Hablemos con el corazón [Priv Hyun]

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Hablemos con el corazón [Priv Hyun]

Mensaje por Yona el Miér Mayo 03, 2017 2:45 am

Los días habían sido agitados, tal vez demasiado. Aquel problema en el que se había envuelto prácticamente había terminado, no podía decir que, con resultados muy positivos, pero había al fin y al cabo había culminado. Yona procuraría quemar inciensos con frecuencia para aquellos quienes dieron su vida por la salvación de ella y sus dos compañeros, sus palmas se juntaban durante las noches en rezos dulces para que las almas ajenas descansaran en paz donde sea que fuere.

Sí, ya todo estaba bien, volvería a la normalidad, o casi. Por órdenes del médico debía tener reposo hasta que su piel cicatrizara a la perfección, era una simple humana después de todo, por ello, es que se vio en la obligación de dejar la licencia en la cafetería y sencillamente quedarse en su hogar donde al menos podía ayudar en las labores de la casa. No existían palabras para agradecerle por todo lo que había hecho su dueño, así como tampoco una disculpa que abarcase la culpabilidad que la carcomía, ¿por qué no podía ser un poco más fuerte? ¿Tendría que comenzar a hacer algún tipo de defensa personal? Ah, que difícil.

Un par de días en su departamento y la pelirroja ya se veía de allá para acá, limpiando y cocinando como siempre, aunque con menos rapidez que de costumbre, no podía arriesgarse a que sus heridas se abriesen, tenía que ser consecuente con los demás y con su cuerpo. Cambiar los vendajes, se hacía cada vez menos complicado, tomándole el ritmo como cualquier otra actividad, su rutina se restauraba como el más pequeño botón en primavera.

La humana se encontraba sola durante gran parte del día empero avanzada la tarde, su guardián hacía presencia en la morada, ya buscaría la forma de devolverle todo el tiempo que estaba empleando en ella, porque sí, sabía que Zen podría estar haciendo un sinfín de otras cosas que no fueran cerciorarse de que ella se encontrara bien. Ella ya estaba bien, tenía que hacerlo notar.

-- Bienvenido a casa, Hyun. --
Comentó en cuanto se escuchó la puerta abrir. -- La cena está lista, enseguida la serviré, ¿está bien? -- En efecto, ya tenía todo listo y tras poner la mesa y servir los platos esperó al dueño de casa, su instinto maternal no la abandonaría. El menú de esa oportunidad era omurice con té oolong, algo ligero pero repleto de cariño, no por nada hasta decoración tenía el plato. La chica tomó asiento frente al albino para sonreírle con la ternura que la caracterizaba. Sus palmas se juntaron en un suave aplauso para agradecer por los alimentos que se encontraban en su mesa. -- Itadakimasu. -- Una simple expresión que daba el inicio de su cena familiar.

Las falanges de la chica tomaron su tenedor con cuidado, dirigiéndolo a su comida, moviendo el brócoli de un lado hacia otro. -- ¿Y qué tal la sesión del día de hoy? ¿El director aún sigue con la idea de esos pantalones rojos ajustados? -- Una risilla se dejó escuchar desde sus labios para que retornase la mirada al chico, poniendo especial atención en su explicación, a Yona realmente le encantaba escuchar al modelo acerca de su trabajo; la emoción contraria era casi palpable, como si el aire se endulzara y un destello los cubriese.

A sus labios entonces viajó uno de los trozos del vegetal para que lo comiese con aquella alegre actitud, esperando toda la historia. Comenzaba a ponerse nerviosa, había tantas cosas que quería preguntar, de las que deseaba conversar, ¡tenía que sacar todo su valor! Partiendo un costado de la tortilla, dejó que el vapor escapara al momento en que suspiraba con disimulo. -- Nee, Hyun. -- Dijo fijando su mirar en él. -- Yo…-- Ah, ¿por qué de pronto el temor la corrompía? No quería seguir arruinando cosas, Zen no lo merecía. -- Ya no tengo problemas en cambiar los vendajes de mis piernas. -- Comentó para que sus mejillas se enrojecieran, ¿qué le pasaba? Las palabras parecían atorarse en su interior, respiraba con normalidad entonces, ¿por qué? Dando una probada a su creación culinaria, elevó sus comisuras con levedad. -- Y llamó Matsuhara-sensei para saber cómo iba mi recuperación, dijo que en cualquier momento podíamos ir al hospital si algo pasaba. -- No era una mentira, sin embargo, no era lo que deseaba hablar. ¿Estaba perdiendo sus fuerzas? -- En verdad es un médico muy atento, ¿no crees? -- Una nueva risilla para que continuase comiendo, tal vez debería esperar un poco antes de dejar salir sus sentimientos, seguramente no era el tiempo para ello.

