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Mensaje por Shinya Yamazaki el Sáb Mayo 14, 2016 6:35 am

Aquella mañana Shinya despertó cansado y adolorido, apenas había dormido unas horas debido a que durante la noche estuvo sumamente ocupado ensayando junto a sus compañeros, estaban contra el tiempo y como el domingo Shinya tenía planes ya, no podía desaprovechar la oportunidad de trabajar durante la noche del sábado. Se sentó como pudo en la colchoneta donde durmió siendo delgada y, básicamente, era como dormir directamente en el suelo. Meditó durante varios minutos y llegó a la conclusión de que fue una pésima idea y más por no haber tratado de dormir en su forma animal, pero aquello no le gustaba, de sus compañeros nadie sabía su real naturaleza al comportarse siempre como un simple humano. Miró a los alrededores notando como el resto seguía durmiendo, algunos sobre los escasos sillones, otros con pobres mantas y unos cuantos que como él tomaron las colchonetas de entre los materiales para las obras. Se levantó con pereza y tomó todas sus cosas, no debía demorar mucho o llegaría tarde a casa, aunque en ello Shinya exageraba puesto que apenas si eran las siete de la mañana y en un domingo solo los religiosos se levantaban a esa hora. Arregló su ropa con rapidez y como mejor pudo, pero cualquiera que le viese podría notar que algunos de sus botones estaban mal puestos y que solo deseaba seguir durmiendo. Por suerte para él al salir del teatro dio con un taxi sin pasajeros y no dudó en tomarlo.

Tardó alrededor de quince minutos en llegar a la casa y como si se tratase de un sonámbulo ingresó al domicilio sin emitir ruido. Dejó su bolso a un costado de la entrada, sobre un mueble que normalmente servía para mantener las llaves al llegar, las cuales Shinya había metido en el bolsillo de su chaqueta ante lo adormilado que se encontraba. Subió las escaleras aferrándose al barandal como si de una cuerda se tratase y tras unos minutos llegó al segundo piso, trató de no hacer mucho ruido para así no despertar a Gou, pero sin darse cuenta sus pisadas fácilmente le alertarían debido a los agudos sentidos de aquella. Bostezó varias veces antes de entrar a la habitación que permanecía a oscuras gracias a las gruesas cortinas, a medida que avanzó fue quitándose la chaqueta y esta la dejó sobre una silla, se quitó el calzado sin siquiera pausar su caminar y se dirigió a la amplia cama que compartía con Gou en más de una ocasión, puesto que pese a vivir juntos y tener una relación diferente a la amistad, Shinya respetaba mucho su espacio y el de ella, por lo que los dos tenían su propia habitación en aquella casa. La corbata que usaba quedó tirada en el borde de la cama al igual que sus pantalones, no se molestó siquiera en buscar algún otro pantalón para dormir, no le interesó al carecer de ganas para seguir de pie.

Murmuró algo ya cerrando su mirada y se subió a la cama gateando hasta llegar a la altura apropiada y se cobijó entre las sábanas, no sin antes colocar una nueva alarma en el teléfono que le despertase a una hora prudente, puesto que el sueño le ganaba y ansiaba poder dormir un poco más antes de preparar el desayuno. Se acostó con lentitud y observó como a su costado estaba Gou durmiendo con aparente tranquilidad, se alegró por no haberle despertado sin parecerle extraño que aquella hubiese dormido allí durante la noche. Pensó que le habría esperado y eso le hizo sentir algo de culpa, pero ya se disculparía más tarde, lo que primaba en esos momentos era poder dormir. Se acomodó y buscó el calor ajeno abrazándole con sutileza sin siquiera mirarle, puesto que tras hacerlo se quedó dormido profundamente. No fue hasta al menos dos horas después en que fue despertando al sentir movimiento a su lado, para su mala fortuna el teléfono se había apagado al no tener suficiente batería y por ello es que no sonó para despertarle, siendo aquello una real desgracia para él que desconociendo la hora se removió buscando seguir durmiendo un poco más.

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Mensaje por Gou Matsuoka el Miér Mayo 18, 2016 7:59 am

Estaba cansada, demasiado para ser creíble, y no es que la joven mujer de rojos cabellos fuera del tipo fiestero, alguien que se pasara la noche del sábado de juerga mientras su novio –con quien por cierto compartía domicilio –trabajaba arduamente, llegando a muy tempranas horas de la mañana debido a que, como Shinya le había mencionado anteriormente, estaban contra reloj para una nueva obra que prontamente se presentaría.

Al contrario, y contra todo pensamiento de alguien de su edad, Gou se había pasado casi toda la noche en vela, mirando viejas películas en una tableta, protegida del frio invernal al mantenerse acurrucada entre las cálidas mantas de la cama del can, esperando que regresara de aquel ensaño al cual hacia horas se había marchado, comentándole el no estar seguro de la hora de retorno, pero a la chica no le interesaba, después de haber perdido a su hermano, llego a adquirir el buen o mal habito –dependiente de quien lo asimilara –, de aguardar despierta el retorno de las personas cercanas a ella, aunque actualmente por el único que esperaba era Yamazaki, sin interesar que al día siguiente tuviera clases, o tan siquiera se llevara algún regaño del mayor, ella no deseaba perder a nadie más en su vida, siendo de este modo una agridulce espera cada vez que alguien se marchaba, llegando a parecer que el verdadero can de la relación era ella.

Se mantuvo despierta el máximo tiempo posible, durmiéndose con el filme en blanco y negro entre sus pequeñas manos, despertándose sobresaltada con el sonido en el piso inferior, sin embargo sus sentidos le indicaron que el recién llegado era Shinya, ya que ningún olor diferente se hacía presente en la residencia. Aun adormilada consiguió guardar la tableta dentro del cajón de la mesita de noche posada a su lado en aquella amplia cama, antes de volver a hundirse entre las mantas de la amplia cama matrimonial, escuchando los torpes pasos de su novio al, según su imaginación, desvestirse para posteriormente ingresar en la cama con ella, abrazándola con extrema delicadeza.


