Noche oscura del alma [Priv. Kiyoshi][+18]

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Noche oscura del alma [Priv. Kiyoshi][+18]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 25, 2016 11:48 pm

Había resultado una jornada dura para el vampiro. Despertó pasado el mediodía, y desde que inició la jornada todo habían sido discusiones por tonterías, problemas en apariencia irresolubles y demás gilipolleces varias. Cualquier otro viernes Aleister habría enfrentado de manera distinta todos aquellos asuntos, pero ése era el día maldito. El aniversario de la muerte de Víctor, y como siempre desde que sucedió, el líder del clan Kügler se sentía extrañamente sensible e irascible, y le irritaba que los demás lo notaran, aunque no se atrevieran a decirle nada, ni supieran el verdadero motivo de su malestar emocional. Por todo ello decidió que aquella noche no se quedaría encerrado en casa, completamente solo, como había hecho los últimos años. Por primera vez celebraría el aniversario de la muerte de Víctor fuera. Si se quedaba en la mansión era capaz de matar a alguien. Y mañana, a lo mejor, se arrepentiría de ello.

Mientras el vampiro se preparaba para salir, comenzó a anochecer. Aleister se puso unos tejanos Y zapatos deportivos de color negro. Cubrió su musculado y pálido torso con una camisa blanca, dejando los últimos dos botones de la misma desabotonados. Como era verano y hacía un clima estupendo, no cogió la chaqueta. Pero decidió que el chaleco oscuro, que no era demasiado grueso, sí que podría irle bien, ya que tenía gran cantidad de bolsillos donde guardó sus llaves, el teléfono móvil, su cartera y el tabaco.

Salió de la mansión por la puerta de servicio, que daba a la cocina, para evitar encontrarse con nadie. Entró en el garaje, donde tenía aparcados varios tipos de coches lujosos, de diferentes colores, tamaños y formas, y esta vez se decidió por coger una de sus motos más potentes. Sin preocuparse por ponerse el casco (ventajas de ser prácticamente inmortal, y bastante resistente a los golpes), Aleister abrió a tope el gas y salió disparado, con el potente motor rugiendo entre sus piernas. Su destino era la zona de bares del este de la ciudad. No se movería del perímetro que su clan dominaba. Normalmente se la sudaría de canto meterse en territorio enemigo, en busca de bronca. Pero aquella noche en concreto no estaba para demasiadas gilipolleces.

Se dirigió primero al barrio rojo. Allí seguro que encontraría algunos camellos a los que pegar el palo. Como Aleister era un vampiro, le costaba más de lo normal llegar a intoxicarse con el alcohol o las drogas. Sí que lo conseguía, pero tenía que tomar el doble o más de lo que un humano para empezar a sentir los efectos. Si quería terminar perdiendo la consciencia aquella noche, como cada aniversario de aquella muerte que fue por su culpa, necesitaría reunir una buena cantidad de sustancias estupefacientes. Al primer camello que encontró, sencillamente le robó sus mercancías y se las metió en la boca, para que comenzaran a hacerle efecto. Al segundo tuvo que asustarle un poco para que le diera lo que llevaba. Al tercero ya no le preguntó. Le dio una hostia que lo dejó inconsciente y le robó una bolsa llena de pastillas de colores.

Mientras paseaba hacia la zona de los bares, Aleister se metía la mano en el bolsillo, cogía un puñado de pastillas y se las metía en la boca, como si fuesen caramelos. Cuando llegó al sitio, su mente ya empezaba a volar hacia lejanos universos paralelos gracias a los estupefacientes que había consumido. Tenía las pupilas dilatadas, sus andares no eran tan firmes como de costumbre, y su eterno ceño fruncido había sido sustituido por un relajado gesto de “cuelgue” en su rostro – Y ahora veamos… ¿Dónde está la diversión? – se preguntó a sí mismo, quieto en medio de la acera, y mirando todos los locales que había situados a su alrededor.
Invitado

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Re: Noche oscura del alma [Priv. Kiyoshi][+18]

