Una fría tarde y un cálido encuentro || Privado

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Una fría tarde y un cálido encuentro || Privado

Mensaje por Shinya Yamazaki el Sáb Mayo 14, 2016 4:46 am

La jornada había sido bastante agotadora entre los ensayos y las preparaciones para la siguiente puesta en escena, por lo que Shinya se desocupó alrededor de las siete de la tarde, siendo dos horas después de lo regular para él y para el resto del elenco que participaba. No tuvo prisa a la hora de arreglarse para regresar a casa ya que esta no quedaba tan lejos del teatro donde laboraba, siendo aquello una ventaja, aunque a Shinya le hubiese gustado vivir un poco más lejos solo porque le gustaba caminar. Él no solía utilizar el transporte público o privado salvo que viajase a otra ciudad, aquello se debía a su naturaleza canina principalmente. Tomó el bolso con sus pertenencias y se colocó una chaqueta oscura ya que sabía muy bien que la temperatura al exterior distaba demasiado del interior del recinto, el invierno estaba golpeando fuerte la ciudad y aunque a Shinya no le interesaba mucho el abrigarse, prefería estar preparado a que terminar con un resfrío que entorpeciera su trabajo. Acomodó la bufanda que hasta esos momentos estaba en el bolso y rodeó su cuello para abrigarse mejor, esta era de lana fina para que no fuese tan voluminosa y poseía una tonalidad gris, contrastando con el oscuro vestir del cánido.

Revisó la hora en su teléfono y suspiró, no tenía ánimos de regresar tan pronto, no sin beber algo caliente primero y por ello es que se desvió del camino usual que tomaba para ir a su residencia, dirigiéndose así a la zona comercial no muy lejos de donde se ubicaba él. Fue caminando, obviamente, percibiendo el frío viento y como el cielo se tornaba un tanto gris, siendo clara seña de que llovería más tarde. Alzó la mirada al cielo cuando se detuvo a esperar en un semáforo y deseó que lloviese fuerte, le gustaba sentir la lluvia sea estando fuera o dentro de algún inmueble. Una vez obtuvo el paso caminó con total tranquilidad acomodando las manos al interior de los bolsillos en su pantalón, observó en tanto los alrededores y como poco a poco menos personas iban caminando, la mayoría optaba por irse en auto u otros medios, dejando a Shinya con una curiosa calma.

Demoró alrededor de quince minutos en llegar al barrio que frecuentaba a la hora de almuerzo y esas raras ocasiones en las que iba por las tardes a beber café, siendo en una de esas oportunidades donde conoció a una chica que en primera instancia le llamó la atención por su tono de cabellos. Shinya nunca fue superficial, pero nunca pasaría por alto a alguien con el cabello como Tsukasa lo tenía, costumbre arraigada desde su infancia. Al recordarla no dudó en buscar la cafetería donde le conoció solo por si aquella estaría por allí, aunque ignoraba completamente su horario y si le tocaría trabajar aquel día. Tampoco tenía conocimiento de su número telefónico como para preguntarle, además, si se lo preguntaba quedaría un tanto extraño y seguramente aunque lo tuviera no le habría hablado de forma tan repentina.

No le costó llegar a la cafetería e ingresó con prontitud, al interior nuevamente la temperatura cambiaba, pero se añadió algo que a Shinya le interesó enormemente: el aroma. Nunca dejaría de sentirse a gusto en un sitio donde el olor a café y a las masas horneadas se mezclase con tanta naturalidad, para alguien con un muy buen sentido del olfato como él, aquello era casi perfecto. Se apreció en su faz un atisbo de sonrisa solo ante tan nimio detalle, no dudó en avanzar dejándose guiar primeramente por el aroma, pero al ver entre las personas al final del sitio notó una rojiza cabellera y eso le instó a caminar hacia tal sitio para cerciorarse de si sería o no Tsukasa. Cuando estuvo a una distancia prudente elevó la zurda y tocó su hombro para que voltease a verle — ¿Tsukasa? — mencionó en un tono moderado sin apartar su mano del hombro ajeno.



Off: Referencia de vestuario: imagen

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Re: Una fría tarde y un cálido encuentro || Privado

Mensaje por Tsukasa Nanase el Sáb Mayo 14, 2016 6:58 am

-- Un día menos de libertad. -- Eran las suaves palabras que salían de los rosáceos labios de la sirena, quien se mantenía sentada en la orilla de su cama contemplado el suelo, el desgano era más que notorio empero no podía seguir perdiendo el tiempo. -- Tsk. -- El chasqueo de su lengua denotó la molestia que sentía en cuanto sus ojos viajaron hasta el reloj de la pared, marcando las once y media de la mañana pudo sentir la presión del contra tiempo, si no se apresuraba llegaría tarde a su trabajo. La pelirroja por fin tomó la determinación para ponerse de pie, estirando sus extremidades eliminando la pereza de su cuerpo y así partir hacia el baño. Exquisita sensación que no tardó en envolverla de los pies a la cabeza, serenando su corazón, dibujándole una sonrisa, sí, el agua definitivamente le hacía bien.

Como cada día, Tsukasa había demorado alrededor de media hora en darse una ducha, los minutos avanzaban y obligaban a la chica a arreglarse de forma veloz. Un traje de baño, una camiseta de mangas cortas negra, una falda de tablones blanquecina y una chaqueta delgada del mismo color, una vestimenta sencilla y exageradamente ligera para la época, sin embargo, la sirena no tenía problemas con ello, no soportaba las capas exageradas de ropa; definitivamente no se cambiaría. Poniéndose un par de calcetas negras que le llegaban más arriba de las rodillas y posteriormente zapatos bajos en la misma tonalidad, caminó hacia la puerta, ignorando por completo su goteante cabello. -- Nos vemos. -- Dijo despidiéndose de su compañera de habitación al momento en que tomaba su bolso con sus pertenencias al interior y se retiraba.

