Soledad compartida || Privado

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Mensaje por Invitado el Vie Abr 22, 2016 7:09 am

Mentiría si dijese que mi vida estaba plena entre mi trabajo y mi hogar, en ninguno de esos sitios podía ser yo misma y eso generaba una inquietud tremenda. En el primer lugar debía estar siempre alegre y atenta, era mi deber el atender apropiadamente a los clientes con mi baile, era ya costumbre que me mirasen buscando 'algo más', pero aún no ha llegado el día en que necesite entregarme por dinero. En cuanto al segundo sitio, la tienda de mascotas aunque me daba techo, comida e incluso ropa; no conseguía hacerme sentir la calidez que se tiene con una familia. Bien sabía que tampoco debía esperar algo diferente y es que algún día me venderían y ese ambiente no volvería a ser parte de mi cotidianidad, por lo que ¿No resultaba mejor carecer de afecto o interés por la tienda?, yo creía que si, pero eso no quitaba el hecho de que algo faltaba para mí. Algo importante.

Las únicas veces en que me sentía plena era cuando huía, ciertos días en la semana no iba a trabajar ni regresaba a la tienda, ganándome varios problemas las primeras veces pero como siempre retornaba a la tienda fueron más flexibles conmigo. Mientras solo fuese un día todo estaba bien y es debido a esto en que cada vez iba más lejos, probándome, ansiando conocer cuanto podría recorrer en solo un día. La última vez que salí llegué a un bosque muy amplio, denso y que daba muy mala impresión, pero por tiempo no fui capaz de adentrarme en él y me prometí que la siguiente vez iría directo a tal sitio y no me entretendría con tonterías. Así es como tras una semana completa pude tener algo de tiempo y librarme de toda ocupación, apenas si llevé algunas cosas conmigo, no deseaba atrasarme ni cansarme.

Tardé poco en llegar a dicho bosque, mi plan era pasar la noche allí y aprovechar para cazar un poco, tenía tiempo sin hacerlo en mi forma animal. Admito que la emoción que sentí era grande, casi tanto como los árboles que me recibieron, eran imponentes y gruesos, llenos de un bello follaje que me dejó prendada largos minutos. Cerca de la tienda no existían árboles así y qué decir de la zona central o el barrio rojo, todo aquello era diferente, era algo que me instaba a buscar más. Avancé finalmente caminando con paso ligero, pero entre más caminaba más ansiaba conocer más de toda esa atractiva zona. Al darme cuenta ya estaba trotando y esquivando ramas y raíces en el suelo, no faltó el árbol donde trepé para poder darme una mejor idea de la amplitud de ese bosque. Con cuidado subí lo más alto posible y admiré la inmensidad de ese verde, dudaba poder abarcarlo todo y ante ello una nueva meta nació. ¡Deseaba conocerlo todo! y por eso es que volvería cuando pudiera, no dejaría que mi curiosidad quedase insatisfecha.

Luego de bajar de aquel árbol descansé unos momentos y até mi cabello en una coleta alta, traté de tomar todas las hebras pero las cercanas a mi rostro eran más cortas y disparejas, siendo imposible hacerme un peinado decente. No importó, allí nadie me vería y menos de noche, porque esta no demoró en llegar. Procuré en colocarle una camiseta para cubrir así mi escueto atuendo, ya que normalmente vestía prendas muy pequeñas al ser cómodo moverme con ellas, pero como al caer la noche la temperatura decrecía, no podía vestir con tanta piel expuesta. No obstante, mis piernas siguieron sin taparse ya que no quise cubrirlas y no llevé nada para ello tampoco. Estaba ya acostumbrada a lucir así y en el peor de los casos podría ocultarme en alguna cueva o en algún agujero, siendo una ventaja en mi forma felina.

Tras algunos minutos retomé la caminata ya a un paso tranquilo y moderado, noté como el hambre me atacaba y por eso es que decidí avanzar solo un poco más antes de comer alguna cosa. No llevé algo más que un paquete de galletas, mi plan era pescar algo y comerlo siendo esas galletas el respaldo que tendría si mi habilidad era insuficiente. En última instancia debería atrapar algún ave o ratón, pero lo final no sonaba muy apetitoso. Mientras divagaba en las posibilidades de mi cena, terminé por sentir una brisa cargada de un aroma refrescante, uno húmedo, instintivamente apresuré la marcha y llegué a una zona con menos árboles y un pasto muy alto. Observé a mi alrededor y noté un amplio lago en donde el cielo estrellado se reflejó majestuosamente, cautivándome al instante.
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Re: Soledad compartida || Privado

Mensaje por Subaru Hayashi el Mar Abr 26, 2016 4:00 am

Me levanté con un ligero mareo, al parecer enderezar mi cuerpo de forma brusca no era la mejor manera de despertar, sobretodo cuando la noche anterior había bebido tanto; honestamente, no puedo engañarme a mí mismo y decir que estoy orgulloso de hacerlo, o que actos de esta categoría me convierten en un verdadero hombre... ¿Cómo me puedo excusar? Bien, creo que el argumento que acabo presentándome a mí mismo es siempre el "Lo haces para no pensar en nada". Y es eso lo que siento: he llegado a creer que mi vida está siendo escrita por alguna persona maniaca que no tiene idea de como pasar mejor el tiempo y, para entretenerse, crea historias trágicas como la mía. Decir que me odio a mi mismo no es una sorpresa: me odio a mi, odio a mi padre, odio a mi madre por morirse, odio a Eleonor... Llevé mi mano a mis sienes masajeándolas un poco en busca de recuperar el equilibrio, generalmente me funcionaba ante situaciones como esa; sintiéndome estabilizado, pude confiarme para bajar ambos pies de la cama y ponerme de pie. No me molesté en organizar el desastre de mi habitación, ya se encargaría alguno de los sirvientes de hacerlo luego ¿Qué? no puedo negarlo, mis primeros años de vida fui un crio bastante mimado y acabe convirtiéndome en un adulto poco responsable.

