De problema en problema || Priv.

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De problema en problema || Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Lun Feb 08, 2016 7:08 am



De problema en problema
Calles y callejones — Privado con Sakura Namida


Había terminado algo tarde mi trabajo, me tomó más de lo previsto pero al menos fue bastante fructífero, conseguí lo que deseaba y me pagarían una buena cantidad por ello. Es por eso que decidí regresar caminando a mi casa, me tomaría algo de tiempo y era una nimiedad comparada con la emoción que sentía al completar mi objetivo. Siempre me ha gustado caminar y más por sitios silenciosos, odio el ruido, los gritos y el sonido de los vehículos por la carretera. Es por ello que evito a ciertas personas o uso auriculares para perderme en algo de música sin tener que oír cosas desesperantes o ridículas y precisamente eso era lo que hacía. Había comenzado mi caminata en un barrio conflictivo, era habitual ver y escuchar ataques o golpizas sin fundamentos sólidos, yo mismo me vi envuelto en algunas ante mi gran curiosidad, pero me las arreglé para que ese día nada me distrajera ni molestase.

¡Estaba ansioso!, necesitaba compartir mi alegría con alguien, mas no estaba tan desesperado como para ir corriendo a casa en busca de mis adorables inquilinos, ellos no comprenderían el goce que sentía en esos momentos. El problema es que el compañero ideal, solía ser un completo desconocido. Era tarea fácil el crearme un perfil nuevo ante cada persona que me interesara, no necesitaba verle una segunda vez, bastaba con la diversión que me pudiera dar en el instante y era eso lo que necesitaba. Es así como una noche lluviosa encontré a mi primera mascota, Hachi, una perra tan desdichada que no tuvo reparos en aceptarme como su nuevo dueño.

Adoro su estupidez, le hace tan atractiva y detestable a su vez.

Mis pensamientos se llenaron de ella y mis piernas caminaban ya ante la costumbre, no fui consciente unos minutos de por donde deambulaba ante mi gran distracción. Al percatarme de ello cesé mi andar y miré a mi alrededor, por aquel camino iba hacia la zona central de la ciudad y para ser específicos, al barrio rojo. Ir nuevamente al burdel resultaba tentador, no era cliente habitual pero si había una mujer que me conocía demasiado bien. Sonreí y seguí aquel rumbo dispuesto a retornar y buscar a la chica, pero según avanzaba iba sintiendo un cambio en el ambiente y no se debía a algo relacionado al clima. Para explicarlo de forma sencilla, el aire se sentía más pesado y malicioso, algo o alguien cercano ejercía una gran presión solo con su presencia. Yo no podía quedarme tranquilo, era una invitación a tener problemas y yo no soy tan descortés como para negarme ante tal cordialidad. Estaba seguro que quien lo hacía era de mi bando, sino, no habría sido tan evidente aquella sensación en mi cuerpo.

Me quité los auriculares y les dejé colgando desde el borde de mi camiseta. Caminé al menos dos calles antes de que captara el foco de aquella sensación, vi al final de un callejón un grupo de personas, eran cuatro pero una de ellas contrastaba enormemente con las otras tres. Metí las manos a los bolsillos de mi chaqueta, la cual cubría incluso mi cabeza y caminé sin temor ni duda hacia el peculiar grupo. Solía ser un observador y en esta ocasión cambiaría mi hábito, vería a que grado podría ser partícipe en lo que parecía ser una discusión un tanto grave.

El hombre más corpulento se dirigía a una persona aparentemente en problemas debido al acorralamiento. Al estar lo suficientemente cerca del grupo, fui observado por tres, pero dos de ellos me ignoraron con rapidez y solo el más dominante me quedó viendo un poco más. Supe entonces que él era el líder y dueño de la amenazante presencia. Sonreí con sorna y le observé retador, silencioso y analítico.

— ¿Y tú que mierda quieres? Estamos ocupados... — señaló a su pobre víctima a quien rodeaban — Será mejor que te largues, no hay nada que ver aquí — masculló el sujeto con un acento peculiar, él tampoco era alemán. ¡Casi nadie lo era estos días!, ah, tal vez exagero un poco. Apenas si miré a la persona que estaba acorralada, me fue más interesante la reacción de aquel hombre ¿me golpearía? ¿me echaría?, ansiaba molestarle.

— Que rudo eres, harás que me de miedo... —  mencioné en un tono animado y le sumé una sonrisa dedicada a la pobre persona forzada a estar allí. Una de las manos en mi bolsillo tomó con firmeza la navaja que allí reposaba, la otra salió de su escondite y realizó un ademán lento y despreocupado, como si la situación no fuese peligrosa para mi.

Atuendo


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Re: De problema en problema || Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Jue Feb 11, 2016 5:36 am

La escuela era tediosa, no lo negaría jamás, en especial para un pet como yo lo era, detestaba los estúpidos pedidos que los profesores terminaban haciéndome pero… ¿Qué otra opción tenía más que aceptar? Sin un amo a quien supuestamente ayudar, era la presa constante de los pedidos, desde el típico “limpia el salón, acomoda los libros, lleva estos papeles a la sala de profesores” y demás estupideces, seguramente con un amo no tendrían motivo para molestarme con nimiedades, con los pets comprados no lo hacían entonces ¿Por qué lo harían conmigo?

