El Camino… Del Pollito [Priv. Subaru]

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El Camino… Del Pollito [Priv. Subaru]

Mensaje por Izumi el Mar Jun 13, 2017 2:56 am

El tic-tac del reloj de muñeca de Izumi estaba sonando más fuerte de lo normal a su parecer, su corazón latía como si corriera una maratón, y sus pies no dejaban de moverse, transitando por aquel parque sumido en tinieblas a tamañas horas de la noche, porque, no es como si a las 23:00, el sol se mostrara radiante, sin embargo, el motivo de que Izumi se encontrara en ese sitio era por una especie de promesa, sobre devolver cierta cosa, a cierta persona, sin embargo, ahora seguro piensas que la joven de cabellos naranja debería de estar demente para acudir a esa cita, sabiendo el peligro al que podría enfrentarse, pero, ella tenía sus propios motivos, mismos que declinaban en cierto animal de plumaje claro, y mente tan perversa que el mismo Lucifer estaría orgulloso. Obviamente estoy hablando de su pollo guardián, el adorablemente mortal Charles, quien debería de estar durmiendo cómodamente, porque un pollo despierto tan tarde es igual de atípico, que ver un avestruz volando.


-Bien... creo que pude escaparme de él -suspiro aliviada, estando con su espalda posada contra el tronco de una árbol, mientras esperaba que el vampiro de claros cabellos hiciera acto de presencia, pero, con lo que Izumi jamás conto fue que, cuando apenas el chico estuvo en su presencia, el sonido de miles de pasos acelerados, como si fuese una estampida, hiciera eco en aquellas calles, debiendo arrojarse sobre Subaru, gritando un conciso "Cuidado", al tiempo que sobre sus cabezas pasaba un avestruz saltando, misma sobre la cual iba montado nada más y nada menos que su tan amado Charles -¿Charles? -soltó aun sin poder creerlo del todo, en especial cuando el pollo salto de su "caballo", con la intensión de aterrizar sobre la cara del muchacho bajo el cuerpo de Izumi, quien fue más rápida, y sin siquiera moverse de su posición, atrapo al pollo entre sus manos, viéndolo retorcerse con claras intenciones de irse contra el vampiro -En serio... no comprendo... ¿Qué cosa... exactamente, hiciste? -negó abrazándolo para calmarle, mirando al vampiro recostado bajo su cuerpo -De verdad... cuando salí, estaba dormido, no comprendo cómo es que consiguió seguirme, o peor aún... como termino montado en una avestruz mientras dirigía una estampida de ellas... -la joven mecánica no pudo evitar suspirar, centrando su vista en Charles, conforme se levantaba del cuerpo ajeno -Te castigare cuando regresemos, ahora... -de entre su bolsillo, saco el audífono, ahora reparado, perteneciente al Hayashi -Está completamente reparado, como te lo prometí, y Charles ahora entiende que no debe ser tan agresivo contigo ¿Verdad? -miro al pollo, quien fingía estar dormido, para no tener que asentir a las palabras de su ama -Es todo... le quitare el chocolate y las revistas de la pollita mes -intentando ocultar su fastidio, su mirada fue a parar en la del vampiro, sopesando que podría hacer ahora, porque, con tanto escándalo, realmente no quería irse a su hogar todavía -Oye, chico vampiro ¿Quieres ir a dar un paseo? Realmente irme justo ahora sería desperdiciar una salida y... mientras más rápido consigamos una coartada, más rápido nos olvidaremos de las avestruces -el sonido de la alarma de un automóvil cercano, para luego oír el maldecir de su dueño, fue suficiente para que la menor tomara con una de sus manos al vampiro, emprendiendo la huida, mientras que con la otra, mantenía sujeta a su peculiar mascota, sin saber, a donde exactamente podrían ir esa noche.


