La fiesta del jardín || PV Mirana

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La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Dom Mar 13, 2016 9:52 pm




La fiesta del jardín

— Cuando el sol empieza a declinar —






















Cuantos días habían pasado desde que había borrado cualquier rastro de Wonderland de la mente de Mirana? Eran semanas? Meses? Años? Ya no lo recordaba, el tiempo siempre estaba distorsionado para mi y no tenerla era la peor de las maldiciones pues era como estar de nuevo solo, completamente perdido en el Wonderland donde todas las pesadillas se volvían realidad. Era exasperarte. Una completa locura. La peor de las torturas. Parecía que mis ojos jamás volverían a ver la luz del sol, aquel brillante sol que era ella, aquel sol blanco que quitaba todas mis penas y me instaba a seguir a pesar de todo. El mismo sol blanco que yo había manchado, que yo había roto y había recompuesto de mala manera solo para mantenerla a flote. Que pasaría cuando lo volviera a recordar todo? Tenia miedo. Eso no podía pasar.

Abrí las grandes puertas de la terraza que daba al jardín y me apoyé en la barandilla respirando aire limpio un día mas. Odiaba estar encerrado dentro de la mansión, no podía dejar de ver toda la sangre , la desesperación sufrida, sus gritos, sus lagrimas, ver como casi se precipitaba a la muerte, cuando casi la perdía. Se me partía el corazón.
Pero debía dejar de pensar en eso. Mirana se había ido, lo había dejado todo atrás conmigo y yo debía seguir adelante solo, así lo había querido y ahora más que nunca no podía permitirme flaquear. Sería su sirviente por toda la eternidad, hasta que mi vida se apagara como la llama de una vela.

Bajé la pequeña escalera blanca que daba a un amplia jardín lleno de flores blancas y arbustos como su fuera un laberinto junto arboles altos que impedían ver donde se ocultaba mi querida reina, pero no me importaba buscarla, sabía que siempre estaba escondida en algún matorral o a la sombra de un árbol leyendo o simplemente descansando. Sonreí levemente con solo imaginarme su imagen y corrí a su encuentro como un colegial huyendo de la escuela.
No la llamé pues no lo necesitaba, solo tenía que dejarme llevar en aquel laberinto de plantas hasta que la encontrara.

Mis pasos no se detuvieron hasta al final la vi intentando camuflarse como una rosa mas de aquel jardín tirada en el césped descansando apaciblemente-Mirana…-susurré por lo bajo su nombre deteniendo mi carrera y acercándome con cuidado a ella para no despertarla. Su belleza mataba de envidia a todas las rosas del jardín, por eso no la dejaban cantar con ellas, porque eran unas envidiosas.
Me senté a su lado apoyando mi espalda contra el fuerte tronco del árbol. Saqué mi blanca chaqueta y la puse sobre su cuerpo moviéndolo con mucho cuidado para que reposara la cabeza sobre mis piernas estiradas a la altura de los muslos. Acaricié son cuidado su cabello como si lo estuviera peinando-Mirana…-volví a llamarla como si lo necesitara-las flores te mataran por envidiosas como continúes conservando ese color tan puro…-susurré depositando un beso en su frente-pero yo te protegeré de ellas y las pintaré de carmín para que vean lo realmente horrendas que son-comenté con una amplia y pacifica sonrisa a pesar de que mis palabras no fueran una broma o acción poética. Lo decía muy en serio aunque alguien pudiera tomarlo a la ligera, incluso ella. Como alguien tan puro podría saber que en realidad iba a matar a todo aquel que intentara herirla o si quiera rozarla?-no dejaré que nadie te pinte de carmín, aunque yo este hundido en ese asqueroso color-continuaba hablando sin dejar de acariciar su cabello mientras dormía plácidamente. Sería mejor de hablar de esos temas, en cualquier momento podía despertar y a pesar de saber que era un demonio, debía seguir pensando que yo era noble, un simple bufón, pero leal y puro como ella. Un payaso que a pesar de no poder hacer mucho peleaba solo para proteger lo que más quería, igual que un noble caballero.

Una lagrima se formó en mi ojo sano mientras que del otro caí un reguero de sangre. Iba a volverme completamente loco, pero eso era lo que había elegido, lo que merecía, una soledad absoluta al lado del brillante sol de verano que jamás podría alcanzar.
Rápidamente llevé mis manos a mi rostro parando las lagrimas y la sangre para que no mancharan el rostro de Mirana. No podía verme así. Debía parar, en aquel momento, casi podía sentir como la dama de blanco se removía sobre mis piernas.
Para sombrerero. Para. Pero como si no puedo respirar?

Como puedo respirar?

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Dom Mar 20, 2016 8:50 pm



El tiempo desde la confesión de la joven hacia Break había pasado hace tanto que llego a quedarse en el olvido, y no porque Mirana lo hubiera deseado de ese modo, o que los años dejaran atrás los recuerdos de su tan amado Break, sino que, al contrario de lo que cualquier otro ser hubiera pensado, el creador de tan magistral obra de arte, decidió borrar los recuerdos de su pequeña criatura, quitándole así todo el dolor que alguna vez sintió debido al amor que le profesaba, pero con ello no solo le alejo las penurias de la chica, sino también consiguió llenarla de un vacío en su corazón que no conseguía tapar con nada, porque quizás la mente se hubiera blanqueado tanto como su reluciente cabellera, sin embargo su corazón no olvidaba, él era tan fuerte que no se dejaba manipular por las fuentes externas, puesto que el sentimiento que albergaba era tan puro que no se lo permitiría.

Quizás por ello era que la chica no se resignaba al viejo mundo de fantasías que había sido creado junto con ella, poniéndola en el puesto de la raleza en conjunto con su hermana, la misma mujer con la que se vio obligada a compartir cuerpo como una horrible maldición, desde el instante de su muerte en Wonderland. Y ahora… ¿Qué podría decir Mirana sobre Iracebeht? Simplemente que era una creación de su loca imaginación, tal como el psiquiatra insistía una y otra vez, puesto que la joven peliblanca no tenía idea de que sucedía cuando la otra tomaba el mando, si bien existían pequeñas ocasiones en donde creía que alguien más la manejaba quedando ella como una mera espectadora, seguramente eran solo ilusiones de su mente, y por estas es que buscaba algo de paz mental, recorriendo los amplios jardines de la mansión sin detenerse, ingresando en el amplio laberinto de su hogar que ya conocía como la palma de su mano solo para acabar rendida en la zona de las bellas rosas blancas. Mirana adoraba esas flores, su aroma, su color y su forma le parecían exquisitas, y simplemente por esto es que la chica acabo recostada a su lado, gracias a la paz y quietud que conseguía  en aquella zona, sin embargo, en sueños no era lo mismo… su mente empezó a divagar en una extraña pesadilla, aquella que continuaba una y otra vez, donde ella se encontraba sumida en un mundo completamente devastado, oscuro, roto como la mente del peor paciente psiquiátrico, y sin embargo parecía agradarle ese lugar puesto que en su sueño, no corría, no escapaba, simplemente buscaba a alguien con todas las energías de su pequeño cuerpo, siendo un solitario punto blanco en medio de tanta negrura…

Sin embargo, como toda buena obra literaria del genero trágico, por más que lo buscaba, por más que llorara por el regreso de aquel ser, jamás podía encontrarle, llevándola a la desesperación, una la cual tarde o temprano terminaría consumiendo el puro blanco hasta tornarlo en un opaco negro o incluso el más sanguinario rojo. Pero en ese momento, todo el sueño cambio, sentía una voz cálida murmurar algo que no comprendió, una calidez en su cuerpo y suavidad bajo su cabeza. Aquello era por demás la mejor sensación que nunca antes sintió, tan agradable que sus ojos empezaron a abrirse, quería conocer al responsable de tan dulce placer, siendo lo primero que vio  una cara que conocía, solo que en ese momento estaba apagada…


