Paseando en el centro comercial

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Paseando en el centro comercial

Mensaje por Kiyoshi el Lun Mar 14, 2016 9:44 pm

Kiyoshi había salido rápidamente luego de sus clases, tenía un objetivo en mente y por lo mismo había dado aviso el día anterior de que demoraría un resto en regresar a la tienda de mascotas. Planeaba ir a la zona comercial en busca de ropa nueva y quizás una mochila, todo dependía del precio al que estuviera lo que necesitaba. Debido al dinero que había ganado en uno que otro trabajo, podía ir y ocupar parte de eso en lo que requería para poder tener de cambio y no solo las prendas que le facilitaron en la tienda donde residía. Deseaba vestir algo propio, no prestado, ese era el motivo principal del cambio en su triste guarda-ropa además de poder revisar el precio de otros artículos para futuras compras. Kiyoshi jamás fue un joven que deseara ostentar accesorios costosos, menos ropa con alguna marca específica, pero desde que comenzó a ir al instituto a mano de la tienda de mascotas, comenzó a sentir mayor interés en su aspecto.

'Quisiera saber si habrá algo que valga la pena...' Meditó Kiyoshi mientras sostenía con fuerza la mochila que llevaba al hombro, quería algo módico pero que fuese agradable a la vista y no algo 'genérico' como él les decía a ciertos artículos. El moreno mantuvo la mirada al frente en todo momento sin querer desviar ni distraerse con alguna otra cosa, ya que al adentrarse en la zona comercial abundaban los centros de juego y locales de comida rápida, muchos grupos de personas iban y venían hablando de lo divertido que era tal o cual lugar y la curiosidad de Kiyoshi era bastante grande, pero su determinación fue mayor y pudo sortear todo obstáculo en su camino al centro comercial. Una vez se encontró frente al recinto se sorprendió por la magnificencia del sitio, era muchísimo más grande de lo que pudo pensar y al compararlo a otros lugares a los que había ido incluso con quien fue una vez su patrón. Kiyoshi se mostró emocionado, sonrió al saber que habría gran variedad en la inmensidad del sitio y por lo mismo se apresuró en entrar por uno de los laterales del edificio.

Apenas entró fue recibido por una frescura diferente a la acostumbrada, un aroma nuevo y un gran murmullo proveniente del gentío que aún a esas horas en un día de semana merodeaban buscando que comprar o solo por pasear un rato. El moreno se dispuso a caminar con tranquilidad ya que el paso dentro de ese sitio era moderado, es más, raro sería ver a alguien apresurado en un lugar dedicado a detallar lo ofertado. Dudó al inicio que camino seguir, todo se veía atractivo y solo estaba seguro que se daría el tiempo suficiente para poder mirar la mayor parte de tiendas antes de decidir que comprar. Optó por la derecha siguiendo a un pequeño grupo de personas, por ese sector se apreciaban diversas tiendas que vendían aparatos electrónicos que comprendían desde auriculares hasta computadores portátiles. Lo más notorio era lo cromado de diversos artículos y eso llamó la atención del moreno, pero bien sabía Kiyoshi que solo sería torturarse un poco al saber lo costoso de todo lo mostrado en las vitrinas. A lo mucho podría obtener algo pequeño, pero comprar un accesorio sería perder el objetivo que le llevó al centro comercial en primer lugar. Suspiró resignado a solo mirar y continuó su andar pausado y relajado.

'Cuando tenga un mejor trabajo... tal vez, vendré más animado' pensó al mirar cierto artículo que destacaba al tener una gran rebaja. Miró con cierto pesar la tienda y siguió su caminata, pasó por otras tiendas solo mirando los exteriores y se volvió a detener cuando apreció una joyería que se especializaba en plata y no en oro como la mayoría que había visto. Eso hizo que olvidase su bajo presupuesto y no porque pensara que las joyas fuesen algo más barato, simplemente se le hacían curiosas e incluso consideraba tener en un corto plazo alguna pulsera o anillo. Se acercó finalmente a la tienda que estaba a unos pocos metros, no tenía muchas personas merodeando, pero si había dos clientes en el interior que se notaban amantes de las joyas.

