Mírame solo a mí || Privado

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Mírame solo a mí || Privado

Mensaje por Kang Dae-Hyun el Jue Jun 09, 2016 8:32 am

Siempre disfrutaría mi trabajo, era algo que me regocijaba  a un grado realmente alto y creo que toda persona que me conozca solo un poco se daría cuenta que no perdería segundo alguno en poder cumplir con mi deber, aunque aquello no se debía por mi responsabilidad ni por ese deseo de llevar a cabo mi labor con perfección. No, todo lo relacionado a mi trabajo tenía como único objetivo el lucirme ante los ojos ajenos, notar en el resto ese brillo que mi imagen generaba y obtener de una u otra manera aquella admiración y deleite en el rostro de los afortunados que podían verme. Mi oficio como modelo era aquel, lucir impecable ante las cámaras, demostrar que mis rasgos eran los apropiados para cualquier tipo de prenda. No importaba entonces lo que yo vistiera, se vería bien. Es por ello que yo no perdía el tiempo con marcas que no me gustasen o prendas que yo considerase desagradables, no solo me gustaba vestir lo mejor, sino que era yo quien decidía que cosa era lo mejor para mi y mi público.

Mostrar mi mejor ángulo ante las cámaras era tarea sencilla, fuese en los estudios o en el exterior y si me tocaba elegir -como siempre- designaría como óptimo algún sitio público solo por ese placer que las miradas curiosas y extrañas me producía. Debido a esto es que el parque solía ser utilizado por mi equipo para realizar diversas sesiones fotográficas, previa solicitud a los encargados del lugar, ya que aún si amaba ser mirado, una cosa era que se me viese y otra muy distinta era llegar a ser alcanzado por quienes no merecieran tal contacto. Yo me debo a mis fans o eso me dicen, pero no por ello permitiré que cualquiera se atreva a tocarme. La seguridad en las sesiones era fundamental y siempre pedía un estricto control que me protegiese y me diese esa libertad de acción pero que le dejara una brecha para verme a aquellos ojos curiosos que por casualidad o con conocimientos previos llegaba a la zona elegida.

La vestimenta para las fotografías era variada, estábamos haciendo una compilación con lo mejor de la temporada de Otoño mezclando algunas de invierno, por lo que abrigos, bufandas, suéteres y demás era normal en los diferentes conjuntos. No importaba que el día estuviese helado, lo único que importaba es que hubiese suficiente luz para resaltar lo mejor en cada fotografía: a mí. Tras dos horas de trabajo donde cambié al menos veinte veces de vestuario, peinado e incluso de maquillaje, pedí un descanso para mi y que el resto lo tomase también aprovechando. Quería comer algo  y beber un poco de café en lo que revisaba junto a uno de los fotógrafos parte del material.

— En esa salgo muy bien... — murmuré apoyándome en el fotógrafo que iba mostrándome en su computador las fotografías obtenidas con las últimas prendas — Trabajas muy bien Kim — le acaricié la cabeza estando con un ánimo estupendo, cosa que el resto pudo notar ante mi fácil sonrisa y mi aparente afecto e interés al resto, pero de las fotos no me interesaba el trabajo hecho, solo el resultado ante mi propia vanidad. Me sentía atractivo y creía poder seguir así durante muchas horas más, lo ansiaba bastante, pero un curioso zumbido interrumpió mi pequeño plan para esa tarde. Me aparté de Kim y del grupo que miraba el resto de imágenes para poder revisar el porqué mi teléfono había vibrado, se trataba de Hee-Young a quien no dudé en llamar sin importar más nada. Nunca le diría que no a mi amada hija, aquella con quien no viví durante tantos años que en la actualidad mi necesidad de ella solo iba en aumento.