Su pecho oprimido por una mezcla contradictoria de emociones, dulce y salado, justo como el omelette que había preparado. ¿Cuánto más tendría que esperar por ver al pelirrojo que rondaba sus pensamientos?



____________________________
La cena

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Re: Hablemos con el corazón [Priv Hyun]

Mensaje por Hyun Ryun el Jue Mayo 04, 2017 11:28 pm

Decir que necesitaba unas vacaciones forzosas era poco; más sin embargo el albino no había querido tomar dicho beneficio aún cuando su mánager había insistido los últimos cuatro días. - No te ves nada bien, Zen. - Decía el hombre cuando le entregó la taza de té en sus manos. - Hoy suspenderemos la sesión, ni una palabra. Ve a casa y descansa... Ya sé que no quieres vacaciones pero no es bueno que te vuelvas un trabajólico, ¿ok? - Y lo despidió con un beso en la mejilla para después cerrar la puerta de la entrada de la agencia.

Hyun no es que quisiera ser un trabajólico ni estaba obsesionado con ser el mejor y más maravillosos modelo de Myr que haya existido. su mente necesitaba fervientemente ocuparse en otras cosas que seguir con las preocupaciones que habían estado atosigándole desde hacía ya casi tres semanas. Recapitulando un poco: Su compañera, amiga, pequeña hermanita que se había autodenominado había sido secuestrada, torturada y había quedado internada en un hospital, ¿en qué cabeza cabía que el exagerado hombre seguridad iba a estar tranquilo con todo éso? De no haber sido por su llamada a la policía quién sabe en qué condiciones habría terminado ella y sus dos amigos.

Hyun aún tenía dudas, ¿quiénes eran ésos dos? ¿porqué estaban con Yona cuando todo había pasado? ¿Qué pasó exactamente en ése lugar? ¿le habrían hecho algo a su hermanita? El sólo hecho de pensar aquella pregunta le erizó los vellos de la nuca. A veces, conforme la tarde avanzaba y él regresaba a casa tenía tantas ganas de preguntarle a Yona lo sucedido más ésta siempre sonreía con tanta gracilidad que era imposible hacerle ésa pregunta pues no quería revivir heridas y a ella parecía no tomarle mucha importancia. Sí, siendo él ya había interrogado a todos los doctores del hospital y amenazado con golpear a unos cuántos por no decirle al albino lo que había ocurrido, su juramento hipocrático les impedía revelar lo sucedido a un tercero, que en éste caso era el mismo Hyun.

No tardó en llegar y abrir la puerta del departamento. - Ya llegué. - Dijo mientras se quitaba los botines y los dejaba en el recibidor, se había desprovisto de su chaqueta marrón y la había colgado en un perchero junto a las llaves y unas bufandas. - ... - Y con sólo escuchar el cálido recibimiento de Yona, sintió cómo sus hombros abandonaban la pesadez. Sus labios se curvaron en una sonrisa y accedió hasta el comedor donde la pelirroja ya se encontraba sentada. Así mismo tomó su lugar frente a ella y tras la ceremonia que hacían antes de ingerir alimentos se dispuso a comer. - Oh, por suerte hoy desisitó, por éso me mandó a casa temprano... - En su mente por fín se daba cuenta de que Yona sin saber de su regreso ya había preparado todo para cenar... Había olvidado decirle que ése día iba a llegar más tarde.

