Tres mejor que dos (Leah +18)

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Tres mejor que dos (Leah +18)

Mensaje por Trece & Hayden el Vie Jul 07, 2017 8:42 pm

Trece


 Un ligero tintineo suena al sacar las llaves del bolsillo. Con un suspiro, meto la llave en la ranura y abro la puerta del apartamento.
 Odio hacer la compra. Mucho. De esas cosas se encarga mi hermana. Si tengo que ir, prefiero que vayamos juntas. La cabeza me divaga con facilidad y suelo comprar más fideos precocinados y snacks que comida normal. Únicamente se cocinar un plato. Me sale genial, eso hay que admitirlo.
  Termino de abrir la puerta y saludo con alegría. Nadie contesta. Hayden debe seguir en el campus y Leah dormida o dando una vuelta.
 –Pues vaya… –murmuro dejando las bolsas en la cocina.
  Quiero sexo.
  Anoche volví tarde de trabajar. Muchas copas que servir en el pub. Mi hermana se encontraba durmiendo en nuestra cama. Estaba tan mona que no pude despertarla. Me tumbé a su lado y la observé hasta que yo también me dormí. Fue muy bonito.
  Lo malo es que no tuve mi ración de sexo y ahora estoy muy cachonda. Quizás debí ir a la universidad y visitar a Hayden antes de hacer la compra. Podríamos haberlo hecho en un baño o en clase y me encontraría mejor.
  Miro el reloj de la cocina. Aún queda media hora para que salga. Debo mantener la cabeza y el cuerpo ocupados. Pensar en otra cosa o iré puerta por puerta buscando alguna chica que seducir. En principio no me importaría pero me apetece hacerlo con mi hermana, solo con ella.
  Debo castigarla. La culpa de que esté así es suya.
  Guardo la compra en los estantes con calma, haciendo tiempo. Luego me voy a la habitación y me desnudo completamente. Saco un arnés de sujetador y varias cintas y me las pongo.
  Me quedan tan bien como a ella. Las cintas negras van en diagonal por todo mi cuerpo. Por la zona del ombligo se me cruzan dos que unen la parte de arriba con la de abajo. En las piernas también tengo alguna cinta que se desliza por el muslo pero donde más tengo es en el pecho y la espalda. Una gruesa cinta me rodea el cuello, llegando hasta los hombros, donde parten dos cintas más. Las de arriba van a la otra punta de mi cuerpo, a las costillas, pasando por la parte de arriba de mis pechos, mientras que las dos restantes bajan por el pequeño canalillo uniéndose a otras dos cintas horizontales que van por debajo de mis tetas, rodeándome el cuerpo.
  Es ropa de Hayden que compró hace 3 semanas y que solo ha usado ella. Se muere porque las tuviese puestas. Saco el móvil y lo primero que hago es ponerme en posiciones ardientes. Hago 3 fotos. Una mirando el espejo mientras me muerdo el índice, otra boca arriba tirada en cama y la última gateando. Se ve lo bien que me sienta la ropa interior. Con ellas va acompañada una sencilla pregunta. Para finalizar, grabo una nota de voz donde finjo gemidos durante varios segundos. Eso debería bastar.
  Me acuesto con una sonrisa y no pasan ni 20 segundos para recibir una respuesta. Simple y directa “Voy”.
  Dejo el móvil a un lado y cierro los ojos. Intento mantener la mente ocupada mientras espero. Sin embargo empiezo a pensar en los besos húmedos de mi hermana o en como su lengua puede recorrer mi piel haciendo que me estremezca. Conoce demasiado bien cada rincón de mi cuerpo.
 Muerdo el labio inferior y araño las sábanas. Maldita sea, necesito calmarme. Por desgracia lo que acabo de hacer me recuerda a las caras semi avergonzadas que pone.
  Grito de frustración, levantándome de un salto. No lo aguanto. La necesito. Necesito sus dedos, sus labios, su lengua y sus gemidos. Sé que está viniendo pero aún le faltan diez o quince minutos. Conozco la manera de calmar mis ansias un poco, y volverla aún más loca si me pilla. Nos pilla en realidad. Bueno… otro castigo por tardar en llegar.
  Entro en la habitación de Leah igual que un huracán. Ella está ahí, haciendo... algo. La verdad no me importa, tengo demasiadas ganas. La agarro por la muñeca izquierda y la atraigo hacia mi. Meto la lengua en su boca y la mano se adentra en su ropa, empujándola contra la pared, manteniendo el control sobre ella. Mis dedos acarician su vientre, subiendo hasta uno de sus senos. que magreo con fuerza.
  Al sacar la lengua de su boca, con un gemido, su saliva impregna mi boca. Lamo mis labios, satisfecha por su beso.
  –¿Qué te parece mi modelito? –pregunt con picardía, antes de tirar de su mano para que me siga–. Ven, vamos a mi habitación.
  Salimos de su cuarto en dirección al mío, pasando por la cocina y el salón. No obstante me detengo, doy la vuelta y la miro. Me acerco a su cuello y comienzo a devorarlo suavemente.
  –Hum... –susurro.
  Que tengamos que ir a mi habitación no significa que no podamos entretenernos por el camino.