Al quedar frente a la vitrina pudo ver su propio reflejo en el amplio vidrio, Kiyoshi lucía el típico uniforme escolar que consistía en una camisa blanca, una corbata de color azul y un pantalón de color negro un tanto opaco. Al ser verano no debía portar chaqueta y la camisa tenía las mangas cortas, pero Kiyoshi no la llevaba bien puesta ya que la tenía desabotonada en su totalidad mostrando una camiseta negra abajo y la propia corbata estaba sin anudar sosteniéndose por el dobladillo del cuello de la prenda blanca. Su cuello entonces mostraba casi con orgullo el collar impuesto en la tienda de mascotas, uno negro delgado, no tan aparatoso como podría esperarse en una mascota.

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Re: Paseando en el centro comercial

Mensaje por William W. Wade. el Jue Jul 21, 2016 8:11 am

Los días de trabajo habían sido algo agitados, no tanto por el tema de las ventas, oh no, si no más bien por  el tema de tener que aguantarse y tragarse los sonidos de las quejas de las mascotas que eran atrapadas recién, la nueva mercancía y así mismo de los que eran capturados de haberse fugado antes, y quién diría que el mestizo había podido terminar asi, o quizás peor, aunque...considerando que parecía que simplemente le entraba por un oído y salía por el otro todo lo que le dijeran, incluso sobre el trabajo, parecía no prestar atención, ya deseaba que la jornada laboral terminase para poder simplemente irse de allí y estirar un poco las alas, quizás, volar un tanto, entretenerse, a saber, todavía habían cosas que no conocía del todo de Myr y podría aprovechar para disfrutar y conocer más a fondo aquella que había adoptado como su ciudad, y claro, gozar de privilegios de "amos" pues dese mucho tiempo atrás, había sido si bien criado en un clan, posteriormente esa mezcla de sangres caótica que tenía en sus venas lo convirtieron en prisionero de uno de sus propios genes para terminar luego como si fuera mercancía, buena suerte que había terminado por escapar antes de ser reconocido en Myr como un pet Ilegal.


Y cuando por fin era momento de salir, abandonó el recinto de las quejas y gritos de pets y simplemente decidió por marchar, todo lo necesario ya lo llevaba consigo, así que estirando un poco las alas tras abandonar el mostrador, se encaminó a la salida, siquiera se despidió y aquello no pareció molestar a absolutamente ninguno de los tipos que se topaba, ni las cuidadoras, ni nadie, pues bien pese al poco tiempo que tenía de estar allí ya estaba más que comprobado que no era muy sociable que se diga. Al salir miró al cielo y simplemente movió las alas un poco para poder moverse y volar, buscando distancia de el mercado negro, y lo más rápido era por supuesto, el volar. Prontamente pudo distinguir la zona residencial y descendió, para poder dejar sus alas contra su espalda, y no golpear a nadie, pues algunas personas, pocas realmente, se habían abierto paso para dejar al híbrido descender, el mirar opaco prácticamente del híbrido viajó hasta dar con la puerta del lugar: el centro comercial. Se integró con calma y acomodó las prendas elegantes, siempre amante de simplemente vestir formal para prácticamente cualquier cosa que hiciera en su vida cotidiana, además, considerando que simplemente del trabajo solía ir a casa y viceversa, era más que obvio que al trabajo le gustase ir bien arreglado. Caminó con calma, incluso una que otra niña, encantada por la apariencia del vendedor, más que nada por el anillo dorado sobre su cabeza que aludía a un  ser puro, si supieran que simplemente era un adorno  que le daba más confusión a la mezcla de sangres todavía, o quizás, más estupidez, pues un híbrido de ángeles a oídos de todos si que sonaba estúpido, ya al detallarse más a la genética, era otro tipo de situación. Caminó con calma para poder ingresar al sitio, las personas allí abundaban y parecían comprar las cosas necesarias, así como cosas inútiles que seguramente terminarían en algún rincón o cuarto de la casa olvidadas, en su andar, su mirar se fijó en algo llamativo para él, no pensó que pudiera ver en un centro comercial un artículo como ese, sus pasos, sonaron en el azulejo blanco hasta que el sonido cesó finalmente, estando frente a lo que pareció a su vista, un estudiante, pero algo inusual y no por estar desalineadocompletamente....bueno...si, pero aparte de ello, el collar de su cuello, él mismo se señaló al cuello para hacerle referencia al chico del collar que portaba.