-Shin… –el nombre del can se vio cortado cuando la joven felina se viro, apreciando la faz del mayor completamente dormida. Seguramente paso la noche en vela como ella, pero por motivos completamente diferentes. Rendida por ese hecho, poso un dulce beso en los labios del bello durmiente, segundos antes de acurrucarse más contra su cuerpo, percatándose de la semidesnudez de este, sobre todo cuando ella misma portaba tan solo una de las grandes camisas del pelioscuro, pudiendo enredar sus piernas en las contrarias, gozando del tacto de piel con piel, siendo una de las pocas cosas que extrañaba cada que le tocaba dormir en su propia alcoba, llegando en ocasiones a colarse en el cuarto del Yamazaki, producto de la necesidad de su calidez por las noches, un pequeño y casi prohibido deseo que rara vez le era negado. En aquellos momentos, aun cuando las palabras no pudieran ser pronunciadas, cuando los sentimientos morían en su mente, ella disfrutaba de la primer sonrisa que compartía con el contrario, sin que este fuera consiente de ese hecho, y todo porque nuevamente lo tenía a su lado, sintiendo sus fuertes brazos rodearla, contagiándola de aquel preciado calor mientras sus palpitaciones parecían volverse una, cada que esto pasaba Gou era realmente feliz, porque Yamazaki había vuelto al hogar, él estaba bien y por consiguiente todo su pequeño mundo podía continuar en relativa paz -Descansa… –esas palabras fueron como un pequeño bálsamo, o incluso un somnífero, permitiéndole dormir con absoluta paz, sin soltarse del cuerpo contrario, recargando su frente contra su amplio pecho, soñando como cada que lo tenía a su lado, porque sin darse cuenta, Yamazaki se había vuelto casi una necesidad en su vida.


Las horas pasaron y la pareja continuaba durmiendo con extremo placer, era domingo después de todo y en un día como aquel seria pecado despertar temprano, incluso los dioses parecían haberse puesto de su parte al impedir que la alarma del actor sonara despertándole a él o incluso a Gou, dejando que durmieran hasta que su cuerpo indicara que el descanso había sido suficiente.

La pelirroja empezó a removerse luego de un par de horas, sintiendo que sus parpados no podían continuar pegados entre sí, pero eso no fue lo único que corto su ensoñación, sino el movimiento del mayor producido por ella misma, podría llamársele una reacción en cadena, sin embargo Gou lo abrazo con más fuerza, enterrando su faz en tan amplio pecho, respirando su aroma natural conforme pensaba las palabras adecuadas para poder retenerle un poco más de tiempo a su lado, porque malinterpretando la situación, llego a creer erróneamente que Yamazaki se disponía a levantarse y realizar las labores del hogar.


-Shinya… quédate un poco más en la cama… es domingo –lo alentó a la pereza, elevando su faz para enfrentar aquel mirar, de un turquesa tan opaco como las aguas más profundas del mar, contra su propio y atípico rojo tan brillante como el más intenso fuego, cosa extraña, porque ambos elementos se contraponían en extremo, pero aun así era curiosa la manera en que podían perderse en los ojos contrarios -Anoche me quede dormida esperándote… déjame tenerte un poco más de tiempo aquí –insistió una vez más, esta vez optando por aquella cara tan infantilmente sonrojada que delataba su edad real, porque Gou aún era una joven mujer en desarrollo, en una edad donde rara vez se puede compartir aquel tipo de intimidad con tu pareja, especialmente a sabiendas del mundo externo, porque su relación no era un secreto, ni para sus amigos o incluso familia, logrando la entera envidia de las compañeras de clase de la pelirroja -Solo un poco más… luego hare el desayuno, lo prometo –volvió a realizar su pedido, dándole el plus de alimento de su mano, porque según recordaba era Shinya quien solía encargarse de aquella tarea, pero de vez en cuando no era malo rotar, aun cuando solo fuera un tazón de cereales y leche -Después… podemos ducharnos, y mirar televisión en el sofá… haremos lo que quieras hoy, pero antes déjame dormir un poco más de tiempo… mientras seguimos en la cama… abrazados como ahora… ¿Está bien? –para alguien tan activa como ella, el verse cansada, o incluso con tanta paz, podría asociarse a su lado felino que clamaba por descanso, teniendo a entera disposición del Yamazaki, una Gou modorra. Aunque… modorra o no, la chica recordó algo importante, que no había hecho cuando Shinya volvió, debido a que automáticamente acabo dormido -Bienvenido a casa Shinya… –alego elevando su faz, frotando sus narices segundos antes de apropiarse de sus cálidos labios, besándolos con delicadeza, ladeando su cabeza hacia la derecha para amoldarse mejor a esa acción, tomando posesión de su boca con un poco más de energía, permitiendo a sus palmas abiertas acariciar la amplia espalda masculina, llegando a presionar su anatomía femenina contra la masculina, disfrutando del contacto que hacia tantas horas no había tenido, durante unos cuantos minutos más, antes de deber separarse, recargando ahora su cabeza en la acolchada almohada, permitiendo a su larga cabellera esparcirse entre las blancas sabanas, sin poder apartar su entrecerrado mirar del contrario.


Realmente, la vieja historia de que perros y gatos no podían llevarse bien estaba herrada, porque para Gou, aquel can era indispensable en su mundo.  

