Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

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Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Invitado el Vie Abr 15, 2016 7:46 am

Iniciar el día, siempre, para todo mundo, era una completa faena, pero no para Kofuku, quien desde el mismisimo momento en que despertaba sonreía al mundo frente a sus ojos. Quizás los pajarillos no cantaran, posiblemente una tormenta se desempeñara fuera de su hogar, o inclusive una nube negra estuviera siempre sobre su cabeza, pero realmente, eso era lo de menos, la pelirosada solo buscaba divertirse de todos los modos posibles, ya fuera por medio de pequeñas bromas a desconocidos, o tan solo encontrando un nuevo amigo allá por donde fuera, todo valía en su día a día, y nada podía quitarle el buen humor, o casi nada, porque para ella sonreír significaba mantener su promesa con Yato, el joven que hacia añares no había vuelto a ver, pero en quien aún mantenía fe, sabía que volvería, que nuevamente le ofrecería su tarjeta a pesar de ella ya tener una, gritando que haría lo que fuera por 5 Yens.


- No debería estar pensando en eso -se regañó a si misma mientras golpeaba sus mejillas con algo de fuerza, sonrojándolas debido a la presión. El día era precioso y soleado, lo único que restaba era disfrutarlos al 100%, sin embargo, conforme las horas pasaban la joven no encontraba nada interesante que hacer. Había jugado con unos pequeños en el parque, consiguió ayudar a una mujer anciana a cruzar la calle siendo su buena obra del día, visito algunos templos por si acaso conseguía fastidiar a los viejos dioses que la sellaron hace tantos años, pero esos seres no se dignaban a bajar a la tierra, sin embargo Kofuku sabía que su sola presencia en tierra santa les irritaba y eso bastaba de momento, busco comer algo sabroso en un café cercano, compro caramelos que devoro en lo que resto del día, pero finalmente la luna hacia acto de presencia, mientras el reloj marcaba las 19hs exactamente, y ella no tenía otra opción que emprender el regreso a su hogar, puesto que dudaba encontrar diversión sana cuando la noche asediaba Myr, pero curioso fue el caso de toparse con una joven sentada en una banca solitaria en medio del parque, tenía un gesto algo enfadado o más bien serio, ojos rojos y piel tan pálida que parecía papel, sin embargo en ese momento la ex-diosa encontró un nuevo punto de diversión, llegándole por detrás a la chica, abrazándola por los hombros mientras posaba su mentón en el hombro izquierdo de la mujer, frotando sus mejillas con algo de fuerza - Hola ¿Cómo estás? ¿Cómo te llamas? ¿Qué haces tan sola aquí? ¿Te parece si pasamos el rato juntas? -sus preguntas no dejaban de salir una detrás de la otra, como cualquiera buen vendedor de productos de puerta en puerta haría, con tal de que no le cerraran la misma en la cara - Por cierto, mi nombre es Kofuku y tu cara es demasiado suave... me agrada como se siente


Impertinente y directa, con voz cantarina y actitud por demás desenvuelta, así era Kofuku con todo el mundo, niños, adultos, ancianos y edades desconocidas, siendo ahora, demasiado tarde para que cambiara su modo de ser. Con ella solo había dos opciones, o la odiabas, o la adorabas.


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Atuendo
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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Tsubane el Dom Abr 17, 2016 5:17 am

Definitivamente, cualquiera que tuviera el valor de despertarla sufriría las consecuencias de lidiar con una pierna rota... o quizás las dos. La albina ya no podía mantener ese estilo de vida, que la consumía despacio: en primer lugar, su tía era tan desconsiderada que la había inscrito a las clases diurnas en lugar de las nocturnas "Una dama siempre debe anteponer lo necesario antes que los anhelos.... es mucho más importante que te prepares correctamente a que estudies en el turno de noche; seguro habrá personas que te distraigan en ese horario" recordó las palabras de la mujer, maldiciéndola internamente al recordar su ancha sonrisa al decirle todo aquello. Esa arpía... ojala la maten, entonces ataré su cadáver a un tronco... y luego la reviviré para burlarme y después matarla de nuevo.... estos eran los "felices" pensamientos de Tsu; observó el reloj, que marcaba las 4:51 pm, antes de que sus párpados se cerraran por el cansancio que tenía. No soñó nada, y las pocas imágenes que lograba ver eran borrosas e indefinidas, técnicamente negras, no legibles... todas excepto una: un hombre apuntando con un arma de fuego a un chico; el sonido del disparo la hizo despertar, sentándose de golpe en la cama mientras emitía un grito ahogado.


Unos leves golpecitos en la puerta la sacaron del mini-shock -Tsu... ¿Estás bien?- la nombrada pasó la mano por el rostro, mirando el reloj para saber cuánto había dormido, sólo dos horas, siendo casi las siete... al parecer su propia naturaleza no le permitía dormir de noche -Si... estoy bien- respondió con desgano para abrir la puerta y pasar de largo a su hermano. Se encaminó a la cocina, bajando las escaleras con prisa y mareándose un poco en el acto; decidió ignorar eso y hurgó en las alacenas en busca de su bolsa de caramelos, frustrándose al no encontrarla. -Si lo que buscas son esos asquerosos dulces que haces llamar "comida", me temo que no los encontrarás- comentó su gemelo, que permanecía recargado contra el marco de la puerta con los brazos cruzados; eso la irritó -Subaru.... ¿Qué le hiciste a mis golosinas?...- Su fastidio no hizo más que crecer cuando el mencionado sonrió de lado -Los he tirado; sabes perfectamente que eso no te funcionará como lo esperas- respondió. Quizá fuera cierto, los dulces no podrían funcionar como suplemento para su alimento básico... pero era algo que ella deseaba creer. La chica se abalanzó sobre el albino, tomándole el cuello de la camisa y elevándolo un par de centímetros del suelo - ¡¿¿Y QUIÉN CARAJO TE CREES TU PARA DECIDIR QUE HACER CON MIS COSAS??!!- le reclamó furiosa antes de darle un golpe en un brazo. La pelea de ambos hermanos se extendió por minutos, finalizando cuando el chico abandonó la casa molesto; Tsu odiaba reñir con su hermano... pero tampoco toleraría que éste actuara como el dueño de todo sólo por ser mayor unos cuantos minutos.