-Break… –una dulce sonrisa se posó en los labios de Mirana, conforme se daba cuenta de que había sido él quien le brinco la calidez dentro de su sueño, puesto que su cabeza descansaba en sus piernas y su largo abrigo cubría su delgada figura -¿Te cause problemas acaso? Debí decirte que pasearía por el laberinto… discúlpame –alego en voz baja, mirándolo aun con algo de sueño, pero se sentó de golpe cuando noto el rastro de sangre en la mejilla del mayor, apurándose por limpiarlo con su palma -Break… ¿Qué te paso? Estas herido… ¿Alguien te hizo daño acaso? –tomo sus mejillas entre sus delicados dedos, moviendo el rostro del mayor de lado a lado, analizándole sin ningún resultado, quizás aquello no era de él -Me alegra que estés bien Break… –suspiro por lo bajo creyéndole al 100% a aquel hombre, recostándose de nuevo en su regazo mientras cerraba los ojos -Volví a soñar con lo mismo Break… aquel mundo sin color, todo dañado, todo roto y yo… buscando a alguien –suspiro ante el recuerdo, pero luego sonrió mientras abría sus claros ojos para verlo a él -Luego… curiosamente cuando tu llegaste y sentí tu calor… todo cambio, ya no había caos, todo se había vuelto claro, cálido y de cierto modo muy dulce… –con una suave risa nuevamente recordó ese fragmento de su sueño, tan puro, tan rodeado de un sentimiento que no sabía describir, solo tenía en mente que el responsable de ello era Break -Eres mi caballero sin armadura Break… incluso cuidas mis sueños… te lo agradezco sombrerero –musito lo último con suavidad, aun medio adormilada sin saber bien que es lo que había dicho, solo comprendía que quería mucho a Break y que aquel apodo, sacado de una hermosa fabula, era perfecto para su querido protector.

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Dom Abr 10, 2016 6:44 am




La fiesta del jardín

— Cuando el sol empieza a declinar —























Para por favor, para sombrerero, porque no dejas de llorar? Me haces daño, le haces daño a esa persona que ahora mismo te esta mirando. Abre los ojos por favor.
Break.
Sombrerero!

Mis ojos se abrieron de golpe mirando la figura blanca que me miraba con tanto cariño y estiraba su mano para limpiar la sangre que se había deslizado de la cuenca vacía de mi ojo. Intenté calmarme lo más rápido posible y tomé la mano de mi señora-por favor señorita…-susurré por lo bajo-no haga eso, se manchará…-susurré de nuevo sonriendo de manera algo triste tomando su pañuelo para limpiar la mano de la dama de blanco volviéndola a dejar impecable-así mucho mejor-sonreí complacido por eso para después responder a sus preguntas como correspondía.
Mi mano volvió a acariciar su cabello invitándola a relajarse mientras con voz calmada y la vista cerrada iba respondiendo-estoy bien señorita, por favor no se preocupe, solo que a veces ocurre que mi ojo vacío supura sangre, pero no tiene que preocuparse, nadie me hizo daño lo juro por mi vida-sonreí levemente tomando con delicadeza una de sus manos besándola en el dorso con infinita dulzura-ademas usted nunca me causa problemas y si lo hiciera no tiene que disculparse, sabe que para mi todo lo que usted haga no es inconveniente y tampoco debería disculparse ante un sirviente-reí con fuerza divertido-que le enseñan en las clases señorita?-continué riendo sin poder evitarlo para romper el hielo que parecía haberse formado respecto a la sangre del ojo. Solo quería desviar la atención de aquel tema.

Pero corté toda broma cuando la joven menciono aquel sueño que parecía atormentarla. Aun asi no la interrumpí hasta el final-señorita...ese sueño…-hablé con pausas muy despacio-odia ese sueño?-pregunté realmente enfadado con que la ilusión que había construida para ella tuviera sus fallos mostrandole parte de la verdad en sueños que no deberían estar ahí manchando su pura mente. Ella no debía saber nada, ella solo debía olvidarse de todo y continuar hacia delante dejándome a mi atrás y todo lo que yo arrastraba conmigo. Era lo único que deseaba.
-Mirana…-en ese momento me atreví a llamarla por el nombre acercando mi rostro un poco al de ella quedando encorvado casi tocando la nariz ajena con la mía a la vez que cerraba la cuenca del ojo vacío para que ella no pudiera tener aquella imagen tan decrepita de mi-pero yo no estaré siempre con usted para librarla de ese mal sueño…señorita-me retracté al final por lo bajo-algún día yo…-intenté morderme la lengua porque aquel aspecto también era realmente doloroso para mi-algún día se casara con un marido mucho mas noble que yo, un autentico caballero que la llevara lejos a su castillo y allí serán felices para siempre-hice una pausa acariciando con cuidado el rostro ajeno-él la protegerá y la cuidará todos los días de su vida, amándola y respetándola como se merece…-aquellas palabras en verdad dolían pero era necesario decirlas-yo simplemente soy un bufón con ansias de convertirse en caballero que lucha para intentar proteger lo que más quiere, completamente solo…-agregué de forma triste para al final dedicarle una sonrisa a ella sin alejarme pues aquella cercanía a pesar de que nuestras pieles no se tocaran era realmente agradable. Quien querría irse si aquel momento era tan intimo sin serlo realmente?

Realmente solo quería llorar, solo quería gritar, solo quería que la dama de blanco recuperara todos sus recuerdos confesar de nuevo mi amor que había negado y luego había aceptado pero que por el bien ajeno me callaba para que pudiera alejarse de toda mi locura, de toda la muerte y destrucción que traía conmigo, del macabro mundo de Wonderland que nunca me abandonaba y que yo tampoco dejaba ir.

Tomé la mano ajena con cuidado sin ser realmente merecedor de si quiera tocarla-yo se lo agradezco a usted señorita, sin usted estaría realmente perdido...lo juro-sonreí con debilidad-de verdad...se que suena egoísta, pero por favor, nunca deje de sonreír, si lo hace yo siempre seré capaz de volver con usted este donde este, porque usted es la luz que me guía-sonreí de nuevo pero luego reir algo emocionado intentando que todo aquel tema terminara pero no sabía como pues deseaba decirle tantas cosas-señorita, de verdad, estoy muy agradecido porque su familia me escogiera para ser su protector hace tanto tiempo…-de nuevo le dediqué mi mejor sonrisa-pero por favor-caí en la cuenta-vuelva a dormir, no quería interrumpir su placido sueño…-acaricié su cabello-descanse-deposité un beso sobre su frente.

Sueña todas las locuras que yo no pude inventar Mirana.
Sueña.

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Vie Abr 15, 2016 5:55 am



Las hojas de los arboles cercanos empezaban a mecerse de manera delicada debido a la cálida brisa, consiguiendo que algunas de las mismas cayeran al suelo de manera grácil, delicada, como el más perfecto de los bailes conforme adornaban tan dulce encuentro entre aquellas personas.

Mirana estaba cansada, solo deseaba soñar más y más con aquel mundo que parecía traerle tantos recuerdos ¿Pero recuerdos de qué? Seguramente de aquel ayer que aun ignoraba, el mismo que olvido debido a la pequeña maldición del ser que amaba, aquel quien se percató del mismo sentimiento cuando todo fue demasiado tarde, en el instante en que las campanadas de Cinderella habían hecho eco por todo el mundo, arrancando a la joven de los brazos de su príncipe, solo que en esta ocasión Break no tenía una zapatilla de cristal con la cual recuperar su adorado amor, él la había expulsado de su vida, meramente para extrañarla al día siguiente, ocultándose en un papel que no iba con él, puesto que antes lo había jugado y salió herido, por ello, volver a protegerla una segunda vez, tan solo le traería mas dolor... pero era el sombrerero de Wonderland, aquel ser que enloquecía con la mas mínima reacción u acción, el mismo ente que rotaba entre la cordura y locura con más velocidad de lo que Mirana junto a Iracebeth tan siquiera podían imaginar... pero ¿Realmente el sombrerero tenía tanta locura y cordura a la par, para soportar que su corazón volviera a quebrarse en desazón, rasgarse en miles de pedazos y perderse como aquel ojo que ya no poseía? Sería perfecto dar un si como respuesta, sin embargo la cruel realidad era un "no lo sé", nadie aseguraba que él aguantaría una nueva tragedia en su vida.

