Espera [Priv.Azriel]

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Espera [Priv.Azriel]

Mensaje por Veronika P. el Vie Ago 11, 2017 4:33 pm

Cuando vas a la zona comercial, crees que tu destino es un bar, una tienda de ropa, o lo que sea... menos un banco. Obviamente tiene que haber bancos al lado de los comercios, pero ese no es el punto: tener que esperar a que sea tu turno en el banco es horrible, desalentador. Puedes pasar más de dos horas ahí, y no es una exageración, que es lo gracioso, y a la vez lo más trágico. Veronika debía ingresar una cantidad en concreto en una cuenta determinada, no para sanos proyectos he de decir. Esa mañana iba de paisana de pies a cabeza, con una blusa de manga corta, pantalones vaqueros, y unas sandalias. Hacía calor, tanto que hasta los helados no duraban ni segundos en las manos de los clientes, lo que tampoco evitaba que los comprasen. La desesperación por probar algo más frío volvía a la gente loca de atar, elevando la tensión en una mísera cola de heladería de tal manera que se podría cortar con un cuchillo la exasperación de la muchedumbre. Ella misma se había tomado un helado antes de ir al banco, de fresa con pepitas de chocolate. Agradecía tener esa reserva de helado en el congelador para momentos como ese.

De camino al banco, su piel parecía brillar de lo blanca que era. Veronika, acostumbrada a los climas fríos, se encontraba en el desierto, con aire caliente circulando por las calles, lo que era el infierno en la tierra. ¿No dicen que en los anillos del infierno hace frío? ¿Qué es entonces eso? ¿Dios hecho calor, arremetiendo contra los pecaminosos seres que se fueron de la tierra a una isla flotante? El invierno era su estación favorita, sin duda. Existían las piscinas climatizadas, que era lo único que le gustaba del verano, por lo que si esa estación desaparecía, no le importaría demasiado. Su debate interior, no obstante, fue interrumpido por una discusión entre dos hombres, quienes tenían ganas de eso, discutir.

—¡Iba yo primero!

—¡Llevo esperando más de una hora! ¿¡Y me vas a venir tú con tonterías!?

Gente del banco tuvo que ir a separarlos con urgencia, pero cabe mencionar que hasta ellos estaban hartos de tener a tanta gente esperando. El aire acondicionado ayudaba a calmar los nervios, y hasta la gente deseaba quedarse ahí hasta la hora del almuerzo, aunque tuvieran que esperar horas y horas en el mismo sitio. La castaña, por el contrario, tenía aire acondicionado esperándola en casa, por lo que no le importaba salir lo más antes posible. Rebuscó en su bolso, apartando los sobres de dinero, y llegó a coger la botella de agua y una bolsa de chucherías. Picar era totalmente legal, vaya que sí. Fue entonces cuando vio lo que creía que era un niño a su lado, o bueno, adolescente niño, un rubito de ojos azules. ¿Cuándo había llegado ahí? El calor si que afectaba después de todo. Y claro... ¿sacar una bolsa de chucherías al lado de uno no era una broma de mal gusto? Apretó los labios, sintiendo la presión de un buen adulto a sus espaldas.

—¿Quieres una?— su corazoncito que creía desaparecido latía a mil por hora. ¡Hablar con un desconocido así, por la cara! Ni siquiera lo miraba, solo le enseñó la bolsa de chuches, con un pulso fácilmente discutible.

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Re: Espera [Priv.Azriel]

Mensaje por Azriel el Jue Ago 17, 2017 12:37 pm

"Todo es mucho más difícil cuando es real. Es entonces cuando te ahogas. Cuando es real."

Sus nervios estaban a flor de piel. Divisó el banco, tragando saliva, que bajó con fuerza por su garganta y golpeó sus cuerdas vocales, resecadas por el inmenso calor que azotaba el lugar. Su respiración, agitada, iba al compás de su corazón, con un rápido latir, mientras sus pies se arrastraban hacia la cola del banco con cierta pesadez. Se colocó junto a una fémina, prácticamente sin fijarse en ella ni en nadie de allí. Su cabeza estaba fuera de aquel lugar,  había volado lejos, visitando a sus demonios una vez más.

¿Por qué yo?