Fastidiada de tanta idiotez acumulada en un recinto escolar, esperaba que en mi hogar todo mejorara, pero al contrario, apenas llegue me enviaron a vender unos cuantos pets, para colmo de males los compradores no parecían ser de buena calaña pero yo no era nadie para negar una venta, eso era algo que el dueño del local me había enseñado el primer día de trabajo “una venta es una venta, quieras o no así son las cosas aquí”. Con eso en mente permanecí agotadoras horas detrás del mostrador, recibiendo “mercancía”, devoluciones de clientes inconformes y sellando nuevos tratos hasta que finalmente me dijeron que podía irme por ahí, supongo que por mi cara de felicidad (entiéndase el sarcasmo) creyendo que espantaría los clientes, el dueño (y también la persona que prácticamente me crió) me permitió salir sin una hora precisa de llegada.

Por fin en las abarrotadas calles mi mente intentaba calmarse, de nada me serviría seguir carcomiendo mi cabeza con la mala suerte que tenía, si bien me catalogaba como una persona afortunada había veces en que el destino parecía colocar una enorme piedra en mi camino.


- “Necesito calmarme un poco” –suspirando deje a mis pies guiarme hasta que la noche hacia acto de presencia, el vestido que llevaba en un tono blanco un tanto apagado brillaba levemente con las luces de la ciudad haciéndole resaltar en contraste con el atardecer, mientras el pequeño vuelo de la prenda rozaba mis muslos justo sobre la zona que las largas medias no alcanzaban a cubrir, había sido una suerte llevar chaqueta porque con aquel viento frio hubiera terminado con una bellísima hipotermia

- Miren que tenemos por aquí –una voz bastante gruesa capto mi atención obligando a virarme, inmediatamente note un pequeño grupo de sujetos para nada confiables

- No tengo nada de humor justo ahora… -no quería hablar con ellos, no quería mirarlos y especialmente no tenía ganas de sentir aquel espantoso aroma que llamaban perfume, sin embargo parecía que no me harían caso, inclusive me habían acorralado un poco. Fue entonces que caí en cuenta del lugar donde había terminado, paredes por todos lados, luces rojas al final de la calle, mujeres con ropa aún más escasa que la mía, y personas como los tipos que tenía justo frente, era evidente que termine en un lugar bastante marginal- “Eso pasa cuando solo camino sin rumbo…” –abatida ante mi nuevo desliz estaba prepara para, o salir corriendo, o pelearme descargando toda mi frustración, sin embargo en aquel preciso instante un chico con capucha negra de orejitas, recubierta con ¿Peluche rojo? Decidió meterse haciendo el papel de un supuesto héroe.

- ¿Y tú que mierda quieres? Estamos ocupados... — uno de mis “captores” me señalo como si nada, menudo sujeto tan raro, de no estar ese chico estrafalario ¿de verdad se creían que me quedaría? - Será mejor que te largues, no hay nada que ver aquí -en algo tenía razón, era mejor que se fuera o seguramente le darían una paliza digna de salir en las noticias

- Que rudo eres, harás que me de miedo... - ese tono animado llamo mi atención, en especial cuando me sonrió con tanta tranquilidad, inevitablemente le devolví el gesto, ese rostro consiguió mermar un poco mi nivel de ira, haciéndome estar más al tanto de la situación en que me encontraba, unos tipejos con ningún tipo de intensión amable sumados al nuevo chico quien hacia danzar un navaja con un movimiento bastante calmado, actuaba como un completo experto en pelea. Sin embargo, di unos cuantos pasos antes de levantar mi pierna derecha, aprovechando que el líder de la mini banda estaba de espaldas a mi totalmente concentrado en el pelinegro, consiguiendo golpearle en la zona más sensible de todo su cuerpo, haciéndole caer de rodillas al suelo.

- Hora de irnos –sin más brinque sobre el aprovechador, siendo consiente de apoyar todo mi peso en el antes de bajar consiguiendo que besara el suelo, tomar la muñeca sin navaja del intento de héroe y luego correr sin soltarle, escuchando los pasos de aquellos hombres siguiéndonos y una que otra maldición… en serio, el destino quería meterme en mas líos –espero que no te estés arrepintiendo de esto –gire mi rostro lo necesario para dedicarle una sonrisa ladina al pelinegro, si él no se divertía yo si lo hacía, eso había sido lo mejor en mi día, por más patético que estuviera sonando. La adrenalina recorría mi cuerpo, mis piernas dolían un poco de tanto correr y mi mano afianzaba con fuerza el agarre sobre el muchacho. No sabía cuánto tiempo había pasado pero apenas observe un diminuto espacio entre dos edificios jale al muchacho metiéndome con el esperando que los sujetos pasaran sin notarnos, sentía mi cuerpo constreñido contra el suyo – “seguramente de estar sola no estaría tan apretada aquí” –apreté mis labios ante la sensación del calor ajeno, mientras mis mejillas se volvían rojas, era tan raro estar así de pegada con un desconocido, sobre todo siendo un hombre, armado y sin saber sus intenciones – crees que… ¿se largaran ya? –fue todo lo que dije en un sutil susurro, rogando que solamente él me hubiera escuchado.







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Re: De problema en problema || Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Vie Feb 12, 2016 4:27 am


Estaba dispuesto a jugar un rato con ellos, amenazando o evadiendo sus ataques y pese a que la navaja se movía impaciente y ágil en mi mano, no era mi intención utilizarla tan pronto. Lo que me sorprendió bastante es que la persona aparentemente en aprietos no parecía estar nerviosa ni asustada, es más, parecía bastante cabreada por la situación y no mentiré, su expresión era muy buena. Miré al más corpulento y noté como la chica que quedó tras él se movía, apenas le miré para no alertar al contrario y en un breve lapsus la fémina le derrotó causando que mi sonrisa se ampliara aún más.