Continuó comiendo, o más bien picando el omurice y meneando el líquido del té que ya se encontraba frío; hoy su mente estaba más desgastada. Sólo hasta que la pequeña habló fue que elevó su mirada para posarla en la contraria. Escuchó con atención, empero sintió un nudo en el estómago de sólo recordar lo mal que había llegado a casa. Hyun había tenido que cargarla y la chica tuvo que permanecer en reposo por cinco días. Cinco días que Hyun faltó al trabajo para atenderla debidamente, él le cambaba las vendas, le curaba las heridas que se abrían y la mantenía a una dieta especial para reponer la sangre perdida. Los humanos nos las vemos muy difíciles. - ... Oh... Es bueno escucharlo. - Quería preguntar, pero no debía entrometerse si ella no le daba la oportunidad.

Asintió con la cabeza, un silencio incómodo se formó en ése momento donde Hyun se dedicó a comer un poco más; no tenía mucha hambre y se notaba por los pequeños bocados de omurice que engullía con lentitud. No podía soportarlo, tenía que cortar aquella incomodidad así que se puso de pie y fue hasta la nevera de donde sacó una lata de cerveza; con la llegada de Yona había dejado de beber, o al menos no lo hacía frente a ella pero en éstos momentos necesitaba del factor alcohol para liberar sus tensiones. Regresó con la lata abierta y bebiendo un trago de ésta; harían falta más latas para que su estrés se fuera ésta noche.

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Re: Hablemos con el corazón [Priv Hyun]

Mensaje por Yona el Sáb Mayo 20, 2017 12:30 am

¿Por qué siempre parecía que su entera creación no traía otra más que desgracias? ¿Sería el pago por todos sus pecados? Su mente se reiteraba la idea de que en alguna otra vida había otorgado sufrimiento monumental como para que ahora fuese una especie de amuleto de mala suerte. ¿Se habría suicidado? Ese simple pensamiento le daba escalofríos, definitivamente tenía que alejar la negatividad de su vida si es que quería arreglar todo lo que estaba haciendo mal, ¿no?

Sus dedos acariciaban el cubierto con timidez mientras su otra mano se encontraba rígida contra la mesa, tenía que hacer algo, ya. El silencio otorga, decían por ahí, y es que su intento de entablar una conversación no había salido con mucho éxito, sino que resultó ser todo lo contrario, la tensión era casi palpable. La humana mordió su labio inferior manteniendo la mirada en la comida que quedaba en su plato, todavía le restaba la mitad del omellete, sin embargo, ya no tenía hambre, debía ingerir alimentos para recuperarse, lo sabía, pero una herida del alma no se curaba tan rápido como el corte de una daga.

¿Por qué?” Era como si esa pregunta nunca se pudiese retirar de su cabeza, el hilar palabras e inclusive pensamientos se estaba haciendo más difícil de lo que podía recordar. El sonido del tenedor contra la loza del plato resonó en la inmensidad de la sala para que fuese seguida por la delicada exhalación de la chica. ¿Dónde había quedado todo su valor? De seguro se había desvanecido junto a las vidas que fueron tomadas en aquel horrendo accidente, su piel se erizaba una vez más y su estómago se anudaba, definitivamente había perdido el apetito. Ese hedor otra vez, llevó ambas manos a su boca y nariz para cubrirlo conteniendo las ligeras náuseas, ¡tenía que volver en sí!

El albino volvió a estar en su rango de visión para que suspirara una vez más, bajando sus porcelanas a la mesa para que reposaran con tranquilidad. Ya se sentía mejor, necesitaba alejar esa pesadilla viviente de su mente, no era parte de ella repasar las tragedias, no, tenía que hacerle frente y sobrepasar el problema.

