Reviviendo recuerdos [Privado Erisu]

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Reviviendo recuerdos [Privado Erisu]

Mensaje por Yato el Lun Feb 29, 2016 9:45 am


Reviviendo recuerdos

— Parque — 12:45 — Privado con Erisu Kofuku —






















Los sonidos de las chicas gritando porque aquellos hombres entraban en sus habitaciones a mitad de la madrugada para poder tener un poco de entretenimiento ‘’sano’’ como ellos decían ser, pues afirmaban siempre se encargaban de que la mercancía estuviera en buenas condiciones, puros pretextos vagos, y él, bastante harto de aquello había decidido salir un poco, buscar un sitio en el cual poder dormir y luego volver, tras claro, rondas de trabajo, así que de manera silenciosa, cuidadoso, se movía entre los pasillos, notando a los hombres más entretenidos en ir con las mujeres de cuerpo bonito, sólo uno que otro se dirigía a la zona donde los hombres dormían, incluyendo al demonio que estaba en un pasillo mirando como un grupo de hombres, los cuidadores como les conocían, se encaminaban a aquel pasillo donde las chicas, esperaban temerosas, llorando algunas incluso….aquello le trajo el recuerdo y no pudo evitar el sentir la lástima, y la impotencia ante no poder ayudar, pues cualquier intento que hiciera, aquel collar de su cuello bien podría electrocutar al pet, o bien, la configuración personalizada del collar que le habían colocado, inyectaría aquella sustancia que no hacía más que desequilibrar a temperatura corporal, como si estuviera expuesto en un congelador, y enfriar al demonio al grado de dejarlo completamente vulnerable, no, definitivamente no podía arriesgarse, después de todo, desde aquel incidente con aquel hombre, había tomado la elección de ser más cuidadoso con las cosas que hacía y a quienes ayudaba. Poco a poco, pasillo por pasillo, logró escabullirse de las instalaciones de manera exitosa, y dado finalmente, con la calle….ahora, restaba encontrar un sitio donde descansar un poco para luego, comenzar a hacerse la publicidad que tanto solía hacer, y que a veces, le metía en problemas con los cuidadores de turno, pues estos terminaban enterándose de las cosas tarde o temprano.

Fue que dio con aquel parquecillo,  solitario, oscuro, con juegos infantiles, y no tardó mucho en elegir el sitio que sería como su ‘’habitación’’ para pasar un rato de descanso allí. Finalmente, se metió en el juego infantil y logró acomodarse para poder dormir un rato.

La noche había sido bastante agradable, había encontrado un parque con un juego peculiar, un pequeño castillo a escala en el que podían entrar los niños a jugar, y él, claro que no se quedó atrás, en la noche se las ingenió para entrar en el castillo y acomodarse allí dentro para poder dormir, estiró su cuerpo un poco notando que no podía del todo, por el mismo tamaño del juego que estaba hecho para que los niños jugaran y no para que un chico de estatura superior a la de un chiquillo se anduviera metiendo a andar, ni mucho menos a dormir. La noche fue muy agradable, el castillo tenía una buena temperatura corporal así que frío no pasó, ya siendo de día, se despertó en el momento que un niño le cayó encima, haciendo que el ‘’fugitivo’’ se levantase de la nada, con un gesto de cual cualquier persona que se levanta en la mañana, gesto adormilado, pelo totalmente alborotado, miró y vio a los niños que reclamaban que había allí un adulto.

-La verdadera pregunta es...¿¡Qué hacen en mi habitación?!...-

Y los niños se rieron, una reacción  completamente normal, se sentó y se levantó para poder sacudir su pantalón, terminando por salir del juego y percatarse que había ya vida en el exterior de ese castillo, si, había dormido por mucho tiempo, se estiró un tanto y se acomodó la chamarra y el pañuelo en su cuello, caminando con tranquilidad  para poder tomar un poco de distancia de las personas en ese parque, pero no dejando la zona realmente, sólo observaba, veía mujeres con sus hijos, así como parejas, ¡clientes en potencia!.... buscó entre sus ropas, y entonces, su sonrisa amplia llena de esperanza cual niño pequeño ante un regalo grande, sólo para descubrir dentro ropa, en su caso, nada....vacíos, completamente vacíos estaban sus bolsillos, tuvo un ligero tic en el ojo, ¿¡cómo pasó eso?!, palideció y pronto se volvió su gesto azul, completamente azul.

