This is real Wonderland? || PV Mirana

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This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Mar Feb 16, 2016 11:32 pm




This is real Wonderland?

— Yes, it is —






















Cuanto tiempo había pasado desde la última vez que había soñado con aquel extraño pero mágico país? Cinco años? Ocho? No...diez? Tal vez 100? No podía recordarlo con exactitud pues todas aquellas vivencias a veces se inmiscuían en mis asuntos nublando mi juicio.
Ver una tetera volando, o un conejo con traje paseando por la ciudad era algo casi normal para mi a pesar de que allí no se encontrara nada. Había aprendido a vivir con ello, era lo mejor que podía hacer, ya que jamás lograría superar aquello. Demasiado tiempo allí encerrado.
Como había podido regresar a la realidad? Tampoco podía contestar a eso exactitud, quizás si contestara primero porque había decidido crear toda aquella locura sería mas sencillo, aunque lo dudaba, ya que esa respuesta era la única que tenía clara. Porque el mundo real era demasiado oscuro y gris para mi como para continuar viviendo en él, por eso había dejado salir a flote mis mayores disparates de una mente ya enferma que solo logró contagiarse aun mas. La mente de un monstruo con forma de niño y ahora adulto, Break Regnard, El sombrerero loco, Xerxes Break.

Desde aquella colina se podía ver como el sol se estaba ocultando al atardecer y la brisa soplaba con fuerza removiendo mis cabellos. Porque aquella sensación se me hacía tan familiar? Algo en mi pecho se revolvió.
Aquello ya lo había vivido, hacía años, muchos años atrás, pero no allí, no en aquel lugar tan parecido a lo que una vez había sido el bello prado donde tomábamos el té al atardecer, Mirana y yo.
Yo había estado allí durmiendo cuando un ruido me había sobresaltado y mis ojos se habían posado en los de una joven de cabellos blancos que me había dicho que se había perdido y si sabía como podía regresar a casa a lo que conteste que no, de una manera loca y enrevesada, pero aun así me entendió y decidió quedarse a tomar el té con aquel viejo loco.
Una pequeña y cálida sonrisa se formó en mi rostro.
Mirana...aquel extraño personaje que se había colado en mi vida junto con aquel país. Porque a pesar de los años pasados no me lo podía sacar de la cabeza? Aquellas sombras continuaban apareciendo generandome más sentimientos cuando lo único que yo quería en aquellos momentos era estar solo, completamente solo...como debía ser.

Pero aquel día, estaba marcado a fuego en mi mente. Mirana. El ardiente sol estaba sobre nosotros, en aquella ladera de la colina dejando que nuestras siluetas borrosas se dibujaran sobre el verde césped. Aquel calor aun permanecía en mis rostro igual que el brillo de sus ojos y su olor. De encontrarnos esta misma tarde, después de tanto tiempo estaba seguro de que no habría un final feliz como el de aquel entonces. Pero eso era imposible, ella continuaba encerrada en aquel caótico mundo. Yo, sin embargo, permanecía con todas aquellas historias a mi espalda.
Si nos encontráramos de nuevo ese día las cosas serían muy diferentes a las del primer encuentro, sería justo al revés...

-Dejame en paz, solo vete-gritaría enfadado soltando su mano sin ninguna razón
-No te vayas-dirías volviendo a coger mi mano intentando retenerme a tu lado por más tiempo para pedirme explicaciones.
-Eres tan molesta!-volvería a gritar comenzando a caminar por delante sin mirar atrás preguntándome si era aquello lo que realmente quería.

Una auténtica pesadilla.
Un ruido me sobresaltó y busqué su procedencia con algo de urgencia sintiendo como mi corazón latía apresurado, no por miedo, si no por emoción. Sería ella? No. Como se me podía pasar si quiera esa idea por la cabeza? Ella jamás volvería a aquel lugar. Ella directamente no estaba en este mundo.
Me apoyé en un árbol que estaba detrás de mi y suspiré con fuerza cerrando los ojos intentando descansar intentando centrarme en otras cosas.

Tenía razones para seguir adelante, entonces porque en aquel día todas aquellas sensaciones de aquel entonces me provocaban semejante desazón? Acaso aun anhelaba la esperanza de encontrarme con ella y poder...hablar? Tal vez tomar un té? Besarla como nunca lo había hecho? No lo sabía...quizás si pudiera verla una vez más... Pero eso era imposible, continuaría pudriéndome. No importaba cuantos años pasaran, no moriría porque no podía. Esos habían sido los resultados. Un demonio que no puede ser destruido, que, aún, no puede morir aunque lo anhele con todas sus fuerzas. Las ideas optimistas para mi futuro habían sido desechadas por completo. Era cierto que tenía a la esperanza de reencontrarme con mi hermana, que tenía que mantener mi promesa con él, que no podía dejarle solo porque si no se perdería, pero también estaba mi deuda para con el infierno que me había proporcionado una angustia eterna. Debía de poder compaginar todo aquello. Atar esos cabos sueltos y finalmente desaparecer en el mar de la desesperación que se reflejaba en la sombra que me seguía a todas partes deseosa por deborarme. Pero no importaba, esta bien desaparecer. Asi era como realmente pensaba a pesar de conservar siempre esa amplia sonrisa para todos. Nadie se daba cuenta de lo desesperada que se veía desde mi interior, ni si quiera Kevin se había dado cuenta, pero él no tenía la culpa de nada, el único culpable allí era yo, por eso debía de encontrar algo que le atara a este mundo, algo incluso mas fuerte que nuestra relación y podría irme sin remordimientos de una vez por todas...o esperar a que todo finalizara para él, haciendo un acto de valentía salvandole del peligro. Eso tampoco estaría mal. 
Ya había cumplido una de mis promesas para con mi progenitor. Me había vuelto, grande, había sobrevivido, se me recordaría por muchos nombres, ahora ya podía volver a ser quien un día fui, el solitario Break al que no le importaba nada, el que debía continuar solo maldiciendo a todo aquel que se acercara a él. Todo por su seguridad, nadie debía conocerme, nadie entraría de nuevo en mi. Ignora todo, no prestes atención, solo sigue adelante con tu patética existencia. Ojala pudiera volver a aquellos días de verano cuando aun era solo un niño encerrado en un cuerpo adulto dentro de aquel hermoso país de maravillas e ilusión, cuando me creía completamente recuperado de mis dolencias y mi desesperación, cuando pensaba que mi alma aun no había sido tomada por una sombra negra que todo lo había arruinado. Esos día en los que me empapaba la luz.

Pero no podía vivir en el pasado, no se me estaba permitido y aun así lo hacía. Seguía rememorando una y otra vez aquellos fantásticos días cuando la triste realidad me decía que era un viejo de miles de años encerrado en un eterno cuerpo de 28 años esperando por algo que nunca llegaría. Una silueta borrosa que de nuevo me hiciera recordar aquel abrasador sol que aun seguía quemando mi rostro diciéndome con una encantadora sonrisa “vamos a jugar de nuevo” haciendo que me tambaleara de la emoción.
No obstante aquello no pasaría, nadie aparecería, nadie me diría aquello, por eso todos los días me levantaba pesadamente recorriendo diferentes caminos que nunca me llevaban a donde quería pero que siempre parecían el mismo, pues no veía, solo observaba recuerdos del ayer para no olvidar la calidez de su pecho anhelando un sueño imposible. Volver a estar a su lado.
Si no podía estar a su lado entonces que hacía? Aferrarme al pasado, porque una vida sin ella no era vida? No quería despertar del sueño en el que vivía, en el que estábamos los dos juntos para siempre

La infancia es el reino donde nadie muere.
Desde cuando me había sentido así? Tal vez desde siempre solo que cuando era un niño aun no sabía lo que era el amor, un sentimiento demasiado complejo que hasta que se experimenta en primera persona nadie sabe como describirlo. Quizás muchos se acerquen, pero no es suficiente y menos explicárselo a un niño que fingirá no haberse enterado alegando que es una soberana estupidez y que el nunca sentirá tales cosas. Pero acaso yo no era igual que esos niños? No podía sentir. Entonces era imposible que me sintiera de esa forma hacia Mirana. Era imposible. Yo no, no podía amar, aquello no se podía llamar amor. Además fuera lo que fuera jamás podría saber que había sido...y aun así, a pesar de todo aquello, a pesar de saber que debía seguir adelante y olvidar a aquella persona tan importante para mi y que ahora era un completa extraña me encerraba en mi mismo no queriendo enfrentar el mañana. Por eso mismo pintaba mis manos de rojo para matar los aburridos días. Porque había elegido estar solo siendo un podrido joven de 28 años orando día tras día pidiendo volver ver aquel fantasma y su encantadora sonrisa llena de color una vez mas, pidiendo que me llevara con ella de alguna manera.
Acaso Mirana había sido real? Quien me decía que había existido? No había nadie mas que la hubiera conocido para que me dijera que ella había sido real...

Porque te angustias pequeño? No te das cuenta de que ese día no volverá? Aunque duela...no lo hará...

La voz de la reina de corazones resonó en mi cabeza haciendo que cerrara los ojos con más fuerza notando una gran presión en mi pecho-te equivocas, si que volverá y no dejara que nadie toque ese recuerdo, es mio!-grité al aire sintiendo como mi pulso se aceleraba de golpe y mis ojos se fijaban en una silueta de cabellos blancos cerca del lago dejándome sin aliento.

