Había Una Vez… Una Chica Y Una Casa [Priv. Liam]

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Había Una Vez… Una Chica Y Una Casa [Priv. Liam]

Mensaje por Aoi Sakurai el Jue Abr 20, 2017 2:34 am

La lluvia caía a cantaros aquella noche, el sonido de la batería de su celular muriendo le indicaba que pronto perdería el contacto general con el mundo, así como también la escasa luz que la linterna de este le daba, el frio del agua mojando su uniforme escolar llegaba a calarle los huesos, el incesante sonido de sus pies sumergiéndose en cada charco conforme corría por las calles le inquietaba más de la cuenta. Aoi empezaba a frustrarse con todo aquello, no podía entender como era que termino por perderse camino a su casa, es decir, siempre tomaba la misma ruta pero aquel día, debido a una refacción en la calle de siempre, había tenido que tomar una ruta alterna.

Según los muchachos que le indicaron el camino a seguir, debía de haber tomado por la derecha, luego la izquierda, seguir derecho tres cuadras y finalmente volver a tomar por la derecha, cosa que Aoi si había hecho, pero de todos modos estaba perdida ¡PERDIDA! Lo que muy probablemente quería decir que aquellos hombres no diferenciaban la derecha de la izquierda, o que en verdad, no sabían a donde la jovencita se debía de dirigir, fuera como fuese, solo tenía en mente que nada de aquello era su culpa, o bueno, solo tenía la culpa de haber confiado en los sujetos que le dijeron el camino a tomar.


-No puedo creer… que… achu… terminara por hacerles caso a esos… achu… tipos –sus suaves estornudos no dejaban de escucharse luego de cada palabra que decía, sus brazos se abrazaban a su cuerpo para darse calor, y fue cuando un trueno a sus espaldas alumbro la cuadra y corto todo el silencio del sitio, que finalmente corrió a una casa cercana, golpeando la puerta todo con tal de obtener algo de refugio, pero pasados cinco minutos nadie se atrevía a responder, por lo que suavemente empujo la puerta que no estaba asegurada, optando por ingresar, mojando cada mosaico a sus pasos, olisqueando el aroma a tierra y suciedad, indicadores claros de que ese lugar estaba abandonado desde hace bastante tiempo, aunque no podría definir cuanto -Supongo que esto es mejor que nada –no tenía más opción que quedarse en ese sitio, por eso, a paso lento, busco un sitio donde poder sentarse, optando por un sofá de dos cuerpos, bastante antiguo, limpiándolo con un pequeño paño que tenía el sitio donde se sentaría, mirando tras el sofá un interruptor de luz, mismo que aun cuando presiono una y otra vez, no lograba hacer funcionar ningún foco -Seguramente hasta cortaron la energía del lugar –completamente cansada, se dejó caer de nuevo en el sofá, cerrando los ojos mientras pensaba, como iba a salir de aquella situación, sin ser consiente que poco a poco, iba sumiéndose en un pequeño sueño, como si fuese una muñeca de adorno, en medio de tanto polvo.

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Re: Había Una Vez… Una Chica Y Una Casa [Priv. Liam]

Mensaje por Liam Samaras el Sáb Jun 24, 2017 12:23 am

Aquel día se encontraba libre de las cosas básicas de la vida cotidiana e incluso "normal” así que se dedicó a una de sus pasiones más retorcidas y amenas, mientras caminaba por los pasillos de aquella vieja casa, no tenía mucho que la había comprado, en realidad no tenía interés en la imagen que tenía pensó que mientras más descuidada y horrenda se viera por fuera nadie en particular querría acercarse.

La casa en si estaba echa un desastre, por lo que centro toda su atención en arreglar solo una habitación, el sótano,  el cual estaba revestido con muros de acero la puerta cerraba herméticamente mientras que todo el mobiliario mezclaba tanto un laboratorio como una morgue, desde que Liam había descubierto una retorcida forma de pasar el tiempo, había hecho planes para hacer valer su tiempo como vampiro, no es que tuviera interés en vivir una larga y motona vida aburrida, no, el, quería vivir disfrutar y comer tanto como su gloriosa raza le permitiera, esto claro con la más absoluta discreción que ese cuarto le pudiera dar, no era para menos que todo el sótano estuviera conectado a una bodega que servía como congelador.

