el sonido de las cachetadas se escuchara en el desolado patio esperando que haya pasado desapercibido, ¡era una misión secreta! Asintiendo para sí mismo y sin que la mueca de alegría se quitase de su rostro comenzó a correr cerca de los edificios, por supuesto no se veía luz de ninguna de las ventas no obstante el ave agachaba un poco su postura al encontrarse muy próximo a éstas, sintiéndose como un espía, su imaginación podía ser muy volátil de vez en cuando.

El asistir a la escuela con frecuencia le había dado una buena memoria para recordar a la perfección la ubicación de cada arbusto, camino de piedra, bodega, basurero o lo que fuese parte de la decoración, acelerando el trayecto hacia su destino sin tomarle más de cinco minutos. -- Ema…Ema…-- Trató de susurrar en una minúscula abertura de la puerta. -- Vine a buscarte. -- Se moría de ganas por gritarle, la emoción se albergaba en su pecho sin embargo debía aguantar. Las manos un tanto temblorosas del muchacho se situaron en la puerta, dispuesto a abrirla con todas sus fuerzas. Uno, dos, tres intentos y nada. -- Demonios. -- Exhaló con pesadez sintiendo como su temperatura corporal se elevaba y pequeñas gotas de sudor humedecían su frente. La puerta estaba cerrada con llave y no había forma de abrirla, necesitaba pensar en un plan b. Sus pies se movieron por inercia, dando una vuelta al depósito para examinar todas las posibilidades, ¡sacaría a la gata de ahí a como dé lugar!

-- Bingo. --
Canturreó para sí mismo al denotar una ventana grande en la parte trasera del depósito, claro, para cualquiera podría sonar como algo ilógico considerando que ésta se encontraba a algo así como tres metros de altura, empero para un cuervo eso era cosa fácil. Inhalando con profundidad volvió a sacarse el bolso antes de hacer lo mismo con su chándal y camiseta, quedando a torso descubierto, vaya que hacía frío. -- A-Ahh…-- Se quejó previamente a negar con la cabeza repetidas veces, ¡tenía que concentrarse! Por lo que atando ambas prendas a su bolso para no perderlas, volvió a colgar de éste sobre su hombro de manera cruzada para así sacar sus enormes y negruzcas alas. -- Allá voy, Ema. -- Era obvio que ella no lo escucharía, mas permanecer en silencio no era lo suyo. Extendiendo sus alas, las movió con lentitud para elevarse de igual forma hasta encontrarse frente a la ventana corrediza que no tardó en abrir hacia la izquierda, cerciorándose de que no se fuese a cerrar. --¡Ema! -- La llamó con energía al momento en que posaba sus pies en el marco de la ventana quedando de cuclillas en la misma para hacer desaparecer sus alas, de lo contrario no podría ingresar al lugar. ¿Temerle a las alturas? Por favor, ni de broma. Sin meditarlo en demasía saltó hacia el interior, tastabillando un par de veces hasta caer de rodillas y dejar salir una alegre carcajada dirigida a la chica. -- ¿Alguien pidió un cuervo rescatista? --

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Re: Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

Mensaje por Ema el Dom Jul 31, 2016 10:45 am

Tenía que admitir que en su forma de gato todo era más sencillo para ella, sobre todo el poder conseguir un poco de calor entre tan ligeras prendas que solía utilizar para practicar aquel deporte que tanto amaba, pero lo peor de todo sería el hecho de que Ema no se había podido duchar luego de la práctica manteniendo su vestimenta ligeramente húmeda, motivo para aumentar el malestar que sentía en una forma humana, cosa completamente distinta en la animal, aunque a decir verdad era curioso que desnuda -puesto que no portaba nada en aquellos momentos - estaba mucho más tibia que anteriormente vestida, posiblemente gracias a su esponjoso y suave pelaje tricolor.

Los minutos continuaban pasando y Hinata aún no iba en su rescate, mientras ella, seguida sumida en sueños tan profundos que no sabía lo que pasaba a su alrededor, viéndose despertada tras oír como alguien intentaba abrir la puerta de aquel deposito. Por un momento la rubia sopeso podría ser el cuidador de la escuela quien de verla no le traería un buen final, ya fuese en forma humana o animal, pero todo pesar se esfumo tras oír la voz del pelinaranja quien prometió sacarla, antes de volver a desaparecer, sumiendo todo en un silencio cortado por la estridente voz del muchacho ahora posado en una ventana bastante alta que la fémina no noto, y de haberlo hecho seguramente no llegaría ni saltando.

