Jugando entre cráneos - Libre -

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Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Invitado el Mar Feb 02, 2016 12:09 am

Finalmente estaba libre de aquel enano a quien debía llamar prometido, no porque lo matara, ni mucho menos porque finalmente se dignara a abandonarla en el altar del compromiso como Lisara tanto quería, muy por el contrario, su compromiso parecía hacerse más y más fuerte con cada día que pasaba, las fiestas y eventos sociales era algo que destacaba la supuesta felicidad de la pareja, pero puertas para adentro era todo lo contario, ya había pasado más de un año viviendo bajo el mismo techo, esperando que la echará a patadas, pero debía admitir que Ciel era bastante resistente y perseverante, sin embargo le parecía imposible que decidiera tomarla como esposa sin siquiera tener un mínimo sentimiento por ella, todo por cuestión de honores, el muy maldito era tan recto como una tabla, pero las tablas se doblan si empeñas la fuerza necesaria y llegaría el momento en que no aguantaría y se quebraría en dos o más pedazos.
Pero ahora, tenía toda una semana de completa libertad, sin preocuparse de regresar a la mansión para ver su perfectamente delicado rostro que ocultaba su maldad interna, Ciel termino marchándose a un supuesto viaje de negocios en una zona remota de la isla, no le dijo nada más que aquello, y Lisara tampoco indago en el tema, se suponia que el viaje era por el trabajo del pelinegro y no se pensaba meterse. Pero no negaría que la felicidad le inundo cuando se vio en completa paz, y ahora, en aquella preciosa noche nublada con la luna oculta y las tumbas más negras que las alas de un cuervo, podría pasear por el cementerio, hacía mucho que no se deleitaba con aquella preciosa vista, ataúdes aun sin ser enterrados, los secos arboles cubiertos por una parvada de cuervos quienes aguardaban un poco de carroña dejada por los asaltatumbas quienes no se molestaban en lo más mínimo por cubrir su delito.


-Hablando del diablo -musito en voz baja, caminando lentamente hacia donde el sonido de pasos le alerto la presencia de un ser desconocido, preparo su oz por si acaso quien invadía aquel supuestamente santo lugar tuviera poderes necesario para escapar sin dejar ningún testigo de su crimen


Última edición por Lisara el Lun Mar 14, 2016 7:41 pm, editado 1 vez
Invitado

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Subaru Hayashi el Mar Mar 08, 2016 12:47 am

Luego de una nueva discusión con su gemela, el albino salió de casa con la noche aún siendo joven; no le gustaba casi nada estar en esa situación, pero tampoco se molestaría en intentar llegar a un acuerdo con alguien que probablemente lo golpearía al menor motivo, después de todo, la personalidad volátil de su única pariente era exactamente la misma que la de él. La mansión estaba algo alejada de la ciudad, pero eligió ir a pie, pues entre más tiempo pasara fuera de casa, más fácilmente podría arreglar el problema luego. Maldita loca... Pensar que todo esto porque boté su bolsa de caramelos.
Con su respectivo tiempo, el ojirojo llegó a la ciudad; se maldijo a sí mismo, pues debió haber establecido un plan en el trayecto y, al no hacerlo, ahora no tenia idea de como pasar el rato. Consideró un momento entrar a un bar y beber algo, pero en definitiva no le agradaba el escandaloso ruido que usualmente había en estos establecimientos. Decidió simplemente disfrutar de un paseo al aire libre, sólo vagando en las calles sin un rumbo definido por un par de horas. Jugueteaba con la llave de su cuello al caminar, pensando que quizás Tsu seguiría molesta, eso no le convenía: necesitaba de toda su ayuda para acabar con la perra de quien se hacía llamar su tía y tutora.
Atravesó el parque entero sin darse cuenta de ello, pues sus pensamientos cruzaban acaudalados su mente sin darle tiempo a reflexionar bien cada posible plan u obstáculo. En eso estaba cuando un repentino regreso a la realidad le indicó se hallaba a las puertas de un cementerio; el olor tan familiar a calma y muerte llenó sus fosas nasales dándole tranquilidad. Ese aroma le gustaba mucho, le hacía recordar los tiempos en que, cuando niño, pasaba horas en sitios así a manera de huir de su padre y después de su tía.
Con algo de pereza, comenzó a  caminar entre las tumbas: rodeando algunas y saltando otras. La noche estrellada hacía ver su cabello como un espectro blanco en medio de una oscuridad relativamente luminosa que, junto al canto de los grillos, daba un toque artístico a la escena completa. Caminó hacia una de las tumbas y se sentó junto a ella, permaneciendo tranquilo admirando el firmamento... o al menos así fue hasta que una presencia extraña lo alertó por un momento. -Tsk.... ¿Quién anda ahí?- pronunció al tiempo que se levantaba y analizaba el perímetro. Luego de algunos segundos, vio a la chica salir a su vista, sosteniendo una oz.
La miró sin perturbarse y luego se volvió a sentar, sin decir nada.

