¿Aún le puedo satisfacer? || Priv

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¿Aún le puedo satisfacer? || Priv

Mensaje por Invitado el Jue Feb 11, 2016 4:30 am



¿Aún le puedo satisfacer?
Tema privado con Ichi Akabane | Zona marginal, callejones


Aquella velada salió a solas en la búsqueda de cierto objeto sumamente importante por lo cual le dijo a Rakta que tendría que ser paciente ya que no le permitió el acompañarle, prometió regresar temprano solo para que el otro no se desesperara estando solo. Aquel grifo parecía un perro y ante la ausencia de su amo, era normal que entristeciera, así que antes de partir se encargó de que sus sirvientas le dieran un banquete con la esperanza de que por unos momentos pudiera pensar en algo diferente a la soledad momentánea a la que fue sometido. Si bien estar junto a él era algo a lo que se acostumbró y le gustó, no podía dejar de lado sus obligaciones, no podía enfrascarse en ese sentimiento o terminaria sin salir jamás de su residencia. Se apresuró en ir hacia los barrios bajos de la ciudad, sitio en donde la diferencia entre las clases sociales así como la seguridad eran notoriamente diferentes, parecía básicamente una pequeña ciudad dentro del propio Berlín. Allí se encontraban diversos comercios ilegales y muchos de los criminales que no eran capturados utilizaban esa zona como refugio al no existir una ley pareja en esos terrenos. Era un sitio que a cualquiera le daría miedo o provocaría que se pensara dos veces antes de entrar, pero saber lo peligroso que era seducía a Klaus irremediablemente, quien sin tener cautela alguna se sentía inquieto y forzado a ingresar. Iba con un objetivo claro, pero no se libraría de problemas, lo sabía bien al ser ya algo recurrente en cada visita a la zona marginal.

Apenas hizo ingreso a la zona que tenía su inicio en extremo delimitado, fue abordado por unos individuos a los que el vampiro no reconoció. Pensó en avanzar, pero se le interpusieron y no dudó en acabar con ellos al ser simples humanos, no significaban nada importante en esos instantes y no podía ponerse a jugar tan pronto. Continuó avanzando y se metió en uno de los diversos callejones ignorando primeramente a algunos grupos de drogadictos, debía poder llegar a una de las tiendas donde le esperaban ya al ser cliente habitual. Klaus se encontraba impaciente por llegar, solo luego de obtener lo buscado podría darse el tiempo para divertirse un poco ante la excusa de que sería en defensa propia. Solo en esos barrios las cosas se tornaban así, matar y vivir o morir a manos de otros, no había más nada que ello. Algo le alertó y tuvo que detener sus pasos abruptamente, llegó a sus sentidos el aroma a sangre lo cual despertó en él la sed y no dudó en dirigirse hacia donde tal preciado alimento se ofrecía. Percibió al acercarse la presencia de alguien más, alguien como él, siendo corroborado al ver como una figura atacaba lo que parecía ya pronto a morir. En la faz del inglés se reflejó una suave sonrisa, era la misma escena que dio inicio a todo lo que era su presente y, gracias al azár del destino, tal crimen era perpretado por la misma persona que años atrás le dio aquello por lo que aún seguía en deuda.

Esperó con paciencia al ver como la fémina se encargaba del individuo, pero algo se tornó diferente al pasado, Klaus recordaba con claridad que la última vez que le encontró así el deleite de la mujer habia sido evidente a diferencia de como se veía ahora — ¿Será que ya no le satisfacen los humanos? — alzó la voz y caminó con tranquilidad depositando su rojizo mirar en la contraria, el Klaus del pasado había quedado inmóvil, pero él había aprendido que el temer era absurdo — ¿O será que simplemente le tentó al punto en que llegaron a esto? — señaló a ambos viendo con desdén al hombre que temeroso sabía ya que su fin era inminente — Es curioso que nos encontremos en semejante situación una segunda vez — el rojizo de los orbes persistía y se controló lo mejor que pudo, si bien la sed era algo que costaba manejar, no le arrebataría nunca la presa a Ichi. Además, semejante aroma no satisfaría el paladar del inglés.