Al fin lo comprendía.
Ella era real, yo era el fantasma. Yo era el que había permanecido en aquel ayer estancado mirando la vida pasar desde atrás de su figura con aquella hermosa sonrisa que permanecía inmutable-He muerto, lo siento-dije por lo bajo de forma que ella no pudiera escucharlo pensando en que ya no era el loco sombrero que una vez ella había conocido. Lo mejor sería irme de allí sin si quiera ver su rostro. Que cruel, pero así era la vida. Debería decir adiós? Trague saliva. No estaba preparado para eso, no quería olvidarla, no quería irme de allí, no diría adiós, pero debía marcharme de allí-Mirana...a...di...-susurré por inercia dándome cuenta el segundo de que había cometido un error y de que no podía terminar esa maldita palabra.
No te gires, no te gires, por favor. No lo hagas, no te voltees, no estires tu brazo hacia a mi implorandome que no diga cosas tan solitarias, no me pidas que me quede contigo, no lo hagas porque si no...si no lo haré.
Mi corazón estaba totalmente alterado y mis pies no respondían. Debía moverme, si no me descubriría y todo se habría terminado.

...sentía como poco a poco me iba convirtiendo
en una estatua de sal.

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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Mar Feb 16, 2016 11:36 pm



This is real Wonderland?

Lagos // 11:30 // Con Break




¿Qué podía decir ahora de su vida? ¿Qué era lo que ella llamaba vida precisamente?

Sentía sus parpados cerrarse mientras rememoraba viejos días, aquellos recuerdos que en cualquier película antigua se volverían en tonos sepia ante la enorme melancolía que tenia de ellos, esos bellos ayeres en un mundo donde los gatos gritan groserías y desaparecen tal cual llegaron, donde la música alocada resuena por cada rincón, donde hasta las más pequeñas criaturas tiene el don de la palabra, las setas son tan enormes que sirven de cómodos asientos y las fiestas de se te llevan a cabo durante el día o la noche… y en las cuales, él se encontraba presente…


No deberías pensar en eso Mirana… al final su corazón fue mío


Esa voz, aquella condenaba voz rondaba sus pensamientos cada vez que intentaba recordarle a él ennegreciendo sus hermosos recuerdos. Aquel hombre de cabellos claros y mirada rojiza, el famoso sombrero loco de Alicia para muchos, pero para ella sencillamente era Break, el hombre que lograba arrancarle una sonrisa aun cuando la situación era todo lo contrario a la felicidad, el único que en su vida había amado y gracias a quien dudaba llegara a enamorarse de alguien más, al menos mientras su recuerdo siguiera latente en su pecho jamás le olvidaría, se había grabado en ella de tal modo que le era imposible siquiera pensar abandonar aquellos recuerdos.

Lo curioso del amor es como te hace sentir, tan feliz en algunas ocasiones pero tan desdichado en otras y justo en aquellos momentos era ambos a su vez, un sentir tan agridulce como ciertas tartas que su hermana degustaba, y todo había comenzado aquella cálida mañana donde la familia Crims, como tantas otras veces, decidió festejar un pequeño evento al cual cientos de personas asistieron, todo con tal de poder tener negocios con la acaudala familia, pero como tantas otras veces la mente de Mirana se encontraba lejos de tanta actividad. Escucha las presentaciones, intentaba demostrar sus mejores modales, todo con tal de no molestar a los nuevos y únicos padres que había conocido, sin embargo, estaba segura de que todo hubiera seguido normalmente si tan solo no hubiera salido a conversación su mayor interés, las fiestas de té, aquel precioso habito que tan arraigado tenía en su sistema pero que lentamente comenzaba a olvidar.

No precisamente los olvidaba por encontrarse en un país donde no era típico celebrar una ceremonia como esa, al contrario, sus padres tenían aquel habito con ellos pero, a cuantas más de aquellas celebraciones asistía mas se daba cuenta de lo vacío en su alma, la necesidad de volver a esos alocados festines, bailando sobre la mesa, cantando y festejando su no cumpleaños una vez más.


- Si me excusan… debo irme… no me siento bien ahora – bajando su mirada levemente acuosa se viro emprendiendo camino, ni las preguntas de su padre, la preocupación en el rostro de su madre o siquiera la manera en que los invitados le observaban la retuvo, nada de eso le importo mientras sus blancos tacones resonaban sobre el empedrado del jardín, simplemente quería irse lo más rápido posible.


Y por ello ahora se encontraba en aquel sitio tan alejado de su hogar, sus blancas prendas contrastaban perfectamente con los delicados adornos de hilos negros y rosas azules que portaba, el calzado derecho termino con su tacón roto luego de que tropezara con una roca durante su huida dejándole inservible como a su par, sin más remedio se los quito notando lo frio de la arena cerca del precioso lago, contrastando con la calidez del sol sobre su cabeza la cual elevo notando el mismo despejado, sin siquiera una nube que apaciguara el calor.

Suspiro con pesar, en días como aquel era cuando más le extrañaba, añoraba tanto aquellos momentos donde escapa de sus deberes en el castillo, escabulléndose de todo mundo hasta hallarlo en un pequeña colina invitándole a divertirse con ella, jugar a cuanta tontera se les viniera a la mente o simplemente hablar de manera tan enredada arrancándole una sonrisa o pequeña risa a la peliblanca.


Debes ser la única que ríe mientras llora al mismo tiempo Mirana… eres tan rara hermana


Cuanto deseaba callarle, pero tanto ella como su hermana eran una dentro de su menudo cuerpo, y ello significaba que debía tragarse cualquier tipo de represalia, intentando escucharle aunque fuera una idiotez tremenda. Iracebeth jamás seria amable con ella, en especial luego de que sus manos terminaran con su alocada vida, pero la reina roja lo merecía, Mirana siempre le entrego todo con tal de verla feliz, y aun así… aun así ella… aun así ella se había atrevido a quitarle lo único que deseaba conservar a como diera lugar, no tenía derecho alguno para quitárselo del modo que hizo.


- Break… -susurro al viento, deseando que de algún modo lo regresara con ella, deseaba con todo su corazón el volver a verle nuevamente, poder pedirle que se quedara con ella, y por fin, aun cuando pudiera rechazarle, decirle lo que siempre había deseado y jamás pudo, confesarle la manera tan pura y sincera en que lo amaba.


Suspiro cerrando sus ojos mientras la brisa movía sus cabellos, y el agua del lago empapa sus pies descalzos al ser arrastrada por la corriente, todo aquello le hacía saber que seguía viva, aun después de la muerte, porque se había suicidado en Wonderland ¿Cierto? Ella mato a su hermana y después acabo con su propia vida, no podría haber sido de otro modo, entonces… si ella seguía viva, eso quería decir que posiblemente, aunque la probabilidad fuera mínima, quizás él, pudiera ser que él…

Mirana

Un susurro apenas audible, pero dicho de modo lastimero por una voz que conocía a la perfección, tanto que sus ojos se abrieron de asombro, seguramente su mente le estaba jugando una broma, era posible que su hermana aprendiera a imitar voces de algún extraño modo, con Iracebeth todo era posible pero, si fuese así ¿Por qué ahora no se burlaba de ella después de ser tan crédula? Eso solo significaba que estaba tan en shock como ella misma, y si era así…


- ¿Break…? –pregunto con temor a flor de piel, virándose robóticamente. No lo negaría, estaba asustada, casi petrificada, pero necesitaba hacerle frente a la realidad, saber si aquello era una jugarreta de su retorcida mente o si en serio había un modo de que aun pudiera estar a su lado.


Los violáceos ojos de Mirana se posaron en su figura, su cabello, su ojo visible, incluso analizo cada centímetro de su faz la cual no cabía en la sorpresa, sin duda era él, tenía que ser Break, el sombrero de quien estuvo enamorada tantos años, la manera en que su corazón palpitaba erráticamente no podía engañarla. Con temor, sus pies temblorosos se movieron, quien la viera de lejos la creería una muñeca de cuerda moviéndose con el último gramo de energía que su cuerpo aun poseía, pero ¿A quién podría importarle? Él estaba ahí, tan cerca que casi podía tocarlo, pero no lo hizo, tenía miedo, miedo de perderle nuevamente, terror de que apenas sus dedos rozaran su piel se volviera cenizas y su loca mente terminara de romperse como ya había sucedido antes, después de todo lo que le mantenía aún viva era la gratitud para con sus padres y la esperanza de verle una vez más.


- ¿Eres tu… verdad? –nuevamente sonrió con sinceridad, sus ojos empezaron a acuarse mientras la yema de sus dedos rozaban sus mejillas, retrayéndose al notar que era real y no una triste ilusión –El sombrero de Wonderland… mi sombrerero… -su pequeño corazón latió con fuerza, hacía años que no lo escuchaba palpitar tan erráticamente, al menos no desde el momento en que supo que se había enamorado de él, y ahora volvía a tenerlo con ella, porque se quedaría a su lado ¿Verdad? Debía hacerlo, tenían que estar juntos aunque fuera solo para recordar viejos tiempos.


Mirana no lo soporto, sus lágrimas cálidas y cristalinas rodaron por sus tersas mejillas, tocando aquella magistral sonrisa para culminar en su barbilla y finalmente morir sobre la gramilla bajo sus pies. Lo tenía frente a ella, la emoción fue tanta que no se midió y termino abrazándole, nombrándolo mil y una veces en susurros ahogados solo por tener su cara pegaba a su torso, empapándolo de sus cálidas lágrimas. Lo sentía bajo su faz, lo sentía mojarse por su llanto, y sobre todo, lo sentía en su corazón.






