La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

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La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 25, 2016 11:15 am

El último plan de los vampiros para ganar terreno en la Isla había sido idea de su líder, Aleister. Se le ocurrió que podían fingir querer hacer una tregua con alguno de los clanes enemigos, y con esa excusa, tenderles una trampa y terminar con cuantos más de ellos mejor. Y su objetivo fue, tras mucho meditarlo, el clan que dominaba la parte Oeste de la Isla, los Hiryu. El motivo de esta elección podría haber sido su localización, el tipo de negocios sucios que llevaban a cabo, pura venganza… Pero en realidad no se había debido a nada de esto. Si el cabecilla de los vampiros había escogido ese clan en concreto era porque había llegado a sus manos el dossier de sus integrantes, y había uno entre ellos que le interesaba enormemente. Tokishima Toma. Así se llamaba el muchacho. Era uno de los sicarios más importantes de la familia rival, y Aleister se había encaprichado de él al ver su fotografía. Había decidido que lo haría suyo, y no había nada que pudiera frenarle ahora.

Pero el vampiro no era idiota, sabía que no podía ir él solo a por Tokishima, ya que siempre solía estar acompañado de los líderes de su clan. Así que ideó este plan, para que cayeran en la trampa. Habían quedado en reunirse justo a las 12 de la noche, y el lugar acordado era un bosque cercano a la zona de lagos que había en las afueras de la ciudad. Al ser una zona boscosa, existían muchos lugares donde podía llevar a la fuerza al pelirrubio, o con alguna treta, y así poder abusar de su rico cuerpo a su conveniencia.

Los vampiros habían llegado dos horas antes de lo acordado, montados en unas furgonetas lujosas negras, con cristales tintados, que dejaron aparcadas un poco lejos, escondidas. Así podrían tomar posiciones y hacerse con el terreno sin prisas. A Aleister le acompañaban diez de sus mejores hombres. En ese momento inspeccionaban la zona – ¿Jefe, cree que los Hiryu picarán el anzuelo? – preguntó uno de los muchachos – Si, hombre. No tengo ninguna duda – le respondió, y acto seguido añadió – Piénsalo bien. Si realmente hiciéramos una tregua y uniésemos fuerzas, seríamos el doble de poderosos que cualquier otro clan, así que nos haríamos con el control completo de la Isla en muy poco tiempo – el vampiro con el que estaba hablando meditó aquellas palabras, y luego preguntó - ¿Y no sería mejor hacer ese trato y apoderarnos de la Isla? – Aleister soltó una risotada malvada - ¡Jajajaja! ¡Qué dices, hombre! ¿Y dónde queda la diversión con eso? ¡No! ¡Aunque tardemos cien años en conseguir el poder absoluto sobre Myr prefiero mil veces urdir engaños y atacar sin piedad, hasta que exterminemos por completo a nuestros enemigos! ¡¡Que hagamos el trato!! ¡Jajajaja! ¡Que cachondo! –

Tras unas largas deliberaciones, Aleister decidió cómo colocaría a sus muchachos – Vosotros dos subid a esos árboles de ahí, y vosotros a estos de aquí – fue ordenando, y los vampiros iban a situarse allá donde les había ordenado su líder. Cuando terminó de organizarlo todo, sus hombres habían quedado escondidos por la zona, en forma más o menos de media luna, para sorprender a los miembros del clan enemigo por la espalda – Vosotros os quedáis conmigo – finalmente se quedó solo con dos de sus chicos. En teoría iban a ser unas conversaciones para la paz, y sería extraño que le vieran aparecer con demasiados hombres. Solo dos de ellos a modo de guardaespaldas ya estaba bien. Ya casi era la hora acordada. El vampiro, vestido de los pies a la cabeza de negro, y con un chaquetón de piel oscuro, fino, de cuello alzado y largo hasta los pies, paseaba por entre los árboles. Tenía todos sus sentidos alerta, manteniéndose vigilante a la llegada de sus visitantes. Solo esperaba no haberse equivocado, y que Tokishima apareciese. Era un evento importante, digno de los más altos mandatarios de cada clan.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 25, 2016 4:40 pm

Parecía un día como cualquier otro cuando de repente le llegó una carta al dragón ambarino a su nombre. Estaba sorprendido que algo llegara a su nombre, nunca lo hacían por vía carta, a esta altura todo o lo recibía por mensaje de texto o por medio de whatsapp o por un llamado telefónico, pero por carta escrita, era raro el tema. Si bien, tenía el sobre en sus manos, se quedó mirándolo algo extrañado y lo dejó en su escritorio para continuar leyendo sus queridos mangas autografiados, pero la carta le seguía haciendo una especie de ruido en su mente; si era alguna deuda por pagar, no le interesaba porque no estaba endeudado, si era una invitación, pues si le interesaba, pero abrirla era algo que tenía que pensarlo bien, porque ni siquiera le era conocida la letra.

Pasó el tiempo y se decidió por abrir aquella nota recibida con cuidado y una vez abierta, comenzó a leer el contenido, era una invitación para una especie de tregua entre los Kugler y los Hiryu, interesante oferta si es que provenía desde el mismísimo líder de aquella mafia contraria pero, no conocía ni había escuchado sobre ese tal Aleister, ¿Quién era?. La opción que tomó era simplemente dirigirse donde su tío y preguntarle directamente, si alguien conocía a los jefes de las mafias contrarias era él, aunque su búsqueda no tuvo buen resultado, ya que en esos momentos no respondía ni el teléfono ni tampoco estaba en la mansión – Joder, ni modo, tendré que ir. Siempre me dice que es bueno estar en alianza con bandos contrarios…. Si el remitente es parte importante y logro una tregua, ¡estará feliz y me dará un premio! ¡Si, ire! – se dirigió riendo hacia su pieza, bailando de la emoción y se vistió lo mas relajado posible para dirigirse a aquel bosque sólo, no era una persona débil para nada, si las cosas se ponían feas, probablemente podría acabar rápido con las basuras del sector.

A las 12:00 en punto llegó al lago y caminó con las manos en sus bolsillos, tranquilo mientras observaba el paisaje a su alrededor, se le venía a la mente varias películas de terror y a medio camino recordó - Los Kugler eran una mafia que no se veían durante el día por lo que… -Tragó fuerte saliva y se empezó a poner nervioso – D-deben ser…. V-vampiros – Se estaba arrepintiendo de haber aceptado esa invitación y pensó en dar la media vuelta – Pero si luego se enojan y deciden ponerse más agresivos y si se entera mi tío ¡s-se enojará conmigo! – No sabía que hacer, algo de miedo tenía y ahora su caminar relajado se transformó en quizás un tímido andar, no le importaba demorarse ahora porque mientras más se demorara, más rápido saldría el sol y podría estar más tranquilo. Llegó aproximadamente 45 minutos tarde al punto de encuentro y divisó a alguien joven  custodiado con dos personas, vestido completamente de negro y con la luz de la luna llegándole directamente – S-soy To-tokishima Toma y vine porque me citaron, ¿a-acaso tu eres Aleister? – Realmente se había puesto nervioso, podría ser un sicario, pero eso no quitaba que fuera alguien valiente.

Debido a su miedo, no se aseguró de si alguien más lo estaba vigilando, como generalmente lo habría hecho sino supusiera de que tendría un encuentro con un vampiro durante la media noche, pero debía ser valiente por el honor a su apellido y a su tío, sobre todo por su hermana quién tenía que tenerlo como un referente sólido y sin miedo a nada, por lo que con el mayor de los esfuerzos se puso en una posición derecha y confiada, aunque por dentro sabía que era un mero show el tema, que solamente quería salir corriendo de ahí – Otra cosa, yo no pienso hablar con nadie más que no sea el Líder de tu mafia, así que mientras esperamos y-yo iré a –buscó que hacer- hacer una fogata, sí eso, ¡haré una fogata! ¿Supongo que trajiste malvaviscos para poder asarlos no?  - Cuando pensaba en un campamento, su ánimo se tranquilizaba y se imaginaba estar comiendo con un palo de un bosque aquellos dulces derretidos por las rojizas llamas, lo cual hizo que se olvidara de su miedo.