— My Lady — realizó una sutil reverencia colocando la diestra a la altura del pecho y la zurda tras de si en señal de respeto para con la vampiresa, cerró su mirar solo unos momentos hasta que regresó a su normal postura y ladeó el cuerpo dándole cierta 'privacidad' para que acabase con aquel ser. Sacó su cigarrera y de ella uno de los varios cigarrillos, los cuales carecían de marca alguna al ser especiales, lo puso en su boca y no demoró en encender el extremo para así sumirse en aquel arraigado vicio — ¿Qué ha sido de usted durante todos estos años? ¿Cuántos han pasado ya con exactitud? — suspiró en una actitud relajada pese a las circunstancias, donde bien podrían llegar más seres como ellos o incluso Ichi podría atacarle ante la ausencia del inglés en las últimas décadas. Estaba mentalmente preparado para una infinidad de situaciones, siendo eso parte de lo que aprendió bajo la tutela ajena, no obstante no poseía la certeza de como avanzaría la situación.

Un vampiro con sed es sumamente voluble, bien lo sabía Klaus.

Atuendo:
Callejones:



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Mensaje por Akabane Ichi el Jue Feb 11, 2016 5:44 am







¿Aún le puedo satisfacer?

Hacia unas cuantas horas que finalmente su turno en la clínica había terminado, paciente tras paciente las horas pasaron volando, si bien no era una doctora conocía el funcionamiento del cuerpo y los medicamentos suministrables para cada caso, mejor que muchos de los médicos de guardia, pero no era por simple curiosidad, experiencia o casualidad, todo lo contrario, Ichi los había estudiado perfectamente, al grado de que actualmente seguía indagando. Venenos, antídotos, medicamentos, dosis, drogas, heridas, punciones... todo, sencillamente el cuerpo humano y los diversos cambios en él se habían convertido en una simplicidad para la vampiro, sabía lo que cada cosa le producía a la sangre, la piel y el cerebro, quizás escudaba aquel saber cómo una herramienta para ayudar a la gente, estar segura de que el diagnostico de los médicos era acertado, sin embargo, solo era una tapadera, ella vivía por la sangre, no sería extraño que intentaran matarla mediante su alimento, prácticamente para ella, eso era lo mismo que hacia una persona normal cuando comparaba la leche vencida y la de buena calidad, solo cambiaba el envase de su alimentación.
Solo por ello se encontraba en su mercado particular, los callejones de la zona marginal eran un tesoro para la vampira, gente que nadie extrañaría, idiotas que obraron tan mal en su vida que ahora eran de segunda o quizás hasta tercera clase, inmundicia que solo estaba allí para ser utilizable, y ella les daría un propósito, ser el aperitivo de media noche. No reparo en cambiarse de atuendo, se mantenía con su traje de enferma, algo que llamaba la atención de los hombres cercana a ella, claro está la Akabane no era tonta, buscaba llamar la atención. ¿Que podría ser mejor para un cazador que su presa fuera por propia voluntad hasta sus garras? Nada, nada era más satisfactorio y simple que aquello, prácticamente estaban buscando que los mataran, todos esos idiotas, cada uno de los estúpidos que la habían perseguido merecían la muerte, pero su piel, sus uñas, sus dientes, yagas, basura, inmundicia... mientras más los veía más se daba cuenta de que eran como la leche cuajada, simple basura que ni una rata se dignaría en probar, pero estaba necesitada, harta de las reservas de sangre de la clínica, aquellas bolsas tan frías e insípidas no eran aptas para su paladar, prefería lo tibio, lo recién extraído, la sensación de sus labios mojándose con la sangre que caía a borbotones de entre los huecos que sus afilados colmillos producían, nada se podía comprar a las venas palpitando debajo de su boca, cosquilleando sus sentidos, profiriéndola del poder que tenía con tan solo drenar el líquido completamente. Era un vampiro, un ser que gozaba con beber la sangre de otros hasta la misma muerte, pero al mismo tiempo una dama, alguien que no se conformaba con cualquiera cosa, no se sentía capaz de sorber la sangre de un animal inocente, prefería a los humanos, escucharles gritar, suplicar, y temblar, eso era algo que no cualquier especie lograba.