-Muy bien, que no entre en pánico...tan sólo haré publicidad en alguna pared y ya...sólo debo comprar la pintura...-

Sacaba su cartera en lo que hablar, sólo para abrirla y descubrir que su economía apenas le daría para un sándwich y una soda, tuvo un tic en el ojo otra vez, cerrando la cartera, no podía hacer publicidad a menos que tuviera clientes que le pagasen bien para poder comprar las cosas que necesitaba, ni tenía tarjetas, nada.... ¿entonces?....

-Supongo va a ser mi día libre...-

¿Qué más remedio?  suspiró, mientras sacaba el celular y caminaba por el parque, observando la pantalla del teléfono de manera un tanto distraída había que admitirlo, esperando que en cualquier momento alguna de sus tarjetas en manos de personas que en algún momento había repartido, sirvieran ...que le llamasen, o que llegase un mensaje, que las publicidades de las paredes que solía pintar a pintura en aerosol roja, funcionara y llamase la atención de alguien que necesitase de sus servicios, observaba con una gran esperanza el celular, rogando muy dentro de sí, que el teléfono comenzase a sonar indicando una llamada entrante o en su defecto, un mensaje de texto.

Siguió caminando así por el parque, como si estuviera paseando, o algo similar, ya después pensaría en volver al mercado ilegal, aunque considerando que había pasado la noche fuera y no regresó, posiblemente ya estuvieran buscándole, o ya incluso lo tuvieran identificado donde estaba y sólo estaban vigilando para ver si el pet volvía por su cuenta, claro, sería estúpido hasta para él, no regresar, pues con el collar a su cuello, tenía todas las de perder, definitivamente.

Siguió caminando.

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Re: Reviviendo recuerdos [Privado Erisu]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 05, 2016 11:31 am

No podía recordar cuanto tiempo había pasado desde la última vez que pudo recorrer aquellas calles con total calma, porque, luego de que adivinara la fortuna a un par de reconocidos empresarios quienes rápidamente cayeron en la ruina, tal como ella predijo, la prensa había estado sobre ella, intentando saber si se trataba de una maldición, sobre todo por su apellido que emulaba al dios japonés de la fortuna, cosa curiosa siendo que en su tiempo ella había sido la diosa de la pobreza, o infortunio para algunos, pero lo más raro para ella era que todavía hubieran personas que recordasen nombres como aquel, datados de la época donde el mundo aún era hermoso y no la tierra tan infértil que se extendía actualmente.

Ante la idea de volver a ser acosada, tomo recaudos cuando abandono su hogar, siendo una suerte para ella que la prensa no hubiera sido capaz de seguirle el paso hasta su morada. Debía admitir que de vez en cuando le venía bien el tener aquellos poderes como elemental, porque no solo ayudaban a que se refrescara con una brisa veraniega, sino que también con el impulso de su abanico saltaba tan alto que el escape era una gran herramienta de la pelirosada.


