Today is the day when the dream ends || Priv

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Today is the day when the dream ends || Priv

Mensaje por Enzo el Lun Abr 24, 2017 12:28 am


Today is the day when the dream ends

Centro de la ciudad || Calles y Callejones || 1 AM || Sábado
Tema privado con Liam Samaras


Horas, tal vez días o semanas eran las que ya llevaba vagando por las calles sin descanso. Estaba totalmente desorientado, necesitaba comida y bebida, pues la basura era bastante tediosa tanto de digerir como de conseguir aunque no lo pareciera, las ratas siempre mordían y era todo un problema. De verdad que dolían sus pequeños mordiscos, y estaba Enzo seguro que algunos estaban infectados, pero en aquel momento aquello no le afectaba demasiado, pues había un problema mayor, o al menos para él. Necesitaba droga. Era urgente, de vital importancia que la consumiera, pues si bien había logrado mantenerse a flote con pocas dosis de heroína conforme el tiempo pasaba, llevaba demasiado tiempo sin ella y era vital que la consumiera, si no los síntomas de abstinencia aparecerían de una forma brutal y acabaría muriendo sin si quiera poder moverse del sitio, ahogándose, tal vez, en su propio vomito. ¿Pero como conseguiría eso si ni si quiera podía conseguir una buena comida? No era capaz de robar nada, se sentía mal si lo hacía y por esa misma razón había estado comiendo la basura a duras penas y bebiendo cualquier cosa que no pareciera estar mal o contaminada.

De golpe tropezó y cayó al suelo sin si quiera emitir un sonido de dolor. Sus piernas temblaban y sus manos también a la vez que las voces por segundos se hacían cada vez mas fuertes — No, no, no, callaos — susurró por lo bajo llevándose una mano a la cabeza — No pienso hacer eso, por supuesto que no, encontraremos otra forma… — murmuró — Puedo hacerlo, yo no… — casi se echó a llorar al escuchar como decían que moriría allí mismo — No...moriré, no lo haré — se quejó golpeando con fuerza su cabeza contra el suelo intentando que volvieran a ese ligero murmullo de siempre y no gritaran como lo estaban haciendo en ese momento — Basta! — gritó con fuerza poniendo ambas manos en su cabeza sin dejar de golpearla acabando por hacerse una brecha en la frente a la vez que todas ellas volvían a formar aquel murmullo normal de siempre.
Suspiró con fuerza y sonrió levemente más tranquilo — Esta bien, sigamos, todo ira bien… — murmuró poniéndose en pie con cuidado sacando de dentro de su camisa de fuerza a su querido conejo de felpa — Lo conseguiremos estoy seguro — sonrió de nuevo feliz acariciando su pequeña cabecita — Se que lo lograremos, todo ira bien — habló por lo bajo volviendo a guardarlo dentro de su ropa para que no se ensuciara mas de lo debido — Si, todo ira bien — murmuró intentando animarse esta vez a si mismo dejando de lado todo lo demás.

Estaba agotado, quería dormir, quería quedarse quieto y solo descansar, pero no podía, tenía que conseguir primero heroína. Solo un poco, por poco que fuera le bastaba, pues sentía como su mente estallaría si no la conseguía.
Al cabo de unos metros logró ver a unas personas a lo lejos que fumaban y bebian de forma distraida, pasándoselo bien, tal vez ellos podrían ayudarle, no parecían mala gente, ¿O si?
Se acercó a ellos con una de sus manos agarrando su brazo contrario sin que pudiera verse nada de piel y algo dubitativo habló — Ho-hola… — todos le miraron pero esta vez borrando todo rastro de alegría o diversión en sus rostros — Pe-perdón que les haya interrumpido… — susurró por lo bajo — Yo solo...estaba buscando un poco de…bueno...yo… — se puso algo nervioso — Heroína — murmuró por lo bajo cuando de golpe uno de los jóvenes le empujó tirandole al suelo — Vete de aquí, no te daremos nada, y encima gratis, ¿Estas loco? — rió con fuerza a coro con los demás haciendo que bajara la cabeza avergonzado — Perdón… — susurró por lo bajo — No quería molestar, ya me voy — se levantó con cuidado siendo de nuevo pateado por el otro cayendo de bruces al suelo — Auch… — susurró por lo bajo pero no dijo nada sintiendo también como la sangre escurría por su barbilla.
Despues de arrastrars un par de metros lejos de aquellos tipos logró ponerse en pie y miró a aquellos jóvenes desde una distancia prudente — Si, si estoy loco — murmuró para continuar con su caminata en silencio por las calles repitiendo aquel suceso varias veces hasta que al final cayó rendido al suelo sin poder levantarse.

