|P| Mera casualidad

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Mensaje por Invitado el Sáb Feb 06, 2016 8:33 pm


CALLES — VIERNES, 6PM — PRIVADO CON MASSIMO

Seguía tentando mi suerte, lo sabía muy bien, pero resultaba imposible para mi el alejarme de aquel sector de la ciudad ya que descubrí algo muy interesante. Resultaba curioso, pero entre más me alejaba de la zona donde estaba mi 'casa', peor era el seguimiento que se me daba a diferencia de si permanecía en el sector. Comprendí entonces que, aún estando en una libertad forzada a mano propia, seguía siendo parte de aquel comercio y que en cualquier momento podrían decidir cortarme aquella libertad que, más que obtenida con esfuerzo fue permitida por lástima. Era sencillo el conocer mis opciones en esa situación, una era rendirme y a fin de cuentas era la más lógica, yo no podía evitar el regresar a tal sitio. No podía enfrentarme a los seres que nos custodiaban allí, pero el deseo de tener el mando de mi vida seguía siendo grande.

— Es patético — murmuré al detener mis pasos próximo a una esquina en una calle cualquiera, la gente a mi alrededor vivía sus vidas en aparente tranquilidad siendo varios de ellos personas con rasgos zoomorfos, pero a diferencia de mí ninguno portaba seña alguna que indicase su 'esclavitud' al sistema en el que yo si estaba. Me sentía deprimido y se notaba en el aura en penumbra que según yo me rodeaba — Ah... — exclamé con un entusiasmo mínimo o más bien inexistente y busqué con la mirada un punto donde pudiese distraerme lo suficiente como para olvidar lo que me aquejaba. Por la zona donde estaba se apreciaban comercios menores, nada muy ostentoso pero si concurridos, varios almacenes y algunas tiendas de ropa, sitios que indicaban que me acercaba al barrio comercial de ese sector. Metí las manos a los bolsillos de mi chaqueta negra buscando algo de dinero, pero lo que tenía no era suficiente para adquirir algo en esa zona, apenas si me serviría para algo de comer pero sería desperdiciar ese dinero, lo cual reforzaba la depresión que tenía.

Suspiré por quien sabe que vez y caminé por un sitio cualquiera, ya vería durante el andar si me encontraba con algo interesante y quizás solo por capricho terminaría gastando lo poco y nada que me quedaba. Miré con ligero interés las vitrinas a lo largo de mi caminata, ropa, accesorios, comida, mascotas -no como yo- y muchas cosas que yo no necesitaba y que aun queriéndolas no podría adquirir. Me detuve nuevamente al visualizar una pastelería, me acerqué un poco más al vidrio viendo como decoraban algunos postres en una zona de exposición típica de ciertos lugares. Fue entretenido ver como la destreza del hombre terminaba con una pequeña obra de arte, pero ahí quedaba, ya que las cosas dulces solo me parecían 'hermosas', no causaban en mi el deseo de probarlas al no ser fan de lo dulce. Al acabar de observar, retomé el andar pero no me fijé en que venía una gran cantidad de personas y no pude hacer algo para evitar el choque con una de las muchas personas. Lo único que hice fue sostenerme del hombre con quien choqué para evitar el caer, pero no conté con que otros chocaron con aquel empujándole lo suficiente para ignorar mi pequeño esfuerzo y así hacerme sentar en el suelo. El problema es que yo seguía aferrado al contrario y caí con este, lo cual no fue nada calmado ni ajeno al dolor.

— Eso... dolió — me quejé bajo — Ah... Lo siento, yo no me fijé — mis orejas estaban bajas y mi cola aplastada bajo mi cuerpo, la capucha de mi chaqueta estaba descolocada y por ello aquellas orejas se veían con claridad pese a la cercanía con mis cabellos — Estaba viendo... la vitrina — traté de excusarme y deslicé mis manos por los brazos del otro — ¿Estás bien? — no sabía muy bien como proceder ante aquella persona y estaba dispuesto a ser golpeado, era normal que se reaccionara así, para mi al menos. Entrecerré la mirada y esperé, mas no me disculparía nuevamente ya que tampoco era mi deseo el rogar por perdón.Algunas personas se detuvieron curiosos, pero ninguno fue capaz de ayudarnos al vernos aún en el suelo siendo eso lo normal  — Ahm... oye — al tener mis manos en él aún le insté a que se levantara ya que si no lo hacía aquel yo no podría — Arriba — dije bajo buscando ver su rostro, pero sus hebras me lo impidieron y eso causó un poco de curiosidad.
Invitado

