La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

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La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Chessire el Miér Mayo 04, 2016 12:06 pm

El día de hoy era uno de esos en los que despertabas aburrido, desanimado, con ganas de hacer nada. Tras abrir los ojos, los primeros rayos de sol comenzaron a penetrar en sus orbes y un perezoso bostezó salió de su boca. Después de acomodarse correctamente su ropa, desayunó y se lavó los dientes. Una forma de vida muy rutinaria. Convivir con la pequeña de dorados cabellos no era una tarea complicada ni mucho menos, aunque siempre ayudaba que cierto conejo no se entrometiese en lo que no le importaba. Sin ninguna actividad por hacer las horas pasaban dentro del hogar, hasta que una idea salió a flote de la nada. Una voz femenina y aguda había propuesto salir todos juntos y divertirse afuera, pero tal parecía que todo no iba a ser color rosa. Tanto el conejo de la casa como el gato, habían tenido una discusión; se desconocía el motivo de esta, pero siempre solía ser una tontería que acababan llevando a un punto exagerado. El conejo blanco para evitar gastar sus esfuerzos de manera innecesaria, salió por su cuenta de la casa a realizar no sé qué cosa con un sable.

Era irónico cómo Chessire se esforzaba en no prestar atención a las acciones de Shiro, pero al mismo tiempo su presencia era la que más le resaltaba. El felino se sentó en el suelo, mal humorado, bufando y murmurando cosas sobre el conejo para sí mismo. Quizá fuera porque la niña que convivía con ellos comenzó a sentirse fuera de lugar, pero tan rápido como ella pudo, le dedicó la mirada más seria y con el ceño fruncido que ella podía hacer hacia Chess. Ese rostro siempre resultaba ser gracioso, el gato sabía perfectamente las intenciones de verse “convincente” que tenía Alice, pero lejos de eso lo que causaba era algún tipo de risa que debía procurar disimular. Aunque la niña de dorados cabellos no lo expresara abiertamente, era muy probable que se sintiera bastante incómoda por los sucesos previos. Ella siempre trataba de hacer que los dos terminaran en buenos términos, así que la mejor idea que tuvo contra la frustración de Chess, fue el invitarlo a salir al parque. No era una mala idea considerando el buen clima que hacía fuera, además de que salir y dar un paseo con Alice a solas siempre le sumaría puntos a favor.

El felino arqueó ligeramente sus cejas hacia abajo y desvió la mirada, fingiendo querer estar en negativo, aunque más bien él buscaba hacerse de rogar un poquito. Después de la adorable insistencia por parte de su compañera, accedió, esperando a que la joven fuera a arreglarse con una sonrisa en su rostro. El tiempo de espera fue más bien poco, como era de esperarse, una joven como Alice no perdería tanto tiempo en maquillaje ni cosmética sin sentido. Con arreglarse un poco el cabello y colocarse una ropa adecuada, iría más que bien. Al salir de la casa Chessire aprovechó para optar por su apariencia felina, resultándole más fácil acompañar a Alice por la superficie de los muros situados entre casa y casa.
Uhm… Cómo decirlo…Ladeó la cabeza de una forma muy disimulada.Siento lo de antes…Se disculpaba en un tono de voz apenas audible, avergonzado por su comportamiento frente a Shiro, aunque la gran mayoría de las veces no lo pudiese evitar. El animal de oscuro pelaje saltó al suelo colocándose de forma ágil a un costado de Alice, ya no había muros ahí delante por los que poder saltar, así que de aquí hasta llegar al parque sería caminando a su lado.

El camino no duró tanto como el felino se lo esperaba, pues parecía que tras dar la vuelta a un par de esquinas, acabaron teniendo el parque de frente. Tal como cabría esperar de la hora y el lugar, los audibles gritos de niños jugando eran lo que más llamaba la atención. A ello se sumaban personas tomando un descanso en una de las múltiples bancas repartidas por el lugar, mientras otros se tomaban de la mano muy melosos, sin pudor alguno ante la idea de mostrar abiertamente el cariño que se tenían frente a los demás. Una ligera brisa apareció de la nada, haciendo danzar las hojas de los árboles y estremeciendo a las chicas que gozaban de un largo cabello. Chessire avanzó un par de pasos y se situó justo delante de Alice, alzando su mirada hacia aquellos preciosos orbes esmeralda que poseía.
Muy bien, ya estamos aquí.Su tono de voz perezoso y carente de volumen parecía no haber cambiado en lo más mínimo.Tú decides qué hacer de ahora en adelante.Musitó, dejando vía libre a las decisiones de la menor.

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Alice Carroll el Lun Mayo 09, 2016 1:17 am

La mañana había empezado tranquila, y realmente, Alice esperaba que esa paz se extendiera por el resto del día, porque, para bien o mal, aunque muchas personas lo vieran casi imposible, sus otros dos compañeros de hogar siempre se peleaban, sin importar realmente, que la razón de la batalla fuera algo carente de sentido, como por ejemplo el sitio que ocuparían en la mesa, o tan siquiera que programa podrían ver en el tv, la cuestión solo era el discutir sin detenerse, pelear el uno contra el otro para demostrar autoridad.

Alice antes había escuchado que entre un perro y gato las cosas podrían complicarse, incluso en seres de la misma especie debido a la necesidad interna que poseían de marcar territorio, pero ¿Qué pasaba con Shiro y Chessire? Su querido conejo blanco de por si siempre fue territorial, pero solo contra aquellos que podrían infligirle algún daño a su tan adorada ama, cosa que a leguas se notaba el gato no haría, en especial cuando se mostraba tan apegado a ella que lacerarla seria misión imposible, y sin embargo, White continuaba despreciando al felino, quizás porque en su interior temía ser reemplazado por la mascota de momento, pero de ser así, jamás lo admitiría, al menos no frente al gato, porque de hacerlo le dejaría entrever cierto grado de debilidad.

Descontando esos hechos, con la nula habilidad de la rubia para descubrir como detener sus constantes peleas, una nueva se desenvolvió frente a sus ojos, acabando con la salida del orejón muchacho para realizar ciertas labores de mantención en su florete, y un gato encrespado en medio de la sala sin ánimos de salir a ningún sitio. Eran aquellos instantes donde le fascinaría poder ser mandataria, imponer orden y respeto con solo mirarles, cosa que no podía conseguir aunque lo deseara, optando por lo más aconsejable, relajarlos para intentar de cierto modo mantener la poca paz que aun restaba en aquella bella casa.