Con ambas manos tomó su vaso de té para dar un largo sorbo, dejando el recipiente sobre la mesa antes de contemplar a su dueño. -- Hyun. -- Lo llamó, sus comisuras a penas y se elevaban, era una ingrávida sonrisa que evidenciaba las penas de su corazón, como si su interior titilara, pareciendo que estallaría en llanto ante el más mínimo sonido. -- Gracias por cuidarme todo este tiempo. -- Dijo con tranquilidad. -- Pero…-- Sus falanges se removían inquietos hasta que optó por llevar sus manos a sus muslos para disimular el nerviosismo. -- Ya no debes preocuparte más. -- Sus hombros comenzaban a alivianarse aun cuando su rostro parecía enrojecer. -- Estoy bien, muy bien de hecho. -- Una risilla se le escapó para que los nervios pareciesen querer devorarla. -- Tú…tú los viste. -- Ahí iba. Sus piernas temblaban y sus manos se ocultaban en su regazo para empuñarlas en un vago intento de calmarse. -- Saeran y Luciel…los chicos que estaban conmigo en el hospital. -- Un agridulce sabor viajó por su garganta al pronunciar aquellos nombres. -- Ellos quedaron mucho peor por protegerme… y por eso es que quiero salir de la casa. -- Inhalando con profundidad, tomó por fin algo de determinación. -- Necesito saber que ellos están bien, no puedo quedarme aquí y seguir aprovechándome de la bondad ajena. -- Cuando la amabilidad se rompe, se derraman lágrimas, ¿por qué simplemente no decirlo? Una sonrisa amplia se dibujó en su rostro al momento en que un húmedo camino se pintaba en sus mejillas, comenzaría de nuevo. -- Ya no quiero ser una cobarde, Hyun. Quiero convertirme en alguien fuerte, alguien que pueda proteger a mis amigos, que pueda proteger a todos los que están en mi corazón. Yo quiero que puedas confiar en mí a partir de ahora…--

¿Cuánto dolor se debe soportar para ser un adulto?
Los corazones heridos siempre terminan temblando.

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Re: Hablemos con el corazón [Priv Hyun]

Mensaje por Hyun Ryun el Vie Jun 16, 2017 1:56 am

Pesimismo, se sentía que el albino reaccionaba con tal sensación porque ni si quiera tomaba la lata de cerveza con avidez, tan sólo sujetaba los estremos con su índice y pulgar, ¿Qué hacer ahora? Tampoco es que quisiera bombardearla de preguntas incómodas e incomodarla.

Era en ésos momentos donde los más estúpidos pensamientos e ideas retrógradas se colaban en su mente. Ella es una mascota, es TU mascota, Zen. Y si quieres saber, sólo hace falta demostrar quién es el Alfa aquí. Sólo debes decirle "yo soy tu amo, y tienes que obedecerme", así de sencillo. Ella te tiene que responder a lo que digas y así podrás saber qué fue lo que pasó, quiénes son ésos dos sujetos con quien estaba cuando llegaste al hospital por ella. ¡Vamos! Dile de una vez.

La voz calló.

Hyun parpadeó un par de veces y por primera vez sintió asco por sí mismo. Si aquella idea volvía a colarse por su cabeza; con todo el dolor de su alma, dejaría a Yona vivir sola, donde sus éstupidas ideas no pudieran alcanzarla. La voz de su hermanita lo espaviló y pronto su mirada se dirigió con apeno hacia el de ella escuchando sus palabras con atención. ¿Por qué agradecía? Las palabras de la chica parecían sólo confundirlo más pero no pudo si quiera soltar un monosílabo de sus labios. Ahí estaba de nuevo, la incógnita a los sujetos que estaban con ella y que por fín escuchaba sus nombres. Saeran y Luciel.

El ambiente se tensó aún más y hasta se logró sentir un frío apoderarse de la habitación, ¿o sería sólo que la presión de Hyun estaba bajando y era él quien sentía el frío? Una lágrima, fue todo lo que necesitó ver Hyun en su hermanita para levantarse estrepitosamente de la silla haciéndola caer con brusquedad. Poco le faltó para apartar la mesa de la misma manera pero su brutalidad no iba tan lejos aún; rodeó la silla y se acercó hasta a ella para poder sumergirla en un fuerte abrazo. Yona era pequeña y esbelta, tanto que Hyun podía cubrirla con todo su cuerpo y fue lo que hiz cuando sus brazos rodearon los hombros ajenos y la estrechaba contra su pecho.

El silencio volvió, si yona iba a llorar y desahogarse siempre estaría ahí con los dos brazos abiertos para recibirla, para ser él en quien podría confiar para desahogar sus pensas. Porque es lo que hace una familia. Y cuando la tensión comenzó a desaparecer y su abrazo se fue aligrando de a poco, sujetó el mentón de la chica y lo elevó para que pudiése mirarla a los ojos.
Ahí estaba, ésa chispa en su mirada, ésa determinación con la que la había conocido y la gracia en sus íris que le habían obligado a querer protegerla por siempre.