— Hee-Young — le llamé apenas escuché que contestó — Llevamos tanto tiempo sin hablar, tienes a padre abandonado  — aunque nuestra última conversación telefónica había sido el día anterior — ¿Ya no me amas? ¿No crees que eres cruel?  — pregunté animado mientras dejaba el teléfono sobre una mesa cercana e iba preparando mi siguiente atuendo, el cual consistía en mostrar diversas camisetas y playeras. Puse el altavoz para poder admirar aquel tono de habla que mi querida zorrita tenía — Estoy en el parque central ¿Por qué no vienes a verme? Se que andas por el sector comercial — sonreí sin siquiera darme cuenta mientras iba quitándome la camiseta para cambiarla por una rojiza algo holgada y con un escote algo excesivo, pero me gustaba — ¿Vendrás? Extraño verte...  — y en ello fui sincero, puesto que nuestros horarios no solían coincidir durante la semana como para citarnos en un sitio a comer como antaño.— Si vienes prometo sacarte a pasear, conozco un sitio que te encantará — dije acercándome más al teléfono para poder sonar más confidente aún si era mediante aquel aparato y me dediqué a escucharle en lo que terminaba de vestirme. Retomé el teléfono dialogando con mi hija mientras una asistente se me acercó colocando algunos accesorios en mi ropa, me dejé hacer aprovechando de mirarla con gran descaro, uno con el cual mis colegas y empleados estaban ya acostumbrados, pero no por ello dejaba de perder el encanto natural.

Atuendo de referencia:

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Re: Mírame solo a mí || Privado

Mensaje por Hee-Young el Sáb Jun 11, 2016 8:00 am

Quería verlo, hacia tanto que deseaba contemplar su rostro una vez más, y poder oír su cálida voz pronunciar mi nombre directamente, en lugar de utilizar un aparato telefónico como nexo entre ambos. En cierto modo me era molesta la diferencia de horarios que poseíamos, debiendo acordar con antelación una cita para así evitar inconvenientes, pero jamás negaría que sus visitas sorpresa eran algo que me fascina, prácticamente rompía mi rutina para estar con él, ya fuera entre sus brazos, o descansando bajo la sombra de algún árbol.

Pero ahora el clima no era apto para ese tipo de tratos, la nieve cayendo, la brisa por demás helada, y los animales hibernando eran la clara señal de que el invierno estaba en Myr, por ello las tornas cambiaron, era mi turno de visitarle en su trabajo, en especial luego de oír pocos días antes la peculiar noticia de que padre se encontraría modelando en el parque central de Berlín, era mi momento para gozar de sus caricias y mimos. El día anterior habíamos hablado por teléfono –algo común entre ambos – consiguiendo que confirmara su trabajo en aquella zona poco antes de cortar el llamado, claro que, en cuanto informe a la comunidad mis planes, las mujeres de mayor edad entre los zorros empezaron a tomar mis medidas, alegando que el visitar a Dae-Hyun, especialmente en público, era motivo más que suficiente para elaborar un atuendo acorde la ocasión, algo cómodo, cálido, y que reflejara la época que transitábamos de momento.

La idea no me molestaba, simplemente les cumplía su capricho de hacerme lucir como una muñeca, mientras que por mi parte, el pensar en ver a padre con el rostro desencajado por la sorpresa era demasiado tentador como para dejarlo pasar. De ese modo la noche transcurrió rápidamente y al día siguiente me encontraba en mi cuarto, siendo vestida por aquellas “damas de compañía” quienes se encargaban de acomodar las diversas capaz del elaborado kimono constatando que todo estuviera perfecto, para luego recoger mi corta y rubia cabellera con prendedores de diseños un tanto diferentes a las típicas flores que siempre portaba, siendo esta vez copos de nieve los cuales compaginaban a la perfección con la ropa.

De cierto modo vestir así me hacía sentir a punto de tener una cita, cosa curiosa porque hasta el momento mis citas siempre habían sido con padre, era él a quien tomaba del brazo dejándome escoltar, y también el hombro sobre el cual mi cabeza reposaba cada que presenciábamos alguna película o a veces, obras de teatro. Sin embargo, aun cuando mi necesidad por verle era grande, habían ciertas cosas que deseaba comentarle, pero no sabía cómo aborda el tema, nunca antes hablamos de hombres y justamente luego de 1000 años de existencia sobre la tierra se presentaba alguien que captaba mi atención.