-Camino despejado… –nuevamente miro de lado a lado, ajustándose la rosácea falda colegiala decorada con diseño escoses, mientras acomodaba la pequeña corbata a juego con la falda, cortando tanto rosado con su blanca camisa y zapatos opacos, viéndose como toda una colegiala, pero, no deben equivocarse aquí, esa ropa no era un disfraz para escapar de las personas curiosas y ansiosas por descubrir cómo funcionaban sus poderes, todo lo contrario, siempre vestía de manera estrafalaria, resaltando su “lindura”, puesto que Kofuku, muy a pesar de su avanzada edad seguía viéndose tan bonita como cuando adolescente, todo por obra de su lado demoniaco tan longevo como el tiempo mismo. -¿A dónde sería bueno ir? –suspirando con pesar, las calles de Myr se mostraban frente a ella, brindándole aquella hermosa vista que muy pocas personas podrían apreciar, aunque siendo la hora que era, casi todo mundo que pasaba a su lado marchaba de manera apurada a su trabajo, mientras que ella, aun seguia subsistiendo por el dinero de su familia, por ello no necesitaba preocuparse por nada que no fuera la diversión, aquella que conoció gracias a Yatomagi, el joven con quien solía mentir que eran novios, y el mismo, quien durante tantos años dejo de ver, mas precisamente con el inicio de las guerras. Pero, no es que se hubieran separado por gusto, las batallas fueron tan intensas que sin siquiera pensarlo Kofuku quedo sumida en la soledad absoluta, sus padres murieron, no tenía más familia cercana, y su mejor amigo parecía haber sido un número más en las filas de muertes, bien sabia ella que la guerra era de esa manera, arrasaba con tanto ser vivo como quisiera, dejándoles gozar a los diversos dioses de la guerra el placer que impregnaba su cuerpo con cada alma que luchaba en aquello sobre lo cual dicha deidad gobernaba, pero no solo ellos disfrutaban la guerra, bien sabia la joven que existian esas personas queines manchaban sus manos de sangre por el mero placer de hacerlo, hasta ella, en su tiempo sin conciencia, había concedido plegarias que desencadenaron en genocidios, pero eso quedo atrás, fue sellada y condenada a renacer una y otra vez hasta expiar todos y cada uno de sus pecados. Si debía ser honesta, Kofuku no tenía la menor idea de cuantas muertes más le faltaban para pagar su deuda con el cielo, y realmente no le importaba, desde que conoció a Yato aprendió a apreciar cada momento de su vida, porque la Ebisu de ahora, no sería la misma del mañana, eso estaba más que claro. -¡El parque! –animada con viejos y felices recuerdos, el lugar para visitar fue decidido. El parque era la mejor opción, porque un centro comercial o tan siquiera una de las zonas tan transitadas que solía visitar, serian la perdición de la jovencita a quien descubrirían prontamente, pero en un parque, nadie la molestaría. Feliz corrió los pocos metros que le separaban del más cercano, girando cada tanto durante su caminata, dispuesta a columpiarse un poco apenas llegara, pero, paro en seco con la visión frente  a ella….


Allí estaba él, caminado en medio de unos cuantos árboles, al parecer por un pequeño sendero. Su cabello oscuro que oscilaba entre un morado o azul muy intenso, llegándose a notarse como el mismo petróleo durante las noches sin luna, ropa deportiva y la misma bufanda degastada que jamás se quitaba, la cual seguramente olía a sudor, porque Yato era así, un completo descuidado.

Kofuku no supo que hacer, quería gritar, abrazarlo, llorar, reír, darle una moneda de 5 Yen… eran tantas las cosas que se agolpaban en su pecho, tanto que dolía, por primera vez desde que la guerra acabo y su corazón supuestamente sanó, volvía a sentirlo arder como si le inyectaran lava hirviendo en las venas. Estaba segura, él era Yato, era el mismo Yatogami que tantas veces la hizo reír, pero… si estaba vivo ¿Por qué nunca se encontraron? ¿Qué había pasado todo aquel tiempo? Necesitaba respuestas, las quería todas, pero sus piernas no se movían, tan solo sus ojos derramaban pequeñas lágrimas, mismas que rápidamente limpio, él no debía verla así, no hasta que le explicara todo.

Tomo una gran bocanada de aire gritando su nombre momentos después, sin embargo parecía que no le escucho, además, lentamente comenzaba a alejarse, y eso ella no lo permitiría, no de nuevo… porque ahora comprendía, ella realmente no quería volver a estar sola, no deseaba ser como las hojas mecidas por el viento, ella prefería ser como una flor, pequeña, con vida efímera, pero rodeada de cientos como ella, con quienes estar feliz el poco tiempo que tuviera de vida. Con ello en mente atravesó la calle rápidamente, el claxon de los autos resonaba al igual que derrapadas, todas producidas mientras intentaban no atropellarla, pero Ebisu no estaba pensando con lógica, solo actuando como tantas veces antes hizo, llegando al otro extremo de la calle, justamente en la entrada del parque, intentando localizar con la mirada a Yato, tomando el mismo camino que él pareció seguir. Estaba desesperada, como si de una mascota en búsqueda de su dueño se tratare, a pesar de que las cosas no se dieran así, pero el saberlo vivo, el tener aquella pequeña esperanza que podría ser rota si se daba cuenta que todo fue un juego de su mente, bastaba para que no detuviera su andar.


