¿Puedo Decir Que Fui Devorada Por Ti? ~+18 [Priv. Shin]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

¿Puedo Decir Que Fui Devorada Por Ti? ~+18 [Priv. Shin]

Mensaje por Hoshino Megumi el Jue Jul 13, 2017 9:26 pm

¿Como describir la secuencia de cosas que habían pasado a lo largo de aquellas semanas, que luego se volvieron en meses, haciendo que ambos viejos amigos continuaran con toda su amistad y cariño que quedo pausado luego de aquel incidente que marco sus vidas para siempre? Pues... simplemente la mejor palabra para expresar todo, es que continuar viviendo como si nada se hubiera interpuesto entre ellos, aunque quizás la forma en que todo se reinició había sido por demás forzada, después de todo ¿Que decir si en tu primer reencuentro con quien significo tanto en tu pasado, se desatara la oscura realidad de que la otra parte no te recuerda, el llanto se descontrola, las emociones vibran tan fuertemente que el corazón pareciera querer participe, para luego culminar en un beso, exposición y vergüenza?

Bien podría decirse que un popurrí de sensaciones puede ser malo, pero, entre gente que se quiere como ellos lo hacían, era simplemente apresurar las cosas para retomar con la vieja confianza que antes se habían tenido, y aquello se detono aún más, cuando Megumi entre risas había sacado a Shin de su closet, aquel en que le vio muerto de vergüenza cuando había querido escaparse de ella, pero, eso no fue todo, porque, esa noche, la primera que pasaron juntos después de tanto, no solo la joven policía pudo ser ella misma a pesar de las penas vividas ante su desnudez y la clara vista de Shin cubriéndose cierta zona, sino también, era como si luego de años se sintiera en completa paz, porque Shin había llenado en ella un hueco que nunca comprendió como debería de ser llenado.

Pero regresando al presente, la luz que se colaba entre las cortinas le había despertado, se sentía curiosamente cansada y el recuerdo de que el día anterior había estado festejando el aniversario del nacimiento de cierto canido le llego como una bomba, taladrando su cabeza con fuerza, prueba clara de que había bebido de más, pero no solo eso, sino también, estaba el hecho de que no tenía la menor idea de cómo había llegado a su cama, mucho menos que eran aquellos sonidos de pequeñas risas y palabras que no supo entender, pero, como parecían venir del piso inferior teniendo ella un departamento sin escaleras, seguramente era algún vecino que había invitado amigos a pasar el día.


- La bebida... no es para nada lo mío -suspiro llevando una mano a su cabeza, viendo como las mantas resbalaban de su curiosamente desnudo cuerpo, algo que en verdad no le había dado mayor importancia, porque tenía la costumbre de dormir sin ropa cada tanto, dato curioso para el mundo entero que la creía el pudor mismo encarnizado en una esponjosa mascotita tamaño bolsillo, sin embargo no iba a negar que el pequeño olor a sangre si le alerto, chasqueando la lengua al ver gotas sobre el edredón - La resaca y el periodo... ¿Acaso podía ser esto mejor? -necesitaba saber si había una deidad con la cual quejarse de todo aquello, pero realmente lo dudaba, así era la vida, y no se quedaría quejándose más. Casi al momento se levantó de la cama, cubriéndose con las mantas para no sentir frio, y luego se desplazó a la puerta que debería de llevarle a su guardarropa, pero en cambio termino en el pasillo, aunque no se quejó, podía tomar un baño y luego vestirse, pero, de todos modos la sensación de haberse equivocado de puerta seguía latente en ella porque tenía tan memorizado su departamento que fácilmente podía saber dónde estaba cada cosa con los ojos cerrados - Nunca más beberé -finalmente en el baño, dejo la tina llenarse de agua tibia, buscando de lado a lado el líquido de burbujas y sobre todo, su amado barquito, sin poder encontrar ninguna de ambas cosas, empezando a sopesar la idea de que quizás aquella no era su morada sino la de alguien más... alguien como...


SHIN DEJANOS VERLA


Aquel grito le alerto, consiguiendo que de sus manos cayera en las frías baldosas el Shampoo que tomo para lavarse el cabello luego de haber entrado en la tina, esparciéndose gran parte de su contenido en el suelo, impregnando su nariz con el aroma tan típico del can. Casi de inmediato salió corriendo del baño, cubriendo su húmeda figura con la misma manta que saco de la cama, golpeándose mentalmente al no haberse dado cuenta antes de todo lo que pasaba, siendo solo entonces que a su mente llegaron otras cosas, no solo la molestia en la parte baja de su cuerpo, sus uñas le mataban, era como si hubiera arañado algo o alguien, sus caderas tenían la sensación de haber sido sujetadas con fuerza y, lo más evidente de todo, ella misma olía por completo a Shin.

Rápido, sus pasos le guiaron a las escaleras, que conectaban con el piso inferior, viendo a Shin medio empujando a unos tipos, que ella reconoció como amigos del canido, los cuales le miraron de reojo sorprendidos para luego ser echados de la morada, pero eso no le apeno a la ardilla, sino, el que Shin la mirara, porque si él se había despertado antes seguramente ya estaba más que consiente de todo lo que había pasado entre ambos, y la pena en Megumi era tan grande que sus piernas no le respondieron, terminando arrodillada en el borde de aquella escalera, soltando un ligero estornudo al encontrarse más mojada que otra cosa, pegándose la sabana en su figura. ¿Que se suponía que debía decir ahora? Era más que obvio que se había acostado con su mejor amigo y no solo para dormir, sus sentidos más alertas ahora le habían dejado aquello en claro.


- Shin... -lo llamo, aun en la escalinata, mirándole tan roja como si fuese un tomate a punto de estallar - Yo... tu... -no supo que sería lo correcto a decir en un momento así, pero solo tenía una pregunta en su cabeza que le atormentaba - Al menos dime... si lo hice bien -quería estampillarse contra el suelo, o caer por las escaleras y morir, sin embargo, a diferencia de su amigo que estaba más que segura había debutado con más de una mujer, para ella había sido la primera vez, y ebria o no, tenía un orgullo tremendo sobre ser excelente en las cosas que hacía, y obviamente terminaría por llevarlo también al sexo, porque ambos ebrios seguramente había sido algo como un encuentro casual, no pensaba volcar romanticismo a una situación que no le ameritaba - No sé... que decirte ahora... ¿No te obligue o algo así, verdad? -seguía soltando tontera tras tontera, pero era casi imposible silenciarse, simplemente una Megumi muerta de vergüenza, era una Megumi parlanchina.

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Puedo Decir Que Fui Devorada Por Ti? ~+18 [Priv. Shin]

Mensaje por Shin Tsukinami el Dom Jul 16, 2017 7:24 am

Música, gritos y empujones, juguetes mordisqueables y el sonido del televisor eran las cosas que Shin recordaba, aquello que había pasado en el trozo de la noche en que aún estaba medianamente consciente de si mismo. La noche previa a su cumpleaños había  accedido a salir de fiesta solo por no desanimar a su grupo de supuestos amigos, que se sentirían más que felices de tener un motivo justificable para beber y armar alborotos. El licántropo no había tenido más que aceptar una pequeña noche de bebida previo a su día de celebración y listo, todo se había organizado solo.