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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 26, 2016 12:47 pm

El líder del clan de los vampiros permanecía en silencio, con sus sentidos puestos en lo ocurría en el bosque. El resultado de la trampa se decidiría dependiendo de varios factores. Si los Hiryu se olían que podía haber gato encerrado en aquella quedada por la paz, y venían con alguna treta preparada, o si les doblasen en número, la cosa podía ponerse peliaguda para los vampiros. Ése era el motivo de que Aleister estuviera interiormente preocupado, aunque de cara a sus hombres jamás lo reconocería. Ante ellos debía mostrarse como un líder capaz, resuelto, infalible y sin atisbo de duda. Cuando uno es el cabecilla de un puñado de asesinos carroñeros sin escrúpulos, no podía mostrar ni un ápice de debilidad ante ellos, o resultaría muerto.

Casi una hora después del momento acordado. los sonidos de unas pisadas sobre el suelo del bosque alertó al vampiro – Se acerca alguien. Mantened  vuestras posiciones – dijo en voz baja, sabiendo que los afinados oídos de sus secuaces lo escucharían perfectamente. Una figura solitaria apareció ante él. Contra todo pronóstico, no era un pequeño ejército armado y listo para la lucha, como había imaginado. Cuando sus ojos se posaron sobre el muchacho, Aleister quedó completamente complacido – Tokishima Toma – dijo, reconociéndolo en seguida. Su sonrisa se torció en un gesto malvado, mostrando sus afilados colmillos al muchacho – Acertaste, soy Aleister Kügler – respondió con voz ronca y sensual, pensando “Para tu desgracia, pequeñín”. Pero el rubio parecía no escucharle en absoluto. Dijo que no hablaría con nadie más que con el líder, y acto seguido añadió que iba a hacer una fogata, e hizo el amago de querer alejarse de allí.

Aleister no se lo permitió. Se adelantó, haciendo una seña a sus hombres para que se mantuvieran en sus posiciones, y se situó a una velocidad sobrehumana  justo en frente del sicario del clan enemigo, cortándole el paso. La sonrisa que torcía sus labios cada vez se volvía más sádica - ¿Dónde te crees que vas, escoria inmunda? – le preguntó, jugando con él – Dije que soy Aleister, el actual líder del clan Kügler – levantó una mano y le empujó en el pecho. Aparentemente no había puesto demasiada energía en aquel gesto, pero el contrario debía haber notado una gran presión en la zona que le tocó – Y no me gusta que me dejen con la palabra en la boca. Eso ha sido toda una falta de educación por tu parte, chiquitín. –

El malvado vampiro alzó un poco más la mano y agarró el mentón del chico de ojos color miel, para inclinarle la cabeza hacia atrás, y clavar sus fieras pupilas en las suyas – No puedo creerme que tu jefe sea tan gilipollas de haberte enviado a ti solo – miró al muchacho de la cabeza a los pies, y luego añadió con un tono de voz completamente despectivo – Se nota a la legua que no tienes experiencia alguna en este tipo de reuniones – hizo como si oliese el aire cerca del contrario – Incluso juraría que te has meado encima cuando salté sobre ti, cortándote el paso – eso no era cierto, claro. Solo buscaba cabrearle, humillarle, ponerle todavía más nervioso. Aleister de pronto hizo un veloz movimiento, queriendo agarrarle de la pechera, para mantener al pelirrubio con su espalda contra el tronco del árbol. La otra mano del vampiro se situó justo encima de la entrepierna del chico, sobándosela con descaro - ¿Te has hecho pipí encima, Tokishima? Eres un niño muy malo... Voy a tener que castigarte por eso – al mismo tiempo que le amenazaba con sus palabras, el líder Kügler cerró la mano sin previo aviso, queriendo aplastarle la polla y los huevos al crío, clavándole sus uñas con desdén, para que empezara a sufrir ya mismo. Dudaba que el líder de los Hiryu realmente hubiese enviado al mocoso solo. Seguro que había venido sin avisar y por propia voluntad. Para hacerse el valiente frente a su clan, o a saber cuáles serían sus motivaciones. Y Aleister pensaba enseñarle una lección muy valiosa... Si vas desprotegido a ver a tu enemigo, lo más seguro es que terminen dándote por el culo. Literalmente para desgracia del rubio – No tienes ni idea de con quién te la estás jugando, chaval. Tú mismo has ido a meterte en la boca del lobo – añadió al fin.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 26, 2016 1:59 pm

Estaba camino a buscar la leña para la fogata cuando en un pestañeo, lo vio frente a él, tan veloz como si prácticamente se hubiera teletransportado, y sin poder reaccionar aún por la sorpresa era empujado por el vampiro sintiendo una presión poderosa en el pecho que lo hizo toser – Estas no son formas de hablar sobre una especie de acuerdo, esto es una falta de respeto – Escuchó luego sobre su falta de educación – Me dices que yo tengo poca educación pero,  ¿tú me tratas de una escoria? Con quien crees que estás tratando… - Se estaba empezando a enojar por como el otro estaba tratándolo, como si realmente no fuera nadie, como si él tuviera todas las de ganar, ¿pero el sabría que se estaba enfrentando a un dragón que por muy amable o tranquilo que fuera, no era alguien débil ni mucho menos estúpido.

Ahora miraba frente a frente a Aleister por sus acciones, sus ojos ya se habían vuelto igual al color ambar y con las características claras de un dragón, notables a leguas – Mi tío no me envió para acá solo, bueno no es que tampoco le avisara que vendría pero lo más importante de todo, es que no necesito compañía para encargarme de las basuras de asesinos que tienes – No es encontraba de lo más contento con aquella charla, menos con la actitud y ahora ya no sería tan amable en su tono de voz ni su forma de ser – Claro que no tengo experiencias en este tipo de reuniones, generalmente es Thana-chan o mi tío quienes vienen a ver temas de tregua, a mi me dejan afuera de esto… pero descuida, ellos se enterarán de la ofensa que le diste a mi familia… y no me mee cuando saltaste encima de mí, simplemente  me sorprendí… -hizo sonar su lengua pero nuevamente era empujado y ahora contra un árbol, lo cual continuó molestándolo, pero lo que estaba a punto de colmar el vaso era el toqueteo en su entrepierna. Cuando apretó con fuerza sus huevos y su miembro soltó un gesto de dolor, luego con la clavada de uñas, este se incrementó bastante; le dolía y mucho aquello. Sus palabras solo hicieron que su rabia interna creciera y no, su miedo, por lo que le dio una patada en el estómago al vampiro usando gran parte de su fuerza; no la había medido pero el dolor le impedía que usara más.

El que no sabe con quién se ha metido eres tú- Ya se habría cansado del jueguito, y tenía suerte de que ningúno de aquella mafia o de que cualquier mafia supiera cual eran sus habilidades más que las de lanzar fuego, era una ventaja pero tampoco conocía hasta que nivel podría llegar al otro. Su mirada ahora estaba mostrando clara indignación, por lo que no dudaría en atacarlo. En su mente empezó a sonar cierta música de combate y como pudo realizó unos movimientos de manos, distintivos de las series de Naruto –Katon: Dai Endan- Lanzaba una llamarada bastante potente en la cara ajena.
Ataque:
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 27, 2016 5:17 pm

Cada vez que el líder de los vampiros abría la boca para decir algo, el joven pelirrubio se iba enfadando más y más. Pasó de mostrarse tan tímido y asustadizo, a rebotarse contra él, replicándole cada cosa que le decía. Cosa que a Aleister le encantaba. Él no sabía qué tipo de ser podía ser el contrario. En el dossier solo venían sus datos básicos. Siendo sicario de una de las mafias más importantes de la ciudad, el vampiro suponía que ese chiquillo escondía un as en la manga. Y por eso le iba cabreando, para que terminara explotando, y enseñándole con quién se las estaba viendo. El idiota le confirmó lo que ya suponía, que había ido solo al encuentro “pobre alma cándida…” pensó el mayor, relamiéndose por la fortuna de saber que lo tendría a su completa disposición en cuanto lo redujera. Y el propio proceso de doblegarle sería completamente extático para el peliblanco.