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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Mar Feb 16, 2016 11:39 pm




This is real Wonderland?

— Yes, it is —






















Porque? Porque me miras? Porque no te vas? Todo estaba bien, todo iba según el plan, porque siempre tenía que salirse de este? Si ella se sale tu debes continuar, haz que no la has visto, que no la has oído, solo continua y vete de aquí.
Pero no podía hacer eso, no a ella, simplemente no podía.
Sin darme cuenta y antes de mediar palabra tenía mi mano sobre su rostro comprobando que era real. No era un espejismo, no era un fantasma, no eramos barcos que se cruzan sin verse en una noche de niebla. Hoy el cielo estaba completamente despejado.
Mis ojos se clavaron en los contrarios pero mi cuerpo no se movió a pesar de que mi tranquilo corazón se agitó de golpe. Solo ella podía provocarme aquella desagradable pero cálida sensación-Mirana...-susurré en un hilo de voz a la vez que mi mano se movía por si sola alzándose con timidez pero al segundo volvía al punto de inicio guardándose de tocarla a la vez que sus brazos me rodeban con fuerza. No podía hacer eso, no ahora que sabía el pecado que yo mismo engendraba en mi interior y toda la sangre que llevaba en mis manos.
Asentí ante sus palabras-si, soy yo, Break…-sonreí levemente para luego quitarle un poco de hierro al asunto ya que aquello estaba siendo demasiado dramático a pesar de que mi corazón y me mente estaban conmocionados-pensé que todo esto era una cruel broma del destino, pero ya veo que no-susurré con una leve sonrisa en mi rostro a pesar de sonar completamente inexpresivo sin ninguna clase de sentimiento, como un robot. Realmente me estaba controlando demasiado, pero que podía decir, los años me habían cambiado, ahora era un monstruo que solo contaba los días en el calendario esperando su muerte para no dañar a nadie más.

Que debía hacer? Que debía decir ante tal declaración? Mad Hatter. La echaba de menos, pero no podía decirlo aunque me muriera de ganas de hacerlo, no, ese terreno estaba prohibido. Mis sentimientos parecían que volvían a entrelazarse con los de ella, esos sentimientos que tan firmemente había guardado bajo esa cálida y retorcida sonrisa  ahora desaparecida de mi rostro.
Debía alejarme de la gente por completo, si era incapaz de morir por mi propia mano u otra a la que se lo pidiera solo podía vivir hasta que dejara de existir y mi alma fuera al fin reclamada, era algo simple pero difícil cuando se te presentaban fantasmas del pasado que pensabas que jamas volverías a ver-ah...-carraspeé volviendo a interpretar mi papel de payaso-si, my lady, ese soy yo, el sombrerero loco!-sonreí templamiento haciendo una reverencia-encantado de volver a verla mi reino, siento haberla hecho esperar tanto-reí feliz en mi bella actuación-mi cabeza me juega malas pasadas-continué sonriendo-pero jamás podría olvidarla aunque no lo sepa todo como la oruga azul-en ese momento recordé a Absolem y sonreí con calidez.

No llores...por favor, eso no. No me implores que te diga la verdad sin si quiera preguntarlo, puedo verlo en tus ojos, es mejor cuanto menos sepas, cuanto menos te involucres conmigo niña…dulce y hermosa Mirana.
Desvié mi ojo hacia un lateral y balanzeandome sobre mis talones solo pude decir sin que mi frio corazón se deshelara-me alegra ver a mi admiradorada secreta-bromeé guiñándole un ojo- pero hoy no estoy para firmar autógrafos, así que si me disculpa...-otra reverencia y un beso en el dorso de su mano-nos vemos-dije fríamente dándole la espalda. No podía quedarme mas tiempo, si me quedaba sabía que de nuevo me perdería en su mundo, en aquel mundo en el que un día entré y del que no pude salir hasta que encontré la realidad en mi mente despertando al mundo.
Además que se suponía que haría yo en su mundo? No era alguien normal, nunca lo había sido, no tenía cabida en él dijera lo que dijera o intentara creer autoconvenciéndose, no lo tenía aunque ambos perteneciéramos al mismo...o casi. Era como si la dulce cierva blanca dejara entrar en su espacio de confort al oscuro cazador.
Aquello me recordaba la canción de “El cazador furtivo” en el que se relata como un mortal intentaba engañar al mismísimo diablo y a su vez otro mortal para que ocupara su puesto en el infierno. No obstante, el diablo que todo lo sabe, se deja engañar siguiendo la corriente y en el momento de la verdad cuando se disputa el torneo de tiro, con sus balas malditas que nunca fallan, protege a la mujer que es disparada por su propio prometido engañado por el primero de los hombres quien muere en el acto siendo su alma reclamada.

Todo se había perdido y solo quedaba eso, al final el mal permanecía, los monstruos devoradores de sueños e ilusiones, las sombras.
Donde estaba ahora aquel pequeño niño solitario, loco, triste y desquiciado del país? Me preguntaba mientras volvía a imaginarme que perseguía un globo alegre e indulgente por el cielo negro y tranquilo que se mecía junto a las estrellas recordando un cuento de una ciudad lejana que probablemente ya habría abandonado este mundo con el pequeño y frágil globo.
Era hora de dejar de pensar en cuentos, ya no era un niño. Aquella ciudad nunca había existido y jamás existiría porque si no yo hubiera nacido allí junto el resto de los demonios como yo, y no había sido así...por lo que no existía, solo era una leyenda más de una ciudad lluviosa.
El cielo comenzaba a cubrirse mientras di el primer paso para alejarme de Mirana.

...iba a llover.
Jamás un reencuentro se había tornado tan amargo

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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Mar Feb 16, 2016 11:44 pm



This is real Wonderland?

Lagos // 11:30 // Con Break




Finalmente sucedía, por fin se daba aquel encuentro, ese inesperado pero mágico choque era la culminación de todas sus ensoñaciones, solamente con verle una vez más su corazón había encontrado la paz que tantos años su mente le negó. Estaba vivo, su amplio cuerpo seguía amoldándose a sus brazos como en antaño, su torso que pocas veces disfruto aun le recibía gustoso, pero, aun cuando todo dictaba que la realidad volvía a tornarse tan dulce como las tartas de fresa, notaba que algo difería.

No se sentía como en Wonderland, aquel animoso y loco sombrerero no era el mismo en su interior, por fuera lucia igual mas solo era un cascaron inconfundible e inmutable, un vestigio del Break que conocía y amaba, un recuerdo de su mente porque de aun ser el mismo la abrazaría en vez de callar, manteniéndose estático como una vieja estatua bellamente esculpida ¿Qué habían pasado aquellos años que no se vieron? ¿Qué males abrían aquejado la mente del peliblanco? ¿Acaso… era verdad que Iracebeth se quedó con su corazón al final de su antigua vida? Todas aquellas preguntas se arremolinaban en su mente, y por primera vez un temor aun mayor que el hecho de un rechazo le aquejo, tenía miedo de haberle perdido completamente.


Mirana… Mirana… Mirana…


Quizás tan solo le pronuncio una vez, pero su voz hacía eco en su mente, lentamente empezaba a odiar su nombre… ¿Por qué debía pronunciarlo de forma tan lastimera, tan lejana? Ella no era un fantasma, el tampoco, ahora que finalmente se reencontraron a pesar de la lejanía y el tiempo que podían distanciarles estaban juntos nuevamente, y oírle hablar en ese tono, era lo mismo que saborear una triste despedida.


- “Para… “ –pensó angustiada, apreciando como intentaba actuar de la misma amanera alocada que tanto solía divertirle, igual que un bufón de la corte quien solo vivía para divertir a la realeza, pero ahora ese espectáculo solo era una actuación, la más desoladora que jamás creyó ver – “Detente… solo… no actúes así…” –le dolía, su corazón parecía romperse en miles de pequeños pedazos mientras las lágrimas se trasformaban en diminutas cataratas, aquellos delicados ojos violetas demostraban todo el dolor que estaba causándole, eran un libro perfectamente abierto, pero a él parecía no importarle. Tantos años juntos, una vida lado a lado cortada por angustiante separación marcada por Iracebeth terminaba así, distanciándoles como nunca antes llego a creer sucedería.


No quería pensar, mucho menos sentir, no en momentos como aquel. Justo en ese instante el recuerdo del conejo blanco llego a su mente… ¿Podría ser aquel reloj de plata capaz de retroceder en el tiempo con tal solo mover las manecillas? De ser así lo quería, botaría la nobleza por un par de orejas y un chaleco negro, todo con tal de sentir la felicidad que una vez perdió, aun cuando aquello fuera lo más dramático qué pensaría. Las palpitaciones en el centro de su pecho se intensificaron simplemente con aquel beso en el dorso de su pálida mano, seguida por una sutil despedida, vio su espalda alejarse lentamente en el preciso instante cuando el cielo se tornaba grisáceo, parecía que hasta el clima lloraría su perdida.