Así que dentro de esa casa echa ruinas había permanecido todo el día, tenía una rehén ahí, una hermosa víctima de cabello negro, tal cual su primera esposa, ojos pintorescos y preciosas joyas que parecían espejos, pero lo que más le gusto fue su largo cabello ondulado. Estaba tan enfrascado en cómo y que parte cortar primero que antes de que se decidiera noto los pasos de alguien que andaba, por lo que debería ser la sala, muy a pesar del ruido de la lluvia lo noto por el aroma, el delicioso aroma de sangre caliente, así que tras acariciar el rostro de su víctima la cual faltaba por poco para que despertara la dejo amarrada sobre la mesa metálica, mientras salía a recibir a la inoportuna visita.

Al llegar a lo que alguna vez fue una fastuosa sala, ahí estaba una a femenina de apariencia adorable, algo extrañado ya que esa chica tenía la misma pinta que tendría su esposa cuando la conoció, por lo que Liam estaba ligeramente sorprendido, se movió sigiloso a su alrededor hasta que hizo notar su presencia

- ¿Quién eres tú?

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Re: Había Una Vez… Una Chica Y Una Casa [Priv. Liam]

Mensaje por Aoi Sakurai el Sáb Jul 01, 2017 11:41 pm

El sueño había empezado a invadirle lentamente ¿Quien podía culparte? Entre la hora del reloj y lo agitado de su día no quedaba nada más que una jovencita que requería una siesta lo mas rápido posible, pero, antes de poder ingresar al mundo de los sueños, el sonido de una voz demasiado cerca a su parecer le había alertado, consiguiendo que sus parpados se abrieran nuevamente, mirando al hombre de apariencia mayor situado frente a ella. Tras un escaneo rápido, Aoi se percató de dos cosas, la primea era que ese tipo no estaba para nada mojado, es decir, que la lluvia no le había afectado entonces ¿Debería de creer que esa era su casa? Y de ser así ¿Que loco viviría en tremendo desorden? O, por el contrario, que quizás resultaba que había entrado a explorar la mansión antes de que la lluvia se desatara y por ello el agua no le toco, pero entonces entraba en juego otro detalle, sus zapatos y prendas, no se veían tan polvosos como para afirma aquella teoría, y es ahí donde el segundo detalle del cual se percató ingresaba a juego, la mirada del albino, aquella era bastante particular, haciendo que se calara hasta lo más profundo de su ser, era como si cada fibra del cuerpo de la joven pelinegra gritara Corre mientras puedas, pero su lado racional le indicaba que a aquellas alturas no sería posible algo tan sencillo como solo ignorarle y salir por la puerta.


-¿Y quién eres tú? -contrarresto la pregunta con una propia, levantándose del sofá con calma, sacudiendo sus prendas sin perderle de vista -Si no te presentas antes pensare que no eres un caballero como tus ropas lo indican, señor -opto por el lado semi diplomático, suspirando al momento para volver a enderezarse y tras pensarlo mejor, prefirió presentarse con su nombre real, porque se conocía, si la situación se volvía tensa podría llegar a olvidar el falso -Me llamo Aoi y la lluvia me obligo a entrar aquí... pero como veo que no estas mojado ese no es tu caso ¿Verdad? a menos que seas un fantasma o un elemental de agua -llevo su diestra bajo el mentón, aquello era algo que apenas y se pasaba por su mente, pero, en verdad dudaba de la última hipótesis que planteo en voz alta, y sea como fuera, su hermano le había enseñado a no hablar con los extraños, mucho menos los sospechosos y ese sujeto cubría todos los casilleros de la gente que no debía frecuentar -Entonces... si esta es tu casa o similar, la estoy invadiendo y por ello mejor me marchare, disculpe la intromisión y las molestias -rápidamente se giró, emprendiendo su marcha hacia la entrada de la mansión, pensaba irse sin mirar atrás, después de todo, no estaba predispuesta a aparecer en primera plana como el caso más misterioso de desaparición, homicidio, violación o lo que fuese, que pudiera acontecer de quedarse más en ese tétrico lugar.

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Re: Había Una Vez… Una Chica Y Una Casa [Priv. Liam]

Mensaje por Liam Samaras el Dom Jul 16, 2017 8:47 pm

El mayor sonrió mostrando una sonrisa amable mientras de manera distraída avanzaba hacia ella acortando la distancia con una rapidez casi imperceptible, gracias a sus pasos largos, llegar hasta ella era sencillo, dos pasos igualmente largos le separaban de ella, no obtuvo respuesta a su interrogante y eso provocó que su gesto se ampliara dejando ver una blanca dentadura, la chica, era lista.