Sus gritos de dolor cuando empezó a atarle fueron música celestial para los oídos del malvado vampiro. Cuanto más chillaba el rubio, con mayor vigor presionaba con su mano en aquella zona tan íntima de su anatomía - ¡Grita todo lo que quieras, zorrita comepollas! ¡Nadie va a venir a ayudarte! ¡Estás completamente solo! – exclamó el vampiro. Entonces Tokishima le soltó una patada que dio directa a su objetivo, el estómago. Desde luego el crío tenía mucha más fuerza que un humano normal y corriente. Pero haría falta mucho más que eso para reducir al vampiro, que hizo como si no hubiese notado el golpe, para despistar al contrario. Pero se apartó de él, pues en ese momento el muchacho se creció tanto que incluso se atrevió a amenazarle a él, mirándole fijamente con esos orbes dorados. Hizo unos movimientos con sus manos. El vampiro permanecía alerta, por si se le ocurría volver a atacarle. Y no se equivocaba.

De la boca del chico salió una potente llamarada  de fuego, dirigida a su hermoso rostro varonil. Aleister tuvo los suficientes reflejos para levantar el brazo, cubriéndose el rostro con el antebrazo - ¡Joder! – exclamó, viendo como su manga quedó hecha cenizas en segundos. Pero su piel apenas mostraba un leve tono rojizo. Justo en el momento del ataque de Tokishima, los vampiros que habían estado esperando, escondidos en los árboles de los alrededores, saltaron al suelo y rodearon al pelirrubio, haciendo un círculo estrecho entorno a él. Diez miembros del clan Kügler le tenían sitiado, y Aleisteir permanecía en el centro, junto a su víctima - ¡Quietos, chicos! ¡Este es mío! ¡Solo para mí! – los vampiros se quejaron por lo bajo, pero mantuvieron sus posiciones, sin intervenir. Solo impidiendo que el rubio intentara marcharse corriendo de aquel lugar.

Aleister se dirigió entonces a su presa, y le dijo en tono de burla – Me alegra que sean un chico tan fogoso, Tokishima, así cuando te reviente el culo y éstos nos estén aplaudiendo por el espectáculo, no lo pasarás tan mal ¡Jajajaja! – podía ser una mentira, pero el psicópata chupasangre era bien capaz de cumplir con aquella promesa de violar al sicario delante de sus hombres, y quien sabe si luego dejaría que ellos remataran la faena. Nunca podía saberse lo que le estaba pasando por la cabeza a ese puto demente. El líder del clan de vampiros se quitó la chaqueta que llevaba puesta, y cuya manga acababa de ser incinerada, y la tiró lejos – Bien. Pongámonos serios. Esto terminará en seguida – dijo, cambiando el gesto de su rostro a un mucho más solemne. De repente, Aleister empezó a atacarle, sin previo aviso. Hizo un veloz giro, soltándole una patada dirigida a su torso, para acto seguido levantar los puños y golpearle con ellos. Otra patada, sin giro, hacia la parte baja del estómago. Evidentemente, todos esos movimientos eran tan veloces que al ojo humano casi parecerían indetectables. Lo que el vampiro pretendía con eso era provocar que el rubio perdiera el equilibrio y terminara dando con la espalda contra sus hombres, quienes lo empujarían de nuevo hacia él, para que volviera a golpearle en su cara, torso, o donde pudiera. De esa manera, comprobaría por él mismo qué resistencia tenía el contrario a los golpes, y su capacidad de reacción. Y no olvidaba mantenerse alerta, por si se le ocurría devolverle alguno de los ataques.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 28, 2016 2:52 am

El ataque había resultado un éxito, logró hacer que Aleister dejara de toquetearlo, sin embargo, a su alrededor pudo observar como ocho seres caían de los árboles como si realmente lo hubieran estado acechando todo el tiempo, lo que era bastante desagradable. Se puso entonces en una posición defensiva esperando que alguno de ellos se moviera para hacerse cargo de aquellos molestos acechadores, sin embargo, el mismo vampiro que lo acosaba los hizo detenerse, por lo que ellos ni siquiera movieron un solo músculo, realmente él era el líder y los otros meros subordinados, la pregunta del millón que el rubio se hacía era si es que podría det.ner el ataque de los once, algo bastante difícil para él por mucha experiencia que tuviera matando personas y demás relacionados a las mafias contrarias; por lo que era una especie de alivio. Por desgracia, para Toma, el vampiro nuevamente le volvía a provocar con sus palabras llenas de lujuria y perversión.

Las palabras eran de lo más desagradable y mal gusto para Toma, por lo que claramente se iba a defender de sus palabras con más palabras – ¡Ya te dije que yo vine a negociar una paz, no a dar un espectáculo sexual ni mucho menos una orgía! No dejare que me vuelvas a tocar ninguna de mis partes, así que olvida aquello – Luego miró como el otro se quitaba la chaqueta, arrojándola al suelo sin problemas y volviendo su rostro bastante más solemne. Continuó dándole golpes como si fuera un saco de arena para hacerle todo el daño posible y así dejarlo tirado, molido en golpes; lo sorprendente era la velocidad con la que lo golpeaba, no era normal de un ser humano, pero por su suerte y su piel resistente, aquello no le hacía un gran daño, aunque si lo movieron de la zona, chocando con uno de los subordinados el cual lo intentaba empujar nuevamente contra Aleister para que siguiera golpeándolo pero en vez de aquello, se dio media vuelta y con su puño cubierto en ardientes llamas, le dio un puñetazo de lleno a la cara tirándolo lejos, aquel puñetazo había sido muy caliente, tanto que cuando el otro cayó al suelo de espalda, su cara estaba totalmente quemada – Bien, una salida- Tras decir aquello corrió por el único espacio disponible para perder a Aleister de vista o estar lo suficientemente lejos y así comenzar a volar tan rápido como pudiera, pero lamentablemente fue alcanzado por otro de los vampiros.

El que lo había alcanzado le dio una patada horizontal en la boca del estómago con la suficiente fuerza para dejarle respirar al dragón por uno de los segundos, el cual se quedó mirándole con enojo, en aquel momento ya se encontraba lo suficientemente enojado y se repuso al instante para luego lanzarse con una velocidad muy alta hacia el otro, tomándolo del cuello sin que pudiera el vampiro reaccionar y estrellarlo con un árbol para luego apretar su cuello y asfixiarlo, lanzándole una llamarada tan fuerte que su cabeza terminó carbonizándose y cayendo muerto al instante.

