Un Pequeño Momento de Paz - Priv Alexander Rybark

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Un Pequeño Momento de Paz - Priv Alexander Rybark

Mensaje por Invitado el Vie Abr 15, 2016 6:58 am

Era una mañana tranquila, más de lo acostumbrado, porque a pesar de ser un día sábado, con el reloj empezando a marcar apenas las 8a.m, lo único que acudía a oidos de la hibrida era el dulce cantico de pajarillos a la distancia, sumado a sus propias pisadas conforme continuaba su camino. Aquel día, la joven de claros cabellos se encontraba rondando una de las más altas montañas de Myr ¿El porqué de esto? Sencillamente necesitaba una bocanada de aire fresco, un cambio de ambiente, alejarse del ajetreo de la ciudad y por sobre todo, de aquel trabajo que se encontraba pausado debido a pequeños incidentes ocurridos con el grupo con el cual Alisa trabajaba.

Y no, no es que fuera una policía, ni tampoco que su trabajo desencadenara algún tipo de peligro para la seguridad pública de Myr, al contrario, Alisa se desempeñaba en un puesto dentro del consejo, que si bien era un cargo menor, la rama donde la joven había decidido asentar su carrera era por demás peligrosa, después de todo a veces sucedían catástrofes como en su último recorrido dentro de la zona infectada, donde decidieron dividirse en seis grupos de dos personas cada cual, el resultado llego a ser casi mortal, pero por suerte el número de muertos fue cero, mientras que el de heridos alcanzaban los ocho. Tal parecía que una extraña criatura, demasiado veloz y fuerte rondaba una zona del bosque completamente muerto, la misma por evidentes razones tenía una perfecta adaptación al entorno, y claro está, con la cantidad de heridos lo mejor fue realizar una retirada estratégica. Cuando el grupo estuviera recuperado volverían a chequear la misma zona, dándole tiempo a la criatura de sentirse nuevamente en paz, puesto que un nuevo ataque repentino podría culminar en una desgracia mayor, si bien decían que el hierro se golpea cuando está caliente, a veces, dotar al enemigo de una falsa seguridad podía ser más útil.

Pero las misiones de la joven no venían a tema ahora, lo que ella buscaba era un buen sitio donde reposar unos momentos, llegando a la sombra del más viejo árbol, en la cima de la montaña más alta, mirando desde su postura sentada, con la espalda contra el enorme tronco, la bella ciudad capital de la isla, minimizándola al tamaño de una hormiga debido a la altura, pero aun con aquello, en la mente de la ojiclara no se encontraba la sensación de poderío, tampoco el temor por lo minúsculos que eran los seres terrenales, sino respeto y aceptación, debía admitir que sí, todos eran como insectos, tan fáciles de aplastar y manejar, incluso por un niño con una lupa, utilizando como medio para su muerte quemarlos con ayuda de la luz solar, pero aun así, a pesar de los estragos que las generaciones anteriores habían realizado en la tierra que ella solía explorar semanalmente, la sociedad seguía en pie, formando un extraño crisol de razas dentro de tan extraña isla flotante, uniendo finalmente a los diversos países en un solo punto de convergencia, pero al mismo tiempo no estaba segura si aquello era lo más correcto, puesto que la mas mínima provocación podría llegar a desencadenar el caos en la isla y de eso... dudaba que hubiera una segunda salvación.


- Como sea... no vine a pensar en eso... -un largo suspiro consiguió traerla a la tierra, había llevado en su pequeña mochila una caja musical que encontró en la penúltima expedición a la zona infectada, además de también traer consigo las herramientas necesarias para repararla, aquel era uno de sus hobbies, uno por el que muchos la consideraban extraña, pero jamas le dio importancia a las habladurias, todo porque al reparar objetos del viejo mundo, sentía que aun mantenía una conexión con su difunto padre - Es mejor comenzar ahora... -no demoro demasiado en sacar lo necesario, posando el delicado objeto musical en su regazo mientras que con un destornillador procedía a desarmarlo. Segundos antes había escuchado pasos acercarse, pero decidió obviarlos continuando con su peculiar labor, limpiando ahora las piezas con un pequeño pañuelo, tarareando con suavidad una vieja melodía sin letra.