La brisa helada del medio día se hacía presente, despeinando las rojizas hebras de la muchacha quien corría a toda velocidad hacia el sector comercial. Una cafetería pequeña pero no por ello menos popular, la excelencia de sus productos hacía que los clientes decidieran regresar con frecuencia, evocando un nostálgico sentimiento familiar. Tsukki tenía puesto el delantal, y con él la paciencia y dedicación para atender a todos quien atravesaran el umbral de la puerta, los años de experiencia que le había otorgado el local de los Nanase no había sido en vano.

El turno de la joven había terminado más rápido de lo que creía, pues el reloj ya marcaba pasadas las seis cincuenta de la tarde, era el momento de regresar a la tienda. No, aún no ansiaba volver.

-- Nami, ¿podrías hacerme un café, por favor? Ya sabes, bien cargado. -- Una bebida caliente no le caería mal, disfrutar un poco del grato ambiente como una clienta más, un mínimo de distracción que le proporcionaba la ilusión de completa libertad. Sus comisuras se elevaron formando una fugaz sonrisa con su propio pensamiento mientras dirigía sus orbes bermellón hacia las mesas disponibles, su velada solitaria de seguro sería única.

Perfecto. Una mesa vacía que daba hacia la ventana, algo alejada del bullicio, ¿qué mejor? Debería ir hacia ella o alguien más la tomaría, sí, al menos ese era el plan, pues un gentil toque sobre su hombro izquierdo la desconectó de sus pensamientos provocando un ligero sobresalto, un pequeño susto que la forzó a voltear hacia la persona. -- ¿Eh? -- Su mentón se elevó para poder vislumbrar el rostro masculino frente a ella. Una cara conocida, encuentros netamente “profesionales”, sí, un cliente pero no cualquier cliente. Alguien que Tsukasa no podía ignorar aunque quisiera, alguien que le despertaba verdadera curiosidad. -- Usted… digo, tú. -- La pelirroja titubeó pues no estaba del todo segura en cómo tratarlo, no podía tomarse atribuciones innecesarias, ¿verdad? Evitará problemas a como dé lugar. Seguramente pensaba que estaba de turno, debería aclarar ese detalle. -- Mi turno ya acabó, lo siento. -- Comentó con franqueza, volviendo la vista al contrario. Esos ojos. Aqua, que hermoso color. Un imperceptible rubor se pintó en las pálidas mejillas de la muchacha para que desviara la mirada de forma apresurada, frunciendo el ceño con levedad. ¿Por qué? ¿Por qué sus ojos tenían que lucir así? Oh, no.  Dando un paso hacia atrás, incapaz de dirigir la vista hacia el actor, trató de controlarse, aun cuando su rostro hacía lo contrario. -- Si vas al mesón, te podrán atender. O bueno… ya sabes, ve a una mesa y alguien te tomará el pedido. -- Indicaciones algo torpes de su parte, no obstante, en ese momento no importaba, en cuanto el moreno se llevara su peculiar mirada, todo estaría bien. Sí, sólo debía esperar respetuosamente a que éste hiciese su movimiento para poder dirigirse a su mesa. Tan sólo un poco más, que nadie se sentara ahí, por favor.

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Re: Una fría tarde y un cálido encuentro || Privado

Mensaje por Shinya Yamazaki el Lun Mayo 16, 2016 10:32 am

Al comprobar que efectivamente esa rojiza cabellera pertenecía a Tsukasa se sintió más calmado e incluso se alegró por poder encontrarla, aunque de haberse equivocado bastaría con una pequeña disculpa ante la molestia causada, cosa que a Shinya no le costaría nada el pronunciar — Es Shinya — dijo bajo al pensar que ella habría olvidado su nombre y retiró su mano del hombro ajeno para no incomodarle. — ¿Terminó ya? — por costumbre revisó la hora en su reloj de pulsera, tomando nota mental de aquel detalle — No es necesario que te disculpes, no me acerqué a ti buscando que me atendieses precisamente — respondió con una tranquila honestidad en lo que mantenía fija su mirada sobre el rostro de la joven. Algo que Shinya siempre apreciaría era el contacto visual y le extrañó que por parte ajena no hubiese reciprocidad en algo tan importante para el castaño. Enarcó ligeramente una de sus cejas y prefirió omitir comentarios respecto a tal detalle.

— Mesa... — observó tras la pelirroja a cierta distancia y se percató de una mesa libre en una ubicación bastante agradable, sin muchas personas cerca y con una buena vista hacia el exterior — Dime, Tsukasa ¿Me acompañarías a tomar café? Por allá hay un sitio libre y ya que no estás en horario laboral, podríamos aprovechar para conversar un poco — comentó siendo bastante directo e incluso señaló la mesa cuando habló de esta — Vine a la cafetería con la esperanza de encontrarme contigo, pero no sabía si ya te habrías ido — bajó con lentitud la mano, pero algo en la faz ajena le hizo levantarla nuevamente y así disponer de unas hebras algo desordenadas, colocándolas hacia el costado del rostro contrario con total normalidad — Salvo que tengas que retirarte, sería una lástima, mas no habría nada que hacer — y tras algunos segundos en los que arregló sus rojizos cabellos se dio cuenta de algo importante, notándose en su faz un leve cambio.

