Don't forget this very special day || Priv | +18 |

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Mensaje por Ashkii Furtwängler el Dom Abr 17, 2016 5:46 am






Don't forget this very special day

Ansiaba que llegase la hora de salida, ese día había sido agotador para los trabajadores, especialmente para Ash quien había estado fuera largas horas en busca de diferentes encargos a nombre del propio Anmael.No supo de que se trataban, no era de su incumbencia aún si la curiosidad fuese tremenda, simplemente llevó todo encargo a su respectivo destino teniendo varios paquees a nombre de su dueño. Al haber finalizado las labores en la clínica y teniendo la noche libre, Ashkii salió junto a Anmael ante la petición del demonio, quien a diferencia del can tenía una velada ya planificada. Ash no dudó en aceptar, le emocionaba la idea de salir a sitios nuevos y poder entretenerse sea lo que sea que Anmael tenga previsto para la noche. El perro nunca hacía preguntas innecesarias, le eran gratas las sorpresas y pese a que se ofreció en llevar al otro, tuvieron que ir por medios humanos hacia la zona donde se encontraba uno de los circos más grandes y reconocidos de la región.

El viaje fue silencioso ya que e mayor se quedó contemplando la ventana viendo el camino, las casas, e incluso el cielo pobremente iluminado por las estrellas. La nubosidad indicaba que llovería esa noche. A medida que se acercaban Ash se mostró impaciente y le era imposible el permanecer quieto al lado del menor, quien tranquilo aguardaba a que el vehículo llegase a las cercanías y, tras bajar del auto, Ashkii pudo caminar alrededor de Anmael esperando que le diese el permiso de avanzar. Parecía como si Ash tuviese una correa invisible que le ataba al más bajo y, de cierta manera, para el Inuyukai así era.

— ¡Nunca he ido al circo! — en ese momento habría agitado su cola si la tuviese expuesta, pero a petición ajena mantuvo un aspecto lo más humano posible y lo único 'anormal' en su persona vendría a ser su gran estatura. Se detuvo frente a Anmael  y alzó ambas manos empuñadas, aún animado — Me hubiese dicho antes que íbamos a venir, habría traído algo con lo que sacar fotografías — comentó y solo se calmó, le era ya costumbre tomar fotos de las cosas entretenidas que veía para algún día mostrárselas al demonio. Ash estaba preparado para seguir avanzando ya que sabía que aún ni siquiera llegaban a la entrada del gran circo. Lo curioso es que donde estaban era un sitio de donde se veía la carpa, pero no la entrada — ¿Dónde... estamos precisamente? — volteó para ver bien la zona, no muy lejos se avistaba el estacionamiento para los remolques y las carpas de los trabajadores del circo, así como diversas jaulas donde retenían a diversas fieras que eran parte de aquel espectáculo. El perro modificó su expresión en cierto momento, percibía diversos aromas y varios le eran conocidos — Anmael — le llamó y buscó su mirada — ¿A qué hemos venido? — le miró serio esperando que aquel le indicase lo pertinente.

— Debemos tener cuidado, las jaulas e incluso las carpas tienen un hedor insoportable — frunció el ceño, no le era grato el ambiente. repentinamente el viento sopló con fuerza moviendo bruscamente sus cabellos y la larga chaqueta blanca que llevaba. Su mirada se clavó en un punto fijo entre tanta persona a la distancia, tenía un mal presentimiento y se puso frente a Anmael como si con ello le protegiese de algo que aún no llegaba. Gruño bajo sin ser oído por nadie más que el demonio tras él — No es un buen sitio, pero, ¿Cuál es la orden? — preguntó serio esperando para poder cumplir obediente el mandato de su señor. No dejó de mirar ansioso la zona y no caminó hasta que Anmael le indicase que lo hiciera.


Última edición por Ashkii Furtwängler el Lun Abr 18, 2016 1:32 am, editado 3 veces

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Mensaje por Anmael vön Klausen el Dom Abr 17, 2016 5:52 am






Don't forget this very special day
Into de dark wood circus



Todos los días eran agotadores en la clínica. Siempre pacientes nuevo a los que atender ya bien fuese desde una pequeña herida a toda una odisea que requería todos tus sentidos. No obstante siempre era obtenías el mismo resultado. Sangre. Hicieras como lo hicieras siempre aquel líquido carmesí temido por la mayoría de la población y tan inofensivo, era lo que bañaban aquellos días, todos los días.
Pero aquello poco me importaba en realidad. Estaba más que acostumbrado a aquel líquido y sin si quiera verlo siempre podía obtenerlo con gran facilidad alegando que se me había escapado un poco la mano en la incisión. Siempre, todo se arreglaba con una amplia y cálida sonrisa. Nadie sospechaba nada. Incluso si quería o si la deseaba con tanto ardor solo debía imaginármela. Aquel color rojo intenso bañándolo todo un increíble brillo que denotaba la esencia de aquel ser que la perdía. Su vida. Lentamente malgastada...o al menos en cierto modo.

Aquellos pensamientos eran sumamente entretenidos pero no debía de centrarme en esas nimiedades ahora. Al fin y al cabo tenía un plan mucho más divertido para aquella noche.
A diferencia de los días que había caza en recintos de la periferia, para la velada de esa noche había escogido algo mucho más temático y colorido. Un circo.
No tenía idea de lo que podría encontrar allí, aunque muchos de los pacientes a los que había atendido durante la última semana se habían quejado de aquel lugar alegando que muchos niños habían desaparecido en aquella zona. La gente siempre suele desahogarse cuando va a los médicos a un profesional que le atienda aunque este no sea un psicólogo.
El caso era que, incluso las madres de las criaturas desaparecidas, habían alegado que esa misma noche del espectáculo habían sido agredidas en la oscuridad cuando buscaban a sus hijos, como si una especie de fantasma o espíritu maligno se encontrase en el lugar llevándose a los niños no permitiendo el acceso a la parte de los feriantes a ningún adulto.
No sonaba aquello a historia de Halloween? Estaba realmente emocionado por llegar allí.

Salí del hospital seguido de Ashkii, al cual no le había informado mucho de lo sucedido pues había cuanto le gustaban las sorpresas, por ese mismo hecho se lo contaría todo poco a poco en cuanto alcanzáramos nuestro destino en taxi, puesto que me negué en rotundo en ir en su bicicleta. Siempre estaba igual.
Al cabo de una media hora llegamos al circo donde la gente parecía llegar e ingresar al interior de la carpa atraída por la música junto a sus hijos y todos los peluches que habían conseguido no muy lejos de allí en los diferentes puestos de juegos al igual que aquellas nubes rosas de algodón de azúcar que devoraban como alimañas acompañados de grandes globos de helio atadas a sus muñecas. Quien desaparecería esa noche?

La entrada principal no nos interesaba en lo absoluto, más el taxi allí nos había dejado. Por supuesto, sería una descortesía decirle que aparcara en las tiendas de nuestros queridos payasos no?
Eso me llevaba a pensar demasiadas cosas. Al igual que mucha gente tenía un miedo irracional a la sangre, y estaba hablando del simple hecho de verla, también muchas personas detestaban y temían a los payasos. Esa invención creada por el hombre para divertir y entretener a los niños que en años pasados adoptaban trajes y pinturas más que cuestionables pareciendo querer ejercer más terror que simpatía hacia ese publico infantil que siempre llamaba por ellos en los circos donde buscaban divertirse. Pero eso no cambiaba las cosas. Aun a día de hoy, a pesar de su aspecto entrañable había algunos que aun les quedaban aquellos rastros del pasado, esa basa macabra que incluso el mejor de los maquillajes o los parches era incapaces de tapar.
De verdad, los circos eran sumamente divertidos.

Volví mi vista hacia el peliblanco al comprobar como abría la boca después de todo el viaje y aquella clara intromisión a las tiendas de los actores-no vas a necesitar la cámara Ash, a no ser que llegues a ese extremo de morboso-estiré la mano acariciando con cuidado aquellas hebras blancas de su cuero cabelludo para avanzar delante de él entre aquellas telas blancas y manchadas con los sentidos siempre alerta-vamos no tengas miedo, en cualquier caso, si estamos en donde no debemos solo nos pedirían amablemente que nos vayamos no? Estamos en pleno siglo XXI, no creo que nadie vaya a atacarnos sin más no?-aquello era mucho suponer, porque si no los asesinatos o los “accidentes”, jamás llegarían a producirse.
Los olores eran inconfundibles y Ashkii también los había captado, incluso mejor que yo aquella pestilencia a muerte que rememoraba tiempos pasados. Sin que me diera tiempo a decir nada se puso delante mía como protegiéndome haciendo que sonriera levemente-porque crees que hemos venido aquí?-pregunté en un tono de voz neutro sin dejar de mirar alrededor-o es que acaso nadie te ha contado todo lo que esta pasando en esta zona?-dije un poco más bajo-la orden…-me quedé pensativo un par de segundos a la vez que deslizaba mi mano hasta al mango de madera de un hacha clavada en un tacón de madera-quédate quieto-mis palabras fueron un susurro en su nuca a la vez que mis dedos se afianzaban en aquella madera arrancando el filo del arma con cuidado sin hacer ruido.
-Aquí no se permiten adultos, lo pone en los carteles-dijo el bueno del payaso-por favor retírense-dijo con cara tristona aunque eso no me haría retroceder y al peliblanco tampoco ya que tenía la orden de no moverse. No dije nada y solo esperé hasta que el otro se puso mas nervioso volviendo a repetir con fuerza que allí no se permitían adultos sacando lo que parecía una pistola de juguete apuntándonos y apretando el gatillo.
Rápidamente me acerqué a Ashkii rodeando su cuello con mi brazo para tomar el angulo de la bala haciendo que rebotase en el filo del arma-que modales…-susurré por lo bajo a sabiendas de que solo el perro podría escucharme a la vez que lanzaba el hacha, girando sobre si mismo hacia delante, rozando el cabello blanquecino del can hasta dar con el payaso que seguía cegado con sus propias palabras arrepintiéndose cuando ya era tarde queriendo escapar, tal vez, con sus compañeras para alertarlos de un ataque mas que inminente.