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Atuendo
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Re: Un Pequeño Momento de Paz - Priv Alexander Rybark

Mensaje por Invitado el Jue Jun 02, 2016 11:28 pm

La mala suerte lo había llevado a dejar su templo, a salir de sus aposentos y dirigirse a un sitio en el cual no fuera fácil encontrarle, tuvo que tragarse la propia gema que protegía, sin duda… aquel no iba a ser su día; Alexander estaba claramente guiado por la familia Ryuutarou y a pesar de que los respetaba en su mayoría, no podía dejar que cualquiera de ellos pusiera sus manos sobre la gema dejada por Kohana hace años, tras la muerte de John, él debía nuevamente ejercer su sitio como el protector de la gema y no dejarla caer en gente equívoca .

Terminó en las montañas, huyendo del tercer hermano de los primeros siete, es decir Kyo, creyendo él que podría hacerse con un poder tan grande, estúpido, él no sabía con qué clase de fuerza se estaba metiendo, esa dichosa piedra no era para cualquiera, era para la reencarnación de la sangre de Kohana, y él tenía muy en claro quién era, la convertida del segundo hermano, Nathalia, ella y sólo ella podía hacerse con ésta; no obstante el poder enloquece, eso no es ninguna novedad, y en vista de que tanto John como Cory habían muerto, pues sería él quien heredaría el lugar de líder y por tanto tenía derecho a exigirla, su mente había sido cegada, necesitaba que alguna de las mujeres le recordará que él sólo era un protector, no un guía.

Por esto, tuvo que salir a buscar a esa joven y en caso de no encontrarla, su segunda opción era Kurenai, la hija de John. Cómo sabía de esto? Pues aquel Ryuutarou del cual pocos conocían su existencia iba al templo a orar, lo que trajo como resultado una vez Alex fue despertado, el que se conocieran, así fue como se enteró de algunos datos que le vendrían bastante bien si se encontraba con inconvenientes.

El cansancio fue mayor que su fuerza y tuvo que dejar de volar para empezar a caminar, no muy lejos de él y una vez en el rocoso piso del lugar, se dio cuenta de una joven, por supuesto no era quien buscaba, pero era muy llamativa, no creí encontrar a nadie cerca; dudo si acercarse, por un momento iba a retroceder, sin embargo en aquel instante se sintió herido por una flecha de agua, que activo en seguida uno de sus reflejos de naturaleza rayo y se vio atrapado entre ambos poderes siento electrificado; cayó al suelo, con la fuerza que tenía nuevamente se incorporó y para no correr otro riesgo tuvo que verse en la penosa necesidad de transformarse en dragón, esperaba no hacer daño a la chica, después de todo quien pensaría que Kyo pudiera seguirle el paso?

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Re: Un Pequeño Momento de Paz - Priv Alexander Rybark

Mensaje por Invitado el Vie Jul 15, 2016 6:16 am

Reparar pequeños artefactos como aquel era su pasatiempo, una manera de relajarse que muy pocas personas llegarían a comprender, pero, además del sentimiento de paz que le embargaba, también existía un momento posterior que adoraba, aquel cuando el dulce sonido de la cajita musical resonaba en el ambiente, dejándole saber que había hecho un buen trabajo. Estaba segura de que en esa ocasión todo saldría al pie de la letra, aquella no era la cajita más complicada que había intentado reparar, entonces ¿Cuál sería el problema? Pues... ni en sus sueños más locos Alisa hubiera supuesto que un hombre - o tan siquiera otro humano - llegaría a rondar por tan apartado lugar, peor aún fue verle tendido en el suelo, electrocutado luego de ser brutalmente atravesado por lo que supuso era una flecha, consiguiendo poner alerta a la hibrida, intentando acercarse al joven herido, cuando de pronto y sin que se lo esperaba, el mismo cambio su apariencia humana a la de un enorme dragón, seguramente dispuesto a enfrentarse a quien sea que le hubiere causado daño.

Era en momento como aquel cuando sospechaba que el destino la tenía en su contra, casi nunca tenía un día libre y ahora que finalmente lo conseguía, este se veía cortado por una pelea en la que parecía había terminado envuelta y ni siquiera era su problema, es decir, la hibrida no había solicitado ni mucho menos provocado alguno de aquellos ataques, pero ahora era cuando debía decidir por dos vertientes, marcharse sin mirar atrás, dejando que los reales participes arreglaran sus diferencias y posiblemente destruyeran media montaña en el proceso, siendo esa la respuesta más coherente para cualquiera otra personas, o, por el contrario, quedarse y poner en riesgo su cuello por alguien que ni siquiera conocía y no sabía si era merecedor de un ataque como aquel, pero si la joven comprendía algo de todo aquel desacuerdo era que, un ataque a traición cuando el adversario esta desprevenido es lo más cobarde que puede hacerse y solo con ello el dragón tenía su apoyo en caso de requerirlo.