— Eso ha de doler ~ — comenté con un tono evidente de burla, mas no alcancé a regocijarme con la expresión ajena y menos con el intento de sopesar el dolor causado, la mujer prontamente me jala para comenzar una huida y terminé siguiéndole al verme halado sorpresivamente. ¿Huir? ¿Qué tiene de divertido hacerlo?, resulta que el ser perseguido es uno de los placeres menos valorados entre las personas, ser capaz de esconderse y evitar a los 'villanos' era sumamente divertido, más si la frustración contraria llegaba  límites insospechados. Claro, todos terminan agotados, aburridos o sobrepasados y es eso lo que siempre me defraudaba. Al menos en esos momentos no iba solo, si una parte no me satisfacía, me encargaría de que la restante lo hiciera y así, siempre ganaría.

Le escuché mas no respondí, mi expresión facial era suficiente para darme a entender. Corrí con ella y mi mano con la navaja no demoró en actuar. No la dejaría en mi mano ¿Acaso no es peligroso tenerla?, así que volteé el rostro lo suficiente como para fijar el blanco y la arrojé con rapidez y certeza, no necesité el ver donde impactó, bastó con el alarido del infeliz y supe que le había llegado. Aún así, sus compañeros nos seguían sin darnos respiro ni opción a clemencia. Ansiaba que pudieran alcanzarnos, sorpresivamente la chica era muy ágil para escapar, por mi parte he tenido mucha practica al ser perseguido por aquella bestia y muchos más. Podría haber seguido e incluso trepar algún muro, alcanzar alguna cornisa o bajar arriesgadamente una larga escalera, era capaz de todo eso sin la necesidad de usar los dones de mi hibridación, pero dejé que fuese aquella quien liderara la vía de escape solo por saber si escogería un sitio decente o terminaríamos siendo encontrados. Solo corrimos y nuevamente de improviso, se ocultó en el peor sitio de todos.

Nos acoplamos lo más cerca posible para poder entrar en el diminuto espacio, miré hacia el costado derecho y mucho no podríamos avanzar, arquee una ceja y detalle la zona que obligatoriamente usaríamos de salida en el peor de los casos, sitio por el cual habíamos ingresado. Suspiré, sin duda era el peor de los sitios. No obstante, la cercanía con la contraria no era para nada detestable, sentía su cuerpo contra el mío al punto de percibir el pálpito de su corazón, estaba agitado debido al ejercicio hecho, el mio estaba levemente más calmado, pero de igual manera en que yo le sentía ella lo haría.

— Siguen por aquí... — podía notar su presencia pese a no verles, además no eran precisamente silenciosos a la hora de comandar, se notaban principiantes. Seguramente su apariencia y supuesta fuerza bastaban para amedrentar al resto y las persecuciones nunca se daban, es deplorable. — Tendremos que salir de aquí, se vienen acercando más y más... — comenté en un intento de seriedad, pero la excitación de la situación era más. Deseaba ser encontrado y así poder divertirme un poco más — ¿Los escuchas? — sonreí viendo hacia la salida. El espacio era pequeño, pero podía moverme un poco y conseguí deshacerme de la chaqueta que me cubría apenas, se acercaban, lo sabía. Con rapidez arrojé la prenda al suelo, hacia el lado contrario a donde creía iban a aparecer esos individuos.

Sin mediar mayor palabra y para despistar un poco, dejé que mis rasgos animales aparecieran, saliendo así mi larga y oscura cola acompañada de un par de félidas orejas indicando erróneamente mi raza. Rodeé en un abrazo a la chica y le apegué contra el muro, una de mis manos tomó la de ella y le alzó aprisionándole, siendo la otra mano la que le sostenía por la cintura. Mi rostro se ladeó y se posicionó al costado del ajeno de tal manera en que mi cabeza cubría el rostro de la fémina, nuestra postura no era para nada decente y bien lo sabía. Me acerqué a la oreja ajena y susurré — No te alarmes... — sería tonto de su parte el gritar, solo conseguiría atraer la atención del grupo que nos buscaba, quienes no demoraron en pasar por la calle mirando de reojo hacia donde estábamos. Me moví ligeramente contra ella y continué dirigiéndome hacia su oído, pero no hice más nada que eso y estuve así el tiempo suficiente para despistar a esa tropa de idiotas. Después de todo, ellos no perseguían a un felino, sino que a un chico con chaqueta negra y roja junto a una mujer de vestido blanco, el cual apenas se apreciaba debido a mi postura.

Aproveché la cercanía y sentí su aroma, era grato, aprecié sus rasgos desde esa mínima distancia y pude notar algo extraño en ella, sabía ya que no era humana. Mi instinto me lo decía, además que una humana corriente no podría haber actuado como hizo ella con el tipo grande y no tiene nada que ver su actitud, sino su fuerza. — Mi intervención era innecesaria ¿No? ~ — mencioné tranquilo, menos agitado y con una evidente sonrisa. La cola tras de mi estaba gacha, tranquila y mostrando un mínimo movimiento. Los rojizos orbes que me caracterizaban estaban fijos en ella y mi cuerpo seguía junto al ajeno, no deseaba apartarme, su calor me mantenía allí al ser cómodo para mí. — Me gustaría haberlo visto a cierta distancia, se que yo habría buscado con mayor meticulosidad. Este sitio es bastante malo como escondite ¿Qué habrías hecho si nos veían y se metían aquí? La única vía de escape es seguir avanzando, pero al final hay un alto muro. — Desvié la mirada hacia lo que describía. — A tu favor la huida, eres veloz — centré mi mirar nuevamente en ella y busqué sus ojos, notando finalmente la heterocromía en estos — Oh~ poco común — murmuré entrecerrando mis párpados.


