Desempolvando la verdad, ¡a reunir a la familia! [Privado]

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Desempolvando la verdad, ¡a reunir a la familia! [Privado]

Mensaje por Yona el Jue Sep 21, 2017 6:00 am

El cielo se despejaba lentamente, dejando atrás la amargura de la experiencia en la que la pelirroja se había envuelto junto a dos preciados seres, Saeran y Luciel. Los días habían pasado y las pesadillas sólo quedarían como vagos recuerdos que se debían sobre escribir con sonrisas, por su parte, el cuerpo de la humana ya se encontraba casi sano, sus costillas estaban recuperadas y su blanquecina piel sólo tenía una que otra marca de los cortes más profundos que le habían realizado, claro, ya no podía jactarse de poseer una epidermis perfecta pero al menos aquellas cicatrices le recordaban que estaba viva, que tenía una nueva oportunidad para proteger a aquellos que estaban en su corazón.

El alba no tardó en hacer presencia y junto a los primeros rayos de sol, Yona procuró levantarse de su cama, sus ánimos estaban completamente renovados, ¿y cómo no hacerlo cuando parecía que todo comenzaba a marchar bien? La delicada brisa arrastraba las penurias como las hojas de los árboles en otoño. -- Bien. -- Se dijo a sí misma para darse una ducha rápida. La confianza era algo que últimamente cubría a la chica, desde que se había reunido con el zorro y su pecho había hablado por ella, sentía que podría lograr lo que se propusiera, ¿ese era el poder del amor? Sus mejillas se acaloraban con tan sólo pensarlo, lo mejor sería darse prisa.

Un viernes cualquiera, y su licencia médica se extendía por una semana más, por lo que tenía tiempo para realizar lo que se había planteado, que las cosas entre el albino y el pelirrojo se arreglaran de una vez por todas. -- Hai, tendré encendido el gps, oppa, no tienes que preocuparte tanto. -- Porque su amo no deseaba que algo más le pasara a su hermanita, y a su vez, ella tampoco quería causar inconvenientes, sin embargo, había cosas que se debían hacer, ella necesitaba respuestas y obviamente, cuando tuviese todos los cabos atados, podría confiarle a Zen aquello por lo que había estado luchando.

Ropa algo diferente a lo usual, Yona optó por ponerse pantalones oscuros, una polera rayada en tonos fríos,zapatillas deportivas y un chaleco grisáceo para salir, todo, en caso de que las cosas no salieran como lo suponía. Tomando una mochila negruzca con sus pertenencias importante un par de otros objetos que creía le podrían servir en cualquier instancia suspiró con suavidad en la puerta. -- Hyun, nos veremos en la noche. -- Dijo por fin para abandonar su hogar.

Paso rápido pero seguro, la muchacha no se iba a echar para atrás. Alrededor de media hora le tomó, pero había llegado a la dirección que Seven le había dado, la casa donde estaba viviendo, la parada que esperaba fuese el libro que le entregaría la resolución a sus dudas.

Nueve menos diez de la mañana, era temprano y aun así sus piernas temblaban con disimulo, ¡tenía que ser fuerte! -- Vamos, vamos, estás aquí. -- Se dio energías, inhalando con profundidad parándose frente a la puerta, la cual tocó un par de veces con algo de fuerza, pero procurando que no sonara muy demandante.

Esperar no era un problema, la de cabellos bermellón mantendría una sonrisa amplia y pura para quién le abriese la puerta, en el momento que sea, ¡el plan: reuniendo a la familia, ya estaba en marcha!