-¡YATO! –bravo apenas lo tuvo a su alcance, o mejor dicho en cuanto la espalda del demonio se encontraba lo suficientemente cerca de ella para poder abrazarle con fuerza, uniendo sus manos a la altura del pecho del joven, pegando su frente en aquella espalda que tanto peso parecía cargar, el peso por el deseo de ser una deidad -Yato… ¿Eres tu… en verdad? –quizás la pregunta estaba de más, pero quería escuchar que él se lo dijera, porque, a pesar de que oliera como Yato, que su cuerpo fuese el mismo, la calidez que desprendía, la sensación de confort a su lado… todo sería la nada absoluta si negaba aquel nombre. -No puedes ser otro… aun llevas aquella vieja bufanda –no quiso hacerlo, pero aun cuando su cara estaba pegada en la espalda del joven buscador de conceder deseos, las lágrimas brotaron nuevamente, fueron tantos años, demasiado tiempo en que se mantuvo viva como prometió, por sobre todas las cosas para no faltar la palabra a su amigo quien volvía a estar con ella -Si seguías vivo… al menos pudiste intentar encontrarme… yo creía que tu… ya no… –no pudo decir aquellas palabras, separándose del contrario para retroceder dos pasos en lo que limpiaba sus lágrimas, buscando relajarse mientras una resplandeciente sonrisa de formaba en sus labios, intentando verse como la normalmente alegre Kofuku, la misma joven que él debía de recordar, y no una “anciana” melancólica. Pero… había algo en Yato, la forma en que la veía, la manera en que hablaba, era como si realmente no fuera él siendo él ¿Qué era… lo que había pasado todo el tiempo que no estuvieron cerca? -Yato… soy Kofuku… –intento hacerlo entrar en razón, recodando aquel viejo juego donde ambos decían ser pareja, aun cuando la realidad no era aquella -Kofuku… tu novia ¿Recuerdas? –quizás la tomara por loca, pero aun así lo dijo, y de repente recordó algo, el mayor tesoro que guardaba el muchacho, aquello que saco de entre el bolsillo de su falda con extremo cuidado para que no se rompiera, mostrándosela al joven.


Allí, frente a él, y en manos de la pelirosada estaba la vieja tarjeta de presentación de Yato, escrita en el tan típico y casi olvidado japonés. El papel se notaba desgastado, rozando el amarillento, mientras las letras deseaban borrarse, pero para la ex–diosa era un pequeño tesoro que cuidaba tanto como su abanico, recuerdos de épocas pasadas, de momentos tan felices como tristes, vestigios y evidencia de que todo aquello, todo, era la completa verdad y no un invento de su solitaria vida.


Atuendo
Invitado

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Re: Reviviendo recuerdos [Privado Erisu]

Mensaje por Yato el Jue Jun 09, 2016 1:37 am

Spoiler:
Lamento demasiado la demora, entre asuntos legales y trabajo apenas pude hacerme espacio


Reviviendo recuerdos

— Parque — 12:45 hrs — Privado con Erisu Kofuku —























Debía pensar como es que haría para obtener más clientela, clientela que fuera fiel y que estuviera dispuesta a pagar sin pensar por los trabajos que pidieran al muchacho, quien estaba completamente sumergido en sus pensamientos, tanto así que parecía ahora siquiera percatarse de las cosas que podían estar a su alrededor, mucho menos de nadie, una técnica publicitaria, era lo que necesitaba. Observaba con calma a su alrededor, sólo le falló un mirar, olvidar mirar atrás, realmente, no esperaba que pudiera pasar algo como aquello, en su vida hubiera imaginado aquello. El tacto en su espalda, ser rodeado de esa manera….abrió sus ojos un tanto impresionado…incluso había gritado su nombre aquella fémina voz, se había terminado por detener en prácticamente cuestión de segundos…¿qué si era Yato?...parpadeaba un par de veces..su rostro de forma lenta giró para poder dar con la cara de la mujer …esos ojos expresivos, ese cabello rosado, la expresión como tal, el tacto suave, todo aquello se le hacía un tanto familiar pero …¿de dónde? …no lograba dar con alguna persona así en sus memorias, parpadeaba un par de veces curioso, esperando poder escuchar alguna ora cosa que le ayudase a saber quien era la joven, pero parecía esperar una confirmación a su pregunta sobre la identidad del demonio.