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Mensaje por Shinya Yamazaki el Mar Mayo 24, 2016 10:37 pm

Tanto era su cansancio que no pudo apreciar el tierno gesto que Gou le dio, tampoco fue capaz de ver como ella se acercaba alegre a él apenas este le abrazó y habría deseado poder apreciarlo y corresponder, muy a su manera, aquella ternura y calidez que la fémina solía entregarle y de la cual Shinya jamás se aburría. Lo único que hizo fue abrazarle más contra él por mero reflejo, presionándola contra su cuerpo en lo que su sueño seguía durante las horas siguientes. Frunció ligeramente el ceño al sentir movimiento, seguía cansado, carecía de ánimos para levantarse y el no abrir su mirada le impedía tener una percepción decente sobre la hora, por lo tanto pensó en seguir durmiendo al ser lo que su cuerpo le pedía con gran necesidad, pero Gou le habló y Shinya separó sus párpados para poder enfocar con algo de dificulta el rostro ajeno al estar recién despertándose. Contempló entonces el rostro de la felina y como su pálida piel mostraba un suave sonrojo, Shinya se acercó a ella y apegó su frente a la ajena unos momentos para poder decirle en un susurro — Te dije que... — movió su faz casi como si realizara una caricia con su propio rostro a la menor —... que durmieses temprano — comentó con una débil voz producto de aquella evidente pereza.

— Gou... — su voz seguía siendo susurrante al referirse a ella y apartó ligeramente el rostro para volver a mirar sus orbes — ¿Sabes hacer tostadas francesas? — al preguntarle aquello sonó verdaderamente caprichoso siendo adjudicado a la tranquila alegría que le daba estar al lado de ella, siendo abrazado tal y como Gou lo hacía. Shinya sonrió y entrecerró la mirada — Hoy te quería sacar a pasear — murmuró relajando su expresión — Aunque...— e iba a pronunciarse sobre cuanto le gustaba estar así con ella pese a ser tiempo que perderían en otra cosa, pero la fémina se le acercó mencionando una frase que siempre le recordaba que ya no estaba solo, la tenía con él y solo para él, por lo que al sentir su caricia y posterior beso se aferró más a Gou para así corresponder a sus besos con necesidad, cerrando su mirada para así centrarse solo en la sensación que ella le generaba. Pasó sus manos desde la cintura ajena hacia las caderas y allí se quedó en suaves caricias, su boca en tanto la retuvo en un apasionado beso sin deseos de acabarlo, no importó más el sueño o el cansancio, nunca se cansaba de tenerla contra su cuerpo. Tan delgada y delicada, tan afectuosa, tan frágil para alguien como él.

— Gou — susurró sin apartarse de la suavidad de sus labios e incluso avanzó cuando la menor quedó recostada, Shinya mantuvo el abrazo dado y se acomodó dejando que su mano izquierda se flectara para darle soporte a su cabeza solo para estar cerca de ella — Me habría gustado llegar antes a casa — comentó descendiendo su faz para besarle la mejilla derecha — para verte dormir temprano — susurró y le dio otro beso más cerca del cuello mientras que la diestra fue rozando con solo las yemas el cuerpo contrario, pasó por la curva de su espalda hacia la cadera y de allí subió por parte de la cintura hasta tocar su brazo. Su piel era suave y le provocaba a tocarla más, cosa que hizo al acariciarla en lo que su mano subió y se posicionó sobre la mejilla contraria a la que besó. — Ahora no se si quiero dormir y perderme la oportunidad de verte tan tranquila — fue más sincero de lo normal y quizás se podía atribuir a ese letargo que le invadía poco a poco. Acarició con el pulgar el pómulo de la chica y tocó el cuello ajeno con los labios que le recorrieron en suaves besos sin dejar de mirarle con atención hasta que tuvo que alzarse y volver a probar sus labios con mayor posesividad que antes y ya no tan lento.

— Luego te dejo dormir un poco más, Gou — sabía perfectamente que lo que estaba haciendo le incomodaría al dormir, pero en Shinya despertó la necesidad de afecto, dar y recibir obviamente, aunque tendría cuidado puesto que sabía como podían acabar las cosas y lo que no deseaba era cansarla más de lo pertinente. Apegó su cuerpo más hacia ella colocándose sobre la menor ante la búsqueda de sus labios, dejando la zurda a un costado de la almohada ajena y la otra mano quedó tras el cuello de la chica en lo que duraba aquel intenso beso.

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Mensaje por Gou Matsuoka el Miér Mayo 25, 2016 3:23 am

Para Gou, la voz de Shinya era tan relajante, acogedora y por sobre todo cálida, tanto que en momentos como aquel podría suplir cualquier tipo de nana para dormir, solo bastaba que continuaran en aquella posición, donde el mayor le permitía hundirse en su tibio cuerpo, para que nuevamente callera en brazos de Morfeo, tal cual un gatito recién nacido que solo piensa en dormir sin descanso, pero no sería posible, en especial cuando los labios del can empezaban a recorrer su cuello, depositando suaves besos que erizaban su piel.

Gou sabía que Shinya solo estaba mimándola, lo comprendía a la perfección, pero su cuerpo pensaba contrario a ella, despertando cada poro aletargado por la pereza, erizando hasta el bello más corto de su nuca, obligándole a prestar atención no solo a sus palabras, miradas y labios atendiéndola, sino también a las yemas de sus dedos al recorrer su piel, volviéndola de gallina con cada nuevo recoveco que se atrevía a inspeccionar. En esos momentos sabia lo lascivo de sus pensamientos, y por ello no era capaz de responder a cada pequeña oración que el Yamazaki emitía, su mente era un revuelo de ideas, intentando centrarse en cosas diferentes al cuerpo del pelinegro sobre el propio, continuando con su suave tacto, haciendo que se perdiera en su cuerpo del mismo modo que él haría con ella, sin embargo no se deben confundir aquí las cosas, Gou no era una persona centrada todo el tiempo en el sexo, la razón principal de esto era la curiosa mezcla de fatiga que no la dejaba pensar con coherencia, sumada a la falta que últimamente aquel hombre le hacía debido a lo pesado de su agenda, ambos sabían que su descuido para con la fémina no era algo deseado, sino basado en su horario laboral bastante apretado últimamente, cosa que era buena para su carrera, todo aquello la pelirroja lo comprendía, incluso la manera en que Shinya parecía buscar expresarle de manera más sincera su afecto cada que podían compartir algo de intimidad, todo estaba destinado a compensar el tiempo que no podían estar juntos, porque para bien o mal, el Yamazaki era una persona realmente atenta, aun cuando rara vez se dejaba entrever esa dulce personalidad.