- ¡Oye Dragón! -lo llamo a viva voz, no por enfado, simplemente ante el tamaño de este necesitaba estar segura de que la escuchaba - No sé qué está pasando aquí... pero intentare ayudarte -si era sincera no tenía idea de cómo cumplir su palabra, optando por seguir las ordenes de aquel ser para batallar con lo desconocido, porque, para bien o mal, no era una mujer que se amedrentaría ante lo oculto.
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Re: Un Pequeño Momento de Paz - Priv Alexander Rybark

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 16, 2016 7:23 pm


No notó que la chica estaba tan cerca de él ahora, que temió herir a un ser inocente en aquella batalla; Alexander no era muy dado a pelear, siempre lo hacía como último recurso creía que era más difícil pero mejor, usar las palabras, después de todo lo que los distinguía de los animales como tal, es decir aquellos que no toman forma humana, es su capacidad de raciocinio, no? Bueno, se supone que debería ser así, no obstante en aquel lugar, donde todo siempre era sangre, guerra y muerte a quien se oponga ya no estaba tan seguro.

Agitó su cola en dirección de la flecha que recién le había dado, revolviendo el viento y las nubes para que éstas empezaran a oscurecerse y denotar energía eléctrica; no mucho tiempo después, apareció el vampiro que atacó al dragón, era alto, rubio y de ojos color ceniza, llevaba consigo una espada y también en su mirada se veía la sed de poder, quizá ser el tercer hermano y estar limitado hasta por su propio hijo, no tuvieron como resultado un Kyo más sumiso, sino uno que esperaba su oportunidad para matar a quien se pusiera en su camino, lo cual, Ryb no iba a permitir en ningún caso.

Las nubes empezaron a lanzar rayos, cuyos rayos iban dirigidos a aquel hombre;  Las habilidades de Alexander fueron muy subestimadas por lo que el vampiro se mantuvo esquivando sus ataques, en el aire con sus alas lo volvían difícil, por el lado del dragón aprovecho la oportunidad de escapar, transformándose a su versión humanoide y sosteniendo a la desconocida de la muñeca para tirarse por el vacío debido a que la tormenta prácticamente los volvía poco visibles por la oscuridad y rayos que aparecían una y otra vez sin detenerse.

Caerían al vacío, no quería asustar a la mujer, que… bueno después de haberlo visto en su forma dragón y aquel ‘demonio’ sin mostrar temor, pensaba que esto no sería nada sencillo aún en esa situación. –No te vayas a soltar.- Aclaró sin mirarla a los ojos concentrado en ese rocoso territorio, el cual, usaría todo a su favor. Antes de tocar el piso logró hacer salir su semi-transformación, volviéndose ahora rubio y con unos ojos mucho más claros que como los tenía antes, añadiendo sus cabellos en punta y la energía eléctrica que su cuerpo desprendía; ésta no dañaba a la albina, sólo lo hacía levitar, dicho esto, es fácil saber que fue esa levitación lo que los salvó de caer al abismo.

Miró a todos lados y corrió una vez tuvo los pies sobre el piso cuando regresó a la normalidad, sosteniendo aún a la chica.
–Por acá.-  Encontró una abertura entre las rocas donde ambos entrarían perfectamente, es decir no sobraba espacio pero tampoco faltaba; Alex tenía la respiración agitada y esperaba que el contrario no los encontrase, pues la tormenta que creó estaba disipándose. –No debiste entrometerte en esto, tu sentido común debería haberte dicho que correr era la mejor opción.- Sentenció con sus palabras a la joven.