Cabreada, salió de la mansión rumbo al centro de la ciudad; la primera tarea que realizó fue comprar una nueva dotación de dulces, suficientes para toda la semana en su opinión. Se sentía realmente cansada pero tenía bien claro que, por más que lo intentara, no podría dormir más de lo que ya lo había hecho; se preguntó por momentos donde estaría su gemelo, meneando la cabeza al suponer ya se habría metido en problemas o, quizás, estuviera ya en casa. Decidió permanecer afuera, extrañaba el mundo nocturno al que ella pertenecía, disfrutando la brisa de la noche que resultaba relajante por ser algo cálida. Tsu miró al rededor y notó que se encontraba a unas calles del parque mmm... quizás algunas vueltas me tranquilicen un poco... pensó antes de comenzar su camino hacía el lugar. Efectivamente, a los pocos minutos estaba a la entrada del área verde y no tardó mucho en iniciar su paseo.


La albina no fue consciente del tiempo que pasó hasta que su estómago rugió, indicándole era hora de alimentarse. Se sentó en una banca cercana y rebuscó entre sus compras antes de sacar una barra de chocolate y comenzar a comerla. Estaba disfrutando de la serenidad hasta que...  la pobre casi sufre un infarto cuando sitió un repentino apretón por la espalda, erizándose el cabello de su nuca y tensándose sus nervios al contacto de la mejilla contraria sobre la propia -¡Kyaaaaaa!- no pudo reprimir un pequeño grito antes de ser aplastada por la avalancha de preguntas que le lanzó la chica, sonrojándose un poco por su actitud y poniéndose  de pie para mirar a la joven con molestia. Se trataba de una fémina de edad escolar aparente, aunque tenía un aroma peculiar.. algo así como el de un ser que lleva viviendo mucho, el aroma de la longevidad, quizás. -¡Oye! ¿Q-quién eres y p-porque haces eso?- reclamó molesta y nerviosa. escucho el nombre de ella, pareciéndole familiar. No le dio importancia hasta que escucho su argumento -¿Ah? y ¡¿eso qué?! ¡No es normal que hagas eso con la gente que apenas conoces!-  dijo antes de comenzar a acercarse a la banca de nuevo para tomar la bolsa de golosinas que había dejado ahí -Eres extraña, Kofuku...- murmuró. De pronto, varios recuerdos llegaron a su cabeza, ¿No había existido una deidad de la desgracia llamada así? Su cara palideció un poco, al recordar las historias que una nana le había contado alguna vez  -Kofuku..... ¿A-acaso tú...- no concluyó la pregunta, esperando estar equivocada.

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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 01, 2016 12:56 am

Jugar, divertirse, instigar, molestar, dejar de razonar… todas esas y más eran las cosas que Kofuku debía de conseguir reunir para tener la más grande diversión que aquel mundo podría llegar a conocer, y no, no es porque en un momento fuera la diosa de la calamidad, sino que, para divertirse necesitaba jugar, para ello el instigar a alguien por medio de su molestia era por demás tentadora, sin dejar de lado que la falta de razón era el mejor medio para sacar a relucir la faceta molesta de cualquier ser, fuera este un humano o no.

Pero claro, en ningún momento sus intenciones se basaban en que su punto de interés momentáneo se la pasara con la cara por los suelos mientras ella reía y bailaba como un hada drogada por su propio polvo mágico –bien decían que esa cosa podía hacer feliz a cualquiera –, al contrario, era típico en sus acciones llevar lentamente al ser con quien buscaba divertirse, a un punto donde el también gozara del momento, uniéndosele en su seguidilla de pequeñas travesuras, ingesta excesiva de azúcar, brincos extraños, y pequeños bailes en plena avenida. Ocasionalmente, como efecto secundario podrían ser perseguidos por una banda de ciudadanos furiosos, el loquero o la policía, pero, como todo buen medicamento, los riesgos siempre estaban escritos en letra pequeña.

Y ahora, su nueva presa-victima-persona que debería sufrir en sus manos con la excusa de divertirse, se había soltado de sus brazos, mirándola con enfado mientras promulgaba palabras que le cortarían la sonrisa a cualquiera, pero no a la jovencita medio demonio quien permaneció en la misma posición de antes, ahora apoyando ambos codos contra el respaldo del banco, solo para flexionar sus brazos y utilizar sus manos como soporte de su cabeza ligeramente ladeada, adornada por una enorme sonrisa de felicidad.