Sin embargo, nada de aquello era lo importante. Abrió su ojo cuando el sol comenzaba a colarse por su ventana y le dio justo e el rostro, cegándolo por momentos. Se removió inquieto, no podía creer que su primer día con 25 años cumplidos tuviera que lidiar con semejante dolor de cuerpo; sus piernas apenas podía sentirlas y uno de sus brazos estaba adormecido por el peso de algo suave pero sólido sobre él. Un gruñido de molestia abandonó sus labios al creer que, como en tantas borracheras anteriores, había terminado por dormir en casa de alguno de sus colegas pero ¿Era aquello posible? se lo pensó mejor, aun sin separar las pesatañas para evitar que la repentina claridad le dañara ¿Que no había conducido hasta ahí la noche anterior? Tenía breves recuerdos de un autobús sonando el claxon con histeria cuando el y su acompañante se habían pasado el semáforo en alto.... El y su acompañante; debía rebobinar  e intentar ignorar el dolor de cabeza que estaba matándole ¿Había llegado solo a casa o no? Cansado de esperar que la respuesta le cayera como obsequio de cumpleaños entreabrió su único ojo funcional de nuevo; no habían dudas de que aquel era el techo de su habitación, borroso debido a la ausencia de las gafas -Mmm...- estiró la zurda para palpar la mesita de noche en busca de las gafas pero no las encontró ahí -¿Eh?- acabó irguiéndose un poco ante  la sorpresa y se arrepintió de aquello al momento, maldiciendo en voz baja mientras se llevaba los dedos a las sienes intentando que su masaje improvisado le quitara el dolor; vaya que debía haber bebido bastante si se encontraba en aquel estado. Suspiró y miró hacia el otro lado de la cama, algo permanecía presionando su brazo derecho contra la cama; lo miró con atención, en un primer momento no había logrado identificar de qué se trataba, aunque en poco tiempo lo descubrió. Era más que obvio aun con la ausencia de sus anteojos. Junto a él, cómodamente dormida, estaba la oficial de policía a quien tenía particular afecto, aquella chica castaña con la que se había reencontrado un par de meses atrás luego de estar separados casi una década. La sorpresa del rubio no podía ser más grande pues, además de la presencia de la fémina, estaba el particular hecho de que la misma estaba desnuda... de hecho, el también lo estaba -Mierda... ¿Qué carajo hice?- apartó el brazo de ella, intentando no sacudirla demasiado; su cabellera castaña estaba algo desordenada pero aun así ella se veía tan tranquila que se atemorizó ¿Lo había consentido?


Sin saber exactamente como reaccionar a aquello, Shin optó por solo apartarse, intentando hacer el menor ruido posible conforme se acercaba a una de las cajoneras que tenía y sacaba de ahí una remera, ropa interior y un pantalón deportivo algo holgado. Necesitaba aclararse las ideas. Con prisa, salió de ahí no sin antes echar una ultima mirada a donde la ardilla reposaba con total pasividad... tragó saliva sonrojándose para, acto seguido, acercarse de nuevo y jalar las sábanas de su lecho para cubrir la anatomía de la chica "Solo porque me distrae demasiado..." pensó, saliendo de nuevo al pasillo y encaminándose al baño donde con prisa se dio una ducha rápida y se vistió con lo antes seleccionado. Ni siquiera el agua había logrado sacarle de la cabeza con lo que se había topado nada más despertar, necesitaba respuestas a todo aquello y las necesitaba al momento... pero antes necesitaba sus gafas, que por mucho que lo detestara sin ellas todo a su alrededor parecía difuminado. Bajó trotando las escaleras y se tropezó con algo del suelo, aunque no distinguió que era hasta que su mano sujetaba el objeto para elevarlo ante su rostro: una camisa húmeda y con olor a licor. Suspiró con pesadez, creyendo que el día no podría ser más complicado hasta que escuchó el sonido del timbre -Ay no...- ubicó las gafas en una mesita de la sala de estar y las tomó solo para palidecer al descubrir el suelo lleno de ropa y botellas vacías. Se aproximó a la puerta solo porque el inoportuno de afuera seguía llamando.


No pudo hacer mucho, apenas abrió para preguntar qué es lo que buscaban ahí cuando sus colegas del trabajo se habían colado al interior de la casa, pidiendo explicaciones al rubio por su ausencia la noche anterior en el bar y por su falta de respuesta a las llamadas del móvil aquella mañana -¡Pero si no ha sonado!- se percató de la hora, eran más de la una de la tarde, se quedó callado, seguramente el móvil estaba perdido entre el desorden del primer piso y... sus amigos probablemente notarían también aquel desorden. Estuvo en lo correcto, en poco minutos fue aplastado por la avalancha de preguntas respecto a la dueña de la falda rasgada que estaba cerca del sofá y de qué tan desesperado había estado por algo de acción que incluso había permitido que le rompieran el par de pantalones favoritos -¡Ya basta, trío de ineptos!- su paciencia estaba en su límite, era difícil lidiar con resaca, amnesia y entrometidos al mismo tiempo. No supo porqué pero en poco tiempo había sacado un arma de entre los cojines del sofá y apuntaba con ella a los pálidos compañeros, que aun entre risa y risa (que denotaban nerviosismo, aún así) pedían les permitiera ver a su linda compañera. Shin lo negaba. No necesitaba que nadie se enterara de aquello sin que él antes lo comprendiera del todo -¡He dicho que no! Fuera de una vez- amenazo de nuevo, guiando a los jóvenes hacia la puerta principal y cerrándola con fuerza justo a tiempo para que, al girarse, sus ojos se encontraran con los de la oficial de policía -No puede ser..- farfulló, sintiendo sus mejillas sonrojarse ante las hipótesis de lo ocurrido la noche anterior y la visión de la joven con el cuerpo empapado y la manta húmeda adherida a su silueta.


Pasó saliva; al igual que la ardilla en un primer momento no tenía ni idea de que decir ante aquello ¿Un buenos días sería suficiente? El corazón le latía con fuerza, estaba buscando como explicarse de todo aquello ¿Qué sucedería si ella le odiaba por eso? Le había llevado años volverla a encontrar como para que ahora simplemente se alejara. La pregunta que Megumi hizo le dejó sin aliento, de hecho, sus labios se separaron balbuceando palabras sin sonido mientras parpadeaba como intentando atar cabos. Luego de algunos segundos agachó la cabeza y desvió la mirada, intentando no prestar atención a la presencia contraria en el sentido de que ella estaba ahí, cubierta solo por una manta e intentando averiguar si al menos era buena compañera sexual -Yo... no lo se..- admitió intentando ver solo un punto en donde fuera, el piso o la pared. Aquello se estaba tornando demasiado incómodo. La chica detrás de él seguía buscando explicaciones, al parecer más preocupada por los métodos usados que por lo que habían hecho en sí -No puedo recordar nada desde poco después de que estábamos en el bar.. s..supongo que.. fue demasiado alcohol- sus manos volvieron a su cabeza, una rascándole la nuca y la otra masajeando las sienes de nuevo. Los mareos no le dejaban pensar claramente. Sus ojos terminaron de nuevo sobre la falda y el pantalón rasgados, mismos que recogió del suelo para mostrarlos a la ardilla, únicamente extendiendo las manos lo suficiente para que los vislumbrara sin él volverse del todo -Parece que los dos estuvimos perfectamente de acuerdo, dudo que nos hayamos obligado a nada... fue... fue tu primera vez....- dijo  aquello con un pequeño deje de ironía en la voz. ¡Genial! Había tenido relaciones con una chica que en serio le importaba y no recordaba nada del asunto... y aun peor, estaba comportándose como un imbécil, sonrojado y sin su habitual confianza. Suspiró -En serio.. no estoy seguro de como llegamos a esto pero.. bueno.. espero no haya consecuencias en como nos llevamos ambos... ya sabes, fue algo... no se..- planeaba decir "No debió pasar" pero sabía que no era cierto, porque no podría negar que en un par de ocasiones había fantaseado con aquello.


-Yo... prepararé algo de café- dijo resuelto aquello, como si actuar con normalidad en lo que intentaban sacar conclusiones pudiera ser útil para calmar el ritmo de sus latidos cardíacos, mismos que parecían incrementarse a cada segundo. Preparó la cafetera y mientras esperaba un ruido bastante familiar para sus sensibles oídos llenó el aire. Era su móvil... no le costó demasiado localizarlo, a un costado del televisor emitiendo un constante Bep-bep que indicaba había mensajes llegando uno tras otro. se aproximó y lo tomó entre sus manos, observando que el vídeo que parecía a punto de estallar por tantos comentarios era uno de sí mismo con alguien mas... alguien con uniforme policial y cabello castaño. Pasó saliva y lo reprodujo aguardando lo peor, que llegó solo parcialmente al descubrirse a sí mismo en la pelea con uno de sus compañeros de trabajo y el peculiar beso con la chica que en ese momento estaba cerca suyo -Megumi....- al principio  no sabía si lo indicado era que ella se enterara o no, pero creyó que si estaba involucrada lo mejor sería que lo supiera de una vez -Debes ver esto...- le tendió el aparato con el vídeo colocado desde el inició. Sus ojos recayeron sobre las curvas que se formaban por los pechos en la manta y de inmediato los apartó hacia la cocina... Debía pensar en todo menos en ello.



