Chibi-publicidad. Al rico dragón. -Priv. Izaya.-

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Chibi-publicidad. Al rico dragón. -Priv. Izaya.-

Mensaje por Chibisuke el Sáb Jul 15, 2017 1:26 am

Chibisuke se desperezó gustoso lanzando un gruñido de placer, estaba un poco cansado pero le gustaba pasar el día fuera de la tienda. El centro comercial no era el mejor lugar, prefería los sitios al aire libre, como un parque o las afueras de la ciudad, pero al menos no estaba encerrado entre las pequeñas cuatro paredes de su habitación. Aunque no comprendía muy bien el método publicitario de la tienda lo había aceptado de buena gana, él mismo hacía algo así como de "chico cartel" pero siendo dragón. Le habían puesto un smoking, con pajarita incluida aunque sin pantalones. Un cartel luminoso donde se podía leer algo aunque ni el propio dragón era consciente pues aún no lo había leído y una especie de gorro o pañuelo rojo en la cabeza. Si Chibisuke supiera que uno de los "platos" que se ofrecían en aquel cartel luminoso era él mismo, quizás no estaría mostrándose tan entusiasmado con todo aquello. El pequeño dragón lanzaba gruñidos y guiños a la gente para atraérlos, caminando de un lado a otro meneando la cola, no era muy hablador, le daba un poco de vergüenza hablar con desconocidos, pero su aspecto atraía muchas miradas y muchos de aquellos que se paraban a mirarlo, entraban a la cafetería que anunciaba a tomarse algo y algunos más discretos a preguntar cuando "valía" el dragoncito, ya fuera como compra definitiva o para un rato.


Tras unas horas dieron un descanso al pequeño dragón, estaba agotado pero satisfecho, aquella ropa de smoking le daba mucho calor, pero estaba satisfecho. Se sentó tranquilamente en un banco del centro comercial, frente a la cafetería la cual el había puesto un buen tazón de leche fría, sin nada, solo leche y un trozo de tarta de fresa. El dragoncito se relamió, ruborizado ante el placer que le esperaba, dando un bocado a la tarta y empezando a beber de la leche.

-Ummmmm. ¡Delicioso!
-Exclamó con voz aguda, que sonaba un tanto infantil, pese a que el dragón blanco ya era un adolescente.

Chibisuke ya no tenía que hacer nada más en todo el día y aunque le dijeron que algunos clientes se habían interesado por él, le comentaron que había enviado los datos de los interesados al dueño de la tienda del mercado. Aquello le hizo cierta ilusión al dragoncito, que esperó contar pronto con un Amo o Ama. Aquello era algo contradictorio, pues en un momento estaba emocionado y con ganas y al siguiente temblaba de miedo, pues a saber con que clase de Amo podría acabar. Era pasada las tres de la tarde, aún tenía hasta la hora de la cena para poder vaguear por el centro comercial o hasta donde el collar que llevaba al cuello le permitiera. Se rascó el cuello al recordar el collar azul que llevaba, preguntándose hasta donde podría volar sin aquella cosa puesta. Suspiró aburrido y miró a su alrededor, mientras daba cuenta de su leche y tarta, preguntándose que más podría hacer un pequeño dragón como él para divertirse y pasarlo bien.

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Re: Chibi-publicidad. Al rico dragón. -Priv. Izaya.-

Mensaje por Izaya Orihara el Miér Jul 26, 2017 1:38 pm


El ir a la zona comercial durante el día no era algo normal en mi agenda, no si la relaciono al trabajo, puesto que si hablo solo por mis aficiones, estaría más que justificada mi presencia en dicha zona. El ir y caminar por las diferentes calles que se conectaban unas con otras alrededor del gran centro comercial y de otras tiendas de relevancia, significaba poder apreciar un sinfín de rostros y actitudes, así como la posibilidad de poder entretenerme con alguien lo suficientemente interesante o diferente como para captar mi atención. Si bien es cierto la humanidad goza de mi entera atención, aún si se me presentan individuos insulsos o inútiles, es posible que otras razas sean de mi agrado hasta cierto punto. Todo depende, para todo puede darse una excepción por muy efímera que esta sea. Con eso presente es que mi andar por la zona no solo se enfocó en una raza, sino que pude fijarme en más de una especie al ir caminando como si yo fuese un simple cliente. Nadie adivinaría que el comprar ropa o accesorios era algo que me tenía indiferente, pero aun así yo llevaba algunas bolsas para no verme demasiado extraño. ¿Qué llevaba allí?, eso es algo que no merece ser explicado, no de momento al menos.

El centro comercial aunque reducido en espacio al compararse con todo el sector comercial, entregaba una gran densidad de personas, todas apresuradas por obtener la novedad del momento y buena parte ya cansada por tanto ajetreo. Entre estas personas tomaría a alguien, aunque falso sería indicar que tenía algo ya en mente, no iba con plan alguno. Simplemente lo pensaría conforme avanzara la situación, por eso es que tras observar una cafetería con un peculiar trabajador, me entretuve observándole por al menos diez minutos. No era algo normal que una criatura así trabajara para una tienda, por lo general se priorizaba el aspecto humano, por lo que ya tenía un punto ganado en mi interés. Deseé en ese momento que no fuese solamente apariencia, lo tornaría aburrido y por no ser humano, sería un desperdicio darle mi valioso tiempo.  En breve aquel anunciante, por llamarle de alguna forma, detuvo su trabajo para poder comer. Desde mi posición podía notar lo que bebía y comía, así como la alegría que brindaba el comer algo de buen sabor. Sonreí y aparté la mirada, me alejé de donde estaba y tras dar una vuelta por el pasillo, me dirigí sin pensarlo hacia la misma banca que aquel estaba ocupando.  