- Oooh pero que gritirijillo tan perfectirijillo hiciste señorita de cabello lunar –increíblemente, el “ijirillo”, se le había pegado aquel día luego de haber estado con una maratón completa de cierto dibujo animado en la tv, pero eso era un punto y aparte en este momento, la cosa es que, solo se le impregno como una pulga sobre un perro. En cambio lo de cabello lunar venia referido al color de la luna aquella noche, tan claro como la tonalidad capilar contraria - Entonces ¿Sería normal con la gente que ya conozco de más tiempo? Tu sabes, el saltarles de sorpresa –ella lo dijo, no era normal con gente que “apenas conocía” entonces, lo único que quedaba - Si ese es el problema, conozcámonos mejorcirijillo y seamos buenas amiguirijillas –divertida dio un pequeño brinco, acabado sentada en el banco del parque, cruzando sus piernas mientras le miraba con interés, en especial a la bolsa de dulces que llevaba - No eres la primera que me dice rara… pero ser raro no es malo, además… actualmente ¿Qué considerarías normal? –puede que la chica fuera alguien bastante cómica, pero tantos años en la tierra no los tenía para hacer gala de su vejez, sabia un par de cosas que otros no - Entonces… ¿Me dirás tu nombre o deberé adivinarlo? Anda, no seas malvadirijilla y dímelo, yo ya me presente contigo –en ese momento se dio cuenta de algo, la cara de sorpresa de la chica cuando dijo su propio nombre ¿Acaso conocía a una deidad tan antigua? Porque hacía años, que nadie se atemorizaba al oír su nombre - No deberías asustarte de mí nombresirijillo, no es como si un huracán fuera a caer ahora mismo aquí –de su bolsillo saco una piruleta, misma que llevo a sus labios degustándola con placer, quitándosela cada que hablaba - Porque en serio…. Te lo aseguro, no doy mala suerte –se apresuró a decir, rematando en voz baja con un - Al menos… no desde hace milenios –aquella pequeña frase fue cortada por un silbido de la chica, ahora centrada en la luna de manera despreocupada, esperando que la vampiro frente a ella no desapareciera como cualquier otro ser coherente haría al toparse con una criatura de calamidad como Kofuku era, pero, si de algo serbia el Karma, la vampiro de nombre dudoso habría hecho algo tan malo antes, que ahora el destino la obligaría a entrelazar camínanos con aquella peculiar ex–diosa, o eso es lo que Kofuku tenía en mente conforme giraba la piruleta entre sus dedos.
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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Tsubane el Sáb Mayo 07, 2016 8:25 pm

Alzo las cejas ante la terminación "ijirillo" que la contraria usaba al término de muchas palabras, preguntándose si esa sería su forma natural de hablar o si simplemente estaría jugando con ella. Lo de cabello lunar no le agradó mucho, pero decidió dejarlo pasar porque tampoco se trataba de algo que la irritara al grado de sentirse con ganas de reclamar a la pelirrosada. Tomó la bolsa y retrocedió de nuevo los pasos que había avanzado, observando expectante a la joven frente a ella conforme ésta formulaba su pregunta -supongo que si, es norm.. ¡hey!-se interrumpió a sí misma al escuchar la siguiente frase, que correspondía a la solución para el problema de "conocerse" -No puedes simplemente llegar con una persona y pedirle que sean amijiditigui... ¡eso! así como así- jugueteó con sus dedos y desvió la mirada hacia otra parte ¿Es que acaso no habían pasado apenas unos días de haber estado deseando hacer amigos? Quiso golpearse mentalmente por la frustración que sentía pues, ahora que se le presentaba la oportunidad, comenzaba a pasar de ella.


Si bien, le había dicho a Kofuku que era rara, ella no podía considerarse a sí misma alguien  completamente ordinaria -Está bien... lo admito. Eres rara pero en este momento todos lo somos y no... no tengo la menor idea de que pueda considerarse normal hoy en día, donde el mundo está reducido a una isla flotante que intenta escapar de la aniquilación total...- murmuró frunciendo el ceño un poco y observando la luna, que resplandecía en el cielo estrellado con apenas algunas nubes visibles. Comenzó a rechinar los dientes, debatiéndose entre marcharse o no; aquella mujer de ojos violetas no le inspiraba la mayor confianza del mundo, pero tampoco su presencia le resultaba del todo desagradable. Las nuevas palabras de la desconocida la sacaron de sus pensamientos -¿Por qué debería...- se interrumpió de nueva al darse cuenta de que, en efecto, ella ya se había presentado, así que lo justo sería responder -Tsu..- se abstuvo de mencionar el nombre completo, sin incluir su apellido, del cual no estaba nada orgullosa. Clavó su rojo mirar sobre la chica cuando ésta se dio cuenta de la cara que había puesto al pronunciar el nombre de la que, ella suponía, podía ser la ex-diosa de la catástrofe, sintiéndose un poco culpable, pues quizás solo era una coincidencia y la albina ya la había prejuzgado. Sin embargo, sintió su mandíbula caer al suelo conforme la contraria admitía ser esa persona, argumentando que en realidad no causaría mala suerte ni nada parecido; esa época ya había pasado.


No supo exactamente el por qué, pero no se alejo ni nada por el estilo; quizá fuera por miedo a que si la dejaba plantada ella se vengara de alguna forma o, por otro lado, el que realmente Kofuku no causaría ningún  problema y sólo estaba paseando por el parque como una persona normal. En caso de ser lo primero, convenía quedarse con ella y entretenerla, si era lo segundo, podría marcharse al cabo de algunos minutos. La vampiresa estuvo por decidirse a eso último pero en realidad no le apetecía marcharse. ¿A dónde iría? ¿A la mansión? no tenía la menor idea de si su gemelo ya había vuelto y no quería comprobar que tan fácilmente podrían destruir una pared en una de sus cotidianas riñas; tampoco le agradaba la idea de pulular sin rumbo fijo así que... ¿Qué mas daba un poco de compañía? Se sentó junto a la pelirrosa y aguardo en silencio algunos minutos, no estaba completamente segura de lo que hacía, pero tampoco le importaba mucho -De acuerdo, Kofuku...- giró su faz hacia ella -¿Que tienes en mente?- no sonaba muy convencida pero quería averiguarlo de una vez por todas; quería entender qué era el divertirse junto a otra persona en aquello que llamaban "amistad" y al parecer, la alegre joven que se sentaba junto a ella era el único ente físico que estaba dispuesto a ello. Suspiró casi imperceptiblemente, rogando a los dioses del inframundo que su personalidad explosiva no arruinara las cosas como usualmente lo hacía y que, a su vez, la contraria no fuera a hacer que la arrollara un automóvil.

