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Mensaje por Izaya Orihara el Dom Feb 28, 2016 3:23 am



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Privado con Sakura Namida — 7:30 pm — KANRA's House
Tema proveniente de : De problema en problema


Nunca creí que mi paseo hacia los burdeles fuese a terminar como lo hizo, conocía una chica bastante curiosa que no evitó que centrara mi atención en ella. Tanto su aspecto como forma de ser me cautivaron, Ah, Sakura sin dudas podría volverse alguien recurrente en mi vida y todo dependía de como terminara esa noche, ya que tras ayudarle demostrando mi gran bondad, aquella se ofreció a compensarme, por lo que terminamos de camino a mi casa para comer alguna cosa y no mentiré, esperaba algo más que solo comer o conversar. No obstante lo que más me interesaba era saber si aquella cedería, si se atrevería o si yo sería capaz de convencerla, el proceso sin duda era mejor que el resultado mismo.

La conduje hasta un taxi, el cual demoró muy poco, y nos fuimos hacia mi casa que quedaba a una distancia despreciable desde el centro donde nosotros nos encontrábamos. No hubo mucha charla, pero si tuve cuidado de mantener mi cola lejos del toque ajeno, no porque me disgustara el tacto en aquella, sino que sentir la suavidad de sus manos pasar por aquella zona me descontrolaba más de lo que hubiese creído posible. No muchos se atrevían a tocarme, menos el ver esos rasgos en mi persona ya que les utilizaba en casos extremos. Nadie diría que yo representaba ser algún riesgo ¿Quién culparía a un débil minino?, incluso mis expresiones eran totalmente inofensivas, dejando de lado la coquetería con la que me comportaba claro está. Durante el viaje parecía inquieto y se notaba en el ondulante movimiento de mi oscura extremidad, no dudé en mirar a Sakura a mi lado, quien con una expresión amable correspondía mi mirada.

— ¡Hemos llegado!~ — comenté al ver mi casa a través de la ventana y en breve el auto se detuvo, saqué de mi bolsillo algo de dinero y le pagué al conductor del taxi para luego bajarme y rodear el auto. Quise ser un caballero, lo cual no pegaba en nada con mi normal actuar, pero eso ella no lo conocía. Le abrí la puerta del auto y esperé paciente a que descendiera para luego cerrar y guiarle hacia la entrada a mi residencia. Mi cola nuevamente se alzó, una de mis manos sostenía la chaqueta y la otra buscó las llaves que estaban en el bolsillo de mi pantalón. Agradecí internamente haberle pedido a Youko que sacase a pasear a Hana, por lo que sabía que la casa estaría sola hasta bastante tarde e incluso si mis mascotas llegasen antes, sería un punto a mi favor, ya que tenía la excusa perfecta para su presencia. Sonreí ladino mientras abría la reja ingresando al ante-jardín, posteriormente me paré en el tapete frente a la entrada principal y abrí sin demora la puerta — Ten cuidado que está oscuro, Sakura-chan~ — comenté siendo normal colocar aquel sufijo aún si ella fuese mayor que yo, lo que dudaba.

— Ignora el desorden, salgo temprano y llego muy tarde como para prestarle atención a la casa — aquello era verdad salvo por el horario, puesto que salía siempre después de las tres de la tarde ya que mi mañana estaba dedicada a dormir. Entré primero y encendí la luz de aquel pasillo para dirigirme hacia la sala de estar, la cual era la primera habitación tras el pasillo y a un costado se apreciaba una cocina estilo americano, al fondo un nuevo pasillo con dos habitaciones destinadas a dormitorios, luego una escalera que conectaba al segundo piso. Dejé mi chaqueta sobre uno de los sillones y volteé a ver a la chica — Entonces ¿Pedimos algo o quieres mostrarme tus habilidades en la cocina? — moví mis manos a los costados en un ademán exagerado, mi cola seguía inquieta y mi rojiza mirada se centró en la fémina. Debo admitir que me atraía la idea de que fuese ella quien preparara algo, soy pésimo en la cocina y hace meses que no pruebo algo casero, siempre pago por la comida y ni siquiera Hana o Youko me ayudan con eso, aunque vale decir que ellos comen a un horario normal a diferencia de mi.



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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Mar Mar 15, 2016 10:46 pm



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Con Izaya Orihara — 7:30 pm — KANRA's House




Si aquella mañana me hubieran dicho que terminaría montada en un taxi junto con un completo desconocido encaminándonos a quien sabe qué extraño o peligroso lugar estuviese accediendo a ir, seguramente le hubiera llamado loco o idiota. Eh de admitir que no era de hacer ese tipo de cosas, nunca antes coquetee con un sujeto, al menos no de forma tan evidente, sin embargo, Izaya tenía un aura traviesa que descompaginaba completamente con su apariencia de niño bueno, quizás un tanto uke ¿Para qué negarlo? Maullar de ese meloso modo había sido encantador, un deleite para cualquiera tipo de oído, en especial los míos que anhelaban dulzura luego de un día tan atareado como aquel, sinceramente cuando en la vida tu día empieza mal, sueñas con que termine perfectamente, algo como una especie de equilibrio universal, pero no mentiré, ese tipo de cosas raramente sucedían, si se iniciaba mal solía terminar peor, pero en cambio, desde la aparición del moreno todo empezaba a mejorar, entonces, quizás por un poco más de tiempo, seguirá comportándome de un modo tan libertino, ajeno a mi ser normal, vivir la vida como si fuera el ultima día ¿Qué tan malo podría llegar a ser? Mínimo, disfrutaría acariciando esas peluditas orejas y esponjada colita. Y hablando de ellas ¿Dónde estaban?

Estire mi mano rozando el cuero del asiento, buscando descuidadamente su cola sin poder hallarle, casi por inercia gire mi rostro desde el cristal hasta su faz, sonriéndole con sutileza apenas nuestras miradas se encontraron. Aquella esponjosidad se movía serpenteantemente, incitándome a lanzarme tras ella, sin embargo, haciendo gala de mi serenidad me contuve, no podía montar un show dentro del automóvil o el taxista nos correría sin siquiera tener miramientos tratándonos como una pareja de jovenzuelos que no esperan llegar a un sitio intimo para hacer travesuras, o peor aún, posiblemente era un fetichista que no nos dejaría marchar del coche hasta complacer sus raras fantasías. Cualquiera de las dos opciones era inaceptable, en primera, no tenía aquellas intensiones con el moreno, solo juguetee con él, y marchar a su hogar era para demostrar gratitud, ¡Gratitud! No una oscura intensión respecto a abusar de su persona, yo no era ese tipo de chica y dudaba que Iza pensara siquiera ponerme un dedo enzima, más que nada parecía emocionado por la comida.


- ¿Llegamos? –pregunta tonta lo sé, en especial luego de que lo anunciara, pero no pude evitarlo, era igual que observar el momento exacto cuando una persona se estrella contra el piso, y aun así tener la desfachatez de preguntarle si se había caído, típica estupidez humana – Gracias –baje apenas me abrió la puerta de manera caballerosa, siguiéndole hasta el interior de su morada, no era tan tarde y sin embargo las luces de los vecinos estaban todas apagadas, dando la impresión de un vecindario fantasma, posiblemente el chico gato viviera en un sitio de puros ancianos, personas tranquilas que pasaban el día ojeando la vida de sus vecinos, armando grupos de lectura, bingo y actividades donde la movilidad fuese nula, para después acostarse lo más temprano posible ansiando llegara la nueva mañana. Si me lo preguntaban, aquello era un barrio aburrido para una persona quien no parecía superar los 25 años, a menos que buscase absoluta tranquilidad –No te preocupes… comprendo si no está ordenado, no estabas esperando visitas y… ¿Sakura-chan? –parpadee un par de veces, impresionada por aquel “Chan”, no me desagradaba, sin embargo pocas había sido las ocasiones cuando quien fuese se dignara a llamarme de modo tan confianzudo –Así que esta es tu casa… me agrada ¿Vives solo? –lento pero seguro caminaba hurgando con mi mirada cada rincón, realmente me parecía un lindo y acogedor lugar, sin embargo un tanto solitario, sin imágenes en las paredes más allá de uno que otro cuadro, ciertamente le faltaba el toque hogareño que toda casa merece – Pues… ya que estamos aquí y la cocina se ve bastante ordenada, te preparare algo… queda por ese lado ¿Cierto? –señale la dirección que supuse me llevaría a la misma, ante su asentimiento me introduje recogiendo mi larga cabellera en una coleta alta, lo que menos quería era ensuciarme – ¿Algún pedido en especial minino? Solo ordena y lo preparare


Pícaramente vire mi rostro guiñándole un ojo, sosteniendo una sartén en la mano fingiendo ser una experta en la cocina a pesar de que últimamente me la pasaba ordenando comida, porque considerando mis paseos nocturnos, lo que menos ganas tenia de hacer al regresar era ponerme a cocinar, sin embargo era buena en ello y esa noche era una ocasión especial, solo rogaba no estar tan oxidada y quemar hasta el agua.