Mensaje por Kiyoshi el Sáb Feb 27, 2016 9:25 am

Kiyoshi había conseguido librarse de todo pendiente posible relacionado con las clases, no por ser un joven precisamente apasionado con sus deberes, sino que procuró que no hubiese distracción alguna ni nada que le impidiera salir el día viernes que con tanta ansiedad esperó durante la semana. Tenía mucho tiempo sin poder relajarse en un sitio ajeno a su trabajo o a su actual residencia, siendo esta el mercado legal de mascotas donde llegó por voluntad propia y que de no ser por su decisión, habría terminado seguramente en algo mucho peor. El sitio era seguro, controlador pero seguro a las finales y por lo mismo es que Kiyoshi hizo lo que pudo para obtener un permiso nocturno y así salir de paseo como un adolescente normal -como él se declaraba- y tras una deliberación se le concedió siempre y cuando llegase antes del desayuno o sería castigado. Prometió cumplir con ello y contó minuto a minuto mientras aguardaba en su habitación a que llegase la hora apropiada para salir.

Al salir se le vio animado y entusiasmado, no le importaba estar solo con tal de divertirse un poco y por ello decidió llevar con él algo más del dinero que tenía pensado portar, pero como era suyo nadie más que él podía decidir en que gastarlo. Ni siquiera tenía claro que hacer con eso, pero bien sabía que lo primero que haría sería beber algo y quizás embriagarse un poco, todo para ir preparando lo que sería su noche de libertad. No demoró en dirigirse a la zona central de la ciudad y no reparó en revisar mediante su teléfono el sitio más apropiado, pero en lo que caminaba y su mala orientación acabó tomando una dirección errada, pero como iba notando conforme caminaba una mayor cantidad de locales comerciales creyó que estaba yendo por buen camino y no quiso revisar nuevamente la guía. Él buscaba un sitio normal donde poder beber y terminó adentrándose en el barrio rojo, sector que jamás tuvo el coraje de visitar y menos siendo menor de edad.

El ambiente era diferente, las luces adornaban las calles y se apreciaban diversos letreros con nombres por lo demás curiosos. Kiyoshi se detuvo a mirar algunos solo por la rareza que estos desprendían y por lo mismo se animó a mirar un poco más en aquella gran avenida. Varios grupos de personas se avistaban en los exteriores de algunos locales e incluso en las esquinas, cosa que llamó la atención de Kiyo, pero no al grado en decidir ir hacia tales reuniones. Su mirada se paseó de local en local, de persona a persona y terminó mirando a una persona de cabellera blanquecina, cosa que para él era algo nuevo. Miró fijamente al individuo, poquísimas veces había tenido oportunidad de ver a alguien con tal tonalidad, pero como Kiyoshi continuó caminando al fijar su mirada en ese chico, acabó cruzándose con él y por un ligero momento miró su faz solo por su común curiosidad. Apenas lo hizo regresó la mirada al frente para no parecer tan descarado y más con otro sujeto, pero fue suficiente ese momento para haber alcanzado a mirar sus ojos, cosa que le alarmó de cierta manera. Apresuró el paso por mero reflejo y se metió al primer local que encontró.

Humo, luces mínimas, música alta, murmullos disonantes y un gran gentío era lo que se apreciaba apenas se entraba al bar; sitio que contaba con una amplia barra y diversas mesas tomadas ya en u mayoría. Kiyoshi camino con cierta duda, no esperaba un sitio tan oscuro y tan 'viciado', pero tampoco iba a regodearse a la hora de beber algo y trató de ser optimista. Avanzó con un paso más seguro mirando de reojo a algunas personas y con quienes logró hacer contacto visual le generaron una sensación desagradable, ese sitio parecía de todo menos grato con alguien como él. Vio una mesa libre, pero no se sintió capacitado para tomarla y fue directamente a la barra para así sentarse en un banquillo cualquiera. Suspiró con pesar y apoyó ambas manos sobre el mesón en una postura cansada o agotada, no físicamente, sino su mente no estaba del todo despierta por alguna razón.