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Invitado el Lun Mar 14, 2016 8:21 pm

Finalmente había llegado al sitio desde el cual el extraño sonido había provenido, pensando por un momento que se toparía con un sujeto cubierto de tierra, una pala, bolsa en mano y cara de idiota, tal como siempre recordaba a aquellos hombres quienes solían ir por partes de cuerpos humanos, para hacer “Quien sabe qué cosa”, posiblemente deseaban recrear una suerte de monstruo, conseguir piezas para fabricar dolls o incluso comérselos, puesto que no sería la primera vez que se toparía con algo como aquello, al menos en su poco tiempo sobre la tierra había visto tantas facetas asquerosas de la humanidad que nada ni nadie podría sorprenderla, o eso siempre creyó.
Y ahora es cuando venía el problema principal con su hipótesis, aquel hombre de tez mortuoria no era el clásico prototipo de asalta tumbas, mucho menos lucia como un criminal, al menos no uno que se ensuciara las manos con algo ajeno a la sangre, pero ella no discriminaba, bien sabía que hasta la cosa más adorable podría ser de temer, tenía un enano morboso e idiota en su hogar, quien podría cambiar a un temible y bastante analítico demonio en cuestión de minutos, porque a pesar de todo reconocía el potencial y la fuerza de Ciel, solo que jamás lo alabaría en su cara o el muy ególatra se regodearía en ello como un cerdo en el fango, acabando por sacárselo en cara cada que tuviera oportunidad. Pero, en ese momento no tenía que perderse en su mente, frente a ella, en su territorio, tenía un sujeto bastante sospechoso, puesto que ¿Qué loco llega a tamañas horas a visitar a un pariente, y para colmo sentándose sobre la lápida que destacaba la memoria de un muerto?

-¿Se puede saber que estás haciendo aquí niño? – y si, le llamo niño principalmente por su aspecto, tan rebelde, casi sacado de alguna revista de moda adolescente para jóvenes deprimidos y enfadados con el mundo entero… ¿Cómo es que le decían a eso? ¿Rebeldes quizás…? Pues, Lisara no estaba segura de como describirle, y tampoco es que le importara mucho, solo quería comprender como es que ingreso al sitio y el motivo de su visita -Es tarde para que un niño ande rondando estos lares… ¿No deberías estar encerrado en un garaje tocando una vieja guitarra junto a tu banda de teñidos? –como bien se dijo antes, la pelirroja no discriminaba, pero eso no significaba que dejase de aplicar los estereotipos para increpar a la gente, especialmente si se metían con su amado trabajo -O acaso… ¿Eres de aquellos que aman a los muertos? Tú sabes… –hizo girar suavemente la oz en su mano, mientras sopesaba la palabra que utilizaría -Puede que te guste la necrofilia, pero niño, aquí no es un burdel de muertos, así que puedes irte marchando por donde llegaste –suspiro nuevamente, señalando la salida con su oz, antes de moverla directamente al rostro del vampiro -A menos que desees que te escolte… o bien insistas en quedarte aquí y ello nos llevaría a que tu trasero tenga un hermoso tatuaje con mi nombre… te lo hare gratuitamente, siempre y cuando no te moleste que sea hecho a base de quemaduras –tal cual lo dijo, el fuego invadió la hoja de la oz, brillando entre tanta oscuridad. Quizás en otro tipo de situación Lisara hubiese actuado de manera más agradable, pero entre su molestia con su supuesto novio que hacía y deshacía todo sin decirle nada, los sujetos que se divertían profanando tumbas y ese mocoso insolente, la noche no estaba destinada a ser agradable.
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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Subaru Hayashi el Mar Mar 15, 2016 9:37 pm

Se sintió un insecto bajo una lupa por la insistente mirada que le era dedicada por la joven frente a él; a juzgar por su actitud, quizás fuera alguien que trabajaba en el lugar, una especie de velador o sepulturero. Decidió permanecer como si no la hubiera visto porque no tenía la menor intensión de pelear con nadie en ese momento: había salido de casa buscando paz y no la arruinaría a tan solo unos segundos de tenerla.  Ignoró la pregunta de la contraria hasta que la escuchó llamarle "niño" ¿Quién coño se creía para decirle así? Su ira solo aumentó cuando ella continuó categorizándolo como menor, preguntándole por una banda y demás cosas sin sentido.

La gota que derramó el vaso de su paciencia fue el comentario sobre necrofilia -¡¡¿DE QUÉ CARAJOS ESTÁS HABLANDO?!!- gritó más que irritado poniéndose de pie al instante. era la primera vez que la veía en su vida, no tenía ni la mínima idea de quien era, que hacía o cualquier cosa y ¿ella salía con eso? ¿Cómo es que podía buscar conclusiones donde no existía una prueba microscópica que le indicara una pista al menos? -No soy ningún niño y puedo salir a la hora que me plazca, así como estar donde me venga en gana, ¿Comprendes?- espetó fastidiado ante la actitud de ella. ¡¿Desde cuándo aquella extraña había creído que podría darle ordenes de ese modo?! Tsk... chiflada de primera pensó.

