El Rubio Durmiente ~Priv Shu

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El Rubio Durmiente ~Priv Shu

Mensaje por Momo el Miér Mar 16, 2016 1:05 pm




El Rubio Durmiente
Priv. con Shu en el Teatro a las 21hs


El teatro, aquel lugar donde la música siempre resuena magistralmente, las orquestas hacen acto de presencia ya sea como música de fondo de una obra o simplemente demostrando sus actitudes sobre el escenario, y con gran frecuencia las obras clásicas o con gran repercusión en la modernidad son llevabas acabo… esto y mucho más es lo que siempre muestra tan glorioso sitio, pero para Momo, todo aquello no importaba, había llegado aquella noche por un simple trabajo de acomodadora, claro está, el mercado negro se quedaría con su paga de la noche, pero no es como si realmente pudiera hacer algo con el dinero, siendo que no le dejaban salir para nada que no fuera trabajo, y de intentarlo, aquel collar en su cuello seria la perdición de la joven dama.

El trabajo era sencillo, solo necesitaba indicarles a todos su asiento mientras les acompañaba, corroborando con la entrada el que realmente hubieran pagado para el espectáculo, siendo el representando aquella noche la tan conocía Macbeth, pero claro, por tradición en el teatro no podía decir el nombre de la obra a menos que deseare llevar la desgracia al recinto. Una obra maldita, conjurando la perdición tan solo por mencionar un nombre… era realmente absurdo pero la súcubo no era quien para refutar ese pequeño dato en su trabajo.

Por suerte todo había comenzado bien, la gente llenaba los diversos asientos de la planta “baja”, mientras que en los palcos, al ser de paga especial, se veían muy pocos individuos. Curiosa y sin nada mejor que hacer se dispuso a indagar los diversos palcos, claro que a hurtadillas para que no notaran que alguien merodeada. Conforme ojeaba un poco cada uno de tan caros asientos su mente quedaba más y más sorprendida, había visto desde ancianos con jovenzuelas, un hombre que recibía masaje, otro que grababa la función, algunos apostando con cartas y centenares de cosas que ahora prefería olvidarse para siempre, borrarlo de su memoria como si tuviera alguna pócima para que no quedara nada en su mente, cosa evidentemente imposible.