Atuendo de Shin


Si quieres saber qué sucedió la noche anterior... Presiona aquí

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Puedo Decir Que Fui Devorada Por Ti? ~+18 [Priv. Shin]

Mensaje por Hoshino Megumi el Lun Jul 17, 2017 2:46 am

El latir fuerte de su corazón no se detenía con nada ni nadie, simplemente su mente, su cuerpo, todo, estaba alocado ante la idea del varón y ella en la misma cama, pero, nada equiparaba sus nervios al deber enfrentarle de aquella manera, sumado al hecho de que las palabras de Shin no hacían nada por mejorar la situación.

Los ojos de Megumi se paseaban por la sala, conforme el varón había ido a la cocina y ella procedía a sentarse en el sofá… todo era un completo desastre, botellas vacías, ropa regada, incluso su falda estaba rota y el pantalón del chico en iguales condiciones ¿Acaso, tan desesperados habían estado por ir a la cama? ¿Había un trasfondo en su relación que solo estando ebrios despertó? Porque la ardilla no negaría que Shin era atractivo, no por nada más de una en su trabajo deliraban por el varón, pero de ahí a que ella misma hubiera probado su cuerpo eso era dar un gran paso en su relación de amistad.


- Ahora que hago… –suspiro, poco antes de ver al can regresar donde ella, tendiéndole el teléfono donde aparecían ambos en el bar, primero Shin golpeaba a alguien y después ambos terminaron besándose, cosa que no se esperó ¿Sería posible que debido a celos terminaron en una misma habitación? Porque su amigo siempre fue un posesivo, tratándola como si fuera parte de su manada aun cuando la realidad no era así, pero aun con ello en mente, muchas cosas seguían sin comprenderse - Parece que decidimos seguir la fiesta que ya habíamos comenzado en el bar –busco bromear con él, levantándose a servir el café una vez que la maquina indico que todo estaba listo, vertiéndolo en las tazas las cuales ya sabía de memoria el gabinete donde se encontraban, incluso tenia definida cual es la que Shin mas utilizaba y la que seguramente estaba reservada para ella, debido al color y los diseños que esta llevaba, siendo rosa y con bellotas. Seguramente en otras circunstancias la cercanía que tenían se le haría bastante peculiar, pero justo ahora, con su mente nublada por las preguntas, solo buscaba como asimilar que todo pasara de la mejor manera, intentando regresar a su felicidad de amigos o quizás,  sacarle provecho a sus penurias - Ten Shin –le tendió la taza, sentándose nuevamente a su lado en el sofá, desviando su mirada de la faz masculina hacia el opaco liquito en su taza - Shin escucha… –empezó a hablar, obligatoriamente uno de los dos debía de sacar aquella conversación y ahora el peso de esa labor había recaído sobre sus pequeños hombros - Lo de anoche… no es algo por lo que debas de sentirte mal, puede que te llevaras mi virginidad y no… necesariamente de la manera más romántica… bueno, estábamos ebrios y un ebrio romántico es muy extraño… – no podía saberse si de alguna manera sus palabras eran reconfortantes o por el contrario, simplemente hacía sentir cada vez peor al oficial de la milicia - Lo que quiero decir es que, me alegra que fuera contigo –finalmente su verde mirada se elevó, buscando la del chico, recostando su mejilla en el hombro de Shin, dando un sorbo a su café antes de continuar con su conversación - Tu eres quien más me conoce Shin, y ebrios o no, sé qué todo lo que hicimos fue aceptado por mí, porque te conozco, no harías nada que no quisiera –tomando una gran bocana de aire, la resolución de su mente estaba por ser dicha, aquella qué cambiaría su manera de actuar el uno para con el otro - Por ello Shin… yo quería saber si… tu y yo… podríamos hacerlo de nuevo –la cara de Megumi era determinación pura, no pensaba dar brazo a torcer sobre lo ya dicho, era una mujer de palabra, tan firme y segura que sería ir contra si misma cambiar ahora de opinión - Yo… no recuerdo nada de anoche… es decir no recuerdo nada de mi primera vez y realmente estoy cansada de olvidar las cosas… por eso quiero saber que se siente hacerlo, el estar con alguien de esa manera… después de todo Shin ya soy bastante adulta como para seguir rehuyéndole al sexo, además… si anoche lo hicimos quiere decir que no te desagrado en ese plano y como ya dije, confió plenamente en ti… por eso si pienso en un hombre con el cual tener relaciones ese serias tu –se mordió el labio inferior tras decirlo, no quería que sonara a una declaración romántica porque no lo era, simplemente le estaba ofreciendo tener sexo cada que uno de los dos quisiera, como una manera de entrenarse a sí misma y a su vez, que toda su relación no quedara eternamente marcada por esa única vez ebrios - Sé que te estoy pidiendo mucho, pero no es como si te rogara que fuésemos pareja o similar… solo te propongo que sigamos siendo amigos pero tener la confianza para tener sexo cuando el otro quiera… es decir ¿No tienes una novia o similar, verdad? –quería pegarse mentalmente, por primera vez en su vida comenzaba a flaquear respecto a lo que decía, todo porque era justamente él quien tenía en frente, pero también es porque era él que podía pedirlo, porque no había otro hombre en el mundo al cual le proponía una relación tan íntima - Tampoco es como si me fuera a encelar si te veo con otra… solo seriamos amigos que tendrían sexo el uno con el otro… por eso, Shin –dejando su taza sobre la mesita frente al sofá, su mano se acomodó sobre el nudo de la sabana en su cuerpo, deshaciéndola y permitiéndole deslizar sobre su clara piel, conforme tragaba saliva con fuerza, dejando su cuerpo expuesto de la cadera hacia arriba, dudando durante un par de segundos, pero finalmente aproximándose al chico, pegando su frente con la de él, con su corazón latiendo a mil por hora, robándole un rápido beso al licántropo, tan rápido que ni tiempo le dio de poder responder o rechazarle, acabando por llevar ambas manos al pecho del varón- Por eso… ¿Me… tomarías de nuevo, esta vez sobrios los dos? Pero si lo haces… me tendrás rondándote cada que entre en celo o este deseosa –no podía decir que toda esa charla le estaba apenando más de la cuenta, sin embargo debía de ser completamente clara o luego su falta de expresividad le pasaría factura - Y yo… estaré para ti, cada que quieras hacerlo conmigo Shin, es una promesa –no estaba segura si era ella, o el ambiente a su alrededor se había hecho más caliente, incluso los labios de Shin le estaban tentando más de la cuenta. No podía, sencillamente no tenía la voluntad de quedarse quieta, acabando por deslizar las palmas de sus manos en el pecho masculino, siendo la diestra la que fue al hombro del canido y la zurda quien se acomodó sobre su mejilla, poco antes de presionar nuevamente sus labios para con el chico, apegando su pecho sobre la tela de la playera masculina, atreviéndose a entrometer su lengua en la cavidad bucal ajena, sabiendo solo entonces que, aunque realmente no quisiera admitirlo, sus instintos animales realmente le dominaban más de lo que desearía - Shin… –jadeo su nombre, era más que evidente la veracidad de sus palabras tan solo con verla - Te lo preguntare de nuevo… ¿Quieres hacerlo conmigo? –sus piernas se frotaron la una con la otra, dejando ver la zona interna de su muslo derecho, entreteniéndose al frotar su nariz con la ajena - Porque… justo ahora… no puedo ni quiero dejar de besarte –aguardando las palabras que albergaban un sí o un no, nuevamente tomo posesión de aquella boca tan tentadora, aprovechando cada segundo entre ambos, porque nunca se sabía, Shin podía negársele o, como Megumi esperaba, simplemente aceptar su propuesta indecente.