Inquieta, aguardando cualquier tipo de respuesta buscaba con la mirada un delantal que evitara ensuciara mi vestido o la chaqueta, sin embargo lo que encontré fue diferente, una falda tableada negra tirada frente al refrigerador ¿Acaso Izaya vivía con alguna chica? No tenía la menor idea y no era como que me interesara mucho, pero en todo caso la recogí escuchando un sonido metálico caer al suelo, entonces lo vi, frente a mis pies una navaja similar a la que portaba el gatuno hombre brillaba, la misma había caído de aquella falda negra, entonces… ¿Izaya, en realidad, era una mujer? ¿Yo… había coqueteado con una chica?


- O….oye minino… ¿Eres una chica? –trague saliva con fuerza, empalideciendo sutilmente, me impresionaba que justamente a mis 17 años, descubriera un gusto prohibido por el sexo femenino.










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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Miér Mar 16, 2016 12:00 am



Le sonreí con notoria diversión mas no aclaré lo ya obvio, mis orejas escucharon su suave agradecimiento y en breve ya estábamos dentro del inmueble. Reparé un momento en como le había nombrado — Oh, ¿te molesta si te llamo de esa forma? — ladeé el rostro y mostré una expresión algo apenada — ¿Sería mejor Sakura-san? — yo siempre abusaba de mi costumbre japonesa por los sufijos sin importar que en otros países no fuese común, más el nombre que ella me entregó era originario de mis tierras y por ende, esperaba, que comprendiese mi supuesta necesidad de agregar aquello. Aún así, sabía que el 'chan' era para casos de bastante confianza ¿y nosotros la teníamos? — Me tomé...esa libertad, porque... bueno, tu sabes — fingí timidez nuevamente y me tomé la cola acariciando aquella con extrema suavidad y un falso nerviosismo, desvié mi mirada mostrando una postura realmente frágil.

— No, no puedo vivir solo — aquello fue mentira, de una u otra forma terminé viviendo con dos seres a quienes nunca quise incluir en mi vida, no de aquella forma al menos. No creí pertinente aclarar con quienes vivía, era irrelevante — Aún así suelo estar solo debido a los horarios diferidos —  volví a mentir sobre algo que a las finales era irrelevante para ella — Adelante, adelante — comenté animado ante la pregunta ajena — Tengo muchas cosas sin usar — reí al confesar aquello y es que, ciertamente, compré más cosas de las que necesitaría debido a mi forma de hacer las cosas.  Caminé tranquilo hacia ella y dejé que mi cola se meciera tras de mi en un movimiento más tranquilo que los anteriores, me senté en una de las sillas frente a la barra que dividía la sala de estar con la cocina, la cual poseía un espacio apropiado para lo poco que yo hacía en casa : beber café.

— Quisiera... algo frito — no sabía que pedir y tampoco tenía noción de lo que habría en el refrigerador — Creo que tengo pescado — comenté sin estar seguro de siquiera cuando le compré — Quizás... — fruncí el ceño tratando de pensar y antes de levantarme para buscar algo fue ella quien se paseó por la cocina, no tomé demasiada atención hasta que escuché el sonido metálico y tensé mi cuerpo. Conocía bien que era lo que impactó contra el piso y sentí que vendrían demasiadas preguntas, pero no fueron las que pensé ya que no me fijé que lo que aquella habría encontrado era una de las faldas que utilizaba en mi papel como 'Kanra'. — ¿U-una chica? — eso me sorprendió demasiado — ¿Cómo que una chica? — apoyé ambas manos en el mesón y me levanté dando un ligero salto para adentrarme en la cocina y quedar frente a ella — Soy un hombre — dije serio y miré lo que tenía en sus manos, era la falda que se suponía había dejado en mi habitación.

'¿Hana se habría metido? ¿Youko tocó mis cosas? ¿Por qué carajo estaba eso ahí?'

— Seguramente Hana-chan dejó aquello aquí, es algo distraída con su ropa — sonreí algo nervioso y desvié la mirada pesando en la inukami — Quizás estuvo.. ah, quizás estuvo jugando con Youko-san — murmuré y llevé una mano hacia mi boca como si recién en ese momento me diese cuenta de algo importante — Sakura...san, ellos son con quienes vivo — comenté y bajé la mirada en cierto momento — Pero, si no me crees — alcé el rostro y busqué la heterocrómica mirada contraria — Puedes revisar... — llevé ambas manos al borde inferior de mi camiseta y con un falso nerviosismo le alcé para descubrir mi vientre primeramente y seguir hasta mostrarle mi pecho plano — ¿Es suficiente... para ti? — comenté titubeando por mostrarle mi piel de tal manera. Nunca me molestó mostrarme incluso desnudo a otra persona, la vergüenza por algo así no era propia en mi, pero ella lo ignoraba y aprovecharía en hacerle creer que yo era un tierno y vergonzoso felino. ¿Por qué? porque era divertido para mi el saber sus reacciones.

Bajé mis félidas orejas y mi cola detuvo el meneo constante, tímidamente moví mi rostro hacia un costado — Y aunque fuese una mujer...plana, aún hay otra forma — me fue difícil el no ser directo, no me era grato tener que fingir constantemente un yo así, pero haría el sacrificio solo por ver que tan lejos podría llegar.

Off:
Esta es a cocina que tiene o un aproximado


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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Miér Mar 16, 2016 12:09 am



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Con Izaya Orihara — 7:30 pm — KANRA's House




Ese chico era un verdadero encanto, no me molestaba que me dijera “Sakura-chan”, el san me hacía sentir vieja, demasiado a decir verdad, tenía tan solo 17 años, seguramente era menor que Izaya, o quizás de la misma edad, no podía estar segura, pero realmente no me importaba del todo. Aquellas tan raras facetas que tenía me desconcertaban, hacia no mucho que le conocía pero ¿Acaso era posible cambiar tanto en tan poco tiempo? Era increíble pensar que ese gatito, quien tocaba su colca apenado por tomarme un poco de confianza, fue el mismo hombre que se plantó delante de aquellos maleantes intentando ¿Protegerme, buscar algo de diversión callejera, o como yo, desquitarse del mundo mediante sus puños? Pero eso no fue todo, conforme la noche avanzaba no lo había notado aminorarse cuando de modo indiscriminado le había coqueteado, a juego, pero coqueteo desmedido al fin y al cabo, incluso así no se sonrojo, tampoco se cohibió, tan solo maulló melosamente, y ahora, era un completo uke, claramente veía la noche y el día con él, una tempestad y la calma previa a la tormenta reunidas en una, formando un bellamente tenebroso show.

Estaba más que segura que existía un ratón escondido, y créanme, si me decían minina haría gala de aquello y lo encontraría para luego devorarlo, dos podía jugar perfectamente el juego. Ya veríamos quien acabaría saltando de la sartén para quemarse en el fuego.


- Puedes decirme como quieras, prefiero el chan antes que un san, y… -aprecie aquel salto ágil, digno de su raza, ni siquiera había producido sonido cuando cayó al suelo, la falda que sostenía entre mis manos acabo sobre el mesón, ni siquiera me incomodo la navaja, apenas nos conocidos portaba una similar. Su explicación era creíble, Hana, una muchacha quien misteriosamente dejaba su ropa regada por cualquier lugar de la casa, posiblemente era una especie de exhibicionista, solo la olvido frente al refrigerador - ¿Jugando con Youko? Eso… no suena precisamente a un juego normal… -ladee el rostro imaginando que locuras pasarían en aquel supuestamente acogedor lugar, cada loca idea iba desde los juegos más básicos como un streep póker, a incluso que todos allí fueran una especie de trio, en Berlín todo era factible – Pero… yo… espera no… tienes que desnudarte –iba a detenerle, sin embargo una malvada idea cruzo mi cabeza, si el fingía ser alguien que no era ¿Por qué no meterme de lleno en su pequeño jueguito? Mi mirada se afilo, mis manos se levantaron hasta posarse en su pecho descubierto – Sabes… en serio puedes ser una chica muy, muy plana, así que tendré que revisar otro lugar –guiñe un ojo escondiendo en lo más profundo de mi ser aquel lado que se apenaba con todo, lo único que realmente no solía darme pudor era mi cuerpo, con o sin ropa, pero era un mundo diferente si se trataba de alguien más.