-Eh…si…soy Yato…-

Sonrió amable.  Pero el notar esa reacción de ella, se giró para poder llevar las manos a su cuello, quitar el nudo de la prenda blanca que usaba cual bufanda, y poder acercarse a la joven para poder limpiar sus lágrimas, su rostro con aquella prenda, buscaba que la chica estuviera bien pero ¿cómo hacerlo? Era como si el mismo demonio estuviera lastimándola con su simple comportamiento, por más que intentase ser una buena persona, por más que trató de indagar en su cabeza, no lograba dar con el objetivo; recordar a la chica.  Le miraba…¿Kofuku?...le sonaba, pero por más que trataba de recordar su mente no parecía ser muy cooperativa, entre cerró sus ojos un poco y puso atención a lo que la chica continuaba diciendo. Una tarjeta, inmediatamente la reconoció… ¡aquella tarjeta era de un diseño de hacía muchísimos años!...observó con impresión clara la tarjeta aquella y su rostro se desvió al rostro de la mujer.

-Esa tarjeta…-

Era una reliquia prácticamente, dio algunos pasos…observando a la chica, deseaba recordar, deseaba poder recordar el rostro ajeno pero por más que intentaba no conseguía hacerlo y su expresión lo estaba demostrando, su expresión en ese momento era la más clara que pudiera reflejar la incomprensión de su parte, el no saber quien era, pero a su vez sentir conocerla de tiempo atrás, era algo que comenzaba a comerle el pecho y todo el interior.

-Kofuku….Kofu…-

Agachó su cabeza un tanto, negando intentando concentrarse, el mirar celeste fue hasta donde aquella tarjeta nuevamente, intentando recordar al mirar el papel viejo y amarillento, intentando ver las imágenes de vuelta en su cabeza al notar esa tinta y esos kanji que describían su compañía, él había dado aquella tarjeta, definitivamente, no es como que tuviera aliados para poder escribir o algo, él mismo entregaba su publicidad, lo sabía, y era eso lo que con más razón y fuerza estaban golpeando a su interior por así llamarlo. ¿Cómo se supone que tenía que decirlo?...

-Kofuku…mira…de verdad tu nombre…me suena…pero…no logro recordar…yo…yo no sé….-

Estaba nervioso, no quería decir algo que fuera a lastimar a la chica de alguna manera, sobre todo sentimentalmente…estaba nervioso con el asunto y se notaba en el porte de su cuerpo, ligeramente al frente, observando a la chica, aún intentaba encontrar alguna cosa en su mente que le dejase reconocer a la chica, algo que le permitiera reconocer lo que estaba pasando, más aún, algo que le dejase recordar la situación, suspiró suavemente, sintiéndose como el villano de la película, o mejor dicho como una de las  víctimas, pues por más que intentaba hacer memoria de lo que estaba pasando, noconseguía mucho realmente, volvió su mirada a la mujer, pasando algo de saliva, y llevando su diestra tras su nuca, rascó suavemente, algo temeroso, algo dudoso sobre sus propias palabras.

-Veoq ue …guardaste la tarjeta…y…realmente que eso es algo que agradezco mucho …no sabes cuanto…-

¿Ella sabría su pasado? Siquiera sabía que había tenido un pasado, aquella chica estaba llenándole de dudas, y a su vez, de culpas, pues si era cierto lo que decía…que realmente era su novia….definitivamente, se sentiría como basura.

-Oye…¿no prefieres ir a un lugar más calmado?...-

Sugirió, pues estar allí en medio parados cual bultos, no podía ser un sitio cómodo para poder charlar, se giró para poder caminar, esperando que la chica le siguiera y claro, sentándose en una banca, ofreció a la chica el lugar a su lado para que se acomodase igual y pudiera así conversar mejor. Sentado, le miró, esperando poder escuchar más de lo que ella decía, estaba atento, curioso, confundido, una mezcla de sentimientos alrededor que sería imposible de explicar. Suspiró, volviendo la atención a la joven esperando que ella le dijera más.



Última edición por Yato el Lun Ago 01, 2016 8:15 am, editado 1 vez

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Re: Reviviendo recuerdos [Privado Erisu]

Mensaje por Invitado el Jue Jun 23, 2016 8:31 am

Los años que pasaron antes de aquel reencuentro eran tantos, que ambos seres deberían ser polvo, cenizas llevadas por el viento para convertirse en parte de la tierra que abonaría la naturaleza del mundo, o al menos de aquella isla sobre la cual permanecían luego de las guerras que habían conseguido separar sus caminos.