— ¿Qué se te ofrece, niño? — se escuchó en un tono grave y próximo a donde Kiyoshi estaba, este al sentir la cercanía luego de la pregunta se sobresaltó y enderezó inmediatamente su cuerpo, miró al hombre que laboraba de bartender y Kiyoshi, algo nervioso, respondió en un tono suave — Una cerveza... — no se le ocurrió nada mejor y tuvo cierta duda en si consultarle o no al corpulento sujeto que le atendió, quien no parecía muy calmado ni ansioso por tratar con personas indecisas. El bartender asintió y fue en busca de lo pedido, en tanto Kiyoshi pudo relajarse un poco al ver que el hombre se había alejado y retomó una postura distendida sobre el mesón — Parezco idiota — murmuró algo desilusionado de si mismo, pero poco duró aquel malestar ya que sería perseverante aquella noche. Estaba decidido a pasarlo bien.


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Re: Noche oscura del alma [Priv. Kiyoshi][+18]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 27, 2016 6:48 pm

Aleister estaba disfrutando del subidón de las drogas que se había metido en el cuerpo, decidiendo donde ir, cuando divisó a un muchacho que venía hacia él, caminando por la misma calle en la que él estaba, pero en dirección contraria. El corazón le dio un vuelco. Quizás por las sustancias ilegales que llevaba consumidas, o quien sabe por qué, pero ese chico le recordó muchísimo a Víctor. Y no era por su físico concretamente, sino por algo más allá de eso. Su forma de andar, sus gestos… El muchacho en cuestión era un chico de rasgos asiáticos, muy joven, de pelo oscuro y piel tan pálida como la suya. De altura eran más o menos similares. En el momento justo que se cruzó con él, el contrario fijó sus orbes de tonalidad azulada en los suyos carmesí, y un extraño cosquilleo se le instauró al vampiro en la boca del estómago - Pero qué cojones me pasa ¡Joder! – se dijo a sí mismo, cuando el pelinegro estuvo ya lejos. Ni él mismo comprendía de dónde salían esos sentimientos, pero repentinamente sentía la necesidad de acercarse al muchacho desconocido, y de hacerle pasar la mejor noche de su corta vida… lo quisiera él o no.

El vampiro drogado se detuvo, se giró y vio como el muchacho entraba en uno de los bares más cochambrosos de la zona - ¿Qué demonios se te ha perdido a ti en ese antro? – preguntó en voz alta a nadie en realidad. Se había fijado bien. El pelinegro no tenía pintas de ser un puto, un chulo, ni el típico gilipollas que solía acudir a lugares como ese. Debía andar perdido. Lo único que conseguiría metiendo allí sería meterse en un buen lío. Aunque pensándolo bien, ya se había metido en un buen lio cruzándose en el camino del chupasangre, y convirtiéndose, sin quererlo, en la próxima víctima de sus deseos carnales. En eso pensaba el mayor, mientras seguía los pasos del asiático, metiéndose en el mismo antro que él. Llegó justo a tiempo para escucharle pedir una cerveza, y luego hacer aquel comentario despectivo sobre sí mismo.

Sin pensárselo dos veces, y con toda la desfachatez del mundo, Aleister fue a sentarse justo a su lado, en la barra del bar. Sacó un puñado de billetes, y los dejó sobre la madera vieja – Una botella de tu mejor whisky, y cóbrate lo del muchacho – dijo, iniciando así una conversación con él. La postura del vampiro era firme, a pesar de su estado. Se notaba que no era un tipo con el que quisieras enemistarte, si no es que querías terminar mal parado – ¿Cuál es tu nombre, chico? – le preguntó. Y acto seguido se presentó a si mismo – Yo me llamo Aleister – no le dijo su apellido, porque la mayoría de habitantes de la Isla lo relacionaba al acto con mutilaciones, asesinatos y violaciones. Mejor dejar esas pequeñas sorpresas para más adelante. El camarero apareció entonces con la botella que había pedido el vampiro, y la cerveza del contrario. El mayor cogió el recipiente y lo inclinó para leer la etiqueta – Pura basura, pero ya me vale – ignorando totalmente la copa que le habían puesto, bebió a morro una buena cantidad del fuerte líquido alcohólico. Cuando se dio por satisfecho, dejó la botella sobre la barra y miró fijamente al contrario. Se le antojaba irresistiblemente hermoso – Odio hacer preguntas obvias, pero tengo que saberlo. ¿Qué hace un chico decente como tú en un antro de corrupción lleno de degenerados como éste? –