Salí de mi habitación ya vestido, simplemente había elegido las primeras prendas que vi; los pasillos me parecieron un laberinto a pesar de tratarse de mi propia casa, todo producto del alcohol, supongo; debo recordarme no volver a hacerlo en un par de... ¿años?.  Miré el reloj de péndulo al pasar por la sala de estar, tan solo eran las 8:50 de la noche, al parecer sólo había dormido tres horas; agucé los oídos e hice un intento de avanzar más rápido cuando me percaté de la peculiar presencia femenina acercándose al sitio donde me encontraba. mis intentos fueron en vano: al intentar huir, me golpeé la cara de lleno en la pared; mala idea confiar en mis ojos cuando estoy mareado. No pude evitar maldecir por lo bajo cuando, al abrir los ojos, me topé con las blancas botas de mi hermana; levante la vista solo para toparme con una Tsu bastante molesta. -Bebiste de nuevo, ¿no?.... ¿Por qué lo has hecho?- ahhh... ya iba a comenzar de nuevo con sus reclamos - Tsk... a ti eso no te incumbe. No tengo ganas de pelear ahora; me voy yendo - decidí se específico desde un inicio, en realidad no estaba con ánimos para pelear en ese momento. Abandoné la casa y, viendo que la pereza por caminar me ganaba, decidí volar hasta un bosque no muy lejano, pero sí a varios kilómetros de la mansión.

La serenidad del ambiente me relajaba,  era como un efecto dominó: si la energía a mi alrededor era negativa, lo más probable era que yo terminara golpeando a alguien o gritando; en cambio, en paisajes y situaciones como aquella, me sentía tranquilo y en paz. Perdí dos cosas durante mi caminata: la noción del tiempo y los efectos de la resaca. No estoy bien seguro de por qué decidí permanecer más tiempo en el bosque, quizás internamente anhelaba esa sensación de tranquilidad, librarme por unas horas del resto del mundo; no puedo decir con exactitud cuanto tiempo permanecí andando, sólo me detuve cuando la oscuridad a mi alrededor se fue dispersando, siendo sustituida por una tenue luminosidad; al parecer me estaba acercando a un área un tanto más despejada de árboles. Aún me sorprende el no haber conocido ese lago antes, siendo que llevaba más de una década viviendo cerca de él; debo decir que me maravilló instantáneamente, algunas luciérnagas se paseaban entre los juncos de la orilla y el croar de las ranas me recordaba alguna canción de cuna que solían cantarme las nanas durante mi infancia. Sin embargo, lo que más me intrigó de todo fue el que, aun en medio de un paisaje como aquél y sintiéndome en calma, permanecía molesto ¿por qué? no podría decirlo; simplemente tenía ganas de romper más y más cosas. Los sentimientos encontrados se estaban volviendo algo común en mi personalidad.

Me acerqué al tronco de un árbol con la intensión de pegarle un puñetazo, quería averiguar si mi cuerpo había tomado la costumbre de golpear para sentir alivio. Tomé impulso con el brazo y embestí con  fuerza... o casi lo hice; al los pocos microsegundos del impacto, me detuve en seco, me había parecido ver a una persona no muy lejos, acercándose también al lago. Permanecí callado y me recargué contra el tronco del árbol, buscando con la mirada encontrar a la persona que había visto hacía momentos; inhalé profundamente y permití a acostumbrada nariz inspeccionar el aire; sí, había otra persona bastante cerca. Caminé siguiendo la orilla del lago y no tardé en divisarla de nuevo: Una chica de cabellos castaños y ojos de un particular color...


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Re: Soledad compartida || Privado

Mensaje por Invitado el Vie Mayo 13, 2016 8:47 pm

El lago se veía hermoso y le dediqué algunos minutos para poder contemplar como correspondía su belleza, junté ambas manos tras de mi rozando con los dedos parte del pelaje de mi cola que se alzaba con orgullo y se mecía ligeramente. Sonreí por instinto al ver tamaña cantidad de agua y traté de imaginar como sería ver el mar abierto, algo que por mi posición no podría ver, ni siquiera aquello que Myr insistía en llamar océano. Tampoco me deprimiría por ello, para mi resultaba suficiente poder apreciar algo como lo que veía en esos momentos, dicen que hay quienes disfrutan con las pequeñas cosas y yo pertenecía a tal grupo de personas. Me quité los zapatos que llevaba pensando en tocar el agua con los pies desnudos, pero tras quitármelos percibí un aroma extraño, uno ajeno a los que me estuve encontrando por el camino y volteé a mirar solo por curiosidad. Grande fue mi sorpresa que al mirar atrás vi a una persona de cabellera blanca y pese a la distancia fui capaz de apreciar el rojizo de sus orbes, cosa que me pareció interesante ya que nunca tuve la oportunidad de encontrarme con alguien albino.

Meneé la cola con inquietud y aunque era un extraño que posiblemente no venía al lago con buenas intenciones, no le tuve miedo ni pensé en huir como un animalillo salvaje, sino todo lo contrario. Descalza caminé hacia donde se encontraba el otro manteniendo ambas manos tras mi espalda, sentía curiosidad por el motivo que le traería y no ocultaré el hecho de que prefería compartir con alguien a que estar sola. Al acortar lo suficiente nuestra distancia le sonreí e incliné levemente hacia él, pero hacer eso solo aumentaba la diferencia en nuestras alturas tornando al extraño un tanto intimidante ya que me pasaba por bastante.