Las ideas y recuerdos desaparecieron en cuanto anunciaron que estaba completamente lista, dejando apreciar el trabajo tan preciso en la vestidura e incluso los accesorios, cuando más joven me impresionaba la velocidad con la cual confeccionaban mi ropa, pero tras años de aquello, una calidad inferior seria la sorpresa. Me agradaba como lucia, sin embargo el amplio escote, y la melena sujeta en un moño alto que permitía tener completo acceso a mi nuca, dejando suelto tan solo el característico fleco, eran algo un poco curioso para tamaño clima, sin embargo todas la zorritas acotaron rápidamente que eso me haría destacar, aun con mis dudas simplemente decidí hacerles caso, tomando una sombrilla para la nieve momentos antes de salir, siendo escoltada –aun cuando me negara – hasta el centro de la cuidad, captando miradas bastante curiosas de los transeúntes, mismas que se intensificaron al llegar al parque donde todo el espectáculo se desarrollaba.


-Siempre llamando la atención… –el susurro no fue atendido por los fanáticos, estaban demasiado concentrados en la belleza de Dae-Hyun, que simplemente ignoraban todo lo que no se tratara de él, incluso la corta llamada que mantuvimos donde me sorprendió el que supiera que rondaba aquella zona ¿Seria acaso posible que un miembro de la comunidad me delatara, o fui demasiado obvia con las preguntas sobre su itinerario del día? Sin importar la razón, con el teléfono nuevamente guardado, busque una forma de colarme hasta el frente de aquel gentío, llegando a un sitio donde padre podría verme a la perfección, chocando nuestras miradas por ínfimos segundos conforme movía la diestra, dejando que la sombrilla se mantuviera firme con la zurda, saludándole sin pena alguna, y mucho menos prestando atención al sinnúmero de ojos calando mi menuda figura. Era mucho mayor que el resto de esas personas y temerles estaba totalmente negado, incluso me causaba gracia la forma en que sus ojos buscaban enterrarme 20metros bajo tierra, suponiendo que solo intentaba captar la atención del zorro, cuando en verdad solo era una hija, visitando a su padre en el trabajo -Padre –lo llame cerrando la sombrilla, momentos antes de evadir la seguridad sin demasiado problema, ambos gorilas eran muy lentos y tan solo lo hice para llegar donde él, centrándome en la meta y no los perseguidores, abrazándolo sin temer esconder mi faz en el hueco de aquella especie de camisa en cuanto estuvo a mi alcance, inhalado su fragancia natural al rozar la punta de la fría nariz, en la unión de sus pectorales -Quería sorprenderte con mi visita… pero veo que no es así –un suspiro se me escapo, la gente alrededor seguramente no escuchaba ninguna mis palabras, porque de lo contrario los gritos de asombro no estarían resonando con tanta potencia, en especial cuando busque apegarme aún más a padre, debiendo terminar de puntillas para así lamer la mejillas masculina, seguida de su cuello un par de veces, como un pequeño saludo típico en nuestro tipo de especie, aunque claro, de estar en forma zorruna hubiera terminado restregándome contra él, pero debía comportarme -Te extrañe padre… debemos vernos más seguido –finalmente podía estar entre sus brazos, cerrando los ojos con calma conforme la mejilla derecha quedaba recargada contra la zona descubierta de su pecho, era curioso como ambos teníamos escote, aunque cada quien demostraba atributos a su modo único. Estando así, era extremadamente feliz, cosa obvia por el movimiento de la esponjada cola, lo había necesitado tanto, y al fin, estábamos juntos de nuevo.


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Atuendo

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Re: Mírame solo a mí || Privado

Mensaje por Kang Dae-Hyun el Sáb Jul 09, 2016 1:49 pm

Lamenté la corta duración de la llamada, nunca sería suficiente el diálogo con mi hija, pero tampoco podía extenderme excesivamente mientras estaba aún cambiándome para la siguiente sesión. Le susurré algunas cosas a la encargada de vestuario, coqueteándole solo un poco, por lo que fui incapaz de percibir la llegada de Hee-Young hasta que fue demasiado tarde. Me sorprendí al verle entre la multitud, le noté por el peculiar atuendo que portaba y desde ese momento ignoré todo comentario de la estilista y me centré totalmfente en ella, mi amada hija. Alcé una mano saludando con gran entusiasmo, uno que distaba algo de mi usual hacer, ya que si bien era sociable y alegre, no podía compararse en lo absoluto con mi actitud más aniñada con Hee-Young. Al verle avanzar con tal gracia me separé de la estilista y extendí mis brazos hacia ella, abrazándola cuando llegó a mi, inclinándome lo apropiado para poder sentirle mejor contra mi cuerpo. Le apreté contra mí, pudiendo sentir la temperatura ajena contra mi piel y sus delicados brazos tocándome.