Todo su cuerpo temblaba con fuerza en el frio suelo, ya no podía más, estaba en su límite, haría cualquier cosa por un poco de droga, la necesitaba. Sus ojos estaban cerrados y no dejaba de temblar de forma bastante espástica intentando hablar con sus últimas fuerzas — A...yu...da… — gimoteaba — Po...por...favor… — gimoteó de nuevo como si alguien pudiera escucharle en aquella calle vacía. Hasta que de repente se escucharon unos pasos resonar, estaba cerca, muy cerca de él, debía hacer un ultimo esfuerzo y pedir ayuda de nuevo.
Intentó incorporarse con todas sus fuerzas, arrastrándose por el suelo con los ojos entrecerrados sin dejar de temblar cayéndose incluso por el camino hasta que de golpe notó el pie de alguien y lo agarró con fuerza, o al menos con toda la que tenia — Por...favor… — repitió de nuevo trepando con sus manos por las piernas ajenas intentando incorporarse lograndolo a duras penas quedando medio encorvado pero de pie frente a frente con aquel tipo intentando abrir sus ojos para verle — Ayu...da… — jadeó por lo bajo pudiendo ver los ojos ajenos de manera distorsionada a la vez que las voces se hacían mas fuertes otra vez — Por...favor...señor… — volvió a jadear — Necesito...necesito solo un poco...de...heroína — suspiró sin dejar de mirarle a través de sus iris completamente blancos sintiendo como sus fuerzas se desvanecían poco a poco y sus orbes amenazaban con cerrarse de nuevo mientras que no dejaba de temblar pegado al cuerpo contrario intentando mantenerse a flote pese a todo por lo que había pasado aquella noche, la anterior, y la pasada...y toda su vida.

Somebody,
help me.


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Re: Today is the day when the dream ends || Priv

Mensaje por Liam Samaras el Dom Jul 16, 2017 9:27 pm

Aquel día había estado en el quirófano, como de costumbre ejerciendo la profesión que mejor desempeñaba a lo largo de su longeva vida, no solo porque le encantaba el cuerpo humano, en todos los aspectos posibles; mientras con habilidad manipulaba la instrumentaría, la enfermera a su lado pasaba una esponja sobre su frente para poder secar el sudor, la enfermera en frente de él era instrumentista, hábil en su trabajo y fue la que más cercana estaba a él, atenta a sus expresiones y así era la que notaba como al abrir la caja torácica, el cuerpo de Liam reaccionaba, podía incluso notar como se excitaba al tener contacto con la sangre y los órganos internos, como sus manos se desliaban por el cuerpo del paciente como si se tratara de un amante.

La cirugía termino con buenos resultados, al menos el paciente quedo estable y llevado por seguridad a terapia intensiva, pero su trabajo y su equipo estaban bastante jubilosos de que tuvieran tan buen resultado, para él había sido solo una intervención de rutina, para los demás una cirugía de cierto grado de dificultad, Liam se encontraba lavando pues a pesar de los guantes el olor a sangre solía impregnarse de forma divertida en la piel, así que no reparo en que a pesar de que todos habían salido una femenina se acercó para colocarse a su lado y sonreír, ella sabía y siempre sacaba ventaja de su pequeña debilidad malsana, obviamente, Samaras era del tipo de hombre que no le gustaba correr riesgos por lo que callaba su boca con besos y una sección de sexo que la mantenía callada y bajo su mano.