No eran una pareja típica de romance, desligada luego de una feroz batalla armamentista, bueno, quizás la segunda parte de esa oración era cierta, sin embargo ambos solo tenían el título de pareja como un juego, un mote podría decirse, creado para vaya a saber qué cosa, posiblemente Kofuku no lo sabía y era más que evidente que Yato tampoco, puesto que el hombre frente a la normalmente alegre mujer no era el mismo que había logrado levantar su espíritu hace añares, haciéndole comprender que aunque reviviera una y mil veces, a pesar de mantener sus recuerdos, las cosas no eran las mismas, quien estaba ahora era ella y nunca sería reemplazable, mucho menos por una maldición que los antiguos y molestos dioses habían creado para verla pagar por los supuestos pecados que cometió, pecados que si hizo pero no a conciencia, sino simplemente cumpliendo los caprichos de hombres mundanos con aires de grandeza, aprovechándose de la necesidad de vivir que incluso un dios poseía, porque si la gente te olvidaba, te irías con su recuerdo tal cual llegaste, después de todo la realidad era curiosa, seres tan poderosos reducidos a la memoria de aquellos sobre los cuales tenían poder. De cierto modo era algo patético.

Pero ahora Kofuku, por primera vez en años deseaba que alguien supiera quien era ella, que Yato la tratara como la diosa del caos no le importaba –a pesar de ya no ostentar el titulo -, cualquiera cosa lograría calmar su mente agitada tras notar la manera distante en que el demonio actuaba, recordando la tarjeta pero no a ella, limpiando sus lágrimas sin siquiera sentir o comprender el dolor por el cual ella pasaba, porque si bien en su tiempo cuando se volvió humana rogaba porque nadie volviera a compararla con la deidad que una vez fue y aun hacia mella en el corazón de la gente, ahora los dioses deberían estarse burlando de su tragedia, el único ser que no debía olvidarla, la única persona en la cual la alegre muchacha había pensado día y noche a lo largo de los años, no tenía idea de quien era y para peor de males, un curioso y negro collar destacaba en el sitio donde antes había estado la bufanda del ojiclaro.


-Creo que si… tienes razón, sería mejor ir a un sitio más tranquilo –como en antaño sus manos volvieron a tocarse, pero esta vez era ella quien guiaba el recorrido, pasando al lado de las personas sin cortar su línea recta, demostrando que para todo mundo la felicidad puede acabarse en algún momento, porque todos tienen un límite y el de ella fue aquel “No logro recordar”. Si no la recordaba ahora, encontraría la manera de que lo hiciera, pero si aquello era irreversible solo bastaba con crear nuevas memorias ¿No es así? -Yato… –suspiro suavemente deteniéndose en un sector solitario del parque, aquella zona donde las parejas buscaban privacidad, pero a tamañas horas estaba tan desierto como un bar donde el alcohol dejo de servirse -Si de verdad no me recuerdas no importa… –un último suspiro abandono sus pequeños labios, que rápidamente se curvaron en una gran sonrisa, segundos antes de lanzarse a los brazos ajenos, frotando sus mejillas hasta sentir como estas se calentaban, sonrojándolas ligeramente -Solo nos queda crear nuevas memorias juntos ¿No lo crees? –no espero respuesta alguna, abrazando con una fuerza tal, que de no ser demonio, posiblemente Yato se hubiera partido al medio -Pero… quiero preguntarte algunas cosas antes de eso… como por ejemplo ¿Qué paso para que tengas ese collar? ¿Crees que podamos quitártelo? –el índice de la diestra empezaba a acercarse peligrosamente al artefacto, buscando alguna fractura, incluso si aún seguía atrayendo mala suerte podría intentar maldecir el aparatito, pero, si las cosas salían como siempre –al contrario de lo que ella quería –había una gran probabilidad de que el afectado fuera el varón y no el collar -Mejor… no lo toco y confiesa todo Yatogami –termino sentándose en el frio césped, flectando sus rodillas para apoyar el mentón sobre estas, quedándose a pocos centímetros de diferencia de una familia de patos quienes solo la miraron y siguieron en sus cosas -¿Cómo… puedo quitarte, ese collar?


En el pasado había sido él quien la rescato, por ello este era el momento cuando podría retribuir sus ayuda, aunque fuera de manera mínima.