- Tranquila, yo no estoy molesto. - Aprovechó para acomodarle unas cuantas hebras de cabello rebelde en su rostro. - Estaba preocupado, porque no quería que nada te sucediera... Y al final, no estuve ahí para protegerte... ¿Quieres mucho a tus amigos Luciel y Saeran, verdad? - Conforme le soltó fue recobrando la compostura. - Está bien si quieres ir a verlos. No me molestaré... Pero sólo hasta que en verdad estés recuperada... Yona, no quiero ser un tirano opresor pero tus heridas aún no cicatrizan bien... Es más si quieres yo puedo ir y acompañarte... - Ahí estaba su lado sobreprotector, deseaba con toda su alma poder protegerla pero entendería también si ella deseaba no ser acompañada, en ése caso sóo le daría un kit contra asaltos para que al menos pudiése cuidarse por sí sola.
- Yona, tu ya eres fuerte, has pasado tantas cosas y siempre muestras tu mejor sonrisa... Eres una chica muy fuerte. -

Quizás no fuése su familia de sangre, pero lo era en espíritu y deseaba con todo su ser que ella fuése feliz.

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Re: Hablemos con el corazón [Priv Hyun]

Mensaje por Yona el Lun Jun 19, 2017 2:05 am

Los humanos era frágiles, quizás demasiado. Yona lo detestaba, ¿por qué no era capaz de convertirse en alguien digno de proteger a los otros? Parecía que su vida estuviese destinada a no ser otra cosa más que una carga para los demás, obligando a todos a protegerla bajo las adversidades. “¿Por qué?” Esa pregunta estaría grabada en su mente por el resto de sus días.

Las lágrimas brotaban de sus ojos resbalando por sus acaloradas mejillas, su respiración aún no se volvía errática, no, era un llanto sereno como una llovizna de verano; donde el rocío prometía arrastrar las impurezas y que los botones rompieran en bellas flores. El pecho del albino fue pronto lo único que la chica pudo sentir, escuchando los latidos de su amo en aquella maravillosa sinfonía, no podía decir nada más. Las palabras se habían atorado en su garganta y sus manos pronto viajaron a la espalda Zen, empuñándolas para dejar salir toda su impotencia, ¿por qué no podía ser fuerte? ¿Por qué estaba llorando cuando se había prometido no hacerlo? No tenía derechos y aun así no podía controlar la tristeza.

La bondad del modelo no tenía límites, no importaba las veces que la pelirroja pudiese volver a vivir, no le alcanzaría para devolverle todo lo que le había dado. Una sonrisa dulce, tímida, se dibujó en su rostro para que fijara su mirada en los profundos ojos rojos contrarios, como si hubiese encontrado la paz que andaba buscando. -- Hyun…-- Se le escapó de forma casi inaudible antes de que asintiera con delicadeza un par de veces, no iba a titubear, y es que a pesar de realmente no conocer a Saeran; no podía evitar quererlo, no quería que todo acabase de esa manera. -- Lo prometo. -- Dijo poniéndose de pie despacio, recuperando lentamente el valor que creía perdido, sin importarle que sus tobillos temblasen por el nerviosismo. -- Yo me recuperaré para poder ir a verlos. -- Sus comisuras ascendían, entregando una brillante mueca que denotaba la veracidad de sus palabras. -- No haré nada imprudente. -- Negando un par de veces continuó sonriendo, sus energías se habían renovado, por ello limpió el rastro de humedad de sus ojos para componerse por completo, ¡lo había decidido!