Todo mundo lloraba por la desdichada Mirana, pero Break... por él las lágrimas deberían formar un manantial.


-Break... eres cálido - la melodiosa risilla de la mujer de blanco resonaba por el laberinto, siendo la fiel compañera de la sonrisa de Mirana, sutil y dulce, expresando un sin fin de emociones, actuaba tal cual una niña, la misma reina que Break había creado en su extraño mundo de fantasías, mucho antes de que el rojo se devorara todo como una plaga, infestando el hermoso paraje de árboles secos y flores marchitas -¿Sucede algo? -abrió sus ojos nuevamente, topándose con su guardián a escasos centímetros de ella, casi rozando ambas narices sin realmente hacerlo, pero aun así el aroma de la piel contraria, y aquellos suaves cabellos rozando su frente eran sumamente encantadores, dándole la sensación de inmensa paz, una que solo con él conseguía, sin embargo Mirana no comprendía ¿Porque Break debía comentarle de un futuro con otro hombre? ¿Que ganaba con eso? ella bien sabía que tarde o temprano contraería nupcias y abandonaría el hogar familiar, sin embargo, a pesar de aquello ¿Porque debería otro hombre protegerla? ¿Porque él expresaba tanto dolor con la idea? No lo comprendía, no tenía sentido ninguna de las palabras del contrario, ni tampoco la forma en que la calidez de su beso contrarrestaba con sus palabras tan carentes de sentimiento -Ya no tengo sueño... no te preocupes por ello, después de todo, con mi caballero acompañándome todo el mundo parece una fantasía, algo irreal y desconocido -suavemente la joven se sentó, desprendiéndose del calor que el cuerpo masculino le había provisto, virándose rápidamente hacia este, con movimiento gráciles y sutiles, segundos antes de estirar sus manos hacia el rostro de Break, obligándole a posar su frente en su escaso pecho conforme era su turno de acariciar aquella suave cabellera, tarareando una melodía agradable, misma que no tenía idea de donde saco, pero supuso que calmaría al sombrerero -Break, sé que llegara el día en que me tocara formar una vida diferente a la que llevo en esta mansión... sin embargo, solo necesito un caballero que me proteja, solo te necesito a ti... por ello -hizo una pausa, acariciando la mejilla contraria con la zurda, mientras la diestra seguía en la cúspide de la cabellera contraria, pegando ambas frentes, tan solo para mirarlo a los ojos -Quédate a mi lado hasta el final de los tiempos Break, si lo haces siempre sonreiré, será mi pago y promesa hacia ti, hacia mi caballero sin armadura, él único con quien puedo ser Mirana sin importar que mi apellido traiga el peso de una casa tan noble como la de los Crims - sus palabras eran tan cálidas como sus sentimientos y aquellas suaves caricias que depositaba tanto en su melena como faz, deseando que sus sentimientos llegaran a aquel hombre, que se creía tan poco para ella, cuando realmente había sido el todo para la vieja Mirana, y una ser indispensable para la actual.


En aquel momento Mirana no lo sabía, pero su corazón no repiqueteaba de simple felicidad, al menos no aquella que sientes por un familiar o un amigo, era lo contrario, porque a pesar de no recordarlo, aun cuando realmente no podría llegar a comprender el porqué de aquellas emociones o tan siquiera admitir que aquello tenía por nombre amor, Mirana de Crims continuaba amando a su sombrerero, porque quizás la mente olvidaba, pero el corazón...


El corazón, siempre sabía a quién entregarse.

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Vie Jun 03, 2016 9:36 pm




La fiesta del jardín

— Cuando el sol empieza a declinar —























Había metido la pata hasta el fondo. Porque había tenido que sacar a relucir aquel futuro? Estaba celoso ya de un fantasma que vendría a llevarse a Mirana? Si, lo estaba. No quería que nadie mas que él estuviera con su preciada dama de blanco pero su posición no le permitía aspirar a mas que ser su bufón hasta el final de los días. No estaba feliz con ello, pero tendría que acostumbrarme pues yo mismo había creado a aquella Mirana borrando todo recuerdo que alguna vez tuvimos en Wonderland. Aquella no era mi reina blanca, pero la amaba, era imposible no hacerlo teniendo su esencia allí conmigo a pesar de que todos sus recuerdos y vivencias verdaderas hubieran desaparecido.

Estaba sumido en mis pensamientos cuando de golpe las manos de Mirana me atrajeron contra su pecho acurrucándome allí como si fuera un niño pequeño que debía de ser consolado-se-señorita?-susurré por lo bajo sin moverme un ápice no sabiendo como reaccionar. Mis ojos se cerraron y solo me relajé dejando que acariciara mi cabellera escuchando aquella linda melodía que ella me cantaba-es preciosa esa melodía señorita…-susurró por lo bajo completamente feliz ya mas relajado después de toda la verborrea que había salido de sus labios.
No quería escuchar ningún sonido más que no fuera la voz de ella, pero tampoco deseaba escuchar aquello que le decía. Aun así esperé a que terminara de hablar. Porque lo tenía que hacer tan duro?-señorita…-volví a susurrar por lo bajo con nuestras frentes pegadas justo mirando sus ojos escuchando semejante declaración por parte de su reina. Era indigno de escuchar semejantes palabras, era indigno de que esas palabras fueran para él y aun así no podía apartar su vista de la ajena. Casi sentía que podía llorar de la emoción por lo que rápidamente bajé mi cabeza para que no pudiera ver mi ojo y tomé su mano con fuerza casi temblando-señorita...yo…-dije por lo bajo sin dejar de temblar totalmente emocionado sintiendo como las lagrimas comenzaban a formarse en mis ojos-si-dije de manera simple pues la verdad es que era un hombre de pocas palabras a pesar de mi estrafalaria y loca personalidad y vestir-seré su caballero sin armadura, su bufón, seré todo lo que deseé, no la dejare jamas…-susurré en un hilo de vez sintiéndome la limite de mis fuerzas intentando que no notara que en realidad estaba llorando de pura felicidad. No podía resistirme si ella me lo pedía, no podía decirle que no a mi reina, a la persona que amaba y tampoco podía dejarla sola a su suerte. Aquello era el peor de los castigos, ser su caballero sin poder tocarla, estando a su lado por el día mientras que al caer el anochecer ella se marchaba con otro hombre, su verdadero rey y caballero-si con eso puedo verla sonreír siempre haré todo lo que usted me pida-alcé el rostro queriendo contemplar su rostro a pesar de que viera pequeñas lagrimas caer por mi rostro. No podía ser más feliz, de verdad, aquella felicidad tenía que estar prohibida-seré lo que me pidas Mirana-prometí de manera solemne llevando una de mis manos al pecho poniéndolo justo a la altura de mi corazón a la vez que sonreía sin que las lagrimas dejaran de caer por mi rostro-estoy muy feliz!-exclamé totalmente alegre.

Acabé por limpiar mis lagrimas sin borrar mi sonrisa del rostro acariciando ahora el cabello de Mirana. Estaba realmente sentimental en aquellos días después de haberla perdido.
Pero sabía que aquella felicidad que ambos experimentabas en ese momento no duraría pues en cuanto Mirana contrajera nupcias con un noble ambos nos separaríamos. Él no dejaría que alguien como yo estuviera cerca de su esposa y más sabiendo lo unidos que estábamos. No obstante, y aunque no debiera hacerlo, yo prometía estar con ella. Aunque intentaran echarme, aunque no me quisieran, solo sus palabras eran las que me importaban. Yo preservaría su felicidad aunque aquello me costara la cabeza.
-Lo siento señorita-reí por lo bajo-estoy algo sentimental-intenté buscar rápidamente una razón valida para aquel estado tan deplorable-la verdad es que hace poco encontré a mi hermano y estoy reviviendo muchas emociones pues no le veía desde que tenía 15 años-sonreí-es una historia bastante larga y no quiero aburrirla-continué sonriendo-así que mejor paseemos por el jardín mientras le cuento tal vez una historia de Wonderland? O esta cansada de ese libro?-reí por lo bajo-esta bien, tengo una idea mucho mejor-acabé por concluir-haremos lo que usted quiera…-susurré por lo bajo-Mirana-volví a llamarla por su nombre dándole un beso en la frente con mucho amor.