Las palabras no salían de su garganta, ni siquiera un mísero sollozo escapaba del nudo que se formó, su brazo extendido buscaba tocarle una vez más, de ser necesario le rogaría porque se quedara con ella, gritaría las más grandes verdades y mentiras con tal de no perderle por segunda vez, haría todo… con tal de que se quedara. Y aun cuando su mente y corazón estaban de acuerdo con ello, su cuerpo no reaccionaba, sus piernas temblaban hasta acabar arrodillada en el suelo, sin la energía suficiente para levantarse, tal cual una vieja muñeca que finalmente se resquebraja ante la vejez de su anatomía… cansada miro al cielo, su despejada mañana termino por convertirse en un paisaje tan opaco como sus emociones, pero incluso el lloraba con ella derramando gota tras gota hasta convertirse en una cálida lluvia que empapo su rostro obligándole a cerrar sus parpados.


Este tipo de cosas pueden contigo Mirana… que patética te vuelves hermana
Calla Iracebeth… no tengo fuerzas ni siquiera para pelear contra ti
Si la cosa es así… supongo que no te importara lo que haga ahora…



Sin mediar otra palabra entre ambas, Mirana se resignó ante la voluntad de aquella feroz reina roja, la benevolente reina blanca no tenía la fuerza mental suficiente para correr detrás de Break, no cuando suponía que este le despreciaba, sin embargo, Iracebeth era otra historia. Lento pero seguro se elevó del suelo, sin siquiera tocar el lodo que se formaba con la lluvia, ese tipo de inmundicia no era digna de siquiera salpicar sus dedos.


- Bu, bu… que ganas de llorar tengo sombrerero –sarcástica su voz se alzó sobre la tormenta, la furia encarnizada se plantaba detrás del peliblanco, aquel hombre que una vez había matado en pos de venganza y por quien termino siendo ella misma asesinada – Dime… ¿Tan cobarde eres que no puedes darle la cara a tu reina? ¡Voltéate ahora mismo vasallo! –bramo avanzando a grandes zancadas sin limitar su fuerza cuando le tomo por el abrigo girándole mientras tiraba de él bajándolo a su altura. Finalmente estaban cara a cara de nuevo, el inmundo ser que no supo apreciarle y la vil asesina quien por despecho apago la llama de su existencia –Es increíble que sigas vivo… aún recuerdo tu tibia sangre escurrirse entre mis dedos mientras tu pequeño corazón seguía palpitando en mi palma –bizarra como solo ella se relamió, el solo recuerdo de poseer lo que tanto anhelo era tan vivido que le emocionaba –Y ahora hozas hacer llorar a la idiota de mi hermana… pero que monstruo tan perverso tengo frente a mí –lentamente la mano que le tiro subió hasta el pálido rostro del demonio, acariciando su mejilla con el dorso de la mano que antes beso –Siéntete honrado de que esta vez solo sientas mi tacto sombrero, aunque ¿Quién sabe? Puede que al final del día vuelvas a manchar mi ropa con el bello rojo de tus entrañas


La naturaleza de las hermanas se dejaba ver, el secreto que tan recelosamente Mirana deseo ocultar no duro ni siquiera una hora en ser revelado. Ambas reinas compartiendo un mismo cuerpo, la noche y el día convergiendo en una delirante armonía, tan alocada como el mismo mundo donde nacieron. Iracebeth de Crims, Mirana de Crims, las gemelas reinantes de un majestuoso imperio habían sido relegadas a la pelea por saber quién gobernaría el cuerpo de la segunda, una batalla que seguramente no tendría fin y de la cual, ahora, aquel ser por el que todo tuvo un inicio y posible final, finalmente era consiente.




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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Mar Feb 16, 2016 11:44 pm




This is real Wonderland?

— Yes, it is —






















Me quedé helado sin poder reaccionar al escuchar aquella voz que tanto distaba de la calmada y gentil de Mirana. Sentí como un fuerte relámpago me partía en dos cuando ella posó su mano sobre mi rostro de aquella manera tan gentil a pesar de ser quien era. Porque me hacía aquello? Porque me seguía persiguiendo? Escuché sus palabras en silencio, solo permaneciendo inmóvil con la cabeza fija en aquellos violáceos orbes escuchando todo lo que decía. Podía sentir aquella ira que tan solo ella tenía y que transmitía tan bien. Era ella no había duda, pero como?

Dejé que continuara con su mano sobre mi rostro hasta que me decidí a hablar con voz calmada y fría, nada que ver con la anterior-suéltame...-susurré bajando mi mirada hasta perder de vista la suya recuperando mi posición natural, no aquella tan baja que había hecho adoptar ella. Aquella mujer era la primera que conseguía volver a darle la vuelta a la moneda después de años con aquella estúpida sonrisa que siempre mantenía en mi rostro por el bien de todos, para no volver a convertirme en un asesino. Ah no. Eso ya lo era. Permanecí unos momentos mas en silencio y luego elevé mi cabeza hacia el cielo estallando una enferma sonrisa llevando una de mis manos hacia mi rostro tapando una parte de este-increíble...-pronuncie en un fino hilo de voz casi como si estuviera hablando solo-realmente increíble!-grité al aire extendiendo mis brazos en forma de cruz con las palmas mirando a la bóveda celeste.
Volví a bajar mi cabeza hasta toparme con la mirada ajena borrando poco a poco mi enferma sonrisa que se había formado en esos escasos segundos dando paso a una más tranquila y juguetona-ni si quiera me dio tiempo su majestad-hice una pequeña reverencia sin poder parar de mostrar aquella fatídica mueca en su rostro-además para que fingir a estas alturas? Iracebeth, sabes mejor que yo que siempre he guardado lealtad a tu odiada hermana y que aunque arrancaste mi corazón lo que realmente importa sigue con ella-mi sonrisa fue sustituida por una expresión de sorpresa formando una “o” con mis labios-ah? No lo sabias?-puse un dedo en mi barbilla haciéndome el loco como de costumbre-vaya...y yo que pensé que eras más lista-suspiré con fuerza-todos los sentimientos de una persona están en su cabeza, en su cerebro, así que para la próxima vez apunta mejor-saqué la lengua por uno de los extremos de mi sonrisa-aunque es raro que no lo sepas, precisamente por eso pensé que cortabas cabezas, al fin y al cabo es la parte más importante del cuerpo-tampoco es que le diera mucho importancia por lo que solo suspiré con algo de fuerza cansado de aquella conversación tan absurda que no llevaba a ninguna parte.

Me encogí de hombros y luego mis brazos se cruzaron a la vez que mis parpados se cerraban-acaso no sabias ya que era un monstruo? No creo que sea ninguna novedad-volví a tomar su mano de manera rápida y ruda-que lo agradezca? De verdad me pides eso?-su sonrisa se ensanchó ampliamente de manera retorcida y una vez tuve cerca aquella mano la mordí con fuerza soltándola después-un perro también puede morder la mano de su amo-sonrió de lado de manera malvada-más aun cuando su ama se ha portado tan mal con él o le ha dejado tanto tiempo sin su “cariño”, pues este ya no le reconoce como su dueño-hice comillas con los dedos sin borrar aquella pequeña pero retorcida sonrisa.

La observé de arriba abajo. Aun no podía creerlo. Las dos unidas en un suelo cuerpo. Que había pasado para que aquella desgracia ocurriera? Yo las había hecho para que estuviesen separadas, para que cada una fuera diferente a la otra. Mala. Buena. Hermosa. Horrenda. Blanca. Roja. No las dos en una! Aquello estaba mal. Mal , mal, mal! Aquello no debía ser y no solo porque lo hubiese dicho una vez Alicia, pues ya no estaban en Wonderland para que las cosas más disparatadas jamás existentes se volvieran realidad.
Pero no podía perder la calma en esos momentos. Expulsé todo aquel aire retenido en mis pulmones y cuando estuve más tranquilo volví a tomar aire-aunque nada de esta conversación tiene sentido o me interesa-comenté con total veracidad moviendo la mano en señal de que todas las palabras anteriores se las llevaba el aire-lo que realmente quiero saber ahora que das la cara es toda la historia sobre como habéis llegado aquí...y en un solo cuerpo, realmente es muy loable teniendo en cuenta que…-me mordí la lengua con fuerza haciéndome callar. Pero que estaba haciendo? No podía decirles que eran simples invenciones de un niño que siempre las había amado con todo su corazón desde que había tenido poco menos de 5 años. Que gran tragedia ocurriría si se lo decía? Colapsarían y se harían añicos volviendo a ser solo imaginaciones de mi mente? No quería jugármela. Ahora que estaban allí no quería que desaparecieran.

Continué mirándola. En verdad la había echado de menos. Esos ojos, esa figura, esa boca siempre con una cálida sonrisa y su maravillosa voz. Todo eso corrompido, por que? Por quien? Por el espíritu de su hermana? Si, o al menos en parte. Que destino le esperaba a Mirana en este aburrido mundo en el que todo tenía sentido? Pero lo más extraño de todo había sido mis sentimientos por ella en aquel mundo. De verdad me había enamorado de mi propia creación? Mis ojos estaban clavados en ella sin apartarse. Supongo que ya nunca podría saberlo. Aquel tiempo había pasado y ahora vivía al día sin ninguna clase de sentimientos.
-Iracebeth...-mi rostro reflejaba completa seriedad-dime como habéis salido de Wonderland-aquello parecía una orden más que una petición pero era necesario que me diera esa información en aquel momento, pero mi mente rápidamente y por alguna locura que cruzo mi mente se perdió en esta soñando con el pasado. Con un gran baile.

