Habla para que yo te conozca (Priv. Nines)

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Habla para que yo te conozca (Priv. Nines)

Mensaje por TwoB el Jue Ago 17, 2017 7:52 pm

Lo que se deja expresar, debe ser dicho de forma clara; sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar.

Con la bolsa de tela en mano, se desplazó hasta la puerta, resonando el taconeo de sus zapatos. Sin embargo, no era el único ruido de zapatos de la casa; una gran cantidad de muñecos hacían las tareas de la casa. Era una manada albina, cada muñeca haciendo algo distinto, un abanico de posibilidades de ojos claros y facciones perfectas. Algunas incluso se quedaban quietas, cual exposición de museo, para que él les observara, los tocara, embelesado. Ellos no hacían nada, y ella tampoco. Con un movimiento de muñeca giró el picaporte, saliendo de la mansión. 2B hacía tiempo que ya no admiraba los jardines; tampoco nadie era capaz de responderle sus preguntas. Se limitaba a circular por el camino principal, a realizar su tarea. Era un día soleado, como otro cualquiera.

El vecindario ya estaba acostumbrado a su vestimenta ligeramente reveladora, o a no verle sus ojos. Los niños eran los más curiosos, mas sus padres no deseaban que se acercase a una persona de tan sospechosa apariencia; sería una mala influencia para sus retoños. Aun así, 2B no reaccionaba ante el comportamiento a su alrededor. Nadie le había dicho que tuviera que hacerlo. Su objetivo era comprar unas cosas y regresar a casa. De camino al mercado sacó una lista de la bolsa, en la que había unos cuantos vegetales y frutas. Siempre se la pedían de cierto puesto, donde se suponía que todo era mejor, de más calidad o lo que quiera que fuese... No comprendía la fijación con un sitio en concreto, aunque esa persona sí.

—¡Todo a mitad de precio!

—Vengan a nuestro puesto, los mejores condimentos a un precio justo.

—¡Sean bienvenidos!

Pasaba sin inmutarse por cada uno de ellos, hasta que finalmente llegó a su destino.

—Buenos días, señorita —la muñeca le enseñó la lista que le habían encomendado, y el vendedor comenzó a cogerlo todo, depositándolo en la bolsa que llevaba desde un principio 2B. Siempre le daba una manzana de regalo, por su regularidad. Si supiera que únicamente iba a ese lugar porque le mandaba a ello, ¿qué diría esa persona? Quizás no le importaría, ya que seguía yendo a su negocio. Se fue de la misma manera de la que había venido, silenciosa, acompañada por el sonido de sus tacones.

Volvió sobre sus pasos, pasando finalmente por el mismo parque de todas las veces. Había una gran cantidad de árboles, algunos de grandes raíces; hasta una pequeña charca para los patos. El camino era de piedra, y llegaba a transformarse en un laberinto para los que entraban por primera vez en él. De todas formas, si seguías una única dirección, llegarías a la salida. Unas cuantas personas disfrutaban de la sombra de los árboles, sentadas o bajo ellos o en bancos. 2B se limitaba a mirar al frente; no le concernía.


Última edición por TwoB el Vie Ago 18, 2017 1:21 pm, editado 1 vez

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Re: Habla para que yo te conozca (Priv. Nines)

Mensaje por Nines el Vie Ago 18, 2017 11:51 am

"A veces, el hogar está donde está el corazón. El hogar es ese sitio donde, cuando tenemos que volver, están obligados a recibirnos. Por desgracia, es también el sitio donde, cuando estamos allí, no quieren dejarnos salir."


Respiró profundamente. Sentado en el parque, comenzó a revisar las cosas que había comprado anteriormente como recado. Aunque se había ofrecido a ayudar y a proporcionar apoyo, le parecía excesivo que todo eso se le mandara a él. ¿No podían dejarle descansar un día?
"Cuando termines, podrás descansar todo lo que tú quieras", el problema venia cuando sus tareas no tenían fin, ¿como iba a descansar, pues? Se parecía a cuando vivía con su creador y el resto de los muñecos. 9S, ve a hacer esto. 9S, no te quejes. 9S, seriedad. 9S, tu nombre no es Nines, para ya. 9S, las emociones están prohibidas.

Las emociones están prohibidas.

