Placer culpable || Privado

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Placer culpable || Privado

Mensaje por Kevin Regnard el Sáb Jun 04, 2016 12:11 pm

Placer culpable

— Parque central, Berlín — 2 pm  — Kevin & Sharon
Sonríe por mí y solo para mí, por favor...






















La semana de Kevin sería todo menos normal, muchas cosas se acumularon en su cabeza y podría decirse que si seguía cuerdo y vivo solo se debía a su deseo por no morir y por seguir adelante con entereza. Su relación con Sharon había cambiado, ya no era solamente la joven dama a quien servía y por quien guardaba un profundo y absoluto amor, aquella se había vuelto incluso más importante y valiosa de lo que ya era, todo debido al valor que esta tuvo y que a Kevin le faltó. Aquello bastaría para llenarle de alegría durante años, pero por azar del destino, justo un día después de la confesión de Sharon, Kevin se reencontró con su hermano en una situación totalmente desagradable. Kevin Regnard se consideraba fuerte y con esa premisa es que se guardó aquel secreto durante varios días, concretamente tres, pero si algo tenía claro era que debía contarle a Sharon partiendo por el hecho de tener un hermano. Sería complicado y más considerando que no la veía desde esa confesión producto del supuesto trabajo que Kevin dijo tener, pero aquello había sido una mentira, una que se atrevió a decirle a la madre de Sharon solo para esconder durante un poco de tiempo el estado en que quedó tras la discusión con Break. Su aspecto físico y emocional habían sido dañados severamente, llegando a tornarle demasiado inestable y por lo mismo se alejó para tratar de calmarse y encontrar la mejor manera de acabar con todas las mentiras, todo lo que él ocultaba. Era su deber para con Sharon.

— Me golpeará... — murmuró con amargura mientras se observaba en el espejo de la peluquería a la que asistió temprano, él no era especialmente vanidoso, pero estar desordenado no era algo que le gustase y por ello es que tuvo que ir a arreglarse el desastre que se dejó en el cabello al haberle cortado con una espada y no con lo pertinente. Suspiró enojado consigo, con Break, con su maldita vida y todo lo que le llevó hasta ese punto; pero no todo era malo pese a que Kevin lo sentía así en esos momentos, exceptuando por Sharon y su hermano pese a su sórdida aparición, Kevin guardaba en lo profundo de su ser algo aún iluminado entre tanta oscuridad, entre tanta soledad y dolor. Él no se martirizaba ni victimizaba, sino lo contrario, mas eso no restaría lo mal que se sentía por estar rodeado de algo que le impedía ser feliz aun teniendo lo básico. Constantemente pensaba en ello y durante los días en que no vio a Sharon se convenció en que algo malo traía consigo, él deseaba evitar que eso se propagase cual enfermedad infectando a Sharon, pero ella impedía que él desease alejarse siendo totalmente contraproducente al aparente deseo del Regnard.

— Ojalá lo hiciera... — dijo tiempo después de salir de la peluquería, llevando ambas manos hacia su corta cabellera, extrañando la cálida sensación que la coleta le entregaba. Suspiró por enésima vez arrugando más el entrecejo, irritado, fastidiado e incluso algo asustado, pero esto último no parecía evidenciarse en la amarga expresión que portaba. Sabía que era imposible retroceder y aunque escapó dándose algo de tregua, ya no debía seguir así. Se contactó con la propia Sharon y le pidió una cita, sabía que era algo apresurado, pero ella aceptó sin dudarlo siquiera y fijó la hora y sitio, siendo el parque de la zona central de Berlín a las dos en punto. Se despidió de ella e inevitablemente sonrió tras cortar el teléfono, parecía un idiota y el tarde notó tal gesto, llegando incluso a taparse la boca. Sharon con solo hablarle podía cambiar drásticamente la amargura propia de Kevin quien no pudo pensar en otra cosa que no fuese en ella, pero de forma diferente a como lo hizo tras el encuentro con Break. Su calor y aroma, su sonrisa y esos labios que besó varias veces, siendo un placer culpable para él ante todo lo que eso conllevaba. Estuvo sumido en un trance durante largos minutos, tocando su boca, tratando de recordar mejor como era el sabor ajeno.