Un baile en un tiempo donde no había guerras y todo eran risas y felicidad mirando todo desde las alturas dejando pequeñas señales en la pacifica historia de Wonderland haciendo reír a sus gentes que un simple gesto siendo el titiritero de todo lo que allí ocurría pudiendo subir y bajar el telón a placer. Tal vez bailando con Mirana en un magnifico baile mientras nos balanceábamos sobre un alambre. Ella solo tenía que decirme vale. Pero desde que Alice se había ido ya nada salía acorde a lo establecido. Wonderland moría.

Me había convertido en un payaso, porque si no sería un asesino.

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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Mar Feb 16, 2016 11:46 pm



This is real Wonderland?

Lagos // 11:30 // Con Break




Luego de tanto tiempo se sentía completamente libre, Mirana le estaba dejando tomar el completo control con tal de no sufrir a manos de su amado sombrerero, pero que patética, aniñada, demasiado benevolente y con un corazón sencillo de destruir era Mirana. Aquella denigrante visión era la única que Iracebeth tenía de su hermana, le parecía sencillamente increíble que alguien como ella tuviera las agallas de gobernar. En realidad, no, no las tenía para nada, por eso siempre se había encargado de todo, desde el inicio quien ponía la mano firme en el reino fue ella en lugar de Mirana, la roja era quien en verdad dirigía Wonderland mientras su hermanita se pavoneaba en la corte fingiendo ser la esperanza del mundo, una delicada muñeca a ojos de todos, una idiota que soñaba con dulces, estaba tan deschavetada como el mismo sujeto posado frente a ella. Pero, el sombrerero era diferente a Minara, demasiado… él era como ella, Iracebeth siempre había pensado que eran las dos mitades de una tarta agridulce, compuesta por una delicada pero crujiente masa, un relleno de los más asidos limones, cubierta por la más deliciosamente dulce nata enzima, ambos eran así y ni siquiera él podría negarlo.

Seguramente fue ese hecho el que le hizo amarle, deseaba finalmente un consorte que le comprendiera, alguien que hiciera rodar las cabezas a su lado y lo escogió a él, sin embargo la blanca sombra de su hermana siempre se interponía en su felicidad, de no estar ella… ¡De no haber nacido Mirada! ¡Todo hubiera sido perfecto! Ella era la responsable de sus desdichas, aquella repugnante criatura que le hizo odiar el blanco, la única verdadera razón de que deseara cubrir todo de rojo, porque el negro es tan típico, pero el rojo es único, todos por dentro eran rojos y Mirana bañada en rojo hubiera sido sublime, pero no… no podía matarle aunque lo deseara. No es que no lo hubiera intentado, simplemente había algo que la detenía, y nunca supo el porqué, era su culpa que decidiera matar al sombrero, porque si no le pertenecía no sería de nadie, y si su hermana no podía salir del juego, le tocaba a él desaparecer.

¿Querer su cabeza? ¿Para qué? Era una absurda broma de aquel precioso monstruo, las cabezas siempre las hacia rodar, esa estúpida expresión que mostraban en su último momento de vida era lo que dejaban plasmado al final, sin embargo con Break gozo, lo disfruto más que nadie, danzar en su tibia sangre mientras su corazón se detenía poco a poco entre sus manos, y el rojo de su mirar se apagaba… bendito placer, hermosa gloria, dulce rojo tiñendo sus cabellos y mejillas ¡Eso fue el cielo! Dijera lo que él dijera, siempre recordaría ese momento.


- Así que lo más importante se quedó con Mirana… ¡Ja! No son más que historias y versos sin sentido sombrerero –lo rodeaba lentamente, casi como si sus pies flotaran sobre el húmedo césped, dejando a la lluvia cubrir sus cuerpos. En ese momento su mano fue tomada con tal rudeza que se detuvo, mirándolo curiosa no reacciono cuando los blancuzcos dientes se enterraron en su piel con descaro –No… tu no le llegas a los talones a un perro sombrerero, al menos el perro tiene el valor para hacerle cara a su ama, demuestran todo lo que siente por ella meramente al mover sus estúpidas colas… y no, no hablo de mi –limpio cualquier rastro de saliva que pudiera haber quedado en su mano, frotándola con un pañuelo que portaba entre sus vestiduras – Y créeme, aunque lo deseara… yo nunca fui tu verdadera dueña… a quien le juraste lealtad, a la persona que te convirtió en su perro faldero… jamás pudiste hacerle frente. Pobre y desdichado sombrero… hundido en la miseria de la soledad perpetua–acercándose a él extendió su mano, dándole una gran bofetada en venganza por hozar morder su mano –Eso fue por atreverte a morder mi mano, tú y yo sabemos que la escoria no tiene ni que rozarme…


Dándole la espalda camino alejándose, iba en dirección al lago para recoger su calzado y dejar de sentir la inmundicia bajo sus pies cuando la voz seca y fría de Break le alcanzo. ¿Cuándo había sido la última vez que le escucho hablar así?


Allí lo tienes Mirana… esta es la faceta escondida de aquel hombre, lo que nunca te mostro a ti ¿Tienes miedo hermana? ¿Te tiemblan las piernas? ¡Destápate los oídos y abre bien los ojos, porque este es el hombre que tanto amabas!


Internamente se reía de la situación, aquella aterradora y dominante faceta del peliblanco era algo que su amable hermana no había sentido, tampoco el dolor de su rechazo o siquiera un maltrato. Lo más seguro es que lloraba angustiada ante la idea de lo que jamás supo, mirando su pobre mano mil y una veces negando la idea de que aquella persona intentara hacerle daño, porque si bien Break no lo sabía, Mirana podía sentir y oír cada una de las cosas que había hecho o dicho, magnifico, simplemente magnifico. Pudiera ser que la única persona a quien Iracebeth no pudiese cortarle la cabeza fuera Mirana, pero eso no quitaba el torturarle y partirle su corazón. No mataría su cuerpo, pero si su inocente espíritu.


- Vaya, vaya… pero que seriedad tienes… asustas a la pequeña Mirana –relamió sus labios, escuchando las pequeñas suplicas en su mente porque se detuviera, que no le hiciera más daño a ese hombre –Dime sombrerero… ¿En serio quieres hacerla llorar con esos terribles recuerdos? ¡¿Volverás a hacer que reviva su horrible pecado?!


Basta… basta, basta, basta… ¡Ya Para! ¡Iracebeth detente!
Los ruegos no sirven conmigo hermanita… anda, enfrenta tu pecado, deja que ese monstruo que amabas sepa lo que tú eres… ¡Deja que sepa que no eres esa alma caritativa e inocente que todo Wonderland creía! Vamos… tenemos que decírselo juntas… confesemos la cruel manera en que acabaste con mi vida



Finalmente pudo callar la mente de su hermana, la pobre chica estaba temblando de miedo en su interior, repitiendo una y otra vez cuanto la odiaría aquel hombre, pero poco y nada le interesaba a la famosa reina de corazones. ¿Qué más podría desear su alma y ser? Los estaba destruyendo a todos, caían como piezas de ajedrez lentamente, solo ella reinaría al final, sería la única pieza que se mantendría firme cuando el encuentro acabara.


- La verdad es que llegue aquí gracias a un pequeño cuchillo que se clavó en esta zona –el índice de la zurda vago desde el blanco cuello de la mujer, hasta posarse sobre la zona de su corazón -¿Puedes creerlo? Morí de un modo similar al tuyo… pero, increíblemente la personas que lo hizo… Ja…. –sus orbes se desorbitaron, una mueca divertida asomo sus labios, y la carcajada fue inevitable, le encantaba tan descabellada situación - ¡Jajajajaja! No puedo… ¡No puedo decírtelo! Es tan patético que sea yo quien te lo diga… ¿Por qué no hablas con Mirana? Ella ha estado escuchando todas y cada una de nuestras palabras, incluso cuando me atacaste a mi… ¡Mordiste la mano de mi hermana! ¿Puedes creerlo? Nunca pensé que fueras capaz de hacerle daño… pero lo hiciste… ¡Lo hiciste! –giro sobre su eje, extendiendo las palmas al cielo riendo a carcajada limpia, deteniéndose de repente para verlo –Hablaremos en otro momento sombrerero… diviértete con mi pequeña hermana –sin borrar su retorcida sonrisa, realizó una reverencia digna de la realeza, permitiéndole a su hermana volver a tomar control de aquel cuerpo. Inmediatamente Mirana tembló abrazándose a sí misma, desplomándose en el suelo, con los ojos vidriosos sin poder quitar la mirada del sombrerero –Yo… fui yo… -palabras sin sentido, dichas de modo lastimero y desesperado, casi rogando perdón por sus pecados – Yo mate a Iracebeth… y luego me suicide… es mi culpa… Break… todo lo hice yo… acabe con la única familia que conocí... yo…


No podía hablar, su declaración era sentencia de muerte para sí misma y lo sabía ¿Ahora que le restaba? Era su culpa que ambas compartiera cuerpo hasta el fin de los días, un castigo digno por tamaño pecado, permanecer atada en cuerpo y alma a tu víctima, soportando cada una de sus palabras enfermas sin permitirte mantener una vida feliz. Iracebeth había sido motivo de alegría cuando pequeñas, y ahora… no era más que su maldición.


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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Mar Feb 16, 2016 11:47 pm




This is real Wonderland?