©Faniahh/Lala


Hayden


  Mientras la profesora explica en la pizarra, mis compañeros y yo copiamos apuntes. Desgraciadamente esta semana no toca práctica. Me gusta más estar en el hospital, viendo operaciones y participando en ellas desde fuera que estar escribiendo y que me duela la mano. Como es el caso.
  Lo bueno es que era entretenida y había dormido bien. Trece respetó que me levantase temprano para ir a clase. Cosa rara en ella. Respetar algo digo. Tampoco hizo nada con Leah porque me despertarían los gemidos.
  En realidad creo que se tumbó a mi lado y se echó a dormir. Al despertarme se encontraba ahí, con el pelo tapando buena parte de su cara, una mano por debajo de la almohada y la otra extendida, delante de su boca medio entreabierta. Tan adorable <3. Siempre pienso que no puedo enamorarme más de ella hasta que se queda dormida de esa forma. Mi corazón dio un vuelco de 1000 grados al verla tan linda.
  Quise quedarme con ella toda la mañana peeero... maldita clase. Puede que deba hacer un plan romántico e irnos las dos solas a algún lugar un finde. Sin clase y sin trabajo. Solo nosotras besándonos en una cama y acariciando nuestros cuerpos desnudos. Las dos demostrando todo el amor que nos tenemos.
  Al llegar a casa debo buscar como sea un buen sitio.
  Mi móvil vibra. ¿Quién será?
  Meto la mano en el bolsillo y lo saco con cuidado de que no me vea la profesora para no interrumpir la clase. Aprovecho para fijarme que aún falta un poco para salir. Deslizo la pantalla y frunzo el ceño. Es trece. Seguro que serán quejas porque hoy la mandé a hacer la compra. Sonrío y los abro.
  La sonrisa desaparece al ver 3 fotos de ella y 1 pregunta: "¿Me dominas?". Exhalo con fuerza mientras el deseo arde en mi pecho. Relamo los labios y vuelvo a ver las fotos de nuevo.
  Lleva puesta la ropa interior que compré: arneses para el cuerpo. Le sientan de maravilla. Y en las posiciones de  las fotos... tumbada, de pie... consigue verse aún mejor y volverme loca. Lo peor es que hay una nota de voz y tengo un ligero presentimiento de que se puede tratar. Araño las páginas de la libreta y me levanto, no sin antes contestar "voy". No aguanto.
  Salgo de clase a toda prisa, sin que la profesora me diga nada. Es la universidad. Y me lié con ella hace unas semanas. Tampoco me importan los apuntes.
  Ahora solo tengo en mi cabeza hacer gemir a mi hermana y que se retuerza suplicando. Sabe que tengo las mismas ansias de sexo que ella. las mismas. Semanas pidiéndole que se pusiese eso y lo hace cuando no estoy. Es a posta. La odio. En este instante la odio. Voy hacer que gima como nunca y voy estar haciéndolo hasta que se duerma de cansancio. Y puede que luego continúe hasta que me aburra yo.