-Algún día me pasara lo que al gato… ¿O era el perico?  -no podía recordar aquella frase tan conocida, pero ¿Qué más daba? Solo restaba uno de los palcos privados por ojear y luego vería con que divertirse, sin embargo lo curioso del caso es que al meter ligeramente su cabeza en el interior no vio a nadie, tampoco escucho sonido alguno, pero en los registros figuraba que alguien había pagado para sentarse completamente solo en ese sitio. Intrigada se metió completamente, cerrando la puerta tras de sí, segura de que si alguien venia debería mentir, no tenía idea sobre lo que diría, pero lo pensaría llegado el momento -¿Quién sería tan torpe como para pagar por este sitio y no utilizarlo? –indago con cuidado, llevándose la grata sorpresa de que el palco no estaba desocupado, por el contrario un joven de rubia cabellera dormía plácidamente recostado en tres de los asientos , Momo lo miro con cierta gracia, apunto de echarse a reír, segura de que esa, debería ser la “habitación de hotel” más cara de la historia, porque si solo fue  dormir no tenía sentido que pagara tanto. Divertida con la situación se acercó hacia él, acuclillándose a su altura conforme la diestra se elevaba picándole la mejilla al mayor, antes de jalarla con delicadeza -Kyaaa… es tan suave –con un esfuerzo sobre humano por no gritar continuo con su indagación, ahora posando la misma mano en la cabellera ajena -Esponjado… como una oveja… –palmeo un par de veces su cabello, aplastándolo antes de devolverle su forma, completamente divertida con la situación, tomando al hombre frente a ella como una especie de juguete, después de todo, la mayoría de los sujetos con quienes tenia tanto contacto eran tomados como comida pasajera y ellos a su vez la veían a ella como un pequeño juguete con el cual zacear sus deseos, porque según recordaba no había tenido oportunidad de pasar una noche completa con algún hombre, o el tiempo suficiente para verle dormir, por eso estaba tan fascinaba, inspeccionando con mayor detalle a tamaño bello durmiente -Aquí esta durito –rápidamente había llegado hasta el torso contrario, bajando hacia el borde de la camiseta la cual elevo al estirarla con dirección al techo, sin subirla por la piel del chico, casi como si formara la entrada a una cueva, puesto que no terminaba de entender porque era tan duro por partes y suave por otras, ella era suave por donde se la tocara pero él no -Realmente… los hombres son demasiado extraños –volvió a bajarle la camiseta conforme soltaba un suspiro, pero lo que no se esperó ver al hacerlo eran aquellos ojos azules completamente abiertos, observándola con detenimiento -Yo… querido cliente… –estaba frita, seguramente la acusaría de acoso y con ello el inhibidor sobre su cuello seria accionado para mandarla a dormir de puro dolor al haber increpado a un cliente. Tenía que pensar que hacer, porque no quería volver a sentir aquel dolor, a tal grado que con tal solo el recuerdo su mano se dirigió a tocarlo mientras su rostro normalmente alegre palidecida -So… solo… yo no… no hice nada malo –se apresuró a manifestar, desviando el rostro, pero su mirada violeta seguía fija en el rostro ajeno, sabía que debía disculparse o mínimo no actuar como una niña a quien atrapan mientras intenta robarse el frasco de galletas -Es que… estabas dormido, y esponjado, y suave y duro… y… –sola se enredaba, emitiendo un fuerte suspiro al final -Solo… no me delates… y yo…  -busco recordar la última vez que había comido, según sus cálculos fueron unos 3 días, y de momento no necesitaba alimento, pero según su experiencia todos los hombres eran iguales y si con ello lo silenciaba, no le importaba juguetear un poco con aquel rubio, al menos era lindo -Jugare contigo… –con calma solto su chaleco, empezando a desprenderse la camisa, dejando a la vista el negruzco collar de la tienda, que la delataba como una mascota más de la enorme isla de Myr, solo un pequeño juguete a manos de personas acaudalas como seguramente era el bello durmiente cercano a ella -A menos que te agraden los hombres… si ese es el caso… no creo poder satisfacerte pero… no hagas que me castiguen –repitió mirándole desde su posición aun arrodillada, la misma que tomo conforme lo había estado escudriñando, pero ahora su rostro bajo lograba hacer que sus ojos se vieran más grandes y lastimeros, mientras que su dulce voz casi al punto de quebrarse era algo que enseño muchas veces en el pasado y solía surtir efecto cuando quería algo, pero como toque final, la camisa desprendida hasta el inicio de su busto era un toque extra, consiguiendo la mezcla entre la inocencia que no tenía, y la sumisión de la cual tampoco era partidaria, pero admitía que saber fingir ambas cosas, al final de cuentas, le habían salvado el cuello más de una vez en el pasado.

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Atuendo: Traje de la izquierda, sin corbata

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Re: El Rubio Durmiente ~Priv Shu

Mensaje por Shu Toirumi el Jue Mar 17, 2016 2:17 am




El Rubio Durmiente
Con Momo en el teatro, 21:15 hrs


Shu salió de su casa con ambos auriculares puestos, pausando su música por un momento para detener un taxi e indicar al conductor su destino; el rubio miraba distraído, a través de la ventana, el mar de gente que recorría las calles de Myr a esas horas, contando  entre ellos a personas que volvían cansadas de su trabajo, adolescentes que reían acompañados de sus amigos, parejas que caminaban tomadas de la mano y personas que simplemente buscaban entretenerse para finalizar con el día de una forma divertida; su plan era parecido a ese. Después de algún tiempo más de camino, el auto se detuvo frente al teatro principal de la ciudad, lugar prestigioso por sus obras de calidad, las exquisitas presentaciones e incluso su arquitectura misma.