-Ese collar se parece al que portan  mis pets...- 


Por supuesto, refería a los que él vendía, pues propiamente no poseía ninguno de ellos, se acercó un poco más, el aroma del muchacho... ¿un humano? ... ¿y por qué la ropa de estudiante si era un pet? ... quizás era de la tienda legal, ah, si, aquella de la que aún no tenía mucho conocimiento y aún cuando tenía curiosidad, todavía siquiera tenía el gusto de pisar la recepción. Frunció levemente el ceño al mirar la manera de portar las prendas estudiantiles del chico. 


-¿Por qué estás así mal arreglado? ... -


El único ojo fue atraído por la visión brillante del metal detrás del mostrador, girando el rostro para poder observar más claramente. 


-Uhm ...¿te gustó algo de allí? ... -


Quizás, por entretenimiento, perder el tiempo, podría entretenerse un rato interrogando al chico, a saber, quizás, podría conocer más de Myr y no estar tan "aislado" como decían, de la sociedad.

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Re: Paseando en el centro comercial

Mensaje por Kiyoshi el Dom Jul 24, 2016 3:26 pm

Las joyas en el mostrador le tentaban enormemente, ansiaba poseer alguna solamente para saber que se sentía, al ser aún joven era inevitable sentir envidia por quienes si disponían del dinero para portar accesorios así de lujosos. Aún siendo solamente plata, le causaba gran ilusión a Kiyoshi al ser algo con lo que no contaría, según él, jamás. Sonrió suave pese a sentir algo de frustración por su situación y ladeó el rostro para mirar el otro lado de la vitrina ante él, es en ese momento donde su mirada pasó rápidamente a una figura a su costado. Se sorprendió notoriamente al visualizar, en primera instancia, un halo dorado sobre la cabeza de un joven que, además, mostraba sin problema alguno un par de hermosas alas tras de sí. El moreno le miró un tanto embobado, aun siendo mascota, era la vez primera en que podía ver las alas de lo que Kiyoshi identificó prontamente como un ángel. Antes de siquiera darse cuenta de la fija y quizás molesta mirada que le daba al otro, notó como aquel sujeto le señalaba y le decía algo que cambió su ánimo radicalmente.

¿Sería posible que estuviese frente a un empleado del mercado? ¿Estaría en problemas? ¿Le regañaría? ¿Sabría que pensó en gastar dinero en joyas y no en objetos necesarios para su diario vivir? ¿Le estaría confundiendo acaso con una de sus mascotas al ser él dueño de varias? Las interrogantes eran demasiadas como para poder ordenarlas en su cabeza, por lo que, en un titubeo le respondió — Y-yo aún no soy comprado — respondió escuetamente a la pregunta mientras enderezaba su cuerpo hacia el contrario mirando entonces directamente al parche que el ángel portaba, aunque Kiyoshi no diría nada sobre ello solamente para no parecer más descortés de lo que ya se veía en su actitud — ¿Desarreglado? — se miró las ropas con curiosidad — ¿Tan mal estoy? — le increpó afirmándose los extremos inferiores de la camisa, los cuales estaban arrugados — Estoy fuera de la escuela, así que... me relajé un poco — aquella era una gran mentira que se evidenció por como Kiyoshi apartó la mirada, no era bueno mintiendo, mas no deseaba ser regañado por lucir mal.