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Puedo Decir Que Fui Devorada Por Ti? ~+18 [Priv. Shin]

Mensaje por Shin Tsukinami el Lun Jul 17, 2017 7:16 am

En  momentos como aquel, las bromas y comentarios que hacía Megumi intentando hacer menos pesado el ambiente le causaban a Shin la misma gracia que alguien a quien recién habían quitado el empleo. Su mente repasaba de forma incansable los acontecimientos de los que aún tenía recuerdo de la noche anterior, sumados a los del vídeo que había visto recién, e intentando hacerse una idea de lo que había acontecido mientras estaba ahogado en alcohol... Necesitaba enterarse de una vez de las consecuencias que acarrearía a su vida el haberse acostado con su mejor amiga. El que ella se marchara a la cocina a servir el café de ambos solo le generó una ligera punzada en el pecho: sin quererlo sus ojos habían seguido la figura ajena y no podía dejar de repetirse -muy en su interior- que no se arrepentía de nada, que quizá y solo quizá debía dar las gracias a alguna deidad misteriosa por haberle permitido gozar de aquello en su momento... aunque no le habría costado nada a esa deidad dejarlo medio consciente en el proceso para poder recordar todo el acto.


Suspiró en cuanto la taza de café reposó en sus manos, observándola como si quisiera sumergir la cabeza en el líquido; las palabras de la castaña estaban calándole, no era necesario que le recordara que lo habían hecho, que él había robado su virginidad (cosa que en cierta manera le hacía sentir orgulloso) y que ninguno de los dos había estado en sus cinco sentidos durante aquello. Cosas negativas ¿Es que no podían solo actuar como gente normal y escapar el uno del otro hasta que pudieran encararse de nuevo? En aquel momento no vendría mal dejar de lado la valentía típica de las fuerzas armadas de  la isla; una retirada repentina no los mataría... aunque probablemente si crearía una fractura en la amistad que tanto tiempo les había tomado recuperar... "Me alegra que fuera contigo..." esas palabras hicieron eco en su consciencia, provocando que el chico se volviera de inmediato en busca de la mirada femenina, anonadado. Pasó saliva y la miró atento, esperando que siguiera explicándose con tal de confirmar que no había entendido mal. No podía dar crédito a lo que escuchaba y si bien, su expresión en el momento ya era de sorpresa pasó a ser de total desconcierto cuando la ardilla sugirió deberían hacerlo de nuevo; siguió escuchándola sin percatarse de que su boca estaba abierta ante lo repentino del asunto ¡¿Acaso todo podía volverse aún más extraño?! Todos los argumentos que la joven dio parecían ser válidos, pero algo seguía mandando señales de alerta en el interior del licántropo, un instinto le avisaba que debía buscar una salida a la situación al menos hasta que pudiera estar seguro de que no le jugaban una broma pesada. La taza de café temblaba en sus manos, ya casi sin contenido: Shin había dado tragos a lo largo de todos esos minutos sin ser consciente de que lo hacía y de que ya casi la había vaciado.


Luego de un largo monólogo por parte de la menor, finalmente logró conseguir que la voz volviera a su garganta -¿Acaso estás loca?- atinó a decir mirándola con total seriedad, dejando la taza de café en la mesita para aproximarse más a ella, oliéndola en busca de algún rastro de alcohol en su aliento y ruborizándose al descubrir que más que a cualquier otra cosa, la chica olía a él mismo -No entiendo si sigues ebria... o si ayer hicimos algo exageradamente violento como para que te golpearas la cabeza con algo y estuvieras desvariando ahora...- espetó, prosiguiendo casi de inmediato para evitar interrupciones -Mira... no estoy seguro de si estas en tus cabales mientras dices esto pero... ¡Es que no lo comprendo! No puedo simplemente creer que tu, señorita pudor andante de pronto me salgas con la proposición de atendernos sexualmente cada que lo necesitemos y luego seguir con todo normalmente. Quiero decir, no es como si a mí me molestara del todo pero.... Es que tu no eres así Megumi- argumentó aquello comenzando a hablar con cierta prisa, casi a la misma velocidad con que las ideas surcaban sus pensamientos en un remolino sin orden ni sentido -Yo no tengo pareja y lo sabes.. pero de todos modos solo eso y contigo en realidad...- sus ojos se desviaron y, por segunda ocasión en el día, prevaleció el silencio. Los argumentos habían vuelto a ser mentales en el caso del tuerto ¿En serio ella estaba dispuesta a ello? Ser amigos con derecho... básicamente era la relación que él tenía con todas las mujeres, pero le costaba simplemente ubicar a Megumi en la misma categoría que las demás. Él no era un santo y no quería que ella fuera una santa... pero tampoco quería que fuera solo un compromiso a ello. Eran demasiado cercanos como para permitir que aquello sucediera sin más y sin suponer que traería consecuencias a ala larga ¿Que pasaría cuando encontraran a alguien más y el tiempo entre ellos disminuyera? De nueva cuenta, las acciones contrarias lo arrastraron de vuelta a la realidad, quedándose de una pieza al observar las manos de la chica deshacer el nudo de la sábana que de inmediato comenzó a revelar centímetro a centímetro del tesoro que él mismo había probado, pero no había contemplado adecuadamente la noche anterior. El rosa inundó sus mejillas mientras su mirada se paseaba por el torso femenino sin que él pudiera hacer nada por evitarlo... su piel seguía húmeda y luminosa, algunos mechones de cabello castaño estaban pegados a sus hombros y su busto simplemente no podía ser ignorado... al igual que la primera vez en que la había visto así (en la sala del departamento femenino) cierta parte de su cuerpo no pudo evitar comenzar a despertarse mientras él luchaba por que su lengua no soltara algún tartamudeo. Ella era muy linda... demasiado linda -M..megumi por favor..- intentó que ella le prestara atención ¡Debía detenerla a toda costa! Si antes no se había molestado por pasar la noche juntos suponía que sí que lo haría si lo repetía a la mañana siguiente cuando a ella aún no se le pasaba la ebriedad... o al menos eso quería creer. Si darle tiempo a nada, los labios de la chica se presionaron en los suyos dejándolo aun mas paralizado, con el rubor ganando más terreno en su rostro. Por mera inercia sus manos se posaron en la cintura femenina, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda ante el mero contacto con su piel descubierta... suave.



Los segundos pasaron sin que Shin pudiera determinar con exactitud qué estaba sucediendo; en su mente continuaba el debate sobre si aquello sería lo más apropiado o no, contra el deseo inmenso que se estaba despertando en cada célula de su anatomía. Necesitaba tenerla al completo... estaba ansiándola demasiado y podía percibir la intensidad entre los sentimientos de ambos con solo mirarla, con las pestañas de su único ojo separadas por algunos milímetros mientras su lengua comenzaba a corresponder las caricias a las que la incitaba la oficial de policía. Se apartó dejando un hilo de saliva entre ambos, manteniendo el silencio de nuevo mientras buscaba observar directamente a sus ojos, tan expresivos y brillantes como siempre. No  dio demasiado tiempo a una reacción de la ardilla, simplemente dejó que su instinto lo guiara mientras sujetaba con cierta fuerza la mandíbula ajena y la elevaba para, ahora si, cruzar el verde con el dorado -Mas te vale...- dijo con voz ronca, estaba desesperándose con la cercanía inminente que, aún así, estaba lejos de bastar -Mas te vale que no olvides tu promesa.... y vengas a mi en cuanto lo necesite.. porque no puedes simplemente jugar con las palabras y esperar que las consecuencias se las lleve el viento- lo último lo dijo en tono más bajo, como en un susurro, aproximándose hasta el punto en que su aliento se mezclaba con el contrario pero sin permitir que sus labios se unieran al mantener sujeto aún el rostro de la joven -Megumi... tendrás que cargar con la cruz de tu pecado- le susurró aquello al oído antes de dar un leve mordisco al mismo y posteriormente, retomar los besos que la menor había iniciado minutos atrás. ¿Como podía esperarse la ardilla que el chico ignorara aquellas propuestas? Cualquiera que conociera bien a Shin sabía que era demasiado fácil para él dejarse llevar por el deseo tal cual lo hacía en ese momento: sus manos no habían continuado la presión en el rostro ajeno, más bien, una se había enredado en el cabello castaño de la nuca ajena mientras la otra se aferraba a la cintura femenina y repartía caricias por el costado de su torso, deleitándose con el roce de sus pulgares en la piel levemente mojada y fresca.. pero tan ardiente al mismo tiempo.


