¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

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¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

Mensaje por Sharon el Mar Feb 16, 2016 1:33 am




¿Hablamos de nuestro futuro?

— Cafeteria — 18:00— Privado con Kevin






















Una taza de té, aroma a masa recién horneada y decorada con metódica precisión antes de ser servida en las diferentes mesas de ese precioso lugar, era evidente que se encontraba en su cafetería predilecta. Mesas redondas cubiertas con delicados manteles, meseros y maids con trajes ingleses en un precioso y clásico tono negro, decorado con el típico delantal al frente, corbatas o pequeños moños en lugar de las mismas, juegos de te diferentes para cada una de las mesas, era más que evidente que no repetían ninguna taza en ninguna mesa, cosa que no muchos sitios hacían, y, aunque no era importante daba la sensación de intimidad para cada uno de los comensales. Aunque en el caso de Sharon, solo se encontraban ella y Kevin, aquel hombre quien había estado a su lado la mayor parte de su vida, pero no se deben confundir las cosas, no se trataba de su pareja ni nada similar, más bien eran como familia, una bastante particular pero familia al fin y al cabo, todavía recordaba aquella época en la cual supuso que el pelilargo intentaba cortejar a su madre, casi estaba segura de que fue así, pero ninguno de los dos, Kevin o su madre, quisieron confesarle la entera verdad.

Sin embargo, eso era un cuento para otro momento, una historia del pasado que era mejor no tocar para no reabrir viejas heridas, sobre todo cuando el ahora, era tan preciado para la joven. Rememorando aquel día, no había comenzado como nada fuera de lo normal, su típica rutina a la cual tan acostumbraba estaba y que de cierto modo, comenzaba a aburrirle, era tan molesto que sentía la gran necesidad de hacer algo para despejarse ¿Y qué mejor que un día de compras?

Prácticamente arrastro a Kevin fuera de la mansión, en todo el camino no soltó su mano mientras le explicaba que es lo que harían, primero algo de compras para ambos, hacía mucho tiempo que el pelilargo no se compraba nada y en verdad le hacía falta un nuevo guardarropas. En el caso de Sharon, solo pensó que uno o dos vestidos nuevos no le vendrían mal a su armario. Tienda tras tienda las cajas y bolsas se amontonaban en manos de ambos, el centro de Berlín era inmenso y fácilmente podrías perderte sin darte cuenta, sin embargo eso no les había detenido, recorrieron incluso los callejones desolados, cayendo rendidos en una banca de la plaza más cercana.


- Umm… hacia mucho no hacíamos este tipo de cosas ¿No te parece? –estirando sus manos en un gesto para desperezarse contemplo la cara del peliblanco, tan seria como siempre, impasible incluso, pero lo notaba cansado, entonces, recordó algo importante, lo había casi secuestrado antes de la comida, considerando la hora que era, y solo teniendo un buen desayuno en su estómago una taza de té no les sentaría mal, sin embargo Kevin no era el tipo de hombre que prefería las cosas dulces, algo que solía aguar muchas de sus pequeñas fiestas, aunque sonara raro, no era tan fácil encontrar un buen aperitivo salado que combinara con el té, sin embargo eso nunca les detuvo, de un modo u otro lograba que se sentara a comer con ella – Creo que lo mejor sería comer algo… en lo posible no muy pesado, o mi madre nos regañara si llegamos a la cena con el estómago repleto ¿No te parece? –rápidamente se levantó de su lugar, limpiando con cuidado la falda de su vestido, seguidamente le tendió una mano al mayor sonriéndole con calma - ¿Vamos? Te invito lo que quieras


Y de ese modo terminaron en aquella pequeña cafetería, sentados uno frente al otro apreciando el calmado ambiente, mientras la joven pelilarga se preguntaba si acaso las demás personas lo contemplaban como una especie de pareja dispar, es decir, cada tanto sentía afiladas miradas en su espalda como si fueran dagas, comprendía que con Kevin se notaba su diferencia de edad, quizás eso sumado a las bolsas les hacía creer a varios que era una especie de mantenida o caza fortunas. La sola idea le hizo enfadarse por tamaña hipótesis, y enrojecer sutilmente ante la posibilidad de que Kevin la mirara como algo más que su pequeña hermana.


- Yo… Kevin… -tocio sin apartar su mirada de él, serenando su sonrojo, buscando un tema de conversación apto – Hace mucho tiempo no tenemos una conversación de adultos ¿Verdad? Dime… ¿Tienes algún… plan… a futuro? –no tenía idea de que decía, ni mucho menos por qué su voz sonaba tanto al timbre vocal de “La Sharon de negocios”, se sentía algo tonta, eso le sucedía por dejar que su cabeza y sentimientos conspiraran en su contra.

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Re: ¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

Mensaje por Kevin Regnard el Mar Mar 15, 2016 6:07 am


¿Hablamos de nuestro futuro?

— El futuro que deseamos es diferente el uno del otro —






















Salir de compras nunca fue ni será algo que el Regnard adore realizar, menos, en compañía de una fémina. Claro, Sharon Rainsworth siempre sería la excepción, él no podía negarse y no porque fuese quien le mandara, sino que la joven de una u otra forma se las arreglaba para convencer a Kevin y este terminaba siempre en diversas situaciones que de estar solo ni siquiera pensaría posibles. Es entones que aquel día, tras la gran labia de la menor de los Rainsworth, Kevin salió con ella para comprar algo de ropa, cosa que Kevin no necesitaba pero Sharon insistió en que si. La verdad es que él disponía de la ropa justa, una muda para cada día y entre sus trajes poca diferencia había, además, siempre vestía en tonos monocromáticos llegando a aburrir a todos salvo él.

Sharon tenía razón, él necesitaba algunas adquisiciones.

La joven parecía no comprender que el toque en sus manos, aún si Kevin se mostrase impasible, era algo que no tendría que haber hecho. Esa suave y pequeña mano no podía mancillarse al tocar la de un mero sirviente, pero bien sabía Regnard que de hacérselo saber ella seguramente le golpearía por tamaña estupidez, solo por eso lo soportó y agradeció que los bultos entre cajas y bolsas impidieran sostener por más tiempo la mano de la menor. Para cuando se dio cuenta ambos estaban llenos de cosas y el cansancio era algo de lo que no podían escapar, las horas caminando de tienda en tienda junto a tanto paquete era verdaderamente agotador. Aprovecharon una plaza cercana para descansar, Kevin no dudó en sentarse y dejar las cosas sobre sus piernas evitando que se ensuciara alguna cosa. Miró los paquetes, había comprado varias camisas e incluso una chaqueta nueva, la cual aunque dijese no necesitar le interesaba vestirla al ser simplemente perfecta para él.

La voz de la joven le hizo mirarla atento, serio como de costumbre, detalló la mirada de la menor  y respondió en un tono neutro — Usted ha tenido muchas cosa que hacer últimamente, fraülein miró las cosas que ella portaba — Además, sabe bien que nunca fue de mi agrado el salir a comprar ropa, suelo elegir algo sin probarlo ya que mi talla no varía — frunció ligeramente el entrecejo al recordar todas las prendas que ella le hizo probar antes de decidirse por lo adquirid, tras eso suspiró y desvió la mirada hacia el cielo entrecerrando la mirada en el proceso. Fräulein... — regresó la mirada hacia aquella al oírle y, sin pensarlo mucho, un atisbo de sonrisa se mostró en su faz ante el pensamiento de Shelly, la madre de Sharon — Nos obligaría a comer igual, no permitiría que nos saltásemos alguna comida — iba a levantarse pero ella ganó e incluso le ofreció la mano. Sharon no se daba cuenta, nunca lo hacía con respecto a algo tan simple como el contacto ente ambos — Espero sepa satisfacer mi caprichoso paladar — murmuró retomando una seriedad normal en él, tras eso aceptó esa suave mano y se levantó del lugar.