*Atuendo

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Extra: Las Aventuras de Charles

Mientras su dueña, se encontraba terminando de alistarse para salir, el pequeño pollo se había dedicado a dormir, pero, lo Izumi jamás espero, era que terminara por despertar ante el sonido de la puerta cerrándose, para luego ver a su amada dueña marcharse sin tenerle a él, su escolta personal. Claro que, Charles no iba a dejarle marchar así como si nada, por ello, no demoro en buscar una forma de salir, siendo lo único que consiguió, escalar la chimenea de la casa internamente, para acabar en el techo, deslizándose por el tejado y luego, tras olfatear el rastro del aroma natural ajeno, empezar con su pequeña búsqueda.

El problema fue que, tras mucho andar, sus patitas no habían podido terminar de acortar la distancia que les separaba, por ello, una idea llego a mente, se subiría a un automóvil y de esa manera, lograría llegar con su ama. Así fue como Charles, sentado en la acera, aguardaba que un vehículo pasara por la zona, pero lo único que llego a él, fue un cartel sobre una granja de avestruces cercana, solo entonces, supuso que como las patas de esos animales eran más largas podrían llevarle rápidamente con Izumi, además la supuesta granja no estaba muy lejos.

A paso lento -o más bien rápido para un pollo - encontró la locación, que más que ser una granja, parecía una colina cercada, repleta de aquellas aves, de imponente tamaño par aun ser como él, pero no para su pequeña mente y corazón.


- ¡Despierten! ¡Despierten les digo! -su fuerte piar alerto a las aves, quienes solo lo vieron caminar por encima de la cerca, con bastante atención, después de todo, no era común que un pollito -o cualquier animal de su tamaño -les hablara de aquella manera tan petulante - Necesito que me lleven con mi ama, y seguramente ustedes quieren libertad ¿No es así? Entonces, les propongo un trato -tras notar como había captado la atención de aquellas aves, el pequeño pollito sonrió con prepotencia, imaginando a quien fuese que se llevó a su ama siendo aplastado por sus patitas y a una Izumi mimándolo tras haber sido rescatada - Les concederé su libertad, si a cambio me llevan al sitio que necesito ir, lo más rápido que puedan, para salvar a quien necesita mi protección -luego de que su trato fuera concretado, con toda la habilidad de su pico, consiguió destrabar el seguro de la puerta, liberando a su pequeño ejército, montando en el lomo de la líder quien a toda velocidad empezó a correr, siguiendo las instrucciones que Charles le había dado. Pero, lo que el pobre pollito no pudo tolerar, fue ver a su ama sentada sobre el cuerpo de ese maldito vampiro al que tanto odiaba, y al que pensó, había apartado de la vida de la pelinaranja, sin embargo, debía admitir que era un digno adversario, porque hasta el momento, nadie había conseguido apartarle de Izumi durante tantos minutos, por ello, agradeciendo el aventón, se lanzó en picada, dispuesto a mancillar aquel rostro de malnacido -según Charles - siendo detenido por su ama, sin terminar de comprender, porque su Izumi, sentía simpatía por el albino, pero sin importar nada, mientras él estuviera ahí, el tal Subaru, debería de cuidar todo lo que hiciera, o se las cobraría caro, aun, cuando sus hazañas le habían costado su chocolate y revista de pollitas, el precio de su heroísmo había sido caro y marco una grieta en el alma del pollito, quien solo lo supero al saber que el sacrificio es el plato de cada día, en el camino de un héroe como lo era él.

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Re: El Camino… Del Pollito [Priv. Subaru]