___________
Ropa

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Re: Desempolvando la verdad, ¡a reunir a la familia! [Privado]

Mensaje por Saeran el Dom Oct 01, 2017 10:49 pm

- Soledad. Esa palabra seguramente era la más adecuada para definir mi vida hasta ahora, en el pasar de estas semanas pude descubrir que ese sentimiento era el que se había manifestado en mi interior todo este tiempo. Era cierto, aunque lo negase, a pesar de haber estado al cuidado constante de alguien, la soledad había tomado su lugar sin modestia alguna-

- Flashback-

- El niño albino de tan sólo cinco años sabía que estaba mal lo que se encontraba haciendo, pero aún así no podía evitarlo, quería ver a la tan mencionada "mercancía". Abriéndose paso con cuidado y disimulo, había podido infiltrarse en aquella habitación; nunca antes había estado allí ¿Qué haría exactamente? ¿Con quien o quienes se encontraría allí abajo? No le importaba realmente, su curiosidad era quien lo lideraba en esos momentos, guiando sus pasos en la casi completa oscuridad. Con tan sólo entrar allí el silencio invadió el lugar ¿Realmente había alguien allí? ¿Aquellas criaturas de las cuales debía mantenerse alejado existían? Claro que si ¿Por qué su amo le mentiría al respecto? Se había mantenido inmóvil por unos instantes, pequeños minutos que le habían parecido eternos, atento por si llegaba a escuchar algo. Si, alguien o algo había allí, podía sentir una presencia ¿habrían más? Continuó avanzando y entonces escuchó un quejido, más bien un chillido, fue uno agudo y temeroso- ¿Hay alguien allí? - Imprudente, así era Saeran, Snev se lo había recalcado infinitas veces ¿Quién era tan ingenuo como para lanzarse a un lugar desconocido sin defensa alguna? Pues él lo era, tal pareciera que no lo podía evitar- ¿Hola? - Volvió a hacer que su voz saliese de su boca al no escuchar respuesta alguna, el lugar empezaba a generarle pequeños escalofríos ciertamente ¿Cuánto tiempo más insistiría? ¿Su amo llegaría pronto? Sabía que esa noche saldría para transportar algo de la mercancía ¿Acaso había dejado aquella habitación desierta? Habría pensado que su impresión de aquellas presencias era tan sólo su imaginación, lo habría hecho y así marchado si no fuese porque, finalmente, alguien respondió a su ridículo llamado- ¿Quien eres? - Una voz femenina se había hecho escuchar, esta provenía de una pequeña que rondaba probablemente los diez años. El chico albino agudizó su visión para poder verla mejor, el semblante de esta demostraba un ceño fruncido- ¿Quien eres tu? ¿Que haces aquí? - Volvió a insistir. El peliblanco sólo en ese momento se dio cuenta que no había respondido, se encontraba asombrado de ver a alguien así, a alguien que no era un adulto, pocas veces lo había hecho pero estas eran prácticamente nulas- Kala ¡Ven aquí! -Otra voz femenina se había hecho escuchar, inmediatamente después de ello una niña más salió de la oscuridad corriendo hacia la mencionada Kala, abrazando a esta- Hermana, no le hables, los hombres de aquí son malos - La niña exponía un mismo color de tez, su vestimenta estaba en mejor estado que la de su hermana, pero estas aún se encontraban viejas y maltratadas- ¿Qué? No soy malvado, ustedes lo son - Se había intentado defender con aquellas palabras, dichas en forma de innegable repetición por lo que su amo le había enseñado en sus pocos años de vida, la enseñanza del deber mantenerse alejado de aquellas criaturas porque osino se metería en problemas- Si somos peligrosos ¿Que haces aquí, genio? - Kala había hablado nuevamente, esa chica parecía tener una personalidad demasiado tenaz- Yo... - Saeran no pudo terminar su frase, la niña al lado de la morena había vuelto a hablar- Hermana ¡mira! ¡Tiene orejas! - La niña lo miraba maravillada y alegre, incluso se había despegado de su correspondiente hermana y avanzado un poco hacia el albino- ¿Qué eres? ¡Tus orejas son preciosas! - La niña había sido detenida, la morena la había llevado consigo- ¡Niah! Tu no te le acerques así, no sabes quien es - El chico había llevado sus manos hacia sus orejas tocando así las mismas ¿Por qué importaban en ese momento?