Ven conmigo si quieres vivir || Privado

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Ven conmigo si quieres vivir || Privado

Mensaje por Kuroo Tetsurô el Vie Mayo 20, 2016 5:43 am

Habían pasado apenas dos días desde lo ocurrido el viernes en el burdel, donde conoció a una curiosa felina que por no conocerse el camino y no prestar atención, terminó dentro de un peligroso y lujurioso sitio como lo era Luxury's. El jaguar se había entretenido bastante con ella y pese a que le trató como a una clienta al principio, todo lo que aconteció entre la plática -más de parte propia- y la comida ingerida fue netamente su actitud regular al relacionarse con personas de su interés. Aquella chica salía de los cánones normales en la clientela del lugar y más del prototipo que Tetsurô atendía, la fémina ni siquiera se mostró atraída por el sitio, la bebida o por él mismo, simplemente denotó entusiasmo -uno leve al compararlo a alguien diferente- al saber que comería salmón. Para Tetsu era costumbre ya probarlo en sushi o al horno mientras laboraba ya que como félido le era exquisito comerlo, teniendo la excusa de que era buen alimento para ofrecer a quienes pasaban minutos u horas a su lado.

— ¿Siquiera habrá llegado a su casa? — murmuró mientras bebía una lata de cerveza en la comodidad de su sofá mientras observaba el techo — No me sorprendería que hubiese acabado en un antro aún peor — comentó divertido terminándose la cerveza de un sorbo al no quedarle demasiado. Se mantuvo pensativo durante algunas horas e incluso se durmió, aquel era su día libre siendo un tanto curioso, puesto que los lunes era raro que alguien pudiese holgazanear como él lo hacía. A veces llegaba a olvidar que su trabajo no era normal y que a diferencia del resto la carga laboral aumentaba los días festivos y los fines de semana. La noche anterior se había amanecido y a su residencia había llegado alrededor de las once de la mañana yendo directamente a ducharse y luego, tal cual, echarse a dormir. Solo se había despertado para comer algo y luego beber, hecho eso no tenía motivos suficientes para permanecer despierto. Su horario de sueño era un real asco.

No fue hasta las cinco de la tarde en que volvió a despertarse solo por el frío que comenzó a sentir. Tembló y se aferró a la manta con la que escuetamente se había cubierto, miró hacia la ventana y apreció que esta se había abierto dejando que el gélido viendo obrase como despertador. Suspiró y se levantó obligado a cerrarla, bostezó con gran pereza y miró el reloj de la pared, era temprano, más de lo habitual y por ello es que cierta molestia le llenó, pero aquella se minimizó al verle el lado positivo. No regresaría a dormir y aprovecharía lo que restaba de tarde para comprar algo que durante la noche no podría y es que Tetsurôu solía hacer las compras de noche, para lo que necesitara o bien lo ordenaba por teléfono o mediante internet. No se complicaba con nada, pero bien es cierto que una caminata hasta el supermercado no le vendría nada mal.

Tras media hora Kuroo ya estaba saliendo de casa portando una chaqueta de cuero negro, era su preferida y se notaba cierto desgaste, pero para la cantidad de años que tenía tal prenda era mínimo el deterioro que poseía (referencia). Acomodó su kufiyya en blanco y negro alrededor de su cuello, mas no subió el cierre de la chaqueta dejando ver su camiseta blanca. Abrigarse era importante, pero nunca le terminaba de agradar lo 'apretado' que podía sentirse con cualquier clase de chaqueta. Guardó las llaves de la casa en el bolsillo del oscuro pantalón y dirigió su caminata hacia el supermercado. Caminó con calma dejando sus manos en  los costados del cuerpo mientras iba mirando con notoria curiosidad los alrededores, no era común que saliera a esa hora y eso le emocionaba de cierta manera. Avanzó con mayor rapidez y el frío poco a poco dejó de afectarle, pero no es que dejase de disminuir la temperatura, sino que su cuerpo al andar caminando fue manteniendo una estable temperatura siéndole cómodo el continuar. A medida que seguía fue recordando que no muy lejos estaba la academia donde se había despedido de Ema, aquella extraña felina de cabellera rubia.

— Ese día era un poco más tarde... creo — susurró tocándose la barbilla al tratar de recordar la hora en que la fémina le había 'visitado' días atrás. No era un horario normal según lo que recordaba de su propia institución, por lo que la chica había demorado demasiado en salir o bien se habría quedado en algún club, puesto que la idea de quedarse con amigas o amigos no le sonaba tan 'a ella' como podría esperarse de una adolescente. No lo pensó demasiado y sin disminuir su velocidad dobló hacia la derecha buscando la academia donde la joven dijo estudiar. Tardó poco en llegar ya que sintió cierta ansiedad por encontrársela además de una preocupación incontrolable, nunca supo si la chica había llegado bien o siquiera si lo habría hecho, por lo que mantuvo la esperanza de poder encontrársela a la salida y de no ser así ya vería que hacer. De ella solo sabía el nombre, no conocía su edad o grado, tampoco el apellido y mucho menos su número telefónico. Creía pese a ello que si daba ciertos rasgos que conoció aquella tarde podría llegar a algo más que un nombre. Todo dependía de como reaccionara la gente a alguien de su edad preguntando por una chica aún menor de edad.

Sonrió cuando identificó una de las murallas pertenecientes a la academia y se apresuró en buscar la entrada principal, aún no se veía a nadie salir de allí y aprovechó para esperar en un pilar lateral a la entrada. Vigiló la hora con su teléfono celular y como aún escuchaba voces en el interior podía saber con seguridad que las clases aún no finalizaban. Esperaba que no le tocase estar allí mucho tiempo o podría acabar durmiéndose, pero se forzó a permanecer alerta pese a que se apoyó en la rígida pared dejando sus manos al interior de los cálidos bolsillos de su chaqueta. Bajó la mirada un instante y la paseó por el suelo y luego a los costados, notando como la zona lentamente iba llenándose de otras personas que al igual que él aguardaban el timbre que diera finalizadas las clases.