Al White haberse marchado, para, seguramente, relajarse solo y evitarle así problemas a su Alice, solo le restaba buscar paz para con el felino, invitándolo al parque para aprovechar lo bello de aquel día, sin embargo Chessire se hizo el de rogar, demorándole algunos cuantos pedidos más a la chica antes de que finalmente aceptara. Con su misión cumplida fue veloz para arreglarse, basto con una falda negra, blusa blanca y su cabello suelto adornado mínimamente por aquella encantadora mariposa azul que siempre portaba, viéndose lista regreso con el felino para así ambos salir rumbo al parque.

El camino fue tranquilo, los pequeños pasos del felino apenas y se escuchaban conforme recorría los muros divisores de las casas aledañas, pero su disculpa resonó como música en los oídos de la rubia, haciendo que una ligera risa se le escapara mientras lo miraba de reojo.


- Deberías disculparte con Shiro y no conmigo Chessi –un largo y suave suspiro abandono sus labios, a la vez que el pequeño felino comenzaba a caminar a la par - Ambos deberían hacerlo… viven juntos, por eso tantas peleas no tienen sentido –su regaño era tan sutil que más bien parecía hablar del clima, pero al ser algo tan repetitivo, elevar la voz carecía de sentido. Finalmente en el parque, la brisa meció con fuerza sus cabellos, desordenándolos ligeramente pero sin causarle tantos problemas como al resto de las féminas quienes gritaban con potencia, como si aquella brisa fuera en realidad un huracán a punto de dejarlas sin melena, Alice solo se dedicó a soltar un ligero suspiro, sosteniendo su falda conforme aguardaba que todo se detuviera, centrándose después en el pequeño felino posado a sus pies, quien rápidamente le dio el visto bueno para decidir lo que harían desde ese momento. - Si me toca decidir… creo que por ahora, tu y yo tendremos una pequeña charla mientras arreglo ese pelaje tuyo tan revuelto –sin más demora, lo cargo para acomodarlo cerca de su busto, mientras buscaba un buen sitio donde poder sentarse, siendo el mejor lugar la sombra de un gran árbol - Quedémonos aquí –inclino ligeramente su cabeza para poder ver al felino, sentándose con su espalda contra el tronco y el gato en su regazo, buscando entre su bolso el cepillo que hacia no mucho compro para Chessire, iniciando el cepillado del felino, desde su cabeza hasta la punta de la cola, le agradaba poder hacer cosas como aquellas en animales tan adorables - Chessi dime… ¿Odias a Shiro? –fue rotunda con su pregunta, no tenía caso alguno irse por la tangente, sobre todo después de tanto tiempo estando uno al lado del otro - Si la respuesta es sí, no te preocupes, no te correré ni nada similar… solo quiero saber el porqué de que peleen tanto –en ese momento lo recostó, con sus patitas hacia arriba para así poder cepillarle el estómago y pecho - Es decir… sé que Shiro no es el conejo más sociable del mundo, pero es bastante dedicado y amable, además tu –hizo hincapié en el “tu”, al tocarle la pequeña y húmeda nariz - Muchas veces también lo provocas, como viceversa… pero, se honesto conmigo… ¿A qué viene tanto desprecio? Seguramente si hablaran un poco, se llevarían mejor de lo que piensan –volviendo a colocarlo en una posición más normal, un pequeño lazo con un cascabel el cual tenía grabado el nombre del gato, recorrió el cuello del mismo, anudándose en la nuca para así formar un pequeño moño con la cinta restante - ¡Te ves adorable! –no demoro ni dos segundos en abrazarle frotando su mejilla con la suave del animalito, consiguiendo que el adorno de su cuello tintineara más de una vez ante el movimiento.


Seguramente Alice estaría llamando la atención de los diversos transeúntes del parque, pero a la rubia no le importaba, lo único que tenía en mente en ese momento era el tiempo de calidad que compartía con el pequeño y suave animal casero, que ahora tenía la dicha de poseer.


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Atuendo

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Chessire el Vie Mayo 13, 2016 3:15 pm

El felino continuaba observando a la joven con cabellos dorados, esperando por su respuesta a lo siguiente que harían. En un espacio tan abierto como lo era el parque y a la luz del sol, podía apreciarse bien la elegante figura que la chica portaba con esa blusa blanca mientras los cabellos de oro se movían junto a sus movimientos de cabeza. Debía permanecer con la mirada bien alzada, pues al llevar ella una falda corta, podría acabar viendo cosas que no debería en un accidente. Chessire trataba de no pensar en ello para evitar colocarse nervioso pero la tan adorable imagen de Alice intentando cubrirse del viento no ayudaba demasiado a esa tarea. “—Si me toca decidir… Creo que por ahora tú y yo vamos a tener una charla mientras arreglo ese pelaje tuyo tan revuelto.—“ Al escuchar aquellas palabras el gato realizó una leve reacción nerviosa hacia atrás, similar a como si le aparecieran un par de gotas de sudor por su sien derecha.¿¡Eh!? ¿C-cómo arreglar? … ¿Aquí? ¿Frente a todos?Por momentos Chess solía olvidarse de que permanecía en su forma completa de gato y no levantaría mirada alguna, pero aun así el sentimiento de vergüenza persistía en su cuerpo. Con respecto a la charla que quería mantener la rubia, él ya podía imaginar en qué dirección vendría todo esto, tan solo recordando lo hablado en el camino hacia el parque.

Flashback

“—Deberías disculparte con Shiro y no conmigo, Chessi.—“ El pequeño animal desvió su orbe de color rojizo a la joven. Podría haber dicho perfectamente algo como “Lo considero muy improbable”, pero imaginó que eso causaría aún más problemas en el asunto además de alejar a Alice de su buen humor. Los suspiros de la niña pesaban en el interior del gato ¿Pero qué podría hacer? Shiro y él saltaban directamente a la discusión desde el momento en que se saludaban, y por si fuera poco estaba seguro de que cualquiera de los dos que se disculpara, de manera instintiva el contrario lo vería como una oportunidad de oro para burlarse y ponerse por delante. “—Ambos deberían hacerlo… Viven juntos, por eso tantas peleas no tienen sentido.—“ Ahora fue el felino quien suspiró levemente. Él era consciente de que a pesar de lo dulce y delicada que sonara la voz de la contraria, aquellas palabras no dejaban de ser un sermón por su conducta impulsiva. Al menos no podía negar que agradecía la amabilidad con la que ella estaba tratando el tema. Desgraciadamente no importaba cuanto tratara de solucionar el problema, Chess seguiría pensando que sin Shiro por el medio, todo estaría mucho mejor.