- Pero también es un animal ¡Vino a sacarnos! ¿¡Verdad!? - Niah le había dirigido una mirada entusiasta al chico, Kala, por su parte, parecía aún más molesta y extrañada al respecto. Saeran estaba confundido ante la situación, no se había imaginado nada realmente cuando venia hasta ese lugar, no sabía con que especie de mercancía trabajaba Snev, esa noche lo había descubierto. Más chicos salieron de allí además de algunas mujeres ante las palabras de Niah, una de las mujeres cargó de vuelta a esta apartándola a ella y su hermana del lugar- Puede ser otro truco de ese viejo hechicero, Niah, no debías exponerte así - Con un gesto molesto aquellas palabras fueron dirigidas sólo hacia esa niña y escuchadas solamente por esta, el lugar empezaba a animarse a causa del descubrimiento completamente inesperado, las criaturas allí presentes realmente esperaban que las palabras dichas por la pequeña fuesen verdad ¿Aquel albino había llegado a sacarlos de allí? Sus orejas se encontraban allí ¿Era como ellos? Un grupo de chicos se había dispuesto a descubrirlo- Ey, tonto ¿puedes hacer esto? - Un chico, el que parecía ser el mayor entre los hombres de allí, se había transformado. En verdad, era un animal, más específicamente una pantera, Saeran lo había visto en uno de sus libros ilustrativos y por ello podido distinguir. El chico albino se encontraba asombrado de verlo ¡Una pantera real! - ¿Y bien? - Había dicho otro chico quien seguidamente había expuesto la figura de un pequeño tigre, Saeran había empezado a retroceder un poco cuando estos habían avanzado hacia él de una manera que había reconocido como una algo intimidante y retadora- ¡Muestrales, orejitas! - Dijo Niah a lo lejos quien, entusiasta, se había despegado de su madre manifestando su figura de una pequeña osa ¿Qué era esto? ¿Qué era esta presión que invadía el ambiente? Todas las miradas del lugar parecían encontrarse sobre él, no, no lo parecía, lo estaban. Niah se le había acercado y arrojado hacia él, su madre gritó de espanto ante ello mientras Saeran se disponía a cargarla. Confirmado, el chico era fuerte, un humano había caído ante ello, él sólo la había esperado y agarrado como si lo hubiese hecho siempre. Observándola de cerca casi pudo jurar que esta le sonreía aún cuando mantenía aquella forma ¿Lo hacia? Observó al resto quien estaba expectante, al parecer, de lo que él haría. Dejando a la pequeña osezna a un lado, cerró los ojos y se dispuso a transformarse. Su rostro humano fue cambiando de forma al igual que las demás partes de su cuerpo, dejando finalmente frente a los ojos de todos la figura de un pequeño lobo con pelaje completamente blanco ¿Que ocurriría ahora? El pequeño niño lobo se encontraba ciertamente nervioso, había hecho lo que los extraños le pidieron que hiciese ¿Qué harían al verlo así? Escuchó un pequeño gruñido y un paso sobre él, Niah se había vuelto a subir a él, esa niña le parecía divertida mientras la misma aplastaba levemente las orejas del chico. Observó nuevamente a todos y comprobó que poco a poco, la mayoría de los presentes, empezaban a mostrar su verdadera naturaleza. Había toda clase de animales allí dentro, los de antes se habían triplicado y aparecieron nuevas especies, entre ellas cánidos y aves. Los que más se le terminaron acercando fueron los que más se le parecían, aquellos cánidos los