-Aunque… no sé decir si me alegra que los extraños se preocupen por extraños, o me entristece que haya gente que arriesga su vida por otras personas que no saben si son buenas o malas.- Su pensamiento era complejo, pues todo el tiempo que había estado solo le había servido para reflexionar ante la maldad que normalmente se encuentra, y ella, ella ahí, inocente queriendo ayudar a quien había causado tantas muertes, con una razón, sí, pero no le quitaba lo asesino y la sangre que tenía en sus manos.
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Re: Un Pequeño Momento de Paz - Priv Alexander Rybark

Mensaje por Invitado el Miér Ago 10, 2016 7:43 am

Alisa no sabía que esperar luego de aquel grito en pos de ser oída por la inmensa bestia que no dejaba de atacar a lo que supuso, era un vampiro, debido a las alas que este portaba, pero por la lejanía no podía estar del todo seguirá, sin embargo intentaba averiguarlo, debía saber a qué tipo de criatura se enfrentaba para tener en mente la habilidad de batalla de esta, algo que aprendió tras sus años en tan atípico trabajo que poseía.

Pensó como llamar nuevamente la atención del dragón, puesto que no estaba del todo segura si realmente le había escuchado, porque meterse en una pelea para ayudarle cuando este podría o no saber si era su aliada, generaría un conflicto peor y una historia digna de cualquier odisea de la antigua Grecia. El corazón de la fémina empezaba a palpitar con fuerza, sopesando sus opciones, incluso su arma era tentadora en aquellos momentos, pero, el cielo oscureciéndose, seguido de rayos acallo cualquier pensamiento coherente, por un momento solo se dispuso a observar los ondeantes y majestuosos movimientos del dragón quien empezaba a caer en picada hacia ella para luego cambiar a la figura de un humano, tomándola de la muñeca alegando que no le soltara, cuando era él quien la sujetaba.

Lo siguiente que paso no sabría si catalogarlo como divertido o pura locura, puesto que el peliblanco se tiró junto a ella en picada por un abismo, pidiéndole no asustarse ¿Pero cómo asustarse si podía sacar sus alas y largarse si lo deseaba? La cuestión era él, quien parecía un completo suicida, aunque si lo pensaba bien, hacía poco lo vio volando en aquel amplio cielo ahora opaco, sin embargo y sin que Alisa lo esperara el joven no se convirtió en un dragón, sino que sus cabellos se tornaron de un extraño tono dorado mientras al parecer levitaban suavemente, hasta terminar en el suelo y luego ingresar en una curiosa ¿Cueva? Pues, estaba entre medio de las rocas así que le diría de ese modo.


- Para serte sincera dragón, pensé exactamente lo mismo que me recalcas ahora -una curiosa sonrisa se formó en los labios de la fémina mientras caminaban por aquel espacio, parecía que las paredes internas de la cueva estaban ligeramente húmedas, e incluso sentía sus pies mojados como si un arroyo se formara en aquel lugar - Admito que mi sentido común me decía que tomara mis cosas y me fuera, porque no era mi asunto, sin embargo... digamos que no podía abandonar a quien necesitaba ayuda así como así, no podría con mi conciencia después, y eso realmente no es una vida digna -suspiro ligeramente antes de continuar - Una vida con ciertas culpas es tolerable, pero una donde sabes que pudiste hacer algo, acabando por evitar toda la situación, solo... no me agradaría vivir con ese sentimiento - le estaba siendo sincera en su pensar, si él hubiera muerto y ella a los días se enteraba de la tragedia seguramente la culpa le hubiera embargado, porque desde la muerte de su familia tenía un curioso sentir de la obligación por otras personas que necesitaran su ayuda, era como si deseara evitar que otros padecieran lo que ella sufrió en su momento, a pesar de ahora tener una vida bastante estable. Si es que podías llamarle estabilidad a explorar una zona infectada y batallar con criaturas cuyo poder desconocías en gran medida - Aunque por tu trato para conmigo, parece que no me equivoque respecto a quien era el malo y bueno de la pelea -no se quejó porque su muñeca aun fuera sostenida por el contrario, tampoco por el hecho de que su caja musical siguiera en superficie, seguramente ahora destruida al completo, sin embargo le preocupaba el sitio al cual estaban intentando llegar ¿Acaso ese hombre tenía alguna especie de plan? - Me llamo Alisa... Alisa Ilinichina Amiella ¿Y tú quién eres? ¿Al menos podrías darme un nombre o decirme a donde estamos dirigiéndonos? -no pensaba forzarlo, tampoco imponerse ante él, porque no era su manera de actuar, pero realmente le interesaba saber el sitio al cual se encaminaban y a donde les guiaría aquella luz que veía a la distancia - ¿Crees que ese hombre que vinos antes vendrá aquí? -la pequeña duda le nació, pero antes de oír una respuesta, el sonido de piedras cayendo le alerto, adelantándose como pudo al chico sosteniendo esta vez su muñeca para poder salir con velocidad del lugar que parecía empezar a derrumbarse con cada nuevo paso, sin embargo una curiosa frescura traída por la brisa, que supuso era aún más agua, le hizo recordar que esa montaña poseía ciertas zonas más o menos ocultas repletas de pequeños lagos que nacían en base a una ínfima cantidad de agua que ni podría llamarse catarata - Espero que sepas nadar... porque no quiero quedarme aplastada aquí -finalmente visualizo la salida, estaba tan cerca que el paso no se aminoro, saltando apenas vio el final de ese túnel, siendo esta vez ella quien termino jalándole a una caída libre, solo que en esta ocasión lo que detuvo todo fue el agua ligeramente fría, seguida del sonido y cierre completo de aquella micro cueva por la cual transitaron. Por suerte la caída no fue demasiado pronunciada y el lago era lo suficientemente profundo para no causarles heridas. Tras unos cuantos pataleos la fémina finalmente saco su cabeza del agua, buscando con la mirada al chico dragón, sopesando que quizás y en verdad no sabía nadar, volviendo a sumergirse en su búsqueda. Si sabía nadar se encontrarían y ambos saldrían, pero si no, debería ver como cargarlo y disculparse por casi matarle.
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Re: Un Pequeño Momento de Paz - Priv Alexander Rybark