Resopló. ¿Dónde estarían sus amigas ahora? Era imposible para él saberlo. "Los S como yo solemos estar solos, ¡pero le estoy cogiendo el gusto a la compañía!" Emitió un gruñido, el estar junto a ellas se había sentido casi como tener una familia, y se le había sido arrebatado injustamente, alejandolo de todo que tuviera relación con los albinos muñecos que correteaban por aquella casa, de luto.
Él seguía siendo uno de ellos. Vestido de negro, albino y con los ojos cubiertos, era fácil de reconocer. Si no fuera por el collar que rodeaba su cuello y daba por entendido que era una mascota, podría pasar tranquilamente por uno más.
Pero no era uno más.
Ahora volvía a estar solo, tal y como había sido arrojado al mundo. Solo en la niebla, en las llamas, en la oscuridad. Solo. Solo vivía y solo moriría, porque aunque alguien lo comprara, ¿podrían sacudirle la soledad de su ser? Era como polvo. Estaba ahí, pero nadie se acercaba lo suficiente para verlo. Él parecía tenerle alergia a ese polvo, a la soledad, se había convertido en alguien triste... y rencoroso.

"La ira es la emoción más inútil, destructiva para la mente y dañina para el corazón."

A2 huyó. ¿2B también estaba sola, como él? Un sentimiento de odio saltó en su pecho, que se aceleró extrañamente durante unos instantes al pensar en ello. No se lo podría perdonar a A2, él no había tenido opción, pero ella... Podría haberse quedado. Podría haberle hecho compañía... ¿Por qué lo hizo?

Negó con la cabeza, no lo comprendía y no podía hacerlo, se le escapaba de las manos, pues no veía razón alguna como para intentar huir de allí.  También era cierto que sus recuerdos eran algo borrosos, no podía hacer mucho pero ya no era como si importara, prácticamente se le había impuesto otra vida, y no era realmente de su agrado.

Entonces, se levantó de uno de los bancos, con la bolsa sostenida en una de sus manos tras los guantes, y miró a su alrededor. Con una mueca, contempló que había perdido el rumbo. Se esforzó por pensar desde donde había llegado, esperando retomar el camino que lo llevaría hasta el mercado, pero ahora todo le parecía igual.
Joder... ―se quejó, por lo bajo, y sin más remedio, comenzó a caminar en un sentido, con la cabeza fija el piso, chocó hombro con hombro contra alguien, que emitió un quejido. Subió la cabeza, apretó los labios. ―¡Lo siento! ―se disculpó inmediatamente, pero la persona con la que había chocado ya se había ido, y fue entonces cuando sus ojos dieron de lleno con una joven. Albina, vestida de negro, y una venda que le cubría los ojos. Sus tacones sonaban con fuerza en el suelo de piedra.

"La vida es como una rueda. Tarde o temprano, siempre vuelve al punto donde comenzaste de nuevo."

Se quedó prácticamente atónito, sus labios se movieron pero le costó hacer que algún sonido saliera de su boca. Se acercó, arqueando las cejas. Su pulso se había acelerado, que extraño. Su pecho subía y bajaba con algo de rapidez y temblor. Extendió una mano, mas no llego a tocar a la contraria. ―¿M-Ma'am...? ―balbuceó. ―¿2B? ―se esforzó. ―Eres... ¿Eres tú? ―susurró. ―Soy yo, soy.. soy... Nin-... ―se cortó a si mismo, a no ser que se presentara con ese mote, ya nadie le llamaba de esa forma. ―9S ―lo pronunció con cierta firmeza. ―¿¡M-Me recuerdas, ma'am!? ―se apresuró. ―¡Siento muchísimo haber tenido que irme! ¡Y-Yo...! ―se detuvo. Tragó saliva. ―¿Estás bien?

Yo... Te echaba de menos.


Última edición por Nines el Mar Sep 05, 2017 10:55 am, editado 1 vez

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Re: Habla para que yo te conozca (Priv. Nines)

Mensaje por TwoB el Sáb Ago 19, 2017 1:03 am

No observaba nada más que el camino que le llevaría hacia la mansión, que hace mucho que no lo llamaba un hogar, sino una casa. Resulta curioso cómo llegan a diferir los significados de ambos términos si los comparas. Una casa es simplemente un edificio, algo material que podía ser reconstruido numerosas veces de la misma manera. Cocinabas, dormías, leías... Todo dentro de un espacio cómodo para los habitantes. No obstante, el hogar era algo totalmente distinto. Él mismo se lo explicó, aunque no lo recordase.

