Hagamos tripas corazón y demosle un entierro digno... [priv]

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Hagamos tripas corazón y demosle un entierro digno... [priv]

Mensaje por Haku el Miér Jul 19, 2017 1:08 pm

Recientemente comencé a descender de las heladas montañas, donde la climatología para mi era tan perfecta que desearía invernar como los osos montañosos en esa mitad del año tan delicada, pero atrás estaba dejando una pesadilla. Mis atuendos eran largos y bombachos, llegando a ser capaces de ocultar la preciada gema de myr en mi pecho. Portaba un recogido en el cabello, a excepción de los dos únicos mechones, uno a cada lado que ocultaban mis orejas y caían más allá de los hombros....
Al regresar a la ciudad natal en la que había nacido, pero tenido que huir a una corta edad y demasiado temprana para su gusto, volví ocultándome del sol bajo una sombrilla de telas gruesas creando una fuerte sombra para que mi tez blanquecina no llegara a captar el sol y se quemara con esa facilidad que solía tener mi "bendita" piel. Portaba la mente en blanco, sin saber bien que hacer. Lo había perdido todo, pero a la vez había encontrado otras cosas... Deambulé un poco por los pequeños parques observando a las personas disfrutar del día que hacía. Un pequeño tic sobre mis labios, con intención de llorar se reprimió en un suspiro. Era cierto que no tenía a mis padres para que me dieran un abrazo, ni tampoco a mi madre que me preparara la cena al llegar a casa. Quizás esa noche lo pasara con ellos, haciéndole una visita en el cementerio, pero presentarme ahí sin nada me parecía una gran falta de respeto. Me aproximé a un pequeño y humilde comercio de floristería, donde parecía estar recogiendo las cosas para cerrar aquel puesto. Era claro, se aproximaban las 8:35pm y su horario comercial indicaban que se cerraría a las 8pm. Esa media hora de retraso podría haber sido causada por algún imprevisto o la misma distracción al haber estado distraído en otros pensamientos, pero no iba a ser yo quien le juzgara por aquello. Me aproximé a la puerta de entrada haciendo sonar mi presencia al golpear los nudillos contra la puerta. Mis pasos silenciosos solían ser demasiado complicado para algunos, y por ello solía portar unos pequeños cascabeles que colgaban de mi cintura, para dar mi presencia a aquellos que no eran capaces de ver más que su propio camino y arrastrar a quienes tuvieran delante. Con una voz femenina adolescente pregunté.

- Lamento la intromisión, sé que debería estar cerrado por el cartel de afuera, pero ¿podría ofrecerme sus servicios? Le pagaré el triple de lo que cuesta todo si es necesario....-

Mencioné anticipándome a la persona que me atendiera. Quizás el extra del dinero sería tentador, pero para mi, ese "dinero" no era más que una esclavitud ante otros que no llegaban a ser felices, y era por ello que no me importaba gastar de más o de menos... Cuando me faltara, ya me apañaría de la manera que pudiera.

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Mensaje por Inna A'lduin el Jue Jul 20, 2017 1:46 am

Después de sus primeros días trabajando en la florería Inna se dio cuenta de que vender flores y era muy sencillo. Sólo tenía que sonreír, recomendar, explicar los cuidados, cobrar, y sonreír de nuevo. ¡Todo el mundo puede hacer eso! Además, las charlas que nacen de la curiosidad de los clientes y la capacidad de ella para informarles son muy entretenidas. Lo único que le molesta es la venta de flores que sirven como “adornos”, su jefa le explicó que a los clientes les gusta regalar ramos de flores a sus seres queridos en distintas situaciones y que una flor plantada no comparte el mismo sentimiento o función que un ramo. No entiendo cuál es la belleza detrás de un montón de flores de distintos colores que agonizan ante su inminente muerte. Intentó hacer entrar en razón a su jefa, le explicó que es mucho mejor tener algo que alegrará tu espacio todos los días que algo que máximo te dura una semana, pero no funcionó. Así que ahora debe aguantarse y echarle ganas para que los ramos queden bonitos, después de todo ese es su trabajo.