— Agridulce... — pensó en voz alta — Pastel de limón — acotó recordando lo que ella había pedido, pero curiosamente no podía rememorar lo que él mismo había ordenado aquella ocasión. Necesitaba verla pronto, le costó pero fue capaz de entender cuanta falta ella le hacía a su vida, era su luz y la única esperanza que poseía para la felicidad aunque esta llegara solo con un cruento desenlace. Su cavilación acabó con el paso que dio para avanzar y dirigirse al parque donde le esperaría, no tenía ganas de hacer otra cosa salvo esperar, contar cada segundo en los que no le tuviera con él solo para torturarse, para expiar en parte toda la culpa que le oprimía el pecho. Al llegar a destino se adentró buscando la zona específica donde le había citado, aquella era frente a una gran fuente con esculturas de los típicos querubines en su centro. Durante el camino poca atención le prestó a los alrededores, solo le importaba llegar y esperar, por lo que se apresuró en llegar al centro del parque y una vez lo hizo buscó la primera banca desocupada y se sentó en ella. Alzó la mirada, el cielo gris sería un buen complemento para sus ánimos que, tras haber pasado ya un rato desde la llamada, había perdido entusiasmo y ese calor que le embargaba al tratarse de Sharon.



Referencia de aspecto

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Re: Placer culpable || Privado

Mensaje por Sharon el Jue Jul 07, 2016 12:11 am




Placer culpable

— Parque central, Berlín — 2 pm  — Kevin & Sharon






















Los días pasaron lentamente desde su confesión hacia Kevin, aquel día en la azotea del café sería algo que jamás olvidaría, pero no por marcar el trágico momento en que el Regnard le había rechazado como tantas veces llego a creer pasaría, la realidad había sido piadosa con ella, al menos en aquella ocasión, después de todo sus anteriores creencias sobre un romance a escondidas entre su madre y Kevin eran solo falacias, locuras de su mente agobiada ante la idea de perderlo en manos de aquel ser que le dio la vida a ella, produciendo en Sharon no solo la desdicha sino, una oscura mancha en su alma nacida de los celos hacia su progenitora.

Pero ahora, no tenía por qué dudar, no necesitaba sentir tristeza, ira, enfado o tan siquiera culpa o arrepentimiento, lo único que albergaba en su corazón era la enorme dicha tras comprender finalmente los verdaderos sentimientos del corazón de aquel hombre que por tanto tiempo había amado en secreto. Kevin era de ella, era su luz, su felicidad, el motivo por el cual podría sonreír y esforzarse en el día a día, todo con tal de que supiera que no estaba mal amarla, ella no era la niña que conoció hacia tantos años, ahora era una mujer, una dama tanto en cuerpo como mente, mucho más madura que otras jovencitas de su edad, pero, por sobre todo, era su dama, aquella que lo había amado con toda la intensidad de su ser desde que sus ojos se cruzaron y la primer sonrisa se vislumbró en sus labios.

Sin embargo, aun cuando el destino parecía sonreírle a la joven maga, poco después de tan encantador día, Kevin había desaparecido, es decir, no era un secuestro, tampoco empaco sus pertenencias para marcharse sin mirar atrás, solamente no podía encontrarle en ningún lugar, enterándose al poco tiempo, por comentarios de su madre, que el pelilargo tenía unos asuntos de suma urgencia que atender y por este motivo es que no lo vería una corta temporada. Sharon no podía mentir diciendo que todo estaba bien, engañando a todo mundo, incluso a sí misma, pero sabía que no lo estaba, puede que su relación se mantuviera en secreto durante un tiempo a pedido del mayor, pero, por lo menos hubiera querido despedirse de él, probar sus labios una última vez y manifestarle cuanto le amaba, pero ese derecho le había sido negado, debiendo asumirlo de momento.