— Hola, hola~ — mencioné animada — ¿Estás perdido o algo así? — no quise acercarme más para no incomodarle, normalmente era regañada por invadir el espacio personal del resto, pero era algo a lo que no podía decirle que no debido a mi naturaleza. Erguí mi cuerpo tras unos segundos y dejé de sostener mis manos tras la espalda para llevar la zurda hacia el otro con cuidado de no parecer hostil — Eres la primera persona que veo con un tono así de cabello — señalé algunas de sus hebras situadas al costado del rostro ajeno — ¿Puedo... tocar? — pregunté mostrándome interesada siendo bastante honesta al respecto además. Quería saber si sería algo diferente al tacto y ya que se me presentó la oportunidad no la desperdiciaría, pero no osé en tocarle sin su permiso y detuve mi mano a cierta distancia de él esperando una respuesta afirmativa.

Volví a mover mi cola de un lado a otro y bajé ligeramente mis orejas ante la expectativa y deseé que me lo permitiese — ¡Ah! si me dejas... uhm — medité unos instantes — Te dejaré tocar el mío — sonreí — Aunque no es raro ver a alguien con mi tono — ladeé el rostro con lentitud mirándole fijamente — Puedo ofrecerte galletas también — acoté finalmente.
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Re: Soledad compartida || Privado

Mensaje por Subaru Hayashi el Jue Mayo 26, 2016 12:42 am

No me moví mucho porque no buscaba llamar la atención de la chica, únicamente me había dado curiosidad ver de cerca a la persona de antes y ahora que el deseo se había cumplido, no me quedaba motivo alguno para permanecer ahí. Estaba por retirarme cuando, para mal suerte mía, la castaña se percató de mi presencia y comenzó a acercarse; me di cuenta de que sus pies estaban descalzos y de que sus piernas estaban completamente expuestas al aire nocturno. me di la vuelta, no me quedaría a hablar con una extraña que paseaba a media noche por el bosque; fingiría  no haberla visto y me marcharía  como si nada hubiese pasado, así como los grillos que nos rodeaban, compartiendo espacio con nosotros sin llegar a influir realmente en cualquiera de nuestras acciones, simplemente estando ahí y yéndose a placer.

Sin embargo, mi plan se frustró al escuchar el alegre saludo de ella; ¿porque tenía que ser alguien tan amigable? si se hubiera tratado de otra persona, estoy casi seguro de que habría pensado lo mismo que yo.. no se.. algo como un "oh, un loco vagando en el bosque... mejor me alejo", pero no, ella se había acercado y además me hablaba. Desconozco aún el motivo por el cual me detuve y me giré hacia ella, aguardando que terminara de acortar distancias hasta que se inclinó de esa manera tan curiosa, como examinándome -No, no estoy perdido... sólo he venido a dar un paseo- si bien, no estaba saludando con el mismo entusiasmo de la joven, creo que lo hice con buenos modales pues, tal como le había dicho a mi hermana cuando salí de la casa, realmente no me apetecía empezar un problema con nadie.

Su mirada permanecía clavada en mis ojos y yo tampoco podía apartar la vista de la peculiar coloración de los suyos; sin embargo, a los pocos instantes me di cuenta de que no observaba mis orbes, sino mi cabello con el rostro de un niño cuando ve una golosina. Para mi eso no tenía sentido alguno y continuó sin tenerlo hasta que aclaró era la primera vez que se topaba con una persona de cabello blanco ¿En serio? ¡si yo he visto a miles de personas así! me dieron ganas de gritárselo, pero me abstuve de ello, limitándome a curvar el torso hacia atrás cuando su mano se aproximó a mi cabeza -No, no puedes...- respondí serio a su pedido ¿Por qué tendría que dejar que una cría a la que jamás había visto antes lo hiciera?. Alejó algunos centímetros su extremidad mientras me ofrecía, de forma dudosa, el permitirme tocar su cabellera también, agregando a la oferta algunas galletas -¿Ah? ¿Por qué querría hacerlo? y no.. no quiero galletas, odio lo dulce- ninguno de mis argumentos era mentira: realmente no me importaba en lo mas mínimo lo primero y tampoco me gustaban los dulces, en nada, bajo ninguna forma excepto la de la sangre, porque ese era un dulce distinto en sobremanera. Retrocedí algunos pasos sin dejar de observarla con el ceño levemente fruncido, y aunque no era algo de mi incumbencia me decidí a preguntarle el motivo de se presencia en el lugar, así como su nombre en caso de tener que reportar a la policía si hubiera una desaparición por el lugar (no es que yo fuera a hacerle algo, más bien, como la mansión estaba cerca, siempre acabábamos siendo los primeros en interrogar por si servíamos de testigos) -¿Cómo te llamas?.... ¿Qué haces en medio del bosque a esta hora? no te ves como alguien perteneciente a una raza nocturna?-

Miré el lago que continuaba resplandeciendo tras ella, ondeando tranquilo y sereno, escuchándose de vez en cuando el chapoteo causado por algún pez o rana. La quietud permanecía en el ambiente y se respiraba la esencia de los árboles mezclada con la humedad del lago; todo era tranquilidad pura.. o así fue hasta que a la lejanía, se hizo audible un largo y profundo aullido: lobos. Como efecto dominó, en diferentes direcciones se oyó un eco del aullido o, más bien, la respuesta de otros lobos; suspire un tanto fastidiado, si bien, yo podía escaparme fácilmente, no estaba seguro de que la ojiverde pudiera hacer lo mismo -Como habrás notado, esto es un bosque y hay lobos... dime, ¿Cuanto más piensas quedarte?- esto ultimo no lo dije en un tono tan amable como el que había esperado, pero no podía hacer ya nada al respecto.