Tomé la iniciativa avanzando hasta el susodicho al cual se le había quedado la sierra encajada entre los dos huesos que conformaban la mandíbula haciendo que los bordes de su piel se hubiesen rajado un poco haciéndole la muy conocida sonrisa del payaso. A su vez, el pobre hombre, estaba atrapado en aquella postura sin poder moverse debido a que el hacha a su vez se había encajado con la madera del tronco haciendo que solo sangrara por los cortes dejándole aun consciente.
Le examiné apoyando una de mis manos en la tosca superficie del árbol. La verdad es que no se veía peligroso a simple vista, más aquellos ojos de loco y esa expresión que le había dejado permanente en su rostro por los cortes hacían que mi segunda opinión cambiara por completo el primer diagnostico-bien-me aparté un poco sin miedo a moverme libremente o darle la espalda al saber que no haría estupideces-vas a contarme donde están los niños y que hacéis con ellos o tendré que matar a todo el campamento?-dije sin rodeos adecentando un momento los guantes cortados de cuero negro que llevaba en las manos.
Ninguna contestación salió de sus labios, más no me desesperé como podría haber ocurrido en muchos cosas. La histeria no iba conmigo. Tenía todo el tiempo del mundo y se lo haría saber-podemos tirarnos toooda la noche si quieres, pero tarde o temprano encontrare lo que busco bien con o sin tu ayuda-le dí la espalda-ya sabes que tu suerte hasta decidida y alargar el tiempo de vida que te queda no servirá de mucho, así que puedes ir cantando pajarito traidor-reí por lo bajo sin poder evitarlo a la vez que el otro, a pesar del dolor dirigía su mano al haba que cortaba aun su piel de aquella manera tan desagradable.
Podía sentir la corteza partiéndose, como el otro se preparaba para atacar con aquel arma tan simple pero contundente haciendo que mi sonrisa se ensanchara. Bien. Tendría que ser por las malas.

Otro crujido. Hacha desenganchada.
Antes si quiera de que le diese tiempo a alzar el arma me volteé golpeando con fuerza el mango con mi pie, subiendo la pierna hasta la altura de su boca haciendo que acabara de cortar toda la carne dejando la mandíbula inferior colgando. Flexioné mi rodilla pudiendo de esa manera acercar mas mi rostro al contrario sonriendo pero sin llegar a mostrar mi fila de dientes, como si me estuviese conteniendo-te avise…-dije por lo bajo haciendo más presión acabando por seccionar también parte de su cerebro partiendo su cráneo en dos de manera horizontal.

Su cuerpo cayó sin vida al suelo mientas que sobre el hacha quedaba solo parte de la cabeza. Me volteé a ver a Ash y regresé a su lado escuchando una risa de un niño que se perdía en la oscuridad cerca del perro quien parecía haberse dado cuenta también de aquella escabullida furtiva pareciendo más bien que jugaban al escondite a diferencia de los crueles payasos que solo buscando teñirse las manos con sangre de adultos-nos esta invitando a jugar vamos?-sonreí amablemente siguiendo aquel camino que nos marcaba la pequeña de coletas rubias a través del laberinto de tiendas blancas casi grises en la oscuridad. Estaba ansioso por saber a donde nos estaba guiando. Sería una trampa? Esperaba que si.

-Oye Ashkii…-dije su nombre entero para darle más peso a pesar de no mirar su rostro sin dejar de avanzar en la oscuridad-alguna vez has matado a un niño?-dejé car aquella pregunta como si fuese una bomba nuclear a pesar de que mis pasos firmes no cesaron haciendo crujir la verde hierba bajo mis pies acompañado por una canción de cuna que se escuchaba de fondo poniendo los pelos de punta a cualquier humano y tal vez no tanto.

Los carteles alrededor,
prohibían la entrada a los adultos.

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Mensaje por Ashkii Furtwängler el Dom Abr 17, 2016 6:00 am






Don't forget this very special day

El perro escuchó tal cosa y se puso ligeramente nervioso, ya que no sabía que era lo que traía a ambos a esa zona debido al silencio ajeno, saber que sería un morboso por sacar fotografías le dio una clara idea de lo que sucedería, seguramente. — No lo traigo para esas cosas, lo sabe bien — comentó con ligereza, pero Ash fotografiaba muchas cosas solo por una razón, una que el demonio sabía pero olvidaba constantemente, como todo. Inspiró hondo y negó apenas dejando que todo pensamiento pesimista desapareciera ¡él era un can feliz! y más al sentir la cálida mano ajena acariciarle. Aquello le consiguió relajar al punto en que su expresión pasó de seria a una alegre, amena y ansiosa. Se inclinó hacia esa mano buscando mayor contacto, pero esa caricia nunca duraba lo suficiente, siempre se sentía pobre aún si durase una hora. Ash siempre quedaba insatisfecho.

— Si usted lo dice... —  su rostro mostró cierta preocupación, no estaba del todo seguro pese a saber que no debía poner en duda las palabras de Anmael, mas no diría nada que le llevase la contraria y en el peor de los casos estaría preparado. Tal y como Ash pensó, algo raro pasaba allí, el hedor era insoportable y tuvo que alzar una mano para limpiarse la nariz como si de esa manera pudiese apaciguar el malestar — Pensé que me sacaría a pasear, llevo tiempo sin pasear — comentó con sinceridad — Aunque esto... — no terminó su frase y acató el mandato del demonio — ¡Si! — alzó la voz y mantuvo la postura, erguida pero con cierta inclinación hacia delante como si esperase el momento preciso para atacar, solo que no lo haría aún si sufriese daño.

Ash miró al payaso con curiosidad, los conocía solo al haberles visto en televisión y su expresión pasó de una serena y atenta a una ansiosa y llena de interés, lo cual cambió al ver el arma en la mano del contrario. Se tensó y sin temor alguno mantuvo la posición, ni siquiera habló y pese a que el payaso apuntó la pistola hacia su posición nada varió en el inuyukai. El ruido al disparar solo le hizo afilar su mirada y continuar como el escudo que debía ser sin contar con que el demonio obraría tan ágil al desviar la bala, por cosas así es que Ashkii admiraba profundamente a Anmael y no por evitar una herida, bien la bala podría haberle impactado y eso no importaría si veía al menor moverse con tal presteza. Sintió el filo rozar sus cabellos aún sin miedo, confiaba en el demonio y al ver como el arma se incrustó en el árbol fue imposible no alertarse por el aroma a sangre que inundó su olfato. Como un perro de caza y, por sobre todo, como un ser infernal aquello le despertó el apetito y su mirada lo reflejaba con claridad, gruñó bajo y su rostro se viró solo un momento para detallar a Anmael, ansió ver su rostro, lo necesitaba. Escuchó al demonio y su vista quedó fija nuevamente en el maltrecho payaso.

'¿Niños?... Ah, así que es aquí...'

Ash poco había oído del tema, más que nada de rumores de pasillo, lo normal en la clínica. Miró el patético intento del payaso y la rápida acción por parte de Anmael, Ash entreabrió su boca sorprendido, como si fuese la vez primera en que le veía hacer tal proeza y no dijo nada solamente por aquella emoción que su cuerpo sintió. Le fascinaba verle y un sonrojo se mostró en su pálida piel, uno que nadie vería ante la oscuridad, relajó su cuerpo y sonrió al ver la horrible escena. Desde esa posición y gracias a su altura pudo ver bien el terror en la mirada del payaso, aquellos gemidos de dolor y la desesperación de la cual fue presa, sabía muy bien la expresión que el demonio mostraría ante tal acción. Quería verlo ¿se habría salpicado de sangre? ¿podría limpiarle?, sería un honor poder hacerlo. El can se impacientó, se veía en su rostro ya que no podía moverse para demostrar la ansiedad.

El crujido del cráneo y el aroma intensificado de la sangre le hicieron jadear sutilmente, pero aquel deleite desapareció momentáneamente al sentir en su cercanía la figura de un infante, su expresión denotó molestia y cierto rencor, no los soportaba ni ellos a él. Inmediatamente frunció el ceño y miró fríamente a la joven que corría sin mucha prisa, era evidente que quería ser perseguida — ¿Cómo rechazar un juego? — se le notó entretenido y alegre por ya poder hablar y moverse, aquello era un mandato indirecto ya que el menor no podía ir solo, por algo le llevó esa noche. Miró el cadáver del payaso unos momentos, tragó saliva y volteó siguiendo al demonio, quien a su vez seguía a la niña. Se alertó al oír su nombre y apresuró el paso para quedar al costado izquierdo de Anmael, no le miró al estar pendiente del entorno sintiendo cada sutil movimiento, sonido, aroma, incluso escuchó aquel tétrico sonar, lo cual le puso nervioso y aún así continuó su avance desviando su atención solamente ante la pregunta formulada.

— Niños... — frunció el gesto al pensar en ellos — Nunca he matado uno directamente — dijo virando entre cada pasaje por aquellas tiendas, la niña no era la única allí, varias sombras se movían a la distancia mirando a los hombres que deambulaban hacia su supuesto final. Los adultos no debían entrar, era era la regla. — Capturé varios durante la guerra, la segunda e incluso durante a tercera — recordando la sucedida hacía seis siglos — Muchos fueron torturados frente a mis ojos, Anmael, no temblaré si tengo que asesinar un... — apenas dijo aquello y sintió sobre su cabeza un viento diferente, actuó rápidamente y cubrió a Anmael evitando que un líquido cayera sobre aquel. No importaba lo que fuese, Ashkii no permitiría que nada ensuciara al demonio salvo su propio designio. Aquel líquido vino de una botella transparente, un matraz, prontamente la manga de su chaqueta con la que tapó se fue desintegrando — Ácido — dijo sin más viendo como su preciada chaqueta se estropeaba, Ash la quería mucho — A-Anmael... l-lo siento — masculló volteando a verle por sobre el hombro, puesto que esa prenda había sido obsequiada por aquel demonio tiempo atrás. Su mano se hirió y dolía, mas carecía de importancia al contrastarlo con aquel obsequio, su expresión mostró aflicción y dolor.