Dos brincos hacia atrás, fueron los que realizo para no terminar aplastada bajo el cuerpo del cuervo quien no cayo de buena manera en el suelo, acabando casi de cara contra este poco antes de detenerse y anunciar que había ido a buscarla. Por un lado la minina estaba feliz de tener a su rescatista en aquel sitio, pero por el otro solo quería irse, aunque debía se agradecida, se lo debía y lo sabía, por esto a paso un poco apresurado convirtiéndose en pequeños saltos gatunos acabo frente a frente con él, restregando su cabeza en la rodilla masculina y luego su torso, ronroneando para que le acariciara como muestra de gratitud antes de sentarse frente a él, cambiando a su forma humana.

Para buena o mala suerte de Hinata, al cambiar en aquella forma de mujer, Ema se encontraba totalmente desnuda frente a él, viéndose sus pechos cubiertos por la larga y despeinada cabellera rubia, mientras su sexo se ocultaba tras sus manos posadas sobre ambas piernas pegadas la una a otra debido a su posición sobre el suelo viéndose juntas y dobladas, tal cual una vieja postura japonesa de respeto. Otra mujer en su situación hubiera gritado, corrido por su ropa o similar, pero a Ema realmente no le molestaba que la vieran de ese modo, era una gata y ellos no necesitaban prendas de vestir ¿Verdad? si las llevaba es porque la sociedad le haría un escándalo tremendo y por sobre todo, la cubrían del frio.


-Hinata... viniste - apacible y calmada, su voz siempre sonaba de aquel modo sin importar la situación, ni siquiera cuando mencionaba lo evidente - tal como en ese momento - o se sentía agradecida, temerosa u emocionada, siempre era la misma, solo que con timbres vocales ligeramente diferentes a un grado tan mínimo que debías tener un oído excelente o conocerla mejor que muchos para percatarte -Gracias -ronroneo frotando su cabeza, ahora humana, bajo el mentón del corvato, cerrando su propio mirar al verse completamente cansada. Realmente desea irse a como diera lugar pero sin ropa no era correcto, optando por gatear hasta ella y ponérsela sin mucho problema, aunque lo hizo a paso tan calmo que sería una tortura para cualquiera que debería contenerse de verle -Hinata... ¿Podemos irnos ya? -no lo dijo como orden, tampoco una especie de mandato, simplemente fue una pregunta, aunque ahora se despertada una gran curiosidad en su mente, si Hinata no había podido ingresar de manera correcta debido a sus alas ¿Realmente podría salir y sobre todo teniendo que cargar con ella? Quizás y tenía un plan B como derribar la puerta, o pedirle que se volviera una gatita para hacer el trabajo más sencillo -¿Sabes... cómo salir? -su cabeza se ladeo con curiosidad hacia la derecha, siendo seguido el movimiento por su larga melena.


Tenía dudas como cualquiera persona, también curiosidad por los actos ajenos, pero por sobre todo la confianza plena para acatar cualquier tipo de orden que Hinata le fuera a dar.

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Re: Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

Mensaje por Shouyou el Lun Ago 15, 2016 5:10 pm

El cuervo sentía una paz interna enorme en cuanto una cálida sensación se albergó en una de sus piernas, era Ema quien se acariciaba contra él, dibujándole una enorme sonrisa en los labios. -- Ya estoy aquí, no tienes que temer Ema. -- Dijo con suma confianza, llevando su diestra a la pequeña y peluda cabeza de su amiga, entregándole suaves toques que dejaban en evidencia el afecto que sentía hacia ella. -- ¡Te dije que te rescataría! -- Con plena confianza en sus palabras se le volvió a escapar una carcajada antes de que sus orbes se fijaran en la gata. ¿Iría a buscar sus cosas para que salieran de ahí?