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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 16, 2016 8:12 pm

Para Kofuku la mujer frente a sus ojos era bastante interesante, pero por sobre todo tan contrastante entre lo que decía y parecía querer, que la ex – diosa no podía hacer otra cosa que contener la risa, o mejor dicho, reírse a carcajada limpia, ya que no era de aquellos quienes por cortesía se contenían, Kofuku era libre en toda la extensión de la palabra. Para algunos este rasgo de la pelirosada podía ser molesto, pero, si lo analizas bien caerás en cuenta lo positivo que puede ser relacionarte con alguien que te será honesto todo el tiempo, iniciando por sus palabras y terminando con sus actos, ya que al menos podrás estar seguro de que de haber una traición, no te lo negara o dejara ver la realidad de manera automática y veloz.

Pero esas cosas no vienen al tema actual, lo que si compete en esta historia era que finalmente la mujer vampiro había aceptado el pasar tiempo con la adorable, pero muy loca, mujercirijilla de cabello rosadirijillo, sentándose a su lado mientras le preguntaba que tenía en mente.


- Pues mi pequeñirijilla Tsu –inicio el dialogo, juntando ambas manos frente a su cara conforme una enorme sonrisa adornaba sus labios, aquella tan confiada y libertina que le caracterizaba - No tengo la menor idea –si esta historia fuera una caricatura, sería el momento preciso donde a la vampira le crecería una vena en la frente que llegaría a explotar conforme la ex –diosa se volvía una diminuta pulga rogando perdón, sin embargo, la realidad no se manifiesta de ese modo, y en este caso lo único que Kofuku atino a hacer antes de ser absorbida por un vórtice de furia protagonizado por su nueva amiguirijilla, fue tomarle del brazo y llevársela entre pequeños saltos de felicidad al centro de la ciudad - Vamos Tsu no pongas esa cara… el que no tenga nada planeado no significa que no podamos divertirnos… la noche es joven y nosotras… bueno… –se cortó a sí misma, cuando cayó en cuenta de que, si, la noche era joven, pero al parecer ninguna de ellas dos tenía la juventud consigo. - ¡No importa! –elevando su puño al aire le restó importancia al asunto, pero los transeúntes no hicieron lo mismo, entreteniéndose con la curiosa visión de ambas mujeres actuando de manera opuesta, como el día y la noche, la luna y el sol unidos por algún lazo extraño - Podríamos ir al casino, a los videojuegos, molestar gente en el cine… dime ¿Qué cosas te agradan hacer? Con eso seguro se me ocurrirá un plan magnifico


Internamente Kofuku esperaba que en verdad algo se le ocurriera, porque al pasar todo el día entre travesura y travesura su cerebro parecía haberse secado dejando una habitación vacía para cualquier inquilino imaginario en su cerebro, pero, pensaba cumplir su palabra de divertirse, aun cuando su cabeza explotara intentando completar su misión.
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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Tsubane el Jue Jun 09, 2016 3:12 pm

Jugaba con los dedos mientras mantenía las manos apoyadas en las rodillas, observando fijamente sus pulgares a espera de que la bola de alegría le dijera cuales eran los planes de "diversión" que había mencionado antes; no pudo evitar abrir la boca un poco y fruncir el ceño al escucharla comentar no tenía idea de que harían para pasar el rato -¿Ah? ¡¿Como que no tienes idea?!- farfulló molesta, siendo inmediatamente tomada del brazo por la contraria y jalada en dirección a una de las avenidas principales, donde la pelirrosada daba saltos de felicidad como si fueran a una repartición de amm... ¿dulces?. La albina refunfuñaba por lo bajo ante la efusividad de la mayor, limitándose a seguirle el paso -No tengo ninguna cara.... esta es mi cara normal- gruñó un poco al escuchar el comentario de juventud -Escucha, genio, la noche es joven y nosotras tambien... o ¿acaso estamos arrugadas y usando un bastón?- si bien, esas palabras no tenían lógica alguna, eran una pera excusa de la vampiresa para que no le dijeran vieja, pues detestaba que la llamaran así aún cuando tenía el rostro de una cría. Por otro lado, también le molestaba que la trataran como a una niña cuando tenía ya sus años cumplidos; ni ella misma lo comprendía.


Pudo percatarse de que su rostro enrojecía de vergüenza al sentir la mirada de los trausentes sobre ella y su peculiar compañera, que parecía tener más ánimo que una persona común. Quizás estuvo en la zona infectada.... respirar aire contaminado la afectó... se decía mentalmente, ocultando el rostro en el largo flequillo. Aún asi, permanecía prestando atención a las palabras de la ex-diosa, levantando el rojo de sus ojos a los de ella cuando preguntó por opciones sobre qué podían hacer para pasar el rato -Pues... no lo se..- habló en voz baja, había pasado muchísimo tiempo desde que había salido a divertirse con otra persona -Está el karaoke.... o hay una feria de artesanías al noreste del centro...- decidió sacarse la verguenza y comentar un poco, caminando aún junto a Kofuku hasta que sus ojos se quedaron clavados en la acera contraria -Oye... mira eso..- señaló con la diestra el lugar donde una pequeña lloraba, volteando a ver a su compañera para pedirle silenciosamente que se acercaran.