— Iré por él, no puedo perdonarlo — dijo mirando sobre la tienda donde se apreciaba un pilar de madera que era donde el niño  se encontraba, sonreía, parecía disfrutar el atormentarles y les arrojó el mismo matraz sin tener una puntería apropiada. Apenas si rozó la pierna del can. Aquel chiquillo se escabulló con gran maestría entre las superficies de las tiendas — Si me necesita, por favor, llámeme — caminó lento — Vendré a usted sin importar como o donde esté — dijo serio e inclinó leve la cabeza — Avance sin mi, no demoraré... ah, pero tenga cuidado... fíjese bien en su mirada — le advirtió al notar algo extraño en el niño.

Era una pequeña guerra y no dudó en correr pisando con fuerza al inicio para darse gran impulso e ir al ataque de aquel molesto niño, pero tuvo que detener su carrera al sentir tras de si como varios niños se acercaban peligrosamente a Anmael y en ese instante supo que aún teniendo un asunto con el mocoso que huyó, su prioridad debía ser una sola: Anmael. Regresó dando una vuelta en su propio pie y con rapidez embistió a dos de los niños que trataron de atacar a su maestro, había contado seis y se maldijo por no haber podido con más. Aprisionó a los infantes viéndoles con desprecio ¿debería asesinarles? Ellos eran un peligro para su amo, no podía permitir que quedasen vivos, pero algo en esos chicos le desconcertaba al grado en que uno de los niños empuñó un trozo de vidrio y lo enterró en el brazo del can, quien se quejó con un gruñido y apretó más el agarre hacia los jóvenes oprimiendo de esa manera sus gargantas, ya que su brazo flectado alcanzaba a tapar ambos cuellos al ser niños de no más allá de nueve años.

El demonio seguramente ya habría matado a quienes le atacaron, salvo uno, siempre se divertía dejando al menos uno y en esa situación requería un guía por muy pequeño que fuese. Ash sintió de nuevo algo raro, era el aroma, los niños despedían un sutil olor que el perro reconocía bastante bien. Se trataba de una poderosa droga, la cual provocaba sumisión, obediencia e incluso la pérdida de ciertos recuerdos para aumentar así la docilidad. Al saber aquello le aterró la idea, los niños no tenía la culpa, probablemente eran comandados por alguien, de no ser así los infantes no sonreirían de esa manera tan grotesca y retorcida, tampoco les atacarían viendo como Anmael trató al payaso — A-Anmael... — dijo en un nuevo quejido provocado por la presión en el vidrio, el niño pese a estar falto de aire por el apriete de su garganta tenía fuerza aún para causarle dolor a Ash.

'Conozco esos químicos, los he usado ya...'

Ante esa postura pudo apreciar su mano herida, la piel estaba corroída al punto en que se notaba lo rojo de su carne , tembló esa mano que en un inicio lo atribuyó al agarre que aún mantenía. Empuñó la mano doliendo terriblemente y los niños rieron tratando de respirar a la vez, pero poco a poco esa risa se iba apagando y tosieron con fuerza. Ash apartó un poco el brazo en una seña de bondad, no quería dañarles, no si no estaban conscientes de sus actos.


Última edición por Ashkii Furtwängler el Lun Abr 18, 2016 1:33 am, editado 2 veces

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Re: Don't forget this very special day || Priv | +18 |

Mensaje por Anmael vön Klausen el Dom Abr 17, 2016 6:10 am






Don't forget this very special day
Into de dark wood circus



Se podían escuchar risas por todas partes. Pasos pequeños correteando alrededor nuestro intentado confundirnos también con el sonido de las carpas, pero sus almas les delataban. Aquellas puras esferas de luz que podía ver y sentir a kilómetros de distancia como un perro de caza.
Continué caminando sin titubear a pesar de no llevar un arma a mano escuchando la respuesta del can que siempre me acompañaba fuera a donde fuera-no?-la verdad es que no me sorprendía y se notó en mi tono de voz sin que me importase mucho. Sonreí por su respuesta y me giré poniendo una mano sobre su hombro sonriendo ampliamente feliz-lo se Ashkii, no hace falta que me des explicaciones, se que harías lo fuera, al fin y al cabo eres un perro de caza no?-acaricié su cabello, pero no pude deleitarme mucho con aquel toque pues en un segundo me vi bajo el perro, pero mi expresión no varió sintiendo como sobre aquel cuerpo que le protegía caía un liquido y por el olor que llegó a su nariz de carne quemada con químico reconoció lo que era a la vez que el otro lo decía-porque te disculpas?-pregunté aun sonriendole-me has protegido no? Te regalaré otra chaqueta si tanto apreció le tenias…-poco a poco me incorpore quedando sentado en el césped mirándole a los ojos-ademas, te hiciste daño en la mano, sera mejor mirar eso, no crees?-pero el perro no me dio tiempo a más y solo salió detrás del niño dejándome instrucciones en caso de necesitarle. Suspiré resignandome-ve-puse un dedo sobre su frente antes de que se incorporara y le sonreí ampliamente viendo como se perdía en la oscuridad tras el niño.

Poco a poco me incorporé cuando de repente más niños salieron de la nada acercándose peligrosamente a nosotros queriendo rodearnos. No podía ser una escena más tierna, pero el peliblanco vino a protegerme como era costumbre, por lo que solo me mantuve quieto esperando a que los niños restantes se acercaran aun más, Fue en ese momento cuando no pude evitar reír con fuerza de una manera un tanto desquiciado mirando de reojo a Ashkii-vamos, dejad que los niños se acerquen a mi-reí de nuevo con fuerza citando las palabras que un día, el mismísimo Jesús utilizó.

Podía ver sus ojos abiertos como platos, a penas sin iris indicando que estaban bajo una potente droga, pero eso que mas le daba a él? Eran una amenaza para su seguridad y su querida bola de pelo blanco, por eso no dudaría en matarles, habían sido demasiado tontos para dejarse atrapar, igual que los judíos en su día. Es que acaso eran tan tontos como aquellos que habían sido atrapados en los campos de concentración? Porque no se habían sublevado si eran muchos mas que los guardias de las prisiones? Era cierto que estaban desnutridos y que podían morir fácilmente bajo las balas de los militares, pero que mas daba? No iban a morir de todas formas? Entonces era incompresible. Igual que cuando el había asistido a los laboratorios con su padre a experimentar con ellos, si bien estaban atados con correas para que el trabajo fuese más preciso y rápido sin que se resistieran, porque se dejaban atar? Acaso no tenían dientes? Todo el mundo debía saber que la cabeza de un lobo después de ser cortada aun puede morder.

La cabeza comenzó a dolerme con fuerza como si se estuviera recalentarlo al pensar en aquella época pasada que tan poco recordaba al igual que toda mi infancia y adolescencia hasta los 19 años-tsk…-me llevé una mano a la frente tapando uno de mis ojos a la vez que agarraba un par de cabellos de mi flequillo. Fue en ese momento cuando uno de los niños, el que estaba más cerca de los 4 que me rodeaban se lanzó directo a mi cuello, por suerte pude esquivarle con facilidad haciendo que cayera al suelo y pudiera pisar su cabeza manchando mis botas y un poco el muslo de mis pantalones.
Solo quedaban 3 y parecieron retroceder ante aquella sangre pareciendo que volvían por un segundo en si-así que el miedo no os gusta eh?-sonreí de manera macabra avanzando hacia ellos como un depredador el cual ya ha fijado su presa haciendo que la fresca hierba crujiera bajo las pesadas y fuertes botas-bien quien sigue?-ni les di tiempo a pensar pegando una patada a uno de ellos haciendo que su cabeza saliese volando de su cuerpecito que quedó decapitado cayendo al suelo con un ruido seco-dos…-dije por lo bajo pudiendo comprobar esas caras de terror que tanto amaba-no me miréis así, solo uno de los puede quedar vivo…-susurré por lo bajo-es que no pensáis atacar? Tanto miedo doy? Soy un gran medico sabéis?-rebusqué en mi bolsillo en busca de piruletas y se las mostré al igual que una amplia sonrisa.

Fue en ese momento cuando la música de una gramola comenzó a sonar por todo el recinto y un gas violeta casi imperceptible comenzó a expandirse poco a poco por el suelo subiendo muy lentamente hacia arriba-vaya también intentan llevarnos a nosotros? Tal vez ese era el plan desde el principio no?-sonreí divertido mirando hacia abajo con una de mis manos sobando mi mentón pensativo sin darme cuenta como los dos niños restantes volvían a adoptar aquellas expresiones terroríficas volviendo a avanzar hacia a mi.
Continué haciéndome el pensativo escuchando como Ash me llamaba por lo bajo a la vez que los dos niños mordían mis brazos con fuerza como si fuesen auténticos zombis-auch…-susurré por lo bajo notando como brotaba la sangre. Aun así no hice nada y los arrastré conmigo yendo hacia el perro quien me había llamado.
Una vez a su altura le miré fijamente-no dijiste que tendría que llamarte yo?-los niños volvieron a morder su carne intentando desgarrarla en vano-tenemos que salir de aquí Ash, o si no nos pasara lo mismo que a estos niños-con un rápido movimiento hice colisionar los cuerpos de ambos niños haciendo que todos sus huesos se quebraran y comenzaran a sangrar tanto interna como externamente. Morirían en unos minutos.