Nines.

Se giró con rapidez, escuchando cómo las palabras flotaban a su alrededor. Bajó entonces la cabeza, sin pronunciar ninguna de éstas. Sus labios no se separaron para articular una exclamación de sorpresa, ni tampoco le faltaba el aire. Fue sus sistema interno el que le indicaba que ese encuentro, supuestamente imposible, había sucedido, y por lo tanto, eso era una sensación gratificante. Pero tal hecho establecía una paradoja contra sus principios. Ninguna emoción tendría que habitar en ese cuerpo.

―9S.

Su voz, serena y regular, cortó la tensión, los nervios de aquel muñeco que no cabía en gloria por su hallazgo. 2B era el agua, calmo e imperturbable. Nines, por otro lado, era quien metía los dedos en el agua, jugando con el líquido transparente y produciendo ondas en la superficie. Mas por ello fue que Nines acabó siendo tragado, desterrado a las profundidades.

―Se te concedió una oportunidad favorable para empezar una vida mejor. No entiendo el porqué de la disculpa―comentó monótonamente―Mis funciones se mantienen estables. Observo que tú también... estás bien―sus ojos analizaron de arriba a abajo al albino, quien únicamente respiraba de manera acelerada, quizás por lo que algunos llamarían... ¿sorpresa, felicidad? No lo comprendía. Sin embargo, Nines sí. Asimismo su mirada se percató de la bolsa que llevaba el muchacho consigo―¿Te han designado la compra?―.

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Re: Habla para que yo te conozca (Priv. Nines)

Mensaje por Nines el Dom Ago 27, 2017 11:09 am

"Así que ahora mismo, aunque no valga para nada, todavía grito la canción de ese mundo roto."

¡No quería irme! ―casi bramó, en un impulso, mientras negaba con la cabeza de un lado a otro. Había apretado los puños con fuerza, prácticamente sin darse cuenta. La bolsa estaba estrujada entre sus dedos, que tras aquellos guantes negros, eran acompañados de nudillos realmente marcados, alzados sin previo aviso. Frustrado, se preguntó por qué era incapaz de recordar la historia completa, no comprendía por qué había tenido que ser él el que fuera vendido como mascota, no veía ninguna explicación, tal vez había sido aleatoriamente, pero...vamos, ¿en serio? ¿él? Le faltaban piezas, al igual que habían comenzado a sobrarle razones para sentirse atacado por su creador, para que una emoción que no recordaba en su interior despertara; odio. No era mucho, no, tal vez ni si quiera podría llamarse odio del todo.  Quizás sólo fuera descontento, desilusión, coraje, rabia, pero sin duda, nunca quiso que lo separaran de la ahora conocida como A2, fugitiva sin razón aparente también, y de 2B, la muñeca que ahora tenia frente a él, quien había sido su compañera durante incontables días,  horas, minutos, segundos.... aunque no los recordara todos. Las quería, sobretodo a ella. A 2B. Un cariño incondicional hacia la joven le había impulsado a hacer muchas cosas, sin duda. Ahora, había empezado a sentir rencor hacia A2, ¡había dejado sola a su amiga! Y... oh, cielos, tenia a 2B frente a sus ojos. Estaba allí, aunque se podría confundir con un sueño, estaba allí, igual de calmada que siempre, con sus barreras impenetrables a simple vista... Estaba allí, tal y como la recordaba.
Y la volvió a querer, a admirar.
Y volvió a maldecir su suerte.
Porque había sido alejado cruelmente de quien apreciaba.
Eso creía.
Claro, 9S no sabía la verdad.
Pero había hecho algo malo, algo "no muy bueno", eso le habían dicho. Aquello cruzó sus pensamientos a la velocidad de la luz... Y algo nuevo también lo golpeó; inseguridad.

"Así que ahora mismo, aunque no tenga sentido, todavía deseo un futuro junto a ti."