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Re: Ven conmigo si quieres vivir || Privado

Mensaje por Ema el Sáb Mayo 21, 2016 1:29 am

Quería irse, realmente añoraba poder regresar a su morada para así probar el nuevo videojuego que había adquirido hace un par de semanas mediante una compra online, pero que apenas aquella mañana el correo entrego. De ser por ella se hubiera quedado encerrada en su casa, cubierta por un sinnúmero de mantas para resguardarse del frio, mientras pasaba horas frente al televisor, intentando ganar la partida en un tiempo record, pero las clases se lo habían impedido, sumado al hecho de tener tarea atrasada que solo completo horas antes de marcharse a la escuela, viéndose obligada a postergar su diversión gamer.

Algunos quizás la considerarían loca, descuidada y millares de cosas más. No estarían equivocados, porque Ema era el tipo de mujer que no sabía que pasaba en su mundo, siempre y cuando no le afectara directamente a ella, motivo principal de que su supervivencia en soledad, fuera un exitoso milagro hasta el momento… porque si contaban su poco sentido común del entorno, sumado a su mala alimentación, y el despiste obtenido cada que su atención se quedaba plasmada en su tecnología, muchos apostarían que la gata tenía un sequito de ángeles, o incluso un dios dedicado a su propio cuidado, bastaba con verla para darse cuenta de cuan descuidada era con respecto a su propia salud, aquella mañana, apenas se despertó e introdujo en la ducha, el agua helada le recibió, todo porque la minina olvido encender el calentador de agua, logrando que su cuerpo tiritara de frio mientras envolvía una toalla en su larga cabellera, seguidamente el montón de tarea acumulada le represento un problema a resolver, si bien la completo en tiempo record, lo hizo sin dignarse a vestirse apropiadamente, permaneciendo solo con la, ahora húmeda, toalla en su cabeza ¿El porque? Prefería que su cuerpo se secara con el calor corporal, decantando en el leve resfriado del cual era dueña de momento, el desayuno no fue la excepción a tan extraño estilo de vida, optando por un poco de Ramen instantáneo que consumió mirando los videos más recientes de la Web, casi recostada sobre la mesa de la cocina conforme lo hacía. Para cuando termino su alarma personal le indico que era momento de vestirse, sin embargo el fin de semana olvido lavar sus prendas, quedándole tan solo un cálido abrigo de invierno en tono blanco, cuyo largo superaba sus caderas, la bufanda roja escondida en el rincón más alejado de su guardarropa, orejeras marrones y el clásico uniforme escolar en tono marino, puede que la combinación no fuera mala, eso sí descontaban que el uniforme era de tela fresca al pertenecer a la época veraniega, sumado al hecho de que su largo sobrepasaba al menos unos 7 dedos por encima de las rodillas, volviéndola bastante corta y expuesta para tamaño clima.

Con ese predicamento en mente, la única opción factible que la rubia aprecio fue colocarse medias lo suficientemente largas para cubrir sus piernas, pero, recordando el tema de la falta de limpieza en su hogar, lo único que conservaba era unas curiosas medias estilo bucanero, con forma de gato… terminaría llamando la atención con aquello, pero no tenía más opción que llevarlas.

De ese modo fue que Ema pudo abandonar su morada para poder asistir a clases, estornudando cada diez minutos y por sobre todo, sintiendo inquietantes miradas en su anatomía, forzando que sus sentidos se dispararan al hacer salir tanto cola como orejas, volviendo su aspecto aún más curioso a la vista de los transeúntes, siendo mucho peor con sus compañeros de clase una vez llego a la escuela. Detestaba ser el centro de atención, era más que suficiente el serlo durante los partidos de vóley, pero cuando toda la escuela se ponía atenta a sus actos, Ema no conseguía paz ni concentración, ni siquiera en sus amados juegos o celular.

Las horas pasaban tan lentas que su desesperación aumentaba –a pesar de no notarse -, los maestros parecían no querer irse de la escuela acumulando más y más tarea a su alumnado, siendo lo mejor en su día lectivo el momento de un examen sorpresa, porque solo entonces la atención del mundo se desvió de su menudo cuerpo, hacia la trampa mortal que eran las matemáticas. Abatida, abrumada y deseosa de irse, la campanada del fin de clases finalmente resonó, dándole el visto bueno para abandonar el recinto.

Sus pasos fueron lentos, su vista como siempre permanecía fija en la pantalla del celular observando algunos comentarios sobre el juego que compro, apartándola únicamente para poder limpiar su nariz ahora completamente roja por el frio invernal, o cuando la nieve repercutía sobre la pantalla debiendo limpiarla.