Su respiración comenzaba a apesadumbrarse aún cuando todo lo que hacía era besar y acariciar a la oficial de policía ¡Como demonios conseguía Megumi enviciarlo con tanta facilidad?  No tenía idea y lo mejor era no averiguarlo en aquel momento. Sus manos estaban inquietas y el calor de su cuerpo parecía incrementarse al grado en que pronto deseó que su camisa terminara igual que los pantalones de la noche anterior, aunque no era necesario que el procedimiento fuera exactamente el mismo. En lugar de permitir que el salvajismo aflorara en el primer instante, el rubio se deleitaba con alargar aquello ¿Como es que era posible sentirse tan bien? Sus labios descendieron por el mentón y el cuello ajenos, vislumbrando entonces las marcas que la chica ya portaba en el cuello producto de la diversión de la noche previa. Sonrió -Necesitas que te haga un repaso por aquí..- comentó divertido, pasando la lengua sobre la tersa piel de la chica para posteriormente morderle, sin encajar del todo los dientes pero si con la fuerza suficiente para dejar una marca rojiza y, de inmediato, ahogar los sonidos de la chica en nuevos besos, deseando devorar por completo los labios de la ardilla -Megumi...- suspiraba su nombre de vez en cuando entre beso y beso conforme sus manos pasaban a juegos más interesantes, comenzando a acariciar el busto de la menor con fuerza pero lentitud, procurando que ella le aclamara. Si Megumi le había pedido lo repitieran, se enteraría de lo que significaba hacerlo con él... Olvidarse de la amistad por un momento no mataría a nadie.

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Puedo Decir Que Fui Devorada Por Ti? ~+18 [Priv. Shin]

Mensaje por Hoshino Megumi el Jue Jul 20, 2017 6:45 am

Nunca se sabía cómo terminarían las cosas al final de una historia, jamás se podría precisar cómo es que la vida continuaría o que vueltas daría la rueda del destino, y eso, la joven ardilla lo tenía más que presente cada que alguna misión exigía ponerla en riesgo, cada que la vida le traía alguna sorpresa como lo había sido su reencuentro con Shin, o cuando una tragedia inesperada le azoraba, y era por esto último que con el pasar de los años descubrió que lo mejor era vivir el momento sin ningún tipo de arrepentimientos, pero, aun cuando lo tenía en mente, siempre se había comportado con cautela, como si la vida se le fuera a ir con tal solo respirar, y ahora, con Shin frente a ella las emociones parecían desbordarse como si de una catarata se tratara, era como si le can fuese el único quien podía hacerle ir de 0 a 20 en dos segundos, y no le comprendía ¿Cómo era posible aquello?

Casi parecía que el chico era aquello que la descontrolaba, o quien le hacía vivir como verdaderamente debería ¿De qué otra forma explicaba su comportamiento? ¿Cómo más podía sentirse tan segura entre sus brazos, exponiendo su cuerpo de aquella manera? Shin era el primero que la veía sin prenda alguna, y así mismo también era el único a quien le estaba dando aquel derecho, llegando a casi rogarle que la hiciera suya nuevamente con la vil excusa de que ya era momento de pasar a un nuevo nivel de adultez, uno que no necesaria debería de probar con Shin ¿Que acaso no habían mas hombres interesados en ella, como para deber recurrir a su mejor amigo? Claro que sí, y Megumi lo sabía, pero prefiera hacer la vista gorda, entregándose al licántropo quien finalmente acepto su propuesta luego de negarse una y otra vez, iniciando con caricias en su menuda y húmeda figura, trazando un suave camino con aquellas amplias manos que le otorgaban seguridad, subiendo hacia su busto, estremeciéndola como nunca antes se llegó a sentir, al grado que estaba más que segura que si no se controlaba, terminaría por mostrar sus orejas o incluso su esponjada cola producto del nerviosismo en su ser.


- Shin... -jadeo su nombre con deseo, repitiéndolo como si fuese un lejano eco, buscando su mirada apenas las manos masculinas comenzaron a tocarla más íntimamente, presionando y masajeando su busto con aquella experiencia que obtuvo entre sus parejas y de la cual Megumi carecía tan notoriamente, sentía el rosáceo centro de las suaves montañas empezar a endurecerse y sensibilizarse más y más.. ¿Era normal que su cuerpo reaccionara tan apresuradamente? ¿Acaso no había nada de malo en la humedad entre sus piernas? Quería preguntarle eso al can, pero tenía miedo que se hiciera para atrás en su pequeño contrato al creerla más inocente de lo que se mostró con aquella propuesta indecorosa, por ello se contuvo, tratando de mitigar el rojo de sus mejillas, o tan siquiera apaciguar los suspiros que no dejaban de escapársele, pero era imposible, su cuerpo se estaba mandando a sí mismo, la lujuria ya la tenía presa de cualquier tipo de deseo, y su corazón desbocado parecía querer salir corriendo del interior de su cuerpo para correr un triatlón y solo entonces, mas tranquilo, regresar con su dueña - No pensé... que mi nombre... llegaría a sonar tan bien –musito tras oírle jadear por ella, intentando no reírse de sus propias palabras, como normalmente hacia cada que el chico mostraba una faceta nueva ante ella que le parecía adorable, pero en esta ocasión lo único que se le escapo fue un gemido ante una nueva caricia, acabando por mirar a otro punto del cuarto y al final de regreso donde Shin, sonrojándose con violencia para luego, simplemente arrojarse a sus brazos, derribándolo en el sofá en medio de un sin fin de besos, abochornada por aquellos obscenos sonidos que no paraban de escapársele, pero fue entonces que cierta zona endurecida del varón, rozando contra su cadera, le había dado la pauta de que no era la única quien se había emocionado de mas - Shin estas... -pensaba decir lo evidente, cambiando de idea en último momento, enderezándose sobre el cuerpo masculino, pensando que quizás y solo quizás, el chico se podría desesperar más si tocaba su reciente erección, pero, había un predicamento, el calor en su bajo vientre que nacía debido a otra zona aún más prohibida con la necesidad de ser a su vez atendida, solo por ello y tras atar cabos, su cadera se cómodo, empezando a moverse en un suave vaivén, frotando su sexo sobre el ajeno que aún estaba cubierto por sus prendas. La pena en la mente de la ardilla era tremenda, se agolpaban pensamientos tras pensamientos plagados de dudas... sopesando ¿Qué tal si Shin se daba cuenta de lo húmeda que estaba? ¿Que si la tomaba como una desesperada? ¿Le gustaría lo que ella hacia? ¿Realmente sus ideas tenían un buen fundamento o solo estaba cometiendo errores? - Yo... no sé si lo que hago está bien... por ello Shin... tu solo dime si hago algo que no te guste... prometo no enojarme, de verdad quiero que me enseñes como hacerlo bien -las palabras le habían costado, no por creer que le diría algo malo, sino, porque los suaves jadeos que costosamente emergían de lo profundo de su garganta le dificultaban el dialogo. Su cuerpo no dejaba de frotarse contra el contrario, sus manos se atrevieron a despojar de la camiseta al chico, lazándola lejos, en un sector desconocido del cuarto, quizás con las prendas de la noche anterior, pero el lugar carecía de importancia, lo único para lo que Megumi tenía real interés, era aquel desnudo torso trabajado con aquellos de entrenamiento, que no dejaba de acariciar con las yemas de sus dedos, aquel donde percibía efímeramente su propio aroma, era como si ambos se hubieran estado marcando la noche anterior, reclamándose como propiedad ajena y eso, era exquisito - Hueles a mi Shin... me agrada -lentamente el torso de Megumi se comprimió contra el de Shin, su nariz se froto en el cuello del varón, subiendo y bajando, repartiendo besos por tan delicada zona, buscando el lóbulo del canino, mordiendo su cartílago para luego proceder a hablar, ronca, suave... deseosa como nunca antes - No sé si es correcto decirte esto... pero ¿Puedo... de nuevo... tenerte dentro? Es raro pedírtelo Shin... pero sé que así tendré aún más tu aroma y me está agradando como se mezclan nuestras fragancias ¿A ti no? -tras decirlo, se separó lo suficiente para verlo directamente a los ojos, aquel dorado tan intrigante, acompañando el parche que indicaba lo que el varón sacrifico por ella, algo que la joven policía estaba segura jamás podría llegar a pagarle, pero aun así el recordatorio estaba presente y su corazón no podía ser más feliz, pero no por morbo, sino, porque en el mundo aun existía alguien que le quería lo suficiente como para sacarificar algo tan valioso - ¿Me llevas al cuarto? -la pregunta fue dicha con notable timidez, sus pozos coloreados de un intenso verde destilaban un brillo excitación y deseo que tenían escrito por todos lados el nombre del lican, cerrándose para dar paso a un nuevo y cálido beso, donde sus lenguas danzaban para entremezclar aquel cariño que iba en aumento y trataba de ser escondido como si del peor pecado se tratare. Megumi sin saberlo estaba entregando más cosas que su cuerpo... pero bien dicen que ojos que no ven, corazón que no siente... pero acaso ¿Esa ceguera duraría mucho tiempo más? Seguramente estaba el tiempo lo diría.