- Vaya... ¿Te gusta perseguir a las mujeres no es así? -cansada de jugar al gato y al ratón, finalmente devoraría a aquel intrépido hombre. No era un completo desconocido, más de una vez fue a parar al hospital donde ella trabajaba, casi siempre con excusas baratas como una toz que no cesaba, o incluso fiebre inexistente, podría llamarle una especie de acosador, o un idiota que no tenía nada mejor que hacer que molestar a las enfermeras. - Inaceptable... -aquella fue la última palabra que emitió antes de colocarse detrás del sujeto en un rápido movimiento, tomándolo por sus muñecas, posando su pie izquierdo en la espalda de este, para luego tirar hasta zafar sus brazos de su sitio natural. El alarido no se hizo esperar, realmente parecía que no aguantaba nada - Haces mucho escandalo... despertaras a los vecinos -mofándose de su llanto lo pateo con la intención de hacerlo flaquear, dejándole en una altura cómoda para morderlo, pero ese llanto asustado, maldición, le crispaba los nervios, era un hombre, debería de aguantarse. Suspirando sin más opción, estrello su cara contra el muro, el crujir de su nariz, y el olor de la sangre le indicaron que eso finalmente lo callaría, sin embargo, antes de hacer nada una presencia parecía acercarse, la conocía, no había ninguna duda al respecto, al menos él no podía ocultarse de la persona que lo convirtió por más que lo deseara - ¿Quién hubiera pensando que me toparía contigo por estos alrededores Klaus? -lo miro de reojo, solo con verle la sed disminuyó notablemente, aquel vampiro era un manjar mucho mejor que la inmundicia entre sus dedos, pero antes de hacer anda tenía que acabar el trabajo, el tipo sabia donde trabajaba y aunque dudaba le creyeran si corría la noticia del intento de asesinato por su parte, prefería no tentar al destino. Rápido y preciso, el débil cuello del humano giro hasta romperse dándole una muerte digna- Tienes razón... paso bastante tiempo... ¿Cuánto? ¿Uno... dos... cincuenta... cien años? -realmente había perdido la cuenta, solo sabía que su pequeño aprendiz un día estaba y al siguiente no quedaban rastros de él y mucho menos aquella promesa sobre ser su comida, solo sabía que le debía muchas cenas. Sin perder de vista al varón, camino sobre el cadáver, sin el menor rastro de culpa, hasta posarse frente al pelinegro -Tal parece que tus modales siguen siendo los de antaño… al igual que tus malos hábitos –su mirada impasible no cambiaba, su voz tan fría como una noche de inverno siseaba cada una de sus palabras con significado y emociones ilegibles -Deberías dejar de fumar… no te matara pero no te da tan buen sabor… o eso creo –no se encontraba 100% segura de los efectos nocivos del tabaco sobre la sangre de un vampiro, después de todo los de aquella raza no morían ni se contaminaban tan fácil como los humanos, sin embargo Ichi prefería un cuerpo completamente sano, pero Klaus era la excepción a la regla -Espero… sigas estando listo –sin perder tiempo su diestra se posó en el hombro del joven, virándolo contra la pared de ladrillo que conformaba aquel callejón, rápidamente sujeto ambas muñecas con la mano libre en caso de que buscaba escaparse o huir, inclusive recordaba la peculiar arma que siempre llevaba consigo, esos hilos serian un problema si ambos decidieran pelear el uno contra el otro, pero no buscaba pelea, solo recordaba viejos tiempos -Es una curiosa sensación ¿Verdad? –lentamente, descendió la diestra desde el hombro hasta el torso contrario, deprendiendo su chaleco y luego la camisa, no buscaba desvestirlo al completo, pero quería un pleno acceso a su cuerpo -Solías estar muy acostumbrado a esto… pero parece que el tiempo hizo mella en tus modales –decepcionada las yemas de sus dedos rozaron el torso contrario, subiendo lento, buscando el borde de la ropa, jalando la zona que iba desde su hombro hasta su codo, dejando expuesta aquella piel tan clara que el pelinegro poseía -Después de todo… solías quitarte la ropa tu para que no la manchara… creo que es la primera vez, en tantos años, que te desvisto –sin esperar un momento más, sus labios rozaron la curva formada entre su cuello y hombro, buscando una vena apetecible, el tiempo entre los dos había logrado que desconociera un poco aquella zona, pero finalmente la descubrió, esa vieja amiga suya, la vena que tanto placer le había dado a su boca y garganta en antaño, la misma en la que ahora encajaba sus dientes, succionando sin pudor alguno, presionando su cuerpo contra el ajeno para dejarlo adherido a la pared, un viejo habito para con sus presas, procurando que no se escapara de entre sus dedos hasta encontrarse finalmente saciada.