Invitado

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Re: Reviviendo recuerdos [Privado Erisu]

Mensaje por Yato el Lun Ago 01, 2016 8:26 am


Reviviendo recuerdos

— Parque — 12:45 hrs — Privado con Erisu Kofuku —

























Deseaba comprender que era lo que estaba pasando, aquella chica, su rostro, era como si la conociera de tiempo atrás, pero no un tiempo cercano, si no bastante tiempo, un tiempo que ningún humano podría vivir ni aún cuando cuidase su cuerpo al máximo. No lograba entender por qué tenía esa sensación...algo en el pecho, un sentir como cual un pequeño golpeteo ¿ansias quizás? ...pasó algo de saliva, sentía que podría estar lastimando a aquella chica y sin siqueira tocarla...¿¡Pero que había hecho para que ella llorase?!...el mirar que lloraba, inmediatamente se mostró algo alterado, no le gustaba ver a nadie llorar por su causa y allí parecía que le había hecho algo sin siquiera darse cuenta de ello, pasó algo de saliva, tratando de calmar a la chica aquella, peor sin siquiera poder, si bien había notado el estado triste de la peli rosa, ella no parecía hacer dramas mayores, pero con sólo haber detectado que limpió su rostro de una lágrima ya era más que suficiente para él.

-¡Ah! no te pongas así ....Hay...¿no me digas que te quedé mal en algún trabajo? ... ¿desde cuándo tienes esta tarjeta? ....¿me has intentado llamar? ....-

No recordaba su nombre, mucho menos lograba comprender si en algún punto ella le había contratado, pero sentía el pecho presionarse, y más, un nudo en la garganta, seguramente la estaba liando más de lo que seguramente ya estaba, estaba jodiendo más la situación de lo que seguramente ya estaba. Mirar a la joven así, no le gustaba. Seguramente no se hubiera sentido igual con otras mujeres, si, había llegado a ver llorar a otras chicas por su causa, mujeres que querían algo y al ser rechazadas lloraban, y él, no recordaba haber sentido tanta culpa, ni mucho menos esas presiones y nudos en la garganta y estómago, como si le taladrasen todo el cuerpo como castigo al hacer una mujer tirar una sola de sus lágrimas.

Era un crimen.

La siguió en todo momento, incluso ese tacto que tuvo con ella durante el recorrido resultaba algo agradable, su andar era algo lento, parpadeando un par de veces, antes de poder escuchar su nombre en los labios de ella ... ¿Y si la lastimo más?...Tenía miedo de herir más a aquella chica ¿y por qué? ...si bien no la recordaba, el hecho que ella pareciera dolerle eso, era suficiente para pensarse que estaba haciéndole daño, y él no quería, un demonio hace daño, pero él quería ser un demonio completamente diferente de los que se conocían ...no quería que el estereotipo de demonio cayera en él igual, no señor. Curiosa su expresión antes de volverla sorpresa, atrapando por la cintura a la joven de cabellera rosada, en un giró suave por la incercia así como lo inesperado que había resultado para él el acto de la joven, sujetó en todo momento la cintura de la chica, escuchando sus palabras ¿no importaba? pero ella estaba llorando y ahora, parecía tan fleiz..... ¿realmente no importaba? ...bien dicen que a veces el pasado no importa pero no pareció ser el caso allí. Le miraba con un poco de confusión antes de ablandar e l geso, comprensible, una curva fina, suave, en sus labios, antes de escuchar aquellas palabras, ¿qué había pasado? desvió el mirar, con un sentimiento de estupidez, vamos, siempre habían pensado que su manera de terminar en el mercado ilegal era bastante estúpida, y lo admitía, porque era cierto.

-Bueno....por ayudar a una chica....me terminaron atrapando...me estuvieron torturando un poco y en lugar de matarme pues...me llevaron a un sitio que se llama ..ammm, no sé si tenga nombre, lo conocen como mercado ilegal y pues...-

Tocó el collar con el índice apenas, cuando la chica había declinado su intento por tocar el artefacto en cuestión.

-Soy un pet...por eso me pusieron este collar... y no me lo puedo quitar, lo personalizaron para lastimarme específicamente a mi así que ...simplemente lo dejo allí....y si, si se puede quitar....yo no, pero se puede...-

Sonrió un tanto, aún queriendo parecer más alegre de lo que realmente podría mmostrarse en una situacíon como aquella. Le vio sentarse, y no tardó en tomar lugar igualmente, sentándose, pero a diferencia de la chica, quien por la falda seguro que tenía que cuidar la vista a terceros, él extendió completamente las piernas en el césped, observando de reojo los felinos, atraído por los maullidos de estos, sus manos reposaron en el césped sintiendo el rocío, volviendo la celeste mirada a la de orbes rosados...desvió el mirar un poco, era algo penoso para él decirlo.

