El informante // Priv. Izaya Orihara

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El informante // Priv. Izaya Orihara

Mensaje por Invitado el Jue Feb 25, 2016 1:40 am



EL INFORMANTE

3:15 pm - Comisaria - 3 semanas antes.

Era una tarde atareada en la Comisaria, estaba cubierto de papeleo y casos pendientes,  podía oír como el capitán gritaba a diestra y siniestra desde su oficina, algunas quejas con los políticos, otras con el comisario regañándole, algunas a los detectives por no conseguir pruebas y resolver pronto los casos, hay algo que hay que tener claro, la policía de Myr era implacable, pero por ellos los criminales se esforzaban mas por ocultar sus huellas y eso incluía especialmente a los mafiosos y asesinos, cada paso que daba, cada pista que encontraba sentía que retrocedía dos pasos.

Entre ellos una chica desaparecida, era normal que me pasaran estos casos, por una parte por que se podría presumir muerta y en otra por que mi olfato ayuda en estos casos, hace días había aparecido si madre angustiada informando de su desaparición, no era la primera, an habido varios casos de desaparición estos meses y el capitán nos a estado presionado, mis sospechas? O un asesino en serie muy escurridizo o una red de tratas de personas, cualquiera de los dos debía resolverlos pronto o mas chicas desaparecerían… eso sin contar los otros casos… jodida falta de personal.

Decidí tomar algo de aire y salir de la comisaria, podía oír como el capitán me gritaba mientras me iba, supongo que no le agradaba que dejara la torre de babel de papeleo sin terminar, no podía hacer mas … el asunto de las chicas, algo me estaba molestando de ello y descubriría que era.

8:23pm - barrio rojo - actualidad

La luz de la luna planeada aun en su media forma reflejando los callejones oscuros de las calles deslumbrantes del barrio rojo del centro de la ciudad, aquella luna me relajaba, y era bueno que me relajara, habían paso tres semanas desde las desapariciones y no conseguía mas que calles sin salidas y nombres falsos, me estaba desesperando y no es bueno cuando me desespero.

Mi ultima opción? Algo que se les había paso por alto cuando pasaron el informe… el lugar de trabajo de una de las chicas desaparecidas, juro que estuve cerca de estrangular a alguien y arrancarle la garganta de la ira y frustración, según la madre no había dicho nada… no me lo creo, aquella pista me mandaba a un lugar en estas calles apestadas de lujuria, alcohol y drogas, me tenia que fumar el cigarrillo de apoco para no inundarme y estornudar todo el camino, aquel lugar era el burdel Luxury´s, era bastante famoso, incluso fuera del circulo de aquel barrio, se podían oir y ver rumores, chismes y escándalos de políticos y ricos de las altas esferas pasarse por hay, incluso mujeres de buena posición entraban a aquel lugar, no se que era lo que les llamaba de aquel lugar tan iluminado, pero a mi me llamaba aquel caso.

Entre en el burdel, era un lugar un tanto oscuro si no cuentas con las luces rojas que le iluminaban, las fragancia de los perfumes y el humo del tabaco bailaban en el lugar, podía olerlo, podía sentir el aire cargado a lujuria, sudor y otro fluidos corporales debajo de esa capa perfumada, di una buena calada y me adentre mas en la boca del lobo, una chica con poca ropa se me acerco, llevaba un traje de baño y unos guantes blancos en las manos, se engancho a mi brazo - mm en que puedo ayudarlo detective? - pronuncio armoniosamente mientras se enganchaba y tiraba de mi brazo, al parecer alguien había echo su tarea y habían avisado de mi llegada, tenia que estar precavido, tire de mi brazo zafándome del agarre de la dulce chica - si sabes que soy detective ya sabrás el por que estoy aquí - mi voz sonó mas molesta y agria de lo que esperaba, no era mi intención, pero se me acaba un tiempo que ya no tenia, la sonrisa de la chica desapareció de su rostro - si detective Wolf, le avisare al señor Orihara que ya esta aquí - dicho esto se dio media vuelta y se fue a avisarle.

Estuve un buen rato hay, observaba como los políticos y personas de alta clase disfrutaban de sus compañías, inclusive podía identificar a gran variedad de ellos, pero decidí mantener las distancias, bebían y manoseaban como si el mundo se acabara mañana, hombres y mujeres por igual atendían y eran atendidos, y yo estaba hay en medio esperando en aquel remolino de erotismo.

