Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

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Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Mar Feb 16, 2016 11:56 pm




Come on little children!

— Lets lose our heads!  —






















Oscuridad. De nuevo aquel color, aquella fría sensación que siempre le envolvía fuera a donde fuera. Era algo inevitable. Parecía que siempre le seguían. Las sombras tenebrosas de su pasado, de su presente e incluso su futuro. Ya había asumido que jamás saldría de esa negra espiral. Y aun así, en aquellos momentos me parecía tan brillante...todo porque sabía que Mirana estaba allí a mi lado. Podía sentir su olor, su respiración, aquellas pocas y escasas palabras que danzaban y jugaban con el viento. Me hacían cosquillas. Resbalaban por mi piel.
Intenté abrazarla contra mi cuando sentí como me llevaba hacía lo que suponía que sería su casa. Como algo tan frágil y puro podía cargar con un muerto llenándose de sangre y mancillándose de aquella manera? Como podía con tanto peso? Cargar con tantos pecados aunque no fuese de manera literal pues no podía transferirselos y de poder tampoco lo haría.

Algo mullido y suave era donde descansaba ahora. No era la piel de Mirana pues, a pesar de tener su aroma, el tacto era diferente, algo bastante mas rasposo que su piel. Además ella no podría ser tan blanda, si no no tendría huesos.
Me acurruqué imperceptiblemente en aquel colchón y solo descanse sintiendo como Emily también se removía a mi lado. Aun no se dignaría a ayudarme? La estrangularía cuando abriese los ojos. Estaba siendo una niña muy mala y debía de castigarla duramente.
-Jijiji-una risita traviesa resonó en la habitación-que cruel eres con el pobre Break niña!-volvió a reír de manera estridente moviéndose haciendo ruidos erráticos como si se quebrara a cada movimiento-mira que volver a clavarle la espalda otra vez, no te valió con apuñalarle solo una vez? Jijiji que cruel-casi parecía una mala imitación de la reina roja ya que aquella terrible muñeca amaba meterse con los demás pero no para hacerles sufrir, simplemente era por diversión, en eso era en lo que diferían-vamos dime jijij como estuvo? Te gustó volver a matar? Sabes? Jijiji de no existir yo él ya estaría muerto jiji-volvió a reír con fuerza-casi le atraviesas el corazón-mintió divertida ya que la herida se veía que claramente le había atravesado ese órgano vital, pero era decisión de la peliblanca el aceptarlo o no-veamos veamos-examinó la sala-que debería hacer?-preguntó de manera retorica esperando que la otra la gritara  que reviviese a Break, pero antes de que dijera nada su sonrisa pareció ensancharse-jijiji esta bien esta bien-se movió intentando apaciguar los ánimos-esta bien esta bien...te lo devolveré-bufó con fuerza y de nuevo volvió a parecer muerta sobre el hombro del albino.

Fue en ese momento cuando todo se disipó. La herida en mi echo se cerró al no haber hierro alguno y mi piel pareció colorearse levemente al igual que mis dedos, los cuales se movieron lentamente queriendo despertar de aquel letargo. Mis labios se entreabrieron buscando oxigeno y mi pecho respondió ante esa demanda de oxigeno hinchándose levemente para volver a bajar expulsando el aire repitiendo aquella acción de una manera normal al igual que un humano.
Mis ojos se abrieron lentamente cegándose momentáneamente por la luz de la habitación haciendo que moviese mi rostro hacia un lado para poder enfocar mejor aquella estancia aun ligeramente borrosa-do-donde...donde estoy?-susurré por lo bajo aun mirando alrededor hasta que mis ojos lograron enfocar aquella figura llena de luz que pude reconocer a la primera. Era mi reina, la reina blanca.
Mi mano se estiró con cuidado buscando ese rostro hasta alcanzarlo y acariciarlo con cuidado-Mirana…-dije por lo bajo sonriendo levemente feliz de haber despertado de aquella manera tan grata.

Pero poco a poco mi rostro se ensombreció haciendo que me incorporara con rapidez a la vez que apretaba con fuerza los dientes. La herida del pecho no estaba del todo cerrada, aun dolía. Pero eso era lo de menos.
Ahora lo entendía. Estaba en Wonderland! Había regresado. No, no no! Como podía haberlo hecho? Todo había sido un sueño? Toda su estadía en Berlín no había sido mas que un dulce sueño de aquella realidad tan lejana que había acabado por convertirse en el real sueño?
Volví a observar alrededor y miles de monstruos aparecieron. Monstruos por doquier. Monstruos como en Wonderland. Pero estábamos allí no? Debía proteger a la reina.
Busqué mi espada palpando la cama pero no hallé nada poniéndome mucho más nervioso haciendo que el aire se enrareciera por el poder que se estaba desbordando por todos los poros de mi piel-proteger...a la...reina…-dije de manera robótica lanzándome contra los supuestos monstruos de la habitación que no dejaban de aparecer más y más, acabando revolcándome en el suelo peleando contra lo que solo yo podía ver. Al final alcancé la espada tirada en el suelo sin dejar de pelear como un autentico loco con mis propias pesadillas mientras que en mi mente no dejaban de retumbar aquellas estridentes voces haciendo que mis ojos se abrieran como platos y mi pupila quedara reducida al negro mas absoluto.

El sombrero a perdido la cabeza.
El sombrerero no escucha.
El sombrerero esta solo.
El sombrerero solo mata monstruos…

...monstruos que no existen.

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Miér Feb 17, 2016 12:00 am



Come on little children!

— Lets lose our heads! —

Mansión Crims // Con Break & Emily



Un baño había sido una gran elección para su frio cuerpo, la tina caliente, el vapor que desprendía el agua y lo empañado de los vidrios gracias al frio clima del exterior bastaban para relajar cualquier tensión de su pequeña fisionomía, ni siquiera Iracebeth se atrevía a molestarla en aquella enorme paz, ambas sumidas entre pequeñas ensoñaciones, mientras en el otro cuarto la realidad estaba aguardándoles, el cuerpo del hombre que siempre amaron y ahora reencontraron, tan simple como aquello.
Dudo un poco sobre si estaba con la fuerza necesaria para enfrentarlo, el vestido blanco ahora tan carmín como el agua de la tina, reposaba sobre los fríos mosaicos del baño, una detestaba el rojo por su significación mientras que la otra lo amaba y buscaba más de ese precioso color.


Vamos Mirana, Break está dormido, acabemos rápido con su sufrimiento
Tu viste como estaba sanándose, no me salgas con esas tonteras tuyas nuevamente hermana
Eres una aburrida de primera ¿Lo sabias?
Me lo dices siempre…



Zanjo el tema que ni siquiera tenía razón de ser, pero que a su vez se volvería extraño sino iniciaba, con ambas aquello era lo típico, pelearse por todo y nada, buscar la paz y la guerra, vivir el ahora y el pasado, solo había una forma de describir a las gemelas… Eran el caos encarnizado, la mejor representación vivida de aquella palabra, de esa significación, tal cual estallaría el mundo si la luna chochara con el sol, o una guerra diera inicio, ese cuerpo intentaba resguardar dos almas que jamás debieron estar juntas, un algo que aguardaba explotar en la cara de su creador, el perfecto monstruo que el doctor frankenstein alguna vez intento armar, la mismísima calamidad en persona.
Un tanto cansada de su propio monologo, salió del baño vestida con un delicado vestido con finas tiras, algo que solamente portaba para dormir, mientras que sus manos secaban su cabello conforme marchaba al lado del sombrero, lo veía respirar tan tranquilo, se notaba que estaba fuera de peligro, sin embargo la preocupación aún estaba latente, tanto que su corazón repiqueteaba con fuerza, necesitando nutrirlos a ambos, ansiando que eso sirviera para despertarlo de su letargo, volvería a llorar sino reaccionaba pronto, sus ojos querían acuarse mientras su pecho se llenaba de preocupación, pero antes de soltar la primera lagrima una risa inundo el cuarto, no era Iracebeth, mucho menos aquel bello durmiente, solo quedaba la extraña muñeca quien se movía por obra propia.
Parpadeo confundida mientras la veía ¿Aquello era un juego de su retorcida y enferma mente? Quizás una mera ilusión por su preocupación, pero, sin importar lo que realmente fuese, decía ser capaz de revivir a Break. No importaba nada más que aquello, ni siquiera sus preguntas sobre si gozo lastimándole, mucho menos que la llamara asesina, nada interesaba, que la calumniara cuanto quisiera pero que solo se lo devolviera.


- ¡Regrésamelo! Si tú puedes hacerlo ¡Solo tráelo de regreso! –su grito resonó por toda la habitación, casi al instante la muñeca retomo a su normal inconciencia no sin antes decir que se lo devolvería. Temerosa de su propia cabeza, diciéndose a si misma que aquello era real, yendo contra toda ley bilógica natural al creer una pequeña muñeca viva, miro al peliblanco, juntando sus manos con temor, presionándolas solamente para seguir en la realidad, y fue entonces que todo aspecto cambio, su herida empezó a sanar mas rápido, su respiración volvía a ser normal e incluso su piel tenia mejor color - Estas bien... -sonrió evitando llorar, cerrando sus ojos conforme esa cálida mano se posaba en su rostro, finalmente era él, lo tenía de nuevo a su lado, el verdadero Break que siempre había amado. Y nuevamente, las cosas cambiaron dando un giro de 360°....


La tibia mano del joven se apartó de su mejilla, curiosa Mirana abrió los ojos solo para ver su locura desatarse. Un aura oscura lo rodeada, esa gélida mirada empezaba a espantarla, pero no se movió, con él no debía temer, porque aun si la mataba estaría feliz de perecer entre sus brazos. Pero como siempre, la primera impresión no era la real, Break no intentaba atacarla a ella, parecía querer defenderla, lanzándose contra seres que estaban dentro de su cabeza, o alimañas que solamente el rojo de su mirar lograba captar.
Rodaba por el suelo, gritaba, maldecía, atacaba y parecía dolerle aquello, no podía... simplemente Mirana no podía verlo autodestruirse de aquel modo tan fatídico, no de nuevo, no quería volver a verlo lastimado. Segura de su accionar corrió donde él, abrazándolo por la espalda, gritando que parara, que no había nadie, que ya no estaban en Wonderland, que todo aquello era una jugarreta producto de su herida.


- ¡Break! Por favor... por favor créeme... aquí no hay nada, no tienes que protegerme de nada, solo cálmate y escúchame -seguía intentando calmar a la bestia, sosteniéndose de su cintura como si la vida se le fuera a ir, aunque de cierto modo eso sucedía, si lo perdía nuevamente sabía que no podría enfrentar el presente, no tendría fuerza suficiente después de perderlo una segunda vez, por ello se aferraba con tanta desesperación, él era su vida, era su todo - Cálmate... por favor... para -pego su frente en aquella amplia espalda, cerrando con fuerza sus ojos procesando que otra cosa podría llegar a hacer para detenerlo, sin embargo, la respuesta llego sola - ¡Te he dicho que pararas sombrerero! -Iracebeth se había despertado, no por preocupación, mucho menos por darle una mano a la pobre de Mirana, al contrario, estaba cansada de tanto dramatismo, si debía poner las cosas en orden lo haría - Deja de increpar a tu reina y obedece mi mandato de una vez... todo lo que estás viendo son absurdas idioteces de tu retorcida mente ¡No vez acaso que lo que rompes son mis posesiones! ¡Tardarías una vida completa en resarcirlas y ni así podrías pagármelo todo! -aquella ferocidad en lugar de buscar la paz, buscaba que pagaran por sus bienes perdidos, al momento Mirana volvió a hacer acto de presencia - ¡Iracebeth! No es momento para intentar sacar provecho de algo... Break no le hagas caso, solo cálmate, necesitas calmarte... yo -enmudeció por obra de la contraria - ¡Cállate Mirana! ¡Me lo debe!
- No nos debe nada... solo
- Deja de estarlo cubriendo ¡Solo mira loco que esta!
-Tu y yo compartimos un mismo cuerpo y estamos discutiendo ¿Eso te parece normal? -nuevamente volvía a callar a su hermana, solo que en esta ocasión la pelea se desato fuera de su mente, ambas gritándose a viva voz, mientras lentamente el cuerpo del sombrerero dejaba de moverse desenfrenado - De verdad... lamento que... tuvieras que oír eso pero... solo... me descontrole, me preocupaste -no podía mirarlo a la cara, prefirió dejar su frente en aquella amplia espalda, posando sus manos donde la herida parecía palpitar - Lo... lamento tanto... no solo te apuñale una vez, sino que... lo hice dos... no pensé que te lastimaría así y aun intentas protegerme como solías hacerlo en Wonderland... de verdad que tu reina es una completa inútil, mi querido sombrerero -suspiro besando su espalda, un gesto de cariño y una muda disculpa, después de todas aquellas que profeso a viva voz, como si el perdón no fuera algo que realmente mereciera - Intenta descansar Break... puedes quedarte aquí todo lo que gustes, nadie preguntara nada... nadie nos molestara en la habitación, mucho menos en el resto de la mansión solo... por favor... te lo pido... -dudo al hablar, cabía la posibilidad que la rechaza por completo, que le diera la espalda dejándola a su suerte una vez más - Solo... quédate conmigo, solamente un poco más de tiempo...


Su pequeño corazón empezó a latir tan fuerte que parecía se saldría de su pecho, sus delicados brazos afianzaron el agarre, y sus parpados estaban fuertemente cerrados. Observarla ahora era igual que ver a un náufrago en medio de una tormenta, triste, dolido, solitario y por sobre todas las cosas, aferrándose a su salvavidas porque sabía que su vida dependía de ello.


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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Miér Feb 17, 2016 12:01 am




Come on little children!

— Lets lose our heads!  —






















Estaba enfermo. Todas las enfermedades estaban concentradas en un espacio no más grande que unos centímetros. Y eso solo hacía preguntarme porque yo, porque siempre yo. Pero luego lo pensaba mejor y solo sonreía tontamente aceptándolo. No era por el bien de nadie más. Sería estúpido decir que cargaba con todo aquello por mi hermano, por haberle salvado aquel día de caer en Wonderland. Todo lo había hecho por mi, por mi gran egoísmo de querer hacerme el héroe, no? Tampoco. Yo no había sido para ser el héroe del cuento. Tal vez el villano. Pero sin duda el loco, al que nadie nunca creía por mucho que dijera la verdad, era el papel que debía desempeñar. Alguien siempre en apariencia despreocupado, desligado de todos, pero al final el que siempre salvaba a todos sacrificándose así mismo. El loco. El héroe. El del gran corazón. El idiota de gran corazón que al final acababa muerto.

Más monstruos. No dejaban de aparecer por doquier intentando llegar hasta mi reina. No les dejaría. Mi brazo junto con mi espada continuaba moviéndose a diestro y siniestro pudiendo incluso sentir como la sangre imaginaría volvía a bañarme una y otra vez incluso llegaba a salpicar las blancas vestiduras de la joven dama de blanco.
Unos brazos me rodearon y en un principió ni si quiera los noté al igual que lo gritos desesperados de la joven pidiendo que cesara con toda actividad. Todo se perdía en el aire y nada llegaba a mis oídos.

Yo me había vendido, había ofrecido mi alma a cambio de poder. Un poder inmensurable que ni yo mismo daba manejado. Había gritado, había rogado porque me devolvieran lo que un día perdí y lo había conseguido solo por dar algo tan insignificante como mi alma y volverme un esclavo de las fuerzas del infierno. No me podía echar atrás. El pacto estaba cerrado desde hacía años y aun así quedaban demasiadas huellas que borrar.
Caía. Estaba cayendo en la mayor de las oscuridades y lo peor es que no había fondo. Pero esta bien. Nadie tenía la culpa de aquello. Yo era el único responsable.
Hacía tiempo que también, había perdido la fe. Sabía que cualquier esperanza que tuviese de regresar a quien un día fui era vana, pero como siempre estaba bien con ello. Solo olvidaría que alguna vez había sido humano o que había tenido un padre, una madre...un hermano, un reflejo completamente opuesto.

Estaba entre dos tierras. Dos mundos. Wonderland y el mundo humano. Pero cual era el real? También había olvidado eso? En algún momento había dejado que esa idea infectara mi mente como un cáncer propagándose hasta que fue imposible extraerlo de mi mente para llevarme a la orilla correcta de la realidad.
Mi mente estaba rota. Incluso las imágenes de las dos realidades se refundían en una. Como en ese momento. Estaba completamente paranoico, esquizofrénico, según había dicho el doctor que me había examinado corriendo la misma suerte que muchos. Sin cabeza. De esa forma nadie nunca podría saberlo. Toda aquella locura encerrada en mi. Aquella magnifica locura que cada vez que cerraba los ojos abrazaba como una madre hace con su hijo antes de dejarle en la cuna para ir a dormir.
Tenía que dejarlo. Y aun así no pensaba echarme atrás por mucho sangre que tuviese que tragar.