Subaru no se molesto en tomar en serio las amenazas que la pelirroja comenzó a lanzarle. Si de violencia se trataba, estaba más que seguro de que podría dar una buena pelea de la cual, probablemente, saldría ganando; además, no pensaba permitir que aquella "princesita" gruñona le estuviera dando órdenes de esa manera, suficientes personas ya lo hacían. -Escucha, mocosa- se tomó la libertad de llamarle así pues, minutos antes, el aroma de ella le había indicado era mucho más joven que él mismo - ¡No hice nada, así que no hay ningún motivo para que deba marcharme! Y si tu intentas poner tu juguetito brillante sobre mi, me aseguraré de que la que obtenga un nuevo tatuaje seas tú - Concluyó, sin prestarle atención a las llamas que la contraria había hecho aparecer en la superficie de su arma - Mira nada más...  ¿nunca te dijeron que las niñas pequeñas no deben jugar con fuego?- comentó buscando provocarla, después de todo, ella le había tomado por un niñato en la edad rebelde.

Su mirada se clavó en la de ella desafiante, quizás si no hubiera sido tan demandante y grosera desde un principio el se hubiera marchado sin más; pero no fue así: la pelirroja había iniciado la pelea y el no era del tipo de personas que se permitían retirarse o perder. Un reto era un reto, y él no iba a demostrar cobardía. El albino en verdad no tenía ánimos para pelea, pero tampoco iba a consentir que ella le hablara así sin siquiera un buen motivo; después de todo,  había llegado a gritarle cuando él sólo estaba sentado viendo el cielo Mujeres.... debe estar en sus días, seguro se planteó la opción mentalmente,  intentando buscarle sentido al comportamiento de la contraria. - menuda agresiva... no es mi culpa que tengas cólicos- susurró.

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Invitado el Vie Mar 18, 2016 9:01 pm

La situación se le empezaba a hacer irrisoria, aquel hombre era tan gritón como una foca a punto de dar a luz, es decir, molesto, irritable, casi constipado... simplemente le quería suturar la boca a base de puro fuego, fácil y sencillo, además de un tanto indoloro, aunque eso ultimo dependería de la resistencia al fuego y dolor del jovenzuelo rebelde.

Pero, a pesar del "amable" trato de Lisara, el vampiro no se largaba, seguía gritando y gritando y gritando... ¿Podía ser más pesado aun? Solo debía irse por donde vino, un cementerio no es un patio de juegos para ningún niñato, mucho menos con aquella actitud tan altanera, pero tal parecía que la joven de mirada rojiza no se hacía comprender adecuadamente, ni siquiera con amenazas tan claras como la dicha hacia nada, simplemente, para ella, era un idiota más que pensaba que una mujer enfadada era sinónimo de cólicos, y como no, menstruación.


-¿Niña? ¿En serio? Yo no soy la que se viste como el último modelo emo del momento... debes saber distinguir los estatus y como nos diferenciamos de manera tan evidente -negó un par de veces, dejando que la oz se moviera en sus manos con un pequeño giro, clavándola en el suelo para poder apoyar su espalda contra esta, mientras cruzaba sus piernas sin siquiera sentarse, mirándolo de reojo conforme sus brazos, también entrecruzados, se posaban debajo de su busto, ladeando el rostro simplemente para apreciar como el chico parecía más y más mosqueado -El mundo es libre, ciertos lugares son libres... pero no este cementerio y no a esta hora niñato... ¿Acaso no sabes leer? Tenemos un bonito y enorme cartel en la entrada con el horario de visita -con calma, su dedo índice señalo la entrada del cementerio, donde estaba regulado el lugar para ingresar -Y si querías paz y tranquilidad, puedes irte a una biblioteca... me interesa poco y nada, pero aquí solo descansan los muertos cariño -el cariño, al igual que con su adorado Ciel, fue dicho con el mayor y más puro cinismo en su organismo -Sin embargo, si no quieres entender por las buenas, mi oferta de escoltarte fuera de aquí sigue en pie -una nueva amenaza, solo que esta vez, un sonido un tanto alejado de donde estaban capto su atención -Carajo... niño ¿Viniste con alguien más aquí? -finalmente separo su espalda de la oz, mirando con detenimiento al chico mientras regresaba a apuntarle con la oz, esta vez chamuscando los cabellos del platinado -Espero que no fueras tan idiota de ser la distracción para mí, mientras otras personas se ponen a robar los cadáveres del cementerio ¿Verdad mocoso del demonio? -se había cansado, no daría vuelta atrás, se llevaría la cabeza del muchacho en un abrir y cerrar de ojos, su mirada así lo demostraba, aunque el problema era que aún no llegaba el momento de la muerte del peliblanco, así que quizás, y solo quizás, podría simplemente darle una paliza y dejarle medio muerto, así no infringiría ningún tipo de regla o al menos así lo veía la joven Shinigami.