La chica llego al fin con otra compañera, aquella llevaba menos ropa aun, desnuda aparte de solo unas largas medias de malla blanca que contrastaban con su oscura piel, no pude evitar recorrerla con la mirada, era bien proporcionada, unos brazos esbeltos y largar piernas, una cintura de reloj de arena, un trasero curvilíneo y nos senos que a simple vista se notaban firmes, tenia el pelo cortado asta el cuello y los labios pintados de rojo, ambas chicas se engancharon a mis brazos y tiraron de ellos - el señor Orihara ya lo esta esperando detective, será mejor no hacerlo esperar -  tiraron otra ves de mis brazos, no opuse resistencia y las seguí.



Invitado

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Re: El informante // Priv. Izaya Orihara

Mensaje por Izaya Orihara el Lun Mar 21, 2016 6:02 am


Me había pasado más temprano de lo usual por el burdel al no tener mayor ocupación aquel día. Últimamente había estado pasándome más seguido a Luxury's debido a ciertos problemas que de una u otra manera terminaban ensuciando el 'buen nombre' del sitio, claro, no a plena vista ni a boca de cualquier individuo debido al tipo de comercio que era. Mi rutina cada vez que iba a vigilar el funcionamiento de Luxury's era sencilla, iniciaba llamando a mi mano derecha en el recinto quien me recibía en la entrada y con él caminaba por el interior del burdel inspeccionando el estado de las mesas, las tarimas, los amplios sillones y tras eso ambos nos dirigíamos al cuarto del personal. Todos quienes laboraban llegaban temprano para ir alistándose, por lo mínimo media hora antes como regla general o de lo contrario no se trabajaba ese día. El Burdel abría sus puertas desde las siete de la tarde, hora bastante ajetreada debido a que muchas personas salían de sus trabajos buscando algo de diversión previo a sus hogares. Tras la inspección a mis empleados (siendo la mayoría mujeres), me dirigía hacia mi oficina situada en el quinto piso y final. Allí mantenía una conversación con el segundo al mando sobre todos los avances, problemas y posibilidades del negocio.

Aquel me comentó algo bastante curioso y de lo que estaba ya enterado, obviamente, al ser informante lo mínimo que debía conocer era todo lo referente a mi propio comercio. Sabía bien sobre la situación donde ciertas personas desaparecían ¿Y cómo no saberlo si yo mismo estaba ligado al tráfico de personas?, pero eso no era algo sabido en mi entorno laboral legal salvo por una persona y aquellas mascotas ilegales que yo mismo instalé en el burdel como muestra de generosidad, aunque el dinero recaudado por esas mascotas iba directamente al mercado negro, sitio que terminaba pagándome por aquellos favores. ¡Era perfecto para mí!, no obstante, no es eso lo que primaba en mi mente tras la conversación con el gerente. Me mostré calmado y eso ayudó a que la desesperación que nació en el hombre desapareciera, le di una buena excusa sobre la mujer que desapareció y fue bastante fiable proviniendo de mí. La reunión finalizó y quedé solo en la oficina.

Apenas se cerró la puerta a la habitación encendí el computador sobre el escritorio y me dispuse a averiguar, entre mis diversas fuentes, el motivo real de aquella desaparición. Bien sabía que de las personas que trabajaban en el burdel, al menos un treinta por ciento acababan yéndose con clientes en calidad de amantes o mascotas, por lo que era normal que algunas chicas abandonaran el oficio en busca de ‘algo mejor’. También sabía que gran parte de quienes abandonaban el burdel regresaban al no quedar satisfechas con esas vidas de ensueño al ser, simplemente, una extensión mediocre de lo vivido en Luxury’s. No demoré en encontrar la información requerida, bastó realizar algunas llamadas y pagarle a la gente apropiada, pero la información obtenida no me sentó nada bien y se notó en mi expresión. Al estar solo no debía fingir ni ocultar mi malestar. Suspiré hondamente y desabotoné la camisa que portaba, solo dos botones y luego aflojé la corbata sin desanudarla; apoyé mi cuerpo por completo en el cómodo respaldo del asiento mirando hacia el oscuro techo. Debía actuar o podría ser perjudicial para mí, el problema radicaba en que si jugaba mal mis piezas podría perder más de lo pertinente. Luego de meditar mis siguientes acciones, tomé el teléfono y marqué a cierta mujer con la cual mantuve una extensa conversación.