Me costaba respirar.
Los movimientos frenéticos habían desaparecido y mis brazos colgaban a cada lado de mi cuerpo dándome un aspecto de muñeco roto. Aquella voz con matices diferentes me había traído de vuelta. Aquella discusión podía reconocer perfectamente quien era quien, no solo por lo que decían si no por todo. Aquel aura, el tono de voz, las connotaciones mas complejas en su forma de hablar.
Pero igual que su corazón y su palpitante herida se calmó conforme Mirana tomaba el control de aquel cuerpo.

Lentamente me dí la vuelta y abrace aquel frágil cuerpo contra el mío apoyando mis labios sobre su coronilla entre las finas hebras-mi reina…-susurré por lo bajo-lo siento...he perdido la cabeza de nuevo verdad?-susurré por lo bajo sintiendo como no me podía perdonar haber entrado en aquella especie de trance consiguiendo solo preocuparla. Pero aquello poco me importaba. Rápidamente la separé de mi cercanía arrodillándome ante ella comprobando de manera minuciosa que no tuviese ni un solo rasguño-se encuentra bien? No le hice daño verdad? Su herida…-recordé el corte que se había hecho en la mano al tomar la espada-esta bien?-tomé su mano volteándola hasta ver su palma comprobando que ya casi estaba sanada. Sonreí levemente entrecerrando su mirada algo más tranquilo.

No me importaba estar en Wonderland de nuevo mientras que aquella chica de cabellos tan parecidos a los míos estuviese a mi lado. Afirmé el agarré de aquella frágil extremidad y acabé llevándola hasta mi mejilla cerrando los ojos-tan cálida…-susurré por lo bajo. Era increíble que aquella mujer de carne y hueso alguna vez hubiese podido ser solo una fantasía de un niño de a penas 4 años de edad.
Pero no debía distraerse con eso ahora. Debía preocuparse por ella ya que de nuevo había creado una preocupación en el corazón de la joven a quien debía toda su devoción-no se preocupe por eso por favor…-esta vez hablaba desde el respeto siendo ella su superior, siempre recurría a eso cuando sentía que había obrado mal o cuando necesitaba el perdón de ella, igual que un obediente perro arrepentido después de haber mordido la mano de su amado amo-solo fue un accidente, además yo la obligué a que lo hiciera, así que yo cargaré con toda la responsabilidad-aun continuaba arrodillado sosteniendo su mano entre las mías-no diga eso por favor, ya sabe que solo usted puede salvarme-sonreí levemente como de costumbre, pero con un deje de tranquilidad y melancolía que rara vez solía verse en mi rostro, al igual que un reflejo triste en mis ojos-con sus palabras siempre me traerá de vuelta-sonreí-ya lo sabe mi reina, yo siempre la protegeré en este mundo y en el siguiente, y en el siguiente, jamás la dejaré sola, se lo prometo como se lo prometí hace años en Wonderland-llevé la frágil mano de ella a mi frente agachando la cabeza gritando a pleno pulmón como si fuese una declaración de amor al mundo entero-jamás te dejare sola Mirana de Crims! La reina blanca de Wonderland! Mi reina!-declamé con fuerza para después volver a mirar sus ojos esta vez con una sonrisa decidida y firme levantándome con agilidad soltando la espada para poder abrazarla en condiciones contra mi posando una mano sobre sus cabellos-me quedare con usted todo el tiempo que desee-susurré sobre su oído gracias a la cercanía-hasta que usted me aparte,  siempre seré su sombra, hasta que usted diga lo contrario-hice una pausa y sonreí cerrando los ojos completamente calmado-Mirana-dije su nombre por mero capricho disfrutando de todas y cada uno de sus silabas. De todas sus letras.

Podía notar como el corazón de la joven latía con fuerza contra su pecho y eso solo hizo que sonriese más-pareces un colibrí-continué aun pegado a su oído hablando en baja voz como si todo aquello fuesen confidencias solo entre nosotros dos-tu corazón va muy deprisa-volví a dejar las formalidades de lado-siento haberte preocupado tanto, pero a veces me ocurren estas cosas, por eso-acaricié su mejilla con cuidado-debes cuidarte de mi Mirana, no te lo digo como sirviente, ni si quiera como sombrerero, o Break, te lo digo como un sabio-me puse algo más serio-a pesar de que protegeré hasta que mi corazón deje de latir de nuevo-hice una pausa-yo no soy bueno para estar a tu lado-sentencié a pesar de sonar demasiado triste casi como si fuera a desaparecer-pero no se preocupe-de nuevo volví a hablar como siempre debería de tratarla, de usted, como un sirviente debía de tratar a su reina-como ya dije antes siempre seré su sombra-deslicé mi mejilla contra la de ella para alejarme un poco y luego volverme a acercar hasta su frente depositando allí un casto beso.
Sonreí volviendo a posicionarme frente a ella-siempre estaré junto usted, aunque algún día llegue a apartarme, la seguiré en las sombras-sentencié sin perder aquella sonrisa un tanto seria.

Such a wonderlful place
by your side.

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Miér Feb 17, 2016 12:02 am



Come on little children!

— Lets lose our heads! —

Mansión Crims // Con Break & Emily



Break siempre fue así, un rayo de luz en medio de tanta oscuridad, un fresco respiro en una cálida noche. Al menos para Mirana, su sombrerero era aquello que lograba destacar sobre todo lo demás, un ente único, una vida que jamás podría duplicarse y lo tenía allí, dispuesto a hacer lo que pidiera, luchando contra peligros que realmente no existían, hiriéndose en su nombre, con una nueva cicatriz en aquel amplio torso, fundiéndose con tantas otras que también llevaban su nombre marcado...
Había escuchado a tantas mujeres soñar porque el hombre de su vida tuviese en su cuerpo una marca, una seña de a quien pertenecían, y Break las tenía a por montones. Heridas de peleas, cortes que intento curar en Wonderland, todas cicatrices producidas por defender y cuidar a la reina blanca a la que le juraba lealtad a viva voz. No estaba segura que tan profundas podrían haber sido, tampoco comprendía a ciencia cierta como podía seguir sirviéndole cuando ella era la responsable directa de su dolor, pero, si sabía cómo sucedió cada una de ellas, desde la más pequeña hasta la última que ella se encargó de marcar, porque aunque Break insistiera que cargaría con la culpa fue la mano de su tan preciada reina quien portaba el arma, incluso Emily sabia la verdad... todos lo sabían, todos lo comprendían, todos... menos aquel hombre.


- No lo entiendo... -musito antes de ser acogida entre sus brazos, respirando su cálido aroma, hundiéndose en aquel abrazador calor que su cuerpo desprendía, dejándose llevar por el momento. Su corazón se disparaba cada que lo sentía tan cerca, siempre había sido de aquel modo, en cuanto la acogía, o incluso apenas un dedo se atrevía a rozarla su pulso era estridente, tanto que Break termino dándose cuenta, llamándole colibrí, pero todo, todo era su culpa ¿En verdad no se daba cuenta de sus sentimientos? ¿Cómo podría llamarse sabio, pedirle que se cuidara de él, y al mismo tiempo no darse cuenta de la realidad de sus emociones? Mirana sabía que no lograría entenderlo jamás, era un pequeño acertijo, uno que amaba intentar descifrar a pesar de saber que nunca tendía la respuesta que buscaba, especialmente si esos labios se atrevían a besarla, aunque de manera tan casta y paternal, aun así, lo amaba tanto, tanto que dolía - No digas esas cosas Break... aunque me lo pidas, aunque intentes apartarme de tu lado... incluso, aunque llegaras a partirme en miles de pedazos una y otra vez, yo siempre... siempre estaré contigo -sostuvo la camisa contraria entre sus delicadas manos, escondiendo su rostro en aquel amplio torso con cuidado de no tocar la herida para no causarle dolor -Te lo juro... Mirana de Crims, la reina blanca de Wonderland, tu verdadera ama jura, que aunque pierda los títulos, a pesar de estar al borde de la muerte, sin un nombre, sin posesiones e incluso sin un alma que consumir... ella jura que siempre estará a tu lado, aun cuando el mundo diga que está mal, a pesar de que me desprecies... a pesar de todo, estaré aguardando con los brazos abiertos por ti, en esta y en las demás vidas. Por la sangre real que corre en mis venas, lo juro -cerro sus ojos sin esperar que dijera nada, era un juramento honesto y sincero, algo que siempre había sabido a pesar de no decírselo, y ahora, por fin, era capaz de declararlo sin pena ni remordimientos, pero una parte de ella se removía inquieta, aquella maldita voz de su hermana que seguía amando al peliblanco que solo juraba lealtad a una de ellas, empezaba a arder de ira, lo quería, lo necesitaba... ¡Debía ser de ella!
- Vaya, vaya... sombrerero, ahora comprendo tus preferencias a la sangre real de los Crims, después de todo, el blanco te sienta bien, pero no tanto como el rojo -Iracebeth, nuevamente volvía a tomar las riendas de aquel cuerpo, deslizando lentamente su diestra por el torso contrario llegando hasta la herida del joven hombre, rozando sus uñas por la misma sin importarle nada, quería enterarle sus dedos, aprovechar la abertura para arrancarle nuevamente el corazón, pero sabía que allí no podía haber nada, ese órgano lo había capturado hace bastante tiempo - En verdad lamento tanto haberles cortado tan bello momento -musito con una falsa voz de niña buena, trazando pequeños círculos sobre tamaña herida que aún no se dignaba a terminar de cerrarse -Pero... son tan crueles, nadie piensa en mí, solo en ustedes dos... ¿Tú que dices? ¿Debería hacer algo para remediarlo verdad? -una sonora carcajada resonó por el cuarto mientras se apartaba de su agarre, tomando aquella espada ajena para clavarla con fuerza sobre su cama, rasgando completamente el colchón mirando blancas plumas adornar la habitación - Vamos, dime la verdad... tu y yo somos la misma inmundicia, ambos cortados con la misma tijera... así que, se honesto querido Break -lo miro de perfil, todavía dándole la espalda mientras la espalda era alzada, rozando la lengua de la joven haciendo un diminuto corte, lo suficientemente profundo para que sangre brotara - Lo que tú quieres es esto... ver sangre brotar de mi cuerpo ¿Cierto? Después de todo, ambos... nosotros dos, amamos el carmesí y la única cosa que no hemos podido mancillar es a mi despreciable hermana... ese asqueroso blanco tan puro... me repugna tanto y ni siquiera así puedo matarla sin ayuda -saboreo su propia sangre apuntando con el filo del arma a Break. Su lengua dolía, ardía bastante pero por su lado demonio combinado con el angelical la herida sano tan rápido como fue provocada -Anda... júrame lealtad también y empecemos a teñir el blanco de rojo -aquella mueca de diversión no se borraba de su enfermo rostro, le encantaba la idea de teñir a Berlín de rojo, ver la sangre bañar las calles, y los cabezas de sus enemigos adornar su precioso castillo, pero no podía hacerlo sola, necesitaba un soltado, un digno caballero, un rey que gobernara a su lado, alguien que compartía aquel festín de gritos, sangre y llanto por doquier. Haría un genocidio, incluso acabaría con una raza completa de ser necesario, todo con tal de tener poder, el mismo que perdió un día y ahora buscaba con desesperación - Anda sombrerero.... se honesto conmigo, Mirana no se enterara -se acercó al contrario con cierto aire de soberbia, rozando el filo de la espada en el suelo consiguiendo cortar la alfombra debido a la afilada hoja -Lo que tú quieres... lo que ansias de mi hermana es lo que perdiste hace mucho tiempo -aquellas violetas ojos centellaban de maldad, pura e inminente perversión -Lo que tu realmente quieres... -murmuro elevando su mano libre hasta la mejilla contraria, acercándola a su faz, rozando ambas narices sin pena alguna -Es consumir toda su pureza... hacerte dueño de ella, expiar tus pecados con su pequeña figura... por eso eres su perro fiel -lo decía lento, precisa, siseando cada pequeña palabra, separando las silabas de modo tal que no cupiera la menor duda, incluso se atreví a lamer sus labios, tiñéndolos con el rojo que permanecía en su boca después del pequeño corte auto infligido -Pero ambos sabemos que tus pecados son muchos, mi hermana no podrá salvarte de todos.... de nada sirve que veneres el suelo donde pisa, o el hecho de protegerla tanto para que no termine sucia... porque la verdad es que Mirana ya empezó a consumirse por el pecado -nuevamente se rio, pero esta vez no era aquella carcajada colmada de maldad, muy por el contrario, era una picara, una que ocultaba todas las verdades que concia - Y no.. no hablo del momento en que me mato, desde mucho antes mi adorable hermana empezó a sumar pecados... ¿Quieres saber cuáles eran? -dejo caer la espada, rodeando al Xerxes hasta posarse en su espalda, acariciando suavemente sus labios en su oído, ya no precisaba la espada, no cuando sus palabras eran mucho más afiladas -Celos, envidia, rencor, desprecio, soberbia... posesividad, ira, lujuria... incluso podría decir que gula -suavemente mordió el cartílago de su oreja, tomando su cuerpo en un asfixiante abrazo, parecía una serpiente enroscándose en él, envenenándolo con aquellas palabras pronunciadas por los labios de la reina blanca, pero siendo la roja quien hablaba -Y la persona responsable de macharla, de llevarla por el camino del eterno pecado... eres tú Break... tú y el estúpido amor que tiene por ti -al momento lo soltó, retrocediendo lo suficiente previniéndose de salir herida por cualquier tipo de locura que él llegara a cometer -Porque, si te soy sincera dudo que no supieras lo que esa tonta sintió por ti tanto tiempo... seamos honestos, hasta los hongos donde se sentaban a celebrar lo sabían, pero eres tan perverso mi adorable sombrerero... lograste ensuciarla y empujarla al homicidio de un modo tan único que debería aplaudirte -burlándose de él aplaudió suavemente, sin poder borrar su retorcida sonrisa - Eres libre de creerme o no... pero al final vendrás arrastrándote a mí, cuando te des cuenta de que tus pecados son tantos que soy la única que puede estar a tu lado, la única a quien puedes servir... la única que siempre será tu verdadera reina, estaré complacida de entregarte el cuerpo de mi hermana, con tal de que satisfagas mis caprichos de poderío -estaba tan segura de que la realidad del pensar de Break para con Mirana se fundaba en sus mismos ideales de ensuciarla que no dijo mas, perdiéndose en la mente de su gemela quien al instante desvió la mirada sin ser capaz de ver aquel pálido rostro, adornado por el rojo de su ojo visible
- Iracebeth... adora complicar las cosas... ¿No te parece? -no pudo decir más, tampoco negar las palabras de su hermana, sabía que desde el preciso momento en que su camino se vio cruzado con el de Break, que ya no fue la misma Mirana de antes, no era tan pura como muchos creían, pero, a pesar de ello, no le importaba volverse tan roja que su verdadero color seria negro, todo con tal de permanecer a su lado. Era algo que había jurado y pensaba cumplir a como diera lugar, aun cuando Iracebeth interviniera una y mil veces.



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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Miér Feb 17, 2016 12:03 am




Come on little children!

— Lets lose our heads!  —






















Descanso. Paz. Eso era ella para mi. Todo lo que podía proporcionarme. Pureza. Felicidad. Todo lo que podía imaginar y más.
Por mucho que dijera, por mucho que ella no comprendiese yo si lo hacía. Aunque ninguna de mis palabras tuviese sentido no importaba pues yo sabía lo que quería decir, yo sabía el porque de todo lo que aquella pequeña chiquilla teñida de blanco despertaba en mi, mejor dicho, alguna vez lo había sabido. Ahora aquellos pensamientos tan abstractos solo estaban guardados en el interior de Emily, un lugar al que no se me estaba permitido llegar.