¿Qué hacer ahora con él? ¿Qué sería lo más correcto? Podría desnudarle completamente para saber que planeaba, atacarle con palabras atrevidas buscando saber su reacción y así comprobar que tan uke era realmente, o simplemente decirle todas las cosas que no concordaban con el hombre que conocí en un principio.

Decisiones, decisiones, cada cual tendría un final bueno o malo dependiente de como supiera llevar las cosas, sin embargo, quien no apuesta no gana y antes de arrepentirme de algo, prefería hacerlo.


- Espero no te moleste lindo minino –una mano tomo el mentón del moreno, obligándole a mirarme, era un pequeño duelo, rojos pasión contra un extraño y tembloroso bicolor, sin embargo no perdería la batalla, no ahora que todo se tornaba nuevo eh interesante. La mano libre vago lentamente por su torso, aquella calidez y suavidad bajo mis yemas eran las de una piel cuidada, el gatito no podría negarme su buen vivir pero tampoco me interesaba realmente el dinero que tuviera o si lo gastare en tratamientos o estrafalarias cirugías plásticas. – Después de todo, es la única manera para salir de dudas –lento, con calma, pero sin timidez el cinto del pantalón fue soltado, igual que el pequeño botón para luego seguir con su cierre, sin embargo no le permití caer, sostenía aquel cinto en lo alto –Ahora pequeño minino… ¿Me responderías algo? –mis labios rozaron sus suyos, invitándolo degustarlos, pero esta vez no se desviaron solo se presionaron con lo masculinos –Acaso… ¿Esto es un juego? Por un momento casi me trago eso del niño uke pero, a menos que tengas desorden bipolar dudo que puedas cambiar tan rápidamente de personalidad –arqueando una ceja me separe al completo, apoyando el antebrazo sobre el mesón, tamborileando las uñas en la superficie –Menuda sorpresa, si eres un chico –negué entre risas, aun sobre su ropa interior se notaba que no era una niñita –Entonces ¿Me dirás que tanto tramas actuando como un ukecito minino? Porque dudo que si en plena calle, manteniéndome apretada contra un callejón la pena no te invadió, ahora que estamos en privado mucho menos terminarías tan rojo como ahora


Quería una respuesta, no, necesitaba una. Si algo odiaba eran las mentiras, pero el gatito era interesante, veríamos como intentaría darle vuelta a la conversación, quizás al fin admitiría la realidad o, posiblemente, continuara con su bellamente ejecutada actuación.








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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Miér Mar 16, 2016 12:25 am



— Si lo piensas bien, es un juego divertido — me referí a lo de Hana y Youko pese a saber bien que esos dos nunca tendrían tanta confianza como para hacer lo que mi imaginación me hizo pensar. Con mi pecho al descubierto le observé al sentir sus manos en mi piel, nada directo, fui disimulado y sonreí sutilmente ante el tacto y las palabras que le siguieron — ¿Hay que estar seguros? — entrecerré la mirada, aquella chica me divertía, aunque dudaba que consiguiese superar mis expectativas. — Si me molestase... — no terminé la frase y por unos momentos dejé de lado el querer aparentar, pero que me tomase de esa manera si me sorprendió. Solté mi camiseta y bajé las manos con lentitud, nuestras miradas quedaron fijas la una hacia la otra y aprecié mejor la diferencia de color en sus iris ¿Sería eso lo que más me atrajo de ella?, deseé en esos momentos que fuese humana, lástima que no se sentía como una.

No aparté mi mirada de ella aún sintiendo como me despojaba del pantalón ¿realmente lo haría?, aunque mirando no se comprometía a nada, era solo una comprobación y aún así me era entretenido, ya que una mujer con solo ver el torso o la diferencia en ancho de la cintura y las caderas de otra persona podría notar si era hombre o mujer, sumado al nulo busto y al tono de voz; que mirase sabiendo lo anterior era seña de que, al igual que yo, algo interesante rondaba su pensar. Contuve las ganas de reír por la forma en que me hablaba, incluso al rozar mis labios a los de ella, no avancé. Algo debía suceder primero — Te responderé... lo que quieras — pausé ya por costumbre y al oír su pregunta enarqué una ceja ¿Usó la palabra uke? ¿Será fan del BL?, curioso, sin duda y poco normal oír tal término en este lado del mundo aún si ambos tenemos nombres asiáticos — Extraña selección de palabras, Sakura-chan — sonreí e incliné el rostro hacia la derecha viendo ahora sus labios, una de orejas se agitó como si algo le molestase y elevé la mirada hacia ella — La vida en si es un juego ¿no te parece? — no era mi deseo evadir la pregunta, era notorio ya para ella ¿Habré exagerado?, tendré que ser más sutil al cambiar a la otra, pero ella desconocía que si cambiaba al tener tales rasgos. Seguramente, atribuya todo a mi juego.

— Te dije que era hombre — di un paso hacia atrás balanceando mi cuerpo en aquel pie y sostuve mi pantalón para subir la cremallera con total tranquilidad — Que ilusa eres — reí y tras arreglar mi pantalón, alcé la diestra y llevé el índice hacia mi boca, mordí ligeramente la falange donde reposaba aquel anillo plateado — ¿Podrías por favor no usar esa palabra? — dije contra aquella joya — Es enfermiza — sonreí y aparté mi mano realizando un ademán desinteresado, incluso miré hacia un costado. Mi cola se alzó orgullosa meneando solo la punta y mis orejas apuntaban hacia ella denotando el foco de mi atención — Primero te quiero aclarar algo, ¿en una situación como esa uno actúa como siempre?, lo dudo, la excitación por el peligro cambia a las personas aún un poco, la timidez o el cohibirse quedan en segundo plano ¿siquiera lo has considerado? — estiré mis brazos y ladeé el cuerpo — y... ¿rojo? — me relamí los labios con lentitud — No te confundas ¿es que no notas lo sonrosadas de tus mejillas? aquí hace calor, es normal, en nuestra piel obtener tal color — negué suave — Sakura... tuviste suerte o yo jugué a la segura, pero no te confíes, ya que no has considerado lo peor de la situación — le dediqué una mirada fija y la sonrisa en mi faz era traviesa — ¿Cómo me podrías definir? ¿Te soy un peligro? — me acerqué hacia ella y le acorralé contra el mueble — No dudo que eres ágil y fuerte, mi acercamiento era innecesario, lo se — dije manteniendo la sonrisa — pero ¿sabes?, bien podría haber sido todo un engaño para atraerte aquí, aún si notases que este minino meloso era muy discordante con mi yo en el inicio... — apoyé una mano en el mesón donde ella se había sostenido y la otra mano en el mueble superior, apegué mi cuerpo al de ella con calma, pero tuve cuidado de sus reacciones ya que no me sorprendería que me alejase por la fuerza.

— Te interesaste o bien, realmente te sentías agradecida por mi muestra de... ¿cortesía, valentía o estupidez? — me acerqué a su oreja izquierda y susurré — Claro que el que diga todo lo anterior solo significa que confío en que obtendré lo que quiero o bien, que no es eso lo que buscaba al interceder — quería hacerla dudar de su propia confianza en un félido como yo solo por actuar valientemente con ella — y respondiendo a tu pregunta — aparté mi faz y busqué el verle de la misma manera en que ella hizo tiempo atrás conmigo, mi boca se rozó a la de ella y bajé la mirada un momento a esos labios — Si, todo esto es un juego y te hice partícipe del mismo — asumí — Dime, Sakura-chan ¿Quieres jugar conmigo? — susurré y bajé la mano que tenía en el mueble superior para acariciar la mejilla ajena — Será divertido... — dije tras algunos segundos sin dejar de rozar mis dedos por la suave piel de ella.