-Pues....como pet...estoy en venta, así que cualquier persona que miré la información que sacaron de mi por los tipos que me vendieron a ese sitio....y se interese, paga y pues...ya me quitan el collar, o no, dependiendo...algunas personas compran el collar igual con todo y el pet para poder lastimarle y trasladarlo más fácil....hay muchos que no quieren con un desconocido que pagó por ellos, y entre ellos me incluyo jajajjaja....-

Rascó ligeramente su nuca, sin mirar a la chica.

-La verdad fue mi culpa...no tomé medidas adecuadas para ese trabajo...como siempre estuve viviendo en las calles de Myr trabajando, no conocía nada del mercado ilegal.-

Por qué según él, siempre vivió en Myr.

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Re: Reviviendo recuerdos [Privado Erisu]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 13, 2016 11:43 pm

No le recordaba, de verdad que no lo hacía, y Yato no mentiría en algo como aquello, sin embargo, en cierto punto Kofuku llego a creer que algo en él aun albergaba recuerdos o sentimientos de amistad por su curioso pasado, por los años que compartieron en compañía del otro, disfrutando de mejor modo las catástrofes que les traía la vida para salir adelante con aquellas deslumbrantes sonrisas por las cuales muchos les llamaban locos.

Pero, de un momento a otro la alegría que la pelirosada había reunido cayo a sus pies como aquellas viejas casas de cartas que solía formar en su tiempo libre, solo saber que Yato, su tan querido amigo, termino por fácilmente caer en las garras de gente del mercado ilegal, era algo que su cuerpo no pudo tolerar, sintiendo cada nuevo relato como si fuera un clavo en su ataúd feliz, renaciendo como la más dolorosa sensación que no había sentido en años, quizás por ello acabo abrazando al contrario, rozando el collar con la yema de los dedos sin desear que el mismo se activara de algún modo o tan siquiera de contagiarle su mala suerte lo mismo desencadenara dándole un tremendo dolor al demonio. Sin embargo su mente pensaba una y otra vez ¿Que podría hacer por él? ¿Cómo lograría ayudarle al igual que Yatogami lo hizo en su pasado? Le debía mucho al joven, más de lo que seguramente él podría recordar -si algún día lo hacía - pero no pensó que la oportunidad de saldar su deuda se daría de un modo como aquel, y sinceramente hubiera preferido algo más, pero, si comprándole le regresaba aunque fuera en parte algo de la libertan que antes tuvo, lo haría sin chistar, era mejor hacerlo ella quien no le obligaría a nada que no quisiera -sin descontar los momentos en los cuales tuviera que frenarle cometer una locura - antes que un hombre o mujer de negras intenciones.


-Lo hare... -se separó de su abrazo, aun sosteniéndole de los hombres, fijando sus ojos en los claros ajenos. La determinación era palpable en cada uno de sus poros -Yo te comprare, solo necesito saber dónde hacerlo y lo hare Yato... sea como sea, iré a comprarte -sus dedos se presionaron suavemente en la piel ajena, arrugando sus prendas debido a la fuerza que ejercía al contacto, solo necesitaba oír el sitio e iría de inmediato -Sé que no me recuerdas pero, aun sabiendo eso no puedo dejarte sufrir como lo haces, por eso aunque te niegues iré por ti - si lo pensaba bien, había una gran posibilidad de que esperando más tiempo, sus "poderes del infortunio" atacaran, y alguien más comprara a Yato, por eso se levantó tendiéndole una mano al ajeno -Vamos a hacerlo ahora, es lo más seguro, si demoramos alguien más podría comprarte aunque.... -en ese momento recordó que no llevaba mucho dinero consigo, y debería ir por mas a su hogar -Creo que antes necesitamos dinero... dudo que seas barato, sobre todo en el mercado ilegal -suspiro por la idea de hacer más escalas, empezando a caminar rumbo a su morada, aquel templo donde residía y solía adivinar la fortuna, por más que el sitio de santo no tuviera nada -Vamos primero a mi casa, luego iremos a la tienda


No espero un momento más, entrelazando su diestra con la zurda del chico emprendiendo el camino, porque, si en ese momento se separaban, si tan solo volvía a perderle aunque fueran unos minutos, temía que de nuevo la distancia trajera aparejada más desgracias para él.
Invitado

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