Afiancé aquel abrazo como queriendo mantener presa a aquella reina que intentaba escaparse de las garras del dragón. Tomé su mano enlazando mis dedos con los de ella apoyando mi cabeza sobre la de ella al ser más alto-no importa que no lo entienda, es una realidad-susurró por lo bajo aun tratándola de usted como alguien de su clase se merecía.
Sonreí levemente por aquellas palabras completamente agradecido pues no las merecía. Alguien como yo no merecía palabras bonitas como aquellas. Nunca había estado acostumbrado a tales frases con florituras que parecían verdades, tan reales como su aroma que tan bien podía notar colándose por mis fosas nasales hasta instaurarse en el centro de mi cerebro.
Alcé su mano con cuidado sin soltarla y apoyé mi mejilla sobre el dorso de su extremidad cerrando los ojos-no merezco tan amables palabras, mi señora…-susurré por lo bajo a pesar de no poder borrar la sonrisa de mi rostro sintiendo como aquel pequeño corazón que era Emily se recomponía poco a poco dejándome entrever aquellos sentimientos que alguna vez había poseído.
Pero todo se tornó rojo casi negro cuando una pérfida voz nada dulce llegó hasta mis oídos haciendo que soltase su mano.

El aire pareció enrarecerse dejando un sabor a oxido en mi paladar, a sangre. Los puros lirios habían desapareció, se habían marchitado y se habían transformado en rosas blancas que continuaban siendo hermosas en cierta manera. Pero estas se habían ido tiñendo poco a poco de rojo que habían tomado toda la esencia de los puros y blancos lirios, nutriéndose también de los cadáveres que se acumulaban a sus pies adoptando aquel horrendo y asqueroso color.
-Iracebeth…-dije por lo bajo haciendo que mi mirada se volviese aterradora por unos momentos y aquella curva llamada sonrisa que siempre adornaba mis labios desapareciera sin pensar en responder a sus provocaciones. Solo aquella maldita mujer lograba sacarme de mis casillas, pero no podía permitirme sucumbir.
Sonreí levemente-era bello? Casi ni lo note. Porque lo dices? Por los pajaritos que cantaban alegres a nuestro alrededor?-me encogí de hombros sonriendo con soberbia-puras tonterías-volví mi mirada a ella quien parecía seguir adelante con el plan sin responder a mis provocaciones. Con aquella mujer siempre era un tira y afloja. Aunque la verdad con ella había poco que aflojar. Al final la cuerda siempre terminaba rompiéndose.

Permanecí quieto a pesar de ver como se atrevía a cortar por poco que fuera el cuerpo de Mirana, pero resistí aquel impulso tan primario de lanzar sobre ella y estrangularla hasta que sus ojos se voltearan tiñéndose de blanco-cuan equivocada estas-sentencie-yo no quiero ver sangre brotar del cuerpo de tu hermana querida Iracebeth, yo solo quiero verte a ti teñida de ese color-me acerqué con rapidez a ella poniendo mi antebrazo sobre su cuello llevándola hasta la pared apretando levemente aquel cuello de porcelana-a tu verdadero cuerpo, todo tu cuerpo de ese color, incluso tu alma, de un color tan rojo que no se distinga del negro-llevé una mano a su mandíbula inferior acariciando ese hueso-lo deseo tanto que ni si quiera querría ver tu blanca piel como contraste, sería un desperdicio…-sentí la tentación de lamer su mejilla en un acto de locura más me contuve soltándola dando un paso hacia atrás dándole el espacio necesario para que no se acercara pues no deseaba su contacto. Ya me había ensuciado demasiado por aquel brusco movimiento.
Más ella por nueva cuenta se acercó acortando las distancias rasgando la alfombra a la que a penas presté atención solo pudiendo ver aquellos ojos escuchando aquellas afiladas palabras sin poder evitar aquella lengua viperina que se paseó por mis labios tiñéndolos con aquella sangre que sabía a miel por ser de un cuerpo que no se correspondía con la arpía que lo dominaba en aquellos momentos.
Miré directamente aquellos ojos llenos de ira y perversión-jamas te jurare lealtad, aun si vuelves a arrancarme el corazón o me torturas-dije de manera fría y decida volviendo a variar mi expresión con una mirada gélida y sedienta de sangre.

Más todo aquel rostro sacado de una película de terror donde el cruel payaso asesino perseguía a sus victimas se vio truncado cuando aquellos dardos lanzados con absoluta precisión alcanzaron en la diana. Mirana.
De verdad quería todo aquello que ella decía? No, eso no era verdad. Yo era el sirviente de Mirana porque ella era la reina, no? Porque era mi deber. Porque me importaba de verdad su seguridad, no? Porque era mi amiga. Porque quería protegerla y que nada malo le pasase. Porque si ella se moría yo moriría con ella. Porque jamás me atrevería a ponerle un dedo encima. Porque era como…
Todas aquellas palabras. Hirientes y certeras palabras tenían razón. Poco a poco iban consiguiendo que viese la luz, cuan equivocado había estado aquellos años.
Porque me mentía a mi mismo con cosas tan puras e inocentes como la amistad o la lealtad? Algo demasiado noble para mi. Algo que había perdido hacía demasiado tiempo y que aun así mi mente usaba para crear una mentira que yo mismo había terminado por creer.
Acaso la única forma de verdad la verdad era que alguien como aquella sanguinaria mujer me lo mostrase? Parecía ser que si.

Una torcida sonrisa apareció en mi rostro con resignación a la vez que mi único ojo rojo visible antes abierto como un plato por la impresión se entrecerraba confiriendome una expresión completamente relajada y un tanto patética ante la aceptación de aquellas palabras-así que yo soy el responsable eh?-dije por lo bajo sin mirarla a los ojos fijando mi orbe en el suelo sintiendo como mi vista se volvía borrosa por breves instantes. No obstante mis labios se contrajeron en forma de “o” cuando escuché aquella confesión.
Que? Que acababa de decir?
Mi mirada se elevó aun atónita buscando sus orbes como si se tratase de un zombi buscando cerebros que llevarse a la boca-que…-hice una pausa intentando coger impulso-que has dicho?-dije como si la muerte acabase de llevarse mi espíritu-Mirana…me ama?-casi no podía creer aquellas palabras. Estaba seguro de que era un truco. Tenía que serlo, no podía ser de otra manera no? Como ella podía?
Sacudí varias veces la cabeza para despejar aquella estúpida idea alcanzando a escuchar las ultimas palabras de la reina de rojo-0]]no sería mejor que en vez de inventarte estupideces, escudando en mentiras tu orgullo que hace mucho ya perdiste, reconocieras y me dijeras la verdad?[/b]-mi tono era profundo y fuerte-porque no me dices que me amas y dejas a Mirana fuera de esto?-mi mirada de nuevo se había endurecido cuando de repente Mirana volvió a aparecer haciendo que los lirios regresaran a llenar la habitación con su aroma haciéndome pensar de nuevo en las palabras de la reina roja.

La tristeza se apoderaba de mi dejando un rastro de rosas rojas que se derretían convirtiéndose en sangre. Todo lo que había gritado, todo lo que había dicho ya no podía retirarlo por mucho que lo intentase. Y aun así buscaba palabras para no tener que contestar a esa pregunta formulada por la blanca ficha de ajedrez que ahora me miraba desde lo alto de la torre. Pero todo lo que iba a decir rápidamente se transformaba en mentira y callaba. No podía hacerlo, no podía mentirle. Era un completo inútil y aun así solo podía pensar en que la amaba...o al menos recordaba aquella calidez de haberlo hecho alguna vez.
Podía recordar tantas cosas en aquellos momentos que no sabía ni por donde empezar. A pesar de todo lo que quería decir no me salía ni una sola palabra. Todo se convertía en mentiras más pesadas que el plomo y nuestros yos del presente morían por mi culpa. Yo los asesinaba con esas palabras por no contestar con un simple si volviendo a perderme en aquella red de mentiras que era mi mente.
Un mar de difuminados colores ámbar. Un globo que cae. Un caribú que vuela. Un pavo sin piernas. Un cuco bailarín. Un pez silencioso.
Pero tenía que dejar salir las palabras. Quería sentir su dulce tacto aunque todo aquello no fuese más que una triste despedida como nuestro amor.


-Si…-dije por lo bajo sin saber que más decir ante aquella pregunta sin ser capaz de articular mas palabras completamente bloqueado. Más pude lograrlo sin titubear cerrando los ojos-Mirana-dije su nombre con pesadez como si me costase hablar-de verdad deseas que permanezca a tu lado?-continué hablando sintiendo como mi corazón cada vez se cargaba con más piedras, añadiendome peso que no deseaba y aun así no podía dejar de cargar-todo lo que ha dicho ella es verdad no?-mi mente llegó a omitir aquella preciosa pero retorcida de una forma malvada por su contraparte-en verdad solo te quiero para eso no?-continuaba preguntando a pesar de conocer la respuesta en mi interior-soy un demonio al fin y al cabo, solo nos regimos por eso…no?-hice una pausa sin atreverme a mirarla a los ojos-sangre, almas, vicio, corrupción, muerte, todo lo que tiene tu hermana, tu mitad-de nuevo otra pausa-yo…yo os hic...-de nuevo casi desvelaba el gran secreto-yo os conozco, yo se como sois...yo soy como Iracebeth!-concluí-no deseo mancharte, no deseo causarte mal...mi reina-se me quebró la voz en la última palabra a la vez que realizaba una reverencia-lo siento, de verdad que lo lamento-cerré los ojos con fuerza sintiendo como mis ojos se anegaban de lagrimas sin poder seguir hablando.

Era increíble. A pesar de todo, a pesar de mi negro corazón que parecía consumirlo todo a su paso sin dejar un solo rayo de luz o esperanza quería quedarme a su lado aunque mis palabras dijesen lo contrario mintiendo, salvo por el primer monosílabo.

Te amo…
Pero cuando llegue la mañana tendré que decirte adiós
dejando atrás esa ciudad dormida donde nos encontramos
que poco a poco se convierte en cenizas y desaparece
igual que tu.

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Miér Feb 17, 2016 12:04 am



Come on little children!

— Lets lose our heads! —

Mansión Crims // Con Break & Emily



¿Porque... porque siempre ella es así? ¿Porque Iracebeth ama tanto hacerlo sufrir? No lo comprendo... jamás lo hare, él jamás le hizo nada y sin embargo lo disfruta, anhela herirlo, quemarlo hasta lo más profundo de su ser, mezclando verdades con mentiras. Entrelazándolas de manera tal que es imposible descifrar cuando termina una e inicia la otra... siempre fue así, tan cruel, tan déspota... tan ella...

La mente de Mirana colapsaba, fundiéndose en diversos pensamientos y sentimientos conforme su hermana actuaba. Quería salir y negar todo, interponerse entre ambos para secuestrar a su sombrerero y apartarlo de toda maldad, de toda herida que pudiera llegar a producirse, incluso estaba dispuesta a encerrarlo, cortarle las alas y enjaularlo como un pequeño pajarito.
Así es, quería convertirlo en su canario de alas tan blancas como la nieve y ojos de un rojo idéntico a los hermosos rosales, en su tesoro prohíbo, en un algo al que nadie más debería tener acceso porque lo lastimarían, lo mancharían... todos, todos... ¡Todos harían lo mismo que Iracebeth! ¡Todos querían dañarlo! ¡Querían culparlo de cosas de las que él no era responsable! El mundo entero estaba contra él... y aun así...

Aunque el infierno mismo me consuma... aunque lo que yo creo que son mentiras se vuelvan realidad... a pesar de todo, aun así, estaré a tu lado sombrerero... sin importar los riesgos que el mañana traiga consigo...

Quería decirle aquello, confesarlo para aliviar su dolor, sabía que sus palabras eran el bálsamo adecuado contra el veneno de Iracebeth, pero sin embargo ella, suponiendo lo que estaba a punto de hacer Mirana terminó por confesarlo, dijo la verdad de sus sentimientos, aquellos anhelos que la reina blanca había tenido tantos años. Era incorrecto amar a la prole, a alguien que no estuviera en su nivel, a su caballero de negruzca armadura, pero aun así lo hacía, por él abandonaría los títulos y la riqueza, pero sin embargo, era incapaz de confesarlo sin que sus piernas temblaran, sin que su menudo cuerpo sufriera del temor al rechazo.
Sin embargo Iracebeth no era así, la delato sin pestañar, escapando rápidamente, con toda la intensión de empeorar las cosas entre ambos, forzando a una Mirana completamente avergonzada a encarar la mentira y verdad de toda aquella situación.
Tímida, estática, sonrojada y sin tener la menor idea de cómo actuar difícilmente alcanzo a murmurar un leve "Iracebeth... adora complicar las cosas... ¿No te parece?", grave error, Mirana comprendía que no era momento de actuar como un cervatillo a punto de ser devorado por un león, mucho menos cuando las desoladoras palabras de Break le alcanzaron haciendo sonreír a su lado sanguinario gobernado por su hermana, ella había cumplido su cometido, de manera tan perfecta y acertada que era imposible creer tanta precisión.

- Tu no... tú no tienes la culpa de nada Break -quería dejar el miedo, apartarlo en un punto sin retorno, todo con tal de que Iracebeth dejara de lastimarlo, lo haría por él, volvería a desafiar las palabras de su hermana con tal de salvarlo a él. Comprendía perfectamente que no era la misma Mirana desde el momento en que conoció a Break pero eso... - Nada de lo que yo haga es tu responsabilidad... ¡Iracebeth no sabe de qué habla! -bramo con fuerza, llevando sus manos a la altura de su escaso pecho, apretando sus prendas conforme se acercaba a él. Su mirada decidida brillaba, refulgía como solo sucedía con él, era honesta, no podía mentirle ni aunque su vida dependiera de ello, no a él, jamás a Break -Lo admito Break, desde que te conocí no volví a ser la misma Mirana, pero eso no es malo ¡No tiene nada de malo cambiar! No... cuando es para mejor... -suspiro pesadamente, bajando el tono de su voz, pero no así la firmeza en sus palabras -Antes de ti... no tenía valor, era solo una muñeca que respiraba y cumplía los caprichos de todos, sonriendo para no preocupar a nadie... tú me lo entregaste, tú fuiste mi fortaleza tantos años, me diste el valor para enfrentarme a mi hermana, me diste algo por lo cual poder luchar... Break... tu... tu... -sus labios empezaron a temblar, su centellante mirada no podía apartarse de él, mientras que sus manos se posaron en las mejillas contrarias, arrodillándose sobre la rotosa alfombra, en una pose de completa sumisión mientras se dedicaba a verlo directamente a los ojos, hipnotizándose con aquel rubí que conseguía calmarla, solo él la ponía de aquel modo, solo el sombrerero la llevaba a la locura y realidad al mismo tiempo - Tu eres la razón de mi todo... y si es por ti, no me molesta ser impura, no me interesa pecar de soberbia porque adoro decir que solo yo puedo despertar algo en ti, la gula no me importa porque deseo devorarte una y mil veces, la envidia es una tontería ¿Quién no puede envidiar a la persona que robe tus pensamientos? y evidentemente le guardaría rencor a quien te aparte de mi lado, soy posesiva lo sé, y no me importa, despreciare y maldeciré a todo aquel te lastime siquiera, la lujuria y los celos van de la mano sombrerero... es algo inevitable no sentir deseos de estar siempre a tu lado, tomar tu mano, besarte y acariciar tu tersa piel... en especial... si te amo de esta manera tan incontrolable

Luego de tantos años, después de pasar todo aquel tiempo pensando en que podría llegar a suceder de decirle la completa verdad de sus sentimos por él, el momento había llegado, de la peor y más extraña manera al ser culpa directa de su perversa gemela.
Pero, a pesar de las circunstancias estaba feliz, siempre había soñado como decírselo, la forma más precisa y certera para crear una situación idílica, tal cual sucedía en los cuentos de hadas. Y ahora el escenario se transformaba en un cuarto repleto de muebles rotos, plumas regadas, ropa ensangrentada, espadas y dos seres completamente opuestos enfrentados entre sí, todo aquello en conjunto era la peor mezcla posible, un escenario de pesillas y aun así, para Mirana aquello era el paraíso, y no solamente por sus palabras, mucho menos por la respuesta que Break podría darle, lo que volvía aquella escena la más preciosa de todas era lo que se atrevió a hacer la chica.
Lentamente, con confianza y precisión ataco los labios contrarios, sellando sus palabras, promesas, verdades y aquel amor que profesaba con esa delicada unión carnal. Fue lento, suave, cálido y por sobre todo, efímero, de la misma manera en que un pequeño colibrí aletea cientos de veces a una increíble velocidad, los labios de Mirana lo besaron como pequeños picoteos, el primero un delicado roce, y los siguientes pequeños toquecitos, estando rehacía a apartarse del cuerpo ajeno, pero finalmente lo hizo, soltando incluso sus mejillas para posar ambas manos en su regazo, mirándolo con igual grado de amor y pena.
Verla ahora era lo mismo que apreciar una delicada muñeca de porcelana a punto de romperse, tan blanca, tan pequeña y al mismo tiempo, tan frágil.