Me sacudí los brazos a pesar de que con eso no conseguiría mucho-ven-le dije a Ash quien solo había dejado inconscientes a los niños al aflojar en el ultimo segundo el agarre-tenemos que ir a una zona donde este humo no llegue, tal vez con subir a una árbol valga, pero no respires-dije totalmente calmado a pesar de la grave situación-cuando estemos seguros te curare eso-por un segundo me pareció estar preocupado por el peliblanco. Tomé su mano corroída y la miré con detenimiento sin tener prisa por moverme de allí a pesar de aquella neblina violácea cada vez se volvía mas espesa-a pesar de que te han hecho daño no has podido matarlos…-sonreí de lado-definitivamente gracias a ti acabé por convertirme en un monstruo…-dije sin ser consciente de ello soltando su extremidad.

Cuando era pequeño nunca había sido un lobo feroz, yo siempre había sido un patito feo que se escondía bajo un caparazón ocultando todas las abominaciones en las que pensaba haciéndoles creer a los demás que seguía creyendo en los cuentos. Pero ahora que me había hecho mayor, las cosas habían cambiado. Ya no me queda nada de corazón, era un depredador de cada presa que veía. El mundo poco a poco me había ido conformando de una manera que había olvidado y ahora dentro de mi estaba completamente vacío. Solo sabía ladrar, morder, porque era un perro de caza. Un delincuente con los sentimientos porque todo me daba igual.
Sabía que nunca había soñado con ser un Dios, pues estar arriba no era divertido. Lo que realmente emocionaba era ser uno más del juego, con más o menos ventaja, pero yo quería participar incluso aunque al final no pudiese salvar mi pellejo.

Me  agache poniendo mi mano en el cuello de los niños tomándoles el pulso para después avanzar a través del laberinto de tiendas-luego volveremos a por los niños-sentencié-su pulso es débil, pero este gas no les afectara negativamente, ya están contaminados con él, en todo caso potenciara el efecto de que despierten antes por la adrenalina en su cuerpo-busqué algún árbol pero parecían haber desaparecido todos, incluso el del payaso de antes-luego volveremos a por ellos pero…-miré hacia abajo volviendo a encontrar los cadáveres de los niños-no nos estamos moviendo…-dije por lo bajo cayendo al segundo en la cuenta de que alguien nos había en vuelto en una ilusión, un espejismo.

Llevamos demasiado tiempo inhalando aquel gas. Cada vez me sentía peor, como si me faltase voluntad, pero debía imponerme y pensar rápido. Tenía que haber algo que fuese real allí.
Inspiré profundo a la vez que cerraba los ojos para calmarme sin derrochar histeria en ningún momento a pesar de que eso solo agravara la situación, pero lo necesitaba.
Abrí los ojos lentamente viendo solo por unos segundos una distorsión del ambiente-vamos-le dije a Ash con algo de prisa marcandole el camino-aguanta, ya casi estamos-le dije perdiendo aun más aire retenido intentando calmarle a él a costa de empeorar. Porque lo hacia? No era mi problema si el caía en las redes de aquella droga y aun así sentía una fuerte presión en el pecho que me llevaba a preocuparme por él haciendo que imágenes que no deberían de estar ahí cruzaran mi mente.

Un niño de pelo verde apareció delante mía como indicándome el camino, pero no parecía real, era una reacreación de mi mente. Y justo detrás de él, de repente, aparecía un joven de cabellos blancos corriendo tras él como intentando atraparle diciéndole que no escapara hacia el bosque porque si no su padre se enfadaría con los dos, pero el niño solo reía sin dejar de correr.
Mis pasos se aceleraron como querían alcanzarles estirando la mano en el último momento topándose con aquella distorsión real.
El pomo de una puerta. En el momento en el que lo toqué la ilusión se deshizo mostrando tras nosotros un bosque de altos arboles negros y mas allá de esto las carpas donde pensamos que habíamos estado todo el rato. Que estaba pasando? Reconocía aquella casa.
Empujé la puerta con fuerza a pesar de que cedió con facilidad permitiéndonos la entrada a un gran salón que tenía un tono violáceo debido a la luz de la luna que era filtrada por unas vidrieras de ese color.

La mansión estaba completamente a oscuras a excepción de la luz que se colaba por los cristales de colores. El suelo era de azulejos pareciendo similar el mar y en el techo una gran lampara de araña. A los lados dos escaleras que hacían una C y se juntaban al frente haciendo una especie de balcón interior desde el cual contemplar la estancia que estaba ligado a un pasillo que desaparecía a ambos lados donde deberían estar las habitaciones.
No había mucho mobiliario, tan solo un par de sofás y sillones, alguna estantería un un gran armario. También justo delante nuestra había dos puertas de madera cerradas y a la derecha una gran chimenea con tocones de madera nuevos.

Cualquiera hubiese suspirado aliviado de estar a salvo, más yo, simplemente me mantuve tranquilo contemplando la estancia alerta por si alguien intentaba atacarnos, pero no parecía que allí hubiese vida, más bien parecía abandonada, pero sería estúpido haber pasado por todo lo anterior si aquello estaba desierto no?

Las puertas se cerraron de golpe a la vez que un viento gélido se colaba al interior de la construcción.
No me moví del sitió agudizando el oído por si algo me alertaba, pero fue en ese momento cuando de nuevo volví a ver aquellas siluetas resplandecientes de las dos personas de antes, solo que esta vez se acercaban a mi. Dos personas sin rostro. Retrocedí un par de pasos hasta que toqué pared quedándome totalmente inmóvil. No me valdría de nada correr o gritar, solo me quedaba aceptar el destino pues tampoco podía acabar con ellas al ser incorpóreas. Más, cuando de repente ambas se introdujeron dentro de mi cuerpo, proferí un fuerte grito de dolor cayendo al suelo inconsciente con los ojos en blanco.
En ese momento las luces de la casa se encendieron junto a la chimenea dejando paso a una bella mujer de cabellos grisáceos y ojos rosas con un vestido de época que lo miraba todo con una tranquila sonrisa desde el gran balcón interno de la casa.

Me lavo las manos, yo me desentiendo,
solo barro mi parcela, me da igual lo vuestro.
Cada uno por su lado en vez de tendernos la mano,
si podemos nos la pisamos, y para que nos abrazamos?
Si sabemos que todo es falso.

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Mensaje por Ashkii Furtwängler el Dom Abr 17, 2016 6:15 am






Don't forget this very special day


Aquella situación le era desagradable a Ashkii, no solo por estar luchando con seres tan pequeños -y odiosos- como lo eran los niños, sino que Anmael corría peligro pese a que el cánido sabía muy bien el nivel de poder ajeno. A las finales se preocuparía aun si Anmael luchase con un gato, mientras existiera la posibilidad de que se dañase, Ash estaría inquieto. Era un exagerado y estaba plenamente consciente de ello. Meditó leves momentos al tener bajo él a los dos niños, realmente no les deseaba dañar pero conforme el tiempo pasaba solo quedaba una alternativa posible, pero antes de proceder con lo pensado un peculiar aroma llegó a su olfato y de no ser porque no estaba del todo concentrado habría sido peligroso. Alzó la cabeza en alerta y buscó con la mirada al demonio, debían salir de ese sitio pronto, las cosas estaban tornándose peligrosas ya que aun por muy fuertes que sean, no podrían hacerle frente a los diferentes reactivos que se estaban presentando: el gas por un lado y por otro las sustancias que se sentían en los propios infantes. Ash comprendió, entonces, que ese sitio no era tan diferente del laboratorio donde estuvo trabajando hacía ya años en Rusia.

Asintió al oír a Anmael cera de si y le gruño a los niños que mordían su cuerpo ¿Cómo se atrevían?, por eso odiaba a los niños, eran incluso peor que perros. Aunque aquello no era su culpa, no mermaría el odio que Ash sentía por ellos. No obstante, y aunque no suene coherente, su odio no significaba que les deseaba la muerte y se demostró por como dejó a los infantes que tenía prisioneros. Se levantó al escuchar la orden del demonio y vio con serenidad a los niños desmayados por la falta del aire, podrían ser un problema si despertaban y si eso sucedía Ash tendría que terminar lo que dejó a medias. Suspiró hondo y se volteó hacia donde estaba Anmael, volvió a asentir mostrándose serio y en un tono bajo respondió — La densidad del gas aunque disminuya conforme ascienda nos afectará igualmente, lo mejor será retirarnos a una zona alejada y no a una alta — mencionó con seguridad con respecto al tema — N-no es necesa... sario — dijo Ash en un tono bajo y nervioso al ser tomado de la mano, pero aquello no fue lo que le inquietó sino la preocupación que el menor mostró, incluso en su faz se notó cierta cohibición — Sanará — pudo enunciar sin titubeos viendo su propia mano. Eso no le preocupaba y el dolor era soportable.

'A pesar de que te han hecho daño no has podido matarlos. Definitivamente gracias a ti acabé por convertirme en un monstruo '

Todo nerviosismo y sensación de incomodidad cesó, aquellas palabras hicieron que Ashkii 'aterrizara' a la realidad. Su mano fue liberada y el can la dejó caer al costado de su cuerpo, esta se rozó con la ropa y aunque dolió no importó, su expresión se tornó triste unos segundos y no fue capaz de responderle nada a Anmael. Un monstruo, era cierto, Anmael en la actualidad era tal y como dijo, pero que Ash tuviese la culpa siendo bueno o malo resultaba difícil de sobrellevar para el sabueso, quien ignoraba como debía tomar aquello. Quedó callado y caminó tras Anmael asintiendo con pocos ánimos, se notaba con claridad el cambio de humor en Ashkii mas eso no duró demasiado, cuando el can se dio cuenta ya era tarde. Habían quedado atrapados en la trampa del enemigo.