©Faniahh/Lala


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Re: Tres mejor que dos (Leah +18)

Mensaje por Leah el Dom Jul 23, 2017 12:10 am

- ¿Cuántos días habían transcurrido desde que había sido adquirida por estas dos? ¿Cuatro? ¿Cinco? ¿Ya sería una semana, quizá? Recuerdo haberme mantenido callada todo el camino hacia el nuevo lugar donde me hospedaría, agradecía inmensamente en mi interior el que las hermanas habían respetado de alguna manera mi silencio aquel día; me encontraba tan nerviosa en esos momentos que ninguna palabra había salido de mis labios por más que así lo quisiese. Les parecerá estúpido que me encuentre nerviosa habiendo atravesado por la misma situación tantas veces, incluso para mi lo es, pero por más que lo desee no puedo reprimir este sentimiento de incomodidad que me invade con tan sólo pensar en mis nuevas dueñas. No entiendo el porqué, ni siquiera me he dado el tiempo de conocerlas en profundidad. Es sólo que ser adquirida en una tienda de la misma manera en que se obtiene cualquier elemento que nos hace falta es humillante, demasiado humillante. Ya no recuerdo como se sentía el ser dueña de tu propia vida, sin tener que responder ante nadie cuando se te antojaba hacer o tal cosa; en estos momentos me pregunto si realmente alguna vez si pude haberla dirigido siquiera un poco. No recuerdo mucho de mi vida antes de haber sido aposentada en manos del mercado legal, si intentaba recordar algo sólo venían gritos en mi cabeza, gritos que pronunciaban mi nombre y la palabra demonio. Era por ello que intentaba no pensar en ello ¿porqué molestarme por algo que ni siquiera estaba segura de que haya sido real? Y si así lo fuera, aquellas voces no eran las únicas que me habían llamado así; no, muchas personas al rededor de mi vida me habían llamado de aquella maldita forma. Y entre tantas voces negativas, un día había encontrado una la cual al escucharla fue como música en mis oídos. Esa voz me había llamado su super heroína hace varios años atrás, cuando lo hizo inmediatamente mi corazón se había apropiado de aquellas palabras volviéndolas uno de sus más preciados tesoros ¿De quién se trataba tan importante voz? Tan sólo de un cachorro al cual le había puesto el apodo de Puppysung, un cachorro el cual extrañaba mucho en estos momentos ¿Podía un monstruo ser finalmente una heroína? En aquel entonces había decidido averiguarlo.-