-No te preocupes por eso… –finalmente su voz se hizo presente después de un eterno silencio en el cual su mente se centraba en las tostadas a la francesa, intentando recordar la receta para así omitir sus lascivas ideas con su novio, quería complacerlo un poco, al grado que fingiría aun recordar la preparación para luego basarse de internet y así guiarse de algún video que viera por la web, utilizándole como ayuda memoria -Hoy puedes verme como más quieras Shinya… te lo dije, haremos todo lo que quieras, incluso si eso significa que duerma para que me veas –bromeo con él, acercándose un poco más a su calor, realmente lo necesitaba en aquel día tan frio, pero su suave beso, seguido de tan dulces palabras lograron recuperar el sonrojo de su blanquecina faz. La gata realmente lo quería, no supo cuándo ni realmente como era que él se había colado de ese modo en su corazón, pero lo consiguió tan repentinamente y de forma tan amena, que ahora su nombre estaba grabado en ella de tal modo que fácilmente sacaba ese lado sumamente penoso de la muchacha -¿A qué te refieres con eso? –no había entendido el motivo ni la razón por la cual alego que luego la dejaría dormir un poco más, sin embargo la respuesta vino por si misma cuando la calidez del Yamazaki le envolvió por completo al estar este sobre su cuerpo, apresándola con la zurda a un lateral de su cabeza mientras que la diestra servía de apoyo conforme el cálido y necesitado beso se desencadenada.


No era la primera vez que sufría un cambio repentino de comportamiento en su novio, pero en ningún caso se sentía preparada para las cosas que tenía en mente, tales como aquel inesperado beso que profetizaba un algo más, un algo que solo estaba en los pensamientos de la gata, pero no importaba, prácticamente podría decirse que era él quien le tentaba con sus actos, con su cariño, con su tacto, con su sola e intoxicante presencia.

Rápidamente ambos parpados se cerraron conforme correspondía a su beso, los labios de la joven bailaban sobre los ajenos, llegando a ladear ligeramente su faz a la izquierda, buscando amoldarse mucho mejor al contacto, rozando con la yema de sus dedos, las muñecas, brazos y luego hombros del mayor, de los cuales se sujetó para atraerlo aún más, deseaba poder sentir como se fundían sin siquiera hacerlo realmente, desafiando las leyes de la mismísima física, lo quería a él, lo necesitaba como hacía días no lo sentía y su lengua traviesa, delineando la boca del Yamazaki se lo haría saber. Shinya la conocía lo suficiente para comprender las cosas que la menor tenía en su cabeza, pero por si acaso Gou se encargaría de dejarlas en claro. Aguardo escasos segundos le concediera el permiso a tan húmedo musculo de introducirse en la cavidad ajena, rozando primero con la punta de lengua el paladar del chico, lenta y curiosamente, incitándolo un poco antes de atacar su lengua, tocándola, acariciándola y luego invitándola a caminar de sitio para que su batalla se desencadenara en la boca de la minina, pero la invitación fue una deliciosa trampa, porque en cuanto la lengua contraria decidió seguirle, se vio atrapada por los labios de la felina, empezando a succionarla con presteza antes de liberarla, buscando recuperar el aire que tanta falta hacía.