Blanco y Rojo. Podían amarse? Si, ya se habían amado una vez. De diferentes maneras y formas.
Dos hermanas separadas por un amor que las llevó a la muerte. Dos hermanas pintadas del marfil mas puro y la sangre mas roja. Dos hermanas enamoradas del mismo y oscuro ser, un puntito insignificante pero que para ellas se había convertido en su mundo. Un punto de tres colores, un ser blanco y negro, un ser dividido teñido del rojo más oscuro.

Blanco, negro y rojo.
No podía salir nada bueno de ahí.

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Dom Jun 26, 2016 11:14 am



El blanco y rojo se balanceaban de un lado a otro en la mente de aquella dama, primando siempre aquel color tan puro que lentamente empezaba a consumirse, en especial cuando Break se comportaba de manera sumamente afectuosa con la dama, como si la parte restante de su mentalidad buscara salir, explorar, arder de celos y tomar como suyo aquello que su hermana tenía en poder, el hombre que amaba a Mirana como nadie en el mundo, el sombrerero quien besaba su frente justo ahora, el mismo que juraba su eterna lealtad mientras internamente se estaba rompiendo, cayéndose a pedazos del mismo modo que las hojas se desprenden de los arboles otoñales.

Muchos se preguntarían ¿Por qué no pueden ser felices si ambos se aman? Y la realidad era tan cruel que dolía, porque, mi querido espectador, la felicidad no basta en la vida para unir a dos personas, a veces ciertas cosas no nacieron para estar juntas y esto es lo que Break pensaba. El creador de Mirana e Iracebeht, el dueño de sus cuerpos, mentes, corazones y almas, aquel quien las hizo de sus más profundos deseos siempre acababa rechazándolas, pero el motivo de esto era algo que solo él y su herido corazón podrían comprender.

La sonrisa de la reina blanca no podía ser apagada por nada, sus palabras de felicidad sobre el reencuentro de Break con su hermano eran puras y sinceras, quería escuchar todo lo acontecido, saber que tan parecidos eran los dos, o incluso cuando tendría el privilegio de toparse con ese hombre, presentando sus respetos y alegando que pasara lo que pasara Break estaba en buenas manos a su lado, pero poco antes de iniciar con la seguidilla de preguntas su adorado sombrerero la interrumpió. Con tal solo escuchar un “haremos lo que quieras”, supo que no era momento ni tampoco lugar para preguntarle sobre su hermano, pero ya encontraría la ocasión.


-¿Seguro quieres hacer lo que yo quiera? –su risa era como la melodía de una antigua caja musical, sus dientes tapados por la mano que cubría su boca cada que reía eran como la más fina porcelana, Mirana parecía estar hecha como una delicada muñeca, un ser de luz del cual el albino intentaba depender, pero, poco antes de oír una respuesta de aquel hombre, la mente de la jovencita parecía empezar a alterarse, dándole un molesto dolor de cabeza que no supo resistir, pero apenas y este se había detenido, la potente y sanguinaria risa de Iracebeht resonó en los jardines. Ella no era dulce, tampoco amable o cálida, era la encarnación de los temores infantiles, una pequeña Jack dentro de su caja a punto de saltar a espantarte cuando la música se detuviera, pero por sobre todo ella si sabía lo que Mirana no, tenía en su cabeza toda aquella verdad que Break buscaba ocultar -Vaya…vaya… ah pasado bastante tiempo ¿No lo crees así, querido sombrerero? –espero su reacción, aguardo sus gritos de agonía mientras giraba a su alrededor como una danza de ensueño, casi podría jurarse que a su alrededor gotas de sangre mojaban su cuerpo y sus pies pisaban charcos a rebosar de esta -Mirana… Mirana… pobre, pobre Mirana, tan dulce, tan blanca… tan cálida Mirana-sus movimientos rápidamente fueron acompañados por un cantico inventado, uno que buscaba destruir el alma contraria -Dime Mirana ¿Por qué lloras Mirana? Sera porque lo extrañas, será porque lo amas… o será porque… –su canto se detuvo junto al baile improvisado, estando posada cara a cara con el mayor de los dos -Tu mente fue borrada –con aquello dejo entrever la verdad, Mirana no recordaba, pero ella sí, y eso era algo a lo cual sacaría provecho.


Break era bueno, Break era un hombre desdichado cuyo corazón pronto se vería aún más roto debido a la verdad que llegaría a golpearle. Puede que actualmente Iracebeht no pudiera hablar con su hermana, pero, nada quitaba que le entregara información por otros medios y eso era con lo cual el chantaje empezaría.



Corre, corre sombrerero…
Busca a tu reina, busca tu alma y busca salvar tu amor.
Porque el hacha fue afilada y las picas colocadas…
Esta noche la luna no será blanca…
Esta noche, el carmín reinara y las cabezas rodaran.  

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Lun Jul 25, 2016 2:32 am




La fiesta del jardín

— Cuando el sol empieza a declinar —






















Asentí con fuerza como un perro fiel sonriendo ampliamente-si! Claro que si señorita, haremos todo lo que usted quiera!-mi sonrisa permaneció en mi rostro hasta que de golpe esa voz, aquella voz teñida de sangre y maldad resonó en mis oídos-Iracebeth…-dije por lo bajo a la vez que mi sonrisa era sustituida por una fina linea poco amigable.
La verdad era que desde que todo aquello había ocurrido no me había encontrado con ella, pensaba que la había sellado incluso con los recuerdos de Mirana, pero me confundía, allí estaba y no solo eso, si no que también ella, a diferencia de su gemela recordaba todo sin olvidar una coma. Sin querer una sonrisa un tanto macabra se dibujó en mi rostro-si...ha pasado demasiado tiempo diría yo...mi querida reina…-murmuré arrastrando mis palabras con una lengua viperina.
Me mantuve en silencio un poco más aguardando un poco más a que su cantinela terminara y al final estallé en una sonara carcajada para girarme y ver su figura, clavando mis ojos en los contrarios-así que ahora te gusta cantar?-negué-no, siempre te ha gustado…-suspiré con fuerza aun con sus palabras resonando en mi mente. Porque tenía que recordármelo? Aun así no podía dejar de reír.
Tomé su mentón con algo de fuerza haciendo que me Mirara-crees que eso basta para romperme?-enarqué una ceja-yo ya estoy roto mi querida reina-sonreí ampliamente con locura para después cantar aquella canción improvisada por la maquiavelica reina roja-Mirana, Mirana, pobre, pobre Mirana, tan dulce, tan blanca, tan cálida Mirana, dime, porque mi reina llora? Tal vez porque el malvado sombrero te partió el alma…-cambié un poco la canción sonriendo al final con tristeza para volver a reír con fuerza-que divertido es esto!-exclame-que tal si probamos a la inversa?-pregunté emocionado con aquellas cancioncitas que amaba tanto-aunque para ti creo que iría mejor algo así…-susurró por lo bajo moviendo sus dedos indices como un director de orquesta profesional-La reina de corazones hizo un pastel, el de corazones se lo robó y la reina enfurecida grito, que le corten la cabeza, que le corten la cabeza!-reí de nuevo con fuerza aunque no estaba complacido con todo eso, quería más.
Otra canción conocida por todos se instauro en la mente del sombrero que empezó a danzar ahora alrededor de su reina actuando recreando aquella escena del pasado cuando Alicia aun estaba en aquel país.