Se pasó la mano por la nuca rascando luego su cabeza, se sentía algo nervioso y aquello se debía principalmente a lo imponente que se veía el otro en contraste a lo nimio que era Kiyoshi ¿Cómo competir contra un ser evidentemente genial?, tener alas, portar un halo ¡y con un parche!, el moreno no podía contener la admiración y frustración que en partes iguales se agolpaban en su interior. Ciertamente era una curiosa mezcla de sentimientos, los cuales, fueron interrumpidos por una nueva pregunta que dejó a Kiyoshi un tanto pensativo — Efectivamente, me gustó algo de allí — se atrevió a acercarse un poco más a la vitrina y señalar una cadena de plata con eslabones finos, aquella no tenía colgante alguno, los vendían por separado — ¿No crees que es elegante y no tan ostentosa? — asintió a su propio decir y volteó a mirar de nuevo al ángel — Ah, ¿debería tutear? — se lo preguntó tocándose el mentón con sus dedos, dubitativo.

— Quiero dejarte, no, dejarle — creyó apropiado ser educado ante aquel hombre que aunque no se viera mayor que Kiyoshi, si tenía algo que no podía quitarle de la cabeza al moreno que debía tener cuidado, podría atribuirse al instinto o a una mera cobardía, ambas funcionaban para el menor — ... en claro que yo sigo siendo parte del mercado, al menos así era hasta hoy... ah, no creo que me haya comprado ya ¿o si? — de ser ese el caso, Kiyoshi estaría en grandes problemas por 'faltarle el respeto' a quien sería su nuevo amo ¿Cómo podría aguantar un castigo de alguien a quien ni siquiera se había presentado? y pensó aquello gracias a su historial, donde quien le tuvo siempre tuvo tratos pésimos para con Kiyoshi, por lo que su condicionamiento estaba profundamente marcado.

— ¡Le juro que no me avisaron nada!  — se inclinó levemente tratando de excusarse de alguna manera sin siquiera tener alguna prueba de que sus conjeturas eran ciertas, solo la pregunta formulada por aquel ángel. La actitud contraria no había sido hostil, por lo que al menos, creía que de estar en lo cierto no sería tan malo como podría esperar. Poco a poco levantó la cabeza para mirarle nuevamente buscando alguna seña de aprobación o de relajo, cualquier cosa menos enojo o ira, lo que menos deseaba era comenzar con el pie izquierdo al conocer a una nueva persona. Inspiró hondo y no dijo más nada al no saber que decir o hacer, notándose la tensión que comenzó a sentir a lo largo de su anatomía.

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Re: Paseando en el centro comercial

Mensaje por William W. Wade. el Mar Jul 26, 2016 9:05 pm

Una mascota que aún no era comprada, era gracioso pues él al menos en su área de trabajo no solía ver a las mascotas libres por allí deambulando, ladeó ligeramente el rostro, con un gesto algo curioso por las palabras de aquel muchacho, su aroma... ¿sería humano? sus aromas...ah, se mezclaba con otros aromas, posiblemente de las otras mascotas y de los que se encargaban de sus cuidados, miró el collar que portaba, acercándose un poco para poder extender la mano sin problema y tocar el dispositivo, un rose suave.

-Lo sé...si te hubieran comprado te lo hubieran quitado...a menos que tu amo sea tan cabrón que te lo dejase puesto por capricho... pero lo dudo...-

Eran artículos de los mercados, respectivamente, después de todo. Alejó su mano y volvió su mirar de manera sumamente calmada, tranquila, a los ojos del chico, era extraño, no recordaba haber visto su rostro en ninguno de los catálogos ¿sería mercancía nueva? ... ¿o quizás del mercado legal?... mantuvo su atención en el chico y en su vago intento por arreglarse cuando había soltado el comentario respecto a su apariencia, ver como intentaba arreglarse, el impulso de tener que dejar las cosas en orden, incluyendo a otras personas, tomó las manos del chico y le apartó estas para poder comenzar a acomodar las prendas, retirándole la corbata igualmente, si no la iba a usar más, no era propio tenerla así colgando ¿no?...