— ¿Tan rápido nos afectó? — aquello le sorprendió y Ash se inclinó levemente, apretó los dientes y negó fuerte, debía resistir el malestar provocado por inhalar aquel gas. Había aspirado más de lo pensado, creía que el ascenso sería más demoroso al ver como se movía, pero se equivocó. Trató de taparse la boca pero no sirvió de mucho, comenzó a desesperarse y actuar algo errático, debía sacar a Anmael de allí y cuando escuchó al otro le siguió apenas sin poder respirar apropiadamente entre tanto gas. Apresuró el paso para poder evadir de alguna forma aquella atmósfera tan pesada para él sin dejarse llevar por la desesperación — ¡Anmael! — alzó la voz y extendió la mano para buscarle, no podía verle con claridad y comenzó a correr, pero eso duró solo unos momentos ya que terminó por chocar contra el propio Demonio quien estaba de pie frente a una gran puerta. Segundos después la claridad fue evidente, pudo apreciar la espalda ajena a la cual seguía sujeto y se apartó dando un pequeño brinco e incluso agitó sus manos rápidamente.

— ¿Por qué? — ladeó el rostro cuando pudo, finalmente, tranquilizarse y distinguir parte del interior de aquella casa — Esta casa... — Ash se veía preocupado e impactado al ver esa edificación  — De-debemos irnos de aquí  — dijo algo intranquilo nuevamente pese a que siguió al otro al interior de aquella residencia. Se mantuvo alerta en todo momento y se puso al costado de Anmael caminando erguido, no le hizo falta detallar el interior, no lo necesitaba  — Tenga cuidado, Anmael  — mencionó distrayéndose unos momentos del otro al creer haber visto a alguien cerca de la escalera lateral izquierda, pero al percatarse de que solo fue su 'imaginación' ya era tarde, Anmael parecía haber sido atacado debido al grito que se escuchó y el can inmediatamente acortó la distancia para con el menor a modo de defensa  — ¡¿Qué le sucedió?!  — inquirió aún sin agacharse para revisarle, debía protegerle de más ataques y al verle desde su posición defensiva no notó nada diferente en él salvo por la sangre de los niños. Ash podía oler perfectamente que Anmael no había sangrado y toda suciedad en él había sido adquirida en la pelea anterior con los infantes, por ese lado pudo calmarse un poco, pero verle inconsciente en el suelo y próximo a la pared era preocupante, además incitar su cólera.

Gruñó buscando al causante de aquel ataque, pero su naciente enojo quedó minimizado ante la sorpresa que sintió gracias a sus agudos sentidos. Su instinto y sus sentidos le dijeron que la silueta que se veía pobremente en lo alto de las escaleras era alguien que conocía, no directamente, pero tenía la misma esencia que alguna vez tuvo Anmael siendo humano. Es más, si se ponía a observar con fijeza se podría notar incluso la misma expresión que Anmael, de joven, colocaba al ver a Ashkii. Se sintió ínfimo y tembló, la presión en su cuerpo fue grande  — ¿Qui-quién es?  — titubeó sin serle de agrado y por ello mordió su propio labio inferior, necesitaba calmarse o no podría pensar bien y por ello se complicaría el proteger al menor. Se acercó más al demonio pero al hacerlo la mujer comenzó a moverse bajando por la escalera donde Ash hacía poco había centrado su atención. Ash se tensó preparándose para atacar y defender a su amo, era su deber aún si el otro poco enterado estuviese de ello, pero la mujer no despedía ningún aura oscura, no parecía querer hacerles daño y Ash al cabo de unos momentos fue capaz de reconocer a la fémina. Lucía diferente, pero no podría olvidar jamás como aquella le hacía sentir y bien podría afirmar que aquella esencia era la que Anmael también portaba. Se agachó por dos motivos, el primero es que no pudo seguir erguido y el segundo es que gracias a ello podría corroborar el cuerpo ajeno, le tanteó apenas y no encontró herida alguna, pero al regresar su atención a la mujer aquella estaba ya frente a ambos.

— Sean bienvenidos — mencionó la mujer esbozando una sutil sonrisa — No creí que fuesen a llegar tan pronto, pero me alegra que estén finalmente aquí — dijo aquella en un tono relajado y una expresión tranquila y satisfecha, no obstante Ash no podía dejar de temblar ante el miedo que sentía, no por ella, sino por lo que representaba que precisamente esa mujer estuviese en esa casa. Ashkii reunió fuerzas para poder hablar y le costó — ¿P-por qué? — inquirió primeramente y repitió — ¿Por qué... usted... — su voz flaqueó así como su contacto visual — Creí... Usted — era complejo para el can ordenar sus ideas — A-Anmael... ¿Qué le sucedió? — trató de ir a lo importante, debía siempre tener a Anmael como su prioridad y lo mejor era retirarse, quizás por otra salida de aquella mansión, regresar no sería bueno teniendo el gas en el exterior. Ash aún no se percataba de que era aquella mujer la causante de todo aquello solo para traerles a la mansión.

— Has crecido tanto, pequeño perro — dijo la mujer y Ash alzó la mirada, pero la fémina no sonreía con la sutileza anterior, poseía la misma expresión que los niños que antes le atacaron — ¿Para qué trajo a Anmael hasta aquí? — la expresión de Ashkii mezclaba temor y ansiedad — No permitiré que nadie... ni siquiera usted — frunció el entrecejo recobrando sus fuerzas para poder levantarse — ¡Le hagan daño a mi amo! — espetó con enojo adoptando de nuevo una postura defensiva — ¡Anmael no merece tanto dolor! — dijo aquello sabiendo que estar en un sitio familiar como aquel solo empeoraría el pensar del demonio, se volvería inestable, podría incluso recordar y aquello solo traería sufrimiento.

— ¿No lo merece? ¿Estás siendo sincero conmigo? —  aquella sonrió con burla —  Si no lo mereciera no estaría desmayado, estaría de pie orgulloso frente a mi, pero como puedes ver solo sirve para estar a los pies del resto —  comentó altiva y cerró la mirada, luego cruzó los brazos dejándolos bajo el busto y negó como si reprochara tal actitud —  Nuestra familia no debería estar postrada, nuestra sangre es mucho mejor que esa y ¿sabes? estoy decepcionada —  Ash vio como la mujer en su 'decepción' se frotaba un brazo con la mano, como si la impaciencia estuviese carcomiéndole lentamente y no pudo objetar, sentía que dijera lo que dijera, aquella le ganaría de alguna manera.

¿Cómo defender a alguien que sacrificó todo por el poder infernal?

—  Apártate, tu sitio está en el exterior, vi como trataste a mis niños y por ello, te dejaré que sigas jugando —  y tras ser pronunciadas tales palabras la mujer alzó una mano y con un ágil movimiento fueron apareciendo varios infantes que, aparentemente, se escondían entre las sombras cerca de ambas escaleras —  Anmael debe quedarse conmigo, después de todo, solo una madre sabe lo que es mejor para sus hijos ¿No lo crees? —  preguntó la mujer sin siquiera mirar a Ash, solo pudo ver a Anmael.


Última edición por Ashkii Furtwängler el Lun Abr 18, 2016 1:34 am, editado 3 veces

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Re: Don't forget this very special day || Priv | +18 |

Mensaje por Anmael vön Klausen el Dom Abr 17, 2016 6:16 am






Don't forget this very special day
Into de dark wood circus



Hace calor aquí dentro. Me asfixio. Me ahogo. Esto parece el infierno, pero no lo es. Donde estoy? Necesito encontrar la salida. Pronto. Siento como si estuviese muriendo en vida. Porque duele tanto? Yo mismo he buscado esto?
-Si-

La mujer a pesar de la cercanía que guarda Ash con mi cuerpo se acercó mas incluso pudo hacerlo tanto que llevó sus manos a mis cabellos acariciándolos haciendo que justo en ese momento me removiera y ella sonriera feliz-Anmael…-dijo por lo bajo con infinito cariño-vamos despierta cariño-continuó sonriendo hasta que lentamente mis ojos se abrieron como respondiendo a su hipnótica llamada.
Tarde unos segundos en adaptar mi vista cuando pude ver aquella figura. Fruncí el ceño-quien eres?-dije por lo bajo sin comprender que pasaba aun medio atontado sintiendo como sus finos dedos se paseaban por mi rostro-ven conmigo y te diré lo que deseas saber, todo lo que ese sucio perro te ha ocultado, Anmael…-besó mis cabellos a la vez que sentía como mis defensas bajaban por completo-yo…-no sabía que decir pues sus ojos me habían cautivo a un nivel insospechado, tanto que había olvidado por completo a Ashkii quien aun seguía intentando protegerme.
Tomé la mano de la señora y me incorporé lentamente mientras que ella parecía guiarme alejándome del sabueso mientras que los niños seguían avanzando hacia él impidiéndole el paso.

-Ashkii-dijo la mujer por lo bajo a la vez que no dudaba en abrazarme con algo de fuerza mientras acariciaba mis cabellos-juega con los niños mientras que yo juego con el mio-sonrió de manera malvada a la vez que mis ojos volvían a ver al peliblanco quedándome por unos segundos quieto sin avanzar tal y como quería la misteriosa dama-Ash…-se me escapó de entre los labios e incluso di un paso como queriendo ir a él y ayudarle-Anmael-volvió a llamarme la mujer-no le necesitas, yo te enseñaré todo-sonrió de nuevo volviendo a tirar de mi haciendo que esta vez si le siguiera a través de la mansión sin objetar lo más mínimo.

Todo evocaba al pasado, incluso las manillas de las puertas me eran familiares y aquel interminable pasillo. Cuantas veces lo había recorrido? De nuevo las risotadas de los niños se escuchaban por toda la estancia y me mareaban haciendo que el pasillo se distorsionara-a donde me llevas?-dije por lo bajo intentando mirar a la mujer que me guiaba intentando no marearme-dímelo ya…-dije por lo bajo cansado de aquella pesadez en mi cabeza-para con todo esto…-tomé su rostro entre mis manos-quien eres?-volví a preguntar a la vez que ella sonrió alejándose de mi por el pasillo-solo tienes que seguirme Anmael, es tarde para regresar ya con tu perro-salió corriendo por la mansión y yo si quiera sin mirar atrás la seguí. Necesitaba saber a donde me conduciría todo aquello aun si lo que pretendía esa mujer era matarme. Solo estaba buscando respuestas y ella parecía tenerlas y estaba dispuesta a dármelas todas.