Ya pasada al menos media hora, Kevin y Sharon se encontraban en una cafetería realmente hermosa. La ornamenta, la atención y el menú eral algo digno de admiración. Desde la fina loza distinta entre una mesa y otra hasta el pulcro atuendo de los encargados, el aroma dulce del ambiente pero sin ser empalagoso, la música de fondo y la iluminación, todo parecía ser idóneo para la pareja que se sentó en una mesa algo alejada del resto para así tener un pequeño descanso y un tentempié antes del regreso a casa. Los paquetes quedaron en una de las sillas al costado de Kevin para así no obstaculizar mientras ambos esperaban a que llegasen a atenderles, mientras que un incómodo silencio fue interrumpido nuevamente por la menor. Kevin le observó atentamente y apoyó ambas manos sobre la mesa dejando una sobre la otra, escuchándole.

— Es curioso escuchar aquello viniendo de usted — comentó serio sin apartar su mirada de la ajena — Tengo bastante claro como ha de ser mi futuro, fräulein asintió suave y movió una mano realizando un ademán lento y despreocupado — Soy ya un hombre grande, no lo olvide, si no supiera lo que será de mi de aquí a unos años más sería bastante patético — comentó sabiendo que aquello no era una respuesta apropiada para la joven frente a sí. Aguardó solo unos segundos y en un tono más bajo que el usado con anterioridad respondió — Soy su sirviente, así como el de su madre y abuela — asintió — Mi plan a futuro está a su lado  — dijo con seriedad y serenidad — Si bien, el futuro es cambiante, lo que no cambiará será mi agradecimiento y devoción hacia la familia Rainsworth — aclaró. — Por lo que puedo decir con sinceridad, que siempre estará pendiente de lo que yo vaya a realizar — poco pasó antes de que preguntase — ¿Qué me dice de usted? ¿Decidió ya con quien casarse? — atacó directo el punto que más le interesaba, no iría con rodeos en cuanto a la información que deseaba saber.

En breve y sin dar tiempo a que Sharon respondiese, llegó una joven vestida como toda una sirvienta inglesa, sus atuendos eran algo poco normal en esta zona del país y era por eso que resaltaba, además la fémina poseía facciones maduras y un semblante aunque sumiso en apariencia dejaba cierto toque misterioso. Kevin la observó cuando aquella se acercó, escuchó a la joven quien les ofrecía el menú destacado del día que era una taza de te negro con un trozo de pastel de queso en diferentes variedades, siendo algo demasiado dulce como para que Kevin aceptase. Él, con cortesía, negó y pidió — Quisiera algo de te blanco acompañado de... — se mostró pensativo — ¿Qué me recomendaría, fräulein? — observó entonces a Sharon, él conocía varios postres salados, pero deseó saber si ella le mencionaría algo dulce solo por verle comer algo que a ella le fascinaba.

* Fräulein = Señorita

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Re: ¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

Mensaje por Sharon el Mar Mar 15, 2016 10:23 pm




¿Hablamos de nuestro futuro?

— Cafeteria — 18:00— Privado con Kevin






















Adoraba la compañía de Kevin, tomar su cálida y amplia mano, conversar con él, simplemente le encantaba estar a su lado. Siempre había sido así, desde el inicio sintió cierta conexión con el peliblanco, aun recordaba como cuando pequeña se colgaba de su pierna meramente para que descansara mas, la manera en que lo llevaba a su cuarto a la hora del té junto a sus muñecas, incluso sonreía ante el hecho de que dejara peinara su larga cabellera que no era muy típica en los hombres pero que de cierto modo le lucia bien.
Pero, lentamente sus sentimientos cambiaron a lo que eran ahora, incluso paso por un etapa donde lo despreciaba, aquel tiempo donde estaba demasiado unido a su madre Shelly, lo peor del asunto era que, incluso en momentos como el actual, cuando la mencionaba el gesto del chico cambiaba, no recordaba que alguna vez siquiera mostrara esa sonrisa para ella, sin embargo había aprendido a fingir que no le interesaba, o simplemente cambiar de tema olímpicamente. Muchos creerían que odiaba a su madre por atraer a la persona que ella amaba, o mínimo despreciar a aquel hombre, pero no era así, no podía, los amaba demasiado a ambos, de manera diferente claro está, pero aquella era la absoluta verdad y supo, que llegaría el día donde no podría seguir conteniéndose, ser la Sharon amable que veía por otros antes que por sí misma, ser aquella jovencita justa que aceptaba los arreglos de su familia para citas con prospectos de esposo solo para intentar olvidarlo a él, un poco patético y lastimero, pero no quería herir a nadie, y si hubiera conseguido olvidarlo en brazos de otro finalmente aceptaría que todo aquello había sido un amor adolescente, de esos pasajeros, basados simplemente en una atracción por alguien mayor, pero no fue así, aun ahora, cada que estaba con él le costaba contenerse.


- Así que tu plan es seguir siempre con nuestra familia -no estaba segura si aquello le hacía feliz, o entristecía tamaña devoción ¿De qué manera debería tomar su lealtad? ¿Acaso el cariño que tenía para con ella seria basado en su lealtad? La sola idea la llevo a otro mundo, a pensar en tantas posibilidades que su corazón empezó a latir desbocadamente, dolía... en verdad que dolía. Aquel amor del que tantos poetas profesaban era la mayor y más dulce sensación, el mismo que debería tenerla en las nubes, justo ahora la hería, partiendo en pequeños pedazos su corazón, pero no era nuevo, estar con Kevin era sufrir y gozar cada pequeño momento, igual que un agridulce pastel de limón. Suspirando con pesar volvió a prestarle atención a sus palabras, esa sola pregunta termino de quebrarla ¿Tan poco le interesaba realmente verla con algún otro hombre? ¿Cuantos habían pasado en su vida? ¿Cuantos pretendientes rechazo? cinco... diez, veinte quizás, había perdido completamente la cuenta porque en realidad no le interesaba el número, mucho menos cada uno de ellos, todos tenían su lado bueno y también sus defectos, pero el problema principal era que no sentía lo que debería sentir, no quería casarse por despecho, mucho menos por recomendación, si lo hacía, lo haría por amor, aunque aquello sonara en extremo cursi - ¿Eh? Disculpe... -parpadeo confundida ¿Cuando había llegado aquella maid a atenderles? Miro a la chica y también a Kevin, seguramente le había preguntado que postre quería, siempre le pedía que escogiera algo - Pastel de limón... eso sería lo mejor para el té


No estaba segura de sí combinaría, había dicho lo primero que le vino a la mente, aquel dulce que le recordaba a su relación, simplemente un complemento perfecto para terminar aquel día. La muchacha se retiró y el silencio reino, no quería hablar con él de momento, o soltaría todo lo que se guardaba.
Miro con atención el pastel frente a sus ojos, era la primera vez que un postre no le abría el apetito, inclusive el té frente a si reflejaba su cara, enfriándose a medida que el pequeño vapor que despedía se esfumaba en nada, no tenía mucho sentido, fue ella quien le pidió ir a comer y ahora solo jugaba con el pastel, destrozándolo con el tenedor hasta formar pequeñas migajas, pensando y recapitulando cada emoción que tenía.
¿Era posible que siguiera con aquel sentimiento durante más años? ¿Que perdería con solo decírselo de una buena vez? Sabía que él no sentía nada por ella, estaba enamorado de su madre desde siempre y solamente se sacaría un peso de encima. Cabía la posibilidad de que no quisiera verla más al sentirse incomodo por la manera en que ella le miraba, pero, aun así, a pesar de todo quizás resultaría bueno. Cualquier cosa seria mejor a sentir su corazón partirse más de lo que ya estaba.