Todo el jardín se transformó un poco pues no se distaba mucho al que un día la reina roja había tenido en su castillo de naipes en Wonderland. Unas cartas personificadas aparecieron, e incluso una niña de cabellos rubios lo hizo, así como pinturas de color rojo y matorrales con rosas blancas. Era el momento-todos a trabajar, las rosas hay que pintar y todas rojas quedarán, muy lindas se verán! Las rosas hay que pitar, muy rojas han de quedar!-comencé a cantar a coro con las cartas mientras que Alicia nos miraba pintar las rosas del jardín-las rosas hay que pintar y al fin vamos a llorar, pues bien se yo y también yo que pronto morirán...pero hay que obedecer, rojas tendrán que ser, ser ser, ser, ser, ser, ser, ser...Rojas se van a ver las rosas de este jardín…-y en ese momento Alicia interrumpió-pero por qué, señor del tres, la pintan de carmín?-interrumpió a canto la niña-eh? Ah!-nos sorprendimos todos mientras de nuevo continuábamos con el trabajo cantando y explicándole la razón-pues verá usted, plantamos las rosas blancas por error y...la reina nos encargó que rojas debieran ser. Si blancas ve, nos matará y nos degollará!-hicimos el gesto a coro-cielos!-exclamó ella asustada-para podernos salvaaar las vamos a barnizar!-volvimos a exclamar sin dejar de pintar ahora siendo ayudados por la niña que se ofreció a hacerlo-yo les voy a ayudar las rosas hay que pintar-canturreó-pues pronto ya su majestad las viene a inspeccionar. Si! Y nos decapitara! Si! Si blancas aun están! Ni azul, ni gris, sino de carmín. Las vamos a barnizar!-exclamamos a coro todos a la vez que estallaba en carcajadas tirándome al suelo todo lleno de pintura roja que no era más que una ilusión.
Todos desaparecieron en ese instante y solo aquellas manchas quedaron pero sabía que a Iracebeth aquello no le gustaba, ella quería que esas manchas fueran de verdad-porque no viene conmigo, mi reina?-pregunté dejándole un sitio a mi lado esperando a que fuera con él a pesar de que tampoco le gustaban las ordenes, aunque técnicamente no lo era-de verdad no recuerda nada?-pregunté por lo bajo recuperando por unos segundos mi cordura-de verdad olvidó todo? Cree que es un sueño como Alicia?-susurré mirando al cielo azul-que pasaría si también la hiciera olvidar a usted mi reina? Me quedaría solo…-respondí en parte a mi pregunta sin que si quiera tener que escuchar a Iracebeth-me volvería mas loco si no tuviera con quien hablar de Wonderland?-volví a hablar con un tono de voz realmente bajo sin saber que hacer o que decir.

Que respuestas hay que pueda yo añadir,
hablando, revelándome, deseando huir...
Callarme, hacer el mal a la que inspiró mi voz,
lanzarme no podéis a un riesgo tan atroz.

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Miér Ago 03, 2016 8:45 am



Los canticos de la reina roja no se detenían, su baile, su locura, toda ella no quería contener la tortura que le estaba dando al sombrerero. Quizás aquella mujer era una cruel tirana pero le debía su existencia a Break, cosa de la cual no estaba enterada y seguramente jamás lo sabría, por esto no se media en sus daños, jamás lo hacía y no lo haría ni siquiera por él, el único hombre a quien deseaba entregarle la corona de Rey de Corazones siempre y cuando pudiera satisfacer sus caprichos, comprender cada pequeño y gran momento que significaba la existencia de una criatura tan perfecta como ella se creía.

Pero, el problema de su relación con el loco sombrerero no era tan solo su propia demencia, sino también su hermana Mirana, una hermosa pero tan desdichada criatura que encandilaba a todo cuanto la miraba, el blanco puro que se contraponía a su oscuro rojizo. Aquella mujer sin saberlo siempre se metía entre sus planes quitándole la diversión, el amor y sus más ínfimos caprichos, tenía a Break en la palma de su mano sin saberlo y no lo aprovechaba ¡No lo hacía!

Solo por esto Iracebeth maldecía al cielo y la tierra, los dioses y demonios ¿Como un ser tan patético podía controlar la más bellamente imperfecta obra? para la reina roja su sombrerero era un ser que la llevaría al más grande placer terrenal, cubriéndola con la sangre de sus enemigos, entregándole aquel reino con el cual soñaba día y noche, sentada en un trono confeccionado con los huesos de sus enemigos, y utilizando su piel para bordar las más bellas alfombra y almohadones que decorarían su estancia. Ella quería un mundo cubierto del escarlata pero en cambio Break, a pesar de ser igual, solo podía centrarse en aquella bella luz que había corrompido, dañado un sin número de veces y aun con eso sabido seguía buscando el amor de Mirana, un sentimiento que no se le debería de entregar a ese hombre, un acto morboso contra la pureza, cosa que hacia reír a la reina roja, ahora completamente colérica tras ver como su canción era desfragmentada por Break, cambiando palabras, agregando canticos infantiles de ese absurdo cuento de niños que aquel mundo tenia, basado en la realidad de su Wonderland ahora sin gobernante a cargo.

No negaría que creía a ese hombre como un completo fracaso, un estúpido sin remedio que necesita de mano firme para tener un real propósito en la vida, una vida completamente alejada de su dulce y puritana hermana blanca.


-Tú la hiciste olvidar sombrerero y me preguntas a mi si en realidad no recuerda nada... ja que patético ¿No confías en tus tontos conjuros? -su estrepitosa risa resonó por todos los lugares, no se amedrentaría solo porque fuera él con quien trataba, incluso podría decirse que pisotearlo era su razón de ser -No creas que porque no surtió efecto conmigo con ella será igual, yo soy especial, yo soy la reina del mundo, soy TU reina -la diestra femenina tomo con fuerza el mentón del mayor, inclinándolo a su altura para rozar con su lengua los labios del sombrerero, juraría que estaban teñidos de un pecaminoso carmín, tentándola, llamándola, clamando su nombre y rogando los tomara -Aprende tu lugar vil escoria y venérame como corresponde -de un rápido movimiento, busco agacharle frente a ella, colocando su pie a centímetros de la faz del albino, no estaba jugando cuando hablaba de veneración, y solo de ese modo probaría su valía frente a ella -Besa el pie de tu reina sombrero, júrame lealtad como en los viejos tiempos y conquistemos este asqueroso mundo para convertido en un nuevo Wonderland -su risa fue desquiciante, las rosas parecían marchitarse tras oírla, y la pequeña voz de Mirana en su interior se apagaba más y más conforme Iracebeth dominaba, arrasando con todo a su paso -Vamos Break, deja de soñar con ese blanco que jamás tendrás, olvida a la asquerosa rata de Alicia, a la estúpida de Mirana, y solo piensa en mí, llénate del carmín, déjate llevar por mi voz... solo pertenéceme a mí y prometo que mientras seas mío, no temerás nuevamente a la soledad, al olvido y vacío de tu alma porque yo lo llenare todo, el rojo reinara y tu podrás estar ahí para verlo


Su ofrecimiento no dejaba lugar a quejas, tampoco a que pudiera escaparse, en ese instante estaba a un paso del sí o no, tan solo una mísera palabra bastaba para que todo el mundo cambiara y la única luz que era la dulce Mirana terminara por extinguirse ante su posesiva hermana. Todo estaba en manos del albino, solo él tenía la llave para cambiar la realidad y de ese modo crear una nueva historia.