Mensaje por Subaru Hayashi el Vie Ago 18, 2017 10:05 pm

El albino estaba más que seguro de que su presencia no le era agradable a todo el mundo y, en realidad, eso no le importaba demasiado. No vivía para que los demás estuvieran felices con él y poco le valía la impresión que causaba a sus ojos; aún con todo, jamás esperó que de buenas a primeras terminaría ganándose el profundo desprecio de aquella bola de plumas rabiosa. no tenía idea de qué había hecho para que el pajarraco le detestara al grado en que, luego de un par de encuentros casuales con su propietaria, acabara destrozando de tal modo sus auriculares favoritos, mismos que la alegre mecánica había insistido en reparar sin inconveniente alguno. Así pues, aquella noche había abandonado la mansión de su hermana para recorrer la ciudad hasta el punto acordado en la ultima ocasión se reuniría con Izumi; llevaba las manos en los bolsillos, con la mochila al hombro y miraba al cielo cada tanto, pues prefería esa vista antes que la de la ciudad: al ser de noche, muchos de los establecimientos seguían abiertos para los seres nocturnos, pero no por ello era había ignorarse que casi todos los letreros que aún resplandecían eran de bares, clubs nocturnos, licorerías y discotecas. Suspiro aburrido, mirando los dígitos que señalaban la hora en su celular y chasqueando la lengua al comprobar que tendría que apresurarse un poco si no quería estar retrasado. Cierta parte en su interior no negaría que más que la preocupación de ser impuntual, no confiaba en que una humana pudiera estar completamente segura a aquellas horas de la noche encontrándose sola.


Apresuró los pasos un poco, no le apetecía trotar o correr pero caminar con toda la calma del mundo tampoco era una opción en el momento. No fue necesario tomar demasiada velocidad, después de todo, sus ojos ya distinguían a lo lejos la figura femenina de anaranjados cabellos -¡Hey!- se anunció con esa exclamación mientras elevaba la diestra y la sacudía sobre su cabeza, esperando que la joven alcanzara a verlo ya desde donde se encontraba, a unos quince metros -Siento la demora, me distraje- fue todo lo que dijo por excusa ante su leve retardo, aunque no pudo evitar sentir una ligera punzada de culpa al percibir sin demasiado esfuerzo que el pulso de Izumi era acelerado y que en la parte inferior de su mandíbula un breve destello sobre la piel indicaba rastros de sudor. Ella si que debía haber corrido hasta ahí. Estuvo por decir algo respecto a ello cuando el empujón femenino lo tomó por sorpresa, quedando tendido en el suelo bajo el peso contrario y con un notorio rojo manzana tiñendo sus pálidas mejillas en cuestión de segundos ¿Qué carajo sucedía? Permaneció inmóvil tal cual lo hubiera hecho si fuera una estatua de cera, intentando apartar su rostro en la medida de lo posible del ajeno y procurando que el contacto entre ambos cuerpos no sacara a la luz su lado más penoso, cosa en la que estaba fracasando totalmente, pues enrojecía más a cada segundo y comenzaba a temblar un poco. Sin embargo, aquello fue breve: cuando el vampiro notó que el motivo de lo anterior era el asombroso acontecimiento relacionado con avestruces y aquel pollo maníaco al que empezaba a temer, estuvo casi aliviado de no terminar como una alfombra emplumada y ademas con la cara agujerada por el amenazador Charles. Pasó saliva al tiempo que también se ponía de pie, intentando por todos los medios posibles que su rubor pasara desapercibido y llegando a cubrirse aun más con el fleco, sacudiéndose la ropa procurando aparentar que le restaba importancia al asunto.