— Yes, it is —






















Me quedé helado sin poder reaccionar al escuchar aquella voz que tanto distaba de la calmada y gentil dPalabras hirientes que solo buscaban una provocación igual de intensa. Algo que no conseguiría. Quien podía irritar a un loco? Solo la muerte tal vez, y ni si quiera eso. Dudaba seriamente que la muerte existiera para los locos. Estábamos en otra realidad donde nada nos alcanzaba.
Que podía hacer? Responder sería ceder ante sus provocaciones, aunque si no lo hacía parecería un perro sumiso que solo acataba todo lo que le decía alguien quien si quiera era su verdadera reina. Y eso no podía permitirlo. Solo me quedaba mofarme y reír.

Estallé en una fuerte carcajada cuando me abofeteó llevándome una de mis manos a mi mejilla teñida de rojo por el golpe-entonces si no eres mi dueña tampoco tienes derecho a reprenderme con esto-cerré mi mirada dejando caer su mano-si, tienes razón mi única dueña siempre ha sido tu hermana, lo único que tuvimos tu y yo fue debido a un pequeño desajuste del espacio y el tiempo, una alteración, una combinación que nunca debió ser y aun así perdura-abrí mi orbe rojo fijándolo en ella-al fin y al cabo tu misma lo dijiste una vez somos iguales no? Por eso me querías a tu lado, por eso me necesitabas, por eso aun quieres que lo deje todo por ti, incluso que deje a tu odiada hermana Mirana, ya que no podrás matarla haga lo que haga. Es increíble lo que puede hacer el amor Iracebeth no lo crees?-reí divertido-llegaste a matarme solo para que tu hermana fuese infeliz, porque eres tan cobarde que no puedes hacerle nada! Puede haber algo mas tierno y siniestro que eso? Realmente me gusta, me gusta la crueldad! Tu crueldad! La muerte es demasiado fácil! Es mejor torturar a esa persona que amas, es mucho más efectivo! Es genial!-exclamé alzando los brazos completamente feliz mientras que la otra se alejaba hacia el lago.

Mi rostro se volvió serio en ese momento observándola desde lejos, aunque no tarde mucho en seguir su curso queriendo conocer el verdadero misterio de como habían llegado allí. Acaso había otra forma de salir de Wonderland sin morir? Tal vez a través del espejo no?
Escuché atentamente sus palabras sorprendiéndome inevitablemente por el relato que bien parecía sacado de un cuento de terror. Pero acaso Wonderland no se había convertido en eso? Una pesadilla nacida de un sueño, en sueño nacido de un espacio en blanco que yo había pintado de colores.
En ningún momento volví a mostrar su sonrisa, tan solo una fina linea recta se podía apreciar en mi rostro. Me era difícil, casi rozando lo imposible, creer que Mirana había hecho algo así. Tenía que escucharlo de los propios labios de la otra-no, yo no mordí su mano, mordí la tuya en su cuerpo, es muy diferente-alcé un dedo puntualizando sin variar mi gélida expresión incluso cuando intercambiaron lugares. Hice una reverencia correspondiendo a la de ella y mi ensangrentada mirada se posó en la de la joven que ahora era Mirana.

No me agache para tomarla entre mis brazos y consolarla, solo me quedé impasible observándola desde las alturas, comprobando como se desgañitaba y temblaba perjurando que todo había sido su culpa y que ella había acabado con su vida y la de Iracebeth.
Al cabo de unos segundos que parecieron infinitos mis labios se separaron aun con la vista clavada en la ajena-bien, entonces…-alcé el bastón que reposaba en mi mano derecha y lo abrí dejando caer una de las partes al suelo mostrando su verdadera forma-toma-le hice entrega de la espada volteándola para tomar el filo con delicadeza, apuntando contra ella el mago para que no se dañara-si has podido matarla a ella también te resultara fácil hacerlo conmigo no? Esta es la única manera que tendrás de demostrármelo-sentencié con aquel rostro tan serio que daba miedo. Nunca había imaginado que me pondría de aquel modo con la mujer de mis sueños, pero jamas había imaginado que ella hubiese sido capaz de aquello, de matar a una persona-vamos, apresúrate, directo al corazón-esperé a que tomara la espada-si no lo haces no lo creeré Mirana-dije sin variar la expresión de mi rostro.

Verdad. Mentira. Que sería? Se atrevería a atravesar mi vacía cavidad donde se suponía estaba alojado mi corazón? Sería capaz? En verdad había hecho eso? Demasiadas preguntas que con solo una acción lograría contestar-así que...todo es por amor al final no?-susurré mas para mi que para la joven-en realidad todo es mi culpa, si yo no hubiera existido nada hubiese ocurrido…-no quería sonar como una victima, solo decía la verdad. La verdad se dejaba entrever en sus palabras que fluían hacia los oídos de la peliblanca como una cascada-no espero que lo entiendas-reí de manera enferma con una risa que se me escapó de entre los labios sin poder evitarlo. Se volvería loco-solo yo tengo la culpa y no me digas que no!-le grité perdiendo los estribos rompiendo a reír a la vez que lagrimas resbalaban por mis ojos sin poder evitarlo.

Que estaba haciendo? Como se estaba mostrando así ante Mirana. Tan cruel, tan impasivo como su hermana Iracebeth. Era un monstruo y lo estaba pagando con ella, con su dulce Mirana, con aquella que juro cuidar y proteger de todo lo malo. Mantenerla alejada de la oscuridad, de su hermana, de la sangre, ese rojo que tanto detestaba. Lo había jurado y aun así había faltado a su promesa. Y aun así  solo podía pensar en que necesitaba que ella me salvara. Aunque en aquellos momentos ambos estuviésemos perdidos en la oscuridad solo necesitaba que ella gritara mi nombre para que yo tirara de ambos hacia la luz, o al menos alzarla entre mis brazos para sacarla de allí. Para que al menos ella alcanzase la luz.

Por eso lloraba.
No. Gritaba.

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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Mar Feb 16, 2016 11:48 pm



This is real Wonderland?

Lagos // 11:30 // Con Break




Era una monstruosidad lo sabía, una aberración contra cualquiera plan lógico que la naturaleza pudiera tener, dos mentes un cuerpo, dos retazos de rotas almas unidos sin poder juntarse por más que lo intentaran, partes descompuestas y tiradas al vacío, a un mundo nuevo porque la muerte no las deseaba, incluso en ese sentido eran desdichadas. No tenía ningún deseo cuando llegaron a ese país, mucho menos una verdadera razón para vivir, mantenerse con vida no era una necesidad, lo sentían como un premio, una maldición quizás.

Mirana soñando despierta con un mundo donde la felicidad reinaba, mucho antes de que la jovencita rubia lo invadiera logrando darle un vuelco a su vida, apartando al sombrerero de su lado, la persona por la que ella vivía y por la cual dejo de existir, la idea en su mente que conseguía levantarla cada mañana y luego de su fallecimiento, lo único que la mantenía en pie era el hecho de sentirse culpable de la muerte de Iracebeth, más de una vez intento darle su cuerpo sin resultado, no tenía caso hacer algo para lo que no estaba programada, forzar a la vida y la muerte, eso dio el resultado de tan extraña atadura de hermanas.

Iracebeth, viviendo en un cuerpo que no era el propio, añorando el rojo sangre de quienes decapitaba en Wonderland, el sitio donde reinaba, aquel lugar que sacaba lo mejor y peor de su mentalidad, había amado aquel mundo de cuentos, sobre todo el poder que corría en sus manos, pero ahora, lo única que la mantenía en pie era vengarse contra quien le quito todo, desquitarse con la indefensa de Mirana, alguien a quien nunca pudo matar a pesar de intentarlo, y no solo ello, ese nuevo mundo era interesante, solo con dinero podías hacer todo cuando quisieras ¡Todo!. Era un manjar saber que una familia entera podría morir solamente por ese asqueroso papel moneda, Berlín era una calamidad, necesitaba una reina que lo dominara y quería serlo ella.

Dos posturas diferidas, dos gemelas que no tenían nada realmente en común. La verdad detrás de la fachada, una verdad que termino por ser dicha de los labios de aquel pobre y blanco ángel, ahora teñido por el negro y el rojo. Mirana se retorcía de dolor al recordar ese día, y, a pesar de todo, el hombre frente a ella la incitaba a matarlo, quería que acabara con su vida para demostrar que aquello era cierto.