Presente

Con la mente de vuelta situada en el parque Chess se mantuvo inmóvil mientras la chica se acercaba a él y lo cargaba en brazos, aunque jamás se hubiera imaginado que lo arrimaría tanto a una de las partes más blandas de su cuerpo. (¡Ow, ow, ow! ¿Q-qué haces?) Trataba de calmarse. (Es cierto que soy un gato, pero también sigo siendo un chico, cuidado donde me puedas poner) Pensaba hacia sus adentros, tratando de tener autocontrol. Alice caminó de manera tranquila y relajada hasta pararse a los pies de un árbol, lugar que le pareció apetecible. “—Quedémonos aquí.—“ Chessiré asintió con su pequeña cabeza ante el cruce fugaz de miradas entre su dueña y él. De forma delicada ella fue descendiendo con su cuerpo hasta quedar sentada con la espalda posada al tronco de madera, luego colocó al felino en su regazo y ahí él buscó acomodarse a su forma con movimientos suaves. No tardó en sentir un cosquilleo muy relajante por su cuerpo, causado por la nueva herramienta de Alice para los cuidados domésticos de sus compañeros. Cada vez que el cepillo pasaba a lo largo de su cuerpo, no podía evitar cerrar sus ojos de forma estremecida. “—Chessi dime… ¿Odias a Shiro?—“ Los ojos del animal quedaron abiertos como platos ante la faceta tan directa de la chica, con una pregunta que quedó atravesada en su garganta como si se tratase de una afilada espina de pescado.

Chessire desvió la mirada hacia un lado, pensando en las posibles respuestas que podría dar y las posibles reacciones que mostraría Alice.
“—Si la respuesta es sí, no te preocupes, no te correré ni nada similar…—“ Resultaba inútil engañarse, la aguda voz de la joven pronunciando esas palabras ponía en un gran alivio al felino, pero este continuaba debiendo una respuesta igual o incluso más rotunda que la pregunta de su compañera. “—Solo quiero saber el porqué de que peleen tanto.—“ Sus orejas decayeron un poco ante el estado de confusión que le proporcionaba el momento, pensando en una respuesta que no sonara muy grosera para la contraria, pues él sabía que el conejo era alguien especial dentro de su vida aunque a Chess no le gustara admitirlo. De pronto el gato fue expulsado de sus serios pensamientos al ser recostado boca arriba mientras notaba como la rubia deslizaba el cepillo suavemente por la zona de su panza. Chessire no pudo evitar ponerse a reír levemente.P-para… Me-me haces cosquillas.Dejaba escapar entre esas mismas suaves risas. “—Es decir… Sé que Shiro no es el conejo más sociable del mundo, pero es bastante dedicado y amable, además tú.—“ Parpadeó realmente rápido cuando la fémina posó fugazmente su dedo índice en la nariz, a modo de pequeño toque. “—Muchas veces también lo provocas, como viceversa…—“

A Alice no le faltaba razón cuando dijo aquello, pues ya era conocimiento popular entre los tres que Chessire arrojaba sus palabras llenas de veneno hacia el conejo cada vez que podía, de la misma forma que este aprovechaba para participar en el mismo juego día sí y día también. “—Pero, sé honesto conmigo… ¿A qué viene tanto desprecio? Seguramente si hablaran un poco, se llevarían mejor de lo que piensan.—“ En ocasiones al gato le asombraba lo inocente que podía sonar Alice en momentos como ese. Siempre que creía haber alcanzado el límite, ella lo volvía a superar una vez más. La niña volvió a mover a Chess a su posición común, colocándole un accesorio que aunque se veía bastante coqueto, le agradó mucho a nivel sentimental. "—¡Te ves adorable!—“  —Gracias.Movía lentamente la cabeza, haciendo sonar el cascabel para probar que funcionaba correctamente. No tardó en advertir la mirada de las terceras personas y simuló una pequeña tos, de esa forma llamaría la atención de su compañera.Volviendo al tema…Chessi no tenía muchas opciones disponibles en su pata, no era como si pudiera dar media vuelta y evadir el tema de la nada. Lo único que quedaba frente a él era responderle tal y como la chica lo deseaba.No es como si lo odiara o despreciara de la forma en la que tú piensas.Musitó.

Él estaba completamente seguro de que la chica entendería sus sentimientos, pero por otra parte no tenía la certeza de sentirse todavía preparado para dejarlos ir de manera directa, por lo que se le ocurrió intentar utilizar una metáfora.
Veamos… ¿Qué crees que sucedería si colocaras una manzana en medio de dos personas hambrientas?Desvió la mirada.Resultaría lógico pensar que ambas personas pelearían por el dominio del alimento ¿Cierto?Volvió a desviar una vez más su mirada, esta vez directo a los verdosos iris de Alice.Te conozco lo suficiente como para saber que dirías que la solución estaría en partir la manzana por la mitad y compartirla, pero te equivocas.Rellenó sus pequeños pulmones de aire.Ya que ambas personas pensarían “¿Por qué compartir la manzana cuando puedo quedármela entera y para mí?”Realizó un stop justo ahí, pues no sabía hasta qué punto llegaría a entender la joven, además de que no quería irse de la lengua.¿Lo has entendido? Eso es todo cuanto te voy a decir.Finalizó, agazapándose en el regazo de la contraria y cerrando los ojos.

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Alice Carroll el Lun Mayo 23, 2016 10:00 pm

Todo pequeño movimiento por su parte ceso en cuanto el felino carraspeo llamándole la atención de la joven rubia, Alice supuso que era el momento preciso en que finalmente le confesaría el porqué de la rivalidad con Shiro, o quizás, y solo quizás le diera la razón afirmando que de ahora en más ambos serian amigos inseparables, cosa bastante improbable en el mundo, incluso en el país de las maravillas aquello estaría catalogado como la más grande de las locuras, pero Alice soñaba, añoraba como nadie el día en que finalmente la semilla de la amistad fuera sembrada por ambos, porque la rubia tenía la seguridad de que no podría estar al lado de los dos por siempre, no por nada era una simple humana, y si eso sucedía deberían tenerse el uno al otro para poder hacerse compañía, porque si la joven poseía una real preocupación en la tierra, era que sus pequeños y adorables conejo y gato, regresaran a la soledad que por tanto tiempo les había acompañado. Después de todo, Alice los quería demasiado para encontrarse en paz si sabía que nuevamente sufrirían.

Sin embargo, esa idea no venía al tema ahora, lo que realmente competía era la explicación de Chessire, una que lastimosamente la joven no termino de entender, dedicándose a acariciar la cabeza del felino conforme este hablaba y la imaginación de la rubia trabaja, buscando darse una idea más visual del motivo de la pelea, teniendo de momento solo manzanas en mente.