Y adoraba a las chicas listas que se parecían a su primera esposa.

El albino asintió ante sus comentarios dejando que se explayara y terminara de explicar sus argumentos, antes de que ella emprendiera su retirada, le cerró el paso, se inclinó para hacer una elaborada y marcada reverencia para luego levantarse y al ajustarse sus ropas, reparo – Lo siento señorita, eh sido descortés y me disculpo por mi evidente falta de educación, no me atrevería a dejarle salir afuera mucho menos con este clima, por favor.

Señalo el sillón para que nuevamente tomara asiento mientras él pasaba a su lado tomando asiento frente a ella– Mi nombre es Liam Sámaras, Doctor Liam Samaras señorita Aoi, tenga la gentileza y tome asiento, permítame invitarle a cenar y a calentar un poco su …cuerpo, el clima está muy frío- Había usado aquella palabras con cuidado, la chica no parecía la típica tonta cabeza hueca, así que, intrigado y curioso ante aquella intrusa de aspecto adorable, cruzo la pierna para relajarse sin perder aquella sonrisa amable para infundir confianza a su escucha

No tiene mucho que eh comprado esta casa como puede ver necesita muchas reparaciones, así que me disculpara si no puedo ofrecerle algo más que un té si no le molesta. – Trato de explicar la situación del lugar y mientras se levantaba escucho un quejido, uno agudo y bajo, no tan algo como para alarme a alguien, pero si pensaba un poco más recordaba que no había cerrado la puerta del sótano y seguramente su preciosa víctima estaba despertando justo ahora, muy a pesar de que los muros estaban aprueba de sonido con la puerta abierta tal aditamento era nulo, por lo que se levantó con rapidez atraído por corregir su error, uno estúpido y molesto.

-si me disculpa Señora Aoi iré a traer el servicio y traeré una manta para que no pase frío, permítame gozar un poco más de su amable compañía.

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Re: Había Una Vez… Una Chica Y Una Casa [Priv. Liam]

Mensaje por Aoi Sakurai el Lun Jul 17, 2017 6:24 am

En momentos como aquel Aoi empezaba a odiar su sentido común, el cual le había dicho que ingresara a esa morada para refugiarse de la lluvia, y todo ¿Para qué? ¿Para terminar en las garras de ese supuesto caballero que bien había podido salir de un loquero?

Su mente empezaba a trabajar a mil por hora, tratando  de analizar como marcharse entera, porque ni loca se dejaría descuartizar por ese hombre –ni ningún otro a decir verdad -, pero el hecho era que, tampoco podía actuar como toda una demente o insistir en irse, ya que, si realmente el albino estaba un tanto desquiciado, el ponerse a la defensiva en demasía solo empeoraría las cosas, por ello, actuando como si realmente no estuviera al tanto del posible peligro que corría asintió con cortesía, sentándose nuevamente en el sofá, juntando sus piernas, la una con la otra y posando sus manos unidas sobre su regazo, debía comportarse como una dama después de todo.