El regreso a casa era sin embargo aburrido, Demian tenía mucho que había dejado de ir, por lo que estaba completamente solo, conducía por la via principal la cual a pesar de la hora estaba bastante transitada y el mar de gente y luces que indicaban era una vialidad popular, le hizo sentir sed, era justo el tipo de sed que es imposible saciar pero que se puede mitigar un poco con suficientes víctimas, cada que sentía tal necesidad transitaba por lugares de bajo nivel social, aquellos pobres diablos que venderías a sus abuelas con tan de un poco de dinero eran los elegidos, ya que por ser alguien publico tenía que moverse con cuidado, así que tras aparcar a unas calles camino por las callejuelas comprando servicios de quienes se acercaban a él, bebía un poco para satisfacer momentáneamente y les dejaba apenas con lo necesario para no morir, claro que, pagaba este servicio muy bien, pero justamente esa noche no era como las demás se encontraba ansioso, asique siguió avanzando hasta que se topó con esa basura.

Lucia tan sucio y harapiento que le dio lastima el seguir viendo, trato de alejarse pero este tuvo el descaro de sostener su pie para rogar por que le ayudara, odio eso, así que dio un tirón lo suficientemente fuerte como para deshacer su agarre hasta que al inclinarse un poco para amenazarlo, noto un aroma particular, familiar ante todo, entre toda esa mugre y mierda que parecía acompañarle, lo noto, observo detenidamente a ese chico y un poco más haya tirado como el trapo viejo y mal oliente que era noto aquel muñeco de peluche.

Se dejó caer con una rodilla sobre aquella sucia calle, sus manos se abrieron como si deseara justar los restos de lo que había sido su adorado niño, ¿sería posible que ese hombre de aspecto andrajoso sería su niño? Si bien, entre tanta mugre sus facciones eran imposibles de ver con toda esa mierda, pero, ese aroma y ese muñeco el cual recogió y sostuvo para inspeccionar, entre cerro la mirada al notar una pequeña marca que había hecho su hijo cuñad se lo dio, en la etiqueta aún era posible leer la letra garbosa, pero se leía claramente “Enzo” - ¿Cómo obtuviste esto? – ¿Gruño y al hacerlo algunos pares de ojos se centraron en él, par luego seguir su camino indiferente al drama familiar, por su parte el rabino necesitaba repuestas, y la maldita hija de puta de su mujer parecía que la tierra se la había tragado así que no había modo de ir en busca de esas respuestas, pero si se llevaba a ese chico, y lo interrogaba… y si resultaba ser él Enzo? ¿SU Enzo?

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Re: Today is the day when the dream ends || Priv

Mensaje por Enzo el Miér Jul 19, 2017 12:49 am


Today is the day when the dream ends

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Tema privado con Liam Samaras


Intentó trepar por el cuerpo ajeno para ponerse de pie y seguir pidiendo de manera menos deplorable aquella droga que necesitaba tanto, pero al notar como le empujaba haciendo que cayera al suelo le dejó en claro que aquella persona no quería nada con él, solo quería que se fuera y por sobre todo le dejó en claro que esa persona no le ayudaría. No dijo nada, dispuesto a retomar su camino hacia otro lado cuando de golpe notó que su peluche había salido de entre sus ropas — Mr. Shocks… — dijo en un hilo de voz y al verlo a lo lejos iba a ir a por el hasta que aquel tipo que le había despreciado lo tomó — ¡Ey! — gritó con fuerza — Eso es mio! — se quejó pareciendo que toda aquella ansia por la droga había desaparecido aunque su cuerpo aun estaba completamente débil y aquel arranque de adrenalina poco duraría — Mio! — bramó con fuerza — Suéltelo! — se quejó y con fuerza se lo arrebató de sus manos casi llorando para después tomar al conejo entre sus manos y acariciarlo con cuidado — Todo...todo estará bien Mr. Shocks — sonrió suavemente — Todo estará bien… — repitió por lo bajo abrazando con fuerza al peluche como si en verdad estuviera vivo dándole un pequeño beso para después volver a guardar el conejo de felpa dentro de su andrajosa camisa de fuerza — Ya esta...ya esta… — repitió para si mismo suspirando con fuerza notando como perdía las fuerzas volviendo a caer al suelo de rodillas jadeando de manera agónica sintiendo como se mareaba y aun así, aunque de golpe calló al suelo sobre un charco totalmente asqueroso manchándose aun mas siguió hablando por lo bajo — Todo esta bien...todo esta bien… — no dejaba de repetir igual que un loco que acababa de perder el norte.