- Break... yo te amo, desde Wonderland fue así... y no importa si no me correspondes, sé que sería imposible que llegaras a sentir algo por mí, pero... aun cuando sé que no sucederá jamás, no puedo dejar de amarte, mi querido sombrerero de Wonderland -humildemente le sonrió, su corazón era la mezcla perfecta de felicidad, tristeza y temor, sentimientos opuestos que tiraban de una soga donde Mirana danzaba, buscando llevarse el mayor premio, pero ella sabía, que tarde o temprano la soga se rompería y ella, caería al abismo que se cernía bajo sus pies.

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Miér Feb 17, 2016 12:06 am




Come on little children!

— Lets lose our heads!  —






















Es incomprensible. Solo miro y siento como me envuelve poco a poco sin comprender nada. Es lógico y por eso no lo entiendo. Como pensar que algo tan complejo como el amor iba a ser lógico? Ella me lo estaba demostrando con sus palabras y acciones y a pesar de ser así, de escuchar aquellas finas y limpias palabras, las suyas, no podía comprenderla. Solo podía perderme en sus inmensos ojos violetas iguales que los del mar de Wonderland.

Estaba arrodillado a sus pies rogándole, disculpándome por todo lo que le había hecho, por todo lo que le había sucedido por mi culpa, por mi, por habernos conocido, por mis jos rojos que solo causaban desgracias a mi alrededor-pero…-intenté protestar ante aquellas palabras tan amables que no merecía. Posé mi mano sobre la suya al estar sobre mi mejilla y cerré los ojos con fuerza intentando retenerla a mi lado por el mayor tiempo posible-Mirana…-deje escapar en un susurró sintiendo como una solitaria lagrima se resbalaba por mi rostro sin poder contenerme por mas tiempo aquellas ganas de gritar y expresar toda aquella inmensa oscuridad que ocultaba en mi interior-no…-intenté hablar-no merezco palabras tan amables, por favor…-dije a duras penas intentando contenerme-usted siempre debe de estar a salvo, no la arrastrare conmigo, jamas, me niego-dije con firmeza abriendo mis ojos para verla y envolver aquella mano entre las mías-por favor Mirana, no lo hagas mas difícil, yo no puedo…-mi frase se vio interrumpida de nuevo por sus palabras. No quería perder detalle de lo que dijera y por eso enmudecía sin que ella lo pidiera. Solo quería escuchar su voz una y otra vez.

No tienes la culpa

Aquello parecía una expiación de pecados en un confesionario donde el pecador se arrodillaba ante su redentor, un sacerdote, quien sin si quiera imponer sus santas manos sobre la cabeza de semejante engendro, o más bien un ser vil y cruel sin escrúpulos, absolvía todos sus pecados diciéndole que rezara un par de Padres Nuestros y unos cuantos Ave María. De esa forma el pecador dormiría en paz. Pero yo no podía, a mi eso no me bastaba. Yo evitaba a los sacerdotes, a las monjas, incluso a las salesianas que poco tenían de santas. Yo directamente estaba con una diosa, una santa que se arrodillaba que se ponía a mi altura y limpiaba mis heridas como un amo hace con su perro rebajándose. Ella no podía hacer eso, no podía permitírselo!-Mirana…-intenté que se pusiera de pie inútilmente pues era algo inamovible y firme-por favor…-jadeé a punto de volver al llanto que se vio interrumpido como siempre ante tamaña confesión dejándome con la boca entreabierta y los ojos abiertos como platos sin poder reaccionar.

Porque? Porque estaba diciendo todo aquello? Porque le estaba dando la razón a Iracebeth, no había dicho que su hermana quería complicar las cosas? Entonces porque ahora me salía con aquellas cosas? Porque decía que ella no era ella desde que me había conocido? Entonces tenía la razón yo. Yo había sido el culpable de todo lo que había pasado! Yo había sido el culpable de crearlas aunque ellas parecer haber olvidado aquello! De no haberlas creado todo aquello no hubiese sucedido, todo estaría bien! No, mentía. Aunque no las hubiese creado todo hubiese sido igual, salvo porque ellas no habrian sufrido. Mis queridas reinas.

Como yo podía hacer eso? Como podía ser tantas cosas para ella sin yo si quiera saberlo? Era su todo y no lo sabia? Porque? Como? Por favor, necesitaba que se callase, mi corazón iba a explotar  junto con mi cabeza. Porque me hacia eso? Porque me ponía en esa tesitura? Porque despertaba aquellos sentimientos que había enterrado tan hondo en mi corazón una vez había escapado de Wonderland? Porque? Porque Mirana?
Mis ojos no dejaban de observarla tintineando con algo tan simple como una palabra. Solo ella conseguía eso, solo ella podía y en eso tenía toda la razón del mundo. Yo solo pertenecía a mi reina y ella a mi, pero estábamos en escalones muy diferentes y yo jamas podría entrar en su mundo de lujosas coronas y joyas. Su mundo era todo luz y yo debía estar en la oscuridad, en las sombras, tras su delicada figura siempre protegiéndola.

Sus palabras resonaban en cada una de mis neuronas viendo aquellos labios temblar con inseguridad temiendo lo que vendría al final de sus palabras. Aquellas dos palabras que lo iban a cambiar todo, aquellas dos malditas palabras que nunca había comprendido, ni si quier viniendo de mi madre, de mi padre o de mi hermano: “Te amo”.
Todo mi ser se estremeció y mis pelos se pusieron de punta pero aquello no acabó allí porque literalmente pude sentir como mi corazón se paraba cuando los labios de Mirana se fundieron con los míos encajando perfectamente como si hubiesen estado destinados desde el primer momento en que nuestros ojos se cruzaron o más bien desde que mi mente la creó. Parecían dos engranajes de un reloj que habían que todo funcionara perfectamente, que el mundo cobrase sentido.

Poco a poco Emily se deslizó de mi hombro y cayó al suelo. Literalmente me había parado, estaba teniendo un infarto y aun así no me importaba.
Me quedé estático sin reacción alguna con la boca entreabierta siendo si quiera capaz de responder a tal muestra de afecto, de amor. No podía y aun así necesitaba reaccionar de inmediato, pero como hacerlo si el mayor de tus sueños se había cumplido? Como poder vivir con aquello que siempre has ansiado pero que nunca habías hecho porque no estaba bien hacerlo o no era correcto? Como vivir con aquel pecado y aquella bendición?
No podía. Iba a explotar.

Se separó de mis labios y mi rostro continuaba estático. Ojos abiertos como platos y la boca entreabierta en la misma posición que ella la había dejado al ser besado volviendo a pronunciar aquellas dos palabras que me partían por la mitad: “Te amo”. No podía responder a eso, no podía! Tenía que mover ficha porque si no la reina me comería.
-Basta…-dije en un hilo de voz mientras ella continuaba con su retahíla de palabras-basta…-volví a repetir algo mas alto-basta!-acabé gritando con fuerza haciendo que la habitación quedara completamente en silencio-porque…?-intenté que mi voz no se quebrara-porque me hace esto…?-mi voz se rompía poco a poco en un fino hilo de voz no mas alto que el timbre de una campanilla-Mirana...porque?-llevé una mano a mi largo flequillo que se enredó entre mis dedos elevándose poco a poco dejando mi cuenca vacía cubierta por la palma de mi mano mientras que por mi otro orbe una gran lagrima continuada caía-porque me dices estas cosas? No te das cuenta!?-estaba realmente enfadado y agitado, como si me faltara el aire-no puedes hacer eso!-me levanté de golpe y la señalé desde arriba con el dedo indice acusatoriamente-eres la reina maldita sea! No puedes hacer eso! No puedes estar enamorada de un triste payaso! No puedes!-grité con fuerza casi hasta desgañitarme viendo aun su dulce cara que parecía descomponerse por momentos ante mi cruel reacción, algo que no pude mantener por mucho tiempo volviendo a caer de rodillas ante ella.

-No puedes…-las lagrimas seguían fluyendo y mis brazos cayeron a ambos lados de mi cuerpo-no puedes amar a un sirviente...y menos a mi-de nuevo mi voz se calmaba y volvía a ser suave, casi inaudible-no puedes hacerlo…-hice una pausa-porque si no…-mis ojos estaban clavados en el suelo-yo…-inconscientemente me había ido acercando al rostro de ella sin establecer contacto visual-no podré contenerme…perdoname-dije un rápido susurró elevando mi rostro en el último momento haciendo que nuestras miradas conectaran para después volver a fundirme con ella en un beso mutuo cargado de sentimientos y pasiones.

A pesar de no querer separarme de su calidez tuve que hacerlo o al menos parte de mi lo hizo dejando su boca de nuevo libre a la vez que mis brazos rodeaban su figura. Cerré los ojos y la pegué contra mi cuerpo sentándome en el suelo dejándola a ella acostada sobre mi cuerpo mientras que acariciaba sus cabellos-Mirana…-volví a repetir su nombre-porque quieres seguirme a la oscuridad? No te basta con que yo algún día pueda alcanzar la luz?-continué jugando con sus cabellos pensando las palabras que realmente quería decir-Mirana-no podía dejar de decir su nombre que era como miel para mis labios a la vez que entrelazaba mi mano con la suya y apoyaba mi mejilla sobre su cabeza-mi destino esta ligado al tuyo, puedes hacer lo que desees conmigo y jamas pondré una pega, incluso si deseas matarme no te lo impediré, me quedaré a tu lado tanto como quieras-recité como si fuera un poema que saliera del corazón de un poeta para su amada-seré tuyo, siempre lo he sido, seré lo que quieras que sea, solo debes pedírmelo, incluso desafiare a aquel que intente apartarte de mi lado o que diga que todo esto…-no sabía como llamarlo-esta mal-hice otra pausa-yo me mantendré a tu lado aun cuando no quede nada, sea como sea, porque yo…-al fin aquellas palabras que tanto pesaban iba a salir de mi boca-soy su preciado sirviente-concluí haciendo que el telón se viniese abajo sin descubrir aun la verdad a pesar de que se entreviera entre la raída tela que ocultaba el escenario.

Era imposible detener aquello. Lo sabía.
Y aun así no podía decirlo. Pero aquello era imparable.
Era como si intentase parar las olas del mar ante la influencia de la luna.
Como si impidiese al mono que alcanzar a aquel astro.
Pues, por mucho que sea inalcanzable,
el mono siempre querrá alcanzar la brillante luna.

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Miér Feb 17, 2016 12:08 am



Come on little children!

— Lets lose our heads! —

Mansión Crims // Con Break & Emily



Aquellas suplicas, esas palabras hirientes, los gritos entrecortados, todo... todo eso eran el indicio claro de que debía parar, lo sabía, estaba más que segura que era lo más correcto detenerse y decirle que todo aquello era una broma, una jugarreta que Iracebeth le había obligado a cometer, pero no podía, no quería detenerse, necesitaba decirle cada una de aquellas palabras, profesar su amor como si realmente fuera la última vez que lo vería con vida. No quería que volviera a pasar la tragedia de Wonderland, una en la cual ella finalmente se había decidido por expresar su amor incondicional y se lo habían arrebatado ante su cobardía, pero no, esta vez no se contendría, continuaría por más que le doliera la manera en que le gritaba, seguiría a pesar de que la rechazara una y mil veces, nada más importaba, solo ellos dos en ese momento, solo sus corazones palpitando a alta velocidad, ansiando escaparse de sus cuerpos para fundirse en uno mismo.


- No me importa Break... no me interesan esos absurdos títulos... ¡Ni aquí ni en Wonderland me importaban! -cerro sus ojos enfadada, apretando sus puños contra su delicado vestido. Era increíble como aun después de tanto tiempo, después de los momentos que vivieron, él siguiera pensando que eso afectaba en lo más mínimo sus sentimientos, no cabían dudas, sus gritos molestos resonaban tanto fuera como dentro de su pequeño cuerpo que temblaba conforme la plática seguía, Mirana era igual a una muñeca a punto de destrozarse en las manos de su dueño, pero, aunque la porcelana de la que estaba hecha debía ser delicada, su interior se mantenía tan firme que no lograban más que resquebrajarla. Iracebeth permanecía estática, consciente de lo que sucedía pero incrédula, la reina roja sentía que miraba una novela barata donde ella era la tercera pieza en discordia siendo Mirana la protagonista, siempre ella, todas las veces era ella quien se llevaba la gloria, pero para Mirana no era así, su corazón ardía, le dolía como nunca antes y eso se expresaba en cada una de sus facciones. Sus labios tiritando, sus ojos ardiendo por el llanto que necesitaba derramarse pero no se atrevía ¿Cómo podría ser capaz de llorar cuando le estaba causando tanto dolor al hombre que siempre amo? Break lloraba, le suplicaba, le gritaba, agredía e intentaba hacerla entrar en razón, pero para el amor no existen razones y mucho menos si la cabeza de aquella dama enamorada está completamente loca - Aunque me supliques que no lo haga... aunque me maldigas por la eternidad Break... aun así, no puedes cambiar lo que siento por ti -murmuro relajando sus músculos, estaba tan tensa en aquellos momentos que su mundo parecía desear derrumbarse sobre sus hombros, aquellos descubiertos hombros donde la blanca piel se rasgaría lento y preciso conforme el pesar aumentara, hasta que finalmente su cuerpo no resistiera ni un miligramo más.


Pensaba volver a hablar, explicarle la realidad de la vida, darle cordura a la locura del sombrerero como tantas veces había sucedido en antaño, cada que ese hombre terminaba arrodillado en el suelo, suplicando por perdón, rogando porque entendieran su manera de ser, buscando la luz que ella podría ofrecerle y siempre intentaba entregarle. Jamás le gusto ver a Break así, y saber que era la responsable de tamaño dolor era imperdonable, sin embargo todo su mundo se detuvo.
El reloj de plata del conejo de Wonderland había marcado la doceava campanada en cuanto sus labios volvieron a juntarse, esta vez por obra del triste payaso, el bufón que despreciaba el amor de su reina por no creerse merecedor, y sin embargo allí estaba, besándola como si no hubiera mañana, fundiéndose en la inmensa pasión que sus cuerpos desprendían.
Mirana no lo soporto, una traviesa lágrima rodo por su tersa mejilla para fundirse con la de Break y morir ambas en la rasgada alfombra. Pero no lloraba de penuria, mucho menos de angustia por lo que el destino podría depararles, solo disfrutaba aquel ahora, esa dulce lágrima era producto de la felicidad que nacía en su pecho, esparciéndose por cada poro, volviéndola un torrente de miel, o incluso más dulce que ella. Lastimosamente aquella unión duro menos de lo que espero, pero lo siguiente que noto fue la calidez del cuerpo contrario, las caricias en su cabellera, las dulces palabras susurradas como una nana para dormirla y alejar cualquier monstruo que osara salir del closet o debajo de la cama, y sus manos entrelazadas, esa amplia mano sujetando la propia era increíble, le encantaba sentir a Break tocarla, notar lo cálido y amplio de sus palmas, o incluso como su cuerpo pareció haber sido diseñado para cobijarla. Hasta el más tonto del mundo se daría cuenta al verles, estaban hechos a la medida.


