Persiguiendo al corazón [Priv. Luciel]

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Persiguiendo al corazón [Priv. Luciel]

Mensaje por Yona el Vie Abr 28, 2017 10:03 pm

Los días en el hospital habían pasado bastante más rápido de lo que se hubiese esperado, Yona sorpresivamente progresaba con celeridad, las heridas superficiales cerraban prácticamente sin dejar marcas en su nívea piel mientras que las más profundas iban en la misma dirección. -- En un par de semanas ya volverás a ser tú. --  Había indicado el médico, antes de darle el alta a la muchacha. -- Tu cicatrización es impresionante para sólo ser una humana. -- Y no era por exagerar, considerando que aquella raza era de las más débiles dentro de las diversas categorías de seres al interior de la isla. Una sonrisa junto a su típico positivismo, la pelirroja no podía sentirse más dichosa a pesar de que su amo no se veía tan feliz, claro, para él habían atacado a su hermana menor a un punto tal de casi quitarle la vida, no es como si fuese a celebrarlo.

Todos estamos vivos y a salvo, no importa qué tanto mi cuerpo deba recordarlo.” La culpabilidad de haber sido una carga, no sólo para Hyun sino para Luciel, envolvía a la muchacha quien a pesar de todo no podía quitarse ese pensamiento de la cabeza, habían sufrido, sí y mucho, no obstante, al final todo parecía haber resultado bien.

¿En verdad todo estaba bien? No realmente. La humana sabía que nada sería fácil una vez que retornase a su hogar, había que partir por el excesivo proteccionismo con que su dueño la trataba, el temor a que otra situación similar la atacase era una reflexión recurrente, y aunque suponía podía con eso, lo que la desvelaba no era otra cosa más que el zorro a quién no veía hace casi una semana. ¿Estaría con Saeran? ¿Procuraría no saltarse las comidas? ¿Se habrían cerrado ya todas sus heridas? Esas y un centenar de preguntas más ocupaban su mente desde el ocaso hasta el alba, haciendo que sus falanges acariciasen la pantalla de su teléfono como único proveedor de luz en medio de la lobreguez. Habían intercambiado números de teléfono, un poco a regañadientes, pero lo habían hecho, entonces, ¿por qué desviaba las llamadas que intentaba hacer? ¿Sus mensajes no llegaban o simplemente optaba por no responderlos? ¿Tanto daño le había hecho como para no querer comunicarse con ella?

Yona tenía una voluntad de fuego, por lo mismo es que no se rendiría. -- Que te vaya bien Hyun, procura comer todo el arroz. -- Pronunció con calma cerca de la puerta para despedirse del peliblanco. Era lunes en la mañana y el modelo estaría prácticamente todo el día ocupado, una sesión pesada que no le dejaría mayor tiempo libre, la oportunidad perfecta para la chica, quién continuaba con reposo médico.

Por supuesto, sólo tras un par de horas cuando las labores del hogar se encontraban correctamente realizadas es que pudo poner su plan en acción. Cambiándose a algo un poco más bonito que su ropa de casa, procuró cambiar los vendajes de sus muslos y pecho antes de alistarse con un vestido negro con gris y zapatos de tacón a juego, tomar el bolso con sus pertenencias y salir. Ya estaba afuera, ¿ahora qué? La fresca brisa acariciaba sus desnudas piernas a medida que caminaba por las calles contemplando la pantalla de su móvil a medida que avanzaba. Podía llamarlo una última vez empero, ¿realmente lo cogería? La esperanza era lo último que se perdía, o al menos eso decían por ahí.