- Entonces… lo que me quieres decir, es que tú y Shiro quieren un algo que no desean compartir ¿Verdad? –un largo suspiro abandono sus labios segundos antes de tomar al gato entre sus manos, mientras acababa recostada en el césped, posando la bola de pelos gatuna en su pecho, acariciándolo al completo con la diestra, mientras su faz apreciaba la luz solar que se colaba entre las diversas ramas del árbol - Si quieren algo solo deben pedírmelo, se los daré sin importar cuanto cueste… aun si son muchas manzanas –sus claros ojos se cerraron un momento, no tenía la menor idea de que objeto se tratara para que ambos pudieran enemistarse de ese modo, quizás el florete de Shiro, las garras de Chessire, alguna cualidad que uno poseía y de la cual el otro carecía… las posibilidades en su mente eran infinitas y sin embargo no llegaba a la idea principal a la cual el gato se había estado refiriendo momentos antes. Cansada de darle vueltas a ese asunto, sus ojos volvieron a abrirse, viéndose molestados por los rayos del sol, llegando a acostumbrarse luego de escasos segundos - De momento, olvidemos ese tema tan complicado y disfrutemos el día… ¿Qué te parece Chessi? ¿Quieres dar un paseo? Puedo cargarte si gustas, eres tan liviano y suave que sencillamente no aprovecharte sería un delito –molesto al pequeño animal, hablando medio en broma, medio en serio, nuevamente tomando asiento, solo que ahora su rubia cabellera estaba cubierta de pequeños trozos de hierba que ignoro olímpicamente, al no ser algo que le estuviera molestando - Cerca de aquí, en la parte central tienen un bello lago repleto de patos, o al menos eso es lo que unas compañeras de clases me comentaron, seguramente te gustara ir ahí… pero –se apresuró a hablar recordando un pequeño detalle, más que nada por el posible instinto felino - No puedes comerte los patos… seguramente nos echarían si se desata una ola de sangre en medio de aquel sitio tan popular… entonces ¿Quieres ir, o prefieres que busquemos otro modo de divertirnos? –los ojos de la joven brillaban con intriga, quizás el gato le había indicado que ella escogería la diversión por el día, pero aun cuando le hubiera depositado la responsabilidad, indicando implícitamente que cumpliría sus caprichos, Alice prefería que ambos decidieran, porque era mucho mejor el gozar juntos de la diversión, en lugar de solo verse complacida.

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Chessire el Miér Mayo 25, 2016 2:54 pm

Tal y como lo había previsto Alice no se encontraba aun en sus plenas facultades para lograr entender algo tan complejo. En su lugar le dejaba a Chess un sentimiento adorable sin igual, aunque él mismo era consciente de que ella no sería una niña de mente pura e inocente por siempre. “—Entonces… Lo que me quieres decir es que tú y Shiro quieren un algo que no desean compartir ¿Verdad?Por un momento el felino daba gracias de mantener su aspecto de pequeño animal de compañía, siendo que de esta forma podía ocultar mejor el rostro de tristeza que sin duda alguna se asemejaba al de su ama mientras suspiraba. Aunque Alice no poseyera un amplio conocimiento sobre el campo que estaba tratando Chessi, no podía negar el hecho de que seguía tratando con una niña muy inteligente, en ocasiones era capaz de cazar cosas al vuelo a una velocidad bastante rápida.Supongo que ese sería el modo más correcto de expresarlo.

Musitaba a la par que la rubia alargaba las manos para tomar al gato por los costados.¿Uhm?Para su sorpresa, la chica desplazó a Chessiré una vez más hacia la altura de su pecho, abrazándolo y apegándolo contra este. (¡O-o-otra vez!) Pensó una vez más para sus adentros, siendo inútil tratar de permanecer con el cuerpo relajado. Una parte de los mechones dorados de la niña fue a parar a la diminuta nariz del animal, haciendo que un leve pero bastante gracioso estornudo escapara de este. Después de aquello, notó por su espalda la mano de la contraria que acariciaba de palmo a palmo su cuerpecito, logrando que toda sensación de rigidez se viese nulificada. “—Si quieren algo solo deben pedírmelo, se los daré sin importar cuánto cueste… Aun si son muchas manzanas.A pesar de ser algo ya mencionado, Chessire se alegraba mucho de ser capaz de escuchar las inocentes propuestas de su ama. El felino imitó el suspiro que ella misma realizó tan solo unos momentos atrás, cerrando sus ojos en lo que simulaba una especie de abrazo de él para ella.

Realmente eres una chica con un corazón muy bondadoso…La halagaba pretendiendo sonar dulce con su compañera.Sin embargo no son manzanas lo que queremos, ni nada que se pueda comer.Realizó una pequeña pausa en este punto.Por desgracia lo que nosotros dos ansiamos es único y no puede ser reemplazado por nada, ni nadie.Finalizó con sus palabras ahí, dejando que el silencio los ahogara por completo y recordando que no debía irse demasiado de la lengua. La situación resultaba irónica, había un dicho que decía “Que no te muerda la lengua el gato”, y sin embargo él mismo era quien tenía que morderse su propia lengua en esos momentos. “—De momento, olvidemos este tema tan complicado y disfrutemos el día…—“ De repente la ola de silencio fue partida a la mitad por la chica, quien con sus palabras delataba el haber estado reflexionando sobre el tema por lo menos durante un minuto antes de darse por vencida debido a su complejidad, tal y como había indicado.

“—¿Qué te parece Chessi? ¿Quieres dar un paseo? Puedo cargarte si gustas, eres tan liviano y suave que sencillamente no aprovecharte sería un delito.—“ La mascota rápidamente movió la cabeza hacia atrás producto de su asombro, haciendo que el cascabel alrededor de su cuello emitiese su característico sonido. Si Alice pudiera verle en su estado natural, estaba seguro de que no habría rincón de su rostro donde se pudiese ocultar lo sonrojado que se vería. Mentiría de una forma muy osada si dijera que no se encontraba feliz al punto de poder explotar por dentro.Yo puedo caminar por mí mismo y sin problemas.Musitó y acto seguido cerró sus ojos, desviando su mirada en diagonal hacia el suelo.P-pero si te hace feliz… Podría hacer un esfuerzo y dejar que me llevaras.Se permitió informar, dejando al aire un ligero permiso de medio “si puedes” y medio “a ver qué sucede”.