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Puedo Decir Que Fui Devorada Por Ti? ~+18 [Priv. Shin]

Mensaje por Shin Tsukinami el Jue Ago 17, 2017 8:31 am

Los vicios eran malos y era obvio que había algunos de ellos que destacaban sobre los demás con facilidad, en aquel momento, el Tsukinami podía afirmar que el más peligroso de todos era el que había desarrollado por la esencia de la policía castaña. En cuestión de minutos, habían pasado de charlar tímidamente mientras bebían café a juegos mucho más intensos y excitantes. No entendía como podía ser aquello posible... más bien, lo entendía pero intentaba no darle importancia a las alertas que se disparaban una tras otra en su cerebro: había intentado evitarlo, Megumi no debía simplemente entrar en la misma categoría que sus anteriores parejas, tampoco quería obligarla a nada pero... ¿No lo hacía verdad? Habían sido las insinuaciones de ella las que le habían provocado hasta el punto en que cada poro de su piel exudaba deseo, siendo invadido de poco en poco por la inminente obsesión de tenerla una vez más solo para él, conocerla al completo únicamente él y hacerla suya de nuevo, como si fuera la primera vez. Debería esmerarse para que aquello de verdad valiera todo, que ninguno de ambos se lamentara por no recordar los acontecimientos de la noche previa.


Su boca parecía fundida con la contraria en innumerables besos que no tenían ni fin ni principio aparente, el sabor de Megumi era tan único y encantador... ella conseguía sin saberlo despertar cada uno de sus instintos más salvajes, empezando por el propiedad. No permitiría que nadie más disfrutara de aquello, ese tesoro era suyo únicamente. Besó aun con más pasión, si no le trasmitía esos sentimientos a la fémina de alguna forma terminaría por explotar, por consumirse desde dentro en aquellas llamas que sentía brotar desde lo más profundo de sí mismo. Entre sus manos apretujaba los senos contrarios, buscando un balance entre lo intenso y lo suave aunque, tal como estaba en ese instante, le valía poco lo amable que debiera ser: ella se había condenado sola y debía afrontar las consecuencias de ello aunque, con todo y todo, Shin sabía que siendo brusco en una "segunda primera vez" no conseguiría nada bueno. La apretó un poco más, solo marcando un alto entre los besos cuando fue capaz de sentir algo diferente en la anatomía ajena. Ella se estaba excitando también. Sus dedos percibían la dureza de los pezones de ella y decidió aprovecharse de eso al máximo, lanzándole una mirada pícara a la joven conforme comenzaba un camino de besos por la mandíbula, el cuello, las clavículas y finalmente el busto, ocupando de inmediato sus labios en sorber aquellas zonas tan sensibles con el único objetivo de hacerla clamar su nombre, desesperarla, hacerla pedir más... Quería que Megumi le adorara por completo. La mordió con cierta malicia, jalando con los dientes los pequeños bultos erectos de forma alternada, primero el derecho y luego el izquierdo. Entregado por completo a esa labor, sólo se apartó dejando un hilo de saliva cuando un jadeo le obligó a ello; no iba a negarlo, a diferencia de otras mujeres, Megumi estaba consiguiendo sacarle de quicio con demasiada facilidad solo con aquel frote de caderas; su miembro estaba reaccionando aún más como si intentara avisar al licantropo de que se dejara de juegos y pasaran al acto principal de todo aquello -Mghh...- sin que pudiese evitarlo se le escapó un gruñido ronco de pura satisfacción, aquello era mucho mejor de lo que podía haber imaginado hasta entonces.


La interacción entre sus caderas solo podría haber sido mejor si la ardilla se hubiera preocupado un poco por quitarle de encima la ropa, que en esos momentos no podía resultar más inútil a ojos del militar. Nuevos jadeos se le escaparon entre los besos que retomó con la chica, aunque su pensamiento estaba dividido entre el cariño que podía demostrarle con ese acto y la agradable sensación de humedad  y calor que le llegaba incluso a través de sus vestimentas. Sentir a Megumi de aquel modo era fantástico, pero él sabía que podía hacerlo aún mejor -Creo que no vendría mal... aprovechar este momento para remarcar un poco esos lindos sellos- bromeó refiriéndose a las marcas de la noche anterior, al menos las más visibles en el cuello de la joven. Su torso se inclinó un poco para morderla, procurando no hacerle demasiado daño pero insistiendo en que lo sintiera más, cada parte de él, incluso los colmillos ligeramente afilados en su apariencia más humana; aprovechó el momento para ahogar contra la piel ajena un par de jadeos más, subiendo su diestra hasta los labios femeninos y empujando dentro de su boca los dedos índice y cordal, presionándole un poco la lengua, permitiendo que la saliva femenina les impregnara al completo -Megumi... te notas tan ansiosa que consigues ponerme ansioso también. Vaya travesura es esa...- murmuró, apartando los dedos solo para apoyarlos en una parte diferente de la anatomía ajena: aquella zona sensible que ya estaba lo suficientemente húmeda como para necesitar siquiera la saliva. Sin pedir permiso, sus dedos habían comenzado a frotarse contra la feminidad de ella, insistentes, iniciando por la parte delantera y adentrándose más entre las piernas contrarias, hasta que su mano rozaba la cara interna de los muslos. Sentirla tan resbalosa en el exterior únicamente lo tentaba a avanzar más en aquel poco inocente juego, dejando algo de lado  los roces externos para, en un par de segundos, empujar sus dos dedos contra la entrada ajena, abriéndose paso en el interior de la oficial de policía. Ahí era todavía mas estrecho y caliente que antes, una combinación fatal para la cordura del tuerto que, de poco a poco, comenzaba a perderse entre los sonidos que producía la chica. Ah.. sonaba tan deseosa y eso que aún no conocía la mejor parte de aquello; las dudas que ella parecía tener a causa de su inexperiencia lo animaban aún más, brindándole la sensación de tener la guía en el momento aún cuando el inicio de todo aquello lo había propuesto la ardilla -Megumi... no tienes que preocuparte por hacerlo bien o no- le dijo al oído, pasando la lengua por las sonrojadas mejillas ajenas mientras una risa suave se le escapaba -Basta con que puedas sentir lo que estoy dispuesto a hacerte y encuentres la manera de devolverme el favor... aunque por ser yo, creo que te perdonare eso ultimo y te daré el honor de estar a mi merced... seguro aprendes- afirmó besandole el cuello, moviendo con más insistencia sus dedos contra el sexo contrario, exasperado por la espera pero disfrutando de cada segundo.