Cansada y dispuesta a darle una buena lección de modales, un nuevo ruido le alerto, no tenía otra opción, debería ir a ver qué demonios sucedía, pero no iría sola, por ello, tomando al joven de su chaqueta lo cargo sin el menor problema sobre su hombro, sería una mujer y todo, pero no por ello dejaba de tener la fuerza de un demonio.


-Hasta que solucione esto, te vienes conmigo niño –y sin más preámbulo, hecho a correr en dirección hacia aquel molesto sonido, sin soltar al chico que llevaba sobre su hombro, mientras que el fuego de la oz alumbraba el camino en medio de aquella noche, ahora, cubierta completamente por enormes y opacas nubes, un mal augurio, de eso estaba segura.
Invitado

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Subaru Hayashi el Sáb Mar 19, 2016 7:01 am

Se molestó en sobremanera cuando la chica comenzó a hablar de estatus. ¿Es que simplemente se basaba en la ropa para determinar la valía o posición de una persona? porque si de eso se trataba, estaba totalmente equivocada: él usaba esa ropa porque le jodía la existencia tener que usar traje o ropa formal si la situación no lo meritaba. La miró callado, aunque queriéndole disparar con los ojos, aquella extraña no le agradaba para nada, pero admitió que tenía razón en cuanto a lo del horario del lugar -No entré por aquél lado- explicó fastidiado - La entrada de atrás sigue abierta y ahí no hay ningún "lindo letrero" así que no vi motivo por el cual no entrar a sentarme- espetó el albino.


Un sonido parecido a un golpe o algo cayendo (ruido sordo) llegó a los oidos de ambos desde el otro lado del parque -Tsk... Yo no traje a nadie mas! he venido solo - aclaró enfadado cuando la contraria le acusó de haber funcionado como distracción para que cualquier otro sujeto entrara al lugar- Creo que ellos son el motivo por el que la puerta del otro extremo esté abierta...- pensó en voz alta. La chica se veía ahora mucho más molesta, se veía que él le desagradaba tanto como ella al albino. Notó su intensión de agredirlo, por lo que no tardó en tomar una posición defensiva; sin embargo, la pelea no se dio pues un segundo estruendo denotó tener prioridad para la joven.


Ella iría a buscar la fuente, eso significó una perfecta oportunidad para marcharse sin golpear a nadie; sin embargo, al comenzar a caminar en dirección contraria, la chica lo sujetó, cargándolo al estilo costal sin aparente esfuerzo. -Ahhhhh??!! ¡¿que te pasa, idiota?! Bajame!- exigió enfadado mientras se revolvía ara zafarse de su agarre, cosa que consiguió cuando sólo habían avanzado unos metros -Tengo varias aclaraciones que hacerte! En primera, deja de llamarme niño!! Escucha mocosa, tengo 115 años- hizo énfasis en el número- Lo que menos me queda es que una imbécil me confunda por un niñato, ¿comprendes? en segunda! estás tratando con Subaru Hayashi, heredero del clan Hayashi- Exclamó; su familia era prestigiosa en Myr, después de todo, muchos de sus miembros trabajaban en el consejo. Estaba a punto de marcharse cuando un tercer estruendo, esta vez acompañado de una llamarada hacían acto de presencia en el lugar ya no muy lejano. Se quedaría a averiguar que era lo que sucedía ahí...

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Invitado el Miér Mar 23, 2016 12:35 am

Lo único que Lisara escuchaba eran tonterías, una detrás de la otra, siendo lo verdaderamente sorprendente para ella, la edad del vampiro, porque fuera de eso, no entendía como venía al tema lo de su familia y las otras tonteras que pronuncio. Ella pertenecía a los Restall, y no la veían ventilando su nombre a los cuatro vientos como una completa invencible con los humos subidos, para ella el apellido valía poco y nada, lo más importante era la persona en sí, y aquel "hombre" de 115 años de edad le dejaba mucho que desear.