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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Miér Mar 16, 2016 12:29 am



Reinless

Con Izaya Orihara — 7:30 pm — KANRA's House




Debía admitirlo, desde siempre eh sido una persona confiada con los demás, pero las calles me habían templado un poco más, sacando las garras cuando el peligro era inminente, entonces... ¿Porque no me largaba ya de esa casa? Quizás era el morbo del momento, la sensación de que mis acciones en cualquier momento desatarían a la personalidad que tanto se esforzaba Izaya por ocultar, o lo más seguro de todo, estaba deseando probar que tenía la razón, necesitaba asegurarme a mí misma que él era tal como había pensado, una persona amable quien ahora intentaba engañarme, fingiendo ser de un modo totalmente diferente.

Adoraba jugar con fuego, no del estilo de un pirómano, pero sí de aquel que los amantes de la adrenalina buscan. Ese rojo en su mirada, sus curiosas orejas, sus maullidos casi nulos, y el cambiante carácter que lo volvían una suerte de bipolaridad, era tan curioso, tan sencillo, tan leíble y a la vez un misterio que necesitaba resolver. Bien dicen que el gato se mete donde no debe, y así es como llega a su final, curiosamente si la frase era cierta ambos llevábamos las de perder, yo, una especie de gata callejera, y él, un felino en toda regla, entonces solo quedaría saber ¿Quien acabaría cayendo primero en la red del otro? O quizás... ya estábamos atrapados.

Lo escuchaba con atención mientras volvía a vestirse, cortándome aquel pequeño show privado, mas sin embargo no podía parar de tamborilear mis dedos en el mesón. Decía que la personas actuaban diferente en un momento así, tenía razón, cuando la adrenalina del cuerpo es tan alta te olvidas de muchas cosas, pero, un niño tierno, un ukecito como le decía, rara vez se mete en un pleito donde no le llamaban y luego termina mojando los pantalones. Sin embargo él no lo hizo, sus palabras en ese callejón, la manera en que analizaba todo y su forma de reñirme por tamaño escondite, era evidente, Izaya era de un tipo peleonero como yo misma, solo determinada cantidad de peleas te llevan a actuar de ese modo, pero sin embargo no lo note hasta ahora, cuando mi mente estaba fría, llegue a los extremos de meterme a la casa de un completo desconocido, un posible asesino serial o violador buscado. Aunque, curiosamente, no me importaba, quería jugar más con él, ver el límite que ambos alcanzaríamos, saber que sería capaz de lograr conmigo en aquella noche, y hasta qué punto me divertiría con sus cambios de humor.


- ¿Ilusa? ¿Te parece? -arquee una ceja mirándolo desde mi posición, era un poco más alto que yo, dándome la facilidad de parecer indefensa, cosa curiosa, muchas personas piensan que la diferencia de altura determina si eres o no un peligro potencial, grave error. -Siendo sincera, estoy algo roja, pero créeme... no es por el calor -era casi un deber para mi admitir tamaña verdad, su cocina no era caliente, al menos a mi parecer, el único motivo de mi sonrojada faz era aquella manera en que me portaba, una Sakura salida de su típico papel, más atrevida, mas cínica y directa de lo usual, todo en conjunto solo conseguían que mi cuerpo demostrara lo que mi mente se esmeraba en ocultar... estaba completamente apenada. Izaya continuo hablando, su cuerpo empezó a comprimir el mío, lento pero seguro me tenía completamente rodeado mientras seguía su monologo, no quería pararlo, vería que tanto soltaba de la realidad -Vaya... entonces siempre fue tu diabólico plan traerme aquí -mi voz sonaba cantarina, mi pequeño corazón parecía querer explotar o solo salirse por mi garganta para perderse en algún sitio del hogar del moreno, regresando a mi cuerpo cuando todo acabara -Pero... no puedo negar que si me sentía agradecida a ti pero... -aquel bellísimo pero, siempre existía uno en todas las charlas y la nuestra, no pasaría desapercibida por él - De cierto modo, siempre lo supe, pero yo... quería jugar un poco más -el bicolor de mi mirada no perdía de vista la contraria, ni siquiera cuando su mano toco mi mejilla pidiéndome jugar un poco más con él.


Este era realmente el momento de la verdad, dependiendo mi respuesta podría irme, aunque fuera a golpes, o quedarme y llegar hasta el final de todo lo que esa despiadada mente tenia planeado en aquello noche, mas sin embargo, aún quedaba una pregunta que me hizo y nunca respondí. ¿Lo consideraba un verdadero peligro para mí?

La respuesta era corta, y tan simple que rozaba lo aburrido. No, no tenía miedo de él porque no le consideraba un peligro.

Y esto no se debía previamente a la ayuda que me presto antes, simplemente su aura era una sensación de intensidad y adrenalina, con un cierto toque de divertida picardía. No había forma alguna de que le temiera a eso, aquello era justamente lo que me gustaba sentir cada una de las noches en que vagaba por Berlín, cada que tenía una pelea para calmar mi estrés, siempre que caminaba rozando el borde de los enormes rascacielos con la gran posibilidad de ser arrojada al vacío, siempre, siempre había buscado sentirme de aquel modo extraño que muchos llamarían inicios de la locura, y ahora me topaba con una persona que desprendía esa aura, un ser que tenía esa hechizante forma de ser. Todo ella conformaba mi respuesta, no podía temerle a la manifestación corpórea de lo que buscaba sentir por dentro.


- Anda entonces... aquí me tienes, juguemos un poco más -le relamí los labios, mojándolos con mi propia saliva, afilando la mirada mientras esperaba su respuesta - Veamos como es el verdadero Izaya detrás de ese tímido minino, y el travieso chico que sabe pelear...


No estaba muy segura de haber interpretado la situación, no sería raro que terminara siendo echada de su morada, o... ¿Quién sabe? Posiblemente, en medio de aquella curiosa noche terminara pidiéndome que me quedara un poco más. Sin más deseos de pensar, ni siquiera con la fuerza para hacerlo, deje a mi cuerpo actuar por sí solo, ambas palmas se posaron en su desnudo torso, subiendo hasta entrelazarse detrás de su nuca, dándole un leve empujón que me permitiera fundir nuestros labios en un demandante beso, apegándolo a mi cuerpo, demostrándole la manera en que mi corazón se aceleraba por la excitación de aquel momento, comprimiendo mi busto con el suyo, pegando toda la zona baja del cuerpo a ese peculiar mueble estilo americano, de ahora en más, lo que pasara ya no sería solo un juego de niños.








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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Miér Mar 16, 2016 3:17 am



Al estar tan cerca de ella detallé cada sector de su rostro, desde el carmín de su piel hasta aquel dispar color en sus iris, Sakura era hermosa y yo no podría negarlo ni con mi mejor mentira, pero lo que más me atraía de ella era ese aire travieso y honesto que le envolvía. Sonreí cuando mencionó 'diabólico', era irrisorio y simplemente mecí con lentitud mi cabeza para negar tal afirmación pero sin replicar verbalmente a la misma.

— Todos ansiamos jugar de vez en cuando, es sumamente divertido — mi tono dejó de ser bajo ante la emoción al pensar en lo dicho — En especial cuando encuentras al compañero apropiado — cesé mi habla al estar pendiente de su contestación. Le permití pensarlo sin moverme ni un ápice de mi lugar, aproveché en sentir su aroma y notar hasta su respiración y, finalmente, su voz volvió a hacerse presente entregándome una estupenda respuesta. Sonreí ladino y más al sentir como su lengua me daba una gentil caricia, mis labios le dieron un sutil beso al tenerla — El verdadero ¿eh? — no podría recordar la última persona que me dijo algo de ese estilo, muchos que notaban mis engaños no se interesaban en saber como sería yo realmente y los que no se enteraban, nada podían hacer al respecto. No estaba dispuesto a abrirme como ella demandaba, pero eso ella no lo sabría — Veamos si te gusta — susurré poco antes de sentir sus manos recorrer mi pecho y no evité aquella cercanía.

Ladeé el rostro mirando atento a Sakura, mi boca devoró la ajena tal y como ella hacía con la mía, besaba bien y no lo negaría, busqué más contacto y puse ambas manos en la cintura ajena por debajo del abrigo contrario, sobre aquel blanco vestido que acentuaba deliciosamente lo fina de su cintura y el tamaño de sus pechos, los cuales ansié en tocar. No obstante, me tomaría mi tiempo para ver hasta que punto ella jugaría conmigo, después de todo debía seducirla apropiadamente o de lo contrario me vería en extremo patético. Bajé las manos denotando su figura, sus caderas más anchas me instaron a separar de su boca para poder bajar la mirada y apreciar la vista desde esa altura, sus senos y más abajo sus muslos cubiertos por una mínima tela — Sakura — susurré y lento retomé sus labios dejándome llevar por mis instintos, los cuales solo buscaban cercanía, afecto, calor. La tomé por la cintura y le levanté para que apoyara su cuerpo en el mesón, mordí ligeramente su labio inferior y luego mi lengua se adentró entre aquellos, fui lento con ello, degusté poco a poco para luego besar la comisura izquierda de su boca y trazar un camino de besos por su mejilla y luego su cuello, siendo esa zona donde concentré mis atenciones.  Lento se deslizaron mis manos desde sus caderas en ascenso rozando traviesamente sus senos, pero no era ese mi interés de momento, busqué el retirar la prenda y descubrir sus hombros pudiendo ver esa clara piel a la cual no dudé en besar.