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Re: Soledad compartida || Privado

Mensaje por Invitado el Miér Jun 08, 2016 5:13 am

Era curioso que alguien tuviese la misma idea que yo precisamente el mismo día y aunque entendiese que el decidir acudir a un sitio despoblado como ese indicaba el deseo de soledad, al ver a alguien más no podía simplemente dejarle ir e ignorarle, todo por mi curiosidad que solo se incrementaba al tenerle cerca y ser capaz de oír su voz tan tajante en sus respuestas. Al oír el rechazo a mi petición fruncí ligeramente el entrecejo y suspiré, decepcionada, bajando entonces aquella mano que por momentos estuvo cerca del hombre frente a mi — Que tímido — susurré denotando en mi faz el deseo frustrado por tocarle, pero aquello no perduraría, no por una nimiedad como aquella. — Oh~ ¿por eso es que suenas así de...  — preferí no terminar la frase, no podía dejarme llevar por la forma en que me respondió y simplemente negué a mi propio decir. Volteé ligeramente el cuerpo dejando nuevamente las manos tras la espalda, sintiendo el serpenteante movimiento de mi cola.

— ¿Por qué yo debería acceder a responder? — sonreí al escuchar su naciente interés — Aunque a diferencia de ti no me molesta el decirlo, no es como si fuésemos a vernos nuevamente — pero de ello uno nunca podría estar seguro — Me llamo Lynn — comenté desviando mi mirada para posarla en las tranquilas aguas no muy lejos de nuestra posición — ¿Es esa una pregunta? — inquirí tras oír lo de si era una raza nocturna — ¿O es solo una apreciación?  — regresé la mirada al contrario y tuve ganas de preguntarle su nombre así como él hizo conmigo, pero dudaba que fuese a decírmelo por como reaccionó antes. — Al igual que tu solo vine a dar un paseo... es todo — respondí tardíamente a una de sus preguntas manteniendo mi expresión serena en todo momento o al menos así fue hasta que escuché aquel aullido que provocó un bullicio tal que a cualquiera le causaría un escalofrío.

Alcé mis orejas en dirección al primer ulular, luego a otro, pero fueron tantos que no pude seguirlos. Me mantuve atenta tratando de calcular la distancia del más cercano, pero hacer eso no fue nada bueno. Retrocedí unos pasos acercándome al contrario e iba a tomarle de la mano para alejarme con él de ahí, pero este habla haciendo que me detenga en el acto, además que si llegaba a tocarle seguramente sería apartada, eso lo entendía. — ¿Crees que no reconozco el aullar de uno? — que lo hiciera notar me molestó, lo admito, pero tal como hice antes lo dejé pasar al ser una nueva nimiedad; lo que si no podía pasar fue el segundo trozo de su oración — Me sorprende que eso te preocupe ¿O es solo curiosidad? — sonreí enarcando una ceja sin dejar de fijar mi mirada en la rojiza contraria — Si quieres saber que tan temeraria soy, déjame advertirte que te decepcionarás. Valoro mi vida  — me volví a acercar a él ya sin importar si le molestaba mi cercanía — ¿Tú valoras la tuya, chico desconocido? — susurré al preguntarle y me alejé tras eso al escuchar nuevos sonidos, peligrosos e indeseados.

Reaccioné rápidamente a nuevos aullidos, buscando su origen — Vienen hacia acá... se escuchan más cerca — señalé con la zurda la dirección de donde yo les oía, no eran los únicos pero si era el único grupo cercano — Seguramente olieron algo que les gustó... — me mordí el labio inferior preocupada, lo que menos quería era entorpecer el área de caza de los lobos o peor, volverme su presa. Corrí hacia la orilla del lago para tomar mis zapatos, pero no me los puse, eso solo entorpecería mi caminar para lo que pensaba realizar y me dirigí rápidamente hacia el chico a quien le tomé de la mano instándole a caminar para salir de allí. No me sorprendió la temperatura que tenía, era más baja que la mía y lo atribuí al ambiente, propio del invierno.

— Debemos irnos  — dije en un tono bajo, me preocupaba quedar al alcance de esos animales, yo no podía hacer absolutamente nada contra ellos salvo escapar apenas tuviese la oportunidad y para mi lo era en esos momentos. Dejar pasar mucho tiempo era muy peligroso y más si no era la única estando allí — ¡Vamos!  — le jalé con más fuerza sin importarme ya si a él le apetecía escapar o si el ver a las bestias podría serle atractivo. A la distancia podía escuchar ya el alboroto que los animales iban causando, creando en mi mente una escena por lo demás detestable, porque en general eran pocos los animales 'puros' por decirles de alguna manera, yo misma no era una gata como tal.
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Re: Soledad compartida || Privado

Mensaje por Subaru Hayashi el Jue Jun 16, 2016 8:18 pm

Mantuve mi silencio a pesar de los dos comentarios femeninos, presuponiendo que a la joven no le resultaba muy agradable mi actitud reservada; no me interesaba en lo más mínimo; en alguna ocasión vi a Tsu intentar hacer amigos como si fuera algo de vida o muerte, yo soy caso contrario, la amistad llegará sola y, mientras espero, la soledad me parece perfecta. Aguarde las respuestas contrarias cruzado de brazos, concentrándome en aspirar la fragancia natural de los árboles y la madera, mezclados con la humedad por el lago cercano; sin embargo, mi rostro se coloreó levemente al escuchar su negativa primeramente y, pocos segundos después, enterarme de que se llamaba Lynn. Que mujer mas extraña... me dije a mi mismo, atento a las interrogantes que formuló la castaña con respecto a su raza; debía admitir que ni yo había comprendido bien si lo pregunté o lo intuí, es por eso que decidí dejar el tema de lado, aún más cuando su rostro se tensó al percatarse de los lobos.