Quieres jugar con el rojo
Quieres consumirte por el rojo
Pero el rojo soy yo y tu... solo eres un mísero peón

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Miér Ago 10, 2016 9:09 pm




La fiesta del jardín

— Cuando el sol empieza a declinar —






















La miré como sorprendido de que dijera eso con los labios entreabiertos sin pronunciar sonido-si...yo la hice olvidar…-susurré sin estar orgulloso de eso o de mis conjuros como ella decía-no, no es eso…-continué hablando por lo bajo un poco decepcionado con aquello pues a esas alturas prefería que no hubiera ocurrido nada, pues yo realmente amaba a Mirana y me había dado cuenta demasiado tarde. Sonreí levemente, era victima de mi propia maldición, que irónico, pero cuando me salía algo bien? Todo lo que me ocurría o hacia solo ayudaba a romperme un poco, un poco mas, otro poco…
Cerré los ojos sin dejar de escuchar su irritante voz algo más centrado en lo que realmente quería arrepintiéndome de haber cantado aquella canción para el disfrute de la reina, ella no era mi ama, ella no era la reina de mi corazón y tampoco quería que lo fuera. Pero de golpe su mano tomó mi mentón con fuerza para lamer mis labios. No me inmuté y solo la miré con dureza dejando que hiciera lo que quisiera conmigo degradandome a la altura de sus pies. Estaba arrodillado ante ella con su pie a la altura de mi cabeza y levanté la mirada para verla-quieres que lo bese?-pregunté sin dejar de mirarla a los ojos para después cerrarlos tomando el pie con mis manos para besarlo con suavidad-este es el cuerpo de mi querida reina, no es tu cuerpo así que sigo idolatrando su cuerpo-dije sin titubear aun intentando controlar la locura que seguía latente en mi apunto de estallar como un volcán.

Pero las palabras sangrientas penetraban en mi cuerpo volviendo a despertar aquella lava que parecía enfriada desde hacia un momento. Dejé su pie de nuevo en el suelo y me incorporé poco a poco poniendo mis manos a ambos lados del rostro ajeno-mi reina…-dije por lo bajo sin dejar de acariciar aquella suave piel-Alicia esta olvidada, jamás estuvo en mis pensamientos, bueno…-sonreí malvadamente-solo para vengarme, para matarla-susurré por lo bajo apoyando mi frente contra la de ella cerrando mis ojos-tu voz…-susurré sin abrir los ojos sintiendo como era arrastrado por ella moviendo un poco mi cabeza sin separar nuestras mentes-soledad…-solo podía repetir fragmentos de la frase que ella había formado sintiendo como la locura me inundaba ahogándome en aquel mar de sangre que cargaba a mis espaldas-no quiero estar solo…-gimoteé por lo bajo pegándome un poco mas a ella acabando por rodearla con mis brazos-rojo-susurré de nuevo-me gusta-continuaba murmurando como un autómata-pero...y el blanco?-pregunté por lo bajo acabando por abrir mi ojo que se mostraba totalmente rojo y apagado-Mirana…-susurré por lo bajo totalmente ido-no volveré a verla?-pregunté con miedo-yo…-susurré por lo bajo-yo soy negro manchado de rojo, por eso deseo el blanco, pero no puedo resistirme…-continué hablando por lo bajo completamente ido acabando por profanar los labios de la persona que amaba.

Que se suponía que debía hacer? Que era lo correcto, que no lo era? Dar un paso en falso, dejarme llevar al rojo o luchar por aquello e intentar permanecer en el blanco? Si lo hacia perdería la cabeza y todo quedaría teñido de rojo, además en aquellos momentos no me encontraba cuerdo para tomar una decisión tan importante. Mi cuerpo no respondía con claridad, no sabia que hacer. Estaba seguro de que si ella me pedía que acabara con todos en esa mansión lo haría sin rechistar.

-Mirana…-volví a jadear por lo bajo-no quiero…-mis ojos se llenaron de lagrimas acabando por caer al suelo de rodillas temblando-no...por favor…-gimoteé sintiendo como la sangre seguía tirando de mi. Agarré con fuerza el vestido blanco de la chica-no dejes que esto ocurra!-grité desgañitandome esperando que algo me salvara, aunque estaba claro que nadie lo haría-me arrastra! Me consume! Por favor…-gimoteé a pesar de que, incluso en aquel momento, la locura era dueña de mi mente. Podría ver a todos los que un día había asesinado en Wonderland a mi alrededor-ayuda…-supliqué al aire pues realmente allí no estaban ellos, aunque yo creyera fervientemente que si-que hago?-mis pensamientos se escapaban de mi mente como si estuviera en mi gran palacio mental-sangre-volví a susurrar a la vez que mi rostro se distorsionaba con una sonrisa maquievélica-si...eso es lo que quiero!-exclamé elevando mi cabeza hacia el cielo empezando a reír de manera desquiciante y enferma-quiero que todo se llene de rojo-estiré mis brazos en forma de cruz y empecé a girar sin perder de vista el celo azul-que bonito es!-exclamé sin dejar de reír, aunque desde luego no me refería al color que se suponía que debía ver en el cielo, si no que todo era rojo, todo a mi vista era rojo, rojo como la sangre. Invitaba a cantar de nuevo aquella canción sobre Mirana.

Pedí ayuda,
pero no vino nadie.
Ahora estaba perdido.

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Miér Ago 24, 2016 6:59 am



Era grandiosa, la escena que se desenvolvía frente a la reina roja era la cúspide de la majestuosidad, la episteme del mal gusto para algunos, pero para ella era preciosa. Ver a un hombre quebrarse de ese modo, rogándole a su hermana que no podría venir en su auxilio, que le salvara para luego verse consumido por la locura, siendo tan insano como en antaño, regresándole al viejo sombrero que una vez incluso ella había llegado a amar, pero ahora quería ver arder bajo su zapato, aunque ¿Quién sabe? Si una vez hubo amor, por más bizarro que este fuera, había la posibilidad de que regresara de la nada misma, emanando de cada uno de sus poros como lava ardiente, quemando todo a su alrededor para volver a manifestarse con aquella calidez de antaño.

Todo era válido en su mundo, ese extraño universo y ahora ciudad donde se encontraban, pero para Iracebeth no era momento de conquistar completamente el corazón de Break, no mientras Mirana aun existiría en su ser, no cuando todavía dudaba y sacaba en cara que ese cuerpo no era el propio, sino de esa blanca mujer que la fémina de negro corazón tanto odiaba sin importar que compartieran la misma sangre, porque en la monarquía no interesaba nadie que no fueras tú mismo, y es algo que Mirana no comprendería, siendo el motivo principal para verse abolida por su gemela, pero, ese sería un cuento cuyo final se vería mucho después, por ahora Iracebeth solo buscaba romperlos a ambos, quebrarles hasta que no quedara absolutamente nada.

El movimiento de la reina roja fue rápido, se acercó en un par de pequeños y silentes brincos hacia el mayor, jalándolo de sus prendas para estar cara a cara, besándolo con demencia mientras el cambio de personalidades en su ser daba inicio. Aquella mujer tenía una mente perversa, jugaría no solo con Break, sino también con la pobre y desdichada Mirana quien ahora gobernaba el cuerpo que besaba al sombrero, separándose con temor ante tal acción, acabando sentada en el suelo mientras contemplaba el rostro enloquecido de Break, sin comprender que pasaba ¿Qué es lo que sucedía? ¿Porque se habían estado besando? ¿Qué es, lo que ella había hecho?


-Break... ¿Qué es lo que...? -la dulce voz de Mirana temblaba, sus dedos índice y medio tocaban con suavidad sus propios labios donde la calidez ajena aun permanecía, realmente estaba asustada, no porque Break la hubiera besado, sino porque aquella personalidad que los psicólogos habían catalogado como una enfermedad, le hubiese dominado y llevado a cometer actos crueles contra aquel a quien llamaba su caballero -Lo... lo lamento... no quise... no quería... -ambas manos se posaron en su cabeza, sus labios se apretaron con tal fuerza que sus dientes se encajaron en la carne, haciéndole sangrar debido a la presión. Algo en su mente, en su cabeza, en sus recuerdos, gritaba que debía despertar, rememorar un algo cuya existencia se había visto censurada, pero ahora le requería nuevamente -Du...duele... Break... duele mucho... -las pulsaciones de Mirana estaban descontroladas, y su mente muy alejada de aquel mundo, porque ahora, frente a ella, no estaban en su bello jardín, no, lo que podía ver era un bosque como el de los cuentos que tanta felicidad le otorgaban, y pequeños seres que podía y al mismo tiempo no, reconocer -¿Quienes... quienes son ellos? ¿Quién... quien soy yo Break? -lentamente notaba su conciencia empezar a esfumarse, perdiéndose en el más profundo sueño conocido como un desmayo producto de su enmarañada mente.