¿Qué estarás haciendo ahora?- Esa simple pregunta había salido de mis labios, estos la pronunciaron con la esperanza de que al hacerlo obtendríamos respuesta; esta obviamente no se presentó. Aún con mi salario no me había permitido el tener un teléfono celular como para poder siquiera enviarle un mensaje de texto, y Yoosung... Bueno, no estaba tan segura si actualmente tenía uno. Me encontraba en mi nueva habitación, esta era un poco más amplia de la que tenía en el mercado; eso era bueno. Si, debería agradecer el tener un lugar en donde pasar la noche. Me encontraba buscando entre mis cosas una revista en especial acerca de maquillaje, el maquillaje había adquirido una parte esencial en mi vida, era muy feliz transformando a las personas y como estas quedaban felices respecto a mi trabajo. Pero por alguna razón no lograba encontrarla. Calma Leah, no debe estar tan lejos, anoche la estabas viendo después de todo. Anoche... ¡Claro! Observé en mi cama: nada, removí las almohadas, nada aún; abajo de esta... ¡Bingo! Una sonrisa se dibujó en mi semblante mientras extendía mi mano para alcanzar dicho objeto tan valioso para mi en esos momentos. Volviéndome a parar me dispuse a ojear, pero algo ocurrió. No estaba segura si fue la brusquedad con la que aquella mujer pelirroja me atrajo hacia si para besarme, o fue el susto al escucharla entrar por lo cual la revista había escapado de mis manos cayendo y posicionándose en el piso. Pero así era, ahora mis manos estaban vacías y mi boca se encontraba completamente ocupada. No era la primera vez que la fémina me besaba de aquella forma, de hecho, desde que nos conocimos su boca había recibido a la mía de una forma tan apasionada como en esos momentos; aún así no estaba segura de haberme acostumbrado a su ritmo en el pasar de este tiempo, igualmente había tratado de corresponder de la mejor manera que me era posible. Mis mejillas ardían, nunca me había sentido así antes ¿Se debía a que ella se trataba de una sucubo? Lo único que sabía es que no era la única que me sentía de esta manera, en estos días había visto varias chicas entrar y salir de aquella habitación perteneciente a las hermanas, incluso había tenido muy pequeñas charlas con algunas. Me estremezco de sólo sentir sus manos acariciando mi cuerpo y aprieto mis ojos con fuerza. Finalmente su lengua se ha apartado de la misma logrando que de mi boca salga un pequeño jadeo, sus besos cada vez parecían ser mejores; si, ya me estaba acostumbrando a estos. Mis mejillas continúan ardiendo mientras le dirijo la mirada, su mano ahora toma la mía mientras sonríe; por alguna razón también le dirijo una sonrisa, una sumamente avergonzada por la cual mi ojos se fijan en el suelo ¿Sonreía porque estaba feliz? Probablemente, la situación me parecía divertida para ser sincera; y a pesar de que los nervios continuaban allí, ahora era la mascota de aquella casa. Tiró de mi mano después de decir a donde nos dirigíamos, mi cuerpo temblaba ligeramente de las ansias que me producían las circunstancias. Fue entonces que nos habíamos detenido, la observé con una expresión interrogativa en mi rostro ¿Qué sucedía? Fue entonces que sus labios fueron directos a mi cuello- Ngh- Un pequeño gemido había salido de mis labios-¡Trece!- Pronuncié aquel nombre en medio de una gran sonrisa y una pequeña risa; recordaba aquellas condiciones de las que me habían advertido ambas al día siguiente de mi adquisición, sabía mi actual posición; aún así si esa era mi vida en esos momentos, nada iba a impedirme que también me divirtiese. Mis manos la habían rodeado en un abrazo mientras una de mis manos iba hacia su cabello, este era tan hermoso y olía tan bonito; acaricié ligeramente este para luego presionar la cabeza de la joven atrayendola así más hacia donde se había dirigido-

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Re: Tres mejor que dos (Leah +18)