Un suspiro suave se coló por sus labios para que la pelirroja bajara sus hombros, podía poseer una enorme fuerza mental mas la incertidumbre muchas veces podía jugarle en contra. No sabía nada y aun así había salido de casa, no era una especie de manga como para justamente Seven le devolviese el llamado. No, no era nada tan romántico, aunque el destino sí procuraba darle un empujón de vez en cuando, a lo lejos, a un par de calles y casi como si el resto del paisaje se hubiese vuelto borroso, la humana podía divisar claramente la figura masculina que tanto buscaba. -- Lu…-- Incapaz de pronunciar algo más, ya se había puesto a correr en aquella dirección. Oops, sus tobillos no se encontraban en su mejor forma y tras tambalear no obtuvo otra cosa más que su zapatilla diestra rota, ¡que importaba! Sin tomarlo en cuenta, se quitó ambos zapatos para continuar corriendo descalza. -- ¡Luciel! -- Gritó ignorando al gentío para dejar caer sus zapatos y en su lugar, rodear al muchacho por detrás con ambos brazos. Un toque simple, gentil, pero sobre todo torpe, que había estremecido su corazón, casi como si hubiese encontrado la parte faltante de su alma, sonreía con amplitud sintiendo como el calor se albergaba en sus mejillas y humedecía sus violáceos orbes. -- Luciel… pensé que no volvería a verte.-- Pronunció con cariño disfrutando de cada segundo mezclando sus temperaturas. Una nueva ola de temor, si lo soltase no se volvería a escapar de su vida, ¿verdad?


Un abrazo desesperado,
reflejando las verdades de su corazón.
Como si hubiese retrocedido en el tiempo,
Yona se volvía a enamorar de Luciel.

Spoiler:
El atuendo de Yona.~

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Re: Persiguiendo al corazón [Priv. Luciel]

Mensaje por Luciel Choi el Mar Jun 06, 2017 6:39 pm

¿Cómo describir aquella sensación suya? Era como redescubrir un mundo nuevo, uno al que tontamente se había negado por el hecho de creer que él sólo se encontraba en éste mundo para sufrir; pero ahora, con el color de la vida y su nuevo comienzo se había dado cuenta de lo afortunado que era... bueno, a medias.

No se quejaba de su ahora libre vida, empero había algo que le seguía afligiendo el corazón como si un montón de agujas le perforaran éste y no le dejaran ser completamente feliz; la razón era simple: Su hermano. Así era, Luciel por su parte, estaba muy feliz de poder decirse a sí mismo que tenía un hermano y que por fín tenía a alguien a quien cuidar y querer, claro que con la primicia también se había enterado de muchas otras cosas bastante conmosionantes, como que había tenido otros hermanos nacidos y no natos y sobre lo que le había pasado a su madre. Sin embargo; Luciel tenía algo muy en claro: No los conocía y no recordaba nada a cerca de ellos, además si no estaban vivos no tenía porqué sentirse mal por ello ¿verdad? Sólo importaban los vivos, sus seres queridos: Saeran y Yona.

Tenía ya aproximadamente una semana que no había visto a ninguno de los dos; Saeran se había desaparecido sin decir palabra alguna, ocasionalmente lo escuchaba entrar a la casa por las madrugadas para coger ropa limpia y comida pero había evitado todo contacto con el zorro; no lo culpaba pues las cosas después del secuestro y el hospital se habían puesto tensas, no conocía mucho a cerca del carácter de su hermano ni cómo reaccionaría así que simplemente lo dejó estar y hacer sus cosas a placer, esperando pacientemente a que Saeran se acercara a Luciel.
Respecto a Yona, él mismo la había estado evitando al principio pues aún sentir cosas tan bellas por una persona le hacían avergonzarse y ponerse nervioso. ¡No sabía cómo reaccionar! Además, pese a que sabía perfectamente lo que sentía por ella, no sabía si el sentimiento sería recíproco.

Hoy día vacilaba entre seguir caminando por las calles o buscar un trabajo, algo que ayudara a Saeran con los gastos y ¿porqué no? Ser un ciudadano contribuyente de la sociedad. Llevaba un pedazo de periódico en su diestra revisando los anuncios de empleo... Lo malo era que realmentre no sabía de qué querría trabajar. ¿Ayudante de una panadería? ¿Mesero de un café? ¿Host? Ni si quiera sabía cómo se comprotaban los host. Claro que su capacidad de hacer reír a la gente lo podría posicionar como comediante pero seamos sinceros, no había ningún trabajo anunciado para contar chistes. Se estaba empezando a desesperar y casi a punto de hacer una bola del periódico sintió una delicada calidez sujetarle de los costados y rodearle el pecho. Ah~, qué bello sentimiento se apoderó del vulpino al escuchar su nombre de aquella voz delicada y angelical. La reconocería aún con todo el bullicio de la gente, aún con el sonido del altoparlante de la patrulla que pasó a una calle de donde se ubicaban.