¿Eh? ¡¿Eh?! ¿¡Por qué de pronto tenía a una desnuda Ema frente a él!? Abriendo sus ojos y boca con exageración quedó mudo al momento en que desde sus cienes brotaron varias y pequeñas plumas de color negruzco para que terminasen en el suelo, definitivamente no esperaba ello. -- ¡E-Ema! -- Fue lo único que salió de sus labios antes de que su rostro se tiñera de rojo y desviara su mirada hacia un costado evitando a la figura femenina, ¡no podía mirarla estando así! Era su amigo, no era correcto, mucho menos cuando su corazón latía de manera desenfrenada. Hinata negó con la cabeza varias veces para mover sus manos de forma indescifrable. -- ¡N-No…No agradezcas! -- Por mucho que le hubiese gustado verse varonil en aquel momento, no pudo darse el caso, y es que con su voz temblorosa y su coloreado rostro más de alguien se hubiese preguntado dónde había ido a parar toda la confianza que desbordaba segundos atrás. A ojos cerrados y apretando los labios, contuvo la respiración, necesitaba concentrarse en otra cosa, más aun al sentir el aroma del champú ajeno contra su barbilla. “¡Contrólate, Shouyou!

Suerte o lo que fuera permitió que la rubia pronto se apartara para que el muchacho exhalara con fuerza, soltando todo el aire contenido, logrando que al menos su rostro cambiase de color. -- ¿Eh? -- El llamado de la chica hizo que por fin se pusiera de pie y volviese a ella. -- ¡Seguro! Ya vámonos de aquí. -- Después de todo, ni siquiera él se sentía muy a gusto en ese sitio.

Sus ojos viajaron hasta la ventana por la que había ingresado para que su ceño se frunciera con levedad quedando en blanco unos momentos, no entrarían ambos por ahí, al menos ambos siendo humanos. Sus palmas fueron al encuentro con sus mejillas para que un fuerte sonido resonara por el lugar y que al bajarlas se denotaran rojizas por el golpe empero con una enorme sonrisa en sus labios. -- ¡Ema, se un gato de nuevo! -- Dijo con entusiasmo, mas al recordar lo que acababa de ver se apresuró a retirar el chándal desde su bolso, extendiéndoselo. -- ¡P-Pero primero envuélvete en eso! -- El cuervo seguía con el torso desnudo pero no le importaba, necesitaba que la felina estuviese cubierta.

Sacudiendo su cabeza eliminó todo pensamiento extraño para retornar a la rubia con aquella mirada repleta de decisión. -- Cuando te conviertas en gato te cargaré y saldremos por la misma ventana. -- La mueca de felicidad en sus labios se ampliaba a medida que sus palabras eran pronunciadas pues creía fehacientemente que lo lograrían sin mayores inconvenientes. -- Volaremos hacia afuera y luego iremos a los vestidores para que te transformes allí y vayas por tus cosas. ¡Yo esperaré afuera de los vestidores para vigilar que nadie se acerque! -- Era obvio, no le gustaría que el cuidador se aproximara cuando la chica pudding estuviera desnuda. -- Luego de eso volamos sobre las rejas y nos vamos a nuestras casa, ¿te parece bien? -- En su mente sonaba como un buen plan, no era nada demasiado complejo por lo que realizarlo con éxito tenía altas probabilidades.

Cerrando sus ojos mostró su blanca dentadura en una sonrisa al momento en que sus enormes alas azabaches se desplegaban desde su espalda, moviéndolas un poco para que algunas plumillas se desprendiesen y quedaran flotando en el ambiente. -- ¿Lista, Ema? -- Shouyou se agachó para extender sus brazos esperando a su felina amiga. Muy en su interior deseaba rodearla entre sus brazos con fuerza, protegerla con su vida siempre, no apartarse de ella. Era algo egoísta pero la quería con todo el corazón. Que confíe plenamente en él era la mejor de las pagas.

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Re: Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

Mensaje por Ema el Dom Ago 28, 2016 1:55 am

Ahora que Hinata estaba ahí con ella, sabía que todo saldría bien y finalmente se irían de aquel lugar, porque si bien, aunque Ema no lo dijera con frecuencia, su confianza en el cuervo era plena, sin embargo, su faz mostro una ligera mueca de cansancio tras oírle decir que volviera a transformarse en gato siendo que hacía poco regreso a su forma humana, debiendo vestirse, solo para volver a perder su ropa.