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Mensaje por Invitado el Mar Mar 15, 2016 10:10 pm



— Es un sitio interesante, bueno para obtener ciertas cosas ¿no le parece? — comentó en referencia al sitio donde se encontraban, ambos buscaban algo en semejante zona aunque en esa ocasión eran diferentes sus objetivos. Observó como tan cortésmente la mujer se encargaba de aliviar el desespero y dolor de aquel hombre, el crujir de su cuello sonó estridente en el silencioso callejón y Klaus se limitó a esbozar una mínima sonrisa — Cien años sería exagerar, no soy tan viejo — mencionó moviendo la diestra en un ademán desinteresado — Alrededor de cincuenta años, quizás — no deseó ser más preciso aún sabiendo la fecha exacta en la que le pidió 'permiso' a la vampiresa para apartarse de su lado y el encontrársela en esa zona indicaba solo una cosa, algo que no podría ignorar por mucho que lo desease, después de todo Klaus no podía escapar de su promesa. — Moriré fumando, lo he decidido — y con ello no bromeaba en lo absoluto, movió el cigarrillo con la diestra para así poder exhalar el humo hacia la derecha para que de esa manera no llegara al rostro ajeno — Sabor, es verdad, tal vez llegue a afectar el gusto de mi sangre pero siempre he tenido el mismo sabor, aquel que tanto le gusta... — regresó el cigarro a sus labios y aspiró, ella aunque detestara el aroma que despedía Klaus y aunque fuese a alterar su sabor, la fémina le había probado ya 'alterado' y nunca tuvo quejas de ello.

Al sentir la mano sobre su hombro no apartó la mirada de la ajena, no se resistió aun con la brusquedad con la que ella actuó sobre él siendo diferente a las veces anteriores en las que ambos se reunían — ¿Es impaciencia lo que noto? — se atrevió a decir pese a estar sujeto de manos y contra el muro, ladeó el rostro para evitar que la pared aplastara el blanquecino cilindro que le proporcionaba su ansiado vicio — Lástima que sea una mujer, My Lady — susurró viendo su actuar de reojo sin soltar el cigarrillo de su boca. Klaus destacó la manera en que ella le apresó, digna de elogios, sin duda Ichi le gustaba por lo frío y directo de su actuar tan parecido al propio, pero guardaba algo que le desagradaba. Pensó en soltarse, aunque fuese el sustento ajeno, Klaus no se trataba de ningún animal al cual atar para conseguir de su carne y eso le irritó, pero esperó con paciencia sintiendo el viento sobre su piel descubierta por la contraria — Nadie ha tirado de mi correa en varios años, es normal que pierda ciertas costumbres — mencionó susurrante. Su actitud para la contraria había cambiado y se debía a su sed, aunque el aroma percibido fuese de tan baja calidad bastó para que Klaus perturbara su calma y eso, restaba parte de la sumisión instintiva ante aquella hembra.

— La ensuciará... — dijo apenas antes de sentir el filo de los colmillos perforar su piel y, en acto reflejo, de sus manos salieron varios hilos oscuros, los cuales al no ser manipulados directamente fueron más lentos que de costumbre, pero no menos efectivos. Estos filamentos rodearon el cuello contrario con la fuerza necesaria para apretar sin encajarse en su carne — Ha de entender bien que si me resisto, será más complicado — aquello iba también para él y forzó sus manos a que se liberasen del agarre ajeno — Por favor, nosotros no nos llevamos de esta... de esta forma — exhaló en un suspiro y el cigarrillo cayó de su boca, lo cual no pudo importarle menos al vampiro quien seguía viendo a la contraria estando sobre su hombro — Verá, un hombre tiene su orgullo — añadió y dejó toda delicadeza de lado para zafarse y apartar a la otra aprovechando el apoyarse de ella y patear la pared, volcando entonces la situación para ser él quien le tuviese presa contra el muro opuesto a donde ella le atrapó. Le sostuvo las mano con sus hilos, pero estos fueron más gruesos al saber la fuerza con la que ella contaba y no desestimó precaución alguna, se puso entre las piernas ajenas y se apegó a esta reteniéndole con firmeza.

— Sabe muy bien que tiene mi entero respeto, la admiro y le estaré eternamente agradecido — acercó el rostro al ajeno y mantuvo un susurro constante — También sé que es consciente de que soy alguien que no rompe su palabra, nunca le he mentido, jamás he faltado a mis promesas y aún así usted se atreve a faltarme el respeto de semejante manera — frunció el entrecejo sin perder detalle del frío rostro ajeno — Quizás merezca una golpiza, tal vez sea necesario hasta su indiferencia, pero algo que nunca aceptaré será que me trate como recién lo hizo — miró el cuello ajeno y sonrió — No me gustan las humillaciones, ambos sabemos que no me resistiré a que se alimente siempre y cuando no menoscabe mi orgullo — eliminó aquellos hilos hechos de sombra para así soltar las manos de aquella. Tal osadía merecía un castigo, Klaus lo comprendía, pero no dejaría pasar por alto semejante situación y no mentiría u ocultaría su malestar, prefería ser asesinado por ser honesto que vivir con una mentira por muy mínima que esta sea.