-¿Y,yona? Oh no, sólo hicieron falta cinco segundos para sentirse completamente nervioso y a punto de desplomarse en el suelo. Su rostro se coloró hasta las orejas y estaba seguro de que pronto su cabeza comenzaría a humear. -Oi... Yona... ¿cómo pedirle que le abrazara más fuerte si por fuera se moría de vergüenza por aquel toque de sus brazos desnudos rosando los suyos? Su corazón palpitaba a mil por hora, o al menos éso creyó.

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Re: Persiguiendo al corazón [Priv. Luciel]

Mensaje por Yona el Sáb Jun 17, 2017 5:19 am

El murmullo de los transeúntes, los automóviles avanzando por la calzada, la brisa fresca, todo había desaparecido. Un abrazo sencillo, empero para Yona había sido un mágico acto en el que parecía que todo a su alrededor había desaparecido dejándolos a ellos en una cálida burbuja teñida de preciosos colores. -- Lu…-- Sus labios eran incapaces de terminar el nombre ajeno, le daba miedo de que sólo fuese un espejismo, no quería pensar que aquello era un sueño del cual despertaría de un momento a otro, no, definitivamente no lo soportaría. Sus pies descalzos en el frío concreto no le importaban, sus rodillas temblaban por el terror y por lo mismo es que aumentó el agarre de sus brazos, no quería que escapara, la fugacidad de su amor no era tan efímero. Su frágil cuerpo tiritaba producto del nerviosismo, si se apartaba, ¿qué pasaría? Negó para sí misma antes de apoyar su frente en la espalda ajena, el aroma del muchacho pronto impregnó sus fosas nasales; acelerándole el pulso y enrojeciendo sus mejillas. Tenía que ser fuerte.

Los humanos eran débiles, quizás demasiado, no obstante, eso no quitaba que no poseyeran una enorme fuerza de voluntad. Inhalando con profundidad, Yona reunió la fuerza que necesitaba para poder soltar al zorro lentamente, los segundos se habían vuelto minutos, en una percepción infinita donde los centímetros se tornaban kilómetros, sólo tenía que aguantar un poco más. Recobrando su compostura y ocultando las lágrimas que insistían en querer brotar, tragó saliva para rodear al pelirrojo quedando frente a él, elevando la mirada para encontrarse con esos ambarinos orbes, como si hubiesen calado en su alma, la chica sintió que había renacido entregándole la más pura de sus sonrisas. -- Luciel. -- Pronunció con genuina seguridad, aquella que por fin había podido recuperar. El rostro de la fémina se iluminó, no era una ilusión, Morfeo no jugaba con ella, no, todo era real, verídico como la melodía de su corazón.

-- Dijimos que teníamos que salir a divertirnos, ¿no? -- Su cabeza se ladeó por breves segundos hacia su izquierda y ahora el mundo se volvía a mover para ella, un mundo nuevo, repleto de sonrisas, donde el canto de los pájaros se escuchaba vivamente, el aire emitía un dulce aroma, donde sus pies descalzos parecían pisar húmedo césped de primavera, un mundo donde su amor se hacía palpable, aunque sólo fuese en su interior. Cubriendo sus labios con ambas manos reprimió una corta risilla; encogiéndose de hombros a ojos cerrados antes de que le entregase una mirada repleta de ternura, alzando sus comisuras en una cariñosa sonrisa al momento en que extendía sus porcelanas para tomar con delicadeza las mejillas de su acompañante, tratándolo como la más delicada rosa del bosque, lo acarició, procurando grabar esa calidez en su memoria.