- Kevin... hay... algo que necesito decirte -lo vio con determinación, casi confesaba todo cuando el sonido de nuevos clientes corto el ambiente. Suspiro levantándose de su asiento, dejando tanto su té como la despedazada rebanada de pastel sobre el plato, no tenía mucho caso irse sin más, porque a esas horas las calles estaban atestadas y terminarían por interrumpirles de peor manera - Vamos... a la terraza, te lo diré allí


Como si su asiento quemara, se levantó apresuradamente, comentándole al mesero que tomarían algo de aire en la terraza, casi al momento llevaron todo al lugar, por suerte el frio viento evitaba que muchos clientes desearan salir, eso y que era conocido por muy pocas personas el acceso a dicho lugar.
Finalmente en completa paz, apoyo su peso en la baranda que separada el elevado lugar de una, seguramente, fuerte caída, después de todo eran al menos tres pisos en total. Reunió coraje apreciando a las personas pasar, dejando que el viento meciera sus cabellos suavemente, estaba decidida, lo haría y no tendría marcha atrás, con todo el coraje que poseía se viro al chico, sus ojos vino destellaban temor, incluso sus piernas apenas podían caminar por el temblor oculto bajo aquel largo vestido, pero realmente no importaba, a aquella distancia estaba más que cómoda podía mirar su rostro y al mismo tiempo esquivarlo en caso de necesitar escaparse para que no la viera llorar si llegaba a rechazarla.


- Kevin yo... -su normalmente segura voz temblaba, subía y bajaba de decibeles conforme intentaba pensar, su níveo rostro ahora estaba tan rojo como las fresas de sus más deliciosos postres, y sus manos, unidas la una con la otra sobre su pecho buscaban apoyo posicionándose sobre su pecho sintiendo de manera más precisa sus fuertes palpitaciones -No es que no sepa a quien... quiero como esposo...es que... solo... -se estaba yendo por la tangente, pero no podía evitarlo, era la primera vez que se declaraba a una persona - Te quiero... -decirle quererlo no era suficiente, no expresaba lo que realmente sentía por él, se quedaba corta en palabras, pero apenas lo dijo se le quito un peso de encima, sintiendo más confianza en sí misma pudiendo decir todo lo que siempre quiso - Pero... no es como un hermano... Kevin, desde siempre, siempre... te quise... quería decírtelo antes pero tu no... me mirabas de igual modo -el recuerdo de su madre le hizo bajar su mirada unos momentos, pero ya había hablado y no pararía - Sé que no puedes corresponderme, no soy la persona en la que piensas siempre, pero al menos... quisiera que me escucharas -una pequeña y solitaria lagrima rodo por su mejilla, sin poder borrar su sonrisa, estaba feliz de que finalmente se lo dijera, pero le dolía saber que ya no podría tenerlo a su lado - De pequeña, eras como mi hermano, adoraba jugar contigo, me hacías realmente feliz, pero... conforme crecía supe que ya no te veía así, pensé que solo era un pequeño capricho y por eso acepte a aquellos hombres como prospectos de esposo... tenía la esperanza de olvidarte al realmente enamorarme, pero... fue imposible, mientras más tiempo pasaba con alguno, más te necesitaba conmigo, lentamente lo acepte... -parpadeo apretando con fuerza su ropa, sin poder apartar la mirada del contrario, sabía que si dejaba de ver sus ojos no le creería - Acepte que... estaba completamente enamorada de ti Kevin -se sentía plena, feliz de decirlo, un sentimiento muy lejos de su antigua angustia la cual sabría volvería al oír su respuesta -Sé que... es un poco repentino, también comprendo que pasamos mucho tiempo juntos pero, créeme... te amo, de verdad... aunque no puedas sentir lo mismo, lo seguiré haciendo por tantos, tantos motivos que me es imposible decirlos todos... solo sé que... a pesar del tiempo, a pesar de que ahora puedas despreciarme, incluso que no quieras volver a verme... sigo amándote con locura


Sus hombros aun temblaban, su corazón seguía desbocado, sus ojos se acuaban y sus mejillas ardían, pero nunca en su vida, se había sentido tan libre como ahora.

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Re: ¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

Mensaje por Kevin Regnard el Mar Mar 15, 2016 10:26 pm


¿Hablamos de nuestro futuro?

— El futuro que deseamos es diferente el uno del otro —






















Debido a su intento por estar sereno ante aquel diálogo, no notó a tiempo que Sharon estaba distraída, pero aún de haberlo notado le habría sido imposible descifrar el motivo por el cual la fémina estaba así. Asintió al oírle, no replicaría pese a que el sabor de tal postre no era algo que disfrutase, era un postre demasiado empalagoso. El tiempo en que la mesera se retiró y trajo lo pedido parecía eterno, Kevin no dijo nada, Sharon parecía ida, la situación se tornó tensa y Kevin no sabía que era lo que le sucedía a la joven. Se notaba cansada, tal vez.

Silencioso tomó la taza una ves estaba todo servido, la alzó y percibió la fragancia de la misma, aprovechó ese momento para detallar la expresión de Sharon, mas aún no podía entenderla, pensó que el tocar tal tema sobre casamiento había sido una pésima idea, por lo tanto que ella estuviese así sería su culpa. Debía decir algo, pero conforme le observaba más difícil era iniciar una conversación que tomase lo anterior y finalizara bien. Bebió de aquel té y luego llevó el tenedor al pastel, era un trozo moderado, se veía perfecto y con algo de duda probó un bocado del mismo advirtiendo que, sinceramente, no le agradaba. Mantuvo el sabor en su boca y se relamió solo para remover el dulzor, volvió a beber para quitarse aquel ácido y dulce gusto, lo cual consiguió tras dos sorbos del té.

— ¿Uhm? — miró a la castaña justo cuando había decidido tomar otro trozo del pastel, más pequeño que el anterior — ¿Qué necesita decirme? — enarcó una ceja y su faz mostró curiosidad e intriga — ¿A la terraza? — no terminaba de comprender que era tan importante como para requerir tal privacidad. Sin mayor réplica se levantó y miró con desdén lo que le restaba de aquel postre, tomó la taza junto al platillo y se la llevó hacia la zona que Sharon parecía necesitar. Una vez allí aguardó a que los trabajadores les dejaran solos y detalló a la menor, quien se veía nerviosa. Dejo su taza sobre la mesa tras beber un nuevo sorbo, ese té le fascinaba, pero en esa situacion no podría disfrutar su té, algo era extraño en la joven y esperaba pudiera dilucidar pronto lo que le aquejaba. Se acercó hacia el barandal casi al tiempo en que ella lo hizo, miró en todo momento a la joven Rainsworth y esperó, no podía hacer otra cosa en esos momentos.

Fräulein, ¿se encuentra bien? — preguntó acercándose solo unos pasos hacia ella, fue sencillo distinguir el carmín en esas mejillas gracias a la luz natural en ese sector — Aún dispone de tiempo para elegir al apropiado, después de to... — no alcanzó a finalizar la frase ya que un 'Te quiero' salió de la boca ajena y le descolocó unos momentos — ... después de todo — trató de continuar pero ella notándose más confiada retomó la palabra y Kevin se calló escuchando atento, no podía creer que ella dijese semejantes palabras. Deseó alejarse pero su orgullo le impidió mostrar tal cobardía, su boca quedó entreabierta tratando de frenar la confesión, debía detenerla e incapaz de ello simplemente cerró su boca. El rostro del Regnard reflejó sorpresa y nerviosismo, él no sabía como lidiar con algo así al ser la vez primera en ser partícipe de algo como eso, además, que sea Sharon precisamente tornaba todo más complicado. Entre más le oía más necesitaba detenerla y lo único que pudo decir en esa situación fue un susurro — Sharon... — se atrevió a enunciar únicamente el nombre de la menor, todo honorífico o título quedó relegado, Kevin olvidó momentáneamente su relación laboral con ella.