A el ojiazul nada de eso le importaba, en realidad, había ido ahí sólo para apreciar la banda sonora de la famosa obra de Shakespeare “Macbeth” que, si no se equivocaba, tendría el acompañamiento musical de una afamada orquesta, conocida por sus maravillosas interpretaciones de violín, principalmente. Entró directamente por las escaleras reservadas al área de palcos, habiendo él apartado uno desde hacía algunos días, especificando en la recepción que no deseaba que nadie más se sentara con él. Abrió la puerta del palco que le correspondía e ingresó, satisfecho al comprobar que sus órdenes habían sido seguidas al pie de la letra; el dinero extra que pagó había valido la pena. Caminó hasta el balcón y observó como otras personas se acomodaban en la parte de abajo; Subió el volumen de sus audífonos para ahogar el molesto sonido de las conversaciones ajenas, siendo la más ruidosa la de unos sujetos que apostaban en el palco contiguo al suyo Ahhh… que fastidio… pensó. Pasó el siguiente rato consultando la  hora en su móvil, ansioso por ver el comienzo de la obra y poder recostarse para apreciar su música, eso era todo, no deseaba nada más. Al cabo de algunos minutos, su anhelo se vio cumplido levantándose el telón e iniciando la interpretación de los músicos para dar ambiente a la obra.

El rubio se recostó a lo largo de tres de los bancos acolchonados y cerró los ojos, totalmente entregado a la música que embriagaba sus oídos con sus notas altas y bajas, así como las bellísimas tonadas que, de vez en cuando, los violines emitían en magistrales solos. Una pesada sensación de letargo comenzó a invadirle y, de a poco, fue cerrándolos ojos; su ya acostumbrado cerebro se encargó de que, a pesar de estar dormido, Shu pudiera continuar disfrutando de la melodía, que comenzaba a tomar intensidad. Sus sueños iban y venían de uno a otro hasta que, de forma repentina, sintió una leve presión en la mejilla que le hizo despertar; prefirió no abrir los ojos, pero permaneció atento a los constantes piquetes que recibía, sintiendo un delgado dedo hundirse en su carne blanda. Un chillido de emoción le hizo descubrir que era una chica quien se divertía con él; rápidamente, los dedos que antes recorrían su cara pasaron a acariciar su cabello, escuchó de nuevo a la voz femenina hablar de lo suave que este era. Le dio tentación revelar que estaba despierto, pero prefirió esperar un poco más… o al menos así fue hasta que sintió el tacto esta vez en su torso ¿qué coño está haciendo esta mujer? Se preguntó al tiempo que abría disimuladamente un ojo. El rubio observó a la chica que seguía muy entretenida analizando la “Dureza” de su abdomen, pero no pudo evitar abrir los ojos con sorpresa cuando la pelirrosa levantó su camisa para analizarlo; la escuchó susurrar algo sobre la extrañeza de los hombres y luego su mirada se cruzó con la de ella.

La chica, entre balbuceos, se excusó de su actitud, justificándose con la textura de él entre otras cosas –Ahh… ¿no deberías, mínimamente, conocer al chico antes de comenzar con las caricias?- preguntó con voz adormilada y serena. Ella comenzó a tartamudear el que no la delatase, cosa que le fastidió hasta que, de la nada, propuso jugar con él. Shu permaneció en silencio por algunos segundos, confundido ante la extraña negociación; no apartó su mirada  cuando ella se deshizo del chaleco que llevaba y luego comenzó a sacarse la camisa frente a él, dejando a la vista un collar con el que determinó era una mascota. Sin poder evitarlo, una sonrisa atravesó su rostro para luego comenzar a reír –Vaya espectáculo- decía entre risas – llegas y toqueteas a un desconocido para luego proponerle jugar con él- se detuvo para volver a reír –Que mujer tan obscena y extraña…-. Se enderezó hasta sentarse y miró de nuevo a la chica arrodillada frente a él, era guapa, pero ese no era un motivo para aceptar su propuesta sin más. La carcajada del tipo en el otro palco hizo que el ojiazul se molestara –que ruidoso… ni siquiera en un teatro se puede apreciar bien la buena música…- comentó en voz baja mientras dirigía de nuevo su atención a la canción que tocaba la orquesta en ese momento. Se volvió un minuto hacía la pelirrosa –dime, pervertida… ¿te gusta la música?-



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Re: El Rubio Durmiente ~Priv Shu

Mensaje por Momo el Vie Mar 18, 2016 10:49 pm




El Rubio Durmiente
Priv. con Shu en el Teatro a las 21hs

Si debía de ser sincera, el hecho de utilizar su cuerpo como un pago para no sentir aquel horrible entumecimiento en su anatomía, gracias al molesto collar del mercado, no terminaba de agradarle, pero a medida que su vida fue evolucionando, comprendió que cualquier medio es bueno con tal de lograr tus objetivos, es decir, si con ella lo hacían, entonces ¿Por qué la joven no debería aplicar la misma regla para con todo el mundo? Era simple y mera lógica.