Aleister sacó su paquete de tabaco del bolsillo del chaleco, lo abrió con una sola mano y se lo tendió al chico - ¿Quieres? – luego él mismo cogió un cigarrillo y se lo puso entre sus finos labios, encendiéndolo sin más demora. La primera calada le supo a gloria – Si lo prefieres tengo un amplio surtido de “caramelos” a tu disposición – miró al chico de la cabeza a los pies, deleitándose una vez más con su morbosa anatomía, y añadió con voz sensual – Me has caído en gracia, así que no te cobraré nada. Aprovéchate, porque esto es algo que no sucede todos los días. Es una oferta que tengo reservada a los chicos más guapos que me encuentro en bares de mala muerte – dijo, riéndose un poco de su situación. El camarero volvió y dejó el cambio. El vampiro dio otra calada a su cigarro, tiró la ceniza al suelo y mantuvo su mirada felina fija en esa nueva presa de la que no pensaba apartarse. De momento iba tanteando el terreno con el contrario, evaluando las reacciones a todos sus comentarios.
XD:
¡Jajajajaja! ¡¡Ni me había fijado.!! <3
Invitado

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Re: Noche oscura del alma [Priv. Kiyoshi][+18]

Mensaje por Kiyoshi el Miér Mar 09, 2016 9:06 pm

No se percató en cuando alguien se sentó a su lado, solo se fijó en la persona que lo hizo cuando vio un montón de billetes y luego una voz muy cerca de Kiyoshi, la cual le instó a que volviese a enderezarse asustado. Volteó a mirar al hombre y se sorprendió porque fuese el mismo que había visto antes en el exterior, pero lejos de preguntarse el motivo que le llevaba al mismo sitio de él, el moreno se centró en el 'regalo' que aquel le estaba dando al pagar por la cerveza — N-no es necesario — dijo algo dubitativo y luego esbozó una mínima sonrisa — Tengo para pagar... — murmuró apenas audible creyendo que daba una impresión equivocada al resto. Volvió a escucharle e iba a responder, pero aguardó un poco ya que no quería parecer un idiota al titubear y entre tanto es aquel quien se presenta, lo cual relajó un poco más a Kiyoshi — Aleister — repitió buscando el retener tal nombre — Me llamo Kiyoshi — y es en ese momento donde una nueva sonrisa se presenta en su faz, no tan tímida como antes.

Al escuchar como las botellas eran dispuestas sobre el mesón, Kiyoshi miró de reojo al bartender ya que seguía sintiéndose intimidado por aquel y apenas si dijo un 'gracias', muy quedo. Tomó la botella con la zurda y miró luego a Aleister — ¿Tan malo es? — él  no sabía de licores debido a que nunca se interesó en beber cosas ajenas a la cerveza y algo del sake que se preparaba en la casa a la que sirvió. Lo que si sabía es que el trago que Al bebía como si fuese agua no era algo fácil de ingerir, no por cualquiera al menos y verlo tomar con tanta sencillez le asombró de cierta manera. No le detendría, no parecía tener problema con la graduación alcohólica y pensó que tal vez si era un licor mediocre o malo como dijo aquel. Dudas nacieron, pero estas fueron truncadas en su pensar al oír al contrario preguntarle algo curioso — ¿Corrupción? ¿Degenerados? — miró inmediatamente los alrededores, si bien a Kiyoshi le parecía gente extraña, él no veía nada como lo que Aleister describía — Ah... pues, quería ir a un bar y di con este — respondió bajo, como si fuese algo secreto — No me parece mal sitio... — posó su mirada en la rojiza ajena — ¿Es un sitio tan malo? — aquello causo que un escalofrío le recorriese por la espalda — So-solo quería beber algo — movió ambas manos con cerveza y todo.