Quería responderle algo, negarse un poco al hecho de colocarse más prendas de vestir sobre su cuerpo, pero Hinata fue por ella y lo mínimo que podía hacer era seguirle la corriente. Sin mediar palabras tomo la chamara, quitándose la ropa para luego vestirse con el abrigo del cuervo, sin olvidarse claro está, de guardar su celular en aquella prenda, poco antes de cambiar a la forma felina esperando ser levantada por el chico. El motivo de seguir aquellos pasos previos al abrigo ajeno, se debió en principio a que por experiencia era muy lioso subirse el cierre de una chamarra encontrándose en su forma gatuna, siendo el doble de trabajoso, pero si lo pensaba mejor, también fue un predicamento quitarse la ropa, por ello, sin importar sus actos había terminado por realizar más esfuerzos de los necesarios, pero lo hecho, hecho estaba y ahora, siendo cargada por el chico llegaron a la ventana y luego pudieron bajar a tierra firme, finalmente fuera del encierro.


-Hinata... -lo llamo nuevamente con su forma humana, estornudando con suavidad debido al frio del exterior y el hecho de solo portar una chamarra -Mi ropa... se quedó dentro -tal como dijo, si bien ahora ella había escapado, la blusa, pantaloncillo, y ropa interior seguían en el interior del depósito, delatando que había estado ahí, todo porque su blusa, además del número que portaba tenia escrito su nombre, siendo evidente que era la dueña, y si sumaban el resto de las prendas, hacía pensar que realizo un acto un tanto libidinoso, porque ¿De qué otro modo todo un conjunto de ropa terminaba en un sitio tan oculto? Bien sabía la joven que luego debería de dar muchas explicaciones, pero por ahora, lo único que necesitaba era ropa limpia y una tibia ducha.


En medio de un tenue suspiro se encamino nuevamente al interior del recinto, ingresando a las duchas femeninas donde esperaba aun quedara un poco de agua caliente, al menos la necesaria para poder asearse de manera adecuada. El sonido de sus pequeños pasos sobre la superficie de mosaicos en el suelo, resoban con suavidad, pero aun así el cuerpo femenino los notaba completamente fríos y eso le desagradaba, todo lo frio le causaban problemas en exceso molestos a su parecer, tocándole suspirar con cansancio, no había caso molestarse ahora, mucho menos cuando el chico le esperaba fuera. La ducha fue rápida, el jabón y shampoo lo dejaría para su hogar puesto que no tomo la precaución de llevarlo entre sus pertenecías aquel día, suponiendo que otra de sus compañeras podría prestárselo como normalmente sucedía.


-Tengo hambre... -su estómago empezó a hacer ruidos delatores, su cuerpo llenaba de pequeñas gotas todo el suelo de camino a los casilleros, abriendo el suyo tras colocar la clave del candado, secándose con una pequeña toalla y posteriormente vistiéndose con el uniforme de la escuela, seguido de un cálido abrigo -Ya podemos irnos... -su menuda figura hizo aparición tras la puerta del vestidor femenino, cargando consigo su mochila preparada para irse, pero en ese momento, las luces se apagaron y el sonido de pasos alertaron que alguien estaba cerca, posiblemente era el vigilante, pero, tras oír otro par de pasos la gata empezó a dudar de la identidad de los desconocidos, tomando al corvato de la mano para meterlo dentro del vestidor femenino.


No estaba del todo segura de quienes eran, o sus intenciones, pudiendo ir desde alumnos intentando descifrar un misterio en la escuela, un amigo del vigía junto a este, o incluso un par de ladrones dispuestos a todo para no ser descubiertos. Fuera quien fuera, lo mejor sería intentar escapar mientras pudieran.

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Re: Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

Mensaje por Shouyou el Dom Sep 18, 2016 6:52 am

¡Vamos, que no era tan complicado! El salir de aquella bodega no fue realmente difícil una vez que pudo ingresar, claro, su plan era más bien sencillo y fácil de llevar a cabo, además la felina que lo acompañaba no había puesto resistencia ni mucho menos procurando hacer todo de manera más llevadera. El de cabellos anaranjados por su parte una vez que tocó el suelo exterior sentía que pronto se derretiría, y es que el calor que proporcionaba su amiga junto al dulce aroma que desprendía no hacían más que anudarle el estómago en una horda de emociones inexplicables. ¿Por qué se sentía tan nervioso sólo con haberla llevado entre sus brazos? Era simple. Él conocía la respuesta, aquella chica le gustaba empero sabía la indiferencia que tenía para con el amor, por lo que la correspondencia de sus sentimientos estaba completamente fuera de discusión. ¿Y si intentaba confesarse? ¡Ni en broma!