- Chu… –el sonido de un nuevo estornudo le detuvo, viéndose obligada a apartar la mirada de su celular solo para buscar su pañuelo limpiándose, en ese momento, justamente en un pilar lateral de la entrada al edificio escolar es que lo vio, cabellos negros en punta, mirar afilado, ropa oscura y un sequito de alumnas rodeándole, no habían dudas al respecto, era el mismo hombre que había visto en aquel burdel el fin de semana, mismo que le ayudo a encontrar su escuela para luego poder regresar a casa. Se le hizo curioso verlo en ese sitio, seguramente esperaba a alguien, y sin embargo, contrario a lo que cualquier joven en su edad haría, Ema solo elevo la mano libre del pañuelo, en un pequeño saludo, segundos antes de guardar el objeto, tomar su teléfono y continuar caminando, no tenía motivos para permanecer en ese sitio, o eso es lo que ella creía. - ¿Um? –frunciendo el ceño se detuvo en cuanto una extraña, cálida, firme, pero no tan dura como metal o roca, pared se interpuso en su camino, impidiéndole avanzar, que ella recordara podía hacer el camino a su morada sin siquiera mirar, conocía la cantidad precisa de pasos que dar y hacia donde virar para esquivar los postes de luz, incluso el tiempo de los semáforos antes de cambiar de color, pero nunca se había topado con ese muro, sin embargo, sin siquiera elevar su mirada se movió a su derecha para esquivarle y seguir avanzando, pero al hacer tan solo un paso tenia de nuevo aquella consistencia impidiéndole el pasaje. En ese momento su oreja derecha empezó a caer ligeramente, mientras la zurda se elevaba altiva, su cola se movía de lado a lado elevando su falda, y su rostro mostraba una cierta molestia al tener su ceño fruncido nuevamente en conjunto con sus mejillas ligeramente infladas ¿Acaso la pared se movía? ¿Por qué justamente debía posarse frente a ella? Solo entonces su ambarino mirar se elevó, sin borrar la curiosa mueca de su rostro, notando que la pared, no era una pared en realidad, sino aquel hombre de cabello opaco, logrando que su gesto regresara a la parsimonia de siempre - ¿Kuroo? –ladeo su cabeza sin comprender porque paraba su caminar ¿Quería algo de ella? ¿Quizás dinero por la ayuda que le dio? En ese momento no llevaba nada consigo, lo había gastado todo a la hora del almuerzo, porque olvido el suyo dentro del refrigerador - No tengo dinero… te pagare después… –afirmo llevándose las miradas de algunos padres, quienes seguramente habían creído que aquel hombre estaba hostigando a la menor, para que le diera su dinero o que tenía una extraña deuda para con él, pero las frases de la gata no parecían detenerse, solo pausarse por su curiosa manera calmada de hablar - Podemos… ir a mi casa –por un segundo un bostezo le interrumpió, rememorando que guardaba su alcancía bajo la cama - En mi cuarto… te pagare ahí –dicho aquello, su vista regreso al teléfono, ignorando el sonido de asombro que la gente cercana a ellos emitió, tampoco reparo en la cara que Kuroo seguramente estaba poniendo, solo hacia números de cuánto dinero tenía en su cerdito, porque si no alcanzaba para pagarle, debería ir a un cajero, y sinceramente con el frio que hacía, prefería obviar aquel hecho.

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Imagen central, parte superior del atuendo
Medias de gato

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Re: Ven conmigo si quieres vivir || Privado

Mensaje por Kuroo Tetsurô el Mar Ago 16, 2016 12:16 am

No le extrañó que al cabo de un tiempo un pequeño grupo de colegialas le rodeara acosándole con varias preguntas, algunas normales como su nombre y edad, otras un tanto más personales como si estaba de novio con alguna menor de edad o si por el contrario venía por alguna de sus hijas. Tetsurô les sonreía entretenido por tanta palabrería que les escuchaba, dejándoles saber solo lo necesario, puesto que decirles el nombre no era algo malo, mas el avisarles donde trabajaba no era apropiado al ser aquellas aún menores de edad. No duró mucho aquella interacción, ya que no demoró en avistar la menuda figura de la chica a quien había ido a visitar, por ello es que se disculpó con el grupo de chicas y a más de una le acarició la cabeza con tal de facilitar el abrirse paso entre aquellas. Se apresuró en acudir al encuentro con Ema y no dudó en interponerse entre el pequeño trecho que aquella avanzó y el resto del camino, situándose con firmeza y esbozando una sonrisa más coqueta que antes, una más honesta y duradera. Su mirada se fijó en la rubia que impactó con él al no darse cuenta siquiera de la proximidad que Kuroo adoptó. Le pareció simpática la manera en que la menor trató de evitarle y por ello es que se interpuso nuevamente en su camino, no le dejaría ir, no tras haberle encontrado en aquel mar de estudiantes. Si fuese por Kuroo estaría allí hasta que Ema le mirase y aunque hubiese sido sencillo el hablarle o tocarle de otra manera, no le molestaba en lo absoluto jugar un poco con la minina.

Cuando consiguió compartir contacto visual con ella, la fémina soltó una frase que dejó descolocado a Tetsurô, motivo por el cual demoró en reaccionar a su hablar. Alzó ambas cejas con evidente sorpresa y luego se dispuso a reír sin contenerse siquiera — ¿Y por qué me quieres pagar después? — el moreno sonrió y se inclinó hacia la joven, afilando su mirada, detallando aquel tranquilo rostro con un descaro poco decente — Oh~ No tengo problema con ir a tu casa, sería bueno que la conociera — susurró y dirigió su rostro hacia el de la chica, rozando ligeramente la mejilla contraria con los labios propios solo para así poder continuar aquella plática en un tono confidente — Aunque debo advertirte que una joven como tú no debería invitar a alguien tan viejo como yo, menos a su alcoba — le observó de reojo y sonrió de lado, llevó la diestra hacia la cabeza de Ema y le acarició para luego enderezar su cuerpo y dedicarle una sonrisa más animada — No sé que es lo que pasa por tu pequeña cabeza — acarició con delicadeza sus rubios cabellos — ¿Crees que me sentiría bien tomando el dinero de una colegiala? — negó repetidamente y luego bajó aquella mano para rozar dos de sus dedos por la mejilla contraria a la que rozó antes — Tendría que estar algo desesperado ¿No lo crees? — llevó el índice hacia el mentón de Ema, buscando alzar su faz para poder mirarle apropiadamente.

— No vine a cobrarte, vine porque quedé preocupado con lo del otro día — se tornó un tanto más serio, mas no dejó de acariciar a la joven al serle necesario mantener tal contacto — Hay mucho que quiero preguntarte, pero... — observó los alrededores y el como uno de los inspectores de la academia le observaba con clara señal de reproche, esperando que Kuroo hiciera algo de carácter hostil para detenerle, seguramente. El jaguar suspiró y regresó la mirada a la menor y tras un largo momento de caricias apartó su mano y tomó la de aquella para iniciar así una caminata con la fémina, sin permiso ni aviso, solo por ver como aquel inspector quedaba aún más extrañado al ver a una estudiante tan joven y tranquila acompañada por alguien que estaba lejos de ser el chico promedio. — ¿Por qué no me dices de todas formas donde vives? Me gustaría ir a verte, podría prepararte algo de atún o salmón —y no es que el mayor buscase tentarle con comida, cosa que estaba haciendo, sino que al verle tan feliz comiendo salmón la vez que se vieron, deseaba volver a mirare tan animada como en aquel entonces. No importaba el dinero ni que ambos fuesen extraños, pero lo que si le extrañaba es que alguien como ella hubiese acabado en el burdel donde él trabajaba, por lo mismo es que deseaba conocer al tutor de Ema.