No me moví, en realidad los lobos me importaban poco o nada, pude sentir el fastidio de nuevo en la voz contraria cuando me preguntó si creía no podía identificarlos -No dije eso- suspiré -Sólo denotaba que hay lobos por esta zona; hay una montaña hacia allá y es donde están sus "madrigueras"- hice las comillas con mis dedos después de haber señalado el norte, donde estaba el relieve que mencioné -De noche les da por venir al lago a beber y, de paso, cazar algo para alimentar a las crías- concluí, quedándome en silencio una vez más cuando sentí la presencia de las bestias cada vez más cerca. La castaña comentó prefería no arriesgarse ante ese tipo de animales y, seguidamente, me llamó "chico desconocido". Suspire con pesadez, apretando los puños para no gritarle, pues en realidad era mi culpa por no haber mencionado mi nombre antes. Iba a decirle mi nombre, pero ella corrió de vuelta a la orilla del lago para tomar su calzado e, inmediatamente después, los aullidos resonaron de nuevo, con tanta profundidad y fuerza que cualquiera hubiera jurado poder verlos en la oscuridad que nos rodeaba.

Sin embargo, me tensé un poco al comprobar que eso último no era del todo mentira: aún a considerable distancia de nosotros, pude percibir sus ojos brillar entre los árboles, e incluso algún blanco destello de sus fauces al abrirse y juntarse nuevamente, entre jadeos y aullidos. Me quedé quieto, haciéndome una lista mental de las opciones que tenía para escaparme, pero todo se vio interrumpido cuando la cálida mano de Lynn rodeó la mía al momento de guiarme en la huida; un tenue sonrojo se apoderó de mis mejillas, estando por reclamarle hasta que me dí cuenta de un desafortunado hecho: al igual que todos los depredadores (yo incluido, en ocasiones) los lobos se excitaron al vernos correr y ahora iban en persecución nuestra -¡Corre!- exclamé aumentando la velocidad de mis pasos, viéndome forzado a disminuirla poco tiempo después por dos cosas: la primera, no era fácil llevar un ritmo acelerado en el suelo desigual del bosque; segunda: mi compañera iba descalza y eso le dificultaba avanzar al mismo paso que yo. Sentí mi corazón acelerarse a medida que nuestro escape continuaba y, de forma simultanea, nuestros perseguidores acortaban las distancias -Lynn- llamé su atención -Sujétate a mi- no fue un pedido, tampoco una orden, fue una mera instrucción, lo primero que pude decir. Ella era una extraña y yo un desconocido, pude entender que cierta duda se marcara en sus ojos y fue por eso que, sin detenerme a pedir permiso, pasé uno de sus brazos por sobre mi hombro al tiempo que yo pasaba mi propia diestra bajo sus rodillas, cargándola al estilo princesa poco antes de saltar, levitando hasta una rama gruesa que se encontraba a una altura considerable del suelo.

Los lobos pasaron por debajo de nosotros, pude descubrir que eran 13 y, para alivio mío, los primeros 10 no se percataron de nuestra presencia en el árbol. Por otra parte, los últimos si lo hicieron, quedándose apartados del resto mientras recargaban las patas delanteras en el tronco y gruñían en nuestra dirección. No les di importancia, no había manera de que llegaran a donde nos encontrábamos y tampoco había posibilidad de que echaran abajo el árbol, que era de tronco grueso y firme -Soy Subaru...- murmuré a modo de presentación una vez mi respiración se relajó un poco, recargándome en el tronco y mirando hacia arriba.


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Re: Soledad compartida || Privado

Mensaje por Invitado el Jue Jun 23, 2016 9:09 am

Escucharle decir madrigueras me inquietó y fue palpable en mi rostro, de solo imaginarles algo dentro de mi se removía provocándome un sentir verdaderamente desagradable. Apenas si desvié la mirada al ver donde él indicaba, como si de esa manera pudiese evitar la proximidad de semejantes animales que, entre los sonidos que conseguía captar, venían hacia nosotros sin ser precisamente lentos. Negué ligeramente a mis pensamientos, la caza, sus crías, sus fauces voraces y un sin fin de cualidades a las que yo no deseaba, en lo absoluto, acercarme. Traté de hacer lo posible por mantener la calma y pensar con detenimiento, pero el aullar se hizo más fuerte casi en respuesta a mis acciones, un ligero traspiés antecedió el grito del hombre con quien iniciamos el escape de la jauría que se acercaba más y más. Apreté con fuerza su mano en una mezcla de temor y una parte de valentía, puesto que así como yo no deseaba que me atrapasen, no podía permitir que el chico con quien me topé pasara por lo mismo. Aún así, más que correr y buscar un sitio donde escondernos, no podía hacer.

Miré el suelo y cada tanto el frente, evitando cualquier piedra o raíz muy pronunciada, debíamos ser rápidos o nos alcanzarían y en ese estado no era demasiado veloz como para salir ilesa. Sentí como la adrenalina se disparaba en mi cuerpo ante la situación que vivía, no quería morir allí, tampoco quería ver a ese chico morir esa noche. Tenía mucho miedo y por lo mismo es que me vi incapaz de enunciar palabra alguna, tampoco pude guiar y me dejé llevar por él en todo momento, esquivando lo mejor posible las plantas. Mi mirada no se despegó del suelo hasta que escuché la voz ajena llamarme, inmediatamente fijé mi mirar en su rostro, buscando algo de consuelo en su faz, pero obtuve algo muy diferente a lo que quería. No alcancé a responder verbal ni físicamente, él me tomó y yo por acto reflejo le abracé rodeando su cuello, apegándome a su torso, encogiéndome para así no ser un estorbo y sentir por algunos momentos protección, ignorando completamente sus intenciones o lo que iba a suceder tras aquella muestra de amabilidad.