-No pensé, que llegaría el día en que conocería a un anciano más inmaduro que mi prometido -con una mano en su cadera no podía dejar de negar una y otra vez, realmente no comprendía nada de aquel sujeto, era extraño, demasiado, y se vestía como un jodido crio ¿Estaría en la época de la mediana edad acaso? Ni ella con 22 años ya cumplidos se atrevía a verse con esas fachas... y no es que criticara a las personas por su ropa, pero... con esa edad... tan canoso y demás, debería verse como un hombrecito, no como un niñato -Además yo... maldición muévete -lo empujo con el lado contrario al filo de su Oz antes de repeler un ataque de fuego directamente hacia ellos. Quizás al ser de aquella familia, que según recordaba se trataban de vampiros, el fuego no le dañaría, pero prefería prevenir que lamentar, porque si estaban por atacarlo, era que realmente no tenía nada que ver en aquel asunto -Supongo que te debo una disculpa por incriminarte -concedió mirándolo a los ojos -Como futura cabeza de los Restall me disculpo por haberte tratado como un ladrón de tumbas... pero -se cortó al momento, sonriendo con soberbia, aquel tipo de sonrisas que Ciel le había empezado a contagiar -No me disculparte respecto a que eres un colado, que no tuvo que meterse en un sitio como este, al ser de lógica que los cementerios no son para pasear o jugar al menos que seas un fantasma -para la joven, aquellos lugares eran demasiado sagrados, después de todo un shinigami no consideraba la vida, la muerte y mucho menos el último lugar de reposo del alma como un centro vacacional, allí debían de ser respetuosos o se enfrentarían con los ángeles de la muerte, eso debían darlo como un hecho más que seguro -Como sea... puedes irte si quieres, porque si te quedas y te patean el trasero no será mi problema -quizás decía eso, sin embargo sabía que terminaría por ayudarle porque ese fuego era de demonios, y si estaban allí seguramente era porque la estaban buscándo para vaya a saber Kami que cosa, pero, al ser sus asuntos no quería que nadie más se viera involucrado siendo lo mejor que el joven se largara totalmente rabioso -Salúdame a tu papi y tu mami -sin más que decir hecho a correr nuevamente al sitio desde el cual provenía el fuego, esta vez sin el joven siendo cargado en su hombro, porque simple y sencillamente no tenía caso el deber llevarlo de nuevo, cuando lo que deseaba era todo lo contrario.


La joven mujer no demoro mucho en finalmente llegar al lugar de los hechos, por todos lados veía lapidas quemadas, tumbas en casi perfecto estado, descontando el césped chamuscado al igual que las flores entregadas por la familia de los difuntos. Aquello no era vandalismo, tampoco una advertencia, meramente parecía que todo fue hecho para enfurecer a la ojirubi. Claro que la chica, al tener un temperamento de pocas pulgas, rapiadmente empezo a emanar fuego de su cuerpo, los mataría, en serio que lo haría, quedarían en cenizas de ser necesario, pero pagarían la fechoría cometida contra un lugar sagrado como era aquel.
Invitado

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Subaru Hayashi el Jue Mar 24, 2016 1:12 am

No se molestó en ofenderse cuando le llamó "inmaduro", él tenía bien claro que lo era y tenía sus razones para serlo. Si bien, la joven probablemente acertaba con respecto a la ropa tan "juvenil" que usaba, no estaba considerando que, al ser un vampiro, las etapas de la vida iban mucho más lentamente, teniendo él, física y mentalmente, 19 años. Miraba distraído a la chica, al parecer tenía los ojos del mismo color que los de él, jugueteando con la llave de su cuello hasta que sintió una energía extraña aproximársele con velocidad; estaba por esquivar el ataque cuando la contraria lo empujó con la oz y repelió el fuego. Dirigió la mirada al lugar de donde había salido el fuego, pero las palabras de la contraria le detuvieron. No respondió nada cuando le pidió disculpas por la incriminación, pero no pudo ocultar del todo su sorpresa al escuchar el apellido de la joven Asi que una Restall... pensó. Conocía bien esa familia: habían sido socios de los Hayashi por varias generaciones; pues tenían tratos adjuntos en el ministerio y congreso de la capital. Buscó en su memoria algunos recuerdos de ese apellido, llegando a su mente la ocasión en que, algunos años atrás, su tía había mencionado que la heredera de los Restall se había comprometido; una mueca atravesó su rostro al recordar que le había querido obligar a ir a presentar sus felicitaciones, cosa de la que se safó escapándose de la mansión tres noches antes de la visita.


Ignoró el comentario de la pelirroja, permaneciendo de pie en el lugar.: se había dado cuenta de que algo extraño sucedía ahí y no pensaba marcharse hasta tener información del tema. Pudo sentir en el ambiente la esencia de demonio, un olor bastante similar al suyo, aunque con un poco más de potencia. -Tsk... idiota..- murmuró por lo bajo cuando la joven echó a correr. Ni su padre ni su madre seguían vivos como para saludarlos y, si lo estuvieran, probablemente el no les saludaría igual. Es más.. quizás si tan sólo su madre siguiera viva, su vida ahora sería completamente opuesta. Decidió no volver a casa, tenía el presentimiento de que algo iba a salir mal; caminó tranquilo, tomando el camino que la joven había seguido pocos segundos antes; no demoró más de dos minutos en llegar, quedándose helado ante la vista que apareció a sus ojos. Toda esa zona había sido quemada: las piedras de las tumbas tenían un ligero tono negro y la vegetación en derredor estaba calcinada. Cerca de sus pies, al parecer en un espacio que el fuego no había alcanzado, estaba una rosa blanca; se agachó a recogerla, poniéndola luego en una tumba cercana que resultó ser la de un niño pequeño, fallecido por problemas cardiacos. Aquello era cruel.