Tetsurô no era de quienes obraban por el bien de otros, mas al conocer a Ema ¿Por qué no intentarlo?

Sostuvo con firmeza pero suavidad la mano ajena, era pequeña y delgada, casi la de alguien mucho menor a lo que Ema era y eso le hacía sentir con la necesidad de protegerle. Para él aquella era una pequeña gata impasible, carente de ciertas cosas que para personas como él abundaban, aunque para Tetsurô no era cosa fácil el ganarse la vida en un antro como aquel. Apretó ligeramente esa mano y le observó de reojo, no quería forzarla, pero la chica parecía no tener problemas con darle a conocer la dirección y por ello es que se atrevió a preguntar algo que de hecho había estado considerando durante la espera — Ema ¿Te gustaría cenar conmigo? Lo creas o no, yo paseaba por el sitio pensando en que comprar para comer, mucho no tengo en casa y entre que caminaba recordé que tu escuela quedaba por acá. Atiné creo que bien en la hora de salida ¿No te parece genial? Ahora podemos ir así, de la mano, compartiendo en una linda tarde — asintió a su propio decir, se le notaba contento, quizás demasiado para su propio bien.

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Re: Ven conmigo si quieres vivir || Privado

Mensaje por Ema el Dom Ago 28, 2016 7:39 am

Aquel encuentro era algo que no había esperado sucediera en ningún momento, si era honesta no creyó que aquel gatete gigante tuviera interés en ir a verle tal cual estaba insinuando con sus palabras y curiosos actos, pero Ema no negaría que sus caricias, la manera sutil en que hablaba e incluso su intrigante mirada, le estaban haciendo sentir nuevamente como una pequeña presa, dejando a la vista sus puntiagudas orejas, y aquella suave cola que no dejaba de menearse, esta vez debido al frio. Kuroo era un hombre un tanto extraño, aparecía de la nada en su vida una noche donde se había perdido, le alimentaba, mimaba y ayudaba a reencontrar su camino para, pocos días después, terminar frente a su escuela.

Cualquier persona normal pensaría que era un secuestrador, alguien con malas intenciones, pero Ema no creía eso, más bien, no estaba pensando nada que no fueran sus dedos tocarle bajo la barbilla, logrando que por unos momentos su celular se cerrara y la fémina acabara con su cabeza frotándose en el pecho del chico. Quería mas de aquello, se sentía tan bien cuando le tocaban que no podía resistirse al tacto masculino en su piel, perdiéndose a grados insospechables entre las caricias, incluso mientras Kuroo hablaba solo asentía a sus palabras, escuchando sin oír realmente lo que decía, siendo lo poco que captaba algo que le confundía, como el hecho de ser malo invitar a un hombre de su edad a su alcoba, realmente ¿Que tenia de malo? Solo quería pagarle por su comida, y si el dinero estaba ahí lo más correcto para minimizar tiempos era ir juntos y no trasladarse por separado o hacer que le esperara en la sala, porque eso solo complicaba las cosas, siendo que para Ema lo rápido y fácil era mucho mejor, siempre y cuando estuviera fuera de su adorado mundo virtual.

Espero el chico siguiera hablando, o tan solo cambiara sus acciones para con ella, sin embargo lo único que hizo fue tomarla de la mano, llevándola lejos de la escuela a un sitio desconocido para Ema, bien podría buscar montarla en un camión de vidrios polarizados para hacerle vaya a saber qué cosa, y la gata simplemente se dejaría, porque no le importaba a donde fueran mientras la conexión a internet no se perdiera, aunque no se debe malinterpretar la situación, si bien era capaz de acabar en cualquier lugar extraño, tenía cierta confianza en Kuroo luego de su esporádico encuentro donde fácilmente a tamañas horas pudo intentar un sin fin de atrocidades contra su ser, pero al contrario, se comportó amable de comienzo a final, sin mencionar que nuevamente le ofrecía aquellos deliciosos peces.


- Cena... -repitió en voz baja, asintiendo suavemente mientras pensaba que decir, estaba segura de aceptar su propuesta, pero no sobre que podían comer - Kuroo... -lo llamo volviendo a frotar su cabeza en el pecho del chico, captando la mirada de algunos transeúntes curiosos de ver una colegiala con aquel hombre un tanto mayor para ella, sin embargo a la chica no le importaba, estaba pensando y con caricias pensaba mejor - Cenemos juntos... quiero más salmón -le había costado algo de tiempo, pero finalmente tenía en mente que deseaba comer, incluso tenía algo de pudin en su hogar que serviría de postre, eso si no se había olvidado chequear la fecha de caducidad, pero según recordaba, el fin de semana Hinata se pasó por su hogar y quito todo aquello que no servía de la nevera, entonces no había problema alguno para el organismo de los felinos, pero seguro Kuroo le regañaría por el desorden de su morada, todo mundo lo hacía a pesar de que ella era feliz entre aquella montonera de prendas regadas por todos lados, fácilmente podía acostarse entre los cúmulos de ropa, especialmente en ese clima tan frio, el cual ahora que lo recordaba estaba congelando sus piernas que no demoraron en rozarse contra la tela de los pantalones contrarios, buscaba un poco más de calor que las calcetas largas no le daban, llegando a estornudar un par de veces - Vámonos... -insto en voz baja, buscando esconder su faz dentro de la chaqueta del contrario, como si meramente de ese modo lograra salvaguardarse del frio, indicando una conducta que desde lejos parecería romántica, cuando la felina lo único que quería era un resguardo del clima, en especial ahora que pequeños copos de nieve caían, derritiéndose en su cabeza y nariz, que no dudo en menear de lado a lado para apartarles, mirando al muchacho desde aquella baja posición, pidiéndole de ese modo guiara el camino que deberían tomar, porque en primera ella no tenía aquellos ingredientes en su morada, entonces seguramente les tocaría comprar algo, pero en lo que respectaba a compras, Ema solo sabía ir a la tienda de la esquina, o máximo, un supermercado cercano, dejando la mayoría de las compras mediante el modo cibernético que dudaba Tetsurö deseare emplear luego de alegar lo del paseo - Iré donde me pidas ir... -insistió, siendo escuchada por un par de colegialas que se sonrojaron antes de empezar a reír con suavidad, como si aquello fuera un Dorama popular, solo faltaba que se pusieran a sacar fotos o filmar tan romántico momento, cosa que seguramente harían si ambos gatos no se apuraban en marcharse, sin embargo Ema no se movería, no a menos que su acompañante y cuidador momentáneo lo hiciera ya que, como dijo antes, ella recorrería el camino que Kuroo indicara, dejando así todo el peso de las elecciones en manos del gatete.

