¡Lo que quieras menos ESO! (Priv: Izaya)

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¡Lo que quieras menos ESO! (Priv: Izaya)

Mensaje por Youko el Jue Mar 24, 2016 5:32 am

Era de esos hermoso días donde Izaya-sama le daba trabajos tan fáciles que lo hacían sentir escalofríos desde la punta de la cola hasta la punta de sus orejas peludas, porque siempre, ¡siempre! Que parece fácil resulta que de fácil no tiene nada, justo como lo había comprobado hace unas pocas horas cuando su pequeño encargo de recuperación se convirtió un tiroteo y por poco logra olvidar su regla de oro “no matar por diversión” así que con toda la fuerza de voluntad que tenía el zorro para controlar al lobo de no hacer una carnicería innecesaria se le fue metiéndolo solo con cuatro pobres diablillos menores que ni para limpiarles las botas a su amo servían.  

El verano era agradable, caminaba distraídamente con su objetivo seguro pendiendo en su cuello, era una memoria digital por lo que debía ser información para alguien importante o tal vez solo otro capricho curioso de su amo. Vivir con Izaya-sama le enseño tres cosas: paciencia, tolerancia y para su desgracia afianzo su eficiencia laboral. En casa él se encargaba de la limpieza y de vez en cuando la comida aunque siempre era para sí mismo, su amo tenía un menú muy especial.  Aparte de eso tenía que huir sin dignidad alguna de los ataques de aburrimiento de su amo, se tornaba peligroso, el zorro prefería huir con la cola entre las patas y el lobo plantar la cara de frente y sin miedo. Tenía que admitir que con la única persona con quien su parte lobuna se sentía cómoda era con su amo y era eso que el demonio siempre estaba jodiendolos de alguna forma no muy gráfica por suerte.

Una leve vibración en su comunicador le informo de un mensaje, más que nada un punto de encuentro. Miro la dirección -¿Centro comercial?... –la cola se le esponjo -¿Por qué siento que no debería ir…? –odiaba esas extrañas sensaciones de anticipo. Pero Orihara era su amo y tenía que cumplir, además su vida con él era todo lo que quería.  Bueno, malo, feo o bonito era todo lo que quería así que sacudió la cola para regresar a un estado menos esponjoso y se encamino al centro comercial.

Con un poco de suerte no tendría que esperar mucho y su amo ya estaría ahí.

Después de una larga caminata y de asegurarse de que nadie lo siguió. Se miró en una vitrina notando que algunas partes de su uniforme estaban manchadas con algunas gotitas de sangre, además de una quemadura en su manga derecha, seguramente la quemadura de alguno de los proyectiles que le dispararon al ver que de todas formas escaparía con la información. Suspiro bajando las orejas… no podía remendar un orificio de bala, tendría que emparcharlo o deshacerse de esa manga. Miro su cara con detenimiento, estaba perfecta sin un rasguño.

Continúo hasta el punto frente a una tienda de ropa en la que tenía que esperar a su amo. Encendió el reproductor de sus auriculares y se dejó envolver por la música, su pie seguía el ritmo suave de aquella melodía trágica. Camino un par de veces por la tienda, hasta que termino por recostarse contra el vidrio jugando con sus dedos aburrido.

-¿Dónde estás Izaya-dono?- cuestiono a la nada.

Lo que más deseaba que su amo no estuviera por ahí escondido, esperando a ver cuándo aguardaba en el lugar citado; porque lo creía perfectamente capas de hacerle algo así. Youko tenía una paciencia única cuando se trataba de Izaya-sama solo habían ciertas ordenes que se negaba ejecutar. Aun le quedaba algo de orgullo y dignidad que proteger.

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Re: ¡Lo que quieras menos ESO! (Priv: Izaya)

Mensaje por Izaya Orihara el Mar Ago 02, 2016 10:02 am


Youko me fascinaba, nada de él conseguía disgustarme, por lo que era normal que llegase a confiarle diversos trabajos que en otros tiempos realizaría por mi cuenta. No solo era eficiente, sino que debido a su forma de ser acababa siendo mi principal blanco para bromas, acosos y muchísimas otras situaciones. Poco a poco iba confiando más en él, mas eso tenía siempre un límite, puesto que a las finales no debía ni podía depositar tanta confianza en un simple individuo. No obstante, el híbrido había conseguido demostrarme lealtad y carácter, cualidades esenciales a la hora de laborar junto a mí, siendo las menos para poder soportar mi especial personalidad.