Lo curioso del caso, es que el rubio no había actuado como Momo creyó en un inicio, puesto que normalmente los hombres, con tal solo una insinuación se mantenian babeando el piso por el cual andaba, ella lo había vivido antes, muchas, demasiadas veces, tantas como para poder tratarlo como una regla más del libro “Que haces para obtener lo que precisas…”, en el mercado le servía, en los diversos trabajos que tuvo también, pero… ¿Qué tenía aquel joven de diferente? Quizás lo que difería era que se había prácticamente negado a ella de una manera bastante cortes, solo le dijo obscena, extraña y pervertida, pudiendo alegar palabras mucho peores que en antaño le dedicaron, pero que realmente a tamaña altura no le importaban, ella era una súcubo hecha y derecha, por ende el sexo era su alimento y si por precisarlo era una cualquiera, pues lo seria, porque no pensaba morir para que la gente la aclamara como una dama.


-No te manoseaba… solo yo… –dejo de sostener su camisa a medio abotonar, para posar sus manos tapadas hasta media palma por la descolocada camisa, sobre su regazo, mirándolo con un ligero sonrojo, debido a la extrañeza de la situación, no podía terminar de aceptar que le habían rechazado de forma tan… ¿Indirecta? -Ins…peccionaba un poco… eres algo extraño para mí, bueno… los hombres en su mayoría lo son –bufo por lo bajo, consiguiendo que su fleco se elevara en el aire, antes de verlo completamente confundida -¿La música? –entrecerrando la mirada busco doble sentido a sus palabras, sin ser capaz de encontrárselo, consiguiendo que terminara de juntar sus parpados para centrarse en la melodía. Sabía que era buena, no por nada eran una orquesta tan aclamada, pero… había algo que no funcionaba bien, quizás era apenas perceptible para un odio normal, pero para ella, quien en su niñez fue instruida con rudeza simplemente para volverse en algo que su padre jamás aceptaría, le parecía un juego de niños el poder detectarlo -Es buena… –concedió volviendo a abrir sus ojos, dejando que aquellos faroles violáceos fueran a parar en el calmado cielo de verano que era la mirada del joven rubio -Pero si debo ser más crítica… el piano está ligeramente a destiempo, y el violín… dudo que sea el mejor día de su interprete… no tiene el menor sentimiento, es como si estuviera y al mismo tiempo no… –completo suspirando por lo bajo, aquello bien podría dejar entrever que en su pasado estaba acostumbraba a ser una pequeña dama de sociedad, algo completamente diferente a la mascota acata ordenes en que se volvió, pero que él se diera cuenta o no, simplemente no le interesaba, era algo de su pasado que nada tenía que ver con su ahora -Pero es solo mi opinión, la que realmente cuenta es la de usted, querido cliente –si bien exclamo aquello, su mirar cerrado y rostro apático indicaron que decirlo realmente no le agrada en lo más mínimo, porque era así, no quería decirlo, pero era parte de su trabajo en aquel lugar, casi como una regla pre-establecida entre todos los trabajadores a tiempo parcial “El cliente, siempre tiene la razón”, y si para colmo eras una mascota, eso era el doble de estricto -Pero dígame… esto… –se señaló completa con su diestra, antes de llevar el mismo dedo debajo de su mentón, completamente curiosa y con una mirada por demás inocente e intranquila -No será necesario… o de todos modos ¿Piensa delatarme diciendo que lo estuve… bueno… manoseando? –volvió a removerse inquieta en su lugar sobre el suelo, sabía bien que con una sola palabra del contrario estaría frita, en muchos sentidos, incluso el literal si por esas cosas de la vida a su opresor le entraban ganas de electrocución -Es decir… soy una súcubo, así que realmente no me molesta… es casi como un tentempié jugar un poco y si con eso… aseguro que no activaran esta porquería… –volvió a tocarse el collar sin apartar su mirar del joven, siendo lo más honesta y explicativa posible, porque si solo la rechaza ante el hecho de que ella luego lo acusara de violación o algo similar, estaba completamente equivocado, porque acabaría siendo la palabra de una súcubo contra un hombre de dinero, y ello era un pierde o pierde para Momo -Estará bien por mi… claro está que podemos solo sentarlos y hablar de la música, y como el del violín parece buscar matar gatos con ese sonido… pero esa decisión recae en usted, estimado cliente