-Comprendo...pero una cosa es relajarse y otra lucir desalineado... si no quieres usar la corbata... ten..-

Había tomado la prenda dicha, y doblado para poder hacerla compacta y que pudiera guardarse sin problema, sin arrugarse y sin hacer bulto tal cual, el mirar regresaba unos momentos tras la misma joya que el chico había estado observando antes, posando los dígitos en el cristal, no entendía porque tanto afecto de los humanos por las cosas materiales, en especial las joyas, si eran simple metal... movió ligero su cuerpo cubierto de prendas formales para dejar al humano acomodarse y mirar con atención el artículo que señalaba en cuestión, simple, bonito, no tan llamativa y muy sencilla de portar.

-Es bonita...-

Musitó con un tono suave...antes de poder dirigir el claro mirar hasta donde el muchacho, ¿tutear o no? aquel no era un ser que gozase de molestar a los demás, a menos que se lo merecieran, o si eran mascotas que debían ser tratadas mal por su mala educación, solo allí prefería ser tratado de forma más "poderosa", que se reflejase que los hacía decaer y más, torturarles con imágenes. Regresó su atención al chico, separando su mano del cristal y por ende su cuerpo igual tomando una distancia prudente.

-Como gustes...-

Una reacción un tanto a la defensiva si le preguntaban...quizás en el mercado legal les trataban de manera similar al mercado ilegal... bien, sabía que era aún parte del mercado, sea ilegal o legal, por el collar que tenía portando todavía pero lo que no se esperó en ningún momento fue que aquella persona fuera a confundirle y creer que era su amo...¿que si lo había comprado? estuvo por hablar pero sólo entre abrió sus labios, viendo la reacción ajena ...disculparse... posiblemente lo trataban mal en donde fuera que estuviera, no le sorprendía, él mismo había pasado mucho maltrato antes de poder tener una vida más estable. Se acercó al contrario y le tomó del hombro con la zurda, mientras su diestra, viajó hasta ubicarse en el mentón del humano y hacer que levantase el rostro y que de cierta manera le diera la cara.

-¿Te maltratan acaso? ...¿eres del mercado legal? ... creí que allí los trataban mejor...-

Le soltó para dejar que se integrase y acomodase a voluntad y gusto. Posó su diestra sobre su pecho con calma, a modo de una presentación con su toque normal de educación.

-Mi nombre es William Wodahs Wade...y soy un vendedor del mercado ilegal...no tienes que disculparte ni preocuparte de nada, no soy ni un cazador ni mucho menos...creías que era tu amo nuevo o aglo así....no...yo no tengo de hecho mascota...-

El mirar volvió hacia la cadena que había visto el menor. Comenzó a caminar para poder meterse con toda tranquilidad, y cuidadoso con las alas, al despacho de la joyería, simplemente hablando un poco con el vendedor, hizoque le dieran la pieza en cuestión, y claro, dejó el pago respectivo, ganaba bien como para darse un lujo así, y áun cuando no era de lujos, consideraba quizás una buena disculpa por confundir al muchacho y hacerlo reaccionar tan.... así.

Salió del lugar con la cadena en una pequeña caja de regalo, que extendió hacia el humano.

-Toma. Pero debes prometer que cuidarás más tu aspecto...no me gusta el desorden y eres una cajita desordenada con pies en este momento... -

Y se le quedó mirando, un tanto interesado había que admitir,después de todo no tenía mucho por hacer, así que tenía algo de tiempo libre ...¿por qué no indagar entonces?.


Spoiler:
Siento que no he dejado una buena calidad en el post, lo siento.

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Re: Paseando en el centro comercial

Mensaje por Kiyoshi el Miér Ago 03, 2016 10:55 am

Kiyoshi se mostró nervioso al escuchar la plática sobre el collar y rió bajo — Pues hay personas realmente fetichistas... si es que se les puede llamar así — musitó intranquilo debido a lo sucedido con su anterior dueño. Si Kiyoshi hubiese conocido el trato en el mercado negro, habría decidido dejarse atrapar por tal sitio si eso le garantizaba no volver a los brazos de Erik. Trató de no pensar mucho en ello y optó por ser positivo, en la actualidad podía ser comprado por cualquier tipo de persona, siendo un gran abanico de posibilidades y el moreno creía firmemente en que la fortuna eventualmente estaría de su lado. Sonrió, cambiando su 'aura' al verse más relajado durante unos momentos a lo menos. En lo que sus cavilaciones tenían cabida, sintió como el ángel se disponía a arreglar su vestimenta y ante ello Kiyoshi se tornó rígido, sin ser capaz de decirle nada al creer que podría ser regañado o parecido.