— Siempre me sorprenderá verte, aún no me hago a la idea de estar tan lejos... — y aquello podía decirlo al tenerle, puesto que en tiempos pasados ni siquiera podía expresarle mi tristeza ante su ausencia precisamente por ello — Tendrías que haberme dicho que vendrías — alcé la mirada a los guardias y moví la diestra para indicarles que todo estaba bien — Tranquilos, ella lo tiene permitido — vociferé amable y luego miré a Kim, con una expresión algo suplicante al pedirle algo de tiempo. Kim negó leve y suspiró, no podía oponerse a mi ya que, siempre he de ganar y todos en la zona lo sabían bien. No porque mis argumentos fuesen más válidos o de gran calibre, sino que mi terquedad era demasiado grande. Apenas recibí el 'permiso', sentí la lengua de mi pequeña hija contra la mejilla y luego mi cuello, ladee el rostro instintivamente, causaba ciertas cosquillas por donde iba lamiendo y no oculté mi reacción — Eso es trampa Hee-Young — reí suave y acaricié su espalda llegando a rozar su esponjada cola. Deslicé la zurda y toqué aquella felpuda y suave cola, dejándole sentir con claridad mi caricia al no ser un simple toque superficial.

— Terminarán regañándome por tu culpa, pequeña traviesa — no se notó un ápice de enojo o molestia, tenerla junto a mi era excesivamente gratificante y no lo cambiaría por nada, quizás por un clon de ella, pero ese sería mi secreto. Le sonreí y me incliné hacia su oreja para susurrar  — Extrañaba tenerte en mis brazos... — mordí ligeramente su oreja apresándola con mayor fuerza hacia mi, retrocedí sin dejarle ir hasta toparme con un asiento que ocupé minutos atrás. Al sentarme separé las piernas y dejé a la menor entre ellas, aún de pie, aprovechando para apoyar esta vez mi mejilla en el pecho contrario sintiendo así el pálpito de su corazón — ¿Accederás a tomarte un café conmigo? Solo me resta una hora de trabajo— mencioné mirando de reojo a Kim quien estaba pendiente de la hora, parecía suponer lo que pasaba por mi mente, se notaba que me conocía de años ya. Rocé mi rostro contra ella y alcé la mirada topándome con su hermoso rostro  — Aunque... dime hija ¿Te gustaría jugar con papá? — sonreí maliciosamente y separé mi faz de ella, posicionando ambas manos en su cintura, acariciando con los pulgares su anatomía.

— Siempre es bueno tener una novedad... — observé entonces a mi estilista, quien aún estaba cerca de nosotros y había oído gran parte de lo que mencioné  — Tener algo tradicional no estaría mal — bajé las manos para dejarlas en sus caderas mientras le sonreía verdaderamente feliz por su presencia y por el calor que me brindaba aún con tan revelador traje  — Te ves preciosa con ese atuendo — añadí finalmente asintiendo con suavidad a mi propio decir. Mi hija siempre fue hermosa y con tales ropas la elegancia y fineza hacían gala en toda su anatomía, aún más para alguien que conocía cada espacio de su ser tras tantos años en los que compartimos juntos. Se notaba en mi trato con ella el cariño y confianza que le tenía, siendo quizás demasiado efusivo al tratarse de mi hija, pudiendo malinterpretarse. Ella solo era eso, mi amada y valiosa hija, persona que nadie debería tocar nunca sin mi permiso. Nadie que desee conservarse completo evidentemente.

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Re: Mírame solo a mí || Privado

Mensaje por Hee-Young el Miér Jul 13, 2016 12:48 am

Adoraba estar con mi padre, poder sentir sus brazos, su calor, su delicioso aroma picando mi nariz hasta producir pequeñas cosquillas, porque, a pesar de los años seguía siendo el hombre que ocupaba un puesto de suma importancia en mi vida, aquella persona especial por la cual muchos me tratarían de niñita de papá, pero ese apodo no me desagradaba en lo más mínimo, yo lo amaba y no se lo negaría a nadie, mostrándome efusiva y cariñosa con él cada que la oportunidad lo ameritaba, tal cual hacíamos ahora.