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Mensaje por Akabane Ichi el Mar Mar 15, 2016 10:13 pm







¿Aún le puedo satisfacer?

Habían pasado años desde que una persona osaba someterla de aquel modo, décadas en que su menuda figura se encontraba presa de un hombre quien jugaba a mantener el poder. Sabía perfectamente que Klaus no era un niño manso a quien manipular a su antojo, quizá el llegaría corriendo a donde estuviera para darle de su sangre, puesto que era hombre de palabra, pero aun así, aquella noche estaba tan cansada, tan sedienta y necesitada de ese líquido que nada le había importado, mucho menos mostrar su fuerza contra el pelinegro levemente más alto que ella misma.
Curiosamente espero que reaccionara de aquel modo, no sería el vampiro que educo si no marcaba su lugar, pero aun así se estaba pasando de la raya y ambos lo sabían ¿Seria acaso que el pelinegro estaba sediento? ¿O había tenido una discusión con algún noviecito? No sería la primera vez que veía a Klaus enrabietado, para ella, ese jovencito era tan solo un niño, un pequeño ser que no terminaba de desarrollar su personalidad, a veces rudo, a veces manso, y otras, como aquella, una curiosa mezcla de sentimientos.

-Pensaba que aun te agradaban los juegos rudos Klaus... -se mofo de él a pesar de estar entre esos peligrosos hilos, Ichi estaba segura de que no se atrevería a matarla, no por una nimiedad como aquella -Admito que a mí me gustan bastante... es una lástima que no te agraden las mujeres ¿No te parece? - sonriendo de medio lado, termino por recalcar lo dicho por su pequeño socio y alimento regular, la situación le parecía bastante divertida, un entretenimiento bizarro y confuso, pero eso es lo que le daba un toque especial a la noche-Sin embargo, comprendo que me equivoque al tomarte por la fuerza, pero ya te redimiste, así que, intenta no buscar asfixiarme, bien sabemos que eso no serviría para matarme - regreso al tono frio y analítico, no era momento para juegos tontos, el tiempo había pasado entre los dos y ya no eran los mismos de antaño, al menos no la vampiresa, quien ahora libre de las peligrosas ataduras acariciaba suavemente su cuello, las sombras lo marcaron debido a la presión ejercida, pero tal como aparecieron las marcas, se esfumaron nuevamente, sin embargo la Akabane aún no estaba complacida con aquello, tenía sed y la mirada de Klaus era de entera necesidad -¿Quieres contarme donde estuviste todo este tiempo? -nuevamente se acercó al chico, esta vez con calma, y entera serenidad, el suave tentempié que tomo por la fuerza basto para regresarla a sus cabales, olisqueando su piel, y saboreando bajo sus labios la piel que aún no perforaba, sintiendo a través de ella las venas por donde el deleitable liquido corría -Porque parece que no te has estado alimentando correctamente, quizás termines en mi clínica un día de estos -sonrió contra su piel, seria emocionante verlo necesitado por una transfusión de sangre, cosa que sería peculiar, Klaus era como ella, preferían la sangre fresca servida de la fuente o en una copa, en vez de las bolsas plásticas que no terminaban de saciarles, posiblemente su gusto se traspasó a él cuando lo convirtió, jamás lo analizo detenidamente -Como ofrenda de paz, podría dejarte probar un poco -sin apartar sus labios de su cuello encajo rápidamente sus colmillos, no para herirlo, era mejor de ese modo para mitigar rápidamente el dolor, tal cual un experto doctor inyecta una vacuna en tu brazo, debe ser preciso y veloz, de esa manera no te percatas del pinchazo hasta que todo se terminó.

Pero aquello aun no llegaba a su fin, había dejado la palabra en el aire, Klaus seguramente no comprendería a lo que se refería con dejarle probar, cabía la posibilidad de creer que hablaba del cadáver a unos metros de ellos, pero no, esa noche no sería necesario que se alimentara con sangre de quinta clase, en lugar de eso, los dedos de la Akabane desprendieron los botones iniciales de su uniforme, lo suficiente para descubrir a la perfección su cuello sin darle mayor importancia al prominente escote, subiendo luego la afilada uña hasta la curva que se formaba en su hombro, rozándola lento como un bisturí, cortando su expuesta piel tiñéndola por el contrastante rojo. Aquello era una invitación directa, en toda la ley vampírica, no recordaba si alguna vez le permitió a Klaus probarla, pero ahora le permitiría hartarse de ella, había obrado mal al tratarlo como ganado, y con ese pequeño gran gesto, pensaba redimirse completamente.
Aquella noche se atiborraría de su sangre, mientras lo dejaba hacer lo mismo, podría llamarse, un intercambio de común interés.