Mensaje por Trece & Hayden el Jue Jul 27, 2017 6:15 pm

Trece


¿Ya? ¿Tan rápido empieza a gemir mi nombre? Si tan solo acabamos de empezar. ¿Qué iba ocurrir cuando llegase mi hermana y estuviese en el medio de las dos? Sintiendo cada beso, cada caricia, y el roce de nuestros cuerpos y nuestros pechos en los suyos y en su espalda. Pobre…
Lo va a pasar muy mal. Que divertido.
Llevo una mano a su cuello y lo atraigo más a mis labios, aunque ella me está agarrando por el pelo y empujando para que la lamiese más. Que juguetona que es. Y caliente. Tiene bastantes ganas. Mi beso la ha encendido.
Lamo y beso su cuello un rato más, saboreando su piel y termino soltando un gemido de satisfacción en su oído para tentarla más.
–No me has dicho nada de mi ropa –comento acariciando uno de mis senos con los dedos de forma pícara–. Bueno, ahora da igual.
En realidad me importa poco lo que opinase. Solo hago caso a la opinión de dos personas. Una soy yo. Y la otra es mi gemela. Al final del día es lo importa, y que nadie diga lo contrario. Como tú te sientas personalmente y junto a la persona que más amas del mundo es lo único importante. Que otra persona opine lo que le dé la gana. Yo voy seguir respirando, teniendo el amor de mi hermana, sexo salvaje con ella y más chicas, y seguiré siendo genial.
La agarro de los dedos y tiro de ella, llevándola a mi habitación.
Al llegar le doy la vuelta, colocándome en su espalda. Levanto la camiseta por delante y meto una mano dentro, yendo a masajear uno de sus senos y la mano derecha se inserta en sus pantalones yendo a su intimidad. Aún no está lista para hacerle lo que quiero así que por ahora solo la acaricio y le hago saber donde están mis dedos. Mi boca va a parar a la punta de su oreja, mordisqueándola suavemente. Como es más baja, esta postura es perfecta.
–Hoy vas a ser mi dulce esclava –susurro en su oído–. Atiende a todo lo que hago, siéntelo, porque en unos días tendrás examen y tendrás que replicarlo en mi o en Hayden.
Saco la mano del interior de su ropa y comienzo a desabrochar lentamente la parte de abajo. Con cuidado, se desliza hasta sus talones. Lo siguiente es su camiseta. Hago que levante los brazos y se la quito, quedándose completamente en lencería.
Mis manos acarician su vientre con delicadeza, subiendo paso a paso y yéndome a sus costados para terminar en su espalda y desabrochar su sujetador. Cae entre ella y yo y sonrío divertida.
Mis labios buscan los suyos y empezamos a besarnos de nuevo. Mi lengua se entrelaza con la suya y nuestras salivas se mezclan. Me gusta.
Lentamente, entre besos y caricias, vamos hasta la cama y las dos nos tumbamos en ella. Yo encima, por supuesto.
Mi mano agarra su cabello y tira de el. Tengo los ojos cerrados, dejando todo al tacto y a las sensaciones. Mi pecho sobre el suyo está caliente. Aunque el suyo sea un poco más pequeño que el mío, cabe perfectamente en mi mano y eso es estupendo. Estrujo el más cercano a mi otra mano y me aparto de sus labios, bajando por su pecho con la lengua. Paso mi nariz por el centro de sus tetas. Muerdo con cuidado el contorno de la derecha y poco a poco lo devoro entero, disfrutando y escuchando su respiración. Termino en su pezón, lamiéndolo y ensalivándolo por completo.
Me tomo mi tiempo, quiero jugar con ellos un rato antes de jugar con su intimidad.
Después de unos minutos, desciendo hasta su cadera. Agarro su ropa interior y se la quito con delicadeza, dejándola completamente desnuda. Esta linda, y sexy. Le doy varios besos húmedos entre sus piernas, lentos pero cortos, pues tengo pensado algo mejor.
Sonrío traviesa y levanto su pierna derecha. Muerdo uno de sus dedos a la vez que me abro de piernas y junto mi intimidad con la suya. Dejo escapar un pequeño gemido y empiezo a mover las caderas. Nuestras intimidades se rozan y junto ellas los gemidos y suspiros suenan por las paredes.

©Faniahh/Lala


Hayden


Tsk…
Malditos buses y maldito metro que tarda demasiado…
Tsk…
Estoy cabreada. Trece necesita mi amor y no estoy para dárselo. Lo peor es que seguro que es capaz de empezar ella sola, sabe que eso me gusta. Ver como se da placer ella misma es algo que me encanta. Seguro que cuando llegue ya está por el segundo.
Maldita sea.
No obstante, aún había algo peor. La nota de voz. Pienso hacerle tantas cosas a esa desgraciada que va necesitar ayuda para caminar de tanto que le temblarán las piernas. Sus malditos gemidos resuenan sin parar en mis oídos por los cascos. Estoy tan cachonda que es en lo único que pienso.
Quiero llegar cuanto antes.
El metro tarda unos dos minutos en aparecer y otros cinco en llegar a la estación en la que bajo. Se me hacen eternos y permanezco callada, escuchando música. Estoy muy ansiosa. No sé si alguien se estará fijando en mi, pero lo único que verá es una chica nerviosa, jugando con el móvil entre los dedos y con cara de malas pulgas por estar atrapada en el vagón.
Cuando el tren llega, salgo corriendo en dirección a mi casa. Solo son unos minutos caminando pero cuanto antes llegue, antes calmaré mis deseos y los de mi hermana. Admito que se me pasó por la cabeza calmarme un poco liándome con una chica en el metro, pero al pensarlo un poco mejor, me quedaría peor. A medias y con mas ganas. Y no sería lo mismo que con Trece.
Subo las escaleras de dos en dos, imaginándome que Trece estará o en la habitación o esperándome en la puerta. Respiro hondo, un pelín cansada por venir corriendo y me detengo en la puerta de mi piso cogiendo una gran bocanada de aire.
Al fin estoy aquí. Ahora a hacerle cosas a mi hermana y compartir los gemidos, la saliva y los orgasmos.