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Re: Ven conmigo si quieres vivir || Privado

Mensaje por Kuroo Tetsurô el Mar Dic 13, 2016 9:02 am

Miró atento a Ema cuando esta le llamó y se le frotó de una forma cariñosa y necesitada de afecto, le sonrió como respuesta inicial y no pudo dejar de pensar que el tentarla con comida resultaba demasiado efectivo como para ser algo apropiado. Era bueno saber que amaba tanto el salmón, pero de cierta manera le hacía sentir culpabilidad por lo fácil que fue manipular la situación para ir a su domicilio. El jaguar no tenía ninguna intención perversa u oculta, pero en el ambiente que él se desenvolvía, solía actuar de esa manera, atento, cordial, obteniendo siempre lo que quería y en esa situación era el poder conocer un poco más a la minina, así como a la persona que estuviese a cargo de ella. Soltó su mano para abrazarle y así juntarla más a su cuerpo, permitiendo que se rozara con él de la forma en que ella quisiera, viendo eso como una actitud tierna y adorable dada la personalidad ajena. Tetsurô no dudó en sacar la cola que estuvo oculta hasta esos momentos bajo su chaqueta y la enredó con la ajena, acariciándola al moverla in tener mayor interés que el de darle más cariño a la chica.

—¿Te apetece comerle crudo nuevamente? — apretó el hombro de Ema al momento en que dirigió la caminata hacia el supermercado que iba a visitar antes de pensar en la academia de Ema y en la gata misma — Eso sería sencillo de hacer, pero el otro día ya le comimos así — se notaba que al moreno no le incomodaba ser quien hablase más, puesto que la rubia solo soltaba pequelas frases que no explicaban mucho — Vamos, vamos — susurró acomodándose para que ella pudiera esconderse bajo la chaqueta de él, o en parte de esta al menos — Caminemos rápido, lo mejor será evitar que nos atrape la nieve de camino a casa — alzó la mirada al notar los pequeños copos caer hacia su cabeza, sobre su cola, en sus manos y en Ema. L juntó más hacia si y avanzó rápido, procurando no ir demasiado veloz para que Ema le siguiera el paso relativamente tranquila. Kuroo ignoró al resto de personas que les observaban, no le molestaba ser visto y menos por ir acompañado con una chica tan joven. De hecho le gustaba.

Afianzó el abrazo mientras caminaban, moviendo su cola con tranquilidad al seguir sosteniendo la ajena y le fue platicando calmadamente lo que tenía pensado para la cena — Salón al horno sería algo digno de recordar  — mencionó animado a su manera — Podríamos tener varios cortes de pescado ¿Te gustan los mariscos también? — se frotó el mentón con la mano libre solo unos instantes antes de bajarla y meterla en el bolsillo del pantalón, desinteresado en usar la chaqueta para el resguardo de su mano, puesto que si la ponía en ese bolsillo, la prenda quedaría más tirante para Ema y no se taparía del todo bien. — Ema... — mencionó bajo sin detenerse ni mirarle, su atencíón estaba en el camino, cuidando el paso en cada esquina a la que llegaban para evitar accidentes, desde allí en adelante les quedaban pocas cuadras para llegar a destino y Tetsurô las aprovecharía para preguntarle algunas cosas a la joven — ¿Llegaste bien el otro día? — no fue mentira cuando dijo que estaba preocupado — ¿Sueles extraviarte de esa manera? — agregó sin brindarle demasiado tiempo a que respondiera, puesto que asumía que demoraría o que solo liberaría monosílabos como respuestas — ¿Tus padres no te dicen nada por llegar a esas horas a casa? — la vez que se conocieron no llegó a preguntarle por sus tutores o familiares, la conversación de aquella vez había sido muy superficial y un tanto distraída, puesto que el jaguar se encontraba trabajando en esa ocasión, por lo que no pudo centrar toda su atención solamente en ella.

Giró en cierta esquina para así evitar mayor público alrededor, quería intimidad, sentía que al hablar de esas cosas aunque fueran mínimas, no debían hacerse estando en la calle. Prefirió no preguntar más, no hasta encontrarse ambos en la casa ajena. Continuó el camino hasta llegar a una de las entradas del supermercado, era muy grande y variado, allí varios iban rápido al interior no solo para comprar, sino que usarían el comercio como resguardo de la nieve que iba cayendo más y más a prisa. Seguramente esa tarde y noche nevaría bastante, no solo el frío le delataba, el mismo cielo mostraba un tono casi parejo, indicando que la nieve no se detendría dentro de varias horas. Tetsurô deseó que así fuese, que nevara toda la noche, hasta el día siguiente. La nieve le calmaba aunque no le fuese grato pasar tanto frío bajo esta.

Apartó su cola y la bajó dejando solo la punta alzada, meciéncola inquietamente y avanzó con Ema hacia la entrada, viendo la fija de carritos disponibles al uso. Sin soltarla fue en busca de uno y lo tomó por la zurda para retroceder y así dirigirle al interior del supermercado, el cambio de temperatura dentro era notorio, así que el jaguar soltó a Ema para quitarse la kufiyya que rodeaba su cuello, dejando esta en el borde del carrito, amarrada con simpleza — Deja tus cosas en el carrito, así estarás más ligera — mencionó el moreno deteniendo el andar no muy cerca de la entrada para no estorbarle a nadie, ya que habían bastantes personas que entraban y salían al ser un sitio céntrico.