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 08, 2016 8:31 pm

Cuando la fémina terminó de hablar éste aclaró su garganta para dar paso a lo que diría, sin embargo antes incluso de poder decir nada la chica volvía a tomar la palabra, continuemos que al parecer finalizado su discurso de moral y sus preguntas se dieron nuevamente a la fuga adentrándose en esa extraña grieta que al ir avanzando se volvía más y más grande, que curioso salvarle la vida a alguien por tus estupideces, y que en seguida esa persona te salve aún por tus estupideces.

Ya había estado ahí antes, fue donde escondió la gema antes de enfrentarse con el vampiro, por eso no tardó en encontrar el escondite cuando la mujer se entrometió; una vez sintió el agua en su cuerpo decidió hundirse al final de ese pequeño... ¿lago? E ir en busca de la gema, tomando dentro del agua su forma dragonica y continuar a tragarse la preciosa piedra, ya iría subiendo a la superficie cuando visualizó a la joven nuevamente, suspiro en el agua, dejando salir el poco oxígeno que tenía y se apresuró hacia ella para luego volver a ser humano y finalmente salir del agua.

Una vez estuvieron fuera y con los pies sobre las rocas toció sacando de su boca algo de agua que tuvo la desdicha de tragar. Se sentía algo débil debido al contacto con ese elemento, siendo pues, conductor de energía el agua le afectaba si entraba en un contacto prolongado con esta. Sólo se sentó y volvió a suspirar. -Mi nombre, es Alexander Rybak; créeme no necesitaba tu ayuda allá arriba, por el contrario habría logrado vencerlo si no te hubieses inmiscuido, en otras palabras le salvaste la vida a ese vampiro, pero por otro lado, no quería pelear con él, así que gracias.- No era muy dado a la violencia y tampoco le gustaba tener que matar, especialmente si ese infernal pertenecía a la familia que debía obedecer.

En ningún momento le dijo o le diría la razón de la pelea, al igual que no haría mención a la gema, era desconfiado, aún si lo que quiso la albina era ayudarlo no confiaba del todo en su palabra, bien podía ser una mercenaria o cazarecompensas, no cruzaría sus deberes con una total extraña. -Podría haber detenido las rocas si me transformaba, no era necesario adentrarnos en este sitio. - declaró que su fuerza era suficiente como para detener un derrumbamiento, y puede que fuese verdad, sin embargo, el hecho de que la contraria tomase la iniciativa o mejor dicho, supiera que hacer en una situación como esa, arriesgandose a quizá no encontrar salida, le hacían ver que muy probablemente no era una inofensiva mujer como parecía.