©Faniahh/Lala

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Re: Tres mejor que dos (Leah +18)

Mensaje por Leah el Miér Sep 20, 2017 10:39 pm

- Su boca continuaba en mi cuello, se tomaba su tiempo y yo se lo permitía, era por ello que mis manos la habían dirigido con más fuerza hacia esa zona. Tenía el cuello sensible, prácticamente todo mi cuerpo lo era, fue por ello que este reaccionaba de tal manera a una acción semejante que para muchos significaría realmente nada. Estaba segura que ella ya lo había descubierto ¿cómo no hacerlo? Aunque lo negase, era consciente de que era alguien sumamente expresiva y gesticular. Mi piel se eriza cuando escucho su gemido a tan poca distancia, era una idiota ¿cómo era capaz de hacer tal cosa? Nunca antes había tratado como una sucubo ¿acaso todas eran así? Me alteré un instante al oír el tono de su voz, razón por la cual finalmente me había detenido a observarla fijamente ¿Había estado llevando eso todo este tiempo? Mis mejillas ardieron, su cuerpo era hermoso, casi me hacía sentir un poco con respecto al mío, algo avergonzada, toda esta maldita situación era sumamente vergonzosa.- Lo siento- mis labios murmuraron esas palabras realmente apenada, ella tenía razón ¿qué sentido tenía que lo dijese ahora? Aun así quise decírselo, pues era cierto, se veía hermosa; pero fui interrumpida para luego ser jalada de mi mano, sabía a donde íbamos, pero nunca estaba segura de lo que podría llegar a ocurrir allí dentro; ninguna de las chicas que ha ingresado a esa habitación pudo imaginarse lo que se le esperaba.-

- Nos incorporamos rápidamente en el lugar, ella se colocó detrás mío, pareciera que el ardor en mi rostro no podía aumentar más pero estaba totalmente equivocada. Ese ardor continuaba allí y ahora iría expandiéndose al rededor de mi cuerpo, más precisamente a donde la pelirroja se aventuraba a acariciar. A pesar de que mi tez era morena, lo cierto era que tenía una piel sensible, razón por la cual el rojo en mi semblante se llegaba a notar con facilidad ¿Dónde más terminaría marcada después de hoy? Suelto otro pequeño gemido cuando la sucubo muerde mi oreja, ante ello no pude reprimirlo más a pesar de que lo estaba intentando. Sus palabras hicieron que me estremeciese, mis ojos se habían abierto por la sorpresa ¿Ya había llegado tal petición?
Las hermanas me habían advertido esta, realmente esperaba que estuviesen bromeando, mi timidez rogaba a que fuese así, pero la orden había sido dada.- Si, ama - Ahora debía dirigirme hacía de ella de tal manera, vaya situación en la que me había metido. Sus manos se movieron rápidamente, sin darme cuenta mis pantalones habían descendido hasta llegar prácticamente al suelo; sabía que estos días me harían cambiar de vestimenta, lo habían mencionado ya en el día de mi adquisición. Levanto sin reponer mis brazos para quitarme mi prenda superior, trago saliva mientras siento como desprende mi sujetador. Encontrándome así ante ella parecía irreal, parecía que tan sólo ayer la observaba a lo lejos en el trabajo, preguntándome que tipo de persona sería, que gustos tendría, incluso recuerdo haberla escuchado hablar con su hermana de que necesitaba otra chica más en su cama en esos días; nunca hubiese esperado que yo terminaría siendo una de esas chicas. Nuestras bocas vuelven a juntarse, nuestras lenguas juguetean entre ellas como si sus vidas dependiesen de ello. Nuevamente esa sensación embriagadora ¿cómo lo hacía? ¿cómo podría mantenerle el ritmo? ¿como mierda había llegado a estar en semejante posición? Dirigiéndonos hacia la cama me dejo caer sobre esta, al tenerla sobre mi no puedo parar de observarla para aun así continuar con el beso; sus pechos eran enormes, seguramente más del doble que los míos ¿realmente podría estar atenta de recordar todo lo que estaba haciendo? Ha dejado mi boca liberada pero ahora uno de mis senos era su prisionero, mordía mis labios tratando de contener el placer que comenzaba a invadirme sintiendo como su lengua recorre mi cuello hasta llegar a mi otro pecho. Finalmente no pude más y continué produciendo los gemidos que lograban escapar de mis labios, esto era increíble, se sentía demasiado bien ¿podría hacerla sentir de la misma manera? La observo mientras continua realizando tales cosas, se ve tan inmersa en su trabajo, se estaba divirtiendo. Su boca deja finalmente mis pechos y va descendiendo para dejarme besos por el camino, cierro mis ojos ante esto, sintiéndolos mejor. De repente siento como una de mis piernas es levantada, ya les dije, soy demasiado expresiva, así que no pude contener una expresión un poco nerviosa y hasta asustada al notar aquello. Mi mente se nubla de repente al sentir nuestras intimidades unidas, ya no intento reprimir mis gemidos, estos salen sin problema alguno, admirando a las persona que tenía junto a mi y estaba haciendo que mi pecho se agitase como loco-