Aquel día había salido del mercado ilegal con un propósito: sacar determinada cantidad de dinero de no se qué cuenta para entregarla en el mercado para no se qué cosa. Sí, básicamente estaba fuera para llevar a cabo un recado, un recado bastante importante. Se le había dicho que nada más recoger el dinero debía de volver, no podía salir corriendo, porque aunque él lo quisiera, estarían vigilandole por aquel maldito collar que se cerraba en torno a su cuello. Así mismo, pensó, la parte más importante del recado seria justo después de salir del banco, porque existía la posibilidad de que alguien intentara robarle el dinero. Pero... entonces, ¿por qué estaba el rubio tan nervioso?

Levantó la mirada hacia la cola de gente. Sus ojos azules chocaron contra dos hombres que habían comenzado a discutir, aquello le provocó un suspiro pesado. Lo veía innecesario, tal vez era cierto que el tener que esperar era pesado y agotador,  pero al fin y al cabo todos iban a llegar al mismo sitio, incluido él. Un puesto más o un puesto menos no los salvaría, no en esta ocasión, cuando el banco estaba tan repleto.
Apretó los labios. Desearía poder salir corriendo de allí, en primer lugar, ¿por qué se le había asignado a él una tarea como esa? ¿por qué? No lo entendía. Además, sentía que podría derretirse en cualquier momento, odiaba las altas temperaturas y daría lo que fuera por un baño ahora mismo. Vestía una camisa de mangas largas, que le hizo emitir un gruñido gutural. Si, señores y señoras, Azriel, a pesar del calor insoportable que hacía... ¡vestía mangas largas! Chasqueó la lengua, era lo máximo que podía hacer. No iba a ir por ahí con la venda de la muñeca izquierda al descubierto, o todo el mundo se percataría y comenzaría a hablar de él y de sus heridas marcadas profundamente en su piel como si fueran dibujos. Aún así,  ya casi sentía como algunas personas suspiraban tras él con sólo verlo, acaloradas. Era un milagro que todavía nadie le hubiera hecho ningún comentario. Su mano derecha fue en busca de la muñeca contraria, acariciando las heridas bajo la tela.

No quiero estar aquí, quiero marcharme, no quiero hablar con nadie, no quiero ver a nadie. Mi simple estadía aquí hará sufrir a la gente.

Una voz femenina a su lado le sobresaltó. Subió la mirada, con los ojos abiertos de par en par y fijos en ella, en su pelo, en su rostro. Tardó en reaccionar, su mente había comenzado a hacer ruido: ¡Te ha hablado! ¡Di algo, Azriel, te están hablando! ¡A ti! ¡Heeeey!
¿E-Eh? ―apenas salió un hilo de voz de su boca, deslizándose por sus labios. Arrugó un poco la nariz y su vista corrió hacia la bolsa de chuches, apretando los labios. Oh, un dulce, si, cuánto daría por un dulce ahora mismo, con tal de alejar sus negros pensamientos de su ser. ―N-No... ―tartamudeó, tras aclararse la garganta. ¡Joder, Azriel! ―M-Muchisimas gracias, eso ha sido muy amable, no tenías por qué, pero... ―se detuvo unos momentos. Lo acompañó con un sacudir de cabeza. ―No, no quiero. ―negó, aplicando una tierna sonrisa en su rostro.

"A veces, los acontecimientos son como fichas de dominó. La primera derriba a la segunda, la segunda a la tercera y así sucesivamente."

¿Por qué se la había negado? En busca de aceptación, huía de las personas. Él no merecía tales acciones, ¿cierto?

Y me dijo: temes a que te odien, y piensas que todos lo hacen, pero no es así.

Tras desviar un poco la mirada, volvió a buscar la de la contraria. Su corazón había empezado a bombear sangre con mayor fuerza. ―E-Esto.... ―balbuceó. ―¿Llevas mucho aquí? ―comenzó. Volvió a sonreír. ―Esperando, me refiero. ―corrigió. ―L-La cola parece no avanzar nunca... ―suspiró, definitivamente, hacia muchísimo calor.

Déjame dar un paso para acercarme a ti, será con cuidado.

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Re: Espera [Priv.Azriel]

Mensaje por Veronika P. el Jue Ago 17, 2017 4:40 pm

Observó con curiosidad la reacción contraria, algo pasmada por tal cortesía y amabilidad. Pero lo peor era ver que llevaba puesta una camisa de manga larga. Mantuvo su compostura fría y serena, mas sentía que hacía más calor con solo verlo —Ajá...— sin más dilación, se comió otra dulce, deliciosa chuchería, preguntándose por qué el rubio parecía estar luchando contra algo invisible. Su cuerpo decía "Sí, sí quiero, dame, oh, quiero eso" mas luego él decía "No, no quiero..." como si fuera el culpable de lo que fuese, sonriendo tiernamente aunque negando antes con la cabeza. Se asemejaba a sus dolores de cabeza. No le dejaban pensar con claridad. Seguramente fuese el calor. Sí, completamente. El calor le había frito el cerebro. Nadie rechazaba chucherías sin motivo. Hm...