-Realmente agradezco su hospitalidad, aun cuando prácticamente irrumpí en su morada –sus ojos vagaron por la mansión, puede que el sujeto dijera que recién la compraba pero no parecía estar en condiciones de ser habitada, además, estaba el hecho de que no había ni un solo empleado en aquel sitio quien atendiera a su amo ¿Qué hombre en su sano juicio compraría un sitio tan grande para sí mismo, sin tener gente que le ayude a mantenerlo? Quizás alguien con demasiados secretos y uno de ellos inundo la mente de la fémina tras oír aquel pequeño gemido, seguido de la rápida huida del albino -No se preocupe, esperare aquí pacientemente –alego para luego verle marchar, levantándose de su lugar para apreciar mejor aquella casa, analizando rincón tras rincón, buscando una ruta de escape alternativa, pero, si ese hombre volvía rápidamente tal como prometió y ella no conseguía escapar a tiempo, estaría totalmente perdida entonces ¿Qué hacer? -Piensa Aoi… piensa… –musito para sí misma, caminando de lado a lado por la sala, optando por subir la escalera que le llevaría a los pisos superiores, meramente para analizar la mansión en caso de deber resguardarse en una de las alcobas, pero, nuevamente una presencia familiar le hizo virarse, sin embargo no había nadie ahí, cosa curiosa a su parecer -Empezare a creer que este lugar esta embrujado –si bien lo estaba diciendo con ironía, era evidente que ese sitio de normal no tenía absolutamente nada, pero, sus estornudos continuaban a cada segundo con mayor potencia, claro indicio de que se enfermaría si seguía con la ropa mojada -Seguramente este lugar tiene algo de ropa –abusando de la hospitalidad ajena, ingreso en una de las habitaciones, acercándose a un armario, creyendo que encontraría ropa masculina pero grande fue su sorpresa al ver un conjunto de vestidos, y para mejorar todo, parecían ser de su talla. Casi al momento la joven miro en todas direcciones para prevenir el tener un espía, procediendo a cambiarse, posando las prendas húmedas sobre una silla de opaca madera, frente a un tocador con su espejo repleto de telarañas, cubriendo su desnudez con un vestido de estilo victoriano en tonalidad rojiza y detalles en negro, aunque el problema era que sus manos no conseguían llegar al cierre de la espalda, chasqueando por ese hecho -Por dejaron de utilizarse estas cosas… son demasiado complicadas para una sola persona –casi cómicamente Aoi empezó a girar en su lugar, como un perro siguiendo su cola, solo que ella, buscaba subir el cierre, sin embargo, en medio de aquellos giros en la entrada de la habitación logro divisar al albino, terminando por colorearse la faz de Aoi de un potente rojo, estaba haciendo el ridículo frente a un completo extraño, pero rápidamente regreso a su porte calmado agradeciendo que su cabello fuese lo suficientemente largo como para cubrir el dilema de cierre -Lamento haber tomado la ropa… solo que, necesitaba cambiarme o terminaría enfermando… además como me ofreció hospitalidad y ya que encontré esto, pensé que no importaría… pero si quiere puedo volver a ponerme mi uniforme –ofreció mirando al varón, cruzándose de brazos, no como una posición típica de ella, simplemente lo hacía para que aquella ropa pareciera aún más firme en su anatomía -¿Cree que podríamos regresar a la sala, señor Samaras? –señalo el ingreso de la alcoba, aquella puerta ligeramente tapada por la anatomía masculina, misma que le impedía salir del sitio, haciendo que, el poder irse o no, dependiera totalmente del varón.

_________________________________
*Ropa
Nota: Espero que no te moleste que pusiera a Liam ahi, fue para no dejar todo tan corto y darte pie a poder seguir. Si quieres puedo cambiarlo sin ningun problema.

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Re: Había Una Vez… Una Chica Y Una Casa [Priv. Liam]

Mensaje por Liam Samaras el Lun Jul 31, 2017 11:21 am

El mayor se movió con rapidez hasta donde la adorable víctima le esperaba, retorciéndose en la mesa metálica, al encontrarse con ella Samaras sonrió, se acercó despacio a ella para colocar el índice en los labios de la chica quien con los ojos desorbitados lloraba y gemía por ayuda, por clemencia, por algo más que una tortura tan obscena, se encontraba desnuda y las amarras comenzaban a abrir la piel de sus muñecas aun así el dedo helado del vampiro se clavó en los seductores labios de la encantadora niña – Shittt silencio mi vida, ya te daré un tiempo ahora calla que créeme puedo hacer esto más doloroso para ti- Le sonrió, de la misma manera que momentos antes a la jovencita que había interrumpido su pequeña diversión, se alejó de la mesa y cerro detrás de sí para colocar la llave, no quería que su pequeña invitada humana viera algo que no debía, al menos no de momento.

Una vez que preparo algo de té regreso a la sala, pero la invitada ya no se encontraba ahí, como había previsto la jovencita era …curiosa, por lo que dejo el servicio sobre la mesita y tras retirarse dos pasos observo el corredor, tratando de ubicar donde se encontraba la pelinegro, tras cerrar los ojos y olisquear el aire encontró su aroma, suave y delicado, sangre caliente dispuesta para él, avanzo con la misma ligereza que el aire pasando por entre los corredores hasta que la encontró, dando vueltas como un perrito, dicho momento le causo gracia mientras se detenía en el umbral de la puerta siento solo un testigo de tan inoportuna vista, cuando noto que la chica se había dado cuenta noto aquel cambio, un toque adorable que el mayor encontró audaz.

Se acercó ignorando lo dicho por la menor, se plantó delante de ella a tan corta distancia que noto su calidez y ese delicioso aroma a mortal, coloco su diestra sobre su cintura, para girar a su alrededor hasta colocarse detrás de ella -No es ninguna molestia señorita, pero deje que le ayude con esto, sera una molestia vergonzosa para usted si el vestido termina cayendo por sus hombros- Estando así detrás de ella con la diestra aun sobre la ceñida cinturita de la chica, uso la zurda para apartar la larga cabellera de la joven y subir la cremallera. Al terminar sus manos aún estaban sobre los hombros, dejándose saboreando con su tacto la textura suave de la piel juvenil, del calor que emanaba, de las venas palpitantes llenas de ese líquido delicioso.