-Si tienes alguna idea de cómo salir de aquí, soy todo oídos- La inexpresión en su mirada que sólo se dirigía al frente y no a la mujer se perdía en sus pensamientos sobre como salir, si ella le decía que debían "derrumbar" algunas piedras para hacer una vía de escape, entonces haberse metido tan dentro de la cueva carecía de sentido, pudieron correr en dirección opuesta y evitar ser encerrados, aunque... de cualquier forma hubiese terminado por tirar las piedras si su tesoro se encontraba dentro.
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Re: Un Pequeño Momento de Paz - Priv Alexander Rybark

Mensaje por Invitado el Dom Dic 04, 2016 3:03 am

El agua fría le estaba calando hasta los huesos, el ambiente no era el mejor para formar una amistad, un hombre bastante peligroso posiblemente los estaba persiguiendo, y, por sobre todas las cosas, el chico con el cual había terminado varada en medio de esa odisea -aunque fue porque ella misma opto por ayudarle - era una completa Joya, y no en el buen sentido de la palabra, porque, desde su actitud un tanto arrogante, hasta la falta de tacto y manera en que parecía estarle ignorando olímpicamente, solo centrándose en poder alejarse de Alisa lo más rápido que pudiera, la chica no sabía cómo lo iba a soportar si se mantenía en el papel de chico serio que es tan cool para no necesitar siquiera mirar la faz de la persona que busca ayudarle.

Sin embargo de momento no decía nada, sus reservas de paciencia podrían estarse agotando lentamente, pero aun perseveraban, aunque aquello pareciera una misión imposible.


- Principalmente, la idea de meternos a la cueva no fue mía, igualmente desconozco el poder que tienes, por eso ante la duda de morir, prefería lanzarme al agua, es un sitio mucho más seguro que rogar porque las rocas no nos aplastaran -se defendió empezando a nadar a la orilla, no tenía ganas de extender aquella charla, por ello, en cuanto estuvo en tierra firme, empezó a estrujar un poco sus prendas, estar tan mojada en un clima como ese no le convenía a nadie, en especial cuando la blusa llegaría a transparentar más de la cuenta, aunque si lo pensaba con detenimiento, no importaba realmente cuanta piel pudiera mostrar en presencia del tal Alexander, ya que él no volteaba a mirarle, y en caso de guiar ella, el chico solo le estaría mirando la espalda, por ende, no había ningún peligro - Conozco la zona, así que si no le molesta guiare desde aquí, por favor, manténgase cerca -la seriedad característica de Alisa había empezado a salir a flote, aquella con la cual se encaminaba a todas las misiones de la zona infectada, porque si bien la fémina no estaba en aquel inhóspito lugar, si se encontraba en un peligro al verse amenazados por el sujeto con quien Alexander había peleado momentos antes, por ello, sus instintos de caza habían empezado a salir a flote, intentando mantenerse alerta por si la supuesta bestia venia por ellos. Prevenir nunca estaba de más.


El camino fue callado, la luz del sol empezaba a volverse en un bello ocaso, seguido por la quisquillosa luna quien no se veía dispuesta a alumbrar su camino al esconderse tras las nubes, pero todo aquello no importaría si la compañía fuese más conversadora. Por una vez en toda su vida, Alisa deseaba que su compañero de viaje fuese un poco más comunicativo, al menos lo mínimo, cosa de volver ameno el encuentro.

Sus ojos claros cada tanto se dirigían a la figura masculina, analizando, inspeccionando algún dato que su cuerpo le proveyera. Inicialmente debía admitir que la musculatura masculina no era la de un bibliotecario, o al menos no uno que no se matara en el gimnasio, cosa que no parecía ir con aquel hombre, entonces ¿Que se suponía que hacia?


- Pronto ingresaremos a un bosque, espero que no te moleste continuar con el camino, de lo contrario podemos descansar un poco -ofreció virándose a verle, en serio que ese sujeto era estoico - Aunque nunca me dijiste a donde te dirigías... no preguntare sobre tu relación con aquel sujeto ya que dudo, tengas la decencia de informármelo, sobre todo cuando fui yo quien se metió en tus asuntos, en lugar de ser invitada, sin embargo, supongo que si puedes informarme un destino al cual desees llegar, para de ese modo, poder darte una buena indicación y poder continuar cada quien nuestros caminos


El ofrecimiento era tentador para ambos, de eso Alisa estaba más que segura, porque muy seguramente, tanto ella como él, deseaban cortar aquel dúo improvisado, retomando a sus vidas normales.
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