La joven con cabellos de oro se puso en movimiento para colocarse en pie nuevamente, elaborando que Chess saltara desde su regazo hasta el verde pasto que se encontraba apenas unos centímetros de ambos.
“—Cerca de aquí, en la parte central tienen un bello lago repleto de patos, o al menos eso es lo que unas compañeras de clase me contaron, seguramente te gustaría ir ahí… Pero…—“  —Imagino que no podré utilizar los patos para almorzar ¿Verdad?Se permitió interrumpir el gatuno ser a la par que realizaba una broma al respecto. “—No puedes comerte los patos…—“  —¡!Una reacción nerviosa tuvo lugar en el felino.¿De verdad crees que haría algo así?Preguntaba con cierta perplejidad. “—Seguramente nos echarían si se desata una ola de sangre en medio de aquel sitio tan popular…—“ (¿Qué tipo de monstruo te piensas que soy?) Le preguntaba de manera interna sin dejar de observarla como si tuviera una ligera gota de sudor por su sien, al mismo tiempo que continuaba escuchando sus palabras con esas puntiagudas orejitas que traía encima.

“—Entonces… ¿Quieres ir, o prefieres que busquemos otro modo de divertirnos?—“ Chessi notaba la intensa mirada de Alice, llegando a tener la sensación de cómo si ella estuviera depositando sus esperanzas en la elección del animalito o algo por el estilo. El gato de oscuro pelaje se tomó unos segundos para pensar en algo, hasta que cayó en la cuenta de un detalle que quizá podría ser divertido.Ya que hemos llegado hasta aquí, habría que disfrutar un poco más de este lugar ¿No te parece?Con su pata derecha señaló unas instalaciones de las cercanías.Por allá hay unos columpios, e incluso un tobogán.Volteó la mirada hacia la rubia.¿No te gustaría aprovecharlos antes de pasar a otro lugar?Preguntaba con una mirada desafiante en sus ojos, como si por dentro le estuviese diciendo “A que no te atreverías a…”

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Alice Carroll el Jue Jun 02, 2016 1:45 am

Le agradaba pasar el tiempo con su adorable felino, a pesar de las diversas formas en que parecía esquivar todas y cada una de sus preguntas y conclusiones, valiéndose de cierto misticismo para que la rubia optara por abandonar la plática, después de todo, de momento tenía una pista del porque las peleas se desarrollaban, solo restaba descubrir la fuente primordial de su enemistad y destruirla, o por lo menos fraccionarla de manera equitativa, aunque el problema de esa última opción radicaba en que Chessire comento que era algo único e irrepetible, obligándole a descartar la opción B automáticamente, volviendo rápidamente a la A, girando en círculos una y otra vez sobre esta, suponiendo que si el motivo de la pelea dejaba de existir, entonces todo mundo podría vivir en completa paz… o quizás… ambos se aliarían contra ella, por destruir el motivo de su felicidad. Fuera como fuera, al menos los dos se llevarían mejor.

Casi al momento, borro cualquier idea pesimista, centrándose en el presente frente a ella, esperando oír la respuesta sobre la propuesta que le dio a su acompañante peludo, viéndose cortada por este mismo, cuando le señalo los diversos juegos del parque, mismos que aún no probaban, cosa que a la rubia se le hizo evidente, quizás no llegaba a alcanzar la mayoría de edad, pero de todos modos no podía permitirse juguetear en un lugar como aquel, diseñado precisamente para niños, cosa que ella no era, o mínimo no se consideraba de ese modo. Sin embargo… un ligero hecho le hacía replantearse la peculiar idea… la mirada de Chessire, esos pequeños ojos la estaban retando, buscando ponerla a prueba, viendo si era capaz de hacer algo como aquello, porque el gato sabia, que Alice en una circunstancia normal se negaría de manera rotunda.


- Chesi… esos son juegos para niños… –intentaba poner las cartas sobre la mesa, dejándole en claro a su gatito que ese sitio, tanto el tobogán como los columpios no eran lugar para ella, contrario sería si poseía una sesión de fotos programada - Qui…quita esa cara… sabes que no es justo –negó una y otra vez dándole la espalda, sintiendo aun la afiliada mirada retadora clavándose en su nuca como miles de puñales, atravesando su sentido de aventura y empujando la cordura muy lejos hasta finalmente hacerla explotar - ¡Esta bien! ¡Lo hare! –rendida a la idea del pequeño animal, cargo a este, siendo su oportunidad de verlo con cierta picardía - Pero tú te vienes conmigo… Chessire… no te creas que pasare penas sola –sin darle chances al pequeño animal, se aventuró con este hasta las atracciones, tomando partido inicialmente en el tobogán, subiendo a la cima sin interesar que llevase falda, sentándose con el felpudito en sus piernas cuando ambos estuvieron en la cúspide, recodando en aquellos momentos las veces que había hecho algo parecido con Shiro, solo que era este quien la sostenía para que no pasara miedo cada que se deslizaban, llegando incluso a cerrar los ojos hasta que él le indicaba que todo estaba bien, abriéndolos en la seguridad del césped, llegandose a sorprender por ver al mayor sentado en el suelo con ella encima, indicio claro de que ambos acabaron en el suelo por la velocidad del tobogán, pero como siempre su adorable conejo buscaba protegerla de cualquier herida, por mínima que fuera. Una apenas visible sonrisa se vislumbró en sus labios ante esas memorias, siendo suplida rápidamente por la picardía dirigida enteramente a su minino - Bien… más te vale estar preparado Chessire –sin mediar otra palabra, se dejó caer, sintiendo el viento soplar con fuerza debido a la velocidad, acabando con sus pies en el suelo en pocos segundos, ya que, a pesar de la altura e intensidad momentánea, producto de la emoción, el juego en sí era bastante corto y rápido de terminarse - No fue… tan divertido como solía recordarlo… ahora siguen los columpios, pero te toca cambiar de forma, porque es peligroso que te tenga en mis piernas al ganar altura –a pesar de decir aquello, otro recuerdo de su infancia le abordo, una escena similar a la del tobogán, solo que estaba vez solía utilizar al conejo como su asiento cada que se columpiaban, cosa que cambio cuando este creció, optando por solo empujarla con suavidad, haciéndole preguntarse el porqué de aquello, Shiro no le sacaba más de dos años, por ende, su madurez no pudo ser tan abrupta, pero de un día para el otro dejo de jugar con ella, conformándose con solo verla a la distancia. Actualmente Alice le preguntaría el porqué de esas actitudes, pero, cuando más joven normalmente al no comprender ciertas cosas, solo le dejaba ser, mimándolo en los momentos necesarios, escuchándolo y alentándole siempre que la situación lo ameritara. Pero nuevamente aparto aquellas imágenes de su mente, centrándose en el ahora y en su felino compañero, acariciándole la cabeza con ternura, esperando el cambio de forma gatuna para así, poder “divertirse” ambos, con el peculiar reto dado.