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Re: ¿Aún le puedo satisfacer? || Priv

Mensaje por Invitado el Mar Mar 15, 2016 10:15 pm



Las palabras ajenas le hicieron sonreír, era gracioso que dijese aquello ya que era completamente verdad, ella le conocía muy bien — Me fascinan, pero en otros sitios — susurró sin desaparecer aquella sonrisa de su faz y lo siguiente amplió la misma —  Será la primera a la que acudiré si mi gusto llega a cambiar — confesó y mantuvo un tono bajo, luego entrecerró su mirada con lentitud. Siempre pensó que si Ichi fuese hombre o él heterosexual se habría acercado buscando algo más, pero todo aquello quedaría solamente en un '¿Qué pasaría si...?', dudaba seriamente que una mujer le hiciera cambiar su inclinación sexual. Si Ichi no lo consiguió, ninguna otra lo conseguiría — Debería sonreír más seguido, le sienta muy bien — dijo apenas notó tal gesto en su rostro, no era común verla sonreír de esa manera aún si fuese por burlarse de él, pensó pronto que hizo bien en defenderse. Al oírle cerró su mirar y liberó con lentitud los hilos que rodearon el fino cuello de la fémina — Ni siquiera queriendo podría asesinarle, no podría revelarme contra usted, no con tal osadía al menos — volvió a mirarle mostrándose entretenido con la situación.

Se alejó solo un poco, lo suficiente para que ella no tocara la pared tras de sí, pero aún ambos estaban cerca e Ichi no demoró en acortar todo espacio entre ellos — ¿Recuerda lo que le dije hace ya décadas? — preguntó solo por si acaso, mas su interrogante denotaba no tener eso presente — Estuve en Inglaterra como escolta, fue un estupendo trabajo — no mintió pese a que aquello terminó solo en desgracia — Duró lo pertinente — no le mentiría en nada, simplemente no le apetecía contarle todo lo que vivió en ese país, menos lo ocurrido con Marianne — Tras eso... — iba a proseguir pero ella parecía aún sedienta, mas no desesperada por beber como antes y por ello Klaus descubrió más la zona que le interesaba a la vampiresa dejando una mejor vista de su nívea piel así como el camino libre para que ella mordiera sin ensuciar con sangre la blanca camisa del inglés — Digamos que mi gusto se ha ido refinando cada vez más y es difícil encontrar la raza de la cual disfruto más el alimentarme — ladeó el rostro sin dejar de mirarle esperando que le mordiera, sentía su respiración sobre la piel expuesta, lo siguiente fue inesperado, nunca compartieron presas, ni siquiera cuando ella le enseñó como debía cazar y como alimentarse. La sorpresa en su faz fue evidente al imaginar como sería el sabor ajeno, ya que Ichi fue quien lo escogió y nunca tuvo idea de que tipo de sangre era la preferida por aquella. Observó el cadáver, seguía tibio y por ello no sería tan repulsivo, aunque no fuese lo ideal para él. Klaus no era un 'carroñero'.

Antes de siquiera decir algo los colmillos de la contraria se clavaron en su cuerpo, bajó la mirada para tratar de mirarla viendo solo su cabeza gacha mientras bebía de él. El dolor inicial fue aminorando conforme ella succionaba, sentía claramente como su cuerpo se debilitaba al serle arrebatado aquel vital líquido, pero era normal sentirse de esa manera cuando no bebía en determinado tiempo o cuando utilizaba en exceso las sombras, que en su caso utilizaban como catalizador su propia sangre. Pasó la lengua por la punta de uno de sus colmillos, ansioso, ya poco le importaría beber de lo que fue inicialmente la presa ajena, debía saciar la sed o llegaría a perder el control. No quería llegar a ese extremo.