La niña estaba de pie junto a un callejón, a lágrima abierta y con un perrito en brazos, que gemía triste de no poder consolar a la cría. Tsu se había soltado del brazo de la pelirrosada para acercarse; si bien, los niños no eran su especialidad, tampoco podía dejar pasar el que una niña estuviera sola a esa hora de la noche y, para colmo, llorando -Hola...- saludó con voz suave, no quería asustarla con sus usuales gritos;  por el olor que desprendía, se dio cuenta de que se trataba de una elemental de tierra.  Sin embargo, el calmar el tono de voz no dio resultado alguno cuando la menor se dio cuenta de los sobresalientes colmillos de la albina, empezando a llorar aun más fuerte  - N..no…..no, no no no…. No llores... no te haré nada - intentó calmarla, lográndolo después de algunos minutos para luego preguntarle qué le ocurría. La niña explicó entre gimoteos que cuando iba de vuelta a casa con su hermano, quien estaba hablando por teléfono móvil cuando el perro había escapado de sus manos, comenzando ella a perseguirlo hasta separarse de su pariente; cuando había conseguido atraparlo, estaba perdida. También contó que había intentado encontrar el camino de regreso, pero que solo había terminado confundiéndose más.


La vampiresa dirigió la vista a Kofuku, preguntándose que deberían hacer en aquella situación, pues no estaba segura de cómo actuar cuando encontrabas a una pequeña perdida, y más cuando no tenía la suficiente confianza para acercarse a ella – amm… ¿cuál es tu nombre?...¿sabes tú dirección? O puedes decirnos como se llama tu hermano…. - sugirió para tranquilizarla, ofreciéndole también uno de los dulces que llevaba en la bolsa plástica.

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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Invitado el Miér Jul 06, 2016 12:35 am

Las ideas entre ambas jóvenes seguían fluyendo, pero si debía ser sincera, la ex – diosa se sorprendía de que su acompañante conociera tanto el movimiento de la ciudad, quizás y solo quizás era realmente alguien que adoraba divertirse igual que ella, pero no lo expresa libremente para mantener su imagen de rudeza, puede que fuera una artista en una banda de rock o similar, Kofuku no tenía la menor idea pero le agradaría averiguar qué cosa es la que haría su amirigilla para poder vivir.

Regresando al tema principal de aquel día, la chica de rosados cabellos había sopesado aquella feria de artesanías, existía una gran probabilidad de que tantas personas reunidas atrajeran a mas, y esas a otras más, volviéndolo en un evento sumamente interesante y enorme, pero… por otro lado alguien que se suponía maldecía a quien le tocare no era tan buena adquisición en ese suceso, pero… si nadie se enteraba no existía riesgo ¿Verdad? La regla de [i]Ojos que no ven, corazón que no siente[i], seguramente se aplicaba a la mala suerte.


- Creo que podríamos… ¿Eh? ¿Qué pasa amirigilla espacial? –vio a la peliplateada alejarse de su abrazo, caminando a una pequeña niña de quien no se percató, debido al ánimo del momento. Internamente la hibrida no cabía en su sorpresa, sabía que la vampira era amable pero no creyó que se llevaría bien con los niños, sobre todo aquellos que lloraban pero, sus expectativas fueron demasiado altas, aplastándose hasta volverse en una ahoga risilla cuando noto que Tsubane no podía sola con la pequeña y su adorable canido. La intensión estaba, pero no así la actitud - Pequeña –llamo a viva voz Kofuku, tirándose sobre Tsu al grado de hacerla inclinarse debido a la postura, sonriendo con una soltura tal que la niñita se centró en ella - No deberías llorar de ese modo, si lo que te hace llorar es esta chica debería saber que no sabe comunicarse bien, porque es un vampiro alíen del planeta tsundere –le guiño un ojo a la menor mientras su índice derecho se posaba en sus propios labios, indicándole que era un secreto. Quizás Kofuku no era una mujer del todo seria, incluso en ciertos puntos se volvía sumamente infantil, pero tal parecía por la cara de asombro de la elemental, sumado a su falta de llanto, esa actitud servía en aquel tipo de situaciones - Deberías aceptar su dulce, no es mágico pero sí bastante bueno –tomo el caramelo de la mano vampírica, acercándose a la pequeña, terminando por acuclillarse a su altura mientras tendía el dulce secuestrado, mismo que fue tomado de su mano con algo de temor - Entonces… mi sexto sentido me dice que perdiste a tu hermano – realmente había escuchado la charla, pero no diría nada de ese hecho - ¿Qué te parece si la alíen tsundere y yo te ayudamos a buscarlo? Seguramente entre tres podremos hacerlo más rápido –la vio asentir lentamente, meramente para segundos después cargarla hasta posarla sobre sus hombros, conforme el perrito quedaba posado sobre su cabello rosáceo y suavemente esponjado - Desde lo alto, seguramente podrás encontrarlo aún más rápido… ahora señora alienígena ¿Nos vamos?