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Re: Tres mejor que dos (Leah +18)

Mensaje por Trece & Hayden el Sáb Sep 23, 2017 4:34 pm

Trece


Esa expresión avergonzada. Ese tono rojizo en su cara es de lo más bonito. Es tan nueva e inocente… Lo que le voy hacer y enseñar….
Corrijo, lo que le vamos hacer mi hermana y yo.
Cuando mi intimidad toca la suya, me mira, asustada y nerviosa. ¿Acaso no sabía lo que iba ocurrir? Tan mona e inocente.
Sus gemidos son música para mis oídos. Me muevo lentamente, variando de arriba abajo, derecha a izquierda y en círculos. Nuestros clítoris se tocan, rozándose con sensualidad. Ella gime más y no hago otra cosa más que sonreír.
Solo es el principio. ¿Cuánto llevamos? ¿10 minutos? Y ya está ansiosa, respirando y gimiendo entrecortadamente. Si fuese con mi hermana o una chica más experimentada, aún nos estaríamos besando con ganas, desnudas y frotando nuestros cuerpos el uno con el otro.
Mientras utilizo mis caderas, acaricio su vientre con mis dedos, subiendo lentamente entre sus senos para terminar acariciando sus labios con el índice. Lo introduzco en su boca y hago que lo lama.
Mi otra mano acaricia su muslo. Lo araño, divertido. Mis labios se deslizan por su piel y llego hasta los dedos de su pié, que mordí una vez. Sería la primera vez así que con una mordida leve es más que suficiente. Los dedos del pié son una zona sensible y con esto ya tendría suficiente.
Saco el dedo de su boca y me lo llevo a la mia, lamiendo la saliva que ha dejado con picardía.
Continuo moviendo mis caderas un rato más hasta que pienso que es hora de cambiar. Me acerco a sus labios y la beso con ganas, luchando lengua contra lengua.
Agarro su cuerpo, haciendo que se dé la vuelta, poniéndola boca abajo. Su cara y su pecho toca la cama pero su culo está levantado gracia a que solo sostiene esa parte por sus rodillas. No está nada mal la forma que tienen sus nalgas.
Abro la mano y suelto un fuerte azote. Acto seguido introduzco el índice en su interior y comienzo a acariciarla por dentro. Mis dientes van a su cadera, mordisqueando su pelvis y lamiéndola de vez en cuando. Tiene buen sabor.
Dentro de ella mis dedos consiguen que disfrute y suelte más gemidos. Me encanta ver a las chicas en ese estado, justo cuando tengo los dedos dentro de ella.
Estoy tan concentrada en hacerla disfrutar que no me doy cuenta de la sombra que tengo a mi espalda. Mi hermana ha llegado.