Permaneció serio, observando a la chica frente a él que, repentinamente, hizo salir fuego de su cuerpo; así que otra demonio estaba con él ¿eh? decidió no acercarse mucho a ella, pues no deseaba hacerla enfadar más de lo que ya estaba. La rodeó y se guió por el olfato para seguir el rastro de los sujetos que habían hecho aquel desastre, inclinándose sobre un montoncito de ceniza y tocándolo un poco  -.... se han ido por ese camino...- señaló con el dedo la orientación. Ayudaba a la chica para pasar el tiempo y, además, por otros dos insignificantes detalles: primero, le habían lanzado una bola de fuego que, si bien no le hería, si representaba un insulto; segundo y más relevante... en el "área para jugar con fuego" de esos sujetos había una tumba particularmente importante para el albino. Subaro giro la cabeza y contemplo de lejos la, ahora negra, lápida en un rincón... agacho la mirada al comprobar que el nombre "Hikaru Mochida" resaltaba en letras de bronce.

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Invitado el Dom Mar 27, 2016 8:01 am

Estaba colérica, a tal grado que no llego a escuchar cuando el vampiro se acercó hasta donde estaba, pensando en que tarde o temprano le tocaría hacer pagar a aquellos hombres, pero tal parecía que el destino dictaría que sería más temprano que tarde, puesto que el niñato era un buen rastreador.


-Chico Hayashi... si puedes conducirme donde ellos, prometo cuidar tu tumba con cariño cuando te llegue la hora -el humor de Lisara era tan mortuorio como su mismísimo trabajo, pero el que fuera un chiste no le quitaba la verdad a sus palabras, si él le ayudaba se encargaría de que en su momento de descanso eterno tuviera un gran servicio y un sitio donde descansar eternamente en paz, pero claro, no lo decía porque hubiera visto la fecha de la muerte del albino, al contrario solo estaba adivinando que el fallecería antes al ser ella decenas de años más joven, pero eso era punto y aparte -Como sea... solo intenta no arriesgarte demasiado... no creo que sea tu hora aun -sin más dilación en su charla ambos se dirigieron al camino que el ojirojo le señalo a la shinigami, los vestigios del fuego seguían presentes, enfureciendo a cada segundo el ya de por si explosivo genio de la muchacha -Realmente... no comprendo quien puede ser tan idiota de venir a un cementerio y cometes tamaña fechoría... -busco relajarse, pero en cuanto un pequeño ruido le hizo salir de su meditación, se dirigió rápidamente allí, terminando de cortar la distancia que restaba, y fue, cuando frente a ella noto un demonio en toda regla. Ropajes oscuros, cuernos naciendo de su cabeza, anatomía humana pero con mirar tan negro como la más caótica noche, incluso un par de alas y extraña cola draconiana se dejaba entrever -Vaya... vaya... pero ¿Que tenemos aquí? -estaba segura de haber visto a ese hombre en otro lugar, y conforme más lo apreciaba se terminó por dar cuenta de que era miembro de una familia rival de los Restall, ya que no siempre su prole se había llevado con los demonios, en especial aquellos que parecían gozar alimentándose de almas-¿Tan bajo tienen que caer los tuyos para aumentar su nivel de ingresos? Como sea... no es que me agrade matar personas pero si no te largas esto no se verá bien... sobre todo porque mi acompañante -al momento señalo al joven cano -Parece que atacaste algo valioso para él –ella no era tonta, tampoco tan despistada como aparentaba algunas veces, puesto que se percató de la mirada de enfado contraria respecto a una de las lapidas en concreto, pero no se atrevió a preguntarle de quien se trataba para no abrir viejas heridas -Como sea… solo lárgate y olvidare este asunto por las buenas –informo por última vez, pero el sujeto no tardo ni medio minuto en abalanzarse contra la chica. Lisara estaba ofuscada y su lado demoniaco salió a relucir al dejar entrever aquellos cuernos que emergían de su cabeza mientras el fuego cubría la hoja de su oz, misma que chocaba una y mil veces con las garras del demonio hasta finalmente cortarlas conforme lo escuchaba gritar de dolor y retroceder, pero la chica no se quedó conforme con aquello, volviendo a abalanzarse sobre él, arrancándole la cola con el filo de su arma, suturando la herida con el fuego de mismo instrumento que le corto -Te lo había advertido más de una vez… tu no querías comprender… así que por última vez… solo vete mientras aun conservas algo de tu dignidad –con presteza le lanzo la cola rebanada, dándole la espalda para volver al lado del vampiro, era tarde y la acción parecía haber quedado en segundo o tercer plano.
Invitado

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Subaru Hayashi el Sáb Abr 09, 2016 12:21 am

Alzó las cejas y miró a la pelirroja, más no dijo nada. Probablemente se tratara de una simple broma y, si hablaba en serio, supuso serían sus hijos o nietos quienes se encargaran de sepultarle; al menos si su descendencia seguía con ese trabajo. Comenzó a caminar guiado por su nariz, fijándose en la tierra bajo sus pies, pues sabía que probablemente el enemigo hubiera dejado un rastro -¿Ah?... No me pasará nada; y no, no es mi hora.. o eso quiero creer - murmuró y continuó andando con la vista al frente. Permaneció en silencio aun cuando la joven hacía algunos comentarios sobre la fechoría realizada; el albino estaba de acuerdo: le parecía un acto de bajeza el que una persona perjudicara de esa manera el lugar de descanso eterno por mera diversión.