Dos horas después se me informó de algo muy curioso y que veía venir, aunque no creí que fuesen a tardar tanto considerando que el asunto en cuestión no era precisamente reciente. Sonreí al saber de la llegada del detective a quien le conocía de nombre, de imagen y uno que otro dato que nunca venía nada mal y más en mi rubro. Ordené que se le diera una cordial bienvenida, una al estilo del burdel que visitaba ya que podría darse la casualidad de que no viniese por lo previsto, pero como era de esperarse el hombre rechazó lo ofrecido ante el motivo que le traía a un lugar como este. Hubiese sido interesante el verle ceder a la tentación y, vale decir, que con verle hablo literalmente puesto que todo el sitio poseía cámaras de seguridad de forma tal que solo los mejores observadores serían capaces de encontrarlas. Aquello no era por proteger el sitio o a los trabajadores, sería aburrido que fuese solo por ello ¿no?

Mantuve la vigilancia en el detective y en las féminas que le escoltaban, aquellas eran de las mejores que se disponía en el local y se notaba por la forma en que se comportaban y, claramente, por lo esculturales de sus cuerpos. Las chicas fueron conversando amenamente entre ellas y con el hombre a quien llevaban de los brazos, custodiando así al detective mientras se dirigían a un ascensor exclusivo del personal. No demoraron en llegar al último piso donde solo había dos habitaciones y un pasillo que las dividía, allí las mujeres continuaron el avance hasta llegar a la entrada a mi oficina. — Acompañamos al detective, señor Orihara — mencionó una de las féminas tras alejarse del detective y tocar la puerta, la otra chica se aferró más al brazo del hombre tal y como hacía con los clientes habituales.

— Adelante, adelante — dije alto para ser oído — Déjenlo entrar — mi voz fue tranquila y apenas terminé de hablar se abrió la puerta, hizo ingreso la primera chica dejando la entrada libre para que luego entrara el detective y la otra mujer que seguía bastante cariñosa abrazando al castaño — Bienvenido, detective — me levanté de la silla y rodeé el escritorio situándome a un costado, apoyé la mano izquierda sobre el mesón y observé el mueble más cercano a mi lado derecho —  Cassandra, ¿Podrías traernos algo de beber? —  la mujer asintió —  Tráeme lo habitual y al detective… —  le miré y aguardé a que dijese algo con respecto a la bebida y tras algunos momentos regresé la mirada al mueble abriendo uno de los cajones de donde saqué una carpeta de tonalidad celeste —  Diana, si gustas puedes acompañar al detective en lo que dura esta reunión —  murmuré esbozando una sonrisa —  Pero… no creo que él haya venido con intenciones de probar la mercancía —  regresé la mirada al hombre e incliné ligeramente el rostro — Detective, tome asiento —  moví la mano libre indicándole una de las sillas frente al mesón y mecí ligeramente la otra mano con la carpeta en ella.

Caminé hacia mi asiento y cerré la tapa del computador dejando la carpeta en el lateral derecho del escritorio, me senté y puse ambas manos sobre el mesón frente a mí a la espera de que Cassandra se retirase y Diana reaccionara a lo que el detective desease. Nunca sería malo tener algo de compañía femenina aún en una plática aparentemente formal como esperaba que lo fuese. — Soy Izaya Orihara, el dueño del burdel Luxury's — Me presenté por mera formalidad ante él, pero de acudir a aquel sitio habría de saber como dato mínimo mi nombre y mi posición en el lugar — ¿En qué le puedo ayudar? — me hice el desentendido y sonreí amistosamente al hombre frente a mi.

Oficina:
Atuendo:


¡Aquí están todo lo que me han regalado! Ya no cabe en mi spoiler.

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Re: El informante // Priv. Izaya Orihara

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 30, 2016 3:23 am



EL INFORMANTE

8:25 pm - Luxury - actualidad

Las chicas me llevaron por un pasillo angosto asta un ascensor un tanto descuidado, la chica de color preciono el boton para llamar al ascensor, ninguna ni siquiera se inmutaba ni me soltaba, como si fueran programadas o fuera otro mas en su larga lista de clientes sexuales, con algo de calma lleve mi mano a mi bolsillo y saque la cajetilla de cigarrillos, saque uno y lo lleve a mis labios sosteniéndolo con este, en ese preciso momento la otra chica ... la que iba vestida nada mas con aquel diminuto traje de baño llevo un encendedor a la punta del cigarrillo .... ni siquiera había guardado la cajetilla, pero al fin y al cabo termine acercando el cigarro a la llama danzante en el encendedor mientras me guardaba la cajetilla en el bolsillo, eran realmente unas profesionales en su trabajo, piensan en el cliente, pero hay recae todo el problema de esto, no vengo en calidad de cliente y no podia permitirme distracciones como aquella, pero como dije... sabían bien como hacer su trabajo y seducir a los hombre ... y quizás mujeres era su pan de cada dia, no podia bajar la guardia en este lugar.

