Entregame El Pastel Y Nadie Saldra Herido [Priv. Quillan]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Entregame El Pastel Y Nadie Saldra Herido [Priv. Quillan]

Mensaje por Darlene el Sáb Jun 03, 2017 8:30 am

Martes 10:55 de la mañana, un horario perfecto para estar frente a Mon Petit Paradis, o eso es lo que Darlene estaba pensado, después de todo, si bien el local abría a las 11:00 horas, el aroma de la masa recién salida del horno y la dulce crema que ingresaba a tan delicioso postre bastaban para ponerle completamente feliz, imaginando como cada pequeño y gran bocado seguramente sabría a gloria, pero, no negaría que había un problema en todo aquello… aquel hombre de rubios cabellos a quien hacia algo de tiempo conocía, o mejor dicho, le había conocido el mismo día que ese café abrió, volviéndose una cliente frecuente de establecimiento, y es que King –como la joven le solía llamar –resultaba ser el dueño del sitio, pero, eso no era todo, más bien, las cosas entre ambos se habían vuelto extrañas luego de que un día en que el dinero se le había salido del bolsillo, y no le quedó más remedio que ofrecerse a lavar trastes, o hacer lo que el dueño considerara adecuado para ella, pero nunca creyó, que el “Lo que considere sea necesario para pagarle la comida”, terminara por convertirse en una especie de desfile de cosplay, pero, para bien o mal, la joven de claros cabello no se había negado, primero estaba el resarcimiento y después su pudor, aunque… si era sincera, nunca le molesto portar ropas como el uniforme del café, más bien, amaba las pequeñas orejas gatunas que le habían prestado, la sensación de aquella suave tela sobre la piel, y el hecho de que todo en conjunto, al menos para ella quien no trabaja ahí, resultaban ser un divertido disfraz.

Aunque, todo eso era tiempo pasado, y ahora, lo único que esperaba era que las puertas se abrieran al horario estipulado, para ser la primera clienta, y también, quien tuviera aquellos postres recién salidos del horno, o en su defecto, del refrigerador. Su reloj de muñeca le indicaba el poco tiempo que restaba antes de que abrieran, viendo la puerta principal abrirse al cabo de algunos segundos, ingresando al instante solo para notar aquella melena de claro color moverse por el lugar.


-King –lo saludo, sentándose en una de las mesas del sitio, estirando sus brazos poco antes de ver el menú posado en la mesa, era como si ya supieran que estaría en ese lugar a primera hora de la mañana -King, hoy no veré el menú, sorpréndeme con algo bueno –se lo pidió medio recostándose en la mesa, no por sueño, más bien era una mezcla de pereza con deseos de guardar energías para degustar con el mayor de los placeres su comida, aunque nunca se sabía si es que todo terminaría en un pago y adiós, o si las cosas podrían llegar a complicarse un poco más.

Volver arriba Ir abajo

Re: Entregame El Pastel Y Nadie Saldra Herido [Priv. Quillan]

Mensaje por Quillan el Lun Jun 19, 2017 3:45 pm

Lunes 11:49 pm, clima: templado, despejado: el mejor momento para pensar en recetas para el pastel del día y arruinar unas cuantas muestras o eso llegó a creer él. Había pasado un día de locura comprando ingredientes para toda la semana, ya que apenas acababa de abrir el local ningún proveedor se fiaba que el llevarle productos frescos fuera viable así que a él le tocaba ir y venir con todos los alimentos. Lo bueno en todo eso era que se estaba haciendo de clientes aunque fueran pocos eran constantes y esos mismos a veces traían invitados ¿Quién hubiera dicho que en esa época tendrían gustos parecidos a los suyos?  Bueno no era que se creyera con mal gusto, pero el vestir a chicas en adorables vestidos cortos y ligueros a juego era casi como un fetiche que le estaba compartiendo al mundo y este lo recibía con gusto. Tampoco debía olvidar que ya habían empezado a preguntar por “reservaciones” para eventos aunque tuvo que ser bastante firme y severo al aclarar que sus –pocas- empleadas solo eran meseras y no las prestaría ni mucho menos las dejaría hacer otra cosa que no fuera ‘atender a los clientes’ pues no faltaban los pervertidos exagerados que creían que el establecimiento podría darles prostitutas ocasionales… la mera idea le daba asco pero no por ello perdería a esos clientes así que lo dejo como un “consiga a sus acompañantes de esa noche y le rentare el lugar como si fuera un servicio normal” –era algo permisivo pero tampoco trataría a sus empleadas como desechables- .

El asunto le tenía dando vueltas desde la tarde hasta entrada la noche pero como era su costumbre no lo dejaría estar así y se puso entonces a escribir recetas para un pastel para “eventos especiales” desde pasteles húmedos con frutos secos hasta pasteles secos con montones de frutas encima; lo horneó todo desde lo que creyó simple hasta lo más complejo –aunque  todo en cantidades miniatura como algún cup cake solo para degustación- , galletas y pasteles además de las galletas para el almuerzo del día siguiente, aprovechando que había elaborado cortadores nuevos de masa y otros más los había comprado en el mercado de pulgas se dio permiso de ponerse tan “cursi” como su falta de sueño le permitiera. Termino teniendo galletas en forma de animales otras con figuras geométricas incluso unas pocas con alusiones a los famosos emojis de los teléfonos, riendo de lado por sus aventuras culinarias termino por imaginar a cierta señorita burlándose de él por lo que había logrado ¡AH! Pero si seré un idiota se golpeó entonces la frente mientras la ardilla que tenía por cerebro comenzaba a correr nuevamente en su ruedita de ejercicios. Termino de hornear los pastelillos que tenía planeados los decoró lo mejor que pudo y les metió en el refrigerador no sin antes decorar una galleta con betún rosado y le adornaba lo mejor que podía antes de ir a dormir.