Dos más se lanzaron en su contra pero el dragón encendió sus puños y pies en una muy alta temperatura; comenzando a esquivar todos sus ataques como si fueran puros actos sin sentidos y a golpearlos como si no hubiera mañana, derritiéndoles la piel y haciendo un agujero en sus estómagos. Ya se había encargado de cuatro de los 10 seguidores del kugler, sin embargo, tres de los vampiros saltaron sobre él, tirándolo al suelo y presionando sus brazos y piernas contra el suelo, no podía moverse ni escapar por más que lo intentara una y otra vez – ¡Suéltenme! – Gritaba Toma enojado mas los otros solamente reían y uno de ellos se sentó en la espalda para así evitar que se levantara definitivamente, apagando las llamas de sus extremidades.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 29, 2016 5:12 pm

El grupo de vampiros del clan Kügler estaban rodeando al sicario. Aleister empezó a golpearle como tenía previsto hacer. Pero Toma no quería ponérselo nada fácil. De repente el peliblanco notó un fortísimo golpe ardiente en su cara, que le tiró de espaldas. Sentía palpitaciones en la zona que había quedado quemada. Desde donde estaba, el líder Kügler vio como el rubio salía corriendo, pero sus hombres le cortaron el paso. Toma se quitó de encima rápidamente a los primeros que llegaron a su posición. Aleister, que no pensaba dejar escapar al crío tan fácilmente, se puso en pie, dispuesto a ir también a cortarle el paso, pero no hizo falta que lo hiciera. En cuanto se incorporó, el líder Kügler comprobó para su satisfacción, que tres de sus hombres habían conseguido al fin reducir al mocoso, y lo tenían bien agarrado por sus extremidades. En cuanto uno de sus hombres se le sentó en la espalda, el fuego en sus manos se extinguió.

Aleister se acercó despacio al grupo y se detuvo a cierta distancia – Quiero hablar contigo, Toma. A ver si eres capaz de comportarte por unos minutos. Te prometo que seré breve – le dijo al dicho. Acto seguido hizo una señal a sus hombres, para que lo giraran, y pudiera verle la cara – Siento la incómoda postura, pero como comprenderás no voy a arriesgarme a que calcines a ninguno más de mis subordinados – el líder de los vampiros mantenía sus orbes carmesí fijos en los dorados ojos de su víctima, mientras le hablaba – Sé que tienes una hermana. Mizuki– empezó a decir el vampiro, en tono muy intimidatorio. No sabía exactamente qué clase de relación mantenía Toma con su melliza, estaba amenazándoles un poco a ciegas. Sabía de sí mismo que el único miembro de su familia por el que se preocuparía mínimamente de su integridad sería su hermana menor. Los otros dos eran bien capaces de cuidarse solitos. Y esperaba que el pelirrubio sintiera lo mismo por esa muchacha - . En este mismo momento la estoy haciendo seguir – añadió, con absoluta maldad – Te explicaré lo que sucederá si tú no haces exactamente todo lo que te pida. –

Aleister le iba dejando breves espacios de denso silencio entre frase y frase, para que el contrario pudiera ir asimilando toda la información que le daba – Daré orden de que la secuestren y le hagan a ella todo lo que tenía pensado hacerte a ti – el líder de los vampiros sonrió de manera más pronunciada y alzó ambas manos con las palmas hacia arriba – Así que tú decides, Toma. Puedes marcharte de aquí ahora mismo, no te atacaremos más... Pero entonces la pobre Mizuki sufrirá las consecuencias de tu huida – el peliblanco observaba con detenimiento cada gesto de su víctima, evaluando si le creía o no, intentando saber si la muchacha era importante para él... Toma no podía saber si Aleister le decía la verdad o le engañaba ¿Realmente había hecho seguir a su hermana? ¿O era todo una treta para engañarle, y que aceptara a regañadientes lo que no estaba dispuesto a dejarse hacer por nada del mundo?

– Ya sabes lo que quiero de ti – se lo había dejado bien claro antes, cuando amenazó con violarle delante de sus hombres – Compórtate como mi puta por una noche, y salvarás a tu hermana de un trauma irreversible – Aleister continuaba insistiendo en el mismo punto, recordándole a cada momento lo que estaba en juego – Decídete pronto. No soy conocido por tener mucha paciencia, precisamente – el vampiro buscó algo en el bolsillo trasero de su pantalón. Sacó una cajetilla de tabaco, de la cual extrajo un fino cigarro que se puso entre sus finos labios. Se lo encendió e inhaló profundo. Aleister permanecía en silencio, mirando al chico con absoluta prepotencia. Estaba casi seguro que su plan no iba a fallar... y si lo hacía, encontraría la manera de ir de verdad a por Mizuki, y cumpliría con la amenaza que acababa de hacerle a Toma. Ese mocoso debía aprender desde ya que con Aleister Kügler no se juega. Porque uno termina quemado.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 29, 2016 5:38 pm

Todo estaba de mal en peor, primero intentaba violarme y cuando al fin me pude zafar de aquello, me habían retenido por completo, me habían dejado inmóvil y a merced de la banda de vampiros y su líder, estaba acorralado y no tenía más opciones. Escuché una voz en mi espalda, era el desgraciado que había intentado abusar de mi persona y ahora, me ponían frente a él, en la peor posición posible; lo escuchaba hablar como si de verdad quisiera entrar en negociaciones pero nombro a Mizuki, aquello era lo más bajo en lo que pudiera caer una persona, no por el hecho de que la conociera, sino que me estaba chantajeando con ella, siguiéndola, como si fuera una presa de algún animal salvaje. Nadie tocaba a mi hermana, desde que éramos pequeños, siempre me desagradaba escuchar como la insultaban o le golpeaban nuestros padres solamente porque no los obedecía, pero quién lo haría por la forma como la trataban y yo simplemente intentaba que su gris vida, se llenara de algunos colores de vez en cuando, incluso yo mismo había aceptado algunos de los castigos que éstos le imponían y los latigazos que le entregaban con tal de no enterarme que volvería a sufrir – ¡Ni te atrevas a tocar a Mizuki! Ella no tiene nada que ver con esto…. ¡Bastardo! – me sentía impotente, no tenía como proteger a mi hermana de la imaginación pervertida y oscura que el vampiro tenía.

Continué escuchando con negación mientras mi rostro se ocultaba en el césped para que no viera aquellas lágrimas provenientes de mis ojos, no podía pensar en que ella fuera secuestrada y mucho menos que la tocaran con aquellas garras inmundas. Mi hermana lo era todo para mí, más que mi tío y más que mi familia, era la persona que más adoraba, aquella que me tranquilizaba en los momentos que peor me sentía y por la que tenía ganas de vivir. Si bien es cierto, en mi corazón amaba a mi tío y quería más que una relación familiar con él, mi hermana era mis ojos, mi razón de pensar y sentir – N-no hagas eso… t-te lo pido…. No a mi hermana... haré lo que deseas pero... por favor, no toques a mi hermana.... – Intentaba moverme con desesperación pero sin resultado e intentaba escapar de aquella posición tan mala que me encontraba, tenía rabia, estaba enojado, sentía que en éste momento lo que más me importaba y deseaba era justamente partirle esa maldita cara, quemarla y dejar que su piel de deshiciera ante mis llamas. Pero el miedo era superior, si algo le pasaba a Mizuki, yo no sería nada, no podría siquiera atreverme a salir de mi cuarto, el vampiro había hallado mi punto débil inteligentemente y lo peor de todo, es que sentía que mis fuerzas caían ante la desesperación.

El vampiro tenía en mente las cosas claras, abusaría de mi cuerpo, me dejaría sin energías y se aprovecharía con sus depravados deseos, los cuales pensaba en saciar a como de lugar. No podía responder, no me salían las palabras, estaba en estado de shock, el miedo que sentí en ese momento solo era comparable con el que había sentido cuando vi a mis padres muertos. Suspiré y continué votando aquellas gotas de lágrimas, había hecho una promesa con mi tío, que sería algo más con él y me estaba guardando para ese momento. El vampiro que estaba sentado sobre mí, al no notar resistencia, se levantó y tras tomarme de los pelos, hizo que levantara mi torax, dejando ver mi rostro desesperado, perdido en desesperación a sus ojos, ni una palabra salió de mi boca en ese entonces.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 01, 2016 6:33 pm

El vampiro siempre evaluaba por anticipado todas las posibles resoluciones que hubiese en una discusión como esa por ejemplo. Aleister pensó que si Toma de repente decidía hacerse el duro, diciéndole que hiciera lo que quisiera con su hermana, dándole a entender que no le importaba en absoluto, tendría que jugársela a cara o cruz con él, sin saber si realmente eran esos sus verdaderos sentimientos hacia ella, o si lo hacía para defenderla. Pero por fortuna para el líder Kügler, su contrincante no fingió en absoluto. Sus primeros gritos de indignación en referencia a Mizuki, unido al insulto que le soltó, le hicieron saber, sin lugar  a equívocos, que había dado en el blanco. Al tierno de Toma le importaba lo suficiente su hermanita como para anteponer el bienestar de ella al suyo propio. Y eso le venía de fábula al chupasangre.