Jugar o no jugar no era el dilema allí, tampoco un rechazo o una aceptación, lo único que contaba de momento era como poder pagarle por su silencio, ya fuera tomándolo como su cena o compartiendo un momento de disfrute mutuo entre dos amantes de la música, eso solo si, el sujeto del palco contrario se callaba de una buena vez, porque su risa era demasiado estridente.

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Re: El Rubio Durmiente ~Priv Shu

Mensaje por Shu Toirumi el Lun Mar 21, 2016 1:43 am




El Rubio Durmiente
Con Momo en el teatro, 21:30 hrs


El rubio siguió mirando por el palco, más no prestaba la mínima atención a la obra, en su lugar, veía atento a la orquesta tocando en la parte baja del escenario. Esperaba cualquier respuesta de la chica, algo como un "es bonita" o "no me gusta mucho" cosas simples; por ese motivo, sus orbes azules se abrieron por la intriga cuando la escuchó hablar del destiempo del piano y el desafine de un violín. Se giró hacia ella, hablándole de frente, en un tono de voz no muy alto - Uhmmm... La mujer pervertida sabe de música..- Miró su rostro; se veía preocupada aún -En efecto, el piano está a atrasado algunos segundos...- confirmó su observación -pero estás equivocada con respecto al violín... está perfectamente. Lo que está fallando es la viola..-  dirigió la vista de nuevo al escenario, como si sus ojos pudieran detectar el error del músico.


De nueva cuenta, su mirada se cruzó con la violácea de ella, no pudo evitar fruncir el ceño al escucharlo -basta ya con eso de querido cliente... es molesto. No intentes estar de acuerdo con todo lo que yo digo...- dijo serio, es que en serio eso le frustraba; era imposible el hecho de que una persona concordara perfectamente con otra que no conocía y le diera la razón en todo. Fastidiaba, era algo hipócrita. -No me interesa su estás de acuerdo o no conmigo, te hice una pregunta a ti, no a mi espejo- concluyó. Centró su atención de nuevo en la música hasta que la voz de la joven volvió a sonar, preguntando si el sexo no sería necesario. A él no le importaba; después la chica comentó ser una súcubo, diciendo también que eso no le importaba demasiado. -Creo que la raza es lo que menos importa a la hora de tener relaciones... si tú eres una obscena que quiere acostarse conmigo bajo el argumento de ser súcubo no funcionará... - aclaró. Sonrió ante el comentario de ella, si bien, el sonido no mataba gatos, si lo torturaba a él.


La estruendosa risa del sujeto volvió a resonar en el ambiente, esta vez de manera aun mas potente. Shu no pudo soportarlo más; se levantó de su asiento y, sin mediar palabra, abandonó su palco, tocando con fuerza en la puerta del contiguo. no esperó un respuesta y entró, dirigiéndose al hombre que continuaba riendo, tomándolo por el cuello y levantándolo de su asiento -Asqueroso gusano, escúchame bien... pagué bastante por escuchar esta obra de la mejor manera posible.. no voy a permitir que un idiota como tú y su molesta risa me arruinen la noche...- entrecerró los ojos y miró amenazador a los hombres que estaban sentados con él, que se habían levantado haciendo ademán de detenerlo - Lárgate ahora... o me voy a asegurar de que tu risa no suene nunca más... ¿has entendido?..- lo empujó con fuerza de nuevo al asiento y salió de regreso a su palco.


-que molestos...- murmuró mientras cerraba los ojos de nuevo y continuaba escuchando la obra, que ya iba por la mitad.


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Re: El Rubio Durmiente ~Priv Shu

Mensaje por Momo el Mar Mar 22, 2016 6:05 pm




El Rubio Durmiente
Priv. con Shu en el Teatro a las 21hs

No podía negarlo, él le gustaba, realmente había algo en aquel hombre que le intrigaba de pies a cabeza. Quizás era por su esponjoso cabello, aquellos intrigantes ojos azules, la dureza de su abdomen, el que fuera el primero en negársele ante tamaño ofrecimiento o… ¿Quién sabe? Solo comprendía que no era como los demás.