Sus piernas abiertas me dejaban el espacio justo para apegarme a su fisionomía, sus manos recorriéndome conseguían despertar pequeños escalofríos en lo largo y ancho de mi cuerpo, esponjando cada milímetro de pelaje a su alcance, en especial ante el tacto de su mano en la suave cola y sus dientes mordiendo la punta de mi oreja. No me incomodaba, todo lo contrario, aquellos pequeños bufidos eran producto del placer y relax que todos sus mimos despertaban en mi piel.

Puede que por cosas como aquellas nuestra relación se viera extraña a ojos de otras personas, incluso aquel vampiro de cabellos rojos sobre el cual deseaba platicar con padre podría llegar a malinterpretar la escena, pero, aun cuando sabia aquello, no podía ni quería desprenderme de mi progenitor, nuestros años juntos tenían mucho más peso que aquella época cuando nos vimos separados debido a las tragedias en el mundo, y por esto, aquel lazo que compartíamos no podría verse quebrado ni siquiera ante la molestia de otros individuos, porque en lo más profundo de mi ser, sabía que padre siempre estaría ahí para mí, pasara lo que pasara.


-Agradezco el cumplido padre –nuestros ojos se cruzaron nuevamente, las sonrisas seguían formándose una detrás de la otra, mi diestra acicalaba los rubios cabellos contrarios y la curiosidad era palpable con cada nueva oración pronunciada -Pero dime…  ¿A qué quieres jugar? Aunque, eso no importa realmente, nunca me negaría a jugar contigo –suavemente el mecer de mi cola denotaba el entusiasmo por el sorpresivo momento padre e hija que compartíamos, realmente anhelaba saber que tenía en mente, quizás fueran escondidas, puede que sus palabras ocultaran un trasfondo diferente al que tenía en mente, pero si era él nadie me impediría disfrutarlo, inclusive el mundo entero había dejado de importarme, refugiándome en una burbuja personal que profetizaba, todo se pondría cada vez mejor y mejor -Por  cierto padre… había algo de lo cual quería hablar contigo, aunque… supongo que sería mejor cuando estemos tomando café, después de todo es un tema delicado –comprendía que no era el mejor momento para tener una charla de “hombres”, y tampoco pensaba iniciarla en aquel instante, pero de un modo u otro necesitaba que padre comprendiera que mis planes en ese día iban más allá de una simple visita y charla para con él, necesitaba su consejo, su sabiduría y por sobre todo, el punto de vista masculino que evidentemente él tenía -Pero no te preocupes, solo requiero unos consejos de tu parte, sabes que eres la persona más sabía que conozco y solo a ti podría consultarle mis dudas… pero creo que es mejor que regreses al trabajo, estaré esperando aquí por ti


Con un pequeño beso en su frente le permití continuar con sus labores del día, no tenía intensión de interferir en aquello que padre tanto amaba, mucho menos que lo regañaran, pero en lo más profundo de mi, ansiaba aquello terminara, lo más rápido posible.

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Re: Mírame solo a mí || Privado

Mensaje por Kang Dae-Hyun el Sáb Nov 19, 2016 3:25 am

Sonreí ampliamente cuando ella me preguntó a qué cosa quería jugar, mentiría si dijese que por mi mente no pasó nada de carácter íntimo, pero al estar en un sitio así no podía dejar salir mis sucios pensamientos, así que solo separé mis labios diciendo en apenas un susurro — A muchas cosas — lo cual se alejaba de lo que me motivó a preguntarle tal cosa a mi hija, fácil era perderme en pensamientos prohibidos para con ella, sin haber llegado a concretar nada salvo en mi imaginación. Bajé la mirada y observé sus labios, luego la curva de su mentón, bajando al cuello e incluso al inicio de su escote.