Sin darse cuenta se había relamido los labios, sentía la garganta seca y quemaba, era ella, era su sangre la cual había hecho despertar su sed, esa sed que llevaba años sin ser saciada por completo, pues había perdido a la única persona capaz de saciarla, había perdido a su único amor.

-Debo decirle señorita Aoi, que ese vestido, le sienta de maravilla, ahora si no le molesta deberíamos ir a la sala para que pida un taxi para usted.

No iba a negarlo, deseaba beber de ella casi tanto como deseaba devorar a su víctima encerrada en el sótano, y solo pensarlo hacía que la boca se le hiciera agua. Por un momento estuvo tentado de saltarle encima al mirarle de manera penetrante, sus dedos parecían querer clavarse sobre la cintura que aún mantenía a corta distancia, pero sin tocarla ya, reprimió ese ademan al hacer una reverencia y mostrarle la salida a la habitación guiando ahora a su invitada hasta la sala de estar donde momentos antes estaban, ¿debería atacarla ahí? ¿Debería como aquella deliciosa criatura, encerrarle y devorarla? ¿-Tendría familia que le interesara el desaparecer? Tantas preguntas que hacían su interés por su sangre más intenso que antes.

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Re: Había Una Vez… Una Chica Y Una Casa [Priv. Liam]

Mensaje por Aoi Sakurai el Miér Ago 02, 2017 1:02 am

Sentía el sabor de la libertad cada vez más cercano conforme se iba aproximando a la puerta del cuarto, pero cuando finalmente sintió un pedacito de libertad, la firme mano del albino en su cintura le detuvo, tensando todos sus sentidos. No sabía que pretendía ese sujeto, y mucho menos creyó haberle dado el permiso de aproximarse a esos extremos, sin embargo no emitió palabra de inmediato, se dedicó a esperar su siguiente acción, aquella que fue apartar su larga cabellera y subirle la cremallera.


-Vaya, para ser todo un caballero señor, no pensé que violaría mi espacio personal de manera tan... ¿Refinada? Aunque fuese para ayudar con la cremallera -a pesar de que su pulso se había disparado segundo después de escuchar la lengua contraria relamerse, y sentir esa mirada tan penetrante sobre ella, su voz fue firme, segura, casi como el regaño de una madre cuando su hijo hace algo que meceré un escarmiento, buscando marcar distancia tras una sutil y cínica risa, asintiendo a las palabras del mayor respecto a bajar y pedir al poco un taxi. Como si de un cohete se tratare, el corazón de Aoi había despegado con fuerza, resonando por todos los lugares posibles, lo que sentía no era miedo, tampoco asco, simplemente estaba en un estado de alerta constante, todo porque aquel hombre le erizaba la piel, era como sentirse la presa a punto de ser devorada por un animal de mayor tamaño, pero, ella jamás había sido un animalito fácil de dominar, mucho menos se dedicaría a la sumisión, todo porque si debía pelear lo haría y en ese punto, dudaba que continuar fingiendo le sirviera de algo -Sabe, señor Samaras -inicio la plática, bajando las escaleras con suavidad, luego de haber sostenido con ambas manos el vestido, intentando de esa manera no tropezar, soltando todo el aire que tenía en sus pulmones apenas llego a la seguridad del suelo, sabiendo en su mente que si la franqueza no funcionaba, lo mejor sería correr a la salida lo más rápido que pudiese, aun cuando la lluvia le atacara de nueva cuenta -A pesar que le agradezco su hospitalidad, y de cierta manera su ayuda hace un momento con el cierre de este vestido... ¿Podría decirme exactamente qué es lo que desea de mí? -su dulce mirada se había tornado más agresiva, no con la intensión de atacar, sino, de demostrar que no era idiota, que desde un inicio se había dado cuenta de que tenía segundas intenciones para con ella -No es normal la presión que puso en mi cuerpo hace un momento, tampoco que se relama los labios o me mire como si estuviera por ser el postre que compañera al té que hace un momento ofreció -suspiro, se sentía como el punto rosa en el universo, y agradecía que su vestido fuese largo, porque así no se notaba la dirección que sus pies estaban asumiendo, predispuestos a embarcarse a la salida de la mansión -Ahora seré completamente honesta con usted... -tomo aire antes de continuar -No soy un juguete, un postre ni una cualquiera, el que terminara aquí fue por mero accidente y si está pensando que tendrá suerte con una colegiala indefensa que hará lo que pida, solo por una sonrisa, un techo ante la lluvia y supuesta amabilidad -su mueca se torció, sus largos cabello se mecieron al son de sus movimientos, y sus claros dientes se notaron en cuanto una pequeña risa se le escapo -No bromee conmigo señor, antes que nada tengo auto respeto, y ese me llevara a correr en la lluvia, aunque deba irme con mi uniforme mojado o sin ropa en lo absoluto, antes de tan siquiera cumplirle cualquier oscura fantasía que pueda tener conmigo... pero no quiero precipitarme, por eso dígame, con honestidad ¿Qué demonios es lo que está esperando de mí?