Mi cuerpo se estremeció al sentir que él había saltado, fue sorpresivo y por ello es que me acerqué mucho más ante el temor de caer, pero él no me soltó. Apoyé la frente en la parte baja de su cuello, cercano al hombro y de allí no me moví hasta sentir estabilidad y cese de movimiento por su parte. El correr de la jauría me tensó aún más, estaban pasando cerca de nosotros y por unos momentos aparté la mirada desde el escondite que su cuello me ofrecía para poder distinguir las manchas ágiles correr por debajo nuestra. Solo en esos momentos me di cuenta que estábamos sobre un árbol, pero estar a esa altura no me incomodaba, pero si fue odioso ver como los lobos corrieron en nuestra búsqueda. Temblé de nuevo queriendo que eso finalizara, que se fueran lejos y nos dejaran en paz, pero en un descuido dejé caer lo que me quedaba del calzado y eso alertó al último grupo de lobos que se situaron justamente al pie del árbol tratando inútilmente de alcanzarnos.

Me sentía aterrada  mi pulsación no hacía más que apresurarse, pero aún con el miedo impregnado en mi cuerpo, no me permití el llorar o quejarme, tampoco el ceder ante el pánico que todo ello podía llegar a causar. En parte podía mantenerme de esa manera ante el agarre ajeno, el cual no rechacé y ansié que continuase así, por lo mismo es que moví lentamente mi rostro y busqué el contrario, mas no creí que llegaría a escuchar su nombre. A ratos todo recelo o temor se vio minimizado ante la sorpresa, posteriormente una suave sonrisa adornó mi acongojado rostro — Eres muy amable, Subaru — y aunque bien podría no ser así, para mí valió mucho el detalle que no apartase su mano al iniciar el escape y por sobre todo que me rescatara — Te lo agradezco mucho — susurré acercando mi rostro al ajeno para depositar un suave beso en si mejilla como muestra de mi gratitud, tras ello volví a apoyar mi frente sobre su cuello sin soltarle ni mostrar seña de que me quisiera alejar de él.

— Quizás... te pese o te moleste — mencioné aún en un suave tono de voz, muy cerca de su piel —.. pero — realicé una suave pausa para afianzar el abrazo que no quería liberar — ¿Podrías sostenerme así por... por un rato más?  — sentía claramente que de tratar de mantenerme en pie sería caótico, mis piernas aún sujetas por él temblaban y mi cuerpo en general parecía solo responder de una manera, siendo justamente lo que me forzaba a aferrarme a él al menos de momento. Peor hacían las cosas aquellos canes que merodeaban el árbol, ya que uno comenzó a aullar tal y como los perros de caza al encontrar un objetivo, provocando que el miedo incrementase aún más. — N-no nos alcanzarán aquí ¿Verdad? — pregunté rozando mi rostro contra Subaru, no muy fuerte, simplemente el hacerlo fue un mero intento por apaciguar mis ánimos con mayor prontitud y no volverme una carga peor de lo que ya era. Algunos lobos más se reunieron bajo nosotros, intentando lo que en un principio hicieron los que ya estaban allí y tal como el primer grupo no consiguieron nada, por lo que sus gruñidos y el desliz de esas garras sobre la corteza del árbol eran lo que yo creí su amenaza o advertencia, lo cual duró demasiado en mi opinión.

— Su... Subaru — le llamé tratando de no apretar tanto el cuello contrario una vez pude tranquilizarme un poco, seguía tensa y alerta, pero conseguí el dejar de tiritar solo para demostrarle algo de entereza así sea mínima. Mis orejas estaban gachas y mi mirada volvió a buscar la contraria en aquella oscuridad, pero lo níveo de la piel ajena y su incoloro cabello facilitaban la tarea notoriamente — ¿Sería prudente... el movernos? — lo ignoraba totalmente, antes corrí y eso alertó a los animales, pero fue mi naturaleza la que me instó a ello. Quedarme habría sido negar aquel instinto propio de supervivencia, mas no podía olvidar que la razón debía primar ante mis acciones y como él se veía muchísimo más calmo y centrado, solo restaba depender de su consejo.
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Re: Soledad compartida || Privado

Mensaje por Subaru Hayashi el Vie Jul 01, 2016 7:26 pm

Me quedé quieto asiendo a Lynn por la cintura; podía sentir su corazón palpitando con fuerza y ligeros estremecimientos recorrerla, era justamente por eso que no la soltaba: no tenía la certeza de si su sentido del equilibrio no había sido nublado por el miedo de hacía instantes y no quería arriesgarme a soltarla y que se cayera... mucho menos si metros más abajo estaban los lobos saltando ansiosos de carne. La castaña se mantenía aferrada a mi cuello y con la cabeza gacha apoyada en mi pecho,  sin embargo, nada más oír mi nombre su rostro se levantó hacía el mio. No pude evitar ponerme nervioso por la corta distancia y por eso incliné el torso un poco hacia atrás, al menos lo que me fue posible por el tronco del árbol; quise aclararle que no era amable: podía ser peligroso, estar fingiendo que me interesaba salvarla para luego convertirla en mi propia presa... pero eso habría sido mentir y no me importa comentar que odio a las personas que se dan aires de "soy malo" o "soy el más gentil del mundo"... que se vayan al carajo; todos tenemos partes buenas y partes malas por igual.

Todo eso pasaba por mi cabeza cuando sentí el cálido contacto de sus labios en mi mejilla en compañía de las palabras de agradecimiento Oh n..no.... No me siento orgulloso precisamente del carácter que tengo, tan problemático a momentos y sensible en otros; es un verdadero lío del que me encantaría zafarme... fue justamente por ESE carácter que mi rostro se tornó completamente carmín en escasos segundos y de que  estuve a nada de pegar un salto -¡O..o...oye! ¡¿Q-que ha sido e-eso?!- quise morirme al escucharme a mí mismo tartamudear de aquél modo, jamás había sido bueno con las muestras de afecto y, en ese momento, me encontraba con una completa extraña sobre el regazo y esta me besaba la mejilla. Un ligero temblor se apoderó de mi cuerpo y seguía conteniéndome para no apartarla bruscamente. Ella pareció notar al menos una mínima parte de mis expresiones, pues mencionó que aquello podría molestarme y, acto seguido, estaba pidiendo que la sostuviera un rato más; suspiré antes de asentir levemente: no quería tenerla así más de lo necesario, pero había un 70% de probabilidades de que si la soltaba se desplomaría directo a las fauces. Ella me preguntó si los lobos nos alcanzarían, yo lo dudaba: estábamos a  cinco metros aproximados del suelo y fue eso lo que me hizo negar con la cabeza -Tsk.. estúpidos lobos.. ya deberían haberse rendido..- me quejé al ver que los muy malditos seguían saltando ¿Es que no comprendían que era en vano?.