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Re: Ven conmigo si quieres vivir || Privado

Mensaje por Ema el Vie Ene 20, 2017 7:52 am

Para alguien como Ema, una persona cariñosa y atenta como Kuroo, era algo que añoraba, después de todo, no siempre te topabas con un chico dispuesto a alimentarte y acariciarte tan suavemente, obteniendo como pago una pequeña charla, aunque eso fuera costoso para una persona tan callada como Ema, pero por el salmón gratuito que Kuroo tan bien preparaba, -según su pensar - era capaz de hacer el esfuerzo sobrehumano de tener una charla medio normal con el gatete gigante.

Sus pasos a comparación del varón eran cortos, la seguridad que el abrigo ajeno le daba era única, su aroma animal, fuerte y suave a la vez, con un toque felino que llegaba a convertirle en un compatriota de la pudin, pero al mismo tiempo, debido a lo imponente que era el muchacho a comparación de la fémina, llegaba a hacerla sentir tan segura como ligeramente temerosa.


- Si me gustan... -su voz tenue intentaba alzarse sobre las voces de las demás personas, sin conseguir su propósito, frustrando a la de cabellera bicolor, quien abrió su boca para repetir la frase, sin conseguir un nivel más fuerte de desniveles que el anterior, optando por dejar hablar al chico, grabando las preguntas que le hacía con el celular, para así no deber temer a la hora de responderle, porque con la mentalidad de Ema, no sería difícil recordar las cosas que el mayor diría, pero el riesgo a equivocarse era grande, por ello tomaba aquellas precauciones. Finalmente, el camino al supermercado termino, tras haber ingresado por las puertas del local, conforme Ema se sacudía, lanzando pequeñas gotitas de nieve derretida en todas las direcciones, despeinando su de por sí, rebelde melena clara - Bien -asintiendo, Ema deposito sus pertenencias en el carrito, buscando la grabación que antes había hecho de Kuroo, jalando la manga de su chaqueta para que le prestara la debida atención, conforme reproducía el primer audio.


Podríamos tener varios cortes de pescado ¿Te gustan los mariscos también?


- Me gustan mucho -asintió para dar mayor énfasis a sus palabras, mirando su pequeño aparato que no dudo en volver a reproducir, deteniendo esta vez la grabación, luego de que todas las preguntas del varón fueran dichas, sopesando cierta idea que cruzaba por su mente. Desde hacía rato que Kuroo le estaba llamando por su nombre, y según ella comprendía cuando alguien lo hacía, lo más correcto era imitar aquel gesto, pero al ser el gatete mayor en edad quizás la idea le fastidiaría.


Ema... ¿Llegaste bien el otro día? ¿Sueles extraviarte de esa manera? ¿Tus padres no te dicen nada por llegar a esas horas a casa?


- Tetsurô... -musito dudosa el nombre del chico, encogiéndose en su propio lugar, elevando los hombros conforme apretaba el celular contra su pecho. Se sentía un poco intimidada y no sabía porque, quizás era por aquella mirada tan profunda que el mayor tenia, era casi como si lograra mirar hasta lo más profundo de su ser, detrás de sus vestiduras y de la actitud tan fría que muchas personas decían ella poseía - Yo... llegue bien -parpadeo un par de veces, echando a andar de nuevo, virándose luego de unos pasos para ver si el chico le estaba siguiendo - No suelo perderme... Hinata suele acompañarme a casa -según recordaba el corvato más de una vez le había llevado a su hogar, y ese tipo de actos reducían en gran medida los posibles extravíos que la chica pudin podría tener - Vivo sola... no importa la hora... puedo llegar cuando desee -supuso que con ello todo el interrogatorio estaría saldado, incluso sus ánimos volvían a estar en un nivel normal -al menos lo que en ella se consideraba normal -, notándose aquello al verla mirar los diferentes productos de la tienda, especialmente la sección de comida instantánea, estando segura de que prontamente necesitaría reabastecer su despensa, pero, todo se detuvo en su mente al sentir la mirada penetrante del varón, recordándole que no estaba sola en aquellos momentos, y de un modo u otro, necesitaba darle la mínima charla al chico - Yo... Tetsu... -el nombre del chico se quedó ahogado en su garganta, conforme inflaba las mejillas para verle. Hablar no era lo de ella, jamás lo había sido, para Ema, todo era más sencillo si estaba texteado, era con el celular con lo que más cómoda se sentía a la hora de hablar y no cara a cara, pero la señal en el supermercado era mala, y sus textos llegarían al chico una vez salieran del lugar, convirtiendo todo en un momento bastante angustiante para cualquiera de los dos - Tu... -intento nuevamente, acercándose al varón, colocando su dedo índice en el pecho del chico, presionando un poco, conforme escribía en este, lo más lento y claro que podía, angustiada porque él comprendiera pero, estaba segura que ese modo era mucho más lento y tedioso, debiendo suspirar para luego volver a hablar, sin haberse despegado el cuerpo ajeno, estando atrapada entre el carrito y Kuroo - ¿Vives... solo? -Ema se sentía en la gloria tras haberlo dicho, sus ojos parecían estar un poco más brillantes ante la emoción, era como si hubiese derrotado a algún enemigo de videojuego, aunque ella no era la única emocionada, puesto que una ancianita a escasos centímetros de ambos, no dejaba de lanzarle miradas al jaguar, musitando "La juventud de ahora", al seguramente creer, que ambos eran una pareja formal - Puedes dormir en mi cama... si es que nieva mucho -obviamente Ema le estaba ofreciendo hospedaje temporal, en caso de que la pequeña tormenta de nieve se hubiera incrementado a la hora en que terminaran su comida, pero eso no fue bien visto por la anciana que no demoro nada en tirar la lata de duraznos en conserva que había tomado para agregarla al carro, mirando entre sorprendida y aturdida al chico a quien hacía poco intentaba apenar con sus palabras, mirando luego como Ema se separaba del mayor, caminando por entre los pasillos, buscando la sección de peces, conforme esperaba que el gatete le siguiera el paso - Tet... Tetsurô -lo llamo suavemente, al notar que aún no le había seguido, señalando con su dedo la sección donde estaban los peces, esperando que el chico estuviera a su alcance para continuar caminando, acabando por acomodarse nuevamente entre el carrito y su pecho, solo que esta vez iba mirando al frente, colocando sus manos cercanas a las del varón, sobre la barra con la cual maniobraba el carrito, quedando de esa forma su espalda pegada al torso masculino, en un vano intento por conseguir algo de calor. Si bien el supermercado tenía su calefacción encendida, no ayudaba en nada que la gente entrara y saliera a cada minuto, trayendo consigo una buena capa de nieve, además de la fría ventisca que no hacia otra cosa que enfriar el humedecido cuerpo femenino - Duchémonos... al estar en casa -ofreció sin pensarlo mucho, teniendo en mente que de esa manera recuperarían el calor rápidamente, aunque por lo pronto, primero necesitaban terminar sus compras y luego, los planes de la noche seguirían su rumbo.