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Re: |P| Mera casualidad

Mensaje por Massimo el Sáb Feb 06, 2016 8:39 pm

Un despertador resuena a las 8 de la mañana en una habitación oscura. Una mano sale de entre las sabanas y palpando la mesa de luz logra llegar al aparato y apagar su incesante sonido. El dueño de esa mano suspira y se acomoda mejor en su gran cama de sábanas blancas, regresando a un agradable sueño, pero su intención de seguir durmiendo es interrumpida de golpe. -¡Buenos días Amo Massimo! ¡Arriba, hoy es un hermoso día!- Un hombre delgado y canoso camina por la habitación y abre las cortinas del lugar, permitiendo que los rayos del sol del amanecer iluminaran la habitación. El joven de cabellos castaño finalmente da señales de haber despertado. Pero Cadbury… es muy temprano. ¿Podríamos cancelar las lecciones de hoy? Acabamos de llegar ayer. – Bosteza sin salir de la cama. –Me temo que no Amo Massimo. Tiene una agenda muy ocupada hoy. – ….. Tras 15 minutos de ruego consiguió que Cadbury cancelara sus actividades y lo dejara dormir unas horas más. Finalmente al mediodía decidió finalmente levantarse de la cama. Toma su bastón para guiarse hasta el armario porque aún no conocía bien su nuevo hogar. No le cuesta encontrar la ropa que quiere usar, cada una de sus prendas tiene etiquetas en relieve que le dicen lo que es y el color, aparte que están perfumadas con diferentes fragancias. Una vez vestido con unos pantalones blancos, unos zapatos del mismo color, una camisa celeste y un sombrero blanco, camina de forma lenta hasta la sala donde Cadbury estaba organizando algunas cosas que habían traído de la anterior mansión. –Finalmente despierta Amo Massimo. ¿Desea desayunar o almorzar? – –Algo de fruta estará bien. Y no me llames Amo. – –Lo siento Amo Massimo, pero no puedo hacerlo, su tío dejó dicho que debemos dirigirnos a usted con propiedad. – Dicho esto va a la cocina dejando al joven de ojos grises suspirando. El silencio reina mientras el joven come una ensalada de frutas sentado en un sofá. –Bien Amo Massimo qué desea hacer hoy? Ya que ha cancelado todas sus obligaciones.- Esas palabras logran hacer reír al joven. –Oh no estés molesto Cadbury, siempre cumplo con todas mis obligaciones, solo quiero descansar después de viajar ayer, mañana retomaré cada una de mis lecciones. Lo prometo.- Con una sonrisa piensa un momento. –Mmm Tengo ganas de hacer algo especial… busca las direcciones de los orfanatos y asilos del lugar. Haré una donación en algunos días. Iré a comprar algunas cosas, ropa, juguetes, alimentos. Seguro eso los alegrará mucho.-
-Por supuesto Amo Massimo. Lo acompañaré a comprar lo que…. –
-No. No necesito que me acompañes. Ya tienes trabajo en ordenar todas nuestras cosas. Además puedo arreglármelas muy bien en las calles Cadbury, no necesito ayuda y lo sabes Te llamaré para que me recojas.- Con una sonrisa se retira de ahí dejando a Cadbury con ganas de convencerlo de lo contrario, pero también sabía que a Massimo no le gustaba necesitar ayuda y quería ser independiente. A las 14:00 una limosina negra sale de la mansión en dirección a las tiendas.