La estaba molestando, jugaba con ella solo para mostrar las diferentes caras que un tsundere podía hacer sin temerle en lo más mínimo, dejando entrever de ese modo a su pasajera infantil, que aquella mujer si bien parecía un poco aterradora, era todo un dulcecito en su interior.
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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Tsubane el Dom Jul 10, 2016 4:57 pm

Maldijo internamente el momento en el que se le había ocurrido acercarse a ayudar a la niña aún a sabiendas de que los críos no eran su especialidad: la menor seguía llorando a pulmón abierto e ignoraba todas y cada una de sus preguntas; la situación no estaba siendo provechosa y, contrario a lo que la albina hubiera deseado, algunas personas empezaban a observarla con cierta desconfianza que iba creciendo por el llanto de la menor Hijos de.... la ven llorar y nadie se acerca y cuando lo hago yo me toman de "robachicos" pensó fastidiada, estando a punto de rendirse. Sin embargo, todo se vino abajo cuando tuvo que luchar por alarmantes segundos con tal de mantener el equilibrio, pues la bola de alegría había decidido llegar como refuerzo y la mejor manera que encontró para ello fue echándose sobre su espalda inclinada -¡Hey! Cuidado - gruñó volviendo el rostro hacia el contrario, intentando mantener la calma, cosa en la que fracasó por completo al escuchar la manera en que la mayor se había referido a ella -¡¿AH?! ¡¿Cómo que alien tsundere?!- se quejó irguiéndose al momento, haciendo que la pelirrosada volviera a apoyar los pies en el suelo; su grito pareció asustar de nuevo a la cría y fue por ello que Tsu acabo disculpándose mientras dedicaba una mirada asesina a su compañera y le dejaba hacer el trabajo a ella.


La búsqueda al hermano mayor de la niña dio comienzo en tan sólo un par de minutos y, desde el inicio, la vampiresa no hizo otra cosa más que repetirse mentalmente "No asustaré a la niña... no asustaré a la niña.. no asustare a la... Maldita Kofuku, ¡no soy un alien!". Al parecer la pequeña estaba recuperando ánimos al ir sobre los hombros de la pelirrosada y eso era una ventaja para Tsu, quien dio un nuevo respingo al escuchar la enésima vez en que su compañera le llamaba alien tsundere  -Como un carajo... ¡Al menos no soy la felicidad con patas!- exclamó poniéndose roja, algo que hizo reír a la más joven -T..Tsk... como sea... Oye- se cruzó de brazos ante esa risa y aprovecho el miedo de la pequeña había disminuido para intentar hablarle Dinos cómo es tu hermano... ¿Recuerdas donde fue la última vez que lo viste?-. La niña pareció pensarlo un minuto y asintió luego de haber lamido un par de veces la paleta que llevaba en la diestra -Pues... estábamos cerca de una tienda de vestidos...- respondió sembrando la semilla de la duda en la albina. Había al menos 24 tiendas de vestidos en esa parte de la ciudad por tratarse del centro y todas estaban en diferentes direcciones, sin tomar en cuenta las que estaban en la zona comercial -¿Que tipo de vestidos eran?- preguntó con la esperanza de obtener alguna otra pista. La niña respondió "con los que te casas" y eso fue todo; tiendas de vestidos de novia sólo había dos en esa parte de la ciudad: uno cerca de donde estaban en ese momento y otra en el oeste de la ciudad, misma a la que podrían llegar atajando por el parque. Todo eso se lo comentó a la ojivioleta, sugiriendo también ir a la cercana primero con tal de no desgastar el tiempo; no tardaron más que seis minutos en llegar al lugar, deteniéndose un instante a observar las galas exhibidas en el aparador antes de volverse a la elemental de nuevo -¿es aquí?.


Las estrellas iluminaban el cielo nocturno al completo y Tsubane estaba considerando la opción de reportar a la menor con la policía si terminaban por no encontrar al hermano -Esta no es.... enfrente había una zapatería..- se desanimó la pequeña, causando que el perrito en sus manos gimoteara de nuevo (al parecer el animal estaba demasiado apegado a ella y sus emociones). -Kofuku, ahora estoy segura de que es la tienda del otro lado de la ciudad- suspiró llevando la mano a su bolsa de golosinas y sacando de ella un par de caramelos, que se llevó a la boca mientras comenzaba a andar en dirección al parque que habrían de atravesar para llegar al local mencionado. Los minutos transcurrían y, si bien, en un principio la reserva natural había estado concurrida y pudieron toparse con varias familias paseando, poco a poco las mismas fueron disminuyendo hasta desaparecer casi por completo; la vampiresa esperaba que eso no asustara a la menor y, con tal de evitarlo, decidió distraerla hablando -Uhmm... acabo de recordar que no me dijiste tu nombre; tampoco el de tu perrito- la instó a hablar, intentando inspirar un poco de confianza -Ella es doña Alegría y yo soy Tsu..- decidió devolverle la pelota a la pelirrosada por sus anteriores apodos -¿Podrías decirnos como se llama tu hermano?-.

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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Invitado el Vie Ago 12, 2016 9:28 am

Al parecer de la pelirosada, las cosas empezaban a ir viento en popa, tenían a la pequeña con ellas completamente feliz, el canido le daba un leve calorcito en su melena color pastel que le hacía disfrutar llevarle en aquella zona a pesar de que luego debiera limpiarse el pelaje extra, y por sobre todo, su nueva amiga le había puesto un apodo que no hizo más que hacerle sonreír enormemente, y no porque Alegría con patas fuera la palabra más bella del mundo, ni un alago digno de alabanzas en el reino de los dioses al cual solía pertenecer, pero para ella era especial porque hacia tanto tiempo que nadie le ponía un mote más o menos cariñoso, algo ajeno a calamidad, plaga, portadora de la mala suerte, fenómeno y tantas cosas más por las cuales cualquier otra persona agacharía la cabeza y olvidaría su felicidad al instante por creerse lo que todos le decían, asimilando los apodos, que no deberían ni ser palabras en el lenguaje humano, como la más pura verdad, y fuera como fuera a la chica aun le dolían tamañas palabras, pero de todos modos siempre se mostraba feliz, buscándole el lado bueno a la vida, intentando alcanzar de cierto modo los corazones de las personas, igual que su viejo, y de momento apartado, amigo solía hacer en antaño.