La joven súcubo presto atención a las palabras del mayor, fijándose en que al parecer era verdad el hecho de no ser el violín lo que funcionaba mal en aquella orquesta, sino la viola, inclusive su músico tenía un notable gesto de preocupación, quizás debido al temor de ser atrapado, cosa que el cliente de la pelirosada ya había hecho, incluso desde tan larga distancia donde la música parecía empezar a perderse.


-No soy su espejo estimado cliente… además yo… –antes de decir otra palabra, la sonora risa del “vecino” de palcos le alerto, pensaba ir a pedir de favor que detuviera tanto jaleo puesto que molestaba a los demás espectadores, pero en cambio el vampiro se le adelanto, saliendo a paso presuroso. Casi como un rayo Momo pego su oído a la pared que les separaba, sonriendo de manera altanera, orgullosa y con un toque de diversión por tamañas palabras, imaginando la forma en que el contrario se estaba comportando… realmente no se había equivocado en centrar su mirada en él, aquel rubio tenía un algo inesperado… actuaba tan calmado, tan sereno y de golpe tenía un ataque de enfado -Je… es un dulce bastante tentador… –sonrió para sí misma, mordiéndose el dedo índice con fuerza, buscando calmar sus ansias, quería probarlo, quería ver los limites ese espécimen masculino, saber que tanto podría divertiste con él, porque… de inicio a fin le estaba incitando sin siquiera darse cuenta -Regreso rápido… –sonrió divertida mientras no perdía la visión del cuerpo contrario conforme ingresaba de nuevo en su palco. Desde el instante en que escucho la discusión, no se había apartado de la pared divisoria, puesto que le importaba poco y nada que el supiera que espiaba la charla, si se lo hacía destacar no se lo negaría -Dime corderito… ¿Te gusta increpar a las personas que te molestan? –la actitud de la ojilila había cambiado, lo miraba con cierta coquetería conforme se le acercaba, necesitaba saber más, saciar esa sed de conocimiento, aquella intriga que le despertó, y solo conocía aquel modo coqueto de actuar que ya estaba completamente arraigado a ella -Je… no espere que fueras tan apurado a detenerles, incluso se quedaron completamente en silencio –finalmente frente a él, lo tomo de una de sus manos, guiándolo hacia su asiento, subiéndose ella al contrario, con sus rodillas flexionabas sobre este y sus palmas contra el apoyabrazos. Él le había solicitado que se comportara con total libertad y eso hacía, actuaba como una joven que siempre había estado a su lado, viejos conocidos, amigos de años atrás, a pesar de llevar un lapsus de quizás, como máximo, media hora en compañía del otro -Me agradas corderito… eres suave, duro, determinado, enérgico y también extrañamente calmado… además te duermes donde sea al parecer –llevo sus labios a la mejilla del vampiro, besándola sin problema antes de rotar su cuerpo sentándose adecuadamente en su lugar mientras apoyaba su mejilla en el hombro del rubio conforme entrelazaba sus brazos en el contrario, casi parecía una cita adornada con una dulce música de fondo -Dime… ¿Te agrada más que me comporte de este modo… eh… estimado cliente? –no pudo evitar soltar una risilla en cuanto lo trato nuevamente con esa formalidad, solo que esta vez se trataba de un juego, en lugar de aquella molesta cortesía tan típica para la gente en su posición -Por cierto aun no me presente, y tú tampoco corderito –apretó un poco más el brazo ajeno, ciñéndolo a la forma del canalillo de sus pechos para captar su atención -Mi nombre es Momo Velia Deviluke… pero puede decirme Momo –creía que era la primera vez que se presentaba con su nombre al completo, pero él se lo había ganado al completo, lo sentía merecedor de confiarle incluso, hasta el apellido de la familia de su madre, aquella casa de demonios tan reconocida, misma que le dio la espalda luego de 7 años viviendo en aquella enorme torre de la mansión -Como mencione antes, soy una súcubo y por si el collar no lo dejo en claro una mascota del mercado –acabo por sonreírle, era divertido el contar sus datos como si buscara hacerle promoción a la mercancía -Tengo 16 años, sin novio, esposo ni tampoco un amo… ¿Pobre de mí, cierto? –esta vez, entre pequeñas risas, pestañeos coquetos y miradas cargadas de malicia, acabo mordiendo el cuello del rubio, sin mucha fuerza, tan solo dejándole una pequeña marca roja -¿Y tú… corderito, quien eres exactamente?