Detuvo su andar y levanto la mirada, frunciendo el entrecejo al encontrarse cara a cara con el enemigo de la menor. El hombre frente a ellos le resultaba conocido, pero no estaba seguro de ello; conocía a tantas personas y estas le interesaban tan poco, que en un corto tiempo se olvidaba por completo de ellas. Había que hacer algo más que notorio para que el albino concediera su atención por más de un par de semanas a alguien. Se mantuvo callado cuando la Restall comenzó a sermonear al demonio, dejaría que ella arreglara sus asuntos primero y ya luego se encargaría él de solucionar los suyos... o eso planeó hasta que la joven lo usó como referencia ¿Algo importante para mi?... Tsk.. esta chica no dijo nada. se dio cuenta de que la chica hablaba de la lápida: en realidad, a él no le interesaba mucho el que esta hubiera resultado quemada y dañada; él jamás conoció a Hikaru. Sin embargo, la historia era completamente opuesta con respecto a su propia hermana: Tsu le había hablado del niño con el que disfrutó su infancia y parte de su adolescencia. Si bien, Subaru no tenía nada que ver con aquel chico, su gemela si que lo tenía.. y ella era importante para él; quizás nunca se lo expresara, pero hacía lo posible por demostrarlo.


El repentino ataque del contrario lo sacó de sus pensamientos, reaccionando a tiempo para hacerse a un lado; observó a la chica sacar a relucir sus rasgos demoniacos, prestando atención al fuego que se formó en la oz de ella, al igual que minutos antes cuando lo había amenazado con echarlo. No apartó la vista de la pelea en la corta duración que ésta tuvo, disminuyendo de intensidad cuando la menor cortó las garras y, posteriormente, la cola. Fueron escasos los segundos trascurridos antes de que la joven se  diera vuelta para marcharse del lugar, pero Subaru tenía un mal presentimiento. El demonio, que había permanecido inmóvil hasta el momento, no demoró en aprovechar que su oponente se volteaba, lanzándose contra ella con furia.... una furia que no llegó ni a los tobillos de la furia del albino, que estaba mucho más que ofendido por haber sido ignorado de esa forma cuando, en primer lugar, habían intentado lanzarle fuego a el también. En un impulso, se lanzó hasta el hombre, tirándolo con fuerza y dándole un par de puñetazos en la cara -Eres una vergüenza... ¡¿Qué clase de hombre te haces llamar si atacas por la espalda?!- le gritó, propinándole un nuevo golpe; un hilillo de sangre salió de sus labios y su nariz -Eres una escoria... ¡ni siquiera te puedes hacer llamar demonio!... No me digas, ¿tuviste problemas amorosos y te desquitaste quemando este lugar?- se burló, colocando la mano en el cuello de él para asfixiarlo y evitar que siguiera resistiéndose -¡Basura inservible! yo...- no pudo acabar la frase, pues el extraño logró propinarle un golpe en el estómago, haciéndole perder el equilibrio y escupir un poco de sangre por la fuerza. Al parecer el contrario se dio cuenta de la situación en desventaja para él, pues se marchó del lugar rápidamente -Tsk... maldito...- susurró el chico mientras se ponía de pie.

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Invitado el Lun Abr 11, 2016 4:05 am

Realmente la Restall no había esperado que aquel demonio fuera tan cobarde como para atacar por la espalda, convirtiéndose en una bajeza todavía más repugnante, de lo que ya era a ojos de la hibrida, sin embargo, poco antes de que tan siquiera pudiera reaccionar, el vampiro se había lanzado casi en picada contra el sujeto, golpe tras golpe, movimiento tras movimiento el Hayasi no paraba, estaba realmente cabreado, insultándolo sin cesar, logrando que la menor silbara de asombro antes de cruzarse de brazos mirando entretenida el espectáculo, no porque creyera que presenciaría una masacre y como ángel de la muerte necesitaba quedarse al margen para sesgar el alma de perdedor, por el contrario desde el inicio tenía en claro quién sería el vencedor de la pelea, y tal como previo el vampiro se quedó con la corona de campeón, mientras el demonio escapaba despavorido después de semejante ataque, pero no sin antes darle una pequeña lección al peliblanco.