El ayer y hoy se estaban mesclando, Mirana no recordaba nada pero Iracebeth se empeñada en destruirla al cortar ese conjuro con pequeños choques de realidad. Besar a Break, amarlo de nuevo, temer a su lado perverso, cambiar constantemente de entidad que gobernaba aquel cuerpo, solo con eso ella sabía que tarde o temprano su adorada hermana acabaría por recordarlo todo y maldeciría a Break por el resto de su vida, pero debido a su creciente amor por él, preferiría solamente encerrarse y otorgarle aquel cuerpo compartido al completo, solo era cuestión de tiempo para que las tornas rotaran.

Y sin saberlo Break se estaba convirtiendo en una pieza más de aquel ajedrez viviente que tanto amaba jugar, solo un peón más en su largo juego de dominación... porque, a final de cuentas.



El Rojo siempre dominaría sobre el Blanco.

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Lun Oct 03, 2016 1:15 am




La fiesta del jardín

— Cuando el sol empieza a declinar —






















Estaba totalmente con aquel color rojo que tenía el cielo, no podía pensar en otra cosa que no fuera aquel color que parecía teñirlo todo a mi paso. Era grandioso, magnifico, excelvilloso, no había suficientes palabras en aquel mundo que pudieran expresar todo lo que sentía en aquellos momentos pero las manos de Mirana sobre mi rostro, además de generar un pequeño susto debido a mi gran concentración, provocó sorpresa en mi por la forma tan dulce en a que tomó mi rostro-mi...mi reina?-susurré por lo bajo sin saber que era lo que iba a hacer hasta que sentí sus labios sobre los míos fundiéndose conmigo en un dulce pero retorcido beso. Que era lo que pretendía con eso? Estaba loco, eso no iba a solucionar nada.

Lo que no esperé fue que de golpe me apartara pudiendo ver los ojos completamente asustados y confusos de Mirana haciendo que incluso yo me asustara-Mirana…-solo pude susurrar eso viéndome seguro tan sorprendido como ella-yo...lo siento mucho-dije a la vez que ella recuperando mi cordura casi de golpe solo por ver su rostro y sus acciones erráticas que no sabían que hacer respecto a todo aquello.
Mi corazón se había acelerado, queriendo salirse de mi pecho por todas las sensaciones que, hasta ese momento, no me había percatado que habían vuelto a despertar. Me había besado, fuera Iracebeth o Mirana, me había besado y la blanca reina lo sabía, estaba también despertando conmigo aquellos sentimientos que había jurado enterrar para no lastimarla como había sucedido hacia semanas cuando todo se había desmoronado.
Aun así intenté sobre ponerme y abrazarla contra mi intentado aliviar aquel dolor del que se aquejaba-por favor señorita, pare se esta haciendo daño-murmuré poniendo mi mano en su mejilla-suelte el labio, esta sangrando, por favor…-no podía si quiera alzar la voz intentando mantenerme entero-duele? Que le ocurre señorita, por favor, hablame…-dije mas preocupado sin soltar de entre mis brazos intentando revisarla, pero fuera de la sangre de su labio no podía ver nada mas aunque ella preguntara quienes eran todos aquellos que la rodeaban así como también preguntaba quien era ella. En ese momento caí en la cuenta que toda aquella ilusión que había creado seguía en marcha, pero antes si quiera de poder contestar Mirana se desvaneció entre mis brazos-Mirana!-la llamé totalmente preocupado moviendo un poco su cuerpo para acabar tumbándola en el suelo con cuidado sin dejar de mirarla arrodillado a su lado-por favor...vuelve conmigo...Mirana…-dejé de lado los formalismos llamándola por su nombre real.

Todas las ilusiones desaparecieron y tomé su mano con fuerza para infundirle mi calor, pero aquello no me pareció suficiente por lo que abracé con fuerza su cuerpo contra mi-Mirana…Mirana por favor…-gimoteé rompiendo a llorar sin poder evitarlo. Sabía que un desmayo podía ser algo natural después de sufrir un shock como aquel, pero no me importaba, si se trataba de ella no podía estar relajado o confiado, tenía que verla siempre bien, porque si no, sentía como si en cualquier momento fuera a desaparecer.
Al fin y al cabo ella y Iracebeth eran productos de mi mente que una vez en Wonderland habían tomado forma en aquel mundo creado por mi, Wonderland era real pero en otra dimensión por lo tanto Mirana y la Reina Roja aunque hubieran estado en un principio encerradas en mi mente, aunque yo las hubiera creado en Wonderland se habían vuelto reales, y eso era algo innegable porque incluso habían podido salir al mundo real y estar allí conmigo, y aun así temía de que cualquier día su cuerpo se disolviera en tinta o burbujas de fantasía y me dejara solo.

Sería mejor llevarla dentro de la mansión y tumbarla en la cama para que pudiera descansar mejor. Me limpie las lagrimas de los ojos con las mangas de mi gran chaqueta intentando recomponerme y aferré con mas fuerza a Mirana cargándola como una princesa dirigiéndome por los jardines hacia el interior de la mansión.
No tardé mucho en llegar hasta el gran edificio y mas tarde hasta su habitación depositandola en cama con cuidado como si fuera una bella durmiente que no debía ser despertada por nada ni nadie-Mirana…-susurré sentándome a su lado en la cama tomando su mano de nuevo-por favor vuelve a abrir los ojos, estoy aquí, a tu lado, siempre lo estaré, no dejare que nada te pase, por eso por favor, despierta, tu debes sonreír siempre por los dos-murmuré casi al borde del llanto otra vez sin poder contenerme-Mirana…no me dejes solo…-pedí egoistamente tumbandome sobre su vientre rompiendo a llorar como un niño pequeño aferrándome a sus ropas-por favor despierta, vuelve conmigo…-dije entre sollozos.

No quería volver a ver a Iracebeth, quería que desapareciera, quería que se ahogara en aquel rojo que ella era, pues a la reina rojo solo le importaba, solo quería destruir a Mirana haciendo que todos aquellos demonios de los que la había protegido saliesen a flote y me lo acababa de mostrar al cambiar personalidades con ella mostrandole parte de aquella verdad que la había privado. Iba a quebrarnos a ambos. El problema era que yo ya lo estaba, pero no permitiría que lo hiciera con Mirana, significara lo que significara eso, haría lo que fuera para mantenerla a salvo, igual que cuando había borrado sus recuerdos.
No dejaría que esa maldita de rojo la consumiera, no dejaría que la manchara con la sangre que manchaba sus manos al igual que las mías. Si era necesario yo me ahogaría en sangre para que Mirana llegara al cielo y brillara como la luz más blanca del cielo.

Hang in there.
Mirana.

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Lun Nov 28, 2016 11:31 pm


El sueño consumía a la dulce chica de blanco, estaba en una fantasía tan lejana como el mismo Wonderland, sin embargo podía percibir todo lo que acontecía a su alrededor, a pesar de no estar segura de nada. Un abrazo, suplicas, la calidez de gotas mojar su cuerpo y ropajes, el sentirse volar y luego posarse en un mullido lugar rodeado de un dulce aroma a flores, todo eso era percibido por la fémina quien no comprendía del todo que estaba sucediendo en esos momentos.