— ¿Uhm?  — alcé la mirada a su rostro mientras me hablaba  — ¿Tema delicado? — enarqué una ceja y borré aquella sonrisa — Está bien, hablaremos luego de eso — le abracé con fuerza sin querer despegarme de ella, le amaba tanto que me era difícil no tenerla conmigo, no ahora que ambos vivíamos en el mismo país y podíamos tener momentos juntos a diferencia del pasado. Me restregué contra ella en una actitud infantil y no me molestó que otros me viesen tan cariñoso con ella, siendo la primera persona por quien yo actuaba de esa manera en mi trabajo, notándose de lejos lo mucho que yo la quería. — Padre te ayudará en todo lo que necesites  — mencioné bajo, dándole un beso suave entre las clavículas, para luego sentir como era ella quien se despedía de mi con un beso igualmente, pero en mi frente. Le observé con cierta tristeza, propia en mí al verle partir así sea por minutos u horas.

Retomé mis labores y le dejé a Kim proseguir con el trabajo, dejando de lado la presencia de mi hija, puesto que si me centraba en ella seguramente perdería mi actitud serena ante la cámara. El tiempo pasó rápido gracias a eso y al cabo de una hora o un poco más, me vi finalmente libre de todo trabajo, así que rápidamente me dirigí a la zona de espera donde Hee-Young se encontraría, portando uno de los atuendos usados en la sesión misma. Al hombro llevaba un bolso con cambios de ropa, maquillaje, accesorios y otras cosas que acabaron por regalarme y que sin duda usaría más adelante.

— Conozco una cafetería por aquí cerca  — mencioné sonriéndole amable — Hace poco fui allí con un amigo, sirven muy buen café y tienen postres exquisitos  — le comenté y le extendí la diestra para que la tomase — Vamos Hee-Young, quiero escuchar todo lo que me tengas que decir, ya sabes que padre te ayudará con todos tus problemas  — mencioné verdaderamente orgulloso de mi experiencia en la vida dada por mis largos años — Podríamos pedir un gran trozo de cheesecake, ¿Qué opinas?  — la idea de probarlo nuevamente me fascinaba, ya que mi agenda y mi régimen alimenticio me impedía comer lo que quería a cualquier hora o día. Aguardé a que me tomase la mano y la saqué de allí despidiéndome vagamente de mis colegas, quienes observaron como sostenía a la rubia con un cariño poco normal, pero que para mi era fascinante e inevitable. Adoraba a mi pequeña, tanto así que deseaba acapararla por siempre conmigo.

Afiancé el toque en su mano y la junté a mi cuerpo para abrazarla mientras caminábamos en dirección a la cafetería que había mencionado antes. Ansiaba verla de nuevo y desde el momento en que pensé en ello deseé estar allí para comer alguna golosina, no porque fuesen mi debilidad, pero una de vez en cuando me ponía de un humor estupendo. Miré a mi hija varias veces, admirando su belleza, sintiéndome orgulloso con cada centímetro de su piel o cabello, incluso con sus atuendos, con sus hermosas orejas, las cuales me instaron a querer igualarlas dejando salir las propias, así como una cola que tuvo que alzarse por sobre el borde del pantalón. Tuve suerte de que fuese a la cadera y no a la cintura, sino habría estado en un severo problema. Le abracé más en cierto punto y salvo trivialidades no hablamos la gran cosa. Lo importante debía tratarse adecuadamente.

Una vez llegamos a destino, abrí la puerta y le dejé entrar a la cafetería, dentro se percibía un calor exquisito y una fragancia embriagadora, cálida, magnífica. Esta mezclaba el café y las cosas horneadas, así como un suave toque de vainilla. — Tienen un segundo piso muy agradable, con buena vista y mesas amplias  — dije señalando hacia una escalera situada al costado — Aunque por acá tienen un ventanal más amplio que dirige a... a ¿un jardín? —  ladeé el rostro y con ello mis orejas, de inmediato supe que quería estar más cerca de esa zona — ¿Nos sentamos allá?  — le pregunté por cortesía, pero ya estaba yo jalándola para que cumpliese mi naciente capricho — Padre te podrá escuchar muy bien allí  — le sonreí travieso y en lo que íbamos al sitio nos interceptó una anfitriona, quien nos saludó y nos aconsejó una mesa libre, la cual no era la que había visto al principio, pero estaba hacia el gran ventanal y era eso lo que me interesaba. — Muchas gracias~  — dije en un tono pausado y bajo, mirando entretenido a la mujer que nos ayudó y, una vez sentado, apoyé mi cuerpo sobre la mesa, mirando a la menor ante mí con una curiosidad terriblemente grande. Necesitaba oírle, quería demostrarle que padre seguía siendo sabio y que ayudaría a su pequeña en cualquier oportunidad.