Traspase unas puertas encontrándome con un amplio comedor y de nuevo los recuerdos me invadieron haciendo que me llevara una mano a la cabeza por el dolor-tsk…ahora no…-dije por lo bajo viendo a la mujer al otro lado de la estancia riendo con sutileza volviendo a salir de allí por otra puerta. No dudé en seguirla sucediéndonos por un buen rato a través de las diversas habitaciones aumentando el dolor de cabeza que persistía desde mi entrada al lugar.
Pero de repente cuando atravesé la última puerta no había nadie. Era como si la mujer se hubiese desvanecido. Miré a todos lados del pasillo, donde volvía a encontrarme, pero nada, ni rastro. Sin embargo mis ojos se posaron en la puerta que tenía justo delante mía. La única puerta sin abrir. Estiré la mano y giré la manilla encontrándome con que esta estaba cerrada con llave. No pude evitar sonreír sutilmente. Como si eso fuera a impedírmelo.
Sin demora llamé a las sombras quienes formaron una llave idéntica a la de la cerradura como si la conocieran perfectamente y abrieron la puerta haciendo que esta chirriara sutilmente.

Miré a todos lados dando un paso sin llegar a entrar y finalmente decidí cruzar el umbral con decisión-este lugar…-dije por lo bajo a la vez que la puerta se cerraba de golpe tras de mi y miles de ojos violetas aparecieran rodeándome en la oscuridad-que esta pa…-no me dio tiempo a acabar la frase cuando de golpe proferí un fuerte gritó cayendo al suelo. Las luces de las velas se encendieron y la habitación se mostró de la forma en la que había quedado. Todo manchado de sangre, todo raído y viejo, todo roto y el suelo al igual que parte de las paredes quemadas por lo que parecía un ardiente fuego. Y justo en el medio de la estancia, donde yo estaba el mismo símbolo que en ocasiones le había visto a Ashkii sobre su piel. Que significaba todo aquello?
Los niños comenzaron a recitar palabras incomprensibles y yo no podía concentrarme. La cabeza me ardía me iba a estallar al igual que mi nuca la cual parecía arder como el infierno-pa-parad…-intentaba pronunciar sin poder dejar de gritar apretando con fuerza mi cabeza pero los niños continuaban con la cantinela a la vez que la mujer volvía a hacer acto de presencia-solo espera un poco más Anmael, mi querido niño...pronto volverás a ser como siempre fuiste y dejaras a ese estúpido perro que te apartó de nosotros-hizo una pausa-seras líder entre los tuyos y volverás a estar a mi lado…-sonrió como una loca enamorada-vas a ser mio, como tu padre nunca quiso que fueras…-en ese momento su dulce mirada se volvió demente a la vez que sentía como mis fuerzas de nuevo flaqueaban y la cabeza me bailaba sin poder mantenerme por mucho tiempo en aquel estado. Acaso aquel era el final? Me convertiría en una marioneta como aquellos niños? Y porque no podía hacer nada? Estaba bloqueado. Completamente.
Y Lo peor de todo era que solo podía pensar en aquel estúpido perro siempre preocupado por mi seguridad. Sonreí en el último momento cerrando los ojos sintiendo como por un segundo me calmaba y todo parecía detenerse a mi alrededor-Ashkii…-dije por lo bajo a la vez que toda la habitación se llenaba de fuego, un fuego incandescente, un fuego que no quemaba. Un fuego que poco a poco, conforme amainaba dejaba ver el aura de un perro blanco enorme encerrado en un cuerpo humano que reconocía a la perfección.

De nuevo mas imágenes, más recuerdos al ver aquella espalda y esos ojos llenos de ira para con los que intentaban hacerme mal.
Podía recordarlo. En aquella habitación todo había comenzado. Nosotros eramos mas que amigos antes de que todo terminara y por miedo a perderle, por miedo a lo que pudieran hacerle, por protegerle había renunciado a todo en contra de lo que todos pensaban. El poder. Todos pensaban que era por eso y no se equivocaban en parte, pero al final todo había sido por él. Por aquel chucho del que todos insistían en apartarme-Ash…-volví a decir su nombre intentando pronunciarlo por completo-...kii…-dije por lo bajo intentando alcanzarle a pesar de la debilidad por aquella especie de sello que no dejaba de atormentarme-Ash…-volví a llamarle intentando levantarme, consiguiéndolo de manera algo torpe, a la vez que iba hacia él sin saber si era una ilusión o no-Ash-kii…-estiré mi mano-sácame de aquí…-me costaba hablar horrores-me ahogo…-dije por lo bajo-me quemo…-llevé la mano a la marca de mi nuca que estaba sangrando con fuerza a la vez que mas sombras con recuerdos aparecían rodeándome, saturandome de vivencias pasadas que todos los presentes en aquella habitación podían ver como si fuesen fantasmas míos y de Askii corriendo por toda la habitación-sácame de aquí!-grité con fuerza  sintiendo como iba a perder la cordura de un momento a otro apretando con fuerza mi cabeza, tironeándome del cabello.

Cause I really always knew that my little crime 
would be cold that's why I got a heater for your thighs 
and I know, I know it's not your time 
but bye, bye 
and a word to the wise when the fire dies 
you think it's over but it's just begun 
but baby don't cry 

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Re: Don't forget this very special day || Priv | +18 |

Mensaje por Ashkii Furtwängler el Lun Abr 18, 2016 1:24 am






Don't forget this very special day


Ashkii observó con paciencia a la mujer mientras aquella acariciaba con aparente dulzura a Anmael, aquello le parecía enfermizo, pero Ash no podía evitar que la fémina le acariciara de semejante manera. En esos momentos no sintió un peligro real por su parte, pero entre más le observaba más crecía su deseo de alejar a Anmael de aquella, no le deseaba cerca de él. Cuando aquella mencionó los secretos que tenía Ash para con el menor, el perro sintió un escalofrío recorrer su espalda puesto que efectivamente Ash le guardaba varios secretos al otro. No pudo excusarse o negar tales palabras y con gran temor se aferró a Anmael, como si eso fuese a evitar que se lo quitaran y no lo hizo.

— No... no se lo lleve — susurró apenas el can cuando Anmael fue llevado por la mujer y esta pedía con una dudosa amabilidad que Ash se encargase de los niños, quienes poco a poco aparecían impidiendo que el perro pudiese avanzar con normalidad. Extendió su diestra inútilmente buscando alcanzar a Anmael, pero no lo consiguió, fue abandonado y eso le generó un sentimiento doloroso y profundo. Miró como la pareja avanzaba y luego se perdía en la oscuridad del recinto, quedando Ash solamente con los infantes que iban encerrándole en un círculo, aquellos iban armados con diferentes objetos que iban desde trozos de vidrio a cuchillas de caza. Ash trató de abrirse paso entre ellos al empujarles con fuerza, realmente no deseaba dañarles, pero su deber era y siempre sería proteger a Anmael y por ello es que tomó una decisión para poder seguir a su señor y no detenerse más en aquella estancia.

Dejó salir sus garras y colmillos, siendo mucho más pronunciados que lo normal y fijó un camino recto en su mente comenzando a correr empujando a los niños que le atacaban, pero a diferencia de la piedad que tuvo antes, Ash ignoró cualquier cosa que no fuese su objetivo y por ello es que no reparó en desgarrar la carne de esos niños. Atacó sin miramientos a sus pequeñas gargantas, rasgando con sus colmillos o garras, siéndole muy fácil el decapitarles e incluso consiguió que varias cabezas rodaran a sus pies. La sangre le salpicó el rostro, sus ropas e incluso manchó su pulcra cabellera, mas aquello fue mínimo ante el camino que consiguió labrar. Corrió con fuerza atravesando varias puertas, buscando con desespero el aroma de Anmael siendo una tarea difícil gracias a la distorsión en los aromas presentes, se percibían químicos aún y parte del gas que les atrapó antes de entrar a la mansión. Ashkii estaba confundido y buscó en todas las habitaciones que cruzó, pero solo se topó con más infantes buscando dañarle y frenar cada una de sus acciones.

Al can no le interesó ya más nada, debía encontrar a Anmael y aunque fue herido nuevamente solo se encargó de atacar. A medida que iba sintiendo el sabor de la sangre en su boca, peor era el estado en que dejaba los cuerpos, ya no iba solamente a la garganta, sino que a varios niños les desgarró el vientre solo por ver sus intestinos caer. Tales escenas iban despertando más y más su lado animal que, normalmente, permanecía oculto y sumiso ante las órdenes de su dueño. Su faz en cierto momento ya dejó de mostrar emociones, permaneció impasible ante su entorno, distando mucho de su normal ser. Arremetió contra un grupo de niños algo más pequeños y llegó a sentirse desilusionado por lo inútil de su ataque. El aroma en ellos le recordaba a la mujer y es tras varios minutos en que recuerda que no era el jugar con los niños lo que le debía ocupar, sino el perseguir a aquella mujer y encontrar a Anmael. Dejó de lado el grupo de niños que le seguía apenas debido a las heridas y volvió a correr teniendo solo ese aroma en mente, le fue fácil ir siguiendo el aroma a la mujer ya que el de Anmael se perdió finalmente.

El ambiente fue distorsionándose más y más a medida que el perro avanzaba, veía cosas que le recordaban el pasado pero él simplemente ignoró, el pasado era algo que siempre le persiguió y del cual aprendió a defenderse solo. Ash escuchó a Anmael no muy lejos de donde se encontraba y fue siguiendo su voz que se mezclaba con el eco de algunos niños, cada tanto la voz femenina se hacía presente e iba indignando más al can quien ya desesperado e iracundo se transformó portando finalmente su verdadera forma. Como sabueso infernal parecía un lobo, su pelaje era blanquecino y largo, su altura resaltaba y de no ser porque aquella mansión era considerablemente alta el perro no habría podido avanzar sin romper las paredes. Aunque su enfado fue grande, sus pasos aminoraron la rapidez inicial y con lentitud fue acercándose a la habitación de donde provenía aquel ruido y esa presencia tan conocida para el can.