Ser amado por ella le alegró enormemente, pero eso le llenó de un dolor tremendo, uno que de no equiparar la felicidad le abrumaría — Esto me ha tomado por sorpresa — dijo sin despegar la mirada de los orbes ajenos los cuales buscaban obtener una pronta respuesta — ¿Está segura que es amor lo que siente? Hay mejores personas que yo para enamorarse — supo que sus palabras fueron innecesarias, si Sharon le amaba estaba seguro que habría considerado toda otra posibilidad y que al declararse es porque no encontró otra opción Fräulein... ser querido de esa forma por usted es algo que jamás llegué a considerar posible, solo soy un sirviente que llegó a su residencia — suspiró en un intento de ordenar sus ideas — Y no piense que estoy menospreciándome, no, es... — se acercó a ella al ver como una lágrima recorrió su mejilla.  Verla llorar era insoportable, dirigió la zurda hacia el rostro ajeno apartando esa gota de su faz — No tiene idea cuan alegre me hace sentir — su expresión se relajó y dejó la sorpresa atrás — Le agradezco haberse fijado en mi, pero debe entender que no seré jamás la persona apropiada para usted — aunque lo dijo sin titubeos fue difícil pronunciarlo — Hay jóvenes carismáticos que darían lo que fuera con tal de tener una oportunidad, pero usted no se las ha dado — apartó lento su mano dejándola al costado, inmóvil.

Estaba enredándose más de lo necesario, le debía claridad y hasta ese momento no había otorgado respuesta alguna a la joven — No la desprecio, es todo lo contrario, la admiro más al ser testigo de su valor. Es una gran mujer — sonrió suave y pausó antes de seguir, tocaba lo realmente difícil — No puedo aceptar sus sentimientos, hacerlo sería corresponder y yo... — no consiguió continuar ¿Cómo mentirle a la mujer por quien daría lo que fuera? ¿Sería prudente mentir? — Yo... — se encontró en un severo problema, debía ser honesto con lo que sentía o ni siquiera él mismo podría perdonárselo — Desde que le conocí no he hecho más que pensar en usted, al principio por devoción y gratitud, pero el tiempo me indicó que mi sentir era más que eso, mucho más — se sintió derrotado, su ceño se frunció y su mirada se entrecerró Fräulein... susurró pausadamente — No podemos estar juntos, pertenecemos a mundos diferentes, las personas como yo solo sueñan con llegar a ser lo que usted puede ser — se excusó con firmeza — El amor... — cerró su mirada — Es algo que no puedo profesarle — sentenció sin aclarar directamente sus sentimientos por ella, siendo lo mejor que pudo hacer.

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Re: ¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

Mensaje por Sharon el Mar Mar 15, 2016 10:27 pm




¿Hablamos de nuestro futuro?

— Cafeteria — 18:00— Privado con Kevin






















Rebosaba, las emociones rebosaban de su cuerpo en forma de cristalinas lágrimas, una detrás de otra, formando brillantes perlas que se rompían en cuando entraban en contacto con el frio suelo. Era increíble, innegable, aberrante y tan dulce a la vez, jamás en su vida había pensado ser capaz de soportar tanta felicidad, y mucho menos por unas palabras tan vagas que abrían las puertas a un mundo de posibilidades.
Kevin la quería, aun después de oír su confesión, después de gritarle al mundo cuanto lo amaba, seguía estando con ella, de pie, firme y temeroso, galante y formal, era el mismo hombre, aquel oni-chan de su pasado y el Kevin del presente convergían en sus rubís ojos, podía afirmarlo perfectamente porque ese temor oculto tras la frialdad era la mezcla perfecta de su ser de antaño y en lo que se había convertido finalmente. Pero ella, Sharon ya no se estaba mostrando como la mujer de fuerte carácter, la chica que Kevin decía admirar, frente a él quedo reducida a una pequeña niña que no dejaba de llorar, mojando sus mejillas consiente del daño que provocaba sobre el corazón contrario, desde muy pequeña el Regnard había detestado verla llorar, pero no podía evitarlo, esas lagrimas eran tan cálidas como el sol y dulces como la mismísima miel, todo porque nacían de su pecho, eran la más pura demostración de su felicidad opacando sus sonrosadas mejillas y la sonrisa que adoraba sus labios.

- Kevin... -musito estirando sus brazos hacia él, caminando los pocos pasos que los separaban hasta finalmente pegar su frente en el torso contrario, sosteniendo entre sus manos la opaca prenda que portaba. Lo escuchaba, aquel corazón campante repiqueteaba con fuerza - Eres... eres un completo tonto -quería golpearlo, besarlo, matarlo, abrazarlo, tantas cosas que se confrontaban la una con la otra y todo porque él era un complicado acertijo, hasta para sí mismo, y sin embargo Sharon siempre lo había descifrado, bastaba una mirada, una simple palabra para comprenderle, y tan vaga contestación a sus sentimientos había dicho mucho mas de trasfondo -- Ja... ¿Cómo... como puedes decirme eso y esperar que no llore? -separo su frente del torso masculino, sin soltarlo de su agarre, tan solo para volver a toparse con su mirada. Rojo contra rosa, felicidad versus preocupación, una muda charla se estaba llevando acabo, quizás las palabras sobraban pero Kevin siempre le enseño que era mejor dejar en claro las cosas - No puedo evitar llorar... cuando me haces tan feliz Kevin -admitió sin dejar de mirarlo, ni mucho menos borrar aquella mueca de absoluta dicha.

Quizás le había indicado que no era lo mejor para ella, también que existían miles de hombres que podrían hacerla más feliz de lo que el alguna vez soñaría con lograr, cosa que bien sabia era verdad, dudaba que en su vida otra persona la hiciera sufrir tanto como Kevin hacia, pero, eso solo significaba que no vivía, sin dolor ni sufrimiento no se puede decir que estás viviendo plenamente, y si esto era así, era evidente que no valdría la pena. Claro está Sharon no era masoquista, pero no estaba tan loca para abandonar el verdadero amor por un par de lágrimas traicioneras, porque bien sabía que la dicha no estaba en la cantidad de momentos felices contra los tristes, sino en la calidad de estos, bastaba con sumar todo su llanto para restarlo contra un día completo al lado de su guardián para dar por resultado su completa alegría y eso, era algo que Kevin no entendía, pero pronto se encargaria de hacerlo.
También le había dicho que la admiraba, que sentía algo más por ella que devoción y gratitud hacia su persona, algo más intenso, pero no lo expreso con palabras y eso era indicador de que realmente no era un mero cariño de hermanos, sino, se lo hubiera dicho sin problemas. No aseguraría que la amaba, pero si no se lo decía, escudándose tras la fachada de un sirviente y su protegida, era porque realmente tenía miedo, y eso era todo lo que ella necesitaba para comprenderlo perfectamente