-Vaya… el señor aun con su edad sabe repartir buenos golpes –totalmente contrario a lo inicial, esta vez no le llamo niño, tampoco lo insulto con el fin de ofender, más bien era una curiosa mezcla de burla y alago -La próxima vez debería pensármelo bien antes de buscarte la vena sensible ¿No? –nuevamente jugaba con él, regresando la Oz a un tamaño reducido, volviéndose una delicada llave, segundos antes de acercarse al vampiro para limpiar el resto de sangre de sus labios, llevándose el pulgar manchando hasta sus propios labios, sorbiendo los restos de la sangre, puesto que a pesar de no ser un vampiro el sabor en si no le era molesto, aunque tampoco un manjar, quizás debido a su lado demoniaco, sin embargo no se la pasaría mordiendo cuellos o pidiendo copas de la más tibia sangre, extraída al momento de la presa medio muerta -Sin embargo te agradezco la ayuda, tanto para el rastreo como el cubrirme la espalda –inclino su cabeza con respeto conforme formaba una muy sutil reverencia, más que nada al conocer las raíces japonesas de aquella familia, mezclándola con la propia londinense, suponiendo que con ello comprendería la realidad de su agradecimiento -Sin embargo… insistiré en que no puedes permanecer en el cementerio, al menos no esta semana, que estará remodelándose el área… puedes venir la siguiente si lo deseas, tienes mi permiso de vagar por aquí cuando desees, considerando un pequeño pago y muestra de buena voluntad –alego conforme caminaba a un área más decente, dejando de esa manera pactado el permiso para el peli claro, y solo para él, de poder visitar aquel calmado cementerio en horas fuera de lo normal. Si bien eso no podía llamarse amistad, al menos era un paso más alejado del desprecio, y claro está, constantes quejas para echarle a patadas.
Invitado

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

Mensaje por Subaru Hayashi el Mar Abr 26, 2016 4:38 am

Frunció el entrecejo al ser llamado señor, aunque su expresión no denotaba molestia alguna para con la chica; al contrario, sentía cierto fastidio pero por el hombre que se habían cruzado momentos antes. Permaneció callado hasta el segundo comentario de la joven -Asi es... deberías cuidarte de hacerlo- respondió entre broma-comentario - No tolero a la gente como él, sus problemas no deberían venir afectando a terceros; además, el hecho de haberme ignorado de esa forma realmente me cabreó- apretó los puños de nuevo, odiaba no ser tomado en cuenta, todo el mundo lo odiaba, de hecho. Se irguió con algo de sobresalto cuando la pelirroja se acercó a su rostro, invadiendo 20 cm del medio metro que él consideraba "espacio personal". Inclinó el cuerpo hacía atrás, como negándose a cualquier cosa que ella pudiera hacer: no estaba muy acostumbrado a convivir con otras personas que no fueran Tsu y la cercanía de la menor le ponía algo nervioso. Ese sentimiento aumentó cuando sus labios fueron rozados por la yema del dedo de ella; ante esta acción, el desvió la mirada intentando ocultar su vergüenza -Mmm... parece que estar cerca de mi te ha pegado ciertas costumbres - bromeó un poco para disimular, ya más tranquilo cuando la Restall volvió a marcar distancia.


Correspondió la inclinación de agradecimiento que le hacía la joven, sintiéndose bien ya que llevaba un tiempo sin practicar esa costumbre tan típica del país de sus antepasados: Japón; le alegraba que tradiciones como esa no se perdieran y que otras personas incluso pudieran revivirlas de vez en cuando. Escuchó de nuevo las palabras de la chica, notando un tono de voz diferente al que había usado la primera vez que lo vio ¿más cálido, quizás? -Está bien... no me verás por aquí en ese tiempo- respondió sereno, observando el cielo de vez en cuando antes de regresar su mirada a la mujer de ojos color sangre -S-supongo que te debo una disculpa...- admitió sonrojándose un poco, odiaba tener que admitir cuando cometía errores, era demasiado embarazoso - Supongo que por sentido común no debía haber entrado a esta hora... sin embargo, agradezco tu gesto... me comprometo a estar más callado que un alma si vengo aquí de nuevo- hizo una última broma, con respecto a los muertos, antes de darse la vuelta y comenzar a andar hacia la salida. No estaba seguro de si se volvería a encontrar con ella alguna vez, pero sabía que al menos ya no amenazaría con quemarle la piel... o al menos eso esperaba.

Subaru se alejó del cementerio, recorriendo los parques bajo la noche estrellada, repasando en su cabeza lo ocurrido en el último periodo de tiempo. Meneó el cuello suavemente y, al hacerlo, la llave que pendía de su cuello tintineó, devolviéndole a la memoria que no tenía idea que hacer para que a su gemela se le pasara el enfado. Vislumbró una tienda nocturna, esas que tienen enormes letras con la leyenda "abierta las 24 hrs" y se acercó lentamente, ingresando al establecimiento y comprando algunos caramelos para la albina. Comenzó el regreso a la mansión, esperando que el regalo evitara recibir un jarronazo en la cabeza.

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Re: Jugando entre cráneos - Libre -

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