- Break... date cuenta... tú mismo lo dijiste, nuestros destinos están entrelazados desde el inicio... entonces -respiro con calma aquella cabellera, su aroma era idéntico al de las manzanas acarameladas, tan apetitoso que necesitaba devorarle, pero se contuvo, rozando su pequeña nariz en su musculoso cuello - Si es necesario, te seguiré a la oscuridad mil y una veces, incluso más de ser necesario, lo hare hasta que finalmente alcances la luz, porque yo... te amo y no quiero ir por un camino distinto al tuyo -deposito un suave beso en la curvatura de su cuello, respirando su fragancia nuevamente, intoxicándose como tantas veces anhelo. Iracebeth rogaba por salir pero no se lo permitiría, no esta vez, aquel era su más preciado momento y no se lo entregaría ni a ella ni a nadie. Con eso era evidente que su hermana tenía razón, Mirana no era el dulce pastelillo que todos creían, al contrario, si se trataba de Break era incluso capaz de llegar a matar al mismísimo diablo - Esto... no está mal Break... diga lo que diga el mundo, sé que no está mal -negó una y otra vez, separándose milímetros de aquel abrazo, solamente para mirarlo a los ojos, sonriéndole de manera radiante, tomando aquella amplia mano que acariciaba sus cabellos para posarla en su humilde pecho, sonrojándose ante aquel tibio contacto, pero sus acciones tenía un significado - Solo escucha ese sonido Break... siéntelo con tu cuerpo y con tu alma si es necesario... porque dime ¿Tiene algo de malo que tú me hagas sentir esto? Llámate mi bufón, mi sirviente, incluso mi perro si te hace sentir bien contigo mismo, pero para mí, en todo momento, en cualquier circunstancia, eres solamente Break, mi Break, mi sombrerero, y mi amor.... eh imitando a mi hermana, que le corten la cabeza a cualquiera que se atreva a decirnos que esto es incorrecto -rio suavemente porque esas palabras no iban para nada con su voz y mucho menos con su personalidad, pero las decía para que él entendiera lo que significaba en su vida - Pero, si mi título te molesta, renunciare a él en cuanto me lo pidas... ser Mirana la reina blanca de Wonderland, es algo que no me importa realmente, ni siquiera comprendo porque obtuve ese título, porque lo único que realmente deseo es estar a tu lado, hasta que las estrellas dejen de brillar y el sol se vuelva negro... e incluso después de eso -se atrevió a besarlo una vez más, lento y casto, pero expresando todas las emociones que tenía en su cuerpo cuando de repente la puerta de su cuarto se abrió, y detrás de ella aprecio una figura femenina, era su madre, la mujer que le acogió apenas llego a Berlín. La pobre dama paso su vista por todo el cuarto de manera horrorizada, era un completo desastre, y después se fijó en la pareja, donde su adorable hija no dejaba de verla con asombro sin siquiera separarse de los labios del peliblanco. La señora Crims solamente había visto a Mirana durante la fiesta de te aquella mañana, y luego desapareció misteriosamente, pero nunca se le había puesto en la mente que se encontraría con un hombre y para colmo parecía ser mucho mayor que ella, pero si algo había aprendido aquellos años, era a no meterse en las locuras de su heredera, al menos si quería seguir con vida. Lentamente volvió a cerrar la puerta, sin emitir palabras, Mirana escuchaba atenta los pasos de su madre alejándose hasta retornar al mismísimo silencio que fue cortado por su risa, le parecía increíble que el momento más romántico de su vida hubiera sido cortado de aquella manera tan extraña - Pues... con eso creo que ya conoces a la mujer que es mi madre sombrerero... aunque no sé qué estará pensando de ti en estos instantes -suspiro recargando su mejilla en el torso ajeno antes de levantarse completamente, lanzando un sonoro suspiro cuando lo vio completamente, era un desastre - Creo que lo mejor para ti seria ducharte Break... sigues cubierto de tu propia sangre e incluso el lodo que yo llevaba en ese momento.... anda, te preparare la tina y luego buscare ropa de tu tamaño ¿Qué opinas? ¿Quieres quedarte esta noche conmigo? Porque... no quiero separarme hoy de ti -confeso con el carmín adornando su rostro, solo que esta vez sus violáceos ojos no se apartaron un instante del rubí contrario, ese día habían sido una emoción detrás de otra, y finalmente las cosas parecían querer mejorar, por nada del mundo se atrevería a dejarlo ir, era capaz de encadenarlo a la cama o la pared de ser necesario, pero si conseguía su consentimiento por las buenas, se ahorrarían problemas. Finalmente recobro la conciencia, dejando a su mirada vagar hasta la pequeña muñeca tendida en el suelo, la misma que había dicho ser la única que le daba vida a Break, pero ahora que la sostiene entre sus dedos, acuclillada en el suelo, parecía tan solo una delicada muñeca más ¿Todo lo ocurrido con anterioridad había sido su propia imaginación? ¿Jamás había hablado? Y por sobre todo... ¿Que era ese leve palpitar que estaba segura provenía de la pequeña Emily?


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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Miér Feb 17, 2016 12:20 am




Come on little children!

— Lets lose our heads!  —





















Sabia que tenía razón, había cometido errores imperdonables al hablar y ahora ella se colaba entre esas grietas de inseguridad que había dejado entreabiertas sin querer al no saber cual de los caminos tomar, si el de la verdad o la mentira para que de esa manera fuese feliz. Estar a mi lado no le traería nada bueno, ni a ella ni a nadie.
Tomé sus manos entre las mías sin atreverme a mirar a aquellos ardientes ojos que estaban clavados en mi figura-que nuestros destinos estén unidos no significa que tenga que seguirme, mi reina…-dije por lo bajo-para que la luz brille con su máxima intensidad siempre tiene que haber oscuridad, dos caras de la misma moneda, por eso no debe adentrarse allí, por favor…-insistí intentando que no fuese tan caprichosa y que entendiera como un adulto que la seguiría en cuanto saliese de aquella espiral en la que yo solito me había metido hacia años-por favor Mirana-volví a repetir besando el dorso de sus santas manos que aun sujetaba entre las mías.

Más lo que hizo después no lo pude comprender hasta que aquel diminuto sonido llegó hasta mis oídos sintiendo la calidez del cuerpo de la chica contra mi mejilla. Que sonido tan valioso, que sensación tan envolvente. Ojala pudiera quedarme allí para siempre, incluso morir sería una bendición si podía hacerlo sin abandonar aquella posición-acaso no lo hago siempre?-insistí sonriendo levemente cerrando los ojos sintiendo como aquel sonido inundaba todo mi ser. Poco a poco mis manos se deslizaron por su cuerpo rodeando su cintura en un intento de sentirla más cerca de mi sin ninguna intención obscena más allá que la calidez y todo aquel amor que continuaba sin comprender pero que ella me brindaba.
Era feliz. De nuevo podía notar como los días grises se desvanecían al igual que todas las preocupaciones hasta ese momento se iban con solo escuchar su voz.

-Es más de lo que merezco-me atreví a decir aun con los ojos cerrados pegado a su pecho-yo no quiero que cambie, ni si quiera el titulo, si no, como podría protegerla en condiciones?-sonreí levemente a la vez que era sorprendido de nuevo por sus labios que me asaltaron para fundirse en otro beso cargado de sentimientos.
Aquello parecía una chiquillada. Un amor adolescente que había florecido a destiempo pero que aun así estaba allí y nadie lo podía frenar, ni si quiera la madre de la chica que nos había visto. Realmente aquella mujer era el menor de mis problemas en aquellos momentos y lo que dijera o hiciera tampoco tenía relevancia pues realmente ella no era la madre de aquella perfecta criatura. Mirana era única había nacido de una idea maravillosa de un niño de tan solo 4 años de edad y poco a poco había ido tomando forma y color, por blanco que fuese, convirtiéndose en lo que ahora era, una persona en toda regla que podía hablar, sentir, tocar, caminar, llorar, reír, e incluso amar a quien ella escogiese sin que nadie la obligase. Era un ser único y perfecto del que no podía estar más orgulloso.

Aun así debía decir algo, pero Mirana se le adelantó con aquella risita. Suspiré con fuerza-menuda presentación…-volví a suspirar con pesadez echándome ligeramente hacia atrás apoyando mis manos en el suelo para recargarme allí y abriendo mis piernas ligeramente para que Mirana se apoyase contra mi pecho-me matara por haberte robado el primer beso-luego me miré cuando la peliblanca menciono su aspecto-tal vez piense que soy carnicero, es un trabajo bastante honrado sabes?-reí restandole importancia a todo el asunto aquel del que no estaba muy seguro que hubiese sido todo un sueño. No obstante, cuando continuó hablando, pude comprobar que estaba en error y que todo era tan real como la luna y el sol.
Sonreí levemente-eres persistente eh?-apoye mi mano en su cabeza para deslizarla sobre sus blancos cabellos como si la peinase-claro, me quedare si es lo que deseas-besé con cuidado su frente sin borrar aquella amplia sonrisa de mi cara con los ojos entrecerrados que solo la miraban a ella.

Después de unos momentos así me acerqué a su oído-sabes?-dije muy bajito casi rozando su cartílago con mis labios-si no me dejas levantar no podré ducharme-reí por lo bajo-venga arriba-pasé mis brazos por su cintura y la alcé a la vez que me levantaba. Aun sosteniéndola di con ella un par de vueltas sobre mi eje y la dejé en el suelo-ahora regreso mi reina-volví a llamarla de aquella manera haciendo una reverencia. Tomé a Emily que descansaba en el suelo y la coloqué sobre mi hombro sintiéndome algo más aliviado. Me dí la vuelta y giré un poco mi cabeza para verla con mi único ojo-ya regreso-sonreí ampliamente y caminé hacia donde estaba el baño sin esperar a que ella me preparase nada. No podía consentir eso, si no que clase de sirviente seria? La reina no podía hacer nada, solo esperar a que la sirvieran.

Cerré tras de mi la puerta del baño y abrí los grifos de la bañera hasta que estuvo llena, mientras me quité la ropa para no demorar un segundo en meterme en las calientes aguas. Apoyé mi nuca contra uno de los bordes de cerámica y cerré los ojos dejándome llevar por mis pensamientos y el compasado sonido de la gota que caía del grifo para reunirse con sus hermanas en aquel gran charco de agua. Mis pensamientos volaban.

Porque no podía entender el amor? Más de una vez había pensado que Mirana y yo eramos uno, que  estábamos ligados por el destino tal y como le había dicho, que nos pertenecíamos indistintamente de lo que fuéramos o nuestras posiciones sociales, pero nunca se lo había expresado como ella, tan abiertamente, acababa de confesar no hacia mas de unos minutos. Aquello era como librar una guerra entre mi razón y mi corazón ambos buscando cosas totalmente diferentes sin querer ceder. Pero al final uno de los dos mordería el polvo, al igual que la batalla entre la reina y su bufón. Y aun así, aunque ella deseara iniciar aquella guerra que bramaba por salir de su corazón yo continuaba buscando la paz para ambos intentando no sucumbir a lo que tanto tiempo había deseado desde lo más hondo de mis entrañas.
Tenía una piel dura y un corazón elástico, pero su filo era demasiado afilado que conseguía llegar hasta lo más hondo de mi ser y herirme justo donde más dolía. Era como una goma, pero si alguien se atrevía a estirar,  probablemente podía saltar y golpear, pero nadie nunca me vería caer en pedazos derrotado. Nadie. Porque no podía derrumbarme. Nunca. Si no, estaba seguro de que dañaría a alguien.

No importaba lo que me pasara a mi, aun si no podía dormir por las noches por culpa de las pesadillas aguantaría si con ello la gente que quería estaba a salvo. Lucharía por sobrevivir. Siempre lo había hecho y ahora no sería una excepción. Más si por continuar en esta vida debía acabar con otra de gran importancia para mi me dejaría arrastras por las llamas del infierno. No obstante estaba intentando aguantar aquellas llagas lo máximo posible. Nadie quebraría mi espíritu y no perdería a nadie que yo hubiese elegido.

Mis ojos se abrieron lentamente. No sabía cuanto tiempo había pasado en el baño, pero debía salir o Mirana empezaría a preocuparse, además ya estaba completamente limpio de la sangre.
Salí y tomé una de las toallas del armario colocándomela a la cintura secando antes mi torso y los brazos al igual que mi cabellera la cual estaba algo mojada también.
Abrí la puerta del baño y miré a la niña que allí se encontraba. Le sonreí calidamente-Mirana-la llamé a pesar de que fuera algo descortés presentarme en aquellas fachas delante de alguien de la realeza pero ella misma había dicho que me dejaría otras ropas. De haberme puesto las mías estaría manchado de nuevo-que ropas me dejaras? Con lo que sea estoy bien-sonaba un poco serio-solo espero que no sea un vestido-le saqué la lengua dándole un toque divertido a la vez que cerraba mis ojos encorbandolos de manera juguetona-cuando este presentable iré a presentarle mis respetos a tu madre, espero que no le molestase mucho-mi sonrisa aun bailaba en mis labios-con que no me quiera cortar la cabeza o sacar el corazón estará bien, creo-se me volvió a escapar una risotada.
Quería relajar un poco el ambiente después de todo lo vivido. Al fin y al cabo aun no estaba muy seguro de todo.

Sabía lo que sentía, de eso no había duda pero todo estaba chocando formando pequeñas tormentas en mi interior, por lo que de momento solo seguiría siendo un bufón sin ninguna preocupación.

Un hombre de hojalata.

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Miér Feb 17, 2016 12:21 am



Come on little children!

— Lets lose our heads! —

Mansión Crims // Con Break & Emily


¿Qué decir? ¿Qué sentir? Aquellas emociones, sus palabras, su mirada, sus labios, su todo era un complemento único, Break era único en su vida, tanto para la reina roja que buscaba poseer cada milímetro de su cuerpo, como para la reina blanca que solo quería amarlo como sabía que nadie más podría. Dos tipos de amores, uno sincero y otro toxico, pero ambos igual de peligrosos para el motivo de su afecto, pero, era Break de quien hablaban, ese hombre que sobrevivió a la muerte misma, realmente sería imposible pensar que su peculiar cariño llegara a herirlo de alguna manera, es más, era casi seguro que en el mundo, él sería quien estaban destinado a sufrir aquello, un triángulo amoroso que no tendría fin, no hasta que una de las patas del trípode se quebrara y todo se dirigiera en un sentido por el peso.

Mirana, Mirana… ¿Quién diría que finalmente te atrevería a lanzarte a sus brazos? ¿Debería aplaudir tu osadía? –La marea había bajado y nuevamente Iracebeth hacia acto de presencia, retumbando en los pensamientos de la pequeña niña blanca, haciendo hincapié en tamaño atrevimiento. Porque no fue Break quien la busco, al contrario, era ella quien se había impuesto sobre sus pensamientos, sobre sus palabras, sobre todo su ser, todo con tal de que entendiera finalmente que estaban destinados el uno al otro y que no era un capricho más.
Debería agradecértelo Iracebeth, fuiste tú quien me delato con Break y gracias a eso –sus delicados dedos rozaron sus labios volviendo a sonrojar sus mejillas, un rastro de calidez seguía presente en ellos, la misma que volvería a buscar siempre que se lo permitiera
Tsk… sé que paso por mí, no soy idiota como tu Mirana, pero seamos honestas ¿Cómo sabes que no está cumpliéndote el capricho? Prácticamente le rogabas como un perro vagabundo que te correspondiera
Lo dice la misma mujer que busco robarle el corazón porque supo que jamás le pertenecería de otra manera –Empezaba a cansarse de su hermana, y si era necesario, se comportaría tan tajante como ella, atacando sus puntos débiles. Eran gemelas aunque no lo desearan y su conexión era tan fuerte como la de cualquier otra persona.
Vaya, la pequeña reina blanca me ataca ¿Debería enorgullecerme de tu progreso? Muy pronto estarás matando gente sin sentir la menor angustia… espero que disfrutes la paz momentánea porque no siempre dura


La joven reina blanca decidió ignorar los comentarios viperinos de su hermana, marchándose del cuarto para solicitar prendas para el peliblanco, dudaba realmente que Break gustara de ponerse sus vestidos o la ropa de su padre. Los sirvientes, siempre eficientes, demoraron escasos minutos en entregarle diversas prendas que no dudo en llevar hasta su cuarto, acomodándolas sobre la amplia y destruida cama.
Suspiro pesadamente recordando la locura de su hermana, esa mujer terminaría en el psiquiátrico cualquier día, pero no quería centrarse en el rojo, el único carmín que deseaba contemplar era el de los ojos del sombrerero, no se los arrancaría, aunque admitía que de hacerlo serian la más preciosa joya que el mundo contemplaría, sin embargo era un desperdicio hacerlo, los quería tan solo para ella, que la miraran a ella y no perdieran rastro de sus actos. Una idea surrealista que Break cumpliría si ella lo ordenaba, ese hombre estaba cegado por su devoción a la realeza, pero ¿Qué merito tendría que obedeciera por una orden? Prefería que la deseara, que la amara y necesitara como el aire que respiraba por mano propia, ese sentimiento de posesividad se enorgullecería de aquello.