–Por favor tenga cuidado, llámeme cuando quiera volver o si le pasa algo o si necesita algo.- -Y no cruces la calle sin asegurarte de que no viene ningún vehículo, ten cuidado con los bordes de las veredas, ojo con los escalones si sube o bajas escaleras… y usa el bastón cuando lo necesites. –Dice Massimo imitando la voz de Cadbury y se ríe. –Ya sé lo que debo o no debo hacer Cadbury, no necesitas preocuparte siempre.- Antes que Cadbury le diga algo más, se baja de la limusina y con un suspiro empieza a caminar, usando el bastón para guiarse. Entró en varias tiendas, en algunas compró cosas y pidió que se las enviaran a la mansión y en otras salía con algunas bolsas, tuvo que pedir algunas indicaciones para llegar a las tiendas que quería, pero finalmente se había empezado a acostumbrar. Cerca de la tarde decidió entrar en una pastelería a comprar algunos pastelillos finamente decorados, según la descripción que le dieron. Siempre guarda su bastón al entrar en las tiendas y lo saca al salir, esta vez no fue la excepción, estaba por sacar su bastón de una de las bolsas cuando es empujado por un grupo de personas, que prácticamente lo hicieron girar en el lugar y perder la noción de donde estaba. Lo último que entendió fue que alguien chocó contra él, haciéndolo caer al suelo. –Ay…- Se quejó él y también la otra persona junto a él. Cualquier persona posiblemente se hubiera enojado con aquellos que lo empujaron y lo hicieron caer, pero él… –Jajajaja Esa fue una de mis caídas más ridículas seguramente jajajaja – Sin dejar de reír se pone de pie tratando de no volver a caer ni aplastar al otro. Una vez de pie se sacude las ropas y se acomoda las gafas oscuras que se le habían torcido un poco y su sombrero blanco caía ligeramente por su frente. – No tiene que disculparse jajaja no fue su culpa y tampoco mía. Simplemente hay personas que no ven más allá de sus narices. Y otras que se detienen a ver pero son incapaces de ayudar. – A pesar de decirlo con una alegre sonrisa sus palabras tan sinceras provocaron que aquellos que los estaban viendo continuaran su camino y se alejaran. –¿Se encuentra bien?.... Espero no haber perdido ninguna bolsa en el choque… – Cuenta las bolsas que tenía colgando en su brazo izquierdo, había aprendido que era más seguro llevarlas de esa forma que en las propias manos. –Mmm… Creo que me falta una pequeña… – Dice notando que tiene 5 bolsas y no 6, la sexta bolsa era un pequeña y estaba un poco más atrás de él.

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Re: |P| Mera casualidad

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 27, 2016 5:20 am

Me sorprendió que el hombre con quien choqué se largara a reír, si me hubiesen preguntado su reacción jamás podría haber imaginado que una de las opciones sería 'reír'. Le miré con curiosidad sin saber del todo que decir y noté como el otro se levantaba, ante eso yo demoré un poco en hacer lo mismo al estar aún sorprendido por lo sucedido y más por su actitud tan distendida ante un accidente como aquel. Terminé por levantarme en silencio pensando en todo y no fue hasta que le oí nuevamente en que respondí con un tono dubitativo —  Ah... si, dolió pero estoy bien —  murmuré y cuando el contrario mencionó las bolsas yo inmediatamente miré el suelo notando que efectivamente había una bolsa justo tras el otro y como si me lo hubiesen pedido, rodeé al castaño y tomé la pequeña bolsa con la zurda. Algo tarde noté que el hombre ni siquiera se volteó a ver, tampoco miró el suelo y si tomaba en cuenta que portaba gafas oscuras, algo se revelaba ante mi, algo obvio si lo pensaba con mayor claridad. Aquello me hizo sentir peor que antes, nunca fue mi interés incomodar a alguien ciego ya que con el frío que hacía y el cielo nublado que nos cubría poco sentido tenía el traer tales gafas.

— Ah... yo, lo siento en serio — dije pese a no haber querido volver a pedir perdón y me paré frente al contrario con la bolsa en mano —  Ojalá no se haya estropeado —  no quise mirar el interior de la bolsa, era inapropiado y la sacudí leve para quitarle algo de polvo que se le impregnó —  ¿Realmente estás bien? — acerqué la bolsa hacia el hombre, pero por seguridad la acerqué directamente a su mano rozando la propia con aquella — Estaba pendiente de la tienda —  traté nuevamente de excusarme —  ¡Ah! ya se, déjame compensarte —  yo no sabía como tratar con personas discapacitadas, sentía que todo lo que podría hacer con ellas estaría mal y no porque desconociera como debían ser tratadas, sino que terminaban recordándome a mi hermano menor y eso me ponía algo nervioso.

— Podría ser algo dulce — ladeé la cabeza y agité una de mis orejas mientras pensaba sobre ello — Pero... — me asaltó cierta duda y me acerqué bastante al otro y con el brazo izquierdo le rodeé en un abrazo confidente, como si ambos nos conociéramos de años para tener tal confianza — Tengo una duda... eres ciego ¿no? , digo, los lentes y eso... — murmuré y añadí con prontitud — ¿Por qué no andas con un guía? — le miré fijamente ya que aun sintiendo inquietud cerca de él -más que nada por haberle hecho caer ante mi torpeza- era mayor mi curiosidad con respecto a su nula compañía — No se, una mascota — idealicé en mi mente el típico perro lazarillo de pelaje dorado y aspecto amigable — ¿Se te extravió de casualidad? — poco a poco mis ánimos se calmaron y mi voz sonó más amable que antes — No puedes ser tan descuidado con eso, podría pasarte algo... ah, bueno, como ahora justamente — fruncí el entrecejo y miré las bolsas ajenas — Aunque lo de ahora si fue mi culpa... — mascullé asumiendo mi error.

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Re: |P| Mera casualidad

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