-- Gracias, Hyun. -- Yona se había tranquilizado. Su voz sonaba con tersura, como la de cualquier mujer siendo envuelta por sus emociones. -- Siempre estás para mí. -- Inhalando con profundidad, sepultó todo ánimo de llorar para ladear su cabeza hacia la izquierda, fijando sus violáceas gemas en las contrarias, regalándole una dulce expresión. -- Te has convertido en mi fuerza. -- Y no estaba exagerando. -- Yo… no te defraudaré. -- Sus brazos se extendieran antes de que lo rodeara ocultando su rostro en el pecho ajeno, mezclado sus temperaturas, demostrando sus emociones. -- Gracias por confiar en mí, no sé qué haría si no estuvieras conmigo. -- En verdad no lo sabía, ya no podía imaginarse una vida sin el humano, y no, no es que tuviese algún tipo de sentimiento romántico hacia él. No. Hyun era su familia. ¿Era extraño no querer abandonarlo ni que él la abandonara? Su egoísmo inocente era algo que no podía pronunciar en voz alta, debía derretirse como la espuma del merengue.

Uno, dos, tres. Se había recargado. -- Nos volveremos más fuertes, juntos. -- Claro, estaban ahí los dos, tenían que crecer de igual forma. Se alejó con disimulo para volver a contemplar las facciones masculinas. -- Juntos seremos invencibles, ¿verdad? --

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Re: Hablemos con el corazón [Priv Hyun]

Mensaje por Hyun Ryun el Mar Ago 22, 2017 7:32 pm

- Shhhh, ya, ya, todo estará bien. - Hyun parecía consolar a un bebé al darle pequeñas caricias y palmadas en la espalda agena, haciendo ése constante siseo en sus labios para tranquilizarla; definitivamente, si algún día tenía la fortuna y bendición de ser padre, lo haría de una manera estupenda. - Tranquila. - E inmediatamente su galantería no pasaría de largo al ayudarla a ponerse de pie con delicadeza, demasiada pues temía que por un movimientos brusco sus heridas terminaran por abrirse.

La determinación con la que vivía su hermanita era meramente envidiable, porque jamás en la vida había conocido a alguien tan fuerte en espíritu para cumplir sus promesas. En verdad la admiraba, más de lo que pudo haber admirado a nadie más. Eran ésos momentos, cuando Hyun lograba apreciar el valor de Yona, que en verdad le habría gustado que ambos fuésen hermanos sanguíneos, e inclusive en alguna ocasión había imaginado si Yona hubiése sido su hermana mayor, lo más seguro es que su vida y peleas con los padres jamás se habrían dado si ella hubiése estado ahí para mantenerlos unidos.

Hyun sonrió, aprovechóse para recoger la silla y lo que fuéra a quedar en el suelo por su estrepitoso acercamiento y una vez que las cosas se calmaron, volvió a su asiento para soltarse completamente. Los hombros los dejó de tener tensos y su sien ya no mantenía ésa horrible e imperfecta arruga. - No tienes que agradecer, es lo que hace la familia. - Más su rostro se consternó por las palabras ajenas. En verdad, en todo su tiempo sólo siempre creyó que estaba bien así, siendo aclamado por las luces de las cámaras y el amor de sus fans, ahora se daba cuenta de que un poco de amor más cercano era lo único que le hacía falta para tener la vida perfecta.
- Juntos seremos imparables. - Acompletó la frase de la chica sonriéndole con cariño.

De pronto, sintió una punzada en el pecho, ahora se daba cuenta de que estaba siendo egoísta en un aspecto crucial: No quería abandonarla, y éso implicaba que tampoco quería buscar a la familia que la abandonó. Era demasiado egoísta. Dejaría ése tema de lado, lo primordial era que su hermanita sanáse, luego podrían desenmarañar la lista de pendientes en la vida de ambos.
- ¿Cuándo tienes tu próxima visita al doctor? - Con los ánimos recobrados, ésta vez sí comenzó a comer el gran plato de omelette que Yona había preparado; no importaba que ya estuviése frío, él podía saborear el entusiasmo y dedicación que había puesto en ello.

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Re: Hablemos con el corazón [Priv Hyun]

Mensaje por Yona el Jue Ago 31, 2017 2:44 am

Lo que hace la familia.” ¿Cuándo había sido la última vez que escuchaba aquellas palabras en aquel dulce tono? Seguramente muchos años atrás, cuando su madre continuaba a su lado, antes de que su mundo cambiase por completo. Una indescriptible sensación subió desde su vientre a su pecho, enrojeciendo sus mejillas una vez más, no iba a continuar llorando, ¿verdad? Se contendría. La felicidad de haber encontrado un lugar al cual pertenecer era algo tan hermoso como vislumbrar una estrella fugaz, destellos que se reflejan en el rostro por breves instantes, pero se conservan en lo más profundo del alma con perennidad.