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Re: De problema en problema || Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Vie Feb 12, 2016 6:04 am

Apenas le escuche la adrenalina comenzaba a recorrer mi cuerpo, apartando el sonrojo de minutos atrás, era evidente que tendría que agudizar mis sentidos para no perder detalle de mi entorno, en lugar de solo centrarme en la pena de tener a aquel muchacho tan cerca, especialmente cuando todo había sido mi culpa, ¿De quién otra sino? Había sido cosa de reflejos y como muchos dicen, buen corazón, tomarle de la muñeca para escapar juntos, simplemente no podía dejarle varado a su suerte y ahora, todo empezaba a repercutirme.


- Si… les escucho –murmure cerrando los ojos escasos segundos, los necesarios para percatarme de las voces y burdas pisadas notablemente marcadas en su caminar, aquellos sujetos no tenían ni la más mínima pizca de sutileza cuando se trataba de persecuciones, típicas persona con musculo en lugar de cerebro. Deje escapar un diminuto suspiro antes de volver la vista al pelinegro quien se quitaba su chaqueta sin motivo aparente – “Lo que me faltaba… un sujeto caluroso” –entrecerré mis ojos, afilando el mirar ante sus actos, lo peor de estar tan pegada a un desconocido, era estar en una persecución con un sujeto que sudaba de puros nervios, porque no tenía otro motivo para comenzar a desvestirse ¿verdad? –escucha… no creo que… -enmudecí al instante, no porque él me callara o algún ruido llamase mi atención, al contrario, lo que me tenía tan sorprendida era ver unas puntiagudas orejas emerger de su cabeza, indicio claro de la raza a la que pertenecía… o eso creía, era la primera vez que me topaba con un neko quien se la pasaba con sus rasgos escondidos en lugar de tenerles visibles todo el tiempo, posiblemente no era un gato propiamente dicho.


Podría habérselo preguntado para saciar mi curiosidad de no ser por dos motivos, el primero, aquel no era sitio ni momento adecuado para interrogantes y el segundo y más importante de ambos, en un abrir y cerrar de ojos me había apresado contra el frio concreto del muro, manteniendo una mano en mi cintura mientras la otra sostenía con fuerza mi zurda dejando la diestra pegada a su torso, mientras sus labios estaban pegados a mi oreja, rozando de forma tal que me producía una sensación de hormigueo. No negare que la pena me invadió, pero no tan solo eso, yo no era el tipo de niña que solo se pondría a gritar pidiendo socorro, primero lo molería a golpes, acto que me disponía a hacer, sin embargo cuando su voz tenue me inundo me detuve, conteniendo el puño que se formaba en un agarre fuerte sobre la camiseta contraria.


- “Primero escucha que tiene que decir Sakura… luego lo matas” –era un poco extraño hablarme de ese modo, pero misteriosamente servía para calmarme, respire hondamente no una, ni dos, si no tres veces antes de entender sus intenciones, no quería pasarse de listo (o eso quería creer), solo servía de “coartada”, si es que podría llamársele de ese modo a la manera en que pasábamos desapercibidos, aquellos hombres buscaban una chica y un muchacho de chaqueta, no a un gato que se intentaba pasar de listo con alguna mujer de la zona roja.


Los pasos de nuestros captores se alejaban lentamente, dando a entender que aun dudaban si seguíamos en aquel sitio despoblado, sin embargo, considerando su mentalidad tan extraña no dudaba en que se largaran a un burdel de por ahí.


- Puede que fuera innecesaria… pero aun así te lo agradezco –mi atención regreso al ojirojo, si bien podría haberme librado de aquellos hombres por mi cuenta, no era típico que alguien intentara defender a la pobre alma en desgracia (como seguramente me habría visto) rodeada por sujetos de esa calaña, y solo por ello ya se había ganado una buena parte de mi admiración - ¿Y quién dice que yo quería venir aquí solo para esconderme? –suspire elevando un poco mi flecho, consiguiendo que las puntas del mismo rozaran la faz del chico, mientras mis ojos buscaban los suyos, no por interés, sino para que se percatara de que mis palabras eran reales – no niego que me metí en el primer sitio que vi, pero, esos tipos eran bastante anchos, de venir contra nosotros hubiera peleado en un uno contra uno hasta que no restara ninguno de ellos, o los demás se escaparan –como pet, había aprendido que los lugares estrechos eran el mejor aliado cuando de huir de un grupo se tratara, porque pasaban dos cosas, o no ingresaban y se iban o, debían entran de uno en uno, dándome lugar para pelear como me viniera en gana –cerebro antes que fuerza ¿verdad? –para mi aquello era algo que había experimentado en carne propia, aunque de él no tenía la mínima idea –pero de todos modos –mi vista se dirigió al final de aquella especie de callejón –creo que si hubiera podido salir por ahí… -de algo me servía ser un elemental de viento, bien podría impulsarme lo necesario para huir, aunque el problema hubiera sido que hacer con el muchacho –gracias… tú también eres bastante rápido, no todos me siguen el paso y… ¿poco común? –lo pensé unos instantes, seguramente hablaba de la heterocromia de mi mirar –pues si… no… a todos les agrada – levemente cohibida de mi apariencia desvié la mirada, si bien a muchos aquel rasgo les fascinaba, había otros que los despreciaban por la idea de imperfección –por cierto… ¿piensas quedarte en esta pose por mucho tiempo más? Deberíamos irnos, esos sujetos vendrán en cualquier segundo... –instintivamente mordí mi labio inferior, intentando que el rojo no llegara a mis mejillas.