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Chessire el Jue Jun 30, 2016 6:12 pm

Aquellas verticales y oscuras pupilas se centraban en mirar detenidamente a la rubia mientras parecía pensar con cierta seriedad sobre la propuesta. Chess se reía internamente a costa de su ama pues sabía que subirse a los entretenimientos infantiles le supondría cierta vergüenza. Ella ya no era una niña, aunque si es cierto que en apariencia si lucía como una, en parte. ¡Por esa misma razón el gato debía aprovechar! No podía dejar pasar la idea de verla con esa adorable apariencia mientras bajaba por el tobogán o se columpiaba. “—Chesi… Esos son juegos para niños…—“ El felino continuaba mirándola divertido.Lo sé~Dejó escapar con un tono melódico tras de sí, como si estuviera disfrutando el momento de persuadir emocionalmente a su compañera. “—Qui… quita esa cara… sabes que no es justo.—“ Alice por su parte trató de defenderse de la mirada dando media vuelta y ofreciéndole la espalda al gato, pero incluso eso fue insuficiente, pues ella sabía perfectamente que Chess continuaría observándola, sin parpadear en caso de hacer falta. “—¡Está bien! ¡Lo haré!—“ Hasta que finalmente la constancia del pequeño animal fue la que salió victoriosa de aquella batalla.

La joven de dorados cabellos volvió a girar el cuerpo sobre sí misma para regresar la mirada al gato, aunque rápida como el rayo también se abalanzó en sus propios pasos y cargó a este en sus brazos.
“—Pero tú te vienes conmigo… Chessire… no te creas que pasaré penas sola.—“ Similar a como si una pequeña gota de sudor cayese por su sien, Chess miraba directamente a los ojos de Alice, tratando de asimilar cómo lo había pillado con la guardia baja, mientras que ella le devolvía esa mirada con una distinta que decía “¡Te cacé! Ahora es mi turno”. Como si el tiempo ahora se tratase de oro, la rubia se dirigió rápidamente a las atracciones infantiles para disfrutarlas en compañía de su animal. El primer turno se lo llevaba el tobogán, que si bien no era muy alto, parecía estar bien resbaladizo para el que se atreviera a deslizarse por ahí. Con gran desenvoltura en sus acciones, Alice trepó por las escaleras hacia arriba y una vez se sentó, colocó al gato encima de sus piernas, por la altura de su falda de modo que su cuerpo peludo tapara toda visión comprometida desde una posición menos elevada.

El rostro de Chessire no cambió en absoluto, ya que como felino, no tenía miedo a las alturas ni mucho menos.
“—Bien… más te vale estar preparado Chessire.—“ Como justamente decía un dicho, quien avisa no es traidor, y tras las últimas palabras de la rubia esta se impulsó con sus manos en los costados para deslizarse hacia abajo en un corto descenso hasta que ambos, niña y gato, colocaron pies y patas en el suelo. “—No fue… tan divertido como solía recordarlo…—“ Era de imaginar que Chesi compartiera el pensamiento interno de Alice en que no había sido tan divertido como se esperaba, ¡Por supuesto! Ya que él lo había pensado todo para que fuera ella sola mientras el felino la observaba divertido. “—Ahora siguen los columpios, pero te toca cambiar de forma, porque es peligroso que te tenga en mis piernas al ganar altura.—“ Chessire ladeó levemente el rostro hacia la izquierda sin comprender muy bien qué quería decir la contraria con “peligroso”.¿Uhm? A qué te refieres?La miró con curiosidad.¿Crees que al ganar altura vaya a salir disparado por los aires?Suspiró convencido de su hipótesis.Los gatos tenemos muy buen sentido del equilibrio y el agarre ¿Sabes?

Finalmente el gato le dio la espalda a la joven, luego de haber disfrutado unos preciosos segundos de sus caricias, y desviando la mirada un poco hacia atrás para continuar hablándole.Está bien, no tengo problema en cambiar de forma. Pero deberás esperar un poco, me esconderé detrás de un árbol ya que sería un problema transformarme en medio de todos… No me gusta llamar la atención.Dejando esas palabras en el aire, caminó a paso ligero sobre sus cuatro patas hasta la parte trasera del árbol más cercano situado en el pasto, una vez allí fue cambiando poco a poco en su forma más “humana”, moderando también el tamaño de sus garras por unas muchísimo menores para no lastimar a su ama mientras la empujaba con suavidad. Salió de detrás del árbol, esta vez sobre dos piernas, y caminó sin detenerse hasta los columpios procurando antes pasar por el campo de visión de Alice. Una vez se situó detrás de las cadenas, esperó a que la chica viniera y se sentara en el rectangular asiento, para posteriormente comenzar a proceder con los empujes mientras ella ganaría altura poco a poco.Quizá debería acompañarte al lago en esta forma.Propuso con su tono de voz sereno y característico.Así no te dará la impresión de que quiera saltar hacia los patos.Bromeó, algo sumamente raro en él, pero delatando que se encontraba de buen humor por la compañía de la fémina.

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Alice Carroll el Dom Jul 17, 2016 10:13 pm

Debía admitir que el tiempo con su adorable mínimo era único, aunque eso era evidente, no podía pasar el mismo tipo de diversión con su conejo que con Chessire, pero el saberlo no quitaba que cada tanto volviera a pensar en sus pequeñas y grandes diferencias, sin desear comprarlos, solo apreciando cuanto los adoraba por sus virtudes particulares, sin embargo, la voz del felino la trajo de nuevo a la tierra, sonriendo nerviosa por sus palabras de si creía que saldría volando conforme tomaran altura puesto que le había descubierto al completo, pero ¿Cómo no pensar en algo como eso con tan pequeña y adorable bola de algodón como Chessi? Simplemente era inevitable, porque aunque tenía en cuenta que los gatos siempre caían de pie, el solo hecho de perderlo cuando se suponía que sería su soporte de seguridad en el columpio era algo que no toleraría, además ¿Quién le aseguraba que caería sano y salvo? Siempre había una primera vez para todo, y que una roca puntiaguda estuviera en la zona de aterrizaje forzado, le llevaría grandes complicaciones al felino.

Dejando escapar un escueto "Esta bien", le permitió marcharse para transformarse adecuadamente, a pesar de que a ella le sorprendiera tanto pudor de su parte, puesto que en aquella sociedad los humanos eran escasos -incluyéndola a ella en aquellas filas - por ende una transformación de gato a humano no era nada extraño de ver, o por lo menos eso supuso la menor. Tarareando una pequeña canción que no recordaba donde la escucho, pero se había vuelto adictiva en su mente, llego hacia los columpios, sabiendo que Chessire no demoraría mucho en llegar, tomando el asiento ofrecido por este, estremeciéndose por las ahora amplias manos que empezaron a empujarle con suavidad.