—No presté mucha atención a mi aspecto la verdad —  confesó con sinceridad y le sonrió en lo que veía como aquel cuidadosamente doblaba esa corbata — Gracias, trataré de no verme tan mal en otras ocasiones — tomó nota mental de ello, debía ser más cuidadoso con su apariencia para así no preocupar innecesariamente a otros. Creyó que aquel ángel era gentil y amable, sino ¿por qué habría sido ayudado por uno? El moreno se veía animado y curioso ante el halo que reposaba sobre la cabeza del otro, mas no quiso preguntarle nada al respecto y si hubiese podido le habría sacado una fotografía ante lo 'genial' que le parecía tal cosa. Atendió luego la vitrina y la variedad de joyas presentes que tentarían a cualquiera, al menos así lo creía Kiyoshi.

— Me parece algo genial  — susurró tratando de pensar cuanto costaría, porque en sitios así eran pocas las cosas que disponían de un precio claro, después de todo la mayoría de los residentes disponían de gran dinero o al menos un muy buen trabajo con el cual lucrar. Ante el dinero ¿Servía aclarar los precios? personas como Kiyoshi sufrían por ese tipo de cosas, teniendo que preguntar por el valor de algo solo para desilusionarse al no poder costearlo. Kiyoshi miró luego al hombre a su lado y agradeció silenciosamente el tener permiso para tutear, porque para el menor era muchísimo más fácil no tener tanto honorífico y si no le forzaban al trato formal, mucho mejor para él. Antes de siquiera decirle algo con respecto a ello, sintió como su atención fue dirigida al ángel debido a un movimiento contrario. Tal postura, tal toque y esa mirada causaron intimidarle, quizás por la sorpresa, tal vez por la seriedad ajena, mas no era algo común para Kiyoshi. El nerviosismo anterior regresó y le causó un titubeo, consiguiendo avergonzarle luego por tener una actitud algo extraña para con un hombre tan amable, bajó por momentos la mirada, pero al escuchar esa interrogante no pudo apartarse y tuvo que mirarle con fijeza.

— En la tienda legal nos tratan bien... de-demasiado bien  — susurró aún algo apenado — El problema... ¿cómo decirlo? — Kiyoshi inconscientemente había comenzado a abrirse ante el simple trato aparentemente amable por parte del hombre alado — Yo fui comprado ya una vez... y — le era difícil hablar de aquel hombre que pese a ser un humano al igual que Kiyoshi, era el mismo diablo encarnado — Abusaba constantemente de mi — de solo recordarlo le recorría un escalofrío por la espalda sin poder controlar aquel naciente temor — Aunque ya no... — aquel había abandonado al moreno tras no serle de utilidad, aunque nunca se enteró concretamente de la razón que llevó a Erik a dejarle en el estado en que lo hizo. Iba a continuar explicando, pero la postura contraria atrajo su atención poderosamente.

— A-ah, perdón ¡En serio lo siento! —  se inclinó ligeramente al sentirse mal por confundirle — Solo creí... bueno, eso...  —  se enderezó — ¿Vendedor?  —  aquello le alarmó unos momentos y pecando de confiado, creyó cada palabra que William le mencionó, confiando en él pese a formar parte del mercado negro. Sitio del cual solo había oído pestes. Se demoró en agregar mayor palabra y en cosa de segundos el ángel se le escapó, Kiyoshi volteó a mirarle y se sorprendió al verle en el interior de la tienda. Creyó que el hombre se habría tentado igual que Kiyoshi lo estaba, lo cual generó una suave sonrisa en su faz, mas esta se esfumó rápidamente. Seguía algo inquieto y no porque estuviese junto a alguien cercano al mercado negro, pero el revivir recuerdos dolorosos le sentó peor de lo imaginado. Suspiró y trató de calmarse, se despeinó con la diestra pero al notar lo hecho se arregló rápidamente. — Debo lucir bien —  murmuró son cierta severidad en su faz, no podía volver a verse mal si recién le habían corregido tal actitud.