-Shinya… –lo llamo en medio en un susurro deseoso, abriendo aquellos pozos rojizos que portaba por ojos, mismos que compaginaban a la perfección no solo con su cabello, sino con el rojo de su faz conforme hablaba, buscando las palabras adecuadas para no ser rechazada -Te quiero… no… no solo eso –suspiro desviando por segundos sus brillantes ojos, como si con eso escondiera o tan siquiera evitara lo que tenía en mente -Te… te deseo… justo ahora… ¿Crees que… podemos? –se sentía nerviosa al comportarse de manera tan directa, cuando normalmente ese tipo de situaciones eran llevabas de manera natural, y no como un pedido, sin embargo Gou comprendía que el actor estaba cansado, y no deseaba forzarle a nada que terminara por dejarle más exhausto, sin embargo realmente estaba ansiando poder tenerlo en su interior -De…déjame hacerlo… por esta vez, puedo hacerme… responsable de lo que estoy pidiéndote –su cuerpo era delicado, su peso mucho menor al contrario, pero aun así conto con la fuerza necesaria para poder virar las posiciones, en especial cuando lo hizo con una calma tal que prácticamente era él quien se recostó para ella. Teniéndolo finalmente recostado bajo su peso, mientras sus piernas lo mantenían apresado, al encontrarse ella sentada en su cadera, pegando sus sexos sin haber sido realmente aquella su intensión, no cuando la ligera humedad nacida del deseo era fácilmente notable para él al sentirla, lo miro directamente a los ojos, quizás no sería la primera vez que se encontraban en una situación similar, pero era Shinya quien solía encargarse y hacerla delirar a ella, por eso, el entorno actual distaba mucho de la tipicidad de su relación, sin embargo dijo que se haría responsable y ahora no se echaría para atrás -Shin…Shinya… –volvió a llamarlo suavemente, dejando que su cadera se moviera para frotarse contra él, ahogando un ligero gemido por la sensación -Haz…hazme saber… si hago… algo mal… ¿De acuerdo? –no espero respuesta por su parte, meramente se inclinó posando sus delicadas manos contra su pecho, volviendo a unir sus labios en un tranquilo beso, demostrando en este no pasión, sino cariño, separándose con un ligero mordisco en el labio inferior para de ese modo, empezar a desprender la camisa que portaba, propiedad del can, motivo principal de su gran tamaño. Gou fue lento, centrándose en las reacciones del joven con cada nuevo botón que era sacado del ojal, aguardando antes de permitir a la camisa deslizarse por sus brazos, exponiendo su blanca piel, adornada por aquellos pequeño y rosados puntos ligeramente endurecidos, posados justo en el centro de cada pecho, seguramente el Yamazaki estaría algo sorprendido por tenerla tan expuesta de manera pronta, sin embargo el utilizar sujetador para dormir era incómodo y por ello ahora solo vestía las blancas bragas que impedían, junto al bóxer contrario, el tacto entre sus sexos -Se…seguiré… ¿De acuerdo? –nuevamente se inclinó, solo que esta vez sus labios fueron a parar en el amplio cuello del varón, trazando un camino de besos desde este hasta sus hombros, bajando por su torso, llegando a suspirar cada que se desplazaba al sentir sus pezones rozar contra la piel contraria, despertando en ella sensaciones que le encantaban. El pequeño camino se detuvo cuando la tela de la ropa interior choco contra sus labios, Gou pensó una manera de quitarse adecuada para el momento, recordando cierto encuentro con el pelinegro que le impulso a tomarle con los dientes, jalando suavemente hacia abajo, permitiendo a sus manos acariciar la zona interna de los muslos del actor, debiendo a los segundos ayudarse con las mismas para despojarlo de su prenda íntima debido a la falta de experiencia respecto al acto que había desempeñado. En ese momento no tuvo palabras que ofrecerle, su mirada roja dejaba en claro que seguía ligeramente cohibida, pero no se detenía, nunca antes había faltado a su palabra y no pensaba iniciar ahora al pedir socorro al mayor. Con un ligero temblor sus manos sostuvieron la masculinidad de Shinya, sin moverse para masturbarle, puesto que aquella no era su real intensión, al contrario, su rostro completamente rojo descendió hasta su sexo, repartiendo besos en este, sin perder detalle de la faz ajena, deseaba saber si sus actos eran bien recibidos -¿Así… te parece… bien? –su voz tembló cuando pronuncio semejantes palabras, empezando a mover la zurda por el largo de su virilidad conforme su lengua seguía el ritmo por el lado derecho, dejando la diestra como un soporte, sintiendo crecer la zona que consentía, notándola a cada segundo más cálida, perdiéndose en su sabor, sobre todo cuando le permitió ingresar entre sus labios, comenzando a felarlo con entrega y una calma tal que podría tratarse de una curiosa tortura para el mayor, a pesar de que ella no lo viera de ese modo, solo quería escucharle suspirar su nombre, derretirse entre sus dedos y ahora labios, llevarlo a aquel punto del placer donde no podía hacer otra más ajena a rogar por piedad, una piedad que solo culminaría cuando ambos se vieran agotados al completo. Continuo con el acto, más decidida que antes, succionando y acelerando el movimiento, deteniéndose de vez en cuando sobre el glande, para lamer aquellas gotitas que este desprendía antes de volver a presionarlo con su boca, durante un par de minutos más, donde finalmente se detuvo, mirándole completamente sonrojada y con su respiración errática, quizás en otro momento le hubiera incluso dejado acabar sin importar el placer propio, pero ahora era diferente, lo estaba necesitando tanto que no podía darse aquel lujo -Shinya… de verdad… te necesito… justo ahora… –sin poder apartar su mirar de aquel turquesa tan profundo volvió a acomodarse sobre su cuerpo, pegando sus sexos y recargando su peso en los antebrazos posados en el pecho ajeno, volviendo a mover su cadera para frotarse contra él, impidiendo el descanso a su cuerpo, sumando leña al fuego -Puede ser… en la forma que quieras… pero… hazlo ahora… por favor –su necesidad era palpable, mucho más que en veces anteriores, necesitaba apagar aquella llama que despertó en cuanto la sucesión de caricias y besos dio inicio, siendo el único capaz de hacerlo, el hombre recostado bajo su cuerpo.

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Re: Solo un poco más... || Priv. |+18

Mensaje por Shinya Yamazaki el Miér Nov 16, 2016 8:37 am

Las palabras de Gou le causaron cierta gracia, puesto que verla dormir si bien le fascinaba, prefería mil veces tenerla despierta a su lado para abrazar y besarle, hablar, tocar, incluso el sentir solamente su respiración o su pulso ante la proximidad de ambos. Definitivamente le prefería despierta, solo de esa manera podría disfrutarla por completo, partienddo por como ella reaccionaba ante todas las acciones que él iniciaba y lo que ella misma hacía al tomar la iniciativa. Le besó queriendo permanecer allí, sin soltarla, abrazándola hasta que ambos quedasen dormidos, para que ella descansara y por el gusto que a él le daba tenerla junto así mientras descansaban. Se había acostumbrado tanto a ella que cuando no dormían juntos, él no podía conciliar el sueño con facilidad, lo que acababa con un Shinya malhumorado o más cansado de lo normal.