Las palabras en esos momentos sobraban, para mí al menos y simplemente recorrí su piel con mis manos rozando las yemas por sus brazos hasta tocar sus manos. Dejé de tocarle para poder quitarme la camiseta, tenía calor y estorbaba, fue rápido, tras eso volví a rodear su cintura con algo más de fuerza que antes y bajé el rostro inclinándome lo suficiente para poder besar su cuello y descender hacia el escote, el cual orgullosamente se mostraba y me incitaba a probar más. Bajé con lentitud pasando mis labios por la piel en un sutil roce hasta llegar a la curva inicial en uno de sus senos, se podía sentir lo blando del mismo y le besé para luego succionar aquella zona dejando una marca visible en su piel. Continué el recorrido y rocé mi nariz por su piel hasta llegar al lazo que mantenía firme el vestido en su busto y lo mordí jalando de este, quería soltarle. Una de mis orejas se agachó al ladear la cabeza, quería que me viese y aproveche también para observarle mientras soltaba aquel listón y el vestido perdía la tension en su borde.

A las finales en lo único que podía ser sincero es en el contacto físico, algo tan complicado para algunos pero tan sencillo para mi. Un beso, una caricia, un roce, tener sexo, aquello podía entregárselo a cualquiera que cumpliera como mínimo un requisito: ser interesante, a mi juicio claramente.En ello solo se evidenciaría el único sentimiento real en esos casos, la lujuria, la exquisita y tentadora lujuria de la cual no podía escapar.


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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Miér Mar 16, 2016 3:28 am



Reinless

Con Izaya Orihara — 7:30 pm — KANRA's House



Realmente... aquello no sabía cómo debería tomarlo... ¿Estaba haciendo lo correcto al jugar de esa manera con él? Era interesante, no lo negaría jamás, pero dudaba que tuviéramos algo más que aquella noche, las mentiras no iban conmigo, en ningún tipo de sentido, y sin embargo, a pesar de saber cuan fabulero era aquel lindo minino seguía su juego al pie de la letra, metiéndome en el papel tanto de la presa como del cazador.
Inevitablemente correspondía cada roce de sus labios, su calidez, la textura y traviesa lengua lo volvían más intenso, saboreada amena su paladar, lento, preciso, permitiéndome recorrerlo a gusto mientras mi cintura era sujeta de forma posesiva solo para subirme al mesón, aquello no me importaba, se sentía bien dejar de llevar las riendas por un momento, entregarse a las sensaciones desbordantes y la mera lujuria pasajera. Su cálida boca musito mi nombre y sin embargo no dije nada, estaba cansada de las palabras, prefería que utilizara sus labios para algo más ameno, y tal como mi mente lo pidió, empezó nuevamente su juego.
Su boca marcaba un cálido camino, el cosquillo en mi cuello era fantástico, prácticamente susurraba algo que ni para mi tenía sentido en pos de que continuara, lo mire con calma, estaba entregada a lo que se dispusiera a hacer, y sin embargo solo jugaba, era sutil, casi etéreo cuando acariciaba la zona descubierta de mi piel, desde mis hombros hasta el nacimiento del busto, se notaba que buscaba desesperarme, haciéndose desear cada vez más. Cada caricia era magnifica, y cada espera por la siguiente, un eterno suplicio.
No tenía palabras que decirle, nada que expresara como me sentía en aquel momento, y solo por ello era mejor actuar, bien decían que una imagen vale más que mil palabras, entonces una acción, seguramente era mucho más valiosa.
Tome sus mejillas para guiarlo hasta mis labios, pero no lo bese, no aun, simplemente delinee el contorno de su boca suavemente, iniciando con  el labio interior y luego el superior, un leve mordisco le siguió antes de sepárame por completo de su boca, llevando las manos a los costado de mi cuerpo, dejando que la chaqueta que aun portaba se deslizara hasta el suelo, finalmente sentía que el calor empezaba a disminuir, pero no lo suficiente, quería sentirme congelada para que volviera a calentarme, una y otra vez. Por puro instinto lo bese con ímpetu, casi salvajemente, el animal debía ser él, pero quien se comportaba felinamente parecía ser yo, lo buscaba, lo clamaba y me rozaba en su cuerpo. Abriendo las piernas le di espacio suficiente para que se acomodara, sintiendo la tela del pantalón acariciar mis muslos por la parte interna, era extraño, ya lo había tenido entre mis piernas dentro de aquel callejón y sin embargo, el calor y la necesidad por mas solo se habían hecho presentes en este preciso instante.
Suspire su nombre contra sus labios al sentir su cuerpo tan pegado al mío, notando como el vestido descendía hasta la altura de la cintura, era algo inevitable luego de que soltara el listón que lo mantenía firme sobre mi busto, sin embargo, la desudes no me importaba, la sentía tan natural como el mismo aire, pero, justo después de aquello, a mi mente acudían varias ideas, y no tenía un rumbo fijo para ninguna, solo quedaba preguntarle a él.

- Ne…. Izaya, dime… ¿Ahora qué sigue? –para ese entonces, mi inexperiencia en el tema debía ser por demás notable, a pesar de no desearlo era evidente que llegaríamos al punto donde no tendría idea de que hacerle al minino, sin embargo no creía que sería tan pronto – Tengo que admitir que… nunca antes… había hecho esto… espero que no te molesta realmente –mordí mi labio ansiosa por su respuesta, seria humillante que me dejara allí, prácticamente entregada alegando un “no soy quien para ser tu primera vez”, o peor aún, que me regañara por hacerlo con un completo desconocido, solo sabía una cosa, que aquello, sería el inicio de un peligroso juego.







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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Jue Mar 17, 2016 4:25 am



Cuando ella sostuvo mi rostro creí que buscaba besarme y me sorprendí al notar que no era aquello, parecía que buscaba al igual que yo incitar, provocar pero no otorgar con tanta prontitud y eso me fascinó. Sonreí al verle jugar de esa manera conmigo, seguí silenciosamente todas sus acciones y bajé la mirada ladeando el rostro al notar como la prenda que le cubría dejaba a plena vista su piel y me deleité con ello un largo momento. Recibí tras aquello un apasionado beso al cual respondí de la misma manera en que ella lo dio, demandé más contacto y mis manos se pasearon por su cuerpo acariciando con delicadeza y posesividad a sabiendas que ella no me pertenecía, pero en esos instantes era mi compañera de juegos siendo lo único que interesaba realmente. Bajé las manos hasta sus muslos y rocé mis dedos por su piel subiendo hasta tocar sus caderas ya por debajo del vestido, que Sakura separara sus piernas me dio el espacio necesario para poder frotarme contra ella lentamente, presionando mi entrepierna a la contraria.

Sus senos quedaron expuestos y mi mirada quedó fija en ellos, las curvas que tenían, la forma del pezón y su tonalidad me cautivaron y no porque me fascinasen los pechos grandes -ya que Sakura los tenía bastante grandes- sino que el movimiento que estos tuvieron al Sakura moverse y la calidez de los mismos al presionar mi cuerpo contra ellos me excitaron más de lo que creí. Moví la mano derecha desde la cadera ajena en ascenso por la cintura rozándola contra su vestido, el cual se subió y terminé el recorrido al sostener uno de sus senos apretándole con mi palma y entre tanto ella me hizo una pregunta bastante curiosa, consiguió sorprenderme. Alcé ambas orejas en notoria sorpresa y mi cola se meneó inquieta tras eso, sonreí por lo que ella dijo — ¿Por qué debería molestarme? — enarqué una ceja y relamí con suavidad mis labios, admirando su rostro, detallando esos labios que había besado con ansias y no dudé en acercarme a estos para devorarles nuevamente. Solo tras besarle con ansiedad es que le retomé el diálogo — Si es tu primera vez... — susurré contra sus labios y mirándole con fijeza sin alejarme de su faz — Te daré lo mejor de mi, Sakura — dije su nombre en un tono grave y bajo, afirmando con total seguridad lo dicho — Haré que no me olvides — y con ello se notó cierta arrogancia de mi parte, pero fuese como fuese a proceder ella no podría olvidarme. Nadie, para bien o para mal, olvidaría el como perdió la virginidad.