Olfateó la entrada a la habitación y la observó, se sorprendió por reconocerla y supo entonces que ese era el lugar indicado. Retrocedió solo un poco y embistió con fuerza las puertas, estaban cerradas y le fue complicado el atravesarlas, por lo que no dudó en utilizar el fuego que su cuerpo generaba para potenciar sus zarpazos contra la puerta y así pudo romperla, escarbó en aquella hasta que pudo destrozarla y hacer ingreso a la habitación. El sello en el suelo y el fuego presente, aquello claramente le 'correspondía' de cierta manera y se vió abrumado por unos instantes, pero al notar a Anmael sufriendo arremetió por mero instinto a aquellas sombras y apariciones presentes de tiempos pasados, solo eran ilusiones y la única 'real' era la mujer que iba mencionando tonterías. Ante la intromisión del perro pareció disfrutar y con gran desprecio le observó, pero Ash no volvió a sentirse amedrentado por ella y rápidamente fue a donde estaba Anmael empujándole para que este cayera al suelo. De esa manera le protegería y apoyó una de sus patas sobre el menor, presionando sin dejar que sus garras le dañasen. Bajó el rostro y le olfateó el cuello, luego el pecho, pero fue la sangre que salía de su cabeza la que le alarmó y generó un gimoteo bajo.

— El que vengas a verle ya no tiene sentido, él me pertenece ¿No lo entiendes? — dijo la mujer sonriendo mientras iba caminando alrededor de Anmael y Ashkii — Tu preciado amo debe volver a lo que era ¿puedes decir que ahora se encuentra bien?, es una abominación que me abandonó — comentó aquella con cierta tristeza en su voz, mas su expresión distaba de ser precisamente nostálgica, triste o maternal siquiera. Ash le miró fijamente y le gruñó con fuerza, mostró su afilada dentadura y le ladró varias veces deseando apartarle, meció lentamente su cola y mantuvo agachadas sus orejas mientras su fiero rostro iba siguiendo el paso de la mujer. Ash no sabía si ella sería un espíritu o estaría allí con algún tipo de magia, puesto que como humana debería estar muerta y no allí en esa casa.

— ¿Terminaste ya con todos los niños?, eres un mal perro... ¿cómo te atreves a dañarlos? — y es tras esas palabras que desde el fondo de la habitación aparece un nuevo niño que, a diferencia del resto, no parecía estar controlado por medicamentos o alguna clase de magia. Aunque eso era insignificante al observar su aspecto, se trataba de un niño que guardaba características físicas con Anmael y de no saber Ash que Anmael seguía bajo él, habría dado por hecho que ese niño era aquel. Dejó de gruñir y le miró curioso, los recuerdos de la infancia ajena le eran preciados y más cuando ese chiquillo le reconoció como 'compañero de juegos'. Aquel niño poco a poco caminó hacia la mujer y le abrazó, le llamó madre y tras eso tomó un cuchillo apuntándose a sí mismo. Ash le ladró preocupado y cuando el niño movió la daga Ash corrió hacia él queriendo evitar que se hiciera daño, pero lejos de evitarlo, Ash causó que el cuchillo se enterrase más debido a lo grande que era él comparado al infante y así vio desde muy cerca como su preciado Anmael se desangraba.

Aquello le impactó horriblemente y se acercó al supuesto cadáver que desapareció dejando solo una oscura mancha en el suelo. La mujer en tanto comenzó a reír con fuerza ya que le era graciosa la estupidez del can quien al estar lejos no advirtió la treta de la fémina. Aquella estaba ya situada junto a Anmael, abrazándole pero no como a un hijo, ese abrazo era diferente al amor filial. — Quédate con el niño si quieres, se ve que te gusta más... perro tonto — besó la frente de Anmael y rozó la nuca de este — Debemos quitar este tipo de cosas, mi niño — le susurró al tocar el símbolo del contrato presente en él — Ya no necesitas de ese perro — insistió y arañó con fuerza la cabeza de Anmael, rasgando su piel — ¡Solo me necesitas a mí! — vociferó encantada por tocar de esa manera a su hijo, pero no contó con que Ash se lanzaría sobre ellos.

No dudó en morderle la mano a la mujer quien insistía en arrebatar esa marca, apretó con fuerza la mandíbula sintiendo como sus huesos crujían y ante ello supo que no era solo una ilusión. Ella existía ¡era real! y por eso es que el perro jaló con fuerza su brazo y volvió a empujar a Anmael, siendo bastante brusco con él. —¡Quítate, maldición! — gritó la mujer con notorio dolor — ¡Anmael! dile a tu perro que se controle... ¿No ves que me hace daño? — dijo con una fingida voz de víctima dedicada a su hijo quien se encontraba en el suelo. — Anmael... él nunca debería haberte quitado el bozal — murmuró poco antes de que la fuerza en la mandíbula de Ash acabara por arrancarle la mitad del brazo, permaneciendo aquella extremidad entre los dientes del perro quien volvió a gruñir con odio verdadero.


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Re: Don't forget this very special day || Priv | +18 |

Mensaje por Anmael vön Klausen el Dom Mayo 29, 2016 11:21 pm






Don't forget this very special day
Into de dark wood circus



Algo golpeó mi cuerpo sacándome de aquel circulo, aquel sello que parecía hacerme tanto mal. Era Ashkii, estaba seguro de eso. Pude notar como ponía su pata sobre mi cuerpo sin hacerme daño y luego bajaba su hocico para olfatearme-Ashkii…-susurré por lo bajo intentando mover mi mano para acariciar su rostro-Ashkii…-volví a llamarle por lo bajo sintiendo mi cuerpo realmente pesado.
Las palabras de mi madre no llegaban a mis oídos, solo podía ver al gran perro blanco que me protegía de aquel demonio que solía llamar madre en otro tiempo.
Intenté hablar para decirle que se fuera de allí que yo acabaría con ella, pero ni una sola palabra salió de mis labios pues además de sentir mi cabeza a punto de estallar y mi cuerpo terriblemente pesado sabía que nada de lo que dijera, aunque fuera una orden le apartaría de mi lado.
Pero algo ajeno a mi visión ocurrió. Podía escuchar a Ashkii ladrar preocupado y abandonarme por algo que parecía un niño de cabellos verdes-no vayas…-intenté pronunciar a pesar de que ya era tarde.
La mujer de cabellos plateados se acercó a mi volviendo a tocarme con sus asquerosas manos a la vez que ,e pegaba mas a su cuerpo a pesar de que intentara resistirme-de-dejame…-jadeé por lo bajo notando como rozaba mi nuca haciendo que me estremeciera pues no dejaba de tocar el sello del pacto hasta que de golpe clavó sus uñas rascandolo con mas fuerza intentando quitarlo de allí-Aaaaaah!-grité con fuerza retorciéndome de dolor sintiendo como de nuevo aquellas imágenes del pasado me atormentaban.
Dolía, quemaba, no podía dejar de gritar de manera descontrolada sin percatarme de lo que pasaba a mi alrededor. La sangre salpicó mi rostro a la vez que de nuevo era alejado de la mujer como un balón de fútbol.  Y de golpe me callé ignorando todo lo que pasaba alrededor. Aquellos arañazos sobre el tatuaje me había dejado traspuesto. Mis ojos se habían puesto en blanco y por la comisura de mis labios caía un hilillo de baba. Estaba en un estado catatónico. No podía hacer nada, no escuchaba nada, no reaccionaba ante nada.

Pero no pase mucho tiempo en ese estado. Mi cuerpo reaccionó poco a poco y mis ojos volvieron a brillar con aquel color gris. Me incorporé del suelo y acaricié la cabeza de Ashkii sonriendo con nostalgia-Ashkii-dije por lo bajo-estas todo manchado de sangre, estas bien?-dije con una voz totalmente calmada y pausada intentando limpiar con mis manos aquellas manchas-vaya, tienes aquí un brazo, me lo das?-puse mi mano alrededor de aquella muñeca muerta tomando todo el fragmento de brazo arrancado-es de mi madre verdad? Fue mala contigo? Mi pobre perrito…-susurré dándole un beso en el hocico-espera aquí, ya he vuelto contigo Ashii-le llame como lo hacia cuando era pequeño sonriendo feliz de haber recuperado mis recuerdos aunque solo fuera por unos instantes.
Me incorporé y miré como aquel cuerpo ajeno al de mi madre se estaba desangrando gracias al can-madre…-dije por lo bajo yendo hacia ella con una amable sonrisa a la vez que ella también lo hacia reconociendo que mis recuerdos habían vuelto-hijo mio-sonrió feliz acariciando mi cabeza-madre…-susurré de nuevo cerrando los ojos al sentir la calidez de su mano sobre mi mejilla-gracias por ayudarme a recuperar mis recuerdos-continué sin alzar la voz-has abierto una brecha en el pacto que hice con él, casi tendría que estarte agradecido, porque gracias a eso, puedo hacerlo que siempre has querido-dije sin inmutar mi afable sonrisa acercándome a sus labios para besalos tiernamente abrazando su menudo cuerpo contra el mio sin ninguna clase de reparo a pesar de ser familia y despreciarla con todo mi ser. Poco a poco me aparté de su cuerpo y acaricié su mejilla-sabes madre?-dije por lo bajo sin mirarla esta vez a los ojos tomando el brazo que Ashkii le había arrancado-puedo reparar tu brazo-dije a la vez que lo alzaba para que con la misma mano muerta de ella acariciar su rostro-pero...no era eso lo que quería decir-susurré cerca de sus labios-porque tocas a mi perro? Le has hecho daño, a mi me has hecho daño, pero a Ashkii al que más y eso no te lo voy a permitir porque tienes que ser una buena niña y no lo has sido y por eso…-me sonrisa se volvió algo mas macabra haciendo aparecer las sombras compactándolas para crear un bisturí.
-Mamá, relajate, esto lo hacia con 4 años, no te dolerá-sonreí levemente tumbándola poco a poco en el suelo volviendo a besarle sin mostrar el instrumento de cirugía a mi espalda-cierra los ojos-susurré sobre su oído a pesar de que la mujer se mostró algo insegura-pero hijo yo solo quiero estar conti…-no pudo acabar la frase-shhh-la interrumpí-tu hijo no hace siempre lo mejor para ti mama? Cierra los ojos-volví a pedir pero ella no se fiaba del todo-bien...entonces no me dejas hacerlo por las buenas?-inquirí con una expresión mas seria-bien tu te lo buscaste…-mi rostro se puso seria del todo y me abalancé sobre ella poniendo una rodilla a cada lado del cuerpo contrario sentando a la vez sobre ella y subiendo mis rodillas hasta la altura de sus brazos que quedaron bajo mis piernas apresada-bien...y ahora…-saqué el bisturí-haremos una bonita operación-sonreí feliz viendo su cara de terror a la vez que mi sonrisa no dejaba de ensancharse.