Sus ojos se posaron alternadamente entre la chica y su redondo amigo, que parecía disfrutar hacerse el dormido mientras la dueña le entregaba sus audífonos en perfecto estado, como si acabara de comprarlos -Gracias... en realidad yo..- se distrajo de lo que planeaba decir al escuchar la sentencia de la menor sobre su pollo guardían -Resvis... ¿Que?- exclamó aquello confundido y poniendo una expresión de confusión -¡¿Se supone que de verdad venden revistas con pollitas?! ¡Y tu se las compras a este chiflado monta avestruces! - a aquello no podía dar crédito. Sabía que había revistas de mujeres bellas, con orejas de animales o lindas ropas... no es que él poseyera de aquellas revistas, es que una vez había pillado al demonio de la mansión escondiendo una caja de ellas en el ático de la morada y por curiosidad había visto de que se trataba... pero, volviendo al caso, no podía imaginar que  clase de revista publicaría fotos de gallinas haciendo poses o quien sabe que diables -En serio... me sorprende hasta donde llega la locura en esta isla- terminó por suspirar, al menos creyendo que con el pollo fingiendo un coma (?) no tendría que preocuparse de regenerar cicatrices por un rato. Quizás la idea femenina respecto a pasar el tiempo en una breve salida no era del todo mala, ella tampoco resultaba desagradable al punto en que quisiera mantenerla lejos así que ¿Por qué no? -Como sea..- su costumbre de parecer desinteresado salió a la luz -oscuridad del parque en realidad- mientras el de orbes rojizos se encogía de hombros -No es que tenga nada mejor que hacer.. asi que sí, mejor aprovecho que vine hasta acá por algo más entretenido que ver correr a unas aves gigantes y... ¿Pero que?-  había interrumpido su argumento al notar que algo líquido le mojaba la espalda baja. Por puro instinto se llevó la mano al lugar afectado y se descubrió los dedos llenos de una sustancia azul semi-transparente y algo brillante -¿Que se supone que... es esto?- se quitó la mochila de la espalda y la revisó, en un intento por descubrir si aquel líquido pegajoso caía del cielo o de algún árbol, aunque todo lo que analizó fue que la mochil.a estaba seca de la parte superior y que la sustancia en si goteaba por debajo de la misma, lo cual significaba que estaba dentro y... -Ah... maldición- gruñó comenzando a enfadarse cuando abrió la cremallera para revisar el interior y notar un frasco roto, con algo del liquido de antes aún dentro y todo el interior inundado de esa cosa -¡No puede ser en serio! ¡AAAHH! voy a matarlo cuando vuelva a casa y...- apenas había vuelto a cerrar la mochila, con la diestra llena de esa cosa cuando la alarma del automóvil comenzó a sonar demasiado cerca de donde él y la humana se encontraban en el momento -¡No, no! ¡No toques es...- tampoco tuvo tiempo de prevenir a la chica cuando le sujetó la mano y emprendió la frenética huida con tal de que no los inculparan por el accidente de la estampida. Subaru tuvo la impresión de que se ponía más pálido que antes cuando su mano percibió un repentino endurecimiento y calidez, pero no podía explicar nada en medio de su presurosa carrera, tendría que esperar que las fuerzas se le terminaran a la chica o que se alejaran lo suficiente.


Al estar al menos a tres calles de distancia, en una parte donde el conjunto de arboles del parque estaba a un lado de una luminosa plaza comercial, el Hayashi frenó en seco y con ello obligó a su compañera a que lo hiciera también -¡No tenemos que alejarnos tanto! Creo que el auto ya se quedó lo suficientemente atrás como para que nosotros nos involucr... ehmm...- se estaba sonrojando de nuevo, aunque esta vez la intensidad no era tan extrema -Izumi, ya puedes soltarme. Te digo que no tenemos que seguir huyendo- afirmó mientras intentaba apartar la mano solo para descubrir con horror que en lugar de ello movía también la mano femenina -No ¿Que? Suelta..- sacudió la mano y aun así esta seguía firmemente agarrada a la de la joven, a quien el vampiró observó comenzando a ponerse más rojo -¡No pienses cosas! Estoy intentando soltarte, en serio- sacudió el brazo y con ello provocó un leve zarandeo en la chica, aunque nada dio resultado en cuanto a separar sus manos unidas -Ay no...- con la mano libre tocó su espalda baja y descubrió que la mochila había terminado por pegarse a su ropa -¡Es una especie de pegamento! Yo no tenía el frasco en la mochila y... ¡Ese estúpido demonio tiene la culpa!- el mayor estaba seguro de que el pet de su gemela era el único de la mansión que encontraría divertido el dejarle un frasco abierto de aquella cosa en la mochila -Tenemos que buscar un lavabo o algo.. para ver si el agua lo quita- sugirió finalmente, porque había dos desventajas grandes de tener su mano unida a la de Izumi: la primera, no estaba seguro de poder ocultar sus sonrojos con demasiada facilidad ni tanta frecuencia. La segunda y más importante de todas: la bola iracunda de plumas en ese momento dejaba de hacerse el dormido y le observaba con una mirada que indicaba odio puro. Sería una noche larga.


Hablo / Pienso / escribo
Tsk.. voy a romperte!!

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