Por la mañana salió de la cama de un salto, su faena de la noche anterior le había costado el quedarse dormido así que muy apenas le dio tiempo de ducharse y arreglarse antes de bajar a limpiar el suelo del local por suerte las chicas limpian las mesas antes de irse se dijo en voz alta antes de salir disparado a buscar los menús y colocarlos sobre las mesas de forma “coqueta”, la alarma en su reloj empezó a molestar ‘11 am’ apenas logró cubrir lo más básico y no le dio tiempo de tomar su café de la mañana; dando un largo suspiro no le dio más opción que abrir la puerta del local  ya ni le sorprendía que tuviera alguna que otra clienta esperando a la apertura del lugar.

Sonrió de forma queda al oír aquella vocecita con su saludo ahora casual de siempre, por un lado ya quería sorprenderla con su idea del día anterior pero no era el momento; negó lentamente mientras le ayudaba a sentarse en la mesa y le esperaba a que ordenara algo; hizo una ligera reverencia para evitar reírse en frente de ella y fue casi corriendo a recoger la galleta que había preparado para su clienta favorita junto con una tacita de café de leche, lo colocó todo en una bandeja y fue directo a servirle  a la chica para nuestra clienta favorita de todas…. Un recordatorio de su lindo peso si sigue desayunando pastel se había encargado de primero darle la galletita en forma de cerdito genuinamente rosadito con algunos adornos de betún blanco haciendo alusión a la cabellera de Darlene – a su gusto parecían gemelas- y una vez que no le metería una flecha por el tracto respiratorio le dejo la tasa de café a un lado; trataba de aguantar la risa mientras algunas clientas nuevas entraban por la puerta ¿quieres que le dé moe a tu desayuno O así está bien? no quería que le respondiera, si la conocía seguramente aceptaría el “moe” y eso solo lo hacían las maids, así que se inclinó sobre ella para que solo la ángel pudiera escuchar lo siguiente [crimson]tengo una sorpresa para ti en la cocina, no comas mucho[/color] aunque técnicamente la usaría como conejillo de indias, dudaba seriamente que se quejara cuando descubriera de que se trataba; se fue un momento para atender a las nuevas clientas antes de regresar a la cocina por lo que habían pedido.

Volver arriba Ir abajo

Re: Entregame El Pastel Y Nadie Saldra Herido [Priv. Quillan]

Mensaje por Darlene el Sáb Jul 01, 2017 7:14 pm

Su pequeña casi siesta se cortó en cuanto el rubio regreso con aquella galleta tan peculiar, que a leguas se notaba era una burla para con ella. Por un instante el ángel había deseado meterle una flecha por el trasero, pero, todo debió de esperar en cuanto nuevas clientes ingresaron al local, porque, puede que Darlene tuviera su lado agresivo, sin embargo no impediría que las demás personas disfrutaran de un buen postre, por ello le dejo marchar, llevando la galleta en forma cerdil a sus labios, mordisqueando suavemente para degustar inicialmente su sabor, tan suave y dulce que era como morder una nube de azúcar, pero existía otra cosa que necesitaba de hacer en aquellos momentos, y eso era investigar la cocina donde la sorpresa le esperaba, por ello, aun con el dulce entre sus labios, se levantó de la mesa, caminando hacia la cocina, no sin antes darle un ligero golpe con la cadera a Quillan, quien estaba de espaldas sirviéndole a una de las nuevas clientes, consiguiendo que se acercara demasiado al pastel que estaba por entregar, pero Darlene ni siquiera se giró para ver qué había sucedido, su curiosidad le ganaba.


-¿Qué será? -murmuro para sí misma, chequeando todos y cada uno de los rincones de la cocina, sin atreverse a abrir la nevera, después de todo era curiosa pero no para tanto. Una nueva mordida a su galleta le hizo comenzar a explorar más zonas de aquel sitio, solo por aburrimiento, ya que King demoraba demasiado, terminando por llegar a los vestidores -¿Sera de aquí? -se preguntó a sí misma, tomando un traje de adentro de un casillero abierto, se notaba que era una especie de traje de marinera, lo que Darlene no sabía es si era un nuevo atuendo del café o si solo era ropa que alguien se olvidó, pero, fuese como fuera no tardó mucho en probárselo, todo por su obsesión por el cosplay, sopesando la idea de comprarse algo como aquello, virándose a la entrada del vestidor en cuanto escucho pasos acercándose -King sabes que no es correcto entrar al vestidor de una mujer -arqueo una ceja tras ver aquella rubia cabellera, caminando donde él mientras terminaba de arreglarse, suspirando con fuerza para cruzar sus brazos bajo el pecho, con las migas de galleta sobre las comisuras de su labio -Entonces señor pastelero ¿Me dirás que es exactamente lo que ibas a mostrarme, tu supuesta sorpresa? ¿O acaso debería de adivinar como si fuese la ruleta rusa? - su índice derecho golpeo la nariz del rubio, sus cejas fruncidas le daban el toque de intriga, pero aquel atuendo que ahora llevaba, acompañado del peinado improvisado fácilmente restaban toda la peligrosidad de su ser, porque, una marinerita en coletas no era nada a lo cual tener... o eso se podría creer.


_________________________________________

*Atuendo

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.