Al mirar nuevamente la botella comenzó finalmente a beber de esta con tranquilidad, no era la marca a la que estaba acostumbrado y no le fue desagradable, por lo que fue bebiendo más y más. Negó suave ante el ofrecimiento del cigarrillo, nunca le llamó la atención siquiera probarlo y simplemente le dio las gracias de manera cortés, como estaba ya acostumbrado. Kiyoshi se quedó mirando a su compañero de bebida y ya no tuvo reparo en detallarle mejor, no estaban muy lejos y aunque no había gran luminosidad era suficiente para él. Volvió a beber un trago más largo de su cerveza alzando con tranquilidad la botella, luego le miró extrañado debido al ofrecimiento hecho — ¿Caramelos? — sonrió nuevamente — ¿Por qué... — y su pregunta cesó al oír las palabras finales del otro. Era la primera vez que alguien le decía algo como eso y se notó en su faz la sorpresa que se llevó al oírle — Me pone nervioso que seas tan amable conmigo — confesó sin problema — ¿Eres así siempre? — Kiyoshi no sabía como abordar la situación y bebió lo restante de su cerveza dejando finalmente la botella sobre el mesón, así como los codos apoyados en la oscura madera mientras acomodaba el cuello de la camisa solo por costumbre. En su cuello* se alcanzaba a apreciar aún en ese ambiente el collar que portaba, siendo esa la muestra de su estatus social y que con un pequeño análisis se podía saber en cual de los comercios se le vendía como la mascota que era. En el caso de Kiyoshi su collar podía aparentar ser un mero adorno, uno normal en la juventud salvo por la composición del mismo ya que no era blando ni estaba hecho de alguna tela, sino que era metálico y poseía una cerradura, no la normal hebilla.

— Si me los quieres dar, te los aceptaré... llevo tiempo sin comer algún caramelo — murmuró mirando a Aleister por el rabillo del ojo — Además eres el primero que me dice algo así — rió tras decir aquello sin siquiera mal pensar las circunstancias en las que se encontraba junto a un desconocido en un sitio tan ruin como aquel. Ladeó su cuerpo para poder mirar mejor al chico y acercó la mano derecha al otro, tal cual haría un niño a la espera por un dulce real — Nunca hubiese creído que fueses tan amigable — dijo confundiendo claramente la palabra que describía a Aleister — Te vi no hace mucho, fuera, la verdad... — comentó con cierta vergüenza — ... me intimidaste con solo mirar — masculló desviando un resto su mirada sin entender aún porqué le estaba contando algo como eso. Kiyoshi siempre se caracterizó por ser honesto, pero a su vez era reservado y quiso creer que el ser abierto con ese sujeto se debía a la cerveza ingerida y no a la manera en que el otro se le aproximó — Ah... pero no lo tomes a mal — se preocupó por no generar malos entendidos con el 'buen sujeto' que acababa de conocer.

* Desde hace poco se actualizó la ambientación y las mascotas legales cuentan también con un collar que les controla, igual que en el mercado negro. Es por ello que no se mencionó antes y aprovecho ahora para hacerlo.

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Re: Noche oscura del alma [Priv. Kiyoshi][+18]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 20, 2016 6:11 pm

Aleister ignoró completamente al chico asiático cuando balbuceó que podía pagarse la consumición, y cuando le preguntó su nombre, el contrario le respondió que se llamaba Kiyoshi, sonriéndole de manera inocente y cándida. El vampiro tuvo que retenerse para no saltarle encima en ese puto momento. Maldita sea. Ese mocoso le atraía de manera muy intensa. Mientras bebían el vampiro se enteró que el muchacho había ido a parar a aquel antro de perdición por casualidad, solo buscaba un sitio donde beber. Se le notaba que no estaba habituado a la noche, y a los peligros que esta conlleva. Como que un extraño al que no conoces de nada te drogue y abuse de tu lindo cuerpo… cosa que realmente estaba a punto de sucederle al asiático, por ser tan inocente de fiarse del primero que le había dado un mínimo de conversación amable, y totalmente interesada.

Kiyoshi rechazó su ofrecimiento de que cogiera un cigarro de la pitillera, y al líder Kügler no se le pasó por alto cómo lo miraba, sin perder detalle de su anatomía. Sabía que era un hombre atractivo, y disfrutaba aprovechándose la sensualidad que emanaba de cada célula de su piel, para embriagar al contrario con su mera presencia. Aleister agarró la botella de fuerte licor con su otra mano y le dio un trago. Al escuchar las palabras del chico asiático casi se ahoga de la risa que le dio. Aunque lo había pronunciado la palabra con entonación que no daba lugar a dudas que hablaba “en clave” el chico lo que pensaba era que quería regalarle caramelos - ¿Así que te pone nervioso que sea amable contigo? – respondió el vampiro, sin dejar de mirarle fijamente, y de manera insinuante - ¿Tal vez preferirías que te tratara con rudeza? ¿Es eso lo que te gusta que te hagan, traviesa fierecilla? – había una clara promesa de peligro en esas amenazantes palabras, dichas con un tono de voz lujurioso. Aunque pensándolo bien, si el mocoso no tenía ni idea de lo que eran los “caramelos” en realidad, dudaba que supiese interpretar lo que acababa de decirle como una clara invitación a tener sexo sádico con él.