Si bien el chico era alguien atractivo, quien había sido atento cuando intento salvarle de esos supuestos maleantes, ahora no conseguía que se me despegara permitiéndome tener nuevamente espacio personal. Fácilmente podría empujarle, gritarle o abofetearle, pero había algo que me impulsaba a jugar más con el pelinegro, quizás era la adrenalina del momento, el sentirme un poco alagada por sus palabras o la sensación de alegría producto de su preocupación e interés… sea como sea, un lado un tanto travieso había despertado, uno que se encontraba seguro de que no me pasaría nada.


- Aunque… por la manera en que los despistaste dudo que regresen rápido –intentando no demostrar timidez, lleve la diestra libre de su agarre hasta posarla detrás de su nuca, claro que antes deje que la yema de mis dedos marcaran un suave camino desde su torso hasta su hombro para finalmente llevar a la meta, mientras una de mis piernas se flexionaban consiguiendo que rozara la del chico –quizás… debería agradecerte tu valiente acto ¿no lo crees? –deje escapar mi risa, en un vano intento por ocultar mis pensamientos traviesos –quizás… podría –las palabras eran pronunciadas con extremo cuidado, arrastrando cada silaba, a la vez que mis labios se acercaban a los suyos y mi mano acariciaba aquel sedoso cabello – no lo sé… ¿invitarte a cenar? –con la última pregunta mi boca se desvió a su mejilla, dándole un sutil beso amistoso antes de comenzar a reír en voz baja, todo con tal de no ser oída por quien quiera que anduviera por el lugar –por cierto, no me presente, me llamo Sakura… ¿Y tú eres? –a la espera de su nombre aquella mano que acariciaba con antelación su cabello subió hasta sus orejas, tomando una con sutileza mientras le acariciaba la punta de la misma, era tan esponjosa pero a la vez afilada –admito que es la primera vez que me encuentro con alguien como tu… pero en serio, siento que debería pagarte lo que hiciste… no cualquiera intentaría defender a una damisela en apuros… entonces ¿Cómo podría pagarle a mi gran héroe? –si bien seguía con una sonrisa cómica, esta vez hablaba muy en serio, cosa que se notaba por la forma en que buscaba su mirada, si quería pedirme algo para compensar el peligro que había corrido, lo haría sin rechistar, claro está, mientras no fuera algo en extremo exagerado.





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Re: De problema en problema || Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Vie Feb 12, 2016 8:04 am


Ella no parecía ser alguien débil, pero si me causó sorpresa el hecho de que se mantuviera calmada ante mis acciones, otra en su situación hubiese olvidado la persecución y me habría alejado, por lo que se daba a entender que tales acciones no le eran molestas, al menos no si no hacía algo estúpido, cosa que no realizaría por lo pronto. Una de mis orejas felinas se mantuvo atenta al ruido proveniente del 'exterior' de nuestro escondite, mientras que la otra estaba en una posición normal, hacia el frente como era costumbre para un félido. Relajé mi cuerpo al sentir la lejanía de nuestros perseguidores, no por sentir miedo de ellos, sino que no me apetecía correr cual ratón al ser perseguido por un patético felino. De solo pensar que huí de tales individuos, incapaces de seguir rastros o de sentirnos, me causaban repugnancia. —  No es necesario el agradecimiento~ —  comenté despreocupado por ese tema, pero ciertamente me fascinaba que me dieran las gracias aún por algo como lo vivido.

Cerré mi mirada, pero poco a poco mis párpados se abrieron al oír aquella insinuación, siempre mal pensaba y tergiversaba todo lo que oía, pero en ese caso era evidente. Reí bajo debido a eso, fuese una broma de su parte o algo con seriedad, no dejaba de resultar interesante a mi vista —  Oh~ entonces mereces una disculpa de mi parte por subestimar el sitio — comenté en un susurro,aunque no expresé con claridad disculpa alguna salvo lo dicho ¿Eso contaba? en lo absoluto. Sentí la proximidad ajena y mi mirada no dudó en bajar al busto ajeno, que con esas prendas solo incitaba a hundir la cara entre ambos senos. Aún así, contuve ese inmaduro y lascivo deseo y retomé el contacto visual para con ella al momento en que la fémina se dispuso a explicar su elección. Pensé que pese a ser, ciertamente, un mal sitio ella había considerado buenos factores al momento de escapar ¿Será que le pasa a menudo o fue solo un análisis momentáneo? me intrigó, aunque bien podría esfumarse todo mi interés en breve como sucedía con todo últimamente.