Off:
Como ambos sabemos a lo que vamos, nos saqué de allí para no dilatar tanto el asunto. Cualquier cosa me dices :v  -le manosea-

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Re: Mírame solo a mí || Privado

Mensaje por Hee-Young el Vie Dic 30, 2016 8:08 am

Los minutos en el trabajo de padre, parecían no querer avanzar, era como si el tiempo mismo deseara detenerse para contemplar la belleza de mi progenitor, cosa que estaba segura, de decírselo, terminaría por animarlo más de lo que ahora se le veía, algo un tanto peligroso, porque según decían una persona puede morir de exceso de felicidad y yo deseaba permanecer aún más años de nuestra larga vida, estando lado a lado.

Pero, para mi buena suerte, la tarde de padre de hija inicio, apenas el reloj demostraba que era hora de acabar con aquella sesión de fotos, entregándome por fin a la estrella del show, al hombre más atractivo de aquel salón quien no dudo en llevarme con cierta velocidad a un lugar donde pudiéramos estar en relativa paz y tranquilidad, compartiendo un íntimo momento como hacia tanto no podíamos. El camino por las movidas calles de Berlín hacia un café, no fue largo, tampoco pesado, todo lo contrario, incluso en medio de una charla trivial, o de los silencios que tantas veces acontecen, todo se desenvolvía con tal normalidad, que era como si la distancia jamás nos hubiera separado, seguíamos siendo tan unidos como en el pasado y seguramente, como lo seriamos a futuro.


-Huele realmente bien aquí -el intoxicante aroma del café, la dulce fragancia de las mermeladas y ciertos productos de panadería, los murmullos apagados de la gente y claro está, la compañía de padre quien ahora portaba sus orejas y cola, haciendo un grato complemento con las mías, volvía todo en la más absoluta perfección. Conté cada segundo que tardamos en llegar a nuestra mesa, sin importarme realmente donde nos sentaríamos, solo quería estar con Dae-Hyun, nada más, aunque... una buena rebanada de pastel era bienvenida -Padre, luces bastante feliz hoy... espero que luego de mi noticia, tu humor siga siendo tan bueno -no quería decirlo mientras la gente nos estaba interrumpiendo, por ello aguarde, tuve que ser paciente en lo que la mesera tomaba nuestros pedidos, siendo el mío el tan afamado Chesscake que padre había estado mencionando antes, acompañado por un café cortado, ya que nunca había sido muy fanática de lo amargo. La charla trivial volvió a nacer entre ambos, conforme los pedidos eran entregados y finalmente podía degustar aquella exquisitez -Tenias razón padre, es delicioso -mi lengua relamió la crema que aún estaba posada sobre mis labios, quería consumir hasta la más ínfima parte de tamaño manjar, pero, muy en mi interior sabía que solo estaba extendiendo el momento de la verdad, aquel donde quizás padre no sería del todo feliz -Creo que ya es momento de decirte el porque quería hablar contigo padre -tome una buena bocanada de aire, no tenía la menor idea de cómo iniciar la charla. Por una vez estaba incomoda frente a mi progenitor, sintiendo que había hecho algo por lo cual me regañarían a pesar de estar segura de que no había un motivo para ello -Creo que es algo curioso el estar nerviosa, siendo la edad que tengo, aunque contigo padre mi edad nunca fue relevante -y era así, con Dae-Hyun, ni aunque llegara a los 10000 años de vida, podría sentirme una completa adulta, porque él era mi padre, mi admiración, el hombre que significo tanto en mi vida y nada de eso iba a cambiar fácilmente -La verdad, es que padre, quería decirte que ahora tengo un novio -no demore más en soltar las palabras que cambiarían muchas cosas, porque con ello demostraba que ya no era una pequeña niña que desconocía la totalidad de la vida, al menos en el plano amoroso -Supongo que tienes muchas dudas... por ello, si quieres preguntar algo... solo hazlo padre


Nuevamente me distraje con el postre pedido, pensando que dudas podrían aquejar a mi zorruno progenitor.

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Re: Mírame solo a mí || Privado

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