El ascensor llego por fin a nuestra planta abriéndose ante nosotros, ellas toman la delantera mientras tiraban de mis brazos para adentrarme a esa maldita caja mecánica, odio estas cosas, por que no pudo ser unas escaleras?, en fin me meti en aquel ataúd mecánico el cual se cerro tras de mi, chasque la lengua para que no notaran el pequeño susto que me dio aquello, volvieron a atraerme a ellas restregando sus abultados senos contra mis brazos, clama Bigby ... recuerda a que vienes, incluso no paraban de soltar aquella leve y seductora risa como si esperaran algo de mi, no conseguirían nada de mi.. se los aseguro.

La maldita caja metálica termino por detenerse y abrirse de nuevo ante nosotros como si fuera otra chica de este burdel, era un alivio cuando volvieron a tirar de mi para salir de ese lugar y caminar por un angosto pasillo con tan solo dos puesta en el, recorrimos el pasillo asta la ultima puerta, la chica de color el cual sigo sin saber los nombres de mis .. acompañantes, que gran detective estoy echo, en fin, ella abrió la puerta adentrándose en lo un rápido vistazo dio a conocer una lujosa y algo amplia oficina, me a anunciado... bueno adiós al factor sorpresa ... aun que jamas lo tuve, la otra chica se aferro aun mas a mi brazo como su fuera su amante o alguna clase de afrodisiaco para ella, no linda... te ara falta mas que eso para poder seducirme.

Nos adentramos al a espaciosa oficina asta unos acolchados sofás, al final se encontraba por lo que presumo era el ... Izaya Orihara, dueño de este centro de placer y lujuria... estaba ante el sujeto que me daria la pieza que me faltaba ... o mejor dicho la primera de ellas, debia sonsacarle toda la información que podía, Cassandra, el cual al parecer era el nombre de la chica de color, se quedo observándome esperando mi pedido - whisky ... sin hielo ... - y como si fuera una costumbre sonaba como si estuviera enojado, lo cual es posible si tenemos en cuenta en el aprieto en el que estoy ..., luego de que Cassandra se retirara devolví mi vista al cabecilla de tal empresa, no aparte mis brillantes y amarillos ojos del, observe por un segundo el archivo que tiro sobre su escritorio, podía ser esa la información que buscaba? .. no lo sabría asta que lo viera con mis propios ojos.

Al parecer la otra chica se llama Diana ... la cual por nada en el mundo soltaba mi brazo, y por el ofrecimiento de Izaya dudo que lo suelte en un buen rato - no gracias ... retírate, no necesito su compañia - debia de dar cierto miedo por que la chica me solto el brazo con un ligero temblor en ellos, dio una leve reverencia a su jefe y se retiro de la habitacion, mientras yo me sentaba en aquel comodo sofa mientras el sujeto se presentaba con total naturalidad .. incluso tuvo el descaro de preguntar en que podia ayudarme ... - me espera y me prepara una ... calida bienvenida, y me dira que aun a si no sabe por que estoy aqui? - el sabia mas de lo que decia ... podia olerlo, incluso verlo en esa estupida sonrisa en su cara

- Como ya sabra soy el detective Bigby Wolf, vengo por una serie de desapariciones, una de las desaparecidas trabajaba para usted como camarera ... Alice Wilben, reconoce ese nombre? lleva casi un mes desaparecida y creo que usted puede revelarme algunas cuantas dudas - no me andaría con rodeos con este sujeto, no me caia bien y tampoco el echo de que no se me informara de su existencia, aun que la mayor parte de mi cabreo fuera por lo atrasado que estaba este caso - y bien? ... que puede contarme de la chica.. sus horarios, sus habitos, todo lo que sepa puede servirnos para la investigación señor Orihara - aun que intentara ser educado mi tono de voz hacia notar aquel cabreo en mi, por suerte .. Cassandra llego con las bebidas, primero dejo el whisky que pedi frente a mi.. y luego la bebida de su jefe, se retiro .. no sin antes lanzarme una mirada cargada de lujuria, ni siquiera voltee a verle ..    
 


Una disculpa:
Perdona que haya tardado tanto


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