Mecí la cola con inquietud, esa chica me divertía y no solo por tener una perfecta vista de su escote o sentir su calor contra mi pecho, no, ella parecía ser entretenida en varios aspectos. — Funcionó el venir aquí, es lo rescatable de todo esto... además, nos confirió privacidad — volví a utilizar un tono bajo al hablar, sería imprudente alzar la voz teniéndole a esa corta distancia. — ¿No? La heterocromía es algo que debe destacarse sin lugar a dudas — era algo anormal verdaderamente, pero ¿Eso significaba algo malo? quizás y aún así me encantaba tal peculiar anomalía ocular. Cabe decir además que yo mismo era ejemplo de una menos notoria anomalía, precisamente en la pupila y no en el iris como en caso ajeno y seguramente no se notaría o pasaría como algo normal al ser yo un 'felino'.  No hice mayor aclaración sobre otras cosas, prefería que todo quedara en 'porque es felino es más ágil' y demás.

— Se te veía taaan cómoda, por eso me mantuve cerca~ — ladeé el rostro — Honestamente dudo que regresen, al menos no aquí, mas podrían estar aún en el sector — con lo idiotas que eran probablemente andarían aún a la busca de nosotros y podrían detenerse tras perder tiempo o persistir por el mismo tiempo perdido que les hicimos gastar. Detallé cada acción ajena y resultaba ostensible el regocijo por lo ejercido, estaba acostumbrado a maniobras más rudas en las féminas que conocí, pero aquella parecía distinta ¿será así? ¿se quebraría igual que las otras? Dejé escapar un suave suspiro al sentirle entre mis oscuras hebras, una de mis orejas animales se movió descendiendo con ligereza, mi rostro se ladeó siguiendo el movimiento de aquella y mi mirada no detuvo el escrutinio para con ella. Incliné un poco más el rostro y quedé a una corta distancia de la fémina — Que honorable de tu parte... el hacerlo — susurré lo final y aguardé a que ella terminara su frase, esperé con gran expectativa y pese a que su oferta no resultaba mayormente atrayente, ella consiguió el incitarme, el desear aceptar por lo que ello conllevaba.

No creí que estuviese tan agradecida como para besarme directamente, me mantuve quieto siendo algo poco normal ante semejante estímulo y sucedió como lo predije, un juego, el cual no me molestó en lo más mínimo — Con sumo gusto aceptaré tu oferta... Sakura — comenté tras conocer el nombre ajeno y demoré en responder con el propio, ¿Debería mentir y usar mi alias? ¿otro nombre? ¿la verdad? habían tantas posibilidades que me dificultaba la tarea de elegir la mejor y más 'entretenida' a mi ver. Antes de poder responder sentí el tacto en mi oreja animal siendo inesperado de parte de una extraña, lo que causó un escalofrío inevitable y en mi rostro una expresión en parte avergonzada y tímida ¿No era eso digno de ver?, apegué esa oreja a mis cabellos — Nya~ — vociferé en un tono meloso como respuesta a la caricia — Si tocas ahí... — comenté procurando mantener la supuesta vergüenza en mi faz — Deberás hacerte responsable — sonreí tras ello y ladeé mi rostro en una mezcla de coquetería y una fingida timidez.

— No me acerqué buscando una recompensa precisamente — solo buscaba algo de diversión, lo cual si se analizaba contaba como un premio por lo que mi frase anterior sería una farsa ¿no? Me separé de ella, no deseaba que tocase nuevamente mis orejas felinas ante ese cosquilleo incómodo — Pero, no rechazaría tal ofrecimiento~ después de todo,  me gustan los premios — moví mi mano izquierda realizando un ademán felino, el cual era rozar mi mejilla con el dorso de la mano, casi pareciendo que me limpiaba con ella — ¿Puedo pedir cualquier cosa? — mantuve la extremidad próxima a mi rostro unos cuantos segundos, lo suficiente para mirarle fijo antes de variar mi postura a una menos ridícula. La cola tras de mi se meció inquieta y mis pies avanzaron lo necesario para poder, apoyar una mano en la pared y agachar mi cuerpo para tomar del suelo la chaqueta previamente removida. — Soy un felino muy caprichoso, un día quiero atún... otros algo de queso — murmuré y posterior agregué — Aunque hoy me siento algo hambriento y meloso... ¿Eres capaz de satisfacer mi capricho? — el cual no dije con claridad.

Sacudí la prenda moviéndola al costado opuesto de la posición de Sakura y aproveché para mirar al exterior, una que otra persona caminaba por allí mas no reconocí a ninguno de los tipos que nos perseguían — De momento ¿Me invitarías a comer? — no importaba si terminaba pagando yo, quería salir pronto de allí y poder comer algo puesto que mis planes iniciales con las prostitutas habían sido modificados y esperaba que fuese para bien. El sexo pagado no está mal, pero tener un círculo más amplio siempre es mejor para un informante y quien sabe y consigo divertirme en atormentarle de diversas formas. regresé la mirada a  la otra mientras doblé un poco la chaqueta, no me la pondría hasta estar lejos de allí. sería mejor desecharla, pero era un objeto valioso para mi, uno de los pocos.  — Llévame a un sitio lindo ¿te parece bien? — sonreí ladino al tiempo en que me puse a su lado apoyado nuevamente la mano en el muro. — Vamos — moví con ligereza el rostro y volteé, puse la chaqueta en el espacio entre mi brazo izquierdo y mi cintura procurando que no se viese el pelo de esta, avancé tranquilo y confiado en que no estarían allí merodeando.