Su fuerza estaba renovada, sus capacidades eran limitadas y lo sabía, mas el ser una humana no la detendría, mucho menos ahora que sabía que el albino se mantendría junto a ella, tener personas a quienes proteger; el hilo del destino había entrelazado su vida no sólo con un rojizo color sino con otros más brillantes, sus palpitaciones tenían un motivo verídico para cambiar sus tonadas. -- Hai! -- Asintió una vez con una amplia sonrisa dirigida hacia su compañero antes de volver a tomar asiento con sumo cuidado, pues a pesar de todo; las heridas en sus muslos todavía tenían que cicatrizar, no iba a descuidar tanto su salud con aquella nueva oportunidad.

No es como si su apetito hubiese vuelto, empero por su estado no podía saltarse las comidas, es por ello que lentamente tomó su cubierto para retornar a lo que sería un común y agradable almuerzo familiar. -- Mh. -- Emitió un delicado sonido al llevar el tenedor hacia sus labios, tomándose el tiempo de dar su bocado sin prisas antes de contestar. -- El médico dijo que estaba bien si voy mañana durante la tarde o dentro de dos días. -- El progreso positivo de sus lesiones le daba a la pelirroja un lapso un poco más flexible entre sus consultas, y es que mientras procurase realizar sus curaciones no debía tener mayor problema, lo peor ya había pasado en el quirófano al momento en que la habían ingresado inconsciente el día del accidente. -- Pero no tienes que preocuparte, iré temprano para evitar cualquier problema. -- Porque lo último que quería era causar mayores inconvenientes. -- No debes seguir faltando al trabajo. -- Comentó con tranquilidad, cerrando los ojos como si se tratase de una especie de regaño, el cual fue seguido por una suave risilla dejando en evidencia su apeno.

-- Sabes Hyun… ahora yo también soy fan de tu trabajo. -- Inició fijando sus violáceas gemas en las carmesíes ajenas. -- Por eso me daría mucha pena que siguieses atrasando tus sesiones por mi culpa. -- Por supuesto, no hablaba sólo por ella sino por todos aquellos quienes estaban en la misma condición, su codicia no era correcta. -- Te mensajearé a cada momento si eso te hace sentir más seguro, ¿está bien? -- Una expresión blanda, dulce como el algodón de azúcar, pero sobre todo transparente como el firmamento, si Yona quería crecer tenía que comenzar desde cero, no volvería a cometer más errores empero tampoco dejaría de ser quien era. Sus comisuras ascendían con timidez y sus mejillas se pintaban de un rosáceo tono, un ligero temblor se apoderó de sus piernas, ¿no estaba siendo demasiado presuntuosa? Necesitaba comenzar a controlar esa inseguridad. -- Confía un poco en mí, somo una familia después de todo, ¿no es así, oppa? --

Estaban lejos de parecerse físicamente, no obstante, no requerían de sangre para que aquel sentimiento de fraternidad la envolviese. No, no le estaba dando la espalda a nadie, la mano de su padre seguía sobre su cabeza y su amor prevalecería en su corazón; así como el recuerdo de cada integrante de la enorme “familia” Kouka, sin embargo, en ese momento había logrado avanzar lo suficiente como para ser capaz de encontrar al hermano que siempre había deseado, no había pecado en ser feliz. -- A-Ahm… ¿no te molesta que te diga así, Hyun? -- Tenía que preguntarlo primero, que vergüenza. Su rostro enrojeció y no pudo hacer más que bajar la mirada hacia el omelette a medio comer, claro, la chica sabía que él era su amo y a pesar de que se hablaban como muy buenos amigos, el auto denominarse hermana menor podía ser un poco rudo.

Cambios, la vida estaba repleta de ellos, tan pequeños como la dirección que tomaba un pétalo de cerezo en medio de la brisa o tan grandes como declarar tu amor hacia a alguien. Los latidos se aceleraban a nuevos ritmos, Yona comenzaba a apostar hacia su nueva yo, hacia su nuevo comienzo.    

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