- Eso... no tiene ningún sentido.... -murmuro cubriendo su rostro con sus palmas abiertas, dejando entrever sus ojos y parte de su faz entre la separación de sus dedos, negando una y mil veces -¡No tiene sentido Break! -finalmente grito a viva voz, no estaba segura de quien era en aquel momento, su mente colapsaba ante la idea de verlo morir nuevamente. La roja implorando que lo hiciera, incitándola, Gritando ¡MUERTE AL SOMBRERO! ¡MATA AL TRAIDOR! -No quiero... no puedo.... ¡NO LO HARE NI AUNQUE TU ME LO PIDAS! -golpeo la espada con su mano, cortándose en el proceso, sin sentir realmente la goteante herida, arrojándola a sus pies, siendo una línea divisora entre ambos cuerpos, deseaba saltarla, cruzar al otro lado y ser envuelta en su calor, eso quería Mirana, lo necesitaba, saber que aún podría caminar a su lado a pesar de ese crimen, o si estaba destinaba a tomar un camino separado del contrario, solamente por un pecado, un pecado más fuerte que el de ninguno - Que te mate a ti no significa que sea verdad lo que hice o no con ella... la mate, fui yo ¡Mirana de Crims acabo con la sangre roja! ¡Por mi culpa Wonderland acabo en la nada! Lo deje sin una reina que lo gobernara... lo deje sumirse en el caos... ¿Y me pides que te mate? no... no, no, no.... ¡No! -retrocedió mientras negaba, apenas un paso gracias al temblor de sus piernas, sabía que no podía huir de la realidad, jamás escaparía de su pasado, nunca lo haría


Mátalo Mirana... él solo es un viejo recordatorio de glorias pasadas, una nada que debe consumirse para que vivamos libres, tú lo sabes tan bien como yo...
No puedo... aunque lo digas, aunque pudiera ser verdad, en mi corazón sé que no es correcto
Es verdad... tú si tienes corazón, el mío murió cuando acabaste conmigo
Calla.... fue tu culpa no la mía... no... no tuviste que....
¿Matar al amor de tu vida? También lo amaba, pero era un traidor
¡No mientas! No lo mataste por aliarse con Alice... lo mataste porque lo querías para ti... ¡Lo mataste para conservarlo a tu lado!



Era la primera vez que se revelaba de aquel modo contra su ruda hermana, no lo toleraba, no podía escucharla desprestigiar a ese hombre diciendo que lo mejor era matarle, apagarle para que ellas vivieran. Break no tenía la culpa de su desdicha... solo ellas la tenían, pero... en algo tenía razón Iracebeth, ellos no necesitaban estar en el mismo lugar.


- Lo que... tú necesitas es una prueba de que nos mate... el matarte a ti no servirá de nada - inmediatamente su mirada fue tapada por sus blancos cabellos, las lágrimas ya no brotaban, no tenía una razón para llorar, se encontraba completamente segura de lo que estaba por hacer. A paso lento se acercó al arma, la sostuvo entre sus delicadas manos elevándola al cielo, mientras la punta de la misma se dirigía hacia su pecho. Aquel destellante y frio metal plateado refulgía con un brillo ensombrecido, las pequeñas gotas de lluvia lo empapaban limpiando cualquier rastro de lodo que aun permaneciera en el mismo. Eran escasos segundos los que pasaban, pero el mismo tiempo parecía detenerse cuando estas apunto de quitarte la vida, era la segunda vez que lo hacía, las mataría a las dos implorando por finalmente acabar en el infierno, donde ardería hasta pagar todos sus pecados, un sitio donde él no la alcanzaría, un lugar para los demonios como ella. - Fue bueno... volver a verte...


Una última sonrisa, cálida como el sol de verano, refrescante como el mejor helado. Así era Mirana y era lo último que él recordara, pudiera ser que el destino en realidad no fuera cruel, tantas noches soñó con poder decirle adiós, y finalmente pudo hacerlo, ahora partiría en paz, arrastrando al motivo de su dolor al abismo donde se fungirían hasta retomar el ciclo de la vida, o meramente, desaparecer como las estrellas del firmamento, solo hacía falta encajar el metal en su piel, y lo hizo, rasgando levemente su vestido apenas la punta impacto contra ella.



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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Xerxes Break el Mar Feb 16, 2016 11:48 pm




This is real Wonderland?

— Yes, it is —






















Tantas cosas que decir. Otras muchas que callar. Que debía hacer al verla de esa manera tan sumisa postrada a mis pies implorando que no la dejara hacer aquello? Que no quería. Que a mi no me haría daño por mucho que se lo rogara o suplicara.
Que debía hacer? Que tenía que hacer? Aquellas situaciones nunca las había entendido. Porque la gente lloraba, porque dejaba entrever con tanta claridad sus sentimientos? Porque lo hacían? Solo para dañarme? Para demostrar cuan tristes estaban sin usar afiladas palabras? Definitivamente odiaba que los niños llorasen...y Mirana estaba incluida en ese grupo.

El pulso no me temblaba. Era firme aun sosteniendo un arma con delicadeza por el extremo que cortaba y aun asi ella consiguió dañarse al intentar apartarla haciendo que la soltara de inmediato buscando que no se hiciera mas daño en vano. Odiaba verla así. Pero al contrario que mi cabeza pensaba mi sangre hervía de ira queriendo que cumpliera su cometido y me lo demostrara. No habría otra manera en que creyera esas palabras.
Mi mano se alzó dispuesto a pegar a aquella bella doncella sobre la que había prometido no poner la mano jamás, pero en verdad no lo soportaba. No sabía que debía hacer. Cuando la gente se ponía a llorar mis reacciones iban desde intentar animarles a pegarles hasta que se callaran con el rostro estampado y su sangre esparcida sobre el pavimento.
Bajé la mano de inmediato y apreté los puños con fuerza perdiendo la paciencia sintiendo como aquellas lagrimas que habían salido hacia un par de segundos atrás y la sonrisa de loco permanecían en mi rostro a la vez que la señalaba acusadoramente con el dedo-Toma la espada. Tomala maldita sea! Deja de decir que no puedes hacerlo! O es que acaso no lo hiciste ya una vez!? Si eres una asesina lo eres siempre! Sin importar quien se ponga o no por delante, solo quieres más, solo quieres matar! Solo quieres ver la sangre correr!-exclamé al viento volviendo a soltar una macabra risotada sin poder evitarlo.

Palabras vacías que sin acciones no significaban nada, pero que aun así pensaba responder de una manera u otra, ya que en aquellos momentos, mi mente se sentía explotar sin dejarme otra opción que reír si deseaba normalizarme.

Más lo que ocurrió a continuación no le esperaba ni de lejos. Porque ahora cogía la espada? Que iba a hacer? Que estaba haciendo? Porque decía esas palabras tan solitarias? Porque se despedía de mi con esa cara tan triste a pesar de ser una sonrisa?
El olor a hierro se hizo presente en el ambiente indicándome que la hoja de mi espada se había atrevido a mancillar aquella tersa, fina y blanca piel. Como se atrevía? Ella nunca debería de ser dañada de esa manera. Ni si quiera por su propia mano! Además sus palabras eran inciertas! Haciendo aquello no me demostraba nada! Solo que era una autentica cobarde, porque la muerte es el camino más fácil para expiar los pecados. Lo difícil es luchar. Seguir con vida, seguir adelante.

Pero en ese momento no podía pensar de forma racional. No quería que ella muriera. No! Eso no lo iba a permitir. Ya no era cuestión de que fueran mías en cierta manera por haberlas creado a ambas, pues ellas habían ido creciendo y desarollandose por si solas a raíz de las pautas tan simples que un niño de no mas de 4 años les había otorgado. Ellas eran como cualquier persona con padres que les dictan como tienen que ser en un principio pero que después puede cambiar de manera radical. Ellas eran únicas como cualquier ser de aquel planeta. Como cualquier humano o ser mágico que habitaba en aquel mundo.
Rápidamente tiré de su brazo hacia atrás a pesar de que opuso resistencia con aquella decisión gravada a fuego en su mente y la abracé contra mi volviendo a soltar su brazo quien aun conservaba aquel movimiento de querer sesgar su vida. Más esta vez solo consiguió atravesar mi piel a la altura del corazón.
Acaricié su pelo con cuidado reprimiendo el grito de dolor que en cualquier buena película se hubiese insertado o programado, más yo permanecí en calma sonriendo levemente-ya esta…-susurré por lo bajo-tranquila…-continué acariciando su laceo cabello-todo esta bien Mirana-mi voz era una suave caricia sobre su piel que llegaba a duras penas a su oído-te creo-dije por lo bajo-sabes que siempre te creeré aunque sea la mentira peor elaborada de la historia-sonreí con tranquilidad aun sintiendo el hierro de la espada atravesando mi piel con rudeza-solo quería...que lo hicieras, era un capricho mio, solo quería que me hicieras daño porque jamás lo has hecho-se me escapó una pequeña risa a pesar de que aquello no tenía nada de gracioso-te lo debía por haber sido tan buena conmigo, por estar siempre ahí a mi lado-tosí un poco con dolor-incluso ahora-la sonrisa no se borraba de mi rostro-aun ahora me proteges de la crueldad de tu hermana-susurré por lo bajo-por todo eso te lo mereces...gracias-la abracé con fuerza contra mi enterrando un poco más aquel filo que parecía no molestarme en lo más mínimo.

Se sentía también estar así de aquella forma tan intima a su lado dejando que la sangre lo llenara todo con aquel olor ferroso. Aquella humedad que impregnaba mas blancas ropas igual que su impoluto cabello. Estaba todo bien y hacia falta decir nada más, pero aun así quería continuar.
-Sabes? Nada fue tu culpa-hice una pausa queriendo remarcar aquello antes de que hablara-y créeme, por favor, al igual que yo creo tus mentiras-me aproximé a su oído-algún día podre decirte la verdad, algún día sabrás donde termina la madriguera del conejo-hice una pausa-algún día...sabrás…-mis ojos se cerraban levemente por la perdida de sangre-sabrás...porque Wonderlad se quebró...porque todo…-me costaba hablar en sobremanera y aun así luchaba para que mis parpados no se cerraran-porque todo sucumbió…-se paré un poco del cuerpo de ella dejando mis brazos caer como dos pesos muertos-todo eso...y más…-intenté elevar los brazos para acariciar su rostro-fue mi...culpa…lo siento-dejé escapar en un suspiro a la vez que caía hacia atrás con los ojos cerrados aparentemente sin vida.