cuales se trataban en esa ocasión de algunos dingos, zorros e hienas. Saeran estaba expectante en ver que sucedería, más todos se limitaban a observarlo ¿Qué debía de hacer ahora? - ¿A que has venido? - preguntó finalmente uno de los dingos, podía entenderse con él, era increíble- Sólo venia a conocer la mercancía... - Las miradas de muchos se habían vuelto furicas ante las palabras dichas por el lobezno cachorro, otras seguían asustadas y con dudas comunicándose en murmullos entre si- ¿¡MERCANCÍA!? ¿¡TE PARECEMOS ESO!? - Saeran se alteró ante la exaltación producida por una hiena, esta estaba furiosa, bastantes lo estaban, de hecho a donde miraba muchos le habían dirigido gruñidos al albino ¿Porqué estaban así de molestos? Eso era lo que eran ¿no? Su amo siempre se había dirigido hacia las criaturas de esa habitación como mercancía, si no lo eran ¿Qué se supone que serían?- ¿Porqué te crees diferente? ¿Qué te hace distinto y especial? ¿Eh? - Preguntó secundando otra hiena al lado de su compañera, esta también bastante molesta, impaciente por una respuesta coherente- ...¿Que? - Su corazón se agitaba cada vez con más fuerza ¿Diferente de ellos? ¿Especial? No sabía como responder a todo eso y la paciencia de esas criaturas parecía agotarse cada vez más a medida que el tiempo avanzaba; Niah continuaba hablándole pero Saeran no podía escucharla, se encontraba aturdido.Sin previo aviso una de las hienas se había arrojado hacia él, echándolo sin problema alguno- ¿Vas a responder, idiota? - Se empezaron a escuchar voces cada vez más fuertes, las mismas aumentaron hasta inundar por completo el lugar. La mirada de la hiena se encontraba fija en los ojos de su oponente mientras exponía una afilada dentadura, esto estaba asustando tanto a Saeran que podía sentir temblar a algunas partes de su cuerpo ¿Que hacer? ¿Cómo quitarse aquella hiena de encima? No podía pensar con claridad por más que lo necesitaba y deseaba hacerlo, aquellos sonidos lo hacían sentir en mal estado. Fue entonces que aquella puerta se abrió, el grupo animal había retrocedido ante ello, muchos volviendo a su forma humana. Aunque ya se encontraba liberado, Saeran aún se encontraba en el suelo, dirigió entonces su vista en esa posición hacia la puerta. Quien había ingresado a la habitación se trataba de su amo, el hechicero tenía una expresión de clara molestia en su rostro. Al ver esto Saeran volvió inmediatamente a su forma humana, Snev le dirigió una mirada de espanto y enseguida moviendo su mano hizo levitar a aquella hiena que se encontraba aún bastante cerca del chico y la arrojó a lo lejos, esta se destransformó al instante. Asustados, nadie se atrevió a decir palabra alguna; ante esto, Snev simplemente tomó con fuerza del brazo de su tutelado y creación llevándoselo fuera de allí cerrando la puerta con fuerza abrupta detrás de si.- Amo... - Las palabras del chico fueron canceladas cuando un fuerte golpe fue dirigida hacia su rostro, una cachetada que le hizo girar el rostro sin poder hacer nada al respecto.- Me desobedeciste - Una de las manos del niño fue llevada hacia la zona de su rostro afectada, la cual había tomado inmediatamente un color rojizo.- Lo siento... Yo... - Lágrimas empezaron a caer de su rostro- Yo... - Yo me siento solo. Aburrido. Nadie está a mi lado para charlar o jugar. Estoy... Triste. Todos esos pensamientos estaban en su cabeza, más ninguno fue pronunciado ni había salido de sus labios. Entonces había sucedido, un abrazo se le había concedido por parte del hechicero, un cálido contacto que hasta entonces no había tenido nunca. Las lágrimas aún brotaban sin disimulo de sus ojos, más correspondió a aquel gesto de la mejor forma que pudo ¿Las cosas serían diferentes desde ahora en adelante? -