Creía que ya no le iba a hablar más; no obstante, el chiquillo rompió el hielo con las típicas frases que dice uno cuando espera. Quizás solo fuera muy tímido... Tragó lo que tenía en la boca, estirando ligeramente el cuello. Todo el tiempo que pasaba sentada de tal manera solo provocaba un dolor de cuello únicamente desagradable. Se echó en el respaldo de su silla, apoyando el codo en el reposabrazos, y su barbilla en la respectiva mano. Dirigió su mirada nuevamente hacia el rubio, o más bien, lo miraba de reojo—Un poco...—repuso finalmente Veronika. Aun así, no era de sus mayores prioridades en la lista de tareas.

—¿Eres diabético?—lanzó esa pregunta, actuando con desparpajo. Su parte infantil le decía que era imposible que no le gustaran las chucherías, y por lo tanto, debía estar enfermo. No le era demasiado relevante si era invasión de la privacidad.

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Re: Espera [Priv.Azriel]

Mensaje por Azriel el Vie Ago 25, 2017 12:33 am

"Sólo alguien que escapó del eterno abrazo de la soledad...."

El dulce que ahora se deslizaba por la boca de la joven contraria estaba provocando luchas internas en él, amargas y crueles. Se subió la manga derecha, tremendamente acalorado, oh, cómo odiaba ese tiempo, ese calor insoportable que derretia sus sentidos... mas no era por eso el por qué el rechazo hacia aquella chuchería que si ansiaba, pues era un goloso y nunca estaban de más, sabiendo el hecho de que seguramente a las mascotas del mercado ilegal como él les costaría encontrar aquello en cualquier lugar,  siendo casi como un privilegio. Inclinó la cabeza hacia atrás ligeramente y tragó saliva, vaya, ya te digo yo a ti que si, cómo le gustaría estar degustando una de esas chucherías en aquel momento, sentir como el azúcar de estas golpea contra tu paladar y empalaga este. Cerró los ojos unos momentos, suspirando. Su pelo, rubio, flotaba al inclinarse, provocando unas cosquillas en el menor que recibió con pocas ganas y casi de mal humor, pues el calor le robaba energías ahora mismo... Y aún más lo hacían los celos que sentía ahora hacia la boca de la chica ajena. Si, el elemental de agua tenía celos, pero no de ella, ojo, de su paladar,  que era lo que tenia aquel sabor dulce que al pequeño le parecía inalcanzable.

"Si te parecen igual todos los días, algo tiene que cambiar."

Se reincorporó al escuchar la voz ajena, respondiendo aquella pregunta que él mismo había formulado en un intento por continuar una conversación, tal vez. Su pelo, un poco despeinado ahora, se movió hacia delante y atrás cuando se inclinó para observarla, arrugando ligeramente la nariz. Fingió una sonrisa, bajando la cabeza y perdiendo la mirada inevitablemente en el suelo. ―Es un asco... ―soltó, en un gruñido. ―Ojalá pudiera irme a una playa o algo... Un baño ahora estaría bien. ―reconoció, apenado en cierto modo, pues muchas personas, al salir de aquel lugar pueden ir directos a darse una ducha, sin embargo, ahí estaba él una vez más; fuera de todo, apartado del resto del mundo, como si estuviera condenado a vivir de tal manera por sus pecados pasados, o por el simple hecho de haber nacido.

¿Y si nunca lo hubiera hecho? ¿Y si nunca hubiera nacido?

Chasqueó la lengua, podría parecer molesto, pero aquel calor le tenía así, potenciado aún más con las mangas largas que protegían sus brazos, o que más bien, trataban de proteger al pequeño chico, que inseguro y pesimista, ocultaba claras evidencias de odio personal y de cansancio.

Cansado. Cansado de vivir, tal vez... Pero cansado.