Las ilusiones, los recuerdos, los sueños y pesadilla empezaban a mezclarse los unos con los otros en su cabeza, aprovechando su momento de inconciencia para intentar recuperar su mente, cubriendo aquellos huecos de dudas con pequeñas fantasías que volverían todo más dulce en la mente de la chica, intentando de esa forma mantener a medias el embrujo que Break había lanzado sobre la chica, buscando salvaguardar la poca cordura que ahora tenía, sin embargo, aquello no siempre funcionaria y era algo que seguramente Break tenía en mente, después de todo, con una Mirana destruida, y una Iracebeth anhelante por terminar de quebrarla, era cuestión de tiempo hasta que toda la realidad volvería a salir a flote.


-Break... -la suave voz femenina, fue acompañada por una tenue caricia en los cabellos del desolado hombre quien no dejaba de llorar sobre su cuerpo. Puede que Mirana estuviera completamente agotada, física y mentalmente, incluso que su mente fuera una maraña en aquellos instantes, pero aun así, no podía dejar de pensar en lo que le sucedía a Break, intentando que el joven estuviera bien más allá de su propia salud, o felicidad -¿Porque... lloras de ese modo? -una suave sonrisa se formó en sus labios, deseaba contagiar al mayor con ese acto, pero al final lo único que pudo pensar fue en estirar sus manos, llamándole, clamando de esa manera porque se acercara donde ella estaba -Ven... aquí conmigo... Break -estaba demasiado cansada, sin embargo su preocupación fue más grande, tanto así que sus pequeños pulgares empezaron a limpiar los rastros de lágrimas ajenos y su cuerpo se incorporó lo suficiente para quedar sentada en la cama, apegando su frente a la ajena, centrando sus cálidos ojos en los rojizos del varón -No me gusta verte llorar así... mucho menos si es por mi culpa Break -no necesitaba que nadie se lo dijera, para Mirana era evidente que la causa del llanto contrario era ella, nadie más, ni nadie menos. Pero no estaba segura de que había hecho para causar ese dolor -Prometo que intentare compensarte... puedes pedirme lo que quieras Break, porque no es correcto hacer sufrir a mi más amado caballero


Aun sin saberlo, o mejor dicho sin recordarlo aún, Mirana seguía amándolo con locura, y aquellas suaves palabras delataban las emociones que seguían selladas, pero que lentamente, como si una pequeña resquebradura se hubiera formado en su sellado corazón, empezaban a escaparse nuevamente, todo porque cuando el amor era grande...


Nada ni nadie, podría pararlo.

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Re: La fiesta del jardín || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Dom Ene 22, 2017 3:22 am




La fiesta del jardín

— Cuando el sol empieza a declinar —






















Mis manos cada vez se aferraban con mas fuerza al cuerpo de mi amada dama de blanco hundiendo mas mi rostro en su vientre queriendo llegar a fundirme con ella por completo de ser posible y ayudarla desde dentro de su mente a despertar, a que volviera conmigo, a que siguiera sonriendo y todo mal que la asolara desapareciera incluyendo a Irazabeth y a mi a pesar de que solo deseara estar a su lado para siempre. Pero sabia que para que el mundo de Mirana funcionara con normalidad yo debía desaparecer por completo por mucho que no lo quisiera, debía dejar de ser su caballero, y aunque pensara eso solo quería quedarme para siempre con ella, quería ser egoísta y a la vez desaparecer porque de otra forma no podría dejarla.

De golpe la suave voz de Mirana me despertó de mis pensamientos haciendo que elevara la cabeza un poco apoyando mi mentón en su vientre-Mirana…-jadeé con pequeñas lagrimas en mis ojos completamente feliz de verla despertar una vez mas. Una pequeña sonrisa se fue formando en mis labios a pesar de que las lagrimas no dejaba de salir de mis ojos-esta bien…-volví a jadear sin poder controlar mi voz-Mirana…-acaricié su mano apretándola un poco más sintiendo como todo mi cuerpo temblaba por el nerviosismo y la emoción de verla de nuevo bien, hablando conmigo.
Iba a incorporarme y acercarme a ella para tumbarme a su lado, pero estaba paralizado de la emoción aun sujetando sus manos cuando noté como poco a poco ella se incorporaba y llevaba sus manos a mi rostro limpiando mis lagrimas sin que pudiera hacer o decir nada totalmente bloqueado solo observándola a ella.
Era tan perfecta, tan inocente, tan pura, y yo solo la estaba destruyendo, la estaba corrompiendo, era incluso peor que Irazabeth, ese virus que estaba dentro de ella. Yo era peor que las siete plagas de Egipto, incluso era más devastador que la peste y la muerte, yo llevaba desgracia allí a donde iba y por eso debía desaparecer, pero esta vez para siempre. Debía volver al mundo de las maravillas, encerrarme en él y no salir nunca mas, debía consumirme allí dentro por toda la eternidad cubriéndolo todo de rojo como una vez había prometido a la reina roja poniendo el mundo patas arriba haciendo que ese fantástica lugar de fantasía se tornara un mundo rojo lleno de pesadillas.

Mi mirada estaba fija en ella a la vez que mis labios se movían sin lograr pronunciar una palabra correcta, solo balbuceaba-e...yo…-logré pronunciar de manera comprensible a duras penas acabando por sonreír haciendo un gran esfuerzo solo por ella. Tomé sus manos apartándolas de mi rostro guiándolas hasta mis labios depositando un casto beso en la palma de su mano-Mirana…-volví a repetir su nombre en un suspiro cerrando mis ojos a la vez que aspiraba suavemente su olor-usted no ha...no ha hecho nada por lo que deba compensarme-hablé a duras penas aun sintiendo mi garganta seca por el llanto-solo me preocupé porque...porque no se despertaba-sonreí levemente intentando hacerle ver que todo estaba bien a pesar de que no era de ese modo, ya que nada estaría bien mientras ambos siguiéramos juntos.
Pero ante sus dulces palabras, que no encerraban maldad alguna o segundas intenciones, mi corazón se disparó haciendo que mi único ojo visible se abriera como un plato. Me había dejado completamente desarmado.

Lentamente y casi sin ser consciente de ello, aun sujetando sus manos con una de las mías, bajé la otra por su cuerpo hasta llegar a su cintura, rodeándola con cuidado-yo…-murmuré por lo bajo dejando mis labios entreabiertos acercándome lentamente a ella entrecerrando un poco mis ojos completamente ido. Porque? Porque me decía eso? Porque era tan doloroso? No podía controlarme-yo...yo quiero…-mis labios estaban a escasos centímetros de los contrarios casi rozándolos dejando caer mi aliento sobre su rostro-un…-iba hablando lenta y pausadamente a la vez que me acercaba cada vez mas a sus labios llegando a rozarlos-be…-de golpe me callé parando toda acción alejándome de ella lentamente.
Cerré mis ojos con fuerza intentando quitarme aquella idea de la mente-no se preocupe por mi señorita, con ver que esta sana y salva es suficiente…-susurré por lo bajo bajando la mirada avergonzado apartándome un poco de ella soltando sus manos y su cuerpo. Si tan solo Mirana hubiera podido leer mi mente cuando se ofreció de esa manera a mi...Era repulsivo.

Sonreí levemente sintiendo como de nuevo las lagrimas volverían a escaparse de mis ojos-sera mejor que descanse señorita, yo...-tragué con fuerza saliva-estaré esperando fuera-besé con cuidado su frente y me levanté de la cama saliendo de la habitación.

Ahora que estaba bien, nada más podía hacer por ella. Solo le restaba descansar y recomponerse.
Cerré la puerta con cuidado sin querer molestarla mas y una vez lo hice golpeé con fuerza la primera columna que se cruzo en mi camino dejando el puño allí como si se hubiera clavado en la piedra a la vez que mis dientes se apretaran con fuerza igual que mis ojos-tsk…-me mordí con fuerza el labio hasta hacerme sangre-idiota…-jadeé enfadado conmigo mismo notando como la sangre también resbalaba por mis nudillos.
Porque no podía controlarme? Que mierda estaba haciendo? No podía hacer eso. No podía. Si no todo volvería a complicarse como antes y no permitiría que eso ocurriera.

La amaba,
y por eso debía dejarla ir.

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