Con tranquilidad me acomodé al lado del contrario, allí pude apreciar mejor su vestimenta y sus rasgos físicos, se veía joven mas hoy en día nadie demostraba su edad real. Yo mismo me veía infinitamente más joven de lo que realmente era, por eso es que pese a verse juvenil podría no ser necesariamente un chico. No obstante, como un chico es que le trataría. Acomodé mis bolsas a un costado y ladeé el rostro, fingiendo cierta sorpresa por mi pequeño acompañante — ¡Oh! Lamento molestarte~ — mi voz fue suave y amable, con un matiz alegre — ¿Te molesta si te interrumpo mientras almuerzas? — la sonrisa en mi faz de amplió y mi félida mirada quedó fija en el rostro del joven dragón. No era difícil notar su raza a diferencia de mí, que salvo por mi aroma o esencia, no mostraba ser de alguna raza ajena a la humana. Tampoco se me podría catalogar como una raza fija al ser un híbrido entre demonio y félido. ¿Sería aquel capaz de darse cuenta? Por un lado me animaba que lo descubriera, eso siempre generaba repulsión en el resto al saberme demonio; pero cuando nadie lo sabía, jamás podrían advertir mis pésimas intenciones.

Bajé la mirada a la corbata contraria justo en el momento en que una gota de leche se escurría desde el rostro ajeno cayendo a la tela — Veo que te gusta mucho beber leche, pero ten más cuidado — con total confianza es que aproximé la zurda al mentón ajeno para así limpiar una nueva gota que se estaba formando por la leche allí. Solo podía sacar conclusiones, ignoraba si ese pequeño 'accidente' se debía a su prontitud para beber o al mero descuido, fuere como fuere no importaba. Afilé mi mirada y lentamente aparté la mano para así lamer mi dedo, la leche pese a haber estado en la faz ajena seguía bastante fría.


¡Aquí están todo lo que me han regalado! Ya no cabe en mi spoiler.

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Re: Chibi-publicidad. Al rico dragón. -Priv. Izaya.-

Mensaje por Chibisuke el Dom Jul 30, 2017 3:47 pm

El pequeño dragoncito seguía dándole vueltas a su idea sobre a donde sería capaz de llegar sin aquel collar azul que lo mantenía “encerrado” en aquellos cinco únicos kilómetros que le permitían desplazarse. Estaba dando cuenta de su tarta y su vaso de leche bien fría, cuando por el rabillo del ojo vio acercarse a alguien, era un hombre alto y apuesto, de pelo negro que tomó asiento a su lado, al parecer no había reparado en él, pues se giró y lo miró con sorpresa.


-No me molesta, señor.- Respondió el dragoncito blanco con una sonrisa, incorporándose un poco y sentándose con la espalda bien recta y las patitas juntas, tal como le habían enseñado.- Claro que no, es agradable tener a alguien con quien charlar.- Replicó educadamente el dragoncito mientras se inclinaba para darle un nuevo mordisco a la tarta, luego se limpió el hocico con el pico de una servilleta de papel y dio un sorbo al bol de leche.


Chibisuke sabía que aquel hombre extraño y amable no era humano, tampoco sabía que es lo que era, percibía un olor como almizclado o picante que le cosquilleaba en el hocico, pero no sabía identificarlo. Se limitó a frotarse el hocico, mientras daba cuenta de la tarta, la cual ya se había acabado y se disponía a hacer lo mismo con la leche. Cuando estaba bebiendo escuchó al joven y se alzó de nuevo, relamiéndose el hocico pero quedándole algunas gotas en la barbilla.


-S-sí, me gusta mucho la leche… sin nada. -Explicó pues a veces la gente le sorprendía saber que le gustaba la leche sin azúcar ni cacao.


Cuando aquel joven pelinegro recogió aquellas gotas de leche de su barbilla y vio como se llevaba el dedo a la boca, el dragoncito no pudo evitar ruborizarse por completo y casi se le escapó un leve gemidito cuando vio como el otro parecía disfrutar con aquello. Echando humo blanco por los hollares del hocico, el dragoncito apartó la mirada para tratar de disimular su rubor.


-M-mi nombre es Chibisuuke, pertenezco a la tienda legal de mascotas...- Se presentó el dragóncito algo nervioso, retorciendo la punta de la colita y juntando las patitas, aquel gesto del pelinegro lo había sorprendido, ruborizado y excitado.- Aunque puede llamarme Chibi su usted lo desea...- Dijo hablando con tono respetuoso.- ¿Es usted uno de los clientes interesados? Me dijeron que mandaron los datos de varios clientes a la tienda donde estoy a la venta...- Aquel joven atrevido le gustaba, no se veía mala persona, al menos de momento.

Resultaba un poco intimidante, aunque de una manera excitante y lujuriosa que a Chibisuke le gustaba, pues no daba miedo, solo intimidaba de aquel modo.


-Si necesita preguntar algo, no dude en hacerlo. Al igual que si quiere que haga algo por usted, tampoco lo dude, estoy educado y enseñado para servir de cualquier forma que un Amo quiera.- Dijo un poco nervioso y ruborizado, mientras terminaba los últimos sorbos de leche, relamiéndose el hocico con su lengua rosada. Se pudo escuchar un sonido rasposo al pasar la lengua por su pelaje, lo que indicaba que la legua era como la de los felinos, rasposa y seguro muy cosquillosa sobre la piel.

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Re: Chibi-publicidad. Al rico dragón. -Priv. Izaya.-

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