Shinya sacó su lengua para rozar la de ella, deslizándola con suavidad, con deseo pero sin ser un contacto excesivamente vulgar. Le gustaba sentirla y más cuando despertaba su líbido, lo que Shinya había notado y de lo que se sentía culpable, tan joven y tan activa en esos temas, pero él no se arrepentiría nunca de la culpa que pudiese sentir por despertarla de esa manera. Su lengua estuvo prisionera por esos labios que la succionaron, Shinya sonrió contra su boca y le permitió el respirar, lo necesitaba y rozó su boca con la de Gou en una caricia afectuosa y delicada. Repasó sus labios una vez oyó su nombre en ellos y mantuvo fija su mirada en los hermosos ojos de la joven. Amable fue la sonrisa en la faz del can, quien con ello correspondió el sentir ajeno y conociéndole, esperó antes de poder decirle alguna otra cosa. Observó atentamente como es que ella hablaba, pidiendo, diciendo que se haría cargo y tomaría la responsabilidad de su pedido, lo cual dejó a Shinya sumamente interesado. Se dejó guiar por el movimiento que Gou inició y se acostó a su lado, acarició la cintura de la menor con cariño, manteniendo un silencio dado por la expectativa y que entre ellos no sería incómodo, puesto que Shinya normalmente no hablaba mucho y en tales situaciones siempre se dejaban llevar, soltando nombres, gemidos y jadeos nada más.

La presión en su entrepierna produjo en Shinya mayor deseo, el cual se notaría por la erección que ya no podía ocultarse bajo su ropa interior y que, debido a lo delgada de la tela propia como la de ella, podía sentir la humedad contraria impregnarse en su bóxer. Solo tal detalle le excitó aún más, saberle ansiosa y dispuesta al sexo le fascinaba. Movió su pelvis queriendo rozarse con ella en lo que tal contacto durase, marcando con su miembro una caricia lenta, presionando justo al tiempo en que ella se movió sobre él. Ambos pensaban igual, ambos sabían como provocar al otro y hacerse saber deseados, deseando — Está bien — susurró ladeando su faz — Definitivamente ya no quiero dormir — acotó observando cada acción contraria, deleitándose con su cuerpo y con el intenso rojo de sus cabellos, de sus ojos, de su piel. Correspondió al beso con el mismo cariño que ella le dio, corto, sintiendo luego una mordida que le sacó una nueva sonrisa, la que duró escasos momentos. Gou le fue seduciendo al quitarse la camisa, la que al ser de Shinya creaba una sensación muchísimo mejor, ansiaba verla desnuda, necesitaba tocaral y recorrer cada sector de su piel con besos, con sus manos, pero contuvo el deseo que tenía por tomarla en esos momentos para así permitirle ser quien actuase y guiase.

' Eres tan hermosa, Gou...'

Al tenerla cerca le abrazó rodeando su cintura, presionándola contra sí para poder sentir sus senos contra el pecho, bajó sus manos por las caderas de ella rozando la prenda interior que restaba y molestaba a su vez. Gou se encargó de forzarle a pensar en ella, atender al aliento que percibía sobre la piel y a lo besos que le recorrieron el pecho, el vientre llegando hasta el tope. Relamió sus labios con la vista que ella le mostró, puesto que bajó el bóxer utilizando sus dientes, exponiendo su miembro ya endurecido y necesitado de atenciones. Se movió para ayudarle a que apartase la prenda y sonrió al notar lo tímida que seguía pese a tener el mando de la situación, Shinya extendió una mano y le acarició la cabeza, acomodando los cabellos que quedaron sobre esa frente para así poder ver bien ese par de ojos, los cuales le encantaban cada vez más.  Separó sus piernas para darle mayor comodidad y continuó con esa caricia momentos antes de sentir la suavidad de sus besos y el tacto posterior. Jadeó suave, puesto que la expectativa de lo que vendría le inquietaba, quería sentir más de esos labios que con lentitud pero determinación recorrieron la piel de su miembro, misma que se fue tensando conforme su sexo ganaba mayor dureza.

— Sigue a tu ri.. a tu ritmo — le fue imposible no pausar su voz debido a las sensaciones y como deseaba verle bien, acomodó sus brazos y apoyó los codos en la cama para así alzarse y verle sin estorbarle en sus acciones. La suavidad pasó a una calidez y humedad que le sacaron más jadeos, entre ellos uno más fuerte donde enunció el nombre contrario, Shinya entrecerró la mirada sin perder de vista la atención recibida. Se le veía excitado, conteniendo el impulso que tenía por mover su pelvis, ya que si lo hacía podría forzar algo que no deseaba, así que permitió a Gou tentarle de una forma en que sentía que no podría resistir. Sentía como esa boca le envolvía, como su lengua recorría su piel y como esa cavidad presionaba ante cada vaivén que daba. Volvió a relamer sus labios y ladeó el rostro, apoyandose en su hombro solo un poco, perdido en esa pequeña boca que le daba placer de una forma en que jamás llegó siquiera a imaginar.

La necesidad de un movimiento más rápido y fuerte se hizo presente, así como el deseo de penetrar con mayor profundidad, movió su pelvis solo un poco, pero Gou se apartó completamente agitada y deseosa, fue en ese momento donde Shinya se sentó abrazándola cuando esta se le aproximó buscando continuar — ¿Cómo es posible...— le tomó por el rostro y le hizo alzar el mentón — que seas tan adorable incluso durante el sexo? — le preguntó besándola, moviendo su entrepierna para rozarse tal y como la fémina demandaba, pero con ello ambos sabían que no era suficiente. Bajó la diestra y la llevó a la cintura ajena, continuó bajando hasta acariciar uno de sus muslos, le apretó y la atrajo contra su cuerpo, bajó la prenda interior solo un poco y la tomó de tal manera en que la zona que cubría su vagina la hizo a un costado solo para rozar el extremo de su miembro contra los labios. Bajó su otra mano para separar sus piernas, sus glúteos y continuar ese roce, mas sin penetrarle aún.