- Fin del flashback-

- Había soñado con esa escena toda la semana, ese momento cálido de los pocos que Snev me había brindado y permitido tener ¿Las cosas habían mejorado desde aquel día? Bueno... Ahora soy consciente de lo que me habían encomendado hacer, el porqué de mis lagunas mentales; no puedo decir que mi situación en ese entonces había mejorado, de hecho se había hecho más crítica, pero lo cierto era, que ambos nos habíamos hecho más cercanos a pesar de todo, era algo ¿no? Ahora que había cortado todo lazo con él, por haber desvanecido completamente aquella obsesión que tenía, sólo podía sentir nostalgia ante aquel recuerdo que podía considerar afectivo. Pero este ahora se había fusionado con otro, uno más reciente, un abrazo que involucraba al doble de personas que en el caso anterior, un momento que había disfrutado en una manera inexplicable. El tener ambos momentos tan vivos, me hizo replantearme muchas cosas, una de ellas era que definitivamente quería volver a ver a la humana y a... Mi hermano. No esperaba que volviera a tener la oportunidad de llamar a alguien de esa manera, no podía desaprovecharla, debía regresar. Había sido estúpido de mi parte el haber huido aquel día, por suerte un pequeño cachorro me había ayudado a darme cuenta de ello y decidirme a volver, era por ello que ahora me encontraba allí, en aquella puerta que había sido recientemente refaccionada. Había mandado durante la semana pasada que arreglasen la puerta que el despreciable de Krov había echado, estaba satisfecho al ver que lo habían cumplido. Era de noche ¿Luciel se encontraría adentro? Las luces se encontraban apagadas, no era como si las necesitara realmente, mi visión nocturna era muy buena ¿Pero y él? Suspirando me dispuse a entrar, ingresando la llave en la correspondiente cerradura ¿Debía de haber llamado? No era la primera vez que ingresaba de esta manera en esos días para poder conseguir algunas cosas, pero ahora que estaba dispuesto a verlo me sentía diferente de alguna forma.- ...¿Luciel? - Lo llamé, expectante de una respuesta. Silencio. Observé el lugar, no había nada fuera de lo común, poco había cambiado desde la última vez que estuve allí, las cosas aún se encontraban en sus determinados lugares por lo que alcanzaba a ver. Avanzando un poco más me dirigía hacia la habitación del vulpino, fue entonces que este salió de allí. No estaba seguro de que hacer, nunca parecía estarlo cuando la situación lo involucraba; nuestras miradas se encontraron en esa leve oscuridad, podía ver como sus ojos brillaban con ese dorado que me resultaba cálido y nostálgico a la vez, seguía sin reconocer el porqué. Mis manos formaron unos puños los cuales se apretaron fuertemente contra si, ya no podía retener dentro de mi todo lo que quería decir y hacer, ya no. La situación era tensa, parecía que siempre lo era entre nosotros, pero aún así me había dirigido hacia él y rodeado con mis brazos. Nuestras estaturas no variaban realmente, sin importar ya nada me dispuse a estrecharlo contra mi- Debemos hablar, hermano- abrí mis ojos, estos se encontraban mirando a la nada en ese momento- Debemos hablar

- Esa charla era algo que llevaría tiempo, sin saber realmente por donde empezar había decidido simplemente a conocer al nuevo miembro de mi familia, uno con el cual compartía sangre. Le había propuesto si le gustaría acompañarme a mi antigua casa, no había logrado negarse realmente. Snev había abandonado ese lugar de hacía años y nunca había regresado, ahora que ya no estaba sentía la necesidad de volver a aquel lugar. Le había dicho que si estaba de acuerdo llamase a la humana, también era alguien con la que me gustaría hablar de algunas cosas. La mañana se había presentado rápidamente, pocas fueron las horas a las que dediqué al sueño. Dirigiéndome a la cocina me encontré con mi hermano en la mesa del lugar, le dediqué una sonrisa de lado- Buenos días - continué mi camino para ir a recoger unas cosas para preparar el desayuno- ¿Te gustaría algo en especial? - Fue entonces que llamaron a la puerta, una sonrisa más pronunciada y divertida se formó en mi rostro- Tu amiguita llegó - Dije dirigiendo mi mirada hacia el zorro-

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Re: Desempolvando la verdad, ¡a reunir a la familia! [Privado]