Intentó mantenerse despierto pero era demasiado difícil, estaba agotado y su cuerpo colapsaría del todo si no calmaba aquella ansia producto de la droga — No te preocupes Mr. Shocks — siguió hablando con el conejo — Pronto...se que pronto papá vendrá a buscarnos — sonrió suavemente con la mirada perdida, aquella mirada tan extraña que tenía, aquella mirada que parecía estar en negativo — Papá vendrá...y nos salvará como siempre...el siempre nos salvaba en el último momento...y él...y él nos llevará con ellos... — no dejó de sonreír sintiendo que sus ojos se cerraban por el cansancio — Papá vendrá...lo sé...solo...solo debo dormir...dormir y esperar… — murmuró por lo bajo acabando por cerrar del todo sus ojos dejando que las voces le comieran la cabeza con una canción distorsionada de cuna que Enzo no dudó en dejar salir de sus labios — La pequeña Gracie encontró una extraña casa, un lugar en el que jugar justo pasando todos los arboles. Rápidas y afiladas agujas punzan su rostro antes de alimentarse él, de la blanca lana de las ovejas. Fantasmagooooricos los sauces de Wysteria, un recuerdo, un crescendo de la histeria. Pequeños niños se extraviaron bajo la tierra bañada por el sol. Gusanos se retuercen en caos, escúchalos reírse bajo tierra. Contar diez, nueve, cero dedos. ¿No vas a venir a jugar al juego del hombre gris? Muévete rápido, se un maestro de la evasión, cuando las cuchillas empiecen a silbar en llamas. Fantasmagooooricos los sauces de Wysteria, un recuerdo, un crescendo de la histeria. Pequeños niños se extraviaron bajo la tierra bañada por el sol. Gusanos se retuercen en caos, escúchalos reírse bajo tierra… — cantó el jovena la perfección quedando completamente callado tras aquella última y siniestra nota, perdiendo todas sus fuerzas.

El cerebro de Enzo estaba totalmente roto y enfermo, no solo por las voces de su mente o la realidad distorsionada que veía a través de sus ojos, ni si quiera por todas las enfermedades que tenía que le hacían padecer mil síntomas al mismo tiempo. No, no podía echarla la culpa solo a eso. Después de todo su madre también tenía la culpa por haberle internado en aquel manicomio, aquel lugar demencial donde habían jugado aun más con él hasta romperle del todo dejándole en el estado en el que ahora se encontraba, casi catatónico, al borde de la muerte, sin salvación posible. Enzo ahora solo podía esperar viendo el tiempo pasar frente a sus ojos en una vieja mecedora, igual que un entrañable anciano, esperando que la muerte viniera a por él y acallara para siempre toda la locura acumulada durante años y años que había en su interior.

Realmente era aterrador. El interior de Enzo, era realmente devastador, oscuro, frío, yermo. Un lugar donde la luz no llegaba, un lugar teñido de blanco y negro donde ni si quiera el aire llegaba y al atardecer todo se teñía de rojo color sangre.

Secrets of Wysteria.


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Re: Today is the day when the dream ends || Priv

Mensaje por Liam Samaras el Sáb Ago 19, 2017 8:16 am

Todo parecía una mentira o una pesadilla misma que encontró molesta y hasta aterradora, observo como aquel hombre se movía al arrebatarle el muñeco y como lo mecía dando movimientos poco contundentes a su forma de actuar, aspiro profundo mientras con la última seña que podría relacionarlo con su hijo término, aquella canción era de Enzo sin duda alguna algo torcida claro pero era de él.