Los pensamientos del cuervo se presentaban y desaparecían como el florecimiento de un cerezo, algo tan efímero que tras negar con su cabeza un par de veces ya podía estar maquinando algo nuevo, ¡debía tranquilizarse de una buena vez! Shouyou se mantenía a las afueras del vestidor femenino, dándole la espalda a la puerta procurando que no se acercara nadie, debía resguardar la seguridad de su princesa felina –y desnuda- al interior. Es decir, él mismo no se atrevía a voltear con ello, temblando cual gelatina de cerezas por el tono rojizo de sus mejillas, ¡no podía estar pensando en nada inapropiado! -- ¡B-Bwaahhhmmm! -- Un sonido extraño salió de sus labios, tratando de reprimirlo pues sabía que no podía estar gritando en aquel lugar a no ser que quisieran ser descubiertos y eso no era una opción.

Uno, dos, tres. Respirando profundo y volviendo a sacudir su cabeza repetidas veces, terminó por golpear sus mejillas con las palmas dando un sonido seco para por fin concentrarse. La voz de la fémina lo llamaba para que voltease con lentitud. -- ¿Estás lista, Ema? -- Preguntó por inercia entregándole una enorme sonrisa hasta verse arrastrado al interior del camerino. ¡¿Por qué había hecho eso?! Los colores se le subieron al muchacho hasta que cayó en cuenta de la respuesta a su propia pregunta.

En el exterior, los murmullos de un trío de jóvenes se hacían presentes. Cerca, más cerca. -- Tranquilos, que no hay nadie. -- O eso suponían los alumnos de las clases superiores, sin denotar que estaban acompañados por el par de normales. Los marrones orbes del chico se abrieron con exageración para que desde sus mejillas saliesen un par de pequeñas y delicadas plumas azabaches producto de la sorpresa. ¡Esos senpais querían entrar a espiar! ¡Eso no era muy caballeroso, para nada! -- R-Rayos…-- Se dijo para mirar a la gata de reojo. -- Ven, ayúdame, Ema. -- Posando sus manos en la puerta, procuró hacer peso para evitar que se abra y que la chica hiciera lo mismo o buscase otra forma de evitar que ésta se abra. Obviamente los del otro lado con prontitud comenzaron a oponer algo de fuerza. -- Tsk. Esta maldita cosa no se quiere abrir. -- Lentamente la voz de los mayores acrecentaba en volumen, dejando en evidencia la molestia que éstos tenían.

¡Había que pensar rápido! Tragando algo de saliva y sin dejar de empujar en la dirección opuesta a los más grandes, es que despejó su garganta para cerrar sus ojos con fuerza, concentrándose una vez más. -- Cruza los dedos para que funcione. -- Susurró hacia la chica pudding antes de que un par de graznidos fuertes resonaran en el lugar. -- ¡¿Q-Qué fue eso?!-- ¡El plan funcionaba! Los mayores dejaban de ejercer fuerza exagerada para que Hinata volviera a emitir aquel característico sonido de su raza. -- ¡V-Vámonos de aquí! -- ¿Quién querría quedarse sabiendo que había un cuervo en plena noche cerca? Seguramente sólo alguien poco cuerdo.

La carrera que emitieron los alumnos superiores fue algo notoria, para que el sonido de sus pasos se alejara con ellos. -- Wooow….-- Una exhalación fuerte fue acompañada de un relajo total del cuerpo del pelinaranjo. -- Eso sí que estuvo cerca. -- Una risilla se coló por sus labios para que retirase sus manos de la puerta, volviendo su mirar hacia la fémina. -- Estás bien, ¿verdad? -- Cuestionó con un dejo de desesperación. -- ¿No te pasó nada? ¿Quieres que nos vayamos? -- Quizás aún deberían esperar un poco para que asegurarse por completo de que no hubiese nadie cerca, después de todo lo único que les faltaba era que el cuidador llegase a regañarlos, ¿no? -- Tal vez deberías quedarte en mi casa hoy, Ema. -- Sus palabras salieron sin siquiera meditarlas, tanto así que no pudo evitar la ligera exaltación de su cuerpo. --¡D-Digo….! -- Subiendo la voz pero bajando el volumen en seguida, continuó. -- Si tú quieres, ya sabes, puedes darte una ducha allá y tienes ropa limpia también y…y …y puedes tomar una leche caliente si quieres. -- Shouyou era un pobre manojo de nervios, moviendo sus manos innecesariamente hacia todas partes al momento en que sus mejillas se teñían de carmín, esperando que todo pase desapercibido.