Aunque, lo que realmente venía a tema en esos momentos era el poder encontrar al hermano de la menor, cualquier otra felicidad seria pasada a segundo plano para manifestarse en el mejor momento posible, ya que, dudaba que salieran vivas si la pequeña despertaba algún tipo de poder mediante sus emociones, acabando por partir la tierra. Por ello, mantenerla completamente feliz era lo mejor.


- Entonces... ¡Camino al otro extremo de la ciudad! -el dedo índice de su diestra señalo el camino que se suponía tenían que seguir, tal cual haría una exploradora reconocida, a pesar de que la rosada no tuviera la menor idea de a donde se suponía debían ir, pero, lo que si sabía era que Tsu tenía un curioso conocimiento sobre tiendas de vestidos ¿Puede que fuera una fashonista o estuviera pronta a casarse? De solo imaginarlo la mente de Kofuku empezaba a volar lejos, muy lejos, sopesando que en un vestido de bodas tradicional la vampira podría ser confundida con la nieve, debido a tanto blanco en conjunto, quizás hasta y la querrían dejar como muñeco de nieve. - ¿Doña alegría? -sus claros ojos se abrieron aún más tras escuchar el nuevo apodo, tenía ganas de abrazar a su amiga pero prefirió no hacerlo al estar cargando a una menor - No pensé que me pondrías tantos apodos lindos en un día, quería Tsusurin -en honor al apodo que le dieron, prefiero darle uno más a la albina, aunque seguramente tenía un gran cumulo de ideas ilimitadas de donde vino la inicial, y cada una el doble de melosa que la anterior.
- Mary... -murmuro acomodándose mejor en la cabeza rosada mientras un ligero bostezo salió de entre sus labios, viéndose cortada toda palabra. De un modo u otro la niña empezaba a demostrar signos de cansancio y si se quedaba dormida seria difícil que pudiera ayudarles a reconocer al hermano - El perrito es Jackson... y mi hermano se llama... esto... -sus pequeñas mejillas se pusieron rojas, su ceño se frunció y sus labios se juntaron, parecía que pensaba como se llamaba su hermano, porque al parecer hasta eso se olvidó.
- ¿No recuerdas su nombre? -pregunto lo evidente, y sin más la niña asintió - Puedes intentar recordar cuando su madre lo regaña ¿Cómo le dice? -si no tenía mala memoria, los padres siempre regañaban por el nombre, y eso al ser algo bastante molesto en los menores, seguro lo recordaría con facilidad
- Cuando le regaña siempre le dice... ¡Mocoso regresa aquí con eso ahora mismo! -se notó el esfuerzo de la pequeña por imitar la voz de su madre, para luego preguntar si eso realmente funcionaba en la búsqueda de su hermano, a lo que Kofuku solo asintió, porque si bien el dato de "Mocoso", no servía para nada, no quería entristecer más a la pequeña
- De todos modos, si recuerdas algo, simplemente dínoslo -sin más remedio continuaron la pequeña caminata hacia el otro lado de la ciudad, pero el rugido de dos estómagos hizo que todo se detuviera, y no, no eran la niña y el perro, sino el perro y Kofuku quienes estaban muriendo de hambre, girando su vista a Tsubane con lastima, como implorando entre gimoteos que les diera alimento, porque desde hacía rato solo ella se comía los dulces, y claro está, la pequeña. Pero en esta ocasión dos almas en pena le rogaban alimento, y su nivel de lastimosidad eran tan elevado que la menor acariciaba las cabezas de ambos, consiguiendo que el perrito moviera su cola, y seguramente de tener una igual, Kofuku le imitaría. Sin embargo, quizás por la rascada de cabeza las neuronas de la ex-diosa se activaron aún más, llevando su mirar al de Mary - Dime... ¿Cómo fue que llegaste hasta aquí? -la pregunta era completamente valida ¿Cómo era posible que una niña tan pequeña recorriera tanto camino, sin que fuera interceptada por un policía, sobre todo si su hermano estaba en búsqueda de ella, al igual que la menor de él? ¿Sería posible que hubiera un trasfondo no revelado? o quizás, solo estaba pensando de más
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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

Mensaje por Tsubane el Vie Sep 16, 2016 2:57 am

Las  farolas del parque continuaban señalando sus sombras conforme ambas mujeres, la pequeña y el can avanzaban por los senderos del lugar, quedándose cada vez más solas, pues la noche caía en derredor a ellas y las personas pertenecientes a razas diurnas de Myr se marchaban de regreso a sus hogares. Tsu seguía caminando, con la cabeza gacha observándose las botas a cada paso; no prestaba más atención de la necesaria, limitándose a chasquear la lengua con desinterés ante el nuevo apodo que le puso la peli rosada; llegó a medio sonreír al escuchar que la niña imitaba a su madre, pues no podía evitar recordar que ella misma imitaba de esa manera a su tutora cuando era menor. Si las cuentas no le fallaban, solo deberían recorrer 300 metros más y finalmente estarían fuera de aquella área verde artificial, en medio de la zona comercial donde era seguro estaría la tienda de vestidos ¿Qué deberían hacer una vez estuvieran ahí? No lo sabía con certeza, quizás no sirviera en lo absoluto. Quizás encontraran cerca de ahí al hermano de la niña.