- Kevin... yo no quiero aquello que sea apropiado para mí, tampoco necesito un esposo que solo sepa hacerme reír o complacerme en cada momento del día, mucho menos un título o la misma categoría social -suspiro limpiando las lágrimas con el dorso de su mano, apartándose un paso de él, mirándolo con seriedad, mostrándose como la joven madura en que se convirtió luego de tantos años a su lado, aquella mujer que decía admirar - Luego de tantos años a mi lado, me sorprende que intentes comprar mis pensamientos y excusarte bajo ese tipo de palabras, el Kevin que conozco, aquel que amo es más seguro, más firme y honesto... dime porque... -apretó sus puños con fuerza, mirándolo con cierto grado de enfado - ¿Porque eres tan directo y fuerte con tal de protegerme, pero no puedes ser completamente sincero conmigo ahora? -ella lo sabía, él también, a esa especie de disculpa por no poder corresponderle le faltaba una palabra, aquella que detallaba lo que en verdad sentía por Sharon - Hablas de status, de que nuestros mundos son muy diferentes para que estemos juntos... entonces respóndeme algo... si yo dejara mi apellido por ti, para que finalmente estemos en un mismo nivel ¿Eso cambiaria en algo las cosas? ¿Dejaría de ser la Sharon con quien compartiste tantos momentos para volverme algo apto para ti? -ambos sabían la respuesta, pero quería ser clara con él - Bien sabes que eso no me interesa... podemos cambiar papeles y ser tu quien necesita una escolta, pero eso no cambiaría las cosas, un título no nos define, por ello... no intentes escudarte detrás de palabras bonitas que suenan a lógica, cuando es todo lo contrario -su semblante empezó a relajarse, sus manos subieron hasta posarse en las mejillas contrarias obligándole a agacharse a su altura - Aseguras que no puedes profesarme amor.. ¿Entonces qué es lo que me profesas Kevin? -mordió suavemente su labio, estaba más que segura que sus sentimientos estaban en un grado similar, pero, si él no lo decía, si no se atrevía a confrontarla, empujaría la rueda del destino hasta que no tuviera más opciones que hablar con la verdad, incluso si necesitaba jugar sucio con él - ¿Me odias? acaso... el problema es que tu admiración se fue convirtiendo en odio, mientras mi cariño cambio por amor -no dejaba de ver sus ojos, grabaría cada instante de ellos, la duda, el temor, el deseo y el valor, quería todo eso y más - Quizás aún sea una niña para ti, pero... aquí me tienes Kevin, parada frente a ti, confesándote todo aquello que nunca creía poder decirte, tu Fräulein está demostrando aquel valor que siempre impulsaste a que sacara, aun cuando mis piernas tiemblan tanto que juraría se romperán en cualquier segundo... no busco que me ames, tampoco quiero forzarte a ello, pero lo necesito, necesito saber qué es lo que realmente sientes por mí, se honesto conmigo en lugar de buscar escaparte de entre mis dedos, porque te buscare, una y otra vez lo hare, y no parare hasta saberlo... porque ¿Sabes? de eso se trata estar enamorada de ti Kevin, estar dispuesta a dar el todo por el todo, a salir lastimada una y otra vez debiendo volver a juntar los pequeños trozos de mi alma y mi corazón, pero vale la pena, siempre lo valió, solo contigo me siento viva, solo tú me haces sonreír honestamente y no quiero perder aquel sentimiento. Esta noche cuando te lo confesé todo, estaba preparada para oírte pedirme que me alejara de ti, escucharte pronunciar el nombre de mi madre como tu único amor, pero, nuevamente me sorprendiste y me devolviste la fe y felicidad Kevin... por ello, jamás podría pedirte que me ames, mucho menos que me correspondas, pero, aun así quiero oírte decírmelo con total sinceridad, olvidado los títulos, el trabajo y todo aquello que pueda condicionarte, solo somos dos personas y una de ellas, necesita desesperadamente a la otra -había una gran posibilidad de que hubiera hablado de mas, nombrar a su madre le daría la excusa perfecta a Kevin en caso de necesitar huir de la realidad, pero, si en verdad la quería, si le correspondía a ella, no mentiría, por esa noche tan fría buscaría su honestidad y se albergaría en el calor contrario, tal como hacia ahora, cuando sus sentimientos por él, desbordaban tanto, que sus labios buscaron los ajenos, besándolo con entero deleite y suavidad, cerrando los ojos para perderse en aquella idílica sensación que no duro mucho, solo lo necesario para avergonzar a la chica por sus propios actos, se había dejado llevar por la cercanía y el afecto, haciendo algo que no era correcto, pero que, se sentía tan bien que lo volvería a repetir si él se lo permitía.

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Re: ¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

Mensaje por Kevin Regnard el Mar Mar 15, 2016 10:34 pm


¿Hablamos de nuestro futuro?

— El futuro que deseamos es diferente el uno del otro —






















Difícil fue ver como esos ojos se llenaron de lágrimas, para Kevin una sola gota fue suficiente para que su pecho doliera, pero ver tantas recorrer esa tersa piel causaron estragos en su interior y, lo peor de todo, no sabía que hacer para evitar que llorase más de ser posible. Fue notorio en su rostro lo mal que le ponía verla así y trató de que se detuviera — Por... por favor no llore — él no podría darse cuenta de que esa lágrimas no eran de tristeza, siempre que presenciaba un llanto decidía no mirar y aunque se jactaba de ser analítico, en esos momentos solo pensaba en como alegrarle o al menos calmarle. Cuando le vio avanzar le recibió y abrazó, no por creer que eso pudiese ayudar ya que tan insensible no era, quiso hacerlo de manera instintiva tal y como hacía cuando ambos eran más jóvenes.

Kevin malinterpretó la pregunta ajena ya que sabía bien que rechazarla era causarle daño y por ende lágrimas, estuvo mínimamente preparado a ello cuando escuchó la confesión, solo que al hacerse realidad todo valor en él disminuyó considerablemente, no obstante persistiría. Siempre tuvo clara su posición y se prometió no mancillarla con su sentir, no a ella, Sharon era especial. Antes de notarlo fue Sharon quien tomó el mando, nuevamente, de la plática ya que el mayor apenas si podía responderle apropiadamente. Aquella joven dama le dejó sin palabras ¿Cómo podía estar feliz? y de ser así ¿Por qué estaba llorando?, Kevin no lo comprendía y seguramente jamás llegue a hacerlo. Él nunca lloró por alegría, siempre asoció las lágrimas a la fragilidad del corazón, a la tristeza e impotencia, nunca a un puro sentimiento, uno tan anhelado como lo es la alegría.

— ¿Feliz? — preguntó con lentitud mostrándose sorprendido — ¿Por qué? — arrugó el entrecejo denotando intriga Fräulein... no comprendo — aquello fue dicho con total honestidad y un toque de inseguridad, impropio de él, pero no importó ante su deseo de saber sin darse cuenta de que no fue capaz de dejar en claro su sentir con ella. Sus manos continuaron rodeando el cuerpo contrario siendo plenamente consciente de ello, lo cual distaba con lo que trató de expresarle, no tenía sentido abrazarla si lo que buscaba era alejarse emocionalmente de ella. Frunció más el entrecejo por ello, mas al oír como ella se explicaba con tanta libertad y franqueza, le hizo notar que ella verdaderamente había madurado a un punto donde Kevin ya no podía verla como una niña. Le liberó del abrazo dejando las manos a los costados, las empuñó y comenzó a pensar en que debía frenar todo aquello, no podía darle ilusiones y conforme le escuchaba, era él quien se las iba formando.

— No se confunda, estoy siendo honesto — el problema era que su honestidad no bastaba, aún no era capaz de decirle todo y más que mentir lo que Kevin hizo fue omitir — ¡Haré hasta lo imposible con tal de protegerla! — dijo dejando todo tono bajo — Eso... eso no tiene que ver — bajó la mirada un instante, frustrado consigo mismo — Lo que he dicho es verdad — insistió regresando la mirada a la ajena mientras escuchaba su voz — ¿Haría eso por mi? — aquello le impactó de sobremanera — ¡No diga eso! — se acercó y posó las manos en los hombros de la fémina — No permitiré que haga semejante locura — dijo con cierto enfado, pero con ello entendió la fortaleza de sus sentimientos, así como de su carácter — Siempre será la misma para mí — aseveró sintiéndose bastante presionado e incluso débil ante ella. Era absurdo, él normalmente seguro y firme, sereno y analítico, en esos momentos era totalmente lo opuesto, le resultó incluso vergonzoso. Al sentir las suaves manos de ella sobre las mejillas bajó el rostro obediente a la silenciosa petición ajena y aunque no estaba del todo seguro, mantuvo su mirada hacia ella, no quería que ella le descubriera, no podría ocultarse tras ser revelado lo que realmente sentía. Él no podía estar con ella, era firme con su pensar, pero ella iba quebrando poco a poco todo intento de Kevin por excusarse y apartarse de lo que 'debía ser'.

Estaba acorralado sin siquiera poder oponer resistencia.