Al escuchar sus siguientes palabras, Aleister respondió complacido – Veo que eres un chico listo, pero no puedo fiarme de ti – como acudió a la reunión con la idea de abusar de Toma, el líder Kügler había venido preparado con un objeto que diseñaron para él en específico. Aleister tiró el cigarro y se metió la mano en el bolsillo, para sacar una cajita muy pequeña negra. La abrió  extrajo un aro de aleación metálica, completamente liso. El vampiro procedió a explicarle qué era aquel objeto – Es parecido a los collares que les ponen a las mascotas en las tiendas de animales, pero se pone en la base del pene, no en el cuello -  el aro estaba controlado mediante el anillo que llevaba el vampiro en su índice, eso no se lo dijo.

El vampiro prosiguió con la explicación – Sirve para varias cosas. La que me interesa es el dispositivo de alerta de fuga. Sencillamente, si te alejas demasiado de mi posición, me avisa – eso era medio verdad, medio mentira. En realidad si se alejaba, no solo le avisaría a él, sino que Toma notaría que el aro en cuestión empezaba a hacerse más estrecho, y cuanto más se alejara, más disminuiría su diámetro, hasta llegar a seccionarle dicha zona sensible de su anatomía al pasar de 1 kilómetro. Además de eso, Aleister podía ensanchar el aro, por si decidía quitárselo. Otra de las funciones era provocarle orgasmos. Si le apeteciera, podía obligarle a correrse de manera continua y sin descanso. O todo lo contrario, que Toma no pudiera llegar a correrse por mucho que lo deseara.

Así era como Aleister domaría una mascota, y era precisamente lo que deseaba, que el rubio revoltoso se sintiera por una noche como un puto esclavo dispuesto a cualquier cosa por complacer a su Amo – Tú decides si te lo pones o no. Si no lo haces mis hombres tendrán que quedarse para controlar que no se te vaya la mano con tus poderes... Compréndelo, no es mero exhibicionismo. Es un seguro. Tú cumples con tu palabra, me dejas satisfecho, y entonces yo te quito el aro y te puedes marchar – el vampiro lanzó al aire el aro, para que Toma lo agarrase y lo pudiera mirar. Así, en reposo, no parecía más peligroso que un simple aro de hierro. Si el pelirrubio finalmente accedía a su exigencia, cuando se lo pusiera en la base del pene, notaría como acto seguido como su polla endurecía de golpe, y el aro se le ajustaría exactamente al diámetro de su tronco, no pudiéndolo sacar si Aleister no accionaba el anillo que llevaba, cosa que el contrario no sabía todavía.

^^:
Pensé que sería divertido esto del aro ;p Si te gusta, que Toma se lo ponga y listo. Si no lo quieres, que Toma lo derrita, lo tire lejos, se lo coma... da lo mismo. He pensado que podría darnos juego a más largo plazo, en roles futuros, pues Aleister no se lo piensa quitar cuando termine con él en este rol... El aro podría tener un hechizo o estar hecho de algún material resistente al calor... No he avanzado más porque quiero saber antes qué te parece.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 01, 2016 10:08 pm

Demonios, me había rendido ante un vampiro pervertido y lo peor de todo es que era mi culpa, debía haber buscado en el momento llamar a Thana-chan o a mi tío pero no, se me había ocurrido hacerme una especie de héroe buscando darle una gran noticia y ahora, no solamente estaba destinado a ser el juguete sexual del depravado, sino que más encima pensaba en muchas cosas más. Lo vi sacar una cajita negra y un aro del interior, lo cual era ya de partida muy raro todo, pero cuando comenzó a darme unas explicaciones, la cosa se veía peor y peor. Si aquel ser nocturno pensaba siquiera que yo me pondría eso en mi sexo, pues estaba totalmente equivocado, ya me había hecho trampas y sobornos con anticipación por lo que esta vez no sería tan fácil – Los Hiryus siempre nos hemos diferenciado porque a diferencia de ti, maldita rata, siempre cumplimos nuestros acuerdos y no traicionamos nuestros tratos ni a los que se los hacemos mientras aquello dure – No pensaba hacer nada por mucho que debiera hacerlo con los hombres de aquel vampiro sobre mí – ¡Vamos salgan de mí! – Tras aquellas palabras, demostré porque era un dragón; solté un gruñido bastante potente que incluso las aves que se encontraban en aquella orilla del lago salieron volando; tan fuerte había sido que los mismos vampiros que estaban en mi, saltaron dejándome libre.

Me quedé observando como el otro tiraba el aro al aire, lanzándomelo, por lo que lo tomé sin problemas y lo quedé mirando y analizando, primero en mi palma, luego contra la luz de la luna – Pues no me fío de tus jueguecitos, lo siento, pero no utilizaré esto. Ya te dije que no escaparía siempre y cuando mandaras a llamar a tus hombres y dejaran libre a mi hermana – Hizo una pausa para luego mirarlo a los ojos – Pero te prometo que la próxima vez que nos veamos, iré por tu cabeza Aleister y esto es lo que te pasará  - Estaba seguro que con esa amenaza no lograría nada pero simplemente para demostrarle lo que le aguardaba, tomé el anillo entre mi dedo índice y pulgar y éste empezó a derretirse como si fuera un trozo de mantequilla al fuego, el cual, una vez deshecho lo tiré a su suerte – Muy bien, entonces qué es lo que quieres que haga…. – Ya no demostraba desesperación ni  miedo, simplemente quería que esto acabara de una maldita vez, esta pesadilla, aunque en mi interior aún seguía temblando por todo lo que había dicho, pero no dejaría que ganara – Y por cierto, dile a tus gallinas nocturnas que sino quieren desaparecer o terminar como brochetas, se vayan a su guarida, ésta vez tu ganaste, cumpliré con lo que hiciste, pero antes llamarás a tus otras ratas y harás que se retiren de las cercanías de mi hermana, ¿Queda claro? – Me acercaba a él molesto, pero sin embargo ya no tenía opción.

Cerré mis ojos y respiré profundo - Lo siento tío, n-no podré cumplir con la promesa que te había hecho – susurré apenas audible y unas lagrimas volvieron a caer de mis ojos, había roto la promesa con el amor de mi vida, por muy platónico que fuera, ya no podría darle mi primera vez.
u.u:
Sorry, pero la personalidad de Toma le impide recibir ese objeto, aunque ya se nos ocurrirán las cosas para roles futuros
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 06, 2016 8:29 pm

Toma agarró el aro, pero no debió gustarle la idea, o se olió que había gato encerrado, y que el vampiro no le había explicado todas las funciones del mismo, porque rechazó usarlo de inmediato, y lo derritió, inutilizándolo al acto. Al líder del clan Kügler no le molestó en absoluto aquel gesto por parte del contrario. Por  esta vez no había conseguido ponérselo, pero les quedaba muchísimo tiempo por delante. Ya hallaría la ocasión y la oportunidad de hacerle caer en su trampa. El pelirrubio se acercó hasta donde él estaba y le dio un ultimátum. Aleister le siguió la corriente, sabiendo que había ganado aquella pelea, y que por fin conseguiría follarse al chico que tanto deseos despertaba en él – Volved a casa. Y decidles a los que vigilan a su hermana que lo dejen… por ahora – sus hombres sabían que no había nadie vigilándola, y le siguieron la corriente.