Le besé brevemente sin perder esa traviesa sonrisa y le sostuve por la cintura apretándola contra mi cuerpo — Sostente de mi, no planeo hacerlo en un sitio como este. Es incómodo... — murmuré denotando en mis palabras que ya lo habría intentado en la cocina y efectivamente, es lejos lo más incómodo posible. Mi mano derecha le sostuvo por la cintura y la contraria acarició uno de sus muslos para instarle a que rodeara mi cuerpo con las piernas para así poder alzarla sin mucho problema. La terminé por abrazar y le levanté del mueble para sacarla de la cocina, mantuve mi mejilla contra la de ella para poder ver por donde me dirigía y no encendí luz alguna, tampoco me importó el apagar la de la cocina. Pasé por un largo pasillo en dirección a la última habitación del primer piso, era la mía y lejos de lo que se podría pensar, Sakura sería la primera mujer, no, sería la primera persona que yo llevaba con las intenciones que poseía. Me detuve en cierto punto para sostenerla mejor y al llegar a la puerta la empujé con tranquilidad haciendo ingreso al cuarto. Cerré tras de mi y avancé hasta situarme frente a la cama que poseía un inmaculado blanco al igual que las cortinas y los muebles en general, salvo la madera que gozaba de un tono marrón oscuro como algunas de las paredes. Las cortinas tapaban casi por completo el ventanal exceptuando una mínima brecha que dejaba entrar la luz de la luna, aquella se alzaba imponente en el cielo y aunque no se apreciaban tantas estrellas, su luz fue suficiente para darle a la habitación la atmósfera apropiada.

Dejé a la fémina sobre la cama y quedé sobre ella al no soltarle aún, mantuve el silencio solo un poco más y bajé hasta tocar con mis labios su cuello, deslicé la lengua por un pequeño trazo de su piel y luego contra la húmeda zona susurré — Sakura... si te gusta o disgusta lo que haré, debes decírmelo — besé su cuello — Imagina por esta noche que confías en mí — murmuré y me moví acomodándome en la cama para quedar a la altura de su busto, mi boca no demoró en atrapar uno de sus pezones succionándolo con lascivia, cerré mi mirada un instante jalando de aquella protuberancia mientras que mi mano libre se posicionó en la curvatura de su espalda buscando desatar el último listón que mantenía ajustado el vestido a su cuerpo. Mi félida cola se movió también y se enredó en uno de los tobillos de Sakura solo por tener un sitio donde aferrarse de momento.

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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Dom Mar 27, 2016 8:30 pm



Reinless

Con Izaya Orihara — 7:30 pm — KANRA's House



Espere con calma su respuesta, realmente quería saber qué es lo que me diría, fuera para bien o para mal terminaría aceptándolo puesto que realmente no me quedaba otra opción, si al gatito le molestaba estar con una primeriza no podría obligarle a tener sexo, por más casual y sin compromisos que este fuera. Pero, contrario a todo pronóstico y mal presagio que mi mente albergara acabo por aceptarme, alegando palabras sobre el esfuerzo que pondría al ser mi primera vez, cosa que termino por asombrarme y eso se denoto tanto en mi faz, debido a la cara de asombro que puse, como también en mi cuerpo gracias a lo erizado de mi piel… lo deseaba tanto, sentir aquello que muchos describen como una experiencia completamente inolvidable, y por la que muchas personas matarían, porque de lo contrario las cárceles no estarían colmadas de crímenes pasionales.
Y ahora, buscaba centrarme en el joven frente a mí, sus órdenes mudas, sus labios cálidos, la forma en que acabo por levantarme para ir hasta lo que supuse era su cuarto… y realmente en lo más profundo de mi ser, tenía la preocupación de si pesaba demasiado para su cuerpo, no es que antes me considerara pesada porque realmente no lo era… pero en una situación así, los nervios conseguían traicionarme y lograr que mi mente divagara en tantas cosas sin sentido.
Finalmente en su cama, sus palabras lograron que aceptara en un mudo asentimiento, tan solo debía confiar en él una noche, no sería problema siendo que horas antes nos confiamos nuestras vidas en medio de tamaño escape, por eso de momento fingiría que el mundo solo nos tenía a ese mínimo y a mí en una pequeña burbuja que rodeada su recamara en tonos tan blancos como aquella nieve que tanto amaba.


- I…Iza… –gemí su nombre al notar sus labios succionar mi pezón, aquello era tan nuevo, tan prohibido pero al mismo tiempo se sentía exquisito. Lentamente mis manos fueron a parar a su cabellera, acariciando tanto su melena como sus orejas - E…eso se siente… demasiado bien… –me había dicho que le indicara si algo me gustaba o no, cosa que no demore en hacer, a pesar de que mi rostro ardiera tanto o más que el resto de mi cuerpo, simplemente me dejaba moldear como la arcilla en manos de un escultor, preguntándome cuantas veces antes el chico habría llevado a alguien a ese cuarto, o si quizás sería la primera allí. Sin embargo, su mano en mi espalda me regreso a la tierra, parecía buscar soltar al completo la prenda que lo separaba de mi desnudes, al menos descontando las bragas - Puedo hacerlo yo… si no te molesta… –sentándome en la cama, me libre de lo que aun llevaba de ropa, permaneciendo únicamente con las bragas - Y ahora… falta eso ¿No crees? –señale divertida su pantalón, antes me había tomado el atrevimiento de quitárselo en la cocina pero él rápidamente se lo había vuelto a poner, solo que esta vez no sería así y de ello me encargaría. Con presteza lo bese, derribándolo en la cama mientras me posicionaba sobre él, besando su cuello, marcándolo conforme succionaba aquella delicada piel, mordiendo de vez en vez, permitiendo a mis manos vagar hasta su pantalón, rozando parte de su cintura y cadera en el proceso. Finalmente topándome con el cinturón se lo quite rápidamente antes de bajar el cierre del pantalón- ¿Puedes… levantar un poco la cadera? –pedí a sabiendas de que solo jalándolo no lo lograría, acabando por quitárselo al poco tiempo en conjunto con su ropa interior, entonces, y solo entonces, me tome el tiempo para poder apreciar la anatomía contraria, creía que aquella sería la primera vez que estaría en condiciones similares con otro hombre, pero a pesar de saberlo… ¿Qué demonios haría ahora? Solo me quede estupefacta apreciando su miembro, aquel que dentro de poco tiempo sentiría de un modo nuevo, cuando se decidiera que fuese el momento de empezar un jugueteo más intenso del que ya llevábamos.






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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Vie Abr 15, 2016 3:02 am



Mi mirada recorrió su cuerpo desde mi posición, apreciando su cuello y luego su rostro, centré toda atención en su expresión y más cuando Sakura dijo en un gemido mi nombre. Parecía gustarle mi atención y no pude evitar insistir con ello sin llegar a ser rudo, con ella iría lentamente para que me desease con desespero, yo quería ver que clase de gestos haría y como se tornaría su voz. Mientras ella tocaba mi cabeza fui ladeándola, dejándome acariciar a gusto en especial al sentir su roce en mis orejas, las cuales eran bastante sensibles. Lamí su pecho y le di reiterados besos con diferente intensidad, mordiendo incluso y cesé mi actuar al escucharle nuevamente. Alcé el rostro y repasé mis labios con la lengua, le observé paciente mientras ella se desvestía e incliné mi faz para poder detallar cada espacio de su cuerpo.

— Igualdad de condiciones ¿No?~ — sonreí y bajé la mirada a mi pantalón luego de que ella lo señalase, me acomodé preparándome para quitarme tal prenda pero Sakura se adelantó y se apoyó en mi causando que cayese a la cama con ella encima. Le abracé rodeando su cintura y mis manos  bajaron lentamente hacia sus caderas y luego a sus glúteos, apretando y acariciando mientras sentía como ella me incitaba con cada beso sobre mi cuello — Puedes morder si gustas ~— mencioné en un lento susurro en tanto ella me desvestía. Reparé en cada acción y moví mi pelvis para facilitar que me quitase la ropa, restando solo aquello para que ambos compartiéramos la desnudez. Era algo extraño, Sakura sería la primera que conseguía desvestirme por entero ya que regularmente me quedaba con algo de ropa debido a mi pésima elección a la hora de elegir sitios para tener sexo. Evite el reír ante mis pensamientos y me senté sobre la cama apoyando las palmas tras de mi, ya no había prenda que ocultase mi erección y no estaba seguro de como ella reaccionaría a eso.