Aquel día había sido difícil. Le tocó trabajar turno completo, de las 8 a.m. hasta las 8 p.m., porque su jefa se encontraba fuera de la ciudad y su colega del trabajo había tenido un imprevisto. Al principio Inna pensó que no habría ningún problema, después de todo disfrutaba de su trabajo, pero, oh, como se equivocó. Normalmente la clientela tenía una vaga idea de que tipo de planta buscaba, pero en ocasiones Inna simplemente no comprendía por qué rayos habían entrado a la tienda. Durante ese día le tocaron 3 personas distintas que buscaban una flor “alegre pero no tan colorida” o “sutil pero extravagante” y volvieron loca al elfo hasta que decidió darles una planta cualquiera y asegurarles que estas eran una mezcla perfecta de lo que buscaban y un toque “chic”. Fuera de eso el resto de los clientes habían sido agradables y tranquilos, como de costumbre.

Cerca de la hora del cierre se acercó una clienta que buscaba un regalo para su novia, pero buscaba algo que no necesitara mucho cuidado pues casi nunca estaban en casa. Una cosa llevo a la otra y terminó preparándole una maceta con distintos cactus. Le dio las indicaciones de cada cuando regarlos y poco después la chica salió de la tienda. Inna suspiró, se encontraba cansada y ni siquiera sabía si le darían algún tipo de aumento por las horas extras, pero de nada serviría pensar en eso. Se dispuso a guardar los estantes expuestos afuera del local y acomodarlos, estaba tan metida en su propio mundo que no logro escuchar a alguien acercándose hasta que tocaron la puerta. Ante el sonido inesperado dio un ligero salto de sorpresa y pudo escuchar las pequeñas risitas que soltaban las flores; les lanzó una mirada de molestia antes de voltear hacia la persona que le hablaba.

Inna ladeó un poco la cabeza al escuchar a la otra persona hablar, no estaba confundida acerca de su petición, más algo acerca del cliente no le concordaba. Pero bueno, eso no era asunto suyo. Decidió que, si ya estaba casi todo acomodado para cerrar, no le costaba nada atender a una persona más. - No te apures, no tienes que pagar el triple del precio, después de todo es mi culpa por no haber cerrado a la hora que se supone -. Le sonrió amablemente a la persona que se encontraba frente a ella.

Soltó lo que estaba haciendo en ese momento y se recargó en un estante. - ¿Para qué tipo de ocasión necesitas flores? Puedo ayudarte a elegir o si ya tienes una idea de lo que buscas posiblemente lo tengamos aquí -. Le echó una mirada a la tienda antes de continuar. - También tenemos ramos ya listos para comprar y si no te convencen puedo hacer uno personalizado -. Trató de decir lo último con el mismo ánimo, pero estaba convencida de que no le había salido como planeaba.

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Mensaje por Haku el Jue Jul 20, 2017 8:29 pm

Que la temperatura llegara a descender era una bendición para mi, al igual que lo era una maldición cuando estas ascendían a mitad del dia si me encontraba en la ciudad. Por mucho que intentaba usar mis poderes para mantenerme cuerdo siempre solía caer en un profundo sueño, pero gracias a que era tarde, podía moverme con facilidad. Me dejó un instante desorientado aquella floristería a la que quería entrar, esperando en la puerta a la respuesta de la persona encargada. El ambiente parecía algo cargado, no solo por el polen y la gran influencia de diversas flores aun albergando la virginidad de su hermosos pétalos sin abrir, si no, a la misma humedad que esta albergaba.

Al escuchar la respuesta de la contraria esbocé una leve sonrisa afirmando.
En ese caso, aunque no deba pagar el triple, permítame pagarle el doble, una parte por el precio de los obsequios que deseo y la otra por las molestias que le estoy causando. Y en mi opinión, dudo mucho que una mujer tan bella pueda equivocarse, de seguro habrá tenido un día ajetreado...