Observé mejor los alrededores con una expresión más fría que las anteriores mostradas a mi ahora compañera de escapes, bajé la cola apegándola un poco a una de mis piernas solo por no querer que se viera con facilidad, aunque las orejas sobre mi cabeza se distinguían bastante pese al desorden de mi cabellera. Por donde nos encontrábamos, sabía que si caminábamos al norte daríamos con una zona comercial donde poder meternos a un restaurante concurrido y así evitaríamos un posible conflicto en el caso de re-encontrarnos con cierto grupo de tarados.


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Re: De problema en problema || Priv.

Mensaje por Sakura Namida el Dom Feb 14, 2016 1:07 am

Un Nyaa.... un dulce, meloso, acaramelado y tan, pero tan... lindo nya fue lo que llego a mis oídos apenas tome posesión de su felina oreja, aquel exquisito conjunto de faz y timbre vocal fueron una deleitable perdición, quería escucharle gemir en ese tono meloso nuevamente, me importaba poco tener que, como él dijo, responsabilizarme de provocárselo, con tal de oírle así todo valdría la pena.

Es más, si me lo decía casi retadoramente, era imposible no tentarme, quizás terminaría jugando con fuego ¿Pero a quien rayos le interesaba? No me moriría por una noche de diversión con un extraño ¿Cierto? Ya había pasado por el escape de un grupo bastante idiota de sujetos, aunque de haber sabido que el chico de chaqueta felpuda sabia pelear seguramente me hubiera quedado a darles una paliza, no porque fuese una buscapleitos, claro que no, la verdad es que los pleitos parecían seguirme como un imán para la mala suerte y por ello no me detenía si la oportunidad de pelear se presentaba, más que nada por dos simples motivos, el primero, toda mujer necesita saber defenderse y claro está el entrenar esas habilidades nunca estaba de más, pero el segundo motivo era más bien algo egoísta, yo lo hacía para desestresarme.

No crean que soy una persona alocada que siempre se enfada y salta a la primera, sería una torpeza enorme creer que era capaz de cometer ese tipo de atrocidades pero, para alguien a quien los problemas le siguen como abejas a la miel, era evidente que estallara en el momento menos esperado, o quizás, más conveniente. Pero esta vez mis planes se vieron frustrados por aquel hombre que pegaba su cola a la pierna, con intensión de ¿Esconderla quizás? ¿Qué caso tenia si sus orejas le delataban a leguas que era un adorable minino? Umm... quizás por ser hombre no le terminaba de gustar verse como un gatito, posiblemente le molestaran por aquello, pero sea como fuera necesitaba concentrarme en un buen lugar para comer. Considerando el tiempo que llevaba en Berlín, y mis constantes paseos por sus calles, conocía muchos sitios pero, los mejores estaban bastante alejados y dudaba que el chico deseara caminar hasta el otro lado de la ciudad, otra opción era entrar en uno de los burdeles cercanos, sin embargo estaba prácticamente vetada de uno después de casi desfigurar a un cliente habitual, ese idiota me confundió con una de las bailarinas e intento llevarle a rastras con él, no me quedaría quieta para dejarme llevar, fue su culpa hacer aquello cuando yo solo había ingresado para el baño... menudo idiota, de solo recordarlo mis ojos se ponían casi blancos y un suspiro adornaba el frio ambiente.

Con eso en mente deseche la idea de inmediato, aún tenía un mes vetada del lugar... entonces ¿A dónde ir? seguramente no quería mariscos, dijo sentirse "Algo hambriento y meloso" lo que significaba comida dulce... o mínimo agridulce. Me fundiría el cerebro de solo pensar un buen sitio, pero... en lugar de comprar ¿Si mejor le cocinaba algo bueno, o pedía a domicilio?


- "Dudo que le sea agradable comer en mi "casa", considerando que no es mía, y mi vendedor guion jefe vive conmigo... puede que termine pensando cosas que no son como la mayoría..." -mi mente continuaba procesando la idea de ¿Que rayos hacer? cocinando le haría todo lo que él deseara, y ordenando a domicilio nos ahorrábamos al menos una hora más de caminata solamente con la intensión de saber si podrían darnos una mesa o si acaso el restaurant seguía abierto. Admito que no tenía ni idea de la hora que era, pero una luna tan grande adornando el cielo estrellado evidenciaba lo tarde que se había vuelto. Entonces... solo quedaba una opción decente - Oye... minino -musite acercándome a él, tomando suavemente su cola entre los dedos hasta quedar frente a su cara. No sabía si maullaría nuevamente o se enfadaría de mis actos con ese apodo, sin embargo no me había dicho su nombre y decirle "chico" "niño" "hombrecito" y demás, sonaban muchos peor que minino. Quitando aquello del medio, sostener su cola entre mis dedos, trajo a recuerdo su suave oreja... era igual de suave, apretujeable y acariciable ¿Todos los nekos serían así o era atípico tamaña suavidad? - Eres... increíblemente suave... no me molestaría hacerme responsable si puedo tocar más el pelaje -pensé en voz alta, cerrando escasos segundos los ojos con un gesto placentero conteniendo las ansias de apretar su esponjosidad, porque si bien el pelo era corto seguía siendo increíblemente cómodo al tacto tanto que mi mente se fue a Shangri-La unos instantes, obligandome a carraspear con las mejillas coloreadas, mientras regresaba al mundo terrenal - Olvida eso... lo que quería decirte era que, por esta zona no hay ningún buen lugar donde comer... los que conozco están al menos a una hora de distancia, te invitaría a mi casa pero... bueno no es la mejor idea... entonces ¿Te molestaría si vamos a tu casa? Puedo prepararte algo o pedimos a domicilio, sea como sea nos ahorraremos bastante tiempo -dándole mi idea, deje que la diestra sostuviera su cola, mientras la zurda acariciaba la punta de esta, quedando idiotizada con su pelaje - Pero no te preocupes minino... no te morderé, de eso estate seguro -le sonreí sacándole la lengua con gracia, simplemente no pude evitar seguir con esa actitud un tanto picara para con él, ahora solo quedaba saber que me diría, quizás se asustara tomándome como una stalker o asesina en serie buscando la oportunidad de estar a solas, sin embargo... de un modo u otro, si fuera algo como eso, esos ojos afilados me decían que posiblemente, lo disfrutaría todavía mas que el placer del chocolate derritiéndose en el paladar.