— ¿Qué opinas? — sonreí ladino esperando alguna palabra de su parte, quería verla nerviosa y me aprovecharía de su inexperiencia — Sakura... mírame — le pedí y me aproximé a ella tomándole del mentón para que fijase su mirada en mi rostro. Ladeé mi faz y fijé mi atención en sus labios, los cuales besé con lentitud y durante aquello cerré  mi mirada para así concentrarme solamente en su boca, en sus besos y aquella sensación que me producía con cada toque. Esta vez fui yo quien la derribó sobre la cama y me posicioné entre sus piernas para que al unir nuestros cuerpos sintiese directamente mi calor y la dureza de mi sexo. Presioné mi pelvis contra ella rozándome así con la fina tela de su ropa interior, deseaba sentir su piel expuesta, pero mayor era mi ansiedad por jugar con ella. Le besé con intensidad y mordí su labio inferior, jalando y lamiendo este sin ser tan invasivo, luego introduje la lengua entre sus labios y busqué mejor contacto. Fui tocando su cuerpo con posesividad, deslizando mis dedos inicialmente para luego sostenerla contra mi cuerpo.

Besé su mentón y descendí por su cuello con tranquilidad, pasando mis labios por su piel y luego la punta de mi nariz, repasando una de sus clavículas y luego la curva entre sus senos — Tu piel es muy suave... — susurré y levanté apenas el rostro para mirarle, apoyé la mejilla entonces en uno de sus pechos y me acaricié en este, tornando mi actitud algo más felina —... blando y cálido — dije denotando gusto por tales cualidades; continué bajando y apoyé ambas manos en la cintura ajena sin dejar de recorrer su cuerpo, solo cuando llegué a su vientre es que me detuve para así acariciar con las yemas de mi mano derecha el esternón de ella y al igual que lo hizo mi rostro antes, mi mano también descendió trazando una línea dispareja hasta tocar el ombligo.

Volví a bajar y me acomodé separando las piernas de Sakura con una de mis manos y un movimiento de mi propia cabeza, besé la zona interna de su muslo derecho y mordí apenas la zona, sabía que tal sitio era bastante sensible, mas yo necesitaba marcarle. Le observé desde esa posición y le sonreí con una mezcla de coquetería y lascivia, mi mirar se centró en los ojos bicolores de la chica y tras unos segundos de expectativa proseguí. Aproximé el rostro hacia su ropa interior y con la nariz toqué el inicio de esta, luego la tomé entre mis labios y la jalé solo un poco ya que no buscaba que se la quitase aún. Di un beso corto sobre la tela y aparté solo un poco la prenda para descubrir así parte de su vagina, me sentí curioso por su sabor y por la humedad que podría llegar a tener, por ello es que le di un nuevo beso y tras eso comencé a lamerle con lentitud sin soltar sus bragas.


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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Sáb Abr 30, 2016 11:48 pm



Reinless

Con Izaya Orihara — 7:30 pm — KANRA's House




En ese momento no estaba segura de que hacer o que poder decirle a Izaya. Si bien era la primera vez que apreciaba a un hombre en todo su “esplendor” supuse que hacer un alboroto de aquello no era bueno, tampoco lo sería el tocarlo de la nada misma ¿Verdad? Es decir… realmente no tenía la menor idea sobre como proseguir, pero quería tocarlo, mis dedos temblaban de antelación, pero lo peor eran mis labios quienes se entreabrían por la necesidad de testar su sabor, textura, recorrerlo con la lengua por mera intriga, besarlo como había hecho con el resto de su delicada piel llegando a marcarla, pero no me atrevía, aquello sería demasiado de mi persona para con él, sin embargo el felino joven fue más veloz, llamándome con su cálida voz, preguntándome cosas que yo misma me estaba preguntando en aquel instante, buscando mis labios con calma para volver a recostarme sobre la confortable cama.
Izaya era cálido, sutil, casi como el ensueño de cualquier primeriza y posiblemente actuaba de ese modo por ser mi primera vez, cosa que agradecía, pero tampoco quería que contuviera sus propios deseos, debía poner algo de mi parte o seguramente llegaría a aburrirse… quizás… como también existiría la posibilidad de que todo aquello fuese de su completo agrado. Era algo que no podía saber si no me lo decía, porque no le preguntaría, de eso estaba segura, prefería guiarme de sus reacciones antes de empezar a atacarlo con una oleada de preguntas sobre si lo que hacía –por poco que fuera – realmente le estaba gustando.

- Yo… yo pienso que… –tarde empecé a responder a su interrogante, cuando por fin sus dedos rozaban mi piel, buscando entretenerse con las bragas de manera tan libidinosa, ese era el momento en que mi cerebro y labios cooperaban para responder - Ver…verte así de… feliz allí abajo, es… bastante agradable a decir verdad-no mentiría, solo saber que lo ponía de ese modo, conseguía inflarme el ego de sobremanera, tomándolo como una proeza personal, sin embargo, el gato era rápido, sus dientes en mi muslo me estremecieron arrancándome un leve gritillo de placer entremezclado con asombro, sus labios moviendo la ropa interior para luego empezar a lamer era demencial y catastrófico. Estaba demasiado húmeda y con él haciendo eso… simplemente no podía, yo no… no conseguía pensar con coherencia, solo atinaba a gemir sutilmente, llevando la diestra a su cabellera, acariciándola y jaloneando levemente sus cabellos para que no parara. Lo estaba disfrutando tanto, su fría humedad entremezclándose con mi calidez, su aliento rosando cada fibra de mi ser y ambas piernas temblando por sus actos, separándose aún más para darle acceso completo. Era apenante, al grado de suplicar que se alejara, pero tan satisfactorio que no deseaba parara - I…Izaya a…allí se siente… ta…tan… aah… –quería maldecir, no podía formular una sola oración lógica sin tener gemidos de por medio, por ello lo mejor sería solo dejarlo actuar, permitirle que jugara tanto como deseara… pero, si hacia eso, acabaría aburriéndolo como creía en un inicio - E…espera… –busque apartarlo con calma, sentándome en la cama completamente agitada. Quería que siguiera pero también quería hacer algo, entonces solo tuve una idea en mente - ¿Y… si… lo hacemos ambos, a la vez? –entre charlas de chicas en la tienda de mascotas, había logrado escuchar algo respecto a ese tipo de posición, no sabía si a él le gustaría, pero, algo era mejor que nada - Es decir… si no quieres… está bien pero… que hagas todo tu, no es para nada justo ¿No te parece? –suspire empezando a jugar con un mechón de mi desarreglada cabellera, bien podría solo reírse o darme el visto bueno, pero fuese lo que fuera que decidiera, acataría su pedido sin rechistar. Él era el experto en el tema.







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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Jue Jun 09, 2016 11:22 am



Existía una gran variedad de palabras para poder responder a todas las que yo dije ya, muchas de las cuales yo ya anticipaba, por lo que no me mostré preocupado por como fuese a responderme, pero si algo no esperaba es que me dijera algo como lo que hizo.

'Ver…verte así de… feliz allí abajo, es… bastante agradable a decir verdad'

¿Me veía feliz a tan corta distancia de su entrepierna? Deseé en esos momentos disponer de una cámara para poder grabar nuestro encuentro por mero morbo, pero no me dediqué a imaginar que clase de expresión habría puesto como para que ella lo hiciera notar, no debía exaltarme ante ese pequeño comentario que no tenía ninguna mala intención, sino todo lo contrario. Sonreí y ladeé mi rostro, frunciendo el entrecejo pero sin perder esa curva traviesa en mis labios — Las cosas no harán más que mejorar, Sakura-chan — mencioné denotando cierta soberbia, puesto que yo sabía muy bien como complacer a una mujer a un punto donde mi recuerdo permaneciera en cada zona que toque, en cada sitio que bese e incluso en su interior al cual deseaba llegar para profanarlo a mi voluntad.