— Quizás sea invasivo o mal educado al pedírtelo sin más — alejó su mano y con esta se rozó la barbilla por simple costumbre — Has de estar cansada entre tantos clientes, uno más podría no ser lo que quieres — dijo casi en un murmuro, aunque aquello no era lo único que pasó por su mente, puesto que estaba también la opción donde ella no desease tener mayor relación con él que la mera cortesía entre un trabajador y el cliente, lo cual se le hacía perfectamente válido. — Aún así me gustaría tu compañía — terminó por comentar a la par en que avanzó y se paró a un costado de aquella a quien no dejó de observar, aguardó su respuesta y apartó su mirar para enfocarse en la mesa, cuidando que nadie la ocupase en lo que esperaba saber si le tocaría estar solo o no. No se deprimiría por ser rechazado, ciertamente ellos no tenían la confianza necesaria al haber sido mínimo el contacto, solo saludos y alguna plática banal propia de dos personas reunidas por algo tan común como el beber café.

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Re: Una fría tarde y un cálido encuentro || Privado

Mensaje por Tsukasa Nanase el Miér Mayo 18, 2016 4:26 am

Aquellas palabras bastaron para que la rojiza mirada de la chica volviese al moreno, ¿no era por eso? Entonces, ¿por qué le habló? Tsukasa no lo entendía, su ceja izquierda se alzó con ligereza por breves segundos mientras pensaba en las diversas respuestas a aquella pregunta. Sus mejillas no tardaron en retornar a su pálido color; al momento en que acomodaba la correa de su bolso sobre su hombro, aquel ejercicio mental no estaba dando muchos frutos pero al menos le había servido para tranquilizarse.

-- ¿Ah? --
Un suave sonido se escapó desde sus labios antes de que parpadeara con lentitud procesando las palabras ajenas, con cada segundo transcurrido comprendía menos. Bien, ella no planeaba retirarse aún; eso era cierto, empero el recibir ese tipo de invitación tan espontánea le había dejado boquiabierta. ¿Cuándo había sido la última vez que le había pasado algo así? Tal vez nunca. -- La mesa. -- Comentó en un susurro al denotar que la señalada era precisamente la que tenía en mente para su solitario panorama. -- No, está bien... -- Llevando sus manos a las caderas dio una pequeña pausa ordenando sus ideas. -- Mi turno ya acabó pero de todas formas no planeaba irme todavía. -- Sus palabras eran completamente sinceras, no tenía por qué excusarse. Las comisuras de la pelirroja se elevaron en una fugaz sonrisa mientras desviaba la mirada hacia el mesón donde las humeantes bebidas eran preparadas y sólo inundaban el local con aquel amargo y adictivo aroma.

La calma podría haberse alojado en su cuerpo, sin embargo, el delicado toque del moreno obligó a Tsukasa a dar un ligero sobresalto para que su rostro se tiñera de rojo una vez más. No es que le desagradara el contacto de terceros, por supuesto que no, es tan sólo que suponía que ese tipo de gestos se otorgaban cuando la confianza en el otro era total, ¿acaso ella estaba equivocada? Ahora se sentía como una verdadera idiota. Sus morados orbes viajaron hacia los demás clientes, frunciendo el ceño producto del enojo hacia ella misma. -- Está bien. -- Reiteró sin dirigirle la mirada, concentrándose en tomar sus manos y entrelazar sus dedos en una búsqueda desesperada por mantener la compostura; después de todo seguía en su lugar de trabajo.

-- Vamos, Shinya. -- No se trataba de una orden, claro que no, simplemente era una temblorosa palabra que fue acompañada por el volteo del cuerpo de la sirena, la que no tardó en ponerse en marcha hacia el tan ansiado puesto, esperando que su acompañante le siguiera. Un trayecto corto, en el que la muchacha tuvo que disculparse con una ingrávida sonrisa un par de veces, al parecer varios clientes ya habían terminado con sus consumos y se encontraban dispuestos a retornar a sus respectivos hogares para evitar las bajas temperaturas que traía consigo el caer de la tarde.

Por breves segundos la sirena se mantuvo de pie frente a una de las cuatro sillas, la que había escogido como suya, vislumbrando hacia el exterior; el grisáceo cielo que les cubría, provocándole una nostálgica calidez. “Ojalá llueva.” Pensó dibujando una sonrisa en sus labios antes de tomar asiento, terminando por colgar su bolso en el respaldo. -- Todo esto es realmente raro. -- Comentó al aire en un tono bastante bajo, sin intenciones de parecer grosera; su honestidad y corazón podían hablar por sí solos aveces.

Inhalando con profundidad, y ya completamente serena, Tsukasa dirigió sus orbes a los ajenos para entregarle una pequeña reverencia. -- Como agradecimiento siéntete en libertad de pedir lo que gustes. Aunque supongo pedirás lo de siempre. -- Una risilla suave, casi reprimida, se dejó escuchar desde sus labios, se trataba de un comentario innecesario no obstante al haberle servido en más de una oportunidad suponía que el joven ya tenía su preferencia en algunos productos por sobre otros. La de cabellos rojizos dio un rápido vistazo hacia el mesón de la entrada, su rubia compañera ya había terminado con la preparación de su dichoso café y prontamente se acercaría a tomar el pedido del contrario. Tal vez se trató de su deseo de lluvia; ansiedad de agua, o el mero aroma a café empero la sirena se sentía a gusto, capaz de mantener la mirada fija al contrario sin que insignificantes pensamientos volvieran a enrojecer su rostro o hacerla sobresaltar, al menos por el momento.