Las peticiones de la joven saldrían sobrando en el momento, no tenía que pedirle a Shin que entrara de una vez, el estaba más que preparado para aquello aunque intentaba alargar todo por dos motivos. El primero: ¿por qué apresurar lo que estaba siendo un excelente regalo de cumpleaños? El segundo, pero no por ello menos importante: ¿Que se suponía que sucedería con su preciada ardilla después de que terminaran intimando de nuevo, esta vez ambos sobrios, siendo nada más que amigos comprometidos a hacerse sentir bien? Por mucho que le costara admitirlo, la parte de él que se había negado al trato cuando recién fue propuesto seguía intentando ganar campo en su cabeza; Megumi no era una simple chica, era su amiga de infancia y la persona a la que había esperado volver a ver por diez años. Eso nada ni nadie podría cambiarlo y no estaba seguro de querer tirarlo todo por la borda ante un posible fallo a partir de su vida sexual juntos... aunque no era fácil asimilar todo aquello cuando podía sentir las paredes mojadas del interior femenino rodeando sus dedos y los jadeos de la joven invadiendo sus tímpanos como una dulce y embriagante melodía.


-Eres ansiosa, me gusta eso... sabes cómo llegar al punto de las cosas- le dijo con una sonrisa, apartando la mano de ella para lamer los dedos aún mojados por los lubricantes de la ardilla. Le miró con perversión, recorriéndole el cuerpo con la mirada antes de erguir un poco más su postura, pasando las manos por debajo del trasero ajeno para poder levantarla mientras la llevaba frente así -Eres tan hermosa...- jadeó con ligereza -Que no quiero perderte de vista... ni un segundo- se levantó del sofá mientras, a paso decidido, comenzaba a subir las escaleras, dirigiéndose a su habitación donde, quién lo diría, hacia más o menos una hora había despertado confundido al descubrirla a su lado. Las cosas eran diferentes entonces: no pretendía tenerla a su lado, sino debajo. Aflojó el agarre de sus manos sobre la anatomía ajena permitiéndole sentarse sobre el mullido colchón, deleitándose con la vista que ella ofrecía una vez más -No negare... que eres muy persuasiva- bromeó mientras, sin esperar que ella respondiera, robaba sus labios de nuevo en un beso todavía mas profundo, enredando su lengua con la contraria en un desesperado frenesí mientras, de a poco y sin separar sus bocas, su cuerpo se agachaba. Pasó de los labios al cuello, de nuevo al pecho, al ombligo y finalmente, a aquella zona no explorada todavía por sus labios (al menos no de forma consciente); no quería entretenerse demasiado, de hecho, pasaba la lengua de arriba a abajo casi con prisa, desesperado, necesitaba más, mucho más que aquello. Invadió la cavidad ajena con la lengua, mezclándose dos tipos de fluidos en el proceso, quería torturarla un poco, desesperarla para que al menos ambos enloquecieran en los actos siguientes. Que estuvieran igual de excitados y sumergidos en su burbuja, misma que los involucraba solo a ellos. Se apartó sonriendo con malicia mientras volvía a ponerse de pie solo por segundos para, en seguida, sujetar firmemente las manos ajenas con una suya, apretándolas con el colchón, forzando a la castaña a recostarse -Lo deseas mucho ¿Verdad?- le preguntó, ronco. Había terminado por quitarse las gafas en un momento fugaz y ahora su ojo estaba fijo en ella, recorriendola como si fuera una presa a punto de ser devorada -Megumi... yo en verdad te quiero- añadió, no podía solo evitar decirlo cuando cada fibra de su persona lo reclamaba -Y quiero que seas solo mía ahora, que pienses solo en mí... y que me desees solo a mí como hombre... podría enojarme si suspiras el nombre de otro mientras jugamos, te lo advierto- le sonrió. Su mano libre había ocupado aquellos segundos para deshacerse del pantalón y la ropa interior, permitiendo a la fémina observar la erección que había causado con todo lo previo. La deseaba demasiado. Se acercó a ella, besandole el cuello mientras se entretenía en subir a la cama también para comenzar a frotar su entrepierna con la contraria, repitiendo el juego del sofá solo que en un nivel superior al sentir el contacto directo piel con piel. Un jadeo más fuerte se le escapó e incluso un gemido reprimido hizo acto de presencia -Megumi... te arrestaré por enloquecerme tanto...- afirmó cerca de su oreja, besando sus labios de nuevo mientras, como si una corriente eléctrica lo recorriera, empujaba sus caderas contra las femeninas, inmiscuyéndose despacio en su interior hasta finalmente sentirse rodeado por la calidez de las paredes ajenas.


No se cansaría de repetirlo, aun cuando el inicio no había sido prometedor, su cumpleaños estaba siendo demasiado bueno, aunque no tanto como la sensación mixta del dulce sabor ajeno en los labios y la enviciante estrechez de la unión que ahora compartían.

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿Puedo Decir Que Fui Devorada Por Ti? ~+18 [Priv. Shin]

Mensaje por Hoshino Megumi el Vie Ago 18, 2017 6:48 am

Estaba perdida, total y completamente perdida en aquella ocasión, simplemente no existía un modo de frenar lo irremediable, era como si todo en el mundo se hubiese compaginado para llevarle a la situación en la cual ahora se encontraba y no es que lo estuviera detestando. Shin actuaba de una manera tan atípica, tan dominante, haciéndola sentir pequeña, tan pequeña e indefensa, dependiente al completo de él, ansiando porque su mirada dorada no se apartara ni un solo segundo de su anatomía.

Sin darse siquiera cuenta, Megumi se había terminado entregando no solo al deseo, sino, a un combo de sensaciones que tarde o temprano le pasarían factura, pero justo ahora, solo podía rogar por ser lo suficientemente buena para el chico, ella sabía las mujeres con las que Shin andaba, mucho más altas que ella, con cabellos exóticos, curvas bastante pronunciadas, senos sugerentes, experiencia sexual indudable, y un aura de sensualidad innata, pero aun cuando sabía que no era su tipo, aun cuando en lo más profundo de su pecho sintiera que no llegaría a llenar las expectativas contrarias, la realidad se mostraba diferente, Shin atacaba sin dudar sus zonas erógenas una y otra vez, su cara de complacencia ante cada gemido expresado le invitaban a no acallarse ni un segundo, sus dedos presionando su lengua para luego marchar a ese húmedo lugar tan prohíbo, que por extraño que sonara se sentía esplendido bajo sus dedos, llegando a elevar su cadera lo suficiente para facilitarle el acceso, era como si se hubiese convertido en una muñeca para Shin, o quizás, se complementaba con él de manera tal, que sabía lo que debía hacer en el momento adecuado. No podía decir que todo aquello le era sumamente fácil, estaba muerta de pena ante cada acto del lican, aún más cuando este lamio sus ya de por sí, rojas mejillas, pero aun así, no quería detenerse, solo tenía mente para más y más de Shin, jadeando con algo de desesperación, rogando porque finalmente pasaran a un plano aún más íntimo, a pesar de estar disfrutando aquello como nunca.