Como siempre, la dulzura de su apariencia era algo meramente externo, porque la real Aoi podría llegar a ser tan fría como el mismo hielo, y tan terca como una mula. Si se debiera representar de alguna manera, sería la de una hermosa escultura de hielo, algo que solo nació para ser visto pero no tocado, porque corres el riesgo de destruirlo, o, como ahora pasaba con Liam, llegar a quemarse con el mismísimo hielo de su ser.

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Re: Había Una Vez… Una Chica Y Una Casa [Priv. Liam]

Mensaje por Liam Samaras Hoy a las 4:06 am

Claro, por un momento el albino se detuvo ante lo que su mente pudo predecir era un arrebato propio de una adorable chica humana, la palpitación de aquel joven corazón fue tan delicioso que solo hizo acrecentar más su sed por ella, deseaba tomarla, mucho más por la audacia con que le enfrento. Ella había tomado el lado poco sutil para enfrentar a alguien como Samaras, en todos sus años jamás había encontrado tan deliciosa criatura, claro que había pasado más tiempo persiguiendo gente que secretaba cierto efluvio que avivaba su apetito, pero esa niña, hacía todo lo contrario, avivaba su sed, el miedo y la valentía siempre le daban un toque especial ya fuera a la carne o al sabor de la sangre.

Espero hasta que ella acabo de hablar, observando siempre el rostro de la joven, le gustaba leer los movimientos y a pesar de todo era un ferviente admirador del cuerpo humano, mucho más cuando este era tan increíblemente hermoso, al final cuando la voz femenina termino Liam le observo atento, ladeo su cuerpo y volvió a acomodarse de frente a ella para luego comenzar a reír completamente divertido coloco la diestra sobre la cintura y la zurda fue directo hasta su rostro para luego peinar sus cabellos hacía atrás - OH señorita, señorita - Dijo después controlando el nivel de su voz volviendo está más seca y carente de toda amabilidad pese a que no estaba siendo grosero simplemente el matiz con que lo decía había desaparecido, se irguió mucho más y se hizo a un lado dejando el camino libre para que la joven pasara y lograra salir de ahí, pero aclaro con aquella voz penetrante y fría que logran obtener los seres como él, monstruos sin sentimientos que se pasean sin miedo u sentimiento capaz de hacerlos retroceder, dudar e incluso habían perdido eso llamado humanidad y para Liam había comenzado a dudar de que alguna vez fue humano.

-Adelante señorita, como usted lo ha aclarado fue una terrible coincidencia el habernos encontrado aquí, una muy terrible para usted- volvió a hacer una caravana mientras mantenía al paso abierto para que la jovencita tuviera el paso libre hasta la puerta principal -¿Sabe ? me pregunto si sería lo suficientemente rápida para llegar a la salida antes de que le destroce el cuello - usando su velocidad se colocó detrás de la joven y le tomo por la cintura pegando su rostro a su cuello apartando con la mano contraria el largo y espeso cabello ensortijado - Veamos que tenemos aquí, que pequeña tan petulante, deseo que te largaras y cada que abres tu preciosa boca haces que desee tomarte, dime, ¿podrás escapar de alguien como yo ? ¿qué puede hacer una simple y escuálida niña humana?

Le soltó solo para ver qué era lo que haría esa hermosa criatura, podía sentir como su sangre le llamaba, como cantaba para él, pidiendo ser tomada. el golpeteo de ese adorable corazón corriendo a la par que un murmullo de aves a lo lejos, ahogadas por la lluvia incesante

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