La pet podía notar como claramente sus preocupaciones se habían esfumado con simple acto. -- Yo… -- Sus manos pronto detuvieron el suave movimiento y con él, las caricias, empero sin deseos de alejar sus falanges de la tersura contraria. -- Puedo entender que no desearas contactarte conmigo. -- Es decir, era más que entendible en muchos aspectos, no iba a poner a cuestionarse eso, mas necesitaba ser honesta. -- De verdad lo entiendo. -- Se dio una pausa para fijar sus violáceas gemas en las contrarias, sonriendo con sinceridad. -- Pero no quiero que esto acabe así. -- Negó tranquilamente evidenciando la honestidad de sus palabras. -- No quiero. -- Su corazón se detendría de un instante a otro, pero tenía que seguir. -- Quiero que seas parte de mi vida por completo, Luciel. Definitivamente no puedo vivir lejos de mi superhéroe, Seven Zero Seven. -- ¿Serían las palabras correctas? Ella era una novata, ¿cómo pedirle a alguien que no la abandonara? Sus rodillas temblaban y por fin accedió a retirar sus manos del rostro contrario. -- Arreglaré lo que tú me digas, pero por favor, quédate conmigo. --Procuraría ser una mejor persona, una mejor mujer, daría su mayor esfuerzo y más, todo con tal de no tener que decir adiós.


Una confesión vaga,
sentimientos claros como el cielo,
un corazón preparado para el rechazo,
Yona se mantendría sonriendo.


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Re: Persiguiendo al corazón [Priv. Luciel]

Mensaje por Luciel Choi el Miér Jul 12, 2017 6:48 am

En verdad esperaba no tener que separarse de aquel agarre, tan suave y tan fuerte al mismo tiempo… Ah, es a esto lo que las personas llamaban ser querido por alguien seguramente. Respiró hondo y pudo sentir la fragancia de la fémina inundar sus pulmones, tenía un aroma dulce, algo parecido a un dulce. Así era ella, un dulce a ojos de Luciel.
Se sintió por un momento querer desfallecer en ése instante, de querer desplomarse en el suelo y volver a llorar como un niño pequeño, más su fuerza fue aun más valerosa por esta ocasión. No se dejaría vencer de nuevo, ya no mas.

-Sé que dije que debíamos salir a divertirnos, pero...

Sus palabras se detuvieron en ése instante al notar que la chica andaba descalza, ¿No se suponía que el que hacía cosas raras todo el tiempo era él? No pudo más, lo que había estado reprimiendo por mucho rato se afloró hacia el exterior, aquella risa animada y cálida que había estado reprimiendo por mucho tiempo logró escaparse de sus labios.

-Pescaras un resfriado por andar pisando el suelo, deberías tener más cuidado, incluso podrían haber vidrios en el asfalto y…

Oh no, el tacto sobre su piel fue todo lo que necesitaba una vez mas para caer en catatónico y ser el pequeño ser sumiso y obediente. Sus orbes se ocultaron tras sus párpados al cerrarse y disfrutar de tan afectuoso toque, no estaba ignorando ni una palabra suya, para nada que no lo hacía; más la dejó hablar por completo, grabándose cada dulce y gentil palabra que Yona le dedicaba como sólo ella sabía hacerlo. Aguardó hasta que no hubieran más dudas en sus palabras, hasta que el corazón de ambos dejará de temblar y hasta que su cuerpo reaccionará coherente mente, sólo hasta entonces sujetó la mano contraria, aquella suave y delicada y la estrecho contra su pecho, mostró su mejor sonrisa llena de esperanza y entonces habló.

-Yo soy el que debería pedirte una disculpa. No debí simplemente desaparecer después de aquel incidente, eso sólo que… Bueno, habían policías y también estaba ése sujeto albino que no dejaba de hacer preguntas como si fuera un agente.