Una vez se quedaron a solas, el vampiro se relamió los labios – Tienes un físico que muchos envidiarían – empezó a decirle a su víctima, al tiempo que le repasaba su varonil anatomía con la mirada – Pero con tanta ropa es imposible de comprobar ¿No tienes calor? – comentó con tono juguetón. Sin más preámbulos, Aleister abrazó al contrario, rodeándole su cintura con fuerza con sus brazos y lo atrajo hacia sí mismo – Prometiste obedecer todas mis órdenes por hoy, no lo olvides – le dijo, con su boca muy cerca a la de él, y mirándole fijamente a los ojos – Ahora quiero que me beses, como si fuera alguien que realmente desearas que lo estuviera haciendo – la mano diestra del vampiro subió hasta situarse en la nuca del chico y le agarró un buen puñado de esas hebras doradas, para controlarlo en todo momento. Lo siguiente que sucedió fue que los ardientes labios de aquel ser de las tinieblas se situaron sobre los del muchacho y le forzaron a besarle de manera increíblemente apasionada. Aleister abrió sus labios y sacó la lengua, metiéndosela a Toma dentro de su rica boca. Su sinhueso se movía sin cesar por ese hueco húmedo y cálido, inspeccionando cada recodo. Su mandíbula subía y bajaba, al mismo tiempo que obligaba al rubio a soportar aquel beso no deseado.

Cuando el líder vampiro se sintió satisfecho, se retiró de dentro de la boca de su enemigo – Espero que sepas chuparla mejor que besas, porque dejas mucho que desear… - comentó con sarcasmo. Y eso era precisamente lo siguiente que Aleister quería que Toma hiciera. Mamarle la polla como si no existiera el mañana. Sin soltar el pelo que tenía agarrado, el peliblanco metió su otra mano por dentro de la ropa de su víctima y empezó a ascender, acariciándole el suave estómago, hasta llegar a su pecho. Allí sujetó uno de sus pezones con dos dedos y lo empezó a pellizcar – Cuéntame, Toma ¿Cuánta experiencia tienes chupando pollas? – el vampiro le hablaba ahora con su boca pegada al oído de él, y le lamía esa zona del cuello, en los silencios entre sus frases – Porque con esa cara de zorra necesitada de rabo que tienes, seguro que ya te has acostado con más de uno – Aleister cambió de pezón y empezó a pellizcarle el del lado contrario. Ahora mordisqueaba el lóbulo de su oreja – Pero te aseguro que como el mío, no habrás visto ninguno – soltó el pelo del crío y le sujetó la mano, dirigiéndosela a su entrepierna. Allí la situó encima de su hinchada, grade y endurecida polla. Aquello último que le dijo no iba de farol. Aleister tenía un miembro largo y grueso como pocos. Y le encantaba torturar a sus víctimas con él - ¿Lo notas? Me tienes así de duro desde hace un buen rato ya – dijo el vampiro. Le soltó la mano y se separó un poco de él – Veamos que tal sabes hacerlo. Ahora arrodíllate en el suelo. Vas a desabrochar la bragueta de mis tejanos sin utilizar las manos y vas a empezar a hacerme la mejor mamada de tu puta vida – cuando el mocoso empezara a hacer lo que le había pedido, Aleister tenía planeado complicarle un poco la tarea, moviéndose, alejándose de él, y cosas como esa. Solo un poco, para molestarle, pero solo lo justo para que no se le quitaran las ganas de seguir adelante. Lo que realmente deseaba el líder Kügler era ver la cara que pondría el crío al ver el enorme rabo de su violador, y comprobar si sabía manejarse con una polla de dichas dimensiones dentro de su sucia boca.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 08, 2016 6:07 pm

Pude ver como los vampiros que ayudaban al líder Kügler se iban y les daba instrucciones de que dejaran de seguir a mi hermana, por lo menos ya no correría peligro Mizuki, así que un tema menos. Luego lo pude observar bastante ansioso a aquel vampiro, diciendo cosas demasiado pervertidas y que sonaban como si hace tiempo me desearía pero su primera pregunta era un claro indicio de que no tenía ganas de perder mucho tiempo – No tengo calor, estoy acostumbrado a temperaturas más altas como esta, t-tengo un poco de frío incluso – No es que realmente tuviera frío, sin embargo, tener un lago cerca no era buen indicio, para nada, si el vampiro conocía que el agua dulce me hacía mal, podría incluso librarse de mí y no esperaba que supiera aquello, no por ahora; luego dio me dio la instrucción – N-no crees que estas un poco apresura…. –no pude continuar, me tomó el pelo y me apretaba contra su boca, con una pasión anormal entre personas que recién se conocían, lo que era yo, no estaba ni cerca de desear besarlo, desde que intentó utilizar a mi hermana como chantaje, lo detestaba completamente, su olor, su mirada todo, lo odiaba y besarlo realmente me era repulsivo, intentaba alejarlo, pero su pasión y su fuerza me impedían hacerlo y parecía como que nunca acababa de besarme, hasta que simplemente tras rendirme ante el beso, tomé su mejilla y tiernamente besé sus labios, repelerlo se me hacía imposible y pensar que nuevamente la perseguiría si no le obedecía pues, me tenía rendido completamente.

Cuando escuché sus palabras con sarcasmo, me sonrojé completamente, acaso realmente esperaba que yo le hiciera aquello, no tenía ni intensiones ni el ánimo de hacerlo, pero ahora estaba obligado, debía obedecerlo esta noche, por mi estupidez, por mi pensamiento de hacer lo mejor para la familia, por tomar un rol que no era el mío, me había metido en aquel problema, y lo peor de todo es que no tenía la posibilidad de llamar a nadie de la casa, ni tampoco hacer nada para evitar romper mi promesa y lo que esperaba de mi tío, no podría ser el quien me quitara el estado de “virgen”, todo aquello el vampiro me lo había arrebatado ya. Noté como su mano se adentraba en mi ropa suavemente hasta llegar a uno de mis pezones, el cual comenzó a pellizcarlo lo que inmediatamente hizo que me sonrojara y comenzara a jadear para terminar soltando un gemido, luego se cambió de pezón y ocurrió lo mismo – A-aleister… d-deja de hacerme eso…. – tragué saliva y noté como ahora movía mi mano para luego lograr que acariciara su entrepierna abultada, y realmente era grande, no quería pero me sonrojé más al sentir el tamaño de la hinchazón que se notaba ahí – E-eres un maldito pervertido… - No dije más, porque ahora me pedía que me arrodillara y le quitara la bragueta para sin usar las manos y comenzar a chuparle el pene. Me arrodillé y me acerqué a él como lo había pedido, pero como no soy tan tonto, posé mis manos en sus zapatos para evitar que se moviera, no dejaría que jugara tanto conmigo, si bien había aceptado a obedecerle y convertirme en su amante por una noche, no significaba que sería su esclavo ni tampoco su mascota. Con mis dientes y con dificultad, bastante dificultad realmente logré desabrochar la bragueta contraria y besé el bulto sobre la ropa interior contraria y aproveché de darle una mordida sutil pero con algo de fuerza para que supiera que conmigo no se jugaba, luego comencé a lamer aquella zona – Sino te quitas los pantalones y la ropa interior no puedo hacer lo que quieres…
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 10, 2016 4:07 pm