— Nunca podría odiarla — su expresión angustiada y temerosa cambió — No quiero decirlo — respecto a lo que sentía — Si lo hago... — se pausó justo antes de que ella continuara hablando, lo cual en otra ocasión agradecería, pero en esos instantes no hacía más que hundirle más y más al grado de ya no poder escapar de ella. Las manos ajenas seguían reteniéndole y eso le impidió desviar la mirada con sutileza, deseaba huir pese a ser imposible a esas alturas, por lo que solo podía hacer una cosa — Shelly... — susurró aquel nombre durante el diálogo ajeno. Recurrir a ella sería una muy buena salida, él durante años trató de volcar todo sentimiento por Sharon hacia ella en un patético intento de mitigar toda esperanza e ilusión, lo cual nunca resultó. Utilizarla de una manera tan baja frente a su propia hija sería sucio, imperdonable, algo desagradable que aún en la desesperación del Regnard no haría — Quiero mucho a su madre, ella ha sido muy buena conmigo y representa lo que cualquier hombre desearía tener — susurró — pero... — algo en su mirada cambió, fue su determinación — No es ella la mujer más importante en mi vida — su ceño volvió a fruncirse Fräulein... — una nueva pausa se hizo presente impidiéndole acabar esa frase, la cual indicaría lo que él sentía por ella — Yo le... — antes de acabar el intento de declaración, su boca fue sellada por los suaves y cálidos labios de la menor. Años, muchos años pasaron donde él imaginó como sería besarle y nunca pensó siquiera que el beso no lo iniciaría él en caso de darse, lo cual de por sí era imposible. Correspondió por instinto a ese beso, suave, tranquilo, dulce. Ese dulzor no podía compararse a algún postre, era diferente, cálido y Kevin al sentir como ella se separó de aquel beso, avanzó la poca distancia que adoptaron buscando ser quien le besara. No pensó en nada más, solo en sus labios los cuales besó con una intensidad mayor que la dada por ella, sus ojos se fijaron en la expresión ajena y en breve los párpados descendieron hasta cerrarse para de esa manera dejarse llevar por el momento donde nada más fue relevante para él.

Separó sus labios de los ajenos y aún sin abrir su mirada susurró con ternura — Estoy enamorado... de usted — con calma buscó ver la faz contraria, debía ser valiente y encararla, más tras aquel segundo beso. Alzó las manos y tomó las ajenas para retirarlas de su rostro hasta juntarlas ambas frente a él, se enderezó para suspirar suave y proseguir, debía ser lo más claro posible con ella — Le amo — su formalidad no se perdería nuevamente — Desde que llegué a la residencia Rainsworth, no hice más que mirarle y atenderle, jugar, quererle, pero cuando me di cuenta deseaba más de usted y es allí donde comprendí que mis sentimientos distaban de lo familiar — se mantuvo serio pero la tristeza no demoró en apoderarse de su expresión — Años... muchos años donde traté de evitar lo que siento — apretó las manos ajenas contra su propio pecho — Quise olvidarlo y enamorarme de otra persona, traté, pero ninguna mujer podía sonreír como usted lo hacía, ninguna me trataba con la dulzura que usted posee... nadie, ni siquiera su madre — ya no podía medir lo que decía ni quería hacerlo, pero ser tan abierto con ella dolía y le generaba inquietud — Saber que yo nunca sería aceptado por su familia, ni siquiera yo puedo aceptar el querer ostentar estar al mismo nivel... y sé muy bien que el estatus no nos define, sino nuestras acciones... lo que deseamos y como llegamos a ello, pero... ¡Compréndame un poco! — alzó nuevamente la voz — Este es mi lugar, siempre lo ha sido... además, tenerme tan cerca es peligroso — susurró lo final — Y yo...  yo no quiero — su voz salió entrecortada — No quiero que le pase nada malo... no lo soportaría — ya sin poder contenerse se dejó caer de rodillas sin soltar las manos ajenas.

Fräulein... Le amo demasiado como para aguantar su dolor o tristeza — confesó — No soy tan fuerte...— mantuvo la mirada en el suelo viendo el borde inferior del largo vestido ajeno y pese a estar desanimado y triste, no soltó lágrima alguna, se prohibió hace mucho tiempo demostrar semejante fragilidad y por lo mismo, años llevaba sin dejar que alguien viese una sola lágrima en él. Ni siquiera él mismo. Aquella era una de las primeras veces en que no podía mostrar su fortaleza, eran sus inseguridades las que le dominaron al ya abrir su corazón a Sharon — Aún así, si yo pudiera cargar con ello... — no supo que quería decir con eso, él solamente deseaba verla sonreír pese a que sabía que nadie en el mundo podía decir ser siempre feliz, aquel no era el único sentir posible. Lo sabía, mas no quería aceptarlo, no podía.

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Re: ¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

Mensaje por Sharon el Mar Mar 15, 2016 10:35 pm




¿Hablamos de nuestro futuro?

— Cafeteria — 18:00— Privado con Kevin






















Estaba soñando, lo sabía, aquello no podía ser posible eso lo tenía más que comprendido, desde el momento en que se enamoró de él había asumido que jamás serian el uno para el otro, a pesar de todo, a pesar de sus creencias y aun cuando profesaba su amor de manera tan abierta y sincera, era inevitable pensar que jamás le correspondería, habían tantas cosas en contra, siendo la peor de todas los sentimientos de Kevin. Sharon lo supo desde el primer momento en que se enteró que tenía pareja, no porque él se lo dijera, no había nada peor que toparte las cosas frente a tu nariz, porque por más que fuese recatado, por más que alguien decida esconder las cosas, todo siempre se sabe y Sharon termino por toparse más de una vez a Kevin con otra mujer, innegablemente la idea de que trataba de olvidar a su madre en brazos de diversas féminas se incrusto en su pecho, haciéndola sufrir como nunca pensó sentir, saber que tenía pareja no era el fin del mundo, sino el hecho de estar tan enamorado de una persona que al no poder tenerla debas buscar consuelo en otros brazos, ella bien lo sabía ¿No fue eso lo que hizo tantos años con aquellos pretendientes?
Y ahora, se confesaba para luego acribillarlo con incesantes preguntas de porque no era directo con ella, no tenía sentido alguno, ella misma buscaba que terminara de romper su corazón en miles de pequeños trozos porque sabía que luego, cuando la situación se calmara, estaría sentada en el suelo sollozando mientras recogía cada pequeño fragmento de su destartalada alma, lo había hecho antes y se hacía más fuerte con ello ¿Porque ahora sería la excepción? Quizás, porque a diferencia de otras ocasiones, Kevin sabría sus sentimientos, ya no quedarían esperanzas, ensoñaciones y mucho menos anhelos cuando la noche acabara y el día llegara, jamás volvería a verla igual. Su corazón seguiría palpitando pero no podría entregárselo a él y por ello, se rendía a sus sentimientos, buscaba que le dijera la verdad de todo, que la destrozara o la hiciera soñar por segunda vez. En medio de ese remolino, quería ser fuerte, demostrar lo que valía y finalmente lo beso como tanto soñó, pero eso no era lo que la hacía pensar que toda la situación era un sueño, para nada, lo que la tenía estupefacta fue que le correspondiera, sentir sus labios moverse sobre los propios era mucho mejor que comer miel directamente del tarro, aun mas excitante que hacer una travesura mientras sabes que tus padres están detrás de la puerta prontos a pescarte, sin embargo se había separado prontamente pensando en disculparse por robarle un beso cuando no era nadie para cometer tal tierno acto y sin embargo, toda excusa murió en su garganta, los labios de Kevin la capturaron envolviéndola en una oleada de sensaciones.
Los ojos de Sharon se abrieron de impresión, brillando como nunca antes mientras se topaban con aquel precioso rubí, los ojos de Kevin la miraban de una forma que nunca en su vida creyó vería, era un sentimiento nuevo, no era temor, tampoco inquietud, agradecimiento o remordimiento, era un algo, un tal vez, una deleitable esperanza que profetizaba una nueva historia que no quería perderse, pero no era momento de soñar despierta, necesitaba vivir el ahora. Correspondió presionando levemente sus mejillas, acariciándolas con sus pulgares mientras suspiro el nombre de Kevin en el instante en que el aire le falto segundos antes de continuar con el demandante contacto, pero esta vez fue él quien se separó, tomando sus manos para apartarlas de su faz, enderezándose mientras la miraba de manera intensa