Le esbocé una sonrisa sencilla, dando un leve paso al interior de aquel recinto al permitirme el acceso, contemplando aquellas plantas, sin siquiera acariciarlas, portando unos guantes sobre mis manos. Mi tez era blanca como la misma nieve y a expensas de la falta de información que la ajena tenía de mis poderes, intenté mantenerme cauto y cuidadoso al infundir el frio solo a mi alrededor. A medida que seguirían descendiendo la temperatura, aquella fina aura desaparecería, pero no estaba seguro si aquello afectaría a las plantas del interior. Pensé de forma rápida negando ante su ofrecimiento de ramos ya preparados.
He de negarle la posibilidad de ofrecerme unas flores que ya han sido mutiladas y que su uso sea más decorativo que para lo mismo que fueron creadas. Lo que realmente deseo son las semillas para poder hacer un pequeño cultivo en mi hogar y a ser posible, tomar de sus frutos más adelante. A parte de ello, también deseo solo y únicamente dos flores con su permiso. Serían lirios, blancos como la nieve, que estén a punto de marchitarse y perder la vida. Serán usados para dar el ultimo recuerdo a mis padres y así permitirles el descanso y mi perdón por haberles fallado.
Hice mención de lo que deseaba en realidad. Sobre mi cabeza estaba dudando que tipo de sustratos, elementos y necesidades requerían para que estas florecieran no solo a su ritmo natural, si no, también de buen sabor.

He de mencionar que mi hogar reside en las montañas, y muy pocas plantas pueden soportar tales heladas tan extremas. Me agradaría informarme a ser posible de que tipo de tierra necesitan, la temperatura general de estas y si usted estaría dispuesta a pasarse alguna vez a la semana para verificar que crecen en adecuado proceso... No me agradaría ver como se marchitan y fallecen frente a mis ojos incapaz de poder solucionar tal enfermedad....
Dije aquello ultimo como si las mismas plantas tuvieran vida propia.
A fin y al cabo, todos nacemos, crecemos y morimos, pero no me parece bien que se haga una sobre explotación de unos seres tan frágiles como son estas bellezas....
Mencioné tomando a una suave rosa entre mis dedos, sin separarla del resto de sus compañeras, soplando y dejándole suaves copitos de nieve a su alrededor sonriéndole. La temperatura que había en el local era tan cálido que fácilmente pasó de nieve en polvo a gotas de aguas frescas. Tras la leve sonrisa, la solté volviendo la mirada frente a la joven a la espera de que tuviera algo con lo que ayudarme o al menos indicarme a donde dirigirme. Sabía que algunas floristerías tenían semillas de gran diversidad, así como para hierba de gatos, margaritas o semillas tomateras y zanahorias, pero mi conocimiento sobre esto era tan básico que deseaba conocer más.

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Re: Hagamos tripas corazón y demosle un entierro digno... [priv]

Mensaje por Inna A'lduin el Jue Jul 27, 2017 7:50 am

Inna sonrió ante la amabilidad del cliente que insistía en pagar más de lo necesario, pero sonrió aún más, quizás demasiado, cuando la otra rechazó el ramo. Todo el cansancio que traía encima se vio considerablemente reducido cuando la otra dijo que buscaba semillas para crear su propio jardín. La elfo se emocionó porque podría aconsejarle muchísimas cosas que casi nunca tenía la oportunidad de compartir, y a pesar de que pedía lirios que ya estuvieran cercanos a sus últimos días no le dio importancia.