Me era imposible definir si el tiempo iba rápido o lento, había salido de la casa con demasiada prisa por evadir los reclamos de Tsu y por ese motivo me había dejado el móvil en la sala de estar. Había transcurrido buen rato desde la última vez que hablé cuando me vi siendo nombrado de nuevo; pude percatarme de que los temblores en el cuerpo de la felina iban disminuyendo paulatinamente y fue cuestión de un par de segundos más antes de que los mismos cesaran por completo. La solté lentamente, asegurándome estuviera bien apoyada en la rama para que no fuera a resbalar -Cuidado, no vayas a resbalar- le dije tan pronto estuvo completamente suelta -Y sí, creo que es buena idea... podemos perderles si nos movemos por las ramas hasta los árboles más frondosos- sugerí. Bien, podría volar pero era posible llamar la atención del resto de los lobos; también pude haber usado coesión (hipnosis) con alguno de ellos para hacerlo algo como mi mascota, pero lo más probable era que los demás lobos se le echaran encima para matarlo. Si, escapar era la única opción -Venga, vamos por este lado..- insté levantándome y caminando hacia una rama contigua, asegurándome fuera igual de gruesa que la anterior y que podría soportar el peso de ambos -Los árboles más cercanos al lago son los más gruesos por la cantidad de agua que reciben... vamos hacía allá-


Hablo / Pienso / escribo
Tsk.. voy a romperte!!

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Re: Soledad compartida || Privado

Mensaje por Invitado el Mar Nov 15, 2016 10:29 pm


— Un agradecimiento — dije cuando le oí replicar al beso que le di — Uno de corazón— agregué sonriendo mínimamente, puesto que su amabilidad me había conmovido, así como su seguiridad a la hora de actuar. Si no hubiese sido por la situación en la que nos encontrábamos, seguramente yo habría insistido igualmente con aquel abrazo, solo para volver a ver como es que Subaru reaccionó al beso que le di queriendo expresar mi gratitud. Yo siempre fui de piel, necesitando demostrar todo con cariño, contacto, por eso es que fue sencillo para mi besarle aun si fuese en la mejilla y es que en mis experiencias aprendí a hacerlo allí y no en otro sitio, solo por no tener problemas. Conseguí ir calmándome a medida que seguía junto a él y pude oírle, me tranquilizaba saber que él creía que los lobos no subirían, para mí ningún árbol sería suficientemente alto, pero eso lo decía mi miedo hacia tales animales y no la lógica.

Me apoyé en él cuando fue dejándome en la rama del árbol, me sostuve con firmeza no solo del hombro ajeno, sino del tronco y elevé mi cola buscando tener un buen equilibrio, lo cual no me sería difícil gracias a mi naturaleza. Asentí a su advertencia y evité el mirar a los lobos, solo me centré en el grosor de la rama donde apoyé mis pies — Espero que desistan pronto... — entrecerré la mirada y fruncí los labios, la sola idea de tenerles corretéandonos me era insoportable, tanto como la idea de atreverme a bajar y enfrentarles, lo cual sería estúpido. Tragué saliva y me acomodé para luego seguirle el paso, yendo desde la rama a la siguiente, tanteando el terreno con la cautela propia de un félido, mi cola se mantuvo en alto moviéndose según fuese necesario y mi mirada se paseaba por las ramas y el tronco. No me detendría hasta sentirme calmada del todo y con los lobos allí eso sería imposible, pero sin duda me sentía muchísimo mejor a que si me hubiese tocado sola y eso se lo debía agradecer a Subaru.

Sonreí yendo tras él, oyendo su explicación, ante lo cual separé mis labios con asombro — Comprendo — susurré y procuré no hacer mayor ruido mientras nos movilizábamos por las ramas. Para no ser un estorbo del todo, me acomodé al otro lado del árbol, para ir relativamente igualada a él en las ramas que pudieran soportar mi peso, ante lo cual agradecía ser pequeña y no tan pesada, así que no me complicó el ir entre las ramas hacia donde él había dicho — Subaru.. ¿Tú les temes? — enuncié tras varios minutos donde preferí mantenerme silenciosa, para así no atraer demasiado la atención de los cánidos. Bajé mis orejas con temor, nuevamente, pero apenas oía un sonido ajeno a mis pasos o a los de Subaru, alzaba mis orejas para mantenerme alerta a cada ruido extraño.

Los lobos al inicio nos quedaron viendo, moviéndose, pero al no poder subir a los árboles algunos perdieron el interés y fueron en busca de presas mejores, más fáciles, aunque solo unos lobos permanecieron tras nuestro rastro al menos el tiempo suficiente como para que nosotros consiguiésemos llegar a un grupo de árboles más altos y con mayor cantidad de ramas. Tal y como dijo el albino, las ramas eran más gruesas, más pobladas en hojas y con un crecimiento muchísimo mayor a que los otros árboles que no estaban tan cerca del lago. Había un árbol en concreto situado muy a la orilla, donde sus raíces bajaban al lago adentrándose hondamente en este, se veía precioso y le señalé cuando pude estar al lado de Subaru — ¿Podemos ir allí? — estaba un tanto lejos, pero la curiosidad me ganaba, deseaba saber como sería ver esa gran cantidad de agua desde ese árbol, bajo la luz de la luna.