- Kevin... eso... -sus labios, ahora un poco más rojizos después del beso, seguían temblando sin poder asimilar las cosas, era turno de Sharon de permanecer callada mientras el declaraba sus verdaderos sentimientos, solo entonces supo que había estado bien presionarle para oír la verdad. Kevin no solo la quería, sino que la amaba, era ella y no su madre la persona de la cual había estado enamorado todo aquel tiempo, y fue entonces cuando entendió gran parte de las cosas que Kevin hacía por ella, se sentía tan estúpida para no comprender que siempre fue ella la persona que iluminaba la mirada de Kevin, ni siquiera quería saber que sintió él cada que le presentaba un nuevo pretendiente, ambos se habían estado hiriendo mutuamente tantos años solamente por no tener el coraje de confesar la realidad - Kevin... -lo llamo sorprendía al verlo caer de rodillas frente a ella, nunca antes había presenciado ese tipo de escenas, por nada ni nadie, el fuerte Kevin, el seguro y justo Kevin estaba arrodillado como un lacayo a sus pies, desnudando toda su alma, diciéndole que no podrían estar juntos porque no soportaría cargar con su dolor - En serio... eres tan tu Kevin -sonrió con cariño murmurando una frase que solo ella comprendía, verlo así le producía ternura, era igual a un pequeño niño pidiendo que lo amaran, rogando por un cariño del que no se creía merecedor, temblando por un miedo que no debería siquiera existir en su alma. Sharon entonces lo supo y comprendió, logro ver aquello que Kevin escondía bajo miles de cerraduras, esa dura verdad que intentaba mitigar desde hacía años, la amaba tanto que lo creía incorrecto. La joven heredera suspiro bajo, sin borrar aquella sonrisa, agachándose a la altura del Regnard liberando una de las manos que el sostenía, tan solo para acomodar con absoluta devoción su cabellera, depositando un tierno beso en su frente, la misma sobre la cual recargo la propia, mirándolo a los ojos - Te amo -aseguro una vez más, con una tranquilidad inaudita, hablar con él siempre fue sencillo para Sharon y ahora el único tema tabú podría ser pronunciado con total solvencia - Sé que no soy tan madura como desearías Kevin, pero a pesar de mi inexperiencia si se algo... estando tu o no a mi lado, siendo solo mi sirviente, mi amigo, el amor de mi vida o incluso una pareja... jamás podrás evitar que sufra -suavemente su mano se desplazó hasta su mejilla, acomodando un mechón de su cabello, soltando una delicada risita al rememorar el tiempo donde le hacía miles de peinados antes jugar a la hora del té - Tu también lo sabes, aunque seguramente no quieras asumirlo -su pulgar rozo su mejilla, mientras la mano que aún era sujeta por él presionaba las manos masculinas, buscando saber que él era realidad y no ilusión - Mi familia, lo que el resto piensen, jamás me ha interesado... preguntaste si era capaz de dejar todo por ti... Kevin, te eh amado por casi diez años, un título es lo mínimo que abandonaría por ti -llevo su dedo a los labios del chico, acallándolo puesto que sabía que volvería a gritar cosas como que no se lo permitiría, sin embargo solo intentaba hacerlo entrar en razón - Seré sincera al decirte que realmente no quiero sufrir, nadie quiere hacerlo, pero... si me dan a elegir -cerro sus ojos unos segundos, respirando la fragancia masculina, estaba tan cerca que juraría podía oír a su corazón palpitar con velocidad - Solo quisiera hacerlo contigo... yo... quiero que seas tú la única persona en el mundo que vea mis diferentes caras, quiero poder mostrarte mi alegría, mi tristeza, mi goce, mis lágrimas, no quiero ocultarte nada Kevin, nunca más, así como también quiero que no me guardes nada de ti, si quieres llorar, enfadarte, sonreír o... besarme... no te detengas, no me opondré a ti, porque de ahora en más quiero sentirme viva contigo, en todos los sentidos y toda la extensión de la palabra - se sonrojo de manera furiosa, lo del beso había sido un agregado que no pudo evitar decirle - ¿Puedes... dejar de preocuparte por cosas que no han pasado? Perdí casi diez años encapsulada en la idea de que solo me creías una hermanita... ya perdí mucho de ti, no... no quiero volver a hacerlo, por ello necesito saberlo Kevin... solo dímelo -cerro sus ojos con fuerza, robándole un pequeño y casto beso, sabiendo que podría ser el último, antes de separarse completamente de él, juntando sus manos sobre su pecho, arrodillada en el suelo en una pose de completa entrega por él, después de todo lo que seguiría no dependía de otra persona que no fuera Kevin - Yo te amo... y tú a mí... entonces ¿Puedes... tan solo considerarme como algo más que tu Fräulein? no me veas como un ser superior, solo mirare como Sharon y dímelo... con total sinceridad, tu... -cerro fuerte sus ojos cuando su voz tembló, sus hombros también se sacudieron, frente al Regnard la Sharon que se vislumbraba era un joven temerosa de la realidad, con el corazón entre aquellas pequeñas manos, dispuesta a dárselo si tan solo le daba un si - Esta vez... ¿Puedes... aceptar mi amor por ti Kevin? - abrió los ojos mirándolo con un grado de esperanza que podría ser desplomada tan rápido como una pila de naipes, después de todo, la primera vez que se confesó ante él, Kevin le dijo que no podía aceptar sus sentimientos porque sería corresponderle, entonces... ahora que todas las cartas estaban sobre la mesa, y las fachadas completamente desplomadas ¿Sería capaz de aceptarla?

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Re: ¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

Mensaje por Kevin Regnard el Miér Mar 16, 2016 7:24 am

¿Hablamos de nuestro futuro?

— El futuro que deseamos es diferente el uno del otro —






















No podía quitarse de la cabeza la imagen de Sharon tras haberle besado y aun estando en el suelo frente a ella solo ansiaba repetir aquello, Kevin sabía que se aprovechó de ese momento, de la iniciativa contraria y pese a que ambos poseían los mismos sentimientos el mayor nunca podría ver esa relación como algo fácil. Pensar en ellos como pareja le sonaba a un sueño, uno prohibido, pero conforme más tiempo pasaba en tal postura frente a su joven dama peor era todo. El sentimiento de angustia en su pecho crecía y eso le impedía retomar una erguida postura, una distante, tampoco podía silenciarse. Estaba perdido de amor por Sharon y él lo sabía muy bien. Dirigió la mirada al frente al notar como Sharon se colocaba a su altura, aquello le alarmó pero en su estado no quiso siquiera replicar al respecto y menos al tener la delicada mano de la joven sobre las blanquecinas hebras que tapaban su frente. Su beso, tierno e incluso maternal le dejaron un cálido sentir y su expresión se relajó dejando de lado, por momentos, el temor y la inseguridad que poseía con respecto a su afecto por la menor.

— Yo... se que pensar en evitar el dolor es fantasioso, pero no puedo evitar pensar así — dijo con tristeza aun habiendo escuchado nuevamente ese par de palabras que le impacientaban cada vez más. Ella podía decirlo con tanta facilidad y aunque Kevin igualmente lo confesó, pronunciarlo repetidamente era algo que le superaba al no haberse atrevido a decirle a nadie sobre sus sentimientos, nunca. — La madurez no tiene nada que ver con esto... — dijo suave y ladeó la cabeza casi por inercia a la caricia que ella le daba — Usted cada día me demuestra más y más cuanto ha crecido — una pequeña sonrisa de orgullo adornó la faz del mayor. Quien parecía niño entre ellos era él y Kevin estaba al tanto de ello, mas no podía hacer demasiado ante las verdades que salían en tan poco tiempo. Con las dos manos tomó suavemente la de Sharon, atesorándola con cuidado, permitiéndose ser más cercano aunque sea con ese simple tacto.