Debía admitirlo, tanto tiempo en el mundo oscuro del tráfico ilegal y el hackeo lo habían hecho siempre estar a la defensiva y huir si la situación lo ameritaba. No estaba acostumbrado a ser la víctima, sino a ser el victimario desde una computadora. Ser la víctima sólo sucedía si sus amos lo requerían para ése propósito. Una vez más respiro hondo y estrujó la mano contraria, ésta vez llevándola hacia su mejilla, muy cerca de sus labios.

-No tienes que arreglar nada, no tienes que hacer nada por mi. Sólo… Quédate conmigo, por favor.

Sentimientos le embriagar onda de momento, no sabía si estaba actuando bien o estaba haciendo lo incorrecto, lo único que tenía en mente es que quería dejar su pasado en el olvido e iniciar una nueva vida al lado de sus personas amadas; de recuperar el tiempo perdido con su hermano Sabrán y de tener más presente a ésta dulce joven cita que, sin pensarlo se había adentrado en su vida, sin permisos ni apuros ella había logrado lo que en toda su vida el pelirrojo había estado huyendo. Le había enseñado el valor de las personas y de su propia vida. Por eso, merecía darse una oportunidad para devolverle el favor de la mejor forma posible. Raúdo, acercó la mano contraria y depositó un suave y efímero beso en el dorso de ésta más no tardó en sentirse apabulla do por los nervios y soltarla.

-S,solo estoy diciendo cosas locas… vamos, busquemos un lugar donde puedas sentarte y te ayudaré a ponerte sus zapatillas… oh, están rotas… no había visto el tacón.

¿Debería ahora cargarla como un galante príncipe cargaría a su amada princesa o sería demasiado? Lo dudó por un momento, pero no se atrevió a hacerlo, tan sólo la tomó de la mano y la jaló hacia un lugar menos concurrido para que nadie se atreviera a pisarle los pies.

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Re: Persiguiendo al corazón [Priv. Luciel]

Mensaje por Yona el Vie Ago 04, 2017 4:13 am

Enfermarse era su última preocupación en aquel momento, las heridas surcadas en su piel y los vendajes que se escondían bajo su ropa, todo eso carecía de importancia, no es que Yona desease atentar contra su propia integridad, tan solo su mente estaba centrada en la figura masculina que tenía frente a sus ojos. El tiempo se encargaría de borrar las cicatrices de su epidermis, empero ese instante era el preciso para comenzar a sanar las roturas de su corazón; aquellas invisibles trizaduras que sólo acrecentaban la agonía del día a día de la chica.

Las palabras habían brotado como los botones de un rosal, con delicadeza y emoción, sin intenciones de seguir ocultándose, a la espera de las caricias de la vida. Las comisuras de la chica se mantuvieron elevadas con sutileza mientras sus mejillas se pintaban paulatinamente de carmesí, la temperatura ajena había hecho estragos en sí a pesar de que su toque no había sido realmente prolongado. Acelerando el ritmo de sus pulsaciones, sus labios se separaron para dar paso al aire y la sorpresa en cuanto su mano se vio prisionera de las ajenas. Ignorando a todo a su alrededor, como si se encontraran en una burbuja de vivos colores, la pelirroja escuchó al zorro sin intenciones de interrumpirlo. -- Luciel… -- Pronunció en un hilo de voz. Había salido del hospital, ¿verdad? ¿No era un sueño?

Sonaba imposible, no obstante, su vida de pronto pareció irradiar mucho más, nunca se había sentido tan agradecida de poder respirar. La humedad en sus violáceas gemas se hizo presente a pesar de que la sonrisa de sus labios sólo se ensanchó. -- Claro que me quedaré contigo. -- No había titubeos en aquello, ya se lo había prometido a sí misma, no dejaría a Seven, se haría más fuerte y lo protegería con todo lo que tuviese, su pecho se lo gritaba.