Los días sin Kevin fueron una fatalidad, lo extrañaba más que de costumbre, seguramente ante el temor de que al volver ella se topara con que todo lo acaecido había sido producto de su imaginación, puesto que ahora la realidad le parecía tan distante, tan lejana, pero fue entonces que la vida busco darle una bofetada de realidad en cuanto Kevin finalmente llamo, ofreciéndole una cita, logrando que las mejillas de la heredera se colorearan, demorando un poco en responder, predisponiendo una hora y lugar, poco antes de colgar para empezar a seleccionar un atuendo digno de la ocasión en su closet, porque aquella no era una salida normal, era su primera cita con él, un acontecimiento único en la vida de cualquier mujer, sobre todo del porte romántico que Sharon mantenía.

Indago cada pequeño recoveco, busco sin parar entre sus atuendos sin ser capaz de borrar una embobada sonrisa dulzona que mantuvo desde que la voz contraria había llegado a sus oídos, hasta que por fin dio con él, el vestido perfecto, largo y azul, decorado con perlas y pequeñas rozas en la misma tonalidad, aquel era el color favorito de su amado por lo cual supuso le agradaría nada más verla. El cambio de atuendos vino después de una rápida ducha, su cabello demoro un poco en ser recogido debido a los adornos, el maquillaje estaba basado en un labial de tono claro, lo justo y necesario para que sus labios brillaran, dejando el rubor de lado porque era suficiente con aquel rosado natural debido al sonrojo y los nervios. Sin más demora la dama abandono su hogar, no sin antes portar un pequeño abrigo sobre sus hombros para no pasar frio, cargando consigo una sombrilla que impedía a la nieve manchar la perfección que intento lograr.

La cita se programó en el parque, cercano a una fuente bastante popular, o por lo menos, a Sharon le agradaba bastante la misma. Lentamente camino entre el poco gentío, buscando con la mirada a su flamante caballero, pero la imagen que tuvo frente a sus ojos era de aquel ser tan familiar a Kevin, ese hombre posado a pocos metros frente a ella parecía ser Break y Sharon no lograba entender como era que siempre se aparecía en momentos de felicidad, pero… en cuanto sus ojos se toparon con los ajenos se dio cuenta de la verdad, ese hombre no era Break, nadie más que Kevin podían darle ese remolino de sensaciones con tan solo mirarla.


- ¿Kevin? –su voz tembló ligeramente, sus pies marcaron un ritmo un tanto más acelerado, soltando la sombrilla en cuanto estuvo lo suficientemente cerca como para abrazar al mayor, rodeándolo con sus manos que buscaron juntarse tras la espalda contraria, sin poder lograrlo debido a lo ancha que esta era. Quería sentir su calor, percibir su aroma, envolverse entre sus brazos para no irse nunca de aquel cómodo sitio - Tu cabello está más corto –lentamente  la diestra empezó a subir, rozando la zona donde la coleta de Kevin solía reposar antes - Por un momento… te confundí con alguien más –suspiro suavemente, depositando un beso sobre el pecho ajeno, a pesar de estar cubierto por tantas prendas, ya que, justamente en ese lugar podía sentir su corazón latir con fuerza - Te extrañe demasiado Kevin… –el abrazo se ajustó un poco más, momentos antes de que Sharon separara su faz de aquel tibio contacto, buscando nuevamente toparse con los ojos del varón, sonriéndole con la ternura que solo a su lado era capaz de expresar - Bienvenido Kevin –deseaba besarlo, y aquello se notaba en cada fibra de su pequeño ser, pero le había hecho una promesa, aquella de mantener todo en secreto, por lo mismo no podía actuar sin pensar, debiendo limitarse más de la cuenta - ¿Crees que pueda… besarte, Kevin? –sus manos se sujetaron con mayor fuerza de las prendas contrarias en cuanto formulo su duda, no sabía que le respondería él, y las preguntas de Sharon no se acaban en la única que expreso, porque si bien esa era la más importante a su parecer, el cúmulo de dudas respecto a la ausencia y posterior cambio de apariencia, empezaba a desbordar.


Apariencia

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Re: Placer culpable || Privado

Mensaje por Kevin Regnard el Dom Nov 13, 2016 12:15 am

Placer culpable

— Parque central, Berlín — 2 pm  — Kevin & Sharon
Sonríe por mí y solo para mí, por favor...






















