Just a coma || PV Deimos

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Just a coma || PV Deimos

Mensaje por Phobos el Jue Abr 21, 2016 1:33 am


Just a coma
And dead sould be no more, dead, you will die

De nuevo hacia frió por las calles. Otro día más vagabundeando sin un propósito, sin un destino fijo, solo andando de un lado para otro sin ver realmente a donde me dirigía. Vacío. Sin ningún propósito, solo sobreviviendo tras una mascara de gas.

Afiancé con fuerza la roja chaqueta que llevaba puesta, intentando protegerme de esa forma, un poco más del frio, sin mucho resultado. Me estaba helando como aquella vez, cuando mis ojos se habían abierto al mundo bajo un inmenso cielo azul. Porque podía recordar que hacia tanto frio el día de mi nacimiento y no podía recordar si quiera la cara de mi madre? Suspiré con fuerza sintiendo por un segundo aquel calor que me había rodeado pocos segundos de nacer. Aquella calidez...La añoraba.

Elevé mi vista al cielo gris y una gota de lluvia cayó sobre mi rostro pareciendo que acababa de llorar lo que me hizo sonreír con algo de tristeza sin emitir sonido alguno. Que pretendía con todo aquello? Limpié con rapidez aquella gota y reprendí mi camino por las calles marginales que solía frecuentar a pesar de la que en ese momento se suponía que era mi clase social.
Que ridículo. Pensar que solo por ser huérfano alguien me había acogido para ser su sucesor...Realmente era estúpido y lo sabía pero en aquel momento con tal de sobrevivir no me había importado nada.
Pero y si mi destino era morir? Porque seguía aferrándome con tanta fuerza a la vida? Porque seguía intentándolo con todas mis fuerzas? Porque lo hacia si no había nadie esperándome? O acaso me equivocaba?

La lluvia se intensificaba y eso agitaba mi respiración al sentir como mi cuerpo se enfriaba con rapidez. Rápidamente me metí en un callejón y permanecí quieto debajo de un pequeño pequeño balcón de una vivienda que me servía como techo. Intenté normalizar mi pulso y poco a poco lo conseguí a diferencia que mi mente la cual continuaba dando vueltas a fantasmas que no existían.

Todo en mi vida había comenzado con dolor seguido de un odio profundo lleno de preguntas infinitas que nadie sabia contestar. Una mancha siempre había estado opacando mi corazón, acechándolo, lo partía en dos, lo consumía, al igual que un cáncer hace con las células.
Yo solo era un saco frágil de huesos que fácilmente alguien podía quebrar sin mucho esfuerzo. Yo solo era un humano perdido entre la multitud cuyos pensamientos no distaban mucho de las preocupaciones normales de la gente.
No creo que los hombres nazcan para ser asesinos, no creo que el mundo pueda salvarse, y una larga lista de etcéteras. En que clase de mundo vivimos?
El amor es dividido por el odio, perdemos el control de nuestros sentimientos, vendemos nuestras almas sin razón, estamos ciegos y no lo sabemos, estamos sordos y aun así nos engañamos, estamos mancos pero aun así pretendemos dar la mano. Irónico. Soñamos, creemos lo que queremos creer, en un mundo helado.

Pateé una lata que estaba cerca de mi intentando mitigar el aburrimiento en vano a pesar de que mis pensamientos empezaban a coger forma en cierta manera, pero debería de preocuparme más por mi que por la acabada sociedad de hoy en día.
Era inútil preguntar si estaba sano o si me iba a morir pronto pues una de las dos preguntas se contestaba tan rápido que casi ni se veía venir mientras que la otra se me antojaba todo un misterio como a los cientos de médicos por los que había pasado. Cuanto odiaba a esos Dioses con bata blanca, no les importaba nada ni nadie, solo te observaban como a una bestia de circo y dictaminaban sentencia. Tan poca vergüenza tenían? Acaso no se daban cuenta que yo había malgastado la mitad de mi vida enfermo? Estaba ya cansado de ellos, de perder el tiempo en algo que no tenía sentido. En algo que nunca tendría solución. Por ello aceptar la muerte era mucho más sencillo para mi mientras que vivía la vida al “máximo”.

Un momento del tiempo se va, no hay vuelta atrás. Pero, a quien culpar? Donde empezar? Hay una cura para mi enfermedad? No tengo corazón?
La enfermedad dentro de mi que quiere escapar, al igual que la vida que conservo, la vida que se deteriora poco a poco cada vez más, despacito. Es un sentimiento que obtienes cuando no encuentras tu camino. Así que cuantas veces tengo que caer de rodillas para salvarme? Lo intentaré una vez más.
Eso pensaba.


Un niño está sentado en un cajón de arena haciendo un castillo. El niño construye continuamente algo nuevo, lo mira con gran entusiasmo, y lo vuelve a aplastar. De la misma forma actúa el tiempo con el planeta. Aquí está escrita la historia del mundo, aquí están grabados, y luego borrados de nuevo, todos los acontecimientos. Aquí bulle la vida como en un hervidero. Y aquí también nos modelarán a nosotros un buen día, con el mismo material frágil que a nuestros antepasados. Aquí el viento del tiempo nos mece, aquí nos lleva puestos, aquí es nosotros, pero nos vuelve a soltar para que nos caigamos de bruces. Se nos hace aparecer y desaparecer por arte de magia. Siempre hay algo fermentando, algo esperando ocupar nuestro puesto. Porque carecemos de tierra firme bajo los pies. Ni siquiera tenemos arena. Somos arena.

No existe ningún escondite para el tiempo. Podemos escondernos de reyes y emperadores, quizá también de Dios. Pero no podemos escondernos del tiempo. El tiempo nos ve en todas partes, porque todo lo que nos rodea está impregnado de
ese inquieto elemento.

El tiempo no pasa. El tiempo no hace tictac. Nosotros somos los que nos movemos, nuestros relojes son los que hacen tictac. Tan silenciosamente como el sol sale por el este, y se pone por el oeste, el tiempo devora su camino a través de la historia. Echa por tierra grandes civilizaciones, corroe antiguos monumentos y devora generación tras generación de seres humanos. Por eso se dice eso de «diente del tiempo». Pues el tiempo mastica y mastica, y es a nosotros a quienes tiene atrapados entre sus fauces.

Durante un breve instante, formamos parte de vertiginosas actividades. Corremos de un lado para otro como si eso fuera lo más natural del mundo. Ya has visto a las hormigas allá arriba,en la Acrópolis. Pero todo esto va a desaparecer. Desaparecerá y será sustituido por un nuevo hormiguero. Porque hay gente aguardando cola. Las formas vienen y van. Las máscaras vienen y van. Siempre surge algún nuevo invento. Ningún tema se repite, ninguna composición aparece dos veces... No hay nada tan complicado ni tan costoso como un ser humano.
¡Pero somos tratados como baratijas!

Andamos sobre la tierra como figuras en un gran cuento. Nos saludamos y nos sonreímos. Es como si dijéramos: Hola, ¡vivimos juntos y en el mismo momento! Estamos dentro de la misma realidad, o del mismo cuento... ¿No te parece increíble? Vivimos juntos en un planeta del universo. Pero pronto nos sacarán de la pista. Por arte de birlibirloque, habremos desaparecido.

Si hubiéramos vivido en otro siglo habríamos compartido la vida con otras personas. Ahora nos limitamos a sonreír y saludar a miles de contemporáneos: ¡Hola! ¡Qué extraño que nos haya tocado vivir en la misma época! Quizá tropiece con una persona, abra una puerta y grite hacia dentro: ¡Hola, alma!

Vivimos, ¿oyes? Pero sólo vivimos exactamente ahora. Abrimos los brazos y decimos que existimos. Pero se nos aparta y se nos mete dentro del oscuro saco de la historia. Porque somos de una vez, de usar y tirar. Participamos en un eterno baile de disfraces, en el que las máscaras van y vienen, hoy por mí, mañana por ti, el viejo desaparece de la fila... Nos habríamos merecido algo mejor.... Tú y yo habríamos merecido que nuestros nombres se grabaran en algo eterno, en algo que no se borra en el gran cajón de arena.

Aquí , aquí en nuestra cabeza hay algo que no se borra.

El pensamiento no fluye. Sólo he recitado el primer verso. Los filósofos de Atenas opinaron también que hay algo que no se borra. Platón lo llamó «el mundo de las ideas». Porque lo más importante no es ese castillo de arena, lo más importante es la imagen de un castillo de arena que el niño tenía en la mente antes de empezar a construirlo. ¿Por qué crees, si no, que el niño lo aplasta en cuanto acaba de hacerlo? ¿Nunca has querido dibujar o hacer algo que no has conseguido del todo? 

Lo intentas una y otra vez, pero no te resignas nunca. Es porque la imagen que tienes en tu interior, es siempre más perfecta que las copias que intentas hacer con tus manos. Así ocurre con todo lo que nos rodea. Llevamos dentro la idea de que todo lo que vemos a nuestro alrededor podría ser mejor. ¿Y sabes por qué?
Porque todas las imágenes que llevamos dentro son algo que traemos del mundo de las ideas. Allí es adonde realmente pertenecemos y no aquí, a este cajón de arena donde el tiempo intenta acabar con todo lo que amamos y apreciamos.
Allí estuvo nuestra alma antes de entrar en nuestro cuerpo. Y allí regresará cuando el cuerpo se rinda ante los efectos devastadores del tiempo.

A nuestros cuerpos les pasará lo mismo que a los castillos de arena, eso no tiene remedio. Pero tenemos algo dentro que el tiempo no logrará corroer, porque, en realidad, no pertenece a este mundo. Hay que levantar la vista por encima de todo lo que flota a nuestro alrededor. Hay que ver aquello todo lo que nos rodea es una simple imitación.


Mi vista volvió al cielo gris que no dejaba de llorar evadiéndome a otras realidades y fantasías que no podían esperar por mas tiempo haciendo que mi corazón repicara…rompiéndose poco a poco.


Seguía siendo un niño inocente
con una espina clavada en el corazón.

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Re: Just a coma || PV Deimos

Mensaje por Invitado el Dom Jun 19, 2016 10:30 am

Durante la noche anterior el híbrido no pudo conciliar el sueño, estuvo apresado desde muy temprano dentro de la sala de castigos a causa de severos problemas entre él y uno de los cuidadores que tuvo la mala idea de separarle de la única persona con quien se llevaba bien en aquel mercado. Lamentablemente, no pudo hacer mucho tras recibir una potente descarga eléctrica liberada desde el dispositivo de seguridad en el collar que portaba al cuello. Inmóvil, terminó por ser encadenado donde muchas veces le tocó en el pasado, siendo básicamente su segunda habitación, sitio en el cual no hacía mucho tiempo creyó que perdería la vida. Ante tal sentimiento, el de fallecer sin siquiera conocer algo más que el encierro es que se prometió no volver a dormir allí, si llegaba su hora la esperaría despierto y enfrentaría lo que le tocase con valor y sin remordimientos. Esa noche tuvo para pensar en las largas horas donde ni siquiera tuvo compañeros, tampoco tuvo visitas para corroborar que permanecía atado, solo estuvo esa infinita soledad que le aquejaba noche tras noche y que solo en el día parecía disminuir tras una patética ilusión.

— Tendría que haber muerto con ellos... — murmuró no por desear la muerte, tampoco por creerse merecedor de la misma, sino que luego de años en soledad seguía preguntándose porqué de toda su familia fue él quien sobrevivió. Su hermano, su hermana, incluso su madre. Toda persona que alguna vez le interesó acabó por perecer frente a él, volviéndole algo insensible a la pérdida y a la muerte misma, dejándole un intranquilo sentimiento que mezclaba el deseo de descansar con las ansias por sobrevivir y librarse de toda negatividad. Él era un hombre fuerte y estaba consciente de ello, por lo mimo es que jamás buscó el acabar con su vida o forzar a alguien a que le asesinara. En ese mercado sería sencillo instar a algún cuidador o traficante a que acabara con su vida, pero el collar, aquel maldito collar privaba cada uno de sus movimientos hostiles, cosa que en parte agradecía al impedirle perder la razón en determinadas oportunidades.

Horas y horas pasaron antes de que la mirada del híbrido se despegara del suelo ante un estruendoso sonido, la puerta metálica del sitio se abrió y Deimos poco a poco elevó el rostro en dirección a la potente luz que ingresó al oscuro cuarto. Tuvo que cerrar su mirada, encandilado, molesto, pero curioso ante todo por la visita que llegó a semejante hora de lo que él creía era mañana. Cuando pudo vislumbrar mejor la silueta de la persona en cuestión, notó algo extraño, aquella persona parecía no tener interés alguno en Deimos o eso es lo que creyó, pero poco y nada podía hacer el félido ante esa intromisión, solo pudo observar. No se movió para no generar ruido con las cadenas ni rozar nada que pudiese alertar al hombre que con brusquedad y fuerza arrastraba a otra de las mascotas dirigiéndose al lado opuesto a donde el moreno se encontraba.

'Otro más... ojalá no se ponga a gritar

Bajó la mirada para no presenciar como iba a ser encadenado el desdichado ser, pero lejos de todo pronóstico esa mascota aparentemente lastimada tomó el liderazgo y en cosa de segundos dejo incapacitado a su captor. Deimos dio un salto al escuchar el cuerpo del cuidador impactar contra la piedra que cubría el suelo, no entendía como era posible que un chico tal delgado y ágil fuese capaz de librarse y, por sobre todo, de noquear a semejante mastodonte. Se le notó sorprendido como pocas veces en la vida y no fue capaz de emitir palabra alguna, pero cuando vio que ese chico se le fue acercando bajó sus orejas y adoptó una postura defensiva, instintivamente sabía que debía alejarse de tal persona, mas no apartaría su mirada de los rojizos orbes que ese chico le mostró. No hubo necesidad de palabras, solo acciones y en breve el joven se acercó y rompió las cadenas que mantuvieron atrapado al híbrido sin siquiera preguntar ni esperar vocablo alguno por parte de Deimos. El joven parecía divertirse y no portaba un collar como el híbrido, pero algo como eso no fue importante en esos momentos al haber encontrado un atisbo de libertad. Rápidamente se levantó y se estiró, sacudió sus prendas y se dirigió a donde su salvador se encontraba, tomándole de la camiseta para poder esbozar una suave y única oración.

— Muchas gracias — dijo y soltó las ropas contrarias, no preguntaría el porqué o el cómo llegó allí, cosas así no importaban, solo deseaba aprovechar y salir para así dormir donde fuese a caer, lejos de ese mercado y de toda la basura que se aglomeraba entre sus frías paredes. Corrió desesperado buscando la única ruta de escape que había conseguido tras el largo encierro en el mercado negro, aquella salida era especial y solo una persona además de él la conocía, pero mientras la cruzaba se fijó en que el agujero era más grande de lo normal y pensó que tal vez, solo tal vez, ya no era el único conocedor de semejante fallo en la seguridad. Poco tiempo le dedicó, no iba a desperdiciar la oportunidad y solamente corrió sin mirar atrás una vez estuvo fuera del agujero. Parecía un verdadero reo en fuga, solo le faltó el atuendo a rayas o el típico naranja. Daba por hecho de que llegado a cierto punto el radar le indicaría a seguridad que una mascota estaba huyendo, pero él contaba con la gran pereza de los cazadores tal y como siempre sucedía en sus escapes, mas en esa ocasión algo le hacía intuir que a su regreso no serían tan blandos con él luego del incidente en la sala de castigos. Además, salvo el atarle no hubo daño físico, por tanto restaría saldar esa deuda antes de otorgarle una nueva.

Conocía bien lo que vendría y por lo mismo aprovecharía cada momento lejos y no dejó de correr hasta haberse alejado lo suficiente como para serle muy difícil el respirar. La lluvia que decidió caer sobre la ciudad solo empeoró las cosas, él no estaba muy abrigado y últimamente había estado algo mal de salud ante el pobre cuidado que recibía, seguramente se enfermaría si permanecía mucho bajo el agua que caía sin piedad alguna. Fue trotando luego perdiéndose entre las concurridas avenidas teniendo como objetivo solo una cosa, Deimos no perdería la costumbre de obtener lo necesario de forma fácil y ¿qué mejor que robar?. Corrió y al encontrar el mejor sitio posible aprovechó la gran multitud para robar cuanto pudo antes de ser sorprendido, retomando entonces el trote para poder huir y esconderse de nuevo entre la multitud. Corrió largas cuadras, sorteando los obstáculos a su alrededor y variando la dirección a tomar ya que sería estúpido ir en línea recta. Acabó por perderse entre las calles, corriendo hacia los callejones con menos gente y metiéndose en cuanto pasaje encontró. Solo cuando creyó estar a salvo es que se permitió el descansar, mas no se detuvo, su caminar era lentísimo pero el pausar sería su final.

El cuerpo le dolía, su estómago rugía con fuerza y su mente divagaba entre diferentes ideas, algunas inconexas y otras simplemente ridículas. No se sentía bien, pero no podía parar aún, le faltaba un largo trecho antes de poder reposar cómodamente, pero Deimos no podía tener la certeza de ello al no reconocer el sitio donde se encontraba. Dobló en una bifurcación accediendo a un pasaje algo más estrecho, apoyándose en la pared para no caer del cansancio que le llenaba, pero al fijarse bien encontró a alguien que parecía tener una idea semejante a la del moreno. Deimos se detuvo y quedó mirando atentamente a la persona, parecía ser un hombre, pero su cabellera era algo larga y su faz estaba oculta por una peculiar máscara. No le daba una buena impresión, pero ese individuo parecía no prestarle atención a él o siquiera al entorno, parecía ido en sus pensamientos y eso le dio la oportunidad para avanzar como si aquel hombre no fuese a interponerse o a notarle. Esperaba que eso sucediera, lo que menos quería en esos instantes era tener una pelea por territorio o a saber que tontería, por lo tanto caminó a paso lento, queriendo no despertar sospecha, pero la tenía difícil al ser un sitio algo estrecho.

Enderezó el cuerpo lo mejor que pudo para no depender del soporte en la pared, lo creía posible y avanzó hasta quedar casi a la altura de la persona bajo el resguardo de la lluvia, Deimos alzó la vista y justo cuando lo hizo la intensidad de esa lluvia le castigó al aumentar. Amaba el agua, le fascinaban los días lluviosos, pero en ese momento la creyó tan odiosa que podría haber gritado inútilmente. Bajó la mirada y ya sin importarle ser descubierto o golpeado incluso, invadió el espacio personal del contrario ocultándose de esa lluvia al quedar bajo el balcón sobresaliente — Lamento el violar tu privacidad... y ocupar este espacio — masculló en un tono calmado pero con señas de agitación aún — Solo quiero descansar un poco antes de pensar en que hacer...  — se acercó al joven y apoyó su cuerpo en el de él, no muy consciente de que eso podría incomodarle aún más. El cuerpo de Deimos tembló ligeramente y trató de controlarse no siendo efectivo, no podía hacerlo. — Deberías buscar un sitio mejor al citadino, es demasiado tóxico el respirar... — comentó especulando sobre el motivo que le llevaría a usar una máscara como esa y, aunque fuese un extraño y no le interesara su situación, Deimos no podía evitar el soltar ese tipo de comentarios aún si ese encuentro casual fuese algo efímero al final.

Atuendo:
Invitado

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Re: Just a coma || PV Deimos

Mensaje por Phobos el Lun Jun 20, 2016 4:59 am


Just a coma
And dead sould be no more, dead, you will die

Estaba distraído con los cascos de música que llevaba puestos en mis oídos, pero conforme el tiempo pasaba me sentía mejor, y aun así sentía que debía ir a casa pues el aire allí no era el más indicado para respirar teniendo en cuenta mi condición física y lo enfermo que estaba de base. Era cierto que llevaba una mascara precisamente para filtrar el aire, pero aun así podía notar la polución del aire que me rodeaba.
Suspiré con fuerza aun apoyado contra la pared a la vez que mis ojos se cerraban. Aun estaba bastante cansado y mi cuerpo se sentía realmente frio por la lluvia. Dudaba que pudiera llegar a casa si aquel tiempo continuaba.

El cielo continuaba gris, igual que aquel día en el pasado donde había sentido que todo mi mundo se acababa, aquel día cuando todo se habían vuelto luces y sombras, cuando alguien lloraba mi nombre e intentaba moverme para reanimarme. Ese recuerdo se sentía tan cálido y a la vez tan triste, acaso era real? No lo sabía con certeza y dudaba que pudiera comprobarlo algún día, pues a quien le iba a preguntar? Ni si quiera recordaba la cara de aquel que había llamado por mi. Quien sería? No saberlo hacia que tuviera un agujero negro en mi pecho imposible de rellenar. Por muchas cosas que me dieran, por muchas cosas que tuviera en aquella mansión donde me habían acogido prometiéndome ser el posible heredero de una gran fortuna, poco me importaba. Solo quería saber de donde venía, quien era él, quien era yo, donde estaba mi familia, mi verdadera familia, aquella que a día de hoy solo parecía una ilusión, una tonta pesadilla que se escapaba de mi mente para dar paso a la luz. Mi mente quería olvidar todo aquello y regresarme a la luz donde pertenecía, pero yo me negaba a abandonar aquel recuerdo que me perseguía como un fantasma, como un asesino dispuesto a acabar con mi vida de un momento a otro. Las heridas abiertas en mi corazón se infectaban con él distante pasado.

Abracé mi cuerpo con algo de frio aun respirando con irregularidad. Odiaba la lluvia, solo hacía que mis defensas bajaran más impidiéndome regresar a casa. No estaba tan lejos de ella, pero quería esperar para ver si amainaba, aunque de continuar así cogería una pulmonía antes o alguna enfermedad respiratoria por la contaminación. Quien me había mandado ir a aquel sitio? Yo debía estar en casa con mi “familia” y no salir de ahí, pero supongo que mi lado salvaje de gato me llevaba a explorar la ciudad y deambular largas horas por ella hiciera el tiempo que hiciera.
Pero de golpe algo me sacó de mis ensimismamientos haciendo que girara mi rostro viendo como un joven de cabellos oscuros se apoyaba contra mi pareciendo bastante exhausto y completamente empapado.
Cuando había llegado allí? Ni si quiera me había percatado de su presencia aunque era normal si teníamos en cuenta lo alterados que estaban mis sentidos, no solo por el lugar que por el olor y los sonidos fuertes te descentraba, si no por la mascara de gas y los cascos.

Me aparté de él por mero reflejo dejando en claro mi poco gusto por el contacto físico, pues me ponía demasiado nervioso, aunque no era el mejor momento para ponerse tiquismiquis pues el espacio era reducido y si me alejaba un poco más acabaría bajo la lluvia, por lo que me alejé solo un paso del otro evitando así que nos tocáramos. Mis pulsaciones se volvieron a elevar de golpe y tuve que suspirar con fuerza haciendo bastante ruido con la mascara de gas intentando calmarme, seguro que el chico estaba pensando que era un tipo demasiado raro, pero eso me daba igual. Espera, estaba hablando no? Rápidamente me saqué los cascos apagando la música, pero ni si quiera me disculpé y solo me quedé mirándole fijamente sin decir nada a pesar de haberme tomado la molestia de escucharle.
No dije nada a pesar de que él había acabado de hablar. Parecía que me había dado un ataque y me había quedado congelado, pero nada más lejos de la realidad estaba sorprendido. Aquel chico se parecía demasiado a mi, porque se parecía tanto? Sería coincidencia? O es que acaso eso que decían en las noticias de que en otra parte del mundo estaba tu doble era verdad?
Tenía que reaccionar, aquel silencio estaba durando más de lo que pretendía. No era un maleducado, simplemente no me relacionaba con las personas pues el mundo no me necesitaba ni yo a él, ambos nos habíamos dado las espaldas mutuamente-claro-dije sin más pensando luego que era una respuesta tonta y simple que cortaba toda futura conversación entre nosotros. Pero para que quería mas?-por eso tengo una mascara…-volví a sonar bastante poco amigable-tu eres el que debería tenerla no? Te vas a enfermar si no la usas como yo-aquellas pocas palabras que estaba intercambiando casi me parecían una biblia. Desde cuando hablaba yo tanto y más si era con un desconocido?

Miré al frente, pero no tardé mucho en volver a mirarle totalmente curioso. Desde cuando alguien me había llamado la atención a mi? Aquello estaba siendo muy raro pero si sola presencia me mentía alerta y despierto como si realmente él fuera a cambiar por completo mi vida-me…-dije sin querer sin saber cuando mi boca se había abierto-me…-volví a decir maldiciéndome internamente. Que narices iba a decir? Parecía que mi mente y boca iban por separado. Tenía que parar de una maldita vez. Yo no quería relacionarme con nadie, solo quería que él desapareciera-me llamo Salem-acabé por decir mientras que mi yo interno se golpeaba contra una pared ilusoria. Que narices había sido aquello? Porque me presentaba? Seguro que él ya tenía suficientes problemas como para querer saber también mi nombre, pero sentía que allí no se acababa mi charla. Que iba a ser ahora, que?-estas...solo?-pregunté como si realmente buscara conversación o relacionarme con alguien más cuando realmente solo me necesitaba a mi mismo. Aquello se estaba convirtiendo en una tortura y todo era mi culpa-estas...escapando?-susurré a la vez que unos pasos se escucharon a lo lejos, pero pasaron de largo mientras que aquel extraño chico y yo nos mirábamos a los ojos cada cual más abrumado que el otro. Sin duda aquella estaba siendo la conversación de besugos más larga de mi vida. Pero sabía que había una razón para ello, pues aquella mirada penetrante y azul sabía que la había visto en otro sitio-te conozco?-acabé por preguntar poniendo la guinda al pastel.

Definitivamente aquello estaba mal.
Mi cuerpo lo sabia y había empezado a temblar con fuerza haciendo que comenzara a rascar uno de mis hombros con fuerza y temblar, aunque no era por el frio a pesar de estar empapado. Aquello tenía que acabar, me sentía en un programa de televisión enfocado por miles de lamparas esperando a que dijera algo más y que toda la audiencia estallara en carcajadas-yo…-otra vez volvía a hablar-lo siento, creo que me confundí-acabé por decir tras aquella mascara que distorsionaba mi delicada voz-olvídalo-fueron las últimas palabras que dije antes de mirar hacia otro lado totalmente nervioso llegando a sudar a pesar del frío.
Los latidos de mi corazón de nuevo se disparaban y estaba seguro de que eran audibles desde fuera al igual que mis fuertes respiraciones a través de la mascara de gas, parecía Darth Vader cuanto menos. Aquello estaba mal, muy mal. Quería dejar de ser el actor principal.


La apertura del telón se aproxima.
El telón finalmente se ha abierto en el teatro de la vida,
pero no hay un solo miembro como audiencia.
Mientras yo me ahogo en una oleada de tristeza.

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Re: Just a coma || PV Deimos

Mensaje por Invitado el Mar Jun 28, 2016 7:57 am

No se percató de la molestia ajena ante su proximidad, estaba más pendiente del suelo y de la infinidad de gotas que impactaban con fuerza el suelo, mirando con cierta tristeza las mismas ante los recuerdos que evocaban a su memoria aún al lado de un completo desconocido. No le sorprendió que el otro se quedase callado, es más, le pareció grato que no dijese nada rechazando el compartir ese espacio y por lo mismo es que se inclinó hacia el otro apoyándose en él con suavidad. Seguía teniendo frío e instintivamente buscó algo de calor, alzó el rostro para poder mirar al contrario y de alguna manera preguntarle o pedirle que le dejara mantener esa cercanía. No quería que hiciera algo ajeno a 'dejarse usar', por decirle de alguna manera. Deimos le miró fijamente, quizás demasiado fijo, poco antes de escuchar sus palabras. Alzó sus húmedas orejas, pero estas las tuvo que bajar casi al instante, la lluvia era molesta y por ello las cubrió con la fina capucha de su chaqueta.

Ladeó el rostro al seguir mirándole, esperando algo más que esa escueta oración, pero no dijo nada que alimentara una conversación y no porque careciera de temas, sino que la mirada contraria era visible aún con la máscara que portaba y eso le dejaba un tanto intrigado — No necesito máscaras, he vivido mucho tiempo ya así y no he conseguido enfermarme demasiado... — murmuró acercándose más al otro, quería verle bien ya que notó algo curioso en su ojo azulado, siendo ese el único visible en el chico y no se molestó por estar demasiado cerca de él  — Oye...— Deimos susurró justo cuando el otro volteó su faz para mirar al frente, impidiéndole el seguir apreciando el curioso iris perteneciente al otro. Se frustró y solo se evidenció en un suave suspiro que se vio interrumpido por tener nuevamente la mirada del contrario hacia la propia, no creyó que la tendría tan pronto y por ello es que levantó su cola meciéndola con inquietud, aunque no tan veloz como podría esperarse de alguien más animado. Su respiración seguía agitada al haber pasado muy poco desde que cesó su escape, la cual se notaba entrecortada al no estar dialogando demasiado, siendo el guía de la conversación su inesperado compañero.

—¿Me? — inclinó el rostro hacia el lado opuesto al oírle tratar de decir algo y fue paciente, le esperó y no le volvió a interrumpir hasta que le escuchó finalizar su enunciado — Tu nombre suena muy bien — sonrió muy suave — Nunca había oído un nombre así, es un gusto, Salem — entrecerró ligeramente su mirar sin apartarla del ojo contrario, como si fuese a recordar algo pero sin llevarlo a cabo. No lo entendía, no de momento, pero algo en ese joven le parecía muy familiar. Pese a la presentación de Salem, Deimos no le dijo su nombre, no hubo curiosidad en el otro por conocerle y lo creyó innecesario, al menos de momento. Comenzó entonces a mirar su anatomía, bajando la mirada a su atuendo, distaba tanto del negro que usaba Deimos que le parecía hasta exagerado, pero pronto el chico retomó el habla causando que Deimos le mirase de nueva cuenta.

— Siempre escapo... —susurró desviando la mirada al frente, apoyando su espalda de nuevo en la fría pared, apoyando su brazo derecho en el izquierdo del otro — Para que quede claro, escapo del mercado negro, pero nunca funciona. Acabo regresando de todas formas  — alzó la zurda y la llevó al cuello para bajar el cierre de su sudadera y exhibir su cuello que, debido al escote de su camiseta, no se abrigaba ni en lo más mínimo — Mira  — le mostró el collar ubicado en su cuello — así que... igual no te molestaré mucho, supongo — comentó despreocupado del asunto.

La pregunta que el otro le hizo le pareció extraña, pero era un sentimiento que compartía, Deimos creía haber visto aquella mirada antes, aquel ojo 'roto', pero no podía recordar en donde. Tal vez, solo sería imaginación suya, pero de ser así ¿por qué el otro pensaría semejante? — Oye... — Deimos giró el cuerpo para quedar mejor situado y verle — ¿Por qué estás temblando?  — preguntó sin responder la interrogante formulada ya y no porque careciera de interés, mas no esperaba ver temblar a aquel tras todo el tiempo en que parecía haber estado aguardando bajo la lluvia. Se apartó de la pared con lentitud y se paró frente a Salem, le miró y alzó ambas manos para apoyarlas sobre sus hombros y dejarlas en su espalda ante el abrazo que decidió ofrecerle. Se apegó al otro con cierto cariño en sus acciones, ya que no le abrazó por mero consuelo, sino que de corazón deseó ayudarle con el frío que creía sentía aquel joven, motivo por el cual temblaba según Dei. Apoyó su mentón en el hombro derecho del otro, ladeando su faz para reposar la mejilla en breve, pero la poca diferencia de alturas dificultaba tal cosa y tuvo que alzar su rostro unos momentos y así aprovechó de mirar mejor aquel único ojo.

— Te abrigaré Salem, abrázame tu también — dijo con normalidad, como si para Deimos fuese un hábito realizar tal cosa, mas no era esa la realidad — Salem... ¿Qué le sucedió a tu ojo? — preguntó fijando su mirada — ¿Tienes los dos con aquella marca? — se aproximó al punto en que su faz rozó la máscara de gas que Salem portaba — Salem... ¿Me dejarías ver tu rostro? — Deimos se mostró realmente interesado y no solo por adoptar esa cercanía, sino que su expresión cambió, ya no estaba calmado como antes, se veía ansioso — Yo... yo te he visto antes  — aseveró apretando más aquel abrazo hacia Salem — Mi nombre es Deimos — susurró — Salem... muéstrame tu cara  — su mirada parecía en extremo atenta a las reacciones de la pupila contraria. Tenía cierta sospecha, pero ¿Qué tan probable podría ser? se suponía que ya no quedaba vivo nadie de aquellas personas que una vez Dei llamó familia, pero, de aquellas solo existía una persona que le producía la misma sensación que la otorgada por Salem y es precisamente el único ser que ha conocido con aquella grieta en su mirada.

Se apegó más a su cuerpo, dejando que la oscura cola descendiera en aparente calma, pero Deimos no lo estaba y se mantuvo expectante, si el otro poseía problemas con la toxicidad del aire o incluso, solo con respirar, lo más probable sería no poder ver su rostro en ese tipo de sitios. Lo meditó, pero no se le ocurría una mejor forma de cerciorarse de lo que creía era verdad, así que le tocó esperar sin dejar de abrazarle para poder apaciguar en parte el frío que ambos sentían, ya que, aún persistía un ligero temblor en el cuerpo del mayor.
Invitado

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Re: Just a coma || PV Deimos

Mensaje por Phobos el Jue Dic 15, 2016 2:30 pm


Just a coma
And dead sould be no more, dead, you will die

Miraba al horizonte cuando el otro pareció llamarme la atención con un muy poco sonoro “oye” pero simplemente lo ignoré al ver como continuaba hablando de otras cosas asintiendo cuando dijo que era un placer conocerle, aunque en realidad desconocía porque lo sería cuando el no era nada interesante y ni si quiera había dicho algo para hacerlo parecer de ese modo-gracias…-dijo por lo bajo al escuchar como halagaba su nombre bajando la cabeza un poco mas para que no le mirara, la verdad es que en esos momentos quería estar solo, nunca le había agradado mucho la compañía, no desde que lo había perdido todo en aquel “sueño” tan lejano que apenas recordaba.

Giré mi rostro cuando el otro quiso enseñarme algo pudiendo ver aquel collar negro. Aquello llamó mi atención e incluso llegué a estirar mi mano para acariciar aquel artefacto-duele?-pregunté por lo bajo mirando solo un segundo sus ojos para alejarme de nuevo con rapidez-lo siento…-murmuré sonrojandome bajo la mascara al haberme acercado tanto. Que me pasaba? Yo jamás hubiera hecho eso con alguien normal, acaso el no lo era? No lo sentía así.

De golpe, cuando quise darme cuenta lo tenía sobre mi cuerpo abrazándome con fuerza haciendo que poco a poco dejara de temblar aunque los latidos de mi corazón se hubieran disparado. Porque se acercaba tanto? Que estaba haciendo? Porque me sentía tan extraño. Aquello era una locura, necesitaba alejarlo cuanto antes y aun así me quedé totalmente quieto sin poder hacer nada al respecto.
Las palabras del chico resonaron en mi mente con fuerza como una poderosa droga hipnotizante haciendo que mis brazos actuaran por ellos mismos y poco a poco se alzaran para abrazarle con delicadeza sin decir nada hasta que mencionó la característica de su ojo azul-eh?-eso fue lo único que rompió el silencio que había guardado todo aquel rato-mi ojo…-susurré muy despacio como si no lograra entender lo que quería decir.
Mi rostro empezó a arder con fuerza cuando estuvimos a tan poca distancia haciendo que me sonrojara con fuerza-n-no…-susurré por lo bajo-solo el azul es así…-la verdad era la primera vez que me preguntaban algo como eso, nadie nunca se había fijado en ello-nací con ello…-respondí las preguntas en diferente orden pues las ideas que me transmitía el otro chico, que me miraba tan de cerca totalmente pegado a mi mascara, se desordenaban debido a su cercanía. Eché un poco mi rostro hacia atrás intentando alejarme de esa cercanía que el otro marcaba conmigo pues realmente me ponía nervioso, aunque por otro lado era reconfortante-n-no...no puedo…-repetí por lo bajo-si...si no me...me moriré…-susurré por lo bajo dando un paso hacia atrás haciendo que mi espalda chocara contra la pared quedando totalmente aprisionado por el otro-n-no...no lo creo…-repetí por lo bajo apartando la mirada del otro sintiendo como el corazón se saldría de mi pecho y más cuando el otro apretó mi cuerpo con mas fuerza-De-Deimos…-jadeé un poco cuando escuché su nombre sin poder controlarme-m-me...me haces daño Deimos…-susurré por lo bajo sintiendo como por el abrazo aquel mi piel empezaba a magullarse un poco y mi respiración se cortaba por momentos haciendo que empezara a toser. Era realmente débil.
Puse mis manos con debilidad en sus hombros para intentar apartarle un poco de mi consiguiéndolo para después tomar una profunda bocanada de aire y después suspirar-s-si...si te enseño mi cara…-dijo por lo bajo-solo será un segundo…-no sabía porque iba a arriesgarme por aquel chico, pero en verdad sentía la necesidad de hacerlo, de calmar las ansias del contrario-so-solo suéltame un poco, casi me ahogas…-susurré volviendo a suspirar aun retomando el aire del que se me había privado solo unos segundos.

Miré alrededor-pero no aquí...si-sígueme-dije por lo bajo separándome de nuevo de él andando despacio por aquella zona pues no podría correr y menos después de la apnea de antes. Caminamos unas pocas manzanas bajo la lluvia alejándonos un poco de aquel lugar tan contaminado y aunque aun seguíamos en la zona cada vez estábamos mas cerca de los limites acabando por meternos en un pequeño escondite que usaba con regularidad. Aquel lugar estaba bastante contaminado, pero era uno de los pocos lugares donde sus molestos “hermanos” no irían, aunque también ayudaba que aquel lugar estuviera lejos de su casa.
Una vez entramos cerré la puerta tras nosotros suspirando con fuerza dejando ver un lugar enorme con un montón de maquinas estropeadas y paradas desde hacia años-Deimos…-susurré por lo bajo dándole la espalda aun con mis manos en la manilla de la puerta ya cerrada-porque quieres ver mi rostro? Crees que me conoces? Lo dudo yo…-susurré por lo bajo-yo nací muy lejos de aquí...creo-dije sin estar muy seguro-yo no recuerdo mucho de mi pasado pero me he criado en un orfanato, no tengo familia o no tenía hasta hace poco cuando me adoptaron…-omití muchos detalles de todo lo que había pasado, pero tampoco era como si tuviera que darle explicaciones a aquel chico o como si a él le importara mi vida, era un desconocido, tampoco tenía porque decirle nada y aun así estaba contándole un trocito de mi, me estaba abriendo a alguien, desde cuando hacía yo eso? De verdad no sabia que me pasaba-créeme se que no te conozco, yo no tengo amigos…-continué hablando bajo algo triste-pero aun así, te dejaré verme si es lo que quieres...-concluí.

No es que me avergonzara mi rostro o no, pero en verdad tenía miedo a que solo por respirar un poco de aquel aire toxico muriera. Ya había muerto demasiadas veces como para volver a hacerlo una tercera, era realmente agotador.
Puse mis manos en la mascara y tiré de ella hacia arriba para acabar retirándola del todo dejando ver mi rostro completamente idéntico al contrario salvo por los ojos, uno rojo como la sangre y otro azul con un roto demasiado característico-ya...ya esta…-dijo por lo bajo mirando hacia un lateral sin querer toparse con los ojos ajenos. Estaba realmente nervioso por aquello, sentía al borde del precipicio a punto de saltar.

Dicen que en el mundo hay una persona que es tu copia exacta, al menos físicamente. Salem lo sabia, pero no podía entender porque ellos dos se parecían tanto. También lo sería en personalidad? Le daba un poco de miedo, pero quería descubrirlo e intuía que Deimos tenía todas las respuestas.


I just want to scream.

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