Antes de percatarse, William se encontraba ya próximo al moreno, quien le miró con gran curiosidad esperando no haber quedado más despeinado de lo que estaba antes de perderle de vista — ¿Cajita desordenada? —  y efectivamente seguía viéndose algo desordenado pese al intento contrario de arreglarle — ¡Ah?!  — tardíamente se sorprendió por el presente que el ángel le ofreció y por instinto lo tomó con la zurda, miró la cajita y luego a William sin saber siquiera como reaccionar — ¿E-en serio es para mí? — aquello generó gran ilusión y sin preguntar más, abrió el pequeño paquete teniendo cuidado de no estropearlo, era muy lindo como para hacerlo. Vio en el interior justamente la cadena en la cual Kiyoshi se había fijado y eso le provocó una sonrisa conmovida y honesta. Se guardó la cajita en el bolsillo de su camisa , pero luego decidió moverla de sitio y ponerla en el bolsillo del pantalón ya que creía que se vería mal ante la ligera transparencia de su camisa. Rápidamente se colocó la cadena que acompañó al solitario collar negro del mercado, Kiyoshi estaba emocionado y por momentos no se puso a pensar en el porque de las cosas, solamente las aceptó tal y como hacía con todo tipo de situaciones en su vida.

— ¿Cómo me queda? —  le sonrió y se acercó al contrario, tomando la misma mano que antes le ofreció el paquete, solo que Kiyoshi usó sus dos manos para poder agradecerle al mecer ligeramente la ajena — ¡Muchas gracias William! — se sentía realmente conmovido por aquel gesto, no recordaba la última vez que alguien le hubiese hecho un obsequio y mucho menos uno tan caro como lo era aquella cadena — Lo aprecio mucho, en serio  — susurró bajando la cabeza unos instantes sin atreverse a soltarle — Te prometo que la cuidaré... y ¡me vestiré bien! —  elevó la mirada para fijarse en el ojo visible de aquel ser — Seré una cajita más ordenada — dijo tomando aquel apodo dado antes — ¡Ah! No te he dicho siquiera mi nombre...   —  apretó ligeramente la mano ajena que aún no liberaba — Lamento eso, no suelo ser así de maleducado... creo —  murmuró y le soltó al notar que le había estado tocado por más tiempo del pertinente — Me llamo Kiyoshi Fujino   — y dio un paso más para acercarse del todo al ángel buscando una cosa, cediendo debido a ello al impulso que nació.

— Es la primera vez que me regalan algo —  y aunque pudiese sonar exagerado, así era la realidad, puesto que toda su ropa era en parte prestada y/o heredada y gran porción de sus vestimentas eran pagadas con lo poco que ganaba de manera esporádica el propio Kiyoshi. Él no pedía nada a nadie tampoco, nunca le gustó ser una carga ni siquiera para el mercado que le retenía al poder sacarle provecho como pet, porque al ser humano más que eso no podía tener en su vida. Acabó por abrazarle con fuerza en una actitud amistosa y agradecida — ¡Además eres el primer ángel que veo!  — rió bajo durante unos momentos — Estoy realmente impresionado — fue sincero y directo, apartándose luego sintiéndose mejor consigo mismo — Déjame invitarte un helado... o quizás café ¿O el cine? — tenía dinero para costear algo como aquello, se sentía en deuda y deseaba compensarle de alguna manera, fuese como fuese.

Off:
¿Tu crees eso? ¡A mi no me lo parece! Así que descuida, desde ya te digo que te has ganado a Kiyoshi con ese regalo -como si no fuese evidente ya- Espero te agrade mi respuesta y que no te incomode la felicidad de Kiyoshi xd

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Re: Paseando en el centro comercial

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