La espera acabó cuando de un momento a otro la mirada de Kevin se topó con los hermosos ojos de Sharon, fémina que sin emitir un ruido logró atraerle de una forma increíble, por segundos todo pareció perfecto para él, solo ser capaz de observar su hermosura y delicadeza era suficiente para causarle alegría aún en una situación donde se creía miserable por seguir ocultándole cosas a su amada señorita. Apenas si pudo darse cuenta de la proximidad que Sharon impuso con aquel abrazo, se sentía cálido el contacto, Kevin pudo oler la fragancia que normalmente acompañaba a Sharon y que tanto le gustaba, así como el poder sentir su delgada figura entre sus propios brazos. No dudó un momento en abrazarla, correspondiendo a ese cariño que ella le demostraba con tanta facilidad y que parecía ser sacado del mejor de sus sueños. Escuchó sus palabras y cuando ella dijo que le había confundido, creyó que su corazón se detendría, pensó en Break sin poder eludir su recuerdo, mas no quiso creer que aquella podría haberle visto. La realidad no podía ser tan cruel como para mostrarle a la fémina la realidad que él quiso ocultarle y que por fin necesitaba revelar, ¿Sería acaso una señal para que de una vez por todas sea honesto con Sharon? ¿Sería quizás un castigo?

— Yo igual le extrañe — susurró el mayor rompiendo su propio silencio, el cual retomó al volverle a escuchar. Necesitaba hablar con ella, debía contarle todo lo sucedido y quien era él, que había sucedido en su pasado y el porqué había alguien que compartía su mismo rostro. Kevin no sabía por donde empezar y solo le retuvo entre sus brazos, mas al apartarse un poco Sharon  — Deseaba escuchar aquello de usted — dijo tras la bienvenida que ella le dio, mas al recibir tal pregunta Kevin se sorprendió habiendo olvidado por instantes lo sucedido cuando ella se le confesó y cuando él aceptó tales sentimientos, confesando el amor que él mismo poseía por ella, siendo algo recíproco y que se complicó por razones diversas. Posó sus manos en la cintura ajena, por sobre lo ajustado de su vestido y extrañamente callado se aproximó a ella, ladeó su rostro y con solo un atisbo de duda es que el mayor depositó un suave beso en los delicados labios de la joven. Sus labios rozaron los de ella tras ese beso, dándole una sutil caricia, una que no podía quedarse en solo tal unión, por lo que un nuevo beso se hizo presente con mayor decisión y ansiedad que antes. Besarle de esa manera le producía una sensación cálida en el pecho, una que le agitaba aún si su cuerpo pareciera impacible o si su rostro no mostrara seña de perturbación. El tenerla de esa forma, el tocarle con libertad, sin pedir permiso pero manteniendo aquel cuidado que siempre tendría con ella, tal conjunto producían una sensación tan fuerte que todo lo demás carecía de importancia.

El problema vino cuando el beso cesó y con ello 'la magia' que ese contacto traía consigo, Kevin observó de cerca los ojos de ella  y luego esos labios, los cuales no volvió a probar aún si las ganas de ellos resultaban tortuosas al prohibirse el tenerles, al menos no de momento. Relamió sus propios labios en un intento por mantener su sabor y calor, le liberó del abrazo y pasó la zurda hacia el costado del cuerpo y tocó la banca — Necesitamos hablar de muchas cosas hoy — susurró bajando la mirada, como si estuviese ante alguien que si dudas le regañaría hasta el cansancio y, quizás, sería eso lo que sucedería. Kevin no quiso ser pesimista en ello, así que no profundizó en más pensamientos sobre como es que Sharon reaccionaría a lo que Kevin tenía que decirle. Suspiró y enderezó su cuerpo para poder juntar sus dos manos en una unión sobre sus piernas, su mirada se paseó por el contorno de sus dedos, incluso miró el suelo y tras algunos momentos en los que esperó que Sharon se sentase a su lado, es que decidió iniciar con todo.