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Re: Ven conmigo si quieres vivir || Privado

Mensaje por Kuroo Tetsurô el Lun Jun 26, 2017 5:57 am

Le extrañó la actitud contraria al verla con el teléfono muy cerca, en esos momentos Kuroo no se percató de que estaba siendo grabado, solo cuando Ema fue reproduciendo los audios es que el moreno, con una sonrisa, se fijó de semejante situación donde por vez primera era partícipe. Aguardó a que Ema hiciera lo que debía, lo cual Kuroo interpretó como tratar de responder, sino ¿Qué caso tendría grabar esas interrogantes? Hasta cierto punto le parecía tierna la escena, ya que aún si Ema no respondía todo, el moreno estaría bien, después de todo comprendía que ella hablaba poco y bajo, estando fuera era complicado dialogar a un ritmo prudente y considerado para la menor. Tomó nota de su gusto por los mariscos y de inmediato pensó en que tipo de comida preparar, deseaba brindarle un pequeño festín, uno donde él demostrara que tan bien se le daba cocinar para poder sacarle aunque sea una sonrisa a la minina.  Además, Tetsurô seguía con la idea de que Ema no comía muy bien tras haberle visto tan animada al comer salmón en su primer encuentro.  

Cuando Ema le llamó por el nombre, Tetsurô alzó la cola con genuino interés, pocos le llamaban de esa manera en la actualidad -por no decir nadie-, de cierta forma le generaba nostalgia y le otorgaba la necesidad de volver a escucharlo, pero antes de ello era necesario oír a Ema. Caminó junto a ella dejando que la conversación progresara al paso que Ema fue dando, Tetsurô con paciencia le miró un poco más antes de dirigir la vista al frente y luego a los productos que ofertaban en primera instancia. — ¿Así que tu novio te lleva a casa? Eso es lindo, Ema~   — asumió por la manera en que ella mencionó lo anterior — ¿Sola? ¿Sin nadie más? — Kuroo ladeó el rostro mostrando confusión y no quiso interrogarle allí de sus razones para no estar con sus padres o con algún tío, por ejemplo. Para cuando Ema le señaló, por reflejo Kuroo se tocó el pecho con el índice de la diestra, puesto que la zurda manipulaba el carrito que iba siguiendo un camino recto hasta ese preciso momento, donde tuvo que frenar y acomodarse a la postura de la chica.  

Atentamente aguardó a escuchar esa suave voz, sorprendido por la pregunta formulada — Así es, vivo solo también — enderezó el rostro y dejó ambas manos en el carrito, atrapando así a Ema unos momentos. No fue consciente de que eran vistos, el moreno solo tuvo ojos para aquella tierna y pequeña muestra de interés, en ella le parecía verdaderamente encantador — Llevo viviendo solo durante bastante tiempo, por eso aprendí a cocinar — rió bajo — Planeo demostrarlo con mi mejor platillo — acotó no por llenar los espacios sin habla, sino por su labia natural y esa facilidad con la que siempre se le dio el dialogar.  Lo siguiente no lo esperó para nada, mucho menos la reacción de la anciana a un costado, Tetsurô apartó la mano para tratar inútilmente de excusarse ante lo dicho por Ema, pero la mujer negó efusivamente y se apartó del lugar completamente ofendida. El moreno había pensado por un momento lo que aquella igual pensó, no podía culparla, pero esa mujer no conocía lo inocente y literal que podía ser la pequeña minina. Incluso Kuroo aún se sorprendía de esa honestidad con la que hablaba, aunque bien sabía que sería mejor añadir un poco más de detalle a todo. Se apresuró en ir donde Ema, quien se había apartado tomando el liderazgo de la ruta — Ema, ¿realmente eres consciente de todo lo que dices? — dijo en un susurro muy bajo, siendo más una pregunta retórica que una con necesidad de respuesta.

Suspiró y negó para si mismo en lo que perseguía la esencia de la escurridiza rubia, para cuando la alcanzó esta volvió a acurrucarse entre él y el carrito, aquello pronto le alejaba cualquier idea insana que pudiese obtener, eso claro hasta que Ema salía con una frase como la que mencionó de la ducha. Inevitablemente pensó en ella en tal situación, lo cual le hizo sentir sucio al ser ella aún muy joven, una que vestía aun ropa escolar —Ema, ¿Sueles invitar personas a tu casa de esta manera? No deberías hacerlo tan a la ligera, menos a ducharse... — volvió a pensar en ello y trató de mirar un punto cualquiera para disipar la imagen mental que quedó — Viviendo sola, debes ser más cuidadosa ¿Sabes? — a Tetsurô pocas cosas peligrosas le habían sucedido viviendo solo, pero trabajando como 'host', era normal oír de otros en situaciones así donde más de una atrocidad les había sucedido — ¿Cómo lo haces para comer y esas cosas? ¿Lo haces todo por tu cuenta?  — se acomodó para poder brindarle más calor, no porque lo supiese directamente, sino de manera instintiva, propia de alguien con ansias de proteger como era ese el caso con Kuroo.  