- Realmente… está demorando –suspiro recostándose sobre el colchón, abrazando la camisa que prontamente Break llevaría, la misma no tenía su aroma pero igualmente la inhalo con fuerza, imaginándolo con ella puesta… Break en la camisa, Break en el baño duchándose, Break abrazándola, ambos juntos donde fuera que el destino los llevara. Parecía una adolescente enamorada, una niñata que tenía su primer amor ¿Pero realmente no era eso? No pasaba de los 20 años y solamente había amado a ese hombre, quizás si estaba loca, posiblemente se dejaba llevar por un sentimiento unilateral, pero no interesaba, lo necesitaba a su lado para vivir, sin él Mirana no era Mirana, sino un ente completamente vacío y carente de vida, una muñeca manipulable. No mentía al decirle que le daba vida, porque probó la vida sin él, y aquello, bien sabia, no era vivir.- Debería… ¿Entrar a ver que este bien? –sentándose sin soltar la prenda miro la puerta del baño mientras mordía su labio inferior, sabía que Break seguía dentro, y de entrar dudaba que la echara pero, una dama no tenía el derecho de cometer tamaño acto impúdico como mirarlo sin ropa, tan siquiera pensar en aquello era inaceptable y Mirana lo sabía, eran sus propias creencias que ahora empezaba a cuestionar.
Mirana… en verdad te estas convirtiendo en una completa pervertida ¿Realmente quieres entrar a verle? –Iracebeth se reía con burla, no pensaba dejar pasar tamaña oportunidad, especialmente cuando su hermanita se encontraba sonrojada sobre la cama, moviendo sus pies rápidamente y arrugando la ropa muestra de su nerviosismo – Vamos, vamos… dudo que Break te corra, y si lo hace, por lo menos lo abras mirado –jugaba con su hermana, quería ver hasta qué punto resistirá sin abandonar el cuarto, o, en el mejor de los casos, correr al baño donde el peliblanco estaba
- Ca… cállate… no, no iré –se negaba a hacerlo, Break la odiaría de hacerlo
¿Qué tiene de malo Mirana? El cuerpo humano es perfecto en toda su extensión –rio internamente, su odiable hermana era tan manipulable – Dime… ¿No se te ocurrió que Break quiere que lo veas? –Mirana dio un respingo ante aquellas palabras, cambiando de sonrojada a rojo furia, negando una y otra vez esa posibilidad –Solo piénsalo, está demorando demasiado, quizás espera que entres a verlo… ¿Quieres romper su probé corazón?
- N…no… claro que no quiero pero –mordía fuerte su labio inferior sin llegar a hacerlo sangrar, sus pies mandaban, la rotosa alfombra hacia cosquilla mientras se encaminaba de manera insegura, parecía un flan. Pero cuando estaba a mitad de camino la puerta se abrió y Break abandono el baño vestido solamente con una toalla - ¿E…eh? –parpadeo sorprendida, nunca antes había visto un hombre en tamañas condiciones y su rostro impactado lo demostraba.

El corazón de Mirana resonaba con fuerza en su pecho, el repiqueteo interminable no cesaba conforme sus violáceos ojos vagaban por aquella estructura. Su faz tan apacible y picara como siempre, su cabello mojado que goteaba sobre sus amplios hombros, descendiendo por aquel marcado torso cubierto por pequeñas laceraciones que en lugar de quitarle atractivo parecían darle un pequeño extra de deseo en el cuerpo de la joven dama. Siguió bajando, topándose con el estómago y su obligo que daban ganas de besarlo, pero la toalla le obligo a mostrar una pequeña morisqueta, quería ver lo que ocultaba, indagar en aquello que le estaban negando, sin embargo la censura de su cuerpo terminaba a la altura de sus piernas tonificadas. Pero… toda su atención se plasmaba en la toalla.

- Quiero ver… -murmuro en un pequeño berrinche, dicho de manera tan suave que dudaba que la escuchara - ¿La ropa? –repitió sin comprender bien, había estado tan metida en sus ensoñaciones que no proceso el contexto de su frase hasta momentos después – E…eh si… pedí que trajeran más de una prenda –señalo la cama, dos pares de pantalones, camisas, sacos, camisetas, todo lo necesario para un pequeño ajuar temporal –Puedes escoger lo que quieras Break, estoy segura que lucirás estupendo con lo que sea –no quería alargarlo, pero luego de verlo de aquel modo estaba segura que aunque no portara ropa, de todos modos se vería estupendamente bien –Respecto a mi madre… te la presentare si gustas, dudo que realmente se enfade, le tiene pánico a Iracebeth así que no suele meterse en mis asuntos, bueno… toda la mansión en si le tiene miedo a ella y por ende a mí. Jamás les dije que éramos dos personas… ellos le llaman desorden de personalidad múltiple, pero tú y yo sabemos que no es el caso. En un momento querían darme pastillas pero actualmente ya no molestan con el tema y solo nos dejan ser como somos –se encogió de hombros al dar tan mínima explicación, pensando en lo que su madre podría llegar a decirle respecto a su “nuevo amigo”, después de todo ¿Cómo podría presentarlo? Los había visto besarse pero en si no formalizaron nada, Break le dijo que sería lo que ella quisiera pero si lo llamaba su pareja lo sentiría forzado. Su cabeza parecía querer explotar, especialmente si no se vestía rápidamente porque sus pensamientos iban desde su madre, su curiosa relación, y lo que no le permitía ver la molesta toalla, pero deseaba hacerlo – Break… quítate la toalla de una vez –pidió, dándose cuenta al momento del significado de sus palabras – Es decir… me refiero a que te vistas, no es que no quiera verte… pero es que… yo… me da curiosidad –su pequeña voz que subía de decibeles, bajo rápidamente en la última frase, sin poder confrontar su rojiza mirada, temía lo que fuera a decirle.


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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Miér Feb 17, 2016 12:21 am




Come on little children!

— Lets lose our heads!  —





















Porque Mirana le estaba mirando de aquella manera? Acaso había hecho algo mal y no me estaba dando cuenta? Mis pensamientos me habían sumido en lo más profundo de la oscuridad y no tenía idea de lo que estaba haciendo, si quiera que me estaba presentando frente a ella de aquella manera “vestido”. Fue en el momento en que ella preguntó por la ropa repitiendo sus palabras cuando me dí cuenta de lo que estaba portando.

No sabía donde meterme. Debía seguir allí parado a que me la diera o salir corriendo al baño y ponerme la ropa manchada de sangre? Que debía hacer? Estaba paralizado. Pero al final solo pude acabar riendo con nerviosismo por lo que dijo su dama de cabellos blancos. Quería ver lo que había debajo? No era eso realmente adorable? También era algo que nunca me hubiese esperado de ella. Aquello parecía un comentario mas de Iracebeth, pero lo dejé pasar y calmándome me acerqué  la chica despreocupandome por la ropa durante unos momentos más-Mirana…-la llamé por su nombre y llevé una mano a sus cabellos acariciándolos con cuidado-eres realmente adorable-no dudé en decir y reconocer para después depositar un beso en su mejilla con delicadeza-iré a cambiarme-sonreí levemente tomando las ropas que me había dejado. Eran oscuras, negras como la noche, pero le agradaron en cierto modo, se parecían a las que portaba Kevin en ese entonces, no sería divertido encontrarselo al salir de casa de la chica? Estaba seguro de que si lo hacia seriamos como espejos identicos.

Volví a sonreír esta vez de manera más amplia retomando mi faceta de bufón como de costumbre-ah de verdad? Vaya, tal vez deba de presentarme también como un loco, así no se le ocurrirá apartarte de mi lado nunca para no caerse por las escaleras de la mansión “accidentalmente”-hice comillas con los dedos para después reír con fuerza obviamente bromeando, sabía que Mirana lo entendería-claro-me puse algo serio de nuevo poniendo una mano sobre su cabello otra vez-me alegra oír eso, además es innecesario que sepan la verdad, nunca te creerían, igual que se afirmas ser la reina de Wonderland, ya sabes que un tipo escribió sobre ello en un cuento infantil llamado “Alicia en el País de las Maravillas” no?-pregunté-todo parecido con la realidad es absurdo, por eso se que es inútil que intentes que te crean, igual que si les dices que hay dos personas dentro de un cuerpo…-desvié la mirada-la gente de hoy en día solo ve lo que quiere ver y algo tan loco y retorcido como eso, por mucho que sea verdad, jamás lo verán-mi mano bajó de su cabello a su mejilla la cual acaricié con cuidado-por eso así esta bien…-le sonreí levemente hasta que de nuevo hizo mención la toalla la cual no dejaba de mirar. No pude evitar reír de manera musical acercándome a su oído-no sabía que era tan pervertida mi reina-susurré para luego reír e ir hacia el baño para cambiarme catando la canción que yo mismo había creado en burla a la reina sangrienta de Wonderland-La reina de corazones hizo un pastel, la jota de picas se lo robó y la reina enfurecida gritó: “Que le corten la cabeza! Que le corten la cabeza!”-reí musicalmente cerrando la puerta tras de mi para vestirme adecuadamente.

Una vez dentro del solitario baño todo rastro de alegría se borró momentáneamente y suspiré con fuerza mientras me cambiaba con las ropas prestadas.
Cuando había empezado todo aquello? Y no me refería al mundo de Wonderland o la creación de ambas muchachas que ahora estaban confinadas en un solo cuerpo. No. Yo me refería a mi amor por aquella mujer que siempre me sonreía, lloviese, nevase o hiciese sol.
Cuando había empezado? No podía saberlo. Solo sabía que cada vez aquel amor era más fuerte y poco a poco iba consumiéndome.
Pero allí estábamos, en una primavera artificial que se había convertido en verano sin darnos cuenta. Mis manos al fin podían tocarla, podían alcanzarla al igual que mis labios podían probar su piel, su fruto prohibido del que yo comía a pesar de estar envenenado.

Acabé de vestirme y salí del baño con una camisa blanca adornada con un pequeño lazo negro al cuello y sobre esto un abrigo negro a juego con sus pantalones del mismo color y zapatos. Me encaminé hacia Mirana y toqué su hombro-ya estoy mi reina, vamos?-le ofrecí mi mano sonriendo de nuevo para guiarla fuera de la habitación y bajar al bullicio de abajo que se podía escuchar desde  la habitación-en verdad deseo conocer a su familia-sentencié abriendo la puerta encaminándome haia el salón, guiándola como buen caballero, hacia sus invitados y la fiesta que bullía abajo entre pasteles y té, una digna celebración de Wonderland-es mas…-dije por lo bajo antes de bajar las escaleras poniéndome delante de ella para hacer una reverencia flexionando una de mis rodillas a la vez que llevaba una de mis manos al pecho sobre mi corazón-quiero que me nombre su fiel sirviente, serviré a su familia para poder protegerla noche y día sin descanso, no soportaría que nada mal le pasara-dije con la cabeza agachada de manera solemne para después levantar mi rostro haciendo que nuestras miradas se encontraran-que me dice?-pregunté de nuevo-aquí delante de toda esta gente…cumplalo y yo le seguiré incluso más allá de la muerte, incluso a Wonderland…-dije por lo bajo sin dejar de mirar aquellos ojos violetas que eran Dios de mi idolatría.

Dulce Mirana.
Los buenos tiempos nunca parecieron tan buenos.
Y empiezo a creer que los buenos tiempos nunca lo fueron.

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Miér Feb 17, 2016 12:26 am



Come on little children!

— Lets lose our heads! —

Mansión Crims // Con Break & Emily


Iba a explotar, sabía que lo haría en cualquier momento, porque aquello... era simplemente inimaginable ¿Cómo se le pudo ocurrir pedirle una y otra y otra vez que se quitara la tolla? Era evidente que ansiaba saber la única pieza de piel que mantenía oculta tras la tela, pero, que le llamara adorable y pervertida fueron un boom en su mente, incluso Iracebeth reía a carcajada limpia en su cabeza indicándole lo pervertida que era y que finalmente Break lo descubría.
La humillación fue tanta que no supo cómo reaccionar durante varios minutos, su corazón brincaba, sus piernas temblaban con ganas de correr para tirarse por la ventana, todo con tal de no aceptar su momento de perversión. Ella era Mirana de Crims, la pudorosa reina blanca de Wonderland, la adorable encarnación de un ángel y ahora.... ¿Tenía la osadía de querer mirar las partes más nobles de un hombre? ¡Se suponía que iba contra su juramento! Pero.... ¿Esas cosas se aplicaban a Break? Casi nada en el mundo, o mejor dicho en los mundos que conoció, se adaptaban a Break, él era aquello que rompía toda regla y quebraba esquemas.

-Ya.... ya no me volverá a ver igual... pero... pero -su pequeña cabeza daba giros y giros, se sentía una quinceañera nuevamente, era absurdo y patético ¡Tenia 20 años por amor de dios! Ya no era momento de apenarse por cosas como aquella. Finalmente alcanzo el coraje para declarársele ¿Y ahora daría 5 pasos atrás solo por vergüenza?... claro que no, tenía que ser fuerte y demostrar que su curiosidad se debía a que era él y no cualquier otro hombre, Break siempre seria el único a quien miraría en toda su vida, eso lo sabía. -Entonces cuando Break salga yo.... -el rojo empezaba a descender y sus pensamientos fueron firmes, al menos... durante 5 segundos, porque al instante Break salió del baño, luciendo aquel opaco traje que le quedaba de maravilla, parecía haber sido cortado especialmente para él.

El rojo volvió a las mejillas de Mirana quien solamente se dedicó a seguirlo, escuchándolo sin darle una buena respuesta, caminando a su lado mientras sopesaba que le diría a sus padres, pero como siempre Break salió con una gran propuesta que parecía resolver el inconveniente. Quería que lo nombrara como su sirviente, algo que en Wonderland se suponía era, pero... ¿Verdaderamente pensaba tratarlo como aquello en Berlín?
Por un lado prefería que fueran algo más, pero por el otro, comprendía que Break no estaba listo para cosas más grandes como lo era una pareja, quizás, con aquello se conformaría de momento y con el tiempo todo podría cambiar, además como extra lo mantendría a su lado.

-Comprendo... si es lo que en verdad quieres -dejo la palabra en el aire, colocando una mano en la cabeza del peliblanco -Levántate Break -espero que aquel hombre estuviera de pie nuevamente, antes de dirigirse hasta su espalda, acomodando sus cabellos en una pequeña coleta que lo hacía verse más formal para la ocasión, porque si algo sabia de aquellas personas, es que, por sobre todo, eran extremadamente quisquillosas con la apariencia y de momento, no deseaba que Break fuera molestado por sus palabras -Listo.... ahora estas mucho mejor -pego su frente contra la espalda contraria, solo necesitaba ese contacto para relajarse antes de intentar aparentar lo que no era frente a tantos desconocidos. -Bien... vamos -nuevamente su pequeña mano tomo la amplia contraria, deseaba entrelazar sus dedos pero no lo vio correcto, en especial para la relación que dirían tener. Las escaleras se le volvieron eternas conforme eran bajadas, los demás sirvientes de la familia no perdían vista de aquella peculiar pareja, era tan extraño el ver un hombre bajando de los aposentos de la heredera, en especial alguien de su porte tan peculiar, sin embargo no se atrevían a decir nada, jamás blandirían una palabra contra la joven Crims, quien una vez delante de la puerta que los guiaría al salón principal donde la fiesta se llevaba a cabo hizo una mueca con su cabeza, indicando que podían abrir las puertas. En ese preciso momento la música ambiental parecía ser el único sonido, puesto que las charlas se quedan en silencio absoluto mientras los extraños ojos se posaban en la pareja recién llegada, Iracebeth pensaba intervenir, siempre lo hacía cuando esos acontecimientos se hacían presentes, odiaba que la vieran como un espectáculo de circo, pensaba enviarlos al demonio y antes de hacerlo la voz de su madre hizo eco, recibiendo a su hija en compañía de aquel hombre de cabellos blancos a quien llamaba padre, eso fue suficiente para que la muchedumbre volviera a sus asuntos. -Madre... padre -los miro unos segundos, antes de regresar su vista a Break -Necesito decirles... algo
- ¿Se trata sobre ese hombre con quien tu madre te vio en el cuarto? -la masculina voz intento sonar leve, para que nadie más los escuchara, e incluso se vio opacada por el profundo codazo de su esposa en sus costillas
- Cariño... Mirana es mayor, puede hacer lo que quiera, con quien quiera... no puedes actuar como un padre sobreprotector ahora -grácilmente clavo su tacón en el pie de su esposo, ocultando el crimen bajo el largo vestido que portaba, pero las morisquetas del mayor lo delataban, aunque Mirana lo ignoraba, ya estaba demasiado acostumbrada a ese amor apache entre ambos
-Finalmente decidí tener un sirviente personal... como padre tantas veces me recomendó -murmuro llevándose la sorpresa de ambos progenitores, quienes una y otra vez habían insistido el que tuviera su escolta personal, una persona que siempre estuviera a su lado en cada momento del día, o mejor dicho cuando ella lo necesitara -Él es Break Xerxes, mi sirviente principal y no aceptare objeciones al respecto

Su mirada se enserió, no dejaría que le pusieran pegas al respecto, tampoco que alguien le negara su resolución, especialmente en aquella fiesta donde todos empezaban a mirarlos, solo por ello, soltó la mano de Break, virándose a los invitados con una radiante sonrisa plasmada, algo que parecía aterrar a más de uno, porque cuando lo hacía, Iracebeth cortaba cabezas

-Disculpen mi demora... pero tenía un pequeño asunto que resolver y ahora les comunicare del mismo... yo, Mirana de Crims, la heredera de los Crims, finalmente decidió aceptar el consejo de su querido padre y tomar un sirviente principal, alguien que me acompañe a los eventos, quien sea mi mano derecha y la única persona en quien verter mi fe... este día se los presento a ustedes -se viro hacia Break, indicándole que se acercara a pesar del rostro de sorpresa de sus padres -Por favor, espero que sepan aceptar a Break, de ahora en más este hombre será un representante más de mi familia... así que no se metan con él, no se los aconsejo -completando su monologo la dulce mirada y sonrisa de Mirana cambio por la sádica de Iracebeth, aquella que buscaba la sangre de sus víctimas y la misma, que siempre volvía ratones a cualquier ser viviente.