— No tengo muy claro por dónde empezar sinceramente, así que le contaré todo lo que no le he dicho desde que nos conocimos... — y con tal oración inició su relato, su voz fue baja y su postura no varió, mantuvo la mirada baja ya que si llegaba a mirar a Sharon seguramente se frenaría o se abriría incluso más, siendo algo que nunca le agradó a Kevin — Yo nunca conocí a mi madre, ella falleció tras mi nacimiento y fue mi padre quien se encargó de todo y hasta ese punto podría tomarse como algo normal, supongo, pero no era así. No fui hijo único, tuve un hermano gemelo, su nombre era Break — al pensar en él una suave sonrisa se evidenció en sus labios, pero tan pronto como esta apareció se esfumó —Siempre fue un buen chico, él me cuidó desde que tengo memoria, pero cuando perdimos a nuestro padre las cosas se fueron complicando. Tuvimos que quedarnos con una familia a la cual los Regnard siempre servimos, aquella era la familia Sinclair, pero aún si nosotros siempre hicimos un buen trabajo, aquello no era recompensado. Nosotros éramos considerados niños desafortunados, que acarreaban desgracias por donde fueran.. — Kevin bajó más la cabeza al recordar a la pequeña Lisbeth —... solo la pequeña de la familia no nos veía como monstruos, como personas de las que era mejor alejarse, ella nos trató con dignidad y respeto, tanto yo como Break juramos protegerla, pero como si realmente fuésemos seres desafortunados o malditos directamente, una desgracia no demoró en venir — Kevin se detuvo en ese momento, el recuerdo de la pequeña numerosas veces le produjo pesadillas, todo por no poder volver a verla, por no haberle cuidado cuando esa era su prioridad. La impotencia regresó a su cuerpo, apretó los puños enfadado consigo mismo, frustrado por su debilidad y confundido por todo lo que sucedió tras aquel día donde la joven Lisbeth perdió la vida.

Sentía prisa por contarle todo, necesitaba abrirse con ella aunque el exponerse le dejara sin defensa alguna — Lisbeth — dijo con una voz entrecortada — Se llamaba Lisbeth — inclinó su cuerpo hacia delante y apoyó su frente sobre la unión de sus manos, las cuales con fuerza apretaban la una a la otra, queriendo tener el soporte que necesitaba de esa manera — Ella murió... — mencionó sin explicarse, saltándose un hecho importante, pero no podía centrarse, no con la tristeza golpeando su pecho. Se sentía tan débil y patético que le resultaba insoportable la idea de que Sharon le viese de esa forma. No valía ya nada, falló como caballero, falló como hombre, falló como hermano. Kevin solo era un error tras error, por lo que seguramente tras contarle la verdad, un nuevo error o una desgracia sucedan.

Kevin ya se había acostumbrado a que todo lo que alguna vez fuese lindo en su vida acabase manchado de rojo.

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Re: Placer culpable || Privado

Mensaje por Sharon el Mar Nov 29, 2016 2:09 am




Placer culpable

— Parque central, Berlín — 2 pm  — Kevin & Sharon






















El corazón de Sharon latía con fuerza cada que estaba cerca de él, cada que sus ojos se encontraban, o tan solo su voz llegaba a tocar sus pequeños oídos, era una adicción, una droga, una necesidad tan profunda y fuerte que no sabía cómo pudo soportar tanto tiempo sin tenerlo a su lado, pero ahora que finalmente sus sentimientos eran correspondidos, no pensaba ni tampoco quería dejarle ir, por nada del mundo, buscando aprovechar el tiempo que tenían juntos, además de intentar recuperar el perdido, solo por esto cada uno de los besos era mágico, tal como aquel que ahora estaban compartiendo, uno tan suave y cálido que no podía terminar de zacear a Sharon, porque ella deseaba todo de Kevin, cada minúscula parte de su ser, cada miligramo de aliento que entremezclaban cada que sus bocas se unían.