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Re: Una fría tarde y un cálido encuentro || Privado

Mensaje por Shinya Yamazaki el Miér Jun 01, 2016 10:57 am

Shinya se mantuvo atento de la expresión contraria y de su tono de voz, no era muy expresiva y en eso encontraba semejanza con él mismo, al menos en determinadas oportunidades siendo aquello algo digno de interés para el castaño. Alcanzó a percibir cierto cambio en el rostro de Tsukasa, pero este fue tan efímero que fácilmente podría ser solo la imaginación de Shinya, cosa habitual para él al estar constantemente meditando sobre los cambios que podría tener el resto al ver al mundo como una amplia selección de personajes, una especie de guía sobre como ir plasmando diversos estilos en las obras donde participa. Dudó, entonces, de haber visto aquella suave sonrisa en la fémina frente a sí, puesto que en lo que llevaba yendo hacia aquella cafetería sería fácil decir que tal expresión no era común en ella al menos, no dirigidas hacia él.

Debido a lo detallista que era siempre, no pasó por alto la reacción que ella tuvo ante el toque propio, lo cual le llevó a analizar si algo así sería inapropiado o si ella simple y llanamente no sentía simpatía siquiera, no sería la vez primera para él. No obstante, que ella aceptara igualmente la propuesta sin quejarse o increparle del porque de la proposición o del tacto mismo, le indico que molesta no estaba. Prefirió pensar en ello a que atribuirle un gran temple por tener que soportar a alguien solo para no perder un cliente, aquello no parecía ser una actitud compatible con ella, pero eso junto a una gran cantidad de suposiciones solo quedaban en eso, puesto que no tenía nada fijo. No le conocía.

Siguió a Tsukasa con normalidad dirigiéndose entonces hacia la mesa antes vista, nadie le había ocupado y eso resultó ser bastante grato. Esperó a que ella eligiera donde sentarse y para no parecer raro se sentó frente a ella, no deseó incomodarle nuevamente ya que si se percató de que invadir el espacio personal de otros podría no ser bien visto. Si hubiese sido un simple humano, no habría tenido la capacidad de escuchar aquel murmuro, pero su naturaleza le facilitó la posibilidad de oír aquella 'queja' que salió de boca ajena. Shinya suspiró relajado, curvando mínimamente su boca en una sonrisa y no demoró en agregar tras una larga pausa — Si llega a volverse muy raro, puedo cambiar de mesa. Yo fui quien te abordó, es posible que te desagrade mi compañía y por lo mismo, no dudes en decirlo dado el caso — comentó llevando ambas manos al cuello donde la bufanda que le cubría se encontraba ceñida al mismo, le aflojó con lentitud para poder darle una vuelta y así dejarla caer a los costados de su cuelo sin unión alguna, mas no pensaba en quitársela de momento.

— Los muffin son algo que no cambiaría por nada — mencionó denotándose un tono más distendido al hablarle. Shinya pedía con regularidad muffins de arándanos, le gustaban bastante al poder apreciar perfectamente el sabor del arándano y aunque hubiesen otras variedades en exhibición, solo pedía de ese sabor ignorando la popularidad del chocolate o la novedad de las frambuesas. Sopesó la idea con respecto al café y miró el menú dispuesto sobre la mesa, este se encontraba laminado y con mica dispuesto de forma diagonal a su posición — Aunque podría cambiar del espresso a otro... — murmuró fijando su mirar en aquella variedad de bebidas, centrándose obviamente en las que disponían una buena cantidad de café. No demoró en llegar la mesera a la mesa portando una bandeja platinada y en ella el pedido que Tsukasa había realizado, pero como estaba sentada frente a un cliente hubo mayor formalidad en la atención. — Buenas tardes — dijo Shinya al apartar la mirada del menú y dirigirse a la mujer que tras saludarle con una sonrisa amplia se dispuso a tomar el pedido — Quiero un mokaccino, un muffin de arándanos y — dirigió la vista a la pelirroja — ¿Querrás algo más? — enunció inclinando hacia un costado su rostro, no de forma exagerada, sino con una gran sutileza aguardando a un gesto o un respuesta más detallada. Tras ello retomó la mirada hacia la mesera y asintió, dando a entender que eso era todo y la chica anotó las cosas con rapidez poco antes de retirarse.

— Tengo algo de curiosidad, Tsukasa — apoyó ambas manos sobre la mesa juntando estas en una suave unión no muy lejos del borde — He de presumir que es normal que algunos clientes se acerquen a ti o a tus compañeras — pasó de mirar el rostro ajeno y miró hacia la ventana, fijándose en las siluetas moverse a la distancia, ajetreadas, inconscientes las unas de las otras pero aún así sin ningún error en sus ágiles pasos que buscaban resguardarles del frío y de los problemas que la zona central ofrecía. Shinya se tomó unos segundos antes de continuar con sus palabras y formular la pregunta que rondaba su cabeza — ¿Es desagradable? — elevó una de sus manos para mantener el codo sobre la madera donde su otra mano seguía fija, su mentón se presionó en la palma dándose apoyo para seguir pendiente del exterior unos momentos más — Es primera vez que le pregunto a alguien de un sitio que frecuento algo así, por lo que sinceramente ignoro si es algo que se deba o no hacer — y no buscó excusarse, ya que seguía convencido en que sus acciones no deberían haber causado mal alguno, pero su juicio solía distar del común de personas.