— Tengo tantas ganas de ti, de entrar, de sentirte unida a mi Gou — jadeó contra sus labios, volteandose junto a ella para dejarla contra la cama besándole nuevamente. Mordió su labio inferior y se apartó quitándole la prenda que le quedaba, dejándola a un costado — Abre las piernas para mi, Gou  — dijo parándose de la cama en busca de algo en el velador, de allí sacó una caja con preservativos y tomó uno dejándolo entre sus dientes, además, tomó un frasco con lubricante y dejó este sobre la cama. No esperó mucho tiempo pese a que el contemplar su cuerpo desnudo al propio era algo digno de hacer, pero quería complacerla, así que se acomodó entre sus piernas mientras rompía el paquete con el condón, lo tomó de la punta y le puso sobre su sexo, le deslizó sin soltar esa punta hasta cubrir todo su sexo. El condón tenía ya lubricante, pero un poco más sería siempre mejor, así que tomó el frasco y se echó en la palma derecha, esparció un poco en su miembro y se echó otro poco, el cual esparció con los dedos por la vagina de Gou, delineando el clítoris, metiéndose entre los labios, llegando a introducir dos de sus dedos dentro.

— Veo que no hacía mucha falta — susurró al notar cuan húmeda se encontraba, así que sacó sus dedos y tomó la base de su sexo para dirigir su hombría a donde antes incursionó con sus dedos — Mírame, Gou, quiero que digas mi nombre cada vez que te sientas bien — dijo amable pero demandante, comenzando a meter su sexo lentamente, pero la dilatación ajena así como la humedad facilitó el ingresar; además, no era la vez primera en que ambos intimaban de esa forma. Movió sus caderas penetrando profundamente, hasta lo más hondo que podría dentro de ella y le sostuvo de los muslos, luego por sus caderas — Entró muy fácil — sonrió sacando su lengua lo suficiente para humedecer sus labios, acarició su cintura y luego subió a sus senos, manchando uno de estos con el lubricante residual y los apretó, los masajeó, bajó su cuerpo para pegar su torso a ella, teniendo como meta el probar sus labios. Le besó al mismo tiempo en que movió su cuerpo en un suave vaivén, uno impaciente, ya que no podía quedarse con algo tranquilo, no del todo. Apresó esos labios degustando su propia esencia en ellos mezclada con la saliva contraria. Cerró su mirada y le abrazó, embistiéndola más rápido, jadeando contra sus labios, besándola con una pasión poco habitual en la cotidianidad pero normal en sus besos o caricias para con ella. — Gou — dijo en un tono grave, excitado, con una expresión placentera que se iba mostrando más y más.

—¿Lo quieres lento... — minimizó la velocidad de sus movimientos, pero profundizó bastante en su interior al aplicar mayor fuerza, cambiando drásticamente a más velocidad pero menor profundidad — o rápido? — acabó la pregunta entre jadeos constantes, acariciando uno de sus senos, ya que la otra mano tomó prisionera una de las contrarias, apoyándola contra la cama, dándose soporte, tocando más a Gou, proclamándola propia de todas las maneras en que un hombre podría hacerlo.

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Re: Solo un poco más... || Priv. |+18

Mensaje por Gou Matsuoka el Lun Nov 28, 2016 7:37 am


A sus ojos Shinya era único, no solo por la manera en que se comportaba, o por aquella frase que siempre promulgaba que cada persona era una isla desierta, porque, para Gou, el Yamazaki no podía ser reemplazado, sin embargo nunca supo identificar la razón de esto, puede que se tratara de la manera en que se trataban mutuamente, el hecho de compartir un pasado unido, o la tragedia que volvió a juntar sus vidas que tras una mudanza se habían visto apartadas por una época que no sabría precisar, pero ahora, sin importar nada de aquello, o quizás por una curiosa mezcla de todos los componentes unidos, Gou sabía que no podría, ni tampoco querría, apartarse de su lado. Ella lo quería, lo deseaba, simplemente había empezado a amarlo como nadie más podría siquiera soñar, volviéndose en un sentimiento tan puro como la nieve que cae en el invierno, llegando a mantenerse con el pasar de las estaciones sin siquiera derretirse, porque a diferencia de la heladas esferas que caían del cielo, los sentimientos de Gou no eran fáciles de cambiar, extendiéndose y sobreviviendo a lo más adverso del mundo.

Y esos sentimientos se reflejaban en el deseo que emanaba de cada uno de sus poros, cada pequeños latidos, cada gemido, mirada, gota de sudor, movimiento de caderas, todo era por y para Shinya, en ese cuarto estaban solo ellos dos, y nada lo cambiaria, era algo más profundo que el deseo por la carne, mas intimo que el mero acto sexual de una pareja, porque en Gou su libido no despertaba ante la prominente musculatura ajena que hacia delirar a más de una fémina, con ella, siempre, debería de existir un sentimiento de por medio, o sencillamente su cuerpo la delataría por el vago entusiasmos que demostraría, pero ante las palabras del mayor respecto a lo húmeda que se encontraba, era evidente cuanto lo deseaba, cuanto en verdad lo quería.