Durante la jornada me había encargado de terminar unos asuntos en Luxury's, por ello es que Youko había ido por lo pertinente para uno de mis negocios, lo cual estimaba no le demoraría mucho. Ante ello le dejé un mensaje sobre un punto de encuentro en una zona extremadamente concurrida, no seguiríamos con trabajo, no hasta la noche y aprovecharía sin dudas el resto de la tarde para pasarla con mi querida mascota. Me encaminé con una calma excesiva al centro comercial, mirando detalladamente los alrededores, buscando alguna silueta conocida o algo que me causara el suficiente interés como para dedicarle más de unos segundos de apreciación. Uno que otro humano merodeaba el sector, mas la mayoría de personas a mi alrededor portaban aquel aura propia de seres infernales, siendo exageradamente detestable. Si bien yo mismo lo era en parte, mis congéneres no eran algo que me gustase recibir, tenía suficiente ya con mi propia familia y con la lacra que merodeaba sin morir a mi alrededor. Continué mi caminata sin dedicar tiempo inútil a pensamientos ajenos a lo que me importaba esa tarde: Youko. Me apresuré, ansiaba llegar primero para sacárselo en cara y aprovecharme de él, cosa que siempre resultaba cómoda y divertida para mí. Su rostro, sus reacciones e incluso la manera en que ocasiones se imponía ante mi persona. No había nada en el otro que pudiese causar algún tipo de arrepentimiento sobre su compra, es más, con el paso del tiempo solo iba encontrando más puntos buenos en él. Lo cual, podría considerarse ridículo. Un simple híbrido, peor aún, un cánido en toda regla conseguía entretenerme sin tener de por medio su sufrimiento.

— Youko-chan~ Aún es necesario mostrarte cuan buen amo puedo ser  — murmuré al visualizar el teléfono en mi mano, le abrí viendo una de las muchas fotografías que tenía sobre el en actitudes por lo demás, privadas. Si el contrario lo supiera ¿Se avergonzaría o aceptaría que no puede hacer nada en contra de ello? Deseé ver su rostro, sus expresiones estaban al nivel de uno de mis preciados humanos, mas como yo sabía ya no generaban el mismo encanto. Pensé en llamarle para hacerle saber que había llegado ya al punto de encuentro, pero me negué a hacerlo, debía vigilarle cuanto más pudiese antes de vernos. Debido a ello me paseé por el centro comercial sin alejarme demasiado de la tienda que utilicé como referencia y tras no mucho tiempo vi como él se había hecho presente ya. Le observé con suma atención, notando su postura y algunas impurezas presentes en el claro traje que siempre vestía. Tan propio de él, pero verle 'sucio' fue algo que no esperé, por lo regular no sufría heridas y no se dejaba mancillar con sangre ajena.

— ¿Habrá sido mucho para él?  — llevé la diestra a mis labios buscando ocultar una traviesa sonrisa mientras me deleitaba con su aspecto. Me aparté del escondite donde estuve, oculto entre las personas que se paseaban entre las vitrinas diversas, cerca de una gran planta falsa que actuaba como un adorno en pro de la natura. A paso tranquilo me fui acercando al otro y aproveché un grupo de gente para esconderme lo necesario antes de saltarle encima para abrazarle con un exceso de afecto — ¡Youko-chan! — vociferé esbozando una sonrisa mientras me apegaba al cuerpo ajeno sin soltarme de él, le quité los auriculares para que pudiese oírme con propiedad — Te has demorado demasiado... ¿Se te complicaron las cosas? ¿Será que no querías verme? — reí bajo y apoyé mi mejilla sobre la de él, rozándome cual félido — ¿Fue mucho para ti, Youko? — omití el honorífico que solía utilizar al hablarle solo para mostrarme más serio ante él. Aparté con lentitud mi faz de la ajena para así verle de frente y dedicarle una intensa mirada, sin alejarme aún de su anatomía.

— Hay muchas cosas por hacer hoy, espero que mi querido Youko-chan venga con ganas suficientes — ladeé mi faz y sonreí con malicia — No te daré descanso... ¿Serás capaz de soportar tanto castigo por parte mía? — le conferí un tono diferente sin ser del todo claro a que me refería con exactitud. Con la diestra jugué entre sus cabellos mientras aguardaba alguna de sus respuestas mientras ojos curiosos miraban furtivamente hacia nuestra posición, lo cual no sería del todo apropiado considerando que el llamar la atención en mi oficio solo era sinónimo de problemas. Verdaderamente le dejaría exhausto, no por haber terminado su trabajo -del cual no sabía aún si había sido fructífero- le permitiría relajarse, no, conmigo no funcionaban así las cosas.



¡Aquí están todo lo que me han regalado! Ya no cabe en mi spoiler.

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