H-Hey... ―un hilo de voz tímido y ahogado se escapó por sus labios, había dejado de mirar a la contraria para observar la bolsa de chucherías. Que idiota era. Había tenido posibilidad de tomar una, pero ya no... ¿o si? La había negado la primera vez, ¿que iba a decir ahora? ¿que lo sentía mucho, que la había negado porque su madre le había dicho que no aceptara comida de extraños? No. Eso no funcionaría, no tenía madre, pero nunca la había tenido, porque la persona que le dio a luz y lo mantuvo hasta que se deshizo -finalmente.- de él, podía ser de todo menos una madre. Las madres quieren a sus hijos, no les pegan, no les hacen llorar, no los odian... E impiden que crezcan con bajas expectativas de si mismos. Él había crecido odiandose, porque... oh, tal vez se lo merecía.  Tal vez había sido malo, tal vez siempre lo era y por eso era castigado.

No.
Esa excusa no le servía.
Carraspeó. Vaciló un poco antes de intentar volver a hablar. ―B-Bueno... Q-Quizás-... ―tartamudeó,  pero fue cortado por la pregunta de la curiosa muchacha. ―¿¡Q-Qué!? ―repitió. Hizo una mueca, y se apresuró a negar. ―¡N-No! No lo soy. ―aclaró. ―Es sólo que... ―suspiró. No tenía sentido ocultarlo más. ―No tengo nada con lo que pagartelas o algo así... ―comentó. Seguía sonando a excusa. ¿Acaso ella le había dicho que se trataba de un cambio? No, Azriel, nada de eso. ―¿De qué son? ―le picó la curiosidad. ―Y-Yo... E-Esto... Sólo con una me conformaría, una estaría bien, sí. ―confesó. Se encogió de hombros, milagro que aún no había comenzado a sudar, sus mejillas estaban ruborizadas por la vergüenza y su interior estaba nervioso, ¡lo estaba haciendo! ¡estaba dando la cara, estaba intentándolo! ―S-Soy... Soy Azriel, por cierto. ―murmuró, a la par que sus ojos azules empequeñecian un poco al adoptar una sonrisa amigable.
Amigable.
Así era como intentaba mostrarse con la contraria.
Intentaba ser amigable con ella.
¿Eso conllevaba a una amistad?
No lo sabía.
Tal vez si era lo que buscaba.
Tal vez era lo que necesitaba.

"El momento que más asusta suele ser justo antes de comenzar."

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Re: Espera [Priv.Azriel]

Mensaje por Veronika P. el Lun Sep 04, 2017 2:03 pm

La castaña se recostó en el respaldo, disfrutando de su aperetivo mientras esperaba. También llevaba una botella de agua fresca, helada. Por lo tanto, no tenía problema alguno en estar ahí por un tiempo. Siempre están los juego del móvil, o quién sabe, descubriría su faceta artística en salas de espera. Aunque no mirase directamente, sabía que el rubito se sentía acongojado por no ser capaz de comer chucherías. Realmente los adolescentes eran extraños. Ella no era el mejor ejemplo para hablar, por no decir otra cosa. Esbozó una sonrisa divertida al escuchar lo de la playa. Era penoso ser una mascota, sin duda alguna. Sin embargo, si no se dejaba ayudar, no podía hacer nada respecto al calor, ni tampoco por su apetito dulzón.

En ese mismo momento, situada en ese instante en el tiempo, no comprendía el porqué de ser deshonesto con uno mismo. Ella lo fue muchas veces, y sale más mal que bien de esos momentos. Ser adolescente es de las peores etapas por las que uno tenía que pasar. Mordió con saña una de las chucherías, tanto que cualquier pegote de masa afrutada y azúcar no sería apta para resistirse a su mordisco. Enarcó ambas cejas. Creía que lo que escucharía estaría relacionado con el hecho de no aceptar nada de extraños, no que "no tengo nada con qué pagártelas". El concepto de regalo transmutaba en un intercambio equivalente, lo que era la antítesis del significado de la palabra "regalo".

—Está claro que no comprendes lo que es darte algo sin esperar nada a cambio—sacó una de las chucherías de la bolsa, colocándosela con cuidado en la mano ajena, mientras fijaba su mirada en la contraria. Eso no tenía nada que ver con su trabajo, así que quizás no se pasaba de la raya diciéndole su nombre, ¿no? Ya se lo había dicho a Celty, por lo que... No, había que confiar en ella, eran amigas... Amigas. Su corazón se estrechó en su pecho al pensar en eso. Pensaba que esa palabra desaparecería de su diccionario. Aun así, la transportista le había enseñado lo agradable que era tener a alguien así a tu lado, por lo que no debía darse por vencida en ese aspecto de su vida.

—Veronika—respondió finalmente al menor—Hay de distintos sabores... Unos de frutas, otros ni sé de qué es, pero están buenos... Sabores artificiales, quizás.

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Re: Espera [Priv.Azriel]

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