Tal vez un poco modificada pero estaba seguro que era de él así que se movió para poder levantar a ese chico de aspecto patético y lo cargo en brazos llevando consigo aquel muñeco, pese a que si hacía o no resistencia estaba tan debilitado que posiblemente no le haría daño, en todo el trayecto no despego su vista de su hijo quien parecía en las nubes, Liam tenía que estudiar a fondo el por qué se encontraba mendigando y si era su hijo como es que había escapado, si era él ¿de quién eran los huesos que tenía en su sótano? .

Llegando al auto lo sentó en la parte trasera del auto mientras le colocaba el cinturón y cerraba con seguro, para luego subirse en el asiento del piloto y echar a andar el auto, lo más seguro era llevarlo a su casa ahí podría ducharlo y arreglarlo un poco para que lograra descubrir la verdad detrás de todo eso. El trayecto si bien fue mucho más corto que cuando salió de casa posiblemente se debía a la compañía así que cuando se bajó para poder volver a llevar en brazos a Enzo este se inclinó para quitarle el cinturón de seguridad mientras extendía los brazos minutos después para poder llevarlo

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Re: Today is the day when the dream ends || Priv

Mensaje por Enzo el Lun Nov 06, 2017 12:44 am


Today is the day when the dream ends

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Estaba tan sumido en su mundo de locura que el menor a penas se enteró de que el extraño le tomó entre sus brazos, simplemente aferró con fuerza a su peluche evitando que alguien se lo quitara de nuevo a pesar de haberse quedado dormido por agotamiento — Tranquilo Mr.Shocks...papa vendrá... — murmuró en medio de su sueño sobre la oreja del conejo acabando por sonreír suavemente sin enterarse de que alguien lo estaba alejando de aquel vertedero.

De nuevo volvía a aquel reino oscuro de sus pesadillas, con sus voces. Enzo aun era como un niño pequeño, tenia miedo de todo lo que rodeaba, no conocía a penas el mundo real y si alguna vez lo había hecho a través de sus padres en aquella inmensa mansión o a través de los libros, lo había olvidado por completo al ser usado como conejillo de indias en aquel manicomio. Pero no solo le daba miedo el mundo, lo real, si no también aquellas voces que día y noche llenaban su mente de imágenes desagradables, personajes ficticios que no dejaban de molestarle, de guiarle amistosamente hacia la muerte, o ruidos imaginarios que le hacían sobresaltarse y saltar de la cama en plena noche, haciendo que luchara, gritara, a pesar de que no cesaban por mucho que rogara, por mucho que se tirara en el suelo y llorara esperando que las voces se apiadara. Estaba seguro de que para las voces, para esos “amigos” imaginarios que tenia aquello era solo un juego, pero para él no era divertido, era una pesadilla. Aun podía recordar las noches en el manicomio, corriendo de un lado a otro en aquella habitación blanca, completamente acolchada para que su cuerpo no se hiciera daño, mientras que su mente era acribillada una y otra vez haciendo que cada día se quebrara mas a pesar de que intentara esconderse, siempre era encontrado, sintiendo como alguien le respiraba el nuca aunque al darse la vuelta allí no hubiera nada. Todavía podía sentir su desesperación gritando que le dejaran salir de aquella habitación donde todos sus fantasmas le atacaban. ¿Porque a él? Solo quería vivir, solo quería volver con aquel hombre de ojos como el cielo que le quitaba el sueño.

Tanto el trayecto en brazos como en coche fue corto, o al menos eso le pareció al menor quien no abrió sus ojos o su boca hasta que el coche se detuvo en el apartamento del mayor. Fue en el momento que el mayor tocó el cinturón para soltarle que sus ojos se abrieron lentamente igual que un robot que acababa de reponer sus energías. ¿Donde se suponía que estaba? El nunca había estado en un lugar tan raro como aquel. Su respiración empezó a hacerse un poco angustiosa, más al encontrarse solo — ¿Donde...? — gimoteó pareciendo que se estaba ahogando o quedando sin aire, poniéndose totalmente nervioso hasta que de golpe se fijo en que aquel hombre de ojos como el cielo estaba a su lado abriendo la puerta para poder cargarle. Fijó su vista en el albino pero sin decir nada en absoluto dejando que le tomara aun algo traspuesto sin saber que decir, aunque sin duda se calmó un poco. Aquellos ojos le habían hecho volver a la realidad.