- Kevin... -suspiro su nombre cuando sus labios se acariciaron mutuamente, sus ojos empezaron a entreabrirse, pero sin esperarlo, un nuevo beso dio inicio mientras las manos de Kevin buscaban acercarla aún más, sintiéndolas tan grandes y cálidas alrededor de su cintura. Le encantaba, todo de él era lo más hermoso que nunca antes le hubiera sucedido, solo por ello continuo con la demandante caricia, siguiendo aquel ritmo tan deseoso pero fácil de seguir al mismo tiempo, era como si en lo más profundo de Kevin, aun cuando la pasión se dejaba entrever, buscara cuidar de la menor que por tantos años mantuvo segura, sin embargo, y aunque ambos estaban disfrutando de la caricia, el momento de separarse había llegado, dejando un pequeño sentimiento de vacío en la menor, ansiando algo más, pero parándose a si misma tras notar en el mirar contrario la necesidad por conversar de aquello que aquejaba a Kevin - Sabes que puedes decirme lo que sea Kevin -le insto a hablar, conforme se sentaba en el lugar que le ofrecía a su lado. Era curioso como el parque se veía completamente tranquilo, la manera en que todo continuaba con entera paz mientras ellos, estaban en su burbuja particular, intentando tener una charla seria sobre, lo que ella sabía, era el dolor que solía ver en el brillo del mirar ajeno, cada que algo malo acontecía en su vida. Aguardo oír la voz del chico, cerrando sus ojos y apoyando la cabeza en el hombro a disposición, comprendiendo que más de una palabra de las cuales promulgaba, tenían relación con lo que aquel hombre que se dijo llamar Break, le había comentado en aquellos encuentros anteriores, lo cual le hacía comprender que en verdad podría tratarse de su hermano - Kevin... -le llamo en voz baja, acariciando con su aliento la mejilla ajena, elevando su diestra al mentón masculino, solo para que girara su faz, logrando que la mirara - Está bien... no debes sentirte mal por contármelo, en verdad me alegra que lo dijeras -Sharon no era capaz de mentirle, nunca lo haría, al menos no a él, por ello aquellas palabras eran la pura verdad, ya que comprendía cuanto le hacía sufrir el contárselo, así como también la confianza que ahora sentía con ella para poder confiarle la verdad que por tanto tiempo escondió - Kevin... el que me lo cuentes, significa que finalmente puedes confiarme aquel dolor que por tanto tiempo te aquejaba, y con ello, espero que puedas sentirte mejor... me agradaría poder mitigar tu sufrimiento -un ligero suspiro antecedió a la toma de la mano contraria entre las delicadas de la menor, quien la llevo hasta su propia mejilla, besando la palma de esta antes de permitirle tocar su piel - Cielo... -se atrevió a apodarle, mostrando un sonrojo furioso en su faz - Tu no atraes las desgracias... para mí, siempre, a pesar de lo que pueda pasar, serás mi mayor felicidad, eso tenlo por seguro Kevin, y nunca lo olvides -la joven no quería tocar mucho más el tema del pasado del Regnard, pero aun así había algo que le estuvo ocultando y era momento de confesárselo - También... necesito decirte algo importante que antes no te dije para no... preocuparte, y puede que te enfades conmigo por ello -inhalo con fuerza antes de volver a hablar, estaba nerviosa por revelar la verdad, pero no había marcha atrás - Yo... ya sabía que tenías un hermano, porque... en aquella fiesta donde no podías encontrarme, estuve con él... -sus ojos se desviaron unos segundos antes de centrarse nuevamente en los contrarios - No sé porque... o si tan siquiera estaba poniéndome a prueba con algo pero, se hizo pasar por ti... sabía que no eras tú, pero le seguí el juego lo más que pude, después de todo... no comprendía porque alguien desearía robar tu identidad, y por lo mismo dudaba de que fuera quien decía ser cuando lo confronte -un ligero parpadeo antecedió las nuevas palabras de la menor - Quizás... solo intentaba probar a la persona para quien estabas trabajando... con lo que me cuentas es probable, y yo... lamento no habértelo dicho antes Kevin -por un lado Sharon sabía que fue lo mejor el terminar por revelarlo, pero por el otro, en lo más recóndito de su ser, estaba más que segura de que, el haber puesto su seguridad en riesgo al ocultarlo por tanto tiempo molestaría a Kevin, pero era algo que estaba dispuesta a pagar, en especial porque todo el tiempo había estado buscando salvaguardar la de su amado caballero.


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