Ya no se veían los lobos ni se oían sus aullidos, de estar cerca sería en algún escondite, pero tras el odio que nos mostraron al perseguirnos inicialmente, difícil sería que nos fuesen a acorralar sin que lo notemos. Ni ruidos de patas, ni de respiraciones agitadas, nada fuera de la tranquilidad habitual del bosque, así que pude sentirme relajada finalmente, del todo. Continué avanzando, saltando entre ramas cuando la disancia era mayor, cuidando el no soltarme, viendo por donde iba Subaru para seguirle si la rama se veía más firme.
Invitado

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Re: Soledad compartida || Privado

Mensaje por Subaru Hayashi el Dom Dic 11, 2016 5:48 am

Observe atento cada uno de sus movimientos, preparado para estirar los brazos hacia ella al menor signo de que pudiera precipitarse. No me convencía del todo su manera de agradecer pero no podía quejarme más al respecto, simplemente esperaría no se le ocurriera repetir tal cosa, pues estaría bajo riesgo de ser lanzada del árbol... bueno, quizá exageraba. No era alguien tan cruel para literalmente lanzar a alguien a los lobos, pero tampoco me apetecía que siguieran viéndome el rostro levemente teñido de  carmín. Suspiré cuando vi su avance comenzaba, al parecer comenzaba a tranquilizarse y de esa manera resultaba más fácil para ambos trasladarnos sin mordidas de por medio -Eso, continúa- anime un poco mientras desviaba la mirada de ella al tronco del árbol. Los lobos parecían estarse aburriendo de saltar sin conseguir su objetivo; con un poco más de suerte, se irían en cualquier momento.


Mis manos se sujetaban a la rugosa superficie de cada rama mientras continuábamos nuestro camino a los árboles con más follaje; el silencio había permanecido en el aire desde las últimas indicaciones dadas a la felina enfrente mío y ninguno de los dos parecía tener ganas de entablar una conversación... al menos eso creí hasta escuchar que ella me llamaba por mi nombre un vez más, esta vez inquiriendo sobre el posible temor que yo pudiera tener a los lobos -No, en realidad no les temo- respondí a su duda antes de agregar algo más -Los veo como simples animales que cazan para comer, al igual que todos nosotros... ¿Alguna vez has oído de alguien que le tema a un canario? lo dudo, y no pensamos que ese pájaro tan pequeño podría ser el terror de una simple lombriz... es lo mismo- me encogí de hombros -El que se asusta sufre dos veces, tómalo de esa manera- suspiré de nuevo, volviendo mi rostro al tronco donde habíamos estado antes solo para comprobar que estábamos solos de nuevo.  Los siguientes movimientos a partir de ahí fueron mucho más sencillos, en primer lugar porque Lynn y yo íbamos cada quien por un sendero de ramas, en segundo porque las mismas eran más gruesas a cada metro que nos acercábamos al lago y, en tercera porque no teníamos la presión de que posibles depredadores nos perseguían pegados a nuestros talones. Observé el árbol que señaló la castaña y me pareció curioso el que parte de sus raíces estuvieran sumergidas bajo el agua -Vamos- afirmé una vez con la cabeza y me direccioné al sitio señalado por ella; la vista no dejaba nada que desear, pues la noche era despejada y el cielo estrellado se reflejaba a la perfección sobre la superficie acuosa bajo nosotros -Esto tiene buena pinta- admití sentándome en la rama y permitiendo únicamente a pie derecho que colgara hacia el lago. Algunas libélulas se paseaban entre las plantas de la orilla, que se situaba un par de metros atrás de donde yo me encontraba al momento; mis ojos fueron a parar a la felina en determinado momento y, una vez más, quise saber los motivos por los que se encontraba en aquel bosque que no estaba precisamente cerca de la zona central de Berlín -Entonces tu... ¿Vagamos por aquí sola hasta que te topaste conmigo? ¿O estabas acompañada y te separaste del grupo?- intenté sacar una pequeña conversación, después de todo, la noche avanzaba despacio y yo no tenía el menor ánimo de volver a la mansión a aguantar gritos y reclamos. Mejor conversar un poco con la chica de ojos claros.


Ese era el plan que tenía en mente cuando me giré hacia ella para poder hablar de frente, sin tener que girarme a cada frase que decía; sin embargo, quizá el alcohol que había bebido antes aún no era completamente controlado por mi sistema, pues acabé perdiendo el equilibrio que hasta ese momento había parecido funcionar correctamente (después de todo, si hubiera fallado antes habría tenido que arreglármelas para no acabar como comida de lobo)... el punto, de un momento a otro me había desplomado del árbol con la cabeza hacía abajo, teniendo por único futuro el acabar bajo las cristalinas aguas; como pude y apenas instantes previos a zambullirme,  logré desviar la  trayectoria a la orilla, acabando por golpearme en la tierra seca -Joder... me ha dolido..- murmuré sentándome mientras me pasaba la diestra por la nuca, intentando aliviar con un par de frotes la molestia que la caída me había generado. Algunas de las cosas que llevaba en los bolsillos se habían salido de ellos: un par de monedas sueltas, la billetera en sí y unas llaves que no resultaron ser otras que las de mi auto; estaba por recogerlas cuando estas últimas fueron sujetas por una pequeña ardilla, que las mordisqueó un par de segundos antes de salir huyebndo con ellas -¡¡¡Oye!!! ¡Vuelve aquí con eso, estúpida bola de pelos!- me puse de pie de un salto y comencé a trotar tras ella, generando en el roedor que corriera más rápido y se ocultara -Ahora sabía lo que los lobos habían sentido antes cuando nosotros huíamos de ellos -Venga... necesito mis llaves- farfulle cabreado mientras revisaba cada hueco del árbol que había visto al animal trepar.


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Re: Soledad compartida || Privado

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