La noche parecía querer terminar pronto, la fiesta se volvería épica y curiosa mientras Mirana e Iracebeth tenían un solo ideal en común, nadie faltaría a sus palabras, una por la necesidad de proteger a quien amaba y la otra, porque nadie en el mundo podría volverse en su contra, eso, si no quería saber la sorpresa que el infierno tenia para ellos.

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Miér Feb 17, 2016 12:27 am




Come on little children!

— Lets lose our heads!  —





















No me moví de mi posición, no me atrevía ni mover un musculo esperando que Mirana diera una orden, a que dijera algo respecto a mi proposición. Acaso no había sido descortés por mi parte si quiera el proponerselo? Acaso era tan estúpido? Porque lo había hecho? La locura me invadía al igual que los nervios y había pecado de soberbia. Si ella me quería como tal lo designaría no? Yo no era quien para decirle aquello. Tenía que enmendar mi error.
Pero antes si quiera de poder abrir la boca ella pidió que me levantara para después anudar un lazo en mis cabellos recogiéndolos en una elegante coleta. Era raro aquel peinado, pero si ella lo consideraba adecuado lo luciría con orgullo intentando comportarme sin perder la cabeza delante de sus refinados huéspedes, no podía fallarla. Además, aquello no era Wonderland, debía asumirlo de una vez por todas y dejar atrás la locura de tantos años atrás.

Asentí a sus palabras y cuando noté como se apoyaba en mi espalda quise abrazarla entre mis brazos, pero de nuevo ella parecía escaparse de entre mis dedos y solo tomó mi mano guiándome hacia el salón principal sin mediar más palabras. En verdad sentía que la había ofendido con mi proposición, pero era tarde para disculparme pues estaba totalmente bloqueado ante su firme decisión por lo que cuando me dí cuenta ya estaba entre una apabullante multitud que se agolpba a nuestro alrededor y otras dos personas más que me miraban sin saber cuantos defectos sacarme. Eran sus padres.

Mi vista estaba perdida en el horizonte, si quiera me percataba de las miradas de apoyo que me mandaba Mirana buscando mi apoyo, pues nada en mi cuerpo respondía. Aquella trágica escena la había vivido tantas veces… Un amo, una señora, una hija, una corte, sirvientes, criadas, amigos y una larga lista de etcéteras. El pasado nunca se iría por mucho que yo quisiera, siempre seguiría el mismo camino, la tragedia nunca acabaría...o tal vez si. Con mi muerte.
Una pequeña sonrisa se dibujó en mi rostro a la vez que bajaba mi cabeza casi sin darme cuenta de donde me encontraba, pero como era costumbre me recompuse, siempre lo hacía, una y otra vez, como un rompecabezas sin importar el momento o el lugar. Estaba roto, pero siempre me recomponía-disculpen mi intromisión-dije totalmente calmado haciendo una pequeña reverencia-siento el malentendido que pudo haber con su hija, no fue mi intención faltarles al respeto y mucho menos a ella, pero la verdad es que la señorita se desmayó y tuve que asistirla de la mejor manera que se me ocurrió-sentencié con total seguridad en mis palabras que parecían ser de alguna manera creíbles-aun así lamento el malentendido y entenderé si desean alguna clase de castigo para esta humilde persona quien solo desea servir a su maravillosa hija-puse la mano sobre mi corazón esperando alguna contestación por parte de ambos quienes simplemente aceptaron la disculpa dejando proceder a Mirana con lo que concernía.

Volví a reverenciarme ante ellos cuando escuché mi nombre-es un placer conocerles señores de Crims-mi rostro por primera vez en años estaba completamente serio sin mostrar si quiera una mueca de divertimiento.
Mirana se giró con rapidez y sin demora me presentó a los que allí se hallaban. Me acerqué a ella como guiado por un hilo rojo que siempre nos había unido y volví a reverenciarme ante ellos y luego sin demora me posicioné delante de la peliblanca hincando una de mis rodillas en el suelo tomando una de sus manos entre las mías a la vez que agachaba la cabeza y cerraba los ojos como si fuese a rezar-señorita-dije alto y claro-yo, Xerxes Break, acepto el cargo que usted tan amablemente me ha concedido-sentencié con solemnidad-a partir de este momento me someto a todos y cada uno de sus mandatos, al igual que juro protegerla, ayudarla y socorrerla en cualquier momento y lugar, incluso si eso me costara la vida-deposité un casto beso sobre sus manos y luego alcé el rostro para verla sonriendo levemente-lo juro-dije tan alto que aquellas palabras retumbaron por las paredes mientras que mis ojos no se apartaban de los suyos-vuelvo a ser su sirviente…-dije por lo bajo de forma que solo ella pudiera escucharme al igual que ver mi traviesa pero sincera sonrisa.

Me incorporé y me posicioné a su lado recuperando la seriedad que requería el momento y sin perder tiempo los padres con un ligero movimiento de mano hicieron que la música regresara al salón y la fiesta continuara.
Todos los ojos estaban puestos en nosotros y mucha gente no dudo en empezar a acercarse a nosotros. Realmente aquellas cosas, al igual que bailar me molestaban, pero era lo que había aceptado al entrar en su mundo de nuevo. Una vida llena de lujos, una vida llena de joyas, brillos, luz. Una vida totalmente incompatible conmigo pero que aceptaría solo por mantenerme a su lado y protegerla en la sombra.

No obstante, en aquellos momentos solo podía pensar en sacarla de allí, llevármela lejos de todas aquellas personas y seguir disfrutando de su compañía, aunque solo fuese en silencio.
Ni si quiera en esos momentos podía tomar su mano y arrastrarla fuera de aquella multitud, solo ella podía indicarmelo. No si la sacaba a bailar.
Su mano estaba a escasos centímetros de la mía cuando de repente una multitud se arrejuntó a mi alrededor separándome de ella empezando a hacer miles de preguntas que me confundían y apabullaban.
Busqué a Mirana entre todas las cabezas comprobando que estaba bien a pesar de haber sido apartada y luego miré a todos aquellos locos queriendo saber mas del nuevo sirviente de la joven-disculpen, pero ahora mismo solo deseo hacer una cosa-sentencié ante la sorpresa de todos-señorita-me refería a Mirana haciendo que los presentes se apartaran como si una fuerza invisible hubiese abierto un camino hasta la peliblanca-me concedería este baile?-pregunté de manera encantadora sonriendo levemente al final haciendo que el corazón de todos los allí presentes se derritiera aplaudiendo.

Extendí mi mano y cuando ella estuvo cerca la tomé con delicadeza y la llevé hasta la pista de baile intentando recordar como se bailaba sin hacer mucho el ridículo. Todos los ojos estaban fijos en nosotros de nuevo. La música estaba lista y yo aterrado. Tragué saliva a la vez que mi mano se posicionaba sobre la cintura de ella y mi mano se recolocaba lista para el vals y cuando sonó el primer compás mis pies comenzaron a moverse por si solos de manera algo torpe. Fue en ese momento cuando no dudé en pegarla algo más a mi para que su largo vestido tapase mis torpes pies. Pero no sol fue por eso, la necesidad de tenerla cerca era aun mucho mas grande-sabes que nunca se me dio bien esto del bailar-reí por lo bajo sin apartarme de su oído pareciendo que nuestras cabezas estaban apoyadas disfrutando del baile y la música-siento si la escusa que le di a sus padres no fue muy creíble, pero como comprenderá no puedo permitir que piensen que un sirviente besó a la persona que es su ama, eso sería una osadía por mi parte que no volverá a ocurrir-dije por lo bajo a pesar de que esas palabras pesaban con fuerza en mi corazón y la felicidad que antes había inundado la sala poco a poco desaparecía-Mirana-la llamé por lo bajo dirigiéndome esta vez a su persona-no puedo hacer eso, no puedo corresponder tus sentimientos, no esta bien…-dije por lo bajo-incluso si no fueras una reina y aquí una noble seguiría siendo lo mismo-continué hablando por lo bajo-yo no te convengo-hice una pausa-estoy loco, majareta y aunque afirmes ser como yo sería imposible, pues aun no puedes entenderlo-sentencié aun completamente serio volviendo a sentir como me rompía en pedazos-por eso te he obligado a nombrarme tu sirviente, porque de esa manera nada podre suceder entre nosotros, al menos por mi parte-me rompía al contar semejante mentira. Cuando la había obligado?-por eso, esta es la última noche en la que me veras como tu igual, la última noche que me veas con esos ojos…-dije por lo bajo a la vez que la música cesaba y mis labios se acercaban a su mejilla depositando un casto y frio beso en ellos-lo siento, nuestra aventura termina tan rápido como empezó-dije sutilmente en baja voz mientras que todo moría entre el estruendoso sonido de los aplausos.

...

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Miér Feb 17, 2016 12:29 am



Come on little children!

— Lets lose our heads! —

Mansión Crims // Con Break & Emily



Era curioso cómo se daban las cosas, como la felicidad subía y bajaba igual que el juguete de un niño, un pequeño yo-yo de emociones, y para Mirana, eso era Break, era el niño que enredo su corazón con un pequeño hilo rojo, el mismo hilo que tantas personas dicen une los destinos, pero… ¿Cómo podría llamarle a eso destino? Simplemente su alma entera estaba enlazada en los dedos de joven hombre con bastantes facetas, tantas como un distante eco que se esparce en la lejanía, porque… ¿De qué otro modo podría explicar lo que estaba sucediendo entonces?
No quería pensar en nada, no quería sentir nada, solo… solo quería arrancarse el corazón para dárselo de una vez por todas, que jugara tanto como quisiera con él, que lo destruyera una y mil veces hasta saciar su hambre y luego regresárselo. No se molestaría en remendar los pedazos, ni siquiera los recogería, preferiría dejarlos tirados en el suelo como lo que eran, una completa basura… tarde se dio cuenta que eso era amar a Break, con él, hiciera lo que hiciera, dijera lo que dijera… jamás, nunca llegaría a su corazón, el alma del sombrerero estaba recubierta por enredaderas repletas de venenosas espinas, ella lo sabía, tantas veces las atravesó ignorando las heridas, los cortes y el veneno que invadía su cuerpo, todo lo hizo por amor, pero en ese preciso momento comprendió que todos sus esfuerzos eran en vano.
Break decía ser el caballero que siempre la protegería, sin embargo ¿Podría realmente considerarse de ese modo? ¿No era ella quien lo había buscado incansablemente? ¿No fue ella quien intento reparar su herida alma? ¿Acaso… no había llorado en su nombre, comprendiendo el dolor de su corazón y sintiéndolo como propio?
No… Break no era el caballero del cuento y Mirana la princesa que debía ser cuidada, desde un inicio los papeles de aquel fatídico cuento estaban invertidos, era ella quien sin un arma, sin siquiera un plan se lanzaba a rescatar el corazón de quien tanto amaba sin importarle lo herida que resultare, pero no todos los cuentos tienen finales felices, no siempre el estelar se queda con el amor de su vida, porque la vida no era un cuento de hadas, la vida no tiene rosas sin espinas ni finales repletos de algodón de azúcar. Y lo comprendió completamente en medio de un baile, adornado de frías palabras… “no puedo corresponder tus sentimientos, no está bien…”

Un, dos… un, dos, tres…

Contaba los pasos para no llorar mientras se esforzaba por hacer oídos sordos a sus palabras.

Un, dos… un, dos, tres…

Le decía que a pesar de estar en un mismo nivel, sería igual, ella no era para él, pero no le daba un porque ¿Qué tenia de malo que no fueran iguales? Nada en la vida era idéntico a otra ser, ni siquiera los gemelos eran 100% identicos, y ella lo sabía, solo se excusaba, intentaba darle una idea falsa, crearle una realidad para que no le doliera tanto su rechazo y sin embargo dolía, su pecho ardía como nunca antes, mucho peor que en el preciso momento en que se atravesó su corazón con una daga… no… eso no era nada, el dolor que sentía ahora era aún más grande que cuando lo vio desangrarse frente a sus ojos. Pero no era el rechazo lo que más le afectaba, lo que más le dañaba era que todo había sido la mentira, un torpe juego previo, Break habia creado una falsa esperanza para hacerla sentir especial, darle una probada del mismo paraíso antes de dejarla descender al infierno.

Un giro, una lágrima, y el sonido estruendoso de algo rompiéndose…

Ya no podía contar los pasos, no quería continuar en la mentira.
Seguía meciéndose a su son como una muñeca artificial mientras su agrietado corazón empezaba a esparcirse por el suelo, prácticamente veía los trozos ser pisoteados por su galante acompañante en la danza, sabía que era ilógico, aquello era una ilusión, nadie más veía los pequeños fragmentos de ese cristal siendo pisoteados, pero en ella no había nada típico, ni su mente, ni mucho menos su alma.

- Hazlo de una vez… –imploraba en su mente - Solo… date prisa y termina de romperme –sonrió amargamente, aquella mentalidad no era su típica alegría, discrepaba bastante de sus normal accionar y sin embargo seguía de pie, fingiendo ante el mundo de personas que nada ocurría, que solamente bailaban y conversaban de lo bello de su encuentro, de cómo el destino los había juntado - No me miren así… ¡No sonrían de esa forma! –finalmente había dejado de escucharlo, no aguantaba las miradas de las personas, no podía siquiera hacerse una idea de que les impulsaba a sonreír y aplaudir mientras ella estaba siendo cercenada por dentro ¿Les parecía cómico acaso? ¿Nunca les habían roto el corazón? ¿Era tanta su ignorancia para creer que eso era mágico cuando realmente no entendía como aún vivía?

Mil y un pensamientos rondaban su mente, cada uno más ilógico que el anterior, nada tenía sentido, ellos no la escuchaban, ellos no comprendían, ellos no sabían, pero aun así, a pesar de todo aquello… los odiaba, odiaba a los invitados de sus padres, quería que sufrieran como ella, tan solo quería…….