— Llevaba tiempo sin ser mordido de esta manera... — aquella no fue la única que se alimentó de él, pero si la primera y la prioridad de Klaus — Tan... — su mente divagó entre tantos calificativos posibles que al percatarse nuevamente de ella vio como mostraba más piel, la mirada de Klaus no dudó en repasar aquella desde su cuello hasta la curvatura que antecedía su busto, pero ver aquello no le sedujo como haría con un hombre corriente, no, lo hizo de otra manera, una que solo seres como ellos comprenderían. Ya no importó si ella fuese mujer, tampoco que fuese de un rango mayor a él, no podría negar tal cortesía aún estando sin sed. Posó ambas manos en las caderas ajenas y deslizó delicadamente la zurda hacia la espalda y ascendió hasta situarse justo en la curvatura que acentuaba su delgadez y fragilidad aparente. Se apegó a ella sintiendo la frialdad de su piel contra la propia al tener ambos parte del torso descubierto, afianzó el agarre tomándose un tiempo tortuoso para sí mismo — My Lady... — susurró e inclinó su cabeza hacia donde el corte se avistaba. Lamió la sangre que brotó de esa simple herida, la cual se cerraba poco a poco, ese sabor despertó aún más su sed. Aquello era algo que jamás en todos los años que pasó junto a Ichi habría siquiera considerado. Ni en sueños y no porque ella fuese mujer,  sino que probar de ella siendo la vampiresa que le creó como su vástago, era algo inconcebible para él. Algo imposible y prohibido.

Tras degustar lamió nuevamente hasta encontrar el punto perfecto para morder y, con lentitud, lo hizo a diferencia de la prontitud que tomó la fémina para con él. Le apretó contra su cuerpo y dejó que la sangre fluyera bebiendo de aquel delicioso líquido, era totalmente diferente a lo que había probado antes en otras mujeres, no pensó en ese momento que se debería a que ella era un vampiro, todo pensamiento racional quedó relegado, lo importante era beber de ella ante tal oportunidad. Sus manos le acariciaron con suavidad sin dejar de sostenerle. Las ansias eran grandes, como su sed, pero no bebió con rapidez puesto que ese sabor debía ser probado con tranquilidad, solo así no se impacientaría. Supo en cierto punto que había bebido lo suficiente, al menos por esa ocasión, lejos de sí sintió el peligro al descontrol y apartó sus colmillos de su cuello para poder deslizar su lengua en las perforaciones sacando así todo rastro de la sangre. No desperdiciaría gota alguna.

Permaneció en esa zona y exhaló con suavidad — Le agradezco mucho el gesto susurró aún contra esa piel, sabía que le oiría con claridad — No creí que... fuese algún día a probarle — su voz había perdido el tono neutral normal en él, estaba agitado y extasiado, mas no satisfecho — Su sabor... es — sin soltarle se apartó para buscar la mirada ajena — es delicioso — dijo finalmente. No le soltó, no aún, presintió que tras beber de ella la fémina podría buscar más en él ya que el cadáver no era opción para ellos en esos momentos — ¿Debo ofrecer más o... — afiló su mirada al verle y sonrió — deberíamos ir a cazar como en los viejos tiempos? — inquirió con cierto brillo en su mirada, la cual seguía con el rojo sangre que le caracterizaba.

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Re: ¿Aún le puedo satisfacer? || Priv

Mensaje por Akabane Ichi el Mar Mar 15, 2016 10:17 pm







¿Aún le puedo satisfacer?


No pudo evitar sonreír cuando le escucho decir aquellas palabras ¿Quién hubiera creído que Klaus pudiera siquiera haberla imaginado como algo más que la persona que lo había convertido? Porque aquella leve confesión sindicaba solamente una cosa, se había planteado su extraña relación como un "Quizás si..." a pesar de que jamás sucedería nada entre ellos, y no porque la vampira lo considerara muy joven o no le viera atractivo alguno. Para un vampiro la edad es solamente un número, después de vivir miles de año aquello deja de interesar, y no negaría que el pelinegro mantenía un aire deseable para cualquier mujer, pero, para Ichi, Klaus era Klaus, aquel muchacho que convirtió hacia años mediante un trato, viéndolo crecer hasta formarse en el hombre que era actualmente, a pesar de que físicamente siguiera viéndose igual. Conocía sus gustos, disgusto, preferencias y tantas cosas más que de estar en un universo totalmente paralelo hubieran sido el uno para el otro, pero afrontando la realidad su pequeño discípulo gozaba de la compañía masculina, mientras que ella prefería la compañía de un hombre en particular.

-¿Acaso te agrada mi mordida? -se mofo rozando la lengua por su cuello, limpiando el pequeño rastro de sangre derramada luego de formular su pregunta, volviendo a centrarse en complacerle mediante sus dientes conforme ella misma se deleitaba con ese peculiar sabor.