Observó, mientras se ajustaba su delantal, como el aire que la clienta sopló pasó de pequeños copos de nieve a gotas de agua en un segundo e inevitablemente levantó una ceja impresionada. Oh, un elemental. Cool. Inna sabía que existían distintas razas desde antes de llegar a Myr, pero jamás había visto lo diferentes que eran unas de otras hasta que vivió en aquella mansión. Era bastante interesante para ella como muchas razas tienen un aspecto similar, pero son totalmente diferentes.  Sonrió para sí misma y alisó su delantal. – Muy bien, entonces permíteme buscar lo que necesitas y en un momento regreso contigo. ¡Siéntete libre de ver el resto de la tienda sin compromiso!
Se dirigió a un estante donde tienen varios empaques de semillas y lo inspeccionó en busca de las indicadas. Su hogar está en las montañas y hay heladas extremas… Suspiró ligeramente, no tenían tantas semillas como hubiese querido y las pequeñas no dejaban de gritar: “ ¡Yo, yo! ¡Agárrame a mí! ”, lo cual no dejaba que la elfo se concentrara. Siempre estaban dormidas, ¿por qué habían decidido despertarse todas al mismo tiempo? Saben que no puedo hacerlo, ya lo hemos hablado. Cálmense, por favor. Les comunicó mentalmente esperando que las semillitas se comportaran, pero no funcionó. Una vez que agarró los paquetes que necesitaba los colocó dentro de una canasta y fue en busca de un lirio que tuviera flores viejas. Mientras examinaba las flores, las semillas se calmaron y dejaron de alardear por haber sido escogidas, sin embargo, ahora lo lirios trataban de convencerla de que todas eran jóvenes y hermosas.  No importa que tanto intenten esconderlo, las voy encontrar. Inna se rio por lo bajo de las coartadas y planes con las que estaban saliendo las flores. No se sentía tan mal al hacer esto pues los lirios, al igual que el resto de las flores, ya estaban algo acostumbradas a la idea de que tarde o temprano serían cortadas.

Vamos, querida, aleja esas tijeras y déjanos dormir.

Un lirio joven no dice “querida”.

Tch.

Inna consiguió las dos flores que necesitaba, las envolvió y colocó suavemente dentro de la canasta antes de regresar con el cliente. Dejó todo sobre el mostrador y la llamó para que se acercara y le pudiese explicar todo. – Espero que estos dos lirios sean de tu gusto, siéntete con la libertad de decirme si algo no te parece. Sacó los 3 sacos de las semillas y los colocó sobre el mostrador. - La verdad esperaba que tuviéramos más que esto, pero, bueno, quizás después nos lleguen más. Señalo el primer saco, de izquierda a derecha. - Estas son semillas de pensamiento, puedes plantarlas fuera, pero asegúrate de que haya 20 cm entre cada una. Necesitan bastante luz durante todo el día, lo mejor es no plantarla donde tenga mucha sombra porque le podrían salir hongos. Las flores son muy bonitas porque tienen varios colores, nunca sabes que te tocará. - Señaló el saco de en medio y aprovechó para quitarse un mechón de cabello, guardándolo detrás de su oreja. -Probablemente de las tres, esta sea la que mejor aguante las heladas. Es una hortensia de invierno, la planta es pequeña y le salen flores rosas a comienzos de la primavera. Esta planta no soporta la sequía, para nada, lo mejor es tenerla en suelo que siempre esté húmedo y sea rico en materia orgánica, además de que se debe regar constantemente. Si el suelo donde la plantarás es muy húmedo puedes colocarla en un lugar donde le dé el sol directo, sino es mejor un área de semisombra.   Por último, señala el saco que queda. - Estas son rosas de navidad, creo que están muy a la par de la hortensia de invierno porque aguantan muy bien las nevadas. Necesita de bastante humedad y tampoco tolera la sequía, además sería bueno que la protegieras de los vientos, pues es algo frágil.

Tras haber terminado de explicar todos los detalles, Inna volvió a sonreírle al cliente. - Y, claro, sería un placer ir a revisar las flores semanalmente. No es ninguna molestia. Inna estaba bastante feliz. Los clientes siempre, o al menos la mayoría de las veces, tienen interés acerca de cómo cuidar a sus plantas, pero nadie jamás le había pedido que fuera ella a revisarlas personalmente. Eso la sorprendía de una manera bastante agradable.