Mensaje por Luciel Choi el Miér Nov 22, 2017 6:38 am

Vivir tenía un nuevo significado para el vulpino. Antes el significado de "vida" no era otro que el de pasar cada día sin aspiraciones ni emociones; y de la noche a la mañana su mundo se había llenado de tanto color y de tantas verdades que era casi imposible no sorprenderse por lo más nímio e insignificante a ojos del pelirrojo. Se levantaba cada día agradeciéndole a la vida y a Dios por seguir vivo, por mirar aquellas paredes que constituían su habitación y permanecer largos ratos con la vista en el techo que era la de su hogar. Claro que no todo era perfectamente miel sobre hojuelas pues su vida no se había compuesto del todo; tenía muchas cosas que quería resolver, digerir que tenía familia era sin dudas algo que no podía pasar a la ligera y mucho menos si su propio hermano, su única familia se había alejado -por no decir que desaparecido- del hogar.

No presionaría, ni si quiera armó una búsqueda por él pues bien sabía que seguramente Saeran querría su espacio, ¡Y cómo no! Si ambos recién salían de un trauma psicológico horrible que esperaba jamás nadie en su vida experimentara. Sin embargo; éso no le impedía permanecer en vela las dos semanas próximas antes de su regreso preguntándose si estaría bien. ¡Ah, la ironía! Jamás llegó a creer que él, Luciel Choi estaría preocupado por la seguridad y bienestar de otro ser vivo cuando ni él mismo se preocupaba de sí. Las marcas negruzgas debajo de sus ojos eran la prueba fehaciente de aquello; pero las marcas eran lo de menos al igual que su constante vaivén por la casa y su constante inapetencia.

Dejando de lado su preocupación, también habían cosas muy buenas en su vida y todas ellas se las atribuía a la humana, a esa bella mujer que, con tan sólo un pensamiento del zorro sobre ella le hacían regocijarse y sentirse animoso para querer escupir fuego. ¿Era éso a caso lo que los myrenses llamaban amor? Vaya cosa, la verdad es que poco sabía del tema y no tenía una idea clara de aquello; sin embargo, lo único que podía asegurar es que quería cuidarla y protegerla de cualquier cosa, de procurarla y de hacerla siempre sonreír. No importaban las consecuencias siempre y cuando ella estuviera bien.

Los días pasaron y el regreso de su hermano fue sorpresivamente revelador, no olvidaría la forma en que se puso a llorar cuando el albino le estrechó en un fuerte abrazo y lo llamaba "hermano" por primera vez, ¡Qué hermoso sonaba!
Fue la primer noche en tres semanas que pudo dormir en paz.
La mañana siguiente se había despertado tarde, más de lo habitual y sin resquicios de dolor muscular o fatiga... Y la verdad, se sentía bien. Perezoso se levantó de la cama y avanzó casi arrastrando los pies hacia el baño y la vista que tuvo de sí mismo reflejado en el espejo le espantó: Aquella melena rojiza parecía un vil nido de ratas, palomas y muchos otros animales ¡Baño, ahora!
Una vez se dio la mejor ducha de su vida, se alistó y bajó las escaleras en busca de alimento y al cruzar el umbral de la cocina se sorprendió al ver a su hermano preparando lo que sería un bello desayuno familiar. -Perdón, me quedé dormido. E internamente se rió cual niño pequeño por ello. -Eh... Dubitativo se aproximó a sentarse y en ése mismo instante la puerta sonó. Se quedó petrificado, no sabía si ir a la puerta o esconderse bajo la mesa por los nervios que estaba sintiendo pero al final y tras tambalearse varias veces en aquel pasillo se dirigió a la puerta no sin antes escuchar la risa graciosa de su hermano que se burlaba por su nerviosismo.