Unos cuantos minutos les bastarían para poder irse, y es que el continuaba a torso desnudo, necesitaba vestirse por completo pero si querían volar por sobre la reja de la escuela no debía portar ningún tipo de prendas. Un poco más, el tiempo a solas que se le había prometido con la gata lo estaba obteniendo de igual manera, tal vez no había sido lo que había imaginado empero no por ello era menos dulce. No importaba qué, cómo o cuando, el estar junto a la minina le llenaba el alma al cuervo. Un poco más…y un sí, sólo eso necesitaba para continuar sonriendo.

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Re: Hinata 911 Al Rescate De Los Gatos ~Priv. Shouyou

Mensaje por Ema el Miér Oct 05, 2016 4:49 pm

El sonido de pasos acercándose marcaba el inicio de algo que dudaba fuera bueno, porque, además de ellos dos ¿Quién más podría estar a tamañas horas dentro de la escuela? ¿Un fantasma quizás, el conserje -siendo esto lo más evidente -, una mujer despechada deseando recordar años mejores donde era la chica más popular de toda la escuela? Si le preguntan a Ema, ello solo diría que no tenía ni la más mínima idea, si tan siquiera se tomara la molestia en mover los labios para decirlo, porque era así, ella no comprendía quien podría ser, ni mucho menos las intenciones con las cuales habían ingresado a una zona como aquella, sin embargo Hinata parecía ser todo lo contrario, porque tan rápido como las voces se hicieron extremadamente cercanas, el cuervo ya estaba pidiéndole a la felina le ayudase a mantener la puerta cerrada, pensando un plan para poder escaparse sin necesidad de enfrascarse en un combate.

Sin más que acotar, el cuerpo de Ema había terminado apoyado contra la puerta, intentando -muy escasamente - hacer algo de presión para que esta se viera imposibilitada de abrirse, suspirando con suavidad al tener en mente el hecho de estar en su cómoda cama, acurrucándose entre las almohadas y quedando sepultada debajo de las mantas, pero, la voz del pelinaranja la quito de sus pensamientos, trayéndola nuevamente al mundo de los vivos, anunciando que rogara porque su plan fuera a tener éxito. Si bien la félida mujer no podía internarse en la mente de Shouyou, si confiaba lo suficiente en él como para asentir y dejar en sus plumíferas manos el destino que les aguardaría ahora mismo, pero, lo que no comprendiera era el sentido de que un graznido ahuyentara a la gente, en especial cuando a ella se le hacía bastante lindo el sonido del ave, pero eso ultimo bien podría estar condicionado a sus instintos felinos.


-Se fueron... -diciendo lo obvio, la fémina acerco su faz a la contraria, tomando entre sus labios una de las plumas posadas en la mejilla del varón, adoraba aquellas cositas tan suaves, opacas como la misma noche pero que en contacto con la luz brillaban más que la luna misma, era, sencillamente, un espectáculo para sus ojos, en especial ahora que su batería había muerto al completo -Mi casa está más cerca -frotando su cabeza bajo el mentón ajeno, propuso un plan similar, pero al mismo tiempo diferente, porque el deseo de estar entre sus propias mantas era demasiado como para pasarlo en otra morada, pero, a su vez, tenía la necesidad de estar más tiempo con su amigo, quizás por haberle dejado medio botado respecto a su salida, sin que esta fuera su real intensión -Quédate conmigo esta noche... -puede que la frase se entendiera en muchos sentidos, la mayoría nada sanos, sobre todo si se sumaban las hormonas adolescentes, pero Ema solo quería acurrucarse enzima del chico, durmiendo entre sus calor y aroma que tanta paz le daban, pero, contrario a otras veces, en esta ocasión no espero oír la resolución de Hinata, en cambio tomo la mano del chico, sacando su cabeza por la entrada que antes bloquearon asegurándose de que nadie los viera antes de salir, emprendiendo camino a la entrada de la escuela y, posteriormente, a su hogar.

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