- Pero si no es idea mía el que tu ataques patos -ladeando su cabeza e inflando sus mejillas lo miro con cierta indignación, no podía creer que él pensara que era su idea, sino que las demás personas podrían mirarlo mal al ser un gato cerca de pájaros, racismo contra los felinos - Las demás personas pueden llegar a pensarlo... solo no quiero que intenten correrte sin motivo alguno -suspiro dando un ligero brinco para caer de pie y luego caminar hacia Chessire, tomando su amplia mano que más bien parecía enguantada en un curioso disfraz de Halloween debido a la gran zarpa que poseía, notando la propia sumamente pequeña en comparación, pero a ella no le importaba, mientras pudiera sujetarlo era feliz - ¿Seguro que quieres ver los patos? No me molesta no ir al lago, solo lo había propuesto, además... no quiero que nadie moleste a mi minino -una sonrisa, seguida del pequeño apretón de manos fue lo que le dedico a su gato poco antes de escuchar su respuesta, empezando a caminar por los senderos del parque - Aun puedes decidir el sitio al que te gustaría ir... pero mientras paseemos por aquí -las hojas se mecían con la ligera brisa, enredándose de vez en cuando en la dorada cabellera, pero tan rápido como ingresaban en sus hebras volvían a esfumarse - Gatito... sí que eres alto con esta forma... creo que me sobrepasas fácilmente en altura


Alice reía, sonreía, simplemente disfrutaba aquel día que nació en base a una distracción de la anterior pelea entre los dos miembros de su peculiarmente extraña familia formada de la nada misma y por intensos lazos, pero que seguramente eran tan frágiles como grande era el cariño de Alice, pero, pasara lo que pasara ella vería como mantenerles unidos, costara lo que costara.

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Chessire el Sáb Jul 30, 2016 5:42 pm

El columpio iba tomando cada vez más impulso con cada movimiento y llegó a un punto en el que ya no hacía falta que Chessire continuara empujando la suave espalda de su ama. A pesar de estar atenta en entretenerse por su lado, aquello no le impidió continuar la conversación que estaban teniendo. “—Pero si no es idea mía el que tu ataques patos.—“ Reclamaba la contraria para defenderse, mientras el felino se colocaba a un costado del columpio para prevenir ser golpeado en uno de los vaivenes del mismo.Pero tú eres quien lo ha dicho.Su tono no era acusador ni mucho menos, al contrario, había expresado la frase de tal forma que quería ver cómo reaccionaría la jovencita de dorados cabellos. “—Las demás personas pueden llegar a pensarlo… Solo no quiero que intenten correrte sin motivo alguno.—“ Los ojos de Chess se iluminaron durante un instante, una parte de él se encontraba infinitamente feliz por la inocente preocupación que Alice dejaba escapar junto con aquellas palabras.Creía que no te importaba lo que la gente pensase.Musitó, teniendo siempre la sensación de que a ella solo le interesaba lo que pensaran sus más allegados. Cuando al parecer se cansó de columpiarse, propinó un grácil salto hacia el suelo.

El gato temió que se llegara a hacer daño pero de forma instintiva tuvo que girar la mirada hacia otra dirección. ¡Esa niña! ¿Acaso no se acordaba que estaba usando falda corta? El sonido de sus zapatos le alertó que ya había alcanzado pies en suelo y que podía volver a mirar.
Para decir que son juegos de niños, te gusta hacer lo que cualquier niño haría.Debía confesar que había encontrado un gusto especialmente particular en pinchar sin malicia a la contraria con sus palabras, siempre buscando obtener alguna reacción corporal graciosa o adorable por parte de esta. La chica se acercó a su adorado pet y con delicadeza sujetó su mano, logrando que el minino se sonrojara levemente. Como acto reflejo revisó una vez más sus zarpas para cerciorarse de que las había reducido a un tamaño óptimo, ya que si le llegase a hacer daño a Alice aunque fuese sin querer, jamás se lo perdonaría a él mismo.¿..Alice?La llamó sin estar muy seguro de ello, pues durante un instante la niña parecía estar en las nubes una vez sus manos habían quedado conectadas. “—¿Seguro que quieres ver los patos?Chessi la observó con curiosidad, ¿Por qué dudaba ahora respecto a su propuesta? ¿Realmente se había tomado en serio lo que pudiesen pensar los demás de ser un gato?

“—No me molesta no ir al lago, solo lo había propuesto, además… No quiero que nadie moleste a mi minino.—“ Aquellas dos últimas palabras retumbaron en los oídos del felino humanizado durante unos segundos, haciendo que su compañera sacara a relucir una vez más su talentosa habilidad para hacer sonrojar a su gato con extrema facilidad. Ahora le tocaba a Chessire ascender a las nubes donde se mantuvo un momento antes de ser traído a la realidad cuando Alice hizo del apretón de manos algo más significativo. Una vez en el presente, dejó que sus orbes pasearan por el entorno donde a lo lejos se podía ver el lago del cual hacían mención, a la par que acompañaba a la joven en sus lentos pasos. “—Aun puedes decidir el sitio al que te gustaría ir… Pero mientras paseemos por aquí.—“ Chess asintió con la cabeza.No me molesta ir al lago.Musitó.De hecho, cualquier lugar al que pueda acompañarte está bien para mí.Los pasos de la chica y su gato continuaban su rumbo al mismo tiempo que una brisa suave comenzaba a soplar, llevando consigo algunas hojas de los árboles y haciendo danzar los actuales cabellos de Chesi. En lo que estaba disfrutando junto con Alice, ya casi se había olvidado de su “pequeño” conflicto con el conejo blanco.

Y es que aunque seguramente al día siguiente volvieran a lo mismo, no podía quitarse las palabras de la rubia en su cabeza.
Yo… Uhmm…Desvió la mirada a un costado, sintiéndose avergonzado por lo que sabía que iba a decir, pero ubicando un atisbo de valor para expresarlo.Prometo disculparme… Con él…Haciendo alusión a Shiro.En cuanto regresemos a casa.¡Ya está! Lo había dicho, y aunque murió de la vergüenza en el proceso, estaba casi totalmente seguro de que ella esperaba que él soltara por sí solo esas palabras sin que se sintiera presionado con su presencia. En ello, un cambio de tema fue efectuado. “—Gatito… Si que eres alto con esta forma… Creo que me sobrepasas fácilmente en altura.—“ Chessire le dedicó una mirada directa a la jovencita, dándose cuenta de que llevaba toda la razón y apenas se había fijado en ello. Tenía sentido, ya que la inmensa mayoría de las veces que estaban juntos, él tenía activada su forma de gato.Es cierto.Sonrió de forma casi imperceptible.Si te resulta incómodo puedo volver a mi anterior forma..Propuso, antes de dejar que el silencio fuera de vuelta el tercer acompañante en ese paseo.