©️Faniahh/Lala


Hayden


Abro la puerta, ilusionada y excitada por hacerle cosas a mi hermana. ¿Qué es lo que me encuentro? Que ella ya se está divirtiendo con nuestra esclava, Leah. Si estuviese sola, dándose placer, me pondría más cachonda aún. ¿Pero con otra chica cuando dijo que quería que la dominase yo?
Me enfadé, y bastante. La ira recorre mi cuerpo y dudo entre agarrar por el cuello a Leah y sacarla de casa a patadas o estrangular a Trece.
Mi hermana me sonríe pero yo le dirijo una mirada asesina con la que parece comprender que no estoy satisfecha con lo que ven mis ojos.
Trece saca los dedos del interior de Leah y se me acerca, más seria que antes. Intenta abrazarme y besarme, como hacemos siempre que nos vemos. Sin embargo me escabullo de ella haciéndole un quiebro y yendo al armario. Eso también lo hacemos siempre si una de las dos está enojada con la otra.
–Oye… –susurra.
La agarro por los hombros y la echo sobre la cama, poniéndome encima y sujetándola con fuerza.
–¿Qué?–pregunto con un tono seco.
–Perdona… no pensé en nada. Estaba demasiado caliente y…
–¿Si?–le corto antes de que siga. –Evidentemente me molesta, trece. Me enviaste un mensaje diciendo que querías que te dominase. Yo, solo yo, nadie más… Me cabrea.
Nuestros ojos se cruzan, yo la miro dolida y ella me mira como si acabase de cometer una de las mayores locuras.
–Lo siento mucho–dice con los ojos tristes.
Dejo escapar un suspiro. La fuerza que ejercía sobre sus hombros desaparece y me abrazo a ella muy fuerte.
–Para que te perdone, no podrás acostarte con más chicas ni hacerles nada sin mi permiso previo, durante 6 meses ¿Queda claro?–.
Asiente decidida.
Nuestros labios se acercan y nos besamos. Nuestras lenguas se tocan y nos fundimos en uno, mientras nuestras manos acarician la espalda de la otra y pegamos más nuestros cuerpos. El beso está carente de intenciones sexuales. Más que nada era nuestro saludo de amor que nadie puede superar. A pesar de que nos acostemos con más personas, ninguna chica podrá llegar a tener esto, este tipo de beso tan especial, único entre las dos.
Una parte de mi entiende que haya empezado con Leah. La parte súcubo. Sé de primera mano lo difícil que es mantener las ganas a veces… Recuerdo una vez que asalté a mi profesora en clase porque tenía ganas. Ese día no tuvimos clase.
Transcurren varios minutos cuando me aparto de ella para quitarme la camisa y el resto de ropa que llevo. La maldita tiene una buena lencería puesta.
Una vez desnuda, me acerco y nuestras lenguas se encuentran sin que peguemos nuestros labios. Yo echo mano a uno de sus pechos y ella a una de mis nalgas. Aunque somos exactamente iguales, ella tiene mejores tetas que yo, pero yo mejor culo que ella. Al menos eso es lo que siempre nos dicen.
La beso así a propósito. Quiero enseñarle a Leah varias cosas, y que vea como la saliva pasa de mi lengua a la suya y viceversa es una buena lección. Quiero que entienda, que ella jamás será besada de forma tan especial como trece me besa a mi. Mejor que lo entienda ahora antes de que se ponga pesada en un futuro.
Me aparto con suavidad de mi hermana y me deslizo hasta Leah. La pongo debajo de mi y comienzo a besarla, dejando que mi lengua haga su trabajo.
Mi hermana no puede participar debido a que no le he dado permiso así que se pone a nuestro lado, llevando su mano a su entrepierna, tocándose delante de nosotras.
Tsk…
Agarro la mano de Leah y la llevo a la intimidad de mi hermana, obligándola a que sus dedos empiecen a darle placer.
–Veamos que te ha enseñado mi hermana–susurro a su oído antes de morderle el lóbulo y lamerselo–Te aviso de que ahora seremos dos profesoras en vez de una–.
Sin previo aviso, con la mano libre, introduzco dos dedos dentro de ella y la masturbo más rápido de lo que hacía mi hermana.

©️Faniahh/Lala

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