El jaguar tomó la ruta a la zona más helada del sitio, aquella con los productos congelados y donde preservaban los peces, algunos en sus peceras y otros en pequeñas montañas de hielo. Los mariscos se veían al final, lo primero era la selección de salmón y peces de semejante tamaño. Tetsurô alzó la cola, esta se meció como si estuviese viendo algo moverse, atento mientras iba avanzando tranquilo con Ema ante él — Espérame aquí, afírmate del carro, vuelvo en un momento — le dijo soltando el carro para ir en dirección a donde creyó ver el mejor ejemplar en venta. Aún en esa zona, donde el jaguar le dejó, podía sentirse un poco menos de frío que en la zona cercana al hielo donde la refrigeración era mucho mayor. Trató de realizar la selección rápido, no quería perder mucho tiempo allí, no tras considerar que Ema tendría hambre y frío, junto con el hecho de que la fémina estaba pensando el darle alojo y prestarle la ducha. Era mucho como para que Tetsurô lo dejase pasar y no porque desease aprovecharse, sino todo lo contrario. A ese punto le seguía impresionando la intimidad que entre ambos estaban generando, no era algo normal, pero generaba en el mayor un sentimiento cálido. Le gustaba. Cada tanto volteaba para ver a Ema, temía que la chica se perdiera al seguir algo de su interés o que por el contrario, alguien se la arrebatara de alguna forma. Para Kuroo ella era muy frágil, no por debilidad, sino por algo más hondo en la chica misma.

Tardó algunos minutos, pero al volver ya contaba con lo mejor de lo mejor, tal y como diría él. Sonrió a la chica y, por mera curiosidad, le preguntó — ¿Tienes verduras y arroz en casa? — meneó nuevamente la cola y se posicionó cerca de Ema — Patatas, cebolla, pimentón, cilantro  — mencionó algunas al azar en tanto aún ideaba lo que prepararía — Ajo, zanahoria, berenjenas... — y allí se detuvo, se le antojaron berenjenas, tal vez fritas junto al pescado o al horno. Sonrió nuevamente — y algo para beber, ¿Qué te gusta beber?  — preguntó pensando en chocolate caliente, té o café, sería lo común. Tomó el mando nuevamente del carrito para ir en busca de las dichosas berenjenas y de lo que hiciera falta, teniendo en cuenta claro cada cosa que Ema fuese a decir o  reaccionar.

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Re: Ven conmigo si quieres vivir || Privado

Mensaje por Ema el Miér Ago 02, 2017 12:13 am

Kuroo hacia muchas preguntas, tantas que la charla se le estaba complicando un poco a la gata, después de todo estaba con alguien que si bien le agradaba en gran medida, no conocía del todo, y según le habían dicho en el pasado, tenía que tener en mente lo que los demás sentían, pensaban y querían, sobre todo por la manera en que ella solía expresarse, tan libertina y directa que era sencillo el herir a otras personas, por eso intentaba analizarle, sopesando que cosas serían las mejores a decir, pero todo llegaba a la misma conclusión, haría lo de siempre, hablar con la verdad, expresarse adecuadamente quedaba en segundo plano, porque así no era ella, simplemente le costaba decir cierto tipo de cosas y dudaba poder cambiar ahora.

Finalmente cuando pensó que podría hablar, Kuroo se apartó para ir en búsqueda del tan ansiado pescado, dejándola alejada del frio de aquellos refrigeradores, pero no por ello paso por alto el aroma marino que empezaba a abrirle aún más el apetito, quería irse, así de sencillo, poder comer, vestirse de manera adecuada -al menos lo que ella consideraba adecuado-, abrigarse entre sus mantas y poder jugar videojuegos hasta el amanecer, sin embargo, conforme el jaguar continuaba haciendo aquella lista de alimentos faltantes, las orejas de Ema se bajaban más y más. No tenía nada de eso, y otros ingredientes le dieron escalofríos.


- Tengo verduras... son instantáneas -había recordado su ultimo pote e sopa instantánea, se suponía que era de maíz, y eso era una verdura, entonces si la tenía, sin embargo todo lo otro no- No me gusta el ajo Tetsuro... la cebolla tampoco -su gesto era similar al de una pequeña niña rehacía a comerse su brócoli, frunciendo la nariz, apretando los labios y tensándose ante la sola idea de ser obligada a comérselos - Tengo bebida... creo... pero no sé qué es mi favorita -su cola empezó a serpentear, tenía agua del grifo y eso contaba como bebida según ella, pero si el pelinegro preguntaba que amaba beber, pues ella siempre tomaba lo primero que tuviera a mano, así que realmente no tenía un gusto en particular, aunque eso sí, si era dulce mucho mejor. Solo entonces, tras la lista mental de las cosas que necesitaba para su morada, recordó que Hinata llevaba algo de tiempo sin hacer las compras con las cuales ella subsistía y en realidad era él y nadie más el que podría aseverar que había y que no, en la casa de la minina - No sé... si tengo más... Hinata lleva comida cuando va a casa... -lento, el nombre del cuervo volvió a salir de sus labios, sin embargo estaba segura de que Kuroo podría llegar a malinterpretarla, y si, solo entonces le importaba que sus palabras no tuvieran un buen significado, en lugar de haberse preocupado cuando de una manera indirecta insinuó un baño en conjunto - Él y Kenma llevan cosas cuando van... son como esposos -su gesto se torció, no tenía una mejor manera de describirles después de todo, aunque decir amigo y hermano hubiera sido mejor que sacar la palabra esposo, porque o bien significaría que tenían una curiosa relación donde ella era la esposa o que ambos era una pareja de casados que le cuidaban por sabrá Dios que motivo - Pero no son novios... solo me dan cosas, y yo les doy también -contenta con su excelente y "larga" explicación, la fémina empezó a andar con el carro nuevamente, dejando en el olvido las viejas preguntas del varón respecto a si efectivamente vivía en completa soledad o no, tampoco dio más detalles sobre su hermano ni su tan apreciado amigo, dejándole al felino la idea que más deseara sobre cómo y quienes eran en realidad, incluso sobre qué tipo de cosas se daban mutuamente.


Lo siguiente en la lista sobre qué cosas hacer, eran el terminar las compras y finalmente dirigirse a la morada de la menor, quien aunque no lo deseara empezaba a plantearse si estaba en condiciones de ser habitada, todo porque según tenía en mente, había dejado ropa regada, platos sin lavar, y un desorden digno de una explosión masiva o un ataque de conejos de polvo en su vivienda, sin embargo, eso sería algo que solo su visitante podría llegar a juzgar.

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