— Supongo que es mejor ser directo con algunas cosas, después de todo si no te hubiese preguntado seguramente seguiríamos solo en la cordialidad habitual — su voz bajó el tono llegando al final — y, por favor, no me malinterpretes — agregó tras escasos segundos — Simplemente es cosa de avanzar ante las ideas que nacen, aunque lo que se quiere, de otra forma no se aprendería nada nuevo ni se erraría — murmuró — ¿Qué crees tú? — sentenció volviendo a tener contacto visual con Tsukasa, ansiando poder conversar tal y como se lo dijo con anterioridad, sin ser forzado semejante.


Última edición por Shinya Yamazaki el Lun Jul 18, 2016 8:45 am, editado 1 vez

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Re: Una fría tarde y un cálido encuentro || Privado

Mensaje por Tsukasa Nanase el Sáb Jun 11, 2016 8:31 am

Oops. Tsukasa no pudo evitar parpadear un par de veces ante el comentario ajeno, percatándose sólo en ese instante que su mente le había jugado una mala pasada y había pensado en voz alta, vaya vergüenza. Sus blanquecinas mejillas volvieron a pintarse de rubí al momento en que sus hombros se elevaban producto de un ligero sobresalto. -- N-No…-- Prácticamente fue un susurro lo que salió de sus labios, sin poder articular una frase contundente es que sus orbes se dirigieron hacia el exterior. -- Descuida, no quise decir eso, es sólo que nunca me había visto en este tipo de situaciones. -- El apeno que la envolvía era sumamente notorio, aun cuando evitaba el contacto visual con el contrario, el reflejo del vidrio ayudaba a que pudiese vislumbrar la reacción de Shinya, por muy efímera que fuese.

Una inhalación profunda bastó para que el delicioso aroma a cafeína volviese a inundar sus fosas nasales, relajando cada uno de sus músculos, retornando la serenidad que la caracterizaba en una primera instancia.  Listo, había vuelto a la normalidad por lo que no tardó en retornar hacia el muchacho, arqueando una ceja de forma leve antes de emitir una corta risilla. -- Al menos hay varios sabores para escoger. -- Comentó para seguir la línea de la conversación hasta que su rubia amiga se dignó a aparecer con una bandeja y su doble espresso, manjar de los dioses. -- Gracias Nami. -- Una honesta sonrisa se dibujó en los labios de la sirena para que ayudase a su compañera a ubicar la taza frente a ella, manteniendo aquella mueca en su rostro, al momento en que cerraba sus ojos y se deleitara con aquel amargo olor. -- ¿Mh? -- Las palabras del moreno la sacaron de su trance, negando con suavidad. -- No, gracias, estoy bien por ahora. -- Dirigiéndose al muchacho, terminó por asentirle a la de dorados cabellos a modo de agradecimiento una vez más.

¿Azúcar? ¡Ni de broma! Tomando con ambas manos la celestina taza, sintió como ésta era capaz de calentar sus falanges, es que decidió soplar el contenido con suavidad un par de veces para evitar quemarse. -- ¿Mh? -- Arqueando una ceja, volvió al oji cyan antes de beber un pequeño sorbo de su café y luego dejando la taza sobre su respectivo plato. -- ¿Ah? -- Su ceja izquierda se alzó y una mueca de desentendimiento se plasmó en su rostro, Tsukki realmente no entendía de qué le hablaba, no es como si alguien se le acercase para otra cosa que no sea ordenar algo, bueno, más bien no era como si ella lo notase. -- Sólo se me acercan para que les tome el pedido. -- Comentó esperando que eso respondiera su pregunta. -- Aunque con las demás, no estoy segura… realmente creo que soy demasiado profesional y no me fijo demasiado en ellas. -- Se encogió de hombros para relajar un poco su expresión. Sus palabras eran sinceras, y aun cuando sintiera aprecio real hacia las otras muchachas, se concentraba totalmente en sus labores, no perdía el tiempo pensando en cosas innecesarias.

La manera de pensar del actor era bastante madura, tanto que los ojos bermellón de la chica parpadearon con lentitud un par de veces analizando lo dicho. -- Bien…-- Hizo una breve pausa para beber un nuevo sorbo de su café y de paso ordenar sus ideas. -- Creo que si uno es directo sin pasar a llevar a los otros nunca debería pasar nada malo… o eso creo. -- Tampoco podía dar por sentado aquello, cada individuo tenía una manera de pensar y actuar diferentes entre sí, eso era lo hermoso de las relaciones humanas. -- Por otro lado, tienes bastante razón, si no te arriesgas puedes lamentarte luego el no haberlo hecho. -- Las comisuras de la pelirroja se elevaron unos instantes ante ello, hablaba de la experiencia misma. Sus delicados dedos rozaban la taza por mero entretenimiento, sin que dejara de clavar la mirada en los orbes contrarios. -- No pienso nada malo de ti, lo aclaro. Por el contrario, pienso que eres bastante agradable.--