Iba a replicar, pero Sharon se anticipó y detuvo a Kevin con un mero movimiento de su dedo, lo cual bastó para silenciarle ante la muda orden por permanecer silente en lo que ella continuaba la conversación. Kevin aguardó paciente a que prosiguiera en una clara muestra de obediencia hacia ella. Las palabras que eran pronunciadas con determinación calaron hondo en Kevin y agradeció haber sido silenciado ya que de tener que responder algo le habría costado bastante. Escuchó con atención cada una de sus frases, detallando su mirar y luego su boca al finalizar con la pregunta más importante. Él enderezó su rostro y le miró fijamente sin emitir sonido durante algunos segundos, se notaba en su faz que estaba meditando el como pronunciar su respuesta, ya que tenía la decisión sobre el asunto.

— Aunque me diga que trate de no verla como a alguien superior  — tomó la palabra con un tono grave y firme pese a todo — Es inevitable que la vea como alguien más fuerte, alguien más capaz sobre todo en este asunto — procuró sonar neutral por su propio bien — Si usted no hubiese dicho algo lo más probable es que me habría llevado este sentimiento a la tumba — acercó la mano que sostenía con las propias y solo la tomó con la zurda, inclinando leve su cabeza para así rozar su boca con el dorso de esa mano — Le admiro mucho por esta valentía — mencionó no por querer dilatar la situación, fue algo que nación sin mayor premeditación y comprendía que debía responderle con propiedad — Es... es complicado — murmuró flaqueando por unos instantes — Y ahora mismo me siento acorralado — confesó sonriendo mínimamente al considerarse patético, pero aquello no lo revelaría.

— Acepto sus sentimientos por mí — dijo finalmente sin titubeo alguno — No puedo rechazarlos en estos momentos, no obstante me es difícil y quiero que me comprenda — Kevin no sabía muy bien que era lo que debía decir o hacer — Quiero estar a su lado y conseguir que solamente sonría, alguien como usted solo debe resplandecer — susurró sin apartar su rostro de la mano que aún sostenía sin querer admitir el temor que poseía tras todo lo que ha vivido. Su pasado estaba manchado por la tristeza y el fracaso, Kevin no quería que su presente y futuro tomaran aquella mancha — Frä... — pausó su decir al recordar que ella había mencionado que dejase de lado esa forma de referirse a la menor — Sharon — le llamó y besó la suave piel de la mano ajena antes de alzar el rostro y dedicarle una mirada intensa — Solo quiero pedirle una cosa, comprendo que es algo que no debería, pero lo necesito — pausó unos momentos antes de continuar — No quisiera de momento que esto se revelara a su familia — comentó con severidad — No me siento preparado aun para enfrentarme a su madre y abuela — fue claro con ello —  No niego que me preocupa enormemente lo que opinen ellas e incluso vuestro padre — siendo aquello lo más complejo de la situación — Pero antes de decir alguna cosa quiero que... probemos — soltó finalmente la mano que con tanto recelo sostuvo.

— Creo en que sus palabras son verdaderas y se bien lo que yo siento, pero creo adecuado que usted y yo intentemos ser algo más durante un tiempo, sin que nadie más se entere de ello — Tal como lo decía Kevin parecía un plan para ir preparándose junto a Sharon, pero si todo se simplificaba, se rescataba con claridad que era lo que Kevin estaba solicitando y aunque no sonara 'bonito', él con aquello pidió algo que ambos esperaban — Solo así podré saber si soy capaz de hacerla feliz y corresponder apropiadamente sus sentimientos — y en el fondo pensó que de no conseguir su objetivo, le tocaría hacer hasta lo imposible por lograrlo. No quería que otro buscara la felicidad de Sharon, no tras saber que alguien como él fue merecedor de ese afecto e incluso de sus besos.

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Re: ¿Hablamos de nuestro futuro? - Priv Kevin

Mensaje por Sharon el Jue Mar 24, 2016 12:53 am




¿Hablamos de nuestro futuro?

— Cafeteria — 18:00— Privado con Kevin






















Tantas noches sin dormir, tantos días con su corazón empezando a consumirse debido a la angustia, todo eso y más finalmente lograba llegar a un epilogo, después del tiempo que había tenido que pasar preocupándose de que Kevin realmente le correspondiera, aun cuando supuso que aquello sería tan irreal como la hermosa y trágica historia de Romeo y Julieta, aun así, siempre creyó en lo más profundo de su ser, que él podría llegar a amarla también, y por eso ahora agradecía que jamás dejase extinguir la diminuta llama de su cariño por él, la fe, la esperanza y todo aquello que la llevo al bellísimo momento que ambos compartían.
Quizás Kevin no llego en un corcel, portando un elegante traje y un ramo de lirios para ella, pudiera ser que no fue él quien dio el primer paso pero a Sharon realmente no le importaba, su corazón irradiaba alegría, el mismo lloraba tanto como la joven dama, pero ahora, por primera vez en años, su corazón y su faz sollozaban por lo mismo al hablar de Kevin, ambos lo hacían de felicidad. Por una vez, quizás por la única, ya no tenía aquel sentimiento agridulce de los pay de limón, o el extraño gusto que te queda en el paladar al mezclar café con un pastelillo de calabaza, ahora todo era dulce...
Los labios de Kevin, su mirada, su calidez, su corazón y su amor, finalmente eran de ella, ahora podría dejar escapar todo lo que había guardado sin importarle nada, sin temer que él se alejara nuevamente, porque, por fin, podría amarlo como tanto deseo...


- Un secreto... -las mismas palabras de su caballero salieron de sus pequeños labios, no esperaba aquello, sobre todo porque deseaba gritar su amor a los cuatro vientos, pero comprendía perfectamente lo complicado que era para el peliblanco tamaño cambio en su relación, y forzarlo a más sería mucho pedir, así que solo acepto su pequeño acuerdo. Ella ya tenía lo que más amaba en el mundo, y el deber soportar un poco más sin que su madre o abuela se enteraran sería un detalle tan menor que no tenía relevancia - Está bien Kevin... será nuestro pequeño secreto -con una leve risilla casi infantil, tomo el meñique  de la diestra masculina, con el de la propia sellando de esa manera el pacto, solo para luego arrojarse a los brazos de mayor entre pequeñas risas por su parte, mirándolo con todo el amor que jamás pudo demostrarle y que ahora parecía desear explotar como los fuegos artificiales en las más cálidas noches de verano, porque él era su Kevin, suyo y de nadie más - Kevin... te amo... como no tienes idea -concluyo para luego, aun recostada sobre su cuerpo besarlo con calidez, acariciando  sus mejillas con sumisa entrega, porque no podría tolerar que ninguna otra persona la besara, la tocara o tan siquiera la mirara como Kevin hacía, porque si Kevin seria de ella, entonces Sharon se entregaría completamente a él, en alma, cuerpo y corazón - Deberíamos regresar a la mansión... pero... demoremos un poco ¿Si? Esta noche no tengo prisa Kevin -con cautela se dispuso a quitarse de él, tomándolo del brazo en cuanto el mayor se puso de pie, guiándolo hacia la salida de aquel café.... pero, en su interior sabía que cuando pasaron por la puerta frontal, regresando a las amplias calles de Myr, ambos no solo habían dejado atrás ese café, sino también, los momentos donde la soledad, aun estando en compañía del contrario, seguía siendo el plato de cada día, porque de  ahora en más... la pequeña dama, finalmente encontró al caballero que por tanto tiempo espero.

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