En un primer momento Toma intentó rechazar su beso, empujándolo para alejarle. Pero al ver que no conseguía nada, el muchacho pelirrubio se rindió y empezó a corresponderle con absoluta dedicación, como si realmente estuviera deseando ser besado por ese vampiro sádico y pervertido. A Aleister le encantaba saber que su víctima obedecería cada una de sus órdenes, totalmente en contra de su voluntad, pero sin posibilidad de evitar tan desventurado destino. Al ver cómo el contrario se sonrojaba con solo escucharle decir la palabra “mamada” todavía le resultó más divertido al violador. Estaba seguro que debía tener bien poca experiencia en el tema del sexo, sino es que era nula. Cuando se pusiera a chupársela lo tendría mucho más claro. Toma obedeció sin rechistar. Se arrodilló y se acercó al vampiro, apoyando sus manos sobre los zapatos de él, como si le hubiese leído el pensamiento y supiera exactamente lo que tenía pensado hacerle. Le desabrochó como puedo  la bragueta con los dientes – Muy bien, perrito – le animó Aleister, metiéndose con él, para que no perdiera en ningún momento ese brillo de intenso odio que refulgía en su mirada. A modo de respuesta, el rubio le mordió aquella zona tan sensible. El líder Kügler soltó un jadeo de placer – Hummm... Con eso solo consigues ponérmela más dura – y era verdad. Tanto tenía de sádico como de masoquista, además que su nivel de resistencia al dolor era más alto que el de un vampiro cualquiera. Para la retorcida mente del peliblanco, el dolor era sinónimo de placer.

Aleister observó como el muchacho le lamía por encima de la ropa interior con cuidado y dedicación, como un niño pequeño comiéndose un helado. Fue cuando el rubio se quejó que no podía chupársela si no se quitaba la ropa. El vampiro replicó de mala gana – Dije que me lo quitaras tú con la boca – acto seguido, se bajó los calzoncillos y los pantalones, para que su víctima tuviera fácil acceso a la zona deseada – Como no has obedecido a mis órdenes, vas a tener que soportar el castigo. Así funcionarán las cosas aquí. Yo mando, tú obedeces. Tú haces mal tu trabajo, yo te sanciono por ello – el líder Kügler se agarró la polla, que era gruesa y larga como pocas, con una mano y empezó a masturbase muy despacio. Su glande, hinchado y con un brillante líquido pre-seminal rezumando por el conducto, había quedado justo delante de la naricilla del chico rubio – No te muevas o harás que me cabree – sentenció. Acto seguido movió los pies para quitarse las manos de Toma de encima y empezó a restregarle su gordo glande por la mejilla, dejándole un rastro de líquido translúcido – Pronto vas a tenerla incrustada en tu garganta. Seguro que te mueres de ganas de probar su sabor – separó su rabo de la cara del contrario y lo soltó, dejándolo caer sobre su ojo.

– Recuerda que no puedes moverte – tras aquellas últimas palabras, Aleister empezó a acariciar los labios que recién había besado, con su hinchado glande. Parecía imposible que un miembro viril de semejante tamaño pudiese caber, ni de ancho ni de largo, en la estrecha boquita de aquel mocoso. Pero el peliblanco se encargaría de que así fuese. Aunque tuviera que desencajarle la mandíbula en el proceso. Estaba retrasando el momento de penetrarle a propósito – Mójate los labios y abre bien la boca. Déjame ver cuánta extensión puedo meter dentro – fue la siguiente orden que le dio al muchacho. Aleister puso una de sus manos bajo la barbilla del rubio, alzándole la cara y situándola como él quería que estuviese. Con su otra mano seguía sujetándose la gigantesca polla, apuntándola a su cavidad bucal – Abre más la boca, y saca la lengua fuera – insistió en que le obedeciera en lo que le decía. Acto seguido, sin poder esperar más, el vampiro empezó a empujar con insistencia contra su cara. Un tercio de su polla se encajó en la boca de Toma con relativa facilidad. Aleister podía notar los dientes rozándole, pero no le importaba. – Tienes una boca realmente de lo más estrecha – El vampiro retrocedió, sacando el cacho metido, y volvió a empujar, consiguiendo meterle un poco más de la mitad, pero todavía no había encajado el rabo entero. Para poder follarle la boca a su gusto, con los huevos pegados a su cara, tendría que reventarle la garganta a pollazos. Ése sería su castigo por no haber obedecido exactamente a sus órdenes. Pero primero dejaría que ese idiota se humillara él solo, intentando mamársela por su cuenta – Ya puedes moverte. Chúpamela con todas tus ganas, zorra calientapollas – dijo, sacándole el rabo de dentro de su boca. Ahora podría comprobar la verdadera habilidad que tenía el rubio mamando rabos, y cuando se hartara de su torpe intento de complacerle, le violaría la boca a su antojo, con toda su mala hostia.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 21, 2016 7:01 pm

Ver las acciones del vampiro simplemente eran desagradables, si bien había aceptado en contra de mi voluntad para así poder salvar a mi hermana de que sufriera lo mismo, no estaba muy contento con la situación, a la vez de que era humillante el cómo hablaba; pero no se lo diría y simplemente le seguiría la corriente para que sufriera las consecuencias por sus deseos – Descuida no me moveré – No le dije más y simplemente me dediqué a sentir como el otro creía que tenía el control de la situación. Nadie pero nadie me daba órdenes, ni mi propio tío lo hacía, por lo que tendría que demostrarle a él su lugar. Cuando el sexo contrario cayó sobre mi ojo lo cerré para que no entrara nada del líquido pre seminal que lubricaba la cabeza del glande contrario.

Tras sus palabras lo único que hizo fue intentar penetrar mi boca, como si realmente el creyese tener todo el control y jurando que no repercutiría su insolencia en mi. El vampiro me pidió que me mojara los labios y que abriera bien la boca, eso hice, luego sentí como entraba una parte de su pene que a pesar de todo si era bastante grande y grueso en  mi boca, luego intentó nuevamente meter su miembro aún y logró que entrara un poco más, sin embargo, no se veía complacido, simplemente me pidió a mí que se lo chupara con todas mis ganas, a lo cual lo quedé mirando mientras con mi lengua comenzaba a lamer desde la base del pene hasta la punta del glande, siempre mirándolo, sin perder de vista la expresión que el vampiro iba haciendo a medida que humedecía y lubricaba con mi lengua aquel miembro que se había endurecido tras una serie de toqueteos y mordidas. No lo negaría, estaba sorprendido pero aún así, no me agradaba en la situación que me encontraba, ¿qué podría hacer? No mucho la verdad.
Pronto me dio la autorización para poder moverme, asi que tomé con mi mano derecha la punta de aquel hinchado glande para dejar lo más cercano posible el sexo ajeno a su abdomen y acerqué mi boca hacia sus testículos para así empezar a besar aquel escroto, el cual se encontraba bastante contraído, quizás debido a la gran excitación que reflejaba en su miembro. Mientras besaba y lamía por todo el contorno de la entrepierna ajena, nunca deje de mirarlo fijamente; luego, succione uno de los huevos ajenos y empecé a acariciarlo con mi lengua y a golpearlo con algo de fuerza para escuchar los posibles ruidos que hiciera. Luego de un tiempo hice exactamente lo mismo con el otro. Me separé un poco con la finalidad de poder nuevamente mirar aquel falo con el que me estaba amenazando, verlo lograba que me diera miedo, al final de cuentas era tan grueso y tan largo que probablemente llegaría hasta mi garganta, impidiéndome respirar correctamente, pero el vampiro quería que eso hiciera, justamente quería que mi garganta sintiera aquella parte, si me negaba probablemente me encontraría en la condición de que el otro me obligaría y lo haría a la fuerza.

Tras un suspiro exclamé – E-es demasiado grande, d-dudo que pueda meterlo en m-mi boca…- Me encontraba masturbando aquel miembro apretando con fuerza para que sintiera una especie de dolor, quería que sufriera por haberme pedido aquello y con la forma tan prepotente como lo había hecho, debía sufrir. Tras un rato de estar incentivando a la erección ajena, acerqué mi boca, abierta hacia la cabeza del gran falo que tenía el ser nocturno y lo empecé a meter lentamente en mi boca, llegando a introducirlo por completo con mucha dificultad y con arcadas de por medio.