Si algo caracterizaba a aquel local era su rápido servicio, y es que a los minutos se acercaba la llamada Nami, nuevamente con su bandeja, para dejar los productos solicitados por el pelinegro frente a éste, sonriéndoles antes de retirarse, si necesitaban algo más sólo debían llamarla. -- Pero aunque piense eso no logro comprender cómo es que no te aburres de comer muffins. -- La sirena cerró sus ojos y juntó sus labios en una mueca de raudo disgusto, lo dulce definitivamente no iba con ella. -- Los paninis que preparan aquí son bastante buenos también, tal vez deberías probarlos en alguna otra oportunidad. -- El ambiente comenzaba a amenizarse, al menos así lo sentía la pelirroja, lentamente su confianza era depositada en el otro, aun cuando sólo sea una conversación sin mayor sentido, por algo se empezaba, ¿no? -- Si es que estás dispuesto a continuar viniendo, luego de conversar conmigo. -- Nuevamente intentaba dar una pequeña broma, no es que ella misma se considerase alguien antipática o difícil de tratar pero nunca se sabía qué podría estar pensando la otra persona o cómo acabaría dirigiéndose la conversación. -- ¿Eh? -- Un pausado golpeteo en la ventana llamó la atención de la sirena, quien contempló de reojo hacia la misma. Gotas pequeñas caían desde el cielo, una suave llovizna casi imperceptible se manifestaba. -- Oh. -- Emitió con suavidad para que sus labios se curvaran en una amplia sonrisa, al momento en que sus mejillas se ruborizaran con ingravidez y su pulso se acelerara, dejando en completa evidencia la felicidad que invadía a la sirena de pies a cabeza, amaba el agua en todas sus formas y no tenía por qué ocultarlo. Oh, no, se estaba comportando como una niña. -- Ahm…-- Retornando su mirada hacia la taza, tosió un par de veces antes de beber un poco más de café en un vago intento de disimular su ansiedad. -- Y… ¿acabas de salir del trabajo? ¿O debes ir hacia allá? -- Necesitaba cambiar rápido el tema y aquello sonaba perfecto. “El clima”, algo que solía utilizarse cuando los demás recursos de comunicación se acababan, algo para romper el hielo pero que en esta oportunidad Tsukasa esperaba no se mencionara.

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Re: Una fría tarde y un cálido encuentro || Privado

Mensaje por Shinya Yamazaki el Lun Jul 18, 2016 11:17 am

Le pareció tierna la forma en que la fémina reaccionó, seguramente hizo mal en responder a algo que se suponía confidencial, pero Shinya simplemente no podría haberlo evitado. Sonrió al ver que ella apartó la mirada avergonzada, seguramente, por lo dicho. No dijo más sobre aquello para no incomodarla, tampoco es que causara algún mal en el can al conocer aquella situación se alejaba de lo normal, pero ¿De qué otra manera se podía acceder a una plática casual? Shinya ignoraba otra manera e irse con rodeos no era lo suyo. Asintió suavemente al oír nuevamente la voz ajena, se le notó más tranquila y eso le agradó, mas no pudo centrarse mucho en Tsukasa al tener presente a la mesera. Cuando estuvieron de nuevo solos pudo fijar toda su atención en ella y en como parecía deleitarse con la fragancia del café, a su nariz llegó también el intenso aroma, mismo que ansiaba probar.

Shinya ladeó el rostro esperando escuchar la respuesta a su pregunta y quedó un tanto sorprendido por lo dicho — Así que es así — murmuró entrecerrando la mirada un ligero momento antes de mirar discretamente los alrededores — De cierta manera es bueno saber que es así — comentó con tranquilidad al observar a quienes se situaban en la mesa contigua, tras Tsukasa — Admito que creí sería diferente, se ve que te llevas bien con tu compañera — y lo dijo por haber notado la sonrisa que Tsukasa le dedicó, una que no estaba acostumbrado a ver en las veces que era atendido por la pelirroja. No creyó pertinente preguntar más sobre lo que le causó inquietud, sería ir más allá de la cordialidad que se tenían, puesto que confianza no existía entre ellos al ser aún desconocidos en lo general. Se acomodó en el asiento mientras le escuchaba hablar, Shinya estaba interesado en saber su opinión sobre lo preguntado, lo tomaría en cuenta a futuro para no incurrir en errores de darse una situación semejante.

—  Estoy de acuerdo con ello — toda su actitud se basaba en ir con la verdad de frente y el no mitigar el daño que una verdad pudiese provocar — Pero en muchas ocasiones eso es mal visto — frunció el entrecejo al recordar varios episodios de su vida donde ser como es le trajo problemas — Es incomprensible...  — musitó en un tono bastante bajo, casi en susurro — Es mejor conocer el fracaso y aprender de ello que vivir siempre en una situación cómoda — agregó ante lo dicho por ella, compartiendo así su opinión y por ende, creyó que la plática sería más amena de lo que pudo haber pensado antes de hablarle. — Es bueno saber eso — respondió a la afirmación ajena sobre lo que no pensaba de Shinya — Entonces puedo afirmar, con gran certeza, de que no me arrepiento en haberte hablado — y aun si sonaba algo apresurado tras la poca plática que llevaban, así se sentía el castaño con respecto a aquella situación.

La mesera se presentó con rapidez portando lo solicitado por Shinya, quien, al sentirle cerca se acomodó mejor frente a la mesa esperando que la fémina dejara las cosas sobre ella con total libertad — Gracias — dijo dedicándole una fija mirada a la mujer antes de que abandonara la proximidad a la mesa para seguir con sus funciones. Shinya entonces observó el café y lo tomó acercándolo a su posición, dejando de lado por momentos el muffin dispuesto en un platillo blanquecino al costado de la taza. Las palabras ajenas causaron que Shinya riese y negara suavemente — Me gustan los arándanos — miró aquel imponente muffin mientras el moreno acercó el azucarero hacia su taza — Y las cosas dulces también, aunque creo que este por sí solo es bastante dulce  — señaló el café y antes de agregarle el azúcar lo probó, corroborando que lo pensado estaba en lo cierto — Dudo que en alguna ocasión me aburra de los muffins, pero si tu me recomiendas los paninis, debería probarles también para variar — se mostró receptivo ante tal idea. Shinya no era un hombre difícil de complacer, por eso es que no era normal que cambiase sus comidas incluso si estas eran pasajeras como al acompañar un café tras el trabajo.