No lo había considerado hasta el momento y es que su cabeza estaba demasiada ocupada centrándose en encontrar algún familiar que respondiera por la  pequeña, pero el propósito que perseguían estaba sobre cimientos de arenas: no tenían posibilidades seguras de obtener resultados positivos y ahí estaban Kofuku y ella, intentando que Mary encontrara al hermano del que ni siquiera recordaba el nombre… Ahora que lo pensaba, eso era por demás extraño -Oye- llamó su atención -¿Tu hermano es directamente tuyo?- se dio cuenta de que su pregunta no tenía ni pies ni cabeza –Quiero decir… ¿Comparten sangre? ¿O sus padres se casaron hace poco?- si se trataba de lo último, quizás era comprensible que a la pequeña aún le costara recordar el nombre del nuevo miembro de su familia; en caso de ser lo primero, carecía de completa lógica el que no supiera como llamaban a su hermano. Sus sospechas comenzaron a levantarse en cuanto a que tan cierta era la historia de “Me perdí y busco a mi hermano” probablemente estaba metida en una situación completamente alejada de extravíos y búsquedas. La pregunta que hizo la alegría rosada tenía más que sentido ¿Cómo era posible que una niña tan pequeña hubiera atravesado todo el parque central apartándose de tal manera solo por seguir un perrito; además ¿Qué clase de hermano no notaba se apartaban de su lado gritándole al can? Por muy distraído que estuviera, debió darse cuenta en algunos instantes  e incluso habría podido seguirla a tiempo. -Esto… ¿No lo había dicho ya?- la elemental llevó la diestra a su barbilla acariciándola en signo de estar recordando, con un completo signo de inocencia –Mi hermano llevaba el móvil y no me vio perseguir a Jackson…- eso no hizo más que alertar más a la vampiresa, ¿Recordaba el nombre del perro y no el de su hermano? –Le seguí por muchas calles y cuando lo atrapé no sabía dónde estaba…- la misma historia de hacía un rato y los mismos factores; sin embargo, ahora nada de eso era cien por ciento creíble para la albina, que buscó la mirada de la ojivioleta intentando leer en ella si compartía la misma sospecha.


Estaban cada vez más cerca de salir de aquel bosque artificial cuando, sin aviso alguno, el can volvió a saltar de los brazos de Mary, quien de inmediato y como pudo (Tsu no se dio cuenta de cómo lo hizo) volvió a salir corriendo tras él, llamándole sin descanso perdiéndose entre los arbustos hacia una parte menos iluminada que estaba en restauración -¡Oi! No corras- gritó la vampiresa comenzando a trotar tras ella, pues aun la veía con claridad pese a la poca luz que les rodeaba. Sin embargo, tan solo algunos instantes después y cuando se había alejado unos cuantos metros sintió algo enredarse en sus tobillos para, de un momento a otro, terminar colgando de cabeza, sujeta por una especie de enredaderas -¡¿Pero qué?!- observó al perro de antes acercarse hasta quedar bajo ella, siendo seguido por la niña quien llevaba una sonrisita de satisfacción. Detrás de ella, un joven de estatura considerable, cabellos oscuros y ojos púrpuras caminaba con tranquilidad –Manos arriba, esto es un asalto~- rió entretenido por su broma observando a la de cabellos blancos –En tu caso, manos abajo- se volvió a la niña que continuaba comiéndose el caramelo que la de ojos rojos le había dado antes –Eres una buena niña, Mary; seguro con lo que les saquemos a ellas hoy podremos comprarte un par de dulces y algunas cosas más- . Tsu se volvió hacia atrás, intentando distinguir si a Kofuku la había atrapado también, aunque no lo distinguió porque la llave de su cuello caía en su cara desenfocándole la vista. El chico ahora estaba cerca de ella y acercaba las manos a los bolsillos de sus vaqueros, donde estaba su móvil y la cartera; por otro lado, la menor sujetaba la bolsa de dulces que había caído de sus manos cuando la elevaron de aquel modo –Maldita mocosa…- farfulló comenzando a removerse hasta librarse de las lianas, dejando sorprendido al joven que esperaba estar tratando con alguien de raza un poco menos fuerte –Estúpida idiota, te dije que solo siguieras a razas normales o neutrales- dio un bofetón a la niña, que le observó asustada –P...pensé que era un animal con dientes afilados…- se excusó.


La albina ya estaba de vuelta con los pies en el suelo y ahora sujetaba con fuerza el cuello de la camisa ajena, completamente cabreada, elevándolo un par de centímetros del piso -¡¿Acaso intentabas asaltarnos a nosotras?!-  estaba más que dispuesta para golpearle un par de veces cuando, para sorpresa de todos, divisó a algunos metros a un par de oficiales de policía, que portaban pulcros uniformes y unas linternas en sus manos  -¿Qué sucede aquí?- exclamó uno de ellos al ver la escena de la de ojos color sangre elevando con violencia al pelinegro –O..oficial… que bueno que llega- sobra decir que la vampiresa se sorprendió del tono tan pasivo que empleó el contrario –Mi.. mi hermana y yo íbamos de vuelta a casa y han intentado asaltarnos…- la niña señaló a Kofuku –...Ella también-


-¡Hey ¿Qué coño hacen?!- totalmente incrédula, Tsu se vio siendo esposada, sintiendo una repentina debilidad –Ni intentes nada, no servirá: las esposas inhiben tus poderes- explicó uno de los policías mientras el otro esposaba a Kofuku -¡Pero si yo no hice nada! ¡¡¡Eran ellos quienes nos quisieron asaltar!!!- el chico de antes y la niña comenzaban a apartarse -¿Cómo dices eso? Si tu me tenias sujeto… y mi hermana apenas podía moverse del miedo… ¿Es que no tienes valores de buena ciudadana?- sin más, se marchó. –Por favor, ambas acompáñenos…- sin más, caminó despacio siendo sujeta de las muñecas por el policía, que pidió por radio acercaran una patrulla a la zona. ¿Qué pasaba en ese momento por su mente? Nada más que algunas cuantas maldiciones a la mocosa de antes, su irritante hermano y la bola de alegría que había roto su principal promesa de la noche: No causar mala suerte.

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Re: Te lo Aseguro... ¡No Doy Mala Suerte! - Priv Tsubane

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