Comprendía que se estaba aventurando a un mundo desconocido, un algo de lo cual no sabría cómo salir bien parada pero, si ya tenía todo predefinido desde antes ¿Dónde quedaba la diversión?

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Re: El Rubio Durmiente ~Priv Shu

Mensaje por Shu Toirumi el Mar Mar 22, 2016 10:44 pm




El Rubio Durmiente
Con Momo en el teatro, 21:45 hrs


Ingresó de regresó a su palco, donde atrapó a la pelirrosa apoyada en la pared que los separaba de donde el hombre estaría ahora recogiendo sus cosas. No se molestó en decirle nada, limitándose a acomodar la solapa de su saco y observar al nervioso violista, que temblaba ligeramente, aumentando su error con ello. Quizás las demás personas en el auditorio no se darían cuenta, pero los oidos de los conocedores en música se percatarian de inmediato pues, aunque no sonaba mal, se podía percibir la presión inecesaria sobre las cuerdas, y la fuerza demás con la que ceñia el arco del instrumento; las notas sonaban forzadas, quitandole la belleza natural a la música haciendo que ésta sonase como una mera grabación. Y asi era todo para él... un simple instrumento arruinaba una obra en la que participaban 60 más.


La ojilila se comportó curiosa, pues no tardo en hacer notar su anterior acción -no los increpo... los callo: pagué mas del precio estimado por solicitar estar solo y, aparte de tener que escuchar al violista desafinado, deber aguantar a ese imbécil con su risa.. no lo soporto... si quiere apostar y reir debió haber ido a un casino...- dejó de hablar en cuanto la joven frente a él tomó sus manos, mirándola serio cuando se sentó sobre el de aquella manera. La escuchó atento conforme ella hablaba, quizas estaba en lo cierto, si bien prefería ahorrar energía en la mayor medida posible, también había ocasiones en que se comportaba activo y atento, demostrando la fuerza fisica que poseía. Pero esas ocasiones eran vagas. No se movió al recibir el beso en la mejilla, mirándola inexpresivo, aunque un ligerísimo tono rosado le tiñó el rostro -Veo que tomaste muy literalmente mi comentario...- fue lo único que dijo, incluso cuando la chica se aferró a su brazo de ese modo, pudiendo el rubio sentir el contacto de sus pechos contra su propio antebrazo. La escuchó presentarse, al parecer aquella joven de obscenos pensamientos se llamaba Momo y, según lo dicho por ella, era una sucubo de 16 años; bastante joven. Le llamó la atención la manera en que le hablaba, formal a momentos y con un atrevimiento juguetón en otros. -No tengo porque decirte quien soy... tú me has dado tus datos por voluntad propia...-


La actitud del rubio cambió radicalmente al sentir los labios de ella sobre su cuello.  No se demoró casi nada en avalanzarse sobre ella, tomandole ambas manos entre una suya y colocandolas sobre su cabeza, pues ya la había recostado en los asientos. Se situó sobre ella, inclinandose al grado de tener solo algunos centímetros separando sus caras -no deberias actuar de ese modo con un hombre que no conoces.... no sabes cómo podria reaccionar y que te podría hacer...- se acercó un poco más -es peligroso provocar de ese modo...- hizo ademán de besarla, retirándose justo cuando sus labios estaban por tocarse. Sonrió mientras se sentaba -Y.. esa es una clase de porque no debes provocar a los hombres... y menos a mí..- clavó su mirar azul en los ojos de ella un momento -Soy Shu Toirumi... vampiro puro, 165 años... si el que esté solo en un palco de esta clase no lo demuestra, soy el jefe del adinerado clan Toirumi...- habiendo dicho esto, se colocó los audifonos y volvió a cerrar los ojos. - joder... si la música no mejora en diez minutos... me iré..... ah.. que pereza...-



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Re: El Rubio Durmiente ~Priv Shu

Mensaje por Momo el Jue Mar 24, 2016 4:51 am




El Rubio Durmiente
Priv. con Shu en el Teatro a las 22hs

Debía admitir que no había pensado que él haría aquello, en ningún momento a su cabeza llego la idea de que el rubio acabaría por dejarla bajo su cuerpo, aprisionándola con su peso, sosteniendo sus muñecas sobre la cabeza con tan solo una mano, mientras ambos seguían en aquel palco, a la vista de todos y al mismo tiempo de nadie, puesto que habían pocas probabilidades de que alguien volteara a verles.


