Priv.— Aún nos queda mucho por delante.

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Priv.— Aún nos queda mucho por delante.

Mensaje por Czar el Mar Ene 30, 2018 8:14 am

Narif era mucho más para Czar que un amigo o una mascota, eso se lo había dejado en claro cada vez que surgiese una duda al respecto. Lo quería, le respetaba y le cuidaba, por ese motivo tras la confesión del menor en esa cita donde pudo verle con un hermoso vestido, no cambió drásticamente el actuar del zorro para con el elemental. Se atrevió a cruzar una línea que antes no vio pertinente el atravesar, ya que si bien Narif no era su hermano ni familiar directo y Czar siendo gay fácilmente podría haberle tomado, nunca se dio la instancia donde ambos hablasen de esas cosas, ninguno con el otro. Czar tuvo sus parejas, muy espaciadas la una con la otra debido a la personalidad que poseía el zorro; en cuanto a Narif, este tampoco le comunicó al mayor de sus gustos, aunque en el presente Czar podía entender perfectamente el motivo de ello.

Unas simples palabras y la promesa de intentarlo, aquello fue el inicio de algo a lo que Czar aún no podría anteponerse, no sabía como acabaría y eso le asustaba, ya que lo que menos deseaba era hacerle daño a Narif y si algo entendía, es que el sentimiento del menor era muchísimo más grande que lo que sentía Czar. Eso le pesó, por lo cual, la noche anterior aunque se dio la instancia de avanzar, el zorro prefirió contenerse y no llegar tan lejos. Le besó, le desvistió y tocó su cuerpo redescubriendo la figura del contrario, pero la duda y la premura de sus acciones le frenaron y se disculpó. Fue curioso que él teniendo experiencia en esas cosas decidiera aguardar, pensando en que era lo mejor para Narif y para sí mismo. Tal vez, a quien le faltaba hacerse a la idea era a Czar, pero lo cierto era que deseaba poder corresponder mejor los hermosos y profundos sentimientos que Narif le profesó. Debido a ello es que esa noche le acarició, le arropó y durmió a su lado abrazándole con fuerza, como si fuese la vez primera en mucho tiempo, lo quería, lo necesitaba, por lo mismo saber que si llegaba más lejos y le dañaba, lo perdería de una u otra manera. Czar fue egoísta en ese aspecto, lo cual no le dejó dormir con tranquilidad pese a estar con el menor tan cerca.

La noche fue larga y fría, Czar estuvo a la espalda de Narif abrazándole por la cintura, ninguno de los dos se había vestido, solo las mantas de la cama les cubrían a los dos en esa bonita cabaña en medio del bosque. Podían escucharse las ramas mecerse por el viento, algunas cosas caer al techo, animales pasar por debajo de la cabaña que estaba suspendida entre los árboles para mayor seguridad. El zorro se acurrucó lo mejor que pudo contra el elemental y cada tanto se asomó para ver su rostro, tan tranquilo, tan delicado y pensó incontables veces si lo que hizo -el detenerse- fue lo mejor, porque bien podría haber continuado y hacer el amor con él, pero si sentía dudas ¿Narif estaría contento? tal pensar le atormentó hasta que cuando lo notó era ya de mañana. El sol iluminó aquella espaciosa habitación y no demoró en molestar al zorro, quien arrugó el entrecejo y llevó el rostro, concretamente la nariz, hacia el hombro del menor donde se escondió unos momentos.

Le fue grato sentir su aroma y su temperatura, así como lo suave de su piel. Le acarició el vientre y luego la cadera, subió la mano por la curva de la cintura y fue al pecho. Rozó la nariz en el hombro y murmuró el nombre ajeno algunas veces, con cariño, sin querer despertarle aún. Atesoró esos momentos y le besó el hombro con suavidad — Perdón por lo de anoche — musitó apenas contra la piel de ese hombro, tan clara, tan suave. Le juntó más hacia su cuerpo sin ser brusco, quería despertarle y ver su rostro, quería que le viese a él, pero cierto temor era albergado en el fondo de su ser. Tras algunos momentos se apartó de Narif, con cuidado, sin movimientos fuertes para evitar perturbar su sueño, aunque no fue sencillo y al poder zafarse sintió su brazo algo entumecido y se sentó en la cama sobándose aquel brazo, llegó a serle gracioso que eso sucediera. Al dormir siempre solo esas cosas no le sucedían, mas no hubo incomodidad, sino algo agradable pese a todo. Le miró de reojo y mordió su labio inferior, quería llamarle, quería oír su voz y se sorprendió por estarse volviendo tan ansioso.

Cabaña:

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Re: Priv.— Aún nos queda mucho por delante.

Mensaje por Narif el Mar Ene 30, 2018 4:11 pm

Aquella noche el Elemental básicamente había estado dispuesto a entregarlo todo, mas cuando Czar marco un limite el lo acepto, pues simplemente aquel rato que estuvieron en esa situación fue suficiente para que Narif se sintiese bien, por otra parte solo en ese momento el mas joven pensó que no era malo que la cosa fuese tan cautelosa, dentro de si mismo sabia que el Zorro no quería provocar daño alguno para el, no quería molestarle, hacerle sentir mal, claro que lo entendía y es por eso que estaba completamente dispuesto a esperar lo que fuera, ya no tenia ese peso de un sentimiento ocultado, todo se sabia y hasta donde había podido entender podía expresarse mas  abiertamente con Czar.

Aquella mañana tardo un poco mas que el contrario en despertarse, pero cuando lo hizo lo primero que llego a hacer fue frotarse los ojos, estirarse y darse la vuelta, lo suficiente como para apreciar al otro sentado, algo que le hizo mover sus brazos en su dirección y abrazarse a la cintura del mayor, donde volvió a cerrar sus ojos, mas no para seguir durmiendo.

Buenos días Czar~

Canturreo un poco, con alegría mañanera, con una sonrisa en la boca mientras se quedaba en esa posición un poco, solo hasta que pensó algo mas y decidió sentarse también un poco. A diferencia del otro mantuvo una calma y una naturalidad muy digna de apreciar, no pensaba demasiado, estaba feliz simplemente, le mostraba aquello sin mas. Por otra parte al poco de sentarse volvió a acercarse cariñosamente al otro, para darle un abrazo de lo mas suave a demás de un beso en la mejilla, siempre con aquella alegría que tenia al levantarse, continuando con una pregunta de lo mas normal, como el si llevaba mucho rato despierto o si quería que hiciese algo de desayuno, a demás de que no sabia que hora era, así que lo pregunto de seguida.

Podría... hacer tortitas ¿Te apetece?

Definitivamente Narif se comportaba como siempre, con la ligera diferencia de que su sonrisa era mas amplia, no temía estar así como estaba, sin ropa y pegado con un abrazo a Czar, y por supuesto aquellas mejillas rojas, las cuales aun cuando estaba tranquilo y no pensaba en nada, solo por el hecho de ya haberse confesado y demás, no reprimía ninguna clase de expresión, ni apartaba la mirada o la cabeza para que no le viera, solo, estaba todo al descubierto.

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