El contrario terminó su cerveza y se acomodó el cuello de la camisa. En ese momento Aleister vio su collar. ¿Es que era una mascota? Podía serlo o no. Aunque realmente poco le importaba. Lo único que preocupaba al vampiro era conseguir pasar la noche con ese chico que tanto le había atraído a primera vista, y que le estaba cayendo en gracia ahora que hablaba con él. Por una vez en su maldita vida de asesino sin escrúpulos, deseaba hacer sentir el máximo placer posible a una de sus víctimas, y eso no era algo que sucediera todos los días. Es más, era la primera vez que le pasaba. El pobre Kiyoshi no sabía en la situación en la que se había metido sin saberlo, la terrible compañía que se había encontrado, y lo que su compañero de barra estaba planeando hacerle lo antes posible.

Entonces fue cuando el pelinegro le dijo que aceptaría sus caramelos. Aleister ensanchó su sonrisa, al tiempo que sacaba la bolsa que llevaba guardada en el bolsillo y la dejaba sobre la barra del bar – Puedes comerlos, pero tienes que hacerlo como yo te diga. Son unos caramelos muy especiales – empezó a explicarle. Las siguientes palabras todavía le hicieron más gracia - ¿No tengo pinta de amigable? No sé por qué será… - la primera intuición del muchacho había sido del todo acertada, no fiándose de él. Pero como le había entrado de manera simpática, se dejó convencer fácilmente por su engaño, y ya casi lo tenía enredado en su tela de araña – Así que te intimidé ¡Jajajajaja! – con ése último comentario, Aleister no pudo contenerse y soltó una sonora carcajada, mientras pensaba “Si tú supieras con quien estás tratando… te mearías en las bragas zorrita”. Pero en vez de eso, le explicó el verdadero motivo de su presencia allí. Total, después de aquella noche no volvería a verle nunca más, y seguramente ni recordaría la mitad de lo sucedido, así que qué más daba si se sinceraba con él. Además… se sentía extrañamente cómodo en su presencia, como si se estuviera reencontrando con un viejo amigo – Si tengo que ser sincero contigo, me recuerdas a alguien a quien aprecié mucho en el pasado. Alguien importante para mí, a quien hace muchos años que no veo – no especificó que se trataba de alguien que había muerto – Por eso me apetece ser amable contigo – añadió finalmente.

Aleister era un vampiro de pocas palabras, y mucho más si se trataba de sacar fuera lo que llevaba en su interior, así que pronto cambió de tema. Abrió la bolsa de pequeñas pastillitas de colores, cada una con un dibujo diferente, y cogió un puñado al azar – No todo el mundo ha tenido la ocasión de probarlos, porque son muy raros y caros. Pero como te dije antes, quiero que los pruebes y me digas qué te parecen – se metió las pastillas en la boca, y en seguida dio dos tragos de la botella de licor – Ahora tómate tu algunos. Pero no los muerdas. Haz como yo. Te los metes en la boca y los tragas con esto – dejó la botella delante del asiático. Si por lo que parecía, Kiyoshi no estaba para nada acostumbrado a tomar drogas, con que se tomara una sola ya notaría los efectos en seguida, y más mezclados con alcohol. Si decidía tomar más… bueno… la fiesta podía llegar a ser de lo más divertida ¿Cómo se comportaría aquel muchacho tímido e inocente con una ingente cantidad de droga nublando su capacidad de razonamiento y desinhibiéndole por completo? Sería todo un espectáculo digno de ver… y sobretodo… de disfrutar.
Invitado

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Re: Noche oscura del alma [Priv. Kiyoshi][+18]

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