N-No quería, yo... ―había bajado la cabeza. Había clavado la vista en el suelo, porque por alguna razón, en ese preciso instante, era incapaz de mantenersela a la muchacha, no hasta haberse calmado primero, con los nervios a flor de piel.  "Las emociones están prohibidas", pues él las estaba reteniendo todas en su interior, un nudo de sentimientos flotaba dentro de su ser. Intentó controlarlos, respiró profundamente y cuando se vio capaz, la miró. ―Ma'am... ―su voz ya no temblaba. Era cálida, cercana, un tranquilizante para cualquiera, menos para él. Ahí estaba, de nuevo, tragándose lo que sentía y disimulando. Eso era lo que hacían los muñecos que aún vivían con el creador... ¿cierto? Entonces,  ¿por qué lo hacía ahora? Él ya no formaba parte de eso. No era requirido allí más, era pasado. ―Ma'am, no me han regalado ninguna "vida mejor", no es una gran oportunidad... ―reprimió un gruñido, había sido arrojado a un sitio donde le venderían como una mascota, pero lo que lo tenia así no era su condición actual, sino el hecho de estar solo, de nuevo. Siempre estaba solo. Así eran los modelos como él, ¿no? Los S eran solitarios, pero a él eso ya no le agradaba. La compañía no se sentía mal, es más, si la compañía era 2B, se sentía bien, le gustaba... pero eso se le había sido quitado. Parecía un castigo, destinado a cumplir el mecanismo que debían de seguir los modelos como él. ―Estar allí significa limitarse a esperar a que alguien te compre, con la duda de si tu futuro amo será una persona que realmente te quiera.... 2B. ―informó. ―No es muy diferente a donde residía... Pero ahora no tengo a nadie, ma'am. ―intentaba hacer que comprendiera el concepto de soledad, aquel que, en falsas creencias, comprendía el catálogo de cosas que sólo un humano podía sentir.

Por favor... Quédate. Necesito sentirme vivo... Aunque esté prohibido.

Ma'am... ―negó ligeramente. ―2B ―rectificó. ―Me alegro de verte, 2B ―confesó, a la vez que dibujaba una sonrisa en sus facciones. ―No se me concedió una oportunidad para despedirme... Al menos, no la recuerdo. ―consideró. ―No pude decirte... ―apretó los labios. Hizo una pausa. ¿Eran nervios aquello que sentía ahora, tan súbitamente? ―Había sido un honor convivir contigo... De verdad. ―asintió, con aquella pequeña y cálida sonrisa formada en sus labios.

"Así que ahora mismo, aunque no valga para nada, todavía lloro por el amor que siento en este mundo sucio."

Uhm. ―escuchó, con satisfacción, que sus funciones se mantenían estables. Suponía que las suyas también, hacia tiempo que no se sometía a pruebas ni a mantenimiento, mas era capaz de seguir funcionando. ―¡Yup! ―confirmó, cierto tono de alegría se encontraba en su voz. Al escuchar aquello sobre la compra, no pudo evitar dejar escapar un suspiro. Rodó los ojos, pero aquello no fue visto tras la venda negra que los ocultaba. ―Sí... ―resopló. ―A ti también, ¿uhm, 2B? ―ladeó la cabeza. Observó la bolsa que ella también llevaba consigo. ―Es un pelmazo. ―sin tapujos, se quejó abiertamente. Podía confiar en 2B... Si no recordaba mal. ―Preferiría que se me asignara algo más emocionante... ―hizo una mueca. ―Claro que no puedo elegir. ―bufó. Su vista se volvió a clavar en ella. La muñeca era preciosa, sin duda,  pero no se atrevió a comentar nada al respecto, nunca lo hizo... creía recordar.
Y... ¿Qué tal todo por allí, ma'am?

"Así que ahora mismo, aunque no tenga sentido, todavía deseo pasar más tiempo junto a ti."