— No lo digas de esa forma, no veo posible que salga de aquí disgustado contigo — comentó sosteniendo aún la taza — Aunque si yo te molestase si dejaría de venir — igualmente casual que el anterior comentario, denotando relajo en su expresión y tono de voz. Dejó de lado la taza y acercó el muffin, retirándole el papel de la base para poder sacar un trozo con los dedos y llevarle hacia su boca, degustando así la blanda consistencia de la masa y el sabor propio de los arándanos en ella. Notó como Tsukasa miraba el exterior y por reflejo hizo lo mismo viendo así la lluvia caer, aunque demoró algunos segundos en notarla al haber pensado que ella observaba otra cosa. No recordaba haber llevado algún paraguas, pero aun sabiendo que de seguir lloviendo se mojaría al salir a la calle, nada ni nadie le impediría regresar caminando a su residencia. Claro, mientras no granizara, todo estaría bien.

Una vez terminó de masticar y tragar, bebió algo más de café, mirando por consiguiente al frente justamente hacia ella, quien mostró una hermosa sonrisa que provocó una mínima en el castaño — ¿Crees que... — no alcanzó a preguntar debido a las interrogantes ajenas, las cuales no dudó ni demoró en responder — Salí hace poco del ensayo de hecho, hoy nos tocó estar todo el día preparando los diálogos en paralelo a la planificación del escenario mismo  — mencionó mirando el líquido en su taza, bebiendo nuevamente solo que el sorbo de esa vez fue más largo, dejando un ligero rastro de espuma en su boca que retiró prontamente con la lengua. Le era agradable esa sensación, aunque no le gustaba el ensuciarse así fuese por unos momentos, por lo que evitó volver a beber de esa manera. Esa decisión no podría notarse al no haber variado mucho su expresión o al menos, eso creía él.

— ¿Te gusta el teatro?  — inquirió mientras dirigía la zurda hacia el muffin, atacándole nuevamente, pero no se llevó el trozo obtenido a la boca al retomar la palabra — Estaba pensando que si te agrada la idea, podrías ir al pre-estreno, es en el teatro que queda a unas cuadras de acá ¿Le conoces? — miró hacia el exterior nuevamente en dirección a dicho sitio, aunque desde donde ellos estaban no se alcanzaba a mirar debido a los edificios de la calle siguiente. — Estamos adaptando la obra de un escritor novato, así que la primera presentación sería para ir afinando detalles antes de exhibirla a un público más amplio — se explicó con calma, mirando de nuevo a la chica, esperando saber su respuesta. Si no le era grata la idea no insistiría, él no forzaría a nadie ante algo que le desagrada, pero tenía cierta corazonada con respecto a ella y entre ofrecerle la oportunidad o no mencionarla, prefería lo primero — Si vas puedes llevar a quien quieras contigo, Tsukasa — agregó finalmente al buscar convencerla sin siquiera ocultar tal deseo.

Se permitió volver a comer del muffin, trozándole de nueva cuenta en varias secciones, tomando uno que otro arándano para comerlo solo, probando luego el agua mineral dispuesta en la mesa que por haberse concentrado en otras cosas casi había olvidado. Bebió del agua, siendo ideal para cambiar el sabor dejado por el muffin y poder degustar mejor el sabor de su café, aún si este último fuese algo dulce también. — Deberías incorporar los muffins a tu vida  — dijo tras meditarlo un largo momento — Te pierdes de algo muy bueno — dejó de dividir la masa del muffin y tomó con la diestra la taza del café para seguir bebiendo de ella sin dejar que el líquido se enfriase demasiado, puesto que si algo le molestaba demasiado era comer o beber alguna cosa fría teniendo que estar caliente. Incluso con las cosas que debían servirse frías él tenía cierto recelo a la hora de ingerirlas.

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Re: Una fría tarde y un cálido encuentro || Privado

Mensaje por Tsukasa Nanase el Dom Ago 07, 2016 9:10 am

“La verdad siempre es más dolorosa que una mentira.” Eso lo tenía más que claro, sin embargo la herida que dejaba una mentira descubierta era algo que posiblemente nunca sanaría, ¿quién en su sano juicio preferiría vivir tratando de no aprender y ser modelo unánime si en el fondo no era más que una máscara? Algo vacío, algo falso. Ahg, con tan sólo pensarlo a la sirena se le revolvía el estómago, a ella no le importaban las miradas de desagrado prefería mil veces ser honesta, sí, esa era su manera de vivir. -- Vaya…-- Se le escapó de los labios sin poder ocultar la sorpresa que experimentaba, el saber que ambos estaban en la misma sintonía la relajaba y obligaba a sus comisuras a ascender con disimulo. -- Así como yo tampoco me arrepiento de haber aceptado tu invitación. -- Por supuesto que no, bien, en un principio si había sido extraño empero el ambiente cálido y el rumbo que había adquirido la conversación era tan ameno que ahora mismo dudaba que cualquier otra actividad se pudiese comparar en términos de placentero. Las experiencias nuevas eran un manjar que no se podía desperdiciar.