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Alice Carroll el Lun Ago 15, 2016 8:56 am

El transcurso de la tarde continuaba con relativa tranquilidad, Alice sintiéndose con una gran paz después de haber estado soportando internamente aquella penuria que le ocasionaba el saber que sus dos amigos estaban enfadados el uno con el otro, y para peor, que el más antiguo había salido de la morada sin siquiera tener ella idea real de donde se encontraba, sin embargo, al lado de Chessire, muchas de sus preocupaciones se habían visto disminuidas en gran medida, intentando aprovechar el momento de paz que compartían de manera mutua, hasta que, una pequeña oración pudo hacer latir con fuerza el corazón de la rubia, quien no dudo en sonreír enormemente mientras asentía una y otra vez, expresando cuanto gusto le daba que finalmente ambos pudieran hacer las paces, porque Chessi había dicho que se disculparía con Shiro, entonces, si eso se cumplía todo volvería a tener aquella tranquilidad y felicidad que siempre les había envuelto, o por lo menos es lo que la jovencita Carroll estaba pensando, aunque claro, ella se encargaría de que el conejo también se disculpare.

Sin más que decir al respecto sobre el tema, la caminata hacia el lago continuo, siendo un adorno extra al sonido de sus pasos la voz del felino, preguntando si para Alice era mejor que regresare a su forma felina, cosa que no comprendió porque para ella no era ningún tipo de impedimento el que estuviera así, aunque tampoco le molestaba cargarlo, es decir, estuviera en empaque de bolsillo o tamaño familiar, Chessire era perfecto a su modo.


- No me molesta Chessi, de verdad... -tuvo la delicadeza de detenerse para verlo a los ojos conforme lo decía - Seas pequeño o grande, me agradas de ambas maneras y no me resulta incómodo -le sonrió con amabilidad, apretando un poco más el agarre de sus manos, si es que a las garras del gato podría llamárseles de aquel modo, mientras continuaban caminando ahora con mayor seguridad a la zona del estanque. Los pequeños patos no dejaban de flotar en el agua, algunos caminando de manera coqueta debido a la forma curiosa en que sus patitas estaban formadas, esperando alguien les diera alimento - ¿No te parecen adorables? Hasta caminan meneando sus colitas -casi al momento Alice se soltó del agarre contrario para empezar a seguir a una familia de patos, realmente le eran adorables de aquel modo, pero la mamá pata parecía no estar conforme con la idea, graznando un par de veces como advertencia antes de salir disparada contra la rubia que no dudo ni dos segundos empezar a correr, dejando ver en su escape algunas plumas regadas y las crías plumíferas correteando tras su madre- ¡Juro que no pensaba hacerles nada! -como si el pequeño animal le entendería, la rubia intentaba razonar, pero tal parecía que su sola voz enfadaba más al ave quien, por curioso que sonara, buscaba envestirle, abriendo y cerrando su pico al tenerle cerca para sujetarle alguna de sus prendas. Pero en determinado momento la muchacha termino ingresando a un arbusto para ocultarse finalmente del plumífero animal, rogando que no le encontraba ahí o estaría realmente perdida, además, había perdido de vista a su gato - Espero que Chessi esté bien... esa pata estaba loca... -suspiro sacando su cabeza de entre aquel matorral, percibiendo que no había peligro cerca para luego empezar a gatear mientras salía, sin embargo su cabeza choco contra un par de piernas, empezando a preocuparse porque, una chica sola en un parque, en una zona que parecía abandonada, con un hombre -cosa que supuso por la anatomía de las piernas -, según sus queridos amigos animales, no era para nada seguro.

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

Mensaje por Chessire el Lun Oct 24, 2016 5:35 am

Una sonrisa brotó en su rostro al ver a su acompañante tan alegre por el paso que había dado, en decidir por propia voluntad disculparse con Shiro, ya que todas las veces anteriores resultaba ser la pequeña quien debía hacer de mediadora entre ambos, y obviamente los dos acababan rendidos ante sus adorables peticiones. El paseo continuo su curso, esta vez más próximos al lago y la chica parecía parar de repente, haciendo obviamente que el felino también detuviera sus pasos. “—No me molesta, Chessi… De verdad.—“ Musitó Alice a la par que le dedicaba una profunda mirada al gato, directamente hacia su orbe al descubierto. “—Seas pequeño o grande, me agradas de ambas maneras y no me resulta incómodo.—“

Honestamente, si no fuera porque Chessire podía ocultar sus verdaderos sentimientos cuando realmente se lo propusiera, en ese mismo momento su sonrojo habría sido lo primero que la contraria vería con esos ojos esmeralda. La sonrisa de Alice, más pura que ninguna otra cosa sobre el planeta, volvía a invadir el campo de visión del felino, del cual cuya mente no ocupaba nada más que la felicidad de su ama. Reanudando el camino, finalmente comenzaron a llegar al lago, donde cierto grupo de patos nadaban tranquilamente por el agua. “—¿No te parecen adorables? Hasta caminan meneando sus colitas.—“ Chessi fue desplazando sus orbes hasta centrar su mirada en los patos que se ubicaban caminando por la orilla del lago. ¿Adorables? Él no los encontraba así pero quizá y se debiera a su personalidad.

¿Tú crees? Yo creo que caminan como bobos, mira ese.Señalaba a uno cualquiera de los que observaba caminar.Parece que se vaya a caer en cualquier momento.Musitaba medio haciendo una broma. De un segundo para otro Alice soltó la mano de Chess y comenzó a correr hacia una familia de patos, totalmente embaucada por lo adorable de aquellos animalitos, pero parece que la jugada no salió muy bien cuando la pata que lideraba la fila familiar, interpretó la aproximación de la rubia como una amenaza, saliendo detrás de ella. La chica hizo todo lo posible por correr hasta adentrarse de cabeza a un arbusto, escondite que sirvió bastante bien para que la pata perdiera de vista su objetivo, regresando con sus pequeños patitos.

Mientras tanto Chessire hacía todo lo posible por no reír ante semejante situación, comenzando a caminar hacia el arbusto de Alice para avisarla de que el peligro ya había pasado, aunque a mitad de camino se le ocurrió algo mejor, y entre medias sonrisas regresó a su forma peluda y felina. Tomó un rodeo para acercarse a la niña por detrás, en silencio, hasta estar lo suficientemente cerca.
Tienes a la señora pata a tu derecha.Le expresó desde su espalda la pequeña mentirijilla, solo para ver cuál era la reacción de su acompañante. En ocasiones Chessire podía resultar ser algo travieso con la pequeña de dorados cabellos, aunque solo era algo que hacía con ella.

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Re: La niña y el gato [Priv. Alice Carroll]

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