Emily…
Despiertame.

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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

Mensaje por Mirana el Mar Feb 16, 2016 11:53 pm



This is real Wonderland?

Lagos // 11:30 // Con Break




El aroma a metal había inundado todo su cuerpo, el filo cortante del arma ajena ardía conforme intentaba adentrarse en su pecho, logrando tan solo rasgar un poco de piel al igual que su blanco vestido, pero antes de siquiera profundizar para hacerle sangrar una mano le retuvo. Conocía esa sensación, jamás podría olvidarse de su tacto, pero ¿Por qué la detenía? ¿Qué ganaba con pararla si realmente la odiaba? Le había gritado, llamado mentirosa, dicho asesina y una mujer sedienta de sangre tal cual su hermana gemela, supo con esa entonación que ella ya no podría volver a ser nada en su vida, ni ahora ni en un futuro, entonces… ¿Qué caso tenia si moría? Se llevaría a Iracebeth con ella al mismísimo infierno, Break no tendría que volver a preocuparse de cuidarla a ella o siquiera cuidarse las espaldas por su irascible hermana, entonces… ¿Por qué? ¡¿Por qué?!

- ¡Déjame! Sombrerero suéltame ahora –forcejaba con él, ella no lo comprendía, y Break no la entendía a ella, simplemente quería que la dejase hacer aquello, finalmente cumplió su sueño de despedirse y quería retenerla más ¿Para qué? ¿Qué caso tendría extender algo que todo mundo sabría llegaría a suceder tarde o temprano?–No tiene caso… llámame cobarde, dime lo que sea pero déjame hacerlo, yo no… -estaba histérica, quería golpearlo para quitárselo de encima pero a pesar de que sus manos formaban un puño no conseguía la fuerza para hacerlo, ni mental ni físicamente, sabía que no podría herirlo, jamás lo hizo y ahora no lo conseguiría. O eso creyó durante unos pocos instantes más… hasta que el drama de su vida, se convirtió en la peor película de terror- Break… tu no… yo no…


¿Cómo acabaron así? Ambos reencontrándose para reñir de aquella cruel forma, pero en especial con Mirana sumida en el precioso calor de sus brazos, como tanto deseo desde el instante mismo en que sus gemas violetas lo vieron nuevamente; pero ahora, su deseo cambio, aquella sonrisa que debería de tener fue suplida con su rostro desencajado y la voz quebrada, siendo la culpable de atravesarlo con su propia arma. Ella nunca quiso que aquello pasara, que la acariciara y volviera a hablar como en antaño luego de apagar su vida por segunda vez, porque aunque fuera Break, dudaba que pudiera recuperarse de esa certera puñalada al corazón. Sabía que merecía un castigo para apaciguar los fantasmas que imploraban un resarcimiento, comprendía que tenía merecido sufrir por la eternidad pero… no pensó que su castigo para espiar faltas sería tan doloroso como aquel.

Quiso llorar pero las lágrimas estaban secas, gritar de dolor más su voz estaba tan muerta como su interior, no lograba escuchar nada que no fuera aquella voz calmándola, consolándola a pesar de lo que había cometido. Decirle que todo estaba bien, que le creería aunque fuera una mentira, que esa herida no era nada porque él lo pidió, todo… todo eso… todas aquellas frases eran una absurda mentira, un juego de su mente, una ilusión dada por su hermana para castigarla.


Vamos Iracebeth, déjate de juegos… finalmente aprendiste a manejar mi mente ¿No es así?


Quería una respuesta por su parte, pero no la obtuvo, se volvería loca, más loca de lo que ya estaba. Su pecho subía y bajaba acelerado, su alma se rasgaba en mil pedazos conforme el tiempo pasaba y la vida contraria se apagaba, no quería que fuera dulce, mucho menos amable o siquiera intentara consolarla como lo hacía. Y repentinamente, su calor se apagó, alejándose de su cuerpo mientras extendía sus brazos para atraparle sin poder siquiera sostenerlo de sus ropas. Frente a ella, recostado con una apacible sonrisa yacía el peliblanco, demostrándole que de nuevo, aunque ella lo intentara, siempre se escurriría de entre sus manos como el agua o un espejismo, una y mil veces sucedería en un ciclo de muerte sin fin.


- Ódiame Break… anda… levántate y maldíceme –cayo arrodillada a su lado, el arma homicida permanecía sobre su pecho, burlándose de ella, sentía al metal reírse mientras la parte que no se encontraba en la carne ajena refleja su cara de dolor y el rojo sangre en sus blancas vestiduras – Por… favor… no me hagas esto… -imploraba sosteniendo sus mejillas, limpiando con su pulgar el hilo de sangre – No de nuevo… no lo soportaría una segunda vez Break –pego con delicadeza su frente a la ajena, con el mismo cuidado que una madre tendría con un recién nacido, quería que reaccionara, fuera como fuera, con delicadeza o con violencia. Estuvo a punto de golpear su rostro y apuñalarlo nuevamente tan solo como una última oportunidad de que volviera a la vida con dolor, pero, algo capto su atención, era el dulce aliento contrario, ese aroma a caramelo no podía venir de la lluvia ni mucho menos de ella, solo había una persona que podría olor así, alguien quien de estar muerto ni siquiera debería de respirar. Curiosa y animada pego su rostro a sus labios, y por increíble que pareciera seguía respirando – Esta… vivo… pero… lo apuñale en el corazón –frunciendo el ceño arranco el arma de su pecho, quizás había sido una broma del sombrerero, pero sin embargo, más sangre comenzó a brotar, se asustó un poco puesto que no tenía manera de cerrar la herida, ni siquiera podría tratarla en un lugar como ese, el hospital más cercano estaba a kilómetros, e hizo lo que mejor creyó, volvió a encertar su espalda en su pecho, al menos consiguió detener el sangrado con aquello – Ahora… ¿Qué puedo hacer?


¿Qué crees que debes hacer? Déjalo aquí tirado, tarde o temprano despertara, se lo merece por idiota
No hare eso y lo sabes…
Entonces cárgalo como un saco de patatas hasta nuestro cuarto, seguro que a los Crims les encantaría verte cubierta de sangre y cargando un cadáver
Lo dice la que misma mujer que solía decapitar aves y llevarlas como ofrenda hace no mucho tiempo



Esa última anécdota acallo a su hermana quien no supo cómo contraatacar. Sin más remedio acomodo al chico como pudo sobre su espalda, hasta regresar a la mansión, después de todo, aunque pareciera delicada, si tenía la fuerza suficiente para poder decapitar a alguien, cargar a Break no sería trabajo difícil. Sin demorar mucho regreso a su hogar, esa enorme mansión que compartía con aquellos quienes le acogieron cuando pequeña, la misma donde una gran fiesta se había llevado acabo, una que seguramente se vio cortada por la intensa lluvia que lentamente empeoraba.

Los sirvientes no dijeron nada cuando entro cargando al hombre, ni siquiera preguntaron por la sangre de sus ropajes, con el tiempo aprendieron que lo mejor era no incordiar a la heredera de los Crims o sino lo mejor era empezar a orar por una muerte digna, porque de osar ver un nuevo amanecer, seria entre las peores agonía que Berlín pudiera ofrecer.

Finalmente en el segundo piso, poco después de abandonar las escaleras, ingresando en la puerta al final del amplio pasillo entraron al cuarto de la chica. Una enorme cama justamente al centro, decorados en un intenso rojo y variantes de tono pastel, muebles antiguos que parecían haber sido traídos desde Inglaterra con aquel espectacular estilo barroco, todos y cada uno lujos para complacer el ostentoso gusto del par de reinas. Sin pensarlo mucho acomodo al varón sobre su cama, desabrochando su camisa con la intensión de ver mejor su herida. Removió con cuidado el arma arrojándola sobre la alfombra, no le interesaba mancharla, siempre podría conseguir una nueva. Nuevamente la sangre broto, solo que esta vez la herida no se veía tan grave como pensó inicialmente ¿Acaso el cuerpo de Break había cambiado de alguna manera para poder sanarse a sí mismo? No estaba muy segura de ese hecho, pero le preguntaría cuando despertara, de momento su prioridad era limpiar el lodo y sangre de su cuerpo.


- Parece que dormirá un poco más… -no lo pensó demasiado antes de ingresar al baño, despojándose de su ropa para introducirse en la tina, tenía que pensar seriamente todo lo sucedido, quería estar al tanto de como llego Break a ese lugar, la manera en que se mantuvo vivo, la forma en que los años pasaron y jamás se encontraron a pesar de estar situados en la misma ciudad, pero por sobre todo… ¿Qué es lo que sabía del hundimiento de Wonderland que ella no? – La tormenta… se pondrá peor


Una pequeña predicción, quizás del clima o de la por ahora bastante inestable relación que poseía con el sombrerero, no quería saberlo ni tampoco se sentía con las energías necesarias para confrontar toda la realidad de manera rápida. Por ahora, olvidaría el todo y a todos, quedándose con el mejor momento de ese día, ella entre sus brazos una vez más, imaginando el momento sin la sangre ni la tormenta desarrollándose sobre ellos, solo ambos como en antaño, cuando los conejos utilizaban sombreros y los pájaros zapatos de cuero.



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Re: This is real Wonderland? || PV Mirana

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