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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Vie Abr 01, 2016 5:13 pm

El mocoso pelirrubio obedeció sus órdenes sin rechistar. En cuanto le dijo que se la chupara, empezó a lamerle la polla con su cálida y suave lengüecita, dándole mucho placer. Y más gozo le proporcionaba el hecho de que Toma mantuviera su altiva mirada fija en sus orbes carmesí “Ya puedes mirarme de manera desafiante todo lo que quieras, que quien tiene su puto rabo dentro de tu boquita linda soy yo” pensó el vampiro para sus adentros. Un poco más tarde, el crío agarró su duro miembro viril y lo apartó, para poder acceder a sus pelotas – Muy bien, perro sarnoso. Veo que sabes lo que haces – dijo el albino, alabando las habilidades orales de su joven víctima.

En el momento en que el pelirrubio le succionó uno de sus huevos, el líder Kügler puso su mano sobre su cabello y agarró con fuerza, al tiempo que soltaba una exhalación – Ahhhmm… ¡Que rico se siente! ¡Tienes una boca deliciosa, linda putita comepollas! – le dijo con toda su mala leche. Y entonces fue cuando Toma, que seguía masturbándole con una de sus manos, le dijo aquello de que era demasiado grande y no podría metérsela en la boca. Y justo cuando Aleister iba a soltarle una de sus “amables” respuestas, fue el propio chico quien abrió sus labios al máximo y se metió él solito su dura, larga y gruesa polla hasta lo más profundo que fue capaz. Tanto que incluso le dieron arcadas – Oooohhh… jodeeer… Esto es el cielooo – comentó el vampiro, notando como su hinchado glande había quedado incrustado en la garganta del mocoso. Todo su miembro estaba aprisionado, y la sensación de que iba a reventarle la boca era increíble, tan fantástica que no pensaba dejar que terminase.

Aleister tiró del pelo que tenía entre sus dedos, para que el crío le prestase atención – Escúchame bien, Toma. Voy a follarte la boca a mi gusto… Supongo que entiendes perfectamente lo que significa eso – es decir, leyendo entre líneas, que lo iba a pasar realmente mal por un rato – Tú pórtate bien conmigo ahora, y luego puede que me piense si darte un premio por ello – el vampiro mantenía su rabo incrustado en lo más profundo de la garganta del pelirrubio mientras le hablaba – Piénsatelo. No es lo mismo que te rompa el culo de la misma forma que pienso destrozar tu boca, a que tenga compasión de ti y te lubrique y estimule un poco antes de empezar – sin duda era una buena oferta, viniendo de quien provenía, ese ser sádico y sin escrúpulos. Entonces ya sacó su polla de dentro de la boca de Toma y le preguntó - ¿Tenemos un trato? – pero sin dejar que respondiera realmente, de pronto empujó con toda su mala hostia contra su cara, y no se detuvo hasta que sus huevos quedaron pegados de nuevo a su barbilla – Mira que he follado bocas en mi puta vida, pero la tuya es sensacional… - sacó el rabo de aquella estrecha cavidad y lo volvió a meter con rudeza – ¡Aaaaahhh...! – Aleister jadeaba de puro placer a cada embestida que daba contra ese bello rostro del pelirrubio rebelde.

Los embistes contra la boca del chico se intensificaron de manera exponencial, pronto el líder del clan Kügler estuvo follándole la garganta a Toma con toda su mala hostia. Los potentes sonidos de los golpes tras las rudas penetraciones, seguidos de los típicos chapoteos y gorgoteos llenaban el bosque. Ahora el albino tenía ambas manos sobre el pelo del rubio, tirándole con furia para que no se apartara de su entrepierna cada vez que embestía contra él con furia. Aleister notaba sus pelotas tensas y a punto para descargar. Y no tardó nada en hacerlo. En pocos minutos anunció a su joven víctima - ¡Prepárate para tragarte mi leche! ¡¡No quiero que derrames ni una sola gota!! – y dicho y hecho, el vampiro encastó una última vez su enorme trabuco en el cuello del mocoso y empezó a descargar una generosa cantidad de corrida ahí dentro. Sintiéndose generoso, al final de todo sacó lo justo su glande para dejarlo encima de la lengua del chico, y que pudiera saborear con todo su desagrado el intenso sabor de su esperma.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 12, 2016 1:23 am

El desagradable líder del clan Kügler estaba haciendo de las suyas y a esta altura no tenía como detenerlo, penetraba mi boca con fuerza y rapidez, tanto que no podía siquiera hablar y me costaba mucho respirar, ese maldito lo estaba disfrutando como nunca y yo solamente quería que aquello terminase, trataba de escaparme, más aquel sujeto que había “propuesto” una oferta de paz, simplemente estaba aprovechándose de la situación y de mi cariño hacia mi hermana. Intentaba sacar aquel miembro pero aquel hombre tenía bastante fuerza y me impedía quitar aquello de mi boca, mientras más fuerza hacía para salir de la situación, más fuerte era su penetración. Hasta que llegó el momento que el otro quería, terminar dentro de mi boca.

Aquello quizás fue lo más desagradable que había visto en mucho tiempo. Tras una brusca penetrada soltó una gran cantidad de blanquecino líquido al interior de mi garganta, intentaba no probar ni saborear ni una gota, pero no pude hacerlo, no pude hacer nada más que tragar todo lo que salía de aquel miembro. Al principio el sabor fue amargo, pero mientras más invadía mi boca, mientras más pasaba por mi faringe y llegaba a mi estómago, me iba acostumbrando a su sabor y tragaba de manera involuntaria más y más rápido, hasta que dejo de salir de a poco y su miembro se alejaba de mis amígdalas para quedarse tranquilo en mi lengua, soltando hasta la última gota. ¿Quién sabe cuánto tiempo estuve tragando su néctar? pero lo único que tenía claro en este momento es que, quizás me gustaba su sabor, pero no se lo diría.

Cuando dejo de botar su semen, retiré velozmente el falo contrario de donde se encontraba y empecé a toser apoyando mis manos en el suelo – Maldito… - me costaba decir una frase debido a que estaba con problemas para respirar anteriormente – Eres una basura… -seguía tosiendo- Eso fue asqueroso… - Limpié mis labios con mi antebrazo y me levanté del suelo aún con algo de dificultar para hablar y me di media vuelta – Supongo que quedaste satisfecho, si es así me retiraré e iré a lavarme los dientes y a desinfectar mi boca, ¿quién sabe que enfermedades podrás tener en tu interior? – Estaba molesto por fuera, sin embargo, aquello probablemente me había terminado gustando, aunque no se lo dijera, pero quería ver lo que el otro haría a partir de ahora – Cumplí nuestro trato así que puedes olvidarte de la paz que querías proponer – Mis alas ambarinas aparecieron en mis homóplatos y comenzaron a estirarse para emprender el vuelo hasta la mansión, donde iría a reportar lo que el otro hizo conmigo y a encargarme de que mi tío aniquilase a aquel vampiro y a todos a su alrededor, quería verlos arder. Desde muy niño, solamente había odiado a la familia Astori por las cosas que nos habían hecho a mí y a mi hermana, sin embargo, otra persona había entrado a aquel circulo de futura venganza y destrucción, Aleister Kügler, desde este momento sería mi nuevo enemigo y próximo asesinato.

Me quedé un rato parado dándole la espalda esperando su reacción, pero comencé a mover mis alas para apresurarlo y comencé a elevarme lentamente de la zona, si el vampiro quería me seguiría sin dudarlo, al menos había protegido a mi hermana esta vez de un destino que podría haber sido de lo más humillante.
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Re: La trampa del Dragón [Priv.Tokishima][+18]

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