Mi lengua captaba aquel sabor directamente de su piel, la punta de mi lengua indagó entre sus labios y mi mano se encargó de apartar la tela de su prenda íntima, cerré mi mirada unos instantes dejándome embriagar por ese nuevo sabor, provocando que los jadeos ajenos se mezclaran con el húmedo sonido proveniente de la interacción entre mi lengua y su vagina. Lamí con la punta y luego con la mayor parte de la lengua, abarcando así diferentes zonas, teniendo especial atención en el clítoris al que me fue sencillo llegar. Lo sentía duro, pero mi lengua le movió conforme intensificaba mi atención sobre esa zona, pausando solo en ocasiones para dejar que mi aliento le acariciara generándole mayor ansiedad antes de volver a deslizar mi lengua. Ladeé el rostro al sentir su mano acariciar mi cabeza, le miré desde esa zona y aprecié cuanto estaba disfrutando mi boca, lo cual me forzó a profundizar con la lengua en busca de mayor placer para la fémina.

Alcé sus piernas con mis manos para poder jalar con los dientes la tela de sus bragas y así tener mejor acceso a su húmeda vagina, deslizando nuevamente mi lengua desde la zona inferior en ascenso hasta alcanzar su clítoris,  le besé y succioné jugando con lo que ella sentía, excitándome por ello también al escucharla complacida y deseosa. Su voz, sus movimientos y la humedad que solo aumentaba, Sakura me seducía sin siquiera notarlo. Mi atención se perdió en su voz unos instantes y no me percaté de que quería detenerse, solo lo noté cuando ella se sentó y por ende aparté mi rostro, estando aún agachado ante ella. Relamí mis labios, degustando su sabor puesto que mi boca quedó empapada de su esencia — Oh~ — sonreí ladino volviendo a repasar mis labios con la lengua en lo que erguía mi cuerpo — ¿También quieres probarme? — nadie podría negarse ante tal propuesta y menos yo, deseaba conocer cuanta lujuria podría mostrarme ella en este encuentro — No se si es tierno o pecaminoso — enuncié en un susurro poco antes de acercarme a ella buscando sus labios sin importar si ella quería o no besarme tras haberle practicado el oral.

Mientras le besaba fui terminando por quitarle aquella única prenda que impedía verla completamente desnuda, dejé caer las bragas a un costado olvidándome de ellas y abracé a Sakura, le pegué a mi cuerpo con el único propósito de hacerle sentir mi erección mientras me rozaba contra ella y tuve que contener la lujuria de mi ser para no arruinar la situación. Tomé su labio inferior entre mis dientes en un suave tirón y rocé mi nariz con la de ella, le miré fijamente y aguardé unos momentos antes de hablarle — Te guiaré en cada momento — lamí sus labios lentamente hasta llegar a la comisura del lado derecho — Aunque si quieres puedo darte libertad en ello y simplemente dejarse saber a través de mis gemidos cuanto me gusta el como lo haces — sonreí divertido y le recosté en la cama manteniendo un contacto constante, besé sus labios con ansiedad mirándola en todo momento para saber cuando detenerme y cuando avanzar, aprendiendo como le gustaba y los tiempos que requería para respirar. Todo de ella sería mío por esa noche.

Me aparté finalmente y mantuve esa traviesa sonrisa en mi faz — No le quites la mirada — dije en un tono bromista mientras cambiaba mi postura y me arrodillaba frente a ella pero del lado contrario al inicial, apoyé mis manos sobre la cama situándolas cerca de su cintura y dirigí mi rostro hacia su vientre, apenas si le rocé para desviarme e ir hacia su vagina. Me acomodé y separé las piernas, le dediqué una mirada furtiva y le tomé por los muslos para así darme el espacio entre sus muslos para atacar desde un nuevo ángulo su vulva, lamiendo con lentitud el sector próximo al clítoris sabiendo perfectamente donde ella lo sentía más. Apreté sus muslos y bajé las manos hacia sus glúteos, presionando, masajeando sin dejar de mover la lengua de forma circular en un principio.


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Re: Reinless |+18||Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Sáb Jun 25, 2016 9:47 pm



Reinless

Con Izaya Orihara — 7:30 pm — KANRA's House




Las primeras veces no siempre podían llamarse buenas, tampoco mágicas o especiales, porque, si lo hacías por primera vez la inexperiencia jugaría una mala pasada y eso era justamente lo que estaba sucediendo conmigo.

Estaba tan acostumbrada a hacer las cosas bien, a buscar la perfección en mis actos al conocerlos y repetirlos una y otra vez, sabiendo cómo, cuándo y dónde era necesaria determinada acción, pero esta vez no podía ser así, con el sexo no lograría llamarme una experta al no haberlo practicado nunca, tampoco podía darme aires de una primeriza con un extraño talento para tentar locamente al hombre frente a mí, porque sabía que Izaya jugaba conmigo, su actitud a veces demasiado feliz, otras con un ligero atisbo de oscuridad, las cosas que sucedían en su hogar de manera curiosa detonando que no todo lo que decía verdad, pero tratándome de un modo tal que era fácil entregarle mi confianza. Si, lo admitía, ese hombre me estaba llevando a una espiral de sensaciones que iban desde la desconfianza hasta la entera lujuria, siendo esta ultima la que primaba en esos momentos.


- No soy adorable… pero tampoco pecaminosa… –suspire por aquellas palabras, sin estar completamente segura de que fuera cierto lo que decía, pero no quería pensar más, lo mejor era solo dejarme llevar y sentir cada cosa que él haría conmigo, permitirle instruirme y no plantear más dudas en mi cabeza, no era momento ni tampoco lugar para la lógica.


Lentamente sus labios volvieron a apoderarse de mí, ayudándome a acabar recostada en la cama, murmurando palabras que me confundieron porque le había solicitado retomar lo anterior, pero esta vez probándonos mutuamente, sin embargo aquella posición ¿Qué se proponía a hacer recostándome, sin parar de bésame?

Por un instante la decepción se dejó entre ver en la bicolor mirada, realmente tenía ganas de probar su sexo como él hizo conmigo, saborear una zona completamente prohibida y él me lo estaba negando ¿Debería ser más determinada y atacarle por cuenta propia? Quizás solo buscaba tentarme y luego me lo concedería, o puede que el gatito solo gozara de lamer a otras personas pero no dejarse lamer. Eran tantas las ideas que no me percate de la realidad hasta que su miembro estuvo cerca mío, apuntándome como la culpable de verse tan necesitado

¿Cuánto tiempo había estado en las nubes, como para perderme de sus actos?

Realmente no interesaba el tiempo que paso, tampoco lo idiota que me sentía al haber dudado de su palabra sobre complacer mis caprichos, instruyéndome en todo lo que mi mente deseaba, puesto que había desconectado a tal grado que ahora su lengua traviesa y sus fuertes manos volvían a atacarme, logrando que un gemido se escapara ante su cálida humedad y necesitado tacto.


- I…Iza…Izaya… so…solo debo… lamerlo ¿Cierto? –estaba temerosa de cometer un error, rozando inicialmente su miembro con la punta de la nariz, notándolo húmedo pero cálido. No entendía porque se encontraba de ese modo, se suponía que solo debía estar duro ¿Cierto? Entonces… ¿La humedad vendría de cuando se froto contra mí? No estaba segura, y sin embargo me tentaba tanto que no dude en rozar la punta de la lengua por la pequeña ranura de la punta, moviéndola con delicadeza al temer tocar un punto doloroso, extendiendo la diestra para trazar un delicado camino con la yema del índice, medio y anular, a lo largo del tronco de su miembro, explorando la textura, su sabor, su calor - Se… siente tan raro… no es… como el resto de tu piel… –puede que me equivocara, pero para mí era una sensación muy curiosa, aunque, ahora que lo había tocado y saboreado por primera vez, la pena lentamente se marchaba, porque el primer paso era lo más complicado, de ahí en más la situación no debería ser difícil de sobre llevar. Esperaba…


Nuevamente calle, tomando más confianza por sobre la anatomía contraria, sosteniendo con algo de fuerza –pero no al grado de lastimar – el tronco de su miembro, empezando a mover la mano, de arriba hacia abajo, como si buscara sacar algo de su interior con tan delicada caricia, presionando la lengua nuevamente contra su glande, trazando círculos sobre este, llegando por momento a succionar para volver a lamer.

No sabía si lo hacía bien, no estaba segura de mi proceder, pero, de lo que si estaba segura es que deseaba hacerlo disfrutar del mismo modo que él me lo hacía a mí.







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