-- A-Ah…cierto. --
Lo había olvidado. Una risilla se le escapó para que encogiese sus hombros al momento en que secaba sus ojos con el dorso de su zurda. -- Al parecer no sirvo mucho para ser cenicienta. -- Buscando una apertura para que el pelirrojo pudiese recobrar su animosa forma de ser, es que fue en búsqueda de sus zapatillas agachándose unos instantes para tomarlas con su izquierda. -- A-Ahm… Luciel…-- Ya estaba ahí, debía armarse del valor que aún le quedaba. -- Aunque mis zapatillas ya no sirvan… -- Pronunció bajando la mirada para extender su diestra hacia la manga ajena, tomándole la ropa. -- ¿Podemos ir a sentarnos igual? -- Sus labios se juntaron en una línea sintiendo como su rostro ardía, la exaltación de su pecho era tal que podía escuchar sus propios latidos, ¿el chico sería capaz de sentirlo? Ella sólo quería mantenerse cerca, aprovechar ese encuentro. -- Yo no quiero despedirme tan pronto. -- Aun cuando pisara vidrio, e inclusive si una tormenta la pillara, ella deseaba compartir un poco más con su superhéroe.

Los anhelos de su interior eran arrastrados como una hoja en la corriente, equivocarse era humano y arreglarlo; lo era más todavía. Con el rostro enrojecido, volvió hacia las facciones ajenas, entregándole una cálida sonrisa, perdiéndose en aquellos ámbares tan preciosos. El concreto nunca se había sentido tan cálido.


Tacto inocente, una petición egoísta,
Yona seguiría el hilo de su destino hasta el final.

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Re: Persiguiendo al corazón [Priv. Luciel]

Mensaje por Luciel Choi el Miér Nov 22, 2017 6:58 am

-Si quisieras ser cenicienta, primero necesitas una calabaza. Un buen chascarrillo que relajaría las tensiones de hasta el más tonto. Si había algo que en verdad disfrutaba era la de hacer bromas por más estúpidas que fueran o sonaran y, como un secreto personal le fascinaba la facilidad con la que Yona solía caer en la risa tras escuchar uno de sus chistes. Uno, dos pasos fueron los únicos que dio al sentir las delicadas manos de Yona sujetarle de la manga y hacerle virar sólo para admirar el sonrojo de sus mejillas y como un efecto mariposa su propio rostro terminó por colorarse y ocultar tras su manga contraria. -H,hay una banca por allá. Y sin dudarlo, la tomó de la mano y la dirigió suavemente en dirección a ésta.

Luciel tomó asiento aún con las pulsaciones taladrándole el corazón, maldito bombeador de sangre que se aceleraba a placer delatándole su pena en el rostro. Dio un par de suspiros y logró calmarse un poco, sólo lo suficiente para poder sostener la mirada en la contraria. -Eam... Tragó saliva, ¿porqué no encontraba las palabras adecuadas para hablar ahora? En vez de decir lo que tenía en mente, terminó soltando una pregunta que, si bien no se salía del contexto general, no era precisamente lo que quería decir. -¿Cómo sigue tu salud?... ¿Están tus heridas bien? ¿Qué te ha dicho el médico?
Si bien, él había resultado un poco más herido, no eran más que heridas superficiales; en cambio Yona había perdido más sangre, había recibido más cortes y más golpes. Su mirada se formó un camino desde los vendajes de su cuello hasta los que le llegaban a los talones y sintió un profundo dolor.

-Perdóname, Yona... Nunca quise que te involucraras en algo así.

Ahí estaba de nuevo recriminándose los errores que ni si quiera le constaban; él no sabía nada a cerca de tener un hermano gemelo, ni tampoco de ser atacado por dos sujetos. Pero ahí estaba, creyendo que había sido su culpa. Sus puños se cerraron con fuerza y su rostro se consternó por un momento, sí, quería que todo fluyera bien pero no podía hacerse de la vista gorda y fingir que nada de aquello había sucedido.

-Si no te hubiera pedido que vinieras conmigo, no tendrías ésos vendajes.

Culparse a sí mismo es algo que hacen los seres que tienen miedo de perder lo más valioso que tienen. No importa si la culpa ni si quiera es suya; es una forma de proteger aquello tan valioso.

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Re: Persiguiendo al corazón [Priv. Luciel]

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