Abrió la puerta y la vista que tenía frente a sí no podía ser más espléndida: Las hebras de cabello que bajaban por sus hombros, aquellos ojos brillosos y las mejillas sonrosadas que acompañaban a la más perfecta de las sonrisas le esperaban tras ésa puerta, todo el tiempo habían estado ahí para él. La admiró como un idiota como si viera la creación más perfecta del mundo y al darse cuenta de aquello él mismo comenzó a sonrojarse y a ocultar su rostro tras la puerta. -H,hola, Yona. Titubeó cual tímido infante y le abrió paso para que ella entrara a su morada. -Te ves muy bonita. Y los nervios volvieron a hacer de las suyas provocándole un tremendo temblor en las piernas que trató de ocultar al cerrar la puerta y, prácticamente huir despavorido de nuevo a la cocina.
-¡S,s,s,saaaaeeeraaaan! No era precisamente una de sus mejores entradas para avisar que la invitada había arrivado. -... Y como si hubiése visto un fantasma, casi de un salto se metió en la cocina para ver "en qué podría ayudar".

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Re: Desempolvando la verdad, ¡a reunir a la familia! [Privado]

Mensaje por Yona el Jue Ene 11, 2018 4:25 am

Los segundos se volvieron una eternidad. Para la pelirroja, el estar frente a aquella puerta significaba mucho más de lo que podría llegar a describir en alguna oportunidad, ¿qué esperar de ese encuentro? No lo sabía realmente, y es que lo único que deseaba era que la oscuridad que albergaban los corazones ajenos, se purificase por completo, ellos no merecían absolutamente nada de lo que les había ocurrido, necesitaban expiar esa innecesaria culpa; creer fehacientemente que lo que vendría sólo sería algo positivo, lo que debió ser desde un principio.

Los labios de la humana se juntaron en una línea, sintiendo como la sangre se agrupaba en sus mejillas y su pecho se exaltaba por el nerviosismo. No estaba cometiendo otro error, ¿verdad? Las dudas desaparecieron tan pronto como emergieron de su cabeza, pues el contemplar la figura masculina tras el umbral de la puerta había hecho que la determinación de su interior saliese a flote. -- Luciel… -- Pronunció en un hilo de voz, entregándole una dulce sonrisa antes de que cubriese sus labios con sus falanges. --A-Ah…g-gracias. -- Un par de simples palabras bastaron para que su pecho se contraiga y sus palpitaciones alcanzaran nuevos ritmos, ¿cómo era posible que su frágil cuerpo albergara tales niveles de felicidad?

Yona debía calmarse, el nerviosismo no llevaría nada bueno, no en la situación en la que se encontrarían.  Pasó saliva con disimulo al ingresar a la morada, un aroma fresco invadió a la chica, una sensación primaveral la bañó haciendo que volviera en sí. -- Disculpen la intromisión. -- Dijo un poco tarde, al ver como el vulpino se apresuraba, ¿habría interrumpido alguna actividad? -- Ah…-- Sus labios se separaron con ingravidez para que ladeara su cabeza con ligereza, siguiendo los pasos del muchacho. -- ¿Luciel, pasó algo? -- Preguntó al verse en la cocina. -- Oh, Saeran. -- Sus violáceas gemas se fijaron en el albino para elevar sus comisuras en una sonrisa. -- Me alegra que estés bien. -- Honestidad, no había ni una mísera pisca de ironía o falsedad en sus palabras, sino por el contrario, un enorme alivio se apoderó de su interior, ¿estaría bien ser egoísta y querer que ese instante no se acabase jamás? No, no era correcto.

La humana alejó sus oscuros pensamientos y dio un par de pasos antes de reverenciarles. -- Lamento mucho haber venido a esta hora, no quise interrumpir su desayuno. -- Un arrepentimiento inocente y verdadero era capaz de verse reflejado en su rostro en cuanto elevó la mirada a ambos jóvenes. -- En compensación, si puedo ayudarles con algo, tan sólo díganmelo. -- Se apresuró a decir juntando ambas manos cerca de su pecho. -- Puedo ayudar con lo que sea. -- Tenían mucho de qué hablar, lo sabía, sin embargo, nunca era bueno apresurar las cosas, el momento llevaría, sólo tenía que esperar.

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