-Shinya... quédate cerca... -le pidió en cuanto el chico se había levantado, privándole de aquel dulce calor que le regalaba, solo para buscar el condón, y aquel fracaso que tantas veces anteriores había utilizado para con ella, por lo cual, no tenía curiosidad ni temor al verlo posarle en la cama, solo expectación y deseo, ella empezaba a arder por dentro, sobre todo cuando el chico estuvo nuevamente sobre ella, acariciándole, entrometiendo aquellos dedos que lograban arrancarle jadeos y suaves movimientos de caderas, le gustaba, mas no era suficiente, no en ese estado de expectación -Shi... Shinya... -el nombre contrario fue dicho con completo deseo, sumado al placer de tenerlo en su interior, porque si bien la anterior visión del chico con el condón entre sus labios fue de puro erotismo, el acto que estaban llevando acabado era mil veces mejor. Las caderas del can golpeaban con delicadeza pero necesidad, las manos de Gou no pararon quietas un segundo, empezando a tocar todo lo que tuviera a su alcance, sintiendo entre las yemas de sus dedos como los músculos contrarios trabajan para complacerla, escuchando las opciones que le daba conforme le otorgaba una probada del diferente placer que cada estocada con su ritmo y profundidad le concedían. Eso era el cielo, y no era fácil para ella el escoger algún tipo de ritmo, estaría perdida sin importar nada de lo que Shinya le hiciera, solo por ello apretó con fuerza la mano que el can había atrapado, buscando sus labios con necesidad, jadeando entre el beso conforme intentaba pensar con coherencia, quería más, mucho más, pero no sabía cómo pedirlo, e incluso estaba el otro factor de que ella era quien se haría responsable de sus pedidos, pero como siempre era Shinya quien estaba sobre su cuerpo, buscando complacerla, acatando el pedido anterior respecto a que no la dejara aguardando. Se estaba comportando mal, en su mente se encontraba siendo mimada mientras faltaba a su palabra -Me... me gusta de ambas formas... pero... es…espera un poco ¿Si? -entre pequeños y cálidos besos, espero que el chico detuviera sus movimientos, incluso llego a separarlo de su cuerpo, mientras, a paso lento abandonaba la habitación del can, sin importar que estuviera sin ropa, o que Shinya siguiera completamente erguido y anhelante por continuar el acto, ya que Gou estaba segura de que, si no tomaba ciertas medidas, el actor volvería a tomar el mando, y de momento, eso no era lo que deseaba. Cuando finalmente estuvo fuera del alcance del mayor, con cierta velocidad, puesto que también estaba urgida por volver al calor del varonil cuerpo, rebusco entre los cajones de su propio cuarto, mismo que ingreso hacia poco, unas cintas junto a una máscara para dormir que no había utilizado siquiera, regresando donde el Yamazaki, sin siquiera tomar el reparo de cerrar las puertas, no por ahora -Lamento haber demorado Shinya... pero, quería asegurarme de que me permitirías cumplir mi palabra... dije que me haría responsable de lo que te pedí -nuevamente subió a la cama, quedando de rodillas frente a su novio, enseñándole aquello que había traído, tomando una de las cintas que solía utilizar para formar el moño que siempre llevaba en el cuello del uniforme escolar, ahora como una atadura en la muñeca derecha del can, teniendo cuidado de no lastimarle, pero sí que fuera lo suficientemente fuerte como para que no se soltara con facilidad, empezando a recostar al moreno, para luego sujetarlo con el extremo restante de la cinta, al respaldo de la cama -Pensaba atarte al completo.. pero, no es bueno privarte al completo de poder moverte ¿Cierto? -una sonrisa pícara, pero un tanto nerviosa adornaba la faz de la gata, estaba verdaderamente apenada de hacer aquello, al grado que sus felinas orejas había salido, delatándola al completo, pero, aun cuando la pena fuera un sentimiento fuerte en aquellos momentos, el deseo y excitación de probar algo nuevo con Shinya iban en aumento -También... esta otra cosa que quería probar contigo... ¿Puedo... ponértelo, Shinya? -el curioso antifaz que tapaba los ojos a la hora de conciliar el sueño fue mostrado ante el perro, siendo de un particular tono rosáceo, denotándose a quien pertenecía, pero aun así era lo suficientemente grande como para caberle al chico -Te vez gracioso así... pero me gusta... de cierto modo es tentador -detrás de Gou, su felina cola empezaba a menearse, algo que Shinya no podía notar, y mucho menos saber que ahora estaba presente, por lo menos hasta que la chica, termino por subirse a su cuerpo, humedeciendo con su sexo el vientre bajo del can, enroscando su félida cola en la prominente erección contraria, moviéndola con cierta impaciencia, empezando a recostarse sobre el cuerpo ajeno, presionando su busto contra su pecho, rozando sin medirse sus endurecidos pezones, extendiendo la zurda para tomar la mano libre el can, guiándola hasta su propio sexo, conforme sus labios marcaban un camino de besos en el hombro y cuello del chico, lamiendo, mordiendo y degustando cada centímetro de su piel, pensando lo útil que podría llegar a ser pertenecer a aquella raza animal, ya que entretenía al chico mientras sus manos continuaban paseándose por cada centímetro de piel a disposición -Shinya... tócame tu... -la zurda continuo guiando la mano libre de ataduras, manipulándola de modo tal que el dedo índice y medio, empezaron a trazar círculos sobre el clítoris de la fémina, quien no dejaba de jadear el nombre contrario, quería al chico dentro de sí, y sabía que a él no le alcanzaría con que simplemente lo acariciara con su cola, pero, necesitaba llevarlo a un punto de desesperación tal, que cuando finalmente lo tuviera en su interior, no pudiera pensar en algo que no fuera ella moviéndose una y otra vez, en un constante vaivén, llevándolos a la cúspide del placer -Creo que... es... suficiente -hizo que el chico detuviera aquel deleitable movimiento en su sexo, mirando los dedos masculinos brillantes ante la mezcla del lubricante artificial y el natural que ella misma expedía. Era raro, pero un deseo en el bajo vientre la impulsaron a llevarse aquellos dedos húmedos a sus labios, sujetándolos con estos, mientras su lengua los saboreaba, aprovechando que ahora sus manos estaban libres para tomar el sexo ajeno, guiándolo a su entrada, dejándose ir sobre él en un solo movimiento, apretando con algo de fuerza los dedos del can debido al placer que aquello le produjo, como si una corriente eléctrica le hubiera recorrido, centrando todo el calor en la unión que nuevamente poseían el uno para con el otro -Shinya... así... llegas mucho más... profundo -se relamió, apoyando sus manos en el pecho del Yamazaki, buscando tener equilibrio de ese modo, iniciando con un vaivén sumamente suave, pero constante y profundo, perdiéndose en cada nueva estocada, jadeando el nombre del chico sin dejar de mirarlo, pensando internamente si aquellos consejos de alguna amigas sobre que, si tu pareja tiene algún sentido impedido, los demás se incrementan, era cierto.

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