Los pasos del mayor resonaban en los oídos de Enzo quien no dejaba de mirarle fijamente sin poder pronunciar palabra hasta que hubo un pequeño desnivel en el camino al tener que subir a la acera, fue en ese momento que los labios del menor se despegaron — Perdone… — se atrevió a abrir lo boca — Yo... — murmuró por lo bajo — ¿A donde vamos? — preguntó suavemente igual que un niño totalmente inocente — ¿Quien es usted? — preguntó sin poder acallar todas esas preguntas que llegaban directas desde su cerebro hasta su boca — ¿Nos conocemos? — preguntó suavemente como si toda la escena del callejón no hubiera ocurrido. Con cuidado sus manos se extendieron y tocó el rostro del albino acariciando sus mejillas con cuidado manteniendo sus ojos clavados en los ajenos que relucían como dos zafiros — Yo... — murmuró por lo bajo sin poder evitarlo, pues su cuerpo aun estaba bajo mínimos así como su cerebro — Usted no...¿No será médico verdad? — preguntó sintiendo algo de miedo que se reflejó en su expresivo rostro sin poder ocultarlo ni un poco — No me gustan los médicos... — murmuró por lo bajo — Hacen daño... — aquello lo dijo mas para sus adentros que para aquel extraño que parecía atento a todo lo que decía y hacia.

Pero, de golpe algo captó la atención del menor haciendo que dirigiera su vista a aquella enorme casa a la que acababan de llegar — ¿Es su casa? — preguntó sin comprender que pasaba o donde estaban — Un sueño... — murmuró de nuevo hablando consigo mismo con sus ojos bien abiertos sin perder detalle de todo lo que veía mientras escuchaba a sus voces aun algo ansiosas, sobre todo por conseguir aquello mismo por lo que estaban tan mal en esos momentos, droga.
Enzo empezó a rascarse de nuevo de manera algo compulsiva sin poder parar quejándose — Señor... — murmuró por lo bajo repitiendo el “proceso” de antes — Tiene...tiene droga...yo...yo la necesito... — gimoteó por lo bajo con algo de dolor acurrucándose mas contra si mismo a pesar de aun estar en los brazos ajenos — Señor... — gimoteó — Por favor... — imploró — No se callarán...las voces... — gruño cerrando los ojos que se llenaban de lagrimas por la desesperación a la vez que se mordía con fuerza los labios — Shhh...shhh... — gimoteó pareciendo que realmente le dolía — Shhh...callaos... — gimoteó pudiendo escuchar sus insultos y gritos pareciendo que querían despedazarle y salir a flote, fuera de su cabeza para poder arrasar con todo a su alrededor, para tomar toda esa droga que tanta falta les hacia, no solo a su cuerpo, si no también a su mente totalmente podrida — ¡Callaos! — gritó con fuerza removiéndose con fuerza empezando a pelear contra algo que realmente no existía salvo en su mente llegando incluso a tirarse de sus blancos cabellos rompiendo a llorar — ¡Callaos! ¡Callaos! — gritaba sin dejar de dar patadas amenazando con caer de los brazos de extraño al sacar aquella fuerza que nunca llegó a aparentar enloqueciendo por completo mientras sus voces le comían la mente sumado a los efectos provocados por la abstinencia de la droga, arañando de una manera loca sus brazos sobre su ropa haciendo que sus heridas se reabrieran y esta se tiñera ligeramente de rojo por la sangre derramada.

Solo quiero un poco de paz,
no tener miedo de dormir ni de la oscuridad.
Estoy cansado que de mi se rían los demás,
mi cumpleaños me da igual.
Ya me quiero bajar!


[/quote]

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