- No digas... esas cosas -jadeo desviando la mirada, llegando su frente al hombro de su tan querido amigo, fea sabía que no era, pero de ahí a que Shin la tratara de hermosa, había un gran camino de diferencia, quizás la situación lo ameritaba, o bien podría tratarse de que en serio le estuviera diciendo la verdad, pero, no pensaba preguntarlo porque el hacerlo arruinaría todo el ambiente que se había creado. Suavemente fue dejada en la cama, aquella donde aún se percibían vestigios de sus aromas entremezclados, aquella donde se había despertado completamente sola y a la cual volvía acompañada - No hago... nada ahora Shin -no lo entendía, le decía persuasiva, antes le había dicho ansiosa ¿Y cómo olvidas el hermosa? Eran adjetivos tan nuevos que se le hacían extraños, casi irreales, pero si Shin los decía, debía ser verdad porque desde que le había conocido, hasta el presente, jamás le había dicho una mentira. Nuevamente sus labios se fundieron en uno, empezaba a desesperarse, estar tan expuesta ante él se había vuelto de cierta manera bastante cómodo, pero la ansiedad derivada directamente del enorme deseo que estaba conteniendo, lo quería tanto, lo necesitaba como el mismo aire que le arrebata de sus pulmones con cada jadeo exhalado - Shi...Shin... ese sitio... no es... aah -quería regañarle por estar lamiendo semejante lugar, pero, la sensación de su húmeda y tibia lengua jugando con su sexo le obligo a callarse, llevando la diestra a los cabellos del chico, acariciando y jalando con suavidad mientras él seguía, era casi como un mudo ruego porque no se detuviera, aunque seguramente sus constantes gemidos le daban una pista más que clara al militar de cuanto lo estaba disfrutando - No puedo... no puedo creer que... te guste tanto... ese sabor... -su pecho subía y bajaba con velocidad, aun después de que Shin se separara mirándola con malicia, haciéndole recordar cómo había lamido sus propios dedos después de haber estado jugando con ella, recordarlo solo conseguía excitarla aún más, pensarse deseada por aquel a quien ella estaba deseando era el mejor afrodisiaco del mundo, y quizás, aun cuando se comportaba un tanto sumisa ante Shin, por esa ocasión estaba más que permitido - Claro que si... de verdad que lo deseo Shin - respondió sin titubear, ahora sujeta por el licántropo, sintiéndose como su alimento, como una presa a punto de ser devorada, solo que ella, lo estaba ansiando, pero lo siguiente que Shin dijo, hizo que su corazón latiera con fuerza, casi parecía que iba a salírsele del pecho en una mezcla increíble de ternura y cariño. Ella no era la única entregada en aquel acto, el mismo dejo entrever que no solo era deseo carnal lo que estaba sucediendo ahí, sino que también había cariño de por medio "Megumi... yo en verdad te quiero", una oración tan simple había conseguido que el brillo de puro deseo en los verdes ojos femeninos cambiara, dándole un toque de cariño tan profundo como el mar, expresándole de manera muda que ella también lo quería, a un grado que las palabras no bastaban, pero, antes de poder expresarse nuevamente Shin hablo, causándole algo de gracia, era él único que estaba en su mente en aquellos momentos, solo él y nadie más se había convertido en el objeto de su deseo y aun así, el chico le estaba dejando en claro que no mirara a nadie más, y que lo viera como hombre mientras su acto continuaba, claro que pensó en afirmar aquello, pero de nuevo el placer que Shin le estaba otorgando le había quitado el sentido del habla, solamente balbuceando de puro placer, aguardando que aquello que tanto había estado anhelando finalmente llegara, y tras unos cuantos roces más de sus húmedos sexos, gimió con fuerza, de manera ahogada ante el beso del lican en cuanto había ingresado en su interior, sintiéndose tan plena como nunca antes, devorando la cavidad bucal de Shin, y apretando el agarre que mantenía en sus manos. Estaba loca, pero solo por él - Yo debería arrestarte a ti... me tenías deseándote como loca... es malo, hacer que una dama suplique porque... tú... tu sabes -desvio la mirada un tanto apenada, decir la palabra "penetres" sonaba excelente en su mente, pero simplemente su boca no podía decirla, sin embargo, había algo mucho mas importante que necesitaba decirle a Shin, eso que él le impidio ante la sensacion tan placentera que le había otorgado, y que ahora, mientras estaban quietos acostumbrandose el uno al otro, era momento para expresar. Con cuidado, una de sus manos se había separado del agarre masculino, sin ni siquiera necesitara hacer fuerza, posiblemente Shin lo había aflojado cuando ingreso en ella, pero ahora no interesaba, porque, el pulgar de la misma acariciaba con cariño la mejilla del varón, sintiéndola tan tibia y un poco áspera, seguramente porque pronto debería de afeitarse, el solo pensar eso le trajo a su mente que ambos se conocían desde niños y aquello le hacía pensar en ¿Cómo habría sido todo, si jamás lo hubiera olvidado? ¿Acaso la Megumi que lo recordara, estaría en aquella situación con él? Si ella estaba tan alterada con la situación, no quería imaginar cómo se debería de estar sintiendo Shin quien si recordaba su pasado juntos, incluso llego a sopesar la idea de que se había equivocado en pedirle ser el consuelo sexual del otro, pero, tras retomar su mirada al dorado ajeno, notando un pequeño brillo en estos, algo dentro de sí, le hizo saber que no había sido un error, y que no existían lamentaciones - También te quiero... demasiado Shin -había demorado mucho en responderle, pero finalmente lo logro, robándole un cálido beso al varón antes de continuar - Y no seas tonto, claro que estoy pensando solo en ti -la mano aun sujeta por el posesivo agarre del lobo, entrelazo sus dedos con los de él, poco antes de morderse el labio inferior, había otra cosa que tocaba aclarar, y era la más penosa de todas - Respecto... al que solo sea tuya... Shin tu eres mi primera vez, y ahora la segunda, creo que eso deja en claro a quien le estoy perteneciendo justo ahora y también a quien estoy deseando con tanta locura -el rojo de su faz evidenciaba que estaba diciendo la verdad, su cadera moviéndose suavemente, buscando un mejor contacto le indicaba cuanto deseaba que siguiera con aquello, pero, si él tenía sus dudas ella también las había tenido y eran iguales a las del varón - Debería ser yo quien te diga que no se te ocurra pensar en otra mujer, mientras me tomas Shin... porque puede que te propusiera el apagarnos las ansias mutuamente pero, eso no significa que no quiera que me desees, porque si lo quiero, yo... yo quiero verte ansiándome, deseándome, jadeando por mí y que sea la única que despierte tu libido... sería malo saberte tan necesitado y que sea otra quien tengas en mente, por eso Shin... solo llámame a mí y piensa en mí, mientras estemos jugando, porque te puedo jurar, que eres el único hombre en mi mente y fantasías justo ahora - su mano libre paro en la nuca masculina, atrayéndolo a su faz, frotando sus narices mientras sus labios se rozaban una y otra vez - Y por eso Shin... muévete y no dejes de hacerlo, hasta que estemos satisfechos... si te cansas, puedo tomar tu lugar -bromeo un poco, sonriéndole con cariño antes de besarlo, aguardando el varón empezara aquel endemoniado vaivén que los llevaría a la gloria, llevando la mano que había estado libre momentos antes junto a su compañera, si Shin la quería tener apresada, se lo permitiría, le dejaría hacer lo que gustara con su cuerpo, porque él estaba jugando el papel del experimentado, de quien le instruiría en aquel mundo tan agradable donde nunca antes había estado y con el tiempo, ella misma aprendería como complacerle tal cual él lo estaba haciendo con ella.


La humedad de sus cuerpos al chocar producía un sonido tan libidinoso que su corazón palpitaba con más fuerza, sus pezones duros frotándose con el torso del varón le estaban haciendo sentir deseosa, sus muslos se rozaban una y otra vez con la cadera masculina, dejándole percibir el movimiento de la misma, su cuerpo inquieto buscaba seguirle el ritmo, mientras sus piernas terminaron por enroscarse en la cadera del varón, gimiendo su nombre sin parar, buscando su mirada con una necesidad tal que sentiría moriría si no le veía de nuevo.


- Esto... esto es... malo Shin... -jadeo con fuerza, apretando aún más el agarre de sus piernas, respirando erráticamente con sus labios entreabiertos, dejando salir aquellos dulces sonidos - No quiero... dejarte ir... no puedo... hacerlo - completo la frase, claramente refiriéndose al agarre de sus piernas en su cadera, buscando sentirle aún más adentro, más profundo, más unidos que nunca - Simplemente quiero... yo quiero... sentirme completamente llena de ti... eso es tan raro... ¿Ver... verdad? -sus labios se movían con necesidad sobre la piel contraria, marcándole cada que podía, una de sus manos había logrado sujetarse a la almohada, apretándola con fuerza mientras el acto mantenía su ritmo - Shin, Shin... Shin... yo... yo te quiero tanto... te... te necesito y deseo tanto... que no... no quiero parar... -completamente entregada al placer, solo se dedicaba a decir lo primero que le llegaba a la mente, aunque en su mayoría era el nombre del varón - Por... por eso... puedes... puedes hacer lo que... lo que gustes pero... no... no te detengas... por... por favor Shin solo... solo dame mucho... mucho mas de ti -seguramente luego el can le pasaría factura por todo lo que estaba diciendo, por actuar tan sumisa ante él, pero, sin importar nada, ni las burlas, la entrega ni el afecto escondido en aquel acto, ella estaba siendo honesta, por primera vez en toda su vida, no ocultaba absolutamente nada, no se comía las palabras por pena. Era tan curioso todo ese asunto, debía de entregarse completamente a su mejor amigo, para poder empezar a percatarse de sus propios deseos y sentimientos.

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.