Aguardo con calma saber que acción tomaría luego de tamaño ofrecimiento, sentía su sangre correr aceleradamente luego de tan siquiera olfatear el aroma del femenino líquido, en aquel entonces lo único que la vampiro pensó, era lo tierno que lucía. Frente a ella no estaba el gran y confiable Klaus, sino un joven temeroso de su próximo acto, igual que un novato recién convertido. Negó suavemente, dejando de sorber, manteniéndose impasible, aguardando su próximo movimiento.
Creyó que su estupefacción seria eterna, pero estaba equivocaba, las manos de Klaus se posaron con fuerza en su cadera, era innegable que su acto era el reflejo de un cazador que atrapa a su presa con las zarpas antes de que escapara por ayuda, lentamente recorrió su espalda ¿Cuando había sido la última vez que permitió a alguien tocarla de esa manera? No podía recordarlo a ciencia cierta, pero las intenciones del menor no eran como las de otros, eso lo sabía bien, por ello le permitía tales confianzas. Su tibia lengua estremeció su piel, consiguiendo que ladeara su cabeza, apoyando la mejilla en el hombro que mordió anteriormente para intentar presenciar sus actos sin mucho resultado. Suave y gentil lamio por segunda vez el cuello de la fémina, estremeciéndola al grado de presionar su busto contra el torso contrario notando la gran proximidad entre ambos, de ese modo no podría ver que hacía, pero no se echaría para atrás en su ofrecimiento. Inhalo profundamente al suponer lo que seguiría, una mordida, lenta y profunda, dolorosa pero a la misma vez placentera, Ichi gimió suavemente cuando encajo sus colmillos, era la primera vez que la mordían, nadie había tenido un motivo para hacerle aquello, siendo una vampira de nacimiento nunca alimento a nadie con su sangre, simplemente se dedicó a buscar ella misma su alimento.

- Siéndote sincera... es mi primera vez Klaus -musito aquello con voz melosa, una total provocación contra el pelinegro, dicha meramente por el comentario de buscarla en caso de cambiar su sexualidad - Aunque comprendo lo que dices de la mordida... no pensé que se sintiera así cuando beben de tu sangre -ese segundo comentario fue libre de malicia, cerro sus ojos con calma lamiendo por última vez las marcas que produjo en la pálida piel masculina, esperando que terminaba de beber, siendo consumida por la sensación de su cuerpo debilitándose por la falta de sangre, mientras era consolado por las pequeñas caricias las cuales cesaron con una última lamida a su cuello. Le escucho en entera paz, su tono de voz no era normal, tenía un ápice de excitación u entusiasmo que rara vez notaba en el - Si tanto te gusta, tendré que recompensarte con ello cuando te comportes bien ¿No lo crees? -arqueo una ceja mirándolo con un pequeño brillo de soberbia en sus verdosos ojos, jamás se puso a pensar sobre su sangre y que justamente alguien con un paladar tan exquisito como el contrario le alabara era motivo de suma para su ego - Si volviera a beber de ti justamente ahora, dudo que sobrevivas Klaus... además -se separó del agarre contrario, abotonando su traje, escondiendo las marcas de colmillos - Hace tiempo ya que no vamos de casería... será entretenido recordar viejos tiempos, podrías mostrarme una nueva técnica -relamió sus colmillos, en ambos perpetuaba el sabor metálico de Klaus, no negaría que luego de dejarse morder deseaba más sangre, pero no al grado de secar a su pupilo.

La Akabane apoyo su peso en la pared del callejón, pensando un buen lugar de casería. Los barrios bajos representaban personas para tomar como tentempié, pero no eran un reto real ni tampoco un manjar para el paladar, ambos necesitaban algo mucho mejor, un cuerpo más sano, mejor alimentado y cuidado, quizás una mafia cercana les ayudaría en su propósito, era idílico pelear con oponentes dignos para luego librarlos del sufrimiento mediante una lenta muerte.

- Vamos a jugar Klaus... tengo ganas de divertirme contigo esta noche -sonrío de medio lado, extendiendo sus manos para abotonar aquello que el joven no hizo en sus propias ropas, dejándolo tan elegante e inmaculado como siempre - ¿Tienes alguna enemigo que te agradaría liquidar? Estoy libre mañana en mi trabajo, puedo jugar contigo hasta el amanecer.... vamos, dímelo, es un reencuentro y lo mejor es festejar -volvió a sonreír, solo que estaba vez de manera más siniestra, sus dedos quemaban por tener una nueva presa, su corazón pedía a gritos sentir la excitación de la cacería y su mente pensaba todo tipo de posibles estrategias, solo necesitaba la resolución del vampiro y luego, la noche seria completamente suya.

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