-¿No debería? Pero si fuiste tú quien dijo que me comportara como yo soy... y lo que yo quería era justamente esto... -con una pequeña risilla ladeo suavemente su cabeza para verlo mejor. Los cortos cabellos de la chica rozaba su descubierto hombro, mientras que la ahora aún más desarreglada camisa permitía que parte de su busto reluciera, aun cubierto por un delicado sujetador en tono rosa pálido, no negaría que realmente deseaba probar un poco de tan apetecible dulce como aquel, pero en cuanto sus labios iban a hacer contacto el vampiro se separó, sentándose para darle un pequeño sermón sobre como debía comportarse antes de proveerle datos sobre sí mismo, pero, si bien por un lado Momo se encontraba feliz al conocerle un poco más, no podía quitarse de la cabeza el hecho de que la dejo con ganas de saborearlo más de una vez -Shu, vampiro... 165 años, lo tendré en mente para la próxima vez -finalmente se sentó, sin tomarse el tiempo de reacomodar sus prendas a cada segundo más desarregladas, porque, francamente, para quien fuera que notara a la chica ahora, pensaría que habían buscado arrancarle la camisa, cuando la realidad distaba mucho de aquello puesto que la pequeña súcubo deseaba que el vampiro realmente se atreviera a ponerle un dedo encima, pero tal como lo veía aquello no sucedería -Si te soy honesta dudo que la música llegue a mejorar... cuando el estrés ataca a alguien es complicado salir de ese pequeño espiral, pero... no tienes por qué irte aun, bien podríamos divertirnos un rato los dos ¿No crees? -Esta vez fue la joven quien acabo por derribar al contrario sobre los asientos, debiendo montarse en su cadera mientras la pierna derecha se flexionaba en el asiento para tener algo de soporte, y la izquierda sobre el suelo gracias al poco espacio disponible para albergar dos juegos de piernas, para ella era simple lógica y realmente se notaba la costumbre que la joven tenía en un espacio tan pequeño. Sin más dilación la pelirosa recostó su cuerpo sobre el ajeno, casi como un animal al asecho, mirándolo directamente a los ojos -Entonces... continuare en lo que te habías quedado corderito -no dijo más, las palabras sobraran y a Momo realmente le apetecía hacerse entender de otros modos, tal como sus labios presionándose fuertemente sobre los labios de Shu, robándole un beso fugaz, posesivo, arrebatándole el aire que seguramente no necesitaba al ser un ser infernal como ella, sin embargo, en el mismo momento en que la chica se separó, abriendo al completo su camisa para dejar ver tan clara piel que la súcubo poseía, el sonido de la puerta abriéndose capto su atención, detrás de la misma se encontraba otro de los acomodadores quien inevitablemente se sonrojo y le exigió que dejara lo que fuera que hacía para ir a trabajar, porque ya se había demorado demasiado - Maldición... en un momento iré -replico inflando sus mejillas de manera infantil, detonando la real edad que tenía, y sobre todo lo frustrada que estaba. Con un largo suspiro de derrota, se acercó a los labios del vampiro robándole un ligero y fugaz beso antes de ir hasta su cuello, mordiéndole para marcarle - Fue un placer conocerte Shu... quizás te encuentre de nuevo corderito -con agilidad se levantó de su cadera, acomodándose tanto ropa como cabello, antes de guiñarle un ojo al rubio caminando a la salida, después de todo necesitaba trabajar o la castigarían y aquel pequeño encuentro con el Toirumi había sido mucho más divertido de lo que pensó seria en un inicio, dejándole con la sensación de querer verlo una vez más y así, poder increpar un poco más a tan curioso hombre.

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Re: El Rubio Durmiente ~Priv Shu

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