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Mensaje por Haku el Vie Jul 28, 2017 8:37 pm

Ante las dulces palabras de la joven elfa,  le mostré una suave sonrisa realizando un breve encorvamiento de espalda, agradeciendo su hospitalidad de que pudiera pasearme por aquellos lugares. Cierto podía ser que era un cliente y que el dinero gobernaba en el mundo, aunque los modos de dirigirse mutuamente las personas tenían más valor de lo que el dinero pudiera comprar.
En el momento en que esta se alejó marchándose a la parte trasera, comencé a pasearme por los alrededores, dejándome deleitar con curiosidad aquellas plantas tan hermosas y bien presentadas al consumidor. Veas por donde las veas eran, o parecían estar echas de cartón viviente. Siempre se dijo que la realidad superaba a la ficción, y sin lugar a dudas, aquel viejo dicho no lo negaría, pues tome de la gran selección, una pequeña planta destinada a los gatos, siendo una hierba que les permitían masticarlas y les atraía con su esencia.
Tomé aquella planta, colocándola en un extremo del mostrador, mientras comencé a tomar materiales extra, así como, tijeras de podar, canastos, varios sacos de substrato y algunas vitaminas que estaban en el mismo mostrador con la peculiaridad de que intentaba llamar la atención de los clientes al tenerlo todo tan llamativo. Con la última herramienta en mano, que era una pequeña pala, me aproxime al mostrador, asintiendo una vez más con una tenue sonrisa mientras escuchaba la explicación.


Son preciosos y perfectos... Si me permite señorita...

Acerqué mi mano helando aquellos lirios, creando una fina escarcha a su alrededor, sin dejar que el aire pasara por estos.

De esta manera se conservará en el frío infierno y de esa manera, por mucho frío y nieve que caiga, al salir el sol se mantendrán frescas y aún viva. Es la manera natural de la misma naturaleza que las protege, aunque he de suponer que es un dato innecesario frente a una hermosa e inteligente elfa como es usted....

En el instante en que volvió a tomar la palabra guarde silencio. Sus indicaciones eran bastantes claras, pero a pesar de ello, tomé nota, sacando un pequeño Block de notas y un bolígrafo de tamaño pequeño y cómodo así transportarlo.

Lo apunté. Muchas gracias por su ayuda en todo. También me agradaría tomar todo esto que tengo aquí y unos tres sacos más de 10kg de sustrato, así podré abonar bien el pequeño huerto que deseo formar.. Tengo una curiosidad, verá... Tengo un pequeño compañero, un conejo de las nieves, y temo que quiera comerse las plantas antes de que den frutos y incluso antes que salga.. Si planto una lechuga o zanahoria, ¿tomará raíz y crecerá? Así de ese modo podrá comer cuanto guste sin llegar a preocuparme por el resto de vegetales. ¡Oh! Casi se me olvida. Referente a la compra, ¿podrían llevarmela ustedes o me lo guardan para llevarlo en varios viajes? Es que teniendo en cuenta que vivo lejos y el calor no llega a agradarme mucho, temo poder cargar todo esto yo solo.... Y en cuanto a lo si viene algún día a mi morada tengo cerca seis o siete cuartos para invitados.
Tómese libre si algún día desea desconectar del mundo y venir al monte, allá tiene una casa. 


Al acabar de mencionar las dudas que tenía en la mente guarde una vez más el silencio a la espera de su contestación con una tímida sonrisa, tomando las semillas para guardarlas en un bolsillo interior de mi ropa. En un momento, tome el block de notas para apuntar mi teléfono al igual que la dirección de mi hogar, aunque aún estaba en trámites sabía que pronto estaría bajo mi custodia. Tan solo debía debía mostrar todos los ceros que tenía mi cuenta bancaria detrás de un hermoso número nueve.

Está es mi dirección, te si la necesitan o la necesita para pasarse. Espero que se entienda mi letra... ¿Es necesario que firme algún informe necesario por la compra?

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