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Re: De problema en problema || Priv.

Mensaje por Izaya Orihara el Dom Feb 28, 2016 3:24 am


Apenas oí el 'tierno apodo' que me colocó volteé a mirarle, no fue porque atendiera a tal palabra, sino que miré solo por escuchar su voz. Mi rostro se veía tranquilo debido a mis anteriores pensamientos y análisis, estuve atento a lo que Sakura hacía y no creí que fuese a tomar mi cola con tal confianza. Algo que siempre detesté era que mi carácter se tornaba ¿más dócil? cuando doptaba aquella apariencia, quizás por usarla en casos extremos es que no controlaba del todo mis reacciones, como lo expresado con el roce de mi sensible oreja. Al sentir el tacto en mi cola, ambas orejas bajaron apegándose a mis cabellos y mi rostro demostró cuan sensible era en aquella extremidad. Me mordí el labio inferior solo para no volver a pronunciar semejante sonido, podía soportar uno o dos, pero rendirme de tal manera ante solo un toque en esa maldita cola me hizo olvidar por momentos la situación.

Iba a pedir que se detuviera o no podría controlarme allí en la calle, entrecerré mi mirada y antes de poder emitir sonido alguno escuché de nuevo su voz con semejantes palabras — Nunca me habían... tocado así — ordené mis pensamientos y dije lo necesario para que se malinterpretara sin problema — Si continúas... — lo dije en un tono que denotaba cierto gusto por el tacto ajeno, no podía ocultarlo y procuré enderezar mi postura y alzar de nuevo mis félidas orejas — Sakura... — parecía que fuese a suplicar, pero era curioso cuan cálido se sentía y lo agradable que era. Debía ser más cuidadoso de allí en más, de eso no cabía duda. Al principio sería fácil decir que estaba actuando, pero teniendo sujeta mi cola no podía aseverar lo mismo e hice lo que pude para forzar mi voz a colaborar y no sonar más meloso de lo que ya había sonado. Ella habló y traté de prestar atención a las palabras que mencionaba, retuve la mayoría, pero mi atención no estaba en el diálogo de la fémina y decidí el llevar mi mano hacia la que ella tenía en mi cola y la sostuve.

Mi mirada se apartó de la ajena apropósito, ya que reaccionaba así 'inconscientemente' aprovecharía la situación para mi beneficio, después de todo no dejaba de ser Izaya Orihara. Mi mano tembló al sostener la ajena y puse la otra para demostrar que me era un tanto 'difícil' la situación — ¿Estás segura...de que irías a mi casa? — poco a poco pude contener el estremecimiento de mi cuerpo y agradecí que solo la tocara y no hiciera otro tipo de caricias sobre la cola — Pero... si la tocas de nuevo — murmuré en un tono fingido de timidez, pero agregué — Yo... — no acabé la frase y le miré con un dejo de deseo, ansiedad y diversión. Ignoraba si la mujer realmente iba con las intenciones de darme de comer o si ya tenía otros planes, pero estaba seguro de que no dejaría ir la oportunidad de molestar a alguien como yo y no por el lado malvado, sino por lo travieso.

Deslicé mis manos por las de ella y busqué que soltara mi félida cola, la cual movía inquieto — Vivo a diez o quince minutos en auto — no solté las manos de Sakura y di un paso hacia aquella quedando peligrosamente cerca y como si fuese algo normal para mi -como felino- ladeé mi faz y dirigí mi rostro hacia la mejilla de la joven para buscar contacto. Lamí suave y breve parte de su mejilla, cerca del pómulo izquierdo y tras eso le susurré mi nombre — Soy Izaya — sin añadir más nada al no ser solicitado ni pertinente entregar aquel dato. Me aparté con lentitud y relamí mis labios, como si hubiese probado algo de comer, tal y como haría un gato. — Podemos... llamar y al llegar, estarían prontos a darnos algo — comenté soltando sus manos, las cuales había tenido en un agarre gentil. — Aunque... — la cola tras ser liberada se alzó a un costado de mi cuerpo — Quisiera probar tu mano... — dije estando más serio unos instantes, para luego mostrar un atisbo de sonrisa en mi faz.  Esa frase, como varias, se podía malinterpretar.

Si tuviera que describir la sensación de mi cola u orejas al ser tocados con gentileza, diría que es prácticamente como masturbarme, solo que al ser de improviso y sin tener presente el sexo resultaba ser en extremo complicado. Después de todo ¿Quién manosea a otro apenas le conoce?

Continúa en : Reinless


¡Aquí están todo lo que me han regalado! Ya no cabe en mi spoiler.

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