Última edición por Nines el Mar Sep 05, 2017 10:55 am, editado 2 veces

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Re: Habla para que yo te conozca (Priv. Nines)

Mensaje por TwoB el Lun Sep 04, 2017 2:56 pm

La muñeca observaba en silencio al otro muñeco, dejando que él se explayara, aunque no contaba todo lo que tenía que contar. Algo sí que estaba claro: Nines seguía siendo Nines. No era el modelo 9S que se suponía que debía ser, sino él mismo, a quien veía antes de morir. Una máquina privilegiada con las emociones, o maldecida probablemente. Era una enfermedad contagiosa, un virus que se introducía en su sistema y alentaba a una rebelión prohibida dentro del lugar donde residía. Así lo tachaban, de enfermedad. Estaba prohibido, vetado. Era repulsivo. Era herejía. Un inconveniente a la hora de llevar a cabo tus deberes, y sin embargo, necesarias para imitar a una persona, viva o muerta. Sus yemas habían rozado el rostro de su creador numerosas veces, había cantado para él, tocado los instrumentos como ella, dicho las mismas palabras, y prometido las mismas cosas. Porque ese era su cometido, y ningún otro. Ser de la producción más antigua era sinónimo de ser el clon más aproximado a las personas por las que había creado las muñecas. Las muñecas que continuaban creándose iban cada vez teniendo más diferencias. 2B no. Ella continuaba siendo la misma, y lo seguiría siendo. Irónicamente, para servir a su creador debía acercarse a la prohibición más sagrada:

Las emociones.

9S, el futuro tiene tantas posibilidades. 2B sabía que cuando muriese su creador, las muñecas arderían con él. Iría con su esposa y su hija a un lugar mejor, al cielo. Leyó textos sagrados aparte, en su propia habitación. Era raro ser ella quien leyera, y no 9S. El creador creía en el más allá, siendo la presencia de los ángeles lo que lo hacía más evidente. "Quien se arrepintiese de sus pecados, sería perdonado y residiría junto a Dios, envuelto en la gloria y el infinito amor de éste". ¿Tendrían las muñecas almas? 2B solo había visto negro. Esa era otra de las emociones que no deseaba sentir, el miedo. El vacío de no estar en ninguna parte. El ser humano lloraba ante la sola idea del fallecimiento. La parca, Dios, los ángeles. Quien fuese que los llevara al cielo o al infierno no importaba. Querían saber si había algo más allá, el si seguirían siendo ellos mismos, reencarnarían, o qué más. Esa era la clave, el "qué más".

―No ha habido ningún cambio. Cuanto más envejece el creador, más cuidados hay que aplicarle. El ser humano es frágil―declaró la albina, ocultando el significado de sus palabras. El delirio era cada vez más intenso, y las muñecas estaban obligadas a copar con ello. No es que muchas otras hubiera desarrollado tal gama de emociones como el chico que tenía delante. Porque más que una muñeca era eso, un chico. Curioso, aventurero. 2B no se acercaba ni a un ápice de eso, y sin embargo, su amo se lo exigía. Porque si rompía el ensueño en que se encontraba, la violencia era peor. Toda la mansión esperaba paciente, sin hacer otra cosa. Esperar a que el destino golpeara a la puerta, y decidiera que era el momento de partir. Era miedo, sin lugar a dudas. Si no le reconstruían, lo olvidaría. No obstante, temía esa sensación de vacío, y al mismo tiempo, miraba a la muerte a los ojos, pues era inevitable.

No tener a nadie.


Él decía mucho mientras susurraba ese nombre. "Frida, cariño, ya no tengo a nadie". Pero las tenía a ellas dos. Si Frida y Yorha estaban con él, no se sentiría solo. ¿Qué es la soledad? ¿Y el querer? Tantas palabras incomprensibles para ella, y que a la fuerza debía aprender. O no, simplemente limitarse a actuar como dictaba su cometido. Sin embargo, 9S, estaba solo. Fue por hábito. Su mano libre se desplazó a la mejilla ajena, acariciándola con el pulgar.

Nines, ¿eres humano?

Fue una pregunta muda, sin palabras. Si era humano, habría una reacción. Reconfortante, así era lo que sucedía cuando lo hacía. Porque él lo adoraba, ser reconfortado por su mujer, después de un día de trabajo. 2B se fusionaba con la imagen de un muerto. Y era un proceso que ni ella misma alcanzaba a comprender. Apartó la mano con la misma sutileza con la que la acercó, manteniendo la misma expresión que siempre, estoica y sin emoción alguna. Esperaba esa reacción, o una pregunta. ¿Eso era reconfortante, Nines?

¿Eso era humano, Nines?

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