Tsukasa cerró sus ojos curvando sus labios en una ingrávida sonrisa antes de que volviese a dar un suave sorbo a su bebida, estaba tan amarga, tan apetecible que no creía que nada pudiese hacer mejor su velada. -- Oh, ya veo. -- Comentó retornando la mirada hacia el moreno para que la taza reposara sobre su plato una vez más. A su acompañante le gustaban las cosas dulces, eso no era de extrañarse pues a gran parte de sus conocidos también, aprendiendo así a contener su ceño fruncido, y es que con tan sólo pensar en la cantidad exagerada de azúcar al interior de ese bocadillo se le erizaban la piel, definitivamente eso no iba con ella. -- En gustos no hay nada escrito. -- O eso decían por ahí, ella no iba a juzgar a nadie. Con una actitud algo más relajada dejó que sus antebrazos reposaran sobre la mesa para poder mirar con fijeza a Shinya, sin intenciones de perder ni una sola de sus expresiones. -- Descuida, no debes preocuparte por eso. -- Encogiéndose de hombros, le sonrió ladina y sinceramente tratando de calmarle, no quería que tuviese ese tipo de pensamientos. -- Dudo mucho que hagas algo que me moleste o que disguste a los otros comensales. -- Era cierto, la mera idea de que eso sucediese no cabía dentro de la mente de la pelirroja, es decir, ¿cómo podía molestar alguien tan reservado como él? Por más que lo meditase no se le ocurría nada.

Como sea, debía controlarse. ¿No estaba siendo demasiado abierta con sus emociones? El sólo hecho de pensar en ello hacía que sus mejillas se encendieran. Sí, estaba sumamente feliz por la lluvia, tanto que no podía esperar por salir y empaparse; hasta quitarse la ropa y quedar en traje de baño con tal de sentir la humedad sobre su piel, pero eso no era algo que le decías a cualquiera, ¿verdad? Bueno, al menos no en su lugar de trabajo. -- ¿Mh? -- Nuevamente lo ensimismada que estaba la hacía quedar como una despistada. -- ¿Teatro? -- Preguntó casi por inercia, al momento en que parpadeaba con lentitud analizando las palabras contrarias. -- Ah, sí. ¿El que está hacia allá? -- Asintiendo extendió su diestra con ligereza a modo de señal. No quería equivocarse, que bochorno. -- Nunca he entrado, tan sólo he pasado por fuera. -- Sinceró pues nunca había tenido una buena oportunidad para visitar dicho lugar. -- Oh. -- Sus labios permanecieron entreabiertos, lo que seguidamente se curvaron en una sonrisa ladina. No podía creer lo bondadoso que era el moreno. -- Me encantaría. Muchas gracias. -- Una ligera reverencia acompañó sus palabras para que sus manos volviesen a tomar la taza, calentando sus falanges. La idea de compartir esa invitación con alguien le hizo rememorar a cierta chica. -- Creo que ya sé a quién invitar. -- Una mueca de alegría se pintaba en su rostro mas fue oculta por la taza al momento en que bebía un sorbo de café. No recordaba haber hecho tantas cosas buenas como para que el karma la recompensara de esa manera, ya buscaría la manera de retornarle cada uno de los actos al actor, encontraría la forma.

--Mh…-- La sirena juntó sus labios y frunció un poco la nariz antes de negar un par de veces. -- No, esa es una oferta que sí debo rechazar. -- Ablandando su expresión, miró a Shinya con una sutil sonrisa, esperando que no se haya ofendido con su actuar algo infantil. -- No soy una amante de los dulces, siempre he preferido lo salado. -- Suponía que eso se debía a la alimentación que obtuvo en la infancia, sus padres no solían comprarle nada con mucha azúcar, obteniendo un paladar algo más sensible a ella a medida que se desarrollaba. -- Ahora que lo pienso… no sé si luego de eso sea muy convincente mi recomendación de paninis. -- Bromeó casi para sí, pues vamos, no sonaba nada muy imparcial viniendo de alguien que no tolera en demasía lo acaramelado.

De pronto una horda de emociones abatió a la pelirroja, quien no pudo hacer más que desviar la mirada hacia el exterior, con un semblante sereno ordenando las palabras que cruzaban por su mente. -- Yo realmente admiro a los actores. -- Dijo por fin. -- Creo que es genial poder sumirte tanto en alguien que no seas tú… con todo lo que eso conlleva. -- ¿No estaba siendo algo profunda? La rojiza mirada de la fémina retornó a su acompañante, ascendiendo sus comisuras con ingravidez. -- El poder representar a alguien que puede tener ideales completamente contrarios a los tuyos es algo que siempre me ha asombrado, mas porque creo que yo nunca podría hacerlo. -- Una risilla se coló por sus labios, mientras sus hombros se elevaban por el apeno de sus propias palabras. -- Lo siento, creo que la cafeína me está haciendo mal. -- Sabía que no se trataba de eso, la humedad de la calle la llamaba y de paso la ponía algo más sentimental, ¿no estaría aburriendo a Shinya? Esperaba que no.  -- Por favor, no creas que le pusieron algo extraño a la bebida. Sé fiel a la cafetería. -- Una nueva y reprimida carcajada se dejó escuchar, ¡no podía decirle cosas tan raras a un cliente! Claro, porque por mucho que estuviesen conversando seguían al interior del local de su fuente de ingresos, no podía dar una idea equívoca, ¿no es así? -- Lo que me hace pensar…¿haz visitado muchas cafeterías? -- Preguntó con inocencia. -- Quiero decir, hay muchas personas a quienes les gusta probar de todo en muchos sitios diferentes pero al parecer tu prefieres la rutina, ¿no? -- No había nada de extraño en su mini análisis o eso pensaba, tan sólo era una observación común que cualquier mesera podría hacer, hasta que cayó en cuenta de ello, abriendo un poco sus ojos. -- Y-Yo, lo siento. No quise sonar maleducada, no soy quien para cuestionar eso. -- Sus orbes se cerraron una vez más, tragándose la vergüenza que repetitivamente se albergaba en su cuerpo. Tsukki, cálmate.

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