Mirana quería verlos arder en el fuego, volviéndose todo tan rojo como el infierno, adquiriendo el mismo matiz de los ojos de Break…

- ¡No! ¡No puedo estar pensando eso! –se recrimino a sí misma, casi culpa a su hermana pero ella no emitía palabra, hasta Iracebeth comprendía que no era momento de meterse con Mirana, no allí, no cuando ella sola estaba enloqueciendo - Pero… ¿Por qué no puedo? ¿Solo yo debo sufrir? ¿No sería mejor compartir todos el mismo dolor? –sonrió bizarramente, riendo por lo bajo, antes de abandonar el salón entre pequeñas carcajadas, pero no llego muy lejos, tan solo arribo a uno de aquellos amplios y desiertos pasillos - Ja… quiero verlos… quiero verlos romperse… –asevero pegando su frente a la pared, riendo de manera maniática, le encantaría verlos sucumbir, se lo merecían ¡Merecían morir! ¡TODOS DEBIAN MORIR! - ¿Pero… porque deben morir –se preguntó a sí misma en voz alta, no estaba pensando con lógica, no se entendía ni ella misma - Ah… es verdad… ellos se reían, ellos aplaudían mi dolor… por ello tienen que morir –sonrió ampliamente, asintiendo a sus propias palabras, antes de girar su rostro donde estaba justamente el culpable de su agonía- Ne Break… ¿Tu qué opinas? Seria bello que todos murieran ¿Verdad? Pero no degollados, eso les quitaría rápidamente el dolor –se separó de la pared, acercándose al sombrerero, tomándolo de aquel adorno que suplía una corbata, acomodándoselo con propiedad, con una calma tal que sería inaudito creer en aquellas gruesas lagrimas que rodaban por sus mejillas. Si, estaba enloqueciendo, pero mientras lo hacía, no se daba cuenta de lo rota que se encontraba - Matémoslos Break… que ardan en el fuego… quiero que sufran, que lo hagan como yo lo hice… ¿Lo harías por mi verdad? Tu… tu siempre haces lo que yo te pido ¿Ci-cierto? –su voz se rompía, sus ojos se entrecerraban y sus mejillas enrojecían por las desbordantes lagrimas - *N…ne… no… no te quedes callado… ¡Respóndeme de una vez! Quiero oírte decírmelo –sus piernas no resistieron el temblor de su cuerpo, acabando por caer de rodillas frente a Break, pegando su frente a sus piernas, agarrándose con fuerza de su ropa. Sus pequeños hombros temblaban inconsoladamente, sus sollozos eran fuertes, mientras que sus lágrimas mojaban sin piedad el calzado ajeno. Comprendía que no debía mostrarse así, debía ser fuerte, pero ¿De qué le sirvió ser fuerte tantos años? Estaba soltando el dolor que contuvo por tanto tiempo, toda su agonía - ¡Cállate! –bramo sabiendo que le diría que se levantara, que no era propio de alguien de su altura posarse a los pies de su sirviente, pero no le interesaba, nada le importaba… no le importaba que todos murieran o vivieran, solo quería escucharlo decir aquello, una vez más, tan solo una oración “Haría lo que fuera por ti mi reina” - Solo dímelo… dime que lo harías… ¡Quiero oírlo! –volvió a ordenarle sabiendo que volvería a sumirse en aquel circulo de necesitado cariño, el mismo que tantas veces imploro sentir y sin embargo supo que no le daría en la vida, solo volvería a engatusarla, complacerla unos segundos antes de soltarle la verdad. Y tembló, todo su ser casi colapsa cuando el tacto ajeno se posó en sus cabellos - N…no… no… no lo hagas –como un pequeño conejo asustado se separó de él, retrocediendo aun sentada en el suelo, hasta terminar en un rincón del pasillo, abrazándose a sí misma, estaba en su pequeña burbuja. Si la tocaba, si se atrevía a ponerle un dedo encima y hablarle con ternura caería de nuevo, otra vez su corazón se armaría para romperse y no se sentía con fuerza para aquello, no otra vez, no una nueva oportunidad - ¿Por qué… Break? –balbuceo entre sollozos - **¿Por qué… lo hiciste? –se soltó de su pequeño abrazo para mirarlo, desde esa posición tan agónica, su corazón no latía, o ella no lo sentía repiquetear. Quizás finalmente había muerto de amor, ella sería la prueba clara de que era factible morir de un sentimiento tan dulce - Si no me querías realmente… sino sentías nada por mi… ¿Por qué? –un pequeño sollozo la corto, no se atrevía a mirarlo, porque el dolor no fue por su rechazo, su agonía estaba basada en la mentira, le hizo pensar que la quería realmente para luego romperla - Lo hubiera comprendido… si no me querías… s…si tu… si tu no sentías nada por mi… pude aceptarlo pero… pero yo… –su diestra apretó con fuerza su pecho, el dolor era tanto que en cualquier momento explotaría - No tuviste que mentirme… tus besos… tus palabras… todo… ¡Todo fue una mentira! ¿Cómo pudiste hacerme eso? –apoyándose en la pared se levantó, sus piernas aun temblaban pero tuvieron la fuerza necesaria para salir al jardín. La lluvia parecía haber vuelto con más fuerza, los truenos y relámpagos adornaban el cielo, mientras la joven de blancos cabellos miraba aquel espectáculo admirando como el cielo lloraba con ella, sintiendo todo su ser volverse la nada misma, era un cero a la izquierda, al menos eso era para Break - Te dije que te amaba… que nada me importaba, solo tu Break… –se viro a él sonriendo con ternura, sin embargo sus ojos estaban podridos, eran cuencas vacías donde antes se reflejaba su alma - Dijiste que teníamos solo una noche para ser iguales ¿Verdad? Entonces si te dijera que me amaras toda esta noche hasta que el sueño acabe… ¿Lo harías? –su sonrisa ahora era de soledad - No… no lo harías, porque sería una mentira… tu no me amarías porque no sientes eso por mi… Break quiero pedirte un favor –cerro sus ojos, respirando de manera honda una última vez, quería sentir ese exquisito aroma a tierra húmeda, sumiéndose en los recuerdos donde las fiestas de té no se detenían por el mal clima, aquella época donde nada más que su mutua compañía bastaba. Pero fue entonces, en el momento en que su mente llego a la cúspide de felicidad cuando todo lo malo regreso, aquellos perfectos besos, la dulce mentira y la cruel verdad - Si esta noche somos iguales, si puedo pedirte todo lo que quiera –se acercó a él tomando su mano, aquella donde siempre portaba ese bastón que desenfundo colocando el filo en su propio pecho, una escena similar a su encuentro, pero ella no era como Break, no se la podría atravesar sin repercusiones - Ya no lo necesito… quiero que lo mates por mi –sus vacíos ojos se clavaron en aquel hermoso rojo, quería que se deshiciera de su corazón, le había causado tanto dolor y mientras estuviera junto a Break sufriría una y mil veces en su nombre - No te preocupes… ya se rompió, volvió a unirse y fue pisoteado muchas veces… no sentiré nada, ni siquiera ahora lo escucho latir, pero sé que si lo dejo ahí volverá a recomponerse… no debo darle la oportunidad ¿Verdad? –musito caminando contra él, encajando el filo de la espada en su pecho - ¿Lo ves? No duele… ni siquiera grito al sentirle –aseguro sosteniendo el filo entre sus manos, apretándolo con fuerza ante la resistencia del albino - Si tú no puedes hacerlo, déjame ayudarte… una ama siempre debe asistir a su sirviente –confirmo dando un paso más, atravesando su piel con la espada, notando como el blanco de teñía de rojo pero, aunque la herida era profunda no podía tocar su corazón - ¿Por qué te resistes? No es tan grave Break… solo déjame dejar de sentir –apoyo su cabeza en el pecho contrario, le agradaba su calor aun cuando estaba bajo la lluvia, desangrándose con lentitud, esperando el golpe de gracia en su cuerpo.

Ella lo amaba, él la amaba, pero el bufón y la reina no pueden estar juntos, era imposible que aquello resultara, desde un inicio estaba destinado al peor final.
Ambos sabían que su historia siempre fue trágica, entonces… ¿Por qué no darle un final igual a su particular obra?

- ***Break… te ordeno que me mates…

Una última orden que insistía en que el telón se bajara, que el cuento llegase a su final.
La obra debía culminar, la reina dio su orden y el bufón debía obedecerla, aun cuando fuese imposible de aceptar.

_____________________
*Referencia de aspecto
**Referencia de aspecto
***Referencia de aspecto

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Re: Come on little children! Let's lose our heads! || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Miér Feb 17, 2016 12:30 am




Come on little children!

— Lets lose our heads!  —





















Como tenía que sentirme en aquel momento? Después de volver a destrozar a Mirana? Después de haberle dado esperanzas sobre nosotros, después de decir que estaría allí con ella como en Wonderland, protegiéndola. Como podía decirle eso si yo era el primero que la heria? No debimos de habernos encontrado de nuevo. No pertenecíamos al mismo mundo, ella ni si quiera debería de estar allí. Porque? Porque siempre hacía daño a los que quería sin si quiera darme cuenta?  Mi dulce y bella Mirana, la estaba arrastrando conmigo a la oscuridad. No podía hacer eso. Pero que podía hacer para que no me siguiera?
Estaba vacío. La sangre ya no corría por mis venas. Me había quedado helado después de todas esas palabras. Roto por completo a pesar de ella seguramente lo estuviera pasando peor. Yo solo...no podía sentir nada a pesar de ser ella quien me miraba completamente rota a través del espejo.

Nada. No ocurría nada en mi. A pesar de que la amaba...tan insensible me había vuelto que ni si quiera verla de aquella manera me provocaba nada? Era un monstruo y tampoco sabía como remediarlo. Me daban ganas de llorar a carcajadas.

Mirana se escapó entre sus manos antes de que la música si quiera terminase y sin pedir disculpas salí corriendo tras ella. Solo ella me importaba en aquellos momentos aunque mi cuerpo y corazón estuvieran mas fríos que un tempano de hielo. Todas las risas habían terminado y el salón volvía a llenarse de chismorreos mientras que un aura oscura se extendía no muy lejos de allí.
Rápidamente la encontré en uno de los pasillos pegada a la pared murmurando cosas completamente diferentes a como se suponía que debía ser ella, pero no deseaba decir nada hasta que acabó de hablar o eso le pareció haciendo que diera un paso volviendo a parar en seco cuando escuchó su nombre de golpe-Mirana yo…-solo pude decir por lo bajo antes de que ella volviese a tomar la palabra haciendo que callara sorprendiéndome por aquel comentario de ella. Pero era cierto yo no podía negarme a ninguno de sus deseos-claro que lo haría pero…-de nuevo me gritó con fuerza haciendo que mi corazón pareciese despertar por un momento viendo como caía a mis pies y rápidamente yo me agachaba para recogerla-Mirana por favor…-no sabía que hacer al verla llorar de aquel modo-si puedo hacer algo…-de nuevo me callé ante aquel fuerte grito. Era normal que estuviera así, incluso eso lo entendía, pero no podía dejarla sola. En realidad el alma se me partía, estuviera donde estuviera, sentía como lloraba desconsoladamente mientras que yo no podía sentir si quiera una ínfima parte de lo que ella lo estaba haciendo.

Mis manos se posaron en los hombros de ella para luego ir deslizándose lentamente hasta abrazarla contra mi cuerpo cuando de golpe se separó de mi cuerpo como un animal herido, como yo. Avancé de nuevo hasta su posición pero esta vez sin tocarla, había sido una orden y no volvería a hacerlo más si ella no lo deseaba-yo...no puedo entender ese sentimiento, mi reina...aun no puedo…-dije por lo bajo agachando la cabeza como implorando su perdón-además si lo hiciera…-se mordió el labio sin poder decir todo aquello que deseaba-por favor…-susurré hasta que volví a escuchar sus palabras acabando por entrar en cólera al final al verme completamente desbordado al igual que ella-no me mentí! Yo no miento! Jamás le dije que la amaba! No puedo! No puede entender eso? Yo no…-poco a poco me volví a calmar-no puedo…-dije por lo bajo a punto de romper a llorar a pesar de que me contuve siguiéndola hasta el jardín sin si quiera pensarlo.

Aquella expresión, aquella sonrisa loca y esos ojos vacíos los reconocía perfectamente. Esa expresión era la mía cuando perdía totalmente la cordura, esa que todos los días se reflejaba en el espejo cuando me miraba en él. Esa expresión que tanto odiaba y no podía controlar.
No podía mentirle, a ella no por lo que volví a asentir-si...lo haría…-vi como cambiaba su sonrisa quedándome algo más tranquilo solo por unos segundos hasta que notó como su espada era desenfundada y llevada hasta su pecho por su propia mano a la vez que avanzaba sin dejar de hablar-no...para…-dije por lo bajo de manera inaudible sin saber que hacer paralizado ante aquello-no…-volví a repetir en un segundo pero mis pies no se movían del sitio mientras ella continuaba avanzando hacia mi haciendo que la espada se enterrara mas en su pecho.
Intenté sacar la espada consiguiendo que solo la punta quedara dentro y ella apoyara su cabeza contra mi pecho dejando que la lluvia nos empapase poco a poco escuchando aquellas palabras que se clavaban como dagas en su corazón inexistente-no...puedo…-volvía a decir entrecortadamente-no…-solo podía balbucear hasta que escuchó la última orden de su ama y algo dentro de mi se encendió separandola bruscamente de mi cuerpo-no!-grité a la vez que arranqué la espada de su pecho ensangrentado tirando lejos volviendo a abrazarla contra mi escondiendo mi cabeza en su cuello-no puedo hacerlo...jamás podría hacer eso Mirana...yo no puedo destrozar lo que me acompañó siempre en mi soledad, en mis tristes y grises días, incluso antes de llegar a Wonderland, no puedo asesinar a quien me dio la luz…no puedo…porque aun en tu estado...sigues iluminandome...eres tan brillante que me ciegas...-gimoteé sintiendo como mis ojos se anegaban de lagrimas-la protegeré...siempre haré eso, la protegeré de usted misma, de mi si hace falta…de quien usted me pida y si desea que mate a todos los que están en esa sala, todos los que se rieron de su tristeza, si eso la hace más feliz lo haré con gusto, porque ellos no son nada para mi, solo usted importa-todo era un caos en mi mente-si usted muere yo iría detrás...ya he perdido demasiadas cosas importantes para mi y si a perdiera a usted...moriría, me volvería completamente loco-las lagrimas resbalaron por mi rostro-tienes que vivir…-de nuevo dije entre lagrimas volviendo a tratarla con esa cercanía que no debería haber traspasado en ningún momento.

Llegados a aquel punto solo podía hacer una cosa.
-Mirana…-dije con voz muy suave abrazándola aun con más fuerza contra mi cuerpo-quieres que todo cese verdad?-repetí sus peticiones anteriores-quieres que todo acabe cierto? Tanto que estas dispuesta a darme tu vida no?-continué preguntando a pesar de que ella no contestara o no hiciera falta contestar-por eso yo...haré que todo desaparezca…-dije por lo bajo separandola levemente del calor de mi cuerpo que se había manchado con la sangre que dejaba de brotar de su cuerpo. Aun así no le di mucha importancia pues sabía que no moriría por aquello pues su corazón estaba intacto. Mis ojos miraron fijamente los suyos y todo comenzó-vas a olvidarme Mirana, todo lo que hemos vivido, Wonderland no es mas que una ilusión, toda tu vida allí solo ha sido un sueño, incluso yo he sido una ilusión, un loco que conociste en un extraño sueño...-hablé en baja voz sintiendo como el dolor era casi insoportable-jamás nos hemos conocido, puede que ahora al despertar mi cara te sea familiar por aquel sueño, pero en realidad jamás nos hemos visto-hice una pausa-yo seré tu sirviente y tu siempre habrás sido hija de estos nobles quienes no son tus padres…-sonreí amargamente sintiendo como mis fuerzas se iban perdiendo alrededor de sus hombros-por eso...me olvidaras por completo y todo en tu corazón estará bien, porque todo habrá sido un sueño, una ilusión-continué sonriendo dejando que mi poder hiciera mella en ella creando una neblina sobre aquellos recuerdos verdaderos convirtiéndolos en solo una ilusión, una tonta y absurda pesadilla.

Vi como sus ojos se iban cerrando por el cansancio mientras que intentaba hablar, pero no importaba cuando dijera, ya estaba hecho. Deposité un beso sobre sus labios con cuidado aun estando ella despierta-te amo…-dije inconscientemente sintiendo como en ese momento mis ojos se anegaban de lagrimas cayendo sobre su piel-es hora de olvidar todo lo que te ha hecho daño…perdoname Mirana…-sonreí amargamente viendo como acaba por dormir entre mis brazos haciendo que mi llanto se volviera inconsolable abrazándola con fuerza contra mi cuerpo que no dejaba de temblar.

Los minutos pasaron y una vez me hube calmado la cargué en brazos y volví a entrar en la mansión dirigiéndome hacia su cuarto para entrar con ella dejándola reposar sobre la cama. Me senté en el borde de esta y acaricié sus blancos cabellos blancos-ahora todo esta bien. No dejaré que nadie te vuelva a hacer daño...ni si quiera tu, ni si quiera yo-sonreí amargamente sin dejar de acariciar su rostro y cabellos-todo esta bien-volví a repetir-el monstruo se queda solo y la chica vive…-me levanté de la cama-me parece justo…-dije por lo bajo sin que aquella amarga mueca se borrara de mi rostro volviendo a salir de allí para avisar a los invitados de la indisposición de la joven dama tapando la sangre de mis ropas. Después de eso regresé con ella sosteniendo su mano toda la noche sin dormir.
Ella era mi prioridad, siempre lo había sido, siempre lo sería, jamás la dejaría.
La noche era muy larga.

Entonces fue en ese momento cuando la perdió.
En ese momento el caballero se dio cuenta de que
amaba a la princesa.

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