La sangre corría por todos los lados. La primera incisión que realicé fue en su cráneo y no dejé de profundizar hasta que di con el hueso a la vez que que ella no dejaba de chillar-vamos, no es para tanto, no te dolerá en un momento, si te mueves solo te desangraras mas rápido…-dije como si todo aquello fuera su culpa. El bisturí en mi mano se transformó dejando ver una sierra que no dude en utilizar sobre su cráneo empezando a cortar el hueso por todo el perímetro craneal hasta que pude sacarlo como una tapa. La verdad es que aquella mujer estaba soportando muy bien el dolor, raro era que no su hubiera desmayado ya, pero tal y como pensaba aquel cuerpo solo era el de un huésped y mi madre solo era un espíritu encerrado en aquel cuerpo sin posibilidad de escapar a otro cuerpo en aquellos instantes pues los cuerpos de los niños muertos no eran compatibles con ella y yo y Ashkii estábamos en plena consciencia de quienes eramos.
Su cerebro palpitaba y todos los fragmento se veían perfectamente. Era una imagen terriblemente grotesca, pero no dejaba de encantarme recordar aquellos viejos tiempos-bien mama, como has sido una niña tan mala voy a tener que castigarte y ahora cuando acabe…-volví a convertir la sierra en un bisturí-seras una niña obediente-besé su mejilla llena de sangre sin importar que mi rostro se manchara más, pues estaba totalmente salpicado por la brutalidad de mis actos-di adiós a todo mama-dije suavemente para después cortar un trozo de su cerebro extirpando de esa manera una sección de su lóbulo central. En ese preciso instante la cara de mi madre cambió por completo quedándose de manera inexpresiva-perfecto-sonreí feliz volviendo a convertir el bisturí en una aguja para poder reparar toda su estructura cerebral, obviamente, dejando fuera el trozo de cerebro extraído.
Una vez terminada la operación, que habría durado horas de llegar a hacerla de manera aséptica y sin “ningún” riesgo para su salud, la miré de cerca acariciando su cabeza-mama? Me oyes?-ella asintió con cuidado-que bien, que buena niña…-dije feliz dándole un beso en la mejilla-vas a quedarte quietecita ahora?-ella volvió a asentir y yo sonreí regresando con Ashkii siendo observado bajo su atenta mirada completamente vacía y perdida, sin voluntad.

Deshice la magia de oscuridad y con una de mis manos ensangrentadas acaricie su blanco pelaje-Ashkii-dije con cuidado-estas bien?-acaricié sus orejas y luego mi mano bajó rascando su hocico con cuidado-mi perrito...estas bien verdad?-continué acariciando su suave pelaje-deja que te vea bien-hice una pausa sin dejar de mirar esos ojos-vuélvete humano, si sigues en esta forma no podré mimarte con propiedad-sonreí feliz-y así podré examinar las heridas que esos niños tan malos te hicieron-besé su hocico esperando a que se transformara y poder abrazarle mejor. La verdad es que le necesitaba en esos momentos, le necesitaba conmigo. Después de tanto tiempo lejos de él, sin recordarle, sin poder besarle de manera apropiada, olvidando incluso la promesa de porque me había convertido en un demonio…-quiero verte Ashii…-casi suplique cerrando mis ojos pues llevar el peso de los recuerdos hacia que mi cuerpo se resistiera a ellos intentando expulsarlos como si no me pertenecieran pues el pacto así lo exigía. Poder a cambio de recuerdos. Era justo, pero en esos momentos no deseaba otra cosa que estar con él, como en el pasado.

Cry baby.

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Re: Don't forget this very special day || Priv | +18 |

Mensaje por Ashkii Furtwängler el Sáb Jul 29, 2017 10:51 pm






Don't forget this very special day

Ashkii gruñó con fuerza sin querer soltar el brazo de la mujer, la sangre goteaba de este tiñendo el pelaje del can de un rojo intenso, diferente al rojo de los niños. Ashkii por ningún motivo permitiría que esa mujer tomase a Anmael, haría lo que fuese necesario para sacar sano y salvo a su amo de esa horrenda vivienda. Volvió a gruñir a la mujer en el momento en que sobre la cabeza del can se siente una mano, luego el perro ve la figura de Anmael y prontamente baja ligeramente la cabeza. Le escucha hablar con total calma y eso le paralizó por unos instantes, cuando le pidió el brazo Ash no se lo negó, se lo entregó con cuidado sin entender qué era lo que deseaba realizar. Ashkii era obediente y mucho más cuando escuchó ese tierno sobrenombre por parte ajena, amaba esa palabra, le fascinaba saber que su amo le recordaba, pero al mismo tiempo sentía un inmenso dolor por saber que Anmael sufriría y que todo recuerdo se desvanecería con el tiempo. Así era su vida y no podía cambiarla puesto que no era su elección, sino de Anmael.

Ashkii al ver como Anmael besaba a su madre y la trataba con un cariño increíble debido a las acciones de esa abominación, sintió rechazo, se sintió más herido y no por tener celos –los cuales si tenía- sino porque el arrancarle el brazo podría haber significado un grave error. Ash gimoteó y se sentó, agachó parte de su cuerpo y esperó a ver qué era lo que hacía Anmael. Las palabras dichas quedaron en la mente del can quien estuvo atento y no reaccionaría hasta que Anmael lo dijese o bien, hasta que su vida estuviese en peligro. Cuando veía a Anmael la mirada del can era serena, mas cuando pasaba a ver a la mujer su vista indicaba odio puro, pero no gruño nuevamente, no al entender las intenciones de Anmael con una simple acción. Observó pacientemente como aquel operaba el cuerpo de su 'madre', sacando con excesiva facilidad piel y luego parte del cráneo. Era una imagen perversa y desagradable, nefasta, mas Ashkii no apartó en ningún momento la mirada. Si fuera por él habría roto ese cráneo con los dientes.

El tiempo pasó lento, Ash observó con sumo detalle el procedimiento y centró su mirada en el rostro de la mujer, parecía una muñeca sin vida que a duras penas se mantenía firme. Era lamentable, mas al oir la voz de Anmael Ash dejó de atender a la mujer, se enderezó y miró al demonio a quien se le acercó olfateándolo. Agradeció la caricia ajena con el mover de su cola, Ash era un perro feliz pese a todo, aunque su cuero estaba cubierto de sangre y heridas varias, siendo la principal la de su brazo. Al tener tan cerca a Anmael Ash le lamió una mano y con la nariz le tocó el pecho, sumiso, a la espera de una orden, pero Anmael no le dio órdenes, sino que le pidió algo con una voz que dejó extremadamente sorprendido a Ashkii. Siguió cada caricia que Anmael quiso darle antes de ese pedido, Ash dudó unos momentos, no era el sitio adecuado para bajar la guardia, pero si Anmael lo necesitaba debía obedecer.  

Se apartó un momento y le miró, accedió a cumplir su pedido y prontamente llamas envolvieron al perro, quien pasó a perder aquel pelaje y a cambiar su aspecto. Todo lo que sobró quedó en el suelo, quemándose y desapareciendo. Ash entonces se mostró ante Anmael, teniendo solamente su cola como único rasgo animal en ese momento. Su cuerpo desnudo exhibía más claramente las heridas que portaba y el sello mismo en la zona izquierda de su cadera. Nada ocultaba ya la realidad ante Anmael y, tan pronto como se vio libre de las llamas, Ash gateó hasta quedar nuevamente cerca de su amo. Se restregó contra el pecho ajeno y se arrodilló ante él, sus manos quedaron en el suelo y la mirada del perro se tornó vidriosa en una mixtura de alegría y gran tristeza — Amo Anmael — susurró — ¡Lo he extrañado tanto!  — la mano que estaba herida se alzó un poco, tal y colo la colocaría cualquier animal herido, pero tras alzarla buscó afirmarse en Anmael a sabiendas del dolor  — N-no debería... no debería estar así, usted  — ladeó el rostro y se acercó a la cara ajena para lamer la sangre de la mujer, tenía Anmael toda la mejilla y parte del cuello con esa inmunda sangre.

— Lo-lo siento, no pude hacerlo antes— se mantuvo en la posición adecuada para no estar sobre Anmael, sino a una altura más baja pese a que la diferencia de alturas le dejaba siempre sobre el otro. Volvió a gimotear sin saber que hacer o decir, quería disfrutar del ser reconocido por Anmael, nada más que eso. Murmuró entonces hacia el hombro ajeno — Debemos salir de aquí — pero el salir significaría la posibilidad de perder mucho más rápido al Anmael que le recodaba, Ashkii lo entendía y creía que era lo mejor para ambos en esa ocasión. Anmael no